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Estrategias creativas en salud mental

La experiencia del Frente de Artistas del Borda

Estefanía Ruffa

A mis compañeros y compañeras del Frente de Artistas del Borda

Una vez en un programa de radio alguien dijo que lo que siempre envidió de la música es que ella viaja por sí sola, que no muere en un recital ni en un taller, sino que es una obra que siempre está viva, que es un modo de libertad expresiva que derriba muros[1].


El objetivo del siguiente trabajo es acercar una experiencia creativa en salud mental como una práctica posible para la conformación de dispositivos artísticos y promocionales de salud. Presentaremos entonces el trabajo del taller de música del Frente de Artistas del Borda (FAB),[2] organización independiente que surge en el año 1984 con el objetivo de utilizar el arte como herramienta de transformación social y creación colectiva.

Los talleres del FAB se encuentran abiertos al público en general, entendiendo por esto que las personas que asisten son aquellas con intereses artísticos que pueden estar atravesando una situación de internación hospitalaria; que realizan tratamientos ambulatorios; que se encuentran externadas del hospital; y además, desde el año 1998, personas de la comunidad en general a las que les interesa el arte y que no han hecho uso del sistema de salud mental. El FAB no se limita a la realización de actividades intrahospitalarias, sino que genera un puente con la sociedad. Esta modalidad de trabajo permite que se estrechen lazos sociales entre diversas personas, pasando a ser parte constitutiva de las redes sociocomunitarias y permitiendo que sea en estos intercambios en donde cada uno pueda ir realizando un proceso de recuperación de sus potencialidades creativas y de sus capacidades de vincularse con otros; así el arte se vuelve una herramienta para la integración social. El modo de pensar la relación entre salud mental y comunidad se encuentra enmarcado en la historia de las luchas por la desmanicomialización, las cuales le otorgan sustento ideológico a las prácticas.[3]

Podemos decir que las prácticas del FAB han marcado un antecedente local en lo que hace al contexto de cambios normativos y legislativos en salud mental.[4] Teniendo como antecedente la Ley de Salud Mental de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires N.º 448 y las Declaraciones de Derechos en Salud Mental, entendemos que la Ley Nacional de Salud Mental N.º 26.657 instala en el territorio Argentino la necesidad de revisar los dispositivos actuales de atención y promoción en salud mental, para presentar un marco legal para la conformación de dispositivos alternativos al modelo asilar, con un enfoque comunitario de atención y de promoción de la salud a desarrollarse en los contextos y territorios de origen de las personas con padecimiento mental.

El arte sería entonces una herramienta legítima, que genera espacios de reflexión y de organización en favor de procesos hacia la desmanicomialización (Sava, 2008). Un enfoque de derechos en salud mental torna fundamental el fortalecimiento de los dispositivos comunitarios ya existentes y la creación de nuevas alternativas en salud que cuestionen el orden manicomial a partir de procesos reales de transformación social e institucional.

Desde el taller de música tenemos el desafío de seguir trabajando, como lo viene haciendo desde hace ya treinta años el FAB, en pos de la transformación del sistema de salud, hoy con un presente en el que se vislumbran nuevas herramientas legales.

Taller de música del FAB

Qué hacemos

El taller de música del FAB se plantea como un espacio en el que, a partir de una participación activa en la experimentación sonora a través del canto y la ejecución de diversos instrumentos, las personas van encontrando un lugar de expresión singular. Se propone que los que quieran acerquen al taller canciones que les interese trabajar o bien, si tienen temas de autoría propia, se animen a compartirlos. De esta forma se da lugar a la exploración abriendo a las posibilidades creativas de cada uno en comunión con otros. Se propicia desde el equipo de coordinación, la construcción y la constitución grupal de un espacio para el despliegue de potencialidades, trabajando y acompañando no sólo en la producción artística sino además implementando diversas estrategias de intervención frente a situaciones o problemáticas que puedan aparecer en el quehacer del taller y en las movilizaciones personales y grupales. Estas estrategias a su vez permiten abordar tanto aspectos subjetivos y sociorrelacionales como obstáculos y posibilidades teniendo en cuenta el contexto institucional en el que se desarrollan los talleres.

