Lo que yo haga pertenece a mi tierra
en el mismo grado
en que yo le pertenezco.
Nada más equivocado
que escribir en vista
de una idea preconcebida
sobre lo que sea el espíritu nacional.
En el peor de los casos,
esta idea preconcebida
es una convención
o resultante casual
de ideas perezosas
que andan
como perros sin dueño.
Y en el mejor caso
—es decir: cuando la tal idea
es resultado de una sincera
y seria investigación personal—
será tan absurdo
el someter a ella
una obra por hacer,
una obra
en que no sólo van a trabajar
la razón
y la inteligencia,
y ni siquiera la conciencia sola,
sino también
el inmenso fondo inconsciente
(el individual y el colectivo de Jung),
la sub y la superconciencia,
el yo y el mí
y hasta el trágico
y fantasmal ello
de los últimos atisbos de Freud[1].
- Citación de Alfonso Reyes, por mí escandida, proveniente de “A vuelta de correo”, recogido en Obras completas, tomo VIII. Tránsito de Amado Nervo. De viva voz. A lápiz. Tren de ondas. Varia. FCE, México, 1958, pp. 442-443.↵






