5.1 Introducción
A lo largo de los capítulos precedentes se reconstruyeron las experiencias de los jóvenes en los ámbitos educativo y laboral, focalizando en las sedimentaciones hechas por ellos en sus relatos. Como señala Schutz, a partir del acervo de conocimiento (que se conforma de las experiencias sedimentadas, propias como de tercero) y, la determinación de la situación biográfica es posible comprender cómo se posiciona el actor frente a los proyectos, y más que nada, frente a su plan de vida. En términos de Schutz, los planes de vida son un andamiaje complejo que se encuentra ligado a proyectos intermedios, alternativos y truncos. Todos ellos conforman el entramado que sostiene el plan vital actual porque se encuentran orientados a él como fin último.
Por ello, este capítulo presentará cuatro agrupamientos que responden a un armado analítico sobre los planes de vida. Para ello, se tomó como eje los distintos lugares que toma la horticultura en ellos. A partir de allí, se establecen la conformación de los planes por parte de los jóvenes, considerando los distintos elementos que se encuentran entrelazados: sus proyecciones intermedias, alternativas y truncas: a.(Qué) educación para el trabajo; b. otras formas de estar en el campo; c. Permanecer rural con el trabajo vinculado a la horticultura; d. Salir del campo.
5.2 (Qué) educación para el trabajo
Un primer grupo de planes de vida de los jóvenes incluye aquellos que problematizan su educación con miras a su futuro donde la horticultura toma centralidad, pero no desde el trabajo manual que ella implica, sino desde la formación en instancias superiores. Entre ellos se distingue, por un lado, a quienes tienen expectativas de (de)volver al campo haciendo un aporte a la comunidad desde sus profesiones no agrarias. Por otro, quienes pretenden mantenerse en el campo a través de sus conocimientos técnicos agrarios adquiridos a través de la educación terciaria.
5.2.1 (De) volver al campo: Trabajar con la gente de las quintas
En este agrupamiento se reconstruirán los proyectos y planes de tres jóvenes: Marta, Anahí y Delfina. De acuerdo con lo narrado en los capítulos anteriores, éstas se han insertado en la horticultura producto de su origen familiar desde temprana edad, pero en un marco de cuidado y flexibilidad en tanto a responsabilidades y tareas. Esto posibilitó la realización de otras actividades, principalmente la educativa. Para estas jóvenes, su plan de vida tiene el foco en su futuro desenvolvimiento como profesionales, pero donde la horticultura y el campo toman lugares centrales. Para ello, despliegan proyectos alternativos y otros que quedan truncos.
De esta manera, el plan de vida actual de Marta entrecruza sus ámbitos laborales y educativos en el área de la investigación y la docencia universitaria, particularmente para poder investigar sobre la comunidad boliviana:
por ahí más que nada, por ahí lo que es investigación, o no sé…o hacer proyecto de extensión o, no sé o estar más no sé…con la realidad social con no sé…lo que yo me imagino por ahí es que por ahí la sociología viste que te sirve para un montón de cosas. Más allá por ahí de lo que vos lo…le des uso, por ahí…estaría…lo más formal, lo más bueno que fuera, no sé…ser…profesora o ser becaria de CONICET [Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas] o algo así.
Para Marta, este plan emerge en el transcurso de su carrera, cuando brinda ayuda a una compañera para entrevistar mujeres trabajadoras de la comunidad. Ella cuenta que a partir de esa experiencia:
Como que yo doy las cosas muy por sentado porque es como que uno se cría, piensa que todo es natural. Entonces empiezo más a reflexionar acerca de eso. Y después, bueno me llevo pensar, llegué a pensar eso y bueno, también me incentivaba a que estudié eso.
La reflexión teórica[1] acerca de la cotidianeidad de su vida como parte de la comunidad boliviana, surge a partir de las entrevistas realizadas por su compañera, donde establece otro vínculo con sus pares, encontrando desde su carrera universitaria las pautas para empezar a guiarse a su plan de vida. Aunque éste no está exento de ciertas limitaciones que sedimenta de las propias lógicas del ámbito laboral donde se quiere desenvolver: “pero también lo dudo…hasta qué punto puedo estudiar a mis propios amigos, a mi propia familia”.
En este marco, Marta elabora uno de sus proyectos intermedios. El más próximo es la finalización de su tesis de grado: “estoy en el cuarto año, pero…eh…la tesis por ahí tengo una idea vaga, pero muy, muy nada…por ahí yo lo que quería hacer más…o sea de estos temas, de ¿viste?, el tema de la identidad”. Este proyecto intermedio se encuentra sujeto a un proyecto de mayor orden que tiene que ver con lograr que la comunidad boliviana sea valorada como lo hace ella:
Por ahí desde mi expectativa, por ahí estoy estudiando todo esto, como que también, bah, no sé, como que sí, me gustaría que aprendan o por ahí valoren o ver como desde lo más humilde, o sea desde lo que es nuestras raíces, en ese sentido sí me gustaría.
Este plan de vida no desconoce sus experiencias en torno a la horticultura, la comunidad boliviana y su cotidianeidad en vínculo con ellas. Como se ha expuesto en el capítulo 3, su inserción en la horticultura se dio en el marco de la flexibilidad de tareas y horarios en un contexto familiar de ayuda donde prevalecía el cuidado. Por ello, su sedimentación sobre el trabajo hortícola pondera los vínculos generados en ese espacio, en tanto a las lógicas de la comunidad. Los márgenes de libertad que este contexto le habilitó posibilitaron la inserción educativa que ahora busca imbricar con su pasado familiar hortícola. Por ello, como se especificó en el capítulo 4, la educación para ella fue una herramienta clave para este fin, valorada a lo largo de toda su trayectoria educativa.
Su desenvolvimiento en la instancia educativa, y las lógicas propias de este encuentro con los coparticipes, le habilitaron nuevos márgenes de libertad y considerar proyectos alternativos: “estar más no sé…con la realidad social con no sé…lo que yo me imagino por ahí es que por ahí la sociología viste que te sirve para un montón de cosas”. Las alternativas a su plan original que se le abren son la docencia y los proyectos de extensión universitaria. Ambas conviven como proyecciones alternativas que aún espera no desplegar. Como sostiene Schutz (2015) todos esos proyectos en su tiempo interno se encuentran igualmente disponibles, cuasi-coexisten. Por ello, para el caso de Marta, el despliegue de proyectos alternativos queda en suspenso y se barajan como opción en un contexto de incertidumbre sobre las lógicas de este ámbito laboral.
Lo interesante es que uno de esos proyectos alternativos, la docencia, fue su plan inicial desde el que partió al comenzar en esta carrera. En su relato, la docencia es parte de sus planes previos, que ahora puede señalarse como proyectos truncos: “yo cuando era más chica, quería ser docente” acompañado por los intereses de contenidos de esta carrera:
Siempre me gustó humanidades, un poco de historia, geografía todas esas cosas, siempre me gustó y la verdad que me gusta, siempre tuve la idea de ser profesora, así que, eh y dije: “¿Qué hago?” y estaba entre profesora de matemática, historia y sociología.
En este sentido, cabe resaltar el carácter complejo de los planes de vida. No solo por las proyecciones intermedias sino por los proyectos alternativos que, a medida que se ejecuta uno de ellos, el resto se convierten en proyectos truncos. Así Marta entró en la lógica del ámbito educativo, guiada por su plan original (docencia en rama de humanidades), pero éste mutó hasta convertirse en un proyecto trunco. Luego se volvió un proyecto alternativo, en la medida que su inserción en la investigación no se logre ejecutar en el corto plazo: “y si no se cumple [la investigación], yo creo que me iría a la docencia en secundario”. Las alternativas las sigue barajando frente a la incertidumbre propia de estas inserciones laborales: “pero sería como el ideal de trabajo que me gustaría conseguir, pero de acá a que se cumpla…”. Los planes de vida, entonces, no son fantasías[2] sino que tienen un fuerte anclaje con el medio social y principalmente en el conocimiento a mano que van sedimentando y acumulando en su acervo, desplegado al momento de ejecutar sus acciones.
El plan de vida de Delfina también propone que el ejercicio de su profesión retome no sólo el acervo de conocimiento provistos por la educación superior, sino por sus experiencias laborales, inclusive de niña trabajadora hortícola:
A mí me gustaría trabajar en el área de salud, siempre me gustó. En el hospital, una clínica o ya sea en una… en las obras sociales también se trabaja. Me gustaría trabajar en esa área. Me gustaría trabajar con la gente de las quintas, de los campos, porque uno se familiariza, uno se identifica, uno trabajó el campo, fue niño, fue un montón de cosas…
También surge de la experiencia de embarazo que atravesó en la secundaria, donde la acompañó y motivó una trabajadora social. A partir de allí, ella decidió comenzar a estudiar en la universidad:
Además, porque yo quería seguir estudiando porque era mi meta o mi objetivo recibirme, tener una carrera y aproveché el apoyo que me daba mi madre, mucho apoyo familiar y seguí y ahora estoy en el último año de trabajo social.
