Graciela Castro y Yussef Becher
Este libro reúne los resultados producidos en el marco del PICT-2015-2918 “Involucramientos sociales juveniles en la contemporaneidad: construcción de identidades políticas y sindicales en la provincia de San Luis” financiado por el Fondo para la Investigación Científica y Tecnológica (FONCyT) y dirigido por la Dra. Graciela Castro. Sin embargo, vale mencionar, nuestro recorrido por los estudios sociales en culturas juveniles comienza a inicios de este siglo. Por aquellos aciagos años de crisis sociales, que desestructuraron la cotidianidad de los ciudadanos argentinos, hallamos diferentes motivaciones para bucear en los modos de relacionamientos juveniles. Desde los medios de comunicación dominantes las juventudes son estigmatizadas de modo recurrente como las principales autoras de hechos delictivos, carentes de expectativas respecto a su futuro, involucradas en consumos problemáticos, entre otras circunstancias, que las representan como el resabio de una década perdida. Por ello, nuestros estímulos para indagar en las cotidianidades juveniles son deconstruir esas miradas hegemónicas y mostrar que existen otros tipos de ciudadanías y empoderamientos, que muchas veces fueron soterrados por esas representaciones dominantes. En la década de 1990, en lo referido al mundo de la política, algunas consultoras internacionales y cientistas sociales, afirmaron que el colectivo juvenil manifestaba actitudes de desinterés o apatía hacia el activismo político. Tampoco fueron condiciones contextuales las que propiciaron reflexiones diferentes, pues la ausencia de las juventudes en el escenario político –y de políticas sociales que motivaran ciudadanías activas– era evidente en un Estado en donde lo que predominaba era un estrecho matrimonio con el mercado. Las investigaciones de inicios de la década del 2000, entre las cuales se encuentran las que desarrollamos desde nuestro proyecto de investigación en la UNSL, se ocuparon de develar otras modalidades de involucramientos sociales y políticos que se construían por fuera de los espacios instituidos o tradicionales instalados por el imaginario acerca de la actividad política. Diferentes fueron las condiciones materiales y simbólicas presentes en los doce años subsiguientes a los dos primeros de inicios de siglo. Superados, al menos parcialmente, los efectos adversos de la crisis argentina inicia un período de recuperación económica en donde las políticas igualitarias en áreas tales como empleo, educación, vivienda, asistencia, salud, fueron las principales protagonistas. Los indicadores de desarrollo social –tanto los relevados por organismos internacionales de derechos humanos como por consultoras privadas– aseveraron el significativo descenso de la pobreza y la indigencia, tal como muestran los datos de la CEPAL en su informe del Panorama Social en Latinoamérica 2014: el porcentaje de pobreza en 2002 era de 43,9%, mientras la indigencia alcanzaba a 19,3%; en 2014 por su parte, tales porcentajes mostraban 28,0% con relación a la pobreza y 12,0% de la indigencia. De ninguna manera tales datos implican resolver el problema de la desigualdad, pero su disminución pone en evidencia que desde los gobiernos progresistas de la región se implementaron políticas sociales y pleno ejercicio de derechos que posibilitaron a los sectores vulnerables acceder a condiciones que hacían posible una vida digna. Aunque no solo fueron factores favorables en lo económico, pues también comienza un proceso social en donde las políticas de derechos humanos empiezan a configurar un lazo estrecho con los sectores sociales populares postergados durante el periodo neoliberal anterior. Sin dudas, también, esas políticas colocaron como eje central el de la reconstrucción de la memoria colectiva en los reclamos por verdad y justicia por delitos de lesa humanidad cometidos durante la última dictadura cívico-militar (1976-1983). En el 2007 comienza a funcionar la Unidad Fiscal de Coordinación y Seguimiento de las causas por delitos cometidos por la última dictadura con la finalidad de acelerar las investigaciones. En 2013 la titular del Ministerio Público Fiscal, Alejandra Gils Carbó, anunció en el Espacio Memoria y Derechos Humanos la creación de una Procuraduría Especial para Crímenes contra la Humanidad a cuyo cargo fue designado el fiscal general Jorge Auat. Tal organismo implica “la ratificación y el afán de profundizar la política de derechos humanos de la Procuración General”.
