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EL DIARIO

Sábado 5 de Noviembre de 1910

DEL GENERAL MANSILLA


PÁGINAS BREVES

París, septiembre de 1910.

    

Decía el tan simpático mariscal de Sajonia[1] en sus Reveries: “Todo el arte de la guerra está en las piernas”, y desde entonces a acá nadie ni nada ha desmentido la máxima, al contrario, no habiendo estrategia ni táctica que dé resultados conducentes a la victoria sino “moviéndose”, inteligentemente, bien entendido.

El célebre Terstenson[2], no pudiendo caminar ni montar a caballo, tales eran de violentos sus accesos de gota, se hacía llevar en una litera, cambiando hombres como caballos de posta, y así pudo, cuando sus adversarios no lo esperaban, conociendo sus crueles dolencias, ganar una de las más ruidosas batallas de la época en los campos de Breitenfeld[3].

Todo ha progresado y sigue progresando. El vapor, la electricidad, la aviación, todos los días nos anuncian un nuevo triunfo. Pero el problema parece planteado siempre del mismo modo: se reemplazan las fuerzas humanas, no se reemplaza el hombre mismo. Se ha conseguido fabricar huevos alimenticios, hombres “necuacuam[4]”. Y así resultan proféticas estas palabras de Ampére[5]: “¡Dios mío! ¿Qué son todas esas ciencias, todos estos razonamientos, todos estos descubrimientos del genio, todas estas vastas concepciones que el mundo admira y que la curiosidad no se sacia de contemplar con avidez? En verdad nada, pura vanidad”.

Pues a pesar de sus grandes conquistas materiales e intelectuales, ¡no nada todavía la “caballería” alemana en busca de una bota! Es lo que los diarios alemanes nos hacen saber, diciendo más o menos ―condenso el informe― que los ensayos hechos para reemplazar la bota actual de la caballería por los zapatos con cordones y polainas no han dado resultado.


Un regimiento de caballería y otro de artillería de campaña ensayan en este momento una nueva bota más liviana (es todo el problema) que la reglamentaria, con caña sencilla. Este nuevo calzado no pesaría más que la media bota de la infantería y no incomodaría a los ginetes cuando tuvieran que pelear echando pie a tierra.

Inter los alemanes descubren lo que buscan, cuadra aquí una observación ya que cada cual en estos asuntos habla en nombre de su experiencia personal. Un calzado, y un uniforme también, adaptable a todos los climas y circunstancias, me parece un sueño. Los “coyas” de Bolivia, muy buenos infantes, calzados a la alemana andarían con pies de plomo y el admirable Zumalacarregui[6] no habría conseguido de sus partidarios las asombrosas marchas que nos refieren las crónicas militares si en vez de andar con “alpargatas” hubieran usado bota fuerte. La llanura exige una cosa y otra la montaña, de modo que los ejércitos debieran ensayar diversos calzados para usarlos alternativamente segun el calor o el frío reinante. Qué fácil es decir ciertas cosas, dirá el lector, de acuerdo, sí, reconozco que el caso no es soplar y hacer limetas.


Siguen los pacifistas aconsejando el desarme universal o, por lo menos, la reducción de los armamentos. La Alemania contesta, es significativo, por el órgano de sus socialistas, como en el último congreso de Copenhague: nada de huelga en “caso de guerra”.

Y por el lado de las fronteras de Bélgica y Holanda aumenta sus medios de defensa agresiva, a todo lo cual se agrega que la manufactura imperial de Spandau termina en este momento los ensayos de un nuevo fusil de repetición.

La nueva arma es un sistema mauser[7] como el fusil actual en uso (supongo a nuestro gobierno ya informado prolijamente), fusil al que el ministro de la guerra ha dado la “preferencia” respecto de otros dos modelos, uno de ellos presentado por la misma fábrica Mauser y el otro por la casa Ehrhardi.

Los créditos necesarios para la introducción de este nuevo mauser en el ejército alemán no serán solicitados sino durante la próxima legislatura, no queriendo el gobierno proponer grandes gastos militares antes de las elecciones para el Reichstag que tendrán lugar a mediados del año próximo.

