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2 Ontología dual de la complejidad jurídica, o neodualismo

1. Tradicionalmente, siempre se han excluido la ley y la justicia, la ley y la costumbre. Así,

l’on dit appelle ‘droit’ aussi bien les lois que les idées de justice, tant les sentences des juges et en général les discours des juristes que des conduites de particulieres, etc. Il est manifeste que ces choses ne sont pas toutes sur le même plan –elles sont hétérogènes au point de vue logique, voire ontologique[1].

2. No obstante, la vida jurídica excede toda sistematización, y ello nos obliga a un análisis minucioso y profundo. Morin sostiene:

Cuando [el] […] mundo no está de acuerdo con nuestro sistema lógico, hay que admitir que nuestro sistema lógico es insuficiente, que no se encuentra más que con una parte de lo real. La racionalidad […] no tiene jamás la pretensión de englobar la totalidad de lo real dentro de un sistema lógico, pero tiene la voluntad de dialogar con aquello que lo resiste. […] decía […] Shakespeare: “Hay más cosas en el mundo que en toda nuestra filosofía”[2].

Esta idea será importante sobre todo frente a las concepciones analíticas que suelen limitar el ser a los objetos materiales. La definición de la ontología es la prueba de que no todo puede reducirse a lo lógico. Así, “se ocuparía […] solo de ‘formalidades’, bien que de un formalismo distinto del exclusivamente lógico”[3].

3. Cabe aclarar que la ontología heterogénea del trialismo no le impedirá introducir un carácter relacional a las dimensiones a la hora de funcionar en la vida jurídica[4]. El jurista argentino critica al tridimensionalismo de Reale que basa la unidad del objeto jurídico en la dialéctica, en la relación, en tanto su Egología respeta la ontología del hecho, perceptible en sí en su unidad[5]. En efecto, Cossio no aplica la noción de sistema, ni las relaciones e interrelaciones que se dan en el seno de una unitas multiplex. Estas relaciones tienen lugar entre los elementos de las dimensiones. Como Cossio plantea la conducta en interferencia intersubjetiva[6], la Egología no es un pensamiento jurídico complejo[7].

4. Desde un punto de vista contextual, histórico a este tópico, puedo decir con Morin que ya no podemos pensar de manera simple. Así,

[…] la science moderne exigeait la disjonction entre la connaissance et l’éthique. C’est le formidable développement, au XXe siècle, des pouvoirs de destruction et de manipulations de la science qui nous oblige à une reconsidération[8].

5. Por ello, desde el punto de vista de la identidad humana, señala Morin:

[…] notre réalité est une co-création où l’affectivité apporte sa part. Il y a relation à la fois complémentaire et antagoniste entre nos deux sources de réalité, la rationnelle et l’affective. L’évacuation totale de l’affectivité et de la subjectivité vidangerait de notre intellect l’existence pour ne laisser place qu’à des lois, des équations, des modèles, des formes. L’élimination de l’affectivité ôterait toute substance à notre réalité […][9].

Ya Kant hacía referencia a esta idea, y cobra importancia entonces la interpretación que Goldschmidt aporta en este sentido: “El realismo crítico de Kant estriba […] en el dualismo entre cosas en sí (‘el cielo estrellado por encima de mi’) y las leyes que el hombre se da gracias a su libertad (‘la ley moral dentro de mí’)”[10]. Cabe aclarar, a partir de Reale[11], que el dualismo kantiano referido al ser de la naturaleza y el deber ser de la ética será mejorado con el sistemismo, implícito en el Trialismo, y evidenciado en el dinamismo del Pensamiento Complejo. De esta manera, los dos aspectos se complementarán.

6. Hay dualidad doble –compleja– en la Teoría Trialista. Por un lado, la materialidad de la dimensión sociológica y la idealidad de las dimensiones normológica y dikelógica[12], y, por el otro, dualidad a los fines de la crítica, en cuanto lo dado estaría conformado por la materialidad de las dimensiones sociológica y normológica, representadas, por ej., por las regulaciones de la costumbre y la ley, respectivamente, y lo construido por el valor, que permitiría la crítica de aquello dado. Así como la norma es a la vez materialidad, que puede comprobarse en el papel en el que consta la ley, e idealidad, en cuanto las disposiciones legislativas se estructuran en normas, también el reparto es impulsado por el valor, y el valor tiene su componente histórico, con el cual no se identifica plenamente y en todos los casos. Es coincidente Morin al señalar la naturaleza de la reflexión. “La réflexion signifie dédoublement du réfléchissant en réfléchi, et le point de vue réflexif constitue un métapoint de vue par rapport au point de vue réfléchi[13]”. El metapunto de vista es el trialista.

7. Hay una confirmación indirecta de mi idea por la falta de coincidencias entre el pensamiento analítico y el complejo. Morin critica al positivismo al referirse a las consecuencias desgraciadas de la separación en la ciencia de los juicios de hecho y los de valor[14], y de la separación de las ciencias de las humanidades[15]. Juicios que el Trialismo incluye en las dimensiones sociológica y normológica, en relación con lo dado, y en la dimensión dikelógica, en relación con los valores. Este es el centro filosófico de la tesis, que pretende ser reforzado por el Pensamiento Complejo. En efecto,

La visión engañosa de la realidad de la que por fin estamos saliendo es la del mundo como máquina inerte hecha de entidades aisladas unas de otras, separada de la conciencia y del alma por el dualismo “cartesiano” […]. A ella se oponen a la vez la visión oriental, de naturaleza “orgánica”, “dinámica”, “viviente” […] de un “tejido cósmico” […] en el cual la “realidad última” no es ya la de los “ladrillos elementales de la materia” sino un “tejido dinámico de sucesos interdependientes”[16].

8. La postura contraria es sostenida por Kelsen, que critica el dualismo. Este autor considera a la justicia por un lado como “un principio que pretende ser válido siempre y en todas partes, independientemente del espacio y del tiempo”, por lo cual “es eterna e inmutable”[17], y, por otro lado, como un valor relativo, por cuanto puede ser instrumento de servidumbre a fin de justificar un régimen, o un elemento revolucionario a fin de derrocarlo. Así, afirma:

[…] este dualismo ontológico lo reencontramos en el dualismo de la justicia y el Derecho, en el cual la función es doble: por un lado permite a los espíritus optimistas o conservadores justificar un Estado o un orden social pretendiendo que es conforme al ideal, y por otro lado a los espíritus pesimistas o revolucionarios criticarlos por la razón contraria. De esto se desprende que es tan imposible determinar científicamente, es decir, de manera racional y fundándose sobre la experiencia, cuál es la naturaleza de la Idea o de la cosa en sí, como obtener por la misma vía una definición de la noción de justicia[18].

9. Nótese que el servilismo que nosotros criticamos a la normatividad, Kelsen se lo critica a la justicia. Ocurre que, de haberse respetado las normas –valor loable si no es el único– negándole valor al cambio, todavía Argentina seguiría siendo colonia española y EE.UU., británica. Su postura es conservadora de los que tienen el poder de hacer las normas. Tampoco habría habido Mayo francés, ni caída del muro de Berlín producto de la Perestroika. Aunque, pensándolo bien, tampoco habría habido Perestroika, porque tampoco habría ocurrido la Revolución bolchevique. Y, remontándonos en el pasado, ¿habría permitido Kelsen que el Homo sapiens contradijera al eslabón anterior para dar nacimiento al hombre?

10. Con respecto al servilismo que Kelsen le adjudica a la justicia, si bien puede ser cierto, el peor de los servilismos es la ausencia de crítica que implica la uniformidad, si se acepta un solo servilismo, el de las normas. Por ello, la complejidad, al fundar la diversidad, permite distintas voces, y en el proceso de complementariedad se puede ahuyentar al servilismo.

11. La simpleza de Kelsen no solo deviene de la expulsión de la justicia del Derecho, sino también de la expulsión de la dimensión social. Al contrario, Goldschmidt considera que el Derecho es, en primer lugar, potencia real, es decir, interviene, con o sin éxito, en la realidad social, mientras que el sistema de normas es un reflejo conceptual del Derecho, pero nunca el Derecho mismo[19].

12. Lo tematizado respecto de los paradigmas y de cómo influyen en nuestras concepciones y vida cotidiana puede aplicarse a la composición ontológica del Trialismo, es decir, a su dualismo. Ahora bien, es innegable entonces que hay un ámbito de lo real y un ámbito de lo pensado que interactúan, lo cual, mutatis mutandi, implica en el Derecho un ámbito de lo material, constitutivo de la dimensión sociológica, y otro ideal, constitutivo de las dimensiones normológica y dikelógica. Goldschmidt clasifica entonces a los hechos como entes materiales, y a las normas y los valores, como entes ideales: enunciativos y exigentes, respectivamente.

Los entes ideales abarcan aquella parte de la realidad que es solo asequible a la razón, a diferencia de la realidad material, que además de la razón, requiere el auxilio de los sentidos, y de la sique propia, que igualmente además de la razón necesita la intervención de la introspección. Siendo realidad, los entes ideales son objetivos, lo que quiere decir que son trascendentes a la razón, que únicamente los capta, pero no los inventa. Con miras a esta objetividad, es posible controlar las afirmaciones de la razón como acertadas o desacertadas.

Los entes ideales pueden ser enunciativos. […] A su lado se hallan los entes ideales que constituyen valores, entes ideales exigentes. Por ello, los valores pueden definirse como vocablos con un sentido de exigencia[20].

13. Morin también incluye integrativamente en la identidad humana dos aspectos que le son inherentes. “La vie humaine a besoin de la vérification empirique, de la correction logique, de l’exercice rationnel de l’argumentation. Mais elle a besoin d’être nourrie de sensibilité et d’imaginaire[21]”. En efecto, “la lógica no puede dar cuenta de la complejidad del mundo, que constantemente se le escapa […][22]”.

14. A la hora de justificar los distintos aspectos que son incluidos en el análisis del Derecho, Goldschmidt señala las distintas formas que puede adoptar el ser[23]: material e ideal, y, dentro de esta última, enunciativa y exigente. Esto aporta una justificación ontológica a la división en tres del fenómeno jurídico.

¿No podría el mundo jurídico también comprender cuatro dimensiones, añadiéndose a las tres consagradas, verbigracia, la económica, o cinco, recurriendo también a la sico-sociológica? […] Los objetos del conocimiento pertenecen ontológicamente, o a objetos materiales asequibles a los sentidos y a la razón, o a objetos de la propia sique asequibles a la introspección y a la razón, o en fin a objetos ideales (enunciativos y valorativos) asequibles solo a la razón. La dimensión social está formada por objetos materiales, la dimensión normológica por objetos ideales enunciativos y la dimensión dikelógica por objetos ideales valorativos. Los objetos de la propia sique pueden interesar en el mundo jurídico, pero solo en cuanto se manifiestan exteriormente, con lo cual entran en la esfera de los objetos materiales. […] cualquiera de las tres dimensiones puede absorber objetos de otro contenido; pero ellos pertenecerían necesariamente a cualquiera de las tres dimensiones[24].

Respecto del número de dimensiones, Hall da una pauta a fin de limitar su número, señalando que, si más abierta es la red, menos son las propiedades comunes de lo que se atrapa[25]; es decir, es posible captar menos diversidad en la unitas multiplex. Ahora se entiende la afinidad estrecha que existe entre las normas, la sociología y la filosofía moral.

15. Luego aclara que el triple abordaje no obsta a la dualidad ontológica: “[…] la […] trilogía de hecho, norma y valor, inclusive parece conculcar la dicotomía de realidad e idealidad, aunque, mirándolo de cerca, se advierte que el hecho forma parte del mundo real y que norma y valor caen dentro de la esfera de lo ideal”[26]. La normatividad constituye un elemento muy desarrollado e internalizado en la consciencia jurídica del jurista como para eliminarla del mundo jurídico y reducirlo, de tal forma, a la dualidad de hecho y valor, para proponer lo dado y la crítica. Como lo dado suele formalizarse y ordenarse de manera lógica, justifica entonces una nueva dimensión.

16. La ontología moriniana se asemeja a la trialista incluso en la terminología “dimensionalista”. Señala Morin: “Entendemos por realidad aquello que, en sus distintas dimensiones, se resiste a la elucidación crítica del pensamiento […][27]”.

17. Las críticas al objetivismo fomentaron la emergencia de distintos niveles de realidad, lo que a su vez se relaciona con las crisis de fundamentos de la Posmodernidad. Sumar estas críticas implica plantear a la normatividad la que merece en el campo del Derecho. Esta incertidumbre puede resolverse de dos maneras: o postulando que todo es construido, salida simplista por cuanto a cualquier crítica se contesta señalando que eso es lo que se construye[28]; o postulando que todo es complejo, en cuanto valen los distintos aspectos de la realidad, incluyendo la realidad jurídica.

Mi planteo implica que el Trialismo asuma la crítica que sufre la ciencia clásica y el objetivismo valorativo de Goldschmidt, acercándole la mirada moriniana crítica del objetivismo, aunque no afín a la propuesta valorativa del constructivismo de Ciuro Caldani[29]. Morin se pronuncia constructivista en algunas oportunidades:

Soy partidario del constructivismo piagetiano […]. Piaget ignoraba que son necesarias fuerzas organizacionales complejas innatas para que haya muy fuertes aptitudes para conocer y aprender. Hace falta que haya mucho de innato, en el sentido no de programa innato de comportamientos, sino de estructuras innatas capaces de adquirir[30].

También lo hace en otra obra: “El sujeto construye la realidad por medio de principios antes mencionados”[31].

18. A pesar de estas afirmaciones, en otra parte de su obra, la principal, señala:

Nous débouchons donc, au-delà aussi bien du réalisme ‘naif’ que du réalisme ‘critique’, au-delà de l’idéalisme classique et du criticisme kantien, sur un réalisme relationnel, relatif et multiple. La relationnalité vient de l’indéchirable relation sujet/objet et esprit/monde. La relativité vient de […] la relativité de la réalité connaissable. La multiplicité tient à la multiplicité des niveaux de réalité […][32].

