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3 El diario del pueblo
“firme junto a Malvinas”

El conflicto del Atlántico Sur
en los ojos de Crónica

Introducción

Crónica es un diario de la Argentina con una trayectoria muy particular. Fue fundado en 1963 por Héctor Ricardo García. Su primera aparición se dio el 29 de julio de aquel año y tuvo un posicionamiento rápido en el mercado de la prensa.[1] El diario venía a ocupar el lugar de heredero del diario Crítica, creado a inicios del siglo por Natalio Botana, como una publicación con un perfil popular.

Su fundador, Héctor Ricardo García, fotógrafo de profesión, pero desde la década del ’50 devenido en empresario de diferentes negocios editoriales, buscó con la fundación del diario llenar un vacío en el mercado de prensa, así como renovar el tipo de publicaciones que se hacían hasta el momento en la Argentina. En palabras de su fundador, el diario se presentó en un formato novedoso para la región, habitual en los diarios centroamericanos del momento, con tipografía de gran tamaño y titulares impactantes.[2] Sin embargo, mucho de lo que se le atribuye de novedoso a Crónica en términos de formato y estilo ya había sido usado por Crítica en el pasado.[3]

Otra característica del diario, y que le ayudó en términos de ventas, fue darle lugar en las páginas principales a noticias policiales de gran repercusión, también conocidas como “crónicas negras”, que combinaron muy bien con su formato. Con las noticias del diario del “Caso Penjerek”, el asesinato de una joven en el barrio de Constitución en la capital del país, con todo un relato relacionado con drogas, prostitución y el bajo mundo, Crónica fue tomando vuelo y obligaba a otros periódicos a imitar su línea para no caer en ventas.[4]

Otro recurso que supo utilizar el diario para definirse a sí mismo y a la vez para llamar la atención de los lectores, fue el uso de la picaresca, el humor y el grotesco en sus diferentes publicaciones. Para finales de 1963, el matutino creció en ventas de forma vertiginosa, y el día del asesinato de Kennedy vendió más de 900 mil ejemplares.[5]

El vínculo de Crónica con la cuestión Malvinas va más allá de sus publicaciones durante la guerra. Uno de los pilares importantes del periódico fue la defensa de esta causa nacional, donde mucho tuvo que ver su fundador y director. La causa Malvinas motivó al director del diario desde siempre, y dedicó gran parte de su trabajo y militancia a la misma.[6] De hecho, García fue protagonista de diferentes hechos reivindicatorios de la soberanía argentina sobre las islas, como los vuelos de Miguel Fitzgerald al archipiélago. En 1964, el piloto, acompañado por García, aterrizó en una pista de carreras cerca de Puerto Stanley, desplegó una bandera argentina y entregó a un isleño una proclama donde se reafirmaban los derechos argentinos sobre las Malvinas.[7] En su segundo vuelo hacia las islas de Miguel Fitzgerald en 1968, donde también viajó García, llegaron a aterrizar con dificultades sobre las mismas, para luego ser detenidos por fuerzas de seguridad británicas. También estuvo involucrado indirectamente en el denominado Operativo Cóndor, dos años antes, donde un grupo de militantes peronistas al mando de Dardo Cabo, secuestraron un avión de Aerolíneas Argentinas con destino a Ushuaia, en el que viajaba García como pasajero, y lo desviaron para aterrizar en las Malvinas, plantar banderas argentinas, cantar el himno y rebautizar la capital de las islas como “Puerto Rivero”.[8]

Un tercer momento relativo a esta cuestión se dio en 1974, lo que le costó al diario un momento de clausura de parte del gobierno nacional. En su búsqueda de influenciar en el público lector sobre la causa Malvinas, el 16 de diciembre el diario publicó en primera plana “Invadir las Malvinas”.[9] La nota había sido motivada por las polémicas declaraciones del ministro de relaciones exteriores argentino, Alberto Vignes, que en una conferencia de prensa planteó que Malvinas solo podía recuperarse “invadiéndolas o negociándolas”.[10] Estos dichos surgían en un contexto donde tanto dirigentes políticos como referentes de la cultura opinaban sobre Malvinas y daban como posible método para recuperarlas el uso de la fuerza, a partir del estancamiento de los acuerdos con el Reino Unido sobre las islas en años anteriores.[11]

La noticia de Crónica impulsaba el reclutamiento de voluntarios para retomar las islas por la fuerza. En la volanta de la misma tapa reforzaba la cuestión, dirigiéndose a la persona de la presidenta, a que se atreva a invadir las islas, asegurando que el pueblo la apoyaría en esta eventual decisión.[12] A los pocos días, siendo vista esta tapa como un intento de conmoción interna, el gobierno de Isabel Perón ordenó la clausura del diario, que duró hasta diciembre del año siguiente.[13]

Respecto a las políticas de censura sobre la publicación, es de destacar que a lo largo de su historia Crónica ha sido objeto de varios procesos de intervención de parte del Estado, así como de ataques por parte de agrupaciones políticas armadas en los años de mayor violencia política de la Argentina. A pocos años de su fundación, el diario sufrió medidas de censura de parte del recién instaurado gobierno de facto del General Onganía. La autodenominada “Revolución Argentina”, con su política de instaurar la paz social contra los peligros del comunismo y las ideas disruptivas, inició una serie de intervenciones, más o menos violentas, en diferentes aspectos de la vida pública.[14] Los niveles de intervención llegaron a los espacios universitarios, donde de forma violenta el gobierno nacional irrumpió varias universidades en la denominada “Noche de los bastones largos”. Asimismo, se aplicaba censura a diferentes manifestaciones culturales, desde muestras de arte a pasquines eróticos y picarescos.[15] Todo lo que fuese disruptivo según la visión del gobierno podía considerarse como una forma de intervención del comunismo en la sociedad. La prensa, por supuesto, tampoco salió ilesa.

A un mes del golpe, el gobierno comenzó a actuar sobre diferentes publicaciones de prensa, con operaciones que iban desde detenciones de periodistas hasta clausuras temporarias y definitivas de publicaciones.[16] Crónica estuvo en el grupo de casi una decena de publicaciones que se vieron perjudicadas por estas medidas.[17] La ocasión más destacada fue en 1969 por publicar información sobre el Cordobazo.[18] El siguiente episodio fue el mencionado anteriormente sobre la causa Malvinas, ya durante el gobierno de Isabel Perón.

Asimismo, el diario no solamente sufrió intervenciones de parte de organismos estatales, sino que para los años ’70, cuando la violencia política era una normalidad en el país, tuvo episodios relacionados con agrupaciones armadas. En marzo de 1973, Héctor Ricardo García fue secuestrado por una fracción del ERP, que lo tuvo como rehén varias horas, para obligarlo a difundir un comunicado en el diario.[19]

Las políticas intervencionistas contra diferentes organismos de prensa no se limitaron a acciones represivas, sino que también se aplicaron políticas económicas que afectaron el día a día de la producción de periódicos. La quita de la publicidad oficial en diferentes medios o la demora en los pagos de la misma era una práctica común que utilizó el gobierno de Isabel Perón. Asimismo, modificaciones sobre los aranceles de importación de papel de diario también afectaron negativamente a la mayoría de las empresas de medios gráficos.[20]

Con el final del gobierno de Isabel Perón, mediante el golpe de Estado del 24 de marzo de 1976, los episodios de intervención, censura y clausura de los medios de prensa no fueron sino en aumento. Es más, el nuevo gobierno tuvo un intento de “normalizar” la circulación de información en los medios de prensa gráfica de manera centralizada. Como mencionamos en el primer capítulo, el Comunicado N°19 de la Junta Militar refería a penas de prisión indeterminadas a cualquier medio o persona que reprodujese información contra las Fuerzas Armadas y a favor de las agrupaciones guerrilleras.[21] A partir de aquí, y en los días siguientes al Golpe, todos los medios gráficos fueron anoticiados por funcionarios del gobierno, de que a partir de entonces, antes de publicar sus diarios, debían acercar ejemplares de lo que se publicaría a una oficina ubicada en casa de Gobierno, encargada de estas funciones.[22] A esta oficina se la denominó “Servicio Gratuito de Lectura Previa”.[23] Aquí eran revisados todos los artículos periodísticos por funcionarios castrenses, que daban o no la habilitación para su publicación.[24]

La dictadura militar también utilizó sus peores herramientas para controlar lo publicado en prensa, como la desaparición de periodistas y la intervención violenta de empresas de diarios, como mencionamos anteriormente.[25] Estos hechos sirvieron en cierto modo de enseñanza para los periódicos que osaran retrucar la línea informativa oficial, tendiendo a un fenómeno de autocensura en los medios gráficos del país.[26]

Sin embargo, no todas fueron medidas en contra del empresariado periodístico por parte de los gobiernos de aquellos años. En 1969, en base a un decreto del gobierno de Juan Carlos Onganía, se establecieron aranceles para la importación de papel con el objetivo de crear con ese dinero una empresa de papel nacional y de otros insumos derivados de la celulosa.[27] Con lo recaudado, y ya durante el gobierno de Alejandro Agustín Lanusse, se licitó la construcción de una fábrica de papel, que finalmente recayó en un grupo accionista que operaba en nombre de David Graiver, un importante empresario, dueño de varios bancos, tanto en el país como en el exterior. Fue conocido como el banquero de Montoneros, ya que le administró a la organización guerrillera dinero que esta había obtenido de secuestros extorsivos.[28] En octubre de 1976, Graiver falleció en un accidente de avión en México. En consecuencia, el Estado nacional intervino sobre la empresa Papel Prensa y buscó que la parte accionaria del fallecido empresario recaiga en los principales diarios del país. La Nación, Clarín, La Prensa y La Razón son invitados a formar parte del negocio. Retomamos este punto aquí, ya que en esta operación se excluyó a Crónica, así como a otros diarios. Para mediados de los 1980, La Razón se apartó de la sociedad, quedando Clarín como socio mayoritario, secundado por La Nación y el estado nacional.[29]

Esto para Crónica, como para otros periódicos, fue un golpe muy duro en su economía y su día a día, ya que comenzó a darse en el mercado del papel nacional un virtual monopolio de la materia prima, que quedó en manos de Clarín mayoritariamente. De hecho, el diario de Héctor Ricardo García denunció reiteradamente la política monopólica de la empresa y cómo esto benefició el aumento de ventas de Clarín perjudicando a las demás.

Aun así, llegando a principios de 1982, Crónica siguió siendo uno de los diarios de prensa gráficos más vendidos del país, y seguía siendo dirigido por su fundador. Sumado el especial perfil editorial del matutino en lo que refiere a la cuestión Malvinas, las representaciones que se fueron conformando en el mismo son por demás importantes. Y el diario le dio una gran relevancia a la guerra durante toda su duración, en casi todas sus secciones.

Toda la línea editorial histórica de la causa Malvinas en el diario se vio reflejada en su edición del 2 de abril. La tapa de aquel día tituló “Argentinazo: ¡Las Malvinas recuperadas!”[30], con una bandera argentina en la cabecera. La jornada es descrita como histórica y asimismo se publicaron noticias de personalidades del país que apoyaban la acción de recuperación,[31] más otra nota que relataba la cronología histórica de la usurpación británica de las islas.[32]

Ahora bien, para ir analizando de forma más pormenorizada las características de las representaciones sobre la guerra en el diario, ordenaremos las mismas en base a las categorías planteadas en el capítulo anterior. Para empezar, vamos a adentrarnos en la imagen que construye Crónica sobre el conflicto en términos generales.

“La Guerra” según Crónica

De acuerdo a lo dicho más arriba respecto del perfil editorial de Crónica y la importancia dada a la temática Malvinas, es consecuente que el conflicto ocupe un lugar preponderante en sus páginas. Pero, a su vez, que el tono sea mucho más estridente que lo publicado en otros medios, como La Nación. Crónica construyó toda una serie de conceptos relativos al conflicto de Malvinas llenos de épica, patriotismo, una cuota constante de optimismo y a medida que avance la guerra, un alto tono belicista.

El día de la recuperación, en la tapa de Crónica ya mencionada más arriba, el tono es de mucha alegría por la operación que se denominó como “Argentinazo”:

¡Las Malvinas están incorporadas, definitivamente, a nuestro territorio! La frase y la fecha, ya históricas, fueron escuchadas esta madrugada en círculos oficiales y políticos, mientras todo el país, sin distinción de banderías, grita, más que nunca ¡Argentina! ¡Argentina![33]

FIG. I: “Argentinazo, ¡las Malvinas recuperadas!”, en Crónica, 2 de abril de 1982.

Sin embargo, en un apartado de la nota titulado “La hora de las armas”, se habló principalmente de cómo a partir de ahora se debía confiar en la negociación y la diplomacia en las Naciones Unidas para evitar un enfrentamiento bélico. Sí se puede ver, en una serie de otras notas, un tono muy positivo hacia lo hecho por las fuerzas armadas y una mirada de que la Argentina estaba presta para la defensa militar del archipiélago.[34] Asimismo, el tono antibritánico y la figura de la piratería se hizo notar, en un apartado que refiere a la historia del conflicto de soberanía entre los dos países:

[…] ¿Qué derechos puede alegar el pirata sobre la presa cobrada? El del garfio, que es el de la simple y grosera violencia. […] en diciembre de 1960, cuando la asamblea general de las Naciones Unidas emitió su resolución numero 1514 […] el pirata ingles apeló al principio de la libre autodeterminación de los pueblos […] Durante las negociaciones en los últimos años, Gran Bretaña ha tratado siempre de relegar el tema de la soberanía e insistir en el de la ‘cooperación económica’. Es una manera de no soltar el garfio.[35]

Además, Crónica construyó alrededor de Malvinas idearios patrióticos con gran raigambre popular. “De emoción y patriotismo”, titularon la nota sobre la manifestación en Plaza de Mayo por la recuperación, donde destacan elementos anticoloniales, con vivas a la nación y a los representantes de dicha recuperación, las fuerzas armadas argentinas:

El júbilo popular también se hizo sentir a través de canticos: ‘Argentina…Argentina…’, ‘Chau ingleses, chau…’, ‘Se acabó la colonia…’, y carteles en los que se leía ‘Gracias gloriosa Armada Nacional’, ‘Viva la Armada’, ‘Malvinas descolonizadas, soberanía nacional’ y otros de similares características. Todo era fervor y entusiasmo en distintos sectores de la ciudad. Los trenes subterráneos […] fueron engalanados con los colores argentinos y todos los coches lucían banderas celestes y blancas. Los argentinos vivían una jornada histórica anhelada desde siempre y que merecía, por lo tanto, esa fiesta popular. […] Todo el mundo festejaba y vivaba a la Patria y a sus Fuerzas Armadas. […] Ayer, muchos de los problemas que afrontan los argentinos pasaron a segundo lugar ante la importancia del histórico episodio que se acababa de concretar.[36]

Nos parece importante remarcar la frase final, donde el diario ponía a Malvinas como un elemento clave de unión nacional, donde la sociedad deja de lado sus problemas del día a día y sus divisiones internas. Con otra nota que hablaba del “Fervor” que se vivió en las provincias patagónicas, se reiteraban los festejos populares por la recuperación del archipiélago, ahora en el interior del país. Asimismo, una nota titulada “Cubiertas de gloria”, relataba con imágenes adicionales el operativo de recuperación y se reiteraba en otra el título “La hora de las armas” para describirlo con más detalle.[37]

La palabra “Guerra” no tardó en aparecer, en tapa en este caso, refiriendo a que los británicos están en “Pie de guerra”, pero a la vez las palabras del presidente Galtieri afirman que nuestro país está “En Armas”. Asimismo, el impacto bélico visual del conflicto es notable, ya que Crónica dedicó una página entera a fotos de las fuerzas armadas argentinas en las Malvinas en diversos operativos.[38] Sin embargo, si bien se habla de “guerra”, los que parecen fomentarla son los británicos, como lo reflejaba una nota titulada “Flota pirata zarpa hoy: Quieren guerra…”, la Argentina por lo pronto se apresta para la defensa.[39]

Para el 6 de abril, ya Crónica nos hablaba de preparación para la defensa de las islas de parte de las fuerzas armadas argentinas. Ahora, para el día siguiente y con el mismo nivel de impacto, apareció la palabra “¿Tregua?” en tapa, por una oferta de los EEUU para resolver la disputa. Asimismo, a la palabra guerra se le añadió el adjetivo “Económica” en otra nota, en referencia a las sanciones que el Reino Unido estaba planteando imponerle a la Argentina. Y como en días anteriores, se siguió hablando de la preparación militar de las fuerzas nacionales en caso de que se concrete el conflicto armado.[40]

“A las armas y a dar batalla”, siendo estas palabras de Galtieri, abrieron otra tapa del diario, ahora en referencia al bloqueo impuesto, y de nuevo se reflejaba la postura de preparación y firmeza ante el posible accionar enemigo. Y estos ataques se veían muy probables ya que otra nota sobre las fuerzas británicas refiere a que también están realizando preparativos para un choque bélico.[41]

Ante la infructuosidad de las soluciones negociadas, la postura de Crónica fue seguir demostrando la capacidad, mas no la intención, de las fuerzas argentinas para hacer la guerra y defender las islas. Aun así, el destino todavía se reflejaba incierto, y el diario argentino refería a que había una espera tensa por si la balanza se vuelca hacia la paz o la guerra.[42]

Al poco tiempo parece que la guerra se expandía a todo el continente, ya que Crónica tituló “¡América en armas contra ingleses!”, en este caso refiriendo a la solicitada de la Argentina de la aplicación del TIAR, donde se presumía un despliegue bélico de proporciones titánicas en favor de la soberanía argentina. Mientras tanto, las fuerzas de defensa nacionales parecen ser cada vez más importantes y el diario tituló que hay “Armas empuñadas” para detener cualquier agresión.[43]

Para mediados de abril, Crónica mantenía la incertidumbre en cuanto a los acontecimientos futuros, preguntándose en una nota si se hará “La Guerra o la Paz”, emulando el clásico de literatura rusa. Asimismo, la idea de que las fuerzas nacionales resistirán cualquier eventualidad se reiteraba, en este caso en una nota sobre las aguas minadas que bloquearían los avances navales británicos. Si bien se cierne la incertidumbre del futuro, las noticias sobre las negociaciones tenían una mirada pesimista, donde no habría acuerdo, esto debido en todo caso, según supuestas palabras del presidente norteamericano, a los británicos que solo “Buscan enfrentamiento”.[44]

Siguiendo el discurso de Crónica, la gallardía y fuerza de las autoridades argentinas y sus líderes convivió con la flexibilidad y la capacidad de diálogo abierto que tenía el país para solucionar la cuestión Malvinas pacíficamente. Los diálogos se encontraban abiertos, pero era el Reino Unido el que ponía trabas y rechazaba las propuestas. Y esta buena predisposición se observa en notas como la del pedido de Paz del Papa a Galtieri, el cual respondió positivamente, pero siempre y cuando no se mancille el honor del país. Y si se continuaba en la negativa de acordar, siempre se remarcaba que la capacidad de las tropas era alta, tanto técnicamente como en relación a la motivación patriótica. Tanto es así, que Crónica se animó a hablar de “Victoria anticipada”, en función de declaraciones de un alto mando de la Armada Argentina que describía la efectividad de las defensas marítimas.[45]

Para el último tercio de abril, manteniendo un tono alarmante, Crónica empezó a esbozar la posibilidad de un ataque británico, donde la capacidad de resistencia de las fuerzas nacionales no se puso nunca en duda. Con frases como “Alerta de Guerra”, el diario daba cuenta de las maniobras de ataque de la flota británica, principalmente relacionada con un posible desembarco en las Georgias, y con la Argentina respondiendo que apelaría al TIAR. Aun así, la información es contradictoria. Por un lado se desestimaba la acción británica, que según fuentes de la Armada Argentina sería simplemente una maniobra intimidatoria sin importancia bélica, pero por otro lado, Costa Méndez denunciaba que estas acciones son un grave peligro para la paz, y declaraciones de Galtieri reforzaban la idea de que les sería difícil reconquistar las islas, por la gran capacidad de nuestras fuerzas luego de haber estado en el sur.[46]

Finalmente, llega la violencia, con noticias a fines de abril sobre la recaptura de las Georgias a manos británicas. “Sangre y Fuego” son las palabras del diario utilizadas para describir el hecho, que, aun así, no fue de éxito total para el enemigo, ya que se sostenía una resistencia de soldados argentinos en el interior de las islas. Pero el tono se elevó en otra nota, donde en palabras del Coronel Solís, la acción británica representó para la Argentina una “Guerra Total”: “[…] Si antes ‘podía decirse que estaba la ‘Nación en armas’ en defensa de la soberanía sobre las islas Malvinas y sus dependencias, después de la acción militar mencionada ‘esto es ahora la guerra total”.[47] Es curioso también que, en esta misma nota, el militar refirió a objetos incautados durante el Operativo Rosario a los Royal Marines, entre ellos revistas pornográficas, drogas y artefactos que hacían insinuar prácticas homosexuales. Asimismo, que los malvinenses decían que estos se embriagaban y cometían actos delictivos graves:

Observé allí los elementos más variados que pueda imaginarse en materia de pornografía, lo que parecía ser el alimento espiritual más apreciado por los mariners’. Mencionó también la existencia de drogas y ‘ciertos artefactos que nos hizo especular en la práctica de la homosexualidad’ […] el accionar de los mariners no tiene que haber sido muy claro durante su estadía en las islas – agregó – porque cuando instalamos el Teatro de Operaciones, un grupo de residentes me pidió garantías sobre el comportamiento de nuestros soldados, a lo que contesté que los efectivos argentinos no tenían la costumbre de embriagarse y violar.[48]

Se puede observar como comenzaba una operación más fuerte de desprestigio del enemigo para este momento de parte de Crónica. Seguidamente, se describió como una “Violación” la reconquista de las Georgias, ya que incumplía todos los tratados de la ONU y situaba como agresores a los británicos.[49]

Para los últimos días de abril, el discurso del diario se radicalizó aún más, con la información que circulaba alrededor de un posible ataque británico a Malvinas. Sin embargo, el lenguaje bélico para referirse al lado argentino se mantiene en el espacio de lo defensivo, ya que seguía siendo la diplomacia la herramienta nacional para dar solución al mismo, como lo refleja una nota sobre las gestiones nacionales en el marco de la OEA. Asimismo, se siguió informando sobre la situación en las Georgias, donde fuerzas argentinas continuarían resistiendo la ocupación británica, además de que las tropas argentinas les habrían propinado muchas bajas a los invasores en su recaptura de las islas. De nuevo, las tropas nacionales que todavía no habían entrado en combate siguen firmes con alta moral y capacidad para la defensa. Otra serie de noticias sobre el Reino Unido, refería a los “Insólitos” llamados a la paz que estaría pidiendo Thatcher, que luego de violentar atacando las Georgias pide negociar, algo inadmisible para el diario argentino. Finalmente, la Argentina “Triunfa”, en este caso en la arena diplomática de la OEA.[50]

Para los dos días finales del mes de abril, llegó el color rojo a las páginas del diario, para sumarle más alarmismo a las noticias sobre Malvinas. En fondo rojo, y con palabras como “Máxima Alerta” y “Alerta Roja”, se anunciaba un ataque aéreo sobre las Malvinas y el bloqueo impuesto por los británicos.[51] Obviamente, la Argentina estaba lista para el posible combate y reaccionó con un contrabloqueo ante cualquier nave o barco británico. Sin embargo, ya con un dejo de pesimismo más marcado, se informaba sobre la continuación de las negociaciones. El concepto de “Asesinato” apareció en Crónica, en referencia al fallecimiento de un prisionero argentino a manos británicas el día después de la toma de las Georgias.[52]

FIG. II: “La Nación en alerta rojo”, en Crónica, 30 de abril de 1982.

