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Conclusiones

En esta tesis nos propusimos caracterizar las cooperativas de software y servicios informáticos en el AMBA en cuanto a sus procesos de formación, sus formas de organización y su inserción en el mercado. Este objetivo general puede desglosarse en cinco objetivos específicos que retomamos para presentar los principales hallazgos de nuestro trabajo.

El primer objetivo indagó los procesos de conformación de las cooperativas y sus matrices de surgimiento. Este surgimiento se produce en un contexto caracterizado por la emergencia de dos procesos simultáneos que produjeron una reconfiguración del cooperativismo en Argentina: la recuperación de empresas por sus trabajadores y las políticas públicas que promueven la creación de cooperativas. Esta reconfiguración produjo una ampliación de las formas socio-productivas que asume el cooperativismo de trabajo en el país, y ubicó a este tipo de cooperativa como la forma dominante (Rebón y Kasparian, 2015). A pesar de conformarse en forma contemporánea a estos procesos, las cooperativas de SSI muestran un patrón diferente, ya que surgen principalmente por el impulso autónomo de sus integrantes y su búsqueda de nuevas formas productivas. En un sólo caso, el surgimiento se produce en un proceso de incubación en el marco de un programa universitario. En líneas generales, los colectivos de trabajo preceden a la formación de las cooperativas, teniendo su origen en vínculos generados en grupos de estudio, actividades y empleos compartidos. Estos grupos iniciales se completan en varios casos con amistades y familiares. Además, no observamos un corte o ruptura abrupta con trabajos anteriores, sino que es frecuente la combinación del trabajo en la cooperativa con otros empleos en los inicios, especialmente cuando los ingresos no son suficientes para garantizar un retiro que permita una dedicación exclusiva. Los avances alcanzados en la tesis nos permiten contribuir al conocimiento de los nuevos cooperativismos de trabajo, de los que las cooperativas de SSI son un caso con características propias (Bauni y Fajn, 2023).

En segundo lugar, nos propusimos identificar los fundamentos del carácter asociativo de estas cooperativas, es decir, los motivos por los cuales se decide impulsar esta forma específica de organización. La disconformidad con las condiciones laborales del sector, en especial con la falta de autonomía y el tipo de tecnologías que se utilizan son factores fundamentales en la decisión de conformar una cooperativa de trabajo. Este formato provee herramientas y mecanismos institucionales que favorecen la autonomía tanto en el proceso de producción como en la toma de decisiones. Además, se reconoce una afinidad entre el cooperativismo y su búsqueda de una mayor horizontalidad y autonomía en la producción, con el modelo del software libre y la utilización de tecnologías de código abierto, la cooperación entre pares y la circulación del conocimiento.

Esta afinidad se materializa en la posibilidad de incrementar el poder de decisión con respecto al tipo de proyectos que se priorizan, las tecnologías que se utilizan y el perfil comercial de la organización. Si bien en las últimas décadas la valoración de las cooperativas en Argentina se centra en la defensa de las fuentes de trabajo y en su carácter de alternativa al desempleo, en el caso del SSI se valora el potencial para formar empresas con mayores niveles de autonomía y horizontalidad, y en la afinidad con el movimiento de software libre. Esto representa una novedad para el cooperativismo de trabajo en el país, cuyo crecimiento reciente estuvo apoyado en los procesos recuperación de empresas y en la promoción estatal.[1] La referencia a estos procesos generó preocupaciones en los inicios de algunas de las empresas relevadas, en cuanto a la posibilidad de que esto genere desconfianza en sus clientes. Sin embargo, al relacionarse con otras cooperativas del sector y con FACTTIC, estas dudas fueron disipadas.

En sintonía con la primera hipótesis planteada en esta tesis, podemos afirmar que los procesos de conformación de cooperativas asumen características particulares, distintas a las de los procesos dominantes en el cooperativismo de trabajo argentino en las últimas décadas. A su vez, la elección del formato cooperativo responde a su potencial para desarrollar ciertos valores compartidos por los colectivos de trabajo –como la horizontalidad y la autogestión–, en lugar de cuestiones como la preservación de fuentes de trabajo amenazadas, o la generación de puestos de trabajo para los sectores afectados por la desocupación. La valoración de la horizontalidad se combina con la influencia del sector de SSI que, como caso paradigmático del capitalismo informacional, presenta estructuras empresariales más planas y cercanas a la red (Zukerfeld, 2012).