En Delfina, la ayuda familiar fue de suma importancia porque la ha acompañado en todo su itinerario escolar y laboral más aún con el nacimiento de su hija. Si bien ella es hija única, la familia la ha ayudado con el cuidado y le han posibilitado no trabajar una vez que fue madre.
En tanto a la elección de la carrera de trabajo social, Delfina señala que deriva de un proyecto trunco en abogacía: “Yo primero había elegido para abogada. Porque no sé… quería ser abogada, estudiar derecho, pero después cuando entré no me gustó”. De hecho, se proyectaba en esa carrera: “Me veía en ciertos ámbitos, pero no en general, más en el derecho civil, derecho penal no. Entonces me veía en ciertas cosas, pero cuando uno estudia derecho tiene que estudiar todo”. Al comenzar a cursar se encontró con ciertas condiciones del ese ámbito educativo que la empujaron a cambiar de carrera:
Entré como abogada, pero no me gustó el ambiente de la facultad, es distinto, no hay tanto compañerismo ni nada de eso, muy egoístas, muy egocéntricos todos (…) En la facultad de derecho, necesitás algo y nadie sabe nada, es como que ya me parece que van ejerciendo la carrera de abogados desde el principio. (…) Al año siguiente elegí algo en lo que me vea, que siga, que me guste y fui a buscar folletos a la facultad, después hubo una exposición de carreras, una carpa en la facultad y me dieron folletos y una amiga mía, también se iba a anotar en trabajo social y empezamos juntas. También eso me incentivó a estar juntas.
La ejecución del plan de vida de la carrera de abogacía se torna un proyecto trunco, pero no por los contenidos de las materias o alguna dificultad en el estudio, sino por las dinámicas de sus pares en el curso y la falta de afinidad con ellos, cuestión ya había sido central en su vida. Ella señalaba respecto a su paso en la escuela primaria: “me gustaba porque también ahí te identificás con otros compañeros que son hijos de productores, del mismo lugar”, a diferencia de la secundaria y en este caso, de la carrera de abogacía. Si bien en la carrera de trabajo social no se encuentra necesariamente con hijos de productores, al igual que Marta, encuentra mayor afinidad con las lógicas propias y las relaciones intersubjetivas en el espacio que sirve para mantenerse en ella. De hecho, al iniciar la carrera de trabajo social recuerda:
En la facultad de sociales somos todos así liberales, re- amigos, re- conocidos, es más familiar, es otro contexto, es otro ámbito, no es lo mismo. Yo me sentí re cómoda en la facultad donde fui. Los chicos son muy buenos.
La importancia de sentirse parte de un ambiente “más familiar” es para Delfina motivo suficiente para continuar sus estudios allí, conjugado con el modo de proyectarse a futuro en esta profesión. También se sedimenta en su relato, al igual que en el de otros jóvenes, su paso por el trabajo en la horticultura y sobre el espacio del campo[3]. Cabe recordar que ella ha señalado en su relato sobre su futuro que “Me gustaría trabajar con la gente de las quintas, de los campos, porque uno se familiariza, uno se identifica, uno trabajó el campo, fue niño, fue un montón de cosas”. Este camino ya se encuentra plasmado en sus proyectos intermedios:
estoy haciendo mi tesis, ya que venimos al tema, de mujeres para trabajar porque me gusta mucho trabajar con mi gente (…) yo estoy haciendo la tesis con una chica que trabaja en el INTA [Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria]. Ella es trabajadora social y trabaja en el INTA.
A partir de esta experiencia en conjunto con su directora se empezaron a abrir posibilidades como proyectos alternativos para lograr su plan de vida, aunque alejado del área de salud, pero manteniendo el vínculo con los productores:
me dice que puedo quedar también para trabajar en la organización como trabajadora social o trabajar en el INTA también con los programas Prohuerta o con distintas cosas. Ahí hay muchas trabajadoras sociales trabajando con políticas públicas para los productores, todo eso.
Otro proyecto alternativo que contempla, nuevamente se encuentra en vinculación con los horticultores:
Me gustaría trabajar en una escuela rural con la gente de las quintas (…) tengo que hacer un curso de docente, una capacitación docente para trabajar para las escuelas porque ahora te piden eso (…) A mí me gustaría trabajar en el área de salud, pero voy a hacer el curso como una herramienta más para poder insertarme laboralmente porque para estar en una escuela como orientadora social [lo] necesito.
Si bien ella sigue sosteniendo su trabajo en el área de salud, toma como parte de su proyecto continuar estudiando, haciendo la capacitación docente para que le brinde múltiples posibilidades de inserción. La necesidad de diversificar sus conocimientos deriva al igual que para Marta de la incertidumbre del ámbito del trabajo, y de una sedimentación de los propios jóvenes sobre la fragmentación de los itinerarios laborales por los que deben atravesar:
Para salud es más complicado entrar porque ahí tenés que hacer pruebas de ingreso, capacitarte más en las residencias, hay mucha competencia, ya que muchos profesionales quieren trabajar generalmente en esos puestos o en esa área siempre hay alguien que está adentro y te hace ingresar.
Sin embargo, la sedimentación que hacen de las resistencias propias del medio social las lleva a valorar positivamente su situación biográficamente determinada. De ella, los márgenes de libertad que le posibilita plantear diferentes proyectos alternativos en función de su inserción educativa que transcurre con cierto éxito, a sabiendas de las posibles limitaciones existentes:
que todo se puede, que cuando uno se quiere, cuando uno quiere algo, creo que hay, obvio, obstáculos porque a veces creo que no hay posibilidades, porque yo escucho mucho a mis papás o a mis tíos que dicen: “a mí me hubiera gustado estudiar”. Entonces yo digo que ya sé que cuando uno quiere se puede, pero también entiendo que a veces hay contextos, situaciones familiares que te limitan a hacer algo que uno a veces quiere y lo postergás y a veces hacés cosas porque necesitás el trabajo, porque necesitás plata.
Por último, se encuentra el caso de Anahí. Su plan de vida se conforma a través de aplicar la profesión que actualmente estudia (trabajo social) en el sector agropecuario:
Pasa que a la gente no sé, del campo, yo siento, veo, no sé, que muchas personas se abusan quizás porque no conocen o no saben leer, o no tienen conocimiento de sus derechos ¿viste? y muchas personas se abusan de eso y quizás las explotan, las hacen trabajar por monedas, no les dan obra social, todas esas cosas. Y bueno, desde el trabajo social me gustaría, creo que hay mucho para hacer eso y aportar a la organización para que se organicen, no sé, por los derechos de que lo tienen todos como seres humanos, como cualquier otro.
En su relato, como en el de Delfina, se trasluce la importancia de los materiales de difusión y las exposiciones de carreras organizadas en la ciudad que posibilitan un acercamiento a los jóvenes a opciones no contempladas en un inicio[4]. Para Anahí fue el puntapié para conocer la carrera, mientras que, para Delfina, para reafirmar su elección sedimentada de su experiencia en la escuela. A partir de allí, se trasluce en Anahí el apoyo del hermano para profundizar en los objetivos de la carrera y finalmente elegirla como parte de su proyecto. Sobre este punto, Anahí relata que la amiga de su hermano le supo informar que: “está bueno el trabajo, que hay mucho trabajo de eso y nada, que le va bien y que está buena la carrera.” En base a ello señala que su plan en esta carrera empezó de manera poco convincente:
Ponele que me metí más que nada así, no es que iba con convicción porque amo la carrera. Arranqué así, bueno fui hice cursos de ingresos durante el verano y bueno me pareció interesante, para ser sincera el primer año me costó un montón.
Al igual que Marta y Delfina, se encuentra presente el “permanecer rural” y con la comunidad boliviana que trabaja en la horticultura, a través de las herramientas que le brinda la carrera. Anahí aspira también a trabajar en el paraje donde vivió en su infancia, Colonia Barragán:
Me gustaría especializarme en el tema de trabajo, en el tema de trabajo agropecuario (…) Me gustaría [trabajar] con el productor, o quizá trabajar en una escuela rural. Me encantaría que en Colonia Barragán hubiera, pero no hay trabajadora social en el equipo, no. No tiene… Me gustaría trabajar con el sector.
Por ello, ella se plantea también profundizar sus conocimientos en áreas específicas:
quizás o sea cuando ya me reciba hacer alguna cosa sobre derechos humanos cuando salen ¿viste? en la facultad nos dicen que está esta posibilidad. Si me inscribo y me interesa. Me interesaría profundizar más sobre, capacitarme más sobre lo que es el trabajo con la gente digamos, de lo rural digamos, de lo mío, me gustaría capacitarme más en eso.
Aunque con claridad en el plan, en su relato se observan proyectos intermedios “Primero voy a trabajar de lo que haiga, tampoco con pretensiones”. Por eso, contempla otras opciones laborales:
ahora me gustaría trabajar de…yo sabía que en Miramar me había comentado mi supervisora hay chicas ehh, que están estudiando trabajo social pero que le falta yo que sé, dos materias, cinco materias, como que ya le dan un trabajo estable y la esperan hasta que se reciba y ya las toman, a mí me gustaría hacer eso… Trabajar, yo que sé, en un centro integrador comunitario o esas cuestiones ¿viste?, en los hogares de día, algo así, más relacionado con la profesión.
