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6 Conclusiones

Hemos analizado grandes conjuntos de datos anónimos de Foursquare® y Facebook® durante un determinado período de tiempo. Vamos a explicitar las principales conclusiones de este trabajo, relacionando los objetivos, hipótesis y hallazgos alcanzados con los antecedentes del campo y a partir de la metodología empleada.

El propósito de esta tesis fue demostrar que 4SQ® puede ser comprendido con la caja de herramientas de las Ciencias Sociales y especialmente del Análisis de Redes Sociales. Como ya hemos dicho, la denominación vulgar de redes sociales con las que vulgarmente se designa a empresas de publicidad que crean diferentes espacios virtuales conversacionales no implica necesariamente que se trata de redes sociales en el sentido técnico del término.

Tuvimos enormes dificultades para introducirnos en la API de 4SQ®, que fuimos solucionando mediante procesos de prueba y error. Luego hubo que conseguir un volumen de datos que resultara suficiente para contestar las hipótesis y resolver los objetivos. Posteriormente hubo que estructurar los datos, crear información y visualizaciones en un territorio que en ese momento era innovador. Basta aclarar que son temas que no se tratan prácticamente en las carreras de grado o se lo hace introductoriamente. Recién entonces pudimos ver emerger propiedades de red social que nos daban cuenta del funcionamiento general de 4SQ®.

Para llevar adelante nuestro cometido se hizo una descripción lo más completa posible del objeto de estudio tanto como de los antecedentes teóricos y las metodologías.

Es evidente que si 4SQ® tuviera algún tipo de acuerdo con la academia en la Universidad de Buenos Aires quizás se hubiera podido contar con redes completas para dedicarnos sobre todo a los aspectos analíticos, sin embargo no fue así y buena parte de las conclusiones paradójicamente tienen que valorarse en este sentido: se trataba ante todo de establecer cuán abordable era nuestro objeto de estudio con los recursos existentes y si hubiera que crearlos cuán complicado sería.

Concluimos que el relativamente bajo costo y facilidad de análisis de 4SQ® es muy seductor para la cantidad de datos que pueden recolectarse, lo que debe ser equilibrado frente a las principales debilidades que presenta el caso: la ya mencionada reducida aleatoriedad que solo se trata de una población de usuarios; que no es una población de interés para muchos: y que los check-in son tan curados que son poco representativos de los comportamientos de los usuarios.

Asimismo la longitud del mensaje de Foursquare® es limitada y los diferentes teléfonos tienen condiciones diferentes de uso. Es decir Foursquare® está bien adaptado para check-ins en determinadas circunstancias de estabilidad espacial. Esta característica tiende a fomentar el uso de Foursquare® para unos espacios y no otros, por ejemplo en sitios recreativos relajados por sobre en ambientes fabriles. Por otro lado, los investigadores que intentan extraer el significado de los check-ins deben lidiar con las dificultades tecnológicas propias de los dispositivos diferentes de geolocalización, así como su evolución a lo largo del tiempo de la misma investigación.

Sin embargo el sesgo en Foursquare® podría ser útil para estudiar los comportamientos de élite en distintos sectores, especialmente en el ámbito recreativo, que en las últimas generaciones se ha mostrado como uno de los condicionantes de la misma. Es decir, Foursquare® puede resultar útil para investigar los canales de influencia de élite. En la ecología de los medios de comunicación, Foursquare® es una especie socialmente importante para el sostenimiento de todo el sistema. Es decir investigar Foursquare® puede resultar de interés para asuntos relacionados con los comportamientos culinarios o recreativos de las clases medias altas, pero poco nos dirá sobre las personas más pobres o mayores.

Como se ha señalado, más del 40% de las personas con una cuenta de Foursquare® nunca ha realizado un check-in y aproximadamente el 20% de los usuarios representan el 80% de los mismos. Así que los check-ins son aún menos representativos de cualquier población del mundo real, ya que lo son poco de los usuarios de Foursquare®. Lo que estos problemas quieren decir es que no se pueden calcular medidas de desviación típica o intervalos de confianza a partir de datos de Foursquare®. Hay que mencionar otro aspecto respecto a la visibilidad social y la privacidad. Veamos un ejemplo ilustrativo: en pos de la transparencia, Noruega validó la difusión online de los ingresos de sus habitantes. Muy rápidamente aparecieron episodios de bullying que forzaron a las autoridades a poner límites a esta práctica, a fines de preservar la privacidad. Hacer check-in en unos u otros lugares que puedan ser objeto de estigmatizaciones debería ser otro elemento a incluir en el análisis.

Las plataformas de redes sociales utilizadas desde dispositivos móviles, como smartphones, tablets y otros, extienden el límite físico de las actividades de sus usuarios y de alguna manera presentifican lo que el tango aludía. Llevamos nuestro barrio, nuestras amistades, nuestras imágenes o al menos podemos recuperarlas si contamos con los dispositivos necesarios ahí donde estemos.

Como hemos sostenido a lo largo de este texto, los medios locativos (a pesar de ser una terminología relativamente nueva y que puede resultar problemática) son posibles en la congruencia de varias condiciones previas. Por un lado requieren de las tecnologías y servicios basados en la localización GPS, que permiten la hibridación de nuevos medios, tecnologías, plataformas, territorios y movilidades. La novedad no radica tanto en la movilidad de la información y la comunicación, sino en que la movilidad física de los usuarios, que se comunican gracias a los dispositivos móviles y pueden acceder a la red desde distintos lugares y durante un desplazamiento mismo, recrea constantemente el contexto de interpretación de los contenidos de estos medios.

Es decir que cada punto georeferenciado se convierte en un centro de nanobroadcasting que se integra en extensas redes conectadas unas con otras, colaborando, compitiendo y desplegando hiperaudiencias efímeras en una ecología informacional compleja, que debe ser leída a través de su resonancia en patrones; patrones que reflejan insistencias de relaciones.