Nótese bien su clara autodenominación como “realista”. Como lo complejo lleva en sí el desafío por la completitud, Morin no condena el objetivismo, es decir, los entes materiales de los que habla Goldschmidt, sino que pide incorporar otros elementos a fin de completar el análisis, es decir, los entes ideales, sobre todo exigentes: los valores.

Ses bienfaits [de la connaissance “objective”] ont été et demeurent inestimables puisque la primauté absolue accordée à la concordance des observations et des expériences demeure le moyen décisif pour éliminer l’arbitraire et le jugement d’autorité. Il s’agit de conserver absolument cette objectivité-là, mais de l’intégrer dans une connaissance plus ample et réfléchie, lui donnant le troisième œil [trialiste] ouvert sur ce à quoi elle est aveugle[33].

19. Al contrario, un exponente de la Escuela Analítica titula una de sus obras La construcción del pensamiento. No por casualidad se asocia la lógica al Derecho, sino para desvincularlo de la realidad social y desentenderse de ella. La lógica se lava las manos. El título de ese libro pretendería desligar filosóficamente al positivismo de la crítica mencionada. Además, al insinuar que las normas solo son aplicadas, es decir, que el jurista no tiene intervención alguna en su elaboración, se suma otro argumento, más técnico, para una mayor desvinculación de la realidad social. En efecto, “dans le normativisme, l’objet de la science du droit sera donc la construction et l’interpretation d’un langage: le discours juridique[34]”. La asociación del constructivismo con el idealismo deviene inmediata. “Cuanto más se aleja un concepto de la experiencia cotidiana (es decir, de lo que se ve y se toca), tanto más difícil se hace pensarlo y manejarlo”[35]. Esto es cierto, pero no significa más que exigirle mayor esfuerzo intelectual al jurista. Así,

[…] una propuesta constructivista […] implicaría […] abandonar el objetivismo, es decir, la idea de que el lenguaje en que se expresa el conocimiento es reconducible al modelo de la descripción pura como si fuese posible formular afirmaciones que respeten fielmente particulares porciones de la realidad. En su lugar, habría de admitir que el lenguaje cognoscitivo tiene siempre una función constitutiva respecto del campo de experiencia con el que trata, en el sentido de que estructura y organiza dicho campo reconstruyéndolo y “recortándolo” según las coordenadas (lingüísticas) dictadas por las categorías y los criterios de clasificación incorporados al esquema conceptual dentro del que se mueve[36].

20. El reconocimiento de la subjetividad es lo que le falta al Trialismo, lo que es clave para renovar la mirada del valor, ahora también compleja. De todos modos, hay una diferencia entre reconocer la subjetividad y convertirla en soberana. Es importante la diferencia que hace Morin entre traducción y posesión de lo real; es en este último vicio en el que cae el idealismo[37]. La traducción puede expresar lo real, pero también puede serle infiel. En este sentido, las traducciones geocéntrica y heliocéntrica utilizaron el mismo material para la expresión teórica. En efecto, “la rationalité, dispositif de dialogue entre un système cohérent d’idées avec le réel, et la rationalisation, qui empêche ce même dialogue[38]”. El pensamiento analítico pretende construir, y la construcción devela un exceso de participación del sujeto, mientras que la traducción parte de un “texto” al cual hay que traducir, tal vez en distintas lenguas, las cuales son, a su turno, las distintas dimensiones ahora conocidas. Construir el objeto no es entonces lo mismo que reconocerlo complejo.

21. Morin no niega la objetividad, salvo en su concepción clásica comúnmente asociada a la expresión crítica “realismo ingenuo”.

Construcción que, por cierto, es siempre incierta, porque el sujeto está dentro de la realidad que trata de conocer. No existe el punto de vista absoluto de observación ni el metasistema absoluto. Existe la objetividad, ahora bien, la objetividad absoluta, igual que la verdad absoluta son engaños[39].

No obstante lo que señala Morin –con acierto– sobre la inexistencia del “ojo de Dios”, las consecuencias varían según el paradigma adoptado[40]. Desde el cognoscitivismo se dice:

[…] la única realidad con la que nos encontramos es una realidad para nosotros, en el sentido de una realidad que constituye el resultado, siempre revisable, de nuestros intentos de reconstruirla a partir de los esquemas conceptuales (potencialmente plurales) disponibles dentro de un determinado contexto cultural[41].

22. La incompatibilidad entre las doctrinas jurídicas existe porque no se ha descubierto un metaparadigma que pueda integrarlas. Creo que este es el de la complejidad. Y como en la definición de la complejidad está la contradicción, nos es posible incluir en una misma teoría elementos que, por separado, serían incompatibles, contradictorios. Es posible integrar elementos contradictorios porque tenemos un paradigma que admite la contradicción. Dice Morin:

[…] un paradoxe se résout dès que l’on situe les deux propositions antagonistes dans un système de références enrichi où apparaît leur complémentarité logique. […] [par exemple] l’idée de rétroaction est […] paradoxale, puisque l’effet de l’action rétroagit sur sa cause, mais, là encore, la logique réapparaît quand on inscrit les deux termes dans une causalité circulaire[42].

En efecto, la complejidad aúna a las doctrinas aparentemente contradictorias y hace posible que nos planteemos el problema de la integración, es decir, cómo articular en el Derecho, en el Trialismo, elementos aparentemente tan contradictorios.

A partir du moment où la complétude de la description appelle la complexité de la conception, et où la logique interne à cette description/conception entraîne l’introduction d’une contradiction, l’élimination de cette contradiction entraînerait une dé-logification de la pensée qui y a abouti[43].

En el ámbito de la astrofísica, señala Morin con respecto a las estrellas:

L’étoile est une machine sauvage, un moteur en flammes, qui n’existe et ne perdure […], que dans et par la conjonction organisationnelle de deux processus antagonistes, l’un de nature implosive, l’autre de nature explosive, qui à la fois se provoquent, s’entretiennent, s’inhibent, s’entréquilibrent, et dont l’association, à la fois complémentaire, concurrente et antagoniste, devient régulation et organisation[44].

23. A pesar de sus diferencias, las dimensiones del Derecho trialista se reconocen unidas, con elementos en común, lo cual es representado por las interacciones que llevan a cabo. Dichos elementos son unidos a través del hilo de la justicia, es decir, el sentido que informa a cada uno de los elementos[45]. Dice Morin: “Si différents qu’ils puissent être, les éléments […] constituant un système ont au moins une identité commune d’appartenance à l’unité globale et d’obéissance à ses règles organistionnelles[46]”. De ahí que sea comprensible la lógica distinta que plantea Bearden: “[…] propose une logique contenant les trois lois d’Aristote, plus une quatrième qui nie chacune des trois précédentes. Il a cru pouvoir formuler ainsi cette ‘quatrième loi’: ‘Les oppositions sont identiques à leur frontière commune’ […][47]”. No comparto con Morin la crítica que le hace: “[…] mais qu’est-ce qu’une frontière commune à des oppositions, et surtout qu’est-ce qu’une ‘loi’ aussi indéterminée?[48]”. En muchos casos a lo largo de este trabajo, se ha hecho referencia a lo fronterizo[49] y lo común[50].

En efecto, “[…] il est éventuellement possible de remédier à l’insuffisance auto-cognitive d’un système en constituant un méta-système qui puisse l’embrasser et le considérer comme système-objet[51]”. Por ello hago hincapié en la educación paradigmática[52], a fin de hacer posible el cambio de mentalidad que permita a su vez la comprensión y asunción del Trialismo. Es así como pueden entenderse también nociones como la autonomía/dependencia, la libertad/igualdad, y la libertad/determinación, que son tratadas en este trabajo.

24. Esta concepción de la contradicción es clave para la comprensión de la Teoría Trialista. En líneas generales, se trata de que todo lleva en sí, como decía Hegel, las causas de su negación. Se trata de percibir lo diferente en lo mismo y lo mismo en lo diferente; se trata de ver la unidad en lo diverso, y lo diverso y lo múltiple en lo uno[53].

25. En relación con los métodos inherentes a cada dimensión del Trialismo, se exhibe también que los objetos que componen el mundo son distintos en sus aspectos y que todos ellos contribuyen a la unidad del fenómeno a estudiar. “Las cosas se nos ofrecen para que las interpretemos. Reglas y técnicas de interpretación diferentes caracterizan a los distintos métodos”[54]. La pluridimensionalidad, la diversidad, la multiplicidad no excluyen la unidad. Lo uno es en sus distintos aspectos y los distintos aspectos hacen lo uno. Es la unitas multiplex moriniana. Suele decirse que la realidad es una, y distintas las formas de interpretarla.

Los métodos tienen diverso valor según el tipo de objeto a conocer: los objetos más necesitados de la experiencia, como las ciencias naturales, requieren en mayor medida el método inductivo; los que se apoyan más en la razón, como la matemática, se valen en mayor grado del método deductivo[55].

25.1. La existencia de varias dimensiones en el Derecho exhibe las bondades de cada uno de los métodos que las constituyen: el inductivo, por ejemplo, propio de los objetos experienciales, que se hallan en la dimensión sociológica. “L’induction […] part de faits particuliers pour arriver aux principes généraux […] une association répétitive conduit à l’induction […][56]”. Aquí puede hacerse otra asociación con lo que el Trialismo llama “ejemplaridad”. Cabe agregar que la inducción se da también en el campo dikelógico al formular criterios generales orientadores. A su turno, el método deductivo, propio de los objetos ideales, se encuentra en la dimensión normológica y en la dikelógica. “La déduction est la procédure qui tire les conséquences ou conclusions nécessaires de prémisses ou propositions préalables. Aristote a identifié la déduction au syllogisme, qui procède de l’universel au particulier[57]”. Otro método es el intuitivo, propio de los sentimientos, y en este sentido la justicia es uno.

En el campo de la realidad ideal, tanto natural como cultural, empleamos todo tipo de métodos lógicos y matemáticos, así como la intuición eidética fenomenológica. Un método especialmente jurídico, por dirigirse a la exploración del valor justicia, es el método […] comparatista y el de las variaciones[58].

También Morin habla de la lógica intuicionista. La variedad metodológica responde a la variedad epistemológica, derivada de mi previa asunción de la realidad como compleja. Como ocurre en la democracia, en donde cada postura tiene sus defectos y se apunta a una salida conciliadora, las críticas a los métodos se absorben, se complementan y se reorganizan solo si se acepta un objeto complejo. La importancia de esta variedad de métodos está dada también por saber emplear cada uno de ellos en su justa medida y oportunidad, dialógicamente[59].

Con respecto al método deductivo:

Hay culturas que se remiten a lo ya sabido y emplean el método deductivo no solo para las realidades abstractas (p. ej.: la matemática) sino también para las concretas (física, química, sociología). La exageración del método deductivo es a menudo la característica de las sociedades especialmente “conservadoras”. Se consagra así la cultura que existe; se la mantiene mediante la reproducción de los conocimientos generales disponibles[60].

Con relación al método inductivo:

El sendero que va desde lo particular a lo general (que a menudo significa de algún modo partir más del “objeto”) constituye el método inductivo. […] La […] inducción [incompleta][61] permite más el avance del conocimiento, pero a costa del riesgo de que la generalización sea errónea[62].

25.2. Con respecto a la combinación metodológica:

A diferencia del “deductivismo” que predomina en la teoría “pura” a través de su construcción piramidal, el Trialismo utiliza de modo predominante el método inductivo en el reconocimiento de la realidad social y el método deductivo en la estructura del ordenamiento normativo y en el funcionamiento de las normas. […] [Y] emplea el método intuitivo en aspectos de la dimensión dikelógica[63].

He aquí una prueba metodológica de cómo el Trialismo integra los distintos recorridos de la Historia de la Filosofía del Derecho y del Derecho Comparado en las dimensiones de su objeto complejo. Las distintas metodologías reclaman también un objeto complejo, a la vez que un diálogo con las distintas culturas jurídicas. De allí que no haya que elegir, como plantean los adversarios de la Teoría Trialista, entre el método sociológico, normológico o dikelógico, en donde cada uno estaría asociado a tantos objetos de conocimiento[64].

25.3. La ley es el símbolo de lo establecido, de lo perdurable, y a la vez del cambio abrupto, mientras que el fallo judicial, que es el símbolo de lo particular, del pequeño comienzo de lo que puede llegar a ser un gran cambio, se da con la lentitud de la particularidad, más el eventual y lento proceso imitativo. Una sentencia que fue el comienzo de un cambio se dio en el caso “Juan Bautista Sejean c. Ana María Zacks de Sejean”[65], impulsor de la posterior reforma de la Ley de Matrimonio Civil. Ese cambio no empezó en el ámbito de las normas. Por ello es importante contar no solo con categorías para evidenciar los elementos que se dan en el ámbito de la idealidad de las normas, sino también con otras tantas que se dan en la materialidad de la realidad social, del reparto. Cabe agregar aquí cómo Galileo Galilei se alzó contra la autoridad de las sagradas escrituras a través de la investigación empírica[66]. De ahí la valorable validez de la metodología encaminada a auscultar la realidad social. En efecto, “su método atacaba la cultura de la autoridad”[67]. Por esto puede hablarse de una preferencia metodológica por el inductivismo. No cabe olvidar que las relaciones entre las metodologías se dan en el ámbito de la dialógica, reclamando la historia a una u otra según la necesidad. Dice Morin: “La logique est formelle et a priori. La pensée doit avoir un contenu et doit trouver autre chose que ce qui était connu a priori[68]”.