No fueron menores las acciones estatales dirigidas a incentivar el activismo judicial en esas causas por medio de programas estatales con significativos financiamientos. A partir de ello, las juventudes hallaron en esas políticas públicas estímulos para involucrarse y retornar a los espacios tradicionales de la política. Con sorpresa, los investigadores sociales advertimos ese regreso que encuentra su anclaje en el momento del deceso del expresidente Kirchner. Quienes nos dedicamos al estudio de las culturas juveniles, seguramente, aún recordamos esas postales en donde los jóvenes, con lágrimas rodando por sus mejillas, acompañados de las banderas de sus respectivas agrupaciones políticas –a partir del cual La Cámpora comienza a emerger como un concurrido espacio de politización juvenil– despiden los restos mortales del líder popular latinoamericano. Ese momento marca un clivaje en la construcción socio-estatal de las juventudes contemporáneas por cuanto comienza a advertirse el rol protagónico que adquiere el colectivo en políticas sociales que lo tiene como principal destinatario. A partir de ese momento, y con esas claves contextuales, se produce un reencantamiento con lo público-estatal, resignificando o apelando a nuevas estrategias de participación social y política que, sin embargo, se construyen teniendo como una importante referencia a la generación de los 70.
Es necesario recordar la precuela de la inserción juvenil en la política iniciada –aunque tímidamente– en los momentos de la crisis social, política y económica que vivió el país en 2001. A ello le continuaron acercamientos a partir del gobierno de Néstor Kirchner como así también, desde otra perspectiva ideológica, durante el año 2008 se comenzaron a conformar los agrupamientos de las juventudes alineadas con el partido Propuesta Republicana (PRO).
Reflejado ese escenario nacional, nuestros intereses investigativos, del mismo modo que lo fueron desde un comienzo, se orientaron con la clara intención de visibilizar los involucramientos sociales y juveniles en la provincia de San Luis. Puede parecer reiterativo, pero el panorama científico continúa siendo el mismo, las investigaciones que mayormente se difunden corresponden a Buenos Aires. Entonces, muchos se preguntarán ¿qué sucede con las cotidianidades de las juventudes de provincia? ¿Qué modalidades de activismo juvenil se construyen al interior de esos territorios? ¿Cómo incide el contexto nacional? ¿Qué particularidades introducen los espacios provinciales? De una u otra manera estos fueron los interrogantes –y las motivaciones de nuestras actitudes investigativas– que han estado presentes en estos casi veinte años de estudios sociales sobre culturas juveniles. En ese sentido, nos parece relevante mencionar que en el año 2008 en el marco de una convocatoria de FONCyT obtuvimos un PICTO en el cual nos propusimos relevar, mediante encuestas estructuradas y abiertas, las condiciones sociales de las juventudes sanluiseñas. Aquel fue el primer estudio empírico de tales características desarrollado en nuestra provincia. Ello nos dio la oportunidad de conocer las cartografías sociales del colectivo en torno a la construcción de su condición en las esferas de su cotidianidad referidas al empleo, la educación, la participación social, el involucramiento político, la incorporación de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación; y al mismo tiempo, incorporar los aspectos relativos a la cultura política de la provincia de San Luis bajo el liderazgo de dos hermanos, Adolfo y Alberto Rodríguez Saá, quienes gobiernan desde el retorno de la democracia. Ello ha incidido de manera particular en las juventudes actuales por cuanto toda su experiencia vital ha transcurrido bajo la persistencia de esos mismos liderazgos. Quienes nos hemos dedicado a estudiar el tema mencionamos la presencia de factores materiales y simbólicos, ya sea mediante estrategias de dominación que apelan a lo emotivo o clientelismos que acuden a lo simbólico, que han contribuido al sostenimiento y la reproducción de esos liderazgos, en consecuencia, de los principales rasgos de esa cultura política. Los hallazgos relevados en el marco del PICTO fueron publicados en el año 2014 en el libro titulado: Con voces propias. Miradas juveniles contemporáneas en San Luis, compilado por Graciela Castro.