La capacidad de producir información georreferenciada y de vincularse con otros a partir de la misma permite el pasaje de la ya clásica concepción de no-lugar a la de neolugar, tomando el espacio como una producción social y dando cuenta de la crisis de territorialidad propia de las formas actuales de globalización post-representacional.

El lugar lo hemos descripto como un artefacto cultural, diseñado, que no necesariamente se enraíza en lo espacial, aunque sí lo alude inevitablemente. La movilidad de la tecnología es entonces la clave de los medios locativos, ya que ésta nos permite el pasaje de lugares físicos a lugares a distancia telemática, virtuales o aumentados informacionalmente.

En definitiva, los medios locativos no solo dan (in)visibilidad al espacio conocido, sino al espacio usado, al espacio vivido e imaginado, es decir al lugar, pero con los atributos mencionados que lo convierten en neolugar.

Los medios locativos, dentro de los cuales 4SQ® ha encontrado un nicho de existencia, ofrecen una zona de investigación que se sitúa en la intersección entre el espacio virtual, el aumentado, el imaginado y el distante, y el espacio físico en sí mismo, desplegando la interacción con la superficie plana de la pantalla hacia todo el espacio urbano y extraurbano.

Podemos decir que, retomando la fructífera historia de la creación de geografías compartidas y del contra-mapeo, renovadas ahora por la nueva visión que proveen los medios locativos, las sociedades son capaces de recrear representaciones de los espacios vividos en formas nuevas y significativas. Todo lo cual tiene el potencial de renovar el vínculo de las sociedades con sus lugares y especialmente con su sentido de lugar.

El trabajo mesosociológico que hemos desarrollado tuvo su foco principal en los grupos humanos en red, en ese nivel intermedio entre las formas más elementales de sociabilidad y las más extensas, complejas y masivas. Nuestro principal interés ha sido la comprensión y caracterización de Foursquare® respecto a cómo su configuración impacta en los comportamientos locativos de los usuarios, con el propósito de reflexionar sobre los lugares desde donde las personas eligen posicionarse para sus públicos en las redes sociales: ¿Cómo podría ser experimentada la ciudad, como construcción virtual y como espacio físico, mediante el uso de aplicaciones geo-sociales informacionales en red?

La investigación en plataformas de redes sociales geolocalizadas constituye, como ya hemos mencionado, un tema novedoso y quizás por eso bastante complejo, cuando no complicado. De hecho, aunque muchas de estas plataformas se han demostrado más o menos efímeras, las configuraciones que determinan su controlabilidad y predictibilidad son estables y genéricas si son analizadas con una mirada redológica. Aunque mucho esfuerzo se ha dedicado en los últimos años para caracterizar los patrones de interacción humana, una comprensión general de cómo, dinámicamente, modelos reales de plataformas de redes sociales producen efectos sigue siendo un asunto espinoso y controversial.

Idas y vueltas del proceso de trabajo

Llegados al capítulo final del trabajo no podemos dejar de expresar que, como sucede cada vez que se debe hacer un cierre, la línea demarcatoria deja a la vista cuánto se ha debido dejar afuera y al mismo tiempo cuanto se ha dejado indebidamente adentro. Es de algún modo inevitable y debe bastarnos haber hecho las cosas como mejor pudimos.

Jorge Luis Borges solía decir que todos sus escritos estaban en las entrelíneas de Fervor de Buenos Aires, su primer texto publicado. Quizás pueda ser una buena metáfora que nos ayude a expresar que lo que define si los muros de un artículo como éste están bien colocados. En ese sentido: ¿Responde esta tesis a las preguntas originarias que nos motivaron? No nos referimos al formato necesario de los protocolos de escritura, que ahora cumpliremos con la mejor rigurosidad que podamos, sino a la cuestión más íntima de la cuestión corporal con los medios locativos, a las sensaciones que se alojaron en nuestro discurrir social cuando comenzamos a circular ataviados con medios locativos.

Carentes de la sorpresa de los primeros momentos, invisibilizados ahora en los bolsillos de todos los transeúntes con los que nos cruzamos, estos dispositivos siguen haciendo preguntas, siguen diciendo acá estamos, convocándonos a jugar por un lado, pero creando nuevas formas de coerción y reproducción social.

Hemos intentado responder a algunas de estas cuestiones. Nuestro trabajo tiene usos y valores potenciales que deben ser continuados en próximas investigaciones, que podrán utilizar nuestras limitaciones para avanzar más aún.

Señalamos bordes que podrían ser subsanadas en el futuro, especialmente relacionadas con la recolección de muestras a través de las APIs de las plataformas de redes sociales y con la búsqueda de correlaciones entre atributos.

En resumidas cuentas demostramos aquí que el análisis espacial, articulado con las métricas de redes sociales, se puede utilizar para comprender mejor la topología social que permite la transmisión de información respecto a lugares y neolugares socialmente compartidos. Encontramos que las actividades de los usuarios, específicamente sus check-ins, estaban altamente concentradas en ciertos barrios (como se ha demostrado en otras ciudades), lo que refleja la naturaleza espacial compacta de la mayoría de las conexiones sociales.

El fenómeno de ranqueo, asociado a las preferencias, nos ha permitido encontrar correlaciones geográficas: hemos mostrado la importancia de los usuarios hubs en la detección de patrones de distribución respecto a la totalidad de los usuarios.

En una mirada más amplia, en esta presentación proponemos que la utilización de protocolos de filtrados de nodos, combinado con algoritmos de geolocalización, permite extraer patrones de comportamientos sociales.

Las trayectorias propuestas pueden ser significativas para proponer intervenciones en diferentes ámbitos: sociológicos, epidemiológicos, geoeconómicos, psicológicos.

