En el año 1520, Fernando de Magallanes navegó por las aguas del denominado “Estrecho de Todos los Santos”, hoy conocido como “Estrecho de Magallanes”. Al sur de este paso navegable se encontraba la Terra Australis, quizá la tierra incógnita de la que hablaron los griegos. Casi un siglo después, en 1616, la expedición holandesa de Le Maire y Schouten consignó las características de la Isla Grande de Tierra del Fuego, junto con describir la Isla de los Estados. El interés sobre la región llevó a las expediciones del Almirantazgo Británico a surcar los mares del Atlántico Sur hacia la década de 1830. Los viajes del HMS Beagle en el canal que recibió su nombre, establecieron parte del interés que los británicos tuvieron sobre la región, ya disputada por españoles, británicos y franceses, especialmente por los recursos obtenidos en la creciente industria ballenera y lobera, pero también por las capacidades de dominio de áreas navegables que permitían la conexión entre el océano atlántico y el pacífico.
Mapa 1. Tabula Magellanica de Willem Bleau 1635

Fuente: Giucci (2014: 79)
Estas disputas no alcanzaron a la Isla Grande del archipiélago fueguino hasta bien entrado el siglo XIX. Durante la segunda parte del siglo XVIII, el Almirantazgo Británico realizó intentos de instalación en la Isla Trinidad por medio de la expedición de Byron en 1764, aunque las mediaciones de la corona española impidieron su instalación durante gran parte de ese siglo. Algo similar ocurrió con los intereses franceses, según la descripción de Susana Bandieri (2005: 58)
“La carne y la grasa de las focas de los mares del sur eran, por esos tiempos, muy codiciadas, en tanto que sus pieles se cambiaban en Oriente por sedas y té. Fue así como, en 1764, un grupo de franceses al mando de Louis Antoine de Bougainville se estableció por primera vez en las islas llamadas Malouines — Malvinas— en reconocimiento al puerto de Saint-Malo, del que había partido la expedición, tomando posesión del lugar en nombre de Su Majestad Luis XV. Este primer asentamiento, ubicado en bahía Française, llevó el nombre de Fort Royal o Fort de Saint Louis, instalándose allí más de 150 pobladores a lo largo de los cuatro años siguientes, que lograron prosperar merced a la práctica de cultivos hortícolas y a la provisión de aceite y pieles de lobos marinos a los mercados de ultramar. Esta situación provocó el reclamo de la Corona española, puesto que las islas habían sido incluidas en la jurisdicción de la gobernación de Buenos Aires por Real Cédula del 4 de octubre de 1766. Un año después se produjo el retiro de los colonos, previa indemnización al gobierno francés.”
Desde el siglo XVIII hasta inicios del siglo XIX los españoles desarrollaron actividades en la región de forma ininterrumpida en las Islas Malvinas, en el denominado Puerto Soledad. También motivados por el creciente interés británico, que se cristaliza claramente en el libro del jesuita Thomas Falkner “Descripción de la Patagonia y de las partes contiguas de América del Sur” de 1774 aceleró la conformación del Virreinato del y Río de la Plata en 1776, de esta forma la corona española pretendía fortalecer su presencia en la región patagónica y en el dominio del Atlántico Sur. Sin embargo, la crisis originada desde la invasión napoleónica y las posteriores guerras de la independencia de las colonias americanas, establecieron una retirada parcial de las fuerzas españolas sobre los territorios de ultramar y las costas de la Patagonia. La independencia y conformación de la República Argentina llevó un proceso complejo de ocupación en las Islas Malvinas hacia 1820, con la efectiva instalación del Gobernador Luis Vernet.
Hacia 1833 la corona británica ocupó las islas por medio de la acción de desembarco realizada con el buque HSM Clio. Las islas resultaron estratégicas, ya que desde allí se organizaron las primeras expediciones anglicanas a las costas del Canal de Beagle, aunque hasta 1869 no se conformaron asentamientos misioneros. Recién en ese año el Pastor Stirling se instala, aunque en 1871 se retira y arriban a la Bahía de Ushuaia el Misionero anglicano Thomas Bridges. Pocos años después la colonia misionera fue creciendo y estableciendo población en la misma región. La expansión anglicana resultó de la incorporación por igual en los alrededores del canal de Beagle, tanto en el que resultara parte de la República Argentina cómo en Chile, en las islas de Navarino y Hoste.
Sin embargo, su desarrollo estuvo mediado por las capacidades expansivas determinadas por el Almirantazgo Británico desde las Islas Malvinas. Las condiciones extremas y poco atractivas que Darwin había consignado sobre la región austral pueden haber significado una pausa (Luiz 2007). A su vez, las capacidades del capital británico en expansión para permear las estructuras locales desde Punta Arenas fueron el camino para incorporar la región al modelo productivo mundial (Harambour 2019).
Tal como se aprecia, ni Chile ni Argentina habían mostrado efectivo interés por Tierra del Fuego hasta mediados del siglo XIX. Sin embargo en 1884, luego de la firma de límites en 1881 entre las Repúblicas de Argentina y Chile se procede a la vinculación y dominación del territorio producto de la relación con el modelo productivo mundial. Más allá de los límites establecidos, diversos autores coinciden en señalar la escasa fortaleza de las fronteras patagónicas hasta bien entrado el siglo XX. Especialmente resultan difusas entre Argentina y Chile en la región que se desarrolla entre Magallanes, Santa Cruz y Tierra del Fuego, especialmente en el período que se establece desde la firma de los límites en 1881 a 1922 (Bandieri 2005, Martinic 1976, Harambour 2019, Bascopé Julio 2010, Lacoste 2003). Durante todo ese proceso se aprecia la expansión del grupo empresario conformado por las familias Nogueira, Menéndez, Braun y Blachard asentados en Punta Arenas. La capital de la Región de Magallanes fue fundada hacia 1848. Esta ciudad significó el centro estratégico desde donde se controló la Patagonia Austral hasta la década de 1920.
Durante este período, la región no escapó a la violencia que supo consignar a la región desde la denominada “Campaña del Desierto”. Las matanzas de indígenas, tanto producto de la expansión de la frontera ganadera o la explotación aurífera en manos de “colonos blancos” como la evangelización, educación y disciplinamiento de los “salvajes” por parte de los credos cristianos, los católicos en manos de los salesianos, y los misioneros anglicanos al sur, fue parte significativa en el final del siglo XIX. También la violencia será una herramienta utilizada en defensa del capital y la conformación de las burguesías hasta mediados del siglo XX.
Así este segundo capítulo presenta el contexto previo a la implementación de la Ley de Promoción Industrial 19.640 promulgada en 1972. Para ello observaremos los modelos de desarrollo implementados desde la firma del tratado de límites territoriales con la República de Chile en 1881, la fundación de la Ciudad de Ushuaia y con ella la colonia penal a finales del siglo XIX, hasta el descubrimiento de hidrocarburos en la región norte de la Isla Grande de Tierra del Fuego. Este capítulo repasa la conformación del espacio austral que imprimirá las especiales relaciones, que en el período analizado propiamente en la tesis, se encuentra en tensión y conflicto.
La colonia penal y el modelo agro exportador (1881 a 1958)
Tal como fuera presentado, la región se introdujo en el modelo mundial de producción capitalista hacia finales del siglo XIX. El complejo proceso de estructuración territorial argentino, tardío en la expansión y ocupación de las fronteras territoriales de la Patagonia, se desarrolló en el marco de la denominada Campaña del Desierto. En este sentido la expansión de la frontera agrícola ganadera de la pampa húmeda, encontró un primer espacio en la zona norte de la extensión territorial que ocupa en Argentina un total de 1.768.165 km2, la mayor extensión territorial del país. En este sentido las actuales provincias de Neuquén y Río Negro, fueron las primeras en ser introducidas en el complejo productivo (Perren, 2011). Más tardíamente, y en una importante conexión con la actual Región de Magallanes, en la República de Chile, se introdujo la Patagonia Austral, especialmente las actuales provincias de Santa Cruz y Tierra del Fuego.
