Este libro, resultado de mi tesis de maestría, no hubiera sido posible sin el aporte de aquellas personas que me ayudaron y acompañaron en el proceso de su producción. En primer lugar agradezco al director de la tesis, Rodrigo Salgado, y a la co-directora, Denise Kasparian, por su apoyo y generosidad durante todo el proceso. Sin sus aportes no hubiera sido posible este trabajo, desde las sugerencias y consejos en el planteo del problema y los objetivos; hasta el arduo proceso de escritura y la rigurosa revisión de cada capítulo para mejorar su claridad e inteligibilidad, además de valorizar los aportes de la investigación.
A las compañeras y compañeros que forman y formaron parte del Observatorio Social sobre Empresas Recuperadas y Autogestionadas (OSERA), colectivo cuya acumulación de conocimientos en la temática de la tesis es una referencia ineludible: Natalia Bauni, Cecilia Calloway, Bruno Colombari, María Eugenia Díaz, Gabriel Fajn, Julieta Grasas, Candela Hernández, Santiago Iorio, Mariela Molina, Julián Rebón, y los ya mencionados Denise Kasparian y Rodrigo Salgado. Sin la experiencia de participación en este espacio, y sin los aportes en investigación y divulgación de sus integrantes –tanto a nivel colectivo como individual– no habría podido plantear la problemática ni avanzar en los objetivos planteados.
A las y los docentes de la Maestría en Investigación en Ciencias Sociales, especialmente a la memoria de Federico Schuster. A mis compañeras y compañeros de la maestría, por los intercambios compartidos en cada uno de los seminarios, en especial a Jeanie Herrera, con quien compartimos a la distancia logros y frustraciones del proceso de investigación.
A las cooperativas que me abrieron sus puertas y a las compañeras y compañeros que prestaron su tiempo para las entrevistas. La profundidad de sus aportes, la seriedad y la honestidad con las que se tomaron las preguntas, fueron el aporte fundamental para la investigación.
A la Universidad de Buenos Aires y a todas las universidades públicas; a sus docentes, investigadoras e investigadores, estudiantes y personal no docente, que mantienen en pie un sistema universitario público y gratuito que nos permitió a miles acceder a la educación superior.
Por último, agradezco muy especialmente a mi compañera Paola, por el apoyo y la paciencia en momentos de abstracción y aislamiento característicos del proceso de escritura.







