Históricamente, la profesión docente se vinculó en forma estrecha con el escenario cultural en el que se encontró inmersa: en la modernidad, los/as docentes[1]se convirtieron en los/as principales mediadores/as culturales, en quienes se encargan de la transmisión, del pasaje del legado cultural entre generaciones. Así, la formación docente fue condensando mandatos y condiciones sociales, históricas y culturales que se reflejaron tanto en sus propuestas formativas y en los saberes cuya enseñanza se priorizó, como en las maneras de organizar las instituciones formadoras, en cuáles fueron las expectativas respecto de los/as candidatos/as a la docencia esperados, en los perfiles docentes que se pretendió formar, etc.
En las últimas décadas el sistema formador de docentes, y en particular la formación de profesores/as[2], ha transitado por diversas transformaciones, junto al nivel secundario para el que forma. Este nivel, construido sobre una matriz elitista (Pinkasz, 1992, Dussel, 1997, Southwell, 2011), es obligatorio a partir de la Ley de Educación Nacional[3]. Se ha ido consolidando a la vez un crecimiento de la matrícula de dicho nivel, lo que redundó en un crecimiento en paralelo en el nivel superior –universitario y no universitario– y en una consecuente expansión de la formación docente en cantidad y diversidad de instituciones (Birgin y Rubens, 2012), lo que implica una reconfiguración del sistema formador (Birgin, 2015a)[4].
Con su masificación, comenzaron a incorporarse a las carreras de formación docente jóvenes de sectores sociales anteriormente excluidos del nivel de enseñanza superior. Según diversas investigaciones, aumentó la heterogeneidad de la población que accedía a dichas carreras, con un peso creciente de los sectores más empobrecidos que, en muchos casos, constituyen la primera generación de la familia que llega al nivel secundario o superior (Davini y Alliaud, 1997; Birgin, 2000; Birgin y Pineau, 2007; Birgin, 2013; Charovsky, 2013), lo que permite hablar de “nuevos” sujetos que acceden a los estudios de la formación docente. Esto configura un escenario de transformaciones del sistema formador, en particular del subsistema de educación superior no universitario, tanto en relación con quienes acceden a sus aulas –con trayectorias educativas diversas y sinuosas, y con orígenes socio-económicos heterogéneos–, como respecto de la institucionalidad del sistema. Las instituciones formadoras se ven interpeladas a partir de nuevas demandas surgidas de la heterogeneidad de sus estudiantes, así como por el mandato de la obligatoriedad del nivel medio para el que forman.
Estas modificaciones se dan junto con cambios culturales. Nuestra sociedad se encuentra transitando transformaciones culturales profundas, entre las cuales puede mencionarse la expansión de las tecnologías y medios digitales y su incorporación en las prácticas de los sujetos[5], lo que se ha denominado como cultura digital (Doueihi, 2010). Las tecnologías y medios digitales constituyen nuevos artefactos culturales que impactan en la vida cotidiana, y como tales, interpelan desde hace un tiempo a las instituciones educativas –entre ellas a las de formación docente–, en tanto potencian la circulación de información, promueven nuevas maneras de conocer, de acceder y de distribuir el conocimiento, producen otras formas de actuar con el mundo. Las interpelan, además, porque nos encontramos en un contexto en el que se desarrollan políticas educativas que tienden a la dotación de artefactos tecnológicos digitales en las instituciones y porque tanto los sujetos que se forman para ser docentes y transitan dichas instituciones, como quienes serán sus futuros alumnos, tienen vínculos particulares con esos artefactos en sus vidas cotidianas, los portan y utilizan.
En este contexto es que se inscriben nuestras inquietudes: ¿qué sucede en este nuevo escenario y con las nuevas demandas en las instituciones de formación docente? ¿Qué nuevos saberes y prácticas circulan en dichas instituciones en este contexto de transformaciones sociales vinculadas a la cultura digital? ¿Cómo entraman las prácticas que traen consigo los/as estudiantes, con las que se plantean desde las instituciones formadoras? ¿Cómo se articulan las prácticas de formación de las instituciones con las transformaciones producidas en el nivel secundario para el que forman, en un escenario dotado de tecnologías digitales?
Nuestra investigación se propone, entonces, analizar la relación pedagógica con el saber a enseñar que construyen, a través del uso de artefactos culturales tecnológicos digitales, los/as estudiantes de profesorado de educación secundaria, en el marco de la cultura digital. Se trata de un estudio de caso que se sitúa en un Instituto Superior de Formación Docente de la zona oeste de la Provincia de Buenos Aires.
La hipótesis principal de nuestra investigación es que los/as estudiantes de la formación docente, al vincularse con los artefactos culturales propios de la cultura digital, ponen en juego –en sus vidas cotidianas y en la formación que transitan– nuevas formas de relacionarse con el saber a enseñar, signadas por nuevas prácticas, nuevas formas de producir conocimiento, de percibir, de comunicarse, muy diferentes a las prácticas propias de la cultura escolar. Estas nuevas prácticas, desde nuestra perspectiva disputarían los modos de transmisión de los saberes, en tanto dichos estudiantes serán profesores, cuya tarea principal es la de llevar adelante dicha transmisión cultural (Hassoun, 1996; Southwell, 2009; Meirieu, 2011).