En el primer día de mayo, un supuesto aire de calma se transmitió, ya que no hubo acciones de guerra. Sin embargo, dos notas paralelas anticipaban que la lucha se daría y la guerra debía ser ganada. Titulando “La lucha es la única alternativa” y “Una guerra que tenemos que ganarla entre todos”, en referencia a declaraciones del director nacional de Gendarmería y de un alto funcionario del Ministerio del Interior, Crónica eligió palabras de terceros para marcar una línea de belicosidad, como así también de unión nacional y del enaltecer Malvinas como una más de los grandes hitos de la patria:

Esta es una guerra que tenemos que ganarla entre todos, porque esta es una causa justa de toda la Nación […] En ciertos momentos de la emancipación las cosas también parecían difíciles […] sin embargo, se mantuvo la cabeza fría, se mantuvo el coraje, y la victoria fue la coronación de esa conducta. Nosotros, de ninguna manera podemos quedarnos por debajo de aquellos que nos dieron la patria […] Precisamente ese es el concepto de Nación en armas, porque es la Nación y no solamente las Fuerzas Armadas las que se sienten en guerra y actúan en consecuencia.[53]

La calma duró un solo día, ya que al siguiente el relato estruendoso regresa, en este caso hablando del éxito del rechazo argentino a un intento de invasión de las islas de parte de los británicos, que fueron repelidos haciendo que se aleje su flota y sufriendo muchas bajas.[54]

El día del ataque al Belgrano poco aparece del hecho, solo una réplica de información oficial en la cabecera de la tapa. Asimismo, en el resto del diario se habló de “Tregua”, en referencia a que no hubo acción bélica a consecuencia de la eficiente defensa argentina del día anterior.[55]

Ahora bien, ya confirmado el hecho, la gran atención de las noticias del 4 de mayo se las lleva el hundimiento del Belgrano. En primer lugar, en tapa se confirmó el siniestro, así como que se relataban los operativos de rescate de los supervivientes. En segundo lugar, se daba cuenta del ataque al Sobral, el barco que iba en auxilio de los náufragos del Belgrano. Todo el relato de tapa hacía hincapié en el ataque fuera de la zona de exclusión, como un acto desleal. Además, el ataque se habría realizado para poder exhibir algún éxito en la campaña británica, hasta aquí infructuosa, mientras que las defensas de las islas seguían intactas y preparadas. Si las acciones británicas son alevosas, cobardes, y hasta generan la muerte de sus propios compatriotas en las islas, las acciones de defensa argentinas son heroicas y efectivas, como el vuelo de un avión Pucará que dañó en profundidad al portaaviones Hermes.[56]

Al día siguiente, se desató la furia de las tropas argentinas, siendo “Mortífero”, el contraataque de las fuerzas nacionales contra los británicos. Crónica relató que, continuando con las operaciones de rescate de náufragos del Belgrano, se repelieron ataques británicos, se derribaron aeronaves y el plato fuerte fue el hundimiento del Sheffield, sumado a más averías al Hermes. El hundimiento del navío británico será relatado como una gran victoria nacional en el diario:

[…] Su más moderna unidad naval, el destructor Sheffield, […] resulto hundido […] La pérdida del buque […] es un nuevo y violento golpe para el orgullo del león británico, cuyo orgullo no le permite razonar. Además, sus viejas y temblorosas garras no hacen mella en la moral de nuestros efectivos […] que, con serenidad, esperan la hora del triunfo final.[57]

Angustia y catástrofe son los adjetivos elegidos para describir la situación de las fuerzas británicas. Asimismo, Crónica publicó un apartado extenso, con fotos, mapas e información detallada, relatando los primeros enfrentamientos con las fuerzas británicas, en base a documentos oficiales a los que habría tenido acceso.[58]

El concepto de guerra se diversifica, ya que el diario comenzó a hablar de “Economía de guerra”, refiriéndose a una serie de medidas de aumentos de mercaderías básicas y devaluación del tipo de cambio. Pero la idea de paz volvió a aparecer, en relación a una nueva posible intervención de la ONU. Entre tanto, el estado de las tropas nacionales según el gobernador de las islas era óptimo, mientras que Thatcher estaría obligada a negociar y pedir tregua ante las grandes pérdidas de los últimos días.[59]

Al tiempo y en base a información oficial, a la que se reafirmaba como la “Única fuente veraz y precisa”, se daba el número de muertos y heridos de las fuerzas nacionales que hasta aquí se fueron produciendo en la guerra. A estos se los figuró como los “Caídos por la Patria”. En la contratapa, otra nota continuaba la descripción, con imágenes de varios de ellos más una pequeña reseña de los soldados fallecidos.[60]

La guerra, que para Crónica era consecuencia de la “Locura Inglesa”; se “Amplía”, en referencia al aumento de la zona de exclusión modificada por los británicos, mientras que las fuerzas argentinas resistían heroicamente los embates británicos. Ahora bien, dentro del cuerpo del diario, este aumento de la zona de exclusión se lo leyó como un “Bluff”, es decir, una nueva maniobra ilusoria que no tendría impacto real. Además, la actitud británica era caracterizada como zigzagueante en el ámbito diplomático, donde otra nota refería a la denuncia argentina sobre que el Reino Unido hacía la guerra mientras hablaba de una búsqueda de resolución pacífica.[61]

Este belicismo de fantasía de los británicos se reiteraba al tiempo, ya que, si bien seguían los bombardeos, estos se daban sin consecuencias graves para la defensa argentina. Mientras tanto, se publicó una nota de la cantidad de armamento que habría en la isla Ascensión y que la primera ministra británica ansiaba la guerra. Pero si el conflicto persistía, de nuevo se reiteraba que las fuerzas argentinas siguen en excelentes condiciones para la defensa. Además, en la contratapa se publicaron más fotos de las tropas argentinas en Malvinas, demostrando el poderío para la defensa del archipiélago.[62]

La línea de Crónica, siempre pro Argentina, puede cambiar de un día para otro sin ningún embarazo. Porque si hasta unos días atrás los ataques británicos eran una ilusión fantasiosa, cuando la guerra se intensifica los británicos muestran su peor cara, atacando a navíos indefensos como el pesquero Narwal, así como utilizando bombas prohibidas por la Convención de Ginebra. Asimismo, dentro del cuerpo del diario se multiplicaron una serie de notas sobre el nuevo intento de negociación encabezado por Belaúnde Terry, donde eran los británicos los que rompían los intentos de tregua y hacían ver a la solución pacífica como un milagro, mientras que la Argentina y sus aliados urgen por una solución de paz.[63]

Los siguientes días las noticias sobre los ataques británicos se replicaron y se mantenía en el aire la posibilidad de una invasión británica a las islas. Al mismo tiempo, continuaban los combates en el espacio aero-naval. En el ámbito internacional, el apoyo militar del Perú se anunció con bombos y platillos como algo inminente, aunque luego se aclaró en otras noticias que dependería de las resoluciones del TIAR. Al mismo tiempo, la gestión de paz de Pérez de Cuellar se evaluaba con optimismo. Lo último destacado de esos días, fue una noticia con una serie de imágenes del ARA Gral. Belgrano hundiéndose, que se articulaban en un adiós heroico, dado que se iba a pique con la bandera argentina en alto.[64] Si bien son solo unas fotos en tapa, el pie de la segunda imagen describe: “Se hunde gloriosamente con la bandera al tope”.[65]

Para mediados de mayo la información sobre los ataques británicos continuaba y entre sus consecuencias surgió la incertidumbre respecto del navío Isla de los Estados, que se temía hundido. Entre los reiterados ataques británicos, Crónica replicaba la firmeza del bando argentino, reproduciendo palabras del presidente Galtieri, que afirmaba que la defensa de las islas se podía sostener por varios años y soportar muchos muertos.[66] Al día siguiente, y profundizando la línea de que los ataques británicos eran arteros, dado que se dirigen hacia objetivos no militares, como buques cargueros, se confirma el hundimiento del Isla de los Estados.[67]

Después de tantos ataques enemigos, Crónica publicó el anuncio de una esperada ofensiva argentina, en este caso de parte de la Fuerza Aérea. Mientras tanto, el optimismo de las gestiones de Pérez de Cuéllar se esfumó, y ahora se percibe la paz como algo muy lejano.[68] Asimismo, acercándonos al último tercio de mayo, el diario argentino mencionaba una “pre-invasión”, siendo alta la probabilidad de ver a los británicos desembarcar en las islas, pero donde de todas maneras las tropas argentinas se encontraban en máxima alerta y preparadas para responder. Además, el diario da cuenta de un número impresionante de bajas que estarían teniendo los británicos, tanto humanas como materiales en lo que va del conflicto. La nota sobre las bajas es solo un pequeño fragmento en la cabecera de la tapa de ese día, pero afirmaba contundentemente que: […] entre 200 y 300 marines fueron muertos al intentar desembarcos en las islas Malvinas. Un número sumamente alejado de la realidad para aquel momento. De hecho, el optimismo ante la posible invasión era muy alto, ya que, tomando declaraciones de altos mandos, al enemigo le esperaba un “Soberano escarmiento”.[69]

Ahora bien, la información parece ir y venir en Crónica, ya que otra nota refiere a que la invasión británica se seguía “Postergando”, mientras tanto las tropas argentinas seguían sumando victorias, en este caso el derribo de dos aviones enemigos. La guerra también se vivía en el ámbito económico, con el congelamiento de bienes “Piratas”, en reacción a las sanciones económicas de los británicos. El temor parece ser el sentimiento que ronda en los británicos, en relación a la aviación argentina, a la hora de la preparación de su desembarco.[70]

Seguidamente, la “paz” volvió a ser tapa en Crónica, ahora por una propuesta de Perú y otros países latinoamericanos, habiendo fracasado la gestión de Pérez de Cuéllar. Pero en paralelo se reiteraba la postura ríspida de Gran Bretaña, que obstaculizaba cualquier negociación. Dentro del diario, el intento de desembarco británico sería una “Masacre”, dado que las fuerzas nacionales se encuentran bien preparadas para la defensa.[71]

Y cuando finalmente llegó el intento de desembarco británico fue, para alegría de Crónica, un desastre militar. Titulando “Gran revés del invasor en la primera batalla”, el diario relató que la operación les costó a los británicos una enorme cantidad de efectivos, así como de buques y aviones. La información se complementaba con los partes de guerra oficiales y se destacaba la cronología de los combates. El desastre es tal para el bando británico que no había otra alternativa que admitirlo públicamente.[72] La eficacia de la defensa argentina se reforzó los días siguientes, ya que es noticia el ataque al Canberra, barco británico de transporte. Además, se publicó una foto de una fragata británica en llamas y el cercamiento de los pocos británicos que pudieron hacer pie en las costas de Malvinas. Los días siguientes continuaba la misma línea, donde las fuerzas argentinas le propinaron enormes daños a la flota invasora, muchos más de los que ellos podían llegar a estimar.[73]

Esta línea volvió a reforzarse con la confirmación de la destrucción del Canberra y noticias sobre el ataque a la cabeza de playa británica en San Carlos. Además, Crónica adelantaba una cifra de muertos británicos y heridos muy alta. En este marco supuestamente desolador para los británicos, los calificativos son de “suicida” en referencia a la operación del desembarco, y de “tragedia” en términos generales, tan grave que debían reconocerla públicamente.[74]

Para finales de mayo, Crónica no tiene pudor de describir las acciones de guerra argentinas con adjetivos de victoria. Se hablaba de “Aplastante triunfo”, tanto en tierra como en el mar. Asimismo, “bajo control” son las palabras en una nota describir la situación de la cabecera de playa británica. Ahora bien, si se lee en detalle, esta tiene 150 kilómetros de largo y una dotación de 2000 soldados, por lo que parece estar bastante consolidada.[75] Por si quedaba alguna suspicacia sobre la consolidación de la cabecera de playa británica, el 27 de mayo Crónica tituló “Barrenan playa para tirar los piratas al mar”, relatando una inminente acción militar de contraofensiva argentina para sacar a los británicos de las costas de Malvinas, además de que se siguieron detallando las perdidas británicas en buques y efectivos. Para el diario, Reino Unido debe constantemente admitir sus pérdidas, además de afrontar grandes erogaciones económicas por toda la operación bélica.[76]

La espectacularidad de los títulos de Crónica que anunciaban una gran contraofensiva argentina ahora informaba sobre su excelente resultado, relatando combates en los que las fuerzas nacionales rechazaban los ataques británicos propinándole numerosas bajas. Pero la alerta nunca termina de subir y ahora también aparecía la posibilidad de que los británicos ataquen territorio continental argentino.[77] En días siguientes se continuó con el mismo perfil de notas, con grandes bajas británicas ante la eficaz defensa argentina. Además, Crónica volvió a informar sobre los negros números de los británicos, afirmando que la mitad de la flota británica se encontraba inutilizable. Sin embargo, un detalle llama la atención: que las notas sobre combates terrestres se alejaron de la cabeza de plaza en San Carlos y hablaban de encarnizados combates en Ganso Verde.[78]

Sorprende aún más en el seguimiento que venimos haciendo de las notas de Crónica que, para el anteúltimo día de mayo; cuando días atrás los relatos giraban en torno a los rechazos nacionales a la cabeza de playa en San Carlos o los combates en Ganso Verde; de repente se tituló en tapa que “Toda la defensa está en torno a Puerto Argentino”. Salvando el detalle, para el primer observador el tono siguió el mismo optimismo en favor de la Argentina. Las fuerzas nacionales se encontraban firmes y dañando a los británicos.[79]

Quizá para desviar la atención ante la cercanía de los británicos a Puerto Argentino, Crónica cerró el mes de mayo con un gran éxito para las fuerzas armadas argentinas, como es la “destrucción” del portaaviones británico Invincible. “¿Invencible? ¡No para los argentinos!”, titula Crónica la noticia, que relataba la destrucción del navío británico como un hecho espectacular y sin precedente en la historia bélica. Además, se siguió con la línea de eficaz defensa argentina en el resto de las operaciones, aunque la gran noticia fue el portaaviones británico. El relato del supuesto hundimiento, publicado en tapa, se describía en las páginas centrales del diario donde se afirmaba que la aviación argentina habría logrado:

[…] el éxito más resonante de la guerra en las Malvinas al hacer impacto con sus proyectiles en el famoso portaaviones “Invincible” de la armada invasora, que anoche estaba convertido en una llamarada, según las versiones circundantes, mientras sus sobrevivientes eran recogidos por otras unidades de la destrozada flota […].[80]

Para junio apareció alrededor de las noticias sobre la Guerra de Malvinas el concepto de “Batalla decisiva”, refiriéndose a la preparación para la defensa de Puerto Argentino, donde se habrían vivido combates en las afueras de la capital. En la misma tapa, con un juego de palabras en relación al portaaviones supuestamente destruido del día anterior, se publicaron fotos de pilotos argentinos en sus habituales operaciones, describiendo a los mismos como los verdaderamente “Invencibles”. Sumando el relato pormenorizado de la operación del Invincible, se publicaron declaraciones de un oficial de la Armada para reforzar el optimismo nacional. De parte de los británicos, el asalto a la capital de las islas sería “Suicida” e irían “Rumbo a la muerte”, siendo estos dichos información recabada de sus propios corresponsales de guerra.[81]

A medida que se acercaba el final del conflicto, entrados los primeros días de junio, el perfil de las representaciones del diario que generalizan una situación bélica favorable a la Argentina en la mayoría de los aspectos se mantiene. Sí cambia, y en este caso aumenta, el nivel de violencia con el que el diario habla en noticias sobre el bando británico. Crónica sin dudarlo los trataba de asesinos, cuando para los primeros días de junio publicó una noticia en tapa con fotos donde los soldados británicos asesinaban a soldados argentinos prisioneros, cosa que contrastaría con la actitud de las fuerzas armadas nacionales, que cumplen con el buen trato a sus homólogos británicos.[82]

Es recién para el 5 de junio cuando la primera noticia sobre Malvinas que puede interpretarse como una crítica leve hacia el propio país apareció. Nos referimos a declaraciones del ex almirante y ex miembro de la Junta Militar, Emilio Eduardo Massera, afirmando que hay un “coro de pusilánimes” cuyas decisiones no ponían el máximo esfuerzo en lograr defender las islas de los británicos.[83] Es la primera vez donde el diario argentino publicó algo que desprestigiaba a la dirigencia nacional en relación a la guerra.

Para los siguientes días, la lógica de los embates británicos rechazados por las fuerzas argentinas una y otra vez se vuelve a reiterar, con el cambio de que ahora los combates se dan alrededor de Puerto Argentino, como en Monte Kent y otras alturas que rodean la capital. Además, en la representación del enemigo británico se reiteró el adjetivo de “Asesinos”, en relación a noticias sobre una supuesta masacre de prisioneros argentinos. Las “Alimañas” británicas habrían obligado a prisioneros a desactivar minas, ocurriendo las muertes de los mismos, en clara violación del trato a prisioneros de guerra según la Convención de Ginebra.[84]

Si bien la línea triunfalista y belicista se mantiene, apareció una última nota referida a las negociaciones de paz, en este caso sobre el veto del cese al fuego de los EEUU y Reino Unido planteado en el consejo de seguridad, donde para Crónica los culpables son Thatcher y Reagan, que han “Masacrado la paz”. A pesar de ello, las fuerzas argentinas siguen propinándole derrotas a los británicos en los días siguientes, ya sea en combates terrestres o en operaciones aéreas, generándole supuestas dudas a los mandos británicos de qué estrategia seguir ante la tenaz resistencia argentina que ellos no esperaban. La línea triunfalista se terminó de reforzar con la publicación de declaraciones de Galtieri, donde afirmaba que la victoria final sería para la Argentina.[85]

La grandilocuencia del relato de Crónica dio un nuevo salto para los días finales de la guerra, en primer lugar, refiriéndose a un desastre naval británico, donde en una acción de la fuerza aérea argentina se destruyeron 4 barcos británicos. El relato refería a un intento de desembarco en Bahía Agradable, que habría terminado en desastre, con pérdidas humanas y materiales británicas. Esto le dio pie al diario para publicar al día siguiente el número de británicos muertos, en este caso más de 400. Asimismo, titulando “La Argentina no capitulará”, se publicaron nuevas declaraciones de Galtieri que buscan reafirmar la defensa de las tropas argentinas. Además, la palabra para resumir la situación de las fuerzas británicas es la de desastre, ejemplificando con nuevos combates en la zona de Monte Kent, donde los británicos se retirarían desordenadamente, y abandonando equipos bélicos muy valiosos.[86]

La construcción negativa de los británicos se reforzó una vez más, llamándolos bestias, en referencia al ataque a un barco hospital argentino. La barbarie británica es contrapuesta con la llegada del Papa a la Argentina, con Crónica titulando “¡Te amamos como a las Malvinas!”. El amor a la patria y al líder religioso del catolicismo se contrapone a los actos de cobardía de las acciones bélicas británicas.[87]

Esta construcción del enemigo británico toma un nuevo tono con una noticia que refiere a un bombardeo a población civil del archipiélago, donde habrían muerto 2 personas y otros 4 heridos. En paralelo a estas notas, se publicaron las habituales noticias sobre los combates, que continúan en las cercanías de la capital. Es llamativa una sola nota que daba cuenta de un deterioro en las líneas de defensa argentina, titulada “Ligero avance inglés. Se mantienen las defensas”. Esta nota, que es básicamente una réplica de los comunicados de la junta militar, no dejaba de ser optimista en referencia a la defensa de la capital de parte de las tropas argentinas.[88]

Para el resto de los días de junio que duró el conflicto, el perfil optimista de Crónica persiste. Los ingleses no dejan de ser monstruos bárbaros que todo lo hacen mal o con malicia. Mientras tanto, las fuerzas argentinas lograban “frenar” constantemente los ataques británicos. De hecho, el día de la rendición, Crónica publicó en tapa que fue “Frenada la mayor ofensiva inglesa”.[89]

El 15 de junio, sin embargo, el diario no tiene más remedio que informar sobre la capitulación, pero aun así publicó en tapa “Tregua”, y habló de un alto al fuego estipulado en horas de la tarde del día anterior, con los generales Menéndez y Moore en negociaciones.[90] Es recién para el 16, cuando en referencia a los disturbios públicos en Buenos Aires, luego de una manifestación popular que terminó en represión por parte de las fuerzas policiales, que Crónica publicó la palabra “Caída” y “Rendición”, en una nota que relataba que el pueblo argentino quería continuar la lucha.[91] Y habrá que esperar al 17 de junio para que el diario argentino informe sobre los problemas del gobierno nacional luego de la derrota, cuando publicó en tapa que se vivía una crisis en relación a la renuncia de Costa Méndez al gobierno, siendo la primera de varias.[92] Acompañaron esa noticia, información sobre una nueva ley de desaparecidos, la formación de un nuevo plan político y el estudio de una norma electoral.[93] Sin embargo, y sosteniendo su perfil de nacionalismo exultante y triunfalista, en una noticia sobre la capacidad tecnológica superior de las fuerzas británicas en el conflicto, facilitada por los EEUU, Crónica relataba que esta ventaja solo les habría dejado un triunfo “parcial” en la guerra.[94]

En definitiva, la línea de Crónica en lo que respecta al relato del conflicto por Malvinas no pierde las esperanzas ni la positividad de la reconquista de las islas ni siquiera cuando tiene delante la realidad de la derrota.

