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12 Claves para una gestión integral e inclusiva de residuos

Mariana Saidón[1] y Santiago Sorroche[2]

La propuesta de este libro ha sido aportar al diseño y la implementación de iniciativas que faciliten intervenciones para promover mejoras significativas, en materia ambiental y socioeconómica, bajo un enfoque general de economía circular inclusivo y situado y, en particular, de gestión integral de residuos sólidos urbanos (GIRSU) inclusivo, o bien de gestión integral e inclusiva de residuos sólidos urbanos (GIIRSU).

12.1. El desempeño ambiental y social de las iniciativas de economía circular orientadas a la gestión integral de residuos en el país

Como situación general, a lo largo de los capítulos, se advirtió que las medidas orientadas a reducir la generación de residuos en la Argentina y a mejorar su recupero resultan insuficientes. Si bien no existen datos oficiales actuales, los registros refieren a un reciclado de alrededor del 6 % de residuos en el país, sin considerar lo recuperado en circuitos informales (Allen, 2022).

Pese a estos bajos niveles de recupero, observamos algunos fenómenos interesantes, como experiencias innovadoras, las que en ciertos casos han ido creciendo o han sido replicadas en nuevos territorios. Incluso, se divisan iniciativas en las que sus miembros acompañan y asesoran a otras que buscan instalarse o consolidarse. En otros casos, las experiencias quedan estancas o truncas o acotadas a una instancia de prueba piloto.

¿Cuál es el panorama general en cada corriente de residuos?

Si examinamos cada una de las corrientes de residuos (secos, compostables, neumáticos fuera de uso, etc.), se replica el panorama general: los avances en materia de GIIRSU aún son escasos, aunque en algunas corrientes existe un mejor desempeño social y/o ambiental que en otras.

En general, es en la (sub)corriente de papel y cartón, dentro de la fracción de reciclables secos, en la que se advierte una mayor incidencia ambiental, si esta se estima por el porcentaje de recupero. Asimismo, en esta corriente se ha logrado cierto nivel de inclusión sociolaboral (aunque incompleta) de sectores vulnerables que han encontrado en la recolección y clasificación de estos materiales una fuente mínima y estable de ingresos para subsistir. Con los metales ocurre algo similar, pero con menores porcentajes en el recupero (variando según el tipo de metales) y en los ingresos que generan para estos mismos sectores. Asimismo, el plástico permite condiciones similares, pero con mucha variabilidad (en ciertas épocas se recupera muy poco y en otras esto aumenta). Para el caso del vidrio (excluyendo aquel inserto en envases retornables), si bien hay cierto recupero, este es muy bajo y tiene una escasa incidencia social. Para los residuos de aparatos eléctricos y electrónicos (RAEE), existen algunas iniciativas de recupero, pero la incidencia ambiental es ínfima. Entre las aún pocas experiencias identificadas, existen algunas asociadas a cooperativas de recuperadores, que permitieron incluir socialmente a actores que se encontraban en situación de vulnerabilidad. En cambio, en el caso de los orgánicos, si bien existe algún (bajo) nivel de recupero de residuos, a diferencia de los primeros casos mencionados, esto no ha generado aún condiciones propicias para la inclusión social, mientras que en otros países sí se visualizan experiencias que van en este sentido. Luego, las baterías de ácido plomo se recuperan en una magnitud significativa, aunque lejos alcanzar el total de residuos que se descartan. El atractivo surge principalmente del plomo que contienen y la rentabilidad derivada de este. Sin embargo, en las condiciones en que se desarrolla el recupero de cierta parte de las baterías, se generan riesgos sociolaborales y sobre el ambiente. En el caso de los neumáticos fuera de uso (NFU) y textiles, existen experiencias de recupero acotadas en cuanto a su alcance ambiental y prácticamente no tienen perspectiva social (exceptuando algún caso aislado, generalmente experimental). En los aceites vegetales usados (AVU), se encuentran experiencias de recupero en diversos territorios, pero su alcance a toda la población de cada uno de estos es generalmente bajo. Son interesantes las experiencias sistemáticas orientadas a grandes generadores, en donde el impacto ambiental cobra importancia. Luego, algunos proyectos generan ingresos que son derivados a proyectos con objetivos sociales. Las pilas directamente no cuentan con prácticas de economía circular (en el mejor de los casos, la disposición final es controlada), y la incidencia social de su manejo es nula.

El cuadro 2 (a. y b.) resalta los principales nudos críticos frente a los desafíos ambientales y sociales asociados a las distintas corrientes de residuos.

Cuadro 2.a. Principales nudos críticos por corriente asociados a la generación y gestión de residuos

Corriente

La minimización en la generación de residuosLa disposición inicial, recolección y recepciónLa clasificación
Papel
y cartón

# Faltan campañas orientadas al reemplazo del papel por medios digitales y para la reutilización (por ejemplo, impresiones en doble faz).

# Faltan mejoras en las políticas de recolección diferenciada.
# Faltan condiciones de inclusión sociolaboral de muchos trabajadores de la recolección.

# Faltan espacios y recursos para la clasificación.
# Faltan condiciones de inclusión sociolaboral de muchos trabajadores.

Plásticos

# Alta cantidad de productos de escasa vida útil (como plásticos de un solo uso), asociado a la falta de campañas que lo desincentive y a la falta de regulaciones que lo restrinja.
# Diseños que dificultan el proceso de reciclado. Como es el caso del uso de varios materiales diferentes en un mismo producto. Por ejemplo, las botellas de bebidas contienen hasta tres plásticos diferentes.

# Faltan mejoras en las políticas de recolección diferenciada.
# Faltan condiciones de inclusión sociolaboral de muchos trabajadores de la recolección.
# Algunos plásticos no se recolectan debido a que no existe pago por ellos o un pago ínfimo.
# Períodos con bajos precios derivan en poca estabilidad en la recolección e incentivan la focalización de la actividad en otros materiales.

# Faltan espacios y recursos para la clasificación.
# Faltan condiciones de inclusión sociolaboral de muchos trabajadores.
# Algunos plásticos no se clasifican para la venta (se descartan) debido a que no existe pago por ellos o el pago es ínfimo.
# Períodos con bajos precios derivan en poca estabilidad en la clasificación.
# Dificultad de acceder a la maquinaria necesaria para el procesamiento. Son bienes importados con un alto costo.

Metales

# Algunos productos no se diseñan con un criterio de facilitar el posterior recupero de metales.

# Faltan mejoras en las políticas de recolección diferenciada.
# Faltan condiciones de inclusión sociolaboral de muchos trabajadores de la recolección.
# Faltan campañas de promoción de separación en origen y puntos de disposición inicial para ciertos metales con alto valor.

# Faltan espacios y recursos para la clasificación.

# Faltan condiciones de inclusión sociolaboral de muchos trabajadores.

# En algunos casos los metales se incorporan a productos peligrosos y la clasificación en condiciones inadecuadas genera riesgos para los trabajadores y el ambiente.

# En algunos casos es complicado y costoso separar los metales de otros materiales para su comercialización y recupero.

Vidrios

# No existe un sistema que coordine y regule la unificación de envases de igual tipo, orientado a expandir los sistemas de retornables (de consignación y depósito), especialmente en algunos productos.
# No hay campañas suficientes que promocionen el uso de retornables.