Luego será prudente que los estados que se surten de armas en Alemania se vayan con tiento en la adquisición o renovación de su fusil de guerra, si no quieren exponerse a resultar armados con inferioridad a los que no se hayan apurado.


Un informe que habla muy alto en pro de la iglesia católica acaba de ser publicado en Estados Unidos.

Resulta que de las diversas sectas religiosas solo dos no están divididas, los católicos y los “epistolianos”. Por el contrario, cuéntanse 24 sectas disidentes luteranas, 15 metodistas, 17 baptistas, 12 presbiterianas “menonistas” y 4 cuáqueras.

La lista de las principales sectas baptistas es curiosa, ¡qué país singular en todo! Comprende, entre otras, los baptistas generales, los baptistas separados, los unidos, los libres, los baptistas de espíritu libre, los baptistas de espíritu libre americano unidos, los baptistas del séptimo día, los baptistas del “río del Pato” (así como suena) y los baptistas predestinados de las dos simientes en el espíritu.

Parece broma y es formal. Son cristianos, ya es algo: el informe no habla de los judíos yanquis, ni de mahometanos, ni de budistas y otras sectas con iglesia material visible que pululan en aquel pandemónium del individualismo.


Boulogne tiene, de algún tiempo a esta parte, una doble atracción para los argentinos. Vienen a ver, está cerca de París, poco más de tres horas, el monumento en memoria de San Martín y a embarcarse en los grandes trasatlánticos alemanes.

No van, sin embargo, no los tienta la curiosidad a dar un paseíto por Folkstone, lugar de baños deliciosos que solo dista de la costa de Francia poco más de una hora de vapor.

Tiene Folkstone muchos atractivos y una superioridad grande respecto de Boulogne: el piso, que aquí es detestable, y entre esos atractivos unos inmensos estanques ideales, siendo el más notable el llamado “Radnor Park”.

Viven en él procreando millares de cisnes elegantes, nacarados.

Un hechicero los cuida, los alimenta. Los palmípedos le conocen tanto que en cuanto se presentan y les grita de lejos: “come along”, vengan, vengan, se van a su encuentro nadando o volando y lo envuelven en una nube blanca como la nieve con tal cual mancha negra atornasolada.

Es una de fiesta diaria, la delicia de los niños, y como comienza a las 5, llámanla el “five o’clock” de los cisnes (sin bridge).

Sigan mi consejo y en verano, cuando anden ustedes por estos mundos, no dejen de ir a pasear unos días a Folkstone. ¡Qué piso para pasear, qué parques, qué vegetación casi tropical, qué confort en los hoteles!


Moral y religión se titula un estudio de M. Emile Boutroux*; es alguien, que pueden ustedes leer con provecho en el último número de La Revue des Deux Mondes*.

Que, lejos de excluirse, deben concurrir al mismo fin trascendental, es la tesis del eminente profesor, miembro de la Academia de ciencias morales, siempre oído con respetuosa admiración en la Facultad de Letras.

Examina del punto de vista filosófico si la moral puede y debe ser considerada como totalmente independiente de la religión y como suficiente por sí misma para dirigir la vida humana.

Sus conclusiones pueden resumirse así:

Si la palabra de la religión es “perfección”, la de la moral es “universalidad”.

Sed perfectos como vuestro padre celestial es perfecto, tal es el mandamiento del Evangelio.

Obra de tal suerte que la máxima de voluntad puede servir de principio para una legislación universal: la fórmula de Kant.

De la religión proceden como de un principio de vida y de creación las concepciones ideales del destino humano, los entusiasmos generosos, los arranques hacia lo desconocido, las energías profundas e incansables en busca de la perfección sobrehumana.

Por consiguiente, la religión y la moral deben coexistir.

“Lo que tú debes, lo puedes” es la buena nueva que la religión nos aporta.

Mr. Boutroux* concluye (encarezco su lectura “in extenso”); si la religión permanece fiel a sus más elevadas tradiciones consistirá esencialmente en la vida libre, generosa y fecunda del espíritu, en el esfuerzo para promover por la comunión en las almas bajo la acción divina el reino de Dios, es decir, el advenimiento de la justicia y del amor en el seno de nuestro mundo.

