Graciela Zaldúa, Roxana Longo y María Belén Sopransi
El objetivo de esta presentación es transmitir una intervención-investigación-acción participativa, que facilitó nuevos modos de hacer y de pensar las relaciones de género y subjetividad. Se trató de un proyecto reflexivo sobre las significaciones y las representaciones sociales de las identidades femenina y masculina y un emprendimiento colectivo que pretendió dar sentido a las prácticas cotidianas y posibilitar la reflexividad crítica de las acciones y las políticas cotidianas que opacan las discriminaciones y las restricciones a las mujeres. Se intentó revisar los condicionantes societales y culturales de la realidad psíquica y las diferencias corporales posibilitando otras posiciones subjetivas frente a las asimetrías entre los sexos y las relaciones de poder y de desigualdad. Esta perspectiva permitió descubrir lo social en lo singular, lo universal en lo particular, lo personal en lo íntimo en las trayectorias del colectivo de mujeres (Bourdieu, 2005). Asimismo, las nociones de habitus -como lo social encarnado- y las de autonomía y de performatividad, potenciaron efectos de impugnación a las dominaciones-hegemonías y acciones creadoras y transformadoras. La praxis comunitaria de los talleres de mujeres de una asamblea barrial de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) propició la producción de conocimientos y de transformaciones cotidianas desde dimensiones éticas y políticas. Esta modalidad de actividad científica (IAP) se sostiene en la participación activa de actores externos e internos, es un proceso crítico y constructivo. La praxis psicosocial desarrollada partió de problemas y de temas acordados y favorecidos por la proximidad grupal y barrial, los múltiples saberes de las participantes y la historicidad. Se analizaron los corpus discursivos de los talleres y las modalidades de planificación y gestión desde una perspectiva metodológica dialogal/dialéctica, con criterios de validez epistemológica y psicopolítica. Los espacios, la participación, los dispositivos y algunas secuencias son parte y momentos del proyecto participativo.
El espacio asambleario
Las asambleas populares irrumpen en 2001 con la intencionalidad del ejercicio del estatuto de ciudadanía, de visibilidad como sujetos sociales que enuncian y demandan participación en lo público frente a la catástrofe social. Los procesos de exclusión social se aceleraron con los planes económicos de la última dictadura militar -que disciplinó con el terror- y los procesos democráticos posteriores continuaron los endeudamientos sistemáticos, la desocupación y la vulnerabilidad laboral y social del ajuste neoliberal. Estas operatorias de destitución de ciudadanía afectaron las condiciones de vida y la producción de subjetividades (Zaldúa, 2002). La conjugación histórica de dictadura-neoliberalismo instó a que los ciudadanos y las ciudadanas argentinos se reservaran toda actitud crítica, colectiva de resistencia y compromiso social, además de poseer una capacidad instrumental de penetrar y moldear el imaginario social, la vida cotidiana y los valores que orientan nuestro compartimientos en la sociedad (Rebellato, 1999). Pero si bien este nuevo tipo de colonización fue y es difícil de resistir, a partir de diciembre de 2001 se inauguraron o se consolidaron nuevos tipos de organizaciones y de movimientos sociales, de los cuales el surgimiento de las asambleas barriales o populares son un ejemplo.
Las asambleas no sólo ensayaron nuevas formas de pensar y hacer política, sino que sus prácticas fueron o son un observatorio/laboratorio local, donde se proponen asumir nuevas relaciones que van desde su trabajo comunitario en el barrio hasta el cuestionamiento de determinados estereotipos de roles asignados tradicionalmente desde la cultura dominante. En las asambleas los nuevos protagonismos ponen en cuestión el sentido habitual de la participación y esta situación formó parte del surgimiento de las denominadas “nuevas formas de protesta social” y “nuevos sujetos sociales” que desplegaron novedosas estrategias de lucha para hacer escuchar sus reclamos y enfrentar los sucesivos “ajustes”. En estos puntos de resistencia nos encontramos con nuevos instituyentes, que en la mayoría de los casos son protagonizados por mujeres. La presencia de las mujeres en estos movimientos sociales propone la reflexión de la configuración, la dinámica, las necesidades y las prácticas de los sujetos involucrados en este proceso.