La imagen de los líderes: las antinomias absolutas

A la hora de adentrarnos en el análisis de las representaciones que realizó Crónica sobre los líderes y referentes políticos y militares de los dos países enfrentados, podemos detectar una suerte de antagonistas ideales, dando al bando argentino valores positivos y heroicos, mientras que se demonizan y ridiculizan a los referentes británicos.

La estructura discursiva que se desarrolla en la prensa en tiempos de guerra, en relación con las figuras de poder, no resulta particularmente innovadora. Es más, se pueden encontrar paralelismos en otros períodos históricos. Es un fenómeno recurrente que las sociedades en proceso de guerra, estrechen filas en una causa común y así mantengan a la población movilizada en pos del conflicto.[95] Y en este objetivo, se recurre a mecanismos discursivos que pueden aplicarse para estos eventos. Por lo tanto, es necesaria la construcción de imágenes del enemigo que hagan que la población vinculada al conflicto considere necesaria su destrucción, siendo beneficiosa para el propio interés.[96] Y en consecuencia, se da una construcción positiva cuando se refiere a los sujetos del propio bando.

La consolidación de ese tipo de estereotipos tiene que ver con la “Cultura de Guerra”, en palabras de Annette Becker y Stéphane Audoin-Rouzeau, el conjunto de representaciones que genera la sociedad contemporánea durante el conflicto, ya sea en el arte, en medios de comunicación, y demás espacios.[97] Asimismo, hay que entender a estas representaciones en un marco cronológico flexible, que si bien se genera Cultura de Guerra durante los conflictos bélicos, estas construcciones pueden retomar elementos socioculturales ya arraigados en la sociedad en lucha, que en todo caso toman un matiz diferente durante la guerra. Siendo previas a la misma, tienen un efecto más contundente ya que transitan por canales simbólicos similares a los ya existentes en esa sociedad. Esto aplica de buena manera si hablamos de la Guerra de Malvinas en el caso argentino, donde todo lo relacionado con la recuperación de la soberanía del archipiélago estuvo cimentado en la sociedad argentina durante muchos años antes de desatada la contienda.[98]

Por otro lado, también aparecen estereotipos construidos que son retomados de otros conflictos bélicos, ya sea de guerras anteriores que haya atravesado el país o de enfrentamientos en otros lugares del mundo, dado que cuando los estados entran en lucha, se ponen en movimiento todas las herramientas de comunicación posibles para mantener la moral y conducir el esfuerzo de guerra ante la sociedad.[99] De aquí es que veamos en las figuras de líderes de cada bando que representa Crónica, construcciones positivas y negativas que nos remiten a muchos lugares comunes.

La figura de Galtieri, presidente de la Junta Militar gobernante durante ese período, es mencionada continuamente. Usualmente es a partir de sus discursos o de reuniones de gobierno durante la guerra donde Crónica siempre lo caracterizó como un líder serio, firme, seguro de sí mismo y dispuesto a defender la soberanía del país. El discurso que el general pronunció el 3 de abril, frente a la multitud en Plaza de Mayo, fue reflejado por el diario como emotivo y trascendente.[100] La transcripción del discurso es acompañada de fotos del militar, una especialmente saliendo de la capilla ubicada en el Salón Blanco, donde según se relata, el presidente se detuvo a orar.[101] La cuestión religiosa fue también un punto fuerte en el discurso pro Malvinas argentinas en el diario durante toda la contienda.

Asimismo, descripciones de Galtieri como un líder querido y popular también se manifiestan en el matutino. En las diversas noticias que reflejaban a la multitud que se manifestó en Plaza de Mayo festejando la reconquista de las islas, se lo puede ver a Galtieri en fotos expresando el cariño del pueblo, donde Crónica además tituló una de las notas “Mi general, que Grande sos”, en relación a una parte del estribillo de la Marcha Peronista, en una suerte de asimilación entre Galtieri y el fallecido político argentino.[102] Esta idea se repitió unos días más tarde, en una noticia sobre las declaraciones del ex gobernador provincial de Corrientes, Julio Romero, donde este afirmó que Galtieri es como Perón, ya que puede volver a unir al pueblo con las Fuerzas Armadas.[103] La imagen de líder popular se mantuvo a lo largo de los diversos actos y discursos que se publicaron durante de la guerra, como por ejemplo avanzado el mes de abril, en una nota donde se hace un juego de fotos de él como el líder al que aclama la multitud.[104]

FIG. III: “Galtieri-Haig: No surgió solución; sigue el diálogo”, en Crónica, 11 de abril de 1982.

A su figura el diario le va sumando otras características que refuerzan su imagen de dirigente ideal para este conflicto. Por ejemplo, el de líder anticolonialista, que se vio en una nota referida al mensaje de Galtieri por el Día de las Américas, donde el afirmaba que la recuperación de las islas por parte de la Argentina consiste en una gesta anticolonial del continente.[105] Asimismo, esta firmeza de líder en momentos difíciles es complementada con una gran vocación al dialogo y a las prácticas democráticas, ya que otra serie de noticias en el diario que lo involucran refieren a reuniones en búsqueda de soluciones pacíficas al conflicto, como las comunicaciones con Reagan, el presidente de EEUU, de quien el diario desconfía.[106] Seguida esta línea, Crónica llegó a publicar que Galtieri planea la apertura democrática al finalizar el conflicto[107], reforzando los supuestos valores democráticos del militar. Esta línea de líder dialoguista y conciliador fue reforzada para finales del conflicto en noticias sobre sus reuniones con el Papa Juan Pablo II, en ocasión de su visita a la Argentina y en mensajes que el líder le enviaba al Papa días antes, en los que explicitaba la posición y las razones de la soberanía argentina de las islas.[108] Y sin embargo, Galtieri no dejó de tener opiniones firmes y seguras de mantener la soberanía de las islas por la fuerza a toda costa.[109] Tanto reflejó Crónica la tenacidad de Galtieri que publicó declaraciones diciendo que está dispuesto a soportar años de guerra y muchas muertes[110] y que asimismo está abierto a recibir apoyo de cualquier país que quiera darnos ayuda, dando a entender un pragmatismo que incluiría negociaciones con países socialistas.[111]

Prácticamente la representación opuesta es la que se genera cuando el diario refiere a información sobre la primera ministra del Reino Unido, Margaret Thatcher. En su figura el diario vuelca una serie de valores negativos a lo largo de todo el conflicto, que van aumentando en intensidad a medida que avanza la guerra. La construcción de la imagen del enemigo se genera muchas veces a partir de la construcción de la mirada propia. La mirada de una sociedad sobre si misma generalmente plantea delimitaciones nacionales, étnicas, religiosas y políticas, que a su vez generan otredades de lo que queda excluido.[112] Esas otredades, en determinadas instancias, pueden convertirse en enemigos, primero generando una separación cada vez más notoria entre un “Nosotros” y un “Ellos”, que sume valores positivos y negativos respectivamente. Cuando en algún momento ese “Otro” sea percibido como una amenaza, como es el caso de un conflicto bélico, ese estereotipo ya construido negativamente se conforma rápido en una imagen de enemigo.[113]

Fue en las noticias hacia la figura de la premier británica y también hacia las referidas al ejército británico, donde mejor se pueden visualizar las diferentes caracterizaciones estereotipadas contra el enemigo en un conflicto bélico.[114] En toda propaganda, la construcción del enemigo se realiza para podernos enfocar en odiarlo y justificar su destrucción.[115] Esta construcción, según Sam Keen, se puede clasificar variados arquetipos de enemigo que se repiten a lo largo de diferentes conflictos bélicos y que a su vez podemos rastrear a lo largo de las publicaciones de Crónica.[116]

La primera mención crítica hacia Thatcher se dio en los primeros días de abril y refiere a los ataques de la oposición laborista inglesa hacia la falta de reacción ante la crisis del Atlántico Sur por parte del gobierno de Margaret Thatcher.[117] Días después esta línea se repite, en una noticia que refería a la opinión de los laboristas, que estarían en contra de una acción de guerra para dar solución al conflicto.[118]

Asimismo, en la tapa de esa misma edición, un epígrafe de la foto de la primer ministra la describía como “vieja y fea”.[119] Este fue el inicio de toda una serie de descalificaciones que refieren a cuestiones de género, es decir, toda una serie de críticas que se esgrimirán desde Crónica para denigrar a la líder británica que tienen base en su condición de mujer.[120] En esta línea, se apeló a los ataques clásicos hacia el supuesto “sexo débil”, en función de cómo es una mujer sin ninguno de los “valores positivos” de su género, como la belleza, la juventud, el cumplimiento de su rol de madre; mientras que aporta todas las cuestiones negativas del mismo, como sus episodios de locura e histeria, su falta de capacidad para cumplir un rol de liderazgo, que son normalmente ocupados por hombres, su supuesta vejez y fealdad, entre otras cosas. Para mediados de abril, Crónica publicó los dichos del monseñor Plaza, Arzobispo de La Plata, donde se refería a Thatcher como una loca, hablando de que la postura belicista que ella sostiene es “tal locura, que solo cabe en cabeza de mujer”.[121] La locura se transformó en trastorno bipolar en otra noticia para finales de abril, donde el diario afirmaba que la ministra británica está haciendo un llamado a la paz, mientras sigue realizando acciones de guerra.[122]

La debilidad de la premier británica también fue manifestada a partir de una larga y repetida serie de noticias que referían a su frágil capacidad de liderazgo y de cómo sus opositores en el gobierno, principalmente el Partido Laborista, continuamente obstaculizan sus medidas y tratan de desestabilizarla, dando la impresión de que el gobierno de Margaret Thatcher está a punto de caer en cualquier momento. Las medidas bélicas del gobierno británico siempre deberán superar el obstáculo de la oposición laborista en el parlamento, que tratara de frenarlas, como reflejan en otra noticia para finales de abril.[123] Asimismo, el diario argentino publicó que la oposición acusa a la ministra británica de estar “Sedienta de sangre”.[124] Es más, tal sería el desgobierno según lo que publica Crónica, que la oposición laborista le ordenaría medidas de acción a la premier británica, como el de acudir a la ONU para solucionar el conflicto.[125] Para terminar con esta línea de ataques, Crónica no tuvo pudor en publicar para principios de mayo que directamente el gobierno de Thatcher “se cae”, ya que afrontaría la peor crisis en sus 3 años de poder, sin apoyo interno y externo.[126]

Fiel a su estilo editorial, Crónica también apeló al humor y al juego de palabras para atacar a la ministra británica. En una noticia que refería a los supuestos días contados de la ministra al mando del país europeo, se mencionaba que a la “Dama de Hierro” le “Mueven las tuercas”, en relación al apodo de Thatcher.[127] Estos juegos de palabras se repitieron a lo largo de las ediciones durante la guerra, como la noción de que la ministra británica, otrora Dama de Hierro, estaba “Hecha un flan”, en referencia al débil manejo del gobierno británico ante una oposición creciente.[128]

También Crónica apeló a ataques clásicos de demonización y deshumanización para denigrar a la mandataria. Aquí las protagonistas fueron los avisos en el diario Crónica que anunciaban la salida de la revista Tal Cual, publicación que se vendía periódicamente junto con el diario. En estos, se apeló a fotomontajes en base a la figura de la ministra para agraviarla, deshumanizándola y demonizándola. Fue en este espacio donde la figura principal del bando británico se conformó como eminentemente mala, quitándole toda cuota de humanidad, lo que permite en una sociedad en guerra, que preferentemente vive en paz y la desea, justificar la violencia.[129]

En los primeros días de mayo, apareció su figura con un fotomontaje de colmillos, asimilándola con un vampiro, y titulando la misma como “La dama de la muerte”.[130] A la siguiente semana, la asimilación fue la clásica de la segunda postguerra en occidente, titulando la tapa de Tal Cual “La Thatcher peor que Hitler”, con un fotomontaje donde se la veía a la ministra con el típico bigote y el casco de las fuerzas armadas alemanas de la Segunda Guerra.[131] Para fines de mayo, y con el comentario de que era “Esta es la tapa que faltaba”, el aviso de la revista Tal Cual, asimiló a la premier británica con el demonio.[132]

FIG. IV: “La Dama de la Muerte”, en Tal Cual, citado en Crónica, 7 de mayo de 1982.

FIG. V: “La Thatcher peor que Hitler”, en Tal Cual, citado en Crónica, 14 de mayo de 1982.

FIG. VI: “Más mala que el diablo”, en Tal Cual, citado en Crónica, 28 de mayo de 1982.

Todas estas publicaciones si bien apuntan a los ataques discursivos básicos durante un conflicto bélico, denotan un aumento en la intensidad de los mismos, que podemos suponer tiene que ver con el avance de la guerra y el aumento de la violencia en la misma. Aquí es donde podemos observar la aparición de varios de los arquetipos de la clasificación de Keen. En primer lugar, se construye la imagen del enemigo como símbolo de muerte, donde Margaret Thatcher es una vampira sedienta de sangre. Esta construcción se basa en trasladar en el conflicto bélico todo lo referido a la muerte hacia el enemigo, personificándolo como a la muerte misma. En esta lógica, se genera la paradoja de que para detener a la muerte hay que combatirla y vencerla, a lo que Keen define como una de las tantas paradojas del ser humano, como el “Luchar por la Paz”.[133] En segundo lugar, aparece la construcción del enemigo como “Enemigo de Dios”, cuando se realiza el fotomontaje asimilando a Thatcher con el demonio. Como el ser humano es tanto cuerpo como alma, es la idea de Dios en sus diversas formas lo que muchas veces legitima la sociedad y el modo de vida que esta tiene. Consecuentemente, todo lo relativo al demonio es algo que puede destruirlo.[134] Por lo tanto, cualquier nación con una herencia cristiana fuerte, o cristiano-católica en el caso de la Argentina, suele acusar a los enemigos del país como asesinos de la fe, en sus variadas formas.[135] Sin embargo, si bien no podemos decir que en las representaciones del diario, ni en la guerra misma, hay construcción alguna de una suerte de “Guerra Santa”, la cuestión de la religiosidad católica ocupó una parte importante en las publicaciones de Crónica, como en el caso mencionado, así como en las noticias referidas a Galtieri y sus visitas a la capilla de la Casa Rosada que vimos más arriba, y también en las visitas del Papa Juan Pablo II al país. De todos modos, esta apelación constante a elementos religiosos en sus noticias quizá sea más para facilitar la llegada a un público masivo y popular, que en la Argentina del momento era muy católico, que por constituir una herramienta argumental de construcción del enemigo.

Asimismo, si bien Thatcher fue la figura principal de los ataques de Crónica en lo que respecta a denigrar a la dirigencia británica, también se llevan una buena cuota de agravios diferentes miembros de la monarquía, especialmente el Príncipe Andrés, duque de York, que participó en la guerra como piloto de helicóptero a bordo del portaaviones HMS Invincible. Estos ataques normalmente van hacia la supuesta inutilidad de la familia real británica, así como a la cobardía de sus miembros, especialmente Andrés.

El primer ataque de este tipo fue un poema satírico que se publicó en el diario, titulado “Oda a un pichón de corsario”. En él se atacaba al príncipe llamándolo un “Hijo y nieto de piratas” y “Parásito del erario”. También se lo acusaba de cobarde, esperando que “Esa flota de lores y condestables” no haya olvidado empacar “pañales descartables”.[136] Unos días después se volvió a atacar a su figura, en una corta nota titulada “Un principito vulgar”, donde replicaba declaraciones de un superior militar sobre que el hijo de la corona no tendría privilegios por su condición de noble, sino que deberá cumplir sus deberes como cualquier soldado.[137]

Al tiempo, dos nuevos ataques de este tipo se registraron, pero ahora los apuntados fueron la Reina Isabel II y el heredero al trono, el Príncipe Carlos. La referencia a la monarca británica apareció en la tapa del 21 de abril, donde el diario publicó, mas como expresión de deseo que otra cosa, y en un tono altamente misógino, que “Le vamos a dar ‘caldo a la reina’, ese que se hace con 2 huevos”.[138] Al siguiente día, también en tapa, el ataque era contra Carlos en un juego de palabras que involucraba a su esposa, Diana, princesa de Gales, relatando que el heredero al trono decidió quedarse en Reino Unido, por miedo a que le “Toquen Diana” los soldados argentinos.[139]

Para los primeros días de mayo, la figura de Andrés volvió a ser atacada. En este caso, en una noticia sobre una misión antisubmarina que su unidad habría realizado, pero sin ningún éxito ya que no hubo bajas argentinas. Asimismo, se mencionaban supuestos rumores de que la Reina habría tratado de impedir que vaya a la guerra, lo que hizo que “el principito perdiera la calma”.[140] Además, otra noticia en tono jocoso hablaba de la preocupación del príncipe Carlos en referencia a su hermano por los posibles mareos que podría sufrir en alta mar.[141]

Para finales de mayo, un nuevo miembro de la familia real era mencionado en el diario, el Príncipe Eduardo, hijo menor de Isabel, el que habría rendido y aprobado con los mínimos requerimientos un examen de entrenamiento militar, en su curso de infante de marina.[142] Y para el primer día de junio, se publicó una nueva noticia mencionando a Andrés, en la cual se pide el “retiro del principito”, en relación a declaraciones de un político laborista británico, donde afirmaba que la estadía del príncipe en Malvinas daba la impresión de que la familia real retomaba la tarea de subyugar a naciones en desarrollo, apelando a la monarquía del antiguo imperio británico.[143]

En síntesis, si de dirigentes importantes de ambas naciones hablamos, la construcción de antagonistas es muy clara en el diario argentino. Mientras que la firmeza, voluntad de paz y negociación, así como la práctica democrática se pueden ver en la figura de Galtieri, todos los elementos negativos posibles se encuentran en los líderes británicos. En tanto que la primera ministra Thatcher es el mal encarnado y se la ataca asimismo por su condición de mujer en el poder, también la familia real británica se convierte en blanco de agravios, especialmente el Príncipe Andrés, cuyo servicio militar en las islas es calificado de cobarde e inútil por el matutino nacional.

Del heroico ejército argentino al cobarde y asesino británico

Otra rama de clasificaciones que podemos analizar para entender las representaciones del diario Crónica sobre el conflicto de las Malvinas son las que se construyen alrededor de las imágenes de las fuerzas armadas de cada una de las naciones. Aquí también encontraremos que el diario volcó toda una serie de valores positivos sobre las fuerzas armadas argentinas y haciendo todo lo contrario cuando se refiere a las representaciones equivalentes británicas. Así y todo, hay detalles interesantes en la construcción de estas imágenes que fueron modificándose con el correr del conflicto.

Empezando por el imaginario construido alrededor de los diferentes efectivos militares argentinos en las islas, destacan referencias a la buena predisposición de las tropas, el alta moral y el completo equipamiento para defender las islas ante el ataque británico. A medida que avanzó la guerra y se fueron desarrollando los combates, se añadieron descripciones halagadoras y épicas del desempeño de las fuerzas nacionales.

