El propósito de este capítulo consiste en analizar el surgimiento de un nuevo grupo de dirigentes que condujeron los destinos del asociacionismo italiano. Por tal motivo, nos enfocaremos en estudiar la trayectoria de estos líderes y los proyectos que encarnaron, bajo las políticas establecidas por el gobierno italiano para los ciudadanos residentes en el extranjero.
Comenzaremos analizando los principales emprendimientos de los grupos dirigentes que estuvieron al frente de FEDITALIA durante este período. Esta fue una etapa que se caracterizó por el retorno de muchas instituciones a la Federación y por el esfuerzo de los líderes para consolidar la unidad del grupo. Al mismo tiempo, será interesante comparar las características que tuvo la renovación dirigencial en FEDITALIA con lo que ocurría en otras asociaciones italianas de base.
Continuaremos con el análisis de la década de 1960 interesándonos en el desempeño de los nuevos representantes del asociacionismo durante las visitas de los presidentes italianos a la Argentina.[1] Entendemos que estos viajes consolidaron a los líderes que, a pesar de las diferencias políticas del pasado reciente, habían llevado adelante la “pacificación” dirigencial y promovido la construcción de relaciones interpersonales entre dirigentes del asociacionismo antes enfrentados.
Posteriormente, estudiaremos los vínculos entre los grupos dirigentes cercanos y opositores a FEDITALIA con los periódicos italianos de Buenos Aires, teniendo en cuenta que estas publicaciones sirvieron para poner en discusión los proyectos dirigenciales, al tiempo que funcionaron como canal de comunicación entre los dirigentes y la comunidad. Por tal motivo, hemos considerado importante identificar algunos de los principales responsables de estos periódicos con la finalidad de vincularlos con los líderes de cada período y entender la línea editorial de las publicaciones más relevantes.
Finalmente, analizaremos el surgimiento de federaciones, asociaciones y periódicos italianos en la Argentina desde la década de 1970. La aceptación y el reconocimiento de estas nuevas instituciones por parte de FEDITALIA resultaron clave para mantener la unidad del asociacionismo, pero al mismo tiempo derivaron en la aparición de instituciones que enfrentaron en diversos temas a los líderes de los espacios tradicionales.
5.1. La renovación dirigencial en FEDITALIA
A partir de 1955, se produjo un profundo proceso de reestructuración en la conducción de FEDITALIA. Entre los principales cambios que acontecieron durante esta etapa, debemos mencionar el retorno de muchas asociaciones que habían estado alejadas de la Federación. A los pocos días de la realización del segundo congreso de FEDITALIA, Giuseppe Spinelli dejó la presidencia y se radicó en la Ciudad de México. Por el lapso de ocho meses, hasta que se organizaron las elecciones, la presidencia recayó en Federico Menna, su vicepresidente, exfuncionario fascista.[2] Con la elección de Vicenzo Taddei, quien fuera presidente entre 1955 y 1956, se conformó un nuevo consejo directivo donde “había hombres de tendencias e ideologías opuestas que hablaban el mismo idioma y expresaban la firme intención de encontrarse en FEDITALIA y hacer de este organismo un poderoso instrumento de la “italianidad”.[3]
Taddei emprendió, junto al dirigente Oreste Biasutto, diferentes viajes a las comunidades italianas de distintas provincias de la Argentina para tratar de reconstruir lazos.[4] El objetivo de estas visitas era realizar un diagnóstico de la situación de las asociaciones del interior y convocarlas a que se afiliaran a la Federación. En un informe elaborado por FEDITALIA en 1956, dirigido al interventor de la Dirección de Mutuales, se mencionaba la existencia de ciento sesenta y tres asociaciones afiliadas a la Federación.[5] Para que se entienda lo dramático de la situación, hay que considerar que estas eran apenas un poco más de la mitad de las que se habían registrado en 1923. Como ya mencionamos, esta merma no se debía a una disminución en la cantidad de asociaciones italianas, sino a que la gran mayoría de ellas no estaba federada.
Con este cambio de rumbo, varios sectores alejados fueron retornando a FEDITALIA. Un ejemplo de esto lo constituyen los dirigentes socialistas y comunistas del asociacionismo italiano de Argentina reunidos en la Azione Italiana Garibaldi (AIG). En 1956, el periódico que editaba esta entidad, Italia, dio a conocer una resolución del Consejo Ejecutivo Nacional de la AIG que manifestaba su adhesión a la Federación y a la unidad de la comunidad italiana.[6]
Ese mismo año se llevaron a cabo las elecciones de autoridades de FEDITALIA, y los dirigentes de la AIG declararon su apoyo a la lista de unidad encabezada por Franco Garofalo, quien finalmente fue electo presidente hasta 1958, ya que consideraba que lideraría un proyecto de renovación democrática de la institución, a partir de la consulta y participación de la mayoría de los representantes de las asociaciones.[7]
Sin embargo, el apoyo a la nueva conducción no era incondicional. Los líderes de la AIG entendían que, con el proceso de renovación dirigencial en marcha, debía llevarse a cabo una redefinición de los objetivos que debía tener FEDITALIA. Consideraban que la Federación debía contar con un programa que tuviera como eje la contribución a los principales problemas de los inmigrantes, como las facilidades para el envío de remesas, el otorgamiento de una pensión, el reconocimiento de títulos secundarios y universitarios, el derecho a tierra y a herramientas de trabajo para los agricultores, el reconocimiento a la cualificación adquirida en Italia por parte de los trabajadores, y la libertad de participar en sindicatos. Además, afirmaban que las necesidades de los inmigrantes italianos debían ser “un impulso de la nueva junta directiva de FEDITALIA, y no limitarse a defender los intereses de los italianos más ricos [traducción del autor]”.[8]
En 1961, durante la presidencia de Mario Anfossi (1958-1962), vio la luz el informe La Cittadinanza dell’emigrato nella riforma legale italiana, elaborado por el presidente de la asociación Dante Alighieri de Buenos Aires, Dionisio Petriella, por encargo de la Federación. Esta publicación se enmarcó en el contexto del debate de una nueva ley de ciudadanía que estaba teniendo lugar en el Parlamento italiano. El principal problema que exponía Petriella era la necesidad de que se reconociera la doble ciudadanía para el caso de los emigrantes italianos que habían obtenido la ciudadanía del país de destino y para los hijos de los ciudadanos italianos con residencia en el extranjero, a quienes ya les correspondía la ciudanía italiana por el principio de jus soli.[9]
Según el informe, la pérdida de la ciudadanía italiana debía ocurrir únicamente en caso de expresa renuncia del ciudadano; si este aceptaba empleo de un gobierno extranjero; si cumplía con el servicio militar en otro país; o bien en caso de cometer actos perjudiciales para el honor. Además de esta publicación, FEDITALIA había enviado a Franco Garofalo como representante a una reunión –organizada por la Associazione Nazionale Famiglia degli Emigranti (ANFE) y llevada a cabo en Roma en 1959– en la cual se abordaron cuestiones referidas a la situación de los ciudadanos italianos en el extranjero. Por otra parte, en reuniones privadas que habían mantenido dirigentes de la comunidad italiana con el presidente italiano Giovanni Gronchi durante su visita a la Argentina en 1961, le habían planteado la cuestión de la doble ciudadanía.[10]
Ante la renuncia de Anfossi, la elección por unanimidad de Vittorio Fabrizi como presidente de la institución (1962-1966) no despertó ninguna objeción. Sin embargo, el conflicto se originó al momento de intentar fusionar dos listados preliminares para conformar la tradicional lista de unidad que venía implementándose en las últimas elecciones. Por un lado, Corriere degli Italiani criticó la falta de representatividad de la lista de unidad:
Nos acostumbramos a las elecciones de FEDITALIA con una lista única, preparada de antemano con el criterio de la ensalada de frutas: algunos delegados católicos y algunos masones, algunos nostálgicos de regímenes pasados y algunos soñadores de regímenes futuros, algunos demócratas y algunos totalitarios, algunos representantes de la nueva emigración, algunos exponentes del mutualismo y algunos empresarios industriales [traducción del autor].[11]
Italia d’Oltremare, por su parte, entendía que, si se trataba de una práctica habitual, debía ser desterrada y alegaba, a favor de esta posición, que FEDITALIA debía continuar siendo apolítica. Además, objetaba la falta de preparación de la elección, ya que muchas asociaciones con derecho a voto no se habían hecho presentes en la asamblea ni enviado representante. De todas formas, el periódico llamaba a apoyar a la nueva gestión de Fabrizi, la que debía centrarse en que las asociaciones italianas retornaran a la Federación para que esta continuara teniendo un rol activo en la comunidad.[12]
En 1962 se realizó el III Congreso General Extraordinario de FEDITALIA. Las reuniones preparatorias nos permiten evidenciar el cambio de paradigma que atravesaba a los dirigentes de la Federación. En primer lugar, se estableció la necesidad de conseguir financiamiento externo para la realización del evento, ya que, según la junta organizadora, la única forma de asegurar la independencia política sería evitando la ayuda económica del gobierno argentino. También se dispuso la necesidad de cursar invitaciones a todas aquellas asociaciones italianas, federadas o no a la institución. Esta amplia convocatoria pone en relieve que el proceso de retorno de las asociaciones a FEDITALIA se desarrolló de manera lenta.[13]
En la segunda reunión de la junta, el empresario de Fiat Concord, Oberdan Sallustro, se comprometió a brindar ayuda “con todo lo referente a los móviles y realización del evento”, aunque se excusó de participar de la organización por falta de tiempo. Asimismo, se mencionó el apoyo de diputados del Parlamento italiano a la realización del encuentro. Por otra parte, se establecieron las siguientes comisiones de trabajo para la organización del III Congreso: Federalismo o Confederalismo, Mutualismo y Asociacionismo, Deporte y Turismo, Cultura, Sociales, Beneficencia, Industria y Comercio, Previsión Social, Legislación, Inmigración, Prensa y Propaganda.[14]
Entre los miembros del comité organizador del congreso, participaron importantes dirigentes de la comunidad como Mario Fano, de la Associazione del Calcio Italiano in Argentina; el empresario Agostino Rocca; Ugo Baldi y Francesco Roncoroni, de la Sociedad Italiana de Beneficencia del Hospital Italiano; Francesco Ruffa, presidente de la AIMI; y Franco Garofalo, de la Unione Nazionale Ufficiali in Congedo Italiani, entre otros.[15] A diferencia de los anteriores congresos, este no tuvo una cobertura periodística relevante.
