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Huellas del contexto pandémico

A modo de prólogo

Elena Achilli

El contexto pandémico dio lugar a una explosión de reflexiones y publicaciones. No obstante, este libro aporta significativamente en varios sentidos escasamente explorados. En primer lugar, por la misma problemática en la que focaliza vinculada al campo de la educación y los cuidados de niñas, niños y jóvenes. Una problemática que merecía ser profundizada ya que permite introducirnos al conocimiento del sentido que dicho contexto adquirió para un conjunto de sujetos particulares, sus prácticas, sus relaciones y procesos que fueron generando. A su vez, también destacable por la potencialidad teórica metodológica desde la cual se la entiende al no disociar la educación –o particularmente la escolarización– del cuidado de infancias y jóvenes en general. Una perspectiva que se enriquece, además, por un enfoque disciplinar antropológico que prioriza el análisis de las cotidianeidades sociales en profundidad y en sus múltiples relaciones contextuales. Cada trabajo de este libro circula por estas direcciones brindando relevantes aportes y debates que permiten repensar la pandemia. De hecho, su lectura me ha incentivado algunas breves reflexiones que me interesa compartir a modo de huellas del contexto pandémico. Las mismas derivan, en parte, de la documentación realizada con madres, niñas, niños y adolescentes en ese momento. Aquí solamente destacaré algunas situaciones en tanto huellas para continuar profundizando. Huellas que complejizan esta contemporaneidad e interpelan las modalidades de investigación.

En principio, podría plantear hipotéticamente que la pandemia implicó un tiempo bisagra en tanto supuso reconfiguraciones y transformaciones de la vida social en general. Por ende, los procesos escolares y familiares también fueron impregnados por las mutaciones y/o continuidades que lograron mayor visibilidad en ese contexto así como de ciertos indicios que perviven y habrá que explorar en sus particularidades.

En tal sentido en las exploraciones realizadas pudimos reconocer la simultaneidad de procesos entretejidos en una variedad de dimensiones que se fueron/se van plasmando con sus dinámicas, conflictividades y contradicciones particulares. Destaco sólo la complejidad que surgía en el análisis de los entrecruzamientos institucionales (escuelas/familias; Institutos de Formación Docente/ escuelas asociadas/ familias, así como la variedad de interacciones registradas entre maestras/os/madres; docentes/niñes-adolescentes; madres/niñes, adolescentes). Una densidad de procesos y relaciones de inter-cotidianeidades que se fueron entrelazando en las tramas escolares y familiares. Procesos y relaciones que, a su vez, fueron impregnados con otras dimensiones. Entre ellas, el lugar de la mujer fue relevante tanto a nivel escolar como en lo doméstico. Por lo tanto, habría mucho para decir acerca de los variados procesos que se abrieron como de las relaciones entre mujeres maestras/mujeres madres que se generaron. De hecho, lo más visibilizado fue la recarga laboral de cuidados y prácticas educativas generales que ellas asumieron. Durante la pandemia, se multiplicó el trabajo de reproducción social (Fraser, 2022)[1] en diversas modalidades de cuidado e interacciones; de aprovisionamientos, provisiones y experiencias educativas. A su vez, a nivel de las experiencias docentes, las reconfiguraciones del trabajo magisterial en sus múltiples variaciones fueron relevantes. Diversidad de situaciones a nivel de las estrategias pedagógicas a distancia que tuvieron que ensayar. Se puede hablar de un triple trabajo docente en tanto generaban pedagogías orientadas a la realización de las actividades para que las niñas y niños se apropien; pedagogías para que las madres puedan socializar con sus hijas e hijos y, por lo general, pedagogía para sus propias hijas e hijos. Todo ello sumado al trabajo de cuidado doméstico. De ahí la relevancia de contemplar la dimensión de género en el análisis de estos procesos relacionales entre escuelas y familias. Una dimensión densamente explorada en este texto.