25.4. En este sentido, puede verse al Trialismo como un “puente metodológico” entre las culturas continental europea y anglosajona, como también como un “puente teórico” en la polémica entre el jusnaturalismo y el juspositivismo. Solo la diversidad evidenciada por la complejidad puede reclamar la integración. Porque los distintos aspectos existen, las polémicas se dan y las ideas que se exponen tienen su grado de validez, y de hecho hacen funcionar al Derecho. Así, “ces définitions du concept du droit nous pouvons les classer, grosso modo, en trois groupes: (i) normativistes, (ii) axiologistes, (iii) sociologistes[69]”. Partiendo de que la contradicción no estanca, sino que hace avanzar el conocimiento de una disciplina, la complejidad reclama la integración, el integrativismo. “Il n’est pas paradoxal, il devient au contraire dès lors compréhensible qu’une existence surgisse de la non-existence en même temps qu’un être vivant naît d’un autre être vivant[70]”.

25.5. Por otra parte, Ciuro Caldani, claramente coincidiendo con Morin (un pluralista metodológico, como el jurista rosarino), sostiene citando a Kurt Sontheimer: “[…] el objeto debe determinar el método y […] deben hallarse aquellos métodos de aplicación que sean capaces de contribuir al desvelamiento científico del objeto investigado […]”[71].

En definitiva, lo que posibilita el pluralismo metodológico[72] es un pluralismo epistemológico[73], es decir, una concepción dual del ser, que da cuentas de lo producido y de lo pensado: la conducta y la norma, y el valor. Dualismo que no implica mera separación, sino la separación como un primer paso en el análisis. Así,

[…] dado el nuevo papel de la razón en la filosofía de Kant, aparece [el Derecho natural] como “Derecho racional” […], por cuanto no se trata de extraer de la naturaleza un orden de la conducta humana, sino de desplegar la actividad formalizadora de la razón. El Derecho racional, a priori, es el objeto propio de la filosofía, quedando reservada a los juristas la consideración del Derecho positivo […] que es el que dimana de la voluntad de un legislador[74].

26. Cuando Morin habla de la configuración del sistema, señala las dos cualidades de la ontología trialista: “[…] participe des objets phénoménalement localisables et des objets idéaux sans s’identifier totalement aux uns et aux autres. En son cœur organisationnel peuvent se rencontrer l’interrelation physique et la relation propre à la formalisation mathématique[75]”. Así como Goldschmidt toma la base kantiana al distinguir el “ser” del “deber ser”, Morin desarrolla esta categoría al hablar de los sistemas. Y el Derecho es un sistema: un sistema jurídico. En este sentido, el pensador francés señala los antagonismos que se dan en relación con los elementos de un sistema.

Il lie idéalisme et réalisme, sans se laisser enfermer dans l’un ou l’autre. […] L’idée d’organisation […] comporte des éléments alogiques (antagonisme, émergences), elle est aussi reflet de ce qu’elle simule, qui la stimule.

[…] Les deux pôles d’appréhension antagonistes sont ici complémentaires, tout en demeurant antagonistes[76].

27. Morin aporta un espaldarazo enorme a la Teoría Trialista al incorporar la noción de noología, que refuerza la ontología neodualista del Trialismo.

La voie m’était ouverte pour envisager non seulement une noosphère peuplée d’entités ‘vivantes’, mais aussi la possibilité d’une science des idées qui serait du même coup une science de la vie des ‘êtres d’esprit’: une noologie.

[…] Il faut un point de vue structural pour doter le langage ou le mythe [et j’ajoute, la valeur] d’une vertu autostructurante […]. Il faut un point de vue systémique pour donner à ces objets l’organisation complexe du système […][77].

Así como sonará raro aceptar la “ciencia de la justicia”, también sonará raro aceptar la “ciencia de las ideas”. He aquí una coincidencia entre el autor de nivel paradigmático y el autor de nivel doctrinario, en cuanto que el valor es una idea. Más precisamente, la justicia, valor fundante del Derecho, solo es posible en un paradigma complejo, que a su vez contenga una “ciencia de las ideas”.

Es clara la coincidencia entre Morin y el Trialismo en este sentido, ya que, en este último, el valor tiene la misma entidad ontológica que el número. De hecho, Goldschmidt demuestra la realidad del valor por comparación con la realidad del número. En efecto,

inferir del hecho de que la eficacia de la solución justa requiere la actividad del juez, que es el juez quien inventa la solución justa, no merece mayor aplauso que inferir del hecho de que la eficacia de las reglas matemáticas o físicas requiere los cálculos de matemáticos y físicos, que son ellos los que crean aquellas reglas[78].

Además, Morin reconoce la existencia de las ideas, los números, dándoles un hábitat propio, que llama “noosfera”, y una organización propia, que llama “noología”. Hablando del número, señala:

“[…] ce sont des instruments de connaissance, leur accorde [notre point de vue] en plus une existence propre: ‘Les nombres me semblent exister en dehors de moi et s’imposent avec la même nécessité, la même fatalité que le sodium ou le potassium’, écrit le mathématicien Hermite[79]”.

El pensador francés también señala otras opiniones en apoyo de su tesis:

Pour Frege, les pensées ne sont ni des choses du monde extérieur, ni des représentations intérieures, elles constituent une autre nature de réalité. Pour Desanti […], les ‘idéalités’ ont une réalité agissante et d’une certaine mesure remplacent le réel. […] Schlanger […] [dit que] les ‘objets idéels’ que sont les concepts et les théories sont plus que des objets dotés d’une réalité objective: ils ont un être propre, une existence[80].

28. Si bien ya Goldschmidt reconoce entidad al objeto material y al objeto ideal que dotan de sustancialidad a sus dimensiones, Morin agrega otra característica que reconoce entidad a dichas dimensiones. Esto será importante para la dimensión más cuestionada y atacada, que es la dimensión ideal. Esta característica en cuestión es la organización. Así,

[…] tout ce qui est organisé prend de l’être, de la réalité et de l’autonomie: être, c’est être organisé ou, mieux, organisateur. C’est dire que tout ce qui s’organise dans le champ des choses de l’esprit prend de l’être, de la réalité, de l’autonomie[81].

Cuando habla del contexto, vuelve a hacer referencia a la multiplicidad ontológica: “El contexto abarca todo ente de la realidad, desde lo material, pasando por lo inmaterial (ideas, sentimientos) hasta lo desconocido. […] Nada está desconectado […]”[82].

29. Nótese que Goldschmidt, para agregar mayor complejidad al tema, hablará de idealidad pura e idealidad adyacente[83]. Morin señala a Platón, Pitágoras y Hegel como grandes reconocedores y teorizadores de la idea[84]. El autor de La lógica de la investigación científica también reconoce entidad a la idea. “Le monde constitué par les choses de l’esprit, produits culturels, langages, notions, théories, y compris les connaissances objectives. Il s’agit en fait d’une noosphère, selon le terme que Teilhard de Chardin[85] avait forgé dans les années 20. Popper l’appelle ‘le monde trois’[86]”. Otros intelectuales que también reconocen una existencia propia a las ideas son Gregory Bateson, Geoffrey Vickers y Wojciechowski[87].

30. Lo importante de reconocer vida propia a las ideas –aunque no soberanía– es que pueda constituirse, a partir de la idealidad libre, la idealidad adyacente desde el deber ser ideal, el deber ser ideal aplicado personal, que es lo que permite la función crítica y perfectible del valor, es decir, lo que controla, exige y, en definitiva, mejora la realidad[88].

31. La idea tiene también una justificación biológica, química, física. Según Pierre Auger: “Les idées sont dotées d’une vie propre, parce qu’elle disposent, comme les virus, dans un milieu (culturel/cérébral) favorable, de la capacité d’autonutrition et d’autoreproduction. Ainsi, les cerveaux humains, et, ajoutons-nous, les cultures, constituent les éco-systèmes du monde des idées[89]”. Richard Dawkins, en El gen egoísta, habla de los memes: “[…] unité élémentaire de réplication culturelle dotée d’une certaine autonomie par rapport au gène, comme une idée, un modèle de fabrication […] apparaissent ainsi comme des structures vivantes, se propageant à travers le langage, de cerveau à cerveau[90]”.

32. Goldschmidt plantea una Teoría Trialista dual, compuesta de entes ideales y materiales, aunándolos metodológicamente en complementariedad. Como señala Morin, los antagonistas, contradictorios y concurrentes se unen para configurar un objeto complejo. En efecto, el jurista germano-español toma al realismo/materialismo e idealismo y los complementa: “[…] el realismo cualitativo es materialismo [estudiado por la jurística sociológica] […] el idealismo cualitativo a su vez predica que el universo se reduce a entes ideales [jurísticas normológica y dikelógica] […]”[91].

33. Como lo expresa el filósofo francés, la entidad ideal puede tener un soporte material, como ocurre con la normatividad, que es un ente ideal enunciativo y que tiene su soporte físico en el Boletín Oficial. Así,

la noosphère n’est pas totalement immatérielle, puisqu’elle dispose du support biophysique des êtres humains. Notons aussi que la matière est dans un sens presque immatérielle puisqu’il y a 99% de vide dans un atome et que les particules, isolément, sont à peine matérielles[92].

A la inversa, nosotros hacemos que los valores sean ideales.

34. Como lo digo al resaltar la necesaria diversidad de los elementos del Trialismo[93], es imprescindible contar en el Derecho con la información que brinda la dimensión sociológica para la dimensión normológica, y con valores a fin de configurar la dimensión de la crítica, la dikelógica. “Le système est physique par les pieds, mental par la tête[94]”. Otra coincidencia más con el pensador francés, de carácter central por su esencia ontológica, es la que se observa cuando habla de la doble entrada que debe tener todo ser: su lado físico, material, y su lado antroposocial, ideal, tal como Goldschmidt sistematiza a los entes en el Derecho en materiales e ideales.

Il s’agit donc d’alimenter une réflexion et une élaboration théorique à double entrée. […] L’entrée physique […] [et] l’entrée anthropo-sociale […] Ainsi, ce n’est pas seulement l’idée sociale de machine qui doit se référer à la réalité physique de machine; c’est aussi l’idée physique de machine qui doit se référer à la réalité de la machine sociale[95].

Morin señala que él mismo reconoció entidad real a las ideas a partir de su libro El cine o el hombre imaginario, del año 1956[96].

35. Es imprescindible superar el reduccionismo tanto de la Escuela Analítica, que comprime el Derecho a la norma, como del jusnaturalismo, que reduce el Derecho al valor. Nada debe reducirse a nada, sino que se debe propender a lograr un ámbito de convivencia, un círculo de articulaciones, un bucle integrativo[97], fomentando la causalidad circular y no la lineal. Un ejemplo se ve en el estudio del hombre. Así,

[…] las ciencias humanas tratan del hombre, que no solamente es un ser psíquico y cultural: es también un ser biológico. Las ciencias humanas están […] enraizadas en las ciencias biológicas, las cuales están enraizadas en las ciencias físicas; ninguna de estas ciencias es evidentemente reducible a la otra. […] Estas ciencias físicas, por fundamentales que sean, son también ciencias humanas, porque ellas aparecen en una historia humana y en una sociedad humana (uno puede citar, como ejemplo, la elaboración del concepto de energía, inseparable de la tecnificación y de la industrialización de las sociedades occidentales XIX)[98].

36. Respecto de la problemática ontológica, el Trialismo se encuentra “más allá” de la oposición entre idealismo y materialismo[99]. En efecto, se trata de una teoría compleja, integrativista y que más completamente cumple las funciones de un metaparadigma.

37. Morin hace referencia a la multiplicidad de lo uno, lo cual, trasladado al Derecho, habla de la multidimensionalidad del fenómeno jurídico. Así como “comprendre l’humain, c’est comprendre son unité dans la diversité, sa diversité dans l’unité[100]”, comprender lo jurídico es tomar conciencia de la multiplicidad de los elementos que lo componen y de la diversidad de ellos. En efecto:

[…] (si el ser es, ¿cómo puede decirse que deviene sin ponerle cuando menos entre paréntesis el ser?; si la realidad consiste en devenir, ¿cómo puede decirse que es si jamás es algo determinado, salvo el pasar continuamente de un estado al otro?, etc.) […] cualquier entidad dada pertenece al polo del ser o del devenir según su mayor o menor cercanía a uno o a otro. Pero, en rigor, pertenece a ambos –o, si se quiere, es integrada, aunque en diferente grado, por ambos–[101].

38. Esto nos recuerda el problema de la compatibilización de la costumbre con la norma escrita. Solo cabe la integración –es decir, la consideración de ambas en una teoría– y que se establezcan relaciones y jerarquizaciones. Porque integrar no implica la misma valencia de los elementos opuestos, sino su tratamiento científico, es decir, considerarlos como elementos de lo jurídico. Negar la costumbre y unidimensionalizar el Derecho desde la norma sería tanto como creer que el lenguaje está compuesto únicamente por la codificación que muestra su estructura a causa de la academia y no a causa de la ejecución de los actos lingüísticos[102]. En suma, se trata de conciliar la dimensión pragmática del lenguaje con la sintáctica y semántica; es decir, se trata de modelos que pueden entrecruzarse, complementarse[103]. La unidimensionalidad creería también que bastan los organismos de control porque existen desde la Constitución Nacional, cuando la realidad muestra que los partidos políticos son los que nutren a los que ocupan los puestos de control, control que puede no darse o tornarse irregular. Frente a esto, la ciudadanía, con el reconocimiento de su capacidad organizativa, puede contribuir a este.

39. Parece un poco arbitrario reducir los entes a materiales o ideales, dado que puede resultar difícil la caracterización. Lo dice Sautu con su obra Todo es teoría, aunque Morin lo señala con su anverso: “Todo es empiria”. “[…] tout symbole abstrait devreait pouvoir être ramené à un ensemble de micro-états physiques…”[104]. En otro lugar, expresa:

[…] l’idée que le concret est hors de l’idée est elle-même une idée qui se prend pour le concret. Si le concret est l’immédiat, on ne l’atteint que par la médiation au moins d’une représentation, qui est une reconstruction/traduction mentale, culturelle et sociale[105].