Esto nos lleva a pensar que deberíamos proponernos una política redológica. Calculamos haber obtenido aproximadamente el 1-2% de la totalidad de usuarios de Foursquare®, y de eso hemos debido descartar el 99%. Si los investigadores tuviéramos acceso a bases de datos de plataformas ubicuas socialmente distribuidas, nuestra tarea podría ser más provechosa, aun para las empresas de redes sociales. Hemos argumentado que estas observaciones no son generalmente compatibles con la visión tradicional y el modelado de las redes sociales centrado en atributos antes que en los enlaces, ya que ignoran que el hecho de la interacción humana es un proceso dinámico de alta complejidad que modela las coerciones sociales.

Entre las cuestiones que balizamos para próximas investigaciones está la cuestión temporal (Miceli, 2015). Se supone que la red evoluciona en una escala de tiempo que es mucho más larga que la dinámica a nivel micro de sus elementos. Es decir, una vez que un usuario se conecta a la red de contactos, la actividad social se distribuye tan ubicuamente a lo largo de toda la red de eventos de nodos y enlaces que una multicausación inmensa debe ser puesta sobre la mesa.

El desacuerdo entre las observaciones empíricas y muchos de los modelo de predicción que mencionamos en los antecedentes sugieren que es necesario revisar los modelos tradicionales de comprensión de redes sociales, incorporando la noción de redes dinámicas. Los resultados presentes en este trabajo hacen una contribución en este sentido, de un modo indiciario.

Demostramos que la naturaleza de una relación social puede ser caracterizada por la forma en la que las personas se vinculan, independientemente del contenido o volumen de comunicación entre ellos. Esta descripción aporta a la mejor comprensión y caracterización de las observaciones de los lazos en contacto, y también ayuda en la predicción de la estructura de la red en el futuro, sin embargo queda un largo recorrido para despejar lo pertinente a las ciencias sociales y a su vez el modo de encastrar esta perspectiva en el resto del aparato de la disciplina.

Hemos aportado al debate acerca del abordaje constructal (Bejan, 2016), dinámico, según el cual las relaciones sociales son afectadas por su reformación permanente. El campo está completamente abierto en este plano pero por suerte contamos con datos abundantísimos para iniciar las discusiones. Si bien los movimientos humanos (es decir la corporización de sus trayectorias) exhiben altos niveles de regularidad aun cuando tienden a verse obstaculizadas por las distancias geográficas y los accidentes topográficos, la lectura de las plataformas de redes sociales debería ser un recurso muy valioso a la hora de comprender esos corsés de comportamiento, así como los modos de intervenirlos. El origen de esta dependencia de la movilidad sigue siendo una pregunta abierta para los físicos, sociólogos, psicólogos, economistas y geógrafos que se topan con las insistencias de los datos, allí donde los vayan a buscar.

Los usuarios en su mayoría exhiben una capacidad social limitada, que reduce el número de contactos. Esto afecta a la forma en que asignan su atención a través de su círculo social con consecuencias importantes en los procesos globales, como fenómenos de influencia y difusión de información en grandes escalas. Todos estos fenómenos son cruciales para la formación de opiniones y la difusión de información y pueden entenderse y modelarse teniendo en cuenta las características redológicas implicadas que afectan de manera decisiva los resultados observados.

Conforme la tecnología se expande lo hace también el espacio de lo posible, y eso incluye la reaparición y reinvención de modos lúdicos antiquísimos. También lo hace con las posibilidades que tiene alguien de encontrar modos de plasmar atributos singulares. La variedad y alcance de la tecnología por lo tanto implica lazos con el pasado y el futuro de la sociedad (Kelly, 2010).

Las plataformas de redes sociales se ubican en la zona de un contrato entre los comportamientos colectivos y los comportamientos singulares. Foursquare® y el resto de estas plataformas serían unos garantes más de este acuerdo o contrato entre lo colectivo y lo singular, así como entre lo lúdico y lo productivo. En este punto quedan también capítulos enteros por empezar a escribir.

A las plataformas de redes sociales les ha llevado uno, dos o tres años en conseguir los 50 millones de usuarios, algo que a las computadoras personales les llevó 15, al televisor 25, al teléfono 50 y al automóvil más de 60. Esto implica entre otras cosas que como investigadores somos interrogados más rápido que antes. En poco tiempo las ciencias sociales deberán lidiar con interfaces cerebro-computadora, algoritmos que controlen algoritmos sociales, la mentada singularidad, la autonomización de la internet de las cosas, la robótica ubicua en comunidades que no fueron preparadas para estas transformaciones. El desafío es preocupante y fascinante al mismo tiempo. Es evidente que mientras nuestras ciencias sociales se mantuvieron más o menos erguidas a pesar de las recientes transformaciones sociales, en la última década han surgido nuevas disciplinas cuyo impacto no deberíamos tardar en entender, especialmente todos los nuevos especialistas en crear algoritmos sociales (desarrolladores de aplicaciones, social media manager o programadores SQL, Java, JavaScript, C#, C++, o Python).

Durante la última parte de la investigación, hemos encontrado un modo de formular matemáticamente algunas de las observaciones empíricas respecto a la distribución de centroides, y consideramos que se trata de una posibilidad para explorar más detenidamente en próximas indagaciones sobre el tema.

Una discusión abierta

La fácil disponibilidad de enlaces de datos en plataformas de redes sociales como Instagram®, Twitter®, Facebook® o Foursquare® podría ser un objetivo clave de las ciencias sociales computacionales. Si los investigadores encontráramos modos de imputar atributos a los usuarios las capacidades de predicción de las ciencias sociales se extenderían en gran medida. Mientras escribimos estas líneas, se estima que sólo los seres humanos acumularán 10 billones de gigabytes de datos en un día, sin contar lo que harán robots de procesamiento automático de datos sensibles de los mercados electrónicos o el control de objetos a distancia, por nombrar solo algunos. Esta asombrosa cantidad de información, obviamente sin precedentes en la historia, puede decirnos mucho sobre la sociedad que somos: los temores, deseos y comportamientos colectivos que nos impulsan, y las decisiones que tomamos.

