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Prólogo

Graciela Castro

Escribir el prólogo de un texto implica mucho más que agregar palabras como una acción habitual en la vida académica; cuando esa tarea surge de una generosa invitación, se suman también los afectos. En este caso, la propuesta enlaza trayectorias personales dedicadas a este campo de estudio, ya que quien hoy es responsable del proyecto, junto con otrxs investigadorxs, inició su formación recorriendo caminos comunes. Así, se conjugan la responsabilidad académica y el orgullo de ver esos recorridos proyectarse en quienes continúan sosteniendo las convicciones y el compromiso con el desarrollo del conocimiento científico desde las universidades públicas.

Frente a la publicación de un libro que incluye artículos que son consecuencia de un profundo trabajo investigativo y que brindan aportes para el análisis y debate de políticas públicas orientadas hacia las juventudes, las infancias, las discapacidades, el género y los cuidados, resulta una invitación gratificante, no exenta de las responsabilidades académicas.

En el Estatuto de la Universidad Nacional de San Luis (2018) leemos entre sus fines lo siguiente: “Desarrollar el conocimiento científico y técnico con vistas a aumentar la comprensión del Universo y la ubicación de la persona en el mismo” (artículo 1, inciso b); mientras que entre sus funciones señala: “Promover y desarrollar la investigación científica y tecnológica, tanto la investigación pura como la orientada a ser aplicada en la solución de concretas necesidades que tenga el país” (artículo 2, inciso d). Si continuamos recorriendo las páginas del citado estatuto, leemos: “La Universidad promoverá la generación de conocimientos a través de la investigación científica y el desarrollo tecnológico proveyendo los elementos necesarios por todos los medios a su alcance” (cap. II, artículo 24).

Apelar a la letra del estatuto de la UNSL tiene la única intención de poner en evidencia que los fines institucionales no pueden ser una simple expresión de deseos, sino que su importancia se expresa con mayor intensidad cuando desde el Estado –responsable del financiamiento–, quien ocupa la gestión en ese momento desfinancia y desacredita el papel del conocimiento para el desarrollo de la sociedad. Tal vez muchxs recordemos y hasta hayamos reproducido aquella frase de Bernardo Houssay: “ningún país puede darse el lujo de no invertir en ciencia” por cuanto su desarrollo influye en la independencia y soberanía de un país, en su calidad de vida, en el aspecto económico, entre otros que conducen a construir sociedades capaces de contar con conocimientos que permitan habitar Estados autosuficientes para fines comunes. Muchas voces, tal vez desde el desconocimiento, reiteran una y otra vez las implicancias negativas que produjo la pandemia por el covid-19. Sería absurdo negar que tales situaciones dejaron huellas en las personas; sin embargo, son menos quienes reconocen los aportes significativos realizados por científicxs argentinxs, independientemente de su área de formación. Desde los barbijos y los kits para la detección del virus hasta la vacuna desarrollada en Argentina, así como también desde las ciencias sociales, se realizaron importantes aportes que mostraron cómo enfrentaba la pandemia la población, cuáles eran los grupos sociales más afectados y cuál la incidencia en la salud mental, solo por mencionar algunos aspectos.

Nos resulta necesario en este punto apelar a González Casanova (2013) cuando, analizando algunas expresiones que intentan condicionar la educación a los intereses del mercado, afirma: “Educar para producir el tipo de profesionistas y trabajadores calificados que demanda el mercado resulta falaz e insuficiente” (p. 128). El bendito mercado, que ciertos grupos financieros pretenden colocar como protagonista y decisor de la vida de la población, solo lleva beneficios para ese sector y acrecienta las desigualdades sociales. Así lo demuestran las estadísticas: a nivel mundial, el 10 % más rico concentra el 75 % del patrimonio mundial; mientras que en Argentina, el 10 % acumula el 59 % de la riqueza del país. Ese panorama de relaciones asimétricas solo puede conducir a ensanchar las desigualdades y a mantener en la vulnerabilidad a amplios grupos poblacionales que no pueden acceder a derechos esenciales para lograr una vida digna y con justicia. Las infancias, las mujeres, las diversidades sexogenéricas, las vejeces, las personas con discapacidad, las juventudes, tan solo por mencionar los sectores más expuestos, advierten que sus vidas conducen a la incertidumbre, el desencanto y la violencia. Allí es donde el mercado no brinda respuestas, pues los vislumbra como poblaciones desechables. La educación y la ciencia cuentan con las herramientas cognitivas y simbólicas para aportar a la construcción de sociedades inclusivas, con respeto a las diversidades y poniendo de relieve el conocimiento científico.