40. Así como el Trialismo une en sí materialidades e idealidades, Morin responde a la disputa entre materialismo e idealismo de esta forma: “Plutôt que de poser le problème en termes d’alternative idée/matière, nous pouvons tenter de lier en boucle ces deux propositions antagonistes […][106]”. Esto puede tener aplicaciones muy prácticas, por ejemplo, al estudiar la matriz productora de un país, que bien puede ser diversificada, como cuando se apunta a desarrollar el modelo agroexportador y el industrial en nuestro país. Estaríamos, pues, en presencia de un modelo económico complejo. Si bien puede decirse que un país industrializado puede aportar más riqueza por cuanto genera mayor valor agregado en los productos, el sector rural conlleva en sí un modo de vida que también hay que respetar si no queremos reducir todo al dinero. También era auspiciosa la inversión diversificada de las AFJP, en cuanto ante una eventual caída de las bolsas de comercio, podía recurrirse a otras fuentes de inversión/financiación. Tal vez, la coyuntura que justificó la estatización del sistema de jubilaciones privado pueda desaparecer y concurrir ambos sistemas. Recuérdese que la desconfianza hacia el sistema financiero privado comenzó en EE. UU. en 2008 y luego se globalizó[107].

41. El pensador francés, a la hora de analizar el conocimiento del conocimiento, vuelve sobre sus componentes, el espíritu y el cerebro, representantes del espiritualismo y el materialismo, respectivamente, y allí consagra la complementariedad. En primer lugar, condena los reduccionismos, señalando las influencias que se dan entre los ámbitos mencionados:

On peut stimuler, modifier, annihiler tous les caractères de l’esprit en agissant de façon chimique, électrique ou anatomique sur le cerveau. […] on peut modifier les états de conscience par des drogues, […] des interventions électriques ou chimiques sur certaines zones du cortex provoquent visions, hallucinations, sentiments, émotions […] des états psychologiques sont étroitement dépendannts du manque ou de l’excès de tel complexe moléculaire ([…] la dépression correspond à une réduction de sérotonine dans le cerveau)[108].

En otra oportunidad señala Morin que las autonomías de estos aspectos del ser son complejas, es decir, relativamente dependientes: “[…] l’absence de sang oxygéné entraîne une perte de conscience, et, après dix secondes, apparaissent des lésions irréversibles qui vont abolir l’esprit à jamais[109]”. En otro sentido más “creador”, “[…] des interactions par milliars de millars à travers 10 synapses font un esprit, une pensée, un jugement, une volonté[110]”.

También existen influencias del espíritu sobre el cerebro:

[…] ce qui affecte l’esprit affecte le cerveau […] le chagrin d’un deuil ou la dépression grave affaiblissent le système immunologique pendant plusieurs mois, et […] les maux de l’esprit peuvent devenir maladies du corps (psycho-somatiques). […] l’auto-éducation de la volonté peut conduire à contrôler les battements du cœur (yogisme). […] le phénomème le plus intensément psycho-culturel, la foi, peut provoquer mort ou guérison; […] les tabous, envoûtements, malédictions peuvent tuer, les miracles peuvent guérir, et les placebos sont efficaces sur un tiers des malades[111].

En otras ocasiones pueden confundirse:

Un souvenir qui s’inscrit en nous est lié à une synthèse de protéines au niveau des synapses. La moindre perception, la moindre représentation mentale est inséparable d’un état physique crée par ‘l’activité corrélée et transitoire d’une large population ou assemblée de neurones distribués au niveau de plusieurs aires corticales’ (Changeaux […][112]

Morin sostiene un neodualismo –complejo– cuando habla del espíritu. “Nous pouvons maintenant concevoir en leur unité de base complexe et leur interdépendance récursive les notions distinctes, opposées et inséparables de corps (matériel) et de psychisme (spirituel)[113]”. Esto es rechazado por las concepciones normativistas, por cuanto el aspecto espiritual, asemejable a la dimensión dikelógica, es remitido a la metafísica, a lo opinable. “No es una razón [la práctica] distinta de la teórica; es un ‘uso’ distinto de la razón”[114], decía Kant. Morin rechaza este reduccionismo. “Nous pouvons maintenant reconnaître la réalité, et l’unité, et la dualité du corps et de l’esprit, c’est-à-dire surmonter le principe de disjonction qui ventile l’un dans la science, l’autre dans la métaphysique, principe lui-même surdéterminé par la disjonction matière/esprit[115]”.

42. Las relaciones de complementariedad entre los antagónicos no pueden dejar de darse en el Derecho también. Aunque Morin diga lo contrario, es decir, que no hay supremacía del uno sobre el otro, puede leerse: “[…] une certaine autonomie de l’esprit. […] la décadence biologique du cerveau commence, semble-t-il, apreès vingt ans, l’esprit continue son développement, et ce développement peut se poursuivre dans la sénescence[116]”. Esto coincide con el papel que le asigno a la justicia como “tutora” del Derecho, a través de la consideración de este como sistema[117]. En efecto, el filósofo francés desarrolla con respecto a estos dos componentes la causalidad circular, no la jerarquía verticalista, y acepta un dualismo a condición de no escamotear la unidad misma del cerebro y el espíritu. Así, “[…] complémentarité indissoluble entre les entités matérielles […] et les entités ‘trans-matérielles’ […] valeurs […][118]”. Utiliza aquí las palabras de Goldschmidt al caracterizar ontológicamente al Trialismo. Por ello plantea la unitas multiplex. Lo importante a tener en cuenta es la naturaleza de las entidades en cuestión, su contradicción y su unidad en el tratamiento. En efecto,

[…] le corps (activité nerveuse encéphalique) et l’esprit (activité psychique) sont à la fois indentiques, équivalents, et différents, distincts. Une telle solution impose de ne jamais privilégier un des termes de la contradiction […] L’idée de cerveau a été effectivement le produit d’un long travail de l’esprit mais l’esprit est le produit d’une encore plus longue évolution du cerveau. […] L’esprit nous apparaît comme une efflorescence du cerveau, mais celui-ci apparaît comme une représentation de l’esprit. Ainsi, il se constitue un cercle […][119].

43. En otra oportunidad, Morin critica el dualismo asociado a la tradición cartesiana, y propone el bucle recursivo-productivo que, asociado a la idea de relaciones típicas de la cualidad organizacional del ser, es más apropiado que la palabra “dualismo”, que sugiere la idea de dos órdenes[120]. “Tout ce qui concerne l’être concerne l’esprit/cerveau […][121]”. Esto puede aplicarse perfectamente al Trialismo por cuanto explica mejor la relación entre sus entes componentes; así surge entonces un neodualismo o neomonismo, que no pone énfasis en la separación, sino en la articulación.

44. Debe cuidarse que la separación en dimensiones no implique un fraccionamiento o compartimentalización de los aspectos jurídicos. Porque, si así fuera, se caería en la división a la que recurre, por ejemplo, Reichenbach, que separa en teoría del conocimiento científico el contexto de descubrimiento y el de justificación. A los que se suman el de aplicación y el de valoración, como si el hombre y la responsabilidad se dividieran en estos sentidos. Hay que agregar también el de transmisión, que tiene que ver con la divulgación de la ciencia[122].

Hans Reichenbach, en su libro Experience and Prediction [efectúa una] […] discriminación –en el interior de toda idea o teoría científica– entre dos contextos, el de descubrimiento y el de justificación. […] el primero […] corresponde […] al ámbito de la génesis histórica. Aquí entran en juego todas las circunstancias sociales, políticas o económicas que influyen o determinan la aparición o gestación de un descubrimiento. […] [En el de justificación entran] todos aquellos elementos que atañen a la validación de una teoría. Aquí se abordan las cuestiones atinentes a la estructura lógica de las teorías y su posterior puesta a prueba[123].

Esto puede acarrear las consecuencias que señala Enrique Marí:

[…] pensar que el científico actúa en una habitación con el guardapolvos de metodólogo preocupado exclusivamente por fines cognoscitivos y que, terminada su investigación, le es viable pasar a otra donde con nuevo guardapolvos se expedirá éticamente condenando como siniestro el uso que el poder hace de su propia teoría es poco realista y racional. La razón es obvia: no existe racionalidad de la ciencia que no sea coextensiva con la racionalidad de su aplicación en la sociedad[124].

45. Señala Morin que “el conocimiento implica al mismo tiempo separación y unión, análisis y síntesis”[125]. Por ello, el hilo conductor que une sin fundir los elementos de lo jurídico debe mantenerse siempre presente. La comprensión a la que apunto llevará necesariamente a que los encargados del funcionamiento no puedan pretender su no involucramiento en toda cuestión de justicia, señalando que la que juzga es la ley que aplican y que ellos solo se limitan a vehiculizar, como si fueran la boca de la ley. Si ellos aplican una ley injusta, están avalando su injusticia al aplicarla. La “justicia” no es un elemento solo manipulable por los legisladores, que cristalizan el valor, sino también por la propia población, al juzgar mediante la institución del jurado, al elegir a los jueces, por ej., al permitirse que el pueblo opine sobre las candidaturas a jueces de la Corte Suprema de Justicia de la Nación[126], al participar en las formas de democracia semidirectas[127], a través del amicus curiae (amigo del tribunal)[128], el presupuesto participativo[129], etc. Quizás la participación más pura se da a través de la costumbre. Así, “jamás ningún legislador crea ‘el’ Derecho, […] pues haga el legislador lo que hiciere, siempre encuentra, ya funcionando, un Derecho dado con anterioridad en la experiencia”[130]. Esto implica el concomitante reconocimiento del pluralismo jurídico[131]. Para lograr comprender el nivel de participación que le exige la democracia al ciudadano, es necesario volver a revalorizar al ciudadano[132], devaluado por los funcionarios. Estos últimos son “su señoría”, “su excelencia” y, en el peor de los casos, “su majestad”. Si queremos un ciudadano involucrado, este debe ser autónomo, capaz de dar sus normas y juzgar a los demás como sus pares.

El normativismo conlleva que el valor justicia solo sea manipulable por los funcionarios público-partidarios. Así como la justicia es patrimonio de todos, ella está presente en cada dimensión que representa, a la sazón, a los distintos estratos que componen lo jurídico: el pueblo, el Estado y las instituciones académicas. Manifestaciones de las dimensiones sociológica, normológica y dikelógica, respectivamente[133]. De todos modos, debe tenerse en cuenta que la división es una tendencia, ya que cada protagonista destacado de cada dimensión se encuentra, en alguna medida, en las restantes. De ahí la interrelación y la complejidad. Esta diversificación en la administración del valor se relaciona con la administración, en suma, de los asuntos públicos. Así, “nous amène à réfléchir sur les possibilités d’organisation politique acentrique/polycentrique de type communautaire ou concurrentiel, libéral ou libertaire[134]”.

46. En diversas oportunidades, Kant tendrá este impulso articulador; de ahí su aporte de los juicios sintéticos a priori, unión de las ideas empiristas y las racionalistas. Aquellos son “juicios capaces de decir algo sobre lo real con carácter universal y necesario”[135]. El dualismo es evidenciado a la hora de relacionar objeto y sujeto de conocimiento: “[…] lo dado como tal carece de orden y forma […] y solo un elemento a priori puede ejecutar semejante operación […]”[136]. De ahí que en el Derecho considere que el elemento ordenador está dado por la justicia, como hilo de la complejidad en lo jurídico[137]. También Morin coincide con Kant a la hora de sustentar la reflexión: “[…] en el plano en que se desenvuelve el juicio reflexivo […] se juntan las razones teórica y práctica y, en última instancia, lo sensible y lo inteligible[138]”.

47. Morin coincide con Goldschmidt en ideas “centrales” que hacen a sus núcleos paradigmáticos: la objetividad, el dualismo ontológico, la integración de juicios de hecho y de valor, la crítica, la insuficiencia del positivismo. Así:

[…] c’est l’objectivation et la distanciation réflexive de soi à soi ainsi que de soi à tout objet de connaissance et à toute pensée qui constituent les conditions fondamentales de nos possibilités critiques et auto-critiques, sans lesquelles il n’y aurait pas de rationalité[139].

En efecto, Goldschmidt concibe la objetividad del valor, lo que permite la heterovaloración. Y Morin admite la reflexión, que permite la crítica, a la cual sigue la objetividad, el distanciamiento del sujeto. Aunque, más que distanciamiento, hay una relación compleja. En efecto, “la complexité paradoxale de la conscience. Elle est à la fois: toujours subjective et toujours objectivante; distante et intérieure […][140]”. Por ello, la heterovaloración no será la única protagonista, sino también la autovaloración y, sobre todo, el par hetero/autonormación. Así: “[…] l’auto-examen ne peut être qu’auto-hétéro-examen[141]”. Goldschmidt admite la objetividad del valor, pero también reconoce valía a la costumbre, es decir, ambos componentes: “hetero” y “auto” forman parte del Derecho.

48. Cuando Morin habla de la ecología, la muestra como la primera ciencia que llama a tomar conciencia, a través del valor, de las consecuencias de nuestras acciones[142]. De ahí la coincidencia con el Trialismo que llama a los juristas a tomar conciencia de las consecuencias de nuestras conductas y de nuestras normas, sobre todo en casos de injusticia. Así se revela también el dualismo.

Dès lors, la communication, brisée depuis le XVIIe siècle, entre ‘fait’ et ‘valeur’, entre science et conscience, se trouve réamorcée. L’écologie générale est la première science qui, en tant que science (et non par les conséquences tragiques de ses applications comme la physique nucléaire et bientôt la génétique et la science du cerveau), appelle quasi directement une prise de conscience. Et c’est pour la première fois qu’une science, et non une philosophie, nous pose le problème de la relation entre l’humanité et la nature vivante[143].