En 1964, FEDITALIA publicó el libro Gli Italiani in Argentina, Problemi e istanze, aunque rápidamente fue conocido bajo el nombre de “El libro blanco”. Lo que motivó la preparación de este informe fue la inminente llegada del presidente italiano Giuseppe Saragat el año próximo. La Federación expuso en este informe las principales problemáticas que estaban atravesando a la comunidad italiana de la Argentina y algunas alternativas para mejorar su situación.[16]
La elección de Dionisio Petriella como presidente de la Federación (1966-1971) ocurrió en un contexto singular: desde hacía unos meses, se venía discutiendo la legitimidad que tenía FEDITALIA para arrogarse la representatividad de toda la comunidad cuando, según las propias estimaciones, solo estaba federado el 30 % de las asociaciones italianas del país.[17]
Bajo su presidencia, en 1967 se llevó a cabo el primer censo de asociaciones italianas en la Argentina elaborado por la Federación. Este se organizó a través de las distintas agencias consulares del país, invitándolas a que informaran cuáles eran las instituciones que se encontraban activas en su jurisdicción. El análisis de las fichas censales halladas en el archivo de FEDITALIA nos permite afirmar que para ese año había en la Argentina por lo menos cuatrocientas doce instituciones, entre las que el censo menciona asociaciones de socorros mutuos, culturales, deportivas y católicas –sin contar las existentes en la Ciudad de Buenos Aires–,[18] la gran mayoría de las cuales se encontraban aún sin afiliarse a la Federación. Sin embargo, la tarea de recorrer el país para interiorizarse de la situación de las asociaciones y convocarlas a participar de FEDITALIA había comenzado a dar sus frutos: poco más de cincuenta instituciones se afiliaron a la Federación entre 1965 y 1967.[19] Este proceso de reapertura y mayor participación terminaría de consolidarse con la reestructuración institucional realizada a partir del IV Congreso General de FEDITALIA de 1973.
Entre 1967 y 1970, se publicó una nueva edición de la revista FEDITALIA que contó con ocho números de aproximadamente cuarenta páginas por ejemplar. Esta publicación institucional daba cuenta de distintos aspectos de la cultura oficial italiana, de la situación de los inmigrantes en la Argentina, de la actualidad de las distintas asociaciones y personalidades destacadas y de las empresas italianas o de inmigrantes italianos radicados en el país. La revista mantuvo un costo de cien pesos a lo largo de los cuatro años y contaba con publicidad de las más importantes firmas italianas que operaban en el país sudamericano, como el Banco de Italia y Río de la Plata, Fiat Concord, Cinzano, Techint, Gancia, Zanella, Olivetti, Compañía Ítalo-Argentina de Electricidad, Alitalia, Pirelli, entre otras.
Por otra parte, en 1968 tuvo lugar la tercera reforma del estatuto de la Federación. El principal objetivo de esta nueva reglamentación era anular los cambios realizados en 1954. Se eliminó el artículo donde se manifestaba la colaboración con el Estado argentino para resolver problemas que afectaran a las asociaciones y sus afiliados, se suprimió la posibilidad de intervenir como “árbitro amigable” en conflictos entre asociaciones y se dejó sin efecto la adopción del “Himno a Roma” como himno oficial de la institución. Además, se suprimieron todos los artículos referidos a las regulaciones mutuales, establecidos desde la fundación de FEDITALIA, evidenciando el cambio de carácter de la Federación.[20]
También en 1968 se promovió la realización del Convegno di Studi sui problemi dell’Emigrazione Italiana in Argentina, que se llevó a cabo por iniciativa del periódico Corriere degli Italiani y de la Unione e Benevolenza. La importancia que tuvo el evento lo demuestran el listado de destacados oradores y la presencia de los máximos representantes del gobierno italiano en la Argentina y de los principales dirigentes de la comunidad. Entre los reclamos mencionados en la declaración final de este encuentro, se expresaba la necesidad de que el gobierno argentino promulgara una ley para reconocer la ciudadanía automática a los inmigrantes con residencia permanente, el llamado a que el gobierno italiano reconociera la doble ciudadanía para los italianos residentes en el extranjero y el pedido para reformar el Comitato Consultivo degli Italiani all’Estero (CCIE) con el objetivo de que tuviera un verdadero carácter representativo de los emigrados ante el gobierno italiano.[21]
Ahora bien, del análisis de las distintas fuentes halladas durante nuestra investigación, se desprende que, hacia fines de la década de 1960, comenzó a discutirse la mejor forma de reestructurar la Federación para que se adaptara al “despertar del espíritu asociativo” que se estaba perfilando. La reforma estatutaria de 1968 había concebido que las distintas federaciones del país podrían participar de FEDITALIA. El fuerte impulso de las federaciones regionales y sectoriales llevó al replanteo de la estructura del asociacionismo italiano en la Argentina. En un primer momento, se tomó la decisión de que el Consejo Directivo de FEDITALIA estuviera compuesto por representantes de las distintas federaciones, por lo que, a principios de junio, todos los miembros del Consejo presentaron la renuncia para conformar otro.[22]
Sin embargo, este proceso no convencía a todos los dirigentes de la comunidad. Ante los inminentes cambios de organización que se avecinaban en la Federación, apareció publicada una nota de opinión en L’Eco d’Italia donde se expresaba que la renuncia masiva de los miembros del Consejo Directivo se había originado en el descontento del propio presidente de FEDITALIA, Dionisio Petriella, porque los festejos del aniversario de la conformación de la República de Italia realizados en el Teatro Coliseo[23] habían sido organizados por el cónsul general Pasquale Calabrò y no por él. El artículo refería también que los cambios que se proponían en la Federación serían en vano, ya que no se comprendía cuál era la función de esta institución y que “se tiene la clara impresión de que sólo sirve para repartir cargos decorativos”. Incluso era bastante pesimista con respecto a la transformación que se avecinaba –de una federación a una confederación–, y agregaba: “… cero al cuadrado siempre da cero, creemos que las cosas no mejorarán mucho”.[24]
Pocos días después apareció un editorial en Corriere degli Italiani que respondía al cuestionamiento anterior. En este artículo se ponderaban los cambios en la estructura de la Federación al calor del fuerte dinamismo que tenía el asociacionismo italiano en ciudades que contaban con una federación propia como Rosario, Mar del Plata, Córdoba, Bahía Blanca y Río Negro. El beneficio de las nuevas federaciones se reflejaba en el establecimiento de un contacto directo con las asociaciones de base, algo que FEDITALIA no podía asegurarles. Al contrario de aquellos que consideraban este proceso “como un mal, porque fracciona los esfuerzos”, se sostenía que este cambio representaría una “evolución natural y positiva, ya que los problemas específicos de las distintas zonas pueden ser comprendidos mejor”. Finalmente, la nota editorial ponía de manifiesto que esta transformación sería paulatina, comenzando con la representación de las distintas federaciones en el Consejo Directivo para luego transformar a FEDITALIA en una confederación.[25]
De todas formas, el cambio institucional no avanzaba de acuerdo a lo que una parte de los dirigentes esperaba. Las federaciones del interior del país empezaban a tener un importante peso en la comunidad, pero no se sentían integradas a la conducción y cuestionaban que FEDITALIA estaba monopolizada por las asociaciones italianas de Buenos Aires. La Federación de Asociaciones Italianas de Mar del Plata, presidida por Valeriano Mancini, era la que mejor representaba esta disconformidad. Del otro lado, se defendían alegando que, a pesar de que las federaciones del interior contaban con representantes en el Consejo Directivo, estos participaban muy poco en las reuniones.[26]
Estaba claro que, en vistas a las transformaciones que requería esta institución, se discutía, al menos desde 1969, la realización de un congreso que permitiera llevar a cabo ciertas reformas estatutarias. Las alarmas se encendieron cuando, en mayo de 1970, se convocó a representantes de todas las federaciones italianas del país a debatir la creación de una confederación que las nucleara. Este proyecto se concibió por fuera de FEDITALIA y, de haber prosperado, habría dejado a esta institución sin un rol definido en la comunidad. De todas formas, no hubo decisiones concretas al respecto luego del encuentro, por lo que es dable pensar que esta convocatoria solo sirvió para expresar las distintas posturas. Sin embargo, también es posible afirmar que posicionó a las federaciones en un rol más relevante ante el Consejo Directivo de FEDITALIA.[27]
El 4 de julio de 1970, se llevó a cabo, en la sede de la asociación Dante Alighieri de Buenos Aires, una importante asamblea general de FEDITALIA en la que participaron representantes de asociaciones y federaciones italianas de todo el país. En este encuentro se produjo la elección del nuevo presidente de la entidad, Mario Fano (1970-1971).[28] Del análisis del registro del acto eleccionario, podemos inferir que Fano fue un candidato que surgió del consenso de las distintas instituciones allí presentes, ya que fue el único postulado, obteniendo cincuenta y dos votos, mientras que solo hubo un voto en blanco.[29]
Según lo establecido por el estatuto, el presidente electo dispuso la conformación de un nuevo consejo directivo compuesto por miembros de tres federaciones y veintinueve asociaciones, titulares y suplentes, provenientes de veinte localidades de Argentina, con una mayor proporción del Área Metropolitana de Buenos Aires. También se aprobó una moción que establecía la adopción de un principio confederal que permitiera establecer acuerdos tendientes a la conformación de una nueva confederación.[30]
En junio de 1971, se produjo, debido a cuestiones de salud, la renuncia de Fano como máxima autoridad de FEDITALIA. En su lugar se dispuso que el vicepresidente Bruno Calagrande (1971-1972) asumiera el cargo hasta completar los dos años de mandato que restaban.[31] Su participación en el Consejo Directivo de la Federación se había dado de modo repentino cuando, un mes antes de ser nombrado presidente, hacia fines de mayo de ese mismo año, se produjo la renuncia del vicepresidente Mario Anfossi, quien se desempeñaba como delegado del Círculo Italiano en la institución. El propio Círculo envió una carta a FEDITALIA donde anunciaba que Calagrande sería su nuevo representante en el Consejo Directivo.[32] Unos días después de su incorporación a FEDITALIA, asumía la presidencia.
Calagrande se propuso priorizar la realización del congreso a fin de sellar la transformación. Incluso el Consejo Directivo llegó a aprobar un proyecto de reforma del estatuto en el que se aceptaba la denominación de confederación en lugar de federación. Pese a los deseos de Calagrande, el congreso no alcanzó a realizarse. El enfrentamiento entre algunas de las federaciones del interior y las de la Región Metropolitana de Buenos Aires impedía la realización de un proyecto común. Para comprender mejor el clima interno de la comunidad, transcribiremos a continuación parte de un artículo de opinión publicado en Corriere degli Italiani, en el que se detalla un irónico decálogo enviado en castellano por un lector de la ciudad de Villa Gesell:
1. Si formáis parte de la Comisión Directiva no vayáis nunca a sus reuniones. En cambio, enojaos si no formáis parte de ella.
2. Si podéis, criticad siempre al presidente y demás miembros de la C.D. Pero cuidaos de apoyarla en sus tareas.
3. No aportéis nunca soluciones. En cambio, llevad siempre toda clase de problemas.
4. No aceptéis ninguna función en la Comisión Directiva. Es mucho más fácil descansar y murmurar.
5. Si en alguna reunión os piden vuestra opinión, responded que nada tenéis que decir. Pero después decid a todo el mundo como debían hacerse las cosas.
