La hipótesis inicial y principal de esta tesis reza que en la obra filosófica de Dussel la configuración ética del método analéctico en el período de la Filosofía de la Liberación informa la concepción y el empleo de la “histórica” en los períodos posteriores a su formulación. Dicha configuración resignifica éticamente, reestructura jerárquicamente y reorienta desde un locus enuntiationis metafísico, antropológico y geopolítico, el tratamiento hermenéutico-temático de la historia por parte del autor. Este influjo perdura estructuralmente en los desarrollos del autor más allá de que el propio dispositivo categorial vaya quedando en desuso, subsumido en los derroteros temáticos que Dussel abordó tras el período liberacionista: lectura y reapropiación de Marx; debate con la ética comunicativa de Apel; revisionismo sistemático de su obra y postulación de tesis en función de macro-proyectos: Ética, Política, Económica, Estética, etc.
A los fines de probar dicha hipótesis, esta investigación tiene como objetivo principal examinar el influjo que el dispositivo categorial “analéctico” tuvo en la lectura y la reflexión que Dussel hizo de la historia en su etapa revisionista o madura. En función de esta examinación, se pautaron una serie de objetivos específicos.
En Capítulo 1, se emprende un rastreo genealógico y una conceptualización teórico-analítica de los términos “analéctica” e “histórica” en la obra de Dussel que atendiera a su empleo e incumbencia en el marco más general de la producción intelectual y bibliográfica del filósofo argentino; en el Capítulo 2, se explora el surgimiento y la configuración de la categoría de “analéctica” en atención al contexto en que fue formulada (principio de los años 70 en Argentina) y al período específico de la obra del autor en que fue producida (la Filosofía de la Liberación); en cuanto a la “histórica”, en el Capítulo 3 se la caracteriza desde el período revisionista y se escudriña su estructuración analéctica; se analizan los elementos conceptuales que la constituyen y los planteos a los que se opone y se indica su anudamiento y operatividad en el macro-proyecto filosófico tardío del autor. Se vuelve pertinente señalar una vez más que la “histórica”, a diferencia de la “analéctica”, representa en la producción filosófica dusseliana una constante transversal: temática, metodológica e investigativa.
Habida cuenta de, por un lado, la densidad productiva, la vastedad bibliográfica y la diversidad temática del autor, y por otro, los límites, los ceñimientos y los desarrollos que una tesis como ésta supone, el rastreo de la “histórica” se operativizó, metodológicamente, en dos tramos y a partir de un criterio de periodización específico: primeramente, desde la época temprana del autor hasta su confluencia e imbricación con la “analéctica” liberacionista; luego, en su etapa tardía o revisionista con el fin de escudriñar, retrospectiva y hermenéuticamente, marcas, sedimentaciones y reverberaciones analécticas subyacentes. El análisis de los sentidos y los alcances de ambas categorías permitieron no sólo una caracterización de las mismas sino también la de sus vínculos y cruces con otras categorías del acervo categorial dusseliano y de las tradiciones intelectuales de las que se nutrieron o con las que antagonizaron.
En el caso de la “analéctica”, dicha labor se llevó a cabo en atención a la funcionalidad e incumbencia que el dispositivo categorial tuvo en el marco, más general, de la Filosofía de la Liberación, como constructo lógico desde el cual pensar una metodología, intrínsecamente ética e históricamente situada, superadora de la dialéctica ontológica de la mismidad de cuño hegeliano. Su configuración se dio en un marco de corrimientos, derivas, anudamientos y reapropiaciones de tradiciones y legados filosóficos, tratados en el Capítulo 2: la hermenéutica cultural ricoeuriana; la ontología fundamental y la fenomenología hermenéutica heideggerianas; el debate entre Salazar Bondy y Zea; la vertiente categorial levinasiana, entre otros.
