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Agradecimientos

Me resulta muy difícil sintetizar el inmenso agradecimiento que siento para con todos los que colaboraron en este trabajo. Los que anduvieron cerca saben que fue un proceso largo y difícil. En estos años aprendí todo lo que pude (mejor o peor) desplegar en estas páginas y aprendí muchas otras cosas que exceden a la investigación, pero ayudaron a que se concretara y se las debo a mucha gente querida.

Por empezar, no tengo más que palabras de agradecimiento para Clau (Figari), mi directora de Beca y de Tesis, por acompañar con paciencia el tiempo que necesité para atravesar este proceso y por responder a la velocidad de la luz cada vez que la necesitaba. Sobre todo, por su apoyo constante en las decisiones que fui tomando para que pudiera decir lo que quería decir. Ojalá yo pueda ser así de generosa algún día.

A Juli (Soul) quiero agradecerle todo lo que aprendí de nuestros intercambios a altas horas en el CEIL mucho antes de que fuera mi co-directora. También lo que aprendí de leerla y verla trabajar/militar tenazmente. Que me haya socializado entrevistas de su propio trabajo de campo es una muestra más de su convicción por la construcción colectiva.

No sé si Juan (Kornblihtt) sabe lo clave que fue en todo este proceso. El problema de investigación de esta tesis surgió a partir de un seminario que cursé con él. A partir de ahí tuvimos encuentros de intercambio poco ortodoxos, en Le Blés, parques y viajes en auto, en los cuales rescataba la mejor punta de aquello que yo hubiera escrito o pensado y, a partir de ahí, tiraba… Fundamentalmente, le agradezco haberme inyectado de confianza y entusiasmo por seguir adelante en el proceso de conocimiento y en asumirlo como forma de acción política.

Esta tesis no existiría sin la colaboración de todos aquellos que accedieron a ser entrevistados, me compartieron materiales o tejieron redes para contactarme con otras personas igual de generosas. Va un gracias especial a todos los trabajadores de las escuelas de San Nicolás que, en el medio del caos que implica la cotidianeidad escolar, encontraron espacio y tiempo para ayudarme sin certezas sobre a donde iba todo esto.

Sin duda, este trabajo tampoco hubiera sido posible sin los compañeros del CICP. Leerlos e intercambiar con ellos facilita el camino de los “senderos escarpados” del conocimiento.

Con Maru (Hirsch) compartirmos gran parte de la cursada del Doctorado y las primeras angustias por no saber por dónde avanzar; Gastón (Caligaris) y Lu (Iñigo) me hicieron importantes aportes en versiones preliminares del trabajo que me daban bastante vergüenza mostrar. Emiliano (Mussi) me compartió fuentes de información y materiales muy valiosos. Gaby (Rivas) no se cansó de recordarme que me descentrara y le diera prioridad al avance de la acción política que es conocer en lugar de a la neurosis.

El acompañamiento de Nico (Perez Trento) me dio seguridad para resolver problemas grandes, medianos y minúsculos con igual nivel de riguridad y, sobre todo, con humor. Esta tesis mejoró mucho gracias a sus intervenciones de cirujano. El junto a Lamari, me acompañaron y mimaron en momentos clave.

Las discusiones con Vicu, Rodri, Ari, Guille, Beta, Lu y Lamari en el “grupo de educación” aportaron en varios sentidos a este trabajo. Sé que vamos a retomarlas más temprano que tarde.

En particular quiero agradecerle profundamente a Juan (Iñigo), el coordinador del Centro, porque la cursada del Taller del Capital revolucionó mi vida y esta tesis es solo una expresión de ese camino que él abrió.

A los compañeros de la UNLu les agradezco haber bancado todas las veces que me ausenté para avanzar con este trabajo y va un gracias especial por el apoyo a Adri, Lau, Marce y Gaby. Cerrar esto abre nuevas posibilidades y hay mucho por hacer.

El CEIL, la 501 y el entrepiso están llenos de gente hermosa que hizo de la oficina un espacio donde daba ganas de estar. Gracias Mati, Gaby, Meli, Juli, Sari, Kari, Clari, Maru, Ger, Mery, Joaco y Guido. Gracias Guillermo e Inés que me siguen recibiendo con mucha generosidad sin importar mi pertenencia formal.

Siempre le voy a estar agradecida a Luis por confiar en mí cuando yo no lo hacía y porque su apoyo en mil formas diferentes fue clave para que diera los primeros pasos en la tarea de investigar.

También a Vicu (Rio), por compartir búsquedas desde hace 15 años y por atravesar juntas frustraciones académicas/políticas y personales que nos permiten crecer. Muchísimo de esta tesis se lo debo a todo lo que aprendo de ella, como compañera y como amiga.

Otro gracias va para Rachel, a quien llegué, entre otras cosas, por las dificultades de encarar este trabajo. Su acompañamiento abrió un proceso de conocimiento personal que destrabó esto y me transformó en muchos y buenos sentidos.

Le agradezco también a mi familia. A la nuclear (mis viejos y mis hermanas), por el aliento, las viandas, los tips y la comprensión de mis ausencias. ¡Espero con ansias la devolución de la mesa chica de los enetianos, Pa!

A la familia extendida (Vicu, Ro, Juli, Pau, Maru, Caña, Agui, Juli y Sari), porque me dio ánimo y me hizo feliz en medio de un proceso que no siempre lo es. A Pau le agradezco la lectura, pero más aún su enseñanza sobre la importancia de valorar los logros, de disfrutarlos. A Juli su amorosa disponibilidad, siempre. No creo necesitar decirle a Sari lo importante que fue en este proceso. No sabría por dónde empezar y sé que ella sabe.

A Nico le agradezco el cuidado y el aguante cotidiano en este último tramo y, sobre todo, el ser una invitación constante a dar y recibir amor.



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