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4 La división entre líderes fascistas y antifascistas después de la segunda mitad del siglo XX

Una de las características que presentó el ejercicio del liderazgo en la comunidad italiana de Argentina fue la continuidad de los dirigentes que adherían al fascismo luego de la caída del régimen, e incluso la incorporación al asociacionismo de nuevos fascistas exiliados. Ante esta situación, se mantuvo la división del grupo durante la posguerra de la Segunda Guerra Mundial. En este capítulo nos proponemos estudiar las causas que brindaron las condiciones de posibilidad para que este enfrentamiento se mantuviera y cómo fue posible la reunificación del grupo.

Comenzaremos analizando las características del liderazgo de estos dirigentes fascistas que condujeron los destinos de FEDITALIA y de otras instituciones italianas de Buenos Aires después de 1945. Para esto será importante comprender la trayectoria de algunos de estos referentes del grupo y sus vínculos con autoridades diplomáticas italianas y funcionarios del gobierno argentino. Los líderes de la comunidad italiana que se oponían a los fascistas representaban a un sector mayoritario, por lo que la Federación necesitaba lograr la unidad del grupo si quería mantener su legitimidad.

Continuaremos estudiando las relaciones de los dirigentes italianos con el gobierno del país de residencia durante los diez años posteriores a la Segunda Guerra Mundial, a partir de las características propias que adoptó el asociacionismo italiano en la Argentina, entre ellas, la persistente división de la comunidad italiana motivada por el vínculo que un sector dirigencial mantuvo con el gobierno argentino. Nos detendremos en el análisis de dos asociaciones italianas que reivindicaban su filiación política con el peronismo, a fin de comprender el funcionamiento de las instituciones de base que cimentaban, en la conducción de FEDITALIA, el liderazgo de dirigentes favorables al gobierno argentino.

Posteriormente, analizaremos los primeros Congresos Generales que organizó FEDITALIA. Estos encuentros tenían como propósito llevar adelante las transformaciones estructurales que demandaba el asociacionismo italiano. Al mismo tiempo, servían como herramienta de legitimación de los grupos dirigentes. Sin embargo, su implementación no siempre resultó sencilla ni cumplió con los propósitos que pretendían sus organizadores. A pesar de ser implementados por los líderes fascistas, continuaron celebrándose durante las décadas posteriores con objetivos similares.

Finalmente, desarrollaremos el proceso de unificación de los líderes del asociacionismo italiano de la Argentina que comenzó a mediados de la década de 1950. Para comprender las particularidades de este proceso, será necesario poner atención en los principales dirigentes antifascistas y fascistas que lograron establecer las bases de un proyecto común y en el rol desempeñado por las autoridades diplomáticas italianas en la Argentina durante este período.

4.1. La permanencia de la dirigencia fascista en FEDITALIA luego de la caída del régimen

La caída del fascismo en Italia y el fin de la Segunda Guerra Mundial no produjeron cambios en lo inmediato en la Federación. La fuerte división del asociacionismo italiano de la Argentina continuó durante más de diez años. Con la renuncia de Arsenio Guidi Buffarini a la presidencia, a causa de una enfermedad que provocaría su muerte al año siguiente, el cargo recayó en Giuseppe Gregori (1943-1947). Su designación representaba una continuidad en la línea política de FEDITALIA.

La renuncia de Gregori a la presidencia en 1947 fue todo un acontecimiento para la institución, ya que se había producido como consecuencia de la conformación de una comisión que tenía el propósito de investigar el intento de destrucción de importantes documentos entre los cuales merecen ser destacados los libros de actas de 1916 a 1939 y el acta original de fundación de la Federación.[1]

Todo comenzó con una denuncia realizada por el dirigente Luigi Giusti, quien había sido testigo casual del hecho. Dos de los miembros que conformaron esta investigación fueron el propio Giusti, quien unos años después resultó electo presidente de FEDITALIA, y Carlo Peretti, que asumió la presidencia temporal luego de la renuncia de Gregori, ya que era vicepresidente. En su informe, la comisión tomó testimonio al secretario Gino di Bari, quien manifestó que había procedido a la limpieza del archivo de la institución debido a la falta de espacio. Según Di Bari, adoptó el criterio establecido en la administración pública italiana de destruir la documentación de más de diez años luego de que el gerente, Emilio Carini, le expresara que esa documentación era inútil. Asimismo, el secretario declaró que el presidente de la Federación desconocía el material que se estaba destruyendo, y que la responsabilidad era del gerente institucional.[2] En función de lo desarrollado en el informe final de la comisión investigadora, el Consejo Directivo resolvió que “el hecho consumado no tuvo otro fin que el de la disponibilidad de lugar”. No obstante, luego de una acalorada discusión, se decidió aceptar las renuncias del presidente y del secretario.[3] Todo este proceso pone en evidencia las fuertes tensiones que había en el interior del grupo dirigente que conducía la Federación.

En 1947 Michele Rizzotti desempeñó la presidencia de FEDITALIA hasta 1949. Sus dos años de gestión fueron, cuanto menos, traumáticos, ya que, según se desprende de las actas de las reuniones del Consejo Directivo, Rizzotti estuvo ausente durante un tiempo prolongando, llegando al punto de que sus propios compañeros de comisión se preguntaron por su paradero. Durante aquellos años tuvo que hacerse cargo de la presidencia Armando Rocatagliata. A este cuadro de acefalía, se le sumó un fuerte endeudamiento de la institución, que no lograba cubrir los gastos corrientes. Incluso se llegó a plantear la disolución de la Federación.[4] Se resolvió hacer un esfuerzo por recuperarla convocando a elecciones de autoridades de las que resultó electo el empresario Carlo della Pena en 1949. Sin embargo, al mes de haber sido elegido, el nuevo presidente envió su renuncia al cesante vicepresidente Rocatagliata, y el cargo recayó en Mario Fioravanti (1949-1951).[5]

La descripción del período que transcurre entre 1943 y 1951 pone en evidencia que se trató de la etapa más crítica de FEDITALIA, en la cual la presidencia estuvo a cargo de dirigentes que formaron parte de las comisiones directivas de Guidi Buffarini o bien fueron cercanos a ellas. A las disputas internas, discusiones y renuncias de los dirigentes, se les sumó una crisis económica muy grave que muchas veces tuvo que saldarse con contribuciones excepcionales de los líderes. Es posible pensar que esto se debiera a que muchas asociaciones se habían alejado de la Federación. Resultaba más que evidente para los propios que era necesario reorganizar la institución a partir de la reunificación del asociacionismo italiano de la Argentina. Por otra parte, debemos mencionar que la renuncia y posterior defunción de Guidi Buffarini terminó acercando a Vittorio Valdani a la Federación. A partir de esta época, su influencia sería cada vez más importante, al punto tal de incidir de forma directa en la conducción de la institución y de ser nombrado presidente honorario.

Para aproximarnos a la situación en la que se encontraba el asociacionismo italiano por aquellos años, debemos mencionar que, hacia mediados de 1948, Ettore Rossi –quien formaba parte de Italia Libera y había sido el fundador y director del periódico Corriere degli Italiani– comunicó al Ministerio de Asuntos Exteriores italiano que en Argentina persistían quinientas cincuenta asociaciones, casi todas con edificios propios, pero que tenían un serio problema ante la pérdida de socios durante los últimos años y el cierre de ciento cincuenta de ellas. De todas formas, Rossi sostenía que las asociaciones italianas en la Argentina todavía conservaban un importante caudal de ciento treinta mil socios.[6]

La presidencia de Luigi Giusti (1951-1953), protegido de Valdani, tuvo como propósito el relanzamiento de FEDITALIA. Las autoridades diplomáticas definieron a Giusti como “un jerarca fascista de modesta capacidad intelectual, megalómano y escasamente capacitado”.[7] Su asunción se vivió como una nueva etapa de la institución luego de un estancamiento de casi siete años, según expresaba públicamente la conducción entrante. En un acto formal, el presidente Giusti manifestó que la comunidad italiana de la Argentina “no puede ni debe mantenerse alejada de la vida nacional” y expresó de forma clara su apoyo al gobierno del presidente Perón.[8]

Al asumir el nuevo Consejo Directivo, quedaron de manifiesto las dificultades económicas en las que se encontraba la Federación, las que se evidenciaban en sueldos atrasados y deudas de alquiler del local de la sede.[9] Por tal motivo, Giusti emprendió una serie de visitas a funcionarios del gobierno argentino. Incluso llegó a ser recibido por el presidente de la nación. En esa reunión, el presidente de FEDITALIA le solicitó a Perón la aprobación de un préstamo por ciento cincuenta mil pesos que el presidente argentino ofreció transformar en una donación por el mismo monto. A modo de agradecimiento, Giusti apoyó el proyecto de integración de los inmigrantes a la sociedad, emprendido por el peronismo,[10] y llevó adelante la idea de promover un apoyo masivo de la comunidad italiana al gobierno argentino convocando al primer Congreso General de la Federación en 1951.[11]

A pesar de las proyecciones de los organizadores, este evento sufrió el boicot de las asociaciones más importantes de la comunidad y por eso contó con solo ciento veintiocho delegados de sesenta y cinco asociaciones, lo que representaba menos de un décimo de las existentes en el país.[12] Consideramos que esto puede ser entendido como una muestra de la incapacidad de Giusti para lograr la reunificación del asociacionismo italiano de la Argentina.

