Las representaciones sociales permiten el acercamiento al estudio de la conciencia de clase mediante los temas surgidos de las entrevistas. Plantear el estudio de representaciones sociales implica tomar en consideración el contexto concreto en el que se encuentran los sujetos, las pertenencias sociales de cada uno, entre otros (Jodelet, 1986). Particularmente para el análisis de tópicos políticos, vinculados a modelos de acumulación de un país y a diversos gobiernos, tomar en cuenta el contexto social, político y económico es imprescindible.
En este sentido, debe ser tenido en cuenta que en el proceso en que se generan las representaciones sociales, la experiencia, interacciones y comunicación de los sujetos, son las que posibilitan dichas representaciones. Asimismo, la comunicación que se establece entre los sujetos está determinada por una época particular y un grupo social. Así, en cada momento existe un limitado círculo de temas a los que la sociedad presta atención, lo que puede ser manifestado en signos (Volóshinov, 1992), como palabras, imágenes, entre otros. Para que un tema se incorpore al horizonte social de determinada época es necesario que el mismo esté relacionado con los presupuestos socioeconómicos del grupo.
Por lo anterior, es importante contextualizar la época que se estudia en la tesis. Se ubica en las dos primeras décadas del presente siglo. Si bien lo analizado en esta investigación sincrónica corresponde a un momento concreto –2018 y 2019, años de realización de las entrevistas–, las representaciones sociales analizadas abarcan un período más amplio, que corresponde a la etapa posterior a la crisis social, económica y política del 2001 en Argentina e, incluso, en las palabras de los entrevistados hay referencias a la década del ’90[1]. Este marco temporal, en el que tienen lugar diferentes procesos políticos y económicos, son el contexto en el que los entrevistados transitan sus experiencias de vida recientes y actuales. Asimismo, este contexto es el que demarca su horizonte social –es decir, los temas de los que se habla– y, por lo tanto, debe ser tenido en cuenta al interpretar las representaciones de los entrevistados.
A esto debe sumarse, para lograr la comprensión de los procesos que conforman la subjetividad y representaciones sociales de los entrevistados, que los sujetos son interpelados ideológicamente en un proceso de sometimiento y cualificación que moldea lo que se piensa, se cree, se imagina, acerca del mundo, de uno mismo, de lo que existe/no existe, lo bueno/malo, lo posible/imposible (Therborn, 1987). La interpelación ideológica se puede hallar en las palabras e intercambios en el marco de una discusión, de un curso, en carteles publicitarios, en programas televisivos, radiales, entre otros.
Teniendo en cuenta lo anterior, se entiende que las representaciones sociales de los entrevistados no solo surgen de la interacción y comunicación social, sino que, además, en el marco de la comunicación, ciertos discursos son dirigidos hacia los sujetos, modelando la forma en que viven de manera reflexiva en un mundo significativo. Y se remarca que las representaciones sociales son la manera de interpretar la realidad cotidiana y la actividad mental orientada a fijar el posicionamiento de los sujetos en relación a diversas situaciones, acontecimientos, entre otros (Jodelet, 1986).
Entonces, a través de las entrevistas se abordan las representaciones sociales de los entrevistados de posiciones medias y, para una mejor comprensión de dichas representaciones, es necesario conocer el contexto histórico en el que surgen. Frecuentemente se podrá observar que en las entrevistas se habla de modelos de acumulación y, en general, hay una vinculación de ellos con los gobiernos de la historia reciente argentina. Es por eso que, a continuación, se describe brevemente el contexto político-económico de Argentina de inicios del siglo XXI, pero antes se hace una breve observación respecto al concepto. Modelo de acumulación fue seleccionado a partir de lo emergente de las entrevistas, lo cual puede ser asimilado a él. En principio se debe destacar que éste implica lucha entre las fracciones de la burguesía dentro del Bloque en el Poder, en términos de Poulantzas (2007). Si bien no hay referencia explícita a la burguesía y sus fracciones por parte de los entrevistados, sí es adecuado su uso por otras características propias que conforman los modelos de acumulación, como el tipo de bienes que se producen, el tipo de entramado productivo que genera, el tipo de bienes que se importan y/o exportan. Todo lo mencionado se vincula con el papel del Estado, lo cual también es una característica que conforma los modelos de acumulación, como también lo son las relaciones de fuerza entre las clases y entre las fracciones de clase.
En relación al tema, es necesario aclarar que hablar de modelo de acumulación no implica que en este trabajo se sostenga que en los años de estudio haya modelos de acumulación diferentes, ya que puede ser más apropiado hablar de diferentes modelos económicos. Sin embargo, lo expresado por los entrevistados se asemeja a lo anteriormente definido como modelos de acumulación, ya que remite a características que diferencian a distintos modelos de acumulación que tuvieron lugar a lo largo de la historia argentina. Es por esto que hablar de modelos de acumulación resulta adecuado al interpretar lo deseable por los entrevistados; es decir, lo mencionado por ellos se corresponde, a grandes rasgos, con características propias del modelo agroexportador, de industrialización y de valorización financiera –este último se halla en los relatos de los entrevistados mediante referencias negativas–.
Este tema se plantea en profundidad en una subdimensión que da a conocer qué es lo deseable para los entrevistados, pero no se hace vinculación explícita con determinados gobiernos o proyectos de país. Esto no pretende sostener que tal vinculación no exista para los entrevistados, sino que el análisis se orientó a la indagación de sus preferencias respecto a los lineamientos en materia económica, más allá de las gestiones de gobierno de la coyuntura que los lleven adelante.
4.1. Proyectos de país en disputa en la Argentina reciente
Si bien no se puede afirmar que las orientaciones político-ideológicas de las personas respondan a sus propios intereses, lo que sí se sostiene es que el estudio sobre estas orientaciones permite reflexionar acerca de los intereses que éstas representan y ayudan a justificar. Por esto, este apartado trata acerca de los intereses de las distintas fracciones de la burguesía dentro del Bloque en el Poder (BeP)[2], los cuales han estado representados por distintos proyectos de país encarnados por distintos gobiernos.
Dentro del BeP hay distintas fracciones del capital que tienen diferentes intereses entre sí y es necesaria una fracción hegemónica que logre imponer los lineamientos generales del modelo de acumulación (Schorr y Wainer, 2017). Además, para esto el Estado cumple el rol de árbitro entre estas fracciones, con el fin de superar las diferencias entre sus intereses y los traduce a través de distintos proyectos de país.
A su vez, estos proyectos repercuten en el plano de las ideas, lo que puede generar en la población ideas nacionalistas, apolíticas, xenófobas, entre otras. Así es como, en las últimas décadas, las representaciones acerca de estos proyectos de país han sido objeto de disputas político-ideológicas que buscan el sostenimiento de uno de ellos, ya sea el neoliberal de desarrollo o el de desarrollo manufacturero e integración regional (Sautu, 2016). De este modo, durante la historia reciente, a partir de 2001, se pueden registrar dos tipos de proyectos de país diferentes, siguiendo las entrevistas realizadas. El primero se puede asociar a los gobiernos de N. Kirchner y C. Fernández y, el segundo, al gobierno de la alianza Cambiemos[3].
Especificando el tema, durante el proyecto de país vinculado al kirchnerismo[4], se pueden encontrar dos rasgos sobresalientes. Por un lado, un giro nacional y productivo, visión asociada a la producción, el empleo y un Estado presente. El otro rasgo es el de la integración regional, retórica que revalorizaba las relaciones latinoamericanas y recuperaba demandas contra el neoliberalismo (López y Cantamutto, 2017). Esta etapa fue vinculada al modelo de industrialización por sustitución de importaciones, centrado en los años que se extienden desde los ’30 hasta mediados de los ’70, cuya característica fue la protección a la Industria y una expansión de la producción local, permitiendo el desarrollo hacia adentro de las fronteras nacionales.
Detrás del modelo económico y nueva retórica llevados adelante, si bien las fracciones productoras fueron las más beneficiadas, fue la burguesía industrial la que logró imponer los lineamientos generales de política económica (Wainer, 2013). Así,
la industria manufacturera logró no sólo un esquema de políticas públicas que organizaba transferencias para garantizarle ganancias (caída del salario real, las tarifas y el costo financiero, y mayor protección externa), sino que ocupó el centro de la escena con sus demandas y discursos. Es por eso la fracción dirigente de la etapa, que logró estructurar la reproducción de la sociedad bajo la forma de sus propias características […] (López y Cantamutto, 2017: 22).
Por su lado, la burguesía rural, si bien obtuvo beneficios (licuación de deuda e incremento del tipo de cambio), aumentando su poder estructural, fue relegada políticamente y se la obligó a transferir parte de su renta extraordinaria para garantizar la valorización de otras fracciones del capital. Así, por más beneficiada que resulte por el dólar alto, la resistencia a ceder una mayor porción de la renta y la propia orientación política de estos sectores, impedían a la burguesía agraria considerar al gobierno kirchnerista como propio (López y Cantamutto, 2017; Wainer, 2013).
Así, el conflicto del campo, cuyo origen se encuentra en marzo de 2008, mostró que este sector pudo activar pensamientos arraigados en el sentido común que considera al campo como el motor de la producción en Argentina y sostener que, si le va bien al campo, le va bien al conjunto de la sociedad. Así es como confronta con el kirchnerismo, el cual se consolida en una identidad política que apela a la tradición nacional popular.
De esta manera, se trazan nítidamente estas representaciones sobre la sociedad argentina. Por un lado, la visión nacional popular y, por el otro, la visión de la Argentina como el granero del mundo. La primera corresponde al proyecto de país asociado al kirchnerismo y, la segunda, al proyecto de país que fue retomado por los partidos opositores (PRO, ARI-CC y UCR), que finalmente ganó en las elecciones del 2015 con la alianza Cambiemos. Así es como quedan reconfigurados políticamente estos dos proyectos de país diferentes que representan los intereses de distintas fracciones de la burguesía en Argentina y que repercuten en las representaciones sociales del resto de la población.
4.2. Modelos de acumulación deseables
Los entrevistados reconocen estos proyectos de país y exponen sus preferencias. En torno a ellas se desarrolla la presente subdimensión, que da cuenta de sus representaciones sobre el desarrollo económico del país. Se hallan dos tipos de relatos. El primero refiere a la preferencia por la producción nacional y desarrollo de la Industria local. El segundo expresa una preferencia por el aprovechamiento de las ventajas comparativas que presenta el país y, además, busca promover el desarrollo de la producción agroindustrial. Ambos tipos incluyen determinada inserción comercial de Argentina en el mundo, lo cual se profundiza a continuación.
4.2.1. Producción industrial y rasgo identitario latinoamericano
De los entrevistados que afirman la preferencia por el desarrollo de la producción nacional, se extrae la centralidad que le otorgan a la inserción comercial de Argentina internacionalmente, lo que da cuenta de la vinculación de ambos aspectos. En este sentido, una entrevistada dice:
Sí, hubo dos proyectos diferentes. Uno que creía en el mercado interno desarrollándose con países afines a nosotros, y otro insertándonos en el mundo y no creciendo el mercado interno sino… más allá que de las inversiones no vinieron, no importa, […] yo sentía y siento que lo que íbamos a hacer con esta política es una mano de obra barata, y al mundo. Por eso tenemos que ver bien con qué mundo nos insertamos. Si me decís que quiero que vengan los productos chinos más baratos, te diría que no, siempre y cuando yo no lo pueda producir; si lo puedo producir acá, lo produzco, y si me sale más caro, y bueno, saldrá más caro, no tendré todo por dos pesos, como teníamos antes, pero bueno, no importa, lo pagaré cinco o lo pagaré diez, pero el mercado interno está creciendo y si crece el mercado interno hay más gente trabajando, hay mayor poder adquisitivo y hay más negociación (9:21).
Así, es manifestada explícitamente la existencia de dos proyectos, los cuales pueden ser asociados con dos modelos de acumulación distintos, por las características nombradas. En principio, se destaca la importancia que tiene el mercado interno, lo que es ligado al crecimiento de los puestos de trabajo, lo cual es favorable al momento de llevar adelante las negociaciones salariales. Asimismo, se contrapone este proyecto a otro que busca insertar a Argentina en el mundo a través de un achicamiento salarial, generando así mano de obra barata, en palabras de la entrevistada.
A su vez, del fragmento se extrae la vinculación entre precios baratos e importación, y la preferencia de la entrevistada por comprar productos a precio más caro, pero protegiendo la producción nacional. Estas representaciones son parte del fundamento de un modelo de acumulación que favorece la producción, en contra de otro que fomenta las importaciones en detrimento del desarrollo industrial local. En la historia reciente, este último se apoyó, en el plano de las ideas, en discursos acerca de la ineficiencia de la industria nacional, lo que ha sido reforzado en la sociedad argentina en la década del ’90 a través de las facilidades en la compra de productos importados a precios competitivos debido al sistema de convertibilidad[5] (Gerchunoff y Torre, 1996).
A diferencia de éste, el modelo de acumulación considerado favorable por la entrevistada se basa en el crecimiento del mercado interno, el cual genera mayor producción y, por lo tanto, más puestos de trabajo. Así, al haber más trabajadores ocupados, hay mayor poder de negociación salarial, por lo tanto, salarios relativamente más altos y mayor capacidad de consumo. El consumo reiniciaría el ciclo con el aumento de la producción para satisfacer la demanda de productos. Sobre esto, se observa que los elementos nombrados por la entrevistada coinciden con algunos de los explicitados en la descripción del esquema virtuoso característico del primer quinquenio del gobierno kirchnerista (CENDA, 2010).
Junto a la centralidad del mercado interno, surge del relato la importancia de las relaciones comerciales con otros países, en lo cual se observa que, más allá de que esto es parte estratégica de un modelo económico, tiene un componente identitario. En este sentido, la entrevistada dice:
Yo creo que nos tenemos que insertar en el mundo, el tema es con qué mundo nos queremos insertar, porque también eso es una discusión. Nos insertamos con el mundo lo que dicen que es Estados Unidos y las potencias, o nos insertamos en el mundo con lo que es China. Yo creo que nos tenemos que insertar con el mundo, con los países que son como nosotros. Yo creía mucho en el Mercosur y en esta posibilidad de Uruguay, Chile, Paraguay, Bolivia, de estar unidos porque tenemos raíces muy comunes y porque tenemos, creo, en ese momento, proyectos de países muy comunes, a pesar de que el argentino es bastante racista, pero bueno. Pero sí, creo que nos tenemos que insertar, pero depende con qué países insertarnos. […] No quiero que nos aislemos, pero sí quiero que nos relacionemos con países que nos pueden ayudar y nosotros ayudar, no con potencias que nos quieran manejar, no estoy de acuerdo. Si me decís si Estados Unidos es el estilo de vida que quiero, no, no es el estilo de vida que quiero, es un mercado totalmente consumista y no es eso lo que quiero (9:17).
