La recolección de datos constó de dos encuentros con una mujer referente de la Asociación de Travestis, Transexuales y Transgénero de Argentina (ATTTA). Se le aseguró anonimato.
La primera entrevista tuvo como propósito la presentación y la explicitación de los explicar objetivos y alcances de la investigación. La entrevistada enfatizó la falta de información acerca de esta problemática por parte de la comunidad en general. Mencionó la discriminación, persecución y patologización que han sufrido y sufren quienes integran este colectivo. A la frase: “nací en el cuerpo equivocado”, que dicen muchas mujeres trans, anexa la idea de proceso, de descubrimiento y construcción de la identidad. Deja en claro que la persona no se descubre diferente en un día. Enfatiza la conquista de derechos por la lucha del colectivo, y el camino que todavía falta recorrer.
Si bien estos temas reaparecen en los ejes temáticos propuestos en este trabajo, representan la voz de la protagonista en este primer encuentro que parece pertinente aclarar.
A continuación, se presentan los ejes temáticos construidos a partir de la entrevista:
Fases del proceso de afirmación de género
Autopercepción de la identidad
La identidad es una construcción social, ya que nos formamos en un contexto social. Además de la familia, la cultura, también influye el lugar geográfico en el que se nace, que marca la cultura general y la particular del micro contexto. Cuando la entrevistada comienza su narrativa:
¿A ver cómo puedo empezar a explicarte? Creo que podría empezar por nuestra autopercepción de que somos personas trans.
Berger y Luckmann (1967) toman el concepto de Yo especular de Mead (…) para decir que es el otro el que tiene la clave de mi identidad, se trata de un interjuego entre lo objetivamente atribuido y lo subjetivamente asumido. El énfasis en la autopercepción marca el largo camino para construir la identidad. “Somos personas trans” es el final de una historia que comienza sin categorías disponibles para identificarse, y culmina con la convicción de una identidad lograda.
Migración y soledad
Por otra parte, asumir la identidad va acompañada de la migración, por el prejuicio y/o estigma que implica ir contra la concepción binaria de los sexos:
Yo soy de Jujuy y me vine a Buenos Aires con esto de mi identidad, la migración, que nos vamos de nuestras casas, de nuestras provincias.
Como no iba a poder ser chica trans, no iba a poder deconstruirme como yo quería y vivir mi vida como yo quería en Jujuy… me vine como hacen todas las compañeras, todas las chicas nos venimos para las grandes ciudades y me vine a Buenos Aires y ya me instalé acá, tengo mi trabajo, mi trabajo.
En algunos casos la identidad trans obliga además de migrar a cortar vínculos con toda la familia, a veces sin recomponerse. No es el caso de la entrevistada.
Y vuelvo allá porque allá tengo a mi madre, mis hermanos, toda mi familia, soy jujeña, tengo todo allá.
El hecho de que se vayan de sus hogares a temprana edad las deja sin red social familiar que sirva de protección y sustento. La condena también a la baja instrucción formal. Prostituirse es una forma de ganarse la vida común en las personas que pasan por este tipo de discriminación. Reconocerse diferentes, las aleja de la familia, de la educación formal y de tener calificación en el mundo laboral.
Infancia
El proceso de afirmación identitaria es largo y comienza con el darse cuenta de que se es diferente a las expectativas sociales. Sin embargo, queda claro que cuando no se responde a la lógica masculino/femenino, no hay modelo con el cual identificarse. Comienza entonces un periplo de situaciones difíciles de categorizar:
Esto empieza desde muy temprana edad, la noción de ir a la escuela y te das cuenta de que te gusta tu compañerito y no tu compañerita. Que querés, jugar con muñecas y no jugar al fútbol, y que te vas a primer grado y te juntás con las nenas y no con los varones”. […] sin embargo vos no vas entendiendo muchas cosas de que es lo que te pasa. […] pero sin embargo vas notando el cambio, te identificás con otras cosas.
Ese juego donde no solo se ejecuta el imaginario sino donde también se encuentra la satisfacción de ponerse en escena desde el rol del sexo opuesto:
[…] Todas esas cosas ahí, sin hacer una transición, sino en un juego que me hacía sentir bien, donde me encontraba conmigo y con lo que sentía.