El relevamiento de pequeñas porciones de estas cantidades de datos inauditas, y muchas veces efímeras, puede ayudarnos a crear un conocimiento de la sociedad que hace más de veinte años, cuando cursamos el grado de la Licenciatura en Comunicación Social en la Universidad de Buenos Aires, parecía imposible.

Es indudable que la indagación culturómica tiene fervientes seguidores y suspicaces detractores. Los primeros ven el fin de las ciencias sociales tal como nos la enseñaron, pero reconocen la potencialidad de recreación de una forma de reflexionar basada en algoritmos, sin embargo los segundos ven sólo otra moda pasajera.

Los datos que hoy se ofrecen al investigador social, en que tantos dispositivos ubicuos operan como sociómetros en tiempo real, no tienen una estructura obvia: provienen de sensores cuyo uso no obedece a ningún plan sistemático y cuyo sentido debe ser descubierto o inventado por el investigador de la ciencia social.

Por lo tanto los millones de datos culturómicos no son directamente comparables con los de la somera encuesta sistemática, y de hecho es posible que unos pocos datos bien estructurados contengan información muchas veces más útil que una enorme cantidad de datos sin configuración, cuando casi siempre sesgados. Lo que no debería perderse de vista es que la estadística social requiere una visión ecuánime y representativa de una realidad territorial y temporalmente dinámica.

Es posible que el desafío de la próxima generación de cientistas sociales consista en crear estructuras con consenso interno a la ciencia y a las disciplinas con las que se interacciona inter y transdisciplinariamente, ya que tantos datos disponibles deberían crear información valiosa y afín a la provista por los datos de las encuestas clásicas.

Es decir, la investigación basada en algoritmos, que es hacia donde se va moviendo el barco del Análisis de Redes Sociales, no viene a desplazar los estudios más ortodoxos, sino que por el contrario, viene a sumarse a un diálogo que no tiene porqué excluir divergencias y contradicciones, que después de todo son los puntos sobre los que avanza el conocimiento compartido.

En particular nuestro objetivo de vincular patrones topológicos y territoriales nos llevó a identificar y caracterizar aspectos de la redológica humana. De acuerdo con estudios precedentes, se observó que los nodos y las relaciones no son homogéneos en el espacio y parecen seguir patrones de centrípetos y centrífugos, en ambas topologías. Aunque se han hecho muchas investigaciones para explorar cómo las redes sociales se incrustan en la geografía subyacente (Lambiotte et al., 2008) en modelos sociales (Broockman, Hufnagel y Geisel, 2006), cómo afectan a la propagación de enfermedades (Balcan et al., 2009); o para comprender la relación entre la distancia geográfica y las interacciones sociales (Crandall, Cosley, Huttenlocher, Kleinberg y Suri, 2008), aún falta la comprensión de cómo vincular patrones topológicos, temporales y espaciales de interacciones humanas y objetales para obtener una imagen completa de los sistemas sociales reales.

Sin embargo, algunos (Cho et al., 2011) sugieren que una combinación de estos tres aspectos de las redes sociales proporcionarían importantes conocimientos sobre la naturaleza del ser humano, como relaciones y fenómenos dinámicos. En este contexto, se espera que, además de la falta de homogeneidad temporal, también las propiedades espaciales de la interacción humana pudieran afectar, entre otros, todos los aspectos de las redes sociales analizadas en esta tesis.

Preguntas como: ¿Qué posibilidades habrá de saber si los individuos que comparten la misma ubicación geográfica, o la forma física de ubicación, se correlaciona con la amistad de las redes sociales (Eagle, Pentland y Lazer, 2009)?, o ¿Las personas establecen conexiones estables con personas que comparten la misma ubicación, y relaciones volátiles con los demás?, ya han sido investigadas en trabajos anteriores.

En la mayor parte de estos estudios, sin embargo, estas cuestiones se han abordado de acuerdo a una perspectiva estática de la red subyacente, donde se han descuidado las heterogeneidades temporales de las interacciones humanas. Además, también han observado, por ejemplo, que los grupos sociales altamente conectados tienden a abarcar distancias más cortas, por lo tanto las limitaciones espaciales están estrechamente vinculadas a las propiedades estructurales de la red.

Como toda investigación relativa a nuevos campos de conocimiento, la mayor riqueza está en saber cuánto ayuda a las próximas más que en los propios resultados. En este sentido este trabajo tiene abundante material a brindar.

Acerca de la topología de red

El recorrido del trabajo sobre una plataforma de redes sociales basada en geolocalización como Foursquare® nos ha permitido no sólo investigar los lugares que visitan las personas, sino también la estructura de grafo que conecta a los usuarios y cómo se relaciona éste con los lugares que visita.

En este sentido Foursquare no deja de ser una especie de coreografía. Una gran coreografía, una más, por medio de la cual los usuarios exploran y ejercitan su relación con la ciudad y que puede ser analizada, descrita y comprendida mediante los recursos provistos por el Análisis de Redes Sociales.

Abordamos esto en la creencia de que una descripción completa de los sistemas sociales, y un profundo conocimiento de los fenómenos reales, son posibles sólo teniendo en cuenta las propiedades topológicas de las interacciones humanas.

Teniendo en cuenta esto, nuestro recorrido ha sido múltiple: caracterizar las propiedades topológicas de los comportamientos a micro-escala de los usuarios de Foursquare®, mejorar la descripción actual de las interacciones en esta red social y sus posibilidad y, también comprender y modelar las consecuencias globales que estas interacciones a micro-escala tienen en una mayor escala, como en la dinámica de propagación de fenómenos.