En lo atinente a la “histórica”, la configuración del dispositivo “analéctico” viene a expandir y renovar los marcos categoriales y metodológicos con los cuales Dussel, por un lado, leía críticamente la historiografía tradicional y, por el otro, esbozaba proyectos programáticos de una historiografía alternativa, que recuperara el lugar de AL en la historia universal, y diera respuesta, de ese modo, a la pregunta que Zea se hacía sobre el mismo.
En el caso de la “histórica” y en virtud de las razones ya esgrimidas, el abordaje de sus sentidos y alcances entrañó un remonte hacia la época temprana del autor (estadía en Europa a raíz de sus estudios de posgrado y posterior retorno a la Argentina) y una traza que diera cuenta del carácter fundamental, transversal y ubicuo que la temática histórica tuvo en el desarrollo intelectual de Dussel, desde aquel entonces y hasta su partida.
Así, el Capítulo 2 desanda este interés dusseliano constante e ineludible desde su época temprana hasta la época de la Filosofía de la Liberación, mientras que el Capítulo 3 hace lo propio en su época revisionista. Uno y otro no hacen sino exhibir al menos dos aspectos fundamentales de la obra de Dussel con respecto a la historia: que su problematización, su revisión y su referencia como elemento discursivo-argumentativo surcan a lo largo y a lo ancho su obra; y que, por ello mismo, cualquier abordaje crítico sobre la temática histórica en la producción del autor compele a cierta mirada panorámica capaz de detectar o referir constantes, derivas y modulaciones con momentos previos.
La configuración de la “histórica” entraña un compromiso, un ethos, en favor de una contra-narrativa historiográfica que funcionaliza dos gestos: por un lado, la crítica situada a “la historia” moderna eurocéntrica, en tanto relato discursivo tradicional y hegemónico. Por el otro, la necesidad (la urgencia) de (re)escribir dicho relato desde otros orígenes; a partir de otras problematizaciones; en atención a otras vertientes culturales; con otros marcos teórico-categoriales, etc.
Si, tal como se señaló en el Capítulo 2 y en el 3, este gesto se halla germinalmente en la época temprana, y alienta en mayor o menor medida numerosas inquietudes a las que Dussel dedicó gran parte de su obra, el primer volumen de su Política de la liberación. Historia mundial y crítica (2007) representa, sin lugar a dudas, la consumación más exhaustiva de aquella motivación de juventud. La obra concentra la operatoria histórica que Dussel venía elaborando a lo largo de su producción filosófica inicial y expone pormenorizadamente dicha propuesta en virtud de criterios metodológicos, epistemológicos y políticos; la misma se compone de una serie de dispositivos teóricos a partir de los cuales el autor, por un lado, desmonta críticamente el macro-relato histórico moderno y, por otro, articula un contra-relato “trans-moderno” con el cual recuperar y reconstruir hermenéuticamente la identidad de las exterioridades en procura de un horizonte mundial. Por esta razón, en esta tesis se ha recurrido, en primer término y mayormente, a ella para indagar y pesquisar las huellas que la analéctica dejó en la operatoria de relectura que el autor realiza de la historia, en el último período productivo de su vida.