La siguiente presidencia recayó en Giuseppe Spinelli (1953-1955), quien fuera uno de los principales líderes fascistas en Argentina y que contaba con fuertes vínculos con el gobierno local. En Italia había sido colaborador del Movimiento Italiano Femminile y ministro de Trabajo de la República de Saló; y en la Argentina fue designado como responsable del Departamento de Inmigración de la Marina.[13] Su principal tarea consistía en reconciliar a fascistas y antifascistas, pero una vez más el objetivo de convocar a todas las asociaciones bajo la idea de la “italianidad” no pudo ser alcanzado.

El apoyo del gobierno argentino a la dirigencia de FEDITALIA tuvo su punto de exposición más alto en el II Congreso General Extraordinario de 1954, cuya convocatoria se destaca, entre otros propósitos, por la reforma del estatuto. Este evento contó con la participación de Juan Domingo Perón, quien dirigió unas palabras a la comunidad italiana en la Argentina:

… no debemos ignorar el hecho de que la raíz auténtica de nuestra cultura nace y vive en una aspiración que se dirige hacia el origen común, y al final nos hermana. Así, Roma es nuestra madre inmortal, como serán siempre inmortales su gloria y su grandeza. Amigos italianos, en mi mensaje de 1948, dije al pueblo italiano: “¡Salve, Roma inmortal! Los hijos de este lado del Atlántico te saludan y difunden tus enseñanzas a lo largo de los siglos” [traducción del autor].[14]

De este modo, el presidente argentino resaltaba la importancia del aporte de los inmigrantes italianos a la Argentina con especial énfasis en el aspecto cultural. Por otra parte, se refirió a las virtudes de la cultura latina, a la que definió como:

la única y, quizás, la última esperanza para que los hombres y los pueblos del mundo puedan unirse en el esplendor de una cultura auténtica: una cultura profundamente humanista, en una unión de pueblos justos, soberanos y libres [traducción del autor].[15]

A pesar del fuerte apoyo del gobierno argentino a los dirigentes de FEDITALIA, queremos detenernos a desarrollar algunas ideas en torno a la situación política en la que se encontraba esta institución bajo la conducción fascista. La República de Italia había iniciado, luego de la caída del régimen y bajo el lema de la “italianidad”, una política de superación de las divisiones internas. En este nuevo escenario, una federación donde solo participaban los fascistas no iba a contar con el apoyo del gobierno italiano por mucho tiempo. El fracaso de la convocatoria de los dirigentes fascistas a las asociaciones antifascistas que se habían distanciado de FEDITALIA tuvo como consecuencia el alejamiento de los presidentes. Esta división en la comunidad italiana debía resolverse.

El principal argumento por el que las asociaciones antifascistas se negaban a volver a FEDITALIA era el control exclusivo que aún conservaban los fascistas. El hecho de que, en cada acto de la Federación, se entonara el “Himno a Roma”, de Giacomo Puccini, no hacía más que marcar el carácter fascista que aún perduraba en la dirigencia,[16] en la que participaban muchos exfuncionarios del régimen desempeñando cargos relevantes en la institución.[17]

Sin embargo, debemos señalar que el II Congreso General Extraordinario de 1954 contó con una amplia participación de las asociaciones italianas del país debido a que, por un lado, las autoridades de la institución habían asumido el compromiso de no continuar en el cargo el año siguiente; y a que, por otra parte, el Consulado General de Italia había otorgado garantías de que el evento no sería una plataforma de propaganda política de los dirigentes de FEDITALIA.[18]

Al margen de los vínculos de los líderes fascistas con funcionario del gobierno argentino, para analizar la permanencia de estos dirigentes italianos en algunas de las entidades más importantes del asociacionismo, debemos tener en cuenta la política del gobierno peninsular de no realizar una “desfascistización” de la comunidad, aunque es cierto –como hemos señalado anteriormente– que estos líderes estaban fuertemente presionados por las autoridades italianas para lograr la reunificación.

4.2. La intervención del gobierno argentino en el asociacionismo italiano

La relación del presidente Perón con un importante sector de la comunidad italiana se materializó en diversas expresiones, entre ellas, el apoyo a los líderes fascistas al frente de FEDITALIA durante el período 1945-1954. A continuación, analizaremos la sección italiana del Movimiento Peronista de los Extranjeros en la República Argentina (MPE) y la Asociación Argentina Amigos de Italia, ya que consideramos que ponen en evidencia el vínculo entre el gobierno peronista y un sector de la dirigencia italiana.

La participación del presidente argentino en el II Congreso General Extraordinario de FEDITALIA de 1954 –mencionada anteriormente– estaba en consonancia con la reciente conformación, ese mismo año, de la sección italiana del MPE.[19] Muchos dirigentes italianos vieron en esta nueva institución una vía para continuar participando en la política como representantes de la comunidad italiana en la Argentina. Los principales cargos de la sección italiana del MPE fueron ocupados por Mario Arano en la presidencia, presidente del Club Italiano y de la Asociación Italiana de Excombatientes, y Gaetano Teloni como secretario. Los consejeros fueron la artista Bicky Astori (Beatriz Accarini); Raúl Della Rosa; Antonio Cataldo, del Automobile Club Italiano; el empresario Juan Massa; Vital Vitali, miembro de la Federación de Asociaciones de Excombatientes; Mario Isastia Henríquez; y Gilberto Mariotti, del Círculo Triestino. Por su parte, Giuseppe Grillo, presidente de Raggruppamenti Sociali Italiani (agrupación ligada al Movimiento Social Italiano) fue nombrado secretario de la sede del distrito federal.[20]

Una particularidad interesante es que, al momento de conformarse la sección italiana del MPE, ya existía una institución denominada Aggruppazione Italiana Peronista, presidida por Francisco Niceforo, cuyo secretario era Mario Pascuzzi de Fazio.[21] La sola mención de esta agrupación por parte del Corriere degli Italiani provocó que el secretario general del MPE, Walter Navarra, dirigiera una nota al periódico donde señalaba: “La Agrupación Italiana Peronista es una sola y está encuadrada en el ‘Movimiento Peronista de los Extranjeros en la República Argentina’, que opera en Callao n.º 220, primer piso”.[22]

Además de la sección italiana en la Ciudad de Buenos Aires, hemos comprobado que el MPE también había logrado conformar otra en la ciudad de Córdoba. Respecto a sus propósitos, se definía como la encargada de nuclear “a los miembros de cada colectividad extranjera, manteniendo los sentimientos de su respectiva Patria, y mancomuna a todas las colectividades entre sí y con el Pueblo Argentino, en una ética justicialista y en amor a una armonía espiritual”.[23] Entre sus objetivos, el MPE se atribuía las siguientes funciones:

a) Estudia los problemas de las colectividades extranjeras, presenta sus ideas, formula propuestas, etcétera, a pedido de las correspondientes autoridades;

b) Practica toda clase de asistencia en favor de sus afiliados;

c) Promueve, estimula y organiza manifestaciones y actividades culturales y deportivas entre sus afiliados e incrementa el turismo con el fin de hacer conocer y admirar las bellezas naturales del país, como así también las excursiones al exterior;

d) Efectúa toda clase de actividades que resulten de beneficio para las distintas colectividades extranjeras residentes en la República;
e) Desarrolla actividades propagandísticas para el logro de la unión en una gran familia, de todos los miembros de las colectividades extranjeras establecidas en el país.[24]

