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Breve nota previa

Antes de publicar este trabajo de tesis doctoral, me preguntaba si es una “tesis vieja” y, si es así, en qué sentidos. Creo que una primera respuesta es que, en realidad, envejeció prematuramente por lo que podríamos llamar una causa externa, pues si en algunos sentidos esta tesis ha “envejecido”, es gracias al avance incontenible de los feminismos. Di por concluido el trabajo de campo entre fines del 2011 y principios de 2012, al año siguiente finalicé la escritura; apenas un año y medio más tarde la explosión feminista se haría evidente con el #niunamenos[1].

Esta expansión de los discursos, cuestionamientos y movilizaciones de los feminismos en la escena pública tuvo diversas repercusiones en el campo del mercado sexual. Sintéticamente, es posible ligar esta expansión feminista tanto a un crecimiento de las organizaciones de trabajadoras sexuales, AMMAR (y para el caso de esta tesis, especialmente AMMAR San Juan), como a una profundización de las formas de criminalización en el mercado sexual, de la mano del crecimiento e institucionalización de la campaña anti-trata. Sobre este último punto varios estudios han abordado tanto la gesta como las repercusiones y diversas facetas de dicha campaña (Daich y Varela, 2014; Martynowskyj, 2020; Morcillo, Martynowskyj y De Stéfano Barbero, 2021; Morcillo y Varela, 2017; Morcillo y Varela, 2021; Varela, 2015; Varela y Martynowskyj, 2021), dando cuenta además del crecimiento del campo de los estudios sobre el mercado sexual en Argentina, que habían sido escasos, como documenta esta tesis.

Entre los puntos importantes que se transformaron en los escenarios que analiza esta tesis se encuentra, por un lado, las transformaciones legales que se implementaron con la campaña anti-trata que permitieron la criminalización de vastos sectores del mercado sexual. Es notorio el caso de los cabarets que casi han desaparecido del espacio público. En este sentido, la tesis nos muestra un mercado sexual donde aún los cabarets, si bien comenzaban a ser cuestionados, aun eran una alternativa posible tanto para los varones que buscan sexo pago como para las mujeres que lo venden. Si el cabaret como sitio de venta de sexo y sociabilidad masculina ha declinado, en los últimos años el espacio de internet se fortaleció como arena del mercado sexual y ciertas formas de homosocialidad. Las distancias son importantes, el mercado sexual en internet está más circunscripto a mujeres de clases medias (y especialmente jóvenes) que cuentan con los recursos necesarios para ofrecer comercio sexual online salteando las restricciones cada vez más presentes, sobre todo en las redes sociales masivas.

Por otra parte, las transformaciones legales deben contraponerse a otro cambio que resulta relevante para los análisis que propone esta tesis: el intento de reapropiación del significante “puta”. En algunos discursos feministas, especialmente en aquellos que suscriben la idea de pensar el comercio sexual como un trabajo, y crucialmente en los posicionamientos de las trabajadoras sexuales organizadas en AMMAR hubo en los últimos años una transformación radical en relación al significante que concentra su estigmatización. El surgimiento de la identificación como “puta” o “puta feminista” deja de estar de lado y se pone a la par de aquella más consolidada como “trabajadora sexual”. Esta nueva identificación supone un potente intento de desmontar una de las herramientas de control patriarcal sobre la sexualidad femenina positivando la identidad de “puta”. A la vez, “puta feminista” implica una puesta en tensión de las posibilidades de “ser feminista” cuestionando a las posiciones feministas que posicionan a la sexualidad como la principal fuente de opresión de las mujeres y a la prostitución como su expresión más evidente. Si los alcances y repercusiones de la campaña anti trata han sido más investigados, no es el caso de este corrimiento discursivo respecto al estigma de puta. Resta como una incógnita qué transformaciones podría implicar (y aquí deberíamos pensar en la sexualidad femenina en términos más amplios, no solo en las posiciones de las mujeres que se dedican al comercio sexual) y qué alcances podrían tener las mismas, en términos tanto territoriales como de clase.

A su vez, AMMAR ha desarrollado un conjunto de articulaciones trazando alianzas con actores del campo LGLBT, lo que ha significado que deje de ser una organización exclusivamente de mujeres cis, y también dentro de los feminismos, aunque con las limitaciones que impone la polarización del debate feminista sobre la prostitución. Si en esta tesis reflexioné sobre dicha polarización como un obstáculo –tanto epistemológico como político-, la expansión feminista también ha ido de la mano con el recrudecimiento de las posiciones. Esto ha generado la paradoja de un mayor crecimiento y a la vez un constante bloqueo en los posibles avances políticos. Al mismo tiempo que el discurso del “trabajo sexual” y sus articulaciones políticas han ganado terreno y fuerzas en varios sectores, la retórica de la “trata de personas” se ha impuesto como clave de comprensión de las relaciones en el mercado sexual en buena parte del sentido común (especialmente en los grandes medios de comunicación) y el campo abolicionista ha enfocado sus esfuerzos en caracterizar como enemigas a quienes defienden la idea del trabajo sexual y obstaculizar sus avances.