Ante una nueva convocatoria de FONCyT, en el año 2015, dando continuidad a nuestras inquietudes de investigación, planteamos la propuesta mencionada al comienzo. El objetivo del proyecto es bucear en las modalidades que asumen los involucramientos sociales y políticos juveniles en la provincia de San Luis, y el papel de las políticas sociales que tengan aquel fin o bien que contribuyan al desarrollo de las juventudes. El grupo que integra el PICT se encuentra conformado por investigadores sociales con diferentes trayectorias disciplinares y recorridos de investigación: la Mg. Sandra Arito, el Mg. Yussef Becher y la Lic. Rocío Velazquez. Asimismo, algunos de ellos se encuentran realizando sus formaciones de posgrado en maestrías y doctorados en temas de juventudes. Desde ya, en esta compilación participan otros investigadores, al igual que en el caso anterior, con diferentes recorridos disciplinares, vinculados al grupo que conforma el proyecto. Ellos son la Dra. Laura Pautassi y el Dr. Pablo Vommaro, quienes realizan sus tareas de investigación en políticas sociales y participación política de los jóvenes, respectivamente.
Luego de obtener el financiamiento, en el año 2016 iniciamos las tareas de investigación, aunque, vale señalar, con la presencia de un escenario social totalmente distinto de aquel que nos congregaba hasta 2015, pues una coalición política de centro derecha, Cambiemos, había obtenido la presidencia. Las mutaciones en las acciones estatales no se hicieron esperar: la quita de retenciones a los sectores concetracionarios del poder económico; la eliminación de restricciones cambiarias en monedas extranjeras que tenían por finalidad, entre otras, reducir la fuga de capitales al extranjero; la devaluación de la moneda nacional; el incremento de la inflación en los precios del mercado de consumo casi por encima del 40% de los del año 2015; el aumento en las tarifas de servicios públicos; el incremento sideral de la deuda externa; el desfinanciamiento de los organismos de ciencia y técnica; la desvalorización del salario ante el desproporcionado aumento y la consecuente inflación; la retracción de las políticas de derechos humanos por delitos de lesa humanidad. Sin dudas, estas claves contextuales van a incidir en las condiciones juveniles, pues es este sector social –tal como muestran los indicadores– el mayormente afectado por las políticas neoliberales. La desocupación entre los jóvenes aumentó en 2016. De acuerdo al informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), entre el segundo trimestre de 2015 y el cuarto trimestre de 2016, la tasa de desempleo en jóvenes alcanzó el 21,2% llegando a un máximo de 23,63% en el segundo trimestre de 2016. Entre los programas sociales implementados durante el gobierno kirchnerista, es posible señalar que, a partir de la gestión de Cambiemos, diez de tales programas o fueron desactivados o vaciados en su implementación. Ellos son: Conectar Igualdad, Asistir, Progresar, Argentina Sonríe, Centros de Atención Judicial, FiNes, Jóvenes con Más y Mejor Trabajo, Programa de Salud Sexual y Reproductiva, Plan Qunita, Argentina Innovadora 2020.
Por ello, al modificarse el contexto social, tiene sentido preguntarse nuevamente por los involucramientos sociales, y, principalmente, ante el ingreso en la escena pública de unos nuevos actores juveniles: los que comprometen su activismo político en PRO, donde se ubican las raíces de Cambiemos, y en la actual alianza de gobierno. Si bien Propuesta Republica tiene una trayectoria anterior al año 2016, adquiere una nueva significación a partir de aquel año dado que se incorpora un relevante elemento en su conformación: el vínculo con el Estado nacional y las fracciones subnacionales. Al mismo tiempo, ante estas modificaciones en el escenario nacional, el Partido Justicialista provincial comienza a manifestar un discurso progresista al ligarse a fracciones políticas, entre las que se incluye el reciente kirchnerismo opositor, identificadas con esa orientación ideológica. Tales guiños contextuales inciden en los involucramientos juveniles y en la construcción de sus posicionamientos de enunciación políticos, por ello, ineludiblemente deben ser tenidos en cuenta en nuestras lecturas sobre los datos obtenidos.