La otra entidad cercana al peronismo en el asociacionismo italiano era la Asociación Argentina Amigos de Italia, que por aquellos años cobró especial relevancia.[25] Según nuestra investigación, su vínculo con FEDITALIA se estableció desde sus orígenes, en junio de 1937, cuando, en una reunión ordinaria del Consejo Directivo de la Federación, se discutió acerca del surgimiento y los propósitos de dicha asociación.[26] Durante esa reunión, el dirigente Donatto Boccia comentó brevemente que había sido creada para “valorizar la idea fascista e inculcar el espíritu nacionalista argentino sobre el modelo y el estilo italiano” y que su presidente era el doctor Arturo Rossi,[27] quien “ha dado pruebas de simpatía por Italia”. También manifestó que debían prestarle su apoyo a la Asociación Argentina Amigos de Italia, mientras que otro de los miembros del Consejo comentó que esta asociación debía afiliarse a FEDITALIA. Sin embargo, los presentes alertaron que una relación manifiesta con una institución abiertamente política podría ser perjudicial. Aunque Boccia respondió que el programa de esta asociación era cultural, se propuso que los “colegas argentinos se unan y se inscriban a la Agrupación Amigos de Italia”, debido a que estos siempre se lamentaban de que los hijos de los inmigrantes italianos se habían alejado de los sentimientos de sus padres y que esta era una oportunidad para acercarlos.[28]

Para mediados de la década de 1940, esta asociación –que se manifestó como una entidad abiertamente peronista– desarrolló una fuerte actividad gracias a sus vínculos políticos. Estuvo presidida por Eduardo Olivero, argentino de padres italianos, quien había tenido una participación destacada en la Segunda Guerra Mundial como piloto de la fuerza aérea italiana.[29]

La Agrupación Argentina Amigos de Italia organizó un importante acto el 30 de noviembre de 1954 en el Teatro Enrique Discépolo, cedido por la Secretaría de Prensa de la Nación. En este evento participaron, junto al presidente Perón, diversas autoridades gubernamentales. También estuvieron presentes representantes de la propia FEDITALIA, demostrando que continuaba la afinidad entre los dirigentes de ambas instituciones.[30] El presidente de la nación manifestó que el relanzamiento de esta asociación

no tiene por finalidad agrupar a los que aquí representamos a la vieja Italia, sino unir hombres con un sentido de la vida que permita mantener en alto la bandera de la latinidad, que es la única bandera que el mundo no derribará jamás.[31]

Acerca de los propósitos de la Asociación Argentina Amigos de Italia, Olivero afirmaba que esta asociación

aspira a unir a todos los descendientes de italianos, quienes han venido a hacer más grande esta tierra con su esfuerzo y su trabajo. Nosotros aspiramos a que esta unión y esta fuerza sean más grandes para ofrecer su apoyo a la nación y a sus conductores. Este es un movimiento que tendrá ramificaciones en toda la República, donde existen otras seiscientas asociaciones italianas y próximamente podremos ofrecer a la nación y a nuestro presidente más de seiscientas filiales de la Asociación Argentina Amigos de Italia [traducción del autor].[32]

Para comprender mejor los propósitos que había asumido esta asociación, podemos mencionar una iniciativa de 1954 realizada en Lobos, elegida por ser la ciudad de nacimiento del presidente Perón. Consistió en un ciclo de cine italiano llevado a cabo en el teatro de la asociación Unione Italiana de esa localidad y la reproducción del discurso de Perón enunciado en el acto inaugural.[33] Esto demostraba que uno de los objetivos principales era encauzar el respaldo del asociacionismo italiano hacia el gobierno nacional.[34]

El gobierno de Perón, además de haber consolidado su fuerte presencia en la comunidad italiana a través de la Asociación Argentina Amigos de Italia y de la sección italiana del Movimiento Peronista de los Extranjeros –las dos instituciones más importantes ligadas al peronismo y a los italianos de la Argentina–, también lo hizo por otras vías, como, por ejemplo, el financiamiento otorgado al periódico fascista Risorgimento y al antifascista L’Italia del Popolo, ambos editados en Buenos Aires.[35]

A pesar de esto, sabemos que no todos los sectores de la comunidad italiana de la Argentina apoyaban al gobierno peronista. Podemos pensar que, en un contexto donde había un fuerte enfrentamiento entre fascistas y antifascistas, cada movimiento del gobierno de Perón impactaba en uno u otro de los grupos enfrentados. Esto quedó reflejado en el tratamiento que los periódicos italianos representativos de ambos sectores de la dirigencia dieron al golpe de Estado de 1955, como analizaremos a continuación.

Entre los periódicos italianos cercanos al peronismo, podemos mencionar a Risorgimento, que dio una amplia cobertura del tema buscando disminuir, con especial énfasis, el carácter conflictivo entre el gobierno militar y el exilio de Perón;[36] y a Giornale d’Italia, que optó por un mínimo tratamiento de la situación, informando sobre el estado de sitio declarado en todo el país, aunque, con el correr de los días, dio mayores precisiones sobre las primeras decisiones del gobierno del general Lonardi.[37] Estos dos periódicos, que apoyaron al régimen fascista y posteriormente al gobierno de Perón, tomaron la noticia del golpe con cautela al principio y luego trataron de posicionarse como neutrales. En cambio, Corriere degli Italiani, cuyo director era antifascista y liberal, en la edición posterior al golpe, tituló “Gran jornada de entusiasmo popular por la toma de posesión del Jefe de Estado provisional”.[38]

Más allá de las diferencias políticas, por aquellos años de posguerra, comenzaron a consolidarse en Argentina empresarios de origen italiano que, aprovechando el contexto internacional, invirtieron en el sector industrial destinado al consumo interno.[39] Aquí sobresalieron rápidamente empresarios de la talla de Agostino Rocca, del grupo Techint, pero también surgieron otros de mediana escala de producción como Cesare Civita, fundador de la editorial Abril.[40]

Durante la mayor parte del gobierno de Perón, el embajador de Italia en la Argentina fue Giustino Arpesani, que mantenía una relación de amistad con el presidente argentino, y el encargado de negocios fue Alberigo Casardi.[41] En abril de 1955, Francesco Babuscio Rizzo fue nombrado embajador y se mantuvo en el cargo hasta 1962. Sus primeras gestiones tendieron a reactivar los flujos migratorios de Italia a la Argentina –algo que Perón entendía que debía ser postergado hasta que se generara un mercado laboral capaz de absorber la llegada de nuevos trabajadores– y a defender los intereses de las empresas italianas en el país.[42]

4.3. Los primeros Congresos Generales Extraordinarios de FEDITALIA

Resulta necesario realizar un análisis más profundo de los primeros Congresos Generales Extraordinarios de FEDITALIA, ya que, según consideramos, formaron parte de una estrategia para legitimar el ejercicio del poder en dicha institución. Estos eventos comenzaron a realizarse a partir de la segunda mitad del siglo xx, justamente en un período de marcada división en la comunidad.

El I y II Congreso se realizaron en 1951 y 1954 respectivamente. Volveremos a mencionar que para esta época la Federación estaba conducida por líderes fascistas, siendo el propósito de estos congresos refrendar su autoridad en el grupo. FEDITALIA continuó realizando distintos congresos, cada diez años aproximadamente, para introducir importantes cambios en la Federación. Comentamos anteriormente que el I Congreso General Extraordinario de FEDITALIA fue convocado por la dirigencia fascista con el propósito de llevar adelante una muestra de agradecimiento al presidente Perón por el dinero donado. Como era de esperar, el evento sufrió el boicot de gran parte del asociacionismo italiano en la Argentina –enfrentado al grupo dirigente que conducía la Federación—. El propósito de este Congreso era “la unión de la colectividad italiana del país”, objetivo que solo podría llevarse a cabo mediante la “afiliación de todos los miembros de la colectividad, de conformidad con las ideas personales de cada cual”. Incluso se instaba a todas las asociaciones italianas a afiliarse a la institución más importante del asociacionismo italiano en la Argentina.[43]

