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Conclusiones

A lo largo del libro se realizó un proceso de descripción de las políticas sociales universales, para luego avanzar sobre herramientas de análisis de políticas sociales en la forma de programas. Es la postura de este libro que es necesario, como primera medida, conocer con la mayor profundidad posible lo que se va a estudiar; ello permite tener una mayor capacidad explicativa y un abordaje más integral. Desde la auditoría, permite que el auditor se forme una idea de dónde se encuentran las cuestiones conflictivas o más riesgosas (cuestiones de auditoría), criterio con el cual pueda encarar el tema con un determinado enfoque y lo lleve a planificar su trabajo de manera correcta, obteniendo los resultados más satisfactorios.

De lo arriba mencionado, se sigue que la auditoría social aplicada a programas sociales universales tiene su base metodológica en la auditoría de gestión. Por tal motivo se expusieron un conjunto de definiciones que resultan de base conceptual para el posterior abordaje de las particularidades de la auditoría social aplicada a programas sociales universales.

Así, no solo se presentaron las definiciones de auditoría de gestión de las principales EFS, sino que también se avanzó en la construcción de una definición de auditoría social aplicada a programas sociales universales. Para ello debió echarse mano a otro componente central de las auditorías de gestión y programas sociales; ellas son las dimensiones del desempeño. Desde luego que en las auditorías sociales de programas sociales universales algunas tienen mayor relevancia que otras, tal es el caso de la dimensión de efectividad o impacto tanto directo como indirecto. Para desarrollar esta idea, ha sido de central importancia presentar el programa a auditar y el organismo gestor como un proceso productivo, con el fin de establecer interrelaciones y concluir en términos del desempeño.

La presentación explícita de definiciones abordadas por las EFS en sus manuales de desempeño no es caprichosa; por el contrario, es sumamente útil para establecer un consenso en el equipo de auditoría y con el gestor de la política que debe interactuar con los auditores. Por otra parte es central establecer un vocabulario común para lograr un entendimiento entre las partes. Sumado a esto, una cordial interacción encaminará a la auditoría hacia una resolución exitosa.

Por otra parte, ha sido de sustancial importancia presentar los enfoques comúnmente usados en las auditorías de gestión para luego abocarse a las auditorías sociales aplicadas a programas sociales universales. Esta idea de explicar (enfoque de causas) más que describir es lo que se presenta como trasfondo. Por tal motivo, se identificó a la auditoría social de programas sociales universales como una auditoría que requiere de dos enfoques que interactúan: el enfoque de causas (enfoque orientado a problemas, para INTOSAI) y el enfoque de efectos (asimilable a resultados, para INTOSAI). La identificación del problema perfila los objetivos de auditoría, y conduce así a la identificación de cuestiones de auditoría, áreas o puntos críticos. Conocer la causa de los problemas ayuda a tener una mirada más integral del objeto y concluir en términos de las dimensiones del desempeño. Por otro lado, el enfoque de efectos evalúa los impactos directos e indirectos. Es decir, por una parte, si los objetivos se están alcanzando como se pretendía; por otra, si la intervención del programa cambia la realidad de la sociedad en su conjunto.

Un lugar central juegan las herramientas de diagnóstico en el logro de acotar la situación a analizar. En ese sentido, las herramientas más utilizadas (FODA o la matriz de riesgo) representan una complementación en la caracterización del objeto de análisis, sus debilidades y potencialidades, y los puntos neurálgicos a estudiar. Este trabajo no solo debe hacerse con el programa social, sino también con el órgano gestor del programa, entendiendo a ambos como procesos productivos que generan interacciones y, por tanto, afectan el desempeño, uno del otro.

Más allá de los formatos que se utilicen para presentar la información, la caracterización de los procesos productivos citados precedentemente debe hacerse hacia el interior del proceso y hacia el exterior. Es decir, es necesario identificar componentes endógenos y exógenos que afectan tanto al programa como al gestor de este. Se ve entonces que la caracterización del programa en sus variables más representativas, y la descripción del órgano gestor hacia el interior de este y su entorno forman parte del estudio previo y representan una sólida base para el análisis a desarrollar por el equipo de auditoría

También de uno de sus lineamientos, se marcó la importancia de la identificación de quién y cómo se accede al beneficio. Así, la posibilidad de adoptar metodologías de identificación y selección de beneficiarios que sean coincidentes con la lógica de formulación de estas políticas forma parte de un conjunto de cuestiones sensibles, que el equipo de auditoría debe investigar.

Por otro lado, de lo expuesto en el capítulo tercero, se deduce que los métodos que pueden ser utilizados para evaluación son los “experimentales” o “cuasi experimentales”. Es la postura de quien escribe este libro que la utilización de grupos de control no forma parte de la lógica con la cual se formulan las políticas universales; sí podrían ser aceptados si se espera que los grupos de control seleccionados formen parte de los beneficiarios, en una etapa posterior. Atento a la lógica de formulación de la política universal, es de resaltar que los métodos de obtención de datos deben ser “no experimentales”. Haciendo hincapié en la comparación de las mediciones con la “línea de base”, para medir todas las dimensiones del desempeño, pero principalmente, el impacto indirecto de la intervención. Representa un valor analítico, sin colisionar intereses con la lógica que sustentan estas políticas, las comparaciones “antes y después” y encuestas de opinión de beneficiarios, además de comparaciones con el desempeño de otros programas similares en América Latina, como las más representativas.

Otro elemento expuesto como lineamiento, y a tener en cuenta en la auditoría social de programas sociales universales, es la participación de la gente en el control, en la forma de denuncias de beneficiarios, informes de estudios del programa realizados por ONG, etc. Dicha información, si bien no debe ser elaborada por el equipo de auditoría, sí debe ser incorporada y expuesta en los informes resultantes de las auditorías sociales a los programas sociales universales.

En estas páginas se ha tratado de trabajar con el mayor rigor científico posible, con la finalidad de realizar un aporte sustancial al estado del arte. Este tiempo de trabajo e interacción con colegas discutiendo sobre los temas aquí analizados representó una evolución intelectual de quien escribe, y posibilitó presentar estos temas de forma clara y concreta. El mayor valor de estas líneas no es lo que se escribe, sino la oportunidad de abrir una puerta a un mundo de conocimiento por descubrir.



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