49. Este reconocimiento del dualismo es el primer paso, que continúa con el del deber ser aplicado, que Morin llama “dimensión práxica”[144]. En efecto,

la nouvelle écologie appelle une praxis qui s’oppose au déferlement techno-manipulateur. […] Elle tend même à susciter, en chacun, via la conscience écologique, un examen de soi et une action sur soi. Ce n’est pas un hasard si la conscience écologique a pu prendre souvent un caractère existentiel, incitant à manger, boire, se déplacer, habiter, travailler différemment. C’est qu’elle suscite d’elle-même l’aspiration à changer de voie, changer de vie…[145]

Cuando Morin analiza el cogito cartesiano, y la entidad del sujeto y el mundo natural, se pronuncia por la dualidad. “La supériorité du cerveau-esprit réside dans son aptitude à générer et organiser des représentations. Son infériorité réside dans son incapacité de générer réellement de la vie. Le cogito cartésien est générateur de subjectivité consciente, mais non de subjectivité vivante[146]”.

50. Del cambio de vida al carácter exigente del valor, que manda suprimir injusticias, hay solo un paso. Y haciendo gala de la integración compleja, aplicable al Derecho, se señala que “il n’y a plus l’infranchissable fossé entre le ‘fait’ et la ‘valeur’, entre ‘science’ et ‘conscience’[147]”. El Trialismo, al contener su dimensión valorativa, nos invita a superar la separación entre ley y justicia –o entre Derecho y justicia–. Ergo, es una ciencia jurídica compleja. En otras oportunidades, Morin hace referencia al valor, que debe acompañar a la ciencia, formando parte de ella. Su libro Ciencia con conciencia es una prueba de ello. También hace hincapié en que no todo se puede reducir a lo “empírico”.

Le problème de la complexité ne se pose pas seulement en termes empiriques […] c’est aussi un problème conceptuel, et je dirais même logique: il faut concevoir ce type d’unités où il y a du plus et du moins, donc en apparence antinomique. De même il faut concevoir l’unité du divers et la diversité de l’un[148].

Y cuando habla precisamente de la ciencia, señala: “[…] la complejidad científica es la presencia de lo no científico en lo científico, que no anula a lo científico sino que, por el contrario, le permite expresarse[149]”.

51. Respecto de la articulación de la neodualidad, Goldschmidt resalta que el orden de las dimensiones en el Trialismo se da a partir de la dimensión sociológica, ya que lo primero que nos es dado es la conducta, el hecho a partir del cual el hombre desarrolla sus categorías ideales. Así, “contemplando un caso o una colectividad de casos, es menester empezar con la realidad social que se tiene pensado investigar, luego analizar los métodos y normas que le conciernen y, por último, preguntar por la justicia de las soluciones[150]”. Esto también lo señala al hablar del papel del valor, de la justicia y su rol “cronológico” en el mundo del Derecho. Cuando menciona al “criticismo jusnaturalista”, expresa:

La doctrina aristotélica del Derecho Natural, renovada por Santo Tomás, no considera como fuente de este Derecho la razón y tampoco la naturaleza humana: la fuente se encuentra en la naturaleza toda, en lo que se puede denominar “la naturaleza cósmica”. Aristóteles parte de las agrupaciones humanas, ya que el hombre es un ser político. Desde este punto de partida llega a soluciones concretas, llenas de contenido y variables según las circunstancias. He aquí precisamente la naturaleza de este Derecho Natural: no consiste en reglas abstractas sino en las soluciones justas de problemas de reparto de bienes y males[151].

Goldschmidt explica cada una de estas afirmaciones. Con respecto a lo contrario al criticismo, el jurista germano-español expone el plan del jusnaturalismo protestante.

Como el Derecho Natural como conjunto de principios formales o muy pocos principios sustanciales no era suficiente para las necesidades del jurista, el Derecho Natural Protestante intenta construir un Derecho Natural como conjunto de normas, como un auténtico Código del Derecho Natural[152].

En otro lugar señala que tal fue la actitud que se realizó desde Hugo Grocio hasta Cristian Wolff, que valoraban a través de códigos repletos de normas dikelógicas[153].

Siguiendo las enseñanzas ontológicas de Aristóteles[154], lo que no podemos desconocer es el ente concreto, que en el Derecho es el caso, luego su captación lógica a través de la norma, para finalmente valorar aquello. De ahí que el valor es crítico y, como tal, es crítico de algo ya dado, que ya existe. Por ello señala Goldschmidt que adopta el criticismo.

Criticismo, porque no da directamente una solución sino porque supone una solución propuesta la que valora, critica, como justa o injusta. Y jusnaturalista, porque cada valoración es objetiva, o sea relativa a la situación controvertida cuya solución se busca, pero absoluta por hallarse independiente de la subjetividad de quien valora[155].

Dicho criticismo significa que toda norma contiene un elemento positivo, en el sentido de “puesto”, y, como tal, valorable; y que no se pueden deducir soluciones para los casos de principios[156], sino únicamente criterios generales orientadores, es decir, “un reducido número de principios valorativos que, aunque aisladamente considerados son insuficientes para derivar de ellos solos soluciones justas de nuevos casos, no obstante desempeñan una función auxiliar en combinación con determinaciones concretas[157]”.

De esta manera, el valor no es fundante del Derecho, por cuanto no es un conjunto de abstracciones alejadas de la realidad y, por ende, impuestas a los individuos, sino que hay que partir de sus problemas concretos, dando una presunción de validez a la realidad social, respetándola. “Las valoraciones son siempre concretas dando lugar a normas individuales: la justicia recae, pues, sobre la solución justa de un caso[158]”. Morin coincide con esta visión. Si bien no se refiere al Derecho como disciplina, sí dirige su atención al sujeto, diciendo que no puede fundarse sobre ideas metafísicas, sino sobre un concepto físico y biológico. Por ende, lo primero que es dado al sujeto es su biología, su carácter viviente:

[…] comme on a déjà réussi à créer des virus à partir de l’ADN produit en laboratoire, créer artificiellement un être cellulaire, c’est-à-dire créer non seulement un être vivant, mais un sujet. Ce qui nous ramène à l’enracinement du sujet dans la physis et le bios: le sujet ne peut précéder les conditions physiques de son organisation. […]

L’émergence du concept biologique de sujet constitue ainsi, non pas l’invasion, mais au contraire le refoulement de l’abstraction métaphysique, dès lors privée de ce dont elle se croyait souveraine[159].

52. Este dualismo es lo que permite el deber ser, por un lado, y, como lógica consecuencia, el funcionamiento del deber ser en el plano dikelógico con el deber ser ideal aplicado, que es el que permitirá el contacto del valor con la realidad –su material estimativo– y, en su caso, la “personalización” –con nombre y apellido– de aquel deber. Esta nominalización implicará entonces el deber de remediar la injusticia hacia quien la conozca y pueda remediarla, a través del deber ser ideal aplicado personal. Cossio le señala la carencia al kelsenianismo –en cuanto juicio lógico– del deber ser:

[…] aparece solo en lo que hay de proyecto en la conducta. Pero esto mismo da la medida de la insuficiencia ontológica del racionalismo kelseniano con una mutilación del ente, cuya primera consecuencia es negarle al ser humano de carne y hueso su carácter de persona en la experiencia jurídica, llenando el vacío con su personificación conceptual[160].

53. Una pregunta clave para el Trialismo es cómo pueden incluirse y estudiarse en una disciplina “objetos” diferentes, ontológicamente antagónicos: materiales (conducta) e ideales enunciativos (normas) y exigentes (valor). ¿Cómo un objeto de estudio puede ser múltiple? ¿Y dónde, entonces, se encuentran los límites de cada disciplina? He aquí la ayuda que brinda la estructura teórica del Pensamiento Complejo, sobre todo a partir de la idea de diversidad. El proyecto trialista solo es posible si se considera a la realidad como compleja. Goldschmidt explícitamente lo consideró así al hablar de la complejidad pura, e implícitamente al desarrollar científicamente su Teoría General del Derecho. Morin lo explicita:

Conserver la circularité, c’est, en maintenant l’association de deux propositions reconnues vraies l’une et l’autre isolément, mais qui sitôt en contact se nient l’une l’autre, ouvrir la possibilité de concevoir ces deux vérités comme les deux faces d’une vérité complexe; c’est désocculter la réalité principale, qui est la relation d’interdépendance, entre des notions que la disjonction isole ou oppose, c’est donc ouvrir la porte à la recherche de cette relation[161].

54. El pensador francés también considera una crítica a las filosofías idealistas, que “reconnaissaient aux Idées Souveraineté, Pouvoir, Règne, mais elles étaient incapables de les insérer dans les mondes physiques, biologiques et humains[162]”. Nótese el idealismo extremo en el que caen los analíticos[163] y en general las posturas constructivistas. El Trialismo no solo inserta la idea de justicia en la realidad al contactarla con la dimensión sociológica y normativa, sino que la dota de una organización, exigencia ontológica de Morin que Goldschmidt comenzó con La ciencia de la justicia.

55. El jurista germano-español contesta a la pregunta por la integración con el realismo genético, es decir, con un planteo filosófico. “Goldschmidt fundó su pluralidad metódica (sobre todo sociológica, normológica y dikelógica) en […] [el] realismo genético”[164]. En efecto, solo considerando al ser como real, se le permite al sujeto que lo descubra, constantemente, en sus diversos aspectos, caras de una verdad compleja, según Morin. Así es posible ver las distintas dimensiones no solo en el Derecho, sino en otros objetos disciplinares. La realidad, si bien inabarcable, puede ser estudiada constantemente a fin de descubrir sus aspectos. La realidad es una, como el Derecho. Es por ello por lo que no hay una facultad de normas, una facultad de hechos y otra de valores, sino que hay una Facultad de Derecho. El integrativismo trialista permite pues una amplitud de visión, de participación, de renovación y de tolerancia, de respeto a la diversidad.

56. La propia Historia de la Filosofía del Derecho muestra cómo en su programa se han incluido, con más o menos resistencias y disputas, estas dimensiones a través de posturas como el realismo jurídico, el normativismo, el jusnaturalismo, el criticismo, etc.[165], tratando de imponer, separada y aisladamente, cada una de ellas a su elemento paradigmático. Así, “la complexité ne fut jamais prise en compte ni en charge par les participants à la dialogique, chacun prenant pour le tout et pour l’universel son point de vue partiel et particulier[166]”. Ya hablaré sobre las partes y el todo en el Trialismo[167], cómo funciona este como aglutinador de las clásicas doctrinas en disputa[168], y cómo hace las veces de puente epistemológico y metodológico[169] gracias a su visión integrativista, compleja. La verdad estaría en la diversidad y consecuente integración de dichas posturas. De manera que no son diferentes, incompatibles, las dimensiones que trata la Teoría Trialista, como muchas corrientes positivistas le endilgan al decir que pretende incluir en el análisis jurídico a objetos disímiles.

El error […] es pretender una simbiosis de dos realidades, buscando un orden que sintetice esos objetos diferentes y creando una disciplina polimórfica o pluridimensional, es pretender conciliar lo irreconciliable en los cauces de la ciencia[170].

Lo que diferencia a la complejidad de la dialéctica es la dialógica, por lo que no hay síntesis ni simbiosis. El Trialismo tampoco cae en lo que precisamente critica, que es la complejidad impura, es decir, un conjunto de ideas sueltas referidas a la conveniencia o acierto de incluir hechos, normas y valores en la concepción jurídica. Esto es obra del Tridimensionalismo, que no por impreciso es desacertado, sino que es la base a partir de la cual se construye la teoría, ya que toda ciencia se apoya en una filosofía de la ciencia.

57. El dualismo que conlleva el Trialismo implica la acusación de antagonismo entre sus elementos componentes. La respuesta se halla en la complejidad y en cómo la contradicción es tratada por la dialógica[171]. El antagonismo es inherente a cada disciplina.

La pensée complexe contient en elle, comme moments correcteurs et à corriger, des processus qui, isolés et livrés à eux-mêmes, deviendraient simplificateurs. Elle les contient intégrativement et antagonistement, car chacun de ces moments doit comporter son antidote, dont il devient en retour l’antidote. La pensée complexe […] doit contenir par principe son propre antagoniste. Il lui est donc impossible de se cristalliser sur un maître-mot[172].

De esta manera, en el Derecho, la normatividad no es la palabra maestra. El anverso de esta insuficiencia se percibe en la gran complejidad de las teorías en estudio, que veremos a continuación.