Las mujeres han sido protagonistas en los movimientos de trabajadores desocupados y de numerosas tomas de fábricas, así como en las asambleas barriales. No se puede dejar de mencionar la existencia del Movimiento de Mujeres Agropecuarias en Lucha (MML) -que nació en la provincia de La Pampa, Argentina, en el año 1995 resistiendo la expropiación de las tierras embargadas por procesos de endeudamientos con las bancas oficiales y privadas-, y que está conformado por mujeres pequeñas y medianas productoras o esposas de productores agropecuarios. La presencia de las mujeres es significativa y enhebra nuevos desafíos sociales, políticos y culturales al calor de luchas emancipatorias. En lo que respecta a las asambleas barriales, son las mujeres quienes desde el comienzo impulsaron la conformación de las asambleas como espacios donde canalizar inquietudes y vehiculizar soluciones a múltiples problemáticas, construyendo, no sin dificultades, un lugar donde motorizar acciones para el cambio político, social y cultural. Estas transformaciones incluyen una modificación en el imaginario social relacionado con el lugar que ocupa la mujer dentro de la sociedad. Al decir de Burin:
a lo largo de la historia, según el modelo de análisis que describe a la ideología patriarcal (…) [se ha impuesto] una rígida división de áreas de despliegue y configuración de la subjetividad: las mujeres en el ámbito privado, íntimo, doméstico, –en el ‘reino del amor’–, el poder de los afectos; los hombres en el ámbito público, extra-doméstico, –en el ‘reino de la razón’–, el poder racional y económico (Burin, 2002).
Las mujeres desafían, en muchos casos sin saberlo, un mandato social impuesto que intentan desarmar desde su accionar en la cotidianeidad asamblearia. La participación de la mujer en los escenarios públicos es uno de los aspectos que caracterizan los contextos actuales, frente a la ausencia de respuestas estatales, donde la potencia “soberana del Estado” fue sustituida por la potencia soberana del mercado (Duschatzky, 2002).
Cabe señalar que si bien las asambleas populares han decrecido cuantitativamente, algunas han construido nuevas relaciones comunitarias, nuevos vínculos y nuevas formas de sentir y hacer política rompiendo con estructuras tradicionales. Es el caso de la Casona de Colombres que en el proceso de todos estos años se consolidó como un espacio cultural en donde se realizan diversas actividades incluido nuestro taller de la mujer, pero también otras iniciativas educativas y comunitarias.
Taller de mujeres
Se trata de un proceso de trabajo de varios años; en este trabajo recortaremos el proceso de intervención y nos enfocaremos en un periodo de dos años de trabajo en el que fuimos abordando, analizando y compartiendo distintas temáticas vinculadas con las problemáticas que se nos presentan como mujeres.
El proceso que abordamos con el grupo de mujeres de la asamblea tuvo la intención de trabajar el fortalecimiento de las mujeres, problematizando el universo simbólico que define las identidades femeninas y masculinas y que opera para definir la identidad, los roles y las relaciones de poder que hay en la sociedad (Pousada Teresa, 2000), ya que es posible que el proceso de participación produzca en las mujeres un fortalecimiento subjetivo que permita el desarrollo de capacidades y de recursos para controlar las diversas situaciones de vida, actuando comprometida, crítica y conscientemente buscando lograr la transformación del entorno y de ellas mismas (Montero, 2003). Dicho proceso fue acompañado por un trabajo de reflexión, de elaboración grupal a través del cual se intentó generar un fortalecimiento subjetivo consiente. Considerando que el proceso de fortalecimiento puede desembocar en la exigibilidad de derechos, a partir del análisis grupal se focalizó en las redefiniciones que están sufriendo las identidades de género tradicionales y en visualizar, en aceptar y en reconocer las transformaciones existentes (Vargas, 2001). Desde este aspecto se apuntó a acciones cotidianas desde lo micropolítico que cuestionen dicho dominio de las relaciones de género y de poder. Como sostiene Foucault (1996), las micropolíticas “apuntan a conseguir transformaciones a nivel molecular: instituciones, relaciones personales, prácticas grupales no piramidales. Se trata de lograr aplicaciones no coercitivas del poder, resistencias creativas, acciones liberadoras mínimas, cotidianas, constantes, personales y sociales.” Y de esta manera, poder generar instituyentes que desdibujen poco a poco las relaciones de poder que no posibilitan el protagonismo de las integrantes del taller.
Perspectiva de trabajo: participación en cogestión
Nos posicionamos para realizar este proceso desde una ética dialógica, que supone ubicarnos desde el punto de vista del otro y recorrer un camino donde colectivamente se lee y se construye la realidad: codescubrimiento y cotransformación. Los temas a tratar en cada encuentro surgieron de los intereses del grupo.
La planificación del taller fue horizontal, compartida y consensuada conjuntamente con las integrantes de la asamblea una semana antes del taller. Allí se definió la modalidad y también se elaboraron las convocatorias para el taller. El taller generalmente era publicitado en el diario, en los negocios del barrio, de boca en boca.
La modalidad de los talleres fue mensual (primer lunes de mes), de 3 horas de duración. Todos los años se inauguran el 8 de marzo con una actividad en conmemoración del día internacional de la mujer y culminan en diciembre con una síntesis de los temas abordados y un festejo de fin de año.
Objetivos de la intervención
- Contribuir a la reformulación práctica de la participación y de las relaciones de género.
