¡Cómo comemos Dios mío!
En la alegría, en el dolor, en el asombro, en el desaliento.
Nuestra sensibilidad es primordialmente digestiva.
(Benedetti, 2017:84)
¡Cómo comemos Dios mío!
En la alegría, en el dolor, en el asombro, en el desaliento.
Nuestra sensibilidad es primordialmente digestiva.
(Benedetti, 2017:84)