# Faltan mejoras en las políticas de recolección diferenciada.
# Faltan condiciones de inclusión sociolaboral de muchos trabajadores de la recolección.
# No existen incentivos a recolectar vidrios debido a los bajos precios que se ofrecen por hacerlo.

# Faltan espacios y recursos para la clasificación.
# Faltan condiciones de inclusión sociolaboral de muchos trabajadores.
# No existen incentivos a clasificar vidrios debido a los bajos precios que se ofrecen por hacerlo.

Orgánicos (FORSU)

# Faltan políticas orientadas a la minimización en la generación de residuos, especialmente de restos alimenticios.
# Faltan políticas orientadas a promover el compostaje en la fuente (sobresalen las de educación ambiental orientadas al compostaje domiciliario) que eviten el ingreso de orgánicos al sistema de recolección.

# Faltan políticas de disposición inicial y recepción o recolección diferenciada de orgánicos, especialmente alimenticios.

 

Residuos de aparatos eléctricos y electrónicos (RAEE)

# Los productores (mayoritariamente del exterior) tienden a generar productos con baja reparabilidad y corta vida útil. No existe regulación que lo revierta y el país tiene pocas posibilidades de incidencia en la elaboración de productos que no genera en su territorio.

# Existen casos de recepción o recolección diferenciada, pero aún insuficientes. Faltan recursos.

# Existen plantas de clasificación, refuncionalización, reciclaje y/o tratamiento, pero aún insuficientes.


# En algunos casos el recupero (el desensamble o el manejo de cables, por ejemplo) se realiza en condiciones riesgosas para los trabajadores y el ambiente.

Neumáticos fuera de uso (NFU)

# Faltan nuevas tecnologías que permitan reaprovechar NFU en la producción de nuevos neumáticos.

# Falta de recursos para costear la logística.
# Falta de centros de trituración primaria extendidos a lo largo del país, para abaratar la logística.

 

Baterías de Ácido Plomo Usadas (BAPU)

 

# Falta desarrollar sistemas de logística reversa para la correcta recuperación.
# Faltan sistemas de trazabilidad.

 

Aceite Vegetal Usado (AVU)

# Escasas campañas para minimizar la utilización de aceites que sensibilicen sobre el vuelco de AVU en sitios poco adecuados.

# Faltan políticas y asignación de recursos para fortalecer el acopio y la recolección diferenciada.

 

Pilas en desuso

# Faltan campañas de información en referencia al uso de pilas recargables y aparatos que funcionen sin pilas como reemplazo a las pilas de un solo uso.

# Faltan sistemas de recolección, logística reversa y puntos de recepción diferenciada y políticas que lo requieran.

Medicamentos fuera de uso

# Falta educación ambiental para profesionales (médicos, farmacias, veterinarias, etc.) orientada a un uso racional de medicamentos.
# Falta educación ambiental para la comunidad en general acerca de cómo preservar adecuadamente los medicamentos, así como de realización de compras racionales.

# Las políticas de separación en origen, disposición inicial y recolección orientadas a medicamentos domiciliarios fuera de uso son muy escasas.

# Exceptuando algunas iniciativas de ONG, prácticamente no existen políticas orientadas a la clasificación de medicamentos descartables y reutilizables. Tampoco para sus envases. En parte esto se debe a la falta de políticas que lo promuevan y en parte a la falta de profesionales capacitados o con la información suficiente para hacerlo y/o que se ocupen del tema.

Textiles

# Escasas campañas para minimizar la utilización de textiles nuevos y reaprovechar usados.

# La cultura del fast fashion, que incentiva un alto consumo.

# Materias primas poco sustentables (ej. con el lavado desprenden microfibras).

# Faltan sistemas de logística para la correcta recuperación y campañas asociadas para promoverlo y fortalecerlo.

 # Existe información sobre el tipo de fibras utilizadas en una prenda y sobre posibles destinos para el recupero de cada una de estas.

Restos de construc­ciones y demolicio­nes (RCD)

# Faltan políticas de educación ambiental para minimizar la generación de ROyD y para promover la segregación de materiales en obra para su posterior recuperación. Esto se debe a la falta de regulaciones y a la ausencia de diseño de programas y asignación de recursos.

# Falta desarrollar circuitos de recolección diferenciada de materiales claros y eficientes, asociados a prácticas efectivas de separación en obras.

# Falta coordinar a generadores de RCD con posibles receptores.

# La disposición de algunos RCD con componentes peligrosos por parte de los generadores se realiza en condiciones que generan riesgo para el ambiente y contaminan materiales, limitando su posterior recupero.

# Faltan instalaciones para la clasificación y el tratamiento de RCD.

Fuente: elaboración propia y en colaboración con los demás autores del libro, con base en los capítulos previos.

Cuadro 2.b. Principales nudos críticos por corriente asociados a los mercados y usos de los residuos

Corriente

La industria del reciclado /instancia del tratamientoLa demanda de reciclables o reutilizables
Papel y cartón

# Falta mejorar la articulación con los recuperadores para reducir los costos de intermediación y mejorar los precios que recibe el sector.
# Industria concentrada en Córdoba y Buenos Aires, dificulta el traslado desde otros puntos del país, aumenta costos de la logística y desincentiva el recupero.

# Existe incorporación de reciclables en la producción de papel, pero esto podría promoverse aún más para aumentar el reciclado.

# Tendencia a la elaboración de productos de bajo valor a partir de reciclables. Falta el desarrollo de mercados de productos que se vendan a mayor valor.

# La baja en los precios internacionales lleva a la compra de materia prima importada, reduciendo el valor del material recuperado.

Plásticos

# Para algunos tipos de plásticos, no existe infraestructura o tecnología en el país orientada a su reciclado.

# Capacidad ociosa en la industria, caso del PET.

 

# Competencia entre materiales vírgenes, generalmente importados, y reciclados atenta contra la demanda de materiales: cuando baja el precio internacional del petróleo o del dólar, se reduce la demanda de reciclables.
# Bajos porcentajes de reciclables en la elaboración de nuevos productos, especialmente de algunos tipos de plásticos. Es necesario desarrollar normativa que promueva la incorporación de reciclables en nuevos productos. Por ejemplo: PVC o EPS

Metales

# En algunos casos los metales se incorporan a productos peligrosos y el tratamiento en condiciones inadecuadas genera riesgos para los trabajadores y el ambiente.

# Industria productora escasa que fija bajos precios para reciclables debido a su estructura casi monopólica.

Vidrios

# Industria extremadamente concentrada genera precios ínfimos del material.
# Faltan industrias y tecnologías que recuperen vidrios planos.

# Falta de regulación que obligue a la incorporación de reciclables en la producción.

Orgánicos (FORSU)

# Faltan instalaciones de compostaje a mediana y gran escala.

# La legislación ha obstaculizado la producción de compost para comercializar. Se han realizado reformas en este sentido, pero aún no se vislumbran resultados. 

Residuos de aparatos eléctricos y electrónicos (RAEE)

# Para algunos materiales no existen tecnologías para su recuperación en el país

# Existe cierta demanda de aparatos refuncionalizados y sus componentes, pero aún muy acotada en relación con los residuos que se producen.
# Para los materiales que no se recuperan en el país, existen algunas trabas a la exportación difíciles de sortear para organizaciones que recuperan materiales.