Anahí trae a colación experiencias en contacto con otros (como la supervisora) que le brindaron diferentes opciones que le brinda su carrera, incluso antes de recibirse para poder iniciarse en el ámbito laboral en esta carrera:
y también sabía por otro lado ¿viste la salita de mi barrio [Parque Hermoso]? (…) Bah, esto me [lo] contó la doctora cuando yo fui un día. Me preguntaba que estaba estudiando y todo eso, y le dije, y me dice, bah, me comentó que la trabajadora social de ahí todavía no se había recibido. Yo no sabía eso, pensé que solamente tenías que tener el título. No, si, por eso, me gustaría trabajar así, estaría la posibilidad.
Es importante recordar que el itinerario laboral de esta joven estuvo signado por las posibilidades que le brindó el espacio educativo: su inserción en el hotel fue gracias a una pasantía que gestionaba la escuela y ahora las proyecciones a futuro son mediante su supervisora de trabajo de campo.
En cuanto a las condiciones de ese trabajo futuro, el acervo de conocimiento a través de las experiencias propias y de sus familiares le permiten especificar su proyecto intermedio y las condiciones que espera de él. Para Anahí, se presenta esta necesidad de reducir las jornadas laborales a través de valorar su experiencia en el hotel: “como que uno siente que lo explotan ¿entendes?, como que te sacan todo el jugo y si vos no rendís como empleada bueno, no sé, llaman a otra”. A su vez, las experiencias de trabajo en la horticultura de su hermano que ella misma retoma, están en sintonía: “se aboca tanto al trabajo como que se explota a él mismo también sin darse cuenta, es como que no tiene francos, no se toma francos”. Por eso, “no me gustaría trabajar ni mucho, ni tan poco. No sé, seis horas ponele, seis ocho horas, tampoco me gustaría trabajar 10 ni 12 horas, ni tiempo libre ni nada”.
En síntesis, para estas jóvenes, el trabajo en la horticultura y la vida en el campo sigue siendo una opción para sus futuros, a pesar de que el plan no sea exactamente realizar actividades en la producción. En estos planes se evidencia el permanecer rural (Cuervo, 2011) que deriva de sus experiencias previas en la horticultura, en la vida y en la educación rural: el ser “chicos de campo”; el paso por la escuela en el cinturón; la ayuda en el trabajo en esta producción. Ninguna de estas jóvenes ha trabajado con fuerte intensidad en la horticultura, pero han podido observar los sacrificios que significan para sus contemporáneos. Por eso, para las tres jóvenes, su vínculo con la quinta tiene que ver con esas sedimentaciones hechas del trabajo en su niñez y adolescencia, en la relación que aún mantienen con la comunidad, a la que buscan generar una retribución desde sus profesiones. Sus múltiples inserciones alejadas de la actividad primaria se condicen con la actualidad de la juventud en vinculación con el trabajo, fragmentada y heterogeneizada (Jacinto, 2010). También se observan intereses y sentidos compartidos con sus comunidades, contrapuesto a los estudios que enfatizan en los procesos de individualización. Asimismo, las carreras universitarias encauzan los itinerarios de estas jóvenes y con ello también sus expectativas a futuro.
5.2.2 Tecnificación para el campo
En este agrupamiento se desenvuelven los proyectos y planes de tres jóvenes: Claudia, Fernando y Miguel que expresan una motivación futura de “tecnificarse” para volver o mantenerse en el campo. Para los dos primeros, esta motivación implica la adquisición de conocimiento en el marco de la educación formal; mientras que, para el último, expresa el mecanismo de aprendizaje en torno a la transmisión de conocimiento de la propia actividad y la experiencia, los saberes no formales.
Claudia se encuentra realizando la tecnicatura en seguridad e higiene y actualmente trabaja en el mercado de abasto de la ruta 88. La elección de la carrera tiene que ver con la orientación del ciclo superior de la escuela secundaria, donde optó por ciencias naturales; y también por un proyecto trunco:
quería estudiar, como te dije, contaduría, pero hubo problemas en la universidad, en la Funes, que había otra persona que tenía mi documento y no podía ser, tuve que hacer la denuncia y se me perdió la vacante con todos los trámites y todo eso.
A partir de allí, su relato empezó a plasmar su plan de vida:
los técnicos de seguridad e higiene, en cualquier tipo de empresa, también puedo en este lugar. No solamente en este lugar, sino también en muy aliado a la agricultura, supervisarlo ahí, como yo soy técnica, bah si me llego a recibir, podría ser la que esté ahí.
Claudia se orienta a futuro a través de la culminación de su carrera para especificarse en el trabajo de su profesión, especialmente en el ámbito de la horticultura. No obstante, despliega proyectos alternativos, a través de opciones de trabajo en el mercado: “Por ejemplo, acá, el mercado tiene técnicos, yo habló muchos con ellos, para sacarles información”. Este proyecto surge del accionar cotidiano, a partir de su trabajo en el mercado de abasto. Para ello, materializa acciones de manera de conocer sobre esta profesión a través de hablar con técnicos. De esta manera, le es posible identificar las opciones que se le habilitan a partir de la carrera elegida. Pero por intereses personales, Claudia seguirá sosteniendo “prefiero quedarme en el campo, uno ya se acostumbra, me siento más tranquila”.
En el caso de Fernando, en su plan de vida, la horticultura se encuentra presente, aunque de manera diferente a como lo realiza actualmente. Para él, el trabajo en la producción sería a través de una profesión que le permita “salir a los campos”: la ingeniería agrícola. En el cinturón de General Pueyrredón el uso de agroquímicos se encuentra regulado y se exige “una autorización escrita -receta- confeccionada por un Ingeniero Agrónomo habilitado” (Atucha, Lacaze y Roveretti, 2014), con lo cual hay una mayor presencia de ellos en las quintas. Su relato presenta similitudes con las jóvenes del subapartado anterior, en el sentido de que Fernando quisiera seguir dedicándose al campo, pero a diferencia de ellas, él busca hacerlo en el ámbito de la producción y en sintonía con las actividades que realiza actualmente.
Ante la pregunta sobre realizar otra actividad por fuera de la hortícola señala: “me gustaría, puede ser… no sé porque ahora lo único que sé es trabajar y hacer quinta, nada más”. Por ello, esta limitación del conocimiento de otras actividades es lo que le impide proyectarse en otras ocupaciones, y su plan tiene un anclaje en las posibilidades que le brindaría tecnificarse en la producción de verduras:
E. me gustaría ser cuando sea grande o cuando sea mayor, bah… ¿Cómo se llama esto? Ingeniero… ingeniero agrícola… pero… Lo dudo mucho que llegue… o sea, porque si no estudié hasta ahora: ¿Qué voy a estudiar? Ya casi tengo 20. En. ¿Por qué ingeniero? E. Porque esa carrera me gustaría, porque me gusta… no sé por qué… viste que salen a los campos y eso, por esas cosas…
Fernando tiene ese plan, pero no ha terminado el secundario y al inquirir sobre la finalización señaló que no pudo hacerlo, a pesar de que había organizado con sus amigos para anotarse en la escuela para adultos. Respecto a esto relata:
me gustaría… tendría que estudiar… trabajar en el día estudiar en la noche… o si se puede en el día, también, no sé… porque tengo amigos que claro, ya están haciendo un año… yo iba a entrar con ellos, pero bueno.
Fernando no pudo anotarse en el mismo momento que sus amigos porque tuvo que viajar a Bolivia y luego, sintió timidez de hacerlo solo. Pone en duda la posibilidad de llevar a cabo su plan de vida, porque implicaría primero, finalizar el secundario como parte de sus proyecciones intermedias, que al corto plazo no lo ve posible. De allí que presenta como proyección alternativa el regreso a Bolivia y no continuar el estudio. Esto se basa también en la ausencia de ventajas comparativas que tiene actualmente el empleo en Argentina.
me quiero ir a mi país, porque acá es muy difícil las cosas, las cosas acá suben y si gano acá plata para irme a Bolivia, ¿Cuánto me queda? y encima llegas, le das $100 acá allá te dan 12 bolivianos y hay diferencia. Allá podría trabajar de lo que sea.
Para Claudia y Fernando, entonces, el espacio de trabajo marca sus proyecciones futuras, aunque éstas se encuentren en vinculación con la educación. Para ellos, la educación secundaria no fue una herramienta para lograr sus planes futuros: considerando que Fernando aun no la ha finalizado (y no contempla poder hacerlo) y Claudia no ha podido elegir la modalidad que esperaba. La diferencia es que Fernando, al no estar inserto en el ámbito educativo, al no lograr continuar junto a sus amigos, presenta márgenes de libertad más restringidos por los que no visibiliza la posibilidad de seguir estudiando.