El mismo día que la Argentina retomó las islas mediante el Operativo Rosario, Crónica le dedicó las páginas principales a toda una descripción detallada sobre la actuación de las fuerzas armadas para tomar las islas, expresando una gran coordinación entre las diferentes fuerzas. La misma estuvo acompañada por fotos de los efectivos argentinos, donde se los describió como perfectamente adiestrados y preparados para defender las islas.[144] Para el día siguiente, se publicó un relato pormenorizado de la reconquista, donde mencionaba a las bajas argentinas como los nuevos héroes de la Patria.[145] Hubo especial atención puesta sobre el capitán de fragata Pedro Giachino, primer muerto del bando argentino en el conflicto, cuya foto aparece en la tapa del diario del mismo día, con un pequeño título que reza “Tu sangre derramada no ha sido en vano”.[146] Esta fue la mención de una larga lista de caídos durante el conflicto, a quienes el diario les otorgó el carácter de héroes, sea cual sea el episodio puntual de la muerte de los mismos, ya sea en combate, por algún accidente u otras circunstancias. La contratapa del siguiente día continuó con la glorificación de Giachino, describiendo la vuelta de sus restos y su funeral. En la noticia se mostraban imágenes del ataúd del oficial, ceremonia con todos los honores mediante, más foto de la esposa y la única hija de Giachino durante el mismo.[147] Esta situación terminó de coronarse con las tapas de revista Tal Cual, que se anunció en el diario a los pocos días, donde bajo el título “Los ingleses mataron a mi papá”, se pudo ver una foto de la hija y la esposa de Giachino llorando a su difunto padre y marido.[148]

FIG. VII: “Los ingleses mataron a mi papá”, en Tal Cual, citado en Crónica, 8 de abril de 1982.

Alrededor de la figura de Giachino, Crónica buscó reproducir una construcción de nuevo héroe nacional, que fue institucionalizada por organismos estatales durante la guerra, principalmente la Armada Argentina, cuerpo del cual Giachino formó parte.[149] Que la labor militar en la reconquista de las islas le haya costado la vida, sirvió para que desde el Estado se lo dotara del halo de héroe, ya que la construcción de un héroe debe ser dada por una voz autorizada.[150] Desde el gobierno militar, mediante diferentes rituales, como lo fue su entierro, se lo puso a la altura de un marino muerto durante las Invasiones Inglesas al Virreinato del Río de la Plata. Asimismo, fue sepultado con todos los honores de las Fuerzas Armadas, además de que la narración de su misión coincidió con la clásica construcción de relato heroico: la de un hombre que lidera a sus hombres, que va delante del peligro y que es capaz de dar su vida por un objetivo superador.[151] En estos últimos años, la figura de Giachino genera controversia, ya que en los juicios por delitos de lesa humanidad acontecidos en el país durante la dictadura de 1976-1983, su nombre aparece vinculado a una fuerza de tareas que realizaba secuestros en la ciudad de Mar del Plata.[152]

A medida que se fueron dando las bajas propias, irán surgiendo nuevos héroes de la Patria, como el caso del conscripto Almonacid, un soldado muerto en la recuperación de las Islas Georgias por parte de la Argentina. En este caso el acto de reconocimiento también fue en su funeral, en la ciudad de Comodoro Rivadavia, donde el diario relató una gran participación de todo el pueblo y un funeral con todos los honores militares y cristianos.[153] Ahora bien, no todos los “héroes” que construyó el diario coinciden con la construcción particular y clásica que se le da a Giachino. Para Crónica, como dijimos más arriba, cualquier fallecido argentino que formaba parte de las fuerzas armadas nacionales tiene el manto de héroe, sin importar las condiciones de su muerte. Hay aquí en el diario una noción más amplia de la idea de héroes, ya que pone en el mismo escalón a todo combatiente que dejó su vida en el conflicto.

Si bien Crónica a lo largo de toda la guerra no dejó de reivindicar el heroísmo de las acciones de las fuerzas argentinas, y más aún de los caídos en la lucha, también buscó representar el lado humano de los combatientes, en una suerte de asimilación al común de las personas. La tapa de la revista Tal Cual de mediados de abril tenía la imagen de un soldado joven de 18 años, llamado Juan Andrés, al cual se lo entrevistó, donde el joven concluye que ahora sabe lo que es la guerra y la muerte.[154] Esto viene de la mano con el perfil del diario, que no deja de lado un discurso para las grandes mayorías, en las que entiende que el esfuerzo del pueblo es llevar a personas comunes a escenarios complejos como lo es una guerra. En definitiva, el ejército que combate no deja de ser parte del pueblo argentino.

FIG. VIII: “Yo supe lo que es la guerra y la muerte”, en Tal Cual, citado en Crónica, 16 de abril de 1982.

Asimismo, el ejército argentino es descrito como sumamente educado y respetuoso de las normas de la guerra, al respetar los derechos de los isleños. En una nota para mediados de abril, se publicaron declaraciones de la población malvinense, donde afirman que son muy bien tratados por los efectivos argentinos.[155] Además se informó que ellos estarían dispuestos a seguir viviendo en el archipiélago, mientras no se les impongan cambios en su forma de vida, cosa que no estaría en los planes de las fuerzas argentinas.

Todo lo contrario sucede en lo que respecta a las fuerzas armadas británicas, que son calificadas como inoperantes, cobardes, mercenarios y piratas. Además, cuando la guerra aumenta en violencia, son descriptos como asesinos despiadados que no respetan ningún marco de acuerdo en la lucha. Ahora bien, toda esta construcción negativa que Crónica realizó para con las fuerzas de combate británicas tuvo su toque particular, acorde al perfil comúnmente grotesco y humorístico de ciertas notas del matutino.

El uso del humor en diferentes medios de comunicación en tiempos de guerra es un activo sumamente importante para generar un efecto movilizador en la sociedad volcada al conflicto y reflejar las reacciones de la misma ante los cambios que genera la guerra.[156] Además, es también la forma en la que las sociedades beligerantes catalizan la experiencia bélica, aliviando tensiones en una suerte de atenuar lo trágico de la situación que se vive.[157] Es también un lenguaje que necesita que tanto emisor como receptor tengan la misma serie de códigos de representación. Es decir, el chiste se entiende porque refleja estereotipos que son compartidos por la sociedad en general.[158] Y Crónica fue un gran ejemplo de la prensa gráfica argentina en lo que respecta a apelar a la risa en sus noticias, más allá de las propias secciones de humor del diario.

Ya en los primeros días de abril, una mención a los efectivos británicos relató que estaban de “Vacaciones en Uruguay”[159], en referencia a la guarnición derrotada por las fuerzas argentinas en la reconquista de las islas, que fueron deportados al vecino país. En una foto que acompaña la noticia, donde se veía a los efectivos británicos, se describió que pasaran el fin de semana en un “coqueto” hotel. Esta descripción que da a entender una postura cobarde y perezosa de las fuerzas británicas se reiteró días después con las noticias de la flota que salió del Reino Unido para el sur. En la tapa del diario se publicaron imágenes de soldados británicos subiendo a sus barcos cerveza antes de zarpar. Por ello, el diario describía a los efectivos británicos como alcohólicos que “viven borrachos” y que por lo tanto poco podrán hacer con sus modernas armas.[160] Consecuentemente, la idea de ineficiencia en el combate fue uno de los puntos más fuertes en la descripción del diario de las fuerzas armadas británicas. Ya para mediados de abril, en referencia a ejercicios de práctica que realizaban los británicos, el diario tituló que así “Disimulan su impotencia”.[161] En la misma página y en función de una racha de bajas temperaturas y mal tiempo para los días siguientes, Crónica se animó a comparar la marcha por mar británica como la de Napoleón en su fallida conquista a Rusia, donde el “General Invierno” podría adelantarles la derrota.[162]

Para finales de abril, más pruebas de la ineptitud de sus soldados se replicaban en el matutino nacional, con la noticia sobre el accidente de un helicóptero Sea King británico, que habría caído en altamar y uno de sus tripulantes habría perdido la vida, donde Crónica describió la situación como “La Navy no ataca pero igual tiene bajas: cayó helicóptero”.[163] Su inoperancia sería tal que se dañan a sí mismos. Con toda esta representación, se conjugó en Crónica una imagen del enemigo británico como cobarde, vago e inútil, que sirvió para contraponer la imagen de eficiencia, valentía y alta moral de las tropas nacionales. En definitiva, la construcción del enemigo se conjuga como una imagen inversa de uno mismo, con lo negativo para los británicos y lo positivo para los argentinos.[164]

Sin embargo, cuando las hostilidades ya son más cotidianas, a partir del mes de mayo, se visualiza un cambio en las descripciones de los efectivos británicos. Aquí se construirá el argumento de que, si efectivamente realizan daño y bajas a nuestras fuerzas, estas son bajo un nivel de violencia inusitado y sin respetar ninguna de las reglas de la guerra. El primer y más importante ejemplo de esto fueron las noticias en referencia al hundimiento del ARA General Belgrano. En la tapa del diario el día que confirmaron su hundimiento se describió al ataque como una alevosa agresión, realizada fuera de la zona de exclusión.[165] Acto seguido, otra noticia refirió al ataque inglés al Sobral, un barco desarmado que iba en ayuda a los náufragos. Aquí es donde vuelven a aparecer otros de los arquetipos de la construcción del enemigo enunciados anteriormente. En el caso de las referencias a las Fuerzas Armadas británicas, muchos de estos aparecen superpuestos en diferentes noticias. Obviamente que, en primer lugar, los ingleses son el enemigo agresor. En ningún momento la reconquista de las islas de parte de la Argentina fue vista como agresión. Pero además de entender a los británicos como agresores, estos a la vez son vistos como bárbaros, ya que realizan acciones que están por fuera de las leyes de la guerra. Como no respetan las leyes de la guerra, no son más que brutos, incivilizados e irracionales.[166]

Días más tarde, esta representación de británicos tramposos y despiadados se repitió, con Crónica describiendo un nuevo bombardeo a las islas en el que los británicos “utilizaron bombas prohibidas”.[167] La noticia hablaba sobre un tipo de proyectil británico que no estaría dentro de la convención de Ginebra de 1949, ya que su forma de impacto indiscriminado no distinguiría blancos civiles de militares. Además, esta descripción de soldados británicos malvados se potenció con la noticia del supuesto hundimiento de un barco pesquero y el ametrallamiento de sus náufragos.[168] En esta última noticia que hablaba del ataque al pesquero Narwall, es interesante la descripción, donde se profundizó la construcción de los ingleses como enemigos macabros y ruines, además de remitirse a enfrentamientos previos entre las dos naciones como las invasiones inglesas de 1806 y 1807, más el estereotipo de pirata para con los británicos:

Con el ataque cobarde y despiadado a un barco factoría tripulado solamente por 35 humildes pescadores, los descendientes de Morgan y Drake, de Wellington y Nelson, de Whitelocke y Beresford, enriquecieron ayer su negra historia de crímenes y añadieron otra hazaña a las que llevan cumplidas en su guerra colonialista contra las fuerzas gauchas que defienden la soberanía territorial argentina […] Rechazados desde nuestras trincheras, abatidos en el aire, destruidos en el mar, tienen que justificar su presencia fracasada en el Hemisferio Sur de cualquier modo, aun a costa de la impostura criminal, porque les es preciso responder a la opinión pública británica, que no comprende la loca aventura ordenada por Margaret Thatcher […].[169]

Reforzando lo dicho más arriba, las representaciones sobre el enemigo en un conflicto bélico operan mejor si remiten a cuestiones ya arraigadas en la sociedad en lucha, facilitando el canal del mensaje entre emisor y receptor.

Para mediados de mayo, un nuevo calificativo se le añadió a la descripción negativa del ejército británico por parte de Crónica: el de mercenarios. En relación a declaraciones condenatorias desde parlamentarios en la ONU acerca del envío de mercenarios gurkhas para luchar al lado del bando británico, el matutino remarcó cómo los británicos terminan apelando a gente de otros países para luchar a cambio de dinero y nada más.[170] Días después, la idea de que el ejército inglés está lleno de despiadados hombres que solo los mueve el dinero y la codicia, era reafirmada de forma humorística en referencia a un supuesto acontecimiento en el barco de pasajeros SS Canberra. Una noticia titulada “Cuando se nace pirata: Soldados ingleses robaron 2000 cucharas”, describía un supuesto robo de elementos de cocina del lujoso barco de transporte de pasajeros, donde viajaban efectivos británicos hacia las Malvinas.[171] Dos días después, una foto de dos cocineros armados afirmaría el supuesto acto de robo masivo, ya que el comandante de la nave habría repartido estas armas a los cocineros para que vigilen a los pasajeros.[172] Esta mirada se acerca al estereotipo del enemigo como avaro y codicioso, en varios entrecruzamientos, y volviendo a apelar al humor como herramienta que refuerza el relato. Cuando el enemigo es codicioso, no tiene sentido de los límites y quiere tener todo lo que su fuerza le pueda dar, lo que a su vez lo asimila a los animales, solo movidos por los instintos más primarios.[173] Caso contrario, el propio bando es siempre visto como controlado, solo toma y reclama lo que le pertenece de manera legítima, ya que en definitiva la Argentina solo reclama la soberanía de las Islas Malvinas.[174] Entonces, en estas lecturas se puede entrecruzar la vocación imperial de Gran Bretaña, que busca mantener un enclave colonial a miles de kilómetros de su país, con el sentido de que sus huestes repiten a pequeña escala esa lógica avariciosa, ya que sus soldados luchan solo por el dinero y la codicia, con tan poca moral que pueden robarse entre ellos, como se refleja en aquellas noticias.

En definitiva, toda la descripción de las fuerzas británicas está construida en las antípodas de la representación de las fuerzas armadas argentinas, donde las mismas son inoperantes, vagas y cobardes, además de actuar de manera malvada, sádica, y sin respetar las leyes de la guerra ni ningún tipo de código moral.

El pueblo argentino “firme junto a las Malvinas”. Y el británico, ¿también?

Cuando ponemos la mirada en las representaciones que Crónica construyó durante la guerra alrededor de la sociedad civil argentina, se observa a un pueblo que entiende y apoya fielmente la razón argentina en lo que respecta a la soberanía sobre el archipiélago malvinense. Además, se vislumbró una sociedad que mantuvo un apoyo constante hacia las Fuerzas Armadas argentinas en su misión de defensa. Al pueblo argentino se lo describió como muy devoto y solidario para con sus soldados. Además, el diario dejó muestras constantes en noticias sobre los momentos de emoción popular y el acompañamiento a las fuerzas argentinas. También destacaron los episodios de voluntariado y heroísmo, donde simples civiles de todas las edades ponían su grano de arena para el esfuerzo de guerra. Para el diario parece remarcarse que es el elemento popular una de las principales justificaciones de la legítima soberanía argentina en las islas.

En efecto, como ya dijimos anteriormente, no hay duda de que la cuestión Malvinas es una causa que estuvo sumamente arraigada en la sociedad argentina del siglo XX. Asimismo, ni bien el gobierno de Galtieri informó al pueblo sobre la reconquista de las islas, vastos sectores de la sociedad argentina se plegaron coordinadamente en defensa de la soberanía nacional, lo que se reflejó en un apoyo a las operaciones de las Fuerzas Armadas argentinas. Los problemas que la dictadura militar venía atravesando parecieron quedar en segundo plano y el apoyo popular se evidenció en muchas formas, desde manifestaciones públicas hasta acciones de colaboración de las más variadas maneras durante todo el conflicto.[175]

Como dijimos, este tipo de publicaciones tuvo un lugar preponderante en el diario. Al día siguiente de la reconquista, Crónica publicó noticias sobre la manifestación popular para festejar el hecho.[176] Con fotos de la movilización multitudinaria a Plaza de Mayo y diferentes relatos de lo acontecido, el diario buscaba representar el apoyo fiel de todo el pueblo argentino hacia la medida del gobierno de recuperación de las islas. El mismo día, otra noticia que remarcaba la cuestión popular, pero desde un enfoque distinto, fue publicada, titulando “Corrientes: Hay otra Malvinas” y refería al nacimiento de una bebé correntina justo en el momento en que las Fuerzas Armadas nacionales tomaban control de las islas.[177] Los padres de la niña habían decidido, por lo tanto, nombrar a su nueva hija “Malvina Argentina”, en función de lo acontecido. Estos gestos, pequeños en lo material pero fuertes en lo simbólico, inundaron las publicaciones de Crónica, donde el diario tuvo la misión de ser el canal de unión, por decirlo de cierta forma, entre fervor popular y la razón de la nación.

Asimismo, estas noticias de festejo popular y adhesión a la causa Malvinas estaban siempre teñidas por el perfil humorístico del diario. Por ejemplo, Crónica publicó “Euforia en Londres por la reconquista”, una noticia que, en realidad, habla de los festejos populares por la reconquista en Londres, Catamarca, un pequeño pueblo de la provincia norteña, que el diario describió como una “ciudad luminosa y alegre, a diferencia de su homónima inglesa”.

La adhesión popular también se manifestó en los eventos populares por excelencia de la Argentina, los partidos de futbol. Crónica publicó también en los primeros días del conflicto noticias de cómo en los estadios durante los partidos se cantaba a favor de la Argentina, se entonaba el himno y había muchas banderas alusivas a la recuperación de las islas.[178]

El deporte en la Argentina, y principalmente el futbol, es un elemento de articulación social por antonomasia. Y en los medios de prensa gráfica tiene un lugar muy importante. Esta cuestión durante el conflicto de Malvinas no se redujo, sino que se articuló en pos de generar desde el deporte un espacio de movilización más de la sociedad argentina para el esfuerzo de guerra. Los eventos deportivos, principalmente el futbol, fueron de las pocas noticias que durante la guerra compartieron espacio de tapa en los medios gráficos nacionales con las noticias bélicas y fue a partir de estos que se estructuraron relatos y opiniones relacionadas con la guerra de Malvinas.[179] El espacio de las noticias sobre lo sucedido en las canchas de futbol por parte de los espectadores fue reflejando en la prensa gráfica, dando cuenta de cómo los simpatizantes de distintos equipos de futbol entonaban cantos o llevaban banderas que reflejaron su parecer alrededor de la causa Malvinas.[180]

Asimismo, también el diario dio lugar a noticias que referían sobre los diferentes aportes que gente común del país realizó para sumar al esfuerzo de la causa Malvinas, desde sus lugares particulares. Una de las primeras de estas noticias apareció a principios de abril, donde Crónica publicó la cantidad de docentes bilingües que se inscribieron en el Ministerio de Educación para ir a dar clases a las islas.[181] Días después, más muestras de accionar popular se manifestaron en el diario. Por un lado, la noticia de una enfermera que se ofreció de voluntaria para ir a las islas con la única condición de que se encarguen de sus hijos.[182] Otra noticia de este estilo fue la de un entrerriano de avanzada edad, que se ofrecía como voluntario para la lucha. La noticia buscaba destacar el valor de cualquier ciudadano de la Argentina, ya que, a pesar de tener una gran familia y una edad avanzada, no dudó en ofrecerse como voluntario para la defensa de la patria. Crónica en la noticia transcribió parte del comunicado de la II Brigada de Caballería, a la cual le llegó la carta de este ciudadano: “El gesto de un entrerriano digno heredero del coraje y las virtudes patrióticas de los verdaderos héroes que supo dar esta tierra”. Asimismo, más adelante en la nota también se replicaron las palabras del propio voluntario, donde afirmaba:

Ante los acontecimientos de recuperación de nuestras islas, no puedo permanecer indiferente, y me presento como voluntario para defender mi soberanía. Consciente de ser padre de trece hijos, orgulloso de ser argentino y descendiente de un guerrero que nuestra historia guarda, creo haber cumplido con Dios y ahora, falta cumplir con la Patria.[183]

La población infantil del país tuvo también su representación en este tipo de noticias, como la que publicó Crónica sobre un niño santiagueño de 12 años que le envió una carta a los soldados en Malvinas, expresándoles su agradecimiento por defender la patria.[184] A los pocos días, dos noticias similares a esta fueron publicadas en el matutino. Una, sobre dos niños que donaron sus hondas por si el ejército se quedaba sin balas y necesitaba con que dispararle a las fuerzas enemigas.[185] En la misma página, otra noticia, en este caso sobre un niño de diez años que se acercó a un batallón de su provincia para ofrecerse como voluntario en lo que sea, que podía también pelear “con palo, con piedras, o con aceite hirviendo como en 1807”.[186] En la misma noticia, se afirma que además este niño rezaba todas las noches el rosario para que Dios proteja a los soldados que defienden nuestra soberanía. Todas estas noticias buscan representar la emotividad del pueblo argentino, aun de los más pequeños, y de su ferviente adhesión a la causa nacional de las Malvinas, sosteniendo así mismo como esta estaba cruzada por la religiosidad católica, además de retomar gestas patrias anteriores para tender un hilo en común.