No obstante, la satisfacción de encontrarse consigo misma se da en el marco de la incomprensión sobre lo experimentado mediante el juego, pero dando cuenta de alguna especie de cambio implícito o interno dentro de las identificaciones:
[…] Y que sin embargo vos no vas entendiendo muchas cosas de que es lo que te pasa? […] Vos no sabés que es lo que te va sucediendo, pero sin embargo vas notando el cambio, te identificás con otras cosas […] tengo dos hermanos: un varón y una mujer. El varón iba a un colegio religioso de varones y la mujer iba a un colegio de mujeres que era el Santa Bárbara, y yo todo el tiempo estaba como sintiendo que Santa Bárbara era mi escuela.[…]Entonces como vos te vas identificando de alguna manera con lo que vos sentís pero que no entendéis.”
[…]te vas identificando de alguna manera con lo que vos sentís pero que no entendés. ¿Y así vas transitando todo lo que es la infancia, me entendés?
Dentro de la infancia también hay momentos de felicidad respecto a la identidad femenina:
[…] porque mi mami tejía y había un montón de hilos y me los ponía en la cabeza y jugaba a que era mi peluca, mi pelo… Tan característico de la femineidad. ¿Y me iban pasando esas cosas no? Me pintaba los labios, me ponían los tacos de mi mami, le encontraba los collares de mi mami y me los ponía. Todas esas cosas ahí, sin hacer una transición, sino en un juego que me hacía sentir bien, donde me encontraba conmigo y con lo que sentía.
Adolescencia
El paso del tiempo va acompañado de una mayor información, pero no suficiente como para elaborar la categorización adecuada en términos de identidad. De todas formas, el conocimiento adquirido es informal e insuficiente y no se cuenta con adultos calificados accesibles para brindar apoyo:
[…] en la adolescencia empezás a tener un poco más de formación y tampoco en ese momento ni siquiera de que era ser trans, sino que sabias que eras…que se yo…una mariquita, un gay, algo de eso eras y empezás a entender desde ahí, ¿no? Como esto de me gusta otro pibe igual que yo, bueno eso es ser homosexual.[…]Pero porque no tenías la info, no sabías, pero sin embargo te atraía más la parte femenina, ¿cómo querer verte como el otro género no? Como expresarte como una mujer, como el género femenino.[…] fui dos años al colegio de mi hermano, pero luego por cuestiones económicas me sacaron de ahí y me metieron en el colegio mixto estatal.
La soledad de los relatos cambia con la identificación con el sexo opuesto habilitado por otro igual, ya no es la fantasía puesta en el juego sino la necesidad de identificarse en aquel imaginario a través de otro. Encontrar un par genera alivio porque quiere decir que lo que uno es, no es una rareza, tiene nombre e indica pertenencia. La palabra travesti abre un mundo esperanzador, a pesar de las connotaciones negativas que le da la sociedad:
[…]Hasta que bueno, hubo un momento, creo que uno de los grandes cambios que se hacen en la vida de toda persona trans, de la diversidad trans, que encontrás a otro par. […]esa persona agarró y se acercó y me dijo: “yo soy lo mismo que vos” y en ese momento fue como que: ¡¡guau!!¡¡¡Se me abrió un mundo!!! Que me acuerdo de que yo volví a mi casa y dije: ¡¡¡hoy es el día más feliz de mi vida!!!.
[…]Y bueno, conozco a este pibe, nos hacemos amigos y ahí me empieza a presentar a un montón de personas. Y ahí por primera vez escucho la palabra ‘travesti’. Que habían unas travestis en Jujuy y que era como una mala palabra esto de las travestis, imagínate en ese entonces: criminalizadas, patologizadas, lo más marginal que existía y que nadie les quería hablar. Y me acuerdo de una que se llamaba Claudia. Y como que también… me quedo su nombre grabado.
La adolescencia marca también el momento en que empiezan a aparecer modelos identificatorios. El inconveniente es que tienen connotación negativa y están ligados a programas de televisión sensacionalistas que bajo la consigna de la lucha contra la injusticia que sufren grupos patologizados y desdeñados, solo pretenden mostrar personas como un show:
Fue pasando mi adolescencia ahí y bueno, ya empezaban a verse en los programas de televisión de acá de Buenos Aires, estaba Mauro Viale, bueno…esos programas de ahí…. Programas sensacionalistas que empezaban a mostrar algunas chicas trans como: ¿bueno, que sos? Sos un hombre? ¿O una mujer?¿Qué te pasa? Y las chicas iban y peleaban por sus derechos. Entonces uno eso lo miraba en el interior e ibas viendo cómo te ibas identificando con esas personas, ¿no? O sino en el corso de las ciudades, viste que siempre había una comparsa de chicas trans que pasaban y yo decía: ¡¡¡guauuuu!!!¡¡¡¡Quiero ser como ellas!!!!.