Del fragmento emerge una identidad latinoamericana, compuesta por un nosotros y un ellos (Hall, 2003). En principio, de sus palabras se infiere que con el término nosotros se refiere a Argentina, pero que hay una raíz común compartida por otros países de Latinoamérica, a los cuales considera países como nosotros. Entre éstos se pueden extender lazos de solidaridad, siguiendo las palabras de la entrevistada, que en términos materiales significa establecer relaciones comerciales con dichos países. Así es como Latinoamérica queda representada por un nosotros, siendo el lugar ocupado como lo otro Estados Unidos, potencia mundial que, en sus palabras, nos quiere manejar. Asimismo, al hablar de este país, dice que es un mercado totalmente consumista, lo que demuestra la asociación de ideas que existe entre este país y la sociedad de consumo que irrumpe con la globalización.
Siguiendo esta línea, la importancia del otro en la construcción de la identidad latinoamericana y nacional es explícita en las siguientes palabras de Verónica:
yo soy más proclive a ese tipo de modelo donde nosotros, como país, podemos intentar lograr mantener una identidad y no estar absolutamente despersonalizados y dependientes de un modelo del norte que nos impone cláusulas y, bueno, cada vez nos hace estar más empobrecidos como país […] (13:26).
Según la entrevistada, el modelo del norte impone cláusulas que empobrecen al país, lo que complementa el fragmento anterior, que expresa que nos quieren manejar. De los fragmentos presentados hasta el momento en esta sección, se puede sostener la siguiente asociación de ideas: a nivel cultural, hay una orientación a la defensa de la identidad latinoamericana contra una hegemonía cultural de Estados Unidos. A su vez, este país es asociado al consumismo, lo que en términos materiales significa la importación de productos para abastecer este tipo de consumo propagado por este país potencia. Esta importación perjudica a la producción nacional, en términos competitivos. Por lo tanto, estar en contra del consumismo, puede ser interpretado como una protección a lo nacional, tanto en términos culturales como productivos.
Cabe destacar que este tipo de razonamiento no puede despegarse de la experiencia vivida en la historia reciente argentina, en la cual el neoliberalismo fue avalado por el gobierno de C. Menem, quien da un viraje en el plano de las ideas siendo favorable a esta orientación durante la década del ’90, imprimiendo una orientación explícitamente pro-norteamericana a la diplomacia argentina (Heredia, 2011). Este gobierno no sólo dio paso a este alineamiento, sino que llevó a cabo reformas estructurales –como la apertura económica, la Ley de Reforma del Estado– que tuvieron consecuencias, entre las que pueden nombrarse el proceso de privatizaciones de empresas públicas, el crecimiento de importaciones, endeudamiento, cierre de PyMEs, entre otras. Estas medidas tuvieron impactos a nivel macro y micro social, a través de la destrucción de puestos de trabajo, despidos masivos, elevado desempleo, creciente inestabilidad laboral y tendencia continua a la precarización de las ocupaciones (Beccaria, 2003).
La importancia de la estructura productiva y las relaciones comerciales con otros países, también puede observarse en el relato de Sebastián cuando dice que “un modelo más desarrollista siempre fue lo que pensé que era la mejor salida, con apertura, con acuerdos regionales, tratando de reforzar… bueno, obviamente cambió mucho el contexto, pero… no sé, la sociedad con los países latinoamericanos…” (14:48). Sebastián considera que lo mejor para el desarrollo del país son las relaciones comerciales con estos países, lo que se puede acoplar a los relatos expresados por las entrevistadas citadas anteriormente.
De acuerdo a lo presentado, pueden sumarse otros testimonios en los que, a pesar de no hacer referencia a la identidad latinoamericana, expresan la preferencia por un modelo con crecimiento del mercado interno. Así quedó registrado:
el modelo es el modelo de la producción, tratar de llegar a pleno empleo, tecnificar, lograr que la tecnología llegue a las empresas, y así por lo menos ir… hay sectores que es difícil que salgan a competir en el mundo como el textil, pero el resto puede salir a competir, hay que ver las posibilidades, pero tenes que meter tecnología y tenes que hacer realmente una política de estado de inversión con las PyMEs de protección, de crédito blando, para que crezcan, acá si vos le das mercado interno, crecen como semillas, como crecieron en el 2001 cuando estaba todo destruido, volvieron a crecer y llevarse toda la mano de obra de las PyMEs (3:38).
De esto, se destacan dos cuestiones. Por un lado, la idea de que es importante la implementación de políticas que favorezcan y protejan a las PyMEs, por su potencial y capacidad para generar puestos de trabajo. Por el otro, el planteo acerca de la importancia de alentar las exportaciones de producción local, a pesar de las dificultades. El tema del fomento a las exportaciones es importante porque, a partir de los testimonios de los entrevistados, se pudo advertir que creen que hay en la sociedad una idea extendida acerca de una oposición entre exportaciones y mercado interno, con la cual no están de acuerdo. Esto tal vez se relacione con slogans políticos difundidos mediáticamente, en los que se sostenía la necesidad de reinsertar a Argentina en el mundo, de modo que se podría interpretar una oposición entre producir para el país o para el exterior. Ante esto, los entrevistados reaccionan planteando que debe desarrollarse el mercado interno sin descuidar la producción para el mercado mundial. Este entendimiento de que se trata de una falsa dicotomía se encuentra de manera clara en el relato de Ariel, quien sostiene:
¿hay que insertarnos al mundo?, sí, claramente nos tenemos que insertar en el mundo, no podés estar aislado del mundo, tenes que vender cosas para afuera. ¿Se tiene que incentivar el mercado interno?, también tenes que incentivar el mercado interno. No puede ser o una o la otra, tiene que ser las dos. Si vos vendes afuera y dejas sin nada en el mercado interno, y… se te viene todo el país abajo; pero si no vendes afuera, no podés generar trabajo adentro. Si vos vendes muchas cosas afuera, generas trabajo acá porque vendes y entran dólares, entra plata, entran más inversiones. No es una o la otra, tienen que ser las dos. Pero bueno, sí, ¿cómo harán?, no sé, ¿cómo se hace eso?, no sé, y bueno, para eso se les paga, para eso están los políticos que reciben fortunas de sueldo para ver cómo hacer eso. Y bueno, laburen (10:46).
De esta manera, queda expuesta la representación de que el desarrollo del mercado interno es fundamental del mismo modo que lo es la producción para exportar. De este modo, la importancia de la exportación surge con fuerza, tal como indica un entrevistado al decir que “Argentina está capacitada para todo, si vos pones políticas correctas… que los tipos empiecen a confiar que vos… que esto va para adelante y el país crece y tecnologizas la Industria, se puede salir a competir, a ganar mercado tranquilamente” (3:41).
Así, se sostiene la idea de que es posible la exportación de productos industriales, en el caso que se incorpore tecnología, lo que se asocia a la centralidad que algunos entrevistados le otorgan al desarrollo de la ciencia y la tecnología, como Clara, quien plantea que estas son la clave que permite el desarrollo:
todo lo que tenga que ver con lo que es el desarrollo de la ciencia y la tecnología, me parece básica y fundamental para desarrollar cualquier país, si no, esto no se cambia. […] Porque es lo que tracciona, el desarrollo de la ciencia y tecnología es lo que tracciona todo lo demás, tracciona la Industria, tracciona todo el movimiento económico, la posibilidad de exportar, todo (20:35).
En el mismo sentido, Andrés sostiene la importancia de destinar recursos al desarrollo de investigaciones, lo que vincula con la intervención estatal:
Países del primer mundo destinan entre el 5 y el 6% del PBI en lo que es investigación y eso. Nosotros no estamos ni siquiera en el 3% hoy en día […] Y si no hay intervención del Estado, no hay desarrollo, no hay investigación, no hay una mejora, o sea, la Industria siempre se ve potenciada por lo que son las investigaciones, desarrollos y laboratorios que puedan llegar a ensayar, capacidad de ensayo. […] Si no haces eso, vamos a seguir siendo lo que somos hoy en día, exportadores de materia prima, no hacemos nada, o sea, no desarrollamos, y hay capacidad para desarrollo (18:21).
En el fragmento se observa el lugar destacado que es otorgado a la investigación y desarrollo científico para el desarrollo del país. Se puede pensar que ese desarrollo de la ciencia es el que puede generar mejoras sustanciales en la Industria, lo que permitiría hacer a la producción más competitiva para la exportación. Se establece así la vinculación Ciencia y tecnología – Industria – Exportación, lo que permite una alternativa a la exportación de materias primas, tal como lo manifestó el entrevistado. En el mismo sentido, otra entrevistada dice:
[…] Como país creo que tenemos muchas riquezas, pero no comulgo con que somos sólo un país agroexportador de materia prima y nada más. […] la ciencia, la investigación, el desarrollo y [sé] que el futuro de los países viene por ese lado, y no que nos hagan otra vez seguir haciéndonos creer que lo único que nos salva y nos identifica como país es el campo; no, no estoy de acuerdo con ese modelo. Entonces, no me gusta la grieta, pero si vos me decís con qué modelo de país me quedo, me quedo con el modelo de país que esperamos que, no sé, que ahora vuelva a retomar algún rumbo y haga algo en pos de la minoría, los que menos tienen, los que más les ha costado todo en la vida, y te lo digo desde una situación en cierta forma de privilegio porque yo no me puedo quejar, todo lo que tengo en algún punto me costó, pero bueno, yo estoy acá y no es que porque estoy acá no miro lo que pasa al lado (13:26).
De este modo, se nombra explícitamente el tema de la grieta política[6] y de los proyectos de país que buscan llevarse adelante. La entrevistada no está de acuerdo con un modelo de acumulación agroexportador y este rechazo lo vincula a su deseo de un modelo que haga algo en pos de la minoría –palabra entendida como sinónimo de los que menos tienen–, lo que hace alusión a un modelo más redistributivo.
Asimismo, este modelo planteado por los entrevistados, que busca la exportación de productos industriales, tal como fue mencionado, no descuida el crecimiento del mercado interno, lo que implica un aumento del consumo, acerca de lo que sostiene un entrevistado:
funciona, el consumo interno personalmente yo lo considero como una parte del motor de la economía; tiene límites, deberíamos saber reconocerlos y saber adaptarlos. En genérico, los gobiernos argentinos, por lo que entiendo yo, limitado entendimiento, exprimen los modelos económicos sin… o bien de libro o ir al extremo sin considerar los límites que tiene, entonces eso genera un montón de los problemas que tenemos (19:15).
Se observa el acuerdo del entrevistado con el fomento del consumo interno, considerado parte del motor de la economía. Pero, además, plantea que tiene límites, ante lo cual presenta una postura moderada en tanto considera que llevar modelos al extremo es lo que genera problemas.
4.2.2. Producción agroindustrial
Como fue presentado al final del apartado anterior, el consumo interno fue considerado parte del motor de la economía, a pesar de tener sus límites. Al hablar del consumo interno, se encuentran narrativas que incorporan el tema de la producción, pero en un sentido diferente al planteado anteriormente: ya no se habla de lo conveniente del desarrollo del mercado interno, sino que se focaliza en los obstáculos que trae aparejado el aumento del consumo. Así, en relación al tema del consumo interno, se dice:
el problema argentino es que el tema del consumo interno está bárbaro, porque durante varios años la pasamos bien, consumimos, podemos viajar, que esto, que el otro. Pero, ¿qué pasa?, la mayoría de las empresas argentinas son dependientes de los productos importados, con lo cual, al producir más para consumir más, importas más. No generas volúmenes exportables porque no están capacitadas para exportar o para ingresar, de alguna manera, en el mundo. Entonces, en algún momento, años más, años menos, se produce un cuello de botella donde vos no tenes la capacidad financiera para seguir importando las cosas que te permitan mantener el consumo, y bueno, y ahí se vuelve a producir el crack. Esto es absolutamente cíclico […] (17:53).
El entrevistado plantea que la producción industrial nacional requiere de productos importados por lo que en determinado momento se produce un cuello de botella. En este sentido, siguiendo la descripción del funcionamiento macroeconómico de países exportadores primarios realizada por Diamand (1973), debe mencionarse que en Argentina hay una divergencia entre el desarrollo de la actividad industrial y la capacidad de generar divisas por parte del país. La obtención de divisas recae en el sector agropecuario, mientras que el industrial, si bien demanda una cantidad creciente de divisas, no las produce debido a que no es un sector que sea competitivo en el comercio mundial como para generar exportaciones. Esta situación, en la que se requiere cada vez más divisas, genera un desequilibrio externo, lo que se traduce en crisis periódicas de la balanza de pagos.
Ante la demanda de divisas y llegado el momento en que ya no quedan reservas, se encuentra un límite en las actividades productivas de la Industria. Asimismo, cuando la demanda de divisas excede la oferta, se impulsa la devaluación. Esta devaluación forzada por el desequilibrio externo, en vez de ser un incentivo a la exportación y a la sustitución de importaciones, conduce a una recesión. Esto se debe a que el aumento del tipo de cambio implica el aumento de los costos de los insumos importados, lo cual se traslada a los precios.
En base a lo anterior, se sostiene que el desequilibrio externo conduce a la devaluación y, por ende, a la inflación, lo cual genera recesión. En este estado recesivo, la Industria, por estancamiento de su actividad, deja de importar insumos, lo cual restablece el equilibrio externo. Así es como, teniendo por origen la falta de disponibilidad de divisas, el cuello de botella o estrangulamiento en el sector externo ejerce una limitación sobre la actividad económica del país.
Ante este estado de situación, y a diferencia de lo planteado anteriormente, el entrevistado no ve posible que la producción industrial local tenga potencial para generar exportaciones, por lo que se le pregunta cómo se sale de la repetición de ese ciclo interrumpido. Tal como se observó anteriormente, algunos entrevistados ven en el desarrollo tecnológico el factor para el crecimiento, lo que llevaría a la exportación de productos. En este caso, se sostiene que el modo de salir de esos ciclos interrumpidos que se repiten es a través de la exportación, pero específicamente de la exportación de los productos en los que Argentina presenta ventajas comparativas dentro del comercio internacional. Así es expresado por él, al decir:
[…] Mira, yo exportaría de todo, pero Argentina está preparada para exportar commodities, fundamentalmente, conocimiento, toda la parte de las empresas tecnológicas han avanzado mucho en los últimos tiempos, bueno, el litio, el gas, ¿viste?, lo que se pueda. Pero tenes que salir a competir para generar los dólares que te permitan seguir manteniendo, o aumentando, el consumo, no hay otra manera (17:53).