El caso de Miguel es similar. Trabaja actualmente en el transporte de los productos hortícolas desde las quintas hasta los mercados y discontinuó la escuela en séptimo grado a sus 16 años. A diferencia de los otros jóvenes, el plan de Miguel se encuentra en vinculación con su actual trabajo que realiza en conjunto con su hermano, pero logrando independencia: me gustaría separarme, como que estoy ahí con mi hermano qué sé yo… armar tipo una fuente propia algo así, y yo mismo (Miguel, 2018). Como sucede en la producción primaria, en el transporte hortícola, los jóvenes también comienzan en el seno familiar para luego independizarse, con lo cual hay un conocimiento a mano que le permite él sedimentar esta posibilidad. Además, esta situación ya tiene un antecedente en su propia familia: “éramos [transportistas] todos juntos y ya como este mercado no nos da [rédito de] la misma bolsa a nosotros, mi hermano se separó y se fue a otro mercado”. Para lograr este objetivo en el corto plazo, Miguel encuentra resistencias: la falta de conocimientos necesarios para poder trabajar por su cuenta, alejado del hermano. Considera que a partir de “aprender para estar ágil” o “tener más experiencia”, como proyección intermedia, podrá lograr su plan de independizarse.
En estas proyecciones no incorpora el estudio formal, incluyendo finalizar la educación secundaria: “intenté volver a la noche…fui a la noche y repetí de nuevo (…) Es complicado… es complicado”. Para Miguel es un proyecto trunco, que no vuelve a tomar como opción. Sin embargo, educarse es una herramienta: aprender en la propia experiencia construida en su accionar cotidiano le permitirá estar más capacitado para manejar el transporte. En algún momento la educación superior podría ser una proyección alternativa, específicamente el estudio de la carrera de contador público, pero sigue sosteniendo que el trabajo es su primera opción:
Me gustaría trabajar como contador, pero como yo ya estoy metido acá eh… ¿entendes? A la vez me gusta más el trabajo, el comercio y todo eso, estoy más metido ahí que con el estudio…
Otro plan alternativo que está desarrollando es el oficio de pintor y soldador, en un marco de aprendizaje no formal y a través de la experiencia práctica:
Ahora estoy aprendiendo a pintar, pinté… como tenemos una herramienta, soldadora, todo. Me enseña ¿viste? a soldar, pintar, mi hermano… sí… no [estoy] metido en eso, pero me gustaría aprender una changuita, algo así, me gustaría aprender… algo así…
En suma, el plan futuro de mantenerse o volver a la quinta se conforman a partir de las experiencias que han tenido desde temprana edad en ella. Para los tres, la “tecnificación”, tanto formal como no formal, es la única manera con la que se relacionarían con el campo en su futuro y alejados del trabajo en la producción primaria. Los tres se han iniciado junto a sus familias, pero prontamente tomaron mayores responsabilidades, manteniéndose en esa primera inserción hasta la actualidad. Por ello, la fuerte presencia del trabajo vinculado a la horticultura puede ser interpretada por estas experiencias del ámbito educativo y laboral. La diferencia en el caso de Claudia es que ella se encuentra incursionando sus estudios superiores y por ello, logra identificar de manera más concreta su campo de inserción.
5.3 Otras formas de estar en el campo
A diferencia de los jóvenes del apartado anterior, la búsqueda de volver a la horticultura es para estos jóvenes solo parcialmente: frente a una necesidad de ayuda esporádica y menguante de las familias o solo por el deseo de permanecer rural en tanto a su lugar de residencia.
5.3.1 Volver solo si es necesaria su ayuda
Este grupo incluye a tres jóvenes – Belén, Alma y Anabel- que, si bien no quieren dedicarse a la horticultura como parte de sus planes de vida, no muestran reticencia a ese trabajo frente a ciertas contingencias futuras, incluso para tareas manuales. De este modo, el volver o mantenerse como ayuda es parte de sus proyecciones.
Belén trabaja actualmente en la horticultura y a su vez en el mercado de Bahía Blanca y se encuentra finalizando sus estudios secundarios. Al corto plazo, se proyecta estudiando y manteniendo su ocupación en la producción: “Pienso estudiar, no sé qué bien todavía, pero creo que igual seguiría involucrada en la quinta o en el mercado”. Es importante recordar que Belén señalaba su gusto e interés desde pequeña en el trabajo hortícola, inclusive por sobre la escuela, ya que ella ponderaba más positivamente los saberes que le transmitían sobre la horticultura. Si bien evidencia el cansancio y agotamiento de las tareas que realiza: “ir tantas veces ya me cansa o me agobia” en su proyección a futuro sostiene: “yo por el momento sí quisiera seguir trabajando en la quinta porque es algo que me gusta”. Además del gusto, se encuentra la posibilidad de un trabajo flexible con el tiempo:
Con la quinta, es un horario que puedo adaptar, es algo manejable que puedo alterar fácilmente, en cambio con el mercado es… lo tengo que cumplir y son esos dos días que me… que no podría hacer nada, el sábado y el domingo
La ayuda a su familia también se mantiene como parte de sus proyecciones a futuro: “en la quinta me veo, no sé si con todo el tiempo que tengo ahora, pero igual seguiría ayudando, así que…”. Sin embargo, en su plan de vida, se aleja del trabajo hortícola, afirmando que está barajando la posibilidad de tener una profesión: “yo quiero estudiar, quiero tener una profesión, pero no… no dependería de la quinta yo”. Todavía no tiene definida cuál sería la carrera: “estoy entre medicina y policía, una de las dos cosas”. Estas opciones derivan de las sedimentaciones de experiencias previas que le permiten justificar cada una de sus opciones:
Quiero yo intentar con medicina, para médico clínico (…) Medicina porque me gustaba, como mi tía tenía sus libros y a veces los leía y me… Y cuando dejaba los libros los leía y me gustaba y bueno… sé que medicina es un poco complicado, pero me gustaría probar, ver qué tan capaz soy (…) Policía no sé bien… me gusta… no sé por qué me gusta, me llama mucho la atención, aunque es peligroso y, esas cosas que dicen mucho, pero me sigue llamando la atención, no sé. Igual tengo entendido que son distintos tipos de policías, gendarme, todas esas cosas. La… DDI [Dirección Departamental de Investigaciones] creo que es, ¿no? Y después también están los locales, todas esas cosas.
De hecho, al preguntarle qué tipo de carrera securitaria le interesaría seguir, señala: “me gustaría probar con gendarme, pero tengo entendido que tenés que tener varias cosas para eso, desde peso hasta altura… así que bueno…”[5]. No obstante, la sedimentación que ella hace de estas fuerzas es negativa principalmente por la experiencia materna por ello, señala: “Igual dicen que en el tema policía siempre hay mucha corrupción, pero… yo sé que no sería llevada para ese lado”. Para ella, la educación no tuvo la centralidad que ha tenido para las jóvenes del primer apartado, sino que ella ha encontrado su aprendizaje en la cotidianeidad de la quinta, como esos otros saberes no formales que le son una herramienta.
Alma comparte con Belén la cuestión de la ayuda como parte de sus proyecciones futuras, pero se diferencia en que la instancia educativa es el eje de su plan de vida. Éste deriva de un curso de formación profesional que realizó con anterioridad: “Yo hice un curso de peluquería, me gustaría más especializarme en eso”. Valora positivamente la posibilidad de realizarlo en el ámbito familiar y en el círculo de sus allegados priorizando este vínculo como parte de su desenvolvimiento laboral, al igual que lo ha hecho hasta el momento en sus tareas en la horticultura, aunque de manera autónoma[6].
Así, su plan de vida se conforma en torno a “tener un trabajo estable”. Este plan se basa en dos sedimentaciones de sus experiencias educativas: su vínculo con la educación formal obligatoria ha presentado desacoplamientos y que inició la educación no obligatoria incluso antes de terminar sus estudios secundarios. Como proyecto trunco, mencionó una carrera terciaria sobre la cual no encontró información: “hace poco fuimos a una expo[sición] al shopping Aldrey[7], creo que es, que estaban dando talleres, digamos así, pero no había para maestra jardinera, para averiguar cómo se anotaba”. La inaccesibilidad de información certera le imposibilitó conocer cómo desenvolverse en ese ámbito, truncando dicho plan. Además, la desestimó por la ausencia de salida laboral estable que le comentaron vínculos cercanos:
quería para maestra jardinera, pero no hay mucha salida laboral y esas cosas y como que me están desanimando. No porque yo le digo… “¿qué vas a estudiar?”, “maestra jardinera”, “ah, no, no hay salida laboral”, me dicen.
Ella se apropió de esos sentidos transmitidos por otros y los reproduce: “ahora mucha salida laboral no hay, por lo menos acá en Mar del Plata”.
Por último, en este grupo se encuentra Anabel. Ella finalizó su itinerario escolar y actualmente se encuentra estudiando la carrera de enfermería. Por ello, remarca como plan a futuro:
Quiero hacer el licenciado en Enfermería (…) yo quiero hacerla en la Universidad… O sea, te toman los años que vos hiciste, los tres años llevas… llevas el título ya que lo hiciste, y de ahí te toman para empezar a hacer la licenciatura.