Marca el cambio entre la actualidad y los años en que fue a la escuela en cuanto a los programas de educación sexual. La información correcta, de parte de personas idóneas para transmitirla, evita el sufrimiento y el largo camino de construcción identitaria:
[…]Pero hoy por suerte hay muchas cosas: hay más información, hay ESI, etc. Es todo muy distinto hoy, yo aquello lo atravesé en los años 80 ¿me entendés?.
Hay que remarcar que utiliza los términos “esto” o “aquello” para referirse a su sexualidad y al género.
Intentos terapéuticos
La entrevistada no menciona aspectos negativos en su familia, pero se tomará la omisión como un dato. Las conductas mencionadas por ella ponen de manifiesto preocupación por parte de la familia y la categoría de enfermedad para lo que N. “padece”. Es así que enumera profesionales consultados para su “cura”, aunque no está expresado de esta forma:
[…]Me acuerdo de que cuando tenía 14 años me llevaron a ver a una psicóloga. Me llevaron a ver a un cura, después a un pediatra, después a una psicóloga. Y cuando salieron mis padres de ahí luego entre yo así, toda trabada y le dije: ¡yo me llamo N y vos no me vas a decir nada! Y me acuerdo de que la psicóloga me dijo: para un poquito, frenate ahí, que yo no te quiero cambiar, pero si quiero ayudarte a que vos te cuides. Y ahí cambio todo también. Después yo la volví a ver a ella[…] No podía concretar nada, pero no podía concretar nada porque no estaba pudiendo encontrarme yo a mí misma. Y me acuerdo de que ella me dijo: ¿no puede ser que todo gire a tu identidad, que todo lo hagas girar en torno a tu identidad, cómo puede ser? Pero en realidad es que sí: si yo no tenía definido lo que quería, ni como me sentía como iba a poder encarar cualquier cosa si yo no estaba pudiendo encontrarme.
Tal como fue mencionado, no poder construir la identidad, hace imposible la elección de un proyecto de vida:
[…]Y bueno, porque no encuentro mi identidad, no me podía apropiar de mí, la necesidad de encontrarme yo con mi identidad y desde ahí poder avanzar hacia el mundo. Pero si no estaba eso, no iba a estar nada.
Los inicios de la transición: la doble vida
Si bien se menciona un grupo de amigas, los inicios de la transición en su ciudad natal están acompañados de incertidumbre y miedo. Esto es debido en parte a la soledad respecto a la familia y en especial de sus padres, que no sirven de guía y protección en este proceso. No hay modelo para ser trans, no se sabe de qué puede vivir una persona trans y por lo tanto no se tiene un proyecto de vida. De nuevo, la información aparece ligada a los medios de comunicación de masas, que puede presentar una problemática, pero no su solución, como el caso del programa que menciona la entrevistada de HBO:
[…]Bueno, hasta que empecé a tener mi grupo de amigas, a los 16 o 17 años, que ya empezaban a hacer su transición, y bueno ahí yo también empecé a hacer la mía. ¿Ahí primero con el miedo de que no sabía que iba a ser de mi vida? No sabía ni para donde ir.
[…]Ahí si hubo algo que también marco mi vida: me acuerdo de que había una serie en HBO que pasaban que se llamaba Taxi; que iba un tipo en un taxi que iba con una cámara que filmaba a los pasajeros que se subían. Y había subido una chica que era transexual, que era de los Estados Unidos. ¡Y ella contaba que era una chica transexual, que se había operado, que la familia la había acompañado…y eso me voló la cabeza! Como diciendo: ¡¡guau!!¡¡Qué hermoso qué lindo!! Pero nunca lo había pensado para mí. Porque para mí era como inalcanzable, era como que me voy a la Luna y era más fácil que hacer eso ¿no? Entonces todo eso quedo en mi cabeza grabado, pero no como algo que yo podía lograr.
La escasa información y las historias de vida van marcando hitos en la vida de la entrevistada. Aunque planteen metas conceptualizadas como imposibles en ese momento, brindan conocimientos impensados hasta ese momento, que se transformarán en objetivos a futuro:
[…]Claro! Yo decía qué lindo, qué hermoso que maravilloso, pero claro, yo no iba a poder. Y así fue que me vine a Buenos Aires con mis amigas y empecé a hacer mi transición.