6. No hagáis nunca más de lo indispensable. Cuando los demás se encargan de las tareas más pesadas, decid que la institución está dirigida por una camarilla.
7. No os preocupéis por buscar nuevos dirigentes. Es más cómodo reelegir siempre los mismos y luego decid que se erigieron en dueños de la institución.
8. Si os exigen vuestras deudas tratad de seguir siempre “moroso” y luego decid que el fiado está hundiendo la institución.
9. Si llega a vuestras manos la correspondencia, tiradla al canasto sin darle lectura ni contestarla, ya sea del Estado o de la federación que os defiende.[33]
El director del periódico añadía a este texto unas preguntas retóricas:
¿No le parece, querido lector, que estos diez consejos pueden ser cuidadosamente meditados por algunos miembros de nuestras asociaciones, quienes, por supuesto, siempre están dispuestos a proclamar que quieren el bien de la asociación, mientras que los líderes la arruinan? Léase, por ejemplo, el consejo número 7: ¿no le parece escrito para quienes, dentro de nuestra comunidad, deploran la falta de una adecuada rotación en los puestos directivos? Lea los dos últimos consejos, ¿no cree que ayudan mucho a entender ciertas críticas dirigidas a Feditalia en los últimos años?
Hay varias cosas que andan mal en nuestra comunidad, hay problemas que llevan demasiado tiempo encima de la mesa y cuya solución no depende de la comunidad, pero hay otros que dependen directamente de la propia comunidad, en primer lugar, el de su estructura organizativa. El Decálogo relatado por el Sr. Vittorio Confetto nos muestra claramente cómo debemos hacer no para solucionar este problema, sino para agravarlo. Pero, como confío en que ese no es nuestro propósito, leemos el decálogo y tratamos de hacer lo contrario. Lo saludo cordialmente [traducción del autor].[34]
Estaba claro que, bajo estas disputas entre los dirigentes de la comunidad, se hacía sumamente difícil acordar un proyecto común de liderazgo. Si bien todos estaban convencidos de que FEDITALIA debía atravesar una importante reforma, no resultaba del todo claro quién, considerando el alto nivel de conflictividad que vivía el grupo, podría conducir esa transformación.
5.2. Dirigentes fascistas y antifascistas del asociacionismo en un mismo proyecto dirigencial
Como hemos mencionado anteriormente, luego de la posguerra de la Segunda Guerra Mundial, y lejos de iniciar una depuración de la comunidad, la renovación de los grupos dirigentes se dio en paralelo con un lento proceso de superación de las diferencias entre fascistas y antifascistas en consonancia con lo establecido por el gobierno italiano. El objetivo era olvidar el pasado reciente apelando, una vez más, a la “italianidad”, según lo expresó Dionisio Petriella:
… tratamos de introducir en los labios y en los corazones de nuestros amigos inmigrados el “chi ha avuto, ha avuto, chi ha dato, ha dato” (el que ha recibido, ha recibido y el que ha dado, ha dado), el estribillo de una canción por aquel entonces popularísima en Italia que exhortaba al olvido de todas las divisiones pasadas.[35]
Esto en la práctica no fue del todo sencillo, ya que, en ciertas disputas y enfrentamientos entre los distintos grupos, era común traer a colación la trayectoria política o el posicionamiento ideológico de la otra parte. En muchos altercados se hacía mención de los resabios fascistas que persistían dentro de la comunidad, incluso hacia mediados de la década de 1970.[36]
A continuación, nos proponemos demostrar que, si bien es cierto que en la comunidad hubo un proceso general de cambio dirigencial, al analizar algunas instituciones, pudimos observar que muchos líderes que habían apoyado al fascismo continuaron ejerciendo cargos representativos. También hemos encontrado que algunos líderes fascistas estuvieron presentes en diferentes eventos de la comunidad italiana de la posguerra de la Segunda Guerra Mundial, lo que muchas veces fue destacado por los propios dirigentes como un valor positivo del grupo cuyos líderes se enorgullecían de haber podido superar las diferencias
Empezaremos describiendo aquellas instituciones en las que la renovación no se produjo de forma inmediata. Lógicamente, por las características antes descriptas, en el Círculo Italiano, durante la primera mitad de la década de 1950, la presidencia estuvo ocupada por dirigentes que apoyaban al régimen. Después de Giuseppe Comin, la presidencia recayó en el ya mencionado Guido Spinelli (1953-1954) y luego en el empresario vitivinícola Máximo Fioravanti (1954-1956), quien ya lo había presidido en la década de 1930.[37]
Posteriormente, se consolidaron presidentes con perfil empresarial vinculados a los espacios tradicionales de la comunidad italiana de la Argentina, algunos de los cuales habían sido funcionarios del régimen fascista en Italia. Entre estos dirigentes empresarios, estaban Umberto Pagni (1957-1959), miembro de la Dante Alighieri de Buenos Aires; Agostino Rocca (1959-1965), a quien analizaremos en detalle en los próximos párrafos; Gino Miniatti (1965-1967), quien había sido ministro de Economía Corporativa de la República de Saló, vicepresidente del Hospital Italiano e integrante de la filial local de la empresa FIAT Concord Argentina; y Fausto Brighenti (1967-?), fundador de la empresa metalúrgica Corni, quien posteriormente presidiría la Sociedad Italiana de Beneficencia entre 1985 y 1986.[38]
Otro caso de lenta renovación dirigencial fue la Sociedad de Beneficencia del Hospital Italiano. Luego de la presidencia de Armari, el cargo fue desempeñado por Francesco Roncoroni (1946-1967), quien tenía fuertes vínculos con el fascismo italiano en la Argentina a partir de su relación con Vittorio Valdani. Fue director y vicepresidente del Banco de Italia y Río de la Plata, director de la Pirelli Argentina y presidente de la Fundación Vittorio Valdani, entre otros cargos dirigenciales.[39] A lo largo de sucesivos períodos, destacados profesionales y empresarios italianos, entre los que cabe mencionar a Agostino Rocca (1968-1971) y Antonio Macri (1980-1985), ejercieron la presidencia de esta sociedad de beneficencia.[40]
Entre el nutrido grupo de dirigentes que emprendieron la tarea de reconstrucción de los espacios de sociabilidad de la comunidad, debemos volver a mencionar a Ettore Rossi y a Dionisio Petriella, pero también a Gherardo Marone, Oreste Biasutto y Mario Anfossi. Estos líderes contaban con el importante apoyo de intelectuales como Rodolfo Mondolfo y Oberdan Caletti y de destacados empresarios como Torcuato di Tella y Oberdan Sallustro,[41] entre otros.[42]
Desde 1944 y hasta 1996, el presidente de la Dante Alighieri de Buenos Aires fue Dionisio Petriella. A lo largo de este tiempo, fue uno de los principales referentes intelectuales del grupo. Petriella ha realizado varias publicaciones e informes sobre la comunidad italiana de la Argentina, algunos de los cuales han sido consultados para la elaboración de esta investigación.[43]
Como destacamos anteriormente, a partir de 1955, un nuevo grupo dirigente se consolidó en la estructura de FEDITALIA. Analizando la lista de nombres de los presidentes que estuvieron al frente de la Federación hasta la década de 1970, se observa que la mayoría de ellos fueron importantes dirigentes del asociacionismo con amplia trayectoria antes y después de haber arribado a la presidencia de la Federación. Los empresarios italianos no estuvieron excluidos de la participación de FEDITALIA, sino que acompañaron a estos dirigentes en la conducción de la institución.
Un caso interesante es el de Agostino Rocca, un ferviente sostenedor del asociacionismo que participaba de encuentros periódicos con líderes de la comunidad.[44] Como señalamos oportunamente, fue presidente de la Sociedad de Beneficencia del Hospital Italiano y del Círculo Italiano. Sin embargo, rechazó en numerosas oportunidades ejercer el cargo de presidente de FEDITALIA, aunque posteriormente sería nombrado presidente honorario.[45] Su trayectoria constituye un verdadero ejemplo de la superación de las divisiones –tan anhelada por las autoridades gubernamentales italianas—. Luego de haber sido funcionario fascista, de haber llegado al puesto de director general del Istituto per la Ricostruzione Industriale (IRI) y de haber sido exonerado, en 1945, por su apoyo al régimen, este dirigente emigró a la Argentina gracias a su vínculo con Torcuato di Tella –quien, como ya mencionamos, era un activo líder antifascista—. Di Tella estaba buscando un experto en la industria siderúrgica con el fin de promover a un director consultor en su holding empresarial, y Agostino Rocca reunía estos requisitos.[46]
La alianza entre dirigentes de trayectoria y grandes empresarios que brindaron apoyo económico fue muy sólida, al punto que en 1972 asumió la presidencia de FEDITALIA Luigi Pallaro, un joven y exitoso empresario agroindustrial que, afectado por problemas de salud y siguiendo el consejo de su padre, decidió “dedicar el 30 % de su tiempo a la comunidad”. Al participar en este nuevo ámbito, dejó en claro al resto de los dirigentes que aspiraba a ejercer la máxima representación del grupo.[47]
Pallaro fue uno de los principales dirigentes que tuvo FEDITALIA a lo largo de su historia. Llevó adelante importantes transformaciones y fue el principal referente de un sólido grupo de dirigentes que ocupaban los más destacados espacios de sociabilidad de la comunidad. Pallaro mantuvo un estilo de conducción centrado en su persona.[48] Quizás el aspecto más cuestionable fuera la extensa perdurabilidad en la presidencia de la Federación, a lo largo de casi cuarenta años –respetando siempre los mandatos estatutarios, valga la aclaración–.
Una de las claves para entender la prolongada permanencia de Pallaro al frente de esta institución durante casi cuatro décadas es el respaldo brindado por este dirigente a los nuevos espacios de poder. Esto puede apreciarse, por ejemplo, en la reestructuración del asociacionismo. Mencionamos anteriormente que FEDITALIA, como resultado de su IV Congreso General Extraordinario de 1973, sufrió una importante reforma cuando pasó a ser una confederación que nucleaba federaciones. Lo interesante de este proceso es que la mayoría de las federaciones surgieron en la década de 1980, es decir, posteriormente a esta reforma.[49] Sin embargo, debemos mencionar ciertas excepciones, como la Federación de Asociaciones Italianas de Mar del Plata, de 1962; la Federación Asociaciones Católicas Italianas (FACIA), de 1963; la Federación de Asociaciones Italianas de Río Negro y Neuquén (FEIST), de 1966; y la Federación de Asociaciones Calabresas en Argentina (FACA), de 1973; entre otras.
