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Prólogo

Mariana Gardella Hueso

Este libro es el mapa de una búsqueda. También, el testimonio de un encuentro, ese que se da entre la filosofía y la infancia. Este encuentro es del orden del acontecimiento. Irrumpe con la fuerza de lo sorpresivo, lo imprevisible, lo imposible, desgarrando el curso ordinario de las cosas. Aquí lo que se busca no se encuentra. Sólo porque no se encuentra, aparece.

¿Pero qué infancia es la que (no) se encuentra con la filosofía? ¿Y qué filosofía es la que puede (no) encontrarse con la infancia? Estas preguntas atraviesan las páginas de este libro. No se piensan desde la comodidad de la teoría, sino a partir del movimiento sinuoso de la experiencia, que se vuelve una dimensión del pensamiento, su centro, su corazón. Se piensa, se hace y se vuelve a pensar, no en forma consecutiva, sino simultánea. No sólo se presentan conceptos, sino que se muestran las luces y las sombras que esos conceptos proyectan sobre la práctica, sobre el quehacer filosófico concreto. Por esta razón, en los diversos capítulos que componen este volumen, no sólo se discuten algunas aproximaciones teóricas a la práctica de la filosofía en la infancia, sino que también se comentan algunas experiencias concretas de trabajo en escuelas públicas y espacios de educación no formal. Esto muestra que este libro está inexorablemente situado, nace en un aquí y un ahora. No tiene pretensiones de universalizar ni de homogeneizar. Se aleja de las recetas anquilosadas y las fórmulas estandarizadas que buscan transformar la filosofía en una herramienta útil para la resolución exitosa de los problemas de la vida. Aquí los problemas no se resuelven, sino que se muestran en toda su complejidad, se piensan.

Las personas que han escrito este libro forman parte de Grupo El Pensadero, un grupo que, desde el año 2013, se ocupa incansablemente del estudio, producción, trabajo y difusión del vínculo entre filosofía e infancia. La voz que habla a través de estas páginas es una y a la vez múltiple. Las impresiones, sensaciones e ideas que aquí aparecen son tan singulares como colectivas. No se cierran sobre sí mismas, sino que dialogan. Este diálogo, como se dice en la Introducción del libro, es un diálogo ininterrumpido, enriquecido por acuerdos y disensos. No es lineal, va, vuelve, se enrosca, se distiende, es parte de la red que conforma el esqueleto del cuerpo de este grupo.

En este libro se sale a la búsqueda. Aparecen distintos caminos que se cruzan: el de la filosofía, el de la infancia y el de la educación. ¿Se llega a alguna parte? Esta pregunta no es importante porque el destino no es lo que importa. Cuando se llega a destino, se termina el viaje y aquí lo que vale es andar. El pensamiento filosófico es vagabundo y errante. Se demora, se pierde. Espera, como dice Heráclito de Éfeso, lo inesperado.[1] Busca, pero sin la acuciante necesidad de encontrar. Busca lo que no encontrará. Aquí lo que se busca es el sentido. Buscar el sentido es pensar. Como dice Hannah Arendt en La vida del espíritu, pensar es una inclinación a traspasar los límites, a ir más allá de las exigencias del hacer y del conocer. Pensar es una necesidad de la razón y esta necesidad “no está inspirada por la búsqueda de la verdad, sino por la búsqueda del sentido”.[2]

Vivo hace algunos meses en la Ciudad de México. Desde que llegué, visité varias veces las ruinas arqueológicas del Templo Mayor que se encuentran en el zócalo de la ciudad y que antiguamente eran el corazón de Tenochtitlan. Lo que más me gusta del paseo es que las ruinas no se contemplan, se atraviesan. El recorrido es de adelante hacia atrás —esto es un testimonio de que toda búsqueda puede transformar el modo en que entendemos el mundo y nos acercamos a las cosas—. Primero, se ven las paredes de la última etapa de construcción del Templo y, a medida que se avanza hacia el centro, se encuentran las ruinas más antiguas. Aunque no soy arqueóloga y no sé nada sobre excavaciones, cada vez que hago este recorrido, tengo la sensación de que pensar se parece a cavar. ¿Y qué es cavar? Algunas imágenes en torno a esta pregunta aparecen en un poema de Paul Celan:

Había tierra en ellos y
cavaban.

Cavaban y cavaban y pasaba así
el día y pasaba la noche. No alababan a Dios
que, según les dijeron, quería todo esto,
que, según les dijeron, sabía todo esto.

Cavaban y nada más oían;
y no se hicieron sabios ni inventaron un canto
ni imaginaron un lenguaje nuevo.
Cavaban.

Vino una calma y vino una tormenta
y todos los océanos vinieron.
Yo cavo y tú cavas e igual cava el gusano
y aquel remoto canto dice: cavan.

Oh, uno; oh, nadie; oh, ninguno; oh, tú:
¿A dónde iba si hacia nada iba?
Oh, tú cavas y yo cavo, yo me cavo hacia ti,
y en el dedo se nos despierta el anillo.[3]

Quien comienza a cavar nunca sabe qué encontrará. Quizás encuentre algo o nada —y como dijo el arqueólogo David Hurst Thomas, encontrar algo tampoco es importante, pues “no es lo que encuentras, es lo que descubres”—.[4] Muchas veces lo que se encuentra aparece por azar, de forma inesperada. Se encuentra lo que no se busca, se busca lo que no se encuentra. La tierra está afuera y también adentro, pues quienes cavan llevan dentro de sí algo del mundo que exploran. No se va a ninguna parte y por eso la tarea nunca se abandona. Esa insistencia permite la aparición de algo nuevo, algo que no se veía. Aquí es un anillo, podría ser una idea.

Lo más importante de este libro es que, como las personas que en el poema de Paul Celan cavan, aquí se abandona toda pretensión de encontrar necesariamente algo. Estas páginas no exhiben hallazgos, son el testimonio de una búsqueda que no ha terminado, una búsqueda que permite el recorrido de múltiples caminos, la reflexión sobre numerosos problemas y la aparición de nuevas ideas acerca del modo en que la filosofía puede acercarse y ser transformada por la infancia.

 

Mariana Gardella Hueso

Ciudad de México, 2020


  1. Heráclito de Éfeso (DK 22 B 18): “Si no se espera lo inesperado, no se lo encontrará porque no se puede encontrar y causa muchas dificultades”.
  2. Hannah Arendt, La vida del espíritu. El pensar, la voluntad y el juicio en la filosofía y en la política, Madrid, Centro de Estudios Constitucionales, 1984, p. 26.
  3. Paul Celan, “Había tierra en ellos” (de La rosa de nadie), La rosa cúbica, vol. 15-16, 1995.
  4. Anna Lukacs, “13 Pictures That Capture the Wonder and Thrill of Archaeology. Digging for archaeology photos in National Geographic’s archive”. Recuperado de https://on.natgeo.com/2WWbGHN


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