El libro se encuentra dividido en tres partes. La primera, “Miradas teóricas”, aporta herramientas conceptuales para los estudios contemporáneos sobre culturas juveniles. Por otra parte, muestra los enfoques epistemológicos a los que recurrimos para desentrañar las dimensiones de análisis que fueron tenidas en cuenta en nuestro estudio. Sin embargo, no se trata de un catálogo de categorías teóricas –al mejor estilo de los contextos conceptuales de las tesis de grado o posgrado–, sino de reflexiones sobre esas herramientas conceptuales en juego con aspectos contextuales u otras ideas teóricas que han ido emergiendo en esta tarea de investigación, pero que también son producto de recorridos previos en investigaciones sociales sobre juventudes. Los lectores podrán encontrar aportes sobre categorías teóricas tradicionales de las ciencias sociales, en conjunción con las miradas complejas propias de los escenarios contemporáneos, que, al mismo tiempo, muestra la divergente pertinencia disciplinar de sus autores. Por ello, en esta parte del libro pueden identificarse influencias provenientes de la sociología, la antropología, la psicología social y la ciencia jurídica, todo ello, a partir del análisis de aspectos relativos a las juventudes conjugadas con categorías tales como subjetividades, identidades, edades, instituciones, género y sexualidades.
En la segunda parte del libro, denominada “Involucramientos sociales”, se ubican los aportes sobre el análisis de los datos provenientes de las estrategias cualitativas a las que acudimos en el proceso de investigación. Precisamente, el primer texto aclara los enfoques metodológicos y describe el modo en que fueron llevadas a cabo las actividades de investigación, en donde se anudan las cotidianidades de quienes investigamos y de los jóvenes que generosamente nos permitieron ingresar en sus rutinas. Los aportes posteriores se introducen en las significaciones y experiencias, enmarcadas en subjetividades e identidades, que las juventudes militantes y las que no se reconocen como tales construyen respecto del mundo de la política. Aparecen imaginarios, sentidos compartidos, posiciones de enunciación, figuras del activismo juvenil, mitos fundantes de los partidos políticos, que nos relatan las estrategias y los recorridos que han ido construyendo los jóvenes en sus modalidades de participación social y política.
Finalmente, la tercera parte, “Políticas e institucionalidad pública”, refleja la construcción socio-estatal de las juventudes desde sus propias miradas y las de los agentes involucrados. El Estado, desde una perspectiva posestructuralista, se conforma por un conjunto de dispositivos de poder que configuran las técnicas de gobierno sobre las subjetividades, en donde las fugas, las porosidades, las resistencias subjetivas van a intentar subvertir sus límites. Allí es donde se sitúan las subjetividades juveniles, insertas en políticas e instituciones públicas, que son estudiadas en los textos que integran esta parte del libro. Tal como señalamos anteriormente, esas juventudes y sus vínculos con las políticas públicas nos permiten reflexionar acerca del modo en que pueden aportar a la construcción de involucramientos y empoderamientos sociales.
Desde el equipo de investigación, expresamos nuestro reconocimiento y agradecimiento a los/as jóvenes que generosamente y con amplia predisposición nos permitieron el acercamiento a sus historias personales vinculadas con la praxis política y sus involucramientos sociales. Si bien este texto constituye un avance del proyecto –que continúa durante el corriente año–, consideramos de importancia compartir tales avances con investigadores que trabajan temáticas relativas a las juventudes, como así también visibilizar circunstancias de los involucramientos juveniles en una provincia alejada de grandes centros urbanos aunque con potencial y expectativas de desarrollo e inserción para las actuales generaciones juveniles. Asimismo, expresamos el agradecimiento a la Dra. Pautassi y al Dr. Vommaro quienes gentilmente aceptaron nuestra invitación a participar en el presente texto. De igual modo, a la Dra. Bonvillani por su colaboración en el prólogo.
Nuestro reconocimiento a la Universidad Nacional de San Luis, a través de la Secretaría de Ciencia y Tecnología, en particular a la Lic. Clara Divito, a la Lic. Susana Sastre y al Sr. Marcelo Roldán, por el apoyo constante en la resolución de dificultades inherentes al programa FONCyT.
Solo nos queda invitarlos a recorrer estas lecturas que pretenden aportar a los estudios sociales sobre juventudes en los contextos locales, y aguardar los comentarios correspondientes.