Neumáticos fuera de uso (NFU)

# Faltan industrias recicladoras distribuidas en el país.

# Falta el desarrollo de mercados potenciales para materiales incorporados en los NFU (por ejemplo, de asfalto que recupere el caucho). Faltan políticas que los promuevan.

Baterías de Ácido Plomo Usadas (BAPU)

# Recupero de plomo en ámbitos informales con métodos riesgosos para trabajadores y el ambiente. A la vez, se desperdician materiales que podrían recuperarse (como el plástico) o se tratan inadecuadamente aquellos que deben descartarse (como ácido sulfúrico).

# Escasa demanda de plástico para la elaboración de nuevos productos.

Aceite Vegetal Usado (AVU)

 

# Faltan políticas que promuevan más mercados para elaborar diversos productos a partir del reciclaje de AVU.

Pilas en desuso

# Ausencia de plantas de tratamiento locales que permitan la recuperación de los componentes.
# Dificultad para la exportación de residuos de pilas para su tratamiento, mientras no haya tecnología disponible para su recupero en el país.

# Falta de normativa nacional que regule la producción e importación, especialmente, normativa REP.

Medicamentos fuera de uso

# Falta de promoción de sitios de producción de servicios de salud que requieran medicamentos en desuso y pocas políticas orientadas a promoverlo, incluyendo aquellas que promueven la inclusión social de quienes no pueden costear los medicamentos.

Textiles

# Materiales mixtos dificultan la separación de fibras para su reciclaje. Los problemas en la instancia del reciclado se deben a productores de textiles con escasos conocimientos y a la falta de políticas REP.

# Falta de políticas REP para los grandes generadores de textiles en Argentina, orientadas a elaborar productos que incorporen reciclables.
# Realizar un producto de materia prima recuperada con alto valor agregado requiere de mucha inversión. Actualmente son solo pruebas piloto atomizadas.

Restos de construc­ciones y demoliciones (RCD)

 

# Faltan políticas de promoción de la incorporación de algunas RCD en la producción.

Fuente: elaboración propia y en colaboración con los demás autores del libro, con base en los capítulos previos.

El cuadro 2 nos permite obtener conclusiones generales, para todas las corrientes y otras específicas para cada una en particular.

Para todas las corrientes, son relevantes los siguientes nudos críticos:

  1. Falta de recursos: en los distintos ámbitos del Estado, se carece de los recursos financieros necesarios para desarrollar políticas adecuadas. Frecuentemente se generan iniciativas novedosas e interesantes, pero, como no se asigna presupuesto (lo que restringe las posibilidades de conseguir infraestructura, maquinaria, insumo y remuneraciones para el personal o pagos a prestadores de servicios), estas no logran ponerse en marcha, expandirse o sostenerse en el tiempo. Asimismo, la falta de presupuesto repercute en una baja capacidad del Estado para monitorear instancias de gestión privada, para garantizar su funcionamiento acorde a lo necesario.
  2. Vacíos legales en cuanto a asignación de responsabilidades: sobresale la falta de responsabilidades atribuibles por ley. En la mayor parte de las corrientes (como, por ejemplo, plásticos, NFU, RAEE, vidrios, etc.), esto es de suma importancia, para garantizar prácticas de economía circular, asignar obligaciones para productores tanto en cuanto a sus procesos productivos, como en cuanto a aportar recursos para resolver los impactos ambientales que generan. En otras corrientes cobran mayor relevancia las responsabilidades de los generadores (como en la fracción orgánica de residuos sólidos urbanos, FORSU, por ejemplo). Asimismo, es relevante atribuir responsabilidades al sector vinculado a la recolección.
  3. Ausencia de políticas de sensibilización, información y educación ambiental: faltan medidas para promover prácticas que busquen la minimización en la generación de residuos por parte de la comunidad en general y de profesionales. Por lo contrario, como contrapeso, existen campañas provenientes del sector privado que valorizan lo nuevo y la moda por sobre lo usado. También son deficientes las estrategias orientadas a promover la separación en origen de los residuos que se generan.
  4. Problemas en la logística para el traslado de materiales: existe baja o nula cobertura de servicios de recolección diferenciada y mecanismos o circuitos que no siempre son los más adecuados o eficientes. Estas cuestiones varían según el municipio y cada corriente de materiales. Muchas veces, los destinos de los materiales se definen por contactos (por ejemplo, entre un municipio y quienes manejan una planta de clasificación), más que por un análisis exhaustivo de los circuitos y procesos más convenientes en términos económicos y ambientales.
  5. Existe un déficit en términos de infraestructura para acopiar clasificar, tratar y transformar residuos, para un reacondicionamiento o reciclado acorde a la cantidad que se genera. En particular, cada vez son más escasos los espacios disponibles en los centros urbanos y faltan recursos para obtenerlos y equiparlos.
  6. Falta promover la participación social, ponderando los conocimientos y preferencias de los distintos actores, a fin de que los mecanismos de gestión adoptados resulten adecuados y sean factibles y sostenibles en el tiempo.
  7. Falta de información ambiental transparente y de acceso abierto: esto restringe la participación de la comunidad en la generación de propuestas innovadoras, la adhesión a las políticas, el control público y la demanda social de cambios.

Por otra parte, además, existen cuatro problemáticas adicionales que sobresalen como nudos críticos en unas corrientes de materiales, pero no son significativos en otras:

  1. Problemas en la demanda: cuando existen situaciones en las que los compradores (demandantes) pagan bajos precios por los residuos a quienes los recolectan o clasifican, estos últimos obtienen una escasa rentabilidad (o incluso nula) por su actividad, por lo que no tienen incentivos para hacerla. Los problemas de demanda suelen deberse a diversos motivos que varían según la corriente. Por ejemplo, en el caso de los textiles, estos se suelen demandar (comprar) para elaborar productos de bajo valor, como trapos de piso, lo que derivaría en el pago de precios bajos a potenciales vendedores de residuos de textiles. En el caso del vidrio, el problema se da por la concentración de la demanda en manos de unas pocas empresas, lo que, sumado a la falta de regulaciones, lleva a que estas establezcan condiciones de compra y, entonces, incluyendo el pago de bajos precios por los residuos. En los plásticos, sobresale la falta de demanda por parte de la industria, debido a la provisión de materiales vírgenes por parte del mercado internacional (en ciertas épocas se importan plásticos vírgenes más baratos que el plástico recuperado que se vende en el país), lo que hace caer abruptamente el recupero de materiales. Por otra parte, dentro de esta corriente, otros materiales tienen bajos niveles de recupero, debido a su escasa demanda (envoltorios plásticos o poliestireno expandido).
  2. Falta de desarrollo tecnológico u organizacional: corrientes como las pilas o algunos componentes de RAEE (como plaquetas) no cuentan con los desarrollos tecnológicos o niveles de inversión en Argentina para permitir un recupero de los materiales, lo que sí ocurre, en cambio, en otros países. En otros casos, como en el de textiles o NFU, si bien existen algunas tecnologías disponibles en Argentina, podrían desarrollarse otras nuevas o incrementarse la inversión en las existentes, para promover un mayor recupero. Para algunos restos de construcciones y demoliciones o para restos orgánicos, no existen estructuras o condiciones accesibles y bien organizadas para la venta.
  3. Riesgos para la salud y el ambiente: generalmente debido a situaciones de informalidad, existen corrientes en las que surgen situaciones riesgosas para la salud de los trabajadores, personas que viven en cercanía de donde los residuos se disponen o se tratan, o para el ambiente. Entre los casos analizados, este aspecto sobresale en residuos como BAPU, pilas, RAEE, NFU, AVU y medicamentos.
  4. Situación sociolaboral inadecuada para los trabajadores: existen variantes en términos de las dimensiones sociolaborales que se ven afectadas, según la corriente de que se trate.
    • En algunas corrientes (como, por ejemplo, en el manejo de RAEE o de BAPU), la informalidad o precariedad laboral preocupa especialmente en cuanto a potenciales riesgos sobre la salud de los trabajadores (vinculado esto al punto anterior).
    • En las corrientes de reciclables secos y en las de eléctricos y electrónicos, se observa la incorporación a las actividades de recolección y clasificación de una cantidad significativa de personas –los recuperadores urbanos o cartoneros–. Sin embargo, en la mayor parte de los casos, el trabajo es por cuenta propia y en condiciones de precariedad laboral, usualmente con falta de cumplimiento de derechos laborales, condiciones de trabajo y económicas poco apropiadas, en tanto, cuando están asociados a organizaciones (generalmente cooperativas) y/o a políticas municipales, logran algunas mejoras en este sentido.
    • En la corriente de NFU, los llamados “casqueros” recolectan y comercializan informalmente los residuos con empleos y circuitos que no están formalmente organizados. Esto denota la existencia de trabajadores no reconocidos como tales que vienen a resolver de mejor o peor manera la ausencia del Estado en materia de manejo de residuos y a generar situaciones de riesgo vial, así como ambiental, según el destino que les den a los NFU (sea este venta o arrojo).
    • En el caso de medicamentos, la captación de residuos se sostiene en el trabajo voluntario de estudiantes universitarios, en donde, si bien la situación suele ser menos crítica, no están garantizados los derechos laborales.
    • En ciertas corrientes (como orgánicos, por ejemplo), las oportunidades de inclusión sociolaboral no se han visibilizado o explotado lo suficiente.