Los saberes y los intereses musicales de los participantes son diversos y en el hacer semanal y propiciando procesos de continuidad y permanencia en el espacio, van surgiendo modificaciones y nuevas posibilidades impensadas hasta el momento. Se crean condiciones de posibilidad para recrear nuevos roles, experimentar nuevas posibilidades de estar y de inventar, de construir nuevos vínculos a través del arte, trabajando lo propio junto con otros, construyendo entre todos y de forma horizontal diferentes saberes.

Cómo lo hacemos

En las canciones existe una rotación de los instrumentos con el objetivo de que los saberes y los roles circulen y sean reapropiados por otros. Se considera fundamental respetar los tiempos singulares y colectivos, valorizando los hallazgos, dando lugar “a la sorpresa, a la disidencia, a la contradicción, a la corrección y a la duda” (Montero, 2004: 179). Los saberes y las producciones artísticas son entonces el resultado de relaciones dialógicas en las cuales “las diversas voces, con su variedad de acentos, tengan la misma oportunidad de hacerse oír, de intervenir, de ser oídas y de recibir respuesta. Es esa interacción viva y fructífera la que permite que todos aprendamos de todos, enseñándonos mutuamente” (Montero, 2004: 180-181).

De a poco se van delimitando los intereses individuales y colectivos para profundizar en lo que será el material de trabajo anual, dejando abierta la posibilidad de que en el transcurso del año se sumen nuevos materiales y participantes. Luego del momento de experimentación y hallazgo musical se propone un trabajo de composición, de construcción de las obras y las estructuras que permitirán que las canciones sean ensayadas hasta que estén listas para presentarse ante un público.

Existe un movimiento dialéctico entre el taller y las presentaciones que habilita que las obras se encuentren en permanente construcción. Los espacios de reflexión y evaluación de las salidas permiten que las obras vuelvan al espacio de taller en donde se comparten los comentarios y las devoluciones del público como también los sentires y los obstáculos que cada uno encuentra en el momento de estar en escena, lo que permite una continuidad con el trabajo en la confianza y el autoestima, como también en el crecimiento técnico, interpretativo y escénico. Se considera fundamental la construcción de una mirada crítica y constructiva tanto de los aspectos positivos como de aquellos en los que hay que seguir profundizando, lo que le da “un lugar central a la voz de los sujetos y a las construcciones narrativas que otorgan sentido” (Leale, 2013: 3) al quehacer del espacio de taller.

Taller tras taller se visualizan diversos cambios en las personas que participan del proceso de creación. Existe una tarea que ordena y convoca a formar parte de una obra colectiva en la que a partir de diversas estrategias creativas los participantes sean los protagonistas. Se trata de un dispositivo “con modalidades de trabajo promotores de subjetividades autónomas” (Zaldúa, Bottinelli, Longo, Sopransi y Lenta, 2012: 12).

Las formas de trabajo fueron construidas colectivamente en el andar de los talleres, a través del pasaje de diversos participantes que fueron dejando sus huellas y las de diversos profesionales y artistas que hemos conformado el equipo de coordinación del taller. Casi sin darnos cuenta fuimos armando un trabajo basado en los pilares, los fundamentos y los objetivos generales del FAB: un trabajo horizontal, de producción de obras artísticas de calidad que se presenten en diversos teatros y escenarios de las comunidades, un trabajo en salud mental desde la construcción de prácticas desmanicomializadoras.

La paciencia impaciente. Una estrategia colectiva de trabajo en salud mental a través de la música

La historia del taller de música del FAB -que nació en el año 1984 y cuyos antecedentes llevan la marca de la grabación del disco Canciones para la oreja izquierda (2006-2008)- abrió caminos para un nuevo proceso grupal que situaremos en el período 2008-2014 y que puede sintetizarse en la culminación de la grabación del segundo disco y su presentación oficial en un reconocido teatro de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

Para entender este proceso podemos empezar situando una anécdota del año 2010, en la cual un tallerista regala una canción de su autoría titulada “Bendita seas por demás”, que da nacimiento al primer candombe del taller. A su vez, en ese mismo período, una mujer trae sus poemas para trabajar en la composición musical. Éstos fueron los primeros pasos en el camino de construcción de canciones colectivas.

