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5. Geolocalización

Muchas horas diarias dedicadas a interactuar con pantallas. La conexión puede ser en cualquier lugar y momento. Nos conectamos para concentrar todos los sentidos al dispositivo, y así nos desconectamos de nuestro alrededor. Vista. Atención. Predisposición y postura corporal. Tacto. Oídos con auriculares. El primer dispositivo que me llamó la atención por disponer una actitud corporal de aislamiento fue en los años 80s: los walkman. Una tecnología que permitió ver los primeros gestos de fragmentación en las calles.

Más y más personas que viajan en los subterráneos se muestran unidos mediante un cable a sus teléfonos celulares. La cabeza gacha ya es un gesto dominante en los espacios públicos. Todo un símbolo de época. Una plegaria, un estado de hipnosis o trance, o un sutil reflejo de sumisión ante la pantalla del teléfono móvil. En los subterráneos de Buenos Aires se puede observar un cambio de actitud. Hasta hace un par de años, en cada interrupción en una línea de subte se generaba de inmediato fastidio colectivo y protestas. A veces gritos o aplausos ruidosos. Hoy, ante una demora o interrupción de similares características, las personas continúan con las cabezas agachadas, absorbidos por las pantallas. La gestión de la gobernabilidad y normalidad en el espacio público urbano depende en gran medida de una buena conectividad. Las políticas de habilitación de ondas y wifi gratuito en espacios públicos diseñan la apatía popular. Actitud “blasé” programada.

Todo se enfoca a las pantallas. Demasiadas y diversas actividades cotidianas para gestionar la vida se realizan a través del uso de un teléfono celular, una computadora o una tablet. Pero así se reducen las interacciones entre personas.  Protestar ante una situación de injusticia requiere desconectarse de la tecnología, mirar al otro, reconocerse en el mismo padecimiento o vulneración, y hacer juntos. Actuar.

Nos dirigimos al momento en que ya nadie se detendrá en una esquina para preguntarle a otra persona cómo llegar a un lugar. Tampoco se utilizará la memoria o el sentido de la orientación ya que estarán atrofiados por desuso. Con hablarle al teléfono celular o buscar en Google Maps se obtiene el resultado inmediatamente. Pero también nos transformamos en sujetos localizables, en línea, disponibles, observables a distancia remota.

Viajar inmóvil, sentado frente a la pantalla. Hoy es posible.



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