De hecho en 1881 durante la presidencia de Julio A. Roca se firma el Tratado de Límites en Santiago de Chile, hecho parecía presentar un hito importante en la dominación y colonización de la Patagonia. Siguiendo a Bandieri (2005: 304-305):
“Finalmente, el 23 de julio de 1881 se firmó el tratado que fijaba que el límite entre ambos países sería, hasta el paralelo 52°, la cordillera de los Andes. La línea fronteriza correría en esa extensión “por las cumbres más elevadas de dichas cordilleras que dividan las aguas” y pasaría “por entre las vertientes que se desprenden a un lado y otro” de éstas. Las dificultades que pudieran suscitarse por la existencia de ciertos valles formados por la bifurcación de la cordillera, donde no fuera clara la línea divisoria de aguas, serían resueltas amistosamente por dos peritos nombrados por las partes. En el sector austral del continente y al norte del estrecho de Magallanes, el límite entre los dos países sería una línea que partiendo de punta Dungeness se prolongaba por tierra hasta monte Dinero, continuando hacia el oeste por las mayores elevaciones de colinas hasta llegar a la altura de monte Aymond. Desde este punto se extendía hasta la intersección del meridiano 70° con el paralelo 52° y desde allí seguía hacia el oeste, coincidiendo con este último paralelo hasta la divisoria de aguas de los Andes. Los territorios situados al este y norte serían de la Argentina, los del oeste y sur de Chile. La isla Grande de Tierra del Fuego se dividiría en dos partes por una línea que seguía el meridiano 68° 34’ entre el cabo Espíritu Santo y el canal de Beagle, correspondiendo a la Argentina el sector oriental y a Chile el occidental. El estrecho de Magallanes quedaría “neutralizado a perpetuidad y asegurada su libre navegación para las banderas de todas las naciones”, no pudiendo Chile fortificar sus costas. En cuanto a las “islas pertenecerían a la Argentina la isla de los Estados e islotes inmediatos a ella y las demás islas que haya sobre el Atlántico oriente de Tierra del Fuego y costas orientales de la Patagonia” y corresponderían a Chile “todas las islas al sur del Canal de Beagle hasta el cabo de Hornos y las que haya al occidente de la Tierra del Fuego”.
En este sentido se aprecian procesos diferenciados en esta primera etapa de la dominación de la Patagonia Austral. Tal como señala Harambour (2019: 41) “El primer ciclo se abre conceptualmente con las influyentes exploraciones del Almirantazgo Británico, a mediados de la década de 1820 y, en tanto materialización de una voluntad expansionista chilena, con las fundaciones de Fuerte Bulnes (1843) y Punta Arenas (1848).” Este proceso, ya descripto en la introducción del capítulo, se cierra una vez que Argentina y Chile establecieron los acuerdos para la dominación del espacio y la integración del territorio al capitalismo mundial. Este ciclo, previo al desarrollo histórico que nos interesa, establece las bases para la generación de una burguesía proveniente desde Punta Arenas, y fuertemente relacionada con los capitales internacionales que serán copartícipes de la firma del tratado de límites y que les permite establecer los criterios de explotación lanar en la región.
Así se inicia un período sobre el que nos interesamos específicamente y que se desenvuelve desde 1881 hasta el desarrollo petrolero en 1958, en el que la producción ganadera y el comercio internacional será el dominante como proceso de acumulación de capital. En este período se produce el desembarco de ganado ovino desde las Islas Malvinas a la Isla Grande de Tierra del Fuego, el sur de Santa Cruz y la Región de Magallanes. Durante esta etapa se observa la consolidación de una oligarquía creciente que se había conformado gracias al mercado de bienes en el Estrecho de Magallanes. Recordemos que hasta la apertura del Canal de Panamá en 1912 la vía navegable más segura que permitiera unir el Atlántico con el Pacífico era el Estrecho de Magallanes.
Hacia finales del siglo XIX se establece en Punta Arenas el comerciante portugués José Nogueira, en base a la explotación de la caza de lobos marinos en la región y el comercio internacional se hace de cierto capital e influencias para lograr los permisos de explotación ganadera en base a la concesión de tierras por parte del Estado Chileno. Así, y luego de su fallecimiento, la viuda y heredera, Sara Braun, fundan, junto a José Menendez y Mauricio Braun, yerno de Menéndez y hermano de Sara, y una serie de accionistas de origen chileno, pero con fuerte aporte de capitales británicos, la Sociedad Explotadora de Tierra del Fuego. Esta empresa llegó a controlar cerca de 1.3 millones de hectáreas y 1.2 millones de ovejas, entre la zona norte de la Isla Grande de Tierra del Fuego, la región sur de Santa Cruz y gran parte de la Región de Magallanes.
Mapa 2. Mapa oficial de la Tierra del Fuego Argentina incluido en el libro del coronel José Rodríguez (1921) Bellezas y riquezas australes

Fuente: Harambour 2019
Específicamente al norte del territorio argentino de la Isla Grande, la empresa controlaba las estancias Cullen, Sara, Primera Argentina, Segunda Argentina. Hacia 1908 y en el marco de una reestructuración del grupo empresario, se dio origen a la Sociedad Anónima Importadora y Exportadora de la Patagonia, más conocida en la actualidad como La Anónima[1], la cual en 1918 pasó a fijar residencia de sus capitales de Chile a Argentina. Este cambio se encuentra vinculado, entre otras cuestiones, a las revueltas obreras en el sur de Chile, y posterior conflicto en Argentina que finalizó con la represión violenta en 1920 con el fusilamiento de trabajadores. Este suceso violento se suma a las ya expresadas acciones contra los pueblos originarios de la región, realizadas tanto en campañas estatales por medio de las fuerzas armadas, como por el ejercicio de exploraciones mineras (Bascopé Julio 2010, Harambour 2019, Bandieri 2005, Luiz 2007).
De hecho la búsqueda de oro dio lugar a la actividad de abastecimiento, acción que tuvieron en común tanto las empresas del sector norte de la Isla Grande como del sur. Siguiendo a Bascopé Julio (2010: 12):
En 1887, la familia Bridges abandonó la misión anglicana, que habían fundado años antes en Ushuaia, y organizó su propia empresa algunos kilómetros al este, sobre el mismo canal Beagle: la estancia Harberton. En su origen, y en momentos en que nuestras reservas disminuían en forma alarmante la llegada de los mineros fue para nosotros un envío del cielo. Al aportar comercio, ayudaron a mi padre a costear el establecimiento de Harberton con algo más que los ahorros del magro sueldo de misionero (Bridges 2000: 151). Se sabe que los comerciantes de Punta Arenas especulaban a su turno con el abastecimiento de los mineros australes, cobrándose al retorno […] unos precios elevadísimos (Martinic, 2003: 230). Harberton solucionaba, de esta forma, varios problemas: fletaba barcos, rescataba otros a la deriva, entregaba carne. Podrían haber vendido mucha carne pero se contuvieron –ecos del estoicismo de Braun– para no acabar con nuestro pequeño rebaño (Bridges 2000: 172).
El pastor anglicano Thomas Bridges arribado a las costas del Canal de Beagle hacia 1871, deja la actividad misional y establece, luego de un acuerdo con el Estado Argentino hacia 1887, las estancias Harberton, al este de la Bahía de Ushuaia, y la estancia Viamonte. Situada en la región del ecotono fueguino. Un área intermedia entre la cordillera y la estepa. En ambas estableció el mismo modelo productivo que sus vecinos del norte, mercado lanar y abastecimiento a trabajadores en búsqueda del oro. Ni Popper ni los distintos exploradores que intentaron la producción de oro, pudieron encontrar el modelo que les permita la sustentabilidad de la actividad, prácticamente abandonada hacia principios del siglo XX. Más allá de la falta de continuidad de esta actividad de exploración, la historiografía sostiene que fijó las bases para el desarrollo de la actividad ganadera y comercial.
Mapa 3. Mapa oficial de la empresa La Anónima en 1918

Fuente: Harambour 2019
En el período las actividades comerciales y ganaderas se expandieron gracias a las garantías esgrimidas desde el Estado Federal, una característica fue la potencialidad que el Estado Argentino le dio al latifundismo por concesión de tierras o en venta como terreno fiscal a pocos propietarios. Tal como hemos observado un puñado de estancias, pertenecientes a pocas familias propietarias se hicieron del dominio de la Isla Grande de Tierra del Fuego. Un ejemplo claro de esta intervención fue la cesión de 80.000 hectáreas a Julius Popper (Belza 1975: 89-91), un ingeniero de origen rumano que estableció su “colonia” al norte de la Isla Grande de Tierra del Fuego, en búsqueda de oro, pero también en la producción ganadera. En el proyecto colonizador, Popper tenía el atributo estatal de ceder 100 hectáreas a cada familia indígena, del pueblo Selknam, que se comprometa a establecerse y producir la tierra.