Por eso, como proyecto intermedio para este plan sostiene: “O sea, yo quiero tener mi título, trabajar y de ahí estudiar para la licenciatura…”. Es decir, el título terciario en enfermería no es más que una proyección intermedia para su plan último en el ámbito del trabajo respecto a la licenciatura. Inclusive actualmente podría realizar ciertas actividades vinculadas a la enfermería, pero elige no hacerlo por el tipo de tareas que puede realizar. Ella quiere comenzar con aquellas que le genera interés:
E. o sea yo quiero… terminar mi carrera y empezar con lo “guau”. Yo ya quiero ir con lo “guau”. En. ¿Qué es lo “guau”? E. lo “guau” es vacunar, poner sondas, curaciones ya extremas, en cambio lo básico es hacer higiene… higiene…Lo básico, tomar presión, pulso, temperatura, eso es lo básico.
En sus proyecciones con orientación a su plan de vida, se encuentran sedimentaciones que hace de la carrera en base a la interacción con los docentes, al igual que otros jóvenes que se encuentran estudiando carreras de nivel superior:
tengo mis profesores, enfermeros necesitan en todos lados… porque hay muy baja… o sea, oferta… pero en realidad yo quiero trabajar en el materno…En la maternidad… con los bebés, me gusta más esa zona… me imagino en el materno, trabajando ahí… en maternidad, yo quiero maternidad.
También se basan en la idea que “enfermeros necesitan en todos lados”. Resulta interesante entonces, como Anabel retoma esta información para orientar su proyección hacia sus intereses: el trabajo en la maternidad. Allí es donde ella quiere desplegar su profesión y lo sostendrá a lo largo de todo su relato. No obstante, lejos de anclarse en este único proyecto, empieza a tomar las alternativas de proyecciones:
Especializarme en una materia, para dar clases también… quiero hacer de todo. y de ahí de elegís la materia que queres dar. Y yo quiero elegir salud pública, que se encarga de ver cómo está la salud, cómo es la salud en la región, provincia, país y todo eso.
El modo en que ella sedimenta sus experiencias educativas se torna importante porque le ha dado un lugar central a la educación secundaria y terciaria, que queda plasmado en su plan de vida. En tanto a su vínculo con la horticultura, ésta tiene lugar sólo como proyecto alternativo en tanto a una situación familiar hipotética que sedimenta a partir de la experiencia de la dueña del campo:
No en la horticultura, porque ya viví una infancia en la quinta y no quiero. A no ser que me encuentre un marido que sea de la quinta, porque como viste como te digo, la dueña del campo, su marido es del campo, de la quinta y ella es enfermera… Sí, por eso, algo así. Vos decís ¿Si te pasa algo así? bueno, si pasa, pasa.
No obstante, en sus proyecciones intermedias, al igual que los jóvenes que siguen trabajando en la horticultura, se le presenta como una resistencia, que le signó el tipo de formación superior que emprendió: “En la universidad… me hubiera gustado ir, pero era muchas cargas horarias y no iba a estar mucho en mi casa, y tampoco los iba a ayudar en el trabajo a mis papás, iban a estar solos” (Anabel, 2018). Para ella, estudiar en la UNMdP fue parte de sus proyectos truncos en torno a su plan de vida, que se encontró mediado por su trabajo cotidiano en la horticultura. Las cargas horarias se le contraponían a su ayuda en el trabajo a sus padres y a su aporte al ingreso familiar, y, de hecho, es algo que ella quiere seguir sosteniendo a futuro, a pesar de que no sea en el trabajo en la producción: “seguir ayudándolos a pesar de que tenga mi familia y todo, o sea en algo porque ellos estuvieron siempre conmigo y bueno… yo quiero vivir cerca de ellos”. Por ello, cuando ella retoma su pasado y cómo hoy en día se encuentra estudiando con éxito una carrera terciaria sostiene: “empecé de cero con un sueño y que llegué a ese sueño, como lo que te estaba contando ahora de que yo trabajaba en el campo, y del campo [paso] a [ser] una enfermera”.
5.3.2 Permanecer rural / alejarse de la horticultura
Los jóvenes de este grupo- Gastón y Ricardo- tienen como punto de encuentro su expectativa de permanecer rural, aunque alejándose del trabajo en la horticultura, el cual realizan en la actualidad. Para ello, se orientan a futuro en torno al ámbito educativo y a las profesiones que de allí adquirirán, pero con la idea de seguir viviendo en sus actuales residencias que se encuentran en el entorno rural.
Por su lado, Gastón tiene un plan de vida actual claro centrado en lo educativo y por fuera de lo hortícola: “No me gusta el campo a mí. Porque… me siento, como que con todo el tiempo que ya trabajé como que me cansó, o sea, como que quiero otra cosa, quiero estudiar algo (…) ya no estar en el campo todos los días.”.
Señala como proyección intermedia: “cuando salga de la escuela y estudie algo, o sea, quiero tener un título de algo, para después ya quedarme con una cosa, ir a trabajar a otro lado”. Como se ha señalado en el capítulo anterior, Gastón se encuentra realizando un curso de albañil, el cual valora positivamente como parte de su proyección a futuro al sostener que “saliendo de la escuela, qué sé yo, ya sé algo”, proyectando a través de él la posibilidad de dedicarse al oficio de albañil. La necesidad que él sedimenta de estudiar como proyecto intermedio hacia un plan de orden superior: “quiero tener un título de algo, para después ya quedarme con una cosa, ir a trabajar a otro lado”. También contempla otras opciones:
Hasta ahora no lo pensé, ¿viste? Quería hacer una… gendarmería, puedo hacer. O si no, medicina… Y estaba viendo. (…) No sé, porque me interesa, o sea, lo veo como que… me gusta lo que hacen, todo eso los médicos. No sé, yo… es que pasa que yo de empleado estaba acá en el campo y me estaban contando algunas cosas y aparte hace poco fuimos a un… ¿cómo se dice esto?… fuimos al Aldrey[8] y ahí estaban hablando y nos contaban todo. Por eso la estaba eligiendo.
Como se señalaba para el caso de Belén, las instituciones de las fuerzas de seguridad se presentan como una opción por el respaldo y acompañamiento estatal que fomenta estas inserciones. La segunda opción de Gastón, medicina, es puesta como posibilidad a partir del contacto con sus compañeros de trabajo. Pero, además, se refuerza a partir de las políticas de promoción de los estudios superiores que hacen accesibles opciones como son los casos de las ferias universitarias. La contraposición que hace del estudio y la horticultura es suficientemente clara para él en todo su relato: “yo preferiría estudiar y, o sea, salir del campo directamente. No quiero estar ahí viviendo eso toda la vida”. Pero es una sedimentación que hace con apoyo de su familia, con quien trabaja:
Y ahora solo yo trabajo con mi viejo así que mi viejo me dejaría, o sea, me dejaría si yo le digo que tengo que estudiar y eso, porque él prefiere que yo estudie algo antes de que esté en el campo. Y en el campo no, o sea, él prefiere que seamos algo a que estemos en el campo. Así que me dejaría.
El “ser algo” contrapuesto al “estar en el campo”, trabajando, es lo que signa todo el plan de vida actual de Gastón. No obstante, cuando se le pregunta por la residencia en el campo, señala:
E. me gusta más porque no me gusta vivir en la ciudad. En. ¿Cómo sería vivir en el campo? E. Y más tranquilo, no estás rodeado de gente, podés salir tranquilo por todos lados.
En este sentido, se puede retomar la noción de “permanecer rural” aunque las ocupaciones difieran de ello. Cabe recordar que Gastón trabaja allí desde los 10 años, siendo la única actividad que realizó durante toda su experiencia laboral, siempre en el ámbito de la familia. El cansancio que sedimenta sobre el trabajo allí, lo lleva a considerar como única opción actual el estudio en pos de un trabajo en otra ocupación, pero no así el cambio de residencia. Gastón se aleja de esta inserción como futuro, para empezar a tomar sus cursos de formación profesional como proyecto intermedio o la posibilidad de estudiar como plan de vida. Es entonces a través de su actualidad como estudiante secundario que habilita nuevas opciones por fuera de la horticultura y sus actividades conexas.
Por su lado, Ricardo se encuentra estudiando la carrera de Administración en la UNMdP, y señaló que como plan de vida: “En el futuro quiero lograr recibirme y tener un mejor estilo de vida y cuidar el bienestar de mi familia”. Para ello, sostiene la necesidad de terminar su carrera como proyección intermedia para luego poder encontrar un trabajo de su profesión:
Si se puede, me gustaría trabajar en una empresa multinacional… me imagino trabajando en el área de finanzas o recursos humanos o algo así (…) podría trabajar en empresas y en organizaciones, también.
El tiempo es una restricción para su fin: “a mí a veces se me complica con trabajar y estudiar, pero curso en la noche… Y a veces acorto las horas de sueños y estudio los fines de semana trato de ver la manera”. También el ámbito del trabajo le impone ciertas resistencias a su dedicación total al estudio, pero en su cotidianeidad prioriza el estudio y logra complementar sus dos actividades: “No es fácil esa carrera toma mucho tiempo de estudio y dedicación”.
Al igual que Gastón, Ricardo mantiene la idea de seguir en el campo como lugar de residencia, aunque no sea trabajando en la horticultura: “Pero el campo no creo que lo dejé, porque me crie en ese ambiente me gustó estar en contacto con la naturaleza, aunque trabaje de otra cosa.”