En abril del año 2011 cortaron el suministro de gas en el Hospital Borda, situación institucional que impactó de manera negativa en las prácticas cotidianas de las personas que se encontraban en situación de internación. Desde el taller surgió la necesidad y el interés de realizar una intervención artístico musical, proponiendo una actividad de cadáver exquisito[5] para construir, entre veinte personas, la letra de lo que luego sería el primer tema de autoría colectiva, “Mundo Gas”.

En junio de ese mismo año, en un viaje a la Provincia de Salta, se propone inventarle un nombre al grupo –Acuerdos entre Cuerdas y las Vueltas del Tambor– y allí surgieron las ganas de grabar un segundo disco.

En lo que restó del año 2011 y durante el año 2012 se sumaron nuevos integrantes al taller y se lograron componer tres temas colectivos, trabajar en arreglos instrumentales y corales de siete temas de autoría individual y sumar al repertorio tres covers.[6]

La metodología de trabajo para el armado de las canciones se dividió en dos momentos. En un primer momento se trabajó en la elaboración de las letras. Para ello se propusieron diferentes temáticas y problemáticas planteadas tanto por el equipo de coordinación como por los integrantes del grupo; los ejes de trabajo fueron: 1. vivencias y sentires en las situaciones de internación hospitalaria; 2. problemática de falta de suministro de gas en el hospital Borda durante el año 2011; 3. robo de materiales de trabajo del taller como disparador para pensar en quiénes somos, qué hacemos y para qué lo hacemos. Se pretendía poder pensar, reflexionar y resignificar diversas situaciones y problemáticas en salud mental desde una poética, poniendo en juego distintas narrativas que al cantarlas o escucharlas por personas que han atravesado situaciones similares, permitieran resignificar lo destinado a vivirse como única posibilidad.

A partir de ese proceso, observamos cómo el arte habilita y es vehículo para enunciar cosas que de otro modo no serían escuchadas, y que las intervenciones, como plantea Jodelet (2007), se orientan hacia los planos de la resignificación de la experiencia de los sujetos, la concientización de los actores y el cuestionamiento de los sistemas de pensamientos hegemónicos.

En un segundo momento se les agregó la música. Un integrante del equipo de coordinación realizó propuestas sonoras a partir de las insistencias musicales del grupo que luego fueron trabajadas y reinventadas en lo colectivo. Los temas hasta el momento creados se titulan: “Mundo Gas”, “El Junco”, “Huaynito de Dani”, “La sangre borda” y “Un basta canción” (los dos últimos temas no se encuentran registrados en el disco y hablan sobre la represión policial dentro del Hospital Borda en Abril del año 2013).

Durante todos estos años se realizaron recitales en centros culturales, teatros, se participó de encuentros de arte y salud mental, entre otros, lo que permitió que las canciones se afianzaran y que los nuevos integrantes del taller pasaran por la experiencia de las salidas.[7] Finalmente, durante el período 2012-2013, se realizó la producción y la grabación del segundo disco del taller.

Al llegar el momento de grabación surgieron diversos interrogantes que fueron transformándose en las acciones y las actividades a seguir para su confección. En una primera etapa, para la recaudación del dinero, durante un año y medio se organizaron diversos recitales.[8] Mientras tanto en dos estudios se llevó adelante la grabación por secciones de instrumentos.[9] En el año 2013 se terminó con la grabación, y luego un compañero del taller realizó el trabajo de mezcla y masterización. En lo que respecta a la creación del arte de tapa, se resolvió armar un equipo pequeño de trabajo[10] que pudiera plasmar las ideas colectivas y semanas más tarde, junto con un diseñador gráfico, se compaginó y editó el material. Se realizó la elección del nombre del disco: “La paciencia impaciente”, frase contenida en la letra de “Mundo Gas”.

Finalizada esta primera etapa, resultó importante acompañar en los trámites para registrar las obras.[11] En febrero del año 2014 se logró el producto terminado: un disco con trece canciones, en su mayoría composiciones individuales y colectivas.

En una segunda etapa, a cada participante del proyecto se le entregaron ejemplares de regalo. Cada uno se convirtió en vendedor del material producido, y a partir del año 2014 comenzó un período de distribución y venta, que ya lleva entregados más de quinientos ejemplares. Finalmente se consiguió un teatro para la presentación del disco. La difusión del material y de la fecha de lanzamiento se confeccionó de forma colectiva.[12] Se esperaba que el disco no fuera un producto acabado sino que sirviera como disparador de nuevas posibilidades de movimiento entre los integrantes del taller, convocándolos a ocupar una posición activa.