Educación formal y preparación para el trabajo
La construcción de la identidad está ligada al ámbito laboral. Se habla de modelos a seguir para hombres y para mujeres, se protesta por la falta de equidad, se plantean esfuerzos por evitar representaciones sociales de las carreras preponderantemente “masculinas” o “femeninas”, pero estas disquisiciones no llegaron más que en forma tímida al mundo laboral trans. ¿Qué estudia alguien que no sabe quién es? Las dificultades en la elección de carrera es una más de las problemáticas que una persona debe resolver. Cuando no se puede responder a la pregunta ¿quién soy? Tampoco se puede responder a la pregunta qué quiero hacer. Con el agravante del prejuicio y la discriminación de la que es objeto el colectivo trans:
[…]Y bueno, porque no encuentro mi identidad, no me podía apropiar de mí, la necesidad de encontrarme yo con mi identidad y desde ahí poder avanzar hacia el mundo. Pero si no estaba eso, no iba a estar nada[…]terminé de estudiar en la secundaria, pero después quería estudiar una cosa y no podía y quería hacer otra cosa y no podía, quería estudiar peluquería y no podía. No podía concretar nada, pero no podía concretar nada porque no estaba pudiendo encontrarme yo a mí misma.
Limitaciones para el colectivo trans: estudio, trabajo, salud
La entrevistada habla de la libertad de elección, que se contradice con las actividades limitadas que podían ejercer. Pero sobre todo porque homologa vivir como una persona trans con el trabajo sexual:
[…]Y después bueno, era subsistir y tratar de vivir con todos los problemas: las barreras del acceso a la salud, a la educación cero, no podíamos seguir estudiando, no podías ir a buscar un trabajo, solamente ahí vivir en los hoteles con mis otras amigas.
[…]Esto imagínate que viene para la década de los 90, donde a nosotras nos llevaban detenida[…] En ese momento yo no pensaba ni en tener mi DNI, ni en tener un trabajo formal y tampoco llegar a una operación de reasignación. Porque eran tres cosas súper imposibles pensarlas, estábamos pensado más en que no nos lleven presas[…]Yo vivía como una persona trans: hacia trabajo sexual. Fue una decisión mía, había otras chicas trans que decidían ser peluqueras, modistas. No es que tenías el amplio espectro de trabajo ¿no? Eran las cosas que podíamos hacer: modista, costureras, limpiar casa y ahí ya está, ahí se quedaba la cosa. Pero vos podías elegir, porque, es más, yo tengo amigas o compañeras que hicieron otro camino. Dos en ese momento siguen vivas y son peluqueras, chicas trans que eligieron. Entonces por eso yo también hablo del trabajo sexual, porque yo elegí esto y no elegí eso.
El proceso de transición
La transición (ya sea su comienzo o su confirmación) trae aparejado situaciones ambivalentes: la necesidad de mostrarse al mundo desconocido desde la propia elección como también ocultarle al mundo conocido aquello que no se quiere mostrar:
[…] el miedo de que no sabía que iba a ser de mi vida? No sabía ni para dónde ir.[…] Me vine a los 20, si bien ya mi transición la había comenzado en Jujuy, allá por ejemplo me iba y me vestía de mujer. Andaba yo vestido de chonguito, de pibito, pero paseaba vestida de mujer, me paseaba por todo el barrio, y antes de llegar a mi casa me vestía de chonguito de nuevo[…] Bueno, hasta que empecé a tener mi grupo de amigas, a los 16 o 17 años, que ya empezaban a hacer su transición, y bueno ahí yo también empecé a hacer la mía […] Y así fue que me vine a Buenos Aires con mis amigas y empecé a hacer mi transición […] ya 24 horas a hacer mi vida como una chica trans y empecé acá.
La migración y la llegada a Buenos Aires es marcada como “24 horas chica trans”, es decir que, en una nueva ciudad acompañada por un grupo de iguales, puede comenzar a dejar su doble identidad.
La transición va acompañada de pensamientos negativos que condicionan el proceso y que lo acompañaran en su devenir:
[…] Ahí primero con el miedo de que no sabía que iba a ser de mi vida? No sabía ni para dónde ir[…]¡Y ella contaba que era una chica transexual, que se había operado […] y eso me voló la cabeza! Como diciendo: ¡¡guau!!¡¡Qué hermoso, qué lindo!! Pero nunca lo había pensado para mí. Porque para mí era como inalcanzable, era como que me voy a la Luna y era más fácil que hacer eso ¿no? Entonces todo eso quedo en mi cabeza grabado, pero no como algo que yo podía lograr.