Para responder a los objetivos relacionados a los procesos decisorios y a las formas de organización del trabajo retomamos los conceptos de autogestión y de cooperación (Maldovan y Dzembrowski, 2009). La autogestión implica una construcción colectiva de las formas de organización y toma de decisiones, incluyendo la toma de decisiones, los procesos de incorporación de nuevos/as asociados/as y las formas de retribución del trabajo. Los procesos de toma de decisiones están atravesados por las instancias formales que establece el formato cooperativo: la Asamblea y el Consejo de Administración. Éstas emergen como las principales instancias decisorias. En la Asamblea anual se definen los objetivos generales y los proyectos prioritarios para el año. En las asambleas y reuniones mensuales se toman tanto decisiones estratégicas como decisiones operativas; mientras que semanalmente se revisan avances de proyectos, planificaciones y metodologías de trabajo. El Consejo de Administración puede tomar decisiones rutinarias o aquellas que requieran una rápida resolución, especialmente en las cooperativas más grandes.

Estas instancias se combinan con espacios intermedios como secretarías, comisiones y coordinaciones, cuya composición en grupos reducidos de 3 a 6 integrantes, agilizan la gestión cotidiana y asumen responsabilidades en la toma de decisiones. Estas decisiones suelen ser validadas en las siguientes asambleas. El acceso a la información y la participación activa en las distintas instancias favorecen la búsqueda de consensos. En muchos casos, se realiza un trabajo previo de comunicación y discusión que tiene por objetivo llegar llegar a las asambleas con acuerdos o consensos previos. Se trata, entonces, de esquemas decisorios flexibles, que articulan instancias formales e informales, respetando los procesos de debate que cada decisión requiera.

El relevamiento de los procesos decisorios de las cooperativas relevadas muestra una influencia del tamaño de las organizaciones en la toma de decisiones, en tanto las cooperativas con más de 20 integrantes –que a su vez son las más antiguas– presentan esquemas con instancias intermedias de decisión y de circulación de la información, más allá de la Asamblea y el Consejo de Administración. Entre estos espacios podemos mencionar secretarías, comisiones, coordinaciones, y mesas de gestión. Las cooperativas más pequeñas, en cambio, suelen tomar las decisiones en reuniones y asambleas que incluyen a todo el colectivo. Esta relación, planteada como hipótesis en la introducción de este trabajo, es recurrente a medida que avanzamos con las siguientes variables.

Con respecto a la incorporación de nuevas asociadas y asociados, observamos una transición desde una única herramienta de contacto, los contactos personales, hacia una diversidad de recursos de difusión de búsquedas: redes sociales, listas de correo, comunidades virtuales, correo electrónico, formulario web y servicios de búsqueda. Al momento de la selección, se produce un desplazamiento similar, desde un criterio que prioriza los lazos personales a la relevancia del perfil técnico de las y los candidatos. Sin embargo, en ambos casos se prioriza la afinidad con los valores cooperativos y los valores relacionados al movimiento de software libre. Éstos, junto a otros posicionamientos políticos más generales –como la defensa de la democracia, la educación pública y la diversidad de género– son mencionados como aspectos incluso más importantes que el nivel técnico. La igualdad de género es un criterio transversal a todo el proceso. A partir del reconocimiento de baja participación femenina en las cooperativas –incluso menor al promedio del sector para el AMBA– y de la aún menor presencia de personas identificadas con la comunidad LGBTQIA+; algunas cooperativas implementaron acciones tendientes a lograr una composición más equitativa. Estas acciones incluyen implementar búsquedas dirigidas exclusivamente a mujeres y diversidades sexuales, o bien darles prioridad en el proceso de selección. La implementación de distintas herramientas de búsqueda favorece esta apertura, ya que la búsqueda por contactos personales reproduce los sesgos presentes en los grupos de socialización de cada integrante, en particular en el ámbito universitario, donde las carreras relacionadas a la informática también tienen una baja participación femenina.

En estos procesos de incorporación podemos ver también la influencia del tamaño de las empresas, y en este caso en particular de su antigüedad. Las cooperativas que cuentan con más años de historia atravesaron procesos de crecimiento que las llevaron a complejizar las formas de búsqueda, incorporación e integración de nuevas y nuevos integrantes.