Esta narrativa, que sostiene que el modelo tendría que ser agroindustrial exportador y extractivista, también se encuentra en palabras de otra entrevistada:
para mí el desarrollo del país no está en una sola pata, tiene que haber varias patas. Una pata es… todo lo del agro hay que darle, para mí, ponerle valor agregado; y después, otra pata son las pymes, digo, en el interior vos tenes que generar pymes porque la gente se va a ir… (6:45).
De este modo, los entrevistados cuya preferencia se encuentra en el predominio del agro, plantean claramente que no se debe orientar el desarrollo en base a la producción agropecuaria únicamente. Esto se comprende al sostener que el desarrollo del país no debe apoyarse en una sola pata y, por lo tanto, debe abarcar necesariamente distintos sectores, como el fomento de las PyMEs. Asimismo, queda expresada la relevancia que tiene, dentro de estas representaciones con eje en el agro, la manufactura de origen agropecuario, al decir que hay que ponerle valor agregado. En este mismo sentido, otro entrevistado, al hablar del desarrollo económico del país, dice:
ninguno de los extremos son buenos, ¿no?, el proteccionismo está bien y dar industria nacional para dar trabajo, y proteccionismo, pero tenemos que saber en qué somos buenos en Argentina, qué, nuestra capacidad, qué podemos hacer, digamos, en lo nuestro, el campo, el producir alimentos es una necesidad que tiene mundial y ahí nos tenemos que fortalecer, pero también tenemos que abrirnos para darle valor agregado y que sea, digamos, Argentina agroindustrial, que esté relacionada, que nuestras materias primas en vez de exportar los granos, busquemos la forma de dar valor agregado, que se desarrolle, tener infraestructura, digamos, por eso, el populismo de un solo lado, es decir, hacer eso tampoco ayuda porque parecíamos que estábamos felices y tampoco, digamos, pensar solamente en el mercado externo tampoco es bueno, es un balance de las dos cosas (2:18).
De lo anterior surgen dos temas dentro de los que se estructuran las representaciones de los entrevistados que resaltan la primacía del agro en las capacidades productivas de Argentina. Por un lado, fundamentan su preferencia en las ventajas comparativas del país en el mercado mundial. Por el otro, afirman la producción industrial, pero ésta debe estar dirigida a generar productos con valor agregado cuyas procedencias sean del agro.
En cuanto a las ventajas comparativas, el entrevistado dice:
Creo que tenemos una plataforma y unas raíces argentina agrícola muy importante, digamos, tenemos la suerte de estar con todos los cultivos presentes, con unos suelos increíbles, con lluvias y temperaturas templadas. Generalmente no se dan todas esas condiciones en muchos países, que puedan tener esa diversidad y creo que habría que apalancarse en todo eso, y, de hecho, cada vez que la crisis que tiene la Argentina, la que logra sacar de esa crisis termina siendo el campo, ¿no?, por alguna razón es… por alguna razón es (2:28).
Del relato de Octavio se extrae que él considera que el país debe apalancarse en el sector agropecuario[7] por sus ventajas comparativas y remarca que es este sector el que saca a Argentina de las crisis. Por otro lado, en cuanto a la importancia del valor agregado en la producción agroindustrial, una entrevistada plantea:
sí o sí al producto agrícola hay que agregarle valor agregado, esto de andar exportando millones y millones de toneladas de soja, tampoco. Si yo puedo a la soja hacerla harina, y en vez de exportar el grano ya la pasé a harina, bueno, ya en la cadena hay otra industria que participó y hay empleados que contrataron. Entonces, es la viveza nuestra de ir cada vez más agregándole valor, o sea, si voy a exportar, bueno, a ver… arándano congelado, que es lo que están haciendo en Corrientes. […] Ese arándano sale congelado al exterior, o sea, no es solo exportar granos. Si no miramos al exterior y no vendemos al exterior, para mí, no salimos (6:44).
De esta manera, la entrevistada plantea el modo en que comprende que debería planificarse la elaboración de productos de origen agropecuario[8], con el fin de tener la viveza de generar mayor valor agregado. Otro ejemplo sobre esto lo brinda Octavio, quien dice:
Tendría que estar un poquito más planificado eso, y tenemos que decir, “bueno, queremos industria textil”, producimos algodón, la zona del Chaco producimos algodón, y decir “bueno, ahí vamos a producir”, producíamos lino, ya no producimos, hace tiempo que no producimos… bueno, qué es lo que queremos producir. Tenemos lana, digamos, tenemos toda la Patagonia con ovejas, tenemos para darle valor agregado. Si vos decís, “bueno, abro industria, con el algodón que produzco, con las ovejas que produzco, y con el lino que…”, hay un montón de cosas que pudiéramos dar y que hacemos competitivamente porque tenemos las materias primas, darle un valor agregado y tendríamos que ser más competitivos. Y en eso tendríamos que diseñar qué es lo que queremos, otra vez (2:61).
Estas miradas entienden que el campo es fundamental al pensar en un modelo de acumulación, por lo que durante la entrevista surgió la pregunta por el empleo, uno de los puntos favorables de quienes consideran que el país debe apoyarse en la Industria local –no agroindustrial–. Ante esto, Fabiana dice:
El campo genera un montón de puestos de trabajo indirectos […] entonces empezamos a hacer el estudio [en la consultora donde trabajaba] y algo que para vos o para mí era una tontería, como es la carrera de los caballos, ya no me acuerdo el número, pero le daba trabajo indirecto a no sé cuántas miles de personas. Entonces, eso de que el campo no genera trabajo, está por verse. Es lo que yo te cuento de mi pueblo; mi… los campos de la zona les va mal, le va mal al productor, le va mal al que vende el gasoil, le va mal a la ferretería, le va mal al tapicero, y le va mal al almacén, y le va mal a la señora que vende ropa, porque si al señor le va mal, la esposa no va a ir a comprarse ropa nueva, entonces… (6:42).
Estas palabras permiten conocer cómo la entrevistada argumenta a favor del sector del campo en uno de los puntos débiles que se le critican al modelo en el que predomina el agro. Es decir, contra la idea del poco empleo que genera este sector, la entrevistada manifiesta con sorpresa, el empleo indirecto que genera. En el ejemplo que brinda, menciona la cantidad de empleo vinculado a las carreras de caballos.
Breve cierre: Modelos de acumulación deseables
Los entrevistados parecen pensar que existe de manera generalizada una idea en la sociedad, la que enfrentaría a la producción para el consumo interno con la producción para la exportación. Ante esto remarcan que no debe ser una opción u otra, sino que deben desarrollarse las dos. A pesar de esto, se hallaron dos orientaciones vinculadas a dos modelos de acumulación considerados por los entrevistados, los que se encontrarían en disputa en la Argentina reciente.
La primera trata de un modelo orientado a la producción industrial destinada al mercado interno –sin excluir al externo–. Esta elección se fundamenta en que mayor producción genera más puestos de trabajo, y el consiguiente aumento de empleo y disminución del desempleo conlleva un mayor poder de negociación salarial. Lo anterior es lo que permite el crecimiento de los salarios, lo que se vincula estrechamente con el aumento del consumo, lo cual genera aumento de la producción. Este círculo virtuoso obtenido a partir de lo destacado por los entrevistados, puede observarse en la figura A de las siguientes:
Figura 12: Representaciones sobre las fases de ciclos de la economía argentina

Fuente: elaboración propia.
Ligada a este círculo –figura A–, se halló como emergente la identidad latinoamericana, la cual plantea la defensa y desarrollo de lo propio del país o de la región latinoamericana, en términos culturales; lo que, en términos materiales, significa el intercambio comercial de Argentina con los países de la región. Esto se contrapone a la experiencia vivida por los entrevistados en el país durante la década del ’90, en la que la globalización e importación en detrimento de la producción nacional, se consolidan con un gobierno favorable a los lineamientos neoliberales.
Por otra parte, la figura B presenta otra narrativa, vinculada a un modelo fundamentado en la centralidad del sector agropecuario en el país. A diferencia de la concatenación anterior, en la que el consumo es visto únicamente de modo virtuoso, desde esta narrativa se lo problematiza. En este sentido es que se plantea que el consumo no sólo se corresponde con resultados positivos, ya que éste implica mayor producción, la cual demanda insumos provenientes de las importaciones. En este punto es donde surge el punto de quiebre del ciclo, ya que son necesarias divisas para la compra de los insumos en el exterior y, desde esta perspectiva, se entiende que es en el sector agropecuario donde recae la responsabilidad de obtener divisas, ya que la Industria nacional no produce para exportar en términos competitivos. En esto puede hallarse la importancia que le otorgan algunos de los entrevistados a este sector.
Frente a esta perspectiva, otros plantean explícitamente que Argentina no se reduce a la exportación de materias primas. En este sentido, manifiestan que el Estado debería invertir en el desarrollo de la ciencia y la tecnología para generar cambios sustanciales en la Industria que favorezcan la producción. Asimismo, esto permitiría que sea más competitiva y pueda generar exportaciones. Desde este razonamiento, no se encuentra el obstáculo del cuello de botella, planteado anteriormente por un entrevistado, ya que el crecimiento de las exportaciones provenientes de la Industria –debido a los cambios tecnológicos– traería aparejado el ingreso de divisas.
Figura 13: Representaciones sobre la exportación en Argentina

Fuente: elaboración propia.
Por otro lado, aquellos que se centran en la imposibilidad de obtener divisas suficientes para los insumos necesarios que permitan continuar produciendo para abastecer el consumo del mercado interno, plantean la encrucijada en la que se encuentra el país. Acerca de esto, se encuentra referencia en la descripción del funcionamiento macroeconómico de países exportadores primarios, realizada por Diamand (1973).
Sin embargo, desde esta perspectiva, también se entiende a la exportación como la salida de la encrucijada mencionada. En este sentido, con el fin de aumentar las exportaciones, se manifiesta la relevancia del desarrollo de las actividades productivas en las que el país presenta ventajas comparativas, como las del sector agropecuario y el extractivismo. Además, con el objetivo de no exportar solamente materias primas, la alternativa que estos entrevistados plantean es generar actividades que aumenten el valor agregado de los productos provenientes del agro.
A partir de las diferencias presentadas hasta el momento, se han hallado también puntos en común. Ambas perspectivas comprenden la importancia de la Industria, pero la diferencia radica en que la que pondera el sector agropecuario, considera que la Industria debe desarrollarse en base a la producción de bienes de origen agropecuario.
Asimismo, ambas entienden la importancia de la producción dirigida al mercado interno y la necesidad de generar exportaciones. La diferencia se encuentra en qué se debe exportar: mientras la perspectiva industrial sostiene que se deben exportar productos industriales mediante la inversión del Estado en desarrollo tecnológico que permita este tipo de producción, la propia del agro sostiene que para exportar se deben aprovechar las ventajas comparativas y generar productos con valor agregado.
4.3. Bipolaridad política
Las entrevistas fueron realizadas en un contexto de polarización política, esta última entendida como la existencia simultánea en la opinión, de dos grupos numerosos, en contra y a favor del gobierno, aunque sea por rechazo a posibles alternativas, en un clima de abierta confrontación (Paramio, 2011). Específicamente, se halla que las representaciones sobre la sociedad argentina en el período en estudio tienen como eje a la bipolaridad política. Esto significa que los entrevistados de posiciones medias asalariadas conciben que hay dos opciones políticas viables y opuestas, encarnadas por lo que nombran kirchnerismo –con esto hacen referencia a la gestión de N. Kirchner y las dos de C. Fernández (25 de mayo de 2003 al 9 de diciembre de 2015)– y macrismo –el gobierno de M. Macri (10 de diciembre de 2015 al 10 de diciembre de 2019)–. No es solo el inicio de los mandatos referidos lo que delimita estos conceptos emergentes de las entrevistas, sino que ambas denominaciones abarcan la vinculación de estos gobiernos con los modelos de acumulación referidos anteriormente, a lo que suman las visiones sobre los candidatos que responden a estos espacios políticos en cuanto a su comportamiento, personalidad, capacidad de gestión, entre otras.
Al igual que al pensar la identidad de clase, donde el Otro es necesario para constituir la propia identidad (Hall, 2003), para la conformación de la identidad política también se lo requiere. A este respecto, Schmitt (1932, citado en Novaro, 1996) sostiene que, a partir de la decisión de enfrentar a un Otro como enemigo, surge la identidad de amigo como entidad política. Éstas son identidades descentradas porque su unidad no se genera por una característica del propio grupo, sino que su principio de unidad es externo a ellas, es decir, se encuentra en la relación con el Otro. La identidad política descentrada es un rasgo emergente y común a todos los entrevistados y es el eje que vinculará a los siguientes apartados.
4.3.1. “Era no votar a Menem”
Como plantea Ollier (2014), N. Kirchner construye una figura presidencial novedosa en la que se muestra alejado del pasado –Menem y un modelo de mercado, ausencia del Estado y frivolidad; de la Rúa y una imagen de pasividad vinculada a su personalidad y a sus decisiones políticas; y la impugnación social manifestada en el que se vayan todos–. En cambio, se muestra cercano al universo ideológico-político de la década del ’70 a la vez que se presenta con una impronta generacional con referencia a esos años. De esa forma, N. Kirchner se muestra como un presidente nuevo, como un outsider de la política, lo cual funcionó para los entrevistados, quienes manifiestan que no lo conocían:
[…] Lo voté eh, pero la verdad que no sabíamos quién era, había muy poca información, pero bueno, era contra el gobierno… digamos, [era] no votar a Menem, entonces lo voté. Y sí, creo que para muchos fue una sorpresa o para todos, no sé, pero, digamos, no había mucha información […] (20:34).
Así, a pesar de haberlo votado, la entrevistada hace explícito que lo hizo por oposición a C. Menem y, a la vez, expresa que N. Kirchner fue para muchos una sorpresa porque no había mucha información. Esto muestra cómo éste se presentaba y se comprueba que era visto como un outsider de la política. Por su parte, Julia le tenía desconfianza:
[…] cuando asumió Néstor, ¿no?, como por ahí un poco de desconfianza y decir “bueno, ¿quién es?, ¿qué va a hacer?”, no sé, todavía como que no le… yo no le tenía como confianza, que sé yo, pensaba que era todo lo mismo. […] (4:15).