Algunas conclusiones de topología de red pueden ser las siguientes:

  1. Dado que los usuarios activos tenían en el momento del estudio por lo general más de 10 amigos en 4SQ®, suponemos con fuerza de evidencia que muchas relaciones existentes entre usuarios al momento de la toma de la muestra no son recolectables, salvo por la recursividad del método elegido. Si bien 6 anillos alrededor del usuario semilla incrementan logarítmicamente la posibilidad de cada usuarios de ser relevados intensamente, igualmente nuestros datos brindan una carga asintótica suficiente como para poder encontrar los usuarios con mayor grado.
  2. Si el grado medio indica entonces cuál es la media de conexiones que tiene un nodo determinado, de esa manera puede establecerse la centralidad de grado para cada nodo y confeccionar un ranking de centralidades. Al visualizar los valores encontramos que, a excepción de San Pablo, en el resto de las ciudades se obtuvo un grado medio apenas superior a 1,2 en el resto de las ciudades, lo que se interpreta como probabilidad de cantidad de enlaces para cada nodo.
  3. Por otro lado el ranqueo de centralidades por nodo nos mostró una tendencia asimilable al efecto Mateo, consistente con la hipótesis de Barabasi del enlace preferencial según la cual los nuevos enlaces tienen mayores probabilidades de relacionarse con usuarios mejor rankeados que con los que carecen de volumen de enlaces.
  4. El diámetro de red nos informa cuál es la distancia más larga en un grafo o, dicho de otro modo, la máxima distancia entre cualquier par de nodos. Evidentemente en el diámetro no se consideran los usuarios recolectados cuyas relaciones de amistad no apuntaron hacia usuarios geolocalizados en Buenos Aires. El diámetro obtenido en las ciudades comparadas señala que la función de los usuarios intermediadores se cumple favorablemente, dándole estructura a la red.
  5. La centralidad es una medida clave. La centralidad de grado permitió hacer predicciones respecto a la evolución de los check-ins generales, la de intermediación resultó clave para la integración de nodos en la élite más conectada de usuarios (los que tienen más amigos y son más activos en 4SQ®).
  6. Respecto a la densidad, cuando comparamos las ciudades de la tabla, solo las ciudades de Córdoba y Rosario obtuvieron una densidad igual o mayor a 0,001, lo que es coherente con lo que venimos observando en el resto de los valores descriptores de la tabla para grandes urbes. Podemos correlacionar este hallazgo conque Rosario y Córdoba son ciudades de menor tamaño que Buenos Aires, Barcelona o San Pablo, entonces ¿existe una relación entre población urbana en redes sociales y densidad?
  7. La modularidad se utiliza para medir cómo están arracimadas las comunidades existen en las redes sociales, y está basado en un algoritmo espectral matricial (Blondel, 2008). Fue diseñado para medir la fuerza de división de una red en módulos (también llamados grupos, clústers o comunidades). Las redes de alta modularidad tienen conexiones densas entre los nodos dentro de los módulos, y las de baja modularidad como las consignadas en la tabla tienen entonces pocos enlaces dentro de los grumos, es decir se puede pensar que va a estar poco triangulada. Del procesado del algoritmo podemos obtener varios valores para la cantidad de comunidades, de acuerdo a los parámetros que definamos, que en nuestro caso determinó la existencia de 21066 comunidades de usuarios para Buenos Aires. El grafo que estamos siguiendo, como muchas redes complejas, tienen una estructura modular, es decir, subunidades estructurales caracterizada por nodos muy interconectados, y la modularidad se ha introducido como una medida para evaluar una visión global de su granularidad (Lambiotte, 2009), es decir nos da una medida en términos de las propiedades estadísticas de un proceso dinámico que tiene lugar en el gráfico.
  8. EL CMC nos puede ayudar a saber si la red tiene las propiedades del “pequeño mundo” que propusieron Watts y Strogatz, un concepto que en los últimos años fue desplazado en la comunidad de redólogos por el de enlace preferencial, pero que creemos que merece más atención. Un grafo se considera como pequeño mundo si el coeficiente medio de agrupamiento de la red es significativamente mayor que el que pueda ofrecer un grafo aleatorio construido con el mismo conjunto de nodos, y si al mismo tiempo posee una distancia media de pequeño valor. La aplicación del paradigma del pequeño mundo es un ejemplo de la contribución que la matemática aplicada puede hacer al ámbito de las ciencias sociales, pero al mismo tiempo de cuán estimulante han sido estas últimas para fomentar esos aportes. Detengámonos brevemente en este punto: el CMC y el LMC combinados nos pueden dar una idea de cuán rápido puede adaptarse una red a un cambio en el contexto, de cuán abrupta puede ser su transición de fase de un estado a otro, algo que generalmente depende de la capacidad de llegar a una masa crítica de información. Si un grupo de usuarios aislados o conectados al azar quisieran aumentar rápidamente la cantidad de información compartida tendría dificultades, sin embargo si contaron con un alto CMC y un bajo LMC la respuesta sería la contraria, ya que los lazos largos son los que dan estructuración general, mientras que los cortos estructuración local. Esto tiene implicancias para entender la resiliencia de una red: una vez que se ha establecido la transición, hay una importante cantidad de características que sobreviven aún en condiciones desfavorables o de procesos de regresión evolutiva. ¿Cuál es la idea nuclear que trae resulta entonces de esta intuición? Pues no debería ser otra que la información clave puede emerger como consecuencia del propio suceso que la constituye, si logra atravesar un punto crítico. Aún nos debemos la determinación formal de ese punto de quiebre, pero contamos con señales sobre por donde avanzar.