Las formas de retribución del trabajo, último aspecto de la autogestión que abordamos, distingue una serie de mecanismos en base a su condición de diferenciados o igualitarios. La introducción de criterios de diferenciación es un debate recurrente en el cooperativismo de trabajo en las últimas décadas (Bauni, 2019; Salgado, 2012), y el caso de las cooperativas de SSI no es la excepción. En este caso, identificamos un criterio de diferenciación, la cantidad de horas trabajadas –forma de retribución habitual en el sector– que consideramos una forma de cálculo pero no necesariamente una fuente de desigualdad. En ese sentido, agrupamos los mecanismos de distribución en dos categorías principales: mecanismos con base igualitaria y mecanismos con base diferenciada. En el primer caso, incluimos el retiro fijo (mismo monto mensual para cada integrante) y el retiro proporcional a la cantidad de horas trabajadas con un valor/hora único. Los mecanismos con base diferenciada, en cambio, son aquellos que introducen montos adicionales al básico mensual o bien a un valor/hora básico. Los criterios de diferenciación relevados a partir de los cuales se calculan estos adicionales son la antigüedad, el tipo de tarea, el nivel de experiencia, los conocimientos técnicos, las credenciales académicas, las necesidades de cada integrante (alquiler, viáticos, personas a cargo). Un proceso en curso, que implica en algunos casos pasar de un esquema de reparto igualitario a uno más equitativo, convive con la preocupación por no generar jerarquías que afecten de forma negativa la búsqueda de formar organizaciones horizontales y democráticas. Por eso, a pesar de introducir diferencias en las retribuciones, varias cooperativas establecieron límites a la brecha entre el retiro más bajo y el más alto.

La otra dimensión de la asociatividad para el trabajo que utilizamos para abordar las formas de organización del trabajo es la cooperación, en tanto formas en las que el trabajo se desarrolla de manera conjunta y planificada. En este sentido, distinguimos analíticamente las tareas de apoyo y administración, del trabajo específico de producción de software.

Encontramos en primer lugar un proceso de especialización en el cual tareas como la dirección, la administración, la comercialización y el mantenimiento del espacio físico pasan de ser compartidas por varias personas, a concentrarse en puestos de dedicación exclusiva o en grupos de trabajo específicos. Una consecuencia importante de la creciente distinción entre quienes realizan el trabajo específico de producción de software y quienes se dedican a estas otras tareas, es el riesgo de generar una desigualdad en el acceso a la información a favor de las personas dedicadas principalmente a la administración y comercialización. Las cooperativas que advirtieron este riesgo encararon una suerte de proceso inverso a la especialización, en el que se crearon nuevos roles mixtos, combinando el trabajo específico de programación con otras tareas, permitiendo a más personas tener una visión global de las empresas. En este proceso, el acceso a la información y su difusión juegan un rol fundamental, evidenciándose una capacidad organizacional de conectar y reconectar de manera variable áreas y equipos, tal como sucede en la empresa-red característica del capitalismo informacional (Zukerfeld, 2012).

En segundo lugar, podemos ver una organización del trabajo específico de producción de software centrada en la formación de equipos basados en proyectos. El control del trabajo está basado en la confianza y el compromiso del equipo, con instancias colectivas en las que se resuelven problemas y situaciones emergentes del trabajo diario. En estas instancias vemos la presencia de la asamblea no sólo como instancia de toma de decisiones sino también como espacio para comunicar el estado de los proyectos, intercambiar información y fortalecer la comunicación (tanto en asambleas formales como en reuniones informales). Esta centralidad de la asamblea, instancia vital de la gestión cooperativista, se combina con el relajamiento de los mecanismos disciplinarios y de control, características específicas del sector de SSI (Dughera, Mura, Yansen y Zukerfeld, 2012). Este relajamiento está apoyado en la confianza y el compromiso facilitados por el acceso abierto a la información y el conocimiento, pilares de una gestión autogestiva y democrática.

La preocupación por la autonomía y la difusión del conocimiento se ve reflejada en la intención de evitar encarar proyectos en los que participe una sola persona, lo cual asemejaría la tarea a la de un trabajo freelance. Esta preocupación también se refleja en los debates acerca de la forma de trabajo la conocida como staff augmentation, cuya modalidad de tercerización es un ejemplo de la influencia del mercado en las formas de organización interna de las cooperativas.