Otra dimensión presente simultáneamente en los procesos analizados fue lo comunicacional. En principio referida a las diferentes modalidades y tiempos de conexión, las características que asumía la comunicabilidad remota, la presencia de escuelas y/o grados que no se conectaban, las repercusiones sobre estas modalidades comunicaciones entre las infancias y adolescentes. Una dimensión cuya presencia habrá que profundizar actualmente en las modalidades comunicacionales que se expresan en distintos ámbitos. Por ejemplo, aquellas que atraviesan las dinámicas sociales digitalizadas y las particularidades que adquieren según los diferentes conjuntos sociales y generacionales. A su vez, considero que resulta importante explorar la problemática que suponen las modalidades comunicacionales que emanan del poder con su carga de violencias y falsedades.

En los procesos documentados durante la pandemia también se puso en evidencia con fuerza la dimensión emocional. Registramos variadas conflictividades en las dinámicas entre escuelas y familias. En especial, la soledad de niñas, niños y madres. Sería interesante profundizar huellas de las experiencias, dolores y temores infantiles de diferentes órdenes, especialmente, frente a la muerte y la enfermedad propia y de sus adultos. A nivel teórico metodológico, esta dimensión de lo emocional al superar posiciones psicologistas y privatistas adquiere un carácter político tal como plantea Sara Ahmed (2015)[2]. En este sentido, permite abordar preguntas acerca de las modalidades en que los sujetos se involucran emocionalmente en estructuras particulares. Una dimensión que, incluso, no podemos desconocer para entender los procesos sociopolíticos contemporáneos en los que estamos inmersos en el país.

Finalmente, me interesa mostrar otros procesos que han adquirido mayor visibilidad en el contexto pandémico y se suman a la mayor densidad/complejidad que adquirieron las relaciones y procesos sociales/escolares y cruza todas las escalas contemporáneas. Como dije en otro trabajo[3], la pandemia desnudó dos grandes procesos. Por un lado, la continuidad y profundización de la pobreza estructural y, por ende, de las desigualdades sociales. Por el otro, la continuidad y profundización del uso de distintas tecnologías en una diversidad de situaciones y ámbitos sociales. Se trata de dos grandes procesos cuyo recorte, aunque puedan parecer obvios e incluso arbitrarios, remiten con sus particularidades– a cuestiones ligadas al entramado de relaciones sociales del capitalismo contemporáneo. La profundización de las desigualdades sociales habla de la estructuración propia del capitalismo. La profundización en el uso de diferentes soportes tecnológicos alude a transformaciones que algunos autores desde hace ya bastante tiempo– lo plantean como la base de un nuevo modelo de capitalismo.

En dicho trabajo he planteado que:

Se trata de dos grandes procesos que la pandemia del coronavirus los puso en evidencia y marca ciertas transformaciones epocales que nos interpela a nivel de lo que pretendemos conocer y, a su vez, a nivel de cómo lo haremos cognoscible. Es más, diría que se trata de procesos que impregnan cualquier problemática que intentemos explorar. Por lo tanto, nos obliga no sólo a considerarlos en cualquier proceso de investigación sino también a interrogarnos acerca de cómo habrá que documentarlos, analizarlos y teorizarlos en cada situación particular (Achilli, 2022).

En síntesis, sólo pretendí mencionar algunas huellas del contexto pandémico para continuar pensando. Como bien lo plantean Laura Cerletti y Laura Santillán en la Introducción a este texto: “mirar hacia atrás para tener un apoyo más sólido desde el cual seguir mirando hacia adelante”.


  1. Fraser, N. (2022). Capitalismo caníbal. Siglo XXI editores.
  2. Ahmed, S. (2015 [2004]). La política cultural de las emociones. Universidad Nacional Autónoma de México.
  3. Achilli, E. (2022). “Hacer antropología y transformaciones del contexto pandémico”. En Gil, M. et al., Reflexividad sobre los procesos de investigación en pandemia. CeaCu Ediciones y UNR Editora.


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