Es importante volver a mencionar que, hasta el IV Congreso, FEDITALIA continuaba siendo una federación de asociaciones mutuales. Por tal motivo, en este I Congreso, se implementó un acuerdo entre las distintas asociaciones italianas para otorgar un carné federal tendiente a dar diversos beneficios médicos, sustituyendo a los carnés de las distintas instituciones, ya que

en muchos pueblos del interior de la República no existen hospitales, pero existe la sociedad italiana de socorros mutuos. Por cualquier accidente que afecte a un asociado, la sociedad tiene que hacerse cargo de su rápido traslado al hospital más cercano, corriendo con los gastos y riesgos inherentes, aun cuando una inmediata atención en la sala de primeros auxilios hace necesario el traslado y la hospitalización. […]. En esto se basa el presente proyecto, que consiste en que las sociedades de socorros mutuos que se encuentran en las condiciones mencionadas, especialmente aquellas existentes en los centros rurales y colonias agrícolas, procurarán de dar cabida en su sede social a una sala de primeros auxilios, a disposición de los asociados y de toda la población. La Federación proveerá a la sala de todo el material instrumental y muebles necesarios que pasarán a ser propiedad de la sociedad local.[44]

Lo que resulta realmente llamativo es el propósito de ampliar el horizonte del mutualismo italiano en un contexto donde las prestaciones sociales de servicios médicos por parte del Estado argentino estaban avanzando, en el contexto de la crisis en que se encontraban las sociedades de socorros mutuos.[45] Por tal motivo, es interesante pensar si este proyecto de FEDITALIA tenía algún propósito en particular o si resultaba ser una muestra del desconocimiento que se tenía de la situación en la que se encontraban las sociedades de socorros mutuos en general.[46]

El impacto que tuvo este primer congreso puede ser abordado desde el tratamiento que le dieron los principales periódicos de la comunidad. Risorgimento dio una amplia cobertura al evento informando que el congreso sesionó los días 27 y 28 de octubre. Durante esos días se encomendó a las comisiones –de Cultura, de Mutualidad, de Finanzas y Administración, de Recreación y de Relaciones– un trabajo definitorio para ser discutido a mediados de diciembre. En su discurso final, el presidente de la institución, Luigi Giusti, recuperó fervorosamente las figuras del presidente Perón y de Eva Duarte.[47] El mismo periódico señalaba que, luego de la clausura de esta etapa del congreso, un grupo de delegados fue recibido por el presidente de la nación en el Salón Blanco de la Casa de Gobierno. Perón agradeció a los congresales las muestras de reconocimiento enunciadas por el presidente Giusti y les dijo que “en la República Argentina un italiano no es un extranjero”, al tiempo que destacó las contribuciones de los italianos en el progreso de la humanidad y las posibilidades de acuerdos comerciales entre ambos países.[48]

Giornale d’Italia, que no había cubierto el desarrollo del congreso, decidió, finalmente, recoger las declaraciones de Perón sobre los italianos –sin mencionar el congreso ni la Federación—. Por su parte, Corriere degli Italiani, que tampoco había abordado en sus páginas el congreso, no hizo alusión al encuentro.[49] Esto pone en evidencia parte del boicot sufrido por el evento y el enfrentamiento que aún persistía entre los líderes de la comunidad, al tiempo que permite ver cómo los periódicos estaban alineados con determinados proyectos dirigenciales.

Durante los días 15 y 16 de diciembre, los representantes de la Federación volvieron a reunirse para discutir el trabajo que el Congreso había encargado en octubre a las distintas comisiones. El cónsul adjunto, Cordero de Montezemolo, estuvo presente en el acto de clausura en el que se leyó un telegrama de agradecimiento que se enviaría al presidente Perón. Posteriormente, el presidente de FEDITALIA, Luigi Giusti, mencionó que habían tomado una institución “casi muerta” y se esforzaron “por darle vida de nuevo”. También rescató que los congresales se habían propuesto recuperar la unidad de la comunidad y que su deseo era “disipar las diferencias”.[50]

El II Congreso General Extraordinario de FEDITALIA se desarrolló durante los días 11, 12 y 13 de noviembre de 1954 y propuso tres objetivos principales: brindar una muestra de apoyo al presidente Perón, quien terminó participando del evento; convalidar la reforma del estatuto; y encausar el proceso de reunificación de la comunidad italiana. Como veremos a continuación, los tres objetivos fueron cumplidos, ya que muchas asociaciones retornaron a la Federación ante la promesa de que la dirigencia fascista se alejaría de la conducción. Este distanciamiento tuvo lugar al siguiente año y marcó el comienzo de una etapa de saneamiento institucional.

Previo a la realización de este II Congreso, se distribuyó una serie de circulares que contenían material diverso. En cuanto a la organización, el evento permitió la participación de delegados de asociaciones no afiliadas a FEDITALIA. Esta fue una decisión clave, ya que muchas de aquellas asociaciones permanecían alejadas de la institución. El trabajo se organizó en comisiones definidas previamente por la Federación: la Comisión de Mutualidad y Asuntos Sociales; la Recreativa y Deportiva; la Cultural; la Comisión Acción Agraria; la de Acción Financiera y de Crédito; y la de Industria y Comercio. Para participar en cada una de ellas, se recomendaba la lectura de distintos apartados del Segundo Plan Quinquenal lanzado por el gobierno peronista en 1952.[51]

La elección de estas comisiones y el temario que desarrollar tenían el propósito de mostrar al gobierno su apoyo al proyecto político. Es que los organizadores del congreso tenían la necesidad de garantizar el financiamiento del evento por parte de las autoridades argentinas. En una nota enviada al teniente coronel Jorge Osinde, de Casa de Gobierno, el presidente de FEDITALIA, Giuseppe Spinelli, luego de resaltar la concordancia entre el temario del II Congreso y el Segundo Plan Quinquenal, destacaba:

FEDITALIA hubiera deseado solventar con sus medios los gastos demandados por el Congreso; pero en el momento actual no se lo permite su situación económica, la cuál es dificultosa para cumplir acabadamente con el normal programa institucional. A tal efecto las autoridades que gobiernan desde hace poco más de un año a la entidad se han preocupado también de la reestructuración financiera FEDITALIA: este argumento será objeto de especial tratamiento en el Congreso, el cual deberá precisamente tomar las resoluciones mediante las cuales quede asegurado el porvenir y la independencia económica de la Federación y de sus afiliados. Esta razón primordial ha gravitado para que, pese a las dificultades de carácter financiero, sea descartada la posibilidad de postergar la celebración del Congreso.[52]

El costo estimado del evento era de trescientos cincuenta mil pesos ($350.000), contando traslado y alojamiento de mil delegados del interior, una cena de camaradería y gastos de propaganda y difusión. En la misma nota dirigida a Osinde, se incluyó un detallado análisis de cada comisión de trabajo para demostrar el pleno respaldo que el Congreso brindaría al gobierno. Según se destacó en el número especial del Boletín Informativo de FEDITALIA destinado a cubrir el II Congreso, al evento concurrieron en total cuatrocientos ochenta y tres delegados, de los cuales trescientos noventa y ocho representaban a las sociedades federadas y ochenta y cinco participaron a título personal.[53]

Debido a los vínculos preexistentes entre las autoridades de FEDITALIA y el gobierno argentino, es presumible que el giro de dinero se haya concretado, aunque no podamos precisar el monto. Recordemos que las autoridades de la Federación ya habían conseguido una donación de ciento cincuenta mil pesos ($150.000) de parte del presidente Perón en 1951. Esto confirma los profundos lazos existentes entre los líderes de FEDITALIA y funcionarios del gobierno peronista, además de resaltar la crisis financiera de la institución.

Este segundo congreso significó un punto de encuentro entre sectores dirigenciales enfrentados entre sí, lo que se reflejó en el tratamiento que le dieron los periódicos; a diferencia de lo ocurrido durante el congreso anterior, Giornale d’Italia le dio una amplia cobertura. Previo a su inicio, el presidente Perón otorgó al periódico una entrevista que sirvió de antesala de lo que iba a ocurrir en pocos días, y en la que se abordaron algunos temas como el Plan Quinquenal, la colonización de tierras y las posibilidades de fortalecer los vínculos económicos entre Italia y la Argentina, entre otros temas.[54]

La crónica de la fiesta inaugural del congreso, realizada por el periódico, tuvo a Perón como figura central, pero también se destacó la presencia del encargado de Asuntos Exteriores de la Embajada de Italia, Mario Majoli; del ministro de Relaciones Exteriores de la Nación, Jerónimo Remorino; del gobernador de la provincia de Buenos Aires, Carlos Aloe; y del intendente municipal, Bernardo Gago.[55] Además, se informaba la decisión de los congresales de conformar la Unión Cooperativa de Crédito del Pueblo Productor, destinada a colaborar con el desarrollo de los pequeños productores.[56] En la cobertura del acto de clausura del congreso, Giornale d’Italia mencionaba que, al final del encuentro, un sector de los dirigentes allí presente había entonado la marcha peronista.[57]