Dicha influencia es abordada al trabajar en el quinto y último objetivo de este trabajo, que es analizar las formas de inserción de estas cooperativas en el mercado del software. Esta inserción está apoyada en un mercado en expansión que favorece el acceso a un flujo de oportunidades de trabajo que permite a las cooperativas asegurar su sostenibilidad económica. La política comercial es, en líneas generales, más receptiva que propositiva, con oportunidades surgidas a partir de contactos previos de las y los integrantes, redes de contactos generadas por cada cooperativa, y en el Flujo Intercooperativo de Trabajo (FIT), espacio creado en el marco de la federación que incluye entre sus objetivos el apoyo al desarrollo y la estabilidad económica de las cooperativas, y el acompañamiento a los grupos pre-cooperativos.

Una consecuencia importante de esta forma de acceso al mercado es la posibilidad de priorizar proyectos en base a distintos criterios, como su duración, su magnitud y su complejidad. Las empresas relevadas buscan generar relaciones más duraderas con sus clientes, y así un nivel de ingresos estable. Además, hay una presencia marcada de criterios que exceden lo económico, como el fortalecimiento de los lazos de reciprocidad entre cooperativas, el aporte a la comunidad a través de proyectos de contenido social, y la preferencia por las herramientas de código abierto y el software libre. Algunas cooperativas incluyen además temáticas como la defensa de los derechos de las mujeres y el rechazo a la crueldad contra los animales, llegando a rechazar oportunidades de trabajo que contradigan estos valores. Esto favorece la consolidación de las cooperativas, no sólo en la dimensión económica sino también en la dimensión asociativa.

La modalidad de trabajo conocida como staff augmentation –frecuente en el mercado del software– atraviesa a las cooperativas en cuanto a los criterios que priorizan al encarar sus proyectos, con un peso importante para la sostenibilidad económica y riesgos para la consolidación asociativa. En esta práctica confluyen tres cuestiones interrelacionadas que son fundamentales para las cooperativas en cuanto a su relación con el mercado: la intercooperación, el trabajo para clientes del exterior, y el proyecto de empresa. La intercooperación está presente de tres formas principales. En primer lugar, permite compartir oportunidades de trabajo a través del FIT para que puedan ser aprovechadas por las cooperativas que tengan interés y disponibilidad. De esta manera, se fomenta el trabajo cooperativo. En segundo lugar, fomenta la construcción de equipos conformados por integrantes de varias cooperativas con el fin de encarar proyectos que no pueden ser abordados por una sola organización, ya sea por su magnitud o por los conocimientos técnicos requeridos. En tercer y último lugar, estimula la transferencia de conocimientos, mediante capacitaciones, encuentros e incluso la cesión de productos.

La intercooperación permite aprovechar productivamente las relaciones de cooperación y solidaridad, mejorando así los resultados económicos y la participación en el mercado. Además, mitiga los riesgos de abordar proyectos grandes cuya finalización pueda afectar la sostenibilidad económica de las empresas. Muchos de los trabajos que se abordan de forma intercooperativa son proyectos para clientes del exterior, en buena medida bajo el formato de staff augmentation. Esta forma de trabajo genera debates en las cooperativas en cuanto a su compatibilidad con los valores y principios que las mismas impulsan. Las y los entrevistados coinciden en señalar los riesgos que esta modalidad implica para la autonomía de las cooperativas, ya que en estos casos el cliente puede asumir un rol similar al de un/a empleador/a, conservando el control de todos los aspectos del proyecto. Otra cuestión que genera debates es la intención de generar conocimiento que sea aprovechado en el país. Ante esta situación, se rechaza una dedicación exclusiva o mayoritaria a este tipo de proyectos, al tiempo que se valora su aporte económico a las cooperativas, cuya estabilidad económica les permite proyectar otras actividades menos rentables.