Artículo 10: La escrituración en propiedad de dicho terreno se efectuará a pedido del concesionario en cualquiera de los dos casos siguientes:
1° Cuando este haya establecido 250 familias indígenas y se constatare que todas se dedican a trabajos pastoriles o agrícolas
2° Cuando haya reducido a todos los aborígenes habitantes de la Tierra del Fuego, Argentina, no bajando en ningún caso del número de 250 familias, a relaciones amistosas con las autoridades y pobladores del Territorio y se hubiesen sometido a los decretos o disposiciones administrativos del Gobierno Nacional y a las autoridades que lo representen en aquel punto, subsistiendo en el caso la obligación de parte del señor Popper, de ceder gratuitamente las 100 hectáreas de que habla el artículo. (Belza 1975: 90-91)
Si bien la misión colonizadora de Popper no alcanzó los resultados esperados y estuvo marcada por conflictos con el gobernador del Territorio de Tierra del Fuego, Cornejo, fue la base para la inclusión del espacio territorial en el proceso capitalista. Popper falleció en circunstancias extrañas en 1893, el mismo año que José Nogueira. Tras la liquidación de sus concesiones, José Menéndez, socio fundador de la ya mencionada Sociedad Explotadora de Tierra del Fuego, adquirió las tierras que habían sido otorgadas a Popper. Allí funda la estancia Primera Argentina, enviando a Alejandro Mac Lennan como capataz (Belza 1975: 202).
Fotografía 2. Expedición Popper en Tierra del Fuego, Año 1886

Nota: A los pies de Popper yace un Selknam u Ona muerto. La foto corresponde a un álbum que Popper obsequió al presidente argentino Juárez Celman. Fuente: Giucci (2014: 215)
Las medidas para concretar el proyecto colonizador en manos privadas, primero por Popper y luego por Mac Lennan, continuaron la violencia ejercida por el Estado central en manos de quien fuera el gobernador de la provincia de Santa Cruz, Ramón Lista, quien ejecutó una serie de expediciones documentadas con fines de garantizar la expansión de la frontera ganadera. No muy distinto fue la suerte de los pueblos de la región sur asentados en el Canal de Beagle, que desde el secuestro, la asignación a trabajos agrarios, hambrunas y muertes por brotes epidémicos, fueron rápidamente diezmados (Harambour 2019, Gerrard 2021).
Estas empresas son el claro reflejo de la voluntad del Estado Argentino en la ampliación del espacio para la producción capitalista. Otro ejemplo es la concesión del aserradero Lapataia, que dio origen a la industria forestal de la región (Belza 1975: 93). Este emprendimiento se encontraba ubicado en el actual Parque Nacional de Tierra del Fuego, exactamente en el límite fronterizo con la República de Chile.
Tal como se exhibe en el cuadro 1, la actividad ganadera, especialmente la ovina presentó una fuerte expansión hasta principios de siglo XX, alcanzando en 1905 1.342.351 ovejas y 11.851 vacunos, sin embargo dicha cifra se redujo hacia 1968 totalizando 783.084 ovinos y 6.003 ovinos (Belza 1977: 27). El cambio se debe a una serie de impactos y transformaciones en la estructura productiva. Principalmente hay que marcar los cambios en los precios relativos de la lana, la apertura del Canal de Panamá, y la reactivación productiva en territorios británicos o de la Mancomunidad de Naciones (Livraghi 2011).
Cuadro 1. Evolución de las existencias ganaderas de Tierra del Fuego. Años 1888 a 1968

Fuente: Elaboración propia en base a datos de INDEC, Censos Nacionales Agropecuarios, Dirección Provincial de Estadística y Censos, Belza (1977) y estimaciones (*) realizadas por Livraghi (2011)
La evolución demográfica muestra un lento proceso del poblamiento colonizador. En rigor se dan dos procesos, en primer lugar un proceso de “despoblamiento” a partir de la drástica reducción de la población nativa. Según las estimaciones de Imaz (1972: 66) pasaron de 3500 Selk’Nam y 2500 Yámanas en 1860, a menos de una decena un siglo después. Si estas estimaciones fueran ciertas, la evolución censal del cuadro 2 nos muestra que el repoblamiento colonizador logra alcanzar el mismo stock demográfico recién casi un siglo después, en la década de 1950. En términos poblacionales el modelo productivo basado en la producción ganadera presentaba restricciones al repoblamiento del espacio. Tal como observamos en el cuadro 2 el lento crecimiento poblacional se desenvolvía conforme al tipo de actividades económicas y otras institucionales promovidas por el Estado central, configuradas primero en la colonia penal desde 1884 hasta 1947, y luego en la Gobernación Marítima. En términos demográficos la bibliografía resalta la preponderancia que tenía la población extranjera sobre la nacional (Liberali 1978, de Imaz 1972, Horlent 2019). Sin embargo parece que este proceso de identificación entre argentinos y extranjeros resulta sustantivo desde el fortalecimiento de las políticas nacionalistas entre las repúblicas de Argentina y Chile hacia mediados del siglo XX y, que como veremos más adelante, se desenvuelve en el conflicto bélico de 1978.
Cuadro 2. Población de Tierra del Fuego por departamento, sexo, composición territorial y lugar de nacimiento. Años 1895, 1914, 1947, 1960 y 197

Nota **: El sector Antártico y las Islas del Atlántico Sur fueron censadas de distintas formas a lo largo de cada relevamiento censal. Se omitieron los datos incluidos en el Censo de 1960 y 1970 por presentar diferencias sustantivas, especialmente en lo que respecta al Territorio de las Islas Malvinas.
Fuente: Elaboración propia en base a datos de los Censos Nacionales de Población 1895, 1914, 1947, 1960 y 1970 cuyos datos están disponibles en publicaciones oficiales del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos, y el Instituto Provincial de Investigación, Estadística y Censos de la Provincia de Tierra del Fuego
Las fronteras nacionales entre Argentina y Chile parecían estar en un estado de fluidez permanente. El intercambio de bienes y poblaciones entre la Región de Magallanes, perteneciente a Chile, y las provincias argentinas de Tierra del Fuego y Santa Cruz. Este proceso estuvo estrechamente vinculado al desarrollo de Punta Arenas como centro estratégico del crecimiento económico regional y fue compartido tanto por los sectores dominantes como por los populares, que contribuyeron como mano de obra a la región argentina de Tierra del Fuego (Horlent 2019).
Tal como señalamos anteriormente, y repasando los hechos señalados, es a partir de la llamada “conquista del desierto” se tomaron las primeras medidas concretas que el Estado Argentino llevó a cabo para efectivizar el control del territorio fueguino. Luego de la firma del Tratado de límites con Chile en un intento de “reordenar” el territorio fueguino para ocuparlo (Luiz y Schillat, 1997). A consecuencia del tratado de límites, se fundaron dos subprefecturas marítimas: en la Isla de los Estados y en Ushuaia (Canclini, 1992). La fundación de la Subprefectura de Ushuaia, el 12 de octubre de 1884, se considera el hecho fundacional de la ciudad.
A partir de aquí el Estado Argentino loteó las tierras que fueron vendidas a unos pocos propietarios provenientes, en su mayoría, de Punta Arenas y las Islas Malvinas. Dos enclaves que habían llegado a su tope productivo y que buscaban nuevos espacios para incorporar a la producción ovina. De este modo, Tierra del Fuego y Santa Cruz fueron absorbidas por dos áreas que ya estaban insertas en el mercado mundial.
Así, las políticas aplicadas en Tierra del Fuego por parte del gobierno federal, condicionaron el posterior desarrollo de la actual provincia austral que pasó a integrarse en una zona económica autárquica con capital en Punta Arenas, hasta que la misma entró en declive debido a la construcción del canal de Panamá hacia 1914. En todas estas actividades (lanar, frigoríficos) el Estado Nacional intentó crear las bases para que los capitales privados se radicaran en Tierra del Fuego y, de ese modo, atraer población. Aunque, como señalamos, todos tuvieron limitaciones en la atracción de población.