El análisis del vínculo lógico-semántico entre la “analéctica” y la “histórica” (su confluencia e imbricación) induce la consideración, a partir de una lectura hermenéutica crítico-analítica de dicha relación, de que el hecho de que la propuesta de una “histórica analéctica” (nunca desarrollada en cuanto tal, aunque esbozada indicativamente) se haya enunciado en el período de la Filosofía de la Liberación, más específicamente en los §30-§33 de Método para una filosofía de la liberación (1974), implica que además de la funcionalidad dislocante que el dispositivo ostentaba para repensar la ética, la política, la metafísica, etc., también tuvo una significativa y concreta incidencia en la interpretación y la propuesta histórica que Dussel venía haciendo hasta ese momento. Por tanto, se concluye que si la “analéctica”, en tanto dispositivo categorial lógico, habilita una refocalización metafísica y antropológica de la ética en favor y a partir de la exterioridad de la voz del pobre (“el Otro”) que irrumpe y reclama justicia en y a la totalidad civilizada, la “histórica analéctica” de América Latina (desde su pre y proto-historia hasta el tiempo presente) supone y a la vez implica la tipificación configurativa del lugar, del estado y del rol que la región ocupa ante el centro/polo imperial dominador: el de “Otro”. Para Dussel, entonces, esa primera “histórica analéctica”, preliminar y programática, se erige como la posibilidad de, por un lado, reescribir, de manera adecuada, concreta y en respuesta a Zea, el lugar del continente latinoamericano en la historia mundial. Por otro, de indicar o delinear pedagógicamente el agenciamiento adecuado de la descripción de sus condiciones de liberación. En este sentido, los derroteros investigativos sobre el lugar de América Latina en la historia universal, previos a la Filosofía de la Liberación, encuentran en la “analéctica” una nueva clave de lectura: que dicho lugar es el de la “exterioridad metafísica”. El paradigma liberacionista de los ‘70 configuraba dicho lugar como “Otro” de la Totalidad-Modernidad euronorccidental, y a la “operatoria histórica” como el pasaje teórico-crítico desde una totalidad u horizonte de sentido histórico hacia la exterioridad que esa misma totalidad niega. De igual modo ocurre con la tarea que le tocaba cumplir, y también el lugar que le correspondía ocupar, a los intelectuales en el proceso de liberación de sus pueblos: ya no se trata de reescribir la historia de América Latina para generar conciencia cultural sino de hacerlo, junto al pueblo, a partir de la escucha atenta de sus padecimientos y a partir del compromiso servicial con la lucha por un mundo más justo y digno.
Si bien podría sostenerse que la interrogación por el lugar de América Latina en la historia universal esboza un primer gesto “analéctico” (previo a la configuración del propio dispositivo categorial) en cuanto dicha pregunta abre una divergencia en la narrativa histórica tradicional que apunta, justamente, a un lugar que esa misma narrativa negó, marginó o subalternizó, la formulación del “método analéctico” como recurso teórico práctico configura una reconceptualización, una refocalización y una relocalización históricas a partir del eje “alteridad” negada o excluida. Desde esta perspectiva, si a partir de la “histórica” Dussel pretendía exponer las diferentes problemáticas y limitaciones metodológicas, epistemológicas y ético-políticas que subyacen a la historiografía filosófica tradicional (las mismas que han consolidado una narrativa eurocéntrica y noroccidental por sobre otra u otras narrativas posibles), la postulación de, por un lado, la “analéctica” como la metodología característica de la Filosofía de la Liberación y, por otro, de una “histórica analéctico-pedagógica” como hermenéutica que recupera la exterioridad negada en la “historia universal” desde su interpelación, suman elementos estructurantes que se mantuvieron vigentes en la operatoria histórica de Dussel hasta su etapa revisionista. Dicho de otro modo, si para Dussel la operatoria histórica venía a exhibir críticamente y desde épocas tempranas las limitaciones epistemológicas que sesgaron la historiografía tradicional (olvidos ideológicos, exclusiones fácticas, periodificaciones sesgadas, justificaciones del colonialismo y localizaciones discursivas hegemónicas), la “analéctica” posibilita una revitalización y una renovación teórico-metodológica de esa misma operatoria: el desmontaje crítico (“de-strucción”) de la tradición historiográfica en tanto sistema totalizado vigente y el reconocimiento y afirmación del “Otro”, América Latina como exterioridad, a partir y en función del cual resulta posible construir la superación y la apertura futura de dicho sistema.