Por tal motivo, consideramos que los líderes de la comunidad lograron promover un proceso iniciado con anterioridad. Este cambio abrió nuevos espacios intermedios de poder, dejando siempre a FEDITALIA como la cabeza principal del asociacionismo italiano en la Argentina. Al comienzo, muchas de las distintas federaciones, principalmente las de Buenos Aires, estuvieron conducidas por miembros que apoyaban al grupo liderado por Pallaro, creando una sólida estructura dentro de la comunidad. Podríamos afirmar que hubo más lugares de intervención dirigencial, pero ocupados por miembros de un mismo arco político.[50]
La falta de espacios de participación de poder para un determinado sector de la comunidad provocó el surgimiento de otros, a partir de emprendimientos personales o colectivos con un perfil fuertemente crítico. Un ejemplo de esto es el periódico L’Eco D’Italia, de Gaetano Cario, que rápidamente se posicionó como una publicación mucho más contestataria que sus contemporáneas Corriere degli Italiani y Tribuna Italiana.[51] Otros espacios institucionales de este grupo dirigencial, opositor a quienes conducían las entidades tradicionales del asociacionismo italiano, fueron el Patronato INCA y la Federazione Italiana dei Lavoratori Emigranti e Famiglie (FILEF), los que serán analizados detalladamente en el siguiente capítulo.
5.3. Las visitas de los presidentes Giovanni Gronchi y Giuseppe Saragat a la Argentina
El 8 de junio de 1960, luego de conocerse la noticia de que el presidente Giovanni Gronchi visitaría la Argentina, un grupo de dirigentes de la comunidad italiana se reunió para conformar un comité de recepción. Entre ellos estaban Mario Anfossi, presidente de FEDITALIA; Luigi Bisignani, director del Banco de Italia y Río de la Plata; Gilberto Brunelli, directivo de la Dante Alighieri y del Hospital Italiano; Davide Fossa, director del periódico Italia d’Oltremare; Francesco Giordano, presidente de la Asociación de Excombatientes de Guerra; Alvise Landini, presidente del Patronato Italiano; los mencionados Dionisio Petriella, Ettore Rossi y Agostino Rocca; el empresario de Fiat Concord Oderban Sallustro; Agide Gennari, de quien haremos mención en los siguientes párrafos; y Giuseppe Violini.[52]
En reuniones posteriores estos dirigentes confeccionaron una lista de miembros para crear un comité de recepción, tratando de asegurar la mayor representatividad posible sobre la base de nombres proporcionados por el Consulado General de Italia en Buenos Aires. El 25 de junio, se convocó a estos representantes para una primera reunión en el Círculo Italiano, tras la que todos los miembros visitaron al embajador de Italia en la Argentina, Francesco Babuscio Rizzo. Así surgió el Comité de la Colectividad Italiana de Buenos Aires.[53] En este mismo encuentro, se estableció una junta ejecutiva, compuesta por dieciséis dirigentes, para coordinar las acciones que desarrollar. Analizando su composición, observamos que se mantuvieron casi todos los miembros que habían sido convocados a principios de junio y que se incorporaron otros. En esta junta había algunos líderes que desempeñaban cargos específicos: Agostino Rocca, presidente; Mario Anfossi y Renato Bisignani, vicepresidentes; Dioniso Petriella, secretario general; Camillo Nardini, secretario de prensa; Manfredo Segre, secretario de organización; y Agide Gennari, tesorero.[54]
Así, se conformó una conducción que reunía a algunos de los más destacados empresarios italianos en la Argentina, quienes participaban en muchas de las instituciones tradicionales del asociacionismo. El Comité era un grupo mucho más amplio que llegó a contar con trescientos setenta miembros. Entre sus figuras más destacadas, podemos mencionar a Leonardo Alterisio, Mario Basti, Cesare Civita, Vittorio Fabrizi, Giangiacomo Foà, Adriano Masi, Umberto Pagni, Davide Spinetto y Vittorio Valdani, entre otros.[55]
Esta selección de nombres nos permite afirmar que muchos dirigentes que habían tenido un rol destacado durante los años del fascismo en la Argentina continuaron participando del asociacionismo. Este es el caso de Masi y Valdani, a quienes nos hemos referido en capítulos anteriores. Al mismo tiempo, comprobamos que otros dirigentes que habían participado directamente del régimen fascista en Italia no tuvieron impedimento para insertarse en el asociacionismo en la Argentina desempeñando roles dirigenciales. Aquí debemos mencionar al tesorero del Comité, Agide Gennari, quien había sido funcionario del régimen fascista y que en ese momento era dirigente de FEDITALIA.[56]
A este caso podríamos agregar el de Agostino Rocca, presidente de la junta ejecutiva, cuya trayectoria ya fue desarrollada anteriormente. También deberíamos resaltar la participación de Davide Fossa, director del periódico Italia d’Oltremare y representante del MSI en la Argentina, quien había sido consejero del Consiglio Nazionale della Corporazioni –órgano que sustituyó al Parlamento italiano en 1930–.[57] Aunque debemos señalar que, si bien Fossa formó parte del grupo de dirigentes que había convocado al primer encuentro, luego no estuvo en la junta ejecutiva y quedó solo como miembro del Comité. Esto nos permite comprender los lineamientos que estableció el nuevo grupo dirigente, ya que la superación de divisiones entre fascistas y antifascistas que proponía el gobierno italiano había sido implementada exitosamente a nivel dirigencial. Quienes se hicieron cargo de la conducción de las principales instituciones de los italianos de Buenos Aires llevaron adelante un programa despojado de las reminiscencias del pasado reciente y de los enfrentamientos políticos que habían tenido. Una observación interesante que debemos realizar es que la mayoría de estos líderes eran importantes empresarios. Aquí es posible pensar una redefinición identitaria de los nuevos dirigentes, cuyo fundamento para la conducción no estaba dado por su posicionamiento ideológico, sino por su “éxito económico”.
Gronchi estuvo en la Argentina entre los días 10 y 17 de abril de 1961, como parte de una gira que lo llevó también por Perú y Uruguay. Los tres primeros días de su agenda transcurrieron en la Ciudad de Buenos Aires, donde, además de reunirse con el presidente Arturo Frondizi y otras autoridades, visitó algunas instituciones emblemáticas de la comunidad italiana, como la escuela Cristoforo Colombo, la Asociación de Excombatientes, el Teatro Coliseo, el Instituto de la Cultura Italiana, el Hospital Italiano, la asociación Unione e Benevolenza y la Dante Alighieri, alternando con distintas actividades oficiales. Luego de este recorrido, visitó las ciudades de Mendoza, Córdoba y Rosario. En estos lugares también se habían conformado comités compuestos por dirigentes italianos locales para su recepción.[58]
El evento más importante al que asistió el presidente Gronchi fue el encuentro con la comunidad italiana de Buenos Aires en el estadio Luna Park el 10 de abril. Según estimaciones de la época, ese día concurrieron más de setenta mil personas, muchas de las cuales siguieron el evento desde sus inmediaciones.[59] En sus palabras dirigidas al presidente italiano, Agostino Rocca destacó: “… el amor ilimitado a la patria es hoy más fuerte que cualquier otro sentimiento o división, como lo demuestra plenamente la propia composición del Comité, al cual tengo el honor de representar [traducción del autor]”.[60] A su vez, reivindicó a la inmigración italiana como uno de los pilares de la Argentina moderna en la que se había dado una “fusión de sangre y trabajo” entre argentinos e italianos.[61]
Aquí hay un detalle que señalar, y es el reconocimiento del propio Rocca de que tanto los dirigentes que habían apoyado al fascismo, como quienes se habían opuesto a este habían construido un frente común para dirigir los destinos de la comunidad italiana de la Argentina. Si bien es cierto que muchos de los que respaldaron al régimen debieron apartarse de determinados espacios de conducción –como en el caso de FEDITALIA, anteriormente detallado–, también es cierto que varios fascistas, a los que se sumaron exfuncionarios exiliados en la Argentina, continuaron desempañando cargos importantes en el asociacionismo.
Por su parte, el presidente Gronchi trató de explicar al auditorio que la Italia que ellos habían dejado se había transformado en uno de los países más prósperos:
Oh, me gustaría que la mayoría de ustedes tuvieran la oportunidad de ver a esta Italia resurgir de la tragedia de la guerra: un país donde la guerra ha viajado como una aplanadora aterradora desde Sicilia a los Alpes, destruyendo puentes, carreteras, casas, fábricas. Si hubieran presenciado, como yo he presenciado, el incendio de ciudades enteras bajo el bombardeo, si hubieran visto el éxodo bíblico de estas ciudades, de hombres y mujeres con carros de todo tipo, huyendo entre el humo y el destello de las hogueras, apreciarían mejor el hecho de que, menos de quince años después, Italia puede hoy estar entre las naciones más avanzadas de Europa [traducción del autor].[62]
Estos dos discursos contribuyeron a la construcción de un ideal de los inmigrantes italianos y de su país de origen. Las palabras de Rocca parecen querer desterrar la imagen estereotipada del inmigrante italiano en la Argentina ligado al ámbito rural, ponderando su inserción como fuerza de trabajo en la sociedad de destino donde muchos habían logrado ascender socialmente. Del mensaje de Gronchi, se desprende su interés por destacar a Italia como una potencia económica, pese a las desigualdades sociales que había en la península, con marcadas desventajas en el sur del país.
La visita del mandatario italiano tuvo un importante impacto en los periódicos argentinos que la destacaron señalándola como la primera vez que venía “el jefe de una gran nación europea”. Además de resaltar el peso de la inmigración italiana en la Argentina, se hacía referencia a la importancia del momento en que se consumaba la visita debido a que esta coincidía con los cien años de la reunificación italiana y de la batalla de Pavón. Entre otros aspectos, se ponía de relieve el carácter liberal de Gronchi, fuerte opositor al régimen fascista y, con el surgimiento de la república, uno de los pilares de la Democracia Cristiana.[63] También se mencionó el gran recibimiento popular que había tenido Gronchi desde el primer día, resaltando especialmente la recepción de las autoridades argentinas.[64]
El presidente Arturo Frondizi –hijo de inmigrantes italianos– le dijo a Gronchi que, durante su estadía en el país, notaría la presencia de millones de italianos y de hijos de italianos que estaban “definitivamente incorporados a nuestra nacionalidad”. A su vez, señaló que este no había sido “un país de tránsito, sino un hogar permanente y cálido”. Finalmente, destacó el aporte de los italianos a la sociedad argentina tanto en la cultura y las costumbres, como en la agricultura, la industria y el comercio.[65]
El Corriere degli Italiani hizo una importante cobertura de la visita y las actividades realizadas por Gronchi. El periódico, que salía dos veces por semana, cubrió la visita presidencial en las publicaciones del lunes 10 y del jueves 13 de abril, la primera de estas con una edición especial de cuarenta y ocho páginas. Si bien apareció de forma detallada el itinerario del viaje de Gronchi a la Argentina, las publicaciones también contaron con un fuerte respaldo de las principales empresas italianas en el país, las que, a modo de saludo al presidente, hicieron publicidad en el periódico.