12.2. Recomendaciones a futuro

Como premisa, tal como lo abordamos en el primer capítulo, partimos de que los enfoques de economía circular y de gestión integral de residuos, en materia ambiental, abogan fuertemente por la toma de decisiones en función de respetar el orden sugerido en una jerarquía de prioridades presentada en el recuadro 1.

Recuadro 1. Jerarquía de prioridades de la economía circular y la GIRSU con perspectiva ambiental

1°) Minimización en la generación de residuos

Para esto son propicias las acciones que incentiven la elaboración de productos con larga vida útil (garantías extendidas, trabajar con materiales de calidad, etc.); aquellos con menos envases, y con componentes fácilmente reparables; y envases que sean reutilizables a través de sistemas de logística inversa.

2°) Reutilización

Es importante el desarrollo de campañas que ponderen la importancia del reúso, las donaciones, el uso compartido de productos (fomentar los productos-servicio), las reparaciones y las actualizaciones de productos (por ejemplo, de software de computadoras) en lugar de su descarte. También, incentivar ámbitos de reventa de usados (ferias americanas para ropa, sitios de reventa de electrónicos, etc.); talleres de reparación y capacitaciones en oficios que permitan alcanzar tal fin. A su vez, entre otras medidas, es importante desarrollar repuestos fácilmente reemplazables.

3°) Reciclado de secos y compostaje de orgánicos

Es relevante generar sistemas efectivos de recolección diferenciada, a los que se deben sumar instancias clasificación y procesamiento o transformación de residuos para que estos sean utilizados como insumos en nuevos procesos industriales o artesanales, o bien para la generación de compost a partir de residuos orgánicos y su reintroducción en la tierra, con posible recuperación de energía. Esto último generalmente aplica para grandes instalaciones.

4°) Valorización energética

En general, es una opción que puede promoverse solo si no se vislumbran, en el presente o futuro, alternativas superadoras, orientadas a la recuperación de materiales (y no solo de energía) con las que esta tecnología pueda entrar en competencia. No debe perderse de vista que la instalación de plantas de valorización energética, además de conllevar potenciales efectos ambientales no deseables, compite con el recupero de materiales, implica la sobreexplotación de otros nuevos y, en lo social, genera un obstáculo para la actividad de los recuperadores.

5°) Disposición final

Los rellenos controlados (que pueden ser complementados con plantas de tratamiento mecánico-biológicas o con mecanismos de captación de gases para la generación de energía) son ambientalmente preferibles a los basurales a cielo abierto, si bien emiten alta cantidad de gases de efecto invernadero que no son plenamente captables, a la vez que desaprovechan materiales que deberán reemplazarse con la nueva explotación de materias primas para la producción. Entonces, solo considerándolos como la alternativa ambientalmente menos preferible a las anteriores, deben instrumentarse a la par que se cierran basurales a cielo abierto. A su vez, es recomendable implementarlos con tarifas y/u otros incentivos que tiendan a orientar los residuos hacia circuitos de recuperación.

De manera que, en toda decisión, en cualquiera de las corrientes que un gestor proponga generar cambios, al analizar las alternativas disponibles para esto, debería sopesar si existe alguna posibilidad superadora en términos de tal jerarquía, preferente a la que se contempla: por ejemplo, si se está pensando en valorización energética de un material, ¿no es factible su recupero a través del reciclado?

Sumando el plano social a la dimensión ambiental considerada, además, es importante atender a mejorar las condiciones de inclusión sociolaboral de quienes trabajan con los residuos, de manera de promover empleos justos y dignos, considerando a los trabajadores vinculados a estas actividades como prestadores de un servicio público fundamental para la vida en un entorno ambiental adecuado. En este sentido, es necesario atender a distintas dimensiones de la situación laboral de los trabajadores de los residuos (estas pueden abordarse en detalle en Saidón y Sorroche, 2022). Estas se presentan en el recuadro 2 no ordenadas en términos de prioridades.

Recuadro 2. Dimensiones de la inclusión sociolaboral

1°) La dimensión económica

Al respecto, las medidas deben orientarse a atender el acceso al empleo (por ejemplo, evitando la criminalización de quienes realizan la actividad), garantizar una remuneración adecuada, promover la estabilidad en el empleo y la propiedad de los medios de producción.

2°) Los derechos laborales

Propiciando el reconocimiento formal de la relación laboral (en donde el empleo es un reconocimiento pleno y la participación en organizaciones con personería jurídica involucra mayor reconocimiento que el empleo informal). También se debe promover el reconocimiento de ausencia por enfermedad, el acceso a seguridad y cobertura social, la indemnización por despido, y resulta de interés la presencia de instituciones sindicales u otras que defiendan la sostenibilidad de los derechos.

3°) Las condiciones de trabajo

Se deben garantizar condiciones de seguridad e higiene en el trabajo y una jornada laboral acotada.

4°) La integración social

Es importante generar espacios relacionales de intercambio, crecimiento y generación de capital social; promover el reconocimiento social; el apoyo al trabajador y/o su grupo familiar y acceso a capacitaciones y desarrollo de habilidades.