Por otra parte, la resignificación, el reordenamiento y la reorientación que la “analéctica” tuvo para la operatoria histórica se indica y problematiza en el Capítulo 3 a partir de una lectura hermenéutica basada en el rastreo de ciertos elementos temático-conceptuales analécticos funcionalizados, modulados o resignificados en el marco argumentativo de la “histórica” que Dussel acomete de manera revisionista en su época madura. A partir de dicha lectura se prueba la tesis que aquí se sostiene sobre la base de la identificación de las siguientes estructuraciones:
- la “de-strucción” dusseliana de la ontología del macro-relato histórico-filosófico euronoroccidental es postulado como un primer momento ineludible de la “operatoria histórica” que fundamenta la subsiguiente construcción afirmativa y superadora de una “otra” historia en términos de contra-relato y a partir del vector “alteridad”. Esta metodología, que fue presentada y tematizada en el marco de las discusiones y programáticas de la Filosofía de la Liberación, continúa presente en la época revisionista;
- el lugar de enunciación (locus enuntiationis), que refiere al lugar socio-histórico en el cual el observador se sitúa y con el cual se compromete para llevar a cabo la crítica hermenéutica de los supuestos de una episteme epocal, también remite a lineamientos propuestos en la época liberacionista. Tal modulación temática se observa en este sentido: si en la etapa liberacionista el lugar de enunciación era América Latina o el “otro” pobre, en la etapa revisionista ese lugar lo ocupan las víctimas de la Modernidad. Desplazamiento terminológico que, sin embargo, no supone ni una resemantización determinante (dado que se enfatiza el carácter inherentemente antropológico que este nuevo “Otro” tiene) ni una deriva metodológica sustancial (en tanto y en cuanto dicha noción, la de “víctima”, es pensada como nuevo punto de partida desde donde proyectar la “histórica” como macro-relato con sentido global) ni un nuevo marco teórico-categorial (puesto que las víctimas también son conceptualizadas en términos de exterioridad de un sistema político o Totalidad totalizada);
- el viraje temático-metodológico hacia “el Otro” excluido (la cultura explotada y dominada) como concreto histórico que encarna por medio de su reclamo la injusticia del ordenamiento mundial vigente permanece constante en la época revisionista, más allá de que su abordaje filosófico ya no se haga en los términos analécticos como tales;
- la propuesta de una “secuenciación interregional” en su dimensión afirmativa supone la construcción de un relato histórico de la filosofía (la “histórica”) cuyo basamento teórico supone una configuración analéctica: un relato de otra manera (“apertura”), a partir y en función del encuentro (“cara-a-cara”) y del reconocimiento de otros actores (“Otros”) como seres racionales ante los cuales la violencia (“injusticia”) no tiene justificación (“voz del Otro que reclama justicia”);
- la postulación y (re)construcción de esa “histórica” que Dussel acomete, de manera revisionista en el tomo I de su Política…, tenía como correlato la propuesta del proyecto trans-moderno. El mismo era teorizado como una instancia que, desde la exterioridad de la Modernidad, resultara afirmativo, dialógico y liberador de las culturas negadas y excluidas. Como se hace evidente y a partir de todo lo anteriormente expuesto, la raigambre y la terminología del planteo sugieren un entramado analéctico.
Por último, es menester insistir en que existe una vacancia investigativa alarmante en el aparato teórico-crítico sobre la obra de Dussel de trabajos científicos que aborden la relación, la confluencia o el entrelazamiento entre la “histórica” y la “analéctica”. En este sentido, la presente investigación constituye un aporte hermenéutico al campo de estudios. Investigación que, más allá de la tesis que corrobora, abre líneas de indagación futuras, problematizadoras y ampliatorias de las categorías de “analéctica” e “histórica” así como del vínculo entre ambas. Éstas sugieren la apertura de algunos horizontes investigativos que bien podrían iniciar nuevos desarrollos teóricos.