Por su parte, Giornale d’Italia, de publicación diaria, también realizó una destacada cobertura de la visita presidencial. Señaló en sus páginas que el viaje de Gronchi a la Argentina se debía, en parte, al buen recibimiento que había tenido el presidente Frondizi en Italia el año anterior, cuando se habían sentado las bases para llevar adelante distintos acuerdos bilaterales. También realizó una breve trayectoria política del presidente Gronchi, destacando su participación en la fundación del Partido Popular Italiano en 1919, su alejamiento de la política durante el fascismo y su retorno durante la conformación de la república, entre otros tópicos.[66]
Al año siguiente de la visita, la Dante Alighieri de Buenos Aires, a través de la compilación realizada por Enzo Mónaco y Camillo Nardini, publicó el libro Gronchi en la Argentina. Asociación Dante Alighieri de Buenos Aires, que incluye importantes fotografías, discursos, artículos periodísticos, entre otros testimonios. Además, estos dos autores escribieron el texto del documental Visita del presidente Giovanni Gronchi, dirigido por Carlo Biaghetti, estrenado en 1961. Allí se puede encontrar el registro audiovisual de gran parte del itinerario del mandatario en la Argentina.
Entre los acuerdos concretos alcanzados entre Italia y la Argentina durante esta visita, podemos resaltar el convenio sobre seguros sociales, en el que se establecía la igualdad en materia de seguridad social para ciudadanos de estos dos países; un acuerdo para la promoción en cada país de instituciones culturales de la otra parte; y el otorgamiento de fondos por parte del Istituto Nazionale di Credito per il Lavoro Italiano All’Estero para pequeñas empresas italianas radicadas en la Argentina.[67]
El balance de la visita presidencial de Gronchi fue sumamente positivo para los líderes de la comunidad italiana. Esto permitió que se reafirmaran las bases sobre las que se había desarrollado la nueva conducción dirigencial. Sus proyectos políticos fueron cada vez más ambiciosos y cobraron suma relevancia en el seno del grupo a partir de los vínculos establecidos con las autoridades oficiales.
Cuatro meses después de la partida de Gronchi, Dionisio Petriella publicó, a través de FEDITALIA, un informe sobre los italianos que residían en el extranjero. Aquí se mencionaba la necesidad de que se introdujera una reforma a la Ley n.º 555 de 1912, que legislaba sobre la ciudadanía italiana. Concretamente, recomendaba al Parlamento italiano que la obtención de la ciudadanía del país destino del emigrante italiano no implicara la pérdida de la original. También recordaba que, durante la visita de Gronchi a la Argentina, este reclamo había sido una constante por parte de la comunidad, y le encomendaba al presidente italiano la tarea de difundir esta necesidad entre los miembros del Parlamento para que pudiera tratarse con la mayor celeridad.[68]
A continuación, nos proponemos analizar el impacto que tuvo en la comunidad italiana la visita del presidente Giuseppe Saragat a la Argentina en 1965. Los preparativos por parte de los dirigentes del grupo comenzaron con un año de anticipación. Un importante hito fue la elaboración de un informe detallado acerca de la situación de la comunidad local, denominado Gli italiani in Agentina. Problemi e istanze, aunque rápidamente fue conocido por el nombre de “El libro blanco”.[69] Publicado por FEDITALIA, su objetivo era concientizar al gobierno italiano sobre la necesidad de que “los problemas de los italianos en el extranjero sean objeto de una mayor atención”.[70] Para resolver esta situación, se remarcaba la importancia de que se reconociera el derecho al sufragio de los emigrados. También se reiteraba el pedido de una reforma legislativa tendiente a evitar la pérdida de la ciudadanía de aquellos ciudadanos italianos que obtuvieran la del país de destino. Para esto se invitaba a celebrar un acuerdo de doble ciudadanía entre Italia y la Argentina. Por otra parte, se expresaron otros problemas de índole económica, como la necesidad de reglamentar el acuerdo firmado en 1961 sobre seguridad social, una ayuda para que los emigrados pudieran acceder a una vivienda propia y un trato preferencial para las remesas enviadas desde la Argentina debido a la situación que atravesaba el país. Finalmente, se solicitaba una ayuda para la prensa italiana en el extranjero; la promoción de la cultura, el deporte y el arte italianos en los países de destino de los emigrados; y la realización de un censo de los italianos residentes en el exterior.[71]
El informe era muy concreto en algunas cuestiones, especialmente en lo referente a las condiciones materiales de los emigrados y a los problemas económicos de la Argentina. En cambio, en otros temas era mucho más abstracto: se reducía a la solicitud de asignación de partidas presupuestarias por parte del gobierno italiano para el sostenimiento de diversas instituciones de los italianos en el extranjero. De este modo, comenzaba a tomar fuerza el reclamo por la participación política de aquellos que habían abandonado la península de forma permanente.[72]
Al igual que para la anterior visita presidencial, los líderes conformaron un comité para organizar la recepción al presidente Saragat en el que fascistas y antifascistas compartieron cargos directivos en un mismo espacio. En esta oportunidad, la presidencia recayó en Dionisio Petriella; mientras que Giuseppe Coppola, antiguo dirigente de la Federación de Sociedades Democráticas de la República Argentina y presidente honorario de la AIMI; Ernesto Riccardi, dirigente de la Asociación de Artesanos Italianos; Vittorio Fabrizi, presidente de FEDITALIA; y el profesor Francesco Giordano, de la Asociación de Excombatientes, ocuparon la vicepresidencia. Otros dirigentes destacados de la junta ejecutiva del comité fueron Gino Miniati, presidente del Círculo Italiano; Otello Montecchiari, presidente del Club Italiano; y el empresario Roberto Rocca. Su padre, Agostino, que había presidido el comité de recepción de Gronchi, en esta ocasión fue nombrado presidente de honor.[73]
El presidente Giuseppe Saragat arribó a Buenos Aires el 15 de septiembre de 1965 y partió a los dos días. Fue una visita mucho más corta que la de su antecesor, ya que formó parte de una gira regional que incluyó a Brasil, Uruguay, Chile, Perú y Venezuela. Según destacó la prensa, el objetivo principal del viaje era afianzar los vínculos con los emigrados italianos en Sudamérica, al tiempo que se prestaría especial atención a los problemas propios de cada comunidad. A su vez, se le dio importancia al hecho de que el viaje representaba un canal de diálogo con un mandatario de la Comunidad Económica Europea.[74]
Además de reunirse con el presidente Arturo Umberto Illia y con representantes del Congreso y de la Corte Suprema de Justicia, Saragat mantuvo un encuentro con la comunidad italiana en el Teatro Coliseo –dependiente del gobierno italiano– y asistió a la inauguración de la biblioteca de la Dante Alighieri de Buenos Aires. En aquel acto del 16 de septiembre en el teatro italiano, el presidente dejó en claro cuáles eran los propósitos de su viaje. Resaltó que, debido a la importante presencia de comunidades de emigrados italianos, para un mandatario italiano no era lo mismo visitar Sudamérica que cualquier otra región. También destacó que el subcontinente presentaba posibilidades de desarrollo muy superiores a las de África o Asia, que debían darse en un marco de respeto a las instituciones democráticas. En este sentido, veía indispensable la ayuda europea hacia la región para enfrentar “al mundo que llamamos comunista”. Reconoció que con Estados Unidos era suficiente para hacerle frente, aunque para implementar una “política de distensión debemos unirnos todos, especialmente Europa y América Latina”.[75] De esta manera, quedaba evidenciado que la visita de Saragat estaba atravesada por el contexto internacional de la Guerra Fría.
Las palabras de Dionisio Petriella, presidente de la junta ejecutiva del Comité de Recepción, fueron por un carril distinto. Se dedicó a presentar una nueva obra que la junta había decidido editar para la ocasión, en la que se ponía de manifiesto la importancia de las empresas italianas en la Argentina.[76] En su alocución puso de relieve la importancia de la inmigración italiana en el desarrollo industrial argentino y las relaciones comerciales entre los dos países.[77]
Nos interesa marcar una distinción entre el primero y el segundo libro, ambos editados por los comités de recepción de los presidentes Gronchi y Saragat, respectivamente. El primero, una obra que rememoraba los puntos más salientes de la visita presidencial, se publicó a posteriori. Mientras que el segundo, un libro que puso el foco en las industrias de capitales italianos más importantes del país, se publicó previo al arribo del presidente; ilustrado con fotografías, en sus páginas se podía leer una breve historia de cada una de estas empresas, los productos que elaboraba y sus directivos más importantes, así como un exhaustivo trabajo sobre las relaciones comerciales entre Italia y la Argentina. Si bien la historia de la inmigración italiana en la Argentina fue abordada en ambas publicaciones, en la segunda se la desarrolló, a través de una descripción de las instituciones italianas más destacadas de fines del siglo xix y principios del xx, de forma mucho más acotada que en la primera.[78]
A su turno, el discurso de Vittorio Fabrizi, presidente de FEDITALIA, estuvo orientado a enumerar las principales problemáticas de los italianos en el extranjero. Su exposición se limitó a realizar un breve resumen de “El libro blanco”, resaltando enfáticamente la necesidad de que los derechos políticos de los emigrados pudieran ejercerse desde el extranjero.[79]
De esta manera, mientras que los propósitos de la visita del presidente Saragat parecen estar atravesados por el contexto de la política internacional –propios de la segunda mitad del siglo xx–, los líderes de la comunidad italiana de la Argentina no renunciaron a exponer sus demandas concretas con mayor fuerza que durante la visita de Gronchi. Otro aspecto interesante fue el desmedido esfuerzo que realizaron los dirigentes para destacar el rol de los italianos en el progreso de la Argentina.
Si bien la situación material de la mayoría de los inmigrantes italianos era presentada de forma preocupante, atravesada por la falta de trabajo, la escasez de vivienda y la necesidad de implementar una ayuda social, entre otras cuestiones, la imagen del inmigrante italiano devenido en empresario en el país de destino estuvo sobrerrepresentada. Bajo esta ponderación, muchos de los líderes más importantes de la comunidad eran mostrados como aquellos que habían podido trascender las limitaciones de la experiencia migratoria para alcanzar cierto “éxito económico” y así ocupar cargos dirigenciales en la comunidad.
5.4. Las asociaciones y los periódicos italianos surgidos luego de la posguerra de la Segunda Guerra Mundial
La conformación de nuevas asociaciones y federaciones italianas en la Argentina a partir de la década de 1970 no fue un proceso novedoso. Al analizar la historia del asociacionismo en este colectivo, observaremos que hubo distintos antecedentes: un grupo de la comunidad se había dado a la tarea de crear nuevos espacios de participación como forma de diferenciarse de los existentes. A modo de ejemplo, podemos mencionar lo que sucedió en Buenos Aires hacia principios del siglo xx, cuando los inmigrantes allí asentados, en lugar de participar en la gran cantidad de asociaciones que ya existían, comenzaron a crear instituciones de carácter regional, proceso que se sostendría hasta la década 1930.[80]
Durante la posguerra de la Segunda Guerra Mundial, podemos encontrar otro ejemplo: los nuevos inmigrantes italianos que arribaron a la Argentina conformaron sus propias asociaciones de carácter regional o local a pesar de que muchos participaban de los espacios existentes.[81] Una explicación probable parte de asumir que los patrones de asentamiento de estos inmigrantes se dieron en las zonas menos pobladas del Área Metropolitana de Buenos Aires y, por lo tanto, alejados de las antiguas instituciones.