Las infancias son parte del cuerpo social de un pueblo y en caso de conflicto bélico, estos se ven afectados sobremanera, pero de manera particular. Por su propia condición de niñez, muchas veces no comprenden de la misma manera que los adultos de una sociedad de qué se trata cuando un país entra en guerra.[187] Pero esto no quita que sean un sujeto plausible de movilización durante una contienda bélica y es habitual que desde medios de prensa gráfica se apele a ellos en relación con el conflicto. Lo reflejado en las noticias más arriba donde Crónica representaba a niños listos para aportar a la causa Malvinas se vio reforzado en su suplemento infantil, Croniquita, donde en todos los números que salieron durante la guerra Malvinas fue el tema principal.[188] Con diferentes tipos de publicaciones dirigidas a los lectores del suplemento, se los invitaba a informarse sobre la contienda y a ayudar al esfuerzo de guerra en la medida de sus posibilidades.[189]

Otra serie de noticias sobre la sociedad civil en relación al conflicto Malvinas que aparecen en las páginas del diario argentino, pero que tienen un enfoque más lateral, fueron noticias de residentes no argentinos en el país, ciudadanos de otras naciones y hasta personas de origen anglosajón que apoyaron la razón argentina para con las Malvinas. Una de estas primeras representaciones, fue una noticia publicada los primeros días del conflicto en la sección de deportes sobre un ciudadano malvinense de apellido Reed, que en 1971 mandó una carta al Club Atlético Banfield, pidiendo ser socio de la institución, solicitud que fue aprobada por el club, y se le envió a Reed un banderín de la institución. La noticia relataba el episodio, donde, dado los acontecimientos de la reconquista, el club argentino le envió a Reed un telegrama de felicitación: Hoy más que nunca esperamos que el banderín de Banfield flamee junto a nuestra Bandera[190]. Esta noticia buscó reforzar la cuestión de los lazos de las islas para con la Argentina, en detrimento del Reino Unido.

Días después, una representación de apoyo mucho más directa se construyó en el diario con la noticia de una comunidad de inmigrantes irlandeses en la Argentina, que estaban en desacuerdo de las medidas del gobierno irlandés de apoyar ciertas mociones en el Consejo de Seguridad a favor del Reino Unido y que le enviaron una carta al gobierno irlandés por intermedio su la embajada.[191] Un tercer ejemplo de este tipo de noticias es la que se publicó respecto de un ex cónsul danés residente en la Argentina, que devolvió a su país natal una condecoración al encontrarse en desacuerdo con la política danesa para con el conflicto de las Malvinas, porque Dinamarca se plegaba a las sanciones económicas hacia la Argentina.[192]

Por otro lado, es muy interesante rastrear las representaciones de Crónica sobre el pueblo inglés, ya que aquí es donde se dejó de lado esa construcción de antagonistas. No aparece en el diario casi ninguna mención de crítica directa hacia la sociedad británica, sino que las referencias son en cierta forma positivas hacia la Argentina. Las noticias que se reflejaron en el matutino daban cuenta de cómo había ciudadanos británicos que comprenden la razón de la Argentina, otros que estaban en contra de la solución violenta del conflicto y otros que en este contexto criticaron el accionar del gobierno británico, especialmente el de su primera ministra Margaret Thatcher. Podemos decir que las representaciones del pueblo británico en el diario actúan como una suerte de “Frente interno” a favor de la Argentina.

La primera característica de la representación del pueblo británico en relación con el conflicto de las Malvinas que reflejó Crónica es de una supuesta apatía y falta de interés. Esta falta de atención e interés que el pueblo inglés tendría se vio representada en algunas noticias curiosas de Crónica, como la que publicó sobre el éxito del musical Evita en la capital británica, titulando “Pese a todo, Evita sigue siendo un éxito de público en Inglaterra”.[193] Sin embargo, si bien el título de la noticia nos daba a entender que a los británicos no les interesaba el conflicto y por eso siguieron llenando teatros para ver un musical inspirado en una figura argentina, este es sumamente engañoso. En el cuerpo de la nota, si bien se reflejaba el éxito de la obra musical, los asistentes británicos entrevistados reflejaban cómo estaban de acuerdo con su primera ministra y las medidas que estaba tomando en relación a la crisis del Atlántico Sur.

Otra característica que se construyó en el diario argentino alrededor del pueblo británico fue la de una sociedad que no quería la guerra. Crónica publicó diversas noticias de marchas pacifistas y antibélicas que se dieron en propio suelo británico. Para los primeros días de mayo, cuando los combates por las islas se habían intensificado, Crónica publicó la supuesta prohibición de una marcha pacifista que se iba a realizar el Londres por parte de la agrupación “Grupo pacifista para las islas Falklands”.[194] Y los mensajes de paz no solo venían de la sociedad británica de a pie, sino de otras organizaciones e instituciones civiles, como los medios de comunicación. El mismo día y justo al lado de esta noticia, Crónica publicó una editorial de The Daily Mirror, diario británico de tirada masiva, titulada “Ha llegado el momento de la paz”.[195] Aquí, la noticia transcribía partes del editorial del periódico británico, donde se argumentaba lo inmoral de la dirigencia política británica de hacer política con la sangre de ciudadanos británicos y urgía por una solución diplomática al conflicto:

Ha llegado el momento de que los dirigentes políticos dejen de pensar en su propio prestigio y busquen la paz. Sus biografías no pueden ser escritas con la sangre de los demás […] es el momento para probar que la paz a través de la diplomacia es la única política que puede rendir frutos.[196]

Las noticias que demuestran el rechazo a la guerra de parte de la sociedad británica no dejaron de aparecer. Al tiempo, otra publicación daba cuenta de cómo parte del estudiantado universitario británico se negaba a combatir en Malvinas, según una encuesta realizada en Reino Unido.[197] La noticia continuaba informando además que la mayoría de los soldados británicos que combaten en Malvinas serían luego echados de sus respectivas fuerzas por el gobierno británico para ahorrar gastos.

Para finales de mayo, Crónica siguió publicando sobre las marchas antibélicas en Inglaterra. El diario argentino publicó que, a pesar de la lluvia en la capital británica, miles de personas se manifestaron para reclamar el cese a las hostilidades en el Atlántico Sur.[198] En la misma manifestación también marchaban diversos dirigentes políticos de la oposición, así como un obispo inglés. El diario buscaba demostrar también cómo hay diferentes instituciones y líderes importantes del país que estarían contra la política bélica del gobierno de Margaret Thatcher.

En síntesis, mientras que el pueblo argentino se vio representado un apoyo total y fervoroso hacia el esfuerzo bélico de recuperación y defensa de las islas, que se manifiesta en diversos hechos de apoyo de parte de diferentes elementos de la sociedad argentina, la sociedad británica tiene otro comportamiento. Crónica a lo largo de todas sus publicaciones, mostró cómo el pueblo británico se diferenció de la postura belicista de su gobierno y buscaba una salida pacífica y negociada al conflicto, cumpliendo una especie de rol de aliado interno de nuestro país.

Los amigos y enemigos del ámbito internacional

Otra categoría en lo que respecta a las representaciones de la guerra que reproduce el diario Crónica son las noticias del ámbito internacional, es decir, las repercusiones de la guerra en diferentes países del globo y cómo estos actúan o declaran en consecuencia. En este aspecto, Crónica construyó un relato que pone a la Argentina en cercanía con los países del denominado Tercer Mundo, así como también cerca del bloque soviético y de la URSS, dado que estos son los países que establecieron declaraciones a favor de los derechos soberanos de la Argentina sobre las islas, votaron a favor de la Argentina en Naciones Unidas y hasta se animaron a dar algún tipo de ayuda al país durante la guerra.

Del otro lado de esta representación están los aliados clásicos de los británicos, los EEUU, así como también gran parte de los países de Europa occidental. Por lo tanto, en la mayoría de las noticias sobre aquellos países, Crónica se refirió a los mismos con desprecio y negatividad. Esta construcción discursiva, sin embargo, tiene sus particularidades, ya que en primer lugar pone al gobierno argentino con aliados antes impensados y con supuestos enemigos que no lo deberían ser.

La primera mención de este tipo de noticias tiene el tono y la grandilocuencia típica del diario argentino. El día de la reconquista, Crónica publicó en la sección internacional “Todo el Mundo nos apoya”.[199] En esta noticia, el diario recopilaba información sobre noticias de diarios internacionales, que se hacían eco de la reconquista argentina y hablaban a favor de la soberanía nacional. El caso español[200] fue muy mencionado, tomando en cuenta el reflejo de la situación en relación al Estrecho de Gibraltar, ocupado por los británicos tres siglos atrás. También se reprodujeron noticias de países latinoamericanos como Bolivia, Brasil y Uruguay, donde todos concordaban sobre la legitimidad de la acción argentina y cómo esta era asimismo un acto de soberanía y de liberación de toda América Latina. En estos mismos párrafos se denunció el afán expansionista e imperialista del Reino Unido:

Los comentarios periodísticos en Bolivia concuerdan en que ‘el interés sudamericano […] nos empuja a defender y respaldar a la Argentina en el mantenimiento de su soberanía sobre las islas Malvinas’. También recuerdan que ‘no es novedoso el afán expansionista que tiene el Reino Unido’ […] Los comentarios se refieren, obviamente, a las potenciales riquezas alimenticias que existen en la zona, a la que califican como ‘un repositorio alimenticio futuro para el continente americano, y no para la vieja Europa, cuya caída se muestra precisamente en las actitudes neocolonialistas de Gran Bretaña.[201]

También se sumaron a la lista de apoyos gubernamentales Bolivia y Cuba, en base a declaraciones de los líderes de ambos países poniendo como justa la postura de la Argentina.[202] Asimismo, una noticia sobre Brasil llamó mucho la atención. Se mencionaba, en función de declaraciones de diferentes diplomáticos de ese país, el posible uso de fuerzas interamericanas para defender la soberanía nacional en las Malvinas.[203] Las supuestas declaraciones se referían a la posible implementación del TIAR. Según lo relatado por el diario, se podría formar un contingente militar internacional para rechazar un posible contraataque de los británicos para recuperar las islas.

En efecto, las especulaciones de Crónica tenían su fundamento. El TIAR fue un tratado militar impulsado por los EEUU en un contexto de finales de la Segunda Guerra Mundial, y comienzos de la tensión EEUU-URSS. Ahora bien, este no era el único tratado de defensa impulsado por la potencia del norte, ya que al mismo tiempo se creaba la OTAN, con varios países de Europa occidental. Los Estados Unidos, en vistas de la aparición de un conflicto entre países con los que tenía dos tratados militares diferentes, no dudó en priorizar la alianza bélica que incluía a Reino Unido.[204] La Argentina apeló un par de veces al TIAR, la primera al cumplimiento del artículo 8, que establecía medidas económicas y diplomáticas conjuntas contra el país agresor, y cuando esta medida fue boicoteada por los Estados Unidos, hubo un segundo intento de Argentina, de nuevo sin éxito.[205] En definitiva, el tratado no le sirvió al gobierno argentino para instrumentar apoyo exterior, principalmente por la postura de los EEUU. Asimismo, tanto Chile como Colombia fueron los únicos dos países latinoamericanos que en este contexto votaron del mismo modo que los norteamericanos.

Al poco tiempo, el diario publicaba sobre la opinión del principal aliado británico, los EEUU. Titulando “EEUU deplora acción”, Crónica se refería a las reacciones del país del norte para con la operación militar argentina.[206] El gobierno de Reagan, aliado político de la británica Thatcher, solicitó a la Argentina que deponga el uso de la violencia y que vuelva a la negociación para la disputa por la soberanía de las islas. Es muy curioso el armado de las noticias de Crónica, porque justo arriba de esta noticia, se publicó otra nota que refería a las opiniones de la URSS sobre el conflicto, donde el país soviético estaría siguiendo con prudencia el mismo. Si bien la noticia relata que el gobierno de la URSS aún no se había declarado sobre el incidente, fuentes de aquel país le habrían informado a Crónica que no existía duda de las simpatías hacia la Argentina en lo que refiere a este conflicto.[207]

Los días siguientes siguieron reflejándose las reacciones de los diferentes países para con el conflicto bélico y Crónica dio su interpretación y postura de cada uno de ellos, siempre fiel a su estilo y a su lineamiento nacionalista. Las noticias de los apoyos al bando británico fueron vistas negativamente, pero también con un tono de burla, como cuando se replicó la noticia de que Nueva Zelanda, antigua colonia británica y miembro de la Commonwealth, rompe relaciones con la Argentina por el conflicto. El diario nacional tituló con mucha ironía, “¡Qué represalia!” a esta noticia, haciendo ver que poco le importaba y afectaba a la Argentina esta medida.[208]

La clasificación de simpatizantes y rivales del país fue información corriente, por ejemplo, una referencia a noticias de un diario japonés, donde si bien renegaban de la acción militar, geográficamente le daban la razón a la Argentina.[209] El mismo día entraron en el rubro de “amigos” de los argentinos, Rusia, China y varios países latinoamericanos, mientras que Francia era una aliada británica ya que se manifestaron en solidaridad con el Reino Unido. Dato curioso es la mención a Israel, donde Crónica acusó a ese país de llevar “Agua para su molino”, en una noticia sobre las declaraciones del primer ministro del país de Medio Oriente, donde la determinación británica de retomar las islas debería hacer comprender al mundo la necesidad de Israel de conservar Cisjordania.[210]

Entrado el mes de abril, el apoyo de la Unión Soviética se reiteró en el diario en función de acusaciones contra el colonialismo británico en el marco de la asamblea de la ONU y también declaraciones desde Polonia parecen entrar en la lista de apoyos hacia la Argentina.[211] Ahora bien, la noticia internacional que resaltó esos días fue la de Perú, que según el diario nacional, además de declaraciones en favor de la Argentina, estaría dispuesto a ofrecer apoyo militar directo.[212] En efecto, de todos los países latinoamericanos, fue Perú el que con más firmeza se alineó a la causa argentina. La cuestión de la posibilidad de que el Perú pudiese ofrecer sostén bélico a la Argentina circuló como rumor ya en los primeros días de desatado el conflicto.[213] Sin embargo, a pesar de los rumores y la construcción de un relato en relación a esto que perduró en el tiempo, el Perú nunca tuvo la intención de enviar apoyo bélico a la Argentina.[214] El riesgo de esta medida implicaba para Perú un posible bloqueo internacional. Asimismo, su aparato diplomático se había abocado a intentar ser mediador en las posibles soluciones pacíficas al conflicto.[215] Y si bien es verdad que aviones peruanos estuvieron en territorio nacional a principios de junio de 1982, estos formaban parte de una venta de armamento entre ambos países planeada desde fines de 1981, que para aquel momento no se había concretado la operación y no entraron en combate.

Al poco tiempo, el supuesto apoyo de Perú se repitió en la tapa, con noticias afirmando que parte de la flota de guerra peruana navegaba hacia el sur en función de prestar apoyo al país.[216] La ciudadanía peruana parece ser la que más esfuerzo hizo en su apoyo a la Argentina y Crónica también reflejó marchas de esta comunidad residente en la Argentina de manera continua. Movilizaciones que eran acompañadas por declaraciones de funcionarios de la embajada del Perú.[217] En este caso, contrario a lo sucedido respecto de la posibilidad de apoyo militar, la sociedad peruana se manifestó sobremanera, tanto en su propio país como en la Argentina, solidarizándose con el país en la guerra con Gran Bretaña. Ejemplo de esto fue el importante número de ciudadanos peruanos que se acercaron a la agregaduría militar argentina en Lima para ofrecerse como voluntarios.[218] Asimismo, los apoyos populares en el país andino se multiplicaron, especialmente después del hundimiento del crucero General Belgrano, generándose desde marchas multitudinarias hasta medidas de boicot de parte de sindicatos para con alguna actividad económica que involucraba recursos o capital del Reino Unido.[219]

Asimismo, dichos de figuras políticas importantes del país andino fueron reproducidos en el diario argentino. Para mediados de mayo, Crónica publicó las declaraciones del ex presidente del Perú, el general Francisco Morales Bermúdez, que en un intercambio epistolar con Galtieri, afirmó que Latinoamérica debía superar las rencillas internas para defenderse del abuso de las grandes potencias, además de que señaló que la soberanía sobre las Malvinas de la Argentina es indiscutible.[220] Y al mismo tiempo, se reprodujeron en el diario apoyos de gente de a pie, como la información de un periodista peruano que le escribió una carta al club de futbol Lanús, del cual es simpatizante, donde reiteraba el apoyo a la causa Malvinas para con la Argentina.[221]

La necesidad del diario de expresar el apoyo de Perú llegó hasta el punto de titular contradictoriamente las declaraciones del primer mandatario de aquel país. Para fines de mayo, titulando “Perú al lado de la Argentina, para la paz o para la guerra”, Crónica reprodujo declaraciones del entonces presidente peruano Fernando Belaúnde Terry, donde en realidad el mandatario dejaba en suspenso las posibilidades de ayuda militar a la Argentina que se venían rumoreando.[222] La solidaridad peruana también se reflejó en lugares impensados, como en una noticia que describía el supuesto boicot de médicos peruanos a remedios y a cualquier insumo médico, que no sea estrictamente indispensable, que se compraba a los británicos o a cualquier otro país que estuviera agrediendo o sancionando de alguna manera a la Argentina.[223]

Los apoyos de los países aliados, como venimos viendo con el caso peruano, no se quedaron solo en cuestiones simbólicas, según lo relatado por Crónica. El diario argentino informó a lo largo de toda la guerra sobre países que realizaron movimientos de tropas en función de apoyar a la Argentina. Para mediados de abril Crónica publicó que contingentes marítimos de la URSS navegaban hacia las aguas cercanas a las islas, supuestamente para informar a las fuerzas armadas nacionales de los movimientos de los navíos británicos.[224] En estos mismos términos se reflejó el apoyo de las fuerzas armadas del Perú, con una noticia referida al aterrizaje de cazabombarderos de este país en aeropuertos nacionales, caso que vimos desmentido más arriba.[225] El caso peruano, tanto como el apoyo reflejado en declaraciones políticas o en acciones de sus ciudadanos, fue una constante a la hora de reflejar noticias sobre posible apoyo militar. Para mediados de mayo Crónica publicó una noticia sobre la posibilidad de que Perú pueda suministrar al país misiles similares a los que hundieron al Sheffield.[226] Al tiempo, noticias de este tipo se reflejaron en la tapa del diario, alegando como información oficial que Perú nos enviaría apoyo militar, con la condición de que para que eso pase, la Argentina debía invocar que se concrete el TIAR.[227] Esta cuestión, es más que nada una expresión de deseo del diario, ya que como vimos más arriba, los intentos de instrumentar el TIAR para el país no funcionaron; pero además, la Argentina solo reclamó sanciones diplomáticas y económicas, y nunca pidió apoyo o intervención militar de sus aliados en el tratado.[228] Sin embargo, Crónica siguió en su línea, y para finales del mes de mayo, de nuevo apareció una noticia sobre la posibilidad de un envío de misiles Exocet por medio de buques peruanos.[229]

No será solo el Perú el país latinoamericano que daría apoyo militar a la Argentina. Una noticia para mediados de abril hacía mención a movimientos de la flota brasilera en el Atlántico, que se dirigía hacia el sur, en supuestas maniobras que serían parte de un “pacto secreto” con la Argentina.[230] Una segunda noticia era menos rimbombante, pero mencionaba que unidades de la Fuerza Aérea de Bolivia también estarían en condiciones de suministrar apoyo a nuestro país en el conflicto, luego de haber aterrizado en aeropuertos en territorio nacional.[231]

Noticias sobre países latinoamericanos que realizaron alguna acción en favor de la causa argentina se repitieron a lo largo de todo el conflicto, algunos con mayor impacto que otros, pero todas siguiendo la línea en favor de la Argentina. Por ejemplo, una noticia para inicios de mayo sobre un boicot de Venezuela a aeronaves británicas por parte de los gremios del rubro aéreo de aquel país, como forma de protesta ante la actitud de colonialismo inglés.[232] Días después, Crónica publicó una nueva noticia sobre el país caribeño, en este caso mencionando un posible envío de ayuda militar hacia la Argentina, en caso de que ataque territorio continental. Asimismo, y como nota de color, también se publicaron declaraciones de la Miss Venezuela de 1982, que le ofreció su corona de reina al pueblo argentino en su defensa de las islas. Crónica remarcó esta última cuestión en el título de la nota poniendo que “Hasta una Miss nos apoya”.[233] Y dos días después, en una nota titulada “Venezuela es solidaria en ‘forma activa’”, se hablaba sobre una visita de una delegación oficial venezolana a la Argentina, encabezada por el ministro de presidencia de aquel país, donde luego de tener reuniones con el presidente Galtieri, declaró a la prensa que Venezuela se solidarizaba con la causa argentina y que el país lo ayudaría en lo que la Argentina solicite, dando a entender un posible envío de ayuda bélica.[234]

Cualquier manifestación latinoamericana a favor de la Argentina, por más pequeña que sea, será una noticia relevante para Crónica y estará publicada en sus páginas, como por ejemplo la noticia de la asunción del Presidente de Costa Rica, en cuyo acto a la delegación argentina encabezada por el ministro de Justicia de nuestro país se la recibió con ovación y aplausos, mientras que cuando se nombró a la delegación británica y a su embajador hubo una lluvia de silbatinas. Asimismo, se mencionaba una bandera argentina en las tribunas de la multitud que fue a ver la asunción, donde se podía leer “Costa Rica con la Argentina. Soberanía de las Malvinas”.[235] Y justo al lado de aquella nota, una sobre dichos del canciller panameño sobre una reunión realizada en el mismo lugar, donde se estaría tratando una posible ruptura de relaciones diplomáticas con Gran Bretaña en el caso de que sigan las agresiones de aquel país hacia la Argentina.[236] Asimismo, a los pocos días se publicó una noticia, que es en realidad la réplica de una nota del diario colombiano “El Tiempo”, donde se hablaba de que, en caso de que Gran Bretaña realice un ataque al continente, Colombia debería luchar al lado de la Argentina.[237]

Cuba, país socialista de la región y siempre enfrentado discursivamente a las potencias occidentales y a los EEUU, también se sumará al conjunto de países afines a la causa argentina. Crónica publicó una nota sobre el mensaje del jefe de Estado cubano, Fidel Castro, a los miembros de los Países No Alineados para “detener la inminente agresión anglo-norteamericana” contra el pueblo argentino.[238] En la misma y fiel a su discurso, el mandatario cubano caracterizó el conflicto por Malvinas como una guerra colonial más, donde las potencias imperialistas tratan de aleccionar así a los países del Tercer Mundo. A diferencia de lo visto en La Nación, las noticias sobre la Cuba socialista apoyando a la Argentina son reflejadas sin miramiento alguno. Para Crónica, todo apoyo a la causa es bienvenido venga de donde venga.