Entonces, la elección por N. Kirchner fue en oposición a C. Menem y los ‘90. En ese momento, N. Kirchner era un desconocido para las entrevistadas y/o alguien en quien no confiaban, como en el último caso. En este sentido, a partir del relato de la última entrevistada, Julia, se puede encontrar el momento clave para la conformación de su identidad kirchnerista en el llamado conflicto del campo, en el año 2008.
4.3.2. “O estás de un lado o estás del otro”
En marzo de 2008 el Poder Ejecutivo intentó implementar un régimen de retenciones móviles a las exportaciones agropecuarias. Esto fue el detonante de un conflicto con rasgos disruptivos que tienen que ver con el papel de la burguesía agraria, que se pone en oposición abierta al gobierno y que logró conseguir el apoyo de sectores urbanos de clase media, los que se expresaron con cacerolazos masivos en las grandes ciudades, especialmente en CABA (Piva, 2015). Este momento de apoyo al agro puede verse en fragmentos de las entrevistas. Como ejemplo se puede citar el caso de Octavio, quien participó de una manifestación por este motivo (2:48). O Andrés, uno de los que piensan alternativas al predominio de la exportación de materias primas, que frente al conflicto dice:
[…] Cristina directamente buscó pelearse con toda la gente del campo, un país que sólo se dedica, bah sólo se dedica, donde su matriz fundamental es la materia prima no elaborada y la exportación de eso, te dedicas a atacar eso… está bien, entiendo que son los que más ganan, pero también es lo que te mantiene todo y te ayuda al país a sustentar. Vos te deberías haber buscado una segunda… un segundo medio también de ingreso del país o de generación para el país antes de atacar el primario que tenes (18:39).
Asimismo, se puede hallar en este conflicto un punto de inflexión que generó tanto la conformación de una identidad kirchnerista como su oposición. Esta oposición no se consolida como identidad en apoyo a otro espacio político, sino en contra del kirchnerismo. Es decir, es una identidad descentrada en tanto que el rasgo sobresaliente y común es posicionarse en contra de las gestiones kirchneristas (antikirchnerismo).
En cuanto a la identificación, en el siguiente fragmento, Julia cuenta cómo terminó definiéndose y conformando su identidad política descentrada kirchnerista. Ella dice:
[…] cuando fue lo de… ¿en qué año fue?, lo de la… esto de Cobos, el voto negativo, que estaba el campo, no me acuerdo, las retenciones […] Bueno, ahí era como que, de golpe, bueno, ahí dije “no, tengo que posicionarme, no puedo estar siempre ‘ay sí, esto bien, pero no me gusta lo otro’”, como que ahí ya me pareció un momento como bisagra, como que había que estar… aparte era o estabas del campo o estabas del otro lado, digo, o estás de un lado o estás del otro, entonces dije “no, ya está, apoyo al gobierno”, digamos, porque ya ahí… ahí ya re convencida, digamos [risas], me quedé viendo el debate, todo. Y, bueno, ahí ya como que sí, ya fue una posición […] Ahí fue con la 125, ahí me acordé, con la 125 como que yo dije “sí, soy kirchnerista, ya está, me juego” [risas] […] (4:15).
Así, si desde el comienzo del gobierno de N. Kirchner la figura retórica de confrontación fue el neoliberalismo (Muñoz, 2010), a partir del 2008 este lugar comienza a ser ocupado también por el campo. Este momento es considerado por la entrevistada como momento bisagra, lo que generó un antes y un después en su identificación política. Con sus palabras muestra que hay una oposición, o estabas del campo o estabas del otro lado, o estás de un lado o estás del otro. Esta idea fue la que la interpeló y ante la cual se definió y apoyó al gobierno de C. Fernández.
De modo contrario, Fabiana critica la construcción del campo como enemigo, pero ella lo vincula con sus intereses, ya que su familia tiene un campo y su trayectoria laboral estuvo ligada a este sector. Ella dice:
El anterior [gobierno de C. Fernández] no me gustó. El actual [gobierno de la alianza Cambiemos] tiene un montón de errores, pero me siento más tranquila. El anterior a mí no me gustó en el sentido que no… primero, obvio, por una cuestión de interés personal, el ataque directo al campo fue tremendo. Esto de crear “el productor es el enemigo”, no me gustó, o sea, de que me reten porque son productores agropecuarios y que sos el enemigo, desde ese lugar, no me gustó (6:18).
De este modo, se pudo registrar que el conflicto del campo fue un momento de definición de la propia identidad política. No quiere decir esto que anteriormente a este conflicto no hubiera ideas políticas en disputa, de hecho, los entrevistados contraponen el kirchnerismo a la década del ’90; sino que el 2008, con el conflicto encabezado por la burguesía agraria, fue decisivo para el surgimiento de la identificación kirchnerista y la antikirchnerista –en caso que no estuvieran identificados anteriormente–. En este sentido, a partir de los testimonios de los entrevistados de posiciones medias, en esta investigación se ubica el inicio de la actual y mediáticamente conocida grieta en el año 2008, siendo consecuencia del conflicto mencionado.
4.3.3. “Entre uno y otro, lo prefiero”
La opción política en expansión fue el PRO –a partir del 2015, parte de la coalición política Cambiemos–, cuyo exponente fue M. Macri. De ese modo, el antikirchnerismo encontró representación política en las candidaturas del PRO. En este escenario, se halla una visión sobre la existencia de dos opciones políticas en Argentina, lo que da cuenta del bipartidismo[9] que existe en el período de estudio, según la interpretación de los entrevistados.
La preferencia por el kirchnerismo por parte de Verónica está relacionada con dicha visión a partir de la cual considera que no hay opciones viables por fuera del bipartidismo, considerado por ella compuesto por el peronismo y una orientación más conservadora. Sobre esto, ella dice:
Nunca fui peronista, pero bueno, mi cosmovisión de la política en este país me parece que… el bipartidismo no va a cambiar nunca, ¿por qué?, porque la raigambre del movimiento peronista con Perón y Evita marcó un antes y un después en la historia política nuestra y el peronismo va a seguir existiendo toda la vida, con diferentes procedencias, más de derecha, más de centro, más de izquierda, y hoy en día me parece que es el único… del otro lado tenes lo que es más derechoso, por decirlo de alguna forma, o más conservador, los radicales que hoy en día ya mucho no existen, se han desfigurado, a mi entender, después de la última gestión. Así que, si vos me preguntas, no sé, quizás cada vez estoy más peronista y no me doy cuenta, no lo sé [risas]. Nunca fui peronista, siempre fui más de izquierda, quizás me acerco más a la mirada de la rama más izquierdista del peronismo, por decirlo de alguna forma, porque, bueno, los demás partidos de izquierda son muy minoritarios y nunca han podido conducir a este país, acceder a conducir al país (13:47).
Estas palabras muestran las representaciones sobre la política argentina de la entrevistada, quien no se identifica con el kirchnerismo, pero que lo prefiere por considerar que hay solo dos opciones políticas viables, entre las cuales ésta es la que más se acerca a sus ideales. Esta creencia abre una dimensión importante que permite conocer las formas de entender el mundo en cuanto a lo posible e imposible por parte de los entrevistados. Estas representaciones sociales dan cuenta de la existencia de un modo de interpelación ideológica que genera el reconocimiento acerca de lo que es posible e imposible (Therborn, 1987).
La inviabilidad o imposibilidad de un sistema diferente al capitalista queda expresada también por Clara, cuya historia permite comprender mejor sus palabras. En 1976 ella tenía 20 años y estudiaba Psicología en la Universidad de Buenos Aires. Clara militaba haciendo trabajo social en dos asentamientos informales de la Ciudad de Buenos Aires y considera que, si bien no tenía una militancia muy activa en ese momento, sí la tenía Pedro, su novio. A poco tiempo del Golpe de Estado del `76, Pedro y algunos de sus familiares fueron desaparecidos, lo que representó un hecho muy traumático para ella. Es importante conocer su historia y el impacto que tuvo en ella para comprender su relato. Por ejemplo, al relatar una conversación con su hijo, dice:
él es más de izquierda y a veces le digo “Leonardo, mira, cuando tomes las armas, yo voy al lado tuyo y agarro un fusil también; pero mientras tanto no va a suceder esto”, le digo. Porque la realidad es así, uno a medida que se va haciendo más grande, no quiero decir vieja porque no, pero uno a medida que se va haciendo más grande, se da cuenta que hay cosas que son imposibles de modificar. Entonces, esta estructura capitalista es imposible de modificar. Lo que sí se puede modificar es que sea un capitalismo con una distribución de ingresos muchísimo más equitativa. Ese sería mi país, para hablarlo así, mi país ideal, digamos (20:38).
Al conocer parte de su historia, se comprende que, si creyera en la posibilidad actual de una alternativa socialista al capitalismo, ella lucharía por ella. Sin embargo, lo que expresa Clara es la representación acerca de que otro sistema es imposible y expone su razonamiento[10]. Esto se encuentra en línea con el concepto de realismo capitalista, entendido como: “la idea muy difundida de que el capitalismo no sólo es el único sistema económico viable, sino que es imposible incluso imaginarle una alternativa” (Fisher, 2016, citado en Galafassi, 2022: 322). La entrevistada piensa que lo que sí se puede realizar es la búsqueda y elección por una alternativa más distribucionista, lo que representaría para ella su país ideal; es decir, aspira a lo que le resulta posible. Así, tanto Verónica como Clara explican su preferencia por el kirchnerismo por acercarse lo más posible a sus ideales, frente a la inviabilidad de otro partido en el gobierno por fuera del bipartidismo –en la primera– y debido a la imposibilidad de otro sistema –en la segunda–.
Por su parte, Daniela también expresa su preferencia por el kirchnerismo en el marco del bipartidismo, porque ella no se identifica con ningún partido político, y manifiesta:
[…] tampoco tengo afinidad con el kirchnerismo eh, o sea, entre uno y otro, lo prefiero; pero no los voto, no los votaría, por lo general voto a la izquierda, un voto muy tibio, nada, me siento bien y me voy, ya está […] Pero tampoco comulgo con los partidos dominantes, entonces es mi forma como de… me corro de esa díada (8:36).
De esta manera, Daniela reconoce la existencia del bipartidismo en Argentina, ante lo cual en las elecciones vota a partidos de izquierda. Sin embargo, al mismo tiempo, muestra su preferencia por el kirchnerismo cuando lo piensa en oposición a lo otro, gobierno de la alianza Cambiemos. Esto se profundiza en el siguiente fragmento, en el que, además, pone en duda las diferencias entre dos proyectos de país. Acerca de estos, ella dice:
A ver, yo no estoy tan segura de si hubo dos proyectos de país diferentes, yo creo que no hubo ninguno. Me parece que en el límite la propuesta es bastante similar porque margen de maniobra hay poco, es país subdesarrollado, o sea, sí, centro y periferia para mí sigue operando, con poco margen, entonces en el límite me parece que todo tiende a emparejarse, que la diferencia, que no es poca, que no es poca, radica en dónde cada sector cree… o por dónde cree cada sector o cada propuesta, que pasa el ajuste, o… ahí me parece que está la principal diferencia entre los dos. Yo comulgo más con unos que con otros, o sea, el macrismo no me va por ningún lado; al kirchnerismo le critico 30 mil millones de cosas, otras las banco un poco más. O sea, tengo más afiliación, no los termino de comprar por modos y demás, pero está claro que estos, los últimos tres años [gobierno de la alianza Cambiemos], no va (8:32).
De este modo, Daniela entiende que, en cuanto a proyecto de país, no hubo grandes diferencias; es decir, no hay dos proyectos claros y diferenciados en tanto que la inserción comercial de Argentina internacionalmente establece limitaciones que dejan poco margen para implementar un proyecto político en particular por voluntad de un gobierno. A pesar de ello, entiende que la diferencia radica en el sector que es más perjudicado con cada uno de los gobiernos que hubo en los últimos años, lo que considera una diferencia importante.
Retomando a las entrevistadas citadas, se sostiene que existe un modo de concebir la sociedad argentina atravesada por el bipartidismo. La decisión de estas entrevistadas es por el kirchnerismo porque consideran que otro partido por fuera del bipartidismo es inviable y/o un sistema alternativo al capitalista es imposible, y consideran al kirchnerismo cercano a sus ideales (Verónica y Clara). También se extrae que la preferencia por el kirchnerismo (Daniela) se manifiesta al pensarlo frente a la otra opción política con considerable caudal de votos, a partir de lo que se expresa que, entre uno y otro, se lo prefiere.
4.3.4. “No darles el voto”
Como fue expuesto, los entrevistados tienen presente la existencia del bipartidismo y, dentro de éste, manifiestan una preferencia. A diferencia del apartado anterior, los siguientes fragmentos expresan la preferencia por el macrismo por oposición al kirchnerismo. Así, Tamara dice:
Yo ahora voté al macrismo, pero no es porque me vaya mucho mejor, sino porque no quiero que estemos peor. Pero bueno, ahora vamos a estar peor […] yo siempre voté… a los Kirchner, lo voté a Néstor, nada más. Y después a esta mujer [C. Fernández] nunca la voté, siempre votaba a un partido “x” para no darle voto, nada más, porque no había ninguno que me… y después cuando fue Macri – Frente, lo que era Frente para la Victoria, fue Macri (15:49).
De la cita anterior se destacan dos cuestiones. En principio, se nota el cambio en la preferencia de la entrevistada, lo que da cuenta de cierta flexibilidad y volatilidad política, tal como en el caso de Matías al decir que en un principio pensaba que los Kirchner administraban mejor, pero que después vio que era un nido de corrupción, lo que lo desilusionó (11:45). En este caso, el entrevistado, quien en un principio era favorable al kirchnerismo y luego reorientó su preferencia política por el gobierno de la alianza Cambiemos, afirma que esta redefinición se debe a la desilusión que le causó pensar en los modos corruptos en los que se manejaban. Luego de creer en la corrupción de gestiones de orientación kirchnerista, este entrevistado comenzó a creer en M. Macri o en sus ministros.
Por otro lado, es importante resaltar otra cuestión emergente del fragmento seleccionado de Tamara: no darle el voto expresa esta elección por oposición, lo cual se repite en otros entrevistados, como en el caso de Héctor, quien habiendo votado a R. Lavagna[11], muestra su preferencia en el siguiente fragmento:
[…] insisto, no es que yo esté a favor de Macri, lo que sí pienso que si este gobierno, digamos, la oposición, es el Frente de Todos, estuvo 12 años en el gobierno, y ya vimos lo que estaba, no creo que vayan a hacer nada distinto de lo que hicieron. Entonces, o sea, cualquiera puede considerar, digamos, todos tenemos la posibilidad de votar a quien queramos, pero me pareciera más válido que voten otra idea, o sea, podría aceptar que vote la gente a Espert, que es hacia un lado a la derecha, o al MAS que es la izquierda, pero no más de lo mismo, eso ya lo vimos (5:21).