12.2.1. Recomendaciones generales

Para ir en dirección hacia lo dicho, se recomienda en general, en todas las corrientes de materiales:

  • Elaborar leyes nacionales de presupuestos mínimos, que asignen responsabilidades a los actores involucrados. En los envases y embalajes, generalmente asociados a los reciclables secos, RAEE, medicamentos, NFU, BAPU y pilas, por ejemplo, es de suma importancia establecer leyes nacionales de responsabilidad extendida del productor, que se orienten a promover la minimización de residuos y mecanismos para que los productores aporten los recursos necesarios para gestionar los residuos que no logran evitar generar, de manera inclusiva y proveyendo los recursos para que la implementación de un monitoreo adecuado.
  • Mejorar la logística, ampliando la cobertura de la recolección diferenciada, reconvirtiendo los sistemas tradicionales no diferenciados y examinando cuáles son los formatos más adecuados (en términos económicos, ambientales y de inclusión social) para cada corriente y territorio. Es necesario promover eficiencia minimizando circuitos: se recomienda planificar los recorridos y también promover la recuperación de materiales en ámbitos cercanos a los puntos de generación, para minimizar traslados (compost en domicilios, restos de demoliciones como insumos para las propias obras, etc.). Para generar eficiencia, también, cuando se lo evalúe adecuado, se pueden compartir vehículos entre municipios o instalar plantas de transferencia, acopio, acondicionamiento o achique para mejorar la utilización de la capacidad del transporte. En distancias largas también puede pensarse el uso de otros medios de transporte más económicos y que generen menos emisiones, como el tren, los bitrenes o los barcos. Una adecuada separación en origen y recolección diferenciada resulta clave para facilitar las posibilidades del recupero, en tanto evita que unos materiales queden afectados o contaminados por otros: las experiencias indican que, en aquellos casos en los que los materiales se recolectan de manera selectiva, los porcentajes de recupero son sustantivamente más altos que en el resto y mejoran las condiciones laborales.
  • Promover espacios para la recuperación de residuos: resulta clave garantizar la adjudicación de usos del suelo en distintos espacios de cada distrito para el acopio, la clasificación y algunas instancias de tratamiento de residuos, entre otras. Luego, se debe asignar el equipamiento pertinente. Los residuos podrían ser gestionados por los propios municipios o a través de articulaciones con otros actores o mediante el desarrollo de consorcios con otros municipios. Por otra parte, para el diseño y construcción de cada espacio, así como para la compra de maquinaria, deben evaluarse alternativas con distinto grado de mecanización, en función de contraponer costos y beneficios, en cada territorio en particular, de acuerdo con diversas variables (volumen de residuos generados, condiciones de trabajo, posibilidades de incorporar fuentes laborales, características de materiales a tratar, costos operativos, etc.). En tal evaluación, es clave considerar que cada infraestructura no solo genera empleos directos, sino que puede eliminar puestos de trabajo y, también, podría generar empleos indirectos (por ejemplo, en recolección). Todas estas cuestiones deberían sopesarse cuidadosamente a la hora de construir un espacio de acopio, clasificación y/o tratamiento de residuos.
  • Generar incentivos para la instalación y ampliación de industrias recicladoras (exenciones impositivas, subsidios, créditos blandos, certificados o bonos negociables, etc.).
  • Sensibilizar, informar y educar a los distintos actores que intervienen en todo el ciclo de vida de los materiales (productores, recolectores, consumidores, etc.), especialmente para orientar a que se diseñen procesos productivos y compras, así como a consumidores, al sector público y a las empresas hacia la minimización de residuos. También es de importancia facilitar el recupero de los que se generen, promoviendo una adecuada separación en origen y disposición inicial de residuos. Algunas medidas que pueden adoptarse para sensibilizar, informar y educar son:
    • Campañas que informen pautas de comportamiento para la disposición inicial diferenciada de residuos, para incentivar consumos de bajo impacto ambiental, etc.
    • Educación ambiental, para promover una perspectiva crítica, compleja y en valores. Es importante capacitar a actores del sector público y a los involucrados en la generación y manejo de residuos: constructoras, arquitectos, médicos, administradores de edificios, consorcios, etc. Al respecto, en materia de educación ambiental para profesionales, es fundamental revisar contenidos curriculares, teniendo en cuenta para esto cada corriente de residuos (repensar los programas de formación de farmacéuticos, los de ingeniería electrónica, arquitectura, agronomía, ingeniería química, economía, diseño industrial, etc.). Asimismo, se recomienda generar instancias de actualización para graduados.
    • Etiquetados y sellos: incorporar etiquetas y sellos en productos que informen al consumidor respecto de su incidencia ambiental y social a través de indicadores accesibles.
    • Incorporación de promotoras/es ambientales para asesorar y orientar respecto del manejo de cada corriente.
  • Promover el acceso a la información: debe incorporarse, difundirse y consolidarse, de manera abierta, sistemática y transparente, información proveniente de recolectores, productores, complejos ambientales, rellenos, municipios y plantas de clasificación y tratamiento, entre otros. Es importante, para esto, definir indicadores de desempeño social y ambiental. No solo es importante la información para generar instancias de planificación y control, sino para promover redes de intercambio de materiales entre actores que los descartan y otros que los pueden reutilizar, refuncionalizar o reciclar. Por otra parte, en este aspecto, debe considerarse que existen diversos estudios encargados por distintos ámbitos del Estado a consultoras, universidades, etc., para planificar la provisión y difusión de información y la construcción de sistemas de indicadores. Resulta conveniente realizar un relevamiento y análisis integrales de estos para construir un sistema de información que integre los esfuerzos ya realizados.
  • Promover la participación de todos los actores: tanto en la elaboración de diagnósticos, como en el diseño y en el monitoreo de las políticas.
  • Institucionalizar las iniciativas orientadas a la GIIRSU con normativa provincial o municipal, programas, presupuesto propio e instancias de monitoreo: las iniciativas que dependen de la voluntad de uno o unos pocos actores para funcionar y sostenerse, y no tienen un marco institucional adecuado, no suelen contar con suficientes recursos para ser exitosas y/o tienden a debilitarse con el correr del tiempo.

12.2.2. Recomendaciones específicas por corriente

Como complemento de tales recomendaciones generales para todas las corrientes de materiales, a continuación, se realizan recomendaciones específicas para cada corriente analizada:

🌿Reciclables secos (véase capítulo 2 para ampliar)

En términos generales, para los reciclables secos, es necesario recuperar mayores cantidades de residuos, ponderando la generación de fuentes de trabajo. Para esto, es importante ampliar la cobertura de los sistemas de recepción y recolección diferenciada, asegurando un acceso igualitario a este servicio. Es necesario, también, ampliar la autorización al uso de materiales reciclables en nuevos productos para, de esa manera, generar una mayor demanda. Se recomienda, además, el desarrollo de legislación nacional específica para consolidar y afianzar las cadenas de valor descriptas. Al respecto, el desarrollo de normativa provincial y municipal puede, también, acompañar estos procesos. Por otra parte, principios como el de REP permitirían generar recursos financieros para acompañar la recolección diferenciada puerta a puerta que permita que la industria ocupe su capacidad ociosa, a la vez que se incluya sociolaboralmente a recuperadores y reforzar los presupuestos municipales para acompañar propuestas locales orientadas al recupero de secos. Es importante, además, llevar a cabo políticas de I+D para promover el reciclado de aquellos secos que aún tienen escasas vías de transformación, a la vez que aumente la calidad (upcycling) y el valor que se genera al recuperar residuos. Es sustancial, también, generar vinculaciones entre recuperadores y quienes realizan procesos productivos que involucran el reciclado o la reutilización de materiales. Asimismo, es importante generar incentivos para el uso de reciclables en la industria (a través de medidas económicas o de normativa). Finalmente, es relevante ampliar las estrategias de comercialización colectiva de materiales, para generar volúmenes constantes de ciertos materiales en donde aún esto no se logra para, de esa manera, mejorar los precios de venta. En particular,