Existen personas que son más atractivas que otras, es decir que atraen con mayor intensidad. Hemos podido discriminar en nuestros datos que existen personas que reclutan más contactos en Foursquare® que otras. Bien porque sean más agradables, más amigables o porque hayan llegado antes a usar la plataforma podemos afirmar que se trata de usuarios más populares (Balmaceda, Schiaffino y Godoy, 2013). Afirmar esto nos permite agrupar al resto de usuarios en el mismo sentido: el otro grupo de usuarios no son tan propensos a crear contactos. Hemos podido discriminar entonces dos comunidades: los más conectados a la red de usuarios y contrariamente los menos conectados. Investigaciones previas no encontraron concordancia relacionada entre el tipo de personalidad de los usuarios y el número de amigos en Facebook® u otras comunidades en línea (Amichai-Hamburger y Vinitzky, 2010), ni tampoco respecto al tiempo dedicado a Facebook® o a Internet en general (Sherman, Nave y Funder, 2012).

En general el conexionado en Foursquare® no parece estar específicamente correlacionado con el comportamiento en línea o el uso de sitios de redes sociales. La comunicación entre los usuarios es el principal aspecto para establecer la homofilia, entendida como la probabilidad de un usuario de incrementar su grado de centralidad respecto a los otros usuarios. Por lo tanto, es de esperar que los usuarios con perfiles psicológicos más agradables de Foursquare® no necesariamente aumentarán la probabilidad de atracción hacia lugares similares. Existen trabajos que se han centrado en la atracción directa entre las personas con perfiles similares de personalidad, tales como a través de pruebas de las relaciones particulares (por ejemplo, amistades) o interacciones entre las personas (por ejemplo, comunicación). Nuestra conclusión es que la sociedad de usuarios más conectados predice y orienta la evolución de la de usuarios con menos conexiones.

Las configuraciones obtenidas para cada ciudad tienen una alta grumosidad, sin embargo se las puede recorrer en pocos pasos, es decir que probablemente se puedan describir con el algoritmo pequeño mundo. Esto es importante porque cada clúster da estabilidad a la red (un grupo de amigos que tiende a recorrer los mismos restaurantes) pero las novedades fluyen rápidamente por medio de los nodos claves. De esta manera podemos entender cuán simple o complejo podría ser el trayecto de un paquete de datos para difundirse de un extremo estructural a otro de la red. Pongamos por caso un usuario que hizo su check-in en un barrio de Buenos Aires, donde además ha definido su perfil. Supongamos que hace un comentario: “acabo de descubrir el mejor lugar donde comer tacos mejicanos en la ciudad”. Ahora supongamos que otro usuario, de los aproximadamente 50 mil que filtramos utilizando Foursquare® en la ciudad está, interesado en averiguar dónde comer tacos usando la plataforma. De ser así lo que nos dice el diámetro de la red que estudiamos es que nunca habría más de 14 usuarios intermediando entre aquella información sobre los tacos y el interés del último usuario mencionado.

Veámoslo con otro ejemplo: supongamos un pequeño club donde se conocen todos los socios desde que eran niños. Todos pueden llamarse entre sí por el nombre de pila. Elegida esa característica como condición de existencia de un enlace de red, obtendríamos una densidad tendiente al máximo, es decir a 1 (uno). Imaginemos ahora un vagón de subterráneo adonde se suben rápidamente usuarios rumbo a sus trabajos. En este caso, por el contrario al anterior, las probabilidades de que dos usuarios se puedan nombrar por el nombre de pila tendería a 0 (cero) siempre en el caso de seguir con la definición anterior de individuos que pueden tratarse por su nombre de pila.

La descripción de algunos pocos usuarios permite una comprensión global del funcionamiento la red (nodos claves), basada en medidas de centralidad estructural. Si consideramos que los usuarios más conectados podrían desempeñar un papel en homofilia espacial, podemos especular sobre las maneras en que estos aspectos contribuyen al efecto observado en esta investigación. Por ejemplo, estos usuarios podrían ser atraídos a ciertos lugares porque son populares o nuevos. La investigación futura tendrá que determinar si efectivamente el grado predice una preferencia por distintas características de los lugares visitados, e identificar cuáles son estas características. Se podría argumentar que estos hallazgos se pueden producir como consecuencia de cierto sesgo en la disponibilidad de oportunidades de check-ins preexistentes alrededor de determinados lugares. Creemos que esto es poco probable dada la extensión de la cobertura de Foursquare®, y al fenómeno generado por los usuarios de la creación de lugares que muchas veces representan al mismo espacio.

B. J. Fogg llegó a proponer un concepto como el de persuasión interpersonal masiva para referirse a las plataformas de redes sociales (2008). Una de las claves de éste modelo de persuasión estaba vinculado al factor del contagio o viralización, social en ese sentido Foursquare® proporciona una oportunidad sin precedentes para estudiar el comportamiento con el mundo real de un usuario a través de los medios de comunicación social (Gao, Tang y Liu, 2012).

Una consideración adicional es que si los usuarios se abstienen de hacer check-ins, la traducción de esto sería pérdida de información y resultados sesgados. Los nodos de representación basados en gráficos de homofilia espacial podrían, por lo tanto, parecer más agrupados de lo que realmente son. Sin embargo, esto está en línea con el efecto pequeño mundo que a menudo se encuentra en las redes con una cantidad limitada de nodos. La propuesta de pensar la propiedad pequeño mundo de las redes nos devuelve la posibilidad de diseñar una forma empírica de intervención en redes sociales. Hemos podido obtener información cruzada interplataforma para enriquecer la investigación.

Volviendo a la lectura topológica de Foursquare® podemos concluir que la red es relativamente estable y modular, permitiendo que grupos de amigos distribuyan novedades respecto a lugares visitables donde hacer check-ins. Sin embargo hay un grupo de nodos claves capaces de propagar rápidamente alguna novedad a grandes paquetes de módulos.