Como hemos adelantado, uno de los intentos más directos del gobierno para poblar la isla se produjo durante la segunda presidencia de Roca estableciendo la cárcel para el cumplimiento de penas de reincidentes de delitos federales por decreto del 3 de enero de 1896 para el cumplimiento de la Ley 3.335. Así se pretendía desarrollar económicamente a la región. Hasta su clausura en 1947 el Presidio fue en parte el motor económico de la ciudad de Ushuaia, y uno de los principales empleadores de mano de obra, especialmente de origen chileno. Impulsor de empleo sostenido por la Gobernación Marítima y la Base Naval desde 1947 y hasta un proceso de reactivación económica que se desarrollará desde 1958. Ni la fundación en 1921 de la Colonia Agrícola de Río Grande logró garantizar un repoblamiento sustantivo, aunque permitía el sostenimiento de las actividades agrícolas ganaderas en la región norte.
En la bibliografía hay acuerdo en considerar al período que se desarrolla desde la década de 1920 hasta 1958 como estancamiento en el desarrollo (Mastrocello 2008). Es evidenciable que el modelo productivo de acumulación se mantiene anclado en la producción ganadera lanar. La obra pública, es sostenida por la colonia penal, primero, y luego por la Gobernación Marítima. La primera presentaba una restricción, la falta de contratación de empleados, ya que se nutría de los penados para el desarrollo de las obras. En este sentido su capacidad como modelo para el desarrollo capitalista era limitada dado que involucraba un obstáculo a la creación de mercado de trabajo asalariado. En este sentido, su cierre en 1947 significó una reactivación de las contrataciones de empleos. Sin embargo la reactivación del modelo de desarrollo verá su cambio en 1958 con la explotación de hidrocarburos, la pesca, y la implementación del modelo turístico.
Esquema 1. Instituciones locales diferenciadas por sector según períodos de desarrollo económico. Tierra del Fuego 1881 a 1972

Fuente: Elaboración propia en base a entrevistas en profundidad, análisis normativo y documentos históricos de creación.
El Esquema 1, presentado de forma completa en el Anexo I, exhibe la creación de las principales instituciones locales, estatales, cámaras empresarias y sindicatos, en una línea del tiempo en el marco de la periodización de cada capítulo. En este caso observamos que para el período en análisis además de la Gobernación del Territorio, contamos con la Asociación Rural de Tierra del Fuego, creada en 1937, parte sustantiva del modelo de acumulación. Las organizaciones sindicales recién verán su desarrollo luego de la década del setenta.
En términos de la estructura social, los actores relevantes del período resultan: una burguesía rural y comercial, originariamente europea asentada en Punta Arenas y en las Islas Malvinas, que devendrá en oligarquía nacional terrateniente. Este sector dominante será preponderante en el modelo de acumulación hasta 1972, aunque perderá incidencia en el desarrollo institucional local para ocupar un lugar entre los sectores dominantes a nivel nacional[2]. También encontramos los cuadros medios y superiores del sector público del Territorio Nacional, de vinculación con las Fuerzas Armadas, este grupo se vinculará[3] paulatinamente con otro grupo de los sectores medios, comerciantes locales, propietarios de tierra en áreas periurbanas y de emprendimientos productivos tales como aserraderos. Finalmente los sectores populares se configuran por los trabajadores rurales y de la construcción, en gran parte de origen chileno, y los diezmados pueblos originarios, que serán despojados de la tierra.
Las medidas del Estado local durante todo este sub período se encuentran fuertemente reguladas por las decisiones tomadas a nivel nacional, tal como se ha observado las disposiciones y decretos nacionales han tenido fuerte vinculación de los designios establecidos por el ejecutivo nacional. Recién desde 1943 se comienzan a establecer algunas políticas locales, aunque el direccionamiento recién se va a fortalecer en el sub período de 1958 a 1972.
Los hidrocarburos y la génesis del turismo (1958 a 1972)
En 1949 después de varios estudios que demostraron la viabilidad del proyecto, YPF inició la perforación del pozo estratigráfico TF1. “Los ensayos de extracción arrojaron el 17 de Junio de 1949 una producción inicial de 340.300 metros cúbicos por día de gas húmedo (…) Este gas, de densidad 0,750, tenía un contenido del 90% de hidrocarburos saturados”[4] De este modo y a partir de aquí, se iniciaron las actividades petroleras en la isla austral.
Entre 1956 y 1957, durante el gobierno de Pedro Aramburu en el marco de la dictadura autodenominada “Revolución Libertadora”, se dispuso la creación de la Provincia de Santa Cruz, reconfigurando la Gobernación Militar de Tierra del Fuego por el Territorio Nacional de la Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur, y de esta forma desintegrando para siempre el proyecto de Provincia de Patagonia que se había configurado en 1955 durante la presidencia de Perón.
Durante el mismo período se le otorgó al Territorio Nacional de Tierra del Fuego la categoría de “Zona Franca especial (…), declarada exenta de derechos aduaneros y de toda obligación en materia de cambios para la importación de mercaderías” (Mastrocello, 2008: 155) medida que consiguió la radicación de algunos empresarios. En 1958 el gobierno de Frondizi designó gobernador a Ernesto Campos, un capitán de navío, que había sido secretario de tres gobernadores de la Gobernación Marítima entre 1943 y 1947.
Esta zona franca estuvo regulada entre 1956 y 1970 por el Decreto Ley 7.101[5], el cual eximía al Territorio Nacional de Tierra del Fuego de derechos y servicios aduaneros. Sin embargo, en 1970, la Ley 18.588 derogó todas las leyes que permitían importaciones con derechos diferentes a los establecidos en la nomenclatura arancelaria general, lo que llevó a la anulación del Decreto Ley 7.101. La intención declarada por el gobierno militar era crear excepciones impositivas que estuvieran vinculadas con la estructura industrial, permitiendo así la creación de cadenas productivas que generaran un mayor valor agregado.
Con la dirección local de Campos y el desarrollo de hidrocarburos del gobierno nacional[6], se autorizó la explotación de los yacimientos petrolíferos a la compañía estadounidense “Tennesse” junto con YPF. Así, la explotación de crudo llegó a su momento culminante en 1962 y 1963 embarcando 1.000.000 de metros cúbicos. La explotación para estos años estaba en manos de YPF y empleaba a 280 personas en forma directa y a 124 a través de contratistas y subcontratistas. El total de la fuerza laboral petrolífera, en mayo de 1970, ascendía a 404 empleados.
Las regalías permitieron que el Estado local empezara a contar con importantes recursos económicos que, hasta el momento, provenían de los aportes del gobierno nacional. El gobernador Campos, por su parte, realizó gestiones para que la isla fuera incluida en el sistema de coparticipación de impuestos nacionales. Durante su gobernación se construyeron los hospitales de Río Grande y Ushuaia además del hotel Albatros y otros centros para el incipiente turismo. Esta actividad, a su vez, estimuló a la industria maderera que se vio favorecida con el auge de la construcción.
En 1959, la firma del Tratado Antártico marcó un acuerdo crucial en respuesta a las crecientes tensiones en la región austral, especialmente en torno al paralelo 60° y hasta el Polo Sur. La conquista del Polo Sur en 1911 por el explorador noruego Roald Amundsen, en su competencia con el oficial británico Robert Falcon Scott, había revelado los cada vez más evidentes intereses de diversas naciones europeas y americanas en el continente blanco y sus territorios australes. Como hemos visto, la toma por parte del Almirantazgo Británico de las Islas Malvinas, las Islas Georgias y otros territorios circundantes es un claro ejemplo del interés geopolítico en la región. Este conflicto fue creciendo a medida que avanzaba hacia la Segunda Guerra Mundial y tuvo un papel significativo en el contexto de la Guerra Fría.
En este marco el Estado Argentino participó tempranamente de la conquista del continente blanco. En 1904, luego de una expedición privada de origen escocés, el Estado Argentino compró una estación meteorológica en las Islas Orcadas del Sur. Este hecho inicial fue profundizado especialmente durante el gobierno peronista, “al finalizar la Segunda Guerra Mundial, Argentina contaba con el Observatorio de las Islas Orcadas del Sur. En 1955 disponía de 9 instalaciones permanente habilitadas, más una gran cantidad de refugios (…) y también se había creado el Instituto Antártico Argentino” (Fontana 2014: 289).