Aunque esta situación podría cambiar frente a las exigencias que tenga el plan de vida de trabajar en una empresa multinacional y surge como proyecto alternativo cambiar de zona de residencia: “hay algunas por acá, si no me queda otra por conservar mi trabajo si me mudaría. Pero eso es en un futuro, no sé lo que podría pasar”. El cierre de esta cita donde vincula a la incertidumbre del futuro muestra que aún allí, Ricardo se sigue proyectando en torno a su plan futuro.
5.4 Permanecer rural con el trabajo vinculado a la horticultura
En este apartado se despliegan aquellos jóvenes que han tenido escasos márgenes de libertad por las condiciones de trabajo desde las que parten, el lugar que ocupan en el desarrollo predial y su desempeño educativo, mencionan como plan de vida el trabajo en la horticultura. Todos ellos han discontinuado sus estudios, pero difieren en la valoración y en el lugar que quieren ocupar dentro de la actividad hortícola.
5.4.1 La quinta es todo lo que queda: “yo solo quiero conseguir el pan”
En este grupo se encuentran Esteban y Patricia. Esteban señala: “yo estaba queriendo ir a estudiar mecánica que está acá… pero no puedo, ¿viste?”. Para él, el trabajo en la quinta es la principal limitante para poder realizar otras actividades, y entre ellas, continuar sus estudios, a pesar de haber finalizado la escuela secundaria:
a uno le interesa [el estudio] pero el tiempo, por ahí se le complica mucho. Porque uno va trabajando, no es que en la quinta tenemos un horario, que digamos: entramos a las 8 de la mañana y salimos a las 4, no. En la quinta te viene un pedido y vos podés tenés que hacer no tenés un horario fijo, no podés estudiar y por eso se complica, hay actividades que sí.
Los márgenes de libertad de Esteban son más reducidos principalmente si se toma en cuenta que es él quien maneja la cotidianeidad de sus hectáreas arrendadas, y no su familia de origen. De allí que se reducen sus posibilidades de realizar otras actividades. Desde esta perspectiva, podría sostenerse que para Esteban hay una mayor certitud de su futuro por el conocimiento que sedimentó sobre la horticultura y sus demandas. Por ello, la distinción principal con los otros jóvenes es que Esteban prioriza su lugar actual en la horticultura con sus ventajas y desventajas, con el horizonte del estudio todavía desdibujado como parte de un plan de vida, posicionándose más bien en el ámbito de trabajo.
El estudio es para este joven un proyecto que se le aparece como trunco: “Sí, yo quiero estudiar, [pero] por ahí entro a las 4 y salgo y, el trabajo no te ayuda, digamos. Después la idea de estudiar, sí, siempre uno la tiene”. Aquí se evidencia como Esteban no despliega proyecciones intermedias que le permitan saldar esa situación.
Para Patricia sucede algo similar. Ella relata un proyecto trunco: “me gustaba… para maestra…Me gustaba porque… porque yo quería… que ellos aprendan igual que yo” algo que se presentaba de interés desde que era más joven: “cuando era chica, quería ser maestra”. No obstante, el truncamiento tiene que ver con su necesidad actual de trabajar y hacerse cargo de su familia que incluso repercute en su proyección intermedia de finalizar sus estudios obligatorios: “me gustaría terminar el primario, pero no sé… ah… es difícil…Porque hay que trabajar, ir a la casa, cocinar”. Ella es madre de una niña de cuatro años y además del trabajo en la quinta, realiza las actividades cotidianas del hogar. Sus márgenes de libertad, al igual que los de Esteban, se encuentran limitados y por ello, sostendrá: “yo solo quiero conseguir el pan… no sé… tener una casa… y ya”. El abanico de posibilidades de Patricia y las sedimentaciones educativas y laborales no le permiten abrir nuevas proyecciones en pos de un plan de vida distinto.
Esteban y Patricia han venido de Bolivia para trabajar, y al migrar discontinuaron sus estudios. En estos últimos relatos empieza a evidenciarse como si bien existen planes a futuro, se encuentran menos desarrollados que los de aquellos que han comenzado a incursionarlos. Por ello, barajan menos posibilidades que sus pares.
5.4.2 La (nueva) escalera boliviana como futuro
A diferencia de los anteriores, el caso de Leonel muestra que empezó a retomar intersubjetivamente las posibilidades que se abren a partir de la horticultura. Si bien comparten la actividad actual y la proyectada, Leonel disiente en las posibilidades que ésta podría brindarle en términos económicos y de calidad de vida. Por eso, en su proyección a futuro señaló:
trabajar poco…. Trabajar poco y ganar mucho. O sea, trabajar pocas horas y tratar de ahorrar y después hacer algo. Poner su negocio…. tener una casa, algo… Algo para al menos no poner mucho el lomo al sol. Para estar más tranquilo. Un kiosco, algo…Un almacén grande, algún supermercadito más o menos (…) Porque no toda la vida quiero trabajar en la quinta tampoco
Para él, el plan futuro supone generar más ingresos a partir de menor cantidad de horas de trabajo, y más que nada, lograr frenar el agotamiento que deriva de su trabajo actual en la horticultura. Sin embargo, en esta proyección se sedimenta otra noción que tiene acerca de las ocupaciones posibles en esta producción, y plantea la búsqueda de alguna que le implique menos esfuerzo físico: “Algo para al menos no poner mucho el lomo al sol”. El plan de vida de Leonel se sostiene en el cuentapropismo a través de un negocio de comercio minorista relacionado igualmente con la horticultura. Este plan se sustenta en dos cuestiones. En primer lugar, en el modo en que se sedimenta en Leonel las experiencias de muchos coterráneos que diversificaron sus inserciones en otros eslabones productivos. Como aspiración al largo plazo se proyecta en continuar con la nueva escalera boliviana abriéndose a la comercialización:
Hay paisanos[9] que tienen negocios, muchos tienen negocios, eh…paisanos mismos, en Mar del Plata hay cantidad que tienen verdulería, eh. Verdulería hay cantidad de paisanos nuestros que tienen, en Batán y en todos los barrios. En Batán, por lo menos verdulerías de paisanos hay una, dos, tres, casi cuatro hay, me parece, no sé si no son todas de los paisanos.
En segundo lugar, en los pocos márgenes de libertad que posee para poder optar por otras opciones. En las proyecciones de Leonel, se encuentra la necesidad de mantenerse en el trabajo: “no es que uno trabaja por obligación, uno trabaja porque uno necesita para sobrevivir”.
Leonel se proyecta en aquello que hoy conoce que es el campo y las posibilidades que de allí se habilitan, identificando aquellas ocupaciones que evidencian en su cotidianeidad en el trabajo. También se basa en sus sedimentaciones sobre la educación: fue Leonel quien en su relato sostuvo que por no poseer secundario no podía trabajar en ninguna otra ocupación que no sea la quinta.
5.5 Salir del campo
Por último, se encuentran los planes de vida de jóvenes que se posicionan por fuera del trabajo en la horticultura, aunque las motivaciones para que la sustentan difieren. Como se ha visto en el capítulo anterior, para el primer subgrupo la educación tomó un lugar central como herramienta, incluso desplegando inserciones tempranas en cursos no obligatorios. Para los segundos, la educación fue sedimentada como una actividad relegada principalmente por la intersección con el trabajo.
5.5.1 No volver al campo: “Cualquier cosa, pero que no sea en el campo…”
Javier y Victoria son los casos que representan este grupo, donde el alejamiento de las actividades vinculadas en la horticultura y de la residencia rural forman parte de sus planes de vida.
Para Javier, el plan de vida actual se puede establecer en su interés por continuar la carrera de enfermería:
me dijeron mucho…. amigos… sí, amigos, bueno, amigas que son enfermeras y compañeros que algunos son enfermeros están el EPSA[10], es privada. Me gusta lo que es la enfermería, lo de los órganos todas esas cosas… Eso sí, me dijeron que hay que estudiar mucho… sí, pero igual si hay que estudiar, hay que estudiar…
Por ello para lograr este plan él se plantea la necesidad de efectuarlo en el corto plazo:
el año que viene… tengo que arrancar el año que viene porque yo, porque (…) son 4 años perdidos, pero bueno… no perdidos, pero vas perdiendo facultades (…) Ya cuatro años es mucho tiempo…. empezar a empezar en algún… [a] capacitarme en algo, hacer un curso, sino de… ir a la facu.
Para él, la necesidad de estudiar alguna carrera deriva no sólo del interés, sino también del contacto hecho por sus amigos con ella. Conoce la carrera gracias a ellos: los obstáculos que se le puede presentar si no estudia como corresponde, las actividades académicas y también las ofertas horarias que le exigirían, según él, dejar de trabajar o reducir su jornada. Por ello, como proyección intermedia, señala que primeramente debe lograr ahorrar para financiar sus estudios:
Si es una privada, tengo que empezar a trabajar para juntar plata… privada hay que pagar todos los meses, yo ya sabía y son tres años [de carrera]… tengo que hacer para el primer año… o medio año poder tener… plata para pagar todos los meses… bue y después cambiar la ropa para hacer los… ¿cómo se llama? prácticos… las prácticas… tenés que ir a ver, pero tenés que ir con la ropa… a hospitales o … creo que iban al materno… o iban al regional también.