La presentación oficial del disco “La paciencia impaciente” fue en noviembre del año 2014 en el Teatro Margarita Xirgu ante 200 personas. Esta actividad fue el cierre de un proceso y la apertura de nuevos posibles para el porvenir del taller.

“La paciencia impaciente” es el resultado de un trabajo realizado entre más de veinte personas y demostró ser una estrategia creativa posible de ser implementada en dispositivos alternativos en salud mental. Este disco representa las voces acalladas por las prácticas manicomiales, que en un acto desmanicomializador dignifica y construye puentes con la comunidad, lo que permite transformar el malestar y la incomodidad en potencia y en oportunidad.

A modo de cierre

Para finalizar me gustaría compartir la siguiente reflexión: es en las prácticas cotidianas en donde surgen los interrogantes más ricos, donde aparece la necesidad de estar en constante movimiento, buscando, inventando, probando, armando y desarmando caminos posibles. Los modos de intervenir y de trabajar en salud mental necesitan de la articulación entre la acción y la reflexión, en donde en un movimiento dialéctico podamos hacer y pensar, sin que nos distraiga la urgencia y la inmediatez.

Esperamos que este trabajo de sistematización de la experiencia del taller de música del FAB pueda servirle a otros que quieran aventurarse en la articulación entre el arte y la salud mental, en donde puedan seguir construyendo y proponiendo dispositivos de atención y de promoción alternativos a las modalidades hegemónicas en el campo de la salud mental.

Bibliografía

Cohen, H. y Natella, G. (2013). La desmanicomialización. Crónica de la reforma en el sistema de salud mental en Río Negro. Buenos Aires: Lugar.

Castoriadis, C. (1997). “Crisis del proceso identificatorio”. En El avance de la insignificancia. Buenos Aires: EUDEBA.

Dessors, D. y Molinier, P. (1994). “La psicodinámica del trabajo”. En Psicopatología y psicodinámica del trabajo. Buenos Aires: PIETTE-CONICET.

Duschatzky, S. y Corea, C. (2002). Chicos en banda. Buenos Aires: Paidós.

Frente de Artistas del Borda (2008). Frente de Artistas del Borda. Una experiencia desmanicomializadora. Arte, lucha y resistencia. Buenos Aires: Ediciones Madres de Plaza de Mayo.

Jodelet, D. (2007). “Imbricaciones entre representaciones sociales e intervención”. En Representaciones sociales. Teoría e investigación. México: Universidad de Guadalajara.

Leale, H. (2013). Intervenciones preventivas y promocionales en salud. Ficha de cátedra.

Leale, H. (2011). “Por la alegría contra la muerte. El arte interviniente y movilizante”. En Zaldúa, G. (comp.). Epistemes y prácticas en psicología preventiva. Buenos Aires: EUDEBA.

Montero, M. (2004). “El quehacer comunitario”. En Introducción a la psicología comunitaria. Buenos Aires: Paidós.

Sava, A. (2008). “Introducción”. En Arte y desmanicomialización. Una puerta a la libertad en hospitales psiquiátricos públicos de Argentina. Buenos Aires: Ediciones Artes Escénicas.

Sopransi, B. (2011). “Criticidad y relación: dimensiones necesarias de la ética en la psicología comunitaria”. En Zaldúa, G. (comp.). Epistemes y prácticas en psicología preventiva, Buenos Aires: EUDEBA.

Tisera, A.; Leale, H.; Lohigorry, J.; Pekarek, A. y Joskowicz, A. (2013). “Salud mental y desinstitucionalización: resistencias y obstáculos en los procesos de externación en un hospital monovalente de la zona sur de la Ciudad de Buenos Aires”. En Anuario de Investigaciones de la Facultad de Psicología, Buenos Aires.

Tisera, A. (2011). “Transformación institucional y salud mental”. En Zaldúa, G. (comp.). Epistemes y prácticas en psicología preventiva. Buenos Aires: EUDEBA.

Zaldúa, G.; Bottinelli, M.; Longo, R.; Sopransi, M. B. y Lenta, M. (2012). “Exigibilidad y justiciabilidad desde la epidemiología territorial: una construcción inicial con actores/as comunales”. En XIX Anuario de Investigaciones de la Facultad de Psicología, Buenos Aires.