Respecto a la cobertura periodística, la novedad fue que en esta ocasión Corriere degli Italiani, cercano a los líderes antifascistas, dio tratamiento a los acontecimientos del congreso durante varios días. Esta publicación rescató algunos discursos de distintos líderes y representantes oficiales, entre ellos los del empresario Vittorio Valdini, del presidente de FEDITALIA, Giuseppe Spinelli, y de Eduardo Olivero, presidente de la Asociación Argentina Amigos de Italia, quienes expresaron su agradecimiento al presidente Perón y su programa de gobierno. También se transcribió el discurso del presidente de la nación, quien volvió a declarar que un italiano no debía ser considerado como un extranjero en la Argentina.[58]

En los días posteriores, Corriere degli Italiani informó sobre las resoluciones alcanzadas por los congresales. Entre ellas se destacan la adopción de la sigla FEDITALIA como nombre de la institución; la designación del presidente Perón como “amigo número uno de los italianos y descendientes de italianos”; el apoyo al Plan Quinquenal del gobierno; el compromiso de la Federación de participar en todos los actos de la comunidad; y la promoción de la actividad mutual, el cooperativismo y las actividades deportivas.[59]

4.4. La “pacificación” de la comunidad italiana de la Argentina

Luego del intento fallido que fue el primer congreso de la Federación General de Sociedades Italianas de la Argentina de 1951, boicoteado por la mayoría de las asociaciones, los fascistas acordaron, en 1954, alejarse de los cargos ejecutivos de esta institución. Los nuevos líderes terminaron desistiendo de llevar a cabo una “desfascistización” del asociacionismo italiano en la Argentina y, siguiendo el lineamiento político de la República de Italia, se inclinaron por una “pacificación” que superara las diferencias del pasado reciente. Para cumplir con este propósito, debían retrotraerse las estructuras del asociacionismo a la etapa previa al régimen. Esto no fue fácilmente aceptado por los sectores más combativos del antifascismo italiano en la Argentina, que reclamaban la expulsión de quienes adherían al fascismo de los organismos oficiales y las instituciones más tradicionales.[60]

La reconciliación entre los líderes fascistas y antifascistas al principio se fue produciendo por gestión directa de algunos dirigentes de ambos sectores. Comenzó como una idea del ensayista, crítico literario y dirigente del Partido Socialista Independiente Roberto Giusti, quien transmitió esta inquietud a los dirigentes Ettore Rossi, del Corriere degli Italiani, y Dionisio Petriella, de la Dante Alighieri de Buenos Aires. Rápidamente, Rossi imprimió esta línea política a su periódico, aunque esta iniciativa no mostró avances concretos. La situación cambió a partir de la intervención del embajador italiano en la Argentina Giustino Arpesani y del empresario Agostino Rocca, quien tenía sólidos vínculos con los dirigentes fascistas Francesco Giordano, presidente de la Asociación de Excombatientes, y Vittorio Valdani. En uno de los sectores antifascistas más reticentes a esta reconciliación, estaban los miembros de la Nuova Dante, Adolfo Panigazzi y José Parpagnoli, quienes reconsideraron su posición gracias a la intervención del filósofo Rodolfo Mondolfo.[61]

Una de las propuestas de Ettore Rossi, tendiente a crear espacios de comunión, fue la creación, en 1950, de una competencia de fútbol entre equipos conformados por inmigrantes italianos promocionada a través de las páginas de su periódico. A partir de esta iniciativa, en 1955 se formó la Associazione Calcio Italiano in Argentina (ACIA), que en 1959 se afilió a la Asociación de Fútbol Argentino para competir con un equipo representativo en los torneos oficiales. Posteriormente, cambiaría su nombre a Sportivo Italiano, como se lo conoce en la actualidad.[62] Esta institución tenía una representación muy fuerte en la comunidad italiana de la Argentina, al punto que los periódicos italianos de este país, durante las décadas de 1960 y 1970, privilegiaron la información deportiva del club que los inmigrantes italianos habían conformado por sobre la relacionada con las instituciones deportivas de su país de origen.[63]

Debemos recordar que Ettore Rossi tenía un vínculo directo con Carlo Sforza, ministro de Asuntos Exteriores durante los gobiernos de Alcide de Gasperi (DC).[64] Si bien su proyecto de reorganización de la comunidad italiana de la Argentina a partir de la intervención del asociacionismo por parte de las autoridades italianas no prosperó –y permaneció controlada por los líderes fascistas apoyados por el gobierno argentino–, el diálogo era frecuente. Por aquellos años, la Dirección los Italianos en el Extranjero había hecho circular un documento donde se establecía que, si bien el objetivo principal era la democratización de las comunidades en el exterior, el cónsul italiano había dejado de ser la máxima autoridad. En este nuevo contexto, las iniciativas debían provenir del seno de las propias comunidades.[65] El gobierno italiano desistió de intervenir en la conducción de estas instituciones, es decir, no negaba la importancia que tenía el asociacionismo en la comunidad, y de hecho continuó trabajando de forma conjunta a través de los distintos órganos diplomáticos, pero prefería evitar cualquier forma de intervención directa.[66] Esto también contribuyó a que muchos dirigentes fascistas continuaran desempeñando cargos dirigenciales en el asociacionismo italiano de la Argentina luego de la Segunda Guerra Mundial.

Es preciso volver a mencionar que, si bien los dirigentes antifascistas de tendencia liberal apoyaron rápidamente el proyecto de “pacificación” del gobierno italiano, los líderes socialistas y comunistas mantuvieron su reclamo de realizar una “desfascitización” en el asociacionismo italiano. El grupo nucleado en Azione Italiana Garibaldi (AIG), a través de su periódico, mencionaba que la “no intervención” de las autoridades diplomáticas solo beneficiaba al fascismo y que era una “política de intervención en beneficio de los enemigos del pueblo italiano”.[67] Asimismo, los dirigentes de la AIG eran partidarios de llevar a cabo una profunda renovación en la dirigencia del asociacionismo italiano[68] e impulsaban la unidad de todos los sectores democráticos para expulsar a los resabios fascistas del grupo.[69]

El II Congreso General Extraordinario de FEDITALIA de 1954 vendría a consolidar esas gestiones asumidas por los líderes fascistas y antifascistas para superar las divisiones surgidas bajo determinadas condiciones. En primer lugar, los organismos oficiales, las autoridades diplomáticas y referentes de la cultura mediaron entre dirigentes de ambos grupos, que a su vez debieron intervenir en el interior de cada sector para acercar posiciones. En segundo lugar, estaba claro que quienes habían conducido los espacios tradicionales del asociacionismo italiano en la Argentina durante los años del régimen debían dar un paso al costado. En la práctica, si bien implicó el alejamiento de los dirigentes fascistas de los cargos de mayor visibilidad, no significó que estos dejaran de ejercer funciones y de participar activamente en el asociacionismo.

De forma paulatina, el lento proceso de unificación del asociacionismo se fue concretando, y, al cabo de algunos años, la Federación General de Asociaciones Italianas volvió a colocarse en la cima de la pirámide del asociacionismo aun cuando la mayoría de las instituciones permanecían fuera de esta. El trabajo conjunto entre los nuevos dirigentes y el cuerpo diplomático en la Argentina abrió nuevos canales de diálogo con el gobierno italiano, y el proyecto de estos líderes tenía el respaldo de las máximas autoridades. Por tales motivos, entendemos que la visita de los presidentes italianos se dio en este favorable contexto de unidad.

4.5. Consideraciones finales

A lo largo de este capítulo, hemos analizado los vínculos entre los distintos grupos dirigentes de la comunidad italiana y los representantes oficiales de Italia en la Argentina durante la posguerra de la Segunda Guerra Mundial. Una constante que se ha mantenido durante todo el período de estudio es la fuerte injerencia de las autoridades diplomáticas en el desarrollo del asociacionismo italiano. Aunque no siempre estos funcionarios han logrado llevar adelante su voluntad, hemos comprobado que han desempeñado un activo rol en la creación de instituciones afines y en la promoción de grupos dirigentes cercanos a su posicionamiento ideológico.