Al igual que en su sedimentación de experiencias sobre el trayecto escolar evidenciado en el capítulo anterior para Javier, la educación se torna una posibilidad si cuenta con los recursos económicos necesarios para realizarlos. Fue lo que supuso su ausentismo a clases y posterior repitencia. El proyecto de trabajo para el ahorro para el estudio deriva del modo en que interpreta el lugar de la educación, y en cierta manera, por el conocimiento de los gastos en que se incurre. Las ayudas económicas o becas no son barajadas como una posibilidad para él, en parte porque desconoce de su funcionamiento. Por ello, si bien actualmente Javier se encuentra en licencia de su trabajo en el frigorífico, él se proyecta en un cambio de trabajo que le posibilitaría mantener los costos del estudio que se detallaban anteriormente:
yo trabajaría en lo que es temporada, trabajaría en verano y si empezaría ahora, sí, empezaría ahora hasta que terminará el verano… y después ya a estudiar. Y ahí cero trabajos o por ahí, hacer una cosa en algún negocio, para vender…sino en algún trabajo en blanco y coordinarme ya con los horarios.
Cuando se le pregunta sobre qué tipo de trabajo se dedicaría al momento de iniciar a estudiar señala: “alguna fábrica, que sé yo… lo de siempre… cualquier cosa, pero que no sea en el campo… no, que no sea en el campo… cualquier cosa, la construcción, pero el campo, no.”. Aquí es donde empieza a separarse de la posibilidad de volver a trabajar en la horticultura en el futuro, ni como proyección intermedia en busca de ahorros para llevar a cabo los estudios en enfermería. Los inicios en la horticultura fueron posterior a su primer trabajo, trabajando para terceros, y la sedimentación que hace es relativa al cansancio y el agotamiento que supone este trabajo, que puede estar vinculado a que no lo ha realizado en el marco del cuidado y en su familia, a pesar de que su familia se dedicara a ella. En la experiencia familiar en el campo se sedimentó negativamente y motivó la mudanza a la zona del Colmenar: “porque ya no querían estar en el campo. Bueno, mi mamá no quería estar toda la vida en el campo, no quería que nosotros suframos” y, además, para él el trabajo de sus padres en la quinta hortícola significó la repitencia.
Victoria tampoco quiere volver al trabajo vinculado a la horticultura, que en su caso es el puesto de venta en el mercado de abasto de la ruta 88, donde trabaja con sus padres. El lugar del trabajo, aun en la esfera familiar, es sedimentado en la actualidad en torno a la responsabilidad y la exigencia cotidiana.
Porque esto es pan para hoy y hambre para mañana… vos sabes que… tener una carrera es una cosa… y trabajar acá es… tenés que rebajarte mucho al cliente … o a veces a los quinteros… a veces… no te tienen respeto… o los mismos compradores.
Por ello, su plan de vida tiene un fuerte arraigo al ámbito del estudio, que ha sido truncado por la necesidad de trabajar:
Porque yo quería estudiar ingeniería química y… bueno, por cuestiones de trabajo, por ahí, se me complicó porque estaba acá y… pero igual, cuando pueda, cuando pueda yo (hace énfasis), cuando me pueda yo mantener mi propia carrera, lo quiero hacer…
Alcanzar este plan de vida tiene como requisito previo el ahorro, porque Victoria no ve la posibilidad de realizar las dos actividades a la vez. Poseer un sustento económico a través del ahorro es lo que le posibilitará realizar sus estudios superiores según su plan:
E. y como te digo, cuando yo tenga mi propia base, cuando yo digo “Ya está, ya hice” y ahora si me puedo dedicar a mí. Qué se yo… dejar de trabajar acá y ponerme a estudiar de una sola vez. En. ¿Qué sería tu propia base? E. cuando tenga, como te digo, cuando yo pueda sostener mi carrera… porque ahora está medio complicado, que se yo… tengo compañeras que están estudiando y por ahí los viejos no llegan a… a pagarle no sé, una fotocopia, o un pasaje de colectivo. Y acá tenés distancias largas, que no sé… por día tenés que gastar… no sé… 180 pesos en dos micros… fotocopias, almuerzo, o… y por día, capaz… por lo que calculé… 300 pesos fijos tienen que tener… por día.
Además, para ella existe una incompatibilidad en seguir trabajando y estudiar, dando muestra que su proyección en tanto al trabajo es en el mercado:
yo quiero estudiar, pero estudiar bien, de lleno. No estudiar acá un puchito por acá, todo de una… bah si vos trabajas, se te debe complicar a veces, ¿no? Y hay veces que por ahí no te podés poner a estudiar bien, no te concentras… eso es lo que no quiero… Porque no te da tiempo… yo te digo, no te da tiempo… lleva mucho… porque de acá ponele, salís a las 11, de acá tenés que anotar pedido para ir a dejar las [jaulas] vacías a los campos. A la tarde tenés que buscarlo para traerlo acá a venderlo. O sea, es como te lleva prácticamente todo el día. Y la tarde la usas para descansar…
A diferencia de Javier, para Victoria el abanico de posibilidades es mucho más limitado. Ella no concibe trabajar en otra actividad y, en parte, se comprende al indagar sus experiencias laborales. Más allá de la inserción en la quinta en su infancia, ella siempre trabajó en el mercado, lo mismo que su familia y hermanos. Para Victoria, además, se le presentan otras resistencias que ninguno de los jóvenes hasta ahora expuestos contempló y es la dificultad de acceder físicamente a la universidad:
viste que acá es todo inscripción por internet… al inscribirte a los cursos, a cada curso de cada materia es todo por internet, y si tenés suerte vas a la mañana o a la tarde, después los que no, si te inscribiste tarde pasas a la noche… (…) los horarios de la facultad, más que todo de la inseguridad que hay acá a la tarde noche, viste que en una época había, no sé si habrás escuchado, que había robos, violaciones, en la salida de la facultad, y que sé yo…
En los relatos hasta aquí expuestos, Victoria tiene claro cuál le gustaría que fuera su futuro, pero con expresiones sobre las posibilidades poco precisas de realizar una carrera en el sentido de que encuentra aún demasiadas barreras para poder hacerlo: el trabajo, los horarios, la lejanía de la universidad.
5.5.2 Otros planes por fuera de la horticultura
Para estos jóvenes el plan de vida se vincula por fuera de la horticultura y con un fuerte foco en la educación como proyección intermedia para lograr sus planes de vida, aunque con diferentes situaciones respecto a la misma: Diego, ha discontinuado sus estudios; Mario, continua en ellos.
Así, para Diego, su plan de vida tiene que ver con poder viajar a Bolivia, país de origen de sus padres. Por detrás de ese plan, también hay un interés de desenvolvimiento como profesional, bajo la sedimentación que hace sobre las posibilidades laborales: “hay veces que me dan ganas de ir a vivir a Bolivia, porque sé que allá no hay muchos… muchos que son especialistas en eso y quizá tenga más posibilidad allá que acá. Así que tengo pensado…”. Para él, retrotrae sus experiencias educativas no solo en Seguridad e Higiene (que ha recientemente discontinuado) sino en tanto a la producción musical. Por eso, lejos de ser un plan homogéneo, presenta diversas aristas en las proyecciones intermedias:
Es que yo tendría que terminar para irme con el título allá [de Seguridad e Higiene], esas materias que me quedan y después yo digo, termino esto acá, lo de seguridad e higiene, que con eso ya sería tener una matrícula, todo, si me inscribo… no sé cómo era, algo así, tenías que matricularte. Y yo pienso que con eso más lo de producción musical, si termino esas dos materias y termino esta carrera de técnico en Seguridad e Higiene, tendría muchas más posibilidades de que si voy con producción musical si me va mal en algo, puedo intentar lo otro… pero es media tonta mi idea…
Diego tenía el proyecto de dedicarse a la producción musical, ocupación que comenzó a hacer junto a su hermano a los 13 años y que posteriormente profundizó a través de formación académica de nivel terciario. Dicha carrera la discontinuó porque el título que le ofrecían no era oficial, aunque siguió realizando trabajos de manera autónoma a través de un canal de YouTube y en ciertas fiestas patronales. También dejó por su intención de comenzar a trabajar en el Parque Industrial, punto culmine para el abandono definitivo de la carrera (además del descontento por el título no oficial) y porque comenzó la carrera de Seguridad e Higiene, más afín a su ocupación:
Me gustaría para dejar de ser operario, pero no es que me muero por la seguridad e higiene y tampoco… tampoco me llama la atención… mira que he visto videos, pero no siento esa pasión que sentía como cuando estudiaba sonido…es como que me uní al sistema y ahora me arrepiento. Como que por ser algo más que un operario, me metí en algo que no me gusta.