Consideramos que los/as estudiantes de la formación docente son sujetos que se encuentran inmersos/as en la cultura digital, que utilizan medios digitales y que han pasado en su trayectoria educativa previa –en el caso de que la carrera docente sea su primera opción luego del egreso del nivel secundario–, por una escuela secundaria impactada por programas y políticas de universalización en el acceso a medios digitales, que generan ambientes de dotación tecnológica. Se pretende conocer, desde una lectura en positivo (Charlot, 2006, 2008a), qué traen de nuevo dichos/as estudiantes[6].
Entonces, las preguntas a las que intentamos dar respuesta en la presente investigación son: ¿Cómo es la relación pedagógica con el saber a enseñar que construyen los/as estudiantes de profesorado de educación secundaria en un instituto de formación docente del Conurbano Bonaerense, a partir del uso de artefactos culturales digitales? ¿Qué características tienen las formas de relacionarse con el saber que construyen los/as estudiantes en el marco de la cultura digital? En particular, ¿de qué maneras los artefactos culturales tecnológicos propios de la cultura digital modifican dicha relación con el saber?
Para dar cuenta de la investigación realizada, esta tesis se estructura en tres capítulos. En el primero, se precisan las definiciones conceptuales que le dan el marco a la tesis, en diálogo con los antecedentes de investigación respecto de cada temática. En primer lugar, se aborda el concepto de relación con el saber, central en nuestra indagación, y sus tres dimensiones. Posteriormente, se plantean conceptualizaciones acerca de la docencia y los saberes de los/as profesores/as, y cómo la formación docente ha puesto en juego dichos saberes. Finalmente, se profundiza en los artefactos tecnológicos digitales como productos culturales y como mediadores en la relación con el saber, retomando los aportes tanto de la teoría socio-cultural como de los diversos autores que teorizaron acerca de la cultura digital y los medios y tecnologías que emergen en este contexto. En el Capítulo 2 se explicitan las decisiones metodológicas tomadas para llevar adelante la investigación, así como se profundiza en la descripción del caso bajo estudio.
Posteriormente, en el Capítulo 3 se presentan las ideas principales que surgen a partir del análisis de la información recabada en el trabajo de campo, a lo largo de cuatro apartados que están atravesados por las tres dimensiones de la relación con el saber. Hacia el final, el apartado de Conclusiones retoma los principales hallazgos y avanza en la apertura de nuevas preguntas e inquietudes y en el esbozo de algunas ideas que pretenden constituir un aporte para la formulación de políticas públicas educativas.
- A lo largo de este libro se hará referencia a los distintos géneros. En el título, sin embargo, nos referimos solamente a “profesores” por cuestiones de extensión.↵
- Nombramos en forma genérica a “docentes” para referir a quienes ejercen dicha profesión, y a “profesores” para mencionar a quienes se dedican a la enseñanza en el nivel secundario en particular.↵
- Ley 26.206, sancionada en diciembre de 2006. Establece en su artículo 16 que “La obligatoriedad escolar en todo el país se extiende desde la edad de cinco (5) años hasta la finalización del nivel de la Educación Secundaria”.↵
- Estas preocupaciones son objeto de estudio de los proyectos UBACyT, dirigidos por la Mg. Alejandra Birgin, en los que se enmarca la presente tesis. El primero se titula “Articulaciones entre la formación de profesores y la educación secundaria en la escena educativa fragmentada” (período 2014-2017 – código de identificación 20020130100051BA) y el segundo, actualmente en curso, se denomina “Formación de profesores y educación secundaria: trayectorias de formación en contextos de reconfiguración institucional” (período 2018-2020 – código de identificación 20020170100058BA). A la vez, éstos retoman y profundizan las líneas de investigación exploradas en un proyecto UBACyT anterior, denominado “Las/os nuevas/os profesores: formaciones, saberes y trayectorias en la escena educativa fragmentada” (2011-2014).↵
- Es preciso señalar que dicha expansión de las tecnologías y medios digitales no se ha dado de manera uniforme en todo el mundo; nos referimos principalmente a las sociedades occidentales y urbanas. A modo de ejemplo, según el último informe de la Unión Internacional de las Telecomunicaciones (ITU, organismo especializado en telecomunicaciones de la ONU), en septiembre de 2017 todavía el 52% de la población mundial no tiene acceso a Internet: de ese porcentaje, más del 60% vive en Asia y el 18% por ciento en África (ITU, 2017).↵
- Nos situamos en esta lectura en positivo desde la convicción de que dichos sujetos –como cualquier otro sujeto- son portadores de saberes, valores, prácticas, historias, trayectorias, culturas que es preciso reconocer, ante posturas y discursos que los describen desde su supuesto déficit simbólico y material. Estos discursos circulan actualmente en los medios de comunicación, así como desde organismos internacionales. Un claro ejemplo de ello lo constituye esta nota de reciente aparición: https://www.infobae.com/2018/05/16/los-jovenes-que-quieren-ser-docentes-tienen-errores-de-ortografia-y-no-saben-el-significado-de-palabras-sencillas/.↵