El tercer ejemplo lo observamos con los periódicos italianos. Cada período estuvo marcado por el surgimiento de una nueva publicación de referencia de la comunidad, pero, a diferencia de las asociaciones, los periódicos tendieron a durar entre treinta y cuarenta años. Esto se observa, por lo menos, hasta la instauración del financiamiento estatal italiano a estas publicaciones en la década de 1980, lo que les permitió sostenerse.
La cercanía de los líderes de FEDITALIA con los periódicos afines a sus proyectos dirigenciales resultó clave, ya que se valió de estos como principal medio de comunicación de la institución hacia la comunidad. Como ejemplo, podemos mencionar la publicación, durante este período, del llamado a convocatorias y eventos, la circulación de comunicados oficiales, la promoción de actividades y entrevistas a los líderes de la Federación, entre otras. Dentro del asociacionismo italiano, los sectores opositores que no conducían las instituciones de relevancia tenían en la prensa un instrumento de participación en la escena pública, ya que muchos de los principales debates se dieron a través de artículos de opinión de estos diarios. Como analizaremos en los siguientes párrafos, esta tendencia tan fuertemente marcada hacia mediados de la década de 1920 se sostuvo durante el resto del siglo xx.
Surgido en 1949, el periódico Corriere degli Italiani resultó ser la publicación más destacada de la comunidad durante la posguerra de la Segunda Guerra Mundial. Este periódico se encuadró dentro del marco de superación de las divisiones políticas que atravesaban al grupo, dejando de lado la división entre fascistas y antifascistas. Su fundador fue Ettore Rossi, quien formó parte de Italia Libera y del grupo de dirigentes que impulsó la renovación de FEDITALIA. Debido a la afinidad entre los líderes que condujeron Corriere degli Italiani y esta institución, podemos afirmar que con los años se fue convirtiendo en el principal órgano de divulgación del grupo dirigente de la Federación. Desde su primer número, el periódico dejó en claro que estaba orientado a las nuevas generaciones de inmigrantes italianos para “revigorizar la vieja y gloriosa comunidad” y velar por el futuro del grupo.[82]
A su cierre, en 1977, Mario Basti, sucesor de Rossi en la dirección del Corriere, fundó Tribuna Italiana y continuó con el legado de la anterior publicación. Como era de esperar, los vínculos con FEDITALIA continuaron siendo sumamente estrechos, al punto de compartir el posicionamiento político en la gran mayoría de los temas de interés de la comunidad. Se presentó a sus lectores como “un periódico de la colectividad” y manifestó su compromiso por “reflejar la verdadera identidad” de los inmigrantes italianos, compuesta por “diversos factores: el nacimiento y los primeros años transcurridos en Italia, la experiencia de la emigración y, finalmente, la integración y la inserción en Argentina”. Para diferenciarse de la marcada orientación política de los dirigentes cercanos a L’Eco D’Italia, Basti declaró que “TRIBUNA será fundamentalmente una expresión de la gran masa de ítalo-argentinos que rehúyen de todo extremismo”.[83]
Tribuna Italiana tuvo una fuerte cercanía ideológica con la Democracia Cristiana, algo que también puede observarse durante la última etapa del Corriere degli Italiani. Es preciso mencionar que era la fuerza política italiana apoyada por muchos dirigentes de las instituciones tradicionales de la comunidad italiana de la Argentina. Al mismo tiempo, este periódico se mostraba muy crítico del Partido Socialista Italiano y del Partido Comunista Italiano.[84]
Por su parte, L’Eco D’Italia tuvo una orientación más contestataria que la mayoría de las otras publicaciones contemporáneas, ya que su fundador, Gaetano Cario, era socialista. L’Eco D’Italia fue una de las principales publicaciones que mantuvo una abierta confrontación con la Federación casi desde su desembarco en Buenos Aires en 1970, con el antecedente de que la edición uruguaya, fundada en 1965, circulaba previamente en el país.[85] Su primer director en la Argentina fue Mario Pascuzzi di Fazio, quien dejó en claro que el periódico no estaba atado a ningún compromiso ni dirigente, que su principal propósito era estar al servicio de la comunidad y que políticamente serían “completamente neutros”.[86]
Esta relación entre dirigentes del asociacionismo y los periódicos italianos en la Argentina se mantuvo hacia el final de nuestro período de estudio, conservando su relevancia a pesar de que estas publicaciones habían perdido consideración en la comunidad. Podemos citar al menos dos ejemplos: el primero es el caso de Marco Basti, hijo de Mario Basti, quien sucedió a su padre al frente de Tribuna Italiana y fue elegido presidente de la Dante Alighieri en 2019. El segundo, Adriano Cario, hijo de Gaetano Cario, quien, junto a su hermano Alessandro, también sucedió a su padre en L’Eco D’Italia y fue electo senador para el Parlamento italiano en 2018.[87]
Como mencionamos anteriormente, la ayuda a los periódicos italianos en el extranjero por parte del Estado italiano resultó determinante para lograr el sostenimiento de estas publicaciones. Este apoyo económico, conocido en la comunidad como contributi, provocó también el surgimiento de nuevos periódicos y nuevas publicaciones para un período en el que no solo el último ciclo migratorio había finalizado, sino que la cantidad de lectores era sumamente inferior en comparación con las primeras décadas del siglo xx.[88] Quizás el caso más interesante sea el del grupo Cario Editore, que, a partir de la consolidación de L’Eco D’Italia, llegó a concentrar el 4 % del mercado mundial de periódicos italianos en el extranjero en 1994. Entre sus publicaciones se destacaban las siguientes: en 1971, Gazzettino Calabrese; en 1989, los periódicos Campania, Meridiano Giuliano, Nuova Europa, Italia 2000, Abruzzo Oggi, La Sardegna y Gazzettino Lucano (Buenos Aires), Italia Viva (Mar del Plata) y Panorama Italiano (La Plata). Además, en 1993, fundó el periódico Corriere della Sicilia. Fuera de Argentina sobresalieron periódicos como L’Italia del Popolo (San Pablo, Brasil) y La Voce d’Italia (Porto Alegre, Brasil), ambos de 1975. El sostenimiento estatal obtenido en la década de 1980 le permitió al grupo editor continuar con la creación de periódicos regionales, o destinados a una comunidad en particular, que habían comenzado una década anterior.[89]
Gaetano Cario tendía a confrontar con el grupo dirigente que estaba al frente de las instituciones tradicionales como FEDITALIA, la asociación Dante Alighieri, el Círculo Italiano y el Hospital Italiano, entre otras. Observando este caso en particular, es posible suponer que la gran cantidad de periódicos que surgieron desde la década de 1980 formó parte de un proceso de legitimación comunitaria que permitió que aquellos líderes que se encontraban alejados de los espacios tradicionales tuvieran mayor participación.[90]
Esto vendría a sumarse a la tardía conformación de nuevas asociaciones italianas de carácter local que hubo en Argentina desde la década de 1970.[91] Aquí el proceso es similar al que ocurrió con los periódicos. Con el aporte económico de los gobiernos regionales de Italia a las comunidades de emigrantes en el extranjero, surgieron asociaciones destinadas a canalizar la oferta de becas de estudio y viajes turísticos a Italia, entre otros. Una particularidad de este proceso es que, en estas nuevas instituciones, los actores destacados fueron los hijos y nietos de italianos, quienes también tuvieron la posibilidad de obtener la ciudadanía del país europeo.[92]
En 2003 el Consulado General de Italia en Buenos Aires llevó a cabo un censo de asociaciones italianas en su circunscripción consular en el que se relevaron doscientas cincuenta y dos instituciones. De estas, ciento cuarenta se constituyeron entre 1970 y 2003, es decir, casi el 56 % de las asociaciones italianas consignadas eran de reciente creación. Haciendo un análisis más concreto respecto de las funciones que cumplían esas ciento cuarenta asociaciones nuevas, determinamos que ochenta y ocho eran de carácter regional.[93] Esto vendría a confirmar que las regiones italianas fueron las grandes impulsoras del surgimiento de asociaciones italianas en el Área Metropolitana de Buenos Aires en un período tardío del ciclo migratorio. En la siguiente tabla, se clasificaron, por tipo y lugar, estas asociaciones italianas de reciente creación.
Tabla n.º 4. Asociaciones italianas surgidas entre 1970 y 2003
| Regional | Federación | Cultural | Religiosa | Asistencia | Deportiva | Militar | Total | |
| Buenos Aires | 55 | 12 | 17 | 2 | 0 | 1 | 2 | 89 |
| Morón | 12 | 4 | 6 | 3 | 1 | 0 | 0 | 26 |
| Lomas de Zamora | 21 | 0 | 1 | 1 | 2 | 0 | 0 | 25 |
| Total | 88 | 16 | 24 | 6 | 3 | 1 | 2 | 140 |
Fuente: elaboración propia a partir de la información brindada por Consolato Generale d’Italia Buenos Aires, Le Associazioni Italiane della circoscrizione consolare, Buenos Aires: Latin Grafica, 2003, pp. 247-255.
Este proceso revitalizó a la comunidad italiana, que estaba en franco declive. Una forma de institucionalizarlo fue la convocatoria a los congresos de la juventud italiana por parte de FEDITALIA. Desde 1991 y hasta el 2019, se han llevado a cabo dieciocho ediciones de este evento que convocaba a jóvenes de origen italiano de entre veintiuno y treinta y cinco años. Ya en 1985, Dionisio Petriella destacaba esta política de apertura hacia los jóvenes por parte de la institución:
Para capear la crisis del asociacionismo italiano, su máximo ente rector, la FEDITALIA, está ejecutando una política que nos parece muy acertada: favorecer en cada asociación la concurrencia de jóvenes de origen étnico italiano, desarrollar en ellos su natural inclinación hacia la cultura italiana e irles traspasando gradualmente el gobierno de cada asociación. Se quiere en fin que cada una de éstas sea un semillero de leales ciudadanos argentinos que mantengan, en el terreno cultural, su vinculación con la tierra de sus mayores.[94]
De esta manera, se pretendía institucionalizar un proceso de renovación del asociacionismo italiano en la Argentina a través de los descendientes de inmigrantes. Sin embargo, resulta necesario mencionar que muy pocos jóvenes accedieron a los espacios tradicionales de poder. La permanencia prolongada de los dirigentes de mayor trayectoria creó distintos enfrentamientos en este grupo. Como veremos en los sucesivos capítulos, la instauración del derecho al voto para los ciudadanos italianos en el extranjero tuvo como consecuencia la manifestación de este conflicto y la conformación de un nuevo espacio de poder para esta nueva generación de líderes.