El golpe militar de 1955 otorgó un respiro a los intereses británicos en el sector antártico. “Para mediados de los años cincuenta una de las principales razones del colonialismo británico sobre las Islas Malvinas consistía en que las mismas significaban su puerta de entrada a la Antártida”. “Si bien el gobierno militar que siguió a Perón no era menos nacionalista, sí estaba menos obsesionado con la soberanía antártica y más dispuesto a negociar” (Fontana 2014: 288).
Mapa 4. Puertas de Entrada a la Antártida hacia el 2000

Fuente: Vereda 2018: 182
Como se puede apreciar en el Mapa 4, en la actualidad la ciudad de Ushuaia, y con ella toda Tierra del Fuego se constituye en el puerto más cercano a la Antártida. Las Islas Malvinas en este sentido representan un espacio sumamente interesante. Si bien hacia finales de la década de 1950 el turismo antártico no tenía el atractivo que tiene en la actualidad, ya presentaba su potencial. De hecho, en 1958 partió desde Ushuaia un crucero con 98 pasajeros[7], exhibiendo las posibilidades de desarrollo de una nueva actividad, pero por sobre todo, demostrando la potencialidad que tenía Ushuaia en la logística y dominio del área de ultramar.
Mapa 5. Reclamos de soberanía en el Continente Antártico

Fuente: Ministerio de Relaciones Exteriores de la República Argentina https://www.cancilleria.gob.ar/es/iniciativas/dna/divulgacion/tratado-antartico
Durante el gobierno de Frondizi se establecieron los criterios de negociación y ratificación del Tratado Antártico, el que, como mencionamos anteriormente, significó una pausa en las tensiones crecientes acerca de la explotación de los recursos antárticos, fijando criterios estrictos para el desarrollo de actividades económicas. Así la exploración científica, acompañada de un complejo sistema de reivindicación de soberanía dejó en claro la importancia geopolítica de la región.
Mientras tanto, el desarrollo económico del Territorio Nacional evidenciaba ciertos estancamientos. Para finales de los años 60, la competencia de la lana con las fibras sintéticas provenientes de los países industrializados estaba reduciendo su valor, lo que a su vez congelaba la producción ovina. Esta situación se reflejaba en las dificultades para las ventas en el extranjero y, consecuentemente, en el congelamiento del stock ganadero en Tierra del Fuego (De Imaz, 1972).
En cuanto al aparato industrial, hasta antes de la promulgación de la Ley 19.640 (1972), se reducía únicamente a los aserraderos con una producción oscilante y mano de obra no cualificada. La construcción era altamente dependiente de la inversión pública con una mínima inversión privada. Tampoco había artesanos ni trabajadores independientes de oficios calificados.
La actividad terciaria tampoco mostraba mejoras significativas. El personal empleado para la administración del Territorio no superaba las 376 personas (De Imaz, 1972: 81). En cuanto al sector comercial, De Imaz señala disparidades entre Río Grande y Ushuaia. En la primera localidad, existía un pequeño comercio organizado en manos de argentinos y chilenos, mientras que en la ciudad más austral se observaba un mayor desarrollo del comercio y los servicios hoteleros.
El modelo agroexportador se mantuvo prácticamente inalterado desde 1920 hasta 1958. No obstante, se pueden notar algunos cambios en términos de la estructura poblacional. En el cuadro 3, en consonancia con el cuadro 2, se observa una gradual diversificación en los grandes grupos de edad y un proceso lento de feminización de la población.
Cuadro 3. Población de Tierra del Fuego por grandes grupos de edad e índice de masculinidad. Años 1895, 1914, 1947, 1960 y 1970

Fuente: Elaboración propia en base a datos de los Censos Nacionales de Población 1895, 1914, 1947, 1960 y 1970 cuyos datos están disponibles en publicaciones oficiales del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos, y el Instituto Provincial de Investigación, Estadística y Censos de la Provincia de Tierra del Fuego
Este proceso refleja el repoblamiento que ocurrió desde finales del siglo XX hasta 1970, primero con la instalación del penal y la colonización agrícola en el norte de la Isla Grande, y luego con la diversificación en la explotación del sector primario de la economía, como una expresión de la expansión de las fronteras del capitalismo. En este sentido, los cambios en la estructura poblacional responden a las necesidades de explotación del capital, destacando una fuerza de trabajo, especialmente masculina, en edades productivas y de origen étnico occidental.
Una vez consolidado el repoblamiento y con la diversificación de la estructura productiva, se produjo una transformación en la estructura poblacional, tanto en términos de edades como en su feminización, y un aumento de la población nacida en el país.
Respecto a los cambios en la estructura productiva, en 1958 se produjo un cambio significativo con la explotación de hidrocarburos en la región norte de la Isla Grande de Tierra del Fuego. Simultáneamente, se inició una nueva estrategia: la explotación turística (De Imaz 1972, Mastocello 2008). Esta estrategia fue impulsada por la gobernación local, que implementó políticas de construcción e infraestructura para integrar la provincia al escenario turístico nacional.
Durante la gobernación de Ernesto Campos, de 1958 a 1963, se construirán una red de hosterías controladas por el Estado, se creará el Parque Nacional de Tierra del Fuego, se construirá y fortalecerá una red vial que permita la conexión de las ciudades de Ushuaia y Río Grande, con las hosterías turísticas ubicadas en centros de atracción a los visitantes. Este proyecto, promovido por el Estado local y financiado gracias a la concreción de fuertes negociaciones por contar con regalías petroleras y parte de la coparticipación impositiva, marcó un importante antecedente. La actividad turística paulatinamente se transformará en el eje de desarrollo económico propulsado por la burguesía local.
Las iniciativas impulsadas por Campos recibieron respaldo de Ruperto Bilbao, oriundo de Tierra del Fuego y afiliado al partido radical. Fue designado gobernador durante la presidencia de Arturo Illia y ocupó el cargo hasta la dictadura de Onganía en 1966, siendo así el primer gobernador civil. Desde entonces hasta 1973[8], una serie de gobernadores de origen militar se sucedieron en el poder local, marcando el retorno de las fuerzas armadas al control del territorio.
Desde 1884, el Territorio Nacional de Tierra del Fuego estuvo bajo el gobierno directo de la Armada Argentina o de oficiales de esta institución designados por el Gobierno Nacional, con la excepción de Ruperto Bilbao. Más allá de la preponderancia política que la Armada Argentina pudo haber tenido en ese período, su presencia subraya la importancia geoestratégica del archipiélago fueguino.
Patrón de acumulación y estructura social
Parece interesante rescatar una serie de observaciones que realizó José Luis de Imaz en su estudio Los hombres del confín del mundo, Tierra del Fuego en 1972 (1-12). Estas apreciaciones datan de lo que sería el cierre de nuestro período cuando, como señalamos ya, las tensiones geopolíticas estaban fuertemente instaladas. Las mismas se encuentran impregnadas de una mirada nacionalista, consistente con un estudio preparatorio para la implementación de políticas de desarrollo enmarcadas en la mencionada tensión internacional creciente. Así el autor aprecia:
- Los dos principales centros urbanos se originaron junto a misiones religiosas. Río Grande con la misión salesiana, y Ushuaia con la misión anglicana. A su vez la planificación y fundación por parte del Estado Argentino fue tardío o posterior a la existencia de estas misiones.
- Asociado a lo anterior, aprecia que “los países de origen de los fundadores de Tierra del Fuego son también diferentes” (de Imaz 1972: 4), observando la falta de tradición hispana en las fundaciones de las poblaciones. Desde la mirada nacionalista del estudio se advierte también que en las fundaciones y misiones no se hablaba el español: en Ushuaia el inglés, en Río Grande el alemán, del ejército dálmata de Popper, o el italiano de los salesianos. También observa que la primeras historiografías sobre Tierra del Fuego, escrita por Bridges, de Agostini, entre otros, fueron en idioma extranjero.
- “Tierra del fuego, con el extremo sur de Santa Cruz, deben constituir las únicas porciones de suelo argentino que, con posterioridad a la independencia del país, han dependido de una ciudad ajena” (de Imaz 1972: 7). La centralidad que Punta Arenas tuvo en la primera etapa de poblamiento para la región fueguina es observada como una característica de extranjerización del territorio. En este sentido, realiza descripciones del proceso de expansión rural en el territorio fueguino en manos de la oligarquía puntarenense. Según el autor, esta dependencia de la capital magallánica cambia hacia 1943 con la constitución de la Gobernación Marítima de Tierra del Fuego.