Con la caída del régimen, tuvo lugar una circunstancia particular, ya que la dirigencia fascista permaneció al frente de estas instituciones apoyada en dos factores: por un lado, la continuidad de los vínculos entre sus dirigentes y el gobierno argentino. Esto se evidenció en el apoyo financiero del gobierno nacional a FEDITALIA, en la participación de Perón en los dos primeros congresos organizados por la institución y en la afinidad entre los dirigentes de la Federación y las asociaciones italianas que eran abiertamente peronistas (Asociación Argentina Amigos de Italia y la sección italiana del MPE). Por otro lado, la permanencia de los líderes fascistas en funciones dirigenciales fue posible gracias a la decisión del gobierno italiano de no avanzar en una “desfascistización” de la comunidad y a su mandato de no intervenir el asociacionismo. Esto motivó que la división entre fascistas y antifascistas se mantuviera en la Argentina por casi diez años luego de la Segunda Guerra Mundial.

Desde 1945 cobró aún más relevancia en la comunidad el empresario Vittorio Valdani. Esto se debió a dos motivos. En primer lugar, debemos tener en cuenta que el financiamiento privado era clave durante esta etapa de atrofiamiento institucional. Y, en segundo lugar, que el apoyo al gobierno argentino vino a legitimar a un grupo dirigente desprestigiado dentro de la propia comunidad. Todo apoyo económico era más que necesario en una institución que no podía sostenerse de forma autárquica.

La renuncia de Guidi Buffarini a la presidencia de la Federación tuvo como principal consecuencia el acercamiento de Valdani a la institución, quien se terminó convirtiendo en el máximo referente de la entidad, a pesar de no ejercer la presidencia. Durante este periodo los principales dirigentes de FEDITALIA conformaron un sólido grupo que, ante un contexto internacional adverso, lograron perdurar gracias a sus vínculos con funcionarios de gobierno de ambos países. Por aquellos años, el asociacionismo italiano de Argentina se convirtió en un ámbito de sociabilidad y participación para muchos fascistas exiliados en el país. Como se ha analizado detalladamente, la Federación resultó un caso emblemático de esto.

El análisis de los primeros congresos de FEDITALIA nos permitió evidenciar la situación en que se encontraban los grupos dirigentes de la comunidad italiana de Argentina. Al mismo tiempo, en ambos congresos quedaron expuestos los vínculos de los dirigentes fascistas con el gobierno argentino, así como la necesidad de los líderes para alcanzar la unidad del grupo. El de 1951 reflejó la profunda división de la dirigencia, mientras que el de 1954 marcó el comienzo de una nueva etapa.

La “pacificación” se logró gracias a la voluntad de líderes de ambos sectores dirigenciales que aceptaron el régimen italiano de posguerra –y las decisiones políticas adoptadas–, a la mediación de las autoridades diplomáticas y a la intervención de reconocidos referentes de la cultura como Roberto Giusti y Rodolfo Mondolfo. Esta nueva etapa se asentó sobre el presupuesto de no realizar una purga del asociacionismo, como requerían los sectores más combativos del antifascismo, y de promover para los cargos de mayor relevancia nuevos dirigentes capaces de crear las condiciones necesarias para que los adversarios del pasado confluyeran en un espacio común.