Se observa que, en principio, Héctor no expresó preferencia por el macrismo aclarando que no está a favor de M. Macri. En este sentido, argumenta su preferencia por otra propuesta política que se diferencie de las gestiones del kirchnerismo en base al tiempo en el gobierno de este último. Así, el hecho de haber gobernado durante 12 años, es el motivo que presenta para votar a otro partido, del cual no le importa la orientación. La idea acerca de votar algo nuevo, que no sea más de lo mismo, se liga con el factor tiempo en el gobierno.
Así como Héctor remarca que el kirchnerismo gobernó durante 12 años, Walter observa la sucesión de gestiones kirchneristas como una continuación del peronismo que gobernó desde los ’90, extendiendo así el tiempo de referencia a 25 años. Sobre esto, expresa:
[…] sí, tengo problemas económicos con Macri, pero si quiero construir… quiero cambiar la sociedad, ya sé que esto fue una cagada, prefiero que me robe uno nuevo; que es otro problema de razonamiento de la sociedad, “Macri me robó, vamos a poner a una persona que ya me robó”. Encima ni siquiera lo pensaban como kirchnerismo, lo pensaban como peronismo. Estuve los últimos tres meses hablando con un montón de gente que decía “no, volvemos al peronismo”, y mi argumento era “ok, pero con el peronismo no te pasaba. Vos estuviste mal con el peronismo”, “sí”, “estuviste mal, ¿desde cuándo?”, “desde 1990”, “o sea, según vos el peronismo te robó durante 25 años”, “sí”, “y los vas a volver a votar”, “sí”. Éste te robó durante 4, éste te robó durante 25 años, ¿cómo justificas que te robe una persona que te robó 25 años y no una que te robó 4 años?, que te sigan robando, pero no… probá con que te robe uno nuevo. O votá uno nuevo, hay un montón de nuevos, que se mande una cagada uno nuevo (19:53).
Sobresale la fuerza de la representación acerca de que es mejor elegir algo nuevo a pesar de todo; en este caso, a pesar de que haya robos, lo que es utilizado como sinónimo de corrupción. Asimismo, Walter, en su preferencia para que robe uno nuevo y no por un gobierno que no robe, muestra la inevitabilidad que encuentra en la corrupción, lo que conduce a pensar en que percibe que ésta es intrínseca al sistema político argentino.
Si bien estos entrevistados conciben la existencia de dos alternativas, lo cual emerge de la oposición que hacen –no les agrada Macri, pero mucho menos las gestiones de orientación kirchnerista–, se puede observar que no hay una preferencia fuerte por el macrismo sino es por ser oposición al kirchnerismo. De hecho, este lugar de oposición sería elegido por ellos más allá del espacio político que lo ocupe.
En línea con lo anterior, sin dejar de lado una opinión desfavorable a cierto aspecto del macrismo, Miguel justifica su preferencia por esta orientación de la siguiente manera:
[…] Porque me parece por ahí un incapaz [M. Macri], pero me da la esperanza de que esto sea una especie de república que cuide las instituciones. Pero no me siento cómodo, no me siento cómodo ni escuchándolo a Macri y mucho menos a Cristina. No son tipos que me representen… no son personas que me representen, ninguno de los dos (7:43).
En estas palabras se observa la concepción sobre la política actual, limitada a dos candidatos, uno del kirchnerismo y otro de la oposición, de los cuales eligen a este último, que si bien es Macri, los entrevistados dejan ver que puede ser él o cualquier otro que se ubique como opositor al kirchnerismo. Estos candidatos no logran convocar a estos entrevistados, de lo que emerge la falta de representación política de estos últimos, lo cual coincide con lo planteado por Paramio (2010) acerca de que hay una ausencia de partidos políticos con los cuales personas de clase media se puedan sentir representadas. A pesar de esta falta de representación, estos entrevistados eligen a uno de los candidatos mencionados por oposición al otro.
Esta falta de representación política, que también puede hallarse en los apartados anteriores en tanto algunos entrevistados prefirieron votar a un desconocido para no votar a C. Menem o votar a uno que es preferible frente a otro, está mostrando que la preferencia política de los entrevistados se basa en la alteridad, de igual manera que la identidad política descentrada, la que se construye mediante y en oposición a un Otro.
Breve cierre: Bipolaridad política
Al hablar acerca de la preferencia política de los entrevistados, se hallaron elementos entre los que sobresale la necesidad por parte de ellos, al armar sus relatos, de contraponer la propia posición a un Otro. Por la recurrencia, al hablar de sus preferencias, de la contraposición a una orientación política con la que no están de acuerdo, la sección se ha conformado en base a los relatos en los que la dicotomía y la oposición son constitutivas de sus preferencias políticas e identidades descentradas.
En cuanto a estas identidades descentradas, no quiere decir que ningún entrevistado haya nombrado características propias de una gestión en particular, sino que el contrapunto con una alternativa política fue insoslayable a lo largo de las entrevistas, emergiendo como un rasgo central por su notoriedad. Es debido a este peso que tiene el Otro, que esta sección focalizó en este aspecto, del cual surgen los siguientes emergentes.
En principio, se halla en la configuración de una preferencia política post crisis de 2001, un elemento que muestra la debilidad de la elección a favor de N. Kirchner, pero la fortaleza de la convicción de votar en contra de un candidato asociado al neoliberalismo, ya que C. Menem fue el presidente de dos mandatos seguidos durante los ’90, en los que se siguieron los lineamientos económicos del neoliberalismo[12] y se sostuvieron en ideas –entre las que pueden nombrarse las ligadas al consumismo– que los acompañaban.
Figura 14: Voto por oposición al neoliberalismo

Fuente: elaboración propia.
Este elemento surge explícitamente a través de aquellos entrevistados que manifestaron que no conocían a N. Kirchner, lo que demuestra que la elección fue por oposición a lo considerado anterior, a lo propio de la década que culmina con la gran crisis del 2001.
No es sino hasta un tiempo después que se encuentra nuevamente la presencia de la oposición a un gobierno y sectores de poder como causantes de la conformación de una identidad política. En este sentido, se halla en el conflicto del campo de 2008, el punto de inflexión, del cual se desprenden las orientaciones que, desde ese momento, marcan profundamente las identidades políticas de la Argentina reciente en un contexto de bipolaridad política.
Figura 15: El conflicto del campo como punto de inflexión

Fuente: elaboración propia.
Se halló que este conflicto se transformó en una pugna que logró interpelar a los entrevistados de posiciones medias. Así, se encuentra en los relatos que este enfrentamiento entre los sectores del agro y el gobierno nacional impulsó a los entrevistados de posiciones medias a tomar un posicionamiento político. De esto, entonces, surge tanto la identidad kirchnerista como la antikirchnerista, las cuales se encuentran necesariamente relacionadas y, en conjunto, forman lo mediáticamente conocido desde ese entonces como la grieta política de Argentina.
Se halló también la preferencia de los entrevistados entre el kirchnerismo y el macrismo en base al bipartidismo mencionado. La particularidad de este emergente –la preferencia política de uno u otro en un marco de bipolaridad política– es la debilidad o falta de representación, según el caso, manifestada por los entrevistados. Por esto, no hay una fuerte identificación con los espacios políticos que apoyan electoralmente y/o exponen como preferentes. Dentro de estos casos, se hallaron tres líneas:
Figura 16: Bipartidismo, representación de dos alternativas políticas posibles

Fuente: elaboración propia.
La primera columna expresa la preferencia por el kirchnerismo por considerar que existen solo dos alternativas políticas viables, dentro de las que se manifiesta esta preferencia. Particularmente, de los relatos correspondientes a esta primera línea, emergió un aspecto subyacente que debe ser tomado en cuenta para interpretar las palabras de estos entrevistados. Existe una concepción acerca de que otro sistema político-económico es imposible, por lo que se aspira como ideal a una sociedad más redistribucionista. Asimismo, entre los distintos partidos y/o alianzas políticas, los propios del kirchnerismo y del macrismo son los considerados viables para gobernar el país. Así, la primera línea expresa una preferencia por el kirchnerismo por considerar que, dentro de lo posible, es la opción que más se acerca a sus ideales.
La segunda columna también expresa una preferencia por el kirchnerismo, a pesar de hacer manifiesta una falta de representación política. La clave para la comprensión de esta preferencia es pensar esta alternativa en oposición a la otra, entre las cuales se elige a la primera. En otras palabras, en línea con la identidad política descentrada, solo surge una preferencia al pensar que la alternativa es peor.
La tercera columna también tiene como inicio la falta de representación, pero esta preferencia política se construye por oposición al kirchnerismo. En estos casos, se expresa como última instancia la existencia de otros partidos, pero lo central es que se conciben dos alternativas políticas: el kirchnerismo y la oposición al kirchnerismo. Por esto, del análisis se desprende que este lugar de oposición es elegido más allá del partido y/o alianza que lo ocupe. Es decir, en cuanto a sus preferencias políticas, se extrae que, más allá de la orientación que se presente como alternativa, ser oposición al kirchnerismo es fundamental en sus elecciones.
4.4. Aproximación a los intereses de clase de las posiciones contradictorias
Es importante tener en cuenta, para un conocimiento de las orientaciones político-ideológicas, a los Intereses; concepto que es distinto a representaciones sociales. El mismo se vincula directamente a cómo viven los entrevistados en términos materiales y qué es conveniente para ellos. En este sentido, se definen los intereses materiales objetivos siguiendo el uso que le otorga al concepto Wright (1995). Éste se puede sintetizar como el interés que tienen las personas en mejorar su bienestar económico, lo que refiere a la maximización del consumo y maximización del ocio –o disminución del tiempo en el trabajo–.
En línea con lo mencionado, en este apartado se hace referencia a los intereses inmediatos. Este tipo de interés refiere a los intereses en términos de conveniencia material, individual y a corto plazo. Esta definición se aleja de los niveles de abstracción propios del concepto interés de clase, vinculado a lo colectivo, y permite su estudio mediante el análisis de las entrevistas.
Asimismo, debe remarcarse nuevamente que los relatos que se presentan a continuación son analizados teniendo en cuenta el contexto que los enmarca. Particularmente, para interpretar las palabras de los entrevistados acerca de lo considerado conveniente para ellos, debe considerarse el momento en que fueron generados los relatos. Este momento tiene lugar en el último año de gestión del gobierno de la alianza Cambiemos, por lo que se encuentra muy presente en sus relatos, un registro de cómo viven con esta gestión.
Acerca de esto, vale reiterar que en diciembre de 2015 asume el gobierno la alianza Cambiemos con M. Macri como presidente, cuya política económica desde el inicio se caracterizó por un rápido ajuste, que incluyó, entre otros, un descomunal aumento de tarifas, conocido como Tarifazo (Sabbatella, 2017), con un consiguiente aumento de precios en general y caída del salario real, lo cual tuvo gran impacto en la vida cotidiana de los entrevistados de posiciones medias. Más allá de estas posiciones medias, las medidas implementadas por el gobierno de Cambiemos generaron un aumento de la desigualdad y, mientras empobreció a gran parte de la población, enriqueció aún más a un grupo reducido de privilegiados (Canelo, 2019).
En cuanto a las entrevistas realizadas a personas que ocupan posiciones contradictorias de clase, en principio, se extrae que entienden que con cualquier gobierno les va bien y que, si bien atraviesan ciertos cambios, pueden adaptarse a ellos.
4.4.1. Cambios laborales adaptativos
Teniendo en cuenta el contexto mencionado, propio del gobierno de Cambiemos, Verónica presenta los cambios que realizó con el fin de mantener las mismas condiciones de vida. En su caso, tal como fue analizado en una sección anterior, tuvo la posibilidad de diversificar su trabajo trabajando en más lugares y tomando la opción de autoemplearse:
no es que todo lo que yo hago lo hago por una necesidad de dinero, pero, en algún punto todos estos desbarajustes a nivel inflacionario hicieron que también uno buscara otros recursos que yo los tengo porque soy profesional y los pude buscar […] yo doy clase, eso es otro ingreso. En el Colegio [colegio profesional] tengo un cargo. Bueno, tengo una consultora […] entonces, es como que yo me pude diversificar. También fue una necesidad porque en el momento que esto empezó a pasar [referencia a la gestión de M. Macri], mis hijos todavía estaban escolarizados, yo pagaba la educación de mis hijos privada, ¿me entendés?, o sea, todo eso en algún punto yo lo pude, pero hay gente que no lo pudo hacer. Entonces, cuando vinieron los tarifazos yo lo pude hacer y lo pude sostener y quizás rescindí privilegios, ciertos privilegios o, qué se yo, vas al supermercado y dejas de comprar… todo eso nos pasó a todos, pero al que peor le impactó es al que menos tiene (13:27).
De este modo, trabajando en distintos lugares, Verónica pudo mantener sus condiciones de vida –nombra el pago de la escuela privada de sus hijos–, pero entiende que la realidad económica, específicamente el aumento de tarifas, afectó en mayor medida a personas que no lo pudieron sostener. Ella pudo ajustarse bajando los consumos o rescindiendo ciertos privilegios, en sus palabras. Pero sabe que el impacto es mayor para quienes están en posiciones más desfavorecidas. Verónica pudo pasar las dificultades que presentaron las condiciones desfavorables de la economía diversificándose en su trabajo y trabajando más horas, lo que le permite notar una diferencia en su experiencia en lo laboral entre la gestión macrista y las anteriores, de orientación kirchnerista. En este sentido, expresa:
no sé si a mí me… a ver, es como que yo también fui haciendo tanto en el gobierno kirchnerista como en el macrista una evolución quizás laboral, pero si vos me preguntas ahora, ahora trabajo cuatro veces más de lo que trabajaba antes. Gano un poco más, pero neto en algún momento yo podía vivir con un trabajo solo, ¿está? Y, como te dije, yo porque tengo la posibilidad porque en algún punto soy profesional y me puedo insertar, me puedo diversificar, o me puedo reinventar (13:32).
Así, Verónica cuenta que durante el gobierno de orientación macrista ganó un poco más, pero entiende que el motivo es que debió trabajar cuatro veces más. Acerca de esto, considera que tuvo una evolución laboral tanto en el kirchnerismo como en el macrismo, es decir, su trayectoria laboral evoluciona favorablemente más allá de las orientaciones políticas de los gobiernos. Pero comprende que esto no se debe a factores externos en tanto que ella, para mantener sus condiciones de vida y/o ganar un poco más, debió trabajar cuatro veces más, radicando en esto la diferencia, ya que anteriormente podía vivir con un solo trabajo.