  1. Haba, Enrique, “Sciences du Droit –quelle science? Le droit en tant que science: une question de méthodes”, en Archives de Philosophie du Droit, t. 36 “Droit et science”, París, Sirey, 1991, p. 167. “[…] se dice que se llama ‘Derecho’ tanto a las leyes como a las ideas de justicia, tanto a las sentencias de los jueces y en general a los discursos de los juristas y a las conductas de los particulares, etc. Es evidente que estas cosas no se encuentran todas sobre el mismo plano –ellas son heterogéneas desde el punto de vista lógico, más aún, ontológico–” (trad. del autor).
  2. Morin, Introducción al pensamiento…, cit., pp. 102.
  3. Ferrater Mora, op. cit., t. 3 (K-P), p. 2.625, voz “ontología”.
  4. Hago la aclaración porque, cuando Cossio critica al tridimensionalismo de Reale por su dialéctica, le dice que esta es relacional, pero que no puede ser pensada ontológicamente como hecho. Cossio, “La crítica egológica del tridimensionalismo jurídico”, en La Ley, t. 147, p. 1363.
  5. Íd., p. 1374.
  6. Sí coincido con Cossio, criticando a Reale, en que no hacía falta llamar a la dialéctica para categorizar la ligazón o el movimiento entre las dimensiones y en las dimensiones. V. íd., p. 1375.
  7. V. el cap. 3. Cuando hablo en referencia al valor de un realismo relacional con Morin, las nociones de proceso y continuo cobran importancia. V. el cap. 2.
  8. Morin, La Méthode 6. Éthique, París, Seuil, 2004, p. 59. “[…] la ciencia moderna exigía la disyunción entre el conocimiento y la ética. Lo que nos obliga a una reconsideración es el formidable desarrollo, en el siglo XX, de los poderes de destrucción y manipulación de la ciencia”. Morin, El Método 6. Ética, trad. de Ana Sánchez, Madrid, Cátedra, 2006, p. 57.
  9. Morin, La Méthode 5. L’humanité de l’humanité. L’identité humaine, París, Seuil, 2001, p. 140. “[…] nuestra realidad es una co-creación en la que la afectividad aporta su parte. Hay relación a la vez complementaria y antagonista entre nuestras dos fuentes de realidad, la racional y la afectiva. La evacuación total de la afectividad y la subjetividad vaciaría de nuestro intelecto la existencia para no dejar lugar más que a leyes, ecuaciones, modelos, formas. La eliminación de la afectividad quitaría cualquier sustancia a nuestra realidad […]”. Morin, El Método 5. La humanidad de la humanidad. La identidad humana, trad. de Ana Sánchez, 2.º ed., Madrid, Cátedra, 2006, p. 137.
  10. Goldschmidt, “Lugar del Trialismo en la historia del pensamiento iusfilosófico y su operatividad en la práctica”, en El Derecho, t. 49, p. 900.
  11. “[…] el […] dualismo kantiano, de conformidad con el cual solo se podría hablar rigurosamente de experiencia cuando se trata del mundo de la naturaleza y de su explicación”. Reale, “Naturaleza y objeto de la ciencia del Derecho”, en AAVV, Ciencia jurídica (Aspectos de su problemática jusfilosófica y científico-positiva actual), t. 1, La Plata, Instituto de Filosofía del Derecho y Sociología, 1970, p. 181.
  12. “Para el Trialismo hay que distinguir la ubicación de los repartos en la realidad social, las normas en la idealidad lógica y la justicia en el ámbito de los entes ideales exigentes”. Ciuro Caldani, “La nueva versión de la Teoría Trialista del mundo jurídico”, en El Derecho, t. 54, p. 646. En contra p. v. a Tale, op. cit., p. 115. “Según Goldschmidt la norma jurídica es una descripción del orden de repartos y la justicia […] es valoración de los hechos. Normas y valores son realidades ideales, de modo que lo que propiamente existe en la realidad no son las normas ni los valores, sino el orden empírico de los repartos, de las conductas efectivas. Al fin y al cabo, el Derecho, de acuerdo con la concepción del autor que analizamos, queda reducido al hecho, a pesar de que pretende ser una concepción ‘trialista’”. Que la norma sea la descripción de un reparto no reduce todo el Derecho a la mera realidad material, en cuanto lo que describe también integra –aclarando– lo dado. En consecuencia, queda entonces justificada la existencia autónoma de la dimensión normológica. Se crea también un mundo nuevo de objetos. La complejidad explica en general al Trialismo y a cada una de sus dimensiones. Por ello, la norma tiene su aspecto ideal constituido por la estructura lógica que encierra, y no es mera descripción. En suma, la norma, como el Derecho que contribuye a formar, es también compleja, en el sentido de ambigua, diversa. La valoración, actividad mental que relaciona lo ideal con lo material, es un despliegue del valor, y dicho contacto con la realidad no le quita al valor su eminente carácter ideal. Por ende, es también el valor un componente complejo del complejo jurídico. Creer que la realidad no es lo ideal implica negarle el valor que comienzan a jerarquizar los filósofos presocráticos y que sistematiza Platón.
  13. Morin, La Méthode 3…, cit., p. 190. “La reflexión significa desdoblamiento de lo que reflexiona en reflexionado, y el punto de vista reflexivo constituye un metapunto de vista en relación con el punto de vista reflexionado”. Morin, El Método 3…, cit., p. 207.
  14. Morin, La Méthode 4…, cit., p. 66. (Morin, El Método 4…, cit., p. 72).
  15. Morin, La Méthode 4…, cit., p. 65. (Morin, El Método 4…, cit., p. 71).
  16. Atlan, op. cit., p. 36.
  17. Kelsen, Teoría pura del Derecho, trad. de Moisés Nilve, 29.º ed. de la ed. en francés de 1953, Bs. As., Eudeba, 1992, p. 61.
  18. Íd.
  19. Goldschmidt, “Fundamentos ontológicos y lógicos del Derecho”, en Justicia y Verdad, Bs. As., La Ley, 1978, p. 214.
  20. Goldschmidt, Introducción…, cit., pp. 369-370.
  21. Morin, La Méthode 5…, cit., p. 140. “La vida humana necesita la verificación empírica, la corrección lógica, el ejercicio racional de la argumentación. Pero necesita ser alimentada de sensibilidad y de imaginario”. Morin, El Método 5…, cit., p. 137.
  22. Ciuro Caldani, La conjetura…, cit., p. 32.
  23. También Bidart Campos expresa que el Trialismo supera la antinomia e incomunicación entre ser y deber ser al enseñar que el deber ser aparece como una especie del ser. “Epistemología del Derecho. En honor de Werner Goldschmidt en sus 70 años”, en Revista de la Facultad de Derecho, n.º 2/3, Rosario, Fac. de Derecho, UNR, 1982, p. 81. V. tb. Goldschmidt, “Fundamentos…”, cit., p. 210.
  24. Goldschmidt, Introducción…, cit., p. 21.
  25. Hall, op. cit., p. 93.
  26. Goldschmidt, La ciencia de…, cit., p. 177.
  27. Morin, Ciurana, Roger y Motta, Raúl, Educar en la era planetaria. El Pensamiento Complejo como método de aprendizaje en el error y la incertidumbre humana, Valladolid, Unesco – Univ. de Valladolid, 2002, p. 52.
  28. Además, la construcción, en el fondo es una decisión metodológica por la validez de la lógica, con lo cual se vale de la filosofía –aunque también hay otras posibles– para fundamentarla. V. Guibourg, La construcción del pensamiento: decisiones metodológicas, Bs. As., Colihue, 2004, p. 13. En toda su obra hay una referencia implícita y explícita al pragmatismo, la conveniencia o la utilidad. Íd., pp. 18-19, 22-23.
  29. V. la tercera parte del tomo 3.
  30. Morin, Introducción al pensamiento…, cit., pp. 158.
  31. Morin, Ciurana y Motta, op. cit., p. 32.
  32. Morin, La Méthode 3…, cit., p. 221. “Desembocamos pues, más allá tanto del realismo ‘ingenuo’ cuanto del realismo ‘crítico’, más allá del idealismo clásico y del criticismo kantiano, en un realismo relacional, relativo y múltiple. La relacionalidad procede de la indesgarrable relación sujeto/objeto y espíritu/mundo. La relatividad procede de la […] relatividad de la realidad cognoscible. La multiplicidad depende de la multiplicidad de los niveles de realidad […]”. Morin, El Método 3…, cit., p. 239. Quien también habla de los niveles de realidad es Basarab Nicolescu. V. La Transdisciplinarité. Manifeste, Monaco, du Rocher, 1996. Morin, El Método 3…, cit., p. 239. “[…] la vérité […] est le fruit d’une construction complexe de l’esprit à partir d’une relation dialoguante avec le réel, mettant en œuvre perception, mémoire, logique, réflexion critique”. Morin, La complexité humaine, textos recopilados con Edgar Morin y presentados por Heinz Weinmann, París, Flammarion, 1994, p. 255. “[…] la verdad […] es el fruto de una construcción compleja de la mente a partir de la relación dialógica con lo real, poniendo en práctica percepción, memoria, lógica, reflexión crítica” (trad. del autor).
  33. Morin, La Méthode 1. La nature de la nature, París, Seuil, 1977, p. 21. La cursive est à moi. “Sus beneficios [se refiere al conocimiento objetivo] han sido y siguen siendo inestimables, puesto que la primacía absoluta otorgada a la concordancia de las observaciones y de las experiencias sigue siendo el medio decisivo para eliminar lo arbitrario y el juicio de autoridad. Se trata de conservar absolutamente esta objetividad, pero integrándola en un conocimiento más amplio y reflexivo, dándole el tercer ojo [trialista] abierto ante aquello para lo que es ciego”. Morin, El Método 1. La naturaleza de la naturaleza, trad. de Ana Sánchez en colab. con Dora Sánchez García, 3.º ed., Madrid, Cátedra, 1993, pp. 34-35. El resaltado me pertenece.
  34. Haba, op. cit., p. 168. “En el normativismo, el objeto de la ciencia del Derecho será entonces la construcción y la interpretación de un lenguaje: el discurso jurídico” (trad. del autor).
  35. Guibourg, La construcción…, cit., p. 6. “[…] si todos podemos vivir de la práctica sin acceder a la teoría, eso significa que la teoría es prescindible en la mayoría de los casos”. Íd., p. 8.
  36. Serna, Pedro, “El positivismo incluyente en la encrucijada”, en https://bit.ly/30IGbk3.
  37. Morin, La Méthode 4…, cit., p. 242. (Morin, El Método 4…, cit., p. 249).
  38. Morin, La Méthode 4…, cit., p. 242. “[…] la racionalidad, dispositivo de diálogo entre un sistema coherente de ideas con lo real, y la racionalización, que impide este mismo diálogo”. Morin, El Método 4…, cit., p. 249.
  39. Morin, Ciurana, y Motta, op. cit., p. 32.
  40. V. el cap. 3 y el cap. 7 del tomo 1.
  41. Serna, op. cit., p. 689.
  42. Morin, La Méthode 2. La vie de la vie, París, Seuil, 1980, p. 382. “[…] una paradoja se resuelve desde el momento en que se sitúan las dos proposiciones antagonistas en un sistema de referencias enriquecido donde aparezca su complementariedad lógica. […] [por ejemplo] la idea de retroacción es […] paradójica, ya que el efecto de la acción retroactúa sobre su causa, pero también allí reaparece la lógica cuando se inscriben los dos términos en una causalidad circular”. Morin, El Método 2. La vida de la vida, trad. de Ana Sánchez, 7.º ed., Madrid, Cátedra, 2006, p. 441.
  43. Morin, La Méthode 2…, cit., p. 382. “A partir del momento en que la completud de la descripción recurre a la complejidad de la concepción, y en que la lógica interna de esta descripción/concepción entraña la introducción de una contradicción, la eliminación de esta contradicción entrañará una deslogización del pensamiento que ha conducido a ella”. Morin, El Método 2…, cit., p. 442.
  44. Morin, La Méthode 1…, cit., p. 120. “La estrella es una máquina salvaje, un motor en llamas que ni existe ni perdura […] más que en y por la conjunción organizacional de dos procesos antagonistas, uno de naturaleza implosiva, el otro de naturaleza explosiva, que a la vez se provocan, se sustentan, se inhiben, se equilibran entre sí, y cuya asociación, a la vez complementaria, concurrente y antagonista, se convierte en regulación y organización”. Morin, El Método 1…, cit., pp. 144-145.
  45. V. el cap. 1.
  46. Morin, La Méthode 1…, cit., p. 117. “Por muy diferentes que puedan ser, los elementos […] que constituyen un sistema tienen al menos una identidad común de pertenencia a la unidad global y de obediencia a sus reglas organizacionales”. Morin, El Método 1…, cit., p. 141. Puede v. tb. lo que digo en el cap. 5 del tomo 4.
  47. Morin, La Méthode 4…, cit., p. 195. “[…] propone una lógica que contiene las tres leyes de Aristóteles, más una cuarta que niega cada una de las tres precedentes. Él creyó poder formular esta ‘cuarta ley’ de este modo: ‘Las oposiciones son idénticas a su frontera común’ […]”. Morin, El Método 4…, cit., p. 200.
  48. Morin, La Méthode 4…, cit., p. 195. “[…] ¿pero qué es una frontera común con oposiciones, y sobre todo qué es una ‘ley’ tan indeterminada?”. Morin, El Método 4…, cit., p. 200.
  49. El propio Morin brinda el concepto de “frontera” como ejemplo de antagónico, complementario. V. el cap. 6 del tomo 1, y el cap. 3.
  50. V. el cap. 5 del tomo 4, el cap. 7 del tomo 1, y el cap. 1.
  51. Morin, La Méthode 3…, cit., p. 17. “[…] eventualmente es posible remediar la insuficiencia autocognitiva de un sistema constituyendo un metasistema que pueda abarcarlo y considerarlo como sistema-objeto”. Morin, El Método 3…, cit., p. 25.
  52. V. el cap. 7 del tomo 1.
  53. Morin, La Méthode 3…, cit., p. 117. (Morin, El Método 3…, cit., p. 130).
  54. Atlan, op. cit., p. 18.
  55. Ciuro Caldani, Metodología jurídica, Rosario, FIJ, 2000, p. 48.
  56. Morin, La Méthode 4…, cit., p. 175. “La inducción […] parte de hechos particulares para llegar a los principios generales […] una asociación repetitiva conduce a la inducción […]”. Morin, El Método 4…, cit., p. 179.