  1. Acta n.º 17. Reunión extraordinaria del Consejo Directivo Federal, Buenos Aires, 12 de junio de 1947, Archivo FEDITALIA, Libro de Actas. Según los testimonios analizados, fue el propio denunciante quien comprobó que el material había sido entregado al portero de la Federación, quien lo vendió a “un comprador de papel usado”. Giusti pudo recuperar este material y lo conservó como evidencia de lo sucedido, algo que sus propios compañeros de Consejo le recriminaron. Sorpresivamente, la documentación detallada en el informe realizado por la comisión investigadora no se encuentra actualmente en el archivo de FEDITALIA, desconociéndose si alguna vez fue repuesto.
  2. Informe de la comisión nombrada por el Consejo Directivo de la Federación General de Asociaciones Italianas de Socorros Mutuos, Culturales y Recreativas de la República Argentina, 5 de agosto de 1947, Archivo FEDITALIA, carpeta “Informe e inventario elevado a la presidencia”.
  3. Acta n.º 19. Reunión extraordinaria del Consejo Directivo Federal, Buenos Aires, 25 de agosto de 1947, Archivo FEDITALIA, Libro de Actas.
  4. Acta n.º 30. Reunión extraordinaria del Consejo Directivo Federal, Buenos Aires, 9 de noviembre de 1948, Archivo FEDITALIA, Libro de Actas.
  5. Actas n.º 32 y 34. Reunión extraordinaria del Consejo Directivo Federal, Buenos Aires, 24 de abril y 23 de mayo de 1949, Archivo FEDITALIA, Libro de Actas.
  6. Bertagna, Federica (2007a). La inmigración, cit., pp. 177-178.
  7. La expresión corresponde al cónsul general de Italia, Ettore Baistrocchi. Asimismo, la Embajada de Italia en la Argentina tampoco tenía una buena impresión de Gisuti. Capuzzi, Lucia (2006). Cit., p. 316.
  8. “La Federazione delle Società Italiane rinasce a nuova vita”, Risorgimento, año vi, n.º 608, 2 de octubre de 1951, p. 2.
  9. Acta n.º 51. Reunión extraordinaria del Consejo Directivo Federal, Buenos Aires, 2 de julio de 1951, Archivo FEDITALIA, Libro de Actas.
  10. Capuzzi, Lucia (2006). Cit., pp. 315-321.
  11. Acta n.º 52. Reunión extraordinaria del Consejo Directivo Federal, Buenos Aires, 29 de agosto de 1951, Archivo FEDITALIA, Libro de Actas.
  12. Capuzzi, Lucia (2006). Cit., pp. 315-321.
  13. Smolensky, Eleonora (2013). Cit., p. 582.
  14. “Perón parla agli italiani in italiano”, Bollettino Informativo di FEDITALIA, año ii, n.º 19-20, Buenos Aires, noviembre y diciembre de 1954, p. 3.
  15. Ibid.
  16. Acta n.º 53. Reunión extraordinaria del Consejo Directivo Federal, Buenos Aires, 17 de septiembre de 1951, Archivo FEDITALIA, Libro de Actas.
  17. Según la investigación realizada por Bertagna, a partir del análisis del libro de verbales de FEDITALIA, la lista se compone de Edoardo Flacduoelle, quien fue comandante en jefe de las Brigadas Negras de la República de Saló; Luigi Gianturco, colaborador del Movimiento Italiano Femminile; Gaio Grandenigo, miembro del Ufficio de la Guardia Nacional Republicana en Verona durante la República de Saló; y Pietro Gazzotti, quien desempeñó tareas en la dirección del Partido Nacional Fascista, encarcelado en julio de 1943 y que, posteriormente, emigró a la Argentina. Ver Bertagna, Federica (2007a). La inmigración, cit., pp. 223-224.
  18. Bertagna, Federica (2007a). La inmigración, cit., p. 224.
  19. Capuzzi, Lucia (2006). Cit.
  20. “Le Autorittà dell’aggrupazione italiana del Movimiento Peronista degli Stranieri”, Giornale d’Italia, año xlviii, n.º 9.481, Buenos Aires, p. 2. Grillo también se había destacado como miembro del Comité Organizador del ii Congreso General Extraordinario de 1954. Ver Boletín Informativo de la Federación General de Sociedades Italianas de Socorros Mutuos y Recreativas de la República Argentina, año 2, n.º 19-20, p. 17.
  21. Mario Pascuzzi de Fazio se desempeñó como director de L’Eco D’Italia de Buenos Aires entre 1970 y 1975. Ver Maggio, Ángel (2017a). “Identidades…”, cit.
  22. “Comunicato della A. Italiana Peronista”, Corriere degli Italiani, año vi, n.º 503, Buenos Aires 9 de diciembre de 1954, p. 2. La agrupación, que no dependía del MPE, fundada el 7 de noviembre de 1954, sita en la calle Catamarca 111 de la Ciudad de Buenos Aires, buscaba no entrar en conflicto con la otra y llamaba a los italianos a afiliarse a las dos. Contaba con sedes en Lanús, Lomas de Zamora, La Matanza, Punta Alta, General López (Santa Fe) y Río Negro. Además, hacia principios de 1955, tenía planes de expansión a La Plata, Rosario, Mendoza, Santa Fe, Tucumán, Catamarca, La Rioja, Salta y Jujuy. “Nuovi delegati della ‘Aggruppazione italiana peronista’”, Giornale d’Italia, año il, n.º 9.538, Buenos Aires, 11 de febrero de 1955, p. 2. Manifestaba no ser una “institución mutualista común”, sino un “ente que, bajo la guía del justicialismo, va al encuentro de todas las necesidades morales y materiales de sus afiliados con espíritu de equidad y justicia”. “Costituita l’Aggruppazione Italiana peronista di via Catamarca 111”, Giornale d’Italia, año il, n.º 9.546, Buenos Aires, 22 de febrero de 1955, p. 2.
  23. “Il Movimento Peronista degli stranieri”, Giornale d’Italia, año il, n.º 9.506, Buenos Aires, 5 de enero de 1955, p. 2.
  24. “Si organizza la sezione italiana del ‘Movimiento Peronista Extranjeros’”, Corriere degli Italiani, año vi, n.º 474, Buenos Aires, 5 de noviembre de 1954, p. 2.
  25. En general, estas instituciones de extranjeros ligadas al peronismo no eran bien vistas por algunos miembros de las comunidades inmigrantes ni por las autoridades diplomáticas. Respecto a la primera observación, Bertagna recupera un testimonio del presidente de la Asociación Argentina Amigos de Italia, el piloto de guerra Eduardo Olivero, que describe estas instituciones como una suerte de club conformado por descendientes de italianos, enfocadas en la promoción de actividades culturales. Ver Bertagna, Federica (2007a). La inmigración…, cit., p. 243. Sobre la desconfianza que generaba el MPE en el cuerpo diplomático, hemos accedido a una nota de la Embajada de Suiza en Buenos Aires, donde se detalla un encuentro, en diciembre de 1954, entre funcionarios de esta cartera y el inmigrante suizo Gustav Müller, quien se desempeñaba como inspector general y delegado nacional de este movimiento. En dicha reunión, Müller señaló que el MPE se había creado a instancias del presidente Perón bajo la supervisión directa del vicepresidente de la República, Almirante Teisaire, quien le había pedido a él que se uniera a la organización. También afirmó que el MPE contaba en ese momento con más de ochocientos mil inmigrantes asociados. Müller explicó que el MPE se extendía a todas las provincias y que tenía como propósito el desarrollo del turismo en todos los rincones del país a través de la construcción de hoteles; de la promoción de las relaciones culturales por medio del intercambio estudiantil entre Argentina y los distintos países; de la creación de escuelas para que los extranjeros pudieran aprender el idioma y familiarizarse con la forma de vida de los argentinos; y de la promoción de las posibilidades económicas del país. Según su testimonio, este programa se iba a llevar a cabo con la contribución financiera de empresas extranjeras que ya habían demostrado su buena voluntad ofreciendo espontáneamente donaciones. Si bien Müller afirmó en un primer momento que el objetivo del MPE no sería intervenir en la política del régimen, luego sostuvo que entendía las reservas de las autoridades suizas en la Argentina acerca de apoyar a una institución que estaba llamada a participar, aunque sea de una manera mínima, en la política local. Finalmente, en dicho informe se describía a Gustav Müller como un “megalómano” que se parecía a quien fuera su propio ídolo en la infancia, Adolf Hitler. Entendían que era “un hombre decididamente peligroso”. Ver “Notice. Movimiento Peronista de los Extranjeros”, Fleury, Antoine et al. (Eds.) (2003). Diplomatic Documents of Switzerland, vol. 19, Documento n.º 141, Zürich/Locarno/Genève. Disponible en dodis.ch/9063, consultado el 25 de marzo de 2022.
  26. En las páginas del Il Mattino d’Italia, se mencionaba que esta asociación había sido promovida por un grupo de intelectuales, en su mayoría italianos, y que su objetivo sería “desarrollar activamente las relaciones culturales entre Italia y Argentina, coordinando este movimiento de manera efectiva y permanente”. También se destacaba la trayectoria de su presidente, Arturo Rossi, quien, ante las sanciones impuestas al país peninsular, había impulsado la creación del Comité Argentino pro-Italia. Ver “Costituzione de la ‘Agrupación Argentina Amigos de Italia’”, Il Mattino d’Italia, año viii, n.º 2.572, Buenos Aires, 25 de junio de 1937, p. 5.
  27. Rossi y Boccia tenían una fluida relación, ya que ambos eran médicos del Hospital Italiano y miembros de la Asociación Argentina de Biotipología, Eugenesia y Medicina Social, siendo Rossi su director. En 1935, Arturo Rossi había creado en Buenos Aires el Comité Pro-Italia para reunir firmas de intelectuales argentinos contra las sanciones impuestas al régimen de Mussolini en Italia. Ver Scarzanella, Eugenia (2006). “Los intelectuales ítalo-argentinos: ¿un posible liderazgo étnico? Estudio de caso: la Asociación Argentina de Biotipología, Eugenesia y Medicina Social (1930-1943)”. En Alicia Bernasconi y Carina Frid (Eds.), De Europa a las Américas. Dirigentes y Liderazgos (1880-1960) (pp. 99-112). Buenos Aires: Biblos.
  28. Acta sin número. Reunión ordinaria del Consejo Directivo, Buenos Aires, 30 de junio de 1937, Archivo FEDITALIA, Libro de Actas.
  29. Bertagna, Federica (2007a). La inmigración…, cit., p. 226.