  • Para el papel y cartón, es importante proteger a la industria del reciclado de las importaciones de materiales que compiten con los recuperados localmente.
  • En los plásticos, es necesario desarrollar nuevos diseños que sean más fácilmente reciclables. La mezcla de materiales diferentes dificulta los procesos de recolección, recuperación y acondicionamiento, además de su tratamiento industrial. Otra opción posible es el desarrollo de tecnología que permita el procesamiento y recuperación de estos materiales. Asimismo, podrían generarse políticas de precio sostén, desde el nivel nacional, para evitar las caídas en el recupero ante bajas en el precio internacional del petróleo o del tipo de cambio.
  • Para el vidrio, por su parte, pueden promoverse los circuitos de reutilización de los envases de vidrio a través de estímulos a los consumidores y el avance con estrategias sobre nuevos envases que no adoptaron esta modalidad, estableciendo penalidades que desincentiven su uso y coordinando tipos de envases y logísticas para retornables. Al mismo tiempo, se pueden promover políticas para el desarrollo de pequeñas y medianas industrias transformadoras del vidrio, tal como sucede con algunos plásticos. Se recomienda estimular la desconcentración de la industria del vidrio, establecer normas de contenidos mínimos de reciclables en vidrios y promover tecnologías e industrias que recuperen vidrios planos.
  • En el caso de los metales, se sugiere desarrollar sistemas logísticos que permitan llevar los materiales hacia los centros productivos, articulando con los residuos de demoliciones y obras. También, se pueden incentivar programas de devolución de distintos tipos de metales no ferrosos, con campañas de divulgación y promoción específica y, al mismo tiempo, capacitar en su correcta segregación y disposición por parte de la ciudadanía en general.
  • En multilaminados, se pueden generar incentivos fiscales para su recuperación y para el desarrollo de plantas de procesamiento de estos materiales para la elaboración de nuevos productos como placas para la construcción.
🌿Orgánicos (véase capítulo 3 para ampliar)

Se debe minimizar la generación de la FORSU. En relación con la comida y los alimentos, se puede, por ejemplo, planificar compras evitando vencimientos cercanos, almacenar en refrigerador y contenedores herméticos, utilizar recetas que maximicen ingredientes (como sopas, batidos o tartas), donar a organizaciones benéficas, comedores comunitarios o bancos de alimentos aquellos no perecederos y frescos que no vayan a consumirse antes de que se echen a perder, promover que los clientes de servicios gastronómicos o comedores educativos se lleven a sus domicilios los restos de alimentos no consumidos en el lugar, entre otras. Se aconseja tener una adecuada separación en origen y brindar tratamiento en la fuente generadora. El compostaje en los propios domicilios, escuelas, clubes, instituciones, o bien en forma comunitaria en sitios públicos próximos como plazas y parques son iniciativas que deberían favorecerse. Además de una adecuada separación en origen y trazabilidad del residuo destinado a la elaboración de enmiendas orgánicas para poder garantizar su inocuidad y potencial comercialización, resulta importante implementar mecanismos de recolección diferenciada de orgánicos para trasladarlos a sitios de tratamiento a gran escala. La creación de instalaciones de compostaje industrial permite procesar grandes cantidades de residuos orgánicos. Asimismo, para las medianas y grandes escalas, se pueden evaluar alternativas de tratamiento anaeróbico en biodigestores. 

Resulta relevante desarrollar normativas y regulaciones claras que requieran la separación de residuos orgánicos y promuevan su valorización, distinguiendo responsabilidades específicas para grandes generadores (polos gastronómicos, mercados y centros de abasto). También se pueden ofrecer reconocimientos e incentivos fiscales a empresas que implementen prácticas sostenibles de valorización de residuos orgánicos. Las iniciativas de compostaje comunitario y de gran escala posibilitan generar nuevos puestos de trabajo, ya que se necesitará mano de obra específica que se encargue del manejo de las composteras comunitarias y de la concientización de vecinos y vecinas para la correcta separación en origen. Esto puede tener un gran potencial en materia de inclusión social, ya que dichos puestos de trabajo pueden cubrirse con personal de las áreas de ambiente, promotores ambientales o participantes de programas sociales o de pasantías de cada municipio orientados a la inclusión social.

🌿RAEE (véase capítulo 4 para ampliar)

Es necesario promover estrategias para toda la cadena involucrada en el ciclo de vida de los aparatos. En primera instancia, debe prevenirse la generación de RAEE, para lo cual es fundamental desarrollar normativa que defina estándares nacionales para la etapa de producción e importación de aparatos. En esta, debería establecerse la responsabilidad extendida del productor; definirse mecanismos para aumentar la vida útil de los aparatos, su reciclabilidad y su trazabilidad; y obligar a la entrega de garantías extendidas por parte de productores, así como de información sobre opciones y pautas para su recupero. Para que la normativa resulte efectiva, se recomienda el desarrollo de una industria nacional de aparatos y/o generar acuerdos regionales (por ejemplo, a nivel Mercosur), para definir requisitos conjuntos para los aparatos importados. En la instancia del consumo de aparatos, es importante combatir la obsolescencia percibida y promover la compra de productos-servicio, de aparatos refuncionalizados y de reparación sencilla. Luego, en el posconsumo, estimular el reúso y la reparación antes que el reciclado y este a la disposición final. Es importante, también, definir sitios de recepción de RAEE (en puntos verdes, comercios, instituciones, etc.) y/o mecanismos de recolección diferenciada e informar las condiciones en las que deben disponer. Se pueden desarrollar, además, políticas de donación de aparatos refuncionalizados con fines sociales y promover ámbitos de reventa. A su vez, es fundamental ampliar (y equipar adecuadamente) los destinos orientados a la recuperación de RAEE en cuanto a capacidad y diversidad de RAEE y componentes que pueden tratar. En las instancias de reciclado, además, se sugiere buscar alternativas que promuevan la inclusión social de recuperadores. Deben formalizarse las prácticas de tratamiento de RAEE, para reducir riesgos ambientales y sobre la salud, pero buscando evitar regulaciones excesivas, en pos de no obstaculizar las posibilidades de recupero. Asimismo, es relevante atender a la eliminación segura de la información contenida en los aparatos. Para todo esto, se recomienda consultar a organizaciones con una vasta experiencia en el tema. En las distintas etapas involucradas en el manejo de RAEE, se debe contar con personas capacitadas para tomar decisiones. Es importante la educación formal para promover el recupero y reducir riesgos. También, son importantes las políticas de articulación con el sector de investigación científica, para desarrollar lineamientos estratégicos orientados a definir estándares y al recupero de RAEE.