En primer lugar, en cuanto a la “analéctica”, si ésta es estructurante del modo en que Dussel abordó la historia desde la época de la Filosofía de la Liberación hasta su época revisionista, entonces se vuelve asimismo pertinente realizar una exploración sobre el tipo de presencia e incidencia que este dispositivo ha tenido en el desarrollo teórico post-liberacionista de otros “ejes nucleares” de la producción del autor, como lo han sido la ética, la política, la económica, la estética, etc. Desde otro enfoque, dicha exploración puede emprenderse con eje en los períodos/épocas posteriores a la Filosofía de la Liberación: relectura de la obra de Marx; debate con la ética comunicativa; Ética, Política, Estética, etc. En cualquier caso, la tarea conlleva un rastreo de la vigencia que la “analéctica” tuvo en la obra de Dussel, de su potencial para informar (o re-informar) planteos y/o preguntas posteriores a su postulación, e incluso de las coordenadas teórico-bibliográficas en las que modula hacia otras configuraciones categoriales.
En segundo lugar, en cuanto a la histórica, si en la época liberacionista Dussel la conceptualizó como “histórica analéctica pedagógica” (es decir, como una propuesta precisa sobre un modo de hacer historia), entonces también resulta oportuno indagar sobre si ha habido otra/s propuesta/s en ese sentido (complementarias o divergentes) a lo largo de su monumental obra. En ese sentido, si la “histórica” fue un interés transversal del itinerario filosófico del autor que en la “época liberacionista” fue estructurado por la “analéctica”, es menester investigar qué tipo de influjos (teóricos o metodológicos) recibió la “histórica” en los períodos post-liberacionistas hasta la época revisionista, sobre todo a partir de su relectura de la obra de Marx y del debate con la ética comunicativa.
Por último, en cuanto a ambas y retomando el título y la tesis principal de este trabajo, si la época liberacionista implicó una confluencia, imbricación y estructuración categorial entre “histórica” y “analéctica”, se torna asimismo necesario investigar su presencia y el tipo de marcas que dicha convergencia conceptual dejó en los planteos dusselianos sobre “transmodernidad” y/o “decolonialidad”.
Para concluir, distintos autores señalan el carácter subsuntivo que Dussel le ha impreso a su producción filosófica; tanto cuando intercalaba datos biográficos en sus escritos, como cuando escribía anudando acontecimientos a su propia trayectoria biográfico-intelectual (Beorlegui, 1997, p.347) o incluso cuando intervenía “retroactivamente” sus textos al reelaborarlos “introduciendo reflexiones, giros y citas producto de estadios posteriores de su camino reflexivo” (González y Maddonni, 2020, p.147).
Estas prácticas, que bien pueden representar un escollo al que todo investigador e investigadora de su monumental corpus se debe enfrentar, se tornan aún más problemáticas en tanto y en cuanto se puede ceder a la impresión, quizá meramente aparente, de que toda producción dusseliana previa y posterior a la abordada encuentra una suerte de cauce natural (y funcional) en ese maremágnum temático; de que toda teorización, pregunta y postulado tiene, en tanto pieza, un lugar específico y asignado en el rompecabezas de la vasta obra del filósofo.
Esta tesis ha pretendido, desde un principio, no dar por sentado ese mismo carácter subsuntivo sino, en todo caso, corroborarlo o refutarlo en el objeto de estudio tratado: la confluencia, la imbricación y la estructuración que se dio entre las categorías de “analéctica” y de “histórica” en el período de la Filosofía de la Liberación, cuyas marcas resultan aún patentes en la época tardía de Dussel. En este sentido, y más allá de que se acuerde o no con que lo subsuntivo sea una característica distintiva no sólo de la producción teórica del filósofo argentino sino, a la vez, del modo en que el propio autor ha releído, se ha referido y ha comentado su pensamiento retrospectivamente, se parte de la base de que sólo un trabajo crítico, exhaustivo y multidimensional, que vaya desgajando las numerosas y diversas aristas de la obra del filósofo mendocino para ponerlas en la perspectiva mucho más amplia y vital de lo que fue (y significó) su vida y su tiempo, será en cualquier caso, y siempre que sea acometido con seriedad y compromiso, la única labor posible y acaso el mejor tributo que se le pueda rendir. Esta tesis no ha sido sino un humilde pero firme intento en esa misma dirección, bajo esa misma convicción.