- Reconocer, valorar y afirmar elementos significativos de las mujeres para su cotidianidad.
- Potenciar la autoestima de las participantes de la experiencia.
- Revalorizar la experiencia individual y colectiva.
- Propiciar la articulación entre las participantes y grupos.
- Promover análisis críticos de las prácticas cotidianas concernientes al género.
- Propiciar una interpretación crítica del proceso vivido.
- Contribuir a la construcción de capacidades de articulación y gestión colectiva de proyectos y experiencias de trabajo comunitario desde una perspectiva de género.
Modalidad taller
Metodología dinámica, flexible, participativa y dialógica. Desde esta modalidad se respetaron las diferencias y se establecieron momentos de problematización y retroalimentación. Se tuvo en cuenta la práctica y el contexto de las participantes, como su etapa vital y trayectoria personal. En el proceso de trabajo se apeló a integrar lo individual y lo colectivo.
Dispositivo
Los talleres implementados se abordaron con diversos dispositivos, se trabajó en dos modalidades: instancias individuales y grupales-plenarias.
Se recurrió a diversas técnicas como herramientas que facilitaban el abordaje de la problemática trabajada. Su utilización fue en función de los objetivos que nos proponíamos en el proceso y en el taller específico. Al momento de la propuesta de la técnica a utilizar evaluamos sus posibilidades y sus límites.
Técnicas que implementamos en los talleres
- Vivenciales: dinámicas de presentación, de comunicación
- Con actuación sociodramáticas, teatro foro
- Auditivas y audiovisuales: canciones, poemas, videos
- Visuales: afiches, artículos de diarios, papelógrafo, relatos biográficos, dibujos, imágenes
- Escritura: elaboración de auto-retrato, autobiografía
Temas abordados
- Autoestima y autoimagen
- La mujer y el poder del dinero
- Las culpas y los mandatos sociales
- Mujer y participación política
- Mujer y memoria histórica
- El espacio propio, subjetividad y narcisismo
- Derechos reproductivos y aborto
- Mujer y trabajo
- Violencias de género
- Historia laboral
- Acoso laboral
- El cuerpo y los placeres
- Decisiones y autonomía
- Autonomía y subjetividades
Comentarios finales y abiertos
Con un criterio de devolución sistemática de la experiencia e información producida (Fals Borda, 1985; Montero, 1994; Gonzalves de Freitas, 1997) se conjugó este momento de divulgación que no sólo es de las autoras, sino de las mujeres que participaron de los talleres. Sus testimonios, sus gestiones, sus fantasías, sus festejos, sus duelos retroalimentan las iniciativas y la validez epistemológica y psicopolítica de la investigación-acción participativa comunitaria. Estos dos subcriterios acuñados por Prilleltensky (2004) pueden lograrse cumpliendo con la validez epistémica que “se alcanza por el informe sistemático del rol que juega el poder en las dinámicas políticas y psicológicas que afectan los fenómenos de interés” y la validez de transformación que deriva del “potencial de nuestras acciones para promover bienestar personal, relacional y colectivo, reduciendo las desigualdades de poder e incrementando la acción, participación y compromiso político”.
Bibliografía
Bourdieu, P. y Wacquant, L. (2005). Una invitación a la sociología reflexiva. Buenos Aires: Siglo XXI.
Burin, M. (2002). Estudios sobre la subjetividad femenina. Mujeres y salud mental. Buenos Aires: Editorial Librería de Mujeres.
Castoriadis, C. (1983). La institución imaginaria de la sociedad. Barcelona: Tusquets.
— (1988). Los dominios del hombre: las encrucijadas del laberinto. Barcelona: Gedisa.
Duschatzky, S. y Correa, C. (2002). Chicos en banda. Buenos Aires: Paidós.
Foucault, M. (1996). Las redes del poder. Buenos Aires: Almagesto.
Guerrero, M. (2002). “Emergencia y desafíos de las asambleas barriales”. En Revista Herramienta.
Montero, M. (2003). Teoría y práctica de la psicología comunitaria. La tensión entre comunidad y sociedad. Buenos Aires: Paidós.
Prilleltesky, I. (2004). Validez psicopolitica: el próximo reto de la psicología comunitaria. Mimeo.
Rebellato, J. L. (1999). “Ética, derechos humanos y salud. Reflexiones finales”. En Osimani, M. L. Derechos humanos y salud integral, IDES, Montevideo.
Seoane, J. (2001). “Protesta social, ajuste y democracia. La encrucijada latinoamericana”. En Observatorio Social de América Latina.
Vargas, V. (2001). “Los feminismos latinoamericanos en su tránsito al nuevo milenio. (Una lectura político personal)”. Perú: Centro de la Mujer Peruana “Flora Tristán”.
Zaldúa, G. (2000). Género y salud. Buenos Aires: EUDEBA.