  57. Morin, La Méthode 4…, cit., p. 175. “La deducción es el procedimiento que extrae las consecuencias o conclusiones necesarias de premisas o proposiciones previas. Aristóteles identificó la deducción con el silogismo, que procede de lo universal a lo particular”. Morin, El Método 4…, cit., p. 179.
  58. Goldschmidt, Introducción…, cit., p. 362.
  59. V. el cap. 3.
  60. Ciuro Caldani, Metodología jurídica, cit., pp. 48-49.
  61. Cuando los datos particulares tenidos en cuenta no son todos los que se incluyen en lo general. Íd., p. 48.
  62. Íd. Una crítica al inductivismo también puede encontrarse en Popper, Karl, La lógica de la investigación científica, trad. de Víctor Sánchez de Zavala, Madrid, Tecnos, 1985, pp. 27-30, 41-42.
  63. Ciuro Caldani, Metodología jurídica, cit., p. 56.
  64. Goldschmidt, “Lugar del Trialismo…”, cit., p. 901.
  65. Publicado en “Fallos de la Corte Suprema de Justicia de la Nación”, t. 308, p. 2268 y ss. Allí, la CSJN declaró la inconstitucionalidad del art. 64 de la Ley de Matrimonio Civil 2.393 por cuanto establecía la indisolubilidad del vínculo matrimonial, como lo manda el catolicismo.
  66. Ciuro Caldani, Metodología jurídica, cit., p. 49. A pesar de fundar la idea de que la ciencia está escrita en lenguaje matemático. V. el cap. 8 del tomo 1.
  67. Íd.
  68. Morin, La Méthode 4…, cit., p. 206. “La lógica es formal y a priori. El pensamiento debe tener un contenido y debe encontrar algo distinto de lo que ya era conocido a priori”. Morin, El Método 4…, cit., p. 212.
  69. Haba, op. cit., p. 167. “Sin entrar en detalles, podemos clasificar grosso modo estas definiciones del concepto de ‘Derecho’ en tres grupos: normativistas, axiologistas y sociologistas” (trad. del autor).
  70. Morin, La Méthode 2…, cit., p. 375. “No es paradójico, al contrario, resulta comprensible desde ahora que una existencia surja de la no existencia al mismo tiempo que un ser viviente nace de otro ser viviente”. Morin, El Método 2…, cit., p. 434.
  71. Ciuro Caldani, Derecho y política. El continente político del Derecho. Elementos básicos de una filosofía política trialista, Rosario, Depalma, 1976, p. 26. “Si a la complejidad del objeto corresponde necesariamente un planteamiento epistemológico que he venido calificando de pluralismo cognitivo, ello impone como correlato necesario un pluralismo metodológico que permita acceder a la concreta dimensión del objeto a la que en cada caso haya de hacer frente. La propuesta […] es la adecuación del método a la dimensión considerada en el objeto […]”. Bericat, Eduardo, La integración de los métodos cuantitativo y cualitativo en la investigación social. Significado y medida, Barcelona, Ariel, 1998, p. 29.
  72. Sobre el tema p. v. Galati, “Metodología jurídica compleja”, en Frónesis. Revista de Filosofía jurídica, social y política, vol. 21, n°2, Venezuela, Instituto de Filosofía del Derecho – Univ. del Zulia, 2014, págs. 305-340; tb. en https://bit.ly/2XuV4qg (7.12.2014).
  73. V. Galati, Visión…, cit.
  74. Truyol y Serra, Antonio, “Historia de la Filosofía del Derecho y del Estado”, t. 2, Del Renacimiento a Kant, 2.º ed., Madrid, Alianza, 1982, p. 319.
  75. Morin, La Méthode 1…, cit., p. 141. “[…] participa de los objetos fenoménicamente localizables y de los objetos ideales, sin identificarse totalmente ni con los unos ni con los otros. En su corazón organizacional pueden volverse a encontrar la interrelación física y la relación propia de la formalización matemática”. Morin, El Método 1…, cit., p. 168.
  76. Morin, La Méthode 1…, cit., pp. 141-142. “Une idealismo y realismo, sin dejar encerrar ni en el uno, ni en el otro. […] La idea de organización […], como comporta elementos alógicos (antagonismo, emergencias), es también reflejo de lo que simula, que la estimula. […] Los dos polos de aprehensión antagonistas son complementarios aquí, aunque sigan siendo antagonistas”. Morin, El Método 1…, cit., pp. 168-169.
  77. Morin, La Méthode 4…, cit., p. 110. “Tenía la vía abierta para considerar no solo una noosfera poblada de entidades ‘vivientes’, sino también la posibilidad de una ciencia de las ideas que sería al mismo tiempo una ciencia de la vida de los ‘seres de espíritu’: una noología. […] Hace falta un punto de vista estructural para dotar al lenguaje o al mito [y el valor, agrego] de una virtud autoestructurante […]. Hace falta un punto de vista sistemático para darles a estos objetos la organización compleja del sistema […]”. Morin, El Método 4…, cit., p. 114.
  78. Goldschmidt, Introducción…, cit., p. 370.
  79. Morin, La Méthode 4…, cit., p. 107. “[…] son instrumentos de conocimiento, les concede [nuestro punto de vista] además una existencia propia: ‘Los números me parecen existir fuera de mí y se imponen con la misma necesidad, la misma fatalidad que el sodio o el potasio’, escribe el matemático Hermite”. Morin, El Método 4…, cit., p. 111.
  80. Morin, La Méthode 4…, cit., p. 107. “Para Frege, los pensamientos no son ni cosas del mundo exterior, ni representaciones internas, constituyen otra naturaleza de realidad. Para Desanti […], las ‘idealidades’ tienen una realidad que actúa y en cierta medida sustituye a lo real. […] Schanger […] [sostiene que] los objetos ‘ideales’, que son los conceptos y las teorías, son algo más que objetos dotados de una realidad objetiva: tienen su propio ser, existencia”. Morin, El Método 4…, cit., p. 111.
  81. Morin, La Méthode 4…, cit., p. 110. “[…] todo lo que está organizado adquiere ser, realidad, autonomía: ser es estar organizado o, mejor, ser organizador. Es decir, que todo lo que se organiza en el campo de las cosas del espíritu adquiere ser, realidad, autonomía”. Morin, El Método 4…, cit., p. 114.
  82. Morin, Articular los saberes. ¿Qué saberes enseñar en las escuelas?, 2,º ed., trad. de Geneviève de Mahieu, con la colab. de Maura Ooms, Bs. As., Ediciones Universidad del Salvador”, 2007, pp. 24-25.
  83. V. la tercera parte del tomo 3.
  84. Morin, La Méthode 4…, cit., p. 105 (Morin, El Método 4…, cit., p. 109).
  85. Sobre la relación entre las teorías en análisis y este pensador, v. el cap. 3.
  86. Morin, La Méthode 4…, cit., p. 108. “El mundo constituido por las cosas del espíritu, productos culturales, lenguajes, nociones, teorías, y también los conocimientos científicos. De hecho, se trata de una noosfera, según el término que Teilhard de Chardin forjara en los años 20. Popper lo llama ‘el tercer mundo’”. Morin, El Método 4…, cit., p. 112. Yo lo llamaría “un mundo”, o “el primer mundo”, porque es el que forja el mundo.
  87. Morin, La Méthode 4…, cit., p. 108. (Morin, El Método 4…, cit., p. 112).
  88. Lo que no se da en la Egología y hace de esta entonces una teoría incompatible con el Pensamiento Complejo. V. el cap. 3.
  89. Morin, La Méthode 4…, cit., p. 109. “Las ideas están dotadas de vida propia porque, al igual que los virus, en un medio (cultural/cerebral) favorable disponen de la capacidad de autonutrición y autorreproducción. De este modo, los cerebros humanos, y añadimos nosotros, las culturas, constituyen los ecosistemas del mundo de las ideas”. Morin, El Método 4…, cit., p. 113.
  90. Morin, La Méthode 4…, cit., p. 109. “[…] unidad elemental de reduplicación cultural dotada de cierta autonomía con relación al gen, como una idea, un modelo de fabricación […] aparecen de este modo como estructuras vivientes, que se propagan a través del lenguaje de cerebro a cerebro”. Morin, El Método 4…, cit., p. 113. V. el cap. XI de Dawkins, Richard, El gen egoísta. Las bases biológicas de nuestra conducta, trad. de Juana Robles Suárez, Barcelona, Salvat, 1993, pp. 256-276.
  91. Goldschmidt, “Tridimensionalismo, realismo genético y justicia. Homenaje a Miguel Herrera Figueroa”, en La Ley, t. 1983-A, p. 758.
  92. Morin, La Méthode 4…, cit., p. 109. “[…] la noosfera no es totalmente inmaterial, ya que dispone del soporte biofísico de los seres humanos. Observemos también que la materia en cierto sentido es casi inmaterial, ya que en un átomo hay un 90 por ciento de vacío y las partículas, aisladas, apenas son materiales”. Morin, El Método 4…, cit., p. 113.
  93. V. el cap. 5 del tomo 4.
  94. Morin, La Méthode 1…, cit., p. 141. “El sistema es físico por los pies, mental por la cabeza”. Morin, El Método 1…, cit., p. 168.
  95. Morin, La Méthode 1…, cit., pp. 275-276. “Se trata, pues, de alimentar una reflexión y una elaboración teórica de doble entrada. […] La entrada física […] [y] la entrada antropo-social […]. Así pues, no es solo la idea social de máquina la que debe referirse a la realidad física de máquina, también la idea física de máquina debe referirse a la realidad de la máquina social”. Morin, El Método 1…, cit., p. 313.
  96. Morin, La Méthode 4…, cit., pp. 109-110. (Morin, El Método 4…, cit., p. 114).
  97. Complejizar no es complicar sino integrar. V. el cap. 1 del tomo 1.
  98. Morin, Articular…, cit., p. 48.
  99. V. Ciuro Caldani, “El Trialismo y la oposición entre idealismo y materialismo”, en Investigación…, n.° 13, Rosario, FIJ, 1989, pp. 17-18.
  100. Morin, Les sept…, cit., p. 28. “Comprender lo humano es comprender su unidad en la diversidad, su diversidad en la unidad […]”. Morin, Los siete…, cit., p. 25.
  101. Ferrater Mora, op. cit., t. II (E-J), p. 1866, voz “integracionismo”.
  102. Íd., p. 1867.
  103. Íd.
  104. Morin, La Méthode 1…, cit., p. 358. “[…] todo símbolo abstracto debería poder ser reducido a un conjunto de micro-estados físicos […]”. Morin, El Método 1…, cit., p. 404.
  105. Morin, La Méthode 4…, cit., p. 243. “[…] la idea de que lo concreto está fuera de la idea es en sí misma una idea que se toma por lo concreto. Si lo concreto es lo inmediato, solo se le alcanza por la mediación al menos de una representación, que es una reconstrucción/traducción mental, cultural y social”. Morin, El Método 4…, cit., p. 249.
  106. Morin, La Méthode 1…, cit., p. 359. “Más que plantear el problema en términos de alternativa idea/materia, podemos intentar unir en bucle estas dos proposiciones antagonistas […]”. Morin, El Método 1…, cit., p. 404.
  107. Por ello la ley 26.425 dispuso la unificación del régimen previsional argentino. El art. 7 dispone entonces la transferencia de los fondos de las cuentas de capitalización a la Administración Nacional de la Seguridad Social.
  108. Morin, La Méthode 3…, cit., pp. 72-73. “Se pueden estimular, modificar, aniquilar todos los caracteres del espíritu actuando de manera química, eléctrica o anatómica sobre el cerebro. […] se pueden modificar los estados de consciencia con drogas […] intervenciones eléctricas o químicas en determinadas zonas del córtex provocan visiones, alucinaciones, sentimientos, emociones […] los estados psicológicos dependen estrechamente de la carencia o el exceso de tal o cual complejo neuronal ([…] la depresión corresponde a una reducción de serotonina en el cerebro)”. Morin, El Método 3…, cit., p. 82.
  109. Morin, La Méthode 3…, cit., p. 81. “([…] la ausencia de sangre oxigenada entraña una pérdida de consciencia, apareciendo, pasados diez segundos, lesiones irreversibles que abolirán el espíritu para siempre)”. Morin, El Método 3…, cit., p. 91.
  110. Morin, La Méthode 3…, cit., p. 83. “[…] interacciones por miles y miles de millones a través de 10 sinapsis forman un espíritu, un pensamiento, un juicio, una voluntad”. Morin, El Método 3…, cit., p. 93.
  111. Morin, “La Méthode 3…”, cit., p. 73. “[…] lo que afecta al espíritu afecta al cerebro […] la pena por una muerte o la depresión grave debilitan el sistema inmunológico durante muchos meses, y […] los males del espíritu pueden convertirse en enfermedades del cuerpo (psicosomáticas). […] la auto-educación de la voluntad puede conducir a controlar los latidos del corazón (yoguismo). […] el fenómeno más intensamente psicocultural, la fe, puede provocar la muerte o la curación; […] los tabúes, embrujamientos, maldiciones pueden matar, los milagros pueden curar, y los placebos son eficaces sobre un tercio de los enfermos”. Morin, El Método 3…, cit., p. 82.
  112. Morin, La Méthode 3…, cit., p. 86. “Un recuerdo que se inscribe en nosotros va unido a una síntesis de proteínas en el nivel de las sinapsis. La menor percepción, la menor representación mental es inseparable de un estado físico creado por ‘la actividad correlacionada y transitoria de una amplia población o reunión de neuronas distribuidas en muchas áreas corticales’ (Changeux […]”. Morin, El Método 3…, cit., p. 96.
  113. Morin, La Méthode 2…, cit., p. 291. “Podemos concebir ahora en su unidad compleja y su interdependencia recursiva las nociones distintas, opuestas e inseparables de cuerpo (material) y de psiquismo (espiritual)”. Morin, El Método 2…, cit., p. 338.
  114. Ferrater Mora, op. cit., t. 3, p. 1993, voz “Kant”.
  115. Morin, La Méthode 2…, cit., p. 291. “Podemos reconocer ahora la realidad, la unidad y la dualidad del cuerpo y del espíritu, es decir, superar el principio de disyunción que ventila a uno en la ciencia, en la metafísica al otro, principio él mismo sobredeterminado por la disyunción materia/espíritu”. Morin, El Método 2…, cit., p. 339.
  116. Morin, La Méthode 3…, cit., p. 73. “[…] una cierta autonomía del espíritu. […] siendo que la decadencia biológica del cerebro comienza, según parece, después de los veinte años, el espíritu continúa su desarrollo, desarrollo que puede proseguir en la senectud”. Morin, El Método 3…, cit., p. 83.