En esta lista de países latinoamericanos no podía faltar el apoyo de Uruguay. Para finales de mayo, Crónica publicó una condena del país rioplatense ante los bombardeos británicos contra las fuerzas argentinas en las Malvinas. Asimismo, el país vecino refirió negativamente a los actos de violencia británicos, como el uso de armas para fomentar políticas colonialistas. Finalmente, reiteraba el pedido del cese de hostilidades para negociar en paz y resolver el conflicto.[239]

Ahora bien, en esta construcción que hizo Crónica de países latinoamericanos que le dan la razón y apoyan a nuestro país, hay una excepción notoria: Chile. En Crónica, a lo largo de toda la guerra hubo noticias sobre las Malvinas y el país andino, donde el mismo fue representado como el aliado británico en el continente. Esta representación tuvo diversas aristas.

Algunas serán muy sutiles, y hasta de color, como la noticia sobre las declaraciones de un ex militar y rector de una universidad chilena, que afirmaba que las islas correspondían a aquel país ya en tiempos de administración virreinal y posterior independencia, por lo tanto si los británicos se las quitaron a algún país en 1833, fue a Chile y no a la Argentina.[240] Pero a medida que la guerra avance, las noticias sobre Chile y sus acciones contrarias a la Argentina irán marcándose con más fuerza. Para finales de abril, Crónica publicó la noticia de un espía chileno apresado en el país. Este espía, capturado en San Juan, habría confesado ser un oficial de la Fuerza Aérea Chilena, mandado a espiar bajo la fachada de un simple turista instalaciones militares de la Argentina en esta región.[241] En la misma edición, se publicaron declaraciones de funcionarios chilenos explicando porque el país no votó a favor de la implementación del TIAR en la asamblea de la OEA, solicitada por la Argentina ante la agresión británica.[242] Además, otra noticia refirió a un petrolero chileno, adquirido hace muy poco por el país andino, que se encargaría de reabastecer a la fuerza de tareas británica que viene a las islas.[243] Ahora, para finales de la guerra la representación de Chile alineado con Gran Bretaña fue mucho más marcada. Para fines de mayo, sale publicado en Crónica una protesta de Chile ante Gran Bretaña por el accidente de un helicóptero inglés en su territorio, pidiendo explicaciones de que hacía el mismo allí.[244] Al día siguiente, se aportaba más información sobre el helicóptero destruido, donde se resaltaba también el supuesto uso de los aeropuertos chilenos de parte de los británicos a cambio de aviones Harrier.[245] Es decir, aquí el diario ya daba a suponer que la denuncia chilena a Gran Bretaña era nada más que una fachada para ocultar el apoyo que le venía dando a este país durante el conflicto. Una tercera noticia se reiteró al otro día, en este caso con la versión de que el helicóptero en realidad fue destruido por sus tripulantes para ocultar una operación de espionaje, ya que no había restos humanos en el mismo.[246] Además, se relató que los restos del helicóptero fueron desmantelados por el ejército chileno y enterrados.

Más adelante, la intención de Crónica de asociar a Chile como país colaboracionista de los británicos se enfatizó, ya que, en una noticia titulada “¡Ojo! Cuidado con los Chilenitos”[247], contraponían la supuesta neutralidad del país andino con declaraciones y noticias de diarios ingleses, donde se hablaba de la colaboración de abastecimiento y apostadero de bases para vehículos y aeronaves británicas. En otra noticia, el diario argentino ironizaba sobre las declaraciones de neutralidad en el conflicto de parte de Chile.[248]

Al poco tiempo el tema de la colaboración chilena se volvió a reiterar, con dos noticias en la contratapa, una que hablaba de que había más de 30 helicópteros británicos en Chile, piloteados por norteamericanos, y de que la prensa inglesa seguía hablando de la colaboración chilena hacia su país.[249] Una nueva noticia referida a las declaraciones de los tripulantes del helicóptero caído, que aparecieron sanos y salvos, contradecían lo declarado por la cancillería chilena.[250] Aquí Crónica dudaba, en función de las fotos de los pilotos, que estos hayan estado durante varios días perdidos en el monte, como alegaron después del supuesto accidente del vehículo aéreo. Al tiempo, una nueva noticia sobre el tema, en este caso la declaración de funcionarios chilenos negando la colaboración con los ingleses.[251]

Ya para junio, con la guerra cerca de su finalización, Crónica siguió con su línea anti Chile y publicó nueva información para afirmar taxativamente el colaboracionismo andino con los británicos. Titulando “Complicidad asesina de Chile”, la noticia relataba una información supuestamente filtrada desde los Estados Unidos, donde el país del norte se habría opuesto a un plan de bombardeo hacia suelo argentino por aviones británicos que usarían bases aéreas en territorio chileno.[252]

Es decir, si bien durante todo el conflicto se pueden rastrear cuestiones que hacen dudar de que Chile se solidarice con la Argentina durante la guerra, es a partir de las últimas semanas de conflicto, particularmente con el incidente del helicóptero británico en el país trasandino, que Crónica desarrolló toda su retórica de acusación de colaboracionismo de Chile para con Gran Bretaña, convirtiéndolo en la gran excepción a la regla del resto de los países latinoamericanos que se posicionaron mayoritariamente a favor de la Argentina. Sin embargo, y fiel a su estilo popular, si Crónica estigmatizó a Chile como aliado del Reino Unido, no se metió con la sociedad chilena, en similar situación a la construcción del pueblo británico, que como vimos más arriba sería contrario a la guerra. En el caso de los chilenos, Crónica publicó noticias de cómo esta comunidad se puso a favor de la causa argentina, como es el caso de una marcha de residentes chilenos en nuestro país, que salieron a manifestarse, como muchas otras comunidades.[253]

Ahora bien, también hay algunas excepciones interesantes de países europeos, que, si bien en la lógica geopolítica deberían haberse plegado a apoyar al Reino Unido, Crónica se encargó de dar cuenta de muchas manifestaciones de los mismos a favor de la causa argentina. Estamos hablando de España, Italia e Irlanda.

Esto no quiere decir que el diario no publique posiciones que asuman a estos países europeos con gestos hacia Reino Unido, de hecho para los primeros días de abril el diario publicó cómo Italia se sumó al embargo de venta de armas a la Argentina por la ocupación de las islas.[254] Pero, en líneas generales, aparecieron en Crónica diferentes noticias que aludieron a distintas acciones de solidaridad de estos tres países hacia la causa argentina, principalmente motivadas, en primer lugar, por una historia similar en su relación con el Reino Unido, en función de que han tenido conflictos territoriales con el país isleño, y en segundo lugar por afinidad cultural con la Argentina.

Por ejemplo, el caso de España se vio muy reflejado con la cuestión del peñón de Gibraltar. El diario argentino trató de construir una especie de paralelismo entre ambas usurpaciones, comenzando con una pequeña noticia de principios de abril, donde bajo el título de “Gibraltar: Allí también se viene”, hablaban de la decepción de la población española que vive en las fronteras del Peñón, acerca de la postergación de las negociaciones por el mismo entre Reino Unido y España.[255]

El apoyo español se reiteró unos días después, cuando Crónica se hizo eco de una marcha en Madrid, convocada por el movimiento de derecha la Falange Española, a favor del reclamo argentino sobre las islas, además de mimetizarlo con el reclamo sobre Gibraltar.[256] Y la cuestión de Gibraltar se repitió más adelante, cuando con el título “El ejemplo cunde: España pide por Su Gibraltar”, Crónica señalaba cómo la crisis por las Malvinas había despertado la conciencia de los españoles sobre recuperar el peñón, lo que se había manifestado con pegatinas en las calles, tema de charlas en los cafés y manifestaciones del tema en los medios de comunicación locales.[257]

También Crónica se hizo eco de movilizaciones de la comunidad española en Argentina, como la noticia del primer día de mayo, aludiendo a una multitudinaria marcha de ciudadanos españoles en la Plaza San Martin de la ciudad de Buenos Aires, englobados en la Federación de Sociedades Españolas. Al grito de “Malvinas y Peñón, el mismo ladrón”, estos marcharon desde aquella plaza hasta la Casa Rosada.[258]

El caso italiano se hizo presente a través de una noticia que reflejaba la contradicción de Italia como estado de la Comunidad Europea y los ciudadanos italianos. El 20 de abril Crónica publicó “Dilema italiano en la crisis argentino-inglesa”, en relación a que, a pesar de que el país europeo votó a favor de las sanciones a la Argentina, buscó atenuarlas y darles un límite temporal. Además, se publicaron declaraciones del primer ministro Giovanni Spadolini, afirmando que no hay que olvidar que al menos la mitad de los argentinos tienen sangre italiana.[259]

Para inicios de mayo, con el hundimiento del Belgrano el apoyo italiano volvió a aparecer en las páginas del diario. Bajo el título “Italianos ya no son tan adictos a los británicos”, Crónica informaba sobre la declaración del Partido Socialista Italiano, partido de la coalición de gobierno de aquel momento, que calificó como “bárbaro” el ataque británico contra el buque argentino.[260] La noticia siguió con el pedido de parte del Partido Socialista Italiano de una búsqueda negociada del conflicto, donde no se le podía dar un cheque en blanco a Gran Bretaña para que actúe con tal violencia ante una crisis como la de Malvinas.

Además, el apoyo de Italia hacia la Argentina no solo se vio en declaraciones de sus funcionarios gubernamentales o de los partidos políticos, sino que Crónica buscó también resaltar el apoyo del pueblo italiano, en paralelo a las manifestaciones que se daban en los países latinoamericanos. Como ejemplo de estas, entrado el mes de mayo, Crónica publicó una noticia en relación a manifestaciones contra Gran Bretaña y a favor de la Argentina en partidos de futbol.[261] En este caso, la noticia aludía a la quema de una bandera británica durante el partido de futbol Milan-Torino, que realizó parte del público. Seguidamente, el diario relata como también se entonaron durante el partido canticos a favor de nuestro país y como esto ayudaría a terciar la opinión del gobierno italiano, que comenzó siendo fuertemente probritánico.

Además de poder alegar a la cuestión de afinidad cultural entre la Argentina e Italia, tanto así como con España, para poder explicar el apoyo social y político de este país hacia la Argentina durante la guerra, podemos llegar a inferir que también puede explicarse a razón de la participación italiana en la Segunda Guerra Mundial, donde gran parte de su accionar bélico en el Mediterráneo y el norte de África se dio contra fuerzas británicas. Esto último obviamente, por ahora no es más que una especulación.

Ahora bien, otro país europeo que reflejó un apoyo hacia la Argentina en las páginas de Crónica fue la República de Irlanda. Este estado a primera vista no tiene tantos intereses en común con la Argentina, ni una afinidad cultural del mismo talante que si tienen Italia o España. Sin embargo, su historial conflictivo con Inglaterra, así como su propia dinámica política interna, hicieron que aparecieran manifestaciones a favor de la Argentina al estallar el conflicto, de las cuales Crónica no dudó reproducir en sus páginas. Una de estas noticias, fue la pérdida de apoyo gubernamental de parte del gobierno irlandés hacia Gran Bretaña, a consecuencia del hundimiento del Belgrano.[262] Aquí el diario refirió a las declaraciones del ministro de defensa irlandés, Patrick Power, que afirmó que el país le retiró su apoyo a los británicos luego de la salvaje agresión. La noticia continuaba con otros motivos que sustentaban el apoyo de Irlanda hacia la Argentina, como la confirmación de que la selección irlandesa de futbol vendría a jugar un partido a la Argentina y de que asimismo el gobierno irlandés pediría el levantamiento de las sanciones contra la Argentina por parte de la CEE. Asimismo, en otra noticia los representantes ante la ONU irlandeses solicitaron que Naciones Unidas intervenga de manera más intensa para evitar la escalada bélica y dar lugar a una negociación pacífica. Ese mismo día, debajo de aquella noticia, y titulada “La CEE no tiene por qué mancharse de sangre”, se replicaban declaraciones del representante irlandés ante el organismo, alegando que ahora que Gran Bretaña se había convertido en agresora, se proponía la suspensión de las sanciones económicas hacia la Argentina, haciendo fracasar el intento británico que pedía extenderlas en el tiempo.[263]

El caso irlandés ante la Guerra de Malvinas tiene un interés particular, dado que supo generar más controversia de la que podría suponerse. Por ejemplo, las noticias sobre el conflicto fueron el mayor atractivo para la sección internacional de diarios locales, pero aun así, varios de los medios más importantes de aquel país mantenían una postura más cercana al Reino Unido.[264] Sin embargo, el gobierno irlandés, si bien comenzó apoyando la postura británica, luego del hundimiento del ARA General Belgrano, la postura gubernamental irlandesa se tornó condenatoria de las acciones del Reino Unido.[265] Además, esta nueva postura del gobierno irlandés fue seguida por cierto apoyo popular.[266] Los apoyos hacia la Argentina por parte de Irlanda también llegaron desde lugares inesperados, según las publicaciones de Crónica. Como por ejemplo, el que relataba una noticia sobre una banda folclórica de aquel país, The Wolfe Tones, que realizó la presentación de su nuevo disco en la residencia del embajador argentino en Irlanda.[267] En aquel álbum, presentaron una canción titulada “Admiral William Brown”, que contaba la vida del creador de la Armada Argentina, de origen irlandés, donde enfatizaba su participación en la defensa de Buenos Aires durante las invasiones inglesas y relacionaba estos hechos con la crisis de las Malvinas. The Wolfe Tones, además de ser una banda de folk de aquel país, tiene un contenido artístico comprometido políticamente, ya que muchas de sus canciones aluden a los intentos de independencia de Irlanda y a acciones realizadas por el IRA, lo que puede explicar el origen de aquella canción sobre Brown, que sirvió para tratar de asimilar causas comunes entre los países contra las políticas de Gran Bretaña. Al margen de esto, Crónica aprovechó la noticia para terciar más a favor de la Argentina, escribiendo que la letra de la canción sobre el almirante Brown dice “Si te levantaras de tu tumba verías que los irlandeses son todavía esclavos mientras Inglaterra ya no domina las islas de Argentina”.[268] Esto es falso.[269] A pesar de esto, lo que sí logró reflejar el diario argentino es que además de los apoyos de la dirigencia política irlandesa, había apoyos sociales y hasta culturales hacia la causa argentina desde allí.

Para fines de mayo, estas noticias siguieron apareciendo, en este caso refiriendo a la participación de Irlanda en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, en la cual este país realizó un llamamiento al alto al fuego.[270]

En definitiva, las representaciones del Crónica en relación a la guerra de Malvinas también se dan en las noticias que refieren al ámbito internacional. Ya que es una guerra entre estados nación soberanos, lo que opinen el resto de los países del mundo es importante. Es entonces donde Crónica construyó un imaginario donde la Argentina es amplia favorita. De los países vecinos, todos demostraron su apoyo de variadas maneras, con declaraciones públicas de sus mandatarios, manifestaciones populares, y algunos hasta planteando apoyo material para el conflicto. La única excepción es Chile, que Crónica describió como un estado que colaboró con los británicos. Los apoyos vienen también desde el mundo socialista, con China y la Unión Soviética como principales referentes. Y de los principales países occidentales, si bien la gran mayoría, incluido los EEUU, estuvo más afín a los británicos, tenemos las interesantes excepciones de España, Italia e Irlanda, que por las cuestiones que vimos más arriba, tienen la balanza inclinada hacia la causa argentina.

Conclusiones

Habiendo analizado las noticias que el diario Crónica publicó sobre la Guerra de Malvinas durante el conflicto bélico, podemos establecer las siguientes conclusiones. En términos generales, el diario Crónica a lo largo de todo el conflicto se convirtió en un órgano de propaganda autónomo. Si bien, como vimos en el primer capítulo, la capacidad del Estado nacional de controlar el flujo de información que se generaba por el conflicto y de guiar directivas a los medios sobre cómo filtrar la información fue muy escaso e improvisado, Crónica, respetando su histórico perfil editorial, donde la causa Malvinas era muy importante, operó de todas las formas posibles para ayudar al esfuerzo de guerra nacional. Crónica no dejó de tener un perfil optimista y de hacer ver como la causa de Argentina era justa, mientras que la razón británica hacía agua por donde se la mire. En su recorrido, generó representaciones positivas para todo lo relacionado con nuestro país y negativas en lo que respecta a Gran Bretaña.

Si hablamos de Crónica referenciando al conflicto Malvinas en general, hay algunas cuestiones interesantes para mencionar. Si bien en el diario argentino la impronta de la guerra y lo bélico fue muy importante, eso no hizo que Crónica deje un lugar marginal a las noticias sobre las negociaciones, los posibles tratados de paz y alto al fuego. El diario remarcará que la Argentina tuvo siempre una voluntad negociadora que fue frenada por los británicos. Pero, ante el fomento del conflicto por parte de los británicos, Crónica siempre reiteró que la Argentina tenía la voluntad de defender las islas con las armas y que estaba en óptimas condiciones para realizarlo. Así es como ante cada noticia de los eventos de la guerra, las fuerzas argentinas siempre se encontraron defendiendo de manera exitosa la soberanía argentina, mientras que los británicos estuvieron peor ante cada acción, además de que sus acciones serían cada vez más barbáricas y ruines, a la vez que cobardes y tramposas.

En segundo lugar, hay que tener en cuenta lo preponderante que era en el perfil editorial de Crónica las noticias relacionadas con Malvinas. Hay una fuerte línea discursiva, que puede tener sus vaivenes para adaptarse a la finalidad principal que es defender y justificar la soberanía argentina de las islas. Entonces, podemos pasar de noticias donde se anuncian tratativas de paz inminentes, mientras que al otro día se puede hablar sobre que la guerra está al llegar. Lo mismo aplica a la imagen de los británicos. Sus operaciones militares pueden ser sumamente contradictorias. Estos pasan de ser de acusados de asesinos, alimañas y bárbaros cuando atacan, a ser tildados de cobardes y dubitativos cuando se plantean días sin acciones bélicas. En parte por los tiempos de guerra que corren, pero así también por su perfil editorial, donde la causa Malvinas siempre fue central, todo vale cuando se trató de desprestigiar al enemigo. Hay noticias que reflejaron una bipolaridad exasperante que tiene el simple objetivo de dejar bien parada a la Argentina.

En tercer lugar, hay que remarcar el optimismo irrenunciable de la línea de Crónica en lo que respecta a la situación general de la guerra. Si la Argentina va ganando, se reflejó que va ganando. Y si va perdiendo, también se reflejó que va ganando. En cada revés de acción bélica, el diario argentino construyó un andamiaje discursivo que hacía ver la situación de una manera positiva para el bando nacional. Desde el caso de la reconquista de las Georgias, siguiendo con la estabilización de la cabeza de playa enemiga en Playa San Carlos o el continuo avance hacia la capital de los soldados británicos, siempre hay una suerte de “segundo tiempo” o un estado de presente continuo donde las fuerzas argentinas resisten y pueden dar vuelta la situación. Hasta el hundimiento del ARA Gral. Belgrano, que se describió como desleal y tramposo, fue en realidad para Crónica la única forma de los británicos de resaltar algún éxito que hasta allí no tuvieron en el resto de sus operaciones.

Además, ante cada revés militar, Crónica tituló al día siguiente una gran victoria nacional. Si fue retomada por fuerzas británicas la capital de las Georgias, soldados argentinos aún continúan combatiendo en el interior de las mismas. Si los británicos hundieron el Belgrano, al día siguiente la contraofensiva argentina fue brillante y fue hundido el Sheffield. Si se estableció la cabeza de playa en San Carlos, los bombardeos argentinos generaron desastres entre los británicos desembarcados. Y si se comenzó a combatir en los alrededores de Puerto Argentino, la Fuerza Aérea argentina hundió el Invincible. Hasta el día de la rendición, Crónica informaba de que en realidad fue “frenada” la mayor ofensiva británica.

Este optimismo fuertemente pro argentino se reiterará en cada una de las representaciones que hemos analizado. Según lo visto en Crónica, los líderes nacionales tuvieron el temple y capacidad de manejar la situación, mientras que sus homólogos británicos, fuera la administración Thatcher o la monarquía, eran demonizados, ridiculizados y criticados apelando a estereotipos conocidos en los ámbitos bélicos, así como a estereotipos de género en lo que refería a Margaret Thatcher o a la Reina Isabel II.