Zaldúa, G. (2011). “Políticas sociales, ciudadanía y subjetividad. Consideraciones para una praxis crítica en salud mental”. En Zaldúa, G. (comp.). Epistemes y prácticas en psicología preventiva. Buenos Aires: EUDEBA.

Zaldúa, G. (2011a). “Prevención y promoción de la salud comunitaria. Tensiones, paradojas y desafíos”. En Zaldúa, G. (comp.). Epistemes y prácticas en psicología preventiva. Buenos Aires: EUDEBA.

Ley de Salud Mental de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires N.º 448, año 2000, Reglamentación, año 2004.

Ley Nacional de Salud Mental N.° 26657. Ministerio de Salud. Presidencia de la Nación.


  1. Extracto de los decires de un ex coordinador del taller de periodismo del FAB durante un programa radial en el que se presentó la experiencia del taller de música.
  2. Las actividades del FAB se desarrollan en un galpón ubicado en los patios del Hospital Borda de lunes a domingo e incluyen doce talleres de diferentes disciplinas artísticas, gratuitos y abiertos al público en general, donde se trabaja día a día en la producción colectiva de obras de calidad. Los talleres se encuentran cocoordinados por un equipo conformado por artistas y profesionales del campo de la salud. Una vez al mes los coordinadores comparten un espacio de supervisión y todos los integrantes del FAB participan quincenalmente de asambleas. También existe un equipo de coordinación general conformado por representantes de coordinación artística, psicológica, talleristas internados y talleristas que no se encuentren en situación de internación (la nominación “talleristas” intenta transformar la nominación de “pacientes” propia del paradigma clásico de salud que conlleva una dimensión pasiva en la atención, hacia una propuesta que incluya dimensiones de derechos y de participación ciudadana).
  3. Ver Sava, 2008. Sobre reformas en salud mental y desmanicomialización ver Tisera, 2011; Cohen y Natella, 2013.
  4. En el año 2010 se promulga la Ley Nacional de Salud Mental N.º 26.657, que cambia el paradigma de un sujeto de tutela hacia un sujeto de derechos, a la vez que legitima prácticas, como el FAB, que se venían desarrollando en el territorio argentino con anterioridad a la promulgación de la ley. Se presenta un momento esperanzador para dispositivos alternativos en salud mental que intentan cuestionar el imaginario social con respecto a la locura y que proponen modalidades de trabajo colectivo, y que así se constituyen en alternativas a las estrategias de institucionalización y de encierro.
  5. Técnica grupal de ensamble de palabras a partir de un tema en común. En ronda, cada participante escribe una frase en una hoja de papel, realizando un doblez y dejando la última palabra en el renglón siguiente, que será utilizada por la persona de al lado. El papel circula hasta el último participante de la ronda, quien finalmente lee de corrido el texto creado.
  6. Nueva interpretación de una canción grabada previamente por otro artista.
  7. Subir a un escenario da la posibilidad de presentarse como artistas frente a un público que se encuentra fuera del hospital, momento en el que se ocupa un lugar protagónico. Al mostrar la obra terminada, hay otros que observan y reciben una producción viva. Se produce, en términos de Dessors (1994), un reconocimiento de lo hecho, donde me vuelvo lo que soy en la expresión renovada del juicio de los otros. De este modo, se constituye un reconocimiento del ser, dador de identidad. Una mirada del otro que dignifica.
  8. Un integrante del grupo manifestó que como artistas podríamos juntar el dinero de manera independiente y así gestionar el proyecto.
  9. Se eligió esta modalidad de trabajo con el objetivo de que los participantes tuvieran que trasladarse hasta las salas de grabación, de manera tal que no se montara un estudio dentro del hospital. Se buscaba hacer de la experiencia de grabación un acto desmanicomializador, dignificante y subjetivante.
  10. En el grupo había personas con diferentes saberes, ideas y habilidades plásticas.
  11. Registrar las obras, en términos subjetivos, genera un impacto positivo en las personas implicadas siendo una práctica de reconocimiento de lo que han creado.
  12. Se armaron spots publicitarios, se publicaron propagandas en diarios y se participó de distintos programas de radios en donde se contó sobre la experiencia de grabación y del trabajo del FAB.


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