En el marco del curso de la identidad con todas las limitaciones se anexa la problemática trascendental de la falta de información o modelos a seguir:
[…]Después en la adolescencia empezás a tener un poco más de formación y tampoco en ese momento ni siquiera de que era ser trans, sino que sabias que eras…que se yo…una mariquita, un gay, algo de eso eras y empezás a entender desde ahí, ¿no? Como esto de me gusta otro pibe igual que yo, bueno eso es ser homosexual. Pero porque no tenías la info, no sabías, pero sin embargo te atraía más la parte femenina, ¿cómo querer verte como el otro género no? Como expresarte como una mujer, como el género femenino[…] Y bueno, conozco a este pibe, nos hacemos amigos y ahí me empieza a presentar a un montón de personas. Y ahí por primera vez escucho la palabra “travesti”. Que habían unas travestis en Jujuy y que era como una mala palabra esto de las travestis.
Avecina la juventud en el marco de los pensamientos negativos del proceso de afirmación de género, las problemáticas sociales, laborales, educativa, sanitaria, la migración y la falta de información, el encuentro con el bienestar emocional:
[…]Pero donde yo era feliz, donde podía hacer mi afirmación de género ¿no? Podía verme como yo me sentía: femenina, linda, potra, que salía a la noche a trabajar y los autos pasaban y me decían hermosa, bella y me pagaban y tenía sexo. Que se yo, todas esas cosas que van pasando y van reafirmando tu género y después lo entendés.[…] así que después de eso cada vez más empoderada me sentía. A ese momento ya tenía mis prótesis, 20 kilos menos de lo que tengo ahora, un cuerpazo, teta, cola, armada en mi afirmación de género, expresando.”
Vida en Europa (crisis del 2001)
La famosa crisis del 2001 sumado a la persecución policial, la falta de oportunidades laborales formales y el déficit de calidad de vida que padecía en lo cotidiano el colectivo trans impulsa la necesidad de buscar nuevos horizontes en pos de un proyecto de vida. El exilio a Europa parece prometedor acarreando un optimismo económico a expensas del trabajo sexual que ya había comenzado aquí en Buenos Aires. Resulta significativo que considere que ser trans equivale a trabajar de prostituta. Luego plantea algunas otras tareas que pueden realizar estas mujeres. Llama la atención que hable de una elección personal, cuando luego explica que no hay mucho para elegir:
[…]Lo vivía sobreviviendo, subsistiendo a lo que era ese momento la vida de las personas trans. Yo vivía como una persona trans: hacia trabajo sexual. Fue una decisión mía, habían otras chicas trans que decidían ser peluqueras, modistas. No es que tenías el amplio espectro de trabajo ¿no? Eran las cosas que podíamos hacer: modista, costureras, limpiar casa y ahí ya está, ahí se quedaba la cosa. Pero vos podías elegir, porque, es más, yo tengo amigas o compañeras que hicieron otro camino. Dos en ese momento siguen vivas y son peluqueras, chicas trans que eligieron. Entonces por eso yo también hablo del trabajo sexual, porque yo elegí esto y no elegí eso.
Hasta que bueno, así me fui para afuera, para Europa y descubrí que podía tener plata: a mí me agarró la crisis del 2000 y con eso que me había quedado ahorrado, porque estaba ahorrando para comprarme una casita.
Me fui a probar, porque se estaban yendo muchas chicas por la persecución policial, no había plata, crisis, viste que hasta en este país siempre crisis, y bueno me fui. Cuando llego allá, y lo primero que encuentro al segundo o tercer día que salgo a trabajar, que era que volvía así con un bollo, una cantidad impresionante de euros, te estoy hablando de mucha plata. Es el primer momento en que digo: puedo tener mi casa, ¿me entendés? Y ahí empecé a ahorrar para tener mi casa, y bueno me compré el departamento en el 2005. Acá en el microcentro donde vivo ahora.