🌿NFU (véase capítulo 5 para ampliar)

En primer lugar, es fundamental establecer un marco normativo para la gestión y tratamiento de los NFU. Esto consiste, por un lado, en una ley REP donde se contemple una serie de situaciones específicas como son: un sistema de trazabilidad de los NFU, el cobro de una ecotasa para financiar el sistema, una clara jerarquización sobre los usos que deben dárseles a los NFU y la federalización de todo sistema de gestión. Desde la política pública, sería pertinente que se incentive, en los casos que corresponda, la reconstrucción de los neumáticos, lo que permite alargar su vida útil. Además, como se muestra en el capítulo correspondiente, es muy importante que, desde los distintos niveles de gobierno, se fomente la utilización de asfalto modificado con polvo de caucho, ya que se encuentra demostrado que no solo es una forma sustentable de procesar los NFU, sino que además permite alargar la vida útil de las rutas y autopistas. También, desde la política pública, es imperioso resolver los problemas de logística, y esto puede hacerse fomentando la instalación de plantas de tratamiento de acopio y pretratamiento de gestión municipal, lo que redunde en una reducción de los costos de transporte hacia las industrias transformadoras. Finalmente, una vez que todo lo anterior logre establecerse, va a ser necesario el fortalecimiento de la industria recicladora, también teniendo en cuenta un sistema federal.

🌿BAPU (véase capítulo 6 para ampliar)

En el caso específico de las BAPU, es importante que se consolide una política pública bajo el paraguas de una ley REP, donde se establezca un sistema de trazabilidad y de gestión de las BAPU. Muchos países del mundo han adoptado este tipo de política, y ha demostrado ser exitoso no solo en lo social y ambiental, sino también en lo económico. En el caso específico de los BAPU, el sector empresarial se muestra favorable a estas iniciativas, siendo la mayor problemática que debe solucionarse la de la trazabilidad. Esto permitiría la formalización del sistema de gestión, ya que gran parte de las prácticas de tratamiento y recuperación de las BAPU, al día de la fecha, se hace en la informalidad, lo que conlleva grandes riesgos para la salud de los trabajadores y su entorno, como para el ambiente. Además, esta formalización permitiría mejorar las condiciones económicas del sector y evitar las exportaciones ilegales. Finalmente, se apuntaría a la recuperación no solo del plomo, sino también de los demás materiales que conforman las BAPU. Finalmente, el sistema que se adopte en Argentina tiene que tener en cuenta lo basto que es el territorio nacional, como así también las diversas densidades poblacionales, todo esto para que puedan recuperarse las BAPU tanto en los grandes centros urbanos, como en aquellos lugares con muy baja densidad poblacional.

🌿AVU (véase capítulo 7 para ampliar)

Es relevante generar normativa y regulaciones para la gestión y tratamiento de los AVU para promover su valorización en diversos otros productos como jabones, detergentes, velas y biocombustibles. Esto contribuirá a la inclusión de otros actores como recuperadores para la recolección, ONG para desarrollar diversas iniciativas de tratamientos y desarrollar campañas de comunicación y visibilidad. El objetivo es que la normativa apunte a la economía circular y a la trazabilidad de los circuitos.

Para incentivar el reúso de este residuo líquido, se requiere que las empresas productoras de aceite comercialicen el producto con envases herméticos preparados para su reciclaje y visibilicen en las etiquetas la necesidad de recolectarlo, una vez usado a altas temperaturas para tratarlo. Esto requiere un marco regulatorio de responsabilidad extendida del productor. 

Se recomienda que los programas vinculados a AVU apunten al triple impacto: ambiental, económico y social. De esta forma, contribuirá a: potenciar los sistemas de recolección y recepción del material disponible, fortalecer los sistemas de control para minimizar la recolección informal de AVU y fomentar el desarrollo de plantas en cada territorio. 

Es importante que se realicen campañas de sensibilización y capacitaciones de educación ambiental sobre la gestión de los aceites usados incorporando a los diversos actores en el proceso.

🌿Pilas (véase capítulo 8 para ampliar)

Es prioritario desarrollar normativa y políticas integrales que apunten a minimizar el consumo de pilas, incentivar el uso de productos que no requieran pilas, controlar su importación para que no ingresen al país las específicamente prohibidas o que ingresen las que son de fácil apertura para su tratamiento y elegir principalmente las pilas recargables. 

Se requiere la promoción de las siguientes cuestiones: en cuanto a recolección, promover sitios adecuados y diferenciados; respecto al tratamiento, establecer plantas con tratamientos innovadores, incentivar las certificaciones para lograr su recupero y desarrollar sistemas de disposición final adecuados y controlados para minimizar el impacto al ambiente.

Las políticas requieren, por un lado, aplicar la Responsabilidad Extendida del Productor a las industrias e importadoras de pilas responsables del consumo y, por otro, estrategias para fiscalización y monitoreo por parte del Estado. A su vez, es requisito contar con campañas de comunicación que sensibilicen a la ciudadanía sobre su consumo y necesidad de correcto tratamiento y disposición final. 

🌿Medicamentos fuera de uso (véase capítulo 9 para ampliar)

En la producción de estos, debe preverse la reducción de los impactos ambientales generados cuando estos son descartados, apuntando a no elaborar cantidades innecesarias, producir tamaños variables (para generar alternativas para los consumidores), y reducir la producción de medicamentos persistentes en el ambiente o dañinos para distintas especies. Luego, entre quienes realizan prescripciones médicas, es necesario apuntar a que los pacientes compren solo lo necesario, e informarles sobre la relevancia de una adecuada y racional adquisición, almacenamiento y disposición posterior, concientizando sobre la relevancia de disminuir la generación de residuos de medicamentos y acerca de la importancia de recuperar lo que sea pertinente. Para esto, es necesario realizar capacitaciones a médicos, veterinarios, farmacéuticos y visitadores médicos, y campañas para los consumidores. Resulta, además, de suma relevancia aprobar una ley REP nacional, en donde se comprometa a la industria farmacéutica (nacional e importadora) por el financiamiento de la logística y la gestión de medicamentos que descartan los hogares. Además, es importante adjudicar responsabilidades a otros actores involucrados en el ciclo de vida de los medicamentos e incorporar un etiquetado en estos, orientado a informar al consumidor sobre las posibilidades de conservar los productos y cómo gestionar su descarte. Las regulaciones también deben prever el destino y el tipo de gestión que se debe dar a los medicamentos (y sus envases), según sus características, y definir y prever el financiamiento para un monitoreo adecuado, y las sanciones correspondientes para quienes no cumplan con lo dispuesto. Se recomienda definir qué medicamentos derivar a disposición final (vencidos, aquellos con variaciones de aspecto, etc.) y cómo hacerlo, evitando la derivación a cursos de agua o conjunta con la basura convencional, si se desconocen sus efectos. En este sentido, deben diseñarse políticas adecuadas, con mecanismos de recepción y/o recolección diferenciada de medicamentos, y definirse los sitios más adecuados para la disposición inicial por parte de los hogares y los destinos posteriores a la recolección. Para esto, resultan relevantes las políticas y normas provinciales y municipales en interacción con los Colegios de Farmacéuticos y universidades. Se recomienda especialmente instalar en farmacias tres puntos de recepción (también podría articularse con instituciones como escuelas u hospitales), con cartelería indicativa: para medicamentos y envases no aptos para su recuperación y derivables a disposición final adecuada; otro para medicamentos recuperables y derivables a bancos de medicamentos o centros de salud, hospitales y veterinarias u organizaciones sociales (para el acceso a estos por parte de distintos sectores de la población); y otro para envases recuperables, en articulación con políticas orientadas a materiales secos, que incorpore recuperadores.