Por otro lado, el trabajo para clientes del exterior no se limita a la venta de horas, sino que varias cooperativas apuestan a proyectarse internacionalmente con un modelo intercooperativo, contactando cooperativas de SSI de otros países para trabajar conjuntamente y mejorar las tarifas de los proyectos, así como también impulsando proyectos conjuntos y generando redes de colaboración. Otra modalidad de proyección internacional que se está desarrollando es la búsqueda de trabajar para cooperativas de distintos rubros alrededor del mundo, promoviendo su actualización tecnológica a través del trabajo cooperativo y la filosofía del software libre. Estas estrategias pueden emparentarse con la reticularidad hacia afuera de la empresa que caracteriza a la organización empresarial en el capitalismo informacional. Sin embargo, en el caso de las cooperativas relevadas, el fomento al desarrollo de redes de empresas y redes de proveedores excluye prácticas habituales en esta etapa del capitalismo como la competencia entre cooperativas y la búsqueda de eludir legislaciones laborales mediante la subcontratación en distintos países. La intercooperación, en cambio, es una estrategia importante para neutralizar la influencia del mercado y sus efectos negativos para la autonomía de las cooperativas; y para generar oportunidades de expansión compatibles con sus valores.

Por último, identificamos dos cuestiones que ponen en relación la sostenibilidad y la influencia del mercado con las formas de organización: las estrategias de crecimiento y el proyecto de empresa. El crecimiento no sólo está impulsado por la demanda del mercado, sino que además responde a la búsqueda de cada cooperativa y a la preocupación por la sostenibilidad a mediano y largo plazo. El proyecto de empresa de cada cooperativa puede poner límites al crecimiento, así como también definir en qué momentos crecer y de qué formas. Los límites suelen estar relacionados a un tamaño ideal o una cantidad máxima de integrantes que la empresa no desea exceder para mantener una escala compatible con la construcción de lazos sociales de cooperación y solidaridad recíproca. La intercooperación, en este sentido, es una estrategia que permite aumentar la escala de trabajo sin un crecimiento excesivo en la cantidad de integrantes. En cuanto a las formas, las empresas pueden crecer fortaleciendo las áreas o proyectos que demanda el mercado, o bien aquellos que consideran estratégicos para su proyecto. También hay casos en los que se crean nuevas áreas. La reflexión y el debate acerca de cada una de estas estrategias da lugar a distintas combinaciones de acuerdo a la búsqueda de generar grupos homogéneos con pocas actividades fuertes, o grupos más heterogéneos con una mayor diversidad de tareas.

Las decisiones relacionadas al crecimiento combinan la preocupación por la sostenibilidad económica con la valoración por la autogestión y la horizontalidad que caracteriza a las empresas relevadas. El límite al crecimiento está relacionado con los otros aspectos de la inserción en el mercado que repasamos, la intercooperación, la priorización de proyectos, y también con el apoyo a la creación de nuevas cooperativas.

Para finalizar, los hallazgos presentados en esta tesis nos dan pie a plantear nuevas preguntas de cara a futuras investigaciones. En primer lugar, es de destacar que el trabajo de campo de esta investigación se realizó parcialmente durante las restricciones generadas por la pandemia de Covid–19. Sin embargo, no abordamos sus efectos en las cooperativas, en un contexto donde las tecnologías digitales asumieron un rol protagónico para la continuidad de muchas actividades productivas. Una de las preguntas que podemos hacernos es cómo impactaron las medidas sanitarias tanto en la organización interna de las cooperativas como en su relación con el mercado. En segundo lugar, la participación de mujeres y diversidades en las cooperativas es un tema destacado por su importancia para el sector tecnológico en general. En este sentido, nos preguntamos por la evolución de esta participación en los años siguientes a nuestro relevamiento, teniendo en cuenta las acciones tomadas para reducir la brecha de género –que describimos en nuestro trabajo– y las propuestas implementadas posteriormente para abordar esta problemática. La tercera pregunta que nos planteamos hace referencia a la intercooperación y su dimensión internacional. La relación con cooperativas de otros países incluye aspectos políticos, comerciales y profesionales. Creemos que estas relaciones se profundizarán en el futuro, apoyadas en el crecimiento del sector a nivel global y en el potencial de la intercooperación para impulsar y financiar proyectos conjuntos en distintas partes del mundo.

Consideramos que estas preguntas condensan algunos de los aportes realizados en este trabajo, cuya profundización es de interés para el conocimiento de un tipo de cooperativa que emerge como novedoso en el marco del cooperativismo argentino actual.


  1. Podemos incluir en esta novedad a las cooperativas de profesiones liberales (Bauni y Fajn, 2023), cuyas motivaciones principales hacen referencia a la búsqueda de mayor autonomía (aspecto compartido con las cooperativas de SSI), y a la necesidad de enfrentar el incremento de la precariedad y la informalidad.


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