La experiencia de Verónica indica que, en cuanto a sus intereses inmediatos, no le resultó conveniente la gestión de Cambiemos. Sin embargo, la idea de que su trayectoria laboral pueda evolucionar favorablemente a través de los distintos gobiernos fue un aspecto que surgió en otros entrevistados también, como en Laura, quien dice:
Yo he crecido, he crecido en estos últimos 4 años, 5 años, me mantuve en el mismo puesto en donde estoy que no es sencillo en esta compañía […] sabes que no sé si relacionar mi crecimiento con un gobierno determinado, con una etapa de país determinada, lo vi más como mi crecimiento universitario, de estudios, en cómo fui avanzando, que en un gobierno determinado (9:26).
El fragmento pone de relieve la capacidad de agencia de estas posiciones profesionales en las que, a partir de estrategias individuales de obtención de credenciales educativas, pueden adaptarse a la coyuntura política y económica del país. De los fragmentos emerge la comprensión de esta capacidad de adaptación vinculada a las credenciales, por parte de los entrevistados.
El modo de adaptarse no implica que no sean afectados por las distintas gestiones y medidas implementadas por los gobiernos de los últimos años, sino que da cuenta de que pueden realizar ciertos cambios para no cambiar sus condiciones de vida de manera drástica. A partir de esto, se afirma que las posiciones profesionales asalariadas presentan una realidad diferente a las halladas y conceptualizadas como la clase media en descenso propia de la década del ’90 (Svampa, 2005; Kessler, 2000; Lvovich, 2000; Minujín y Kessler, 1995). Esto no implica que no haya posiciones de clase media que tengan una trayectoria de clase descendente, sino que no es el caso de los profesionales asalariados entrevistados, que cuentan con recursos requeridos por el mercado laboral.
Otra entrevistada también manifiesta que con las gestiones del período en estudio le va bien, lo que comprende por la vinculación de los gobiernos con la institución en la que se desempeña laboralmente. Sobre esto, dice:
como que cada gobierno que viene es como que se busca alianzar, o sea, no es que con uno me fue bien y con otro me va a ir mal, no creo que sea así. Como te digo, ya estoy desde el 2001 acá, pasé varios años y varios gobiernos o varias situaciones. No creo que uno me favorezca más que el otro porque es como que todos terminan tratando de aggiornarse para ese, no, no sé, la verdad que no creo que sea uno o el otro porque te mentiría, o sea, si bien sé que el último gobierno termina con unos índices nefastos, acá lo que es balances y contabilidad y finanzas cerraron bien porque fue como medio una burbuja, entonces, no te puedo decir nada. Y hasta te diría que hasta la devaluación a mí no me impacta porque yo tengo los ingresos todos desde afuera, en moneda, entonces es como que… M: En dólar E: Claro, dólar, euro, depende (16:47).
En el fragmento se encuentra una explicación objetiva que se corresponde con la estabilidad que siente la entrevistada. Ella dice que en el lugar donde trabaja se vive cierta estabilidad porque todos los gobiernos buscan mantener buenas relaciones con esta institución. Asimismo, en su caso particular, el salario lo cobra en moneda extranjera por lo que, incluso, no queda afectado negativamente por la inflación por devaluación. En el mismo sentido, otro entrevistado dice: “Igual nosotros tenemos un sueldo dolarizado, o sea que por eso no nos preocupamos tanto. Yo cobro tanto en dólares y, ¿viste?, sube el dólar, baja el dólar, no me importa, la inflación no me importa” (10:10). Particularmente en estos casos, parece que su bienestar económico no está afectado negativamente por las gestiones de gobierno debido a la moneda en la que cobran, la cual es más cara que la nacional.
4.4.2. Cambios en el consumo
Sebastián permite profundizar en lo que significan los cambios atravesados en la coyuntura mencionada, para estas posiciones medias. Él dice:
En términos muy generales te diría que a esta gente del 10% más rico [él se considera parte de ese 10%], en general, cualquiera de los gobiernos les va bien y ¿cómo decirlo?, como que tiene mucho menos riesgo que todo el resto de la sociedad respecto a estos cambios de gobierno. Por ahí, bueno, podrá comprar más dólares, menos dólares, irte un poco más de vacaciones afuera o no, pero tiene una base mucho más sólida que el resto de la sociedad para soportar estos cambios, ¿no? A mí, personalmente, la verdad que no… no sé, no sé qué es lo que me convendría más […] A ver… Sí, digo que son siempre los que caen bien parados en todos los casos. De última, no sé, tendremos que ir de vacaciones al interior en vez de afuera, esas son las cosas que pueden cambiar (14:46).
Sebastián permite comprender en qué sentido son afectados los intereses inmediatos de los entrevistados. Hay cambios que deben generar, pero entiende que no son afectados en sus vidas sustancialmente. El ajuste que deben realizar implica comprar menor cantidad de dólares o irse de vacaciones a un destino dentro de Argentina y no a uno extranjero. Estos aspectos son expuestos por él dando a entender que no son cambios muy importantes. Los cambios que deben hacer se relacionan con el valor de la moneda argentina en comparación con el dólar, lo que no parece representar un problema grave para Sebastián, ya que implica cambios en el consumo que no afectan las condiciones básicas en su vida. Es decir, con menor cantidad de dólares se puede ahorrar menos o viajar a otros destinos por resultar más caros los extranjeros. Es en este sentido que sí implica un cambio, pero no sustancial.
Acerca de esto, y en base a su experiencia durante las gestiones de C. Fernández y M. Macri, Luciana refiere a estos cambios al decir:
Yo, con la administración pública anterior, con el sueldo anterior viaje a Europa, nada, lo pude hacer, viajé a México, podía hacer cosas. Yo ahora no puedo, o sea, me cuido, tengo miedo. Mucho tiempo estuve que vivía en rojo, gastando el adelanto de sueldo. Ahora me acomodé porque dejé de tomarme vacaciones, dejé de viajar en vacaciones, o sea, hay un montón de cosas en las que me cuido, pero sí, considero que no es adecuado (1:28).
La entrevistada da cuenta de dichos cambios no-sustanciales al contar que con la gestión de gobierno anterior al momento de realizar la entrevista –a cargo de C. Fernández–, pudo viajar a Europa y con la de la alianza Cambiemos no pudo hacerlo. Ella también refiere haber tenido que gastar un adelanto de sueldo, lo que significa que no le alcanzaba el salario a fin de mes, por lo que vivía en rojo. De su relato se desprende que el modo en que equilibró esta situación fue dejar de viajar durante sus vacaciones y cuidarse. Este comportamiento, en el que se observa disminución de consumo, lo comprende como inadecuado. Así, sumado a lo anterior, se extrae que, si bien los cambios realizados por los entrevistados no son sustanciales, sí les resulta inadecuado tener que hacerlos.
Por su lado, Laura expresa cómo se vivió en su hogar el impacto de las medidas de política económica llevadas adelante por Cambiemos:
ahí hay una relación, es cuánto ganas, es cuánto podés comprar con lo que ganas, qué tan satisfecho podés estar. Pero no en cuanto a lujos, esto de decir “si se me rompe la televisión, ¿la puedo cambiar?”, “si se me rompe la heladera, ¿la puedo cambiar?”, no es que cambiar la heladera porque quiero una que me haga cubitos y me lo mande por la puerta, es poder mantenerte en el estado de vida que tenes; claro, sí. No estoy pensando en cambiar el auto porque quiero uno más lujoso, estoy pensando en cambiar el auto si el mío ya lo estoy llevando al taller muchas veces M: ¿A vos te cambió tu vida en ese sentido, en ese aspecto? E: Sí. Mi marido y yo hemos perdido la capacidad de ahorro M: ¿Con este último gobierno? [de la alianza Cambiemos] E: Sí. Cosa que… es más, nos hemos comido los ahorros por ayudar a nuestros hijos, eso sí (9:23).
De esta manera, la entrevistada plantea la importancia que tiene para ella poder acceder a los consumos que le permitan mantener el mismo nivel de vida, aclarando que lo que quiere comprar no son bienes de lujo. Asimismo, manifiesta no solo haber perdido la capacidad de ahorro, sino, además, haberlos gastado para ayudar a sus hijos durante la gestión de Cambiemos.
4.4.3. “No me conviene, pero al menos no me indigno”
Al indagar en cómo es interpretada la coyuntura en vinculación a los intereses de los entrevistados, se halló una preferencia por una gestión de gobierno que es reconocida como contraria a sus intereses inmediatos. Lo que inspira este apartado es encontrar el motivo de esta preferencia en detrimento del beneficio propio, es decir, conocer porqué se rechaza una gestión que es interpretada como materialmente más conveniente.
Con este fin, el caso de Tamara permite iniciar esta búsqueda al decir que “por ahí en lo que es económico, me favorecía un poco más el gobierno que teníamos de los Kirchner; pero todo eso tiene su consecuencia de trasfondo que no se veía” (15:44). A partir de lo que menciona, se indaga, en principio, en el motivo por el cual la entrevistada se considera favorecida por las gestiones de N. Kirchner y C. Fernández; y, luego, a qué se refiere con trasfondo oculto.
Se pueden extraer estas respuestas de las propias palabras de Tamara. Debido a la recurrente referencia que realiza, vale agregar que el día en que nos reunimos para hacer la entrevista, fue posterior a las elecciones PASO (11 de agosto de 2019) y, aunque no estaba definido el presidente, los resultados indicaban que quién ocuparía ese cargo sería A. Fernández –del Frente de Todos, comprendido por los entrevistados como kirchnerismo–. En base a esto, ella dice:
Yo sé que con este gobierno [a cargo de A. Fernández], comprarme una casa va a ser… […] si bien yo tal vez con este gobierno no sé si tendré más oportunidad o no, tal vez tenga una oportunidad de que salga un proyecto que pueda comprar mi casa, la voy a aprovechar porque… o si tengo la plata o lo que fuera… […] Con lo que viene ahora por ahí hay algunas cosas que me favorecen, pero no por eso voy a decir “ah como a mí me benefició, es lo mejor”, no, porque sé que están haciendo un desastre atrás (15:55).
Así, Tamara considera que el gobierno de orientación kirchnerista la beneficiaría porque cree que iniciaría algún proyecto, como podría ser un otorgamiento de créditos al que ella pudiera acceder para comprar su propia casa y ser propietaria. A pesar de tener expectativas positivas en cuanto a su beneficio con la gestión mencionada, plantea que ese motivo no es suficiente para brindar su apoyo, ya que no puede ignorar el desastre de atrás. Acerca de lo que está hablando la entrevistada se puede comprender en base al próximo fragmento en el que, hablando de la gestión presidencial de M. Macri y haciendo referencia al inminente recambio de gestión, dice:
[…] está bien, no tengo los mejores sueldos ni me voy de viaje al exterior, pero sé que socialmente, por lo menos, no empeoró, ¿entendés?, no hay cosas que me indignen de que “te doy un plan porque tenes un hijo o porque…”; no, eso ya sé que me va a volver a indignar, y tipo no laburas, “bueno, no importa, yo te banco”, no, no tengo ganas de bancar a otro, salí a laburar como laburo yo todos los días (15:69).
La entrevistada habla acerca de sus intereses inmediatos al reconocer que con la gestión de M. Macri no tiene los mejores sueldos ni se va de vacaciones al exterior. A pesar de esto, lo que rescata del gobierno de la alianza Cambiemos es que no hay mayor cantidad de beneficiarios de planes sociales, lo cual le deja de generar indignación y, al mismo tiempo, lamenta que eso sea lo que se vuelva a vivir, vinculando de esa manera los planes sociales con los gobiernos de orientación kirchnerista.
Importante es resaltar su reconocimiento de malestar económico con la alianza Cambiemos en el gobierno. A pesar de esto, su preferencia se debe a su aversión a las personas que reciben planes sociales. De ese modo, se desprende que las preferencias políticas no se vinculan directamente con los intereses inmediatos, sino que influyen en esa relación las representaciones que se tengan sobre determinado tema vinculado a lo que se considera correcto o incorrecto/justo o injusto. Esto se sostiene también en base a sus comentarios, los cuales, como se mencionó, se realizan posteriormente a las elecciones PASO:
[…] ahora vamos al país bananero, a la mediocridad de vuelta. Para mí esto es un retroceso gigante. No digo que estábamos re bien con el gobierno que estábamos [alianza Cambiemos] […] es una realidad, no somos ciegos de que hoy en día cuesta un montón, ya te digo, ahorrar, comprar algo, está todo súper caro […]. Ahora siento que ya está, que vamos a estar peor, que los planes van a seguir, que obras públicas no se van a hacer, va a seguir el robo, es como más… van a apañar más a esta gente, que ya te digo, que por ahí estuvo años, que sigue trabajando con planes, y va a fomentar más eso, la ignorancia de vivir más el día a día; no, no, no me siento representada para nada (15:43).
Del fragmento se destaca la claridad en la exposición de elementos desfavorables de las gestiones mencionadas (la de M. Macri y la que comenzaría, de A. Fernández). En este sentido, en lo que refiere a sus intereses inmediatos, la entrevistada muestra que se ve desfavorecida con la gestión de M. Macri, pero que lo que pronostica para el futuro inmediato con el gobierno de A. Fernández, le resulta intolerable; es decir, a la entrevistada le resultan intolerables los planes sociales, a lo que suma la falta de obras públicas. Acerca de esto, otra entrevistada, Fabiana, dice:
Si vos me decís si tengo que votar hoy, no por los resultados económicos que son desastrosos, sí por otras cosas, lo votaría a Macri […] “¿Por qué otras cosas?”, porque una obra de infraestructura que se ve, que es tangible, no me la cuentan, la veo […] cuando hoy voy por esta ruta, y veo el avance, digo “bueno, por fin” […] Que la economía era un desastre, totalmente de acuerdo, es un horror, la inflación, lo de la deuda, yo lo entiendo, es un horror. Pero por lo menos yo veo cosas, y antes no las vi. No vi hospitales, no vi escuelas, no vi rutas, lo del puerto de Rosario, el tema de sacar a las mafias, por ejemplo, en el puerto, el tema de los sindicatos, ¿viste?, en ese sentido yo veo avances. La economía, un fracaso (6:49).