Respecto a la evolución de la red y a si tiene un horizonte de predictibilidad que puede establecerse recurrimos al algoritmo de Markov, y por la tendencia de los usuarios menos conectados a establecer relaciones de amistad con los más conectados. Quedan pendiente modelizaciones dinámicas. Por ejemplo, actualmente 60 millones de personas viajan en más de 2 millones de vuelos intermetropolitanos cada semana.

Cientos de millones de personas viajan además en una compleja red de calles, autopistas y trenes, la mayoría de los cuales operan en las grandes ciudades a su máxima capacidad. Nuestra investigación aporta al conocimiento indirecto sobre la movilidad global en las ciudades analizadas. Hemos encontrado una alta preferencia de los usuarios a realizar check-ins en ciudades alejadas de la definida en su perfil, y su visualización nos permite establecer destinos globales más o menos uniformes entre las ciudades estudiadas. Indudablemente el flujo de personas ha alcanzado una complejidad y un volumen sin precedentes, pero hemos podido observar que un grupo relativamente seleccionable de usuarios permite predecir la circulación de los otros.

En varios estudios recientes (Barrat, Barthélemy, Pastor-Satorras y Vespignani, 2004), los investigadores describieron las propiedades estadísticas de las redes de transporte humano con un enfoque en el transporte aéreo y el tráfico de larga distancia. Sin embargo, la movilidad humana se produce en muchas escalas de longitud, desde el tráfico de cercanías a distancias cortas hasta largas distancias. Aún está pendiente un estudio exhaustivo y global que incorpore el tráfico en todas las escalas espaciales, porque requeriría recopilar y compilar datos en un conjunto multicomponente, una tarea difícil y prácticamente imposible, particularmente a escala internacional. La perspectiva de redes permite estimaciones confiables de características estadísticas como el grado, el flujo y las distribuciones de peso de tráfico en el mundo real (Broockman y Theis, 2008).

La investigación de medios locativos invierte la lógica tradicional de redes, haciendo hincapié en sus enlaces. En lugar de intentar desarrollar una historia de las redes, los ejemplos que siguen tienen por objeto ilustrar cómo las redes (en este caso, el ferrocarril, el telégrafo y las redes sociales, tales como las inteligentes y los flashmobs) se han entendido en relación a la comunicación.

Uno de los objetivos de cualquier tipo de transporte o una red de comunicación siempre ha sido mover las cosas (personas, bienes, información) de manera eficiente, logrando llegar al siguiente nodo de la manera más rápida posible. Podemos ver, como un ejemplo moderno de este modelo de redes, a la estructura de la Internet, que parece para conectar los nodos distantes instantáneamente, independientemente de la trayectoria que siga la información. Con el auge de Internet como una red de información se creyó que la distancia geográfica se desvincularía de la materialidad.

Tratándose de medios, pero también de mediaciones y mediatizaciones, debemos hacer acá algunas aclaraciones antes de continuar. Nos resulta relativamente simple entender que los medios construyen hechos sociales, tratándose de noticias circulando por la televisión luego de haber fluido o no por la prensa o la radio, pero, ¿es adecuado preguntarse si los medios locativos pueden ser constructores de hechos sociales? Si así fuera, ¿pueden ser descritos estos medios locativos con las mismas herramientas con las que entendíamos los medios broadcasting?

Para responder deberemos antes contestarnos: ¿Qué decimos cuando decimos medios? Primariamente los medios están, evidentemente entre, es decir, median los mensajes de la comunicación que, cuando es no mediada, se da en el cara a cara. Sin embargo, desde la aparición de la imprenta y especialmente desde que existe el broadcasting eléctrico (radio, TV), cuando los medios median lo hacen entre pocos emisores y muchos receptores, instituyendo una comunicación asimétrica, desbalanceada de algún modo, en esa modalidad que fue denominada durante décadas comunicación masiva.

Desde el trabajo de Lazarsfeld y Katz hasta la actualidad, la descentralización de la información y el ocaso del broadcasting es uno de los puntos que merecen un remozamiento respecto de la forma de entender la comunicación social. Durante el siglo XX, el principal canal de persuasión estuvo en los mass media, controlados centralmente por compañías de medios; mientras que los avances tecnológicos del siglo XXI permiten una comunicación directa entre usuarios prosumidores de contenidos, aunque también mediados por empresas basadas en la distribución de publicidad, como Google®, Facebook®, Twitter® o Foursquare®.

Estas prácticas, en donde se imbrican la comunicación, la sociedad y la cultura, constituyen el objeto de los llamados estudios culturales, dedicados al abordaje inter y transdisciplinario para lograr la comprensión de la cultura como un todo complejo en su contexto sociopolítico de manifestación. Desde los estudios de Raymond Williams y Stuart Hall, el desarrollo de las plataformas online de redes sociales habilitó nuevas descripciones.

Siguiendo el decir “veroniano”, la actualidad, entendida como realidad social en devenir, existe en y por los medios informativos. Pero también tenemos que señalar la distinción entre mediación y mediatización (Breton, 1998), ya que la mediatización, es decir, el hecho de recurrir a los medios como canal de difusión de la información, no es más que un caso posible de la función más vasta que asegura la mediación.

Hablamos de mediación en tanto acción de interceder entre aquello a ser aprendido y aquello que lo aprende, a través de algo que media entre ellos. El médico en el consultorio media entre su paciente y el saber médico, pero en la atención médica a distancia el acto de mediar opera a través de uno o varios medios de comunicación, es decir, el acto médico se mediatiza.