Asimismo, si el ejército argentino era disciplinado, heroico, estaba bien pertrechado y combatía acorde a las convenciones militares vigentes, el ejército británico pasaba de ser una banda de inútiles ebrios a los bárbaros más sanguinarios que no respetaban nada, según como se fueron desarrollando los acontecimientos bélicos. Y durante el conflicto, el pueblo argentino demostró apoyo masivo y en diversas formas a la causa nacional, mientras que, si bien Crónica no se refirió de manera negativa hacia el pueblo inglés, sí destacaba los momentos donde sectores de su población entendían que la Argentina era la justa soberana de las islas y veían mal las medidas violentas del gobierno británico.

Finalmente, en las noticias sobre el escenario internacional se replicaba esta situación. La gran mayoría de los países apoyó de variadas maneras la causa argentina, salvo los Estados Unidos y otros países europeos que fueron clásicos aliados de Gran Bretaña. No obstante, en algunos de estos se dieron episodios de apoyo a la Argentina, como vimos en los casos de España, Italia e Irlanda.

En definitiva, Crónica se puso al hombro Malvinas como causa nacional, yendo más allá de lo que el Estado argentino, en función de las directivas de circulación de información y control de propaganda trató de hacer. Crónica reprodujo un nacionalismo exacerbado, llevado a un chauvinismo exultante, que a su vez se entrecruzó con diferentes estereotipos de la sociedad de aquel momento, como los que refieren a cuestiones de género, estereotipos clásicos usados en tiempos de guerra, hasta episodios de la historia argentina. También apeló al humor y a la picaresca como herramienta para informar sobre la guerra, estilo que fue habitual en sus publicaciones. Pero como dijimos, el caso de Crónica fue más allá, ya que la cuestión sobre la soberanía de las islas era una causa importante para el perfil editorial del diario mucho antes de desatada la guerra. Por lo tanto, en el calor del conflicto, Malvinas se defendió con la pluma del diario a toda costa. Tan fuerte se vivió el reclamo de soberanía en este diario argentino, que las palabras derrota o rendición para cuando finalizó el conflicto son difíciles de encontrar en sus páginas y titulares.