Así, esta entrevistada establece un antes que hace referencia implícita al kirchnerismo y la falta de obras públicas. Las obras que anteriormente notaba que no se hacían eran la construcción de escuelas, hospitales, rutas; y, siguiendo el sentido de sus palabras, se puede suponer que durante el período de gobierno de la alianza Cambiemos, sí las vio.
4.4.4. “Vivo mal no por mi situación, sino por la de otros”
De las entrevistas surge el cambio en la cotidianidad de las posiciones medias de la estructura de clases, expresada en voz de aquellos pertenecientes a ellas. Los cambios que son aludidos se vinculan con el aumento de las tarifas, que abarca el de los servicios energéticos, que se dio casi simultáneamente a los aumentos tarifarios de agua potable y transporte público en el AMBA. El decreto que declaraba la emergencia del sector eléctrico nacional fue de los primeros del gobierno de M. Macri, el cual refería sólo a este sector, pero que fue extendido por el entonces ministro de Energía y Minería, al cuadro tarifario del servicio de gas por redes (Sabbatella, 2017). Así es como ya en el primer año de gestión, estos aumentos fueron conocidos como el Tarifazo, lo que no pasa inadvertido para los entrevistados. Sobre esto, en base a la mirada que tiene de su entorno, Daniela dice:
hasta qué punto si la gente está o cagándose de hambre o… yo no te digo ir al extremo de cagándose de hambre, algo que yo lo hablaba con amigas mías, gente que conozco cómo vive, muy amigos míos que de golpe llega el invierno y piensan si prenden la estufa o no, ¡ah, dale!, o sea, no, ¡está mal!, o sea, yo no sé, digamos, no sé si está… todo lo que vos quieras, pero está mal. Mis viejos, que dicen “no, no, pasa es que estamos balanceando el tema de la estufa”, cuando la casa de mis viejos fue históricamente un horno, llegabas en invierno y te sacabas todo, y que nosotros con mi marido, es decir, sí, nosotros prendíamos la estufa independientemente de todo lo demás, así pagamos, decir “ah, dale boludo, es una locura, o sea, que estemos teniendo esta conversación es una locura”, o sea, que la gente llega el invierno y tenga que, bueno, empezar a organizar de tal hora a tal hora, pero es… y no te estoy hablando que digo “uy, sí, lo leí porque pasó en Chaco”, ¿entendés?, no, es Villa Urquiza… [risas], amigas mías, profesionales, con laburo (8:33).
En esta cita, Daniela critica la situación durante la gestión de la alianza Cambiemos, aclarando que no es necesario llegar a los casos extremos de pobreza y/o indigencia, sino que han ocurrido cambios negativos en la vida cotidiana de personas que ocupan posiciones medias, como en su caso, su familia y sus amigos. Así, ella resalta el impacto en la vida cotidiana que tuvo el aumento de tarifas al punto de generar cambios, incluso, en las costumbres. Acerca de esto último, como ejemplo nombra el caso de sus padres, quienes debieron, por primera vez en sus vidas, generar una planificación para ahorrar gas. Asimismo, aclara que en su hogar lo pudieron pagar, pero piensa en los demás, lo que nuevamente demuestra cómo interviene un elemento exterior a los intereses inmediatos; esto es la consideración hacia los demás. Así es como, en relación a la situación planteada, y hablando del aumento de las tarifas, Daniela dice:
Por más que en mi casa, o sea, en mi familia, mi marido y mis dos hijos la llevamos con mucha dignidad, pero no, yo no dejo de pensar que somos una excepción, o sea, que nada, somos muy afortunados, como le digo a mis hijos, pero no me divierte que… o sea, no puedo votar independientemente de eso, más allá que yo la zafe y demás, eh, no… para mí es impensable (8:34).
Así expresa, en base a su posición, que puede sobrellevar la situación, pero que, más allá de que ella pueda mantener su hogar, no puede ser indiferente a las dificultades que viven otros. En el mismo sentido, y acerca de la misma gestión (de la alianza Cambiemos), Clara dice:
El Macrismo, digamos. A mí no me cierra, no me gusta, me parece espantoso, terrible. Yo viví estos 4 años mal, angustiada, preocupada, no por cuestiones mías personales, pero yo salir a la calle y ver un pibe durmiendo ¿viste abajo en…? [hace referencia a la entrada del edificio donde vive], ¿viste que hay una planta y hay como…?, y ver un pibe durmiendo ahí, a mí me hace mierda. Antes yo no lo veía eso. No quiero decir que antes las cosas estaban perfectas, no, evidentemente había muchas cosas mal, pero creo que era… la cuestión era más equitativa. […] Y yo mira que, a ver, no estoy hablando desde el punto de vista mío personal, estoy hablando desde el punto de vista de que a mí no me gusta vivir en un país con esta desigualdad, viendo gente, viendo todo el tiempo los comedores, es horrible, es horrible (20:23).
Clara remarca en su relato que la gestión de Cambiemos no le gusta y la afecta emocionalmente por motivos que van más allá de su propia situación material individual. Su mirada se centra en las condiciones en que viven otras personas, específicamente aquellos que menos tienen y a quienes más les impacta cada una de las medidas económicas generadoras de aumento de precios y pobreza. De esta manera, la entrevistada aclara que no puede ignorar cómo viven otros. En este sentido, destaca la existencia de comedores. Esto se debe a la falta de alimentos en los hogares, lo cual debe ser compensado con la asistencia a comedores comunitarios. También observa la problemática de las personas en situación de calle. Acerca de esto, relata en base a su experiencia cotidiana, el caso de un chico que duerme en la calle, específicamente en la entrada del edificio en donde ella vive. Estas palabras remiten nuevamente a que la justificación de la desigualdad[13] permite la regulación de la angustia, indignación, culpa y frustración (Jost y Hunyady, 2005). En este caso, Clara critica la desigualdad de la sociedad en la que vivimos, lo que respalda lo planteado: ella no cuenta con una manera de justificar lo que ve, por lo que su angustia no encuentra contención.
Por su parte, Julia también pone el foco en el aumento de comedores durante el gobierno de Cambiemos debido a la falta de alimento en los hogares, pero ella lo incorpora al empeoramiento de las condiciones de vida de quienes ocupan diversas posiciones en la estructura de clases:
Y… del gobierno actual pienso que está haciendo mucho daño, digamos, a… un retroceso abismal, en cuanto a derechos y en cuanto a poder vivir bien. Como que en cada área, o sea, en cada ámbito de la sociedad ves que hay ajuste. Se ajusta, no sé, el que tenía gratis los estudios del embarazo en una salita, ahora tiene que pagar, no sé, el que tenía la jubilación… no sé, todos los sueldos se achicaron porque creció mucho la inflación con la devaluación, después, bueno, todos los tarifazos, todo lo que aumenta y aparte como que no respeta, digamos, los derechos, las leyes, es como que, si pueden avanzar más allá de lo que está en las leyes y en la constitución misma, avanzan, ¿no? Y, bueno, eso, un retroceso que la verdad está haciendo mucho daño porque bajó el nivel de vida de todos. Tanto, digamos, la clase baja no puede comer, ya está como que para comprar la comida no le alcanza, de hecho, se abrieron más comedores, o sea, un tiempo antes de este gobierno, digamos, la gente de clase más humilde podía cenar en su casa, ahora ya no, ahora tiene que ir al comedor, hay sistemas ahora de truque en los barrios más humildes, como que… y bueno, crece también la pobreza. También el de clase media, que tenía cierto nivel de vida, irse de vacaciones, cambiar el auto, no sé, colegios privados por ahí los tienen que sacar del colegio privado a una escuela pública, no por elección, sino porque no pueden pagar. Y… o sea, tuvimos que bajar el nivel de vida, ¿no? Y las clases por ahí más altas que se podían ir a Europa, ya no se pueden ir a Europa, se van a Brasil, no sé, como que todos fueron bajando, el que se iba a Brasil, ahora se va a la Costa, el que se iba a la Costa, ya no se va a ningún lado, y bueno… (4:18).
De esta manera, Julia observa que hubo un cambio en las condiciones de vida a partir de la gestión de la alianza Cambiemos, que implicó que las posiciones que a través de sus ingresos accedían a determinados servicios y/o consumos, hayan tenido que modificarlos. La mirada de Julia permite pensar en los cambios cotidianos que tuvieron que hacer las personas, según la posición estructural que ocupan, para adaptarse a la situación económica. Así es como, en el planteo hay una mirada hacia los que menos tienen, pero, asimismo, se incluye también a las posiciones medias, ya que relata no solo que algunas personas debieron dejar de cenar en las casas para hacerlo en comedores comunitarios, sino que también tomó en cuenta que hay quienes deben elegir viajar de vacaciones a un destino local en vez de elegir uno en el exterior, cambiar a los hijos de escuela privada a pública. Estas reflexiones de Julia remiten nuevamente a la desigualdad que existe en la estructura argentina entre las clases, ya presentadas en un capítulo anterior. Así, de igual manera hay un empeoramiento de las condiciones de vida de casi la totalidad de posiciones. Esto perjudica los intereses inmediatos de los asalariados en general, aunque se remarca que las posiciones medias no lo sufren tanto como otras.
Breve cierre: Aproximación a los intereses de clase de las posiciones contradictorias
Para el análisis de los intereses de los entrevistados de posiciones medias, resultó fundamental tener presente el contexto político y económico que enmarcaba la realización de las entrevistas. Éste se ubica en la parte final del mandato de la alianza Cambiemos, en la que las medidas económicas implementadas y sus resultados eran claros para los entrevistados. Entre éstos, son destacados por ellos el aumento de las tarifas, aumento de precios, crecimiento de la pobreza, incremento de la deuda con el Fondo Monetario Internacional, avasallamiento de derechos constitucionales, según sus palabras.
Este contexto es el marco en el que se desarrollan sus experiencias personales y las de sus entornos, a las que exponen acompañadas de una valoración, a lo largo de los fragmentos de entrevistas seleccionados. Esto es lo que permite un acercamiento al conocimiento de los intereses inmediatos de los entrevistados y si se relacionan de alguna manera con sus preferencias políticas. En esta dirección, al analizar las entrevistas, surgen elementos que dan cuenta de estos, de lo cual emergen dos cuestiones: la capacidad de generar cambios adaptativos y el desplazamiento a segundo plano de sus intereses inmediatos.
En principio, los entrevistados de posiciones medias generan cambios que permiten adaptarse al cambio de orientación de las gestiones. Por un lado, emerge que generan cambios laborales que les permiten adaptarse a la coyuntura económica. En este sentido, los profesionales asalariados y profesionales gerentes se diversificaron en sus trabajos y trabajaron más horas, con el fin de generar mayores ingresos ante el aumento de los precios. Así, se observa el uso de sus profesiones para autoemplearse, generar proyectos propios y/o utilizar sus credenciales para obtener nuevos trabajos; lo que se encuentra en línea con lo ya planteado por Wright (1992), al sostener que no están obligados a vender su fuerza de trabajo del mismo modo que lo están otros trabajadores. Esto ya había sido un emergente al hablar de identidad de clase, por lo que este análisis reconfirma que esta definición se corresponde con lo hallado en el campo de la presente investigación.
De este modo, se encuentra que la gestión de Cambiemos afecta negativamente los intereses inmediatos de estas posiciones porque deben trabajar más y, en consecuencia, disminuir el ocio (Wright, 1995). A pesar de esto, se adaptan, por lo que manifiestan que no es que con una gestión les va bien y con otra mal, sino que en todas han podido mantener su capacidad de acción para evolucionar favorablemente más allá de la orientación política del gobierno y sus políticas económicas. También destacan que a los que más les impactó el cambio de gestión entre la kirchnerista y la macrista, es a los que menos tienen. Así, parece evidenciarse que ellos mismos no son casos en los que sus intereses se ven muy afectados.
Asimismo, reforzando esta indiferencia en cuanto a sus intereses inmediatos, entre los entrevistados hay quienes cobran sus salarios en moneda extranjera con valor superior a la local, por lo cual la inflación –uno de los principales problemas encontrados por los entrevistados y que deprime el salario real– no los afecta negativamente.
Figura 17: Intereses inmediatos de las posiciones medias

Fuente: elaboración propia.
También se encuentran aquellos que cobran en moneda local y que sí son afectados en gran medida en sus salarios reales. Sin embargo, ellos relatan su capacidad de adaptación al cambio de gestión –inicio del mandato de M. Macri–, expresando que, si bien deben hacer cambios en sus vidas cotidianas, éstos no son sustanciales. Este tipo de cambio les permite adaptarse y, en este sentido, refieren a comprar menos productos en el supermercado, comprar más o menos dólares, tener la posibilidad o no de adquirir electrodomésticos, ir de vacaciones al interior del país en vez de al exterior. Es decir, este cambio da cuenta de la pérdida de su capacidad de compra.
Así es que, si bien los cambios que realizan los comprenden como no-sustanciales, al mismo tiempo se encuentra que entienden que no está bien tener que disminuir consumos o no poder viajar durante las vacaciones. Esto demuestra el disentimiento de estas posiciones con la pérdida de su capacidad de compra y de ahorro.
Asimismo, se destaca nuevamente cómo los entrevistados sostienen que con cualquier gobierno les va bien, ya que las posiciones medias cuentan con una base más sólida que el resto de la sociedad para soportar estos cambios de gestiones. Así, de las entrevistas emerge que estas posiciones medias asalariadas, si bien se encuentran afectadas por la gestión de M. Macri, parecen impermeables a los cambios. Esto no se debe a que no los vivan, sino a que no los sufren. Es decir, los entrevistados aseguran que en sus experiencias no les conviene la gestión Cambiemos; sin embargo, su pérdida es desplazada a un segundo plano a través de dos justificaciones diferentes que se corresponden con la gestión que les resulta preferente.
Así, en aquellos que prefieren el macrismo, reconocen que su gestión es pésima en términos económicos y plantean que, incluso, durante la próxima gestión de una orientación diferente –A. Fernández asociado por los entrevistados con el kirchnerismo–, les conviene materialmente –posibilidad de financiamiento de la compra de vivienda–. Sin embargo, esta conveniencia es desplazada por representaciones negativas e intolerancia a los planes sociales y a las personas que los cobran; como también por representaciones negativas respecto a la falta de obras públicas durante las gestiones kirchneristas.
Figura 18: Comprensión de un gobierno como contrario a sus propios intereses

Fuente: elaboración propia.
La misma lógica, pero con un sentido diferente, es hallada en aquellos casos que prefieren la orientación kirchnerista. En ellos también empeoraron las condiciones de vida durante la gestión de M. Macri y esto también queda desplazado a un segundo plano. La diferencia es que en estos casos se halla que la prioridad que desplaza los intereses inmediatos es el malestar que comprenden viven otros, aquellos que menos tienen, otras personas de posiciones medias y de toda la estructura de clases en general.