5.5. Consideraciones finales
Durante el desarrollo de este capítulo, hemos estudiado la profunda transformación que atravesó a FEDITALIA –al igual que a muchas asociaciones italianas del país–, lo que permitió reposicionarla a la cabeza de la estructura del asociacionismo. Para que esto ocurriera, era fundamental que retornaran la mayoría de las instituciones alejadas. Por tal motivo, los proyectos emprendidos por los grupos dirigentes tendieron a reforzar el proceso de “pacificación” que pretendía el gobierno italiano.
El nuevo grupo dirigencial estaba conducido por líderes que, en su mayoría, provenían del antifascismo liberal. No obstante ello, muchos fascistas continuaron ejerciendo cargos ejecutivos en el asociacionismo italiano de Argentina. La decisión de dejar de lado el pasado reciente y apoyarse nuevamente en la apoliticidad, respaldando a la República de Italia, fue clave para reunificar a la comunidad italiana y consolidar su organización, y representación, a partir de las instituciones creadas por los propios inmigrantes.
Sin embargo, hacia finales de la década de 1960, FEDITALIA experimentó una nueva crisis, debido a los cuestionamientos presentados por las federaciones del interior del país. Para lograr superarlo, esta entidad debía convertirse en una confederación y garantizar un consejo directivo de carácter federal, que pudiera representar las diversas particularidades de las asociaciones italianas de la Argentina. Esta tarea no fue sencilla y recién pudo resolverse a partir del IV Congreso General Extraordinario, durante la presidencia de Luigi Pallaro, que desarrollaremos en el siguiente capítulo.
También hemos analizado las relaciones de los líderes del asociacionismo italiano con las autoridades diplomáticas, funcionarios y miembros de las distintas fuerzas políticas de su país de origen. En primer lugar, nos hemos ocupado de las visitas de los presidentes italianos Giovanni Gronchi y Giuseppe Saragat a la Argentina, lo que nos ha permitido realizar varias suposiciones y arribar a las siguientes conclusiones. Además del fortalecimiento de las relaciones bilaterales entre ambos países, estos viajes sirvieron para respaldar al nuevo proyecto dirigencial de las entidades italianas en Argentina. Los comités de bienvenida, compuestos por dirigentes que habían apoyado al régimen fascista y por otros que se habían opuesto, fueron una muestra de la superación de las divisiones del pasado reciente. Es posible afirmar que, nuevamente, los líderes del asociacionismo italiano de Buenos Aires hicieron de la apoliticidad un estandarte para la conformación de un grupo dirigente homogéneo.
Durante el funcionamiento de estos comités, comenzaron a aflorar algunos proyectos de la nueva dirigencia del asociacionismo, entre los cuales uno de los más relevantes se refería a la participación de los emigrados en las elecciones italianas. De este modo, fueron surgiendo demandas y pedidos concretos por parte de los líderes del asociacionismo italiano en la Argentina a las autoridades de su país de origen –sobre lo que nos explayaremos en los siguientes capítulos—. Por este motivo, además de los vínculos con las autoridades diplomáticas, comenzaron a establecerse lazos directos entre estos dirigentes y funcionarios y representantes políticos. El surgimiento de la República de Italia y la consolidación de los partidos políticos abrió las puertas al desarrollo de nuevos vínculos que constituyeron un importante capital político para los dirigentes del asociacionismo italiano en la Argentina.
El surgimiento de nuevas asociaciones y periódicos italianos en la Argentina, en un contexto en el que las migraciones de este colectivo al país estaban interrumpidas, es un fenómeno sumamente importante. Aquí se conjugaron diversos factores, como las políticas establecidas por el gobierno italiano para los ciudadanos residentes en el extranjero y las particularidades propias del asociacionismo italiano argentino, entre otros. Una de estas singularidades se expresa en la consolidación de un sólido grupo dirigente que logró conducir, durante varias décadas, algunas de las instituciones más importantes. Ante esta situación, distintos líderes enfrentados a estos dirigentes encontraron en la creación de asociaciones y periódicos un mecanismo para disputar el espacio público. Esta situación será desarrollada más detalladamente en los sucesivos capítulos.
- Las visitas de los presidentes italianos a la Argentina pueden ser estudiadas como un intento de establecer vínculos con otras potencias que permitieran tener mayor independencia respecto de los EE. UU. Bajo esta premisa también puede ser entendida la visita del presidente de Francia en 1964 a la Argentina. Charles de Gaulle consideraba que el acercamiento a Europa iniciado por Frondizi, especialmente a Francia e Italia, respondía a un rechazo del presidente argentino a la tutela de los EE. UU. Ver Míguez, María Cecilia (2013). “La visita de De Gaulle a la Argentina en 1964 y las repercusiones en las fuerzas políticas internas”. Relaciones Internacionales, vol. 22, n.º 45, pp. 1-20.↵
- Respecto a la renuncia de Spinelli a la presidencia de FEDITALIA, ver Acta n.º 119. Reunión extraordinaria del Consejo Directivo Federal, Buenos Aires, 23 de noviembre de 1954, Archivo FEDITALIA, Libro de Actas. Sobre la trayectoria de Menna, podemos mencionar que fue prefecto de Padua durante la República de Saló, reconocido por la “dureza de métodos, aprobando represalias y represalias contra los antifascistas”, y que evitó ser arrestado huyendo a la Argentina. Ver Bertagna, Federica (2007a). La inmigración…, cit., p. 240.↵
- “Il dottore Enzo Taddei eletto Presidente di FEDITALIA”, Giornale d’Italia, año il, n.º 9.680, Buenos Aires, 1 de agosto de 1955, p. 2.↵
- Petriella, Dionisio y Sosa Miatello, Sara (1976). Cit.↵
- Nota dirigida al “Señor Director de Mutualidades”, 13 de enero de 1956, Archivo FEDITALIA.↵
- “Per la unità della collettività”, Italia, año viii, n.º 72, Buenos Aires, febrero, marzo y abril de 1956, p. 3.↵
- “Sull’assemblea di FEDITALIA: un patriotico dovere”, Italia, año viii, n.º 73, Buenos Aires, julio-agosto de 1956, p. 1.↵
- “Qualche osservazione su FEDITALIA”, Italia, año viii, n.º 75, Buenos Aires, septiembre de 1956, p. 2.↵
- Petriella, Dionisio (1961). Cittadinanza dell’emigrato nella riforma legale italiana. Buenos Aires: FEDITALIA.↵
- Ibid.↵
- Transcripto por el periódico Italia d’Oltremare (lamentablemente, los números del Corriere degli Italiani correspondientes a 1962 no se hallan disponibles en la hemeroteca de la Biblioteca Nacional). “Il Nuovo consiglio FEDITALIA. Il Dr Vittorio Fabbrizi presidente”, Italia d’Oltremare, año xxxvii, n.º 950, Buenos Aires, 30 de junio de 1962, pp. 5-6.↵
- Ibid.↵
- Acta n.º 1. Primera Reunión para la Junta Organizadora. iii Congreso General Extraordinario de las Entidades Italianas de la República Argentina, Buenos Aires, 20 de febrero de 1962, Archivo FEDITALIA, Libro de Actas.↵
- Acta n.º 2. Primera Reunión para la Junta Organizadora. iii Congreso General Extraordinario de las Entidades Italianas de la República Argentina, Buenos Aires, 28 de febrero de 1962, Archivo FEDITALIA, Libro de Actas.↵
- “Svoltasi una riunione preliminare al terzo congresso di FEDITALIA”, Giornale d’Italia, año liv, n.º 11.615, Buenos Aires, 22 de febrero, p. 2.↵
- Una descripción más detallada de las visitas presidenciales tanto de Gronchi como de Saragat, y su impacto en el grupo, será realizada en el siguiente apartado.↵
- “Rinnovamento della FEDITALIA nella seconda metà di maggio”, Corriere degli Italiani, año xvi, n.º 2.239, Buenos Aires, 11 de abril de 1966, p. 4; “FEDITALIA e le società”, Corriere degli Italiani, año xvi, n.º 2.242, Buenos Aires, 21 de abril de 1966, p. 5.↵
- Por desgracia, en el archivo no se encontró el registro de instituciones italianas del Área Metropolitana de Buenos Aires llevado a cabo en ese censo.↵
- Solo por mencionar los casos más importantes, la provincia de Buenos Aires contaba con ciento cincuenta y tres instituciones, Santa Fe, con ciento veintiocho, y Córdoba, con cuarenta y una. Ver Carpeta “Censo de 1967”, Archivo FEDITALIA.↵
- “FEDITALIA”, Federación General de las Instituciones Italianas en la República Argentina, Estatutos, Buenos Aires, 1968, Archivo FEDITALIA.↵
- “Convegno sui problemi”, FEDITALIA, n.º 5, año ii, Buenos Aires, diciembre de 1968, pp. 31-33.↵
- “Sabato alla Dante Alighieri l’assemblea della FEDITALIA”, Corriere degli Italiani, año xxii, n.º 2.675, Buenos Aires, 29 de junio de 1970, p. 4.↵
- “Imponente manifestazione al Coliseo per l’anniversario della Repubblica”, Corriere degli Italiani, año xxii, n.º 2.668, Buenos Aires, 4 de junio de 1970, p. 3.↵
- Gianluigi Rizzo, “Mare di fondo in FEDITALIA”, L’Eco D’Italia, año i, n.º 21, Buenos Aires, 25 de junio de 1970, p. 7.↵
- Mario Basti, “La FEDITALIA, le federazioni e la confederazione”, Corriere degli Italiani, año xxii, n.º 2.676, Buenos Aires, 2 de julio de 1970, p. 6.↵
- “Evitare un doppione della FEDITALIA”, Corriere degli Italiani, año xxii, n.º 2.655, Buenos Aires, 20 de abril de 1970, p. 7; “Le critique a FEDITALIA”, Corriere degli Italiani, año xxii, n.º 2.657, Buenos Aires, 27 de abril de 1970, p. 5.↵
- “La Federazione di La Plata”, Corriere degli Italiani, año xxii, n.º 2.659, Buenos Aires, 4 de mayo de 1970.↵
- En 1948 Mario Fano decidió emigrar a la Argentina, aceptando la propuesta laboral de Agostino Rocca. Además de desempeñarse como directivo de diversas empresas, como en la compañía Dálmine SFTA, Fano fue electo presidente de la Associazione Calcio Italiano in Argentina y representante de la Fundación Enrico Rocca. Ver “Mario Fano nuovo presidente della FEDITALIA”, L’Eco, D’Italia, año i, n.º 25, Buenos Aires, 12 de agosto de 1970, p. 7.↵