Y las partes visibles y exteriores de la religión, agrega el erudito creyente, al mismo tiempo que continuarán traduciendo lo divino en la lengua de los hombres, serán constantemente aproximadas de la parte invisible e interpretadas según esa aproximación misma, de temor que la letra bajo la influencia de la ley natural de la habitud no se sustituye al espíritu…


El Journal Officiel* publica una serie de nuevas disposiciones adoptadas por el congreso de La Haya, y así promulga lo que dicho congreso sancionó con fecha 8 de octubre de 1907. El parto ha sido largo.

Hay que recordar que las disposiciones de esta convención se refieren a los puntos siguientes: Limitación del empleo de la fuerza para el cobro de las deudas contractuales (estipuladas por contrato); leyes y costumbres de la guerra por tierra; abertura de las hostilidades; derechos y deberes de las potencias y de las personas neutrales en caso de guerra terrestre; el régimen de los buques de comercio enemigos al abrirse las hostilidades; la transformación de los buques de comercio en barcos de guerra; la colocación de minas submarinas automáticas de contacto; el bombardeo por las fuerzas navales en tiempo de guerra; la adaptación a la guerra marítima de los principios de la convención de Ginebra, la restricción del derecho de captura en la guerra marítima; derechos y deberes de las potencias neutrales en caso de guerra marítima.

Magnífico, todo esto. Falta ahora que las cosas no fallen, como cuando los japoneses atacaron a los buques rusos en Corea, abriendo las hostilidades sin decir ¡agua va!

Decía el paisano de mi cuento (ya apareció aquello, pensará algún lector) decía, desconfiando de una proclama del gobierno que ofrecía garantías a los que hubieran militado en las filas de Rozas: “Me voy para Santa Fe, “encoje” tanto la letra de molde”.


  1. Maurice Hermann de Wettin, Conde de Sajonia, conocido como Mauricio de Sajonia (Sajonia, 1696 – Francia, 1750) fue un mariscal general francés. Participó en la guerra de Sucesión Austriaca en nombre de Luis XV. En 1732 escribió el manual militar que refiere aquí Mansilla, Mes Rêveries (Mis sueños) publicado póstumamente (1757). Es también autor de las obras Reflexiones sobre el arte de la guerra, Memorias sobre la infantería, Espíritu de las Leyes de las diferentes instituciones tácticas y militares. Su obra tuvo una gran influencia en Napoleón Bonaparte. (VIAF: 59061346).
  2. No hemos hallado ningún dato sobre este nombre. Por la referencia a la batalla de Breitenfeld, tal vez haya varios errores de tipeo y Mansilla se refiera aquí a Johann Tserclaes, conde de Tilly (1559-1632), conocido como el monje con armadura, comandante de las fuerzas de la Liga Católica durante la guerra de los Treinta Años.
  3. La batalla de Breitenfield tuvo lugar el 17 de septiembre de 1631 en el marco de la llamada Guerra de los Treinta Años (librada en el Sacro Imperio Romano Germánico entre los años 1618 y 1648, en la que intervinieron la mayoría de las grandes potencias europeas de la época). Se desarrolló cerca de Breitenfeld junto a Leipzig (Alemania).
  4. Del latín, “No me importa”.
  5. André-Marie Ampère (Lyon, 1775-Marsella, 1836) fue un matemático y físico francés. Formuló en 1827 la teoría de la electrodinámica, esencial al desarrollo del electromagnetismo. Inventó el solenoide e imaginó la primera teoría microscópica del magnetismo de materiales y una teoría del magnetismo terrestre. El amperio (en francés ampère) se llama así en su honor. (VIAF: 41858701).
  6. Tomás de Zumalacárregui e Imaz (Guipúzcoa, 1788- Guipúzcoa, 1835), duque de la Victoria, conde de Zumalacárregui, conocido entre sus tropas como Tío Tomás, fue un militar español que llegó a ser general durante la primera guerra carlista. (VIAF: 6348319).
  7. El Mauser es un fusil de cerrojo alemán diseñado por Paul Mauser en 1898.


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