Todo este conjunto de transformaciones, que claramente no puedo tratar exhaustivamente en estas páginas, tiene algunas implicancias para esta tesis que podrían significar reelaboraciones y reescrituras. Por mencionar solo un punto: hoy problematizaría más el término “proxeneta” -si bien lo utilicé porque surgió de los discursos de las entrevistadas-, pues el propio avance punitivo de la campaña anti-trata hizo evidente que esta denominación era una herramienta del derecho penal más que una forma de pensar el papel de las terceras partes en el comercio sexual. Es evidente que el paso del tiempo ha dejado marcas -como el uso de “las/os”, en un momento donde la escritura inclusiva no era bien vista en tesis doctorales, o de “travestis” que era la denominación más utilizada en el momento-. Sin embargo, apuesto a los efectos productivos del envejecimiento, como una forma de añejamiento. Por ejemplo, el hecho de que buena parte del análisis de esta tesis podría replicarse hoy, especialmente en los contextos más alejados de los grandes centros urbanos y las dinámicas de clase media, donde los feminismos aún pujan por llegar, nos puede servir para abrir una reflexión sobre la no-linealidad de los procesos de transformación abiertos (y adicionalmente, darnos elementos para comprender la pujanza de las reacciones antifeministas). Entiendo, también, que el añejamiento está ligado con el enraizamiento del análisis en el trabajo de campo, y por ello alimentaría cierto potencial para leer transformaciones y permanencias de un momento histórico.

A su vez, me parece importante poder dar más accesibilidad a esta tesis dado que -si bien parte de ella ha sido reelaborada, trabajada y editada en otros artículos- muchos puntos y relaciones quedaron fuera en estas publicaciones. Aquí es posible reconstruir el hilo conductor, fruto de años de trabajo, que articula todo el análisis y que en los artículos no puede desarrollarse con profundidad.

Finalmente, un motivo crucial para publicar esta tesis es que resulta una forma de rescatar el valor de los relatos de las entrevistadas, cuya valentía y empatía merecen un mejor destino que el del archivo.

 

Santiago Morcillo, diciembre de 2021

Referencias

Daich, Deborah y Varela, Cecilia. (2014). Entre el combate a la trata y la criminalización del trabajo sexual: las formas de gobierno de la prostitución. Delito y sociedad, 23(38), 63-86.

Martynowskyj, Estefanía. (2020). La “trata de mujeres con fines de explotación sexual” como problema público: política sexual, moralidades y poder punitivo. Universidad Nacional de Quilmes, Buenos Aires.

Morcillo, Santiago (dir.); Martynowskyj, Estefanía y De Stéfano Barbero, Matias. (2021). Sé del beso que se compra. Masculinidades, sexualidades y emociones en las experiencias de varones que pagan por sexo. Buenos Aires: TeseoPress.

Morcillo, Santiago y Varela, Cecila. (2017). “Ninguna Mujer…” El abolicionismo de la prostitución en la Argentina. Sexualidad, Salud y Sociedad (Rio de Janeiro)(26 ), 213-235.

Morcillo, Santiago y Varela, Cecilia. (2021). ¡Puaj! Las retóricas del asco en el movimiento abolicionista de la prostitución en Argentina. Estudos Feministas, 29(1), 1-10.

Varela, Cecilia. (2015). La campaña anti-trata en la Argentina y la agenda supranacional. En D. Daich y M. Sirimarco (Eds.), Género y violencia en el mercado del sexo. Política, policía y prostitución. Buenos Aires: Biblos.

Varela, Cecilia y Martynowskyj, Estefania. (2021). De cabaret vip a circuito prostituyente: nuevas fronteras para la visibilidad del comercio sexual. Zona Franca, 218-246.


  1. El 3 de junio de 2015 se produjeron movilizaciones masivas en plazas de toda la Argentina (y en algunos otros países de la región). La convocatoria inicial fue lanzada con el hashtag #niunamenos por un colectivo de periodistas, artistas, escritoras y activistas en reacción a una serie de femicidios. La rápida viralización, que tendrá resonancias con otras como la de #metoo, implicó una expansión internacional en la lucha contra la violencia de género.


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