- Acta n.º 347. Asamblea General Ordinaria de la Federación General de Asociaciones Italianas de la República Argentina, Buenos Aires, 4 de junio de 1970, Archivo FEDITALIA, Libro de Actas.↵
- “Il dottore Mario Fano eletto presidente della FEDITALIA”, Corriere degli Italiani, año xxii, n.º 2.685, Buenos Aires, 3 de agosto de 1970, p. 6.↵
- Acta n.º 357. Reunión del Consejo Directivo federal, Buenos Aires, 14 de junio de 1971, Archivo FEDITALIA, Libro de Actas.↵
- Acta n.º 354. Reunión del Consejo Directivo federal, Buenos Aires, 30 de marzo de 1971, Archivo FEDITALIA, Libro de Actas.↵
- “Come rovinare un’associazione”, Corriere degli Italiani, año xxiii, n.º 2.774, Buenos Aires, 21 de junio de 1971, p. 5.↵
- Ibid.↵
- Petriella, Dionisio (1979). Agustín Rocca…, cit., p. 8.↵
- Maggio, Ángel (2017b). La Conferenza…, cit.↵
- Cien Años…, cit.↵
- Ibid.↵
- Petriella, Dionisio y Sosa Miatello, Sara (1976). Cit.↵
- “Presidentes de la Sociedad Italiana de Beneficencia en Buenos Aires”. Nexo. Revista del Hospital Italiano, número especial, Buenos Aires, 2001, p. 44.↵
- Oberdan Sallustro (1915-1972) fue un empresario industrial nacido en Paraguay, hijo de inmigrantes italianos. Con el estallido de la Segunda Guerra Mundial, Sallustro se enlistó en el ejército italiano, al tiempo que estudió en la Universidad de Turín. En 1947 regresó a Sudamérica para ejercer la función de agregado comercial en la Embajada de Italia en Asunción. Posteriormente, se desempeñó en la empresa Fiat Concord en la Argentina, en la que llegó a ocupar el cargo de director general. Fue secuestrado y asesinado en 1972 por la organización armada Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP), siendo el suyo un caso de suma resonancia en la opinión pública. Para una descripción más profunda de Sallustro y del resto de estos dirigentes, ver Petriella, Dionisio y Sosa Miatello, Sara (1976). Cit.↵
- Petriella, Dionisio (1979). Agustín Rocca…, cit., p. 8.↵
- Smolensky, Eleonora (2013). Cit., pp. 569-570.↵
- Petriella, Dionisio (1979). Agustín Rocca…, cit., pp. 30-33.↵
- Ibid.↵
- Favero, Bettina (2002). “Los empresarios italianos en la Argentina: el caso de Agostino Rocca”. Altreitalie, vol. 14, n.º 24, pp. 56-85.↵
- Entrevista personal realizada por Ángel Leonardo Maggio a Luigi Pallaro, presidente de FEDITALIA (1972-1989 y 1996-2018). Esta se llevó a cabo en la Ciudad de Buenos Aires el 16 de agosto de 2017.↵
- Además de conducir FEDITALIA, Pallaro presidió durante muchos años la Cámara de Comercio Italiana de Buenos Aires y formó parte del Círculo Italiano y de la Sociedad de Beneficencia del Hospital Italiano de Buenos Aires, a las que consideraba instituciones ejemplares tanto para el asociacionismo italiano, como para la sociedad argentina. Entrevista personal realizada por Ángel Leonardo Maggio a Luigi Pallaro, presidente de FEDITALIA (1972-1989 y 1996-2018). Esta se llevó a cabo en la Ciudad de Buenos Aires el 16 de agosto de 2017.↵
- Sobre un total de diecisiete federaciones relevadas en la circunscripción consular de Buenos Aires, trece se conformaron entre 1974 y 2002. Ver Consolato Generale d’Italia Buenos Aires, Le Associazioni Italiane della circoscrizione consolare, Buenos Aires: Latin Grafica, 2003, p. 256.↵
- A pesar que será desarrollado en el siguiente capítulo, es preciso mencionar que, con la celebración del Congreso General Extraordinario de 1973, en el que FEDITALIA se constituyó como una Confederación, se evitó que las emergentes federaciones se escindieran de esta institución.↵
- Pino, Bruno (2014). “L’impegno di Nando Aloisio a favore dei lavoratori italiani in Argentina”. Rivista Calabrese di Storia del ‘900, n.º 2 (número monográfico), pp. 71-84; Maggio, Ángel (2017a). “Identidades…”, cit.↵
- Ettore Rossi falleció pocas semanas después de esa primera reunión de 1960. Su periódico, Corriere degli Italiani, pasaría a estar en manos de Umberto Ortolani y la dirección de Mario Basti.↵
- “Arriva il presidente”, Comitato della collettività italiana per le accoglienze al presidente Gronchi, Bollettino Informativo della Giunta Esecutiva, Buenos Aires, 8 de septiembre de 1960, p. 1.↵
- Mónaco, Enzo y Nardini, Camillo (Comps.) (1962). Gronchi en la Argentina. Asociación Dante Alighieri de Buenos Aires. Buenos Aires: Talleres Gráficos Buschi, p. 10.↵
- Ibid., pp. 10-13.↵
- Los antecedes políticos de Gennari en Italia han sido reconstruidos a partir de la publicación de la Gazzetta Ufficiale del Regno d’Italia, n.º 21, año 84, 27 de enero de 1943. Disponible en www.gazzettaufficiale.it/eli/gu/1943/01/27/21/sg/pdf, consultado el 6 de marzo de 2022. Su trayectoria en la Argentina, en el asociacionismo y en la actividad empresarial fue resumida en “Vivo cordoglio per la morte del comm. Agide Gennari”, Tribuna Italiana, año v, n.º 227, Buenos Aires, 25 de noviembre de 1981, p. 6.↵
- Petriella, Dionisio y Sosa Miatello, Sara (1976). Cit.↵
- Mónaco, Enzo y Nardini, Camillo (Comps.) (1962). Cit.↵
- “Passione italiana al Luna Park”, Corriere degli Italiani, Buenos Aires, año xi, n.º 1.701, 13 de abril de 1961, p. 3.↵
- Mónaco, Enzo y Nardini, Camillo (Comps.) (1962). Cit., p. 75.↵
- Ibid.↵
- Ibid., p. 78.↵
- “Italia”, La Nación, año xcii, n.º, 32.185, Buenos Aires, 10 de abril de 1961, p. 6.↵
- “Un gran recibimiento se le tributó esta tarde al presidente Gronchi”, La Razón, año lvi, 19.287, Buenos Aires, 10 de abril de 1961, p. 1.↵
- Mónaco, Enzo y Nardini, Camillo (Comps.) (1962). Cit., p. 43.↵
- “Gronchi in Argentina”, Giornale d’Italia, año liii, n.º 11.181, Buenos Aires, 10 de abril de 1961, p. 1.↵
- “Convención sobre Seguros Sociales entre el Gobierno de la República Argentina y el Gobierno de Italia”; “Convenio Cultural entre la República Argentina y la República Italiana”; y “Acuerdo sobre el otorgamiento del Istituto Nazionale di Credito per il Lavoro Italiano all´estero (I.C.L.E.) de préstamos a artesanos y pequeñas industrias italianas radicadas en Argentina”, firmados el 12 de abril de 1961 entre los presidentes de ambos países. Los datos fueron obtenidos del buscador digital de tratados, Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto, recuperado de tratados.cancilleria.gob.ar, consultado el 4 de febrero de 2022.↵
- Petriella, Dionisio (1961). Cittadinanza…, cit.↵
- FEDITALIA. Gli italiani in Argentina. Problemi e istanze. Buenos Aires: Talleres Gráficos Buschi, 1964.↵
- Ibid., p. 7.↵
- Ibid.↵
- Ibid.↵
- Comitato per la accoglienza del presidente Saragat. La presenza dell’Italia in Argentina. Buenos Aires, Platt, 1965, p. 251.↵
- “La missione Saragat nell’Argentina”, Corriere degli Italiani, Buenos Aires, año xvii, n.º 2.174, 2 de septiembre de 1965, p. 1.↵
- “Abbraccio dell’Italia ai suoi figli del Plata”, Corriere degli Italiani, Buenos Aires, año xvii, n.º 2.182, 20 de septiembre de 1965, p. 3.↵
- Comitato per la accoglienza del presidente Saragat. Cit.↵
- “Parla l’avv. Petriella”, Corriere degli Italiani, Buenos Aires, año xvii, n.º 2.182, 20 de septiembre de 1965, p. 3.↵
- Comitato per la accoglienza del presidente Saragat. Cit.↵
- “I problema della collettività illustrati dal dottor Fabrizi”, Corriere degli Italiani, Buenos Aires, año xvii, n.º 2.182, 20 de septiembre de 1965, p. 3.↵
- Devoto, Fernando (2006a). Historia de los…, cit.↵
- Bernasconi, Alicia (1993). “Le associazioni…”, cit.↵
- “Con lo sguardo verso l’avvenire”, Corriere degli Italiani, año 1, n.º 1, Buenos Aires, 9 de mayo de 1949, p. 1.↵
- Mario Basti, “La nostra identità”, Tribuna Italiana, año 1, n.º 1, Buenos Aires, 18 de mayo de 1977, p. 1.↵
- La afinidad de muchos dirigentes de los espacios tradicionales del asociacionismo italiano en la Argentina con la DC será desarrollada en los sucesivos capítulos. Para comprender el posicionamiento político de Tribuna Italiana, bastará con mencionar lo escéptico que se mostró con la elección del presidente socialista Sandro Pertini: “… la elección de Pertini no ha sido la de un candidato socialista, de izquierda, laico, de esta o de aquella tendencia. Tan es así que como candidato socialista no resultaba electo y recién fue electo cuando también la Democracia Cristiana dijo que sí”. Ver “Signo de buena salud”, Tribuna Italiana, año 2, n.º 60, Buenos Aires, 12 de julio de 1978, pp. 1-16.↵
- Maggio, Ángel (2017a). “Identidades…”, cit.↵
- Mario Pascuzzi di Fazio, “Il nostro programma”, L’Eco D’Italia, año i, n.º 1, Buenos Aires, 23 de enero de 1970, p. 1.↵
- A los tres años de ser elegido senador, Adriano Cario fue expulsado del Parlamento italiano acusado de haber obtenido votos por medio de boletas falsificadas. “Escándalo en Italia: expulsaron del Parlamento al senador electo con fraude en la Argentina”, La Nación, Buenos Aires, 2 de diciembre de 2021, disponible en https://tinyurl.com/2wbwzvju.↵
- Bertagna, Federica (2009). La stampa…, cit.↵
- Maggio, Ángel (2017a). “Identidades…”, cit.↵
- Para una mayor descripción de este aumento de periódicos italianos en la Argentina hacia fines del siglo pasado, ver Bertagna, Federica (2009). La stampa…, cit.↵
- Bernasconi, Alicia (2018). “Las asociaciones…”, cit., pp. 40-55.↵
- Gil, Gastón Julián (2007). Cit.↵
- Consolato Generale d’Italia Buenos Aires, Le Associazioni…, cit., pp. 247-255.↵
- Petriella, Dionisio. “Los italianos en la Argentina”. Revista del Hospital Italiano de Buenos Aires, número extraordinario, Buenos Aires, 1985, pp. 10-16.↵