- Asociado al punto anterior, de Imaz (1972) recupera que el proceso de distribución de la tierra fue extremadamente breve. “Menéndez adquirió lo principal de sus tierras tras las subastas públicas de 1897 y 1899. En 1903 se escrituró el núcleo central de la (estancia) ‘Sara Braun’, y en 1909 se obtuvieron las otras ampliaciones fiscales. Lo mismo hicieron los Bridges: alrededor de 1910 ocupaban 150.000 hectáreas, parte en propiedad, parte en tenencia fiscal” (de Imaz 1972: 9). Lejos de apreciar este proceso como una restricción para el desarrollo rural de Tierra del Fuego, de Imaz advierte que estos “latifundistas funcionales”, como los denomina, han actuado con espíritu innovador, insertando ganado desde las Islas Malvinas, realizando capacitaciones en Nueva Zelanda y Australia, introduciendo molinos y aguadas, y grandes galpones de esquila.
- En su último punto considera un cambio en el rol del sector público argentino respecto a Tierra del Fuego. Para destacar el cambio establece tres períodos, el primero en el que la intervención es directamente desde el Estado nacional, específicamente desde la presidencia de Roca, brindando apoyo a los intereses extranjeros de Bridges y Menéndez. El segundo período se inicia hacia principios del siglo XX y se desarrolla hasta la formación de la Gobernación Marítima en 1943, siendo este un período en el que “la autoridad del jefe del presidio mayor a la del gobernador” (de Imaz 1972: 12), simbolizando con la frase la incapacidad de direccionamiento del desarrollo desde el gobierno local. Desde 1943 aprecia que “el sector público pasó a jugar un rol dinamizador de la economía fueguina” (de Imaz 1972: 12).
Estas observaciones están en línea con las hipótesis de cambio en el modelo de desarrollo que postula como conclusiones de su trabajo:
- el reemplazo de la lana por las fibras sintéticas, y con ello el estancamiento del modelo productivo basado en la producción lanar.
- la generación de una Administración Local que tiende a remplazar la administración proveniente de Buenos Aires.
- una “barilochización” de Ushuaia, específicamente el crecimiento del turismo de tipo internacional.
- la instalación de grupos pesqueros en el Canal de Beagle.
Para de Imaz “los agentes movilizadores” del desarrollo económico de Tierra del Fuego fueron, desde la firma de los límites hasta 1920 los “latifundistas fundacionales”, encarnados en la figura de Braun, Menéndez y Bridges, luego discurre un período descrito como de “estancamiento”, y desde 1943 la “Gobernación Marítima” reconfigura el modelo de desarrollo logrando cierto crecimiento. Sin embargo considera necesaria la promoción económica para garantizar el desarrollo económico de la región (de Imaz 1972: 192-195).
En todos los escenarios posibles por el autor, sean los incentivos por fundaciones o entes extranjeros de financiamiento, el financiamiento nacional con toma de decisiones de los “grandes” locales (Marina, latifundistas, importadores y salesianos), o la dependencia de la toma de decisiones desde Buenos Aires, es decir, desde el Estado central, las características del desarrollo puede derivan en resultados diferentes.
El libro “Los hombres del confín del mundo” fue finalizado en 1972, mismo año que se sanciona la Ley de Promoción Industrial 19.640. Como podemos apreciar en el libro el autor identifica una estructura social conformada por actores locales, que tendrán preponderancia en el período que nos interesa analizar. Aunque con diferencias en el modelo analítico que utilizó de Imaz, resulta de interés atender una configuración de las clases y actores que hacia 1972 se conformaban en el entonces Territorio Nacional. Es decir, la presente estructuración es una relectura de los aportes realizados por el autor, sumado a un análisis de los procesos socio históricos anteriormente relatados.
En la base de la estructura encontramos tres grupos sociales, los pueblos originarios, trabajadores rurales y de algunas actividades urbanas, hacia mediados del siglo XX se incorporan los trabajadores petrolíferos, así la descripción de de Imaz incluye los siguientes grupos:
- Pueblos originarios. El arribo del mundo occidental, junto con la producción social del espacio al servicio de un capitalismo voraz, en el esquema productivo neoclásico y ricardiano, despojó a los pueblos de sus tierras. En esa ampliación violenta de la frontera productiva que venía sumando kilómetros a la producción ganadera desde la pampa húmeda hacia el sur de la República Argentina, diezmó a los pueblos que habitaron tempranamente Tierra del Fuego, quienes desde el siglo XIX han sido reducidos a la servidumbre[9]. La historiografía oficial buscó instalar en el imaginario la idea de la desaparición, especialmente la no violenta, producto de enfermedades, de los pueblos originarios en la región. Algunos estudios han observado que esto involucra la invisibilización intencional de los pueblos originarios a fin de evitar la imagen, real, del despojo, persecución, exclusión y expropiación acerca de la propiedad que estos pueblos podían tener sobre la tierra (Vidal 1993, Gerrard 2014, Gerrard 2017). Según las estimaciones de de Imaz (1972) pasaron de 3500 Selk’Nam y 2500 Yámanas en 1860, a 5 Selk’Nam y 2 Yámanas en 1966[10].
- Trabajadores rurales. Principalmente conformado por obreros rurales que se desarrollan como mano de obra en las estancias ganaderas lanares sin representación sindical (de Imaz 1972:139). Según estudios migratorios gran parte de la mano de obra reclutada en las primeras etapas del desarrollo fueguino fue de origen chileno, especialmente de la Isla de Chiloé. La aplicación de las reglas del capitalismo diezmó a los pueblos originarios, su lugar fue cubierto por los trabajadores chilenos.
- Trabajadores urbanos. También en su mayoría migrantes de la misma región chilena que sus pares rurales fueron los obreros de la construcción y trabajadores calificados del presidio y luego de la base naval (Liberali 1975, Horlent 2019). Las pequeñas localidades, tanto Ushuaia como Río Grande, contaban con menos de 5.000 habitantes cada una para 1970, con lo que las ocupaciones urbanas tendían a fundirse con las rurales. Al igual que las actividades rurales, los trabajadores urbanos carecían de poder de sindicalización. Paulatinamente las nuevas ocupaciones producto del crecimiento de las áreas urbanas irán generando diversidad en la estructura social, exhibiendo mayor complejidad.
- Personal civil y suboficiales de las fuerzas. Este grupo, identificado por de Imaz en 1972, presenta relaciones con el anterior grupo, sin representación sindical y con baja influencia en la toma de decisiones se desenvuelve sin grandes cambios durante todo el período analizado, sin embargo en las etapas posteriores se insertará en el desarrollo del gobierno territorial que tenderá a complejizarse a medida que se aproxime el proceso de provincialización.
- Trabajadores petroleros. El primer ejercicio de sindicalización de los trabajadores devino con la actividad petrolera que tuvo su expansión en la década de 1960. Asentados en la región norte, próximos a Río Grande, el campamento de YPF fue parte del crecimiento de la actividad y con él de este actor estructural. Mejor remunerado que los trabajadores urbanos y de mayor calificación, conforman el estrato más aventajado dentro de la clase trabajadora.
- Técnicos, profesionales, funcionarios y oficiales de la Gobernación del Territorio Nacional. Sector medio de la administración gubernamental y de servicios locales de tipo profesional, relacionados con la Gobernación Marítima, establecieron sus lazos de relación con la pequeña burguesía local y con la burguesía rural. En este grupo se puede incluir casos arquetípicos como el primer gobernador electo, Arturo Estabillo[11] o quien fuera Ministro de Economía del Territorio Nacional, Mariano Viaña, y quien será responsable de poner en funcionamiento la Ley de Promoción industrial en 1972. Todos fundadores del partido político local que en el período que analizaremos a continuación se constituirá como fuerza política a gobernar en la década de 1990, el MOPOF[12].
- Pequeña burguesía local. Conformada por comerciantes e importadores y productores rurales menores[13] en áreas periurbanas. Este grupo de sector medio alto tiene intrínseca relación con los “antiguos pobladores” (Hermida et al 2016, Masotta 2010), denominados por de Imaz como “viejos fueguinos”. Trabajadores migrantes que se independizaron y establecieron redes comerciales y de abastecimiento a las bases navales, el Estado territorial y niveles superiores de la administración local, estas influencias les serán de utilidad especialmente en Ushuaia[14], aunque el patrón sigue las mismas condiciones en Río Grande. La conformación de una Zona Franca permitirá el desarrollo de una actividad comercial e importadora que tendrá paulatinamente un mayor desarrollo. Finalmente este sector se irá permeando en la actividad turística, que durante la década del 1960 cuenta con la influencia estatal, pero que en las décadas siguientes tendrá su traslación al sector privado.