  1. ULANOVSKY, Carlos, Paren las rotativas. Una historia de grandes diarios, revistas y periodistas argentinos, Planeta-Emecé, Buenos Aires, 1997, p. 58.
  2. ULANOVSKY, Carlos, Paren las rotativas…, op. cit., p. 58.
  3. Para más sobre esto, véase SAÍTTA, Sylvia, Regueros de tinta: El diario Crítica en la década de 1920, Sudamericana, Buenos Aires, 1998.
  4. ULANOVSKY, Carlos, Paren las rotativas, op. cit., pp. 57-58.
  5. ULANOVSKY, Carlos, Paren las rotativas…, op. cit., p. 58.
  6. GARCIA, Héctor Ricardo, La culpa la tuve yo, Editorial Planeta, Buenos Aires, 2012, p. 36.
  7. TATO, María Inés, “Las raíces de la cultura de guerra: el caso de Malvinas”, en TATO, María Inés (Dir.), El espejo de la guerra: sociedad y cultura en el siglo XX, Buenos Aires, SB, 2023, pp. 154-155.
  8. ULANOVKY, Carlos, Paren las rotativas…, op. cit., p. 68.
  9. “Invadir las Malvinas”, en Crónica, 16 de diciembre de 1974.
  10. TATO, María Inés, “Las raíces de la cultura…”, op. cit., p. 160.
  11. Ibíd., pp. 157 – 160.
  12. “¡Atrévase Isabel! ¡Todos la vamos a apoyar!”, en Crónica, 16 de diciembre de 1974.
  13. BORRELLI, Marcelo, “En asedio permanente: La prensa argentina durante el gobierno de Isabel Perón (1974-1976)”, en Punto Cero, Año 20 – N° 31, Universidad Católica Boliviana “San Pablo”, Cochabamba, 2015.
  14. JOFRE, Jorge, “Cultura y censura en los sesenta”, en Historia Regional, Sección Historia,
    ISP Nº 3, Año XXI, Nº 26, 2008.
  15. EDIDELMAN, Ariel, “Moral católica y censura municipal de las revistas eróticas en la ciudad de Buenos Aires durante la década del sesenta”, en D’ANTONIO, Débora [comp.], Deseo y represión: sexualidad, género y Estado en la historia argentina reciente, Buenos Aires, Imago Mundi, 2015.
  16. ULANOVSKY, Carlos, Paren las rotativas…, op. cit., pp. 64-65.
  17. ULANOVSKY, Carlos, Paren las rotativas…, op. cit., p. 65.
  18. CAPOTONDO, Fernando, “La culpa la tuvo Héctor Ricardo García”, Lunes, 7 de Mayo de 2012 (https://seniales.blogspot.com/2012/05/la-culpa-la-tuvo-hector-ricardo-garcia.html), consultado el 5 de Agosto de 2021.
  19. ULANOVSKY, Carlos, Paren las rotativas…, op. cit., pp. 81-82.
  20. BORRELLI, Marcelo, “En asedio permanente: La prensa…”, op. cit., p. 78.
  21. Comunicado Nº 19 de la Junta Militar, 24 de marzo de 1976.
  22. ULANOVSKY, Carlos, Paren las rotativas…, op. cit., p. 92.
  23. DE LOS SANTOS ROJAS, María Paula, “La censura cultural durante la dictadura militar argentina: 1976-1983”, en Philologica Urcitana. Revista Semestral de Iniciación a la Investigación en Filología, Vol. 12, Departamento de Filología, Universidad de Almería, 2015, p. 61.
  24. DE LOS SANTOS ROJAS, María Paula, “La censura cultural…”, op. cit., p. 61.
  25. PASSARO, María Marta, “La embestida de la Dictadura contra el diario La Opinión. Las dos primeras intervenciones militares (1977-1978)”, en Tram[p]as de la comunicación y la cultura, Nº 78, FPyCS | Universidad Nacional de La Plata, 2016, p. 95.
  26. FRANCO, Marina, “La “campaña antiargentina”: la prensa, el discurso militar y la construcción de consenso”, en Derecha, fascismo y antifascismo en Europa y Argentina, CASALI DE BABOT, Judith; GRILLO, María Victoria (eds.), Argentina, Universidad de Tucumán, 2002, pp. 195-225.
  27. ULANOVSKY, Carlos, Paren las rotativas…, op. cit., p. 97.
  28. Para más información sobre el tema, véase GASPARINI, Juan, David Graiver: El banquero de los Montoneros, Buenos Aires, Grupo Editorial Norma, 2007.
  29. ULANOVSKY, Carlos, Paren las rotativas…, op. cit., p. 98.
  30. “Argentinazo: ¡Las Malvinas recuperadas!”, en Crónica, 2 de abril de 1982.
  31. “Diversas personalidades apoyan la firme actitud de nuestro país y dan su adhesión”, en Crónica, 2 de abril de 1982.
  32. “Historia de la grosera usurpación que jamás se convirtió en derecho”, en Crónica, 2 de abril de 1982.
  33. “Argentinazo, ¡las Malvinas recuperadas!”, en Crónica, 2 de abril de 1982.
  34. “Argentinazo, ¡las Malvinas recuperadas!”, “En curso hacia donde mueren las palabras”, “2000 soldados listos”, en Crónica, 2 de abril de 1982.
  35. “Historia de la grosera usurpación que jamás se convirtió en derecho”, en Crónica, 2 de abril de 1982.
  36. “Estallaron los corazones de emoción y patriotismo”, en Crónica, 3 de abril de 1982.
  37. “Fervor en el Sur del país”, “Cubiertas de gloria”, “La hora de las armas”, en Crónica, 3 de abril de 1982.
  38. “Ingleses están en pie de guerra; Galtieri: El país en armas”, “Hermana querida has vuelto a casa”, en Crónica, 4 de abril de 1982.
  39. “Flota pirata zarpa hoy: Quieren guerra…”, en Crónica, 5 de abril de 1982.
  40. “Ejercicios de defensa comenzaron en el Sur”, en Crónica, 6 de abril de 1982; “¿Tregua?”, “Piratas: Zafarrancho y guerra económica”, “Se incrementan aprestos bélicos”, en Crónica, 7 de abril de 1982.
  41. “Galtieri: A las armas y a dar batalla”, “Preparativos de Guerra”, en Crónica, 9 de abril de 1982.
  42. “Galtieri-Haig: No surgió solución; sigue el dialogo”, “Nuestras armas están listas”, “El país en una tensa espera: La paz o la guerra”, en Crónica, 11 de abril de 1982
  43. “¡América en armas contra ingleses!”, “Armas empuñadas para responder al agresor”, en Crónica, 12 de abril de 1982.
  44. “Angustia torturante: ¿La Guerra o la Paz?”, en Crónica, 15 de abril de 1982; “¡No pasarán! Nuestras aguas están minadas”, en Crónica, 16 de abril de 1982; “Madrugada: Negociación entró en punto muerto”, “Negociación: Punto muerto y pesimismo”, “Buscan enfrentamiento”, en Crónica, 17 de abril de 1982.
  45. “Diálogo abierto: no hay soluciones”, “El papa pidió paz a Galtieri”, “Fervor patriótico y alto espíritu de lucha”, en Crónica, 18 de abril de 1982; “Inglaterra rechaza nuestra propuesta”, “Tenemos la victoria anticipada”, en Crónica, 20 de abril de 1982.
  46. “¡Resistiremos!”, en Crónica, 21 de abril de 1982; “Mañana la flota inglesa comienza ‘alerta de guerra’”, “Comienzan ingleses el estado de guerra”, en Crónica, 22 de abril de 1982; “Ingleses anuncian inminente desembarco en las islas Georgias”, “Agresión: Alerta al mundo”, “Anuncian desembarco en Georgias en horas”, “Posible acción bélica”, “De fuentes navales: es maniobra intimidatoria”, “Tomar las Georgias no les será fácil”, “Grave peligro para la Paz”, en Crónica, 24 de abril de 1982.
  47. “Para la Argentina esto representa una guerra total”, en Crónica, 26 de abril de 1982.
  48. “Para la Argentina esto representa una guerra total”, en Crónica, 26 de abril de 1982.
  49. “Ingleses atacan y recapturan puerto de Islas Georgias”, “Para la Argentina esto representa una guerra total”, “Agresión: Flagrante Violación”, en Crónica, 26 de abril de 1982.
  50. “Ingleses anuncian que mañana van a atacar Malvinas”, “Argentina comenzó su gran batalla diplomática en OEA”, “Resisten Georgias”, “Insólito llamado a la Paz”, en Crónica, 27 de abril de 1982; “Inminente enfrentamiento armado”, “Islas Georgias: Hay considerable cantidad de bajas”, “Georgias. Dura lucha y grandes bajas inglesas”, “Comodoro: Firmeza y calma, nadie se va”, “Pretensión pirata: Negociar y guerrear”, “Votan en la OEA. Virtual triunfo de Argentina”, en Crónica, 28 de abril de 1982.
  51. “La Nación en alerta rojo”, en Crónica, 30 de abril de 1982.
  52. “Ingleses anuncian cerco y bombardeo a Islas Malvinas”, “El país en máxima alerta”, “El último intento por evitar la guerra”, “Asesinan a un prisionero”, “Argentina lista para entrar en combate”, en Crónica, 29 de abril de 1982; “Pese a todo se sigue negociando”, “Respuesta: Todo buque o avión inglés es hostil”, en Crónica, 30 de abril de 1982.
  53. “Primera jornada de doble bloqueo, sin incidentes”, “Gral. Ortiz: La lucha es la única alternativa”, y “Una guerra que tenemos que ganarla entre todos”, en Crónica, 1 de mayo de 1982.
  54. “A sangre y fuego”, “Malvinas: los rechazamos a sangre y fuego”, “Drástico rechazo militar a agresión”, en Crónica, 2 de mayo de 1982
  55. “Ingleses torpedearon el crucero General Belgrano”, “Tregua durante el día, por la derrota inglesa”, en Crónica, 3 de mayo de 1982.
  56. “Confirmado: Hundieron al crucero general Belgrano”, “Hay Sobrevivientes”, “Alevosía: También atacaron al aviso Sobral, que desarmado, iba en misión de rescate a náufragos”, “Alevoso hundimiento del General Belgrano”, “Masacre de oriundos británicos”, “Heroica acción de avión Pucará”, en Crónica, 4 de mayo de 1982.
  57. “Fracaso otro ataque: Catástrofe inglesa”, en Crónica, 5 de mayo de 1982.
  58. “¡Fue Mortífero el contraataque de Argentina!”, “Londres cambió los vítores por angustia”, “Fracasó otro ataque: Catástrofe inglesa”, “El primer día de la batalla de Malvinas”, “Así fueron las acciones bélicas en la primera batalla de las Malvinas”, en Crónica, 5 de mayo de 1982.
  59. “Economía de guerra”, “Argentina aceptó la intervención de ONU para salida pacífica”, “Estamos muy bien y sin ningún problema”, “El balance de la guerra expone a la Thatcher a pedir tregua”, “Plan de paz en marcha”, en Crónica, 6 de mayo de 1982.
  60. “Malvinas: Suman 19 los muertos y hay 37 heridos”, “Muertos por la patria”, en Crónica, 7 de mayo de 1982.
  61. “Amplían la zona de Guerra”, “¡Heroico rechazo!”, “Otro bluff: Aumentan zona de exclusión”, “Hablan de paz y buscan la Guerra”, en Crónica, 8 de mayo de 1982.
  62. “Ingleses siguen con sus amenazas bélicas”, “Ascensión, un arsenal: Thatcher quiere guerra”, “En excelentes aptitudes y condiciones”, en Crónica, 9 de mayo de 1982.
  63. “Ingleses atacan y hunden a inofensivo pesquero argentino”, “Nuevo ataque a Malvinas: Usaron bombas prohibidas”, “Bombardean a inocentes”, “Inglaterra rompió la tregua”, “Los británicos creen que solo un milagro puede evitar la guerra”, “La paz debe ser hoy”, en Crónica, 10 de mayo de 1982.
  64. “Ingleses anunciaron otro intento de invasión”, “Malvinas: Más ataques y anuncios de invasión”, en Crónica, 11 de mayo de 1982; “Oficial: Perú nos enviará ayuda militar”, “…Y no arriarán jamás tu pabellón”, en Crónica, 12 de mayo de 1982; “Malvinas: Nueva batalla aeronaval”, “Hubo ayer acciones de guerra en Malvinas”, “Perspectivas de Paz” en Crónica, 13 de mayo de 1982.
  65. “…Y no arriaran jamás tu pabellón”, en Crónica, 12 de mayo de 1982.
  66. “Nuevo ataque británico a las Malvinas”, “Isla de los Estados: Temen lo peor”, “Piratas volvieron a atacar Malvinas”, “Nos podemos sostener seis años”, en Crónica, 16 de mayo de 1982.
  67. “Malvinas: nuevos ataques cobardes”, “Isla de los Estados: hundido, hay sobrevivientes”, “Isla de los Estados: hundido”, en Crónica, 17 de mayo de 1982.
  68. “Anuncian ataque masivo a piratas”, “Vamos a hacer un ataque masivo”, “ONU: la paz está aún muy lejana”, en Crónica, 18 de mayo de 1982.
  69. “Piratas en estado de pre-invasión”, “Es impresionante la cantidad de bajas humanas y de material bélico que ya perdieron los ingleses”, “Tendrán un soberano escarmiento”, en Crónica, 19 de mayo de 1982.
  70. “Repelen ataque inglés: ‘Postergan’ invasión”, “Fue repelido un nuevo ataque”, “Medida ejemplar contra los ingleses”, “Con todo, temen a la aviación”, en Crónica, 20 de mayo de 1982.
  71. “Hay un nuevo plan de Paz”, “Gran Bretaña mato negociación: Ordeno ataque y el desembarco”, “Si desembarcan ‘Sera una masacre’.”, “Menéndez: los soldados, muy bien”, en Crónica, 21 de mayo de 1982.
  72. “Gran revés del invasor en la primera batalla”, “Demoledora derrota de la flota pirata”, “Parte de Guerra”, “Cronología de un dramático día”, “Londres admite desastre”, en Crónica, 22 de mayo de 1982.
  73. “El Canberra fue atacado por ocho aviones: ¿Averiado?”, “Están cercados marines que lograron desembarcar”, “Piratas acorralados”, en Crónica, 23 de mayo de 1982; “La marina inglesa continúa sufriendo importantes bajas”, “Saturados a bombardeos; daños a buques ingleses”, “Ataques aéreos contra piratas acorralados”, “Más daños de los que pensaban”, en Crónica, 24 de mayo de 1982.
  74. “¡Destruimos al Camberra!”, “los ingleses ya sufrieron 200 muertos y 800 heridos”, “El Camberra fue atacado y destruido”, “Ataques a puerto San Carlos para evitar profundización”, “200 muertos y 800 heridos”, “Nott reconoce “trágicas pérdidas”, en Crónica, 25 de mayo de 1982.
  75. “Aplastantes triunfos en el aire y el mar”, “Triunfan nuestras armas por aire, mar y tierra”, “La situación está bajo control”, en Crónica, 26 de mayo de 1982.
  76. “Barrenan playa para tirar los piratas al mar”, “Es inminente la contraofensiva argentina”, “Londres admite grandes pérdidas”, “Enorme costo bélico de los piratas”, en Crónica, 27 de mayo de 1982.
  77. “Ayer: Cientos de ingleses muertos”, “Lucha en la cabecera con cientos de bajas inglesas”, “Atacarían el continente”, en Crónica, 28 de mayo de 1982.
  78. “Cruenta lucha”, “Madrugada: Ofensiva invasora sobre Ganso Verde”, “Encarnizada lucha en torno a Ganso Verde”, “Flota Pirata: el 50 %, inutilizada”, en Crónica, 29 de mayo de 1982.
  79. “Toda la defensa está en torno a Puerto Argentino”, “Defendemos Puerto Argentino”, “De rodillas solo ante Dios”, en Crónica, 30 de mayo de 1982.
  80. “¿Invencible? ¡No para los argentinos!”, “Tremendo castigo aéreo sufrió la flota enemiga”, en Crónica, 31 de mayo de 1982.
  81. “Batalla decisiva”, “¡Estos sí que son invencibles!”, “Las defensas argentinas esperan el asalto inglés”, “La proeza que venció al ‘invencible’”, “Van rumbo a la muerte”, en Crónica, 1 de junio de 1982.
  82. “Británicos asesinos: Masacran prisioneros”; “Son asesinos de la peor calaña”, en Crónica, 3 de junio de 1982.
  83. “Massera: Indignación contra el ‘coro de pusilánimes”, en Crónica, 5 de junio de 1982.
  84. “Fue rechazado avance inglés”, en Crónica, 2 de junio de 1982; “Británicos asesinos: Masacran prisioneros”, “Inminente intento de asalto inglés a Puerto Argentino”, “Son asesinos de la peor calaña”, en Crónica, 3 de junio de 1982; “Cañonean posición enemiga”, en Crónica, 4 de junio de 1982.
  85. “Reagan y la Thatcher han masacrado la paz”, “Nuestra aviación castigó duramente a los ingleses”, “Invasores: Tuvieron lluvia de bombas”, “Los ingleses siguen amagando”, en Crónica, 5 de junio de 1982; “Bombardeos y lucha con el enemigo”, “Desgastados por bombardeos”, en Crónica, 7 de junio de 1982; “Otro combate, fuga enemiga y harrier al mar”, “Galtieri: No hay dudas del triunfo final”, en Crónica, 8 de junio de 1982.
  86. “Una Fragata hundida y otras tres naves fueron destruidas”, en Crónica, 9 de junio de 1982; “Murieron más de 400 ingleses”, “Bahía Agradable: más de 400 mercenarios muertos”, “La Argentina no capitulará”, en Crónica, 10 de junio de 1982; “Desastre inglés”, “Desastrosa situación de la fuerza enemiga”, en Crónica, 11 de junio de 1982.
  87. “¡Bestias!: Ingleses atacan barco hospital argentino”, “¡Te amamos como a las Malvinas!”, “Asesinos y cobardes: atacan a un hospital”, en Crónica, 12 de junio de 1982.
  88. “Ingleses ciegos de odio: Matan hasta compatriotas”, “Ingleses atacan y asesinan a kelpers”, “Ligero avance inglés. Se mantienen las defensas”, en Crónica, 13 de junio de 1982.
  89. “Frenada la mayor ofensiva inglesa”, en Crónica, 14 de junio de 1982.
  90. “¡Tregua!”, en Crónica, 15 de junio de 1982.
  91. “Reacción popular por caída de Puerto Argentino”, en Crónica, 16 de junio de 1982.
  92. “Crisis: Costa Méndez ratificó su renuncia”, en Crónica, 17 de junio de 1982.
  93. “Oficial: Dictarán una ley sobre desaparecidos, nuevo plan político, estudian norma electoral”, en Crónica, 17 de junio de 1982.
  94. “Culpabilidad”, en Crónica, 17 de junio de 1982.
  95. GARCIA GORDILLO, María del Mar, “Mecanismos de creación de héroes y anti-héroes para la opinión pública internacional en periodos de guerra”, en Ámbitos, N° 12, 1er y 2do semestres, 2004, Universidad de Sevilla, Sevilla, p. 41.
  96. BAHADOR, Babak, “The media and deconstruction of the enemy image”, en Communication and Peace: Mapping an emerging field, Routledge, New York, 2015, p. 120.
  97. AUDOIN-ROUZEAU, Stéphane, BECKER, Annette, “Violencia e consentimiento: a ‘Cultura de Guerra’ do primeiro conflito mundial”, en RIOUX, Jean-Pierre; SIRINELLI, Jean- François, (Dirs.), Para uma história cultural, Editorial Estampa, Lisboa, 1998, p. 238.
  98. TATO, María Inés, “Las raíces de la cultura…”, op. cit., p. 153.
  99. FOX, Jo, WELCH, David, “Justifying War: Propaganda, Politics and The Modern Age”, en FOX, Jo, WELCH, David, (Eds.), Justifying War: Propaganda, Politics and The Modern Age, Palgrave Macmillan, Nueva York, 2012, pp. 1-2.
  100. “Tenemos clara la actitud asumida”, en Crónica, 3 de abril de 1982.
  101. “Oración a la virgen, tras el discurso a la ciudadanía”, en Crónica, 3 de abril de 1982.
  102. “Mi general, qué grande sos”, en Crónica, 3 de abril de 1982.
  103. “Como Peron, Galtieri puede unir al pueblo y a las F.F.A.A.”, en Crónica, 6 de abril de 1982.
  104. “Galtieri- Haig: No surgió solución; sigue el diálogo”, en Crónica, 11 de abril de 1982.
  105. “Fin a colonias en América”, en Crónica, 15 de abril de 1982.
  106. “Reagan hablo por teléfono con Galtieri y le dijo que tiene esperanzas de hallar ‘solución justa y pacífica para esta disputa’; ¿A cuántos les dirá lo mismo…?”, en Crónica, 16 de abril de 1982.
  107. “Galtieri: Elecciones”, en Crónica, 9 de mayo de 1982;
  108. “Cese al fuego para una paz justa”, en Crónica, 24 de mayo de 1982; “Galtieri informó al Papa de ‘Nuestra razón’ en Malvinas”, en Crónica, 14 de junio de 1982.
  109. “Galtieri: No vamos a abandonar las islas”, en Crónica, 19 de abril de 1982.
  110. “Nos podemos sostener 6 años”, en Crónica, 16 de mayo de 1982.
  111. “Si, de Argentina a quien nos quiera brindar la mano”, en Crónica, 3 de junio de 1982.
  112. VUORINEN, Marja, (Ed.), Enemy images in war propaganda, Cambridge Scholars Publishing, Newcastle upon Tyne, 2012, p. 1.
  113. VUORINEN, Marja, (Ed.), Enemy images in war…, op. cit., p. 2.
  114. KEEN, Sam, Faces of the Enemy. Reflections of the Hostile Imagination, Harper and Row, San Francisco, 1986.
  115. KEEN, Sam, Faces of…, op. cit., p. 28.
  116. Estos arquetipos ideados por Keen son el enemigo como extraño, como agresor, como enemigo de Dios, como bárbaro, como avaricioso, como criminal, como torturador, como violador, como bestia, como muerte, y como digno oponente. De estos, varios aparecen en las representaciones del diario, algunos asumiendo varios arquetipos a la vez. Y solo el primer y el último arquetipo, el de extraño y el de digno oponente, son los más difíciles de encontrar en las publicaciones de Crónica.
  117. “El parlamento critico severamente a la Premier de su Graciosa Majestad”, en Crónica, 4 de abril de 1982.
  118. “Thatcher está segura de no fracasar en el intento de recuperación mientras los laboristas de derecha no apoyan una acción de guerra”, en Crónica, 6 de abril de 1982.
  119. “Ejercicios de defensa comenzaron en el Sur”, en Crónica, 6 de abril de 1982.
  120. MISTRETTA, Felipe, “Crónica y la construcción de la imagen del enemigo a través de la figura de Margaret Thatcher durante la Guerra de Malvinas”, en TATO, María Inés; DALLA FONTANA, Luis (Dirs.), La cuestión Malvinas en la Argentina del siglo xx. Una historia social y cultural, Prohistoria Ediciones, Rosario, 2020.
  121. “Convicción: Monseñor plaza: ‘Locura tal, solo en cabeza de mujer’”, en Crónica, 16 de abril de 1982.
  122. “Insólito llamado a la paz”, en Crónica, 27 de abril de 1982.
  123. “laboristas intiman a la Thatcher para que detenga su ataque a las Malvinas”, en Crónica, 29 de abril de 1982.
  124. “Thatcher, sedienta de sangre”, en Crónica, 30 de abril de 1982.
  125. “Acudir a la ONU”, en Crónica, 4 de mayo de 1982.
  126. “Se cae gobierno de la Thatcher”, en Crónica, 6 de mayo de 1982.
  127. “A la ‘Dama de Hierro’ le mueven las tuercas”, en Crónica, 11 de abril de 1982.
  128. “La Dama de hierro hecha un flan”, en Crónica, 28 de abril de 1982.
  129. VUORINEN, Marja, (Ed.), Enemy images in war…, op. cit., p. 4.
  130. “La Dama de la Muerte”, en Tal Cual, citado en Crónica, 7 de mayo de 1982.
  131. “La Thatcher peor que Hitler”, en Tal Cual, citado en Crónica, 14 de mayo de 1982.
  132. “Más mala que el diablo”, en Tal Cual, citado en Crónica, 28 de mayo de 1982.
  133. KEEN, Sam, Faces of…, op. cit., pp. 148-152.
  134. KEEN, Sam, Faces of…, op. cit., p. 53.
  135. KEEN, Sam, Faces of…, op. cit., p. 59.
  136. “Oda a un pichón de corsario”, en Crónica, 14 de abril de 1982.
  137. “Un principito vulgar”, en Crónica, 20 de abril de 1982.
  138. “A la soberana inglesa le vamos a dar ‘caldo a la reina’ ese que se hace con 2 huevos”, en Crónica, 21 de abril de 1982.
  139. “Con los barcos piratas viene el príncipe Andrés; su hermano Carlos se quedó, pues tienen miedo que nuestros soldados le toquen Diana”, en Crónica, 21 de abril de 1982.
  140. “El ‘Principito’ pierde la calma fácilmente y sigue en retaguardia”, en Crónica, 4 de mayo de 1982.
  141. “El Príncipe Carlos está preocupado por su hermano Andrés”, en Crónica, 5 de mayo de 1982.
  142. “Otro principito saco suficiente”, en Crónica, 20 de mayo de 1982.
  143. “Piden retiro del Principito”, en Crónica, 1 de junio de 1982.
  144. “En curso hacia donde mueren las palabras”, en Crónica, 2 de abril de 1982.
  145. “Héroes caídos en el asalto inicial”, en Crónica, 3 de abril de 1982.
  146. “Tu sangre derramada no ha sido en vano”, en Crónica, 3 de abril de 1982.
  147. “Adiós al héroe inmolado”, en Crónica, 4 de abril de 1982.
  148. “Los ingleses mataron a mi papá”, en Tal Cual, citado en Crónica, 8 de abril de 1982.
  149. PALMISCIANO, Cristian, “Hoy te convertís en Héroe. La construcción de la figura heroica de Giachino”, en Sudamérica: Revista de Ciencias Sociales, Universidad Nacional de Mar del Plata, Núm. 5, 2016, pp. 155-178.
  150. PALMISCIARO, Cristian, “Hoy te convertís…”, op. cit., p. 158.
  151. PALMISCIARO, Cristian, “Hoy te convertís…”, op. cit., p. 163-164.
  152. PALMISCIARO, Cristian, “Hoy te convertís…”, op. cit., p. 156.
  153. “Emotivo adiós a un héroe de la patria: El conscripto Almonacid.”, en Crónica, 10 de abril de 1982.
  154. “Yo supe lo que es la guerra y la muerte”, en Tal Cual, citado en Crónica, 16 de abril de 1982.
  155. “Los malvinenses afirman que no los tratamos mal”, en Crónica, 18 de abril de 1982.
  156. PURSEIGLE, Pierre, “Mirroring societies at war: pictorical humour in the British and French popular press during the First World War”, en Journal of European Studies, vol. 31, num. 123, 2001, p. 289.
  157. PURSEIGLE, Pierre, “Mirroring societies at war …”, op. cit., p. 323.
  158. Ibíd., p. 308.
  159. “Piratas malvineros con ‘vacaciones’ en Uruguay”, en Crónica, 4 de abril de 1982.
  160. “Flota rusa en el área de Malvinas”, en Crónica, 14 de abril de 1982.
  161. “Simulacro de ataque: así disimulan su impotencia”, en Crónica, 18 de abril de 1982.
  162. “Londres no excluye combates”, en Crónica, 18 de abril de 1982.
  163. “La Navy no ataca pero igual tiene bajas: cayó helicóptero”, en Crónica, 25 de abril de 1982.
  164. VUORINEN, Marja, (Ed.), Enemy images in war…, op. cit., p. 2.
  165. “Confirmado hundieron el crucero General Belgrano, hay sobrevivientes”, en Crónica, 4 de mayo de 1982.
  166. KEEN, Sam, Faces of…, op. cit., p. 94.
  167. “Nuevo ataque a Malvinas: Usaron Bombas prohibidas”, en Crónica, 10 de mayo de 1982.
  168. “Bombardean a inocentes”, en Crónica, 10 de mayo de 1982.
  169. “Bombardean a inocentes”, en Crónica, 10 de mayo de 1982.
  170. “Condenan el envío de mercenarios Gurkhas”, en Crónica, 14 de mayo de 1982.
  171. “Cuando se nace pirata: Soldados ingleses robaron 2000 cucharas”, en Crónica, 17 de mayo de 1982.
  172. “Metieron la cuchara…”, en Crónica, 19 de mayo de 1982.
  173. KEEN, Sam, Faces of…, op. cit., pp. 105-106.
  174. KEEN, Sam, Faces of…, op. cit., pp. 106.
  175. GUBER, Rosana, De chicos a veteranos: Nación y memorias de la Guerra de Malvinas, Ediciones Al Margen, La Plata, 2009, p. 26.
  176. “Estallaron los corazones”, en Crónica, 3 de abril de 1982.
  177. “Corrientes: Hay otra Malvinas”, en Crónica, 3 de abril de 1982.
  178. “Fervor popular por la epopeya malvinense”, en Crónica, 5 de abril de 1982.
  179. BRITOS, Maximiliano, “Cada uno en lo suyo defendiendo lo nuestro: El deporte durante la guerra de Malvinas a través de la mirada de la prensa deportiva”, en TATO, María Inés, DALLA FONTANA, Luis Esteban, (Dir.), La cuestión Malvinas en la Argentina del siglo XX. Una historia social y cultural, Rosario, Prohistoria ediciones, 2020, p. 103.
  180. BRITOS, Maximiliano, “Cada uno en lo suyo defendiendo…”, op. cit., p. 110.
  181. “Se inscribieron 71 maestros bilingües”, en Crónica, 6 de abril de 1982.
  182. “Ofrece su vida y solo pide se encarguen de sus niños”, en Crónica, 9 de abril de 1982.
  183. “Entrerriano con 13 hijos, se brinda”, en Crónica, 9 de abril de 1982.
  184. “Carta a los soldados de un ‘granaderito’”, en Crónica, 17 de abril de 1982.
  185. “Dos chicos donan hondas ‘por si no hay balas’”, en Crónica, 23 de abril de 1982.
  186. “Tiene diez años y es voluntario”, en Crónica, 23 de abril de 1982.
  187. DESIDERATO, Agustín, “La movilización de los niños durante la guerra de Malvinas. Un análisis a través de la revista Billiken y el suplemento Croniquita”, en TATO, María Inés, DALLA FONTANA, Luis Esteban, (Dir.), La cuestión Malvinas en la Argentina del siglo XX. Una historia social y cultural, Rosario, Prohistoria ediciones, 2020, p. 81.
  188. DESIDERATO, Agustín, “La movilización de los niños…”, op. cit., p. 89.
  189. Ibíd., op. cit., p. 97.
  190. “Isleño socio de Banfield”, en Crónica, 5 de abril de 1982.
  191. “Inmigrantes irlandeses: no a la decisión de Dublín”, en Crónica, 10 de abril de 1982.
  192. “Dinamarqués: Una Honrosa actitud”, en Crónica, 15 de abril de 1982.
  193. “Pese a todo, Evita sigue siendo un éxito de público en Inglaterra”, en Crónica, 18 de abril de 1982.
  194. “Prohibieron una marcha pacifista”, en Crónica, 6 de mayo de 1982.
  195. “Ha llegado el momento de la paz”, en Crónica, 6 de mayo de 1982.
  196. “Ha llegado el momento de la paz”, en Crónica, 6 de mayo de 1982.
  197. “Estudiantes británicos no quieren combatir; aumentan sueldos a militares de rango, pero echarán el 60% de los marines invasores”, en Crónica, 13 de mayo de 1982.
  198. “Londres: Marcha pacifista”, en Crónica, 24 de mayo de 1982.
  199. “Todo el Mundo nos apoya”, en Crónica, 2 de abril de 1982.
  200. Tanto España como Italia y Chile serán una suerte de excepciones a la regla en las representaciones del diario, ya que los dos países europeos tendrán una mirada muchas veces positiva hacia el accionar de la Argentina, mientras que Chile será representado como el aliado probritánico en el continente sudamericano.
  201. “Todo el Mundo nos apoya”, en Crónica, 2 de abril de 1982.
  202. “Bolivia plenamente solidaria”, “Cuba: Justa reclamación”, en Crónica, 9 de abril de 1982.
  203. “Brasil: recomiendan usar fuerzas interamericanas”, en Crónica, 2 de abril de 1982.
  204. MORGENFELD, Leandro, “La visita del Secretario de Estado Alexander Haig en el marco de la frustrada mediación de Estados Unidos en el conflicto de Malvinas”, en Ciclos, Vol. XXIX, N° 58, 2022, p. 73.
  205. MORGENFELD, Leandro, “La visita del Secretario de…”, op. cit., p. 76.
  206. “EEUU deplora acción”, en Crónica, 3 de abril de 1982.
  207. “Moscú sigue con prudencia el conflicto”, en Crónica, 3 de abril de 1982.
  208. “¡Qué represalia! Zelanda rompió relaciones”, en Crónica, 5 de abril de 1982.
  209. “Geográficamente nos dan la razón”, en Crónica, 5 de abril de 1982.
  210. “Chinos y rusos a favor; los franceses piratean”, en Crónica, 5 de abril de 1982; “Latinoamérica respalda la acción de soberanía”, en Crónica, 5 de abril de 1982.
  211. “Rusia acuso, oficialmente, a Gran Bretaña por el conflicto”, “Polonia advierte y nos da su apoyo”, en Crónica, 8 de abril de 1982.
  212. “Perú nos ofrece respaldo militar”, en Crónica, 8 de abril de 1982.
  213. VELASQUEZ VILLALBA, Fernando José, La participación peruana en la Guerra de las Malvinas. ¿Solidaridad o interés estratégico?, Tesis de licenciatura, Pontificia Universidad Católica del Perú, Facultad de Letras y Ciencias Humanas, Lima, 2005, p. 87.
  214. VELASQUEZ VILLALBA, Fernando José, La participación peruana en la…, p. 126.
  215. VELASQUEZ VILLALBA, Fernando José, La participación peruana en la…, p. 127.
  216. “Flota peruana se moviliza hacia el sur”, en Crónica, 9 de abril de 1982.
  217. “Peruanos prestan entusiasta apoyo”, en Crónica, 6 de mayo de 1982.
  218. VELASQUEZ VILLALBA, Fernando José, La participación peruana en la…, p. 103.
  219. Para más detalle sobre esto, véase VELASQUEZ VILLALBA, Fernando José, La participación peruana en la…, pp. 97-116.
  220. “Para el ex presidente peruano no hay dudas: Las Malvinas son argentinas”, en Crónica, 15 de mayo de 1982.
  221. “Peruano Junto a Malvinas”, en Crónica, 20 de mayo de 1982.
  222. “Perú al lado de la Argentina, para la paz o para la guerra”, en Crónica, 17 de mayo de 1982.
  223. “Boicot de médicos peruanos para los remedios inglesas”, en Crónica, 31 de mayo de 1982l.
  224. “Flota rusa en el área de Malvinas”, en Crónica, 14 de abril de 1982.
  225. “También estarían operando cazas peruanos”, en Crónica, 14 de abril de 1982.
  226. “Perú está en condiciones de suministrarnos más misiles”, en Crónica, 11 de mayo de 1982.
  227. “Oficial: Perú nos enviará apoyo militar”, en Crónica, 12 de mayo de 1982.
  228. MORGENFELD, Leandro, “La visita del Secretario de…”, op. cit., pp. 75-76.
  229. “Misiles Exocet: Barco peruano podría recoger una carga de proyectiles en Italia”, en Crónica, 29 de mayo de 1982.
  230. “Brasil: Zarpó Flota ¿Pacto secreto?”, en Crónica, 14 de abril de 1982.
  231. “Bombarderos bolivianos: Listos para despegar”, en Crónica, 14 de abril de 1982.
  232. “Venezuela: Boicot a aviones piratas”, en Crónica, 7 de mayo de 1982.
  233. “Venezuela lista para enviarnos ayuda, hasta una Miss nos apoya”, en Crónica, 9 de mayo de 1982.
  234. “Venezuela es solidaria en forma activa”, en Crónica, 11 de mayo de 1982.
  235. “Asunción en Costa Rica: Ovación a Argentinos y Silbatina a los piratas”, en Crónica, 9 de mayo de 1982.
  236. “Relación diplomática: Podría haber ruptura”, en Crónica, 9 de mayo de 1982.
  237. “En Colombia hablan de ayudarnos”, en Crónica, 11 de mayo de 1982.
  238. “Detener inminente agresión”, en Crónica, 11 de mayo de 1982.
  239. “Condena Uruguay el ataque inglés”, en Crónica, 24 de mayo de 1982.
  240. “Éramos pocos y…”, en Crónica, 15 de abril de 1982.
  241. “Espía chileno preso”, en Crónica, 29 de abril de 1982.
  242. “Chile, respeto, pero…”, en Crónica, 29 de abril de 1982.
  243. “Chilenos: Les prestan un petrolero”, en Crónica, 29 de abril de 1982.
  244. “Chile protesta ante gran Bretaña”, en Crónica, 21 de mayo de 1982.
  245. “Helicóptero espía: el misterio total”, en Crónica, 22 de mayo de 1982.
  246. “Sea King caído en Chile: Incógnita”, en Crónica, 23 de mayo de 1982.
  247. “¡Ojo! Cuidado con los Chilenitos”, en Crónica, 24 de mayo de 1982.
  248. “Chilenos ‘pregonan’ su neutralidad”, en Crónica, 25 de mayo de 1982.
  249. “Habría otros 23 helicópteros en Chile, transportados por yanquis”, “Desde Londres siguen hablando de la gran ayuda de los Chilenos”, en Crónica, 26 de mayo de 1982.
  250. “Helicóptero ‘caído’: Más contradicciones”, en Crónica, 27 de mayo de 1982.
  251. “Chile: es falso”, en Crónica, 29 de mayo de 1982.
  252. “Complicidad asesina de Chile”, en Crónica, 2 de junio de 1982.
  253. “Manifestación solidaria de chilenos”, en Crónica, 28 de abril de 1982.
  254. “Armas: Italia no nos vende, también se sumó al embargo”, en Crónica, 9 de abril de 1982.
  255. “Gibraltar: allí también se viene”, en Crónica, 9 de abril de 1982.
  256. “Eco argentino en España”, en Crónica, 21 de abril de 1982.
  257. “El ejemplo cunde: España pide por Su Gibraltar”, en Crónica, 24 de mayo de 1982.
  258. “Colectividades de España y Venezuela”, en Crónica, 1 de mayo de 1982.
  259. “Dilema italiano en la crisis argentino-inglesa”, en Crónica, 20 de abril de 1982.
  260. “Italianos ya no son tan adictos a los británicos”, en Crónica, 5 de mayo de 1982.
  261. “Milán: Quemaron una bandera británica”, en Crónica, 11 de mayo de 1982.
  262. “Irlanda también les retiro su aporte”, en Crónica, 5 de mayo de 1982.
  263. “La CEE no tiene por qué mancharse de sangre”, en Crónica, 5 de mayo de 1982.
  264. KOPŘIVOVÁ, Zlata; POWER, Gerald; VOLLAMOVÁ, Jitka, “International Reporting of the Falklands War. Case Studies from Ireland, Czechoslovakia and Spain”, en DVACÁTÉ STOLETÍ – The Twentieth Century, N°1, Prague, 2015, pp. 25-26.
  265. KOPŘIVOVÁ, Zlata; POWER, Gerald; VOLLAMOVÁ, Jitka, “International Reporting of the…”, op. cit., p. 28
  266. Ibíd., p. 28.
  267. “Irlanda le canta a Brown”, en Crónica, 7 de mayo de 1982.
  268. “Irlanda le canta a Brown”, en Crónica, 7 de mayo de 1982.
  269. https://es.wikipedia.org/wiki/Admiral_William_Brown”, consultado el 16 de marzo del 2025; “https://www.youtube.com/watch?v=oogvQTaRVeA&ab_channel=TheWolfeTones-Topic”, consultado el 16 de marzo del 2025.
  270. “El Consejo de Seguridad debatirá hoy el caso”, en Crónica, 22 de mayo de 1982.


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