  30. La Asociación Argentina Amigos de Italia tuvo una participación destacada en el ii Congreso General Extraordinario de 1954 de FEDITALIA, ya que su presidente, el mayor Olivero, fue uno de los oradores del evento. Ver Boletín Informativo de la Federación General de Sociedades Italianas de Socorros Mutuos y Recreativas de la República Argentina, año 2, n.º 19-20, pp. 6-8. De hecho, la Federación agradecería la invaluable ayuda que la Asociación Argentina Amigos de Italia le había prestado para la organización del segundo congreso. Ver Acta n.º 118. Reunión extraordinaria del Consejo Directivo Federal, Buenos Aires, 18 de noviembre de 1954; y Acta n.º 120. Reunión extraordinaria del Consejo Directivo Federal, Buenos Aires, 3 de marzo de 1955, Archivo FEDITALIA, Libro de Actas. En las fuentes antes referidas, también se menciona que Mario Locati integraba los consejos directivos de FEDITALIA y de la Asociación Argentina Amigos de Italia.
  31. “Il presidente Perón ha inaugurato l’associazione ‘Amigos de Italia’”, Corriere degli Italiani, año vi, n.º 470, Buenos Aires, 1 de noviembre de 1954, p. 2.
  32. “I discorsi pronunciati nella grande manifestazione organizzata dalla Ass. Argentina ‘Amigos de Italia’”, Giornale d’Italia, año xlviii, n.º 9.453, Buenos Aires, 2 de noviembre de 1954, p. 3.
  33. “La ‘Amigos de Italia’ a Lobos”, Giornale d’Italia, año xlviii, n.º 9.482, Buenos Aires, 6 de diciembre de 1954, p. 2.
  34. Desde el relanzamiento de la Asociación Argentina Amigos de Italia, y hasta el golpe de Estado al presidente Perón, hemos evidenciado que esta institución llevó a cabo una gran cantidad de eventos y actividades que eran reflejados periódicamente en los diarios italianos afines al gobierno peronista. “As. Amigos de Italia”, Giornale d’Italia, año il, n.º 9.528, Buenos Aires, 31 de enero de 1955, p. 2; “Gran festival artistico della As. Ar. Amigos de Italia”, Giornale d’Italia, año il, n.º 9.530, Buenos Aires, 2 de febrero de 1955, p. 2; “La ‘Amigos de Italia’ a Monte”, Giornale d’Italia, año il, n.º 9.572, Buenos Aires, 24 de marzo de 1955, p. 2; “La ‘Amigos de Italia’ inaugura domani la filiale del Tigre”, Giornale d’Italia, año il, n.º 9.573, Buenos Aires, 25 de marzo de 1955, p. 2; “Mostra della Associazione Argentina Amigos de Italia”, Giornale d’Italia, año il, n.º 9.648, Buenos Aires, 23 de junio de 1955, p. 2; “Asociación Argentina Amigos de Italia”, Giornale d’Italia, año il, n.º 9.708, Buenos Aires, 5 de septiembre de 1955, pp. 4-5.
  35. Esta situación ha sido señalada previamente por Bertagna, Federica (2007a). La inmigración…, cit., p. 219. Según el informe presentado por la comisión investigadora del gobierno militar que depuso al presidente Juan Domingo Perón, Risorgimento fue la cuarta publicación que más dinero recibió entre el 2 de enero y el 30 de septiembre de 1955, $225.000 m/n; y L’Italia del Popolo figura en el puesto catorce, con $108.000 m/n. Estas dos publicaciones también figuran como las que mayores subvenciones recibieron de la Secretaría de Prensa y Difusión entre 1948 y 1955: Risorgimento $425.000 m/n y L’Italia del Popolo $216.000 m/n. Ver Vicepresidencia de la Nación, Comisión Nacional de Investigaciones, Documentación autores y cómplices de las irregularidades cometidas durante la segunda tiranía, Tomo ii, Buenos Aires, 1958, pp. 537-538 y 588.
  36. “Le trattative fra i capi militari per mettere fine alle ostilità in tutto il paese”, Risorgimento, año x, n.º 1.813, Buenos Aires, 21 de septiembre de 1955, p. 1.
  37. “È stato dichiarato lo stato d’assedio in tutta la nazione”, Giornale d’Italia, año il, n.º 9.719, Buenos Aires, 17 de septiembre de 1955, p. 1; “Il Gen. Lonardi assume oggi la presidenza”, Giornale d’Italia, año il, n.º 9.724, Buenos Aires, 23 de septiembre de 1955, p. 1; “Il pres. Lonardi assicura agli argentini pace e libertà”, Giornale d’Italia, año il, n.º 9.725, Buenos Aires, 24 de septiembre de 1955, p. 1.
  38. “Grande giornata di entusiasmo popolare per l’insediamento del capo provvisorio dello stato”, Corriere degli Italiani, año vii, n.º 745, Buenos Aires, 24 de septiembre de 1955, p. 1.
  39. La radicación de empresas italianas en la Argentina estuvo auspiciada por la Comisión Nacional de Radicación de Empresas (CONRI) creada en 1948, organismo encargado de la selección de proyectos para la instalación de empresas extranjeras en el país a partir de beneficios crediticios y arancelarios. Estas empresas extranjeras contribuyeron a la instalación de obreros calificados y personal jerárquico en la Argentina. Ver Bertagna, Federica (2016). “Empresas…”, cit.
  40. Scarzanella, Eugenia (2016). Abril…, cit. Además, cobraron relevancia algunos representantes de filiales locales de empresas italianas de creciente presencia en el país, que ya hemos mencionado anteriormente, como Ugo Baldi y Vicenzo Taddei, de Galileo Argentina; o Aurelio Peccei y Oberdan Sallustro, del grupo Fiat Concord; entre muchos otros. Una de las principales características de estos nuevos empresarios italianos fue que muchos de ellos tuvieron una activa participación en el asociacionismo.
  41. Por su parte, funcionarios del gobierno peronista habían establecido vínculos directos con miembros de las fuerzas políticas italianas “de derecha”, según fueron calificadas por el embajador argentino en Italia, Rafael Ocampo Giménez. En una nota enviada en 1948 por el embajador al ministro de Relaciones Exteriores y Culto, Juan Atilio Bramuglia, comentaba cómo el consulado en Nápoles tenía la orden de solicitar a la Democracia Cristiana los antecedentes políticos de las personas que desearan emigrar a la Argentina y que, en caso de detectar una filiación comunista, esta información debía ser corroborada con miembros del Partido Nacional Monárquico y del Movimiento Social Italiano. El mismo procedimiento se implementó tanto en el Consulado de Génova como en el de Roma. Ver AHCA, División Política, Caja n.º 23, Exp. n.º 3, “Asuntos varios”, 15/05/1948.
  42. Capuzzi, Lucia (2006). Cit., pp. 165-167.
  43. I Congreso Extraordinario de Entidades Italianas. Federación General de Sociedades Italianas de Socorros Mutuos y Recreativas de la República Argentina. 27 y 28 de octubre – 15 y 16 de diciembre de 1951, p. 5.
  44. Ibid., p. 8.
  45. Es preciso señalar que hasta 1952 la consolidación del sistema de salud durante el peronismo se centró en los hospitales públicos y que, posteriormente, y hasta 1955, los policlínicos sindicales fueron cobrando importancia, hasta contar entre sus beneficiarios con el 75 % de la población del país en la década de 1970. Esta transformación tuvo como propósito solucionar la profunda crisis del sistema de salud basado en las sociedades de socorros mutuos, el cual se encontraba en serios problemas desde la década de 1920, al tiempo que muchas instituciones fueron reconvertidas en obras sociales o bien desaparecieron. Belmartino, Susana (2005). Cit., pp. 110-120.
  46. Como se desarrollará en los sucesivos capítulos, con la reforma del estatuto de FEDITALIA de 1968, se suprimieron todas las prestaciones mutuales de la Federación.
  47. “Perón riceverà stamane i delegati”, Risorgimento, año vi, n.º 627, 29 de octubre de 1951, p. 1.
  48. “’Per noi un italiano non sarà mai straniero’ dice il gen. Perón ai rappresentanti della collettività”, Risorgimento, año vi, n.º 627, 30 de octubre de 1951, pp. 1-2.
  49. “Una delegazione italiana ha reso omaggio al Gen. Perón”, Giornale d’Italia, año xlv, n.º 8.544, Buenos Aires, 31 de octubre de 1951, p. 3.
  50. “La chiusura del Congresso della Federazione”, Risorgimento, año vi, n.º 671, 18 de diciembre de 1951, p. 2.
  51. Circular n.º 8/54 del Congreso General Extraordinario de FEDITALIA. Federación General de Sociedades Italianas de Socorros Mutuos y Recreativas de la República Argentina, Buenos Aires, 1954.
  52. Nota enviada el 1 de junio de 1954 a la Casa de Gobierno. Archivo FEDITALIA.
  53. “La solemne sesión inaugural”. Boletín Informativo de la Federación General de Sociedades Italianas de Socorros Mutuos y Recreativas de la República Argentina, año 2, n.º 19-20, Buenos Aires, 1954, p. 3.
  54. “Il Gen. Perón e l’emigrazione italiana in una intervista col Dr. Foà”, Giornale d’Italia, año xlviii, n.º 9.461, Buenos Aires, 11 de noviembre de 1954, p. 1.
  55. “Il presidente Perón ha inaugurato ieri il congresso di FEDITALIA”, Giornale d’Italia, año xlviii, n.º 9.462, Buenos Aires, 12 de noviembre de 1954, p. 1.
  56. “Il congresso di FEDITALIA”, Giornale d’Italia, año xlviii, n.º 9.463, Buenos Aires, 13 de noviembre de 1954, p. 2.
  57. “Si è chiuso il congresso di FEDITALIA”, Giornale d’Italia, año xlviii, n.º 9.464, Buenos Aires, 15 de noviembre de 1954, p. 2.
  58. “Il generale Perón para in italiano al congresso della federazione”, Corriere degli Italiani, año vi, n.º 480, Buenos Aires, 12 de noviembre de 1954, pp. 1-2.
  59. “La chiusura del congresso della ‘FEDITALIA’”, Corriere degli Italiani, año vi, n.º 482, Buenos Aires, 15 de noviembre de 1954, pp. 2-3.
  60. Bertagna, Federica (2007a). La inmigración…, cit., pp. 163-172.
  61. Pucciarelli, Eugenio y otros (1992). Rodolfo Mondolfo, maestro insigne de filosofía y humanidad. Buenos Aires: Asociación Dante Alighieri, pp. 52-53.
  62. “Nacimiento de Sportivo Italiano”, Club Sportivo Italiano, disponible en <http://www.depitaliano.com.ar/historia.htm>, consultado el 24 de enero de 2022.
  63. Maggio, Ángel (2017a). “Identidades…”, cit.
  64. Sforza fue un activo militante del antifascismo desde su exilio y uno de los principales oradores de la Conferenza Panamericana de Italia Libera de 1942. Recordemos que Ettore Rossi había sido miembro de Italia Libera de Argentina y Sforza de la Mazzini Society. Ver Huernos, Marcelo (2017). Op. cit.
  65. Bertagna, Federica (2007a). La inmigración…, cit., p. 180.
  66. Ibid.
  67. “La Embajada de Italia y la tarea de impulsar la ayuda del pueblo italiano”, L’Unità degli Italiani, año i, n.º 5, Buenos Aires, 15 de marzo de 1946, p. 6.
  68. “Para la unificación de toda la colectividad italiana en torno a la nueva Italia democrática que está surgiendo”, L’Unità degli Italiani, año i, n.º 44, Buenos Aires, 14 de diciembre de 1946, p. 4.
  69. “Llamado a todos los sectores democráticos”, L’Unità degli Italiani, año ii, n.º 54, Buenos Aires, 7 de marzo de 1947, p. 6.


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