Con aquella perspectiva queremos entender la propuesta que surgió en la Universidad Nacional de San Luis en el año 2024 bajo el título de Proyectos de Investigación Iniciales (PROINI), a través del cual “se pretende la formación y surgimiento de nuevas líneas de investigación en la universidad, fortaleciendo el desempeño de los y las investigadorxs iniciales en roles de dirección de proyectos” (OCS-8/2024). Luego de las evaluaciones correspondientes, el proyecto “Análisis desde el enfoque de derechos humanos del cumplimiento de obligaciones estatales sobre derechos de las juventudes (educación, trabajo y cuidados): la provincia de San Luis (2016-2024)”, dirigido por Yussef Becher, fue seleccionado para llevar a cabo sus actividades. La tarea era desafiante y prometedora para un grupo de investigación joven en su conformación, pero con el liderazgo de una persona que ya contaba con formación de posgrado (doctorado) y también con importantes antecedentes en el área de estudio. Transcurrido un año de las actividades, en el cual tanto el director como quienes integran el proyecto no solo acrecentaron sus formaciones de posgrado y sus inserciones en organismos científico-tecnológicos, sino que también se abocaron al estudio y análisis de los ejes contenidos en el proyecto, hoy muestran esos resultados a través de los textos que se incluyen en este libro. Su título es una gratificante invitación a recorrer sus páginas: Derechos humanos en clave generacional. Educación, trabajo y cuidados desde las políticas públicas. Así, lxs lectores hallarán distintos abordajes en cada uno de los ejes desarrollados en cada artículo, pero todos bajo el sentido fundamental del proyecto: el enfoque de derechos humanos en las juventudes e infancias, el género, el cuidado, la discapacidad y el acceso al trabajo en lxs jóvenes profesionales.

Otro aspecto destacable en los textos es partir de estudios situados y de manera especial en la provincia de San Luis (Argentina). Asimismo, es importante que en alguno de ellos se trate la relevancia ante la decisión de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Corte IDH), que reconoció formalmente el derecho al cuidado como un derecho humano autónomo el 12 de junio de 2025.

La enunciación de los títulos de cada capítulo conduce a entender que los análisis que abordan sus autores son aportes de importancia para la planificación de políticas públicas. Todxs, además, desempeñan sus actividades en la universidad pública, lo cual realza el papel sustancial de dicha institución en la formación científica de calidad de sus integrantes. De igual modo, muestra el compromiso con la sociedad donde viven y sueñan.

Atender al conocimiento y su desarrollo científico es fundamental para las sociedades, en especial para aquellas que afrontan desigualdades y la amenaza del colonialismo cognitivo y la dominación económica. Por ello deviene necesario compartir los avances de estudios que llevan a cabo jóvenes investigadores de universidades públicas que, con rigurosidad y compromiso, muestran el resultado de sus análisis como aporte de relevancia para decisores de políticas públicas y difusión que se interesen por los temas propuestos en el libro.

Finalmente, porque entendemos que el conocimiento no es una mercancía, volvemos a las palabras de Pablo González Casanova (2007), quien de manera recurrente viene a enseñarnos y así señala:

Ningún modelo alternativo de país o de universidad será valioso sin un proyecto que incluya la educación en ciencias y humanidades, en artes y tecnologías, y la organización democrática de los profesores y estudiantes, vínculos crecientes con el resto de la sociedad (p. 13).

Referencias bibliográficas

Estatuto de la Universidad Nacional de San Luis (2018). Nueva Editorial Universitaria.

González Casanova, P. (2013). La universidad necesaria en el siglo XXI. México: Ediciones Era.



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