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3 Los filósofos y el griego

Este modo de trabajar con la lengua se puede ejemplificar en, al menos, dos grandes ejes. El primero es el del uso que los propios filósofos han hecho de este recurso con vistas a dar forma a su propio pensamiento. Un caso emblemático es, claro está, el de Heidegger. Tomemos, a modo de ejemplo, el fragmento 22 DK B 123: φύσις κρύπτεσθαι φιλεῖ, tradicionalmente traducido como “la naturaleza ama ocultarse”. Heidegger traduce: “El surgir da su favor al declinar”.[1] La explicación de dicha traducción es la siguiente:

“Nos sorprendermos al oír estas palabras sobre la phýsis, pues ella es, en tanto ‘siempre surgir’, un ‘nunca declinar’, es decir: un ‘nunca ingresar en el ocultamiento’ […]. Pero si este ‘siempre surgir’ se aparta de algo, se vuelve contra algo o no conoce algo, entonces el siempre surgir es el ocultar […]. De acuerdo con esas palabras, entonces, el surgir pertenece con su propia esencia al ocultarse. ¿Cómo puede rimar eso con la esencia de la phýsis? Aquí Heráclito se contradice a sí mismo […]. Sin embargo, la doctrina hegeliana de la ‘contradicción’ se funda en presupuestos específicos que son extraños al pensar inicial de los griegos. Por lo tanto, la salida de la dialéctica es fácil y tiene la ventaja de despertar la apariencia de profundidad. Pero, vista desde el punto de vista de Heráclito, ella sigue siendo una fuga y una cobardía del pensar, es decir, un apartarse del ser que aquí se despeja […]. En otras palabras, para nosotros es mejor no conocer el silbido de la dialéctica y permitir que el entendimiento realmente se inmovilice”.[2]

Esta interpretación y discusión posterior sólo es posible sobre la base de entender “φύσις” como “surgir”, “κρύπτεσθαι” como “hecho de ocultarse” y “φιλεῖ” como “dar un favor a algo/alguien”, interpretaciones que no se sustentan en una base estrictamente filológica o formal, sino en una eminentemente filosófica en función de las intenciones de Heidegger. En otras palabras, leyendo el Heráclito de Heidegger, ¿conocemos más el pensamiento de Heráclito o el del propio Heidegger? [3]


  1. Heidegger (2014: 132).
  2. Heidegger (2014: 132-133 y 139).
  3. Quizás pueda decirse algo similar de traducciones como la de Colli: “La naturaleza trascendente ama esconderse”, cuya justificación reza: “El noúmeno está todavía más allá, en un insondable abismo que es su verdadera patria, en un tormento solitario cuya inaccesibilidad consuela. Como tal, pierde su individualidad, la indeterminación interior que se siente aislada frente a una realidad que la circunda y se profundiza como intimidad objetiva” (2008: 188).


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