Cierre capítulo: Representaciones sociales sobre modelos de acumulación y preferencias políticas en la coyuntura de la Argentina reciente
En la historia reciente argentina, específicamente después de la crisis de 2001, tiene lugar una disputa político-ideológica entre un modelo manufacturero y de integración regional, y otro neoliberal de desarrollo (Sautu, 2016). Éstos, vinculados a distintos proyectos de país, son reconocidos por los entrevistados y a cada uno de ellos se lo asocia con gobiernos de distinta orientación política.
Acerca de esto, el primero es vinculado al kirchnerismo y sus principales grandes rasgos son un giro nacional-productivo –orientado a la producción, el empleo y la intervención estatal– y la integración regional. El segundo, al macrismo, el cual gana las elecciones de 2015 y retrotrae a los entrevistados que se oponen a esta gestión, al neoliberalismo de los ’90.
En este contexto político y económico, despliegan sus experiencias cotidianas los profesionales asalariados y gerentes del AMBA, las cuales emergen a través de los relatos junto a las condiciones en que viven ellos y sus entornos, al momento de la entrevista. Además, la experiencia implica la interacción social y la comunicación con otras personas, proceso en el cual se crean las representaciones. En relación a esto, de las entrevistas emerge la importancia acerca de lo que les resulta posible e imposible, lo cual es explicado por la interpelación de ideas hacia los entrevistados, las cuales moldean su sentido del cambio (Therborn, 1987).
También se destaca que, durante las entrevistas, los temas de política reciente y actual eran fácilmente abordados, lo que, por un lado, se debe al contexto de elecciones presidenciales del año en que se realizó el trabajo de campo[14]. También a que los entrevistados se encuentran informados e interesados en la política nacional –a pesar de no ser ésta una característica buscada intencionalmente en la selección de los casos–. A esto debe sumarse que los temas abordados atraviesan sus experiencias cotidianas. En este sentido, esta facilidad en el abordaje de los temas se debe a que en cada momento socio-histórico existe un limitado círculo de temas al que la sociedad presta atención. Estos conforman el horizonte social de dicha época. Es decir, todo aquello que tiene importancia para las personas ingresa en ese horizonte social –el cual se vincula con el horizonte existencial, accesible e importante para las personas– (Volóshinov, 1992).
El acceso a la conciencia acerca de ello fue posibilitado a través de las representaciones sociales, las cuales no son solo la manera de interpretar y pensar la realidad, sino que también son una actividad mental que tiene como fin fijar posición respecto a situaciones, acontecimientos, comunicaciones que les afectan (Jodelet, 1986). Esto es relevante para la investigación en tanto es parte fundamental de las orientaciones político-ideológicas de las posiciones medias en el mencionado contexto de bipolaridad política.
En cuanto a lo hallado, es importante mencionar que en el análisis se decidió separar modelos de acumulación y preferencias políticas, con el fin de profundizar en los elementos emergentes de cada uno específicamente, sin que las preferencias políticas interfieran en los argumentos que sostienen al modelo considerado preferente para el país. Así, se alcanzó la comprensión de las representaciones sobre el desarrollo del país abarcando los puntos fundamentales, así como también sus preferencias políticas con sus correspondientes motivos. Sin embargo, en el espacio de la entrevista hubo estrecha vinculación entre ambas subdimensiones, lo que permite observar que las orientaciones políticas mencionadas (kirchnerismo y antikirchnerismo) se corresponden con proyectos de país basados en modelos económicos diferentes.
Acerca de esto, en primer lugar, se expuso el proyecto de país orientado a la producción industrial nacional y a la integración regional. Éste fue asociado por los entrevistados al kirchnerismo. Como rasgos centrales destacan el desarrollo de la producción con su consiguiente disminución del desempleo, aumento de puestos de trabajo, mayor poder adquisitivo, mayor consumo. Asimismo, en cuanto a la inserción comercial de Argentina internacionalmente, se apela al intercambio con otros países latinoamericanos, aspecto importante de la integración regional.
En principio, emerge de los relatos una conexión al hablar de la producción de este modelo con un rasgo identitario latinoamericano. Del análisis se desprende que este rasgo tiene como nosotros a personas de nacionalidad argentina, cuyas raíces son compartidas con otros países latinoamericanos. El Otro (Hall, 2003) es ocupado por Estados Unidos, país potencia que condiciona la independencia del país y su desarrollo. Asimismo, en el plano de las ideas, este país es asociado al consumismo, lo que en términos materiales significa importación en detrimento de la producción local. Así, la identidad latinoamericana contra la hegemonía de Estados Unidos y contra el consumo propagado con la globalización, se corresponde, en términos materiales, con la defensa de la producción nacional y la conveniencia de la consolidación de relaciones de intercambio comercial con países de la región latinoamericana.
Este modelo es contrapuesto por los entrevistados al advenimiento del consumismo de la mano de la globalización y al neoliberalismo de Argentina de los ’90. Ésta es la época en la que el gobierno de C. Menem dio una orientación pro-norteamericana y favorable al neoliberalismo a través de la política económica implementada, que deriva en la crisis política y económica de 2001 y el estallido social en diciembre de ese año.
Por lo tanto, la identidad latinoamericana debe ser comprendida teniendo en cuenta la experiencia de los entrevistados de haber vivido dicha década. Asimismo, esta experiencia también se vincula con la preferencia política de los entrevistados post crisis de 2001. Así es como se extrae de los relatos que, en las primeras elecciones posteriores al momento referido, entre los entrevistados hay quienes votaron a N. Kirchner debido solamente a que era la opción alternativa a C. Menem, ya que a N. Kirchner no lo conocían.
Ahora bien, al modelo económico asociado por los entrevistados al kirchnerismo se le cuestiona, desde una orientación diferente, uno de sus pilares: el aumento del consumo interno. Esto trae aparejado problemas en tanto que, al producir más, se necesita la importación de nuevos insumos. Es decir, la compra de los insumos necesarios se realiza con dólares, que no se consiguen mediante la exportación de productos industriales, sino que se obtienen por el sector agroexportador.
Así, la exportación surge como un aspecto sobre el que existen distintas representaciones. Por parte de quienes consideran el crecimiento de la Industria como lo mejor para el desarrollo del país, se cree que la exportación de productos industriales es posible mediante la incorporación de nueva tecnología. En este sentido, el desarrollo de la ciencia y tecnología podría ser utilizado para generar cambios en la Industria, lo que permitiría una producción exportable. Esto es lo que permite una alternativa a la exportación de materias primas, siendo el camino que permitiría posicionarse frente a aquellas representaciones sobre Argentina solo como un país exportador de materias primas y que presentan al campo como aquello que genera identificación como país.
Por el otro lado, aquellos que ponderan al sector agropecuario argentino, consideran que lo que se debe exportar son productos en los que el país presenta ventajas comparativas dentro del comercio internacional. Asimismo, sostienen que el desarrollo debe abarcar necesariamente distintos sectores, no solamente el agropecuario. En este sentido, son favorables a la producción agroindustrial. Así, la producción debe orientarse al aprovechamiento de las ventajas comparativas y a la creación de valor agregado.
Esta oposición entre ambos modelos pudo ser exacerbada a partir del conflicto del campo en el año 2008, el cual es un punto de inflexión en la conformación de las preferencias políticas de los entrevistados. A partir de éste, tuvo lugar la conformación de la identidad kirchnerista y su oposición, la antikirchnerista. La característica particular es que esta conformación identitaria se produce en base a la decisión de enfrentar a un Otro como enemigo; siendo, por tanto, identidades políticas descentradas. Es decir, su principio de unidad es externo, se encuentra en la relación con el Otro (Schmitt, 1932, citado en Novaro, 1996).
En relación al mencionado conflicto, se sostiene, en base al análisis, que éste da comienzo a la mediáticamente conocida grieta. A partir de ese momento, existe un marco de bipolaridad política, dentro del que se ajustan las preferencias de los entrevistados. Por una parte, emergieron casos en los que era elegida la orientación kirchnerista por acercarse lo más posible a sus ideales, frente a la imposibilidad de que pueda gobernar otro partido que se encuentre por fuera de una de las mencionadas orientaciones políticas y/o por la imposibilidad de otro sistema político-económico. Por la otra, si bien se hallaron casos en los que se manifiesta falta de representación política, esta falta de representación condujo a algunos a elegir al kirchnerismo o al macrismo, en oposición al otro. Más aún, del análisis se desprende que, en los casos cuya preferencia se orienta hacia el macrismo, ésta no existiría si no fuera por ser oposición al kirchnerismo. Además, se halló que este lugar de oposición sería elegido por ellos más allá del espacio político que lo ocupe.
Teniendo en cuenta lo desarrollado, se debe remarcar que las subdimensiones Modelos de acumulación y Preferencias políticas se encuentran entrelazadas. En cuanto a lo emergente y constitutivo de la subdimensión Intereses inmediatos, en parte no se halló entrelazamiento –en tanto plantean que no es que con un gobierno les va bien y con otro mal–. Sin embargo, también se hallaron casos en los que se puede encontrar vinculación con sus preferencias políticas al desplazar a un segundo plano sus propios intereses inmediatos por otros motivos adjudicados a determinados gobiernos.
Acerca de ello, el interés fue referido al interés que tienen las personas en mejorar su bienestar económico, maximizando el consumo, el ocio y disminuyendo el tiempo en el trabajo (Wright, 1995). Asimismo, lo que emerge de las entrevistas son los intereses inmediatos –que refieren a los intereses en términos de conveniencia material, individual y a corto plazo–, que se encuentran vinculados directamente a cómo viven los entrevistados en términos materiales.
Sobre esto, los profesionales asalariados y gerentes entrevistados consideran que les va bien con cualquier gobierno, solo deben realizar ciertos cambios para adaptarse. Así, sus trayectorias laborales evolucionan favorablemente, más allá de la orientación propia de los gobiernos. Este crecimiento individual lo adjudican a sus títulos universitarios o a sus lugares de trabajo, lo que se asocia a lo sostenido por Wright (1992) en cuanto a las posibilidades que tienen debido a sus credenciales educativas. De esto se puede extraer que consideran que existe una disociación de sus trayectorias respecto a las gestiones de gobierno y sus medidas económicas.
En cuanto a los cambios adaptativos para mantener las condiciones de vida en el contexto de la gestión de M. Macri, por un lado, son nombrados los laborales –diversificación del trabajo, trabajar más horas, entre otras posibles–. Por el otro, cambios en el consumo que, como se destaca, no afectan sus vidas sustancialmente, aunque sepan que no es adecuado. También emerge la pérdida de ahorros y de la capacidad para generarlos.
Pero, además, en el análisis de los intereses se halló que sobre ellos influyen sus preferencias políticas. Es decir, al hablar acerca de lo que emerge como intereses inmediatos, se halló que influyen sobre ellos las representaciones que se tengan sobre determinado tema vinculado a lo que se considera correcto o incorrecto/justo o injusto. En este sentido, se destaca que, a pesar de saber que materialmente la gestión de la alianza Cambiemos no les resulta conveniente, la prefieren por intolerancia a los planes sociales, los cuales relacionan con las gestiones kirchneristas.
Lo mencionado es lo que emergió como un desplazamiento a segundo plano de sus propios intereses inmediatos. Esto también se halla en aquellos que se posicionan contra la gestión del macrismo, no por sus propias condiciones de vida, sino por consideración hacia otras personas. En este sentido, plantean que viven mal no por sí mismos, sino por otros. Es decir, hacen referencia al empeoramiento de las condiciones de vida de otras personas de clase media, de aquellos que menos tienen y de quienes ocupan distintas posiciones en la estructura de clases en general.
- Esta década en Argentina se caracteriza por la consolidación del neoliberalismo y un gobierno favorable a éste.↵
- Concepto extraído de Schorr y Wainer (2017) en base a la definición de Poulantzas (2007).↵
- Sin embargo, los intereses que este último, durante el período en estudio, busca sostener ya se manifestaron saliendo a la superficie a partir del 2008 con el conflicto del campo (iniciado en marzo de ese año).↵
- Tanto el término kirchnerismo como macrismo son expresiones utilizadas por los entrevistados. Con la primera hacen referencia a la gestión de N. Kirchner y las dos de C. Fernández (25 de mayo de 2003 al 9 de diciembre de 2015) y, con la segunda, al gobierno de M. Macri (10 de diciembre de 2015 al 10 de diciembre de 2019). A esto se suma, para terminar de conformar el significado de los términos, la vinculación de estos gobiernos con distintos modelos económicos –de acumulación, siguiendo el sentido de los entrevistados–, que se mencionarán más adelante, y las visiones sobre los candidatos que responden a estos espacios políticos en cuanto a su comportamiento, personalidad, capacidad de gestión, entre otras.↵
- Como antecedente se encuentra la consolidación de este tipo de discurso en la última dictadura cívico-eclesiástica-militar a través de propagandas.↵
- Tema que se desarrolla en un próximo apartado.↵
- En este fragmento el entrevistado hace referencia específicamente al sector agrícola.↵
- En el caso de ejemplo brindado por la entrevistada, se hace referencia específicamente a productos de origen agrícola.↵
- Se toma este término porque emerge de las entrevistas. Específicamente, en el análisis se utiliza el término bipartidismo como sinónimo de bipolaridad política, lo que significa: “la característica de un sistema político de formar un enfrentamiento entre dos partidos o dos alianzas de partidos. […] la experiencia demuestra que esta bipolaridad es dominante, aun cuando sólo como tendencia general, compatible con ocasionales desarticulaciones del sistema, y con la persistencia de pequeños grupos que permanecen fuera del esquema. Esos pequeños partidos son en general de extrema derecha o izquierda, y alguno de centro.” (Di Tella, et al., 2001: 49).↵
- Al indagar acerca de la posibilidad de otro sistema, las respuestas de los entrevistados expresaban la creencia de que no es posible.↵
- En las elecciones presidenciales de 2019, R. Lavagna se presentó con la coalición política Consenso Federal como candidato a presidente de la Nación Argentina.↵
- Importante es remarcar que esto responde a las representaciones de los entrevistados y no se sostiene que el neoliberalismo sea exclusivo de los ’90.↵
- Tema tratado en el capítulo sobre desigualdad social.↵
- La mayor parte del trabajo de campo fue realizada durante el año electoral, unas pocas entrevistas fueron realizadas a fines del año anterior.↵







