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Introducción

El hígado mantiene funciones vitales para el organismo. Su contribución en el procesamiento de los nutrientes absorbidos desde el intestino, en la regulación del metabolismo lipídico y glucosídico y en la biotransformación de xenobióticos es vital e irreemplazable. Un daño masivo al hígado que resulte en la pérdida de una gran parte de la función hepática es incompatible con la vida y sólo puede solucionarse mediante un trasplante hepático (Michalopoulos GK, 2007).

El amplio rango de funciones que el hígado ejerce a favor del resto del organismo está salvaguardado por la capacidad excepcional que tiene el órgano de regenerar. En situaciones donde parte de la función hepática se pierde (por trauma, infecciones virales o daño tóxico, entre otros), el hígado es capaz de recuperar su masa perdida, sin compromiso de vida para el individuo (Michalopoulos GK, 2007, 2014).

El modelo más comúnmente utilizado para comprender las bases celulares y moleculares de la regeneración hepática es la remoción quirúrgica en roedores de 2/3 de su masa hepática, procedimiento conocido como hepatectomía parcial (HP). Esta técnica presenta una alta aceptación para su estudio, ya que permite la comprensión del proceso regenerativo per se (Michalopoulos GK, 2010; Preziosi M & Monga H, 2017).

Desde una perspectiva clínica, comprender los mecanismos que rigen la regeneración hepática es crucial para el manejo apropiado de los procesos regenerativos y para el desarrollo de nuevas terapias en un importante número de condiciones donde la función hepática se ve afectada (Humar A, Kosari K, Sielaff TD, 2004). En este sentido, el conocimiento generado a partir del modelo de HP es útil para comprender a la regeneración hepática no sólo como un resultado homeostático exitoso sino también como un proceso que puede fallar, con consecuencias catastróficas para el individuo.

Los mecanismos que se ponen en marcha durante una falla en la regeneración hepática asociada a situaciones adversas tales como necrosis, fibrosis o inflamación deben ser analizados sobre la base del conocimiento generado a partir de los estudios de regeneración post-HP. La regeneración hepática cobra fundamental importancia en el manejo de los trasplantes a partir de un donante vivo, en la embolización portal prequirúrgica que permite la remoción de un gran volumen de hígado con un riesgo bajo de falla hepática, y también, en el futuro cercano, en la construcción de hígados artificiales con las propias células de un individuo (Kwon YJ, Lee KD, & Choi D, 2015). Todas estas posibilidades ponen a la investigación de la regeneración hepática en un foco de interés superlativo.



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