🌿Textiles (véase capítulo 10 para ampliar)

Siguiendo una estrategia de economía circular, es preciso reorganizar los patrones de consumo de moda y principalmente rediseñar los productos de manera de evitar el descarte, y en última instancia, facilitar su reúso y/o reciclaje. Para ello, se requiere movilizar la innovación tanto en términos de mercado como de inteligencia social para identificar nuevos procesos, productos y formas de organización que permitan recuperar y reciclar residuos textiles, no solo en mayor escala, sino también de mayor diversidad (especialmente en relación con las fibras de base sintética). En nuestro contexto, donde aún las iniciativas son muy incipientes, destaca la articulación entre agencias de gobierno, emprendedores privados y organizaciones socioproductivas del territorio. El fortalecimiento de esta línea donde se evidencian dinámicas de innovación puede dar lugar a una estrategia exitosa y escalable, sobre todo atendiendo al potencial del sector de recuperadores urbanos para desarrollar una recolección diferenciada, que focalice en los tipos y calidades de los textiles a recuperar, así como también que garantice una distribución territorial amplia y abarcativa. 

🌿RCD (véase capítulo 11 para ampliar)

Debe priorizarse la reducción de la generación de RCD y, luego, fomentarse la valorización de materiales, dejando como último orden de prioridad a la disposición final. Para reducir la generación, debería desarrollarse una planificación adecuada de cada obra, minimizar las compras de materiales, generar diseños y procesos estratégicos. Por ejemplo, prever recortes de cerámicos que reduzcan los descartes o realizar diseños de calidad y flexibles, para alargar la vida útil de la construcción. Es relevante utilizar en las obras residuos de otras corrientes de difícil recupero y con potencialidades para la inclusión social de recuperadores (multicapa, telgopor, etc.). También deben desarrollarse acciones de separación de los RCD en las obras y de recolección diferenciada, y promover su futura reutilización o reciclado, especialmente en las propias obras y, si no, en otros destinos. Pueden instrumentarse redes de intercambio de materiales entre obras. Es importante, al respecto, administrar los espacios para la instalación de contenedores, en los tiempos adecuados y de los tiempos de ejecución de la obra, asociados a distintos materiales. Los residuos peligrosos deben segregarse y transportarse acorde a la normativa. Se debe atender, también, a evitar la contaminación de unos materiales con otros. Un responsable capacitado deberá planificar y coordinar estas acciones. Para esto, es relevante la formación de profesionales asociados a la arquitectura, ingenierías, diseño industrial, etc. Se puede proyectar la generación y prever los destinos de RCD para su recuperación a través de herramientas informáticas. Se recomienda promover emprendimientos que valoricen materiales de difícil recupero o sin mercados, así como la instalación de plantas de clasificación y tratamiento de RCD e incentivar la compra de insumos recuperados, o de equipamientos para recuperar materiales en obra y penalizar la derivación de RCD a disposición final. Es relevante el rol de las universidades, institutos de investigación y certificadores de obras. Asimismo, es necesario el desarrollo de normativa específica nacional de responsabilidad extendida del productor (REP) y sobre gestión integral de los RCD, que asigne responsabilidades a los distintos actores, acordes a su potencial incidencia en la generación y gestión de los residuos, que establezca pautas para las distintas subcorrientes que integran los RCD y que provea fondos para gestionar los RCD y para el monitoreo necesario. Se recomienda requerir por normativa criterios de circularidad en la elaboración de los pliegos de licitaciones de la obra pública y en permisos de obras privadas. Se sugiere generar registros de transportistas y operadores de RCD, en pos de fomentar el desarrollo de un sistema de recolección diferenciada, reducir la informalidad, y generar información. Pueden promoverse estrategias para conjugar plantas de RCD, podas y reciclables secos que se retroalimenten y contribuyan a la integración de los recuperadores. Las tasas por el ingreso de materiales a las plantas podrían reducirse cuanto más fácil sea el recupero de cada material. Finalmente, debe promoverse que las instancias necesarias de disposición final de RCD sean formales y controladas, a la vez que los RCD se recomienda sean dispuestos de manera separada de otros residuos.

La crisis ambiental nos interpela y requiere implementar medidas drásticas y urgentes. El devenir social de los centros urbanos del país también debe ser atendido para construir comunidades integradas, con acceso y equidad. Esperamos con estas páginas haber contribuido a hallar algunos canales para atender a un aspecto importante del problema, a través de propuestas concretas.

No hay una única vía posible de acción, y el éxito relativo de cada alternativa seleccionada dependerá en gran parte de las situaciones y necesidades de cada territorio: aquellos escenarios con mayor cantidad de recuperadores informales ponderarán estrategias de recolección puerta a puerta de reciclables secos que los integren, aquellos de gran densidad de población y alta generación de residuos podrán combinar estrategias, etc. Al respecto, es importante ponderar las medidas que logren generar sinergias entre las dimensiones social, ambiental y económica.

Para cerrar, considerando las permanentes novedades que surgen en las distintas corrientes de residuos y las oportunidades para su gestión, así como los ricos aportes que puedan provenir de parte de otros actores y nuevos proyectos de investigación desarrollados por la Red de Investigación y Acción sobre Residuos (RIAR)[3], proponemos actualizar, ampliar y profundizar a lo largo del tiempo los contenidos de este texto.

Cualquier aporte al texto puede realizarse a residuosriar@gmail.com o a @residuosriar (por Instagram). Periódicamente, podrán encontrarse resultados actualizados en www.riar.com.ar.

Agradecimientos

Se agradecen los aportes de los autores de otros capítulos de este libro en la revisión de este texto de conclusiones generales.

Bibliografía

Allen, C. (2022). “Desafíos en torno a los residuos en las grandes ciudades”. En Informe ambiental 2022: Abordar una transición socioecológica integral: el desafío de nuestro tiempo. Comp. Andrés Nápoli y Pía Marchegiani. 1a ed. Ciudad Autónoma de Buenos Aires: Fundación Ambiente y Recursos Naturales, pp. 278-288.

Saidón, M. y Sorroche, S. (2022). “Recuperadores de residuos e inclusión socio-laboral: análisis sobre la Región Metropolitana de Buenos Aires”. En Trabajo y Sociedad, vol. 23, n.º 38. Universidad Nacional de Santiago del Estero, Argentina. Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales. Instituto de Estudios para el Desarrollo Social (INDES-Conicet).


  1. Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET); Instituto de Investigaciones Políticas (IIP) y Área de Ambiente y Política (AAP), Escuela de Política y Gobierno (EPyG), Universidad Nacional de San Martín (UNSAM). Correo electrónico: msaidon@yahoo.com.
  2. Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET); Centro de Innovación de los Trabajadores (CITRA), Universidad Metropolitana para la Educación y el Trabajo (UMET); Facultad de Filosofía y Letras (FFyL), Universidad de Buenos Aires (UBA); Facultad de Ciencias Sociales (FACSO), Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires (UNICEN). Integrante del programa “Antropología en Colabor”. Correo electrónico: sorroche.santiago@gmail.com.
  3. Existe un nuevo proyecto de investigación -PIP-CONICET: Residuos y sociedad. Caracterización, análisis y proyecciones de aspectos relevantes de los sistemas de gestión de los residuos sólidos urbanos en localidades de Argentina (2005/2025)- de RIAR, desde donde se ha contribuido a este texto, y se prevé a futuro seguir profundizando lo abordado y ampliar la investigación a nuevas corrientes de materiales.


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