- Burguesía rural devenida en oligarquía diversificada. Este actor dominante del proceso de acumulación se irá trasladando de la escena local con la finalidad de ocupar el lugar que fue construyendo en la compleja estructura social nacional en calidad de oligarquía diversificada. Al igual que sus pares pampeanos desarrolla sus actividades en la producción ganadera, en el caso fueguino con el ganado lanar, en grandes latifundios. Se desarrolla también en el sector comercial especialmente en el abastecimiento minorista concentrado, la red de almacenes La Anónima es un ejemplo de ello. Particularmente a nivel nacional, la familia Braun[15], el ejemplo más acabado de este grupo, es propietaria de la Sociedad Anónima Importadora y Exportadora de la Patagonia, se ha desarrollado también en el sector financiero, como fundadores del Banco Galicia, siguiendo así el perfil arquetípico de la oligarquía diversificada argentina (Basualdo 2011). Asociados a la Sociedad Rural Argentina presentan mayor presencia en el norte de la Isla Grande de Tierra del Fuego.
Conclusión del capítulo
El capítulo se ha dedicado a presentar el contexto anterior a la promulgación de la ley de promoción en 1972, la cual marcó la transformación de la estructura productiva, social y poblacional. En él se describe un modelo productivo fuertemente basado en el mercado lanar y en la exportación agrícola, que más tarde incorporó la explotación de hidrocarburos, pero siempre centrado en el usufructo de recursos primarios. Este modelo se caracteriza por una baja demanda de empleo, lo que se refleja en la población de Tierra del Fuego, que alcanzaba los 13.527 habitantes hacia 1970.
La creciente tensión geopolítica desde la firma del Tratado Antártico en 1959 se destaca como uno de los factores clave para la implementación de las políticas públicas de desarrollo industrial. En este contexto, el Estado argentino desempeña un papel central en la expansión de sus fronteras en la región, lo que conlleva la inclusión del territorio en el capitalismo global.
Tal como se describió a lo largo del capítulo, el establecimiento de los misioneros anglicanos en 1857, y la posterior disputa de límites con Chile, fueron configurando las intenciones del recientemente constituido Estado Argentino por controlar el territorio austral. Las pruebas de ello fueron la firma del tratado de límites con la República de Chile en 1881, y en 1884 el establecimiento del Gobierno de Tierra del Fuego (de Antueno 2015). Recordemos que el Estrecho de Magallanes ha sido un espacio de tránsito de buques con mercaderías que van desde los mercados del Atlántico hasta el Pacífico. Si bien ha perdido la significancia que supo tener durante el siglo XIX, producto de la apertura del Canal de Panamá en 1914, veremos que el área sigue teniendo importancia en el comercio internacional hasta la actualidad.
Uno de los ejes sustantivos del período se encuentra en la violencia ejercida desde el Estado Central, el exterminio del indígena en toda la Patagonia y con él la anexión de los territorios a un mercado mundial (Centeno 2014: 101). Es en este contexto que se hace esencial constituir o al menos trasladar las instituciones que garanticen el desarrollo del capitalismo, y con él un tipo específico de producción ganadera para el mercado internacional. La Patagonia, y con ella Tierra del Fuego, se suman a la producción de ganado ovino (Luiz y Schillat 1997, Bandieri 2000).
En términos de Oszlak, durante este período se institucionaliza la autoridad del Estado, como una extensión del Estado Nacional, estableciendo los mecanismos de coerción y monopolio de la pretendidamente legítima uso de la fuerza. Es en este marco que los desarrollos de repoblamiento de la Isla Grande de Tierra del Fuego se vincularon a las fuerzas de control, primero con la implementación de un sistema carcelario que fue el eje del poblamiento en Ushuaia desde 1884 a 1947, y luego con el establecimiento de bases militares de la armada en toda la isla, marcando a su vez una clara externalización del poder.
Durante todo este período el gobierno territorial fue ejercido en su amplia mayoría por altos oficiales de la Armada Argentina. Desde 1884, con la Gobernación de Feliz Paz, hasta 1943, 9 de los 12 gobernadores que tuvo el Territorio Nacional fueron de extracción militar, en su mayoría pertenecientes a la Armada. En el segundo período, dado que fue una Gobernación Marítima Militar, la totalidad de los 12 gobernadores eran militares. Finalmente de 1958 a 1983, 7 de los 8 pertenecieron a las fuerzas armadas. Con la llegada de la democracia la emergencia de gobernadores civiles se fue concretando paulatinamente. Hasta dicho momento 28 de los 32 gobernadores eran militares, lo que exhibe la vinculación del Territorio con las fuerzas. En este sentido el Estado Nacional ejerce su poder desde un Estado Oligárquico, como lo define Garciarena (1984: 234):
Estado oligárquico que se constituyó, en primer lugar, por la fuerza de un gobierno central que se impuso, ganando así el control del espacio social territorial. Segundo, esta centralización del poder político no habría sido posible sin el concurso de una fuerza militar considerablemente mejor equipada, organizada con un espíritu más profesional que sus adversarias. Tercero, este avance hacia el dominio del territorio contribuyó decisivamente a la formación de un mercado nacional, que unificó el espacio económico interior para integrarlo en la economía internacional.
A esto debemos adicionarle la fuerte presencia de una clase terrateniente, recordemos por ejemplo que las familias Nogueira, Braun y Menéndez, dueñas de la “Sociedad Anónima Importadora y Exportadora de la Patagonia”, más conocida como “La Anónima”, en 1900 eran (y aún lo son) dueñas de 1.700.000 de hectáreas en la región austral, a un lado y otro del Estrecho de Magallanes, y fueron pioneras en el desarrollo y ocupación económica de la Isla Grande de Tierra del Fuego (Bandieri 2005: 19).
A lo largo del capítulo se apreció que este esquema se sostuvo en Tierra del Fuego por un largo período, con ampliación de nuevas actividades desde mediados del siglo XX, como la explotación de hidrocarburos o el incipiente desarrollo turístico. Sin embargo la tensión creciente en términos geopolíticos, y el lento desarrollo económico y poblacional del territorio, incentivaron nuevas acciones del Estado Nacional, que se cristalizarán con la promulgación de un nuevo régimen aduanero y fiscal, la ley 19.640 de 1972, que será parte de nuestro análisis en el capítulo siguiente.
En este sentido los distintos intentos esgrimidos en el desarrollo de Tierra del Fuego incluyeron la instalación de la colonia penal en el sur, la agrícola en el norte, pasando por el incentivo a las actividades hidrocarburíferas y la generación del modelo turístico, que especialmente incentivó el desarrollo del sector en Ushuaia. Así el Estado fue configurando una estructura social que paulatinamente se fue diversificando. El modelo primario exportador sentó las bases para el desarrollo de un incipiente sector comercial que brindó la asistencia en materia de abastecimiento, especialmente de los emprendimientos estatales, tales como el presidio o la base naval, también en los procesos de producción social del espacio y la anexión del territorio en el marco del capitalismo mundial. Sin embargo los esfuerzos estatales por concretar el poblamiento, junto con transformaciones en el modelo productivo, sumado a una cosmovisión desarrollista de modelo industrial serán la base de transformación del modelo de acumulación de Tierra del Fuego.
En síntesis, el período analizado revela el papel fundamental del proceso de colonización y acumulación originaria en el desarrollo capitalista de Tierra del Fuego. Este proceso de acumulación por desposesión (Harvey: 2005) involucró la expropiación de los pueblos nativos, y la instauración de la propiedad privada sobre la tierra y el consecuente acaparamiento de recursos. Este proceso de expropiación y construcción de la propiedad privada se da en asincronía con el desarrollo de un mercado de trabajo asalariado. Es importante destacar que, la expropiación de los pueblos originarios forma parte de a acumulación originaria, pero no necesariamente implica la explotación de estos pueblos en términos de fuerza de trabajo asalariado (Wright 2015). El etnocidio que implicó este proceso, produjo la necesidad del repoblamiento. Por ello, se observa un fenómeno de repoblamiento con trabajadores ya socializados en el capitalismo, Así se promovió la migración hacia áreas recién colonizadas, como ocurrió con la instalación del penal y la colonización agrícola en el norte de la Isla Grande.