Aquí se clarifica el motivo para de su nuevo proyecto: “dejar de ser operario” a pesar de que no se condice con sus intereses y que lo hizo “dejar su sueño por plata”. Es decir, su proyecto intermedio de dedicarse a la seguridad e higiene le resultó interesante en el momento en que su plan de vida era al interior de la industria. Éste, con vistas a ascender en su lugar de trabajo, pero luego abandonó dicho proyecto laboral y también entonces el educativo:
Si siempre odié a ese tipo de personas que hacen cosas por la plata y ahora me transformé una de ellas. Y seguí con lo de producción musical, sé que tengo capacidad para hacerlo, pero que… como que no, como que en el momento del gobierno de ahora por cómo está la cosa ahora se ve difícil trabajar de eso.
Por ello, su plan de vida anterior de dedicarse a la música vuelve a tener presencia, pero como proyecto intermedio en su plan actual de vivir en Bolivia de manera estable. Este proyecto se presenta no solo como alternativo sino como complementario a la posible inserción en la rama de la seguridad e higiene. Pero lejos de tener un plan de vida clarificado, Diego se encuentra todavía en duda sobre las decisiones que ha tomado: “Sin embargo, hay subidas… como la vez que me dijo el jefe ‘ay, necesitamos un técnico en seguridad e higiene’ como que me motiva, pero después me desmotiva… Después veo un video de accidentes y quiero”. Estas inseguridades respecto a su futuro se enmarcan en un contexto que para él es asimismo incierto y queda explicitado en el final de la cita anterior cuando sostiene: “como que en el momento del gobierno de ahora [presidencia de Mauricio Macri] por cómo está la cosa ahora se ve difícil trabajar de eso”. En cierta forma, se trasluce la incertidumbre e inseguridad respecto al futuro. A diferencia de las jóvenes que se encontraban estudiando una carrera universitaria (apartado 5.2) generando vínculos al interior, teniendo apoyo de las familias o incluso de la propia universidad; el futuro se les tornaba más claro. A Diego se le presenta el futuro como incierto. Los proyectos intermedios que se orientan a su plan de vida son más heterogéneos y no necesariamente responden a un mismo ámbito. No obstante ello, frente a esta incertitud, Diego abre las alternativas de proyección para orientarse a futuro.
Para Mario su plan tiene que ver con su carrera en arquitectura:
Y, ejercer la profesión… y si me podría ir a otro lado, muchísimo mejor porque por cómo están las cosas acá en Argentina. Veré en el tiempo, si se puede, pero sino… me encantaría… yo con tener una profesión ya estaría…
Mario no se orienta a la comunidad e incluso en su expectativa de hacerlo fuera de Argentina. Por ello, el interés por la arquitectura se sostiene desde los 12 años que, como se vio en el capítulo 4, él realizaba cursos de oficios como gasista, plomería, construcción.
Estas actividades extraescolares que él detallaba son las que empiezan a marcarle el proyecto a seguir que se orienta a su plan de vida. De hecho, al momento de la entrevista él indicaba:
yo ahora, por ejemplo, no trabajo, solamente estudio. Tuve que dejar… por ahí a veces voy a la mañana, pero porque a la facultad voy a la tarde, pero igual terminas re cansado y no puedo… no te da la cabeza.
Mario, al reducir su jornada laboral, empieza a realizar su proyección. Al hacer prevalecer el estudio, él se encuentra proyectando en orientación a ese plan de vida superior. Por ello, al indagar en el relato de Mario se encuentran pocos y nulos proyectos alternativos. A diferencia de las jóvenes, desde temprana edad estableció el interés por “todo lo que es construir y diseño” y lo llevó a cabo a través de las herramientas que el propio medio le brindaba: los cursos de formación profesional hasta lograr insertarse en la carrera: “esos cursos los hice a los 16, después a los 15 el de plomería sanitarista, 16 el de matriculado de tercera categoría y a los 17 segunda categoría y a los 18 lo terminé y justo empecé la facultad.”.
Su relato sobre el plan de vida y las instancias que ha transitado para ello es percibido por él como cerrado y homogéneo. Plantea la posibilidad de trabajar en el exterior como un ideal, pero otras alternativas también las ve como posible: “yo con tener una profesión ya estaría”.
5.6 A modo de síntesis
A lo largo del capítulo se han establecido los relatos de los jóvenes en torno a sus planes de vida, delineando las proyecciones intermedias y alternativas desplegadas, como así también, las proyecciones que han desarrollado con anterioridad y que hoy quedan truncas.
Por ello, se ha retomado tanto los acervos de conocimiento a mano conformados a partir de las sedimentaciones de sus experiencias laborales y educativas, como de sus situaciones biográficas en específico. En este marco, se ha podido establecer diferentes lugares donde ubican a la producción hortícola en sus proyecciones. Los planes de vida entonces se pueden pensar desde el lugar que tiene el trabajo, y en particular, la horticultura en ellos, y, por otro lado, en el lugar que tiene la educación y principalmente como estos dos ámbitos se solapan. En tanto al trabajo, se ha evidenciado que los jóvenes tienen diferentes modos de permanecer vinculados a la horticultura y a las dinámicas del espacio rural. Quienes buscan volver desde sus profesiones (ya sea en la horticultura como con los trabajadores de ella), quienes solo lo harían frente a una necesidad familiar o quienes lo hacen por los márgenes de libertad limitados y como única posibilidad. Pero también quienes ponderan positivamente su permanecer rural, aunque sin involucrarse en la producción. Por otro lado, sí se encuentran quienes no se interesan por la horticultura como parte de sus planes, ya sea porque no ven un lugar estable para su vida o sea por otros intereses que penetran en esos espacios.
En tanto a la educación, se evidencian diferentes proyecciones, no siendo la educación superior el único objetivo de estos jóvenes: las instancias de los cursos de formación profesional, suele presentarse como parte de sus planes. También la profundización de los conocimientos en el ámbito laboral donde se desenvuelven a través de los saberes no formales. Por ello, tiene un lugar central el modo en que han sedimentado a la educación, siendo que aquellos que la han ponderado como una herramienta han logrado hacerla parte de sus planes de vida, proyectándose a través de las carreras que se encuentran actualmente cursando, en sus espacios profesionales. Por otro lado, quienes solo han podido acceder a la educación como actividad relegada, poseen márgenes de libertad más reducidos y por ello, se orientan a mejorar sus actuales inserciones laborales.
Resultó de interés evidenciar la complejidad de los planes, donde hay avances y retrocesos sobre las proyecciones. Se pudo evidenciar que muchos planes iniciales se tornaron truncos en la propia ejecución, para dar lugar a nuevos planes o en otras ocasiones, proyecciones alternativas.
- Debe recordarse que Schutz separa la reflexión teórica de la práctica. Donde la primera se realiza posterior a las acciones, en un esfuerzo del actor, mientras que la segunda es aquella realizada en la cotidianeidad con sentido pragmático.↵
- Idealizaciones sin sustento empírico (Schutz, 2015).↵
- Al igual que para Marta, el trabajo hortícola ha sido importante en el marco de cuidado familiar, con flexibilidades horarias y de tareas. Para Delfina, además, supuso un vínculo de consideración con la comunidad y en particular con los trabajadores. Esa flexibilidad también le posibilitó insertarse con éxito a la educación superior.↵
- Hirsch, Moretto y Lemmi (2019) señalan la importancia de estas herramientas para posibilitar el acceso a instancias superiores a jóvenes y adultos de los mercados de trabajo agropecuario de Cañuelas y La Plata.↵
- Según Melotto los aspirantes a gendarmes suelen ser de provincias del norte argentino, pero “a partir de su presencia en la provincia de Buenos Aires los porcentajes han comenzado a variar con un aumento del ingreso de jóvenes” (2016: 65). La Gendarmería Nacional tiene un Curso Básico de Formación de nueve meses que luego pueden complementar con otros de tres años y obtener un título universitario. Además, cuentan con un sistema de internado que obliga a los jóvenes a residir en ellas durante la semana, pudiendo retornar a sus hogares los fines de semana y brindan un estipendio mensual para todos los estudiantes. Por ello, se presenta para muchos como una opción viable (Melotto, 2016).↵
- Cabe recordar que el vínculo que ella ha tenido ha sido en un ámbito de contención y flexibilidad en los horarios y tareas y fuertemente marcado por el entrecruzamiento entre la escuela y el trabajo: “cuando los puedo ayudar, los ayudo”. Por ello, el modo en que se proyecta: “Depende, depende de cómo vayan los horarios, pero sí. Si puedo, sí, ayudarlos a mis papás. O sea, ponele… en el campo… ayudarlos un tiempo y bueno, ya después dejarlo”.↵
- Refiere al Shopping Paseo Aldrey, ubicado en la ciudad de Mar del Plata, donde se realiza la Muestra Educativa de la Universidad Nacional de Mar Del Plata. Además de la UNMdP, se encuentran otras instituciones públicas de educación superior (Diario La Capital Mar del Plata, 2019)↵
- Nuevamente, refiere al Shopping Paseo Aldrey, ubicado en la ciudad de Mar del Plata, donde se realiza la Muestra Educativa de la Universidad Nacional de Mar Del Plata. ↵
- Modo en que denominan los migrantes bolivianos a sus coterráneos o aquellos cuya familia es de dicho país de origen. En distinción de los criollos que son de familias argentinas↵
- Instituto Terciario. Establecimiento Profesional de la Salud situado en Mar del Plata.↵