Resiliencia
Desde la imposibilidad de poder expresarse como una chica trans en una ciudad pequeña de Jujuy, hasta haber viajado a Europa en pos de un futuro optimista y así concretar el proyecto de su propia vivienda; la protagonista fue reafirmando su identidad habiendo pasado por obstáculos complejos que han atentado siempre contra su desarrollo personal. No obstante, ha podido convertir esos obstáculos en oportunidades que confirman cada día su identidad trans. El activismo en este sentido abre las puertas de un nuevo camino. Transformando su lucha personal en una lucha colectiva, allanando el camino de las personas trans. La posibilidad de ser ella ahora quien sea referente de este colectivo:
Ibas mirando a las otras: aquella se operó, aquella pudo, y eso también es lo que yo soy. Hoy por hoy comparto en mis redes no solo de la militancia de los derechos, sino que también comparto lo que es mi vida personal ¿no? Con mi pareja yéndome de vacaciones o volviendo, yendo a cenar, etc. Que eso también es una forma de activismo y algunas chicas me dicen: tu forma de ser es activismo, porque hay muchas chicas que te ven a vos y dicen: yo también puedo lo que pudo N. Y como uno va siendo esa luz, ese faro para las que vienen como yo en su momento tuve los míos, esta chica Claudia que te contaba”.[…] Y creo que ahí está una de las fortalezas que podemos encontrar nosotras, cuando realmente logramos la autoaceptación, de saber lo que sentimos, de pelear por lo que sentimos, más allá de todo lo que podía pasar. Era terrible todo lo que podía pasar. Pero hubiera sido más terrible no haberme aceptado yo misma. Entonces la importancia de aceparse una, de quererse una y después ir por lo otro, pelear contra los otros, ser fuerte, ser resiliente, pelear para lograr las cosas ¿no?
Cirugía de reasignación genital (falta de placer, decisión, resultados, reflexión sobre puntos ciegos de la ley de género)
Si bien no se puede establecer con certeza el momento en que la entrevistada decide someterse a la cirugía de reasignación genital o reafirmación de género, pareciera ser que la posibilidad de realizarse la genitoplastía feminizante viene de la mano de poder contar con el recurso económico, que la posiciona en un antes y un después de aquel deseo que parecía ser uno de los inalcanzables, se le vuelve a instalar la idea de su cambio de género como posibilidad:
[…] Hasta que, en un momento de esos, pude pensar: ¿qué hago con toda esta plata? Y ahí volvió el tema de la cirugía de reasignación para mí.
Ahora bien, inmediatamente de instalada nuevamente la idea de poder someterse a dicha cirugía deviene la balanza de los pros y los contras, inclinándose a favor de los pros. En este sentido, pareciera ser que intentarlo no la llevaría a perder nada que hasta ahora hubiera sido de su pertenencia, de su identidad:
[…]como diciendo: ¿bueno, que hago?¿Cómo es mi vida? Los pros, los contras. Yo no era una chica que disfrutara de mi sexualidad siendo una chica activa. Siendo activa yo no disfrutaba, mi pene no me daba placer, el pene no era placer. Si lo cortaba iba a tener placer. Pero si lo cortás no vas a acabar nunca, no vas a tener placer. Viste esas cosas que uno no sabe de las operaciones. Vos no vas a sentir, y bueno que me importa, ¿no? Si ahora no siento nada con el pene, no aplicaba digamos. Va a ser mejor decía: porque en la jerga de nosotros se llama “estrujar” cuando las chicas que no están operadas te pones una tanga que te ajusta el pene para poder ponerte una calza, por ejemplo. Yo tampoco podía hacer eso, entonces me vivía ocultando con una carterita y sufría[…] Exacto, yo no me podía ver al espejo desnuda. Porque me veía desnuda y me veía con pene y no me reconocía ¿me entendés? Me hacía sentir mal. Iba a tener una relación sexual con alguien y no quería que me toque, no quería que me vean, si me tocaban me molestaba. Era como algo muy pesado para mí tener pene. Y volvió en ese entonces la fantasía, o no la fantasía, el deseo de operarme. Pero ahora sentía que podía lograrlo. Y ahí fue cuando junté la plata para mi operación y logré mi operación. Yendo a poner todas esas dudas que, si bien para mí no implicaba mucho porque no iba a perder mucho más de lo que ya no tenía, no me gustaba, me hacía sentir incómoda. Me fui a la cirugía, pasé la cirugía y durante el proceso de la cirugía creo que el primer momento que llegué te muestran cómo es la cirugía, y te horrorizás. Porque es una cirugía re fuerte que vos vas a pasar. Yo me operé en Tailandia, imagínate. Yo vivía en Italia, trabajaba en Italia, de ahí me fui a Bangkok y me operé y decía: si esto me lo hubieran mostrado en Buenos Aires me salgo del consultorio y me voy corriendo por era tan invasiva la cirugía…pero ya estaba allá, ya había pagado, estaba en Bangkok, ya no me podía ir. Así que bueno, fui a la operación.