  117. V. el cap. 3.
  118. Morin, La Méthode 3…, cit., p. 73. “[…] complementariedad indisoluble entre las entidades materiales […] y las entidades ‘transmateriales […] valores […]”. Morin, El Método 3…, cit., p. 83.
  119. Morin, La Méthode 3…, cit., p. 74. “[…] el cuerpo (actividad nerviosa encefálica) y el espíritu (actividad psíquica) son a la vez idénticos, equivalentes y diferentes, distintos. Semejante solución impone no privilegiar nunca uno de los términos de la contradicción […] La idea del cerebro ha sido efectivamente el producto de un largo trabajo del espíritu, pero el espíritu es el producto de una evolución del cerebro todavía más larga. […] El espíritu se nos muestra como una eflorescencia del cerebro, pero este se nos muestra como una representación del espíritu. Así se constituye un círculo […]”. Morin, El Método 3…, cit., p. 83.
  120. Morin, La Méthode 3…, cit., p. 80. (Morin, El Método 3…, cit., p. 89).
  121. Morin, La Méthode 3…, cit., p. 84. “Todo lo que concierne al espíritu/cerebro concierne al ser”. Morin, El Método 3…, cit., p. 93.
  122. Gómez Rodríguez, Amparo, Filosofía y metodología de las ciencias sociales, Madrid, Alianza, 2014, p. 283.
  123. V. Pardo, Rubén, “Verdad e historicidad. El conocimiento científico y sus fracturas”, en AAVV, La posciencia, al cuidado de Esther Díaz, Bs. As., Biblos, 2000, pp. 60-61.
  124. Marí, Enrique, “También la ciencia dispara”, en Clarín, sec. “Futuro”, del 2.10.1993.
  125. Morin, La cabeza…, cit., p. 26.
  126. V. el avance que implica en este sentido el dec. presidencial 222/2003 referido al nombramiento de los magistrados de la Corte Suprema. El dec. dice en sus fundamentos que “corresponde también crear los mecanismos que permitan a los ciudadanos, individual o colectivamente, a los colegios y a las asociaciones que agrupan a sectores del ámbito profesional, académico o científico de que se trata, a las organizaciones no gubernamentales con interés y acciones en el tema, hacer conocer en forma oportuna sus razones, puntos de vista y objeciones que pudieran tener respecto del nombramiento a producir”. El dec. 588/2003 aplica el mismo procedimiento de “observaciones populares” a las candidaturas a procurador general y defensor general de la Nación. Si el Reino Unido se permitió revisar su concepción de la división de los poderes (v. el cap. 10 del tomo 1), ¿por qué no habría de admitirse en Argentina la elección popular de los jueces, como ocurre en Bolivia? V. la ley 26 del 2010 y “En Bolivia a los jueces los elige la gente; en la Argentina estamos lejos”, en https://bit.ly/2krsGWU (26.4.2011).
  127. Respecto de la canalización política de la ciudadanía a través del Derecho Electoral p. v. Galati, “Cuestiones de Derecho Electoral”, en Revista del Colegio de Abogados de Rosario, 2001-2003, pp. 49-78. También puede ahondarse sobre el tema en el apartado relativo a la naturaleza de la costumbre en Galati, La costumbre en el Derecho argentino. Análisis jusfilosófico y trialista de la “razón” del pueblo, Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Teseo-Universidad Abierta Interamericana, 2015, https://bit.ly/2kMlZz4 Derecho(12.4.2018).
  128. “Los amici curiae son presentaciones que pueden realizar terceros ajenos a una disputa judicial –pero con un justificado interés en la resolución final del litigio–, a fin de expresar sus opiniones en torno a la materia, a través de aportes de trascendencia para la sustentación del proceso judicial”. Es lo que ocurrió en oportunidad del caso “Simón” o en el caso “Clarín”.
  129. Se da en la ciudad de Rosario, a través de la definición de prioridades y la distribución de los recursos existentes, porque nadie conoce mejor los problemas que se dan en cada barrio que los vecinos que viven en él. Se fortalecen los lazos entre autoridades y vecinos, y estos controlan a dónde se destinan los dineros públicos. Se encuentra regulado en la ordenanza 7326/2002.
  130. Cossio, “La teoría egológica del Derecho: su problema y sus problemas”, en La Ley, t. 110, p. 1012.
  131. Al respecto p. v. Ardito, Wilfredo, “The Right to Self-Regulation: Legal Pluralism and Human Rights in Peru”, in Journal of Legal Pluralism and Unofficial Law, n.° 39, Universidad de Birmingham, 1997, https://bit.ly/2kwMfNG (12.7.2007); Ciuro Caldani, “La comprensión del plurijuridismo y el monojuridismo en una nueva era”, en La Ley, t. 2006-C, pp. 1246 y ss.
  132. V. Motta, Filosofía, complejidad y educación en la Era Planetaria: ensayos, San Nicolás de los Garza, UANL, 2008, p. 86.
  133. El juez, el funcionario, etc. tienen la tendencia a teorizar sobre la realidad social y las normas, porque eso es lo que se les exige: interpretar normas que se refieren a la realidad, según el saber semivulgar o semicientífico, como se prefiera. En los órganos burocráticos oficiales, el respaldo normativo es pilar de la organización y restringe, en alguna medida, las actuaciones y eventuales resultados académicos. En los estamentos científicos/académicos, la presión normativa, por el contrario, es mal vista, o al menos no condiciona los estudios; por ejemplo, un investigador tiene la tendencia a trabajar en los lugares “oscuros” del Derecho, es decir, los menos tratados o más problemáticos, como por ej. la justicia.
  134. Morin, La Méthode 2…, cit., p. 95. “[…] nos lleva a reflexionar sobre las posibilidades de organización política acéntrica/policéntrica de tipo comunitario o concurrencial, liberal o libertario”. Morin, El Método 2…, cit, p. 120.
  135. Ferrater Mora, op. cit., t. 3 (K-P), p. 1991, voz “Kant”. V. tb. el cap. 7 del tomo 1, el cap. 3, y el cap. 8 del tomo 1.
  136. Ferrater Mora, op. cit., t. 3 (K-P), p. 1992, voz “Kant”.
  137. V. el cap. 1.
  138. Ferrater Mora, op. cit., t. 3, “Kant”, p. 1995, voz “Kant”.
  139. Morin, La Méthode 3…, cit., pp. 190-191. “[…] lo que constituye las condiciones fundamentales de nuestras posibilidades críticas y autocríticas, sin las que no habría racionalidad, es la objetivación y distanciación reflexiva de sí a sí, así como de sí a todo objeto de conocimiento y a todo pensamiento”. Morin, El Método 3…, cit., p. 207.
  140. Morin, La Méthode 3…, cit., p. 191. “La complejidad paradójica de la consciencia comienza a emerger de este modo. Es a la vez: siempre subjetiva y siempre objetivante; distante e interior […]”. Morin, El Método 3…, cit., p. 207.
  141. Morin, La Méthode 3…, cit., p. 195. “[…] el auto-examen no puede ser más que auto-hetero-examen”. Morin, El Método 3…, cit., p. 212.
  142. V. el cap. 5 del tomo 1.
  143. Morin, La Méthode 2…, cit., p. 91. “De ahora en adelante, la comunicación, rota desde el siglo XVII, entre ‘hecho’ y ‘valor’, entre ciencia y consciencia, se ha vuelto a poner en marcha. La ecología general es la primera ciencia que, en tanto que ciencia (y no por las consecuencias trágicas de sus aplicaciones como la física nuclear y pronto la genética y la ciencia del cerebro), llama casi directamente a una toma de consciencia. Y es la primera vez que una ciencia, y no una filosofía, nos plantea el problema de la relación entre la humanidad y la naturaleza viviente”. Morin, El Método 2…, cit., pp. 115-116.
  144. V. el cap. 1 del tomo 4.
  145. Morin, La Méthode 2…, cit., p. 92. “[…] la nueva ecología recurre a una praxis que se opone al desencadenamiento tecno-manipulador. […] Tiende incluso a suscitar, en cada uno, por la consciencia ecológica, un examen de sí y una acción sobre sí. No es por azar el que la consciencia ecológica haya podido tomar a menudo un carácter existencial, incitando a comer, beber, desplazarse, vivir, trabajar de manera diferente. Y es porque en sí misma suscita la aspiración a cambiar de vía, a cambiar la vida…” Morin, El Método 2…, cit., p. 116.
  146. Morin, La Méthode 2…, cit., p. 183. “La superioridad del cerebro-espíritu reside en su aptitud para generar y organizar representaciones. Su inferioridad reside en su incapacidad de generar realmente vida. El cogito cartesiano es generador de subjetividad consciente, pero no de subjetividad viviente”. Morin, El Método 2…, cit., p. 217.
  147. Morin, La Méthode 2…, cit., p. 92. “[…] ya no existe un foso infranqueable entre el ‘hecho’ y el ‘valor’, entre ‘ciencia’ y ‘consciencia’”. Morin, El Método 2…, cit., p. 116.
  148. Morin, “À propos de la complexité”, p. 2. “El problema de la complejidad no se plantea solamente en términos empíricos […]. Es también un problema conceptual, y, agregaría, incluso lógico: hay que concebir ese tipo de unidades donde hay lo más y lo menos, ergo, en apariencia antinómico. También hay que concebir la unidad de lo diverso y la diversidad de lo uno” (trad. del autor).
  149. Morin, Introducción al Pensamiento…, cit., p. 147.
  150. Goldschmidt, Introducción…, cit., p. 36.
  151. Íd., p. 382.
  152. Goldschmidt, “Lugar del Trialismo…”, cit., p. 904.
  153. Goldschmidt, “Trialismo – Su semblanza”, en Enciclopedia Jurídica Omeba, apéndice, t. V, Bs. As., Driskill, 1986, p. 788.
  154. V. Aristóteles, “Metafísica”, en Obras, trad. de Francisco de P. Samaranch, Madrid, Aguilar, 1962, esp. pp. 937, 983.
  155. Goldschmidt, Introducción…, cit., p. 383. Respecto de la relación entre la objetividad goldschmidtiana y el Pensamiento Complejo, v. la tercera parte del tomo 3.
  156. Goldschmidt, “Trialismo…”, cit., p. 789. Por ello incluye entre los despliegues del valor a los criterios generales orientadores. “Al hilo de las diversas valoraciones los hombres llegamos a inducir criterios generales de valor”. Introducción…, cit., p. 398.
  157. Goldschmidt, “Trialismo…”, cit., p. 789.
  158. Íd. El jurista germano-español asimila su criticismo jusnaturalista con el pensamiento aristotélico-tomista (íd., p. 789). Téngase en cuenta que Tomás de Aquino caracteriza al Derecho estatuyendo distintas leyes: eterna, natural y humana. Esto significa, en primer lugar, un encadenamiento jerárquico que comienza con la razón de Dios, y, por otra parte, una ordenanza general. De ahí que el criticismo jusnaturalista de Goldschmidt sea más aristotélico que tomista.
  159. Morin, La Méthode 2…, cit., p. 283. “[…] al igual que se ha logrado crear virus a partir de ADN producido en laboratorio, se pueda un día crear artificialmente un ser celular, es decir, no solo crear un ser viviente, sino un sujeto. Lo que nos lleva al enraizamiento del sujeto en la physis y el bios: el sujeto no puede preceder a las condiciones físicas de su organización. […] La emergencia del concepto biológico de sujeto constituye así no la invasión, sino por el contrario el rechazo de la abstracción metafísica, privada desde ahora de aquello de lo que se creía soberana”. Morin, El Método 2…, cit., p. 330.
  160. Cossio, Radiografía de la teoría egológica del Derecho, Bs. As., Depalma, 1987, p. 190.
  161. Morin, La Méthode 1…, cit., p. 18. “Conservar la circularidad es, al mantener la asociación de dos proposiciones reconocidas verdaderas, una y otra aisladamente, pero que tan pronto como se ponen en contacto se niegan mutuamente, abrir la posibilidad de concebir estas dos verdades como las dos caras de una verdad compleja es desvelar la realidad principal, que es relación de interdependencia, entre nociones que la disyunción aísla u opone, es, pues, abrir la puerta a la búsqueda de esta relación”. Morin, El Método 1…, cit., p. 31.
  162. Morin, La Méthode 4…, cit., p. 110. “[…] les reconocían a las Ideas Soberanía, Poder, Reino, pero eran incapaces de insertarlas en los mundos físicos, biológicos y humanos”. Morin, El Método 4…, cit., p. 114.
  163. V. el cap. 2. V. la posición contraria del Trialismo –concordante con el Pensamiento Complejo– en la segunda parte del tomo 3.
  164. Ciuro Caldani, Metodología jurídica, cit., p. 56.
  165. “Básicamente, hay tres grandes posturas que conforman este espectro metodológico: el iusnaturalismo, el iusformalismo y el iusrealismo”. Flores Mendoza, Imer Benjamín, “Las concepciones del Derecho en las corrientes de la Filosofía Jurídica”, en https://bit.ly/1IUXspI (14.1.2004).
  166. Morin, La Méthode 4…, cit., p. 223. “[…] los participantes de la dialógica nunca tomaron en cuenta ni se hicieron cargo de la complejidad, tomando cada uno por el todo y por lo universal su punto de vista parcial y particular”. Morin, El Método 4…, cit., p. 229.
  167. V. el cap. 3.
  168. V. el cap. 1.
  169. V. el cap. 2.
  170. Álvarez Gardiol, Lecciones…, cit., p. 135.
  171. V. el cap. 3. Hay variados ejemplos de ideas o aspectos que, siendo aparentemente irreconciliables, son mucho más compatibles de lo que se piensa.
  172. Morin, La Méthode 2…, cit., p. 390. “El Pensamiento Complejo contiene en sí, como momentos correctores y a corregir, procesos que, aislados y librados a sí mismos, resultarían simplificadores. Los contiene integrativa y antagonísticamente, pues cada uno de estos momentos debe comportar su antídoto, del que se convierte en antídoto a su vez. […] el Pensamiento Complejo debe contener por principio su propio antagonista. Por lo que le resulta imposible cristalizar en una sola palabra-maestra”. Morin, El Método 2…, cit., p. 450.


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