Este proceso de colonización estuvo estrechamente ligado a la intervención estatal, dando lugar a un nuevo patrón de acumulación y consolidación del capitalismo, tanto a nivel nacional como en el ámbito de la disputa interestatal. En esta dinámica, la producción hidrocarburífera se puede considerar una etapa intermedia, ya que su explotación y comercialización contribuyeron considerablemente al desarrollo económico regional.
En los períodos subsiguientes, observaremos cómo la alianza entre técnicos, profesionales y funcionarios del Estado Territorial establecerá vínculos con la pequeña burguesía local. Esto permitirá gradualmente la formación de una burguesía local en crecimiento, que tenderá a dominar el aparato burocrático local. Además, con el nuevo modelo económico llegará una mayor complejización de la estructura de clases, especialmente con el aumento de los sectores populares, como obreros calificados de la industria manufacturera y la construcción, quienes serán el principal sustento del proceso de poblamiento. Asimismo, se observará la emergencia de nuevas formas organizativas en la sociedad civil.
- La Familia Braun-Menendez sigue siendo propietaria de la cadena de supermercados La Anónima. Además de la comercialización de alimentos, bebidas y productos de uso doméstico de venta minorista, la familia mantiene la propiedad de los latifundios al norte de la Isla Grande y cuenta con dos buques portacontenedores que realizan la logística entre el puerto de Buenos Aires y la Patagonia, hasta Ushuaia, mediante las empresas Navalia SRL y Patagonia Shipping Lines (https://www.eldiariodelfindelmundo.com/noticias/2010/05/28/29485-arribo-al-puerto-de-ushuaia-el-primer-containero-de-navalia). Las actuales embarcaciones fueron denominadas Argentino II y Asturiano II en honor a los barcos Argentino y Asturiano que supieron navegar durante la segunda parte del siglo XIX y la primera del siglo XX. El mapa de la logística se mantiene intacto: https://www.patagonialines.com/↵
- Mauricio Braun y Josefina Menéndez se trasladan de Punta Arenas a Buenos Aires con toda su familia hacia 1918. En esos años se introducen en el negocio financiero mediante la fundación del Banco Galicia junto a las familias Ayerza y Escasany. Federico Mauricio Braun, nieto, dirige desde 1979 La Anónima, Patagonia Logística, y forma parte del Directorio del Grupo Financiero Galicia.↵
- Desde 1884 hasta 1983 el Territorio Nacional de Tierra del Fuego fue gobernado directamente por la Armada Argentina o por oficiales de esta fuerza elegidos por el Gobierno Nacional, salvo en dos excepciones, Ruperto Bilbao (1963-1966) y Mariano Eduardo Loedel (1973-1974). Esta dinámica fue una constante tanto en gobiernos democráticamente electos como en las distintas dictaduras militares. Estos oficiales de la fuerza y sus cuadros técnicos, militares y civiles, presentaron fuertes lazos de vinculación con la estructura empresaria emergente en la región mediante las distintas obras de servicios y provisiones a la Gobernación del Territorio. ↵
- Informe de la Secretaría de Hidrocarburos de la Provincia de Tierra del Fuego publicado en su sitio de internet https://hidrocarburos.tierradelfuego.gob.ar/wp-content/uploads/2013/08/presentacion-CA12-06-de-Octubre-pag-1-37.pdf↵
- El texto completo de la norma se encuentra disponible en http://www.saij.gob.ar/7101-nacional-lnn0023807-1956-04-19/123456789-0abc-defg-g70-83200ncanyel?↵
- Las provincias Patagónicas tuvieron una fuerte explotación del complejo hisdrocarburífero durante la implementación del modelo desarrollista dominante entre finales de la década de 1950 y la década de 1960. Neuquén tuvo tal impacto que desarrolló sus capacidades productivas especialmente entre 1960 a 1990. Joaquín Perren (2011) realiza un análisis sobre las relaciones entre el proceso de acumulación y las migraciones en la Provincia de Neuquén.↵
- Para más información recomendamos dirigirse al siguiente enlace de internet: https://turismoushuaia.com/zonas/antartida/#:~:text=El%20turismo%20mar%C3%ADtimo%20hacia%20la,visitando%20cinco%20estaciones%20cient%C3%ADficas%20argentinas.↵
- Con el retorno de la democracia y la elección de Héctor Cámpora primero, y de Juan Perón después, el Gobierno Nacional designa entre junio de 1973 a diciembre de 1974 a Mariano Eduardo Loedel, quien había sido intendente de Ciudad Evita entre 1952 a 1955.↵
- Según estimaciones hasta 1860 se encontraban cerca de 10000 habitantes de los pueblos originarios en la región. Pero el etnocidio fue producido con el desarrollo capitalista en los primeros años del siglo XX. Según estudios del antropólogo Hernán Vidal (1993: 120): “En la década del ’70 y a mediados de la siguiente fue posible entrevistar a selk’nam y yámana que habían participado de la cultura tradicional. De hecho aún sobreviven hoy unos pocos yámanas, algunos mestizos de selk’nam y un grupo más numeroso de alacalufes en Puerto Eden, Chile.” De esta forma exhibe que, sin dejar de lado el etnicismo ocurrido, la figura historiográfica de la desaparición completa, se encuentra relacionada a las necesidades de silenciar a los pueblos originarios como actor social de la región. ↵
- Ana Cecilia Gerrard (2021) en “Colonialismo, Antropología y reemergencias indígenas en Tierra del Fuego” analiza la reemergencia del pueblo Selk’nam en la región. Según la autora el territorio ha sido imaginado como blanco y europeo por los Estados Argentino y Chileno, y por ende ya no habría indígenas. El artículo repone la reemergencia de los Selk’nam y los Yaganes, su presencia en la arena pública y el avance de sus agendas políticas en los últimos treinta años, tensionando las narrativas fundacionales del territorio provincial y cuestionando el lugar de la antropología en la extinción discursiva de estos pueblos. En este sentido los registros sobre la presencia y recomposición en la estructura social es relativamente reciente, ya que han sido extinguidos discursivamente.↵
- Hacia los primeros años de la década de 1970 era técnico en la Dirección General de Estadísticas y Censos del Territorio Nacional.↵
- El relato de fundación del MOPOF se puede encontrar en el propio citio del Movimiento Popular Fueguino: https://movimientopopularfueguino.com.ar/mopof/quienes-somos/↵
- Juan Carlos Apollinaire fue presidente de la Asociación Rural de Tierra del Fuego y designado Intendente de Río Grande entre 1981 y 1983 por la dictadura militar.↵
- Un arquetipo de este grupo es Luciano Preto, migrante genovés arribado a Ushuaia en 1949 para la construcción de una serie de obras públicas en el marco de la transformación del Presidio por la Base Naval en la empresa de Carlo Borsari. Tempranamente se apostará en terrenos de la margen este de la ciudad de Ushuaia estableciendo la Estancia Río Pipo, la cual tenía una extensión para el desarrollo de la ganadería local y abastecimiento, con cerca de 900 vacunos hacia principios de la década de 1970 (Goodall 1975). Toda la estancia será la tierra donde se ampliará la ciudad de Ushuaia en las décadas siguientes. Su hijo, Ruggero, será constituyente provincial y Ministro en el primer gobierno electo, también por el Movimiento Popular Fueguino.↵
- En presentaciones públicas Federico Braun, nieto de Mauricio Braun y Presidente de “La Anónima” entre 1979 y 2020, describe una periodización de la empresa y la relación con su familia. De sus dichos se sustrae que el primer período de expansión se desarrolla desde la fundación hasta la apertura del Canal de Panamá y la paulatina crisis de la región hacia 1920. Desde mediados de la década de 1940 el Estado interviene en el comercio marítimo y aéreo con la finalidad de abastecer las dependencias australes, y con ello se produce el “estancamiento” de las actividades logísticas, Finalmente el período de transformación hacia los supermercados vendrá hacia 1978 y durante la década de 1980, que será acompañado del desarrollo del turismo patagónico. El video completo se encuentra disponible en: https://youtu.be/LPD-BFgoxTA↵