La entrevistada dice en todo momento que, en su caso, el resultado de la intervención quirúrgica fue favorable, a pesar de reconocer que se trata de una serie de cirugías irreversibles:
[…] y creo que la otra sensación hermosa en mi vida fue cuando me desperté ese mismo día en la madrugada y me llevé automáticamente la mano a la zona, y obviamente estaba toda vendada, llena de cosas, drenajes, que no es que me toqué nada, pero la sensación de saber que ya eso no estaba ahí, fue como: ¡ah! Volver a respirar. Y creo que fueron pasando los días y esa alegría, esa satisfacción cada vez fue más hermosa. Porque bueno, primero fue el proceso del dolor hasta después que va cediendo y te vas encontrando con esa nueva etapa, como una mujer transexual.
La entrevistada plantea aspectos a tener en cuenta antes de someterse a esta cirugía. La falta de tratamiento psicológico que acompañe en la construcción de género representa un problema, y el deseo de la elección propia para realizarse esta operación junto con la información que debe otorgar el plantel médico resulta necesario para obtener un resultado satisfactorio:
Y también que la cirugía pasa a ser algo personal. Eso me pasa hoy con muchas pibas que se operan, ¿no? Hoy en la actualidad con la ley de identidad de género que te podés operar, que te la reconocen, que no tenés que tener ningún tratamiento psicológico y que también ahí hay un problema. Porque muchas personas se van a una cirugía sin haberse construido en su afirmación de género, entonces ese es un problema[…] Otras se operan pensando: me opero, me saco el pene y de pronto hago la vida de una mujer cis género, no tengo más problemas como una chica trans. Y si quisiera verlo yo salgo a la calle y la gente no sabe si soy operada o no, la que lo sé soy yo, porque después mi cuerpo, mi cara (si ok, estaré un poco más femenina quizás por las hormonas, por la contextura) pero no es que ellas pasan y uno dice: ¡ay!¡Una mujer cis! No. Son chicas transexuales, la discriminación, el estigma, siguen, ¿me entendés? No es que sin el pene se fue todo eso, no, sigue[…]Hay que estar bien plantada en esas cosas, porque si me opero para decir: hago la vida de una mujer cis género heterosexual es mentira, porque voy a sufrir y a chocarme contra la pared. Creo que es eso también, en donde hay que trabajar: que se tenga bien en claro por qué uno se va a esa operación. Viste que yo te lo decía: con mi pene no sentía placer, no era activa, que causaba molestia e incomodad y sufrimiento, entonces era todo un concepto de un montón de cosas que le pasaban a mi cuerpo, entonces lo tenía claro. Que hoy las personas van y se operan como si nada, y después podés chocar contra la pared porque no era lo que querías[…] Con información, un montón de información, porque quizás cuando acceden a estos consultorios ser realmente consciente, sobre la terapia hormonal por endocrinología, o a un consultorio por la cirugía. Que le expliquen, que le hablen, mucho sobre todo lo referido a los procesos. Y lo otro es muy cultural, creo que se ha avanzado un motón, no es lo mismo ser trans hoy, que hace 20 años atrás, no hay los problemas de antes, pueden construirse como trans sin mayor problema. Sin embargo, aunque los cambios legales son rápidos, los culturales no.
Hoy las pibas llegan; se hacen la cirugía, y algunas te juro: primero llegan a la cirugía y después hacen la transición. Pero ¿si la transición no es lo que ellas querían? ¿Si no es lo que esperaban? Entonces la ley esta buena: para chicas como yo, en un proceso de construcción, desde mis 14 años, que venía sintiendo todo y que estaba segura, a mí no me hacía falta un papel de un psicólogo o psiquiatra diciendo: “Se siente mujer”. Porque era lo que yo ya había vivido todos esos años, entonces a mí personalmente no me hacía falta eso.
Pero si nos tenemos que asegurar que la persona entienda bien cuáles son las cuestiones: que se tiene que operar por una convicción, por un sentimiento, ni por alguien, ni por algunos, ni porque la cosa va a cambiar al cien por ciento que sea una persona cis, porque no, no es así, se va a chocar, todas esas cosas no sirven, solo hacen que se te caiga tu identidad al piso. Quizás con un acompañamiento psicológico que justamente acompañe el proceso de afirmación de género.
