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Agradecimientos

A lo largo de mis estudios de grado en la Universidad de Belgrano, tuve la oportunidad de cursar diversas asignaturas que signarían mi deseo por el estudio de las ciencias cognitivas. Quisiera agradecer a todo el cuerpo docente de la Universidad por la excelente formación que recibí esos años y que hacen al andamiaje de esta tesis, especialmente a María Elena Colombo, quien me abrió las puertas de su cátedra de Psicología General y me introdujo a las ciencias cognitivas.

A Susana Seidmann, decana de la Facultad de Humanidades de la UB, y a María Teresa Reyes, directora de la carrera de Psicología de la UB, no solo por sus enseñanzas y su apoyo constante, sino también por la confianza, la calidad y calidez humana, por la libertad para desarrollar mi labor docente y profesional.

Quisiera agradecer también a mis compañeres de la cátedra de Psicopatología y a todo el equipo del Observatorio Clínico de Salud Mental y Adicciones (UB) coordinado por Juan Carlos Ferrali, Susana Seidmann y Silvia Herlyn, por las enriquecedoras jornadas, la amplitud de los intercambios teóricos y la libertad para los debates.

A Cecilia López, secretaria académica de la UB, por los diálogos intelectuales sobre la clínica y la transmisión, por su generosidad y por su confianza.

A Beatriz Gómez, directora de la Fundación Aiglé y titular de la cátedra de Métodos y Técnicas Psicoterapéuticas (UB), por su lectura profunda, sus recomendaciones, su apoyo y sus enseñanzas.

A Fernando Beresñak, titular de la cátedra de Filosofía (UB), por leerme, aconsejarme y apoyarme con sabiduría y amistad a lo largo de la escritura de la tesis.

A Rocío Pérez Lazzaro, profesora y compañera en Psicopatología y en Sexualidad y Salud, una promesa luminosa para la psicología. Por su confianza, sus lecturas atentas, sus diálogos epistemológicos; por su amistad intelectual.

A todo el equipo de la cátedra extendida de Sexualidad y Salud (UB), por las lecturas y diálogos tentaculares, el trabajo intelectual y la simpoiesis. Cupiditas Studiorum.

Tengo mucho para agradecer a la Universidad de Belgrano por mi formación, pero sobre todo agradezco a les estudiantes con quienes aprendo día a día en innumerables intercambios teóricos y conceptuales.

Cursar la Maestría de Psicología Cognitiva en la Universidad de Buenos Aires representó un crecimiento y la posibilidad de profundizar en el aprendizaje de la filosofía de la mente, la arquitectura de la mente, el desarrollo cognitivo, los fundamentos de las terapias cognitivas, temas en torno a la cognición social y el enfoque sociocultural. En ese sentido, quisiera agradecer a todo el cuerpo docente por su generosidad en la transmisión de sus conocimientos.

Asimismo, quisiera agradecer a Jazmín Cevasco por su calidad docente, pero también por estar siempre, por el tiempo, la ayuda y cada una de las consultas respondidas a lo largo de todo el camino de la Maestría. También quisiera agradecer a todo el equipo de Coordinación Técnica de Maestrías de la Facultad de Psicología, especialmente a Natalia Stazone por la cordialidad, las prontas respuestas y la clara información, sobre todo en los momentos más difíciles de la pandemia.

A quienes fueron jurado de mi tesis de Maestría, hoy convertida en libro. Cristian Garay, Gabriel de Ortuzar y Catriel Fierro, por su lectura atenta, por sus recomendaciones puntillosas, por el diálogo epistemológico, por su valoración y por el aliento para que esta publicación suceda.

También quisiera agradecer a mis colegas de l’Università di Torino Lynda Stella Lattke, Cristina Mosso y Emanuela Rabaglietti, por la confianza y por los interesantísimos intercambios académicos que sin duda enriquecieron esta tesis.

A mis consultantes e interlocutores psicoterapéuticos. Muchas gracias por la confianza y por abrirme las puertas para participar en su camino. Es algo sagrado para mí que intento honrar con gratitud y humildad.

A mis maestros espirituales, Alejandro González Lebrero y Jorge Oubina, por confiar en mí, por alojar los torbellinos de mi mente (चित्तवृत्ति – cittavṛtti) y por acompañarme con generosidad a construir un camino de integridad (योग – yoga).

Quiero agradecer a toda mi tribu extendida, my kins y my oddkins. Todes elles me han brindado a lo largo de todos estos años su cariño, apoyo, su interés, su paciencia también. Muchas gracias por acompañarme en este camino, Uba, Alicia, Patri, Kari, Sophie, Mili, Nini, Freddy, Seb, Thomas, Marce (¡a quien tanto se extraña!). Gracias a Alex, Amelie, Isabella y Alcibíades porque en todo este tiempo de estudio y escritura me esperaron para ir a jugar. A mis amigues por el aguante, el interés, la confianza, las charlas sobre mi tesis, el apoyo. A Lula Baetti, Mariano Schenone, Deborah Braver, Belén Olmos (y familia), Martín Kogan, Gabriela Errea, Sarah Mösch, Emilio Morgan, Romina Suton, Analía Guralnik, Solange Goszczynski.

A mis padres, Claudia y Alberto, por todo el cariño, el apoyo y la confianza que tienen en mí. Χαλεπὰ τὰ καλά.

Quiero agradecer especialmente a mis hermanes Sebastián y Carolina, increíbles personas. Muchas gracias por estar siempre a mi lado en el camino de la vida, por su apoyo, su juego siempre compartido, por la valoración, el cariño, las charlas filosóficas y musicales, la amistad, la confianza, el aliento, el interés. Qings are ours.

A Germán Berrios, por sus enseñanzas, por haber sido un guía en el estudio sobre el sufrimiento humano. Por cuidar la historia, por el compromiso epistemológico. Por su lectura, su valoración y su apoyo.

A Diana Pérez. No tengo palabras para expresar el honor, el privilegio, el lujo que ha sido para mí cada uno de nuestros encuentros, de nuestros intercambios. Atesoro los aprendizajes de cada clase en Filosofía y en la Maestría. Todos estos recorridos teóricos a los que me invitaste renovaron mi concepción de la filosofía y la psicología. Muchas gracias por todo el tiempo dedicado, por tu confianza, por el cuidado en tus palabras en cada devolución, en cada corrección, en cada lectura crítica, en tus sugerencias y en tus valoraciones. Muchas gracias por todo el apoyo; incluso en medio de la pandemia, en los momentos difíciles, siempre. Esta tesis no hubiera sido posible sin tu sabiduría y sin tu generoso acompañamiento.

A Bárbara Ohanian, mi compañera en el camino de la vida. Siento infinita gratitud por tu apoyo incansable a lo largo de todo este arduo y enriquecedor camino. Quiero agradecer tu guía, tu lectura siempre atenta y experta, tus comentarios en cada uno de los párrafos, tus sugerencias en el tono y la puntuación. Tu claridad, tu tiempo, tu interés. Tu aliento en cada una de las etapas a lo largo de toda la maestría, tu empuje para encarar esta investigación con la complejidad que era requerida. Por no cansarte nunca de alentarme. Por invitarme a que siga tus pasos tanto durante la carrera de grado, como ahora. Por regalarme tu ejemplo. Por animarme una y otra vez. Por haberte animado vos a andar primero este camino. Por la ternura de escucharme y bancarme en los momentos difíciles. Por enseñarme a caminar sobre fuego.



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