Familia (apoyo y rechazo)
El acompañamiento familiar en materia de transexualidad dista de ajustarse a las necesidades de quien pertenece al colectivo trans. Es un acompañamiento deficiente ligado a la falta de información y el estigma social que contamina los roles establecidos provocando miedo y preocupación intrafamiliar:
La verdad es que mi familia nunca me acompañó en esto, pero tampoco me ha expulsado, no me han dado la espalda. Yo a los 14 años le pude decir a mis viejos lo que era y ella pasó a una crisis total de no saber, pero luego a esta distancia uno entiende que es el miedo de todo padre o madre en ese momento de saber: ¿qué hago con mi hijo que está atravesando esto? ¿Le van a pegar? ¿Lo van a violentar? ¿Lo van a llevar preso? ¿Se le van a cagar de risa en la calle? Creo que son los miedos que puede atravesar una madre. Y más en esos tiempos sin información, ¿no?Pero lo que sí nunca hizo mi familia fue: nunca me insultaron ni me echaron de mi casa, las veces que volví siempre me recibieron con los brazos abiertos. Yo creo que me acompañaron de esa forma, no me dejaron sola. No me habrán incentivado a que me haga la cirugía, o a pagármela, pero estuvieron desde otro lado: dándome el apoyo y cariño para que yo pueda hacer las otras cosas.
Hay una ruptura en la red de apoyo. Hay que destacar que ser trans en una ciudad del interior, es difícil porque no se cuenta con el anonimato que brindan las grandes ciudades. Por otra parte, es importante para la supervivencia encontrarse con iguales. Eso sirve como comparación social y como modelo a seguir, además de brindar apoyo emocional. La entrevistada rescata que el rechazo de la familia puede ser la diferencia entre la vida y la muerte:
Exacto, tal cual, y ahora uno ve lo importante que es que la familia de este al lado: entendiendo o no entendiendo o sufriendo.
La familia termina siendo un agente importante a la conservación de la vida de las personas que perteneces a este colectivo:
Por ejemplo yo a mis 14 querían que me echaran de mi casa, quería ser la chica trans en Buenos Aires, no quería esconderme más, sin embargo, a mis amigas que las echaron de sus casas hoy no están, hoy están muertas; a mí no me echaron, y sigo viva, y con un proyecto para seguir adelante. Eso también pude sanar con mi mamá.
Ser un referente para otros (auto aceptación y activismo). De necesitar una Claudia a ser ella una Claudia para alguien más
Resulta importante tener ejemplos a seguir y convertirse a su vez en un ejemplo para los demás y defender los derechos de las mujeres trans. Su primer trabajo formal viene de la mano con haber podido reafirmarse en su identidad. Siendo mujer trans cumplía con los requisitos de postularse a una actividad laboral que se ajuste a las habilidades y aptitudes adquiridas en la búsqueda de su identidad. De un trabajo en su singularidad a un trabajo para la comunidad:
Fueron un norte. Ibas mirando a las otras: aquella se operó, aquella pudo, y eso también es lo que yo soy. Hoy por hoy comparto en mis redes no solo de la militancia de los derechos, sino que también comparto lo que es mi vida personal ¿no? Con mi pareja yéndome de vacaciones o volviendo, yendo a cenar, etc. Que eso también es una forma de activismo y algunas chicas me dicen: tu forma de ser es activismo, porque hay muchas chicas que te ven a vos y dicen: yo también puedo lo que pudo N. Y como uno va siendo esa luz, ese faro para las que vienen como yo en su momento tuve los míos, esta chica Claudia que te contaba. Esa es la vida y así te va llevando.
Si, empecé con ATTTA (Asociación de Travestis, Transexuales y Transgénero de Argentina) a hacer activismo allí, y di con Fundación Huésped ya que ellos en el 2015 se encargaban o se lo conocía por su aporte en el VIH con población homosexual, pero los trans no iban, y necesitaban que los trans se acerquen. Así que: ¿qué mejor que incorporar a una persona trans al equipo y que sea el nexo entre la comunidad de Fundación Huésped y la comunidad en general? Así que llego a ser una promotora de salud. Y trabajamos con protocolos: uno se llama Transitar (acompañando a personas trans) o en otro protocolo acompañamos a trabajadoras sexuales entre trans y cis, yo coordino a cinco personas trans en mi equipo, nos reconocen de manera internacional, voy a congresos, preparamos papers para dar charlas sobre todo lo referido a la transexualidad, y demás. He viajado mucho a congresos, Holanda, México, Estados Unidos, Costa Rica, divulgando mi experiencia personal y de trabajo.