Los medios de comunicación median entre actores sociales y mediatizan prácticas sociales, por ejemplo la comunicación entre agentes, así como las configuraciones topológicas que los limitan y habilitan. La cuantificación de la topología es el primer paso hacia la detección de patrones en la red, lo que permite entonces hacer más comprensibles los medios y las mediaciones dispuestas, pero sobre todo puestas en velocidad, en la velocidad del dispositivo. En los llamados viejos medios, en los medios broadcasting, la cuestión topológica era salteada por evidentísima, ya que todos los medios de la modernidad industrial significativos socialmente contenían en su topología un emisor centralizado y receptores alrededor suyo, independientemente que luego, otros sistemas de interacciones redefinieran los que esos receptores hicieran con los contenidos de esos medios.

Por ejemplo, la forma en que una enfermedad o una pieza de información se extiende a toda la sociedad, o cómo se forman opiniones, depende por sobre todo de la topología. Es decir lo podemos comprender creando un grafo que dé cuenta de las relaciones subyacentes, pero hagamos una advertencia que otros han señalado reiteradamente: ¿acaso podemos hablar del fin del broadcasting si con solo incluir a Facebook®, o Twitter® o Foursquare® en el grafo advertimos que tiene una centralidad equivalente a aquellos medios que definimos arriba como viejos?

Sin embargo, en muchos casos lo que observamos de una red no es la estructura en sí, sino varias interacciones instantáneas entre agentes que se solapan, dándoles diferentes grados de intensidad, lo que complejiza aún más el análisis. No es lo mismo tener un contacto en Facebook® a interactuar varias veces con esos usuarios.

En la mayoría de los estudios de redes, la solución ha sido agregar a todas las interacciones observadas un borde estático entre ellos, y utilizar el número total de interacciones para evaluar la intensidad o la importancia de la conexión. Este enfoque permitió definir una abundancia de datos útiles para medir las principales propiedades de las redes reales (Costa, Rodrigues, Travieso y Villas Boas, 2007), y nos llevó al descubrimiento de varias características que los hacen peculiares con respecto a otros tipos de redes, tales como tecnológicas o biológicas

(Newman, 2003).

Llegados a este punto podemos intentar una definición de redes sociales móviles locativas, basada en cuatro características:

  1. El término red se refiere a cualquier estructura de nodos conectados, como las redes de transporte, las redes de comunicación, las redes de información, o incluso las redes sociales. En las redes que estudiamos, estos nodos convergen principalmente en centros urbanos. Además, pueden formarse y dispersarse rápidamente, es decir son efímeros.
  2. Son móviles porque están equipadas en dispositivos de comunicación móvil, capaz de moverse a través del espacio físico mientras se comunican entre sí.
  3. Son aplicaciones comerciales disponibles para el teléfono celular.
  4. Se refieren específicamente a los tipos de aplicaciones que emplean el conocimiento de la ubicación con el fin de visualizar la ubicación física de los nodos de una red social (personas) en un mapa en la pantalla del móvil. El mapeo de las posiciones de los usuarios en la pantalla del teléfono celular es una característica que distingue a las aplicaciones basada en la ubicación.

Por último concluimos que la investigación requirió desarrollo de software específico, es decir este tipo de trabajos requiere articular con otras disciplinas que exceden los saberes propios de las ciencias sociales.

Sobre la topología cartográfica

Lo social es territorialización y viceversa. Sin embargo, como la sociedad ha evolucionado hacia la informacionalización, ahora se trata de la ocupación de espacios virtuales y su conversión en lugares virtuales, es decir en neolugares. Los métodos tradicionales utilizados para analizar diferencias culturales se basan principalmente en las encuestas y la toma de muestras tiene en la geografía una ciencia precedente para garantizar las conclusiones probables de sus investigaciones.

4SQ® tiene propiedades topológicas de red y de territorialización reconocibles, mensurables y visualizables en las que pueden subsumirse comprensiones de series de fenómenos involucrados en redes sociales telemáticas: aspectos lúdicos, movilidad urbana, capital social, medios locativos entre otros. Al darse la convergencia entre plataformas como Foursquare®, que definen como atributo de las muestras las coordenadas geográficas de los dispositivos de comunicación de las personas comenzó de forma habitual a incorporarse información geográfica a la investigación sociológica. Baybeck y Huckfeldt (2002) relacionaron localización geográfica y geografía política, Glückler trabajó en la geografía económica (2007) y en la Sociología debemos el término geolocalización a Hampton y Wellman (2002), cuyo trabajo fue continuado por Grossetti (2006) en estos campos.

El progreso de la investigación, los largos plazos que requiere la lectura de las APIs (que a su vez cambian de codificación periódicamente obligando al investigador a reconfigurar su dispositivo de lectura) nos permiten afirmar que sería de utilidad para comparar ciudades la utilización de procesamiento paralelos, es decir con nodos semillas para cada ciudad propuesta.

Si bien las ciudades mostraron la descentralización y la fragmentación, como era de esperar de acuerdo a las investigaciones previas, podría ser de interés entender la abundante cantidad de check-ins fuera de la ciudad de origen como un fenómeno de curaduría de contenidos, articulándolo con las nociones de juego descriptas en este estudio.

Ahora bien, sigamos avanzando sobre el concepto de neolugares. Los usuarios loggeados circulan en un doble sistema representado y sensible. Por un lado los espacios llamados reales a los que habita convirtiéndolos en lugares, por otro lado se mueve por espacios también creados, también reales pero alojados en los archivos satelitales de las plataformas de redes sociales geolocalizadas, independientemente que existan correlaciones de existencia entre lugares reales y lugares creados digitalmente, o neolugares.

En este sentido la experiencia de Second Life, una plataforma que tuvo cierto auge hace una década, sirve de ejemplo instructivo. Allí los usuarios podían “entrar”, es decir loggearse, y adquirir un cuerpo y egocentrismo con el cual podían habitar el mundo virtualizado en tres dimensiones del juego. Tal grado de correlación empezaron a percibir usuarios y empresas, que en poco tiempo existía un mercado simbólico extenso, donde se podían conseguir desde zapatillas virtuales a edificios de varios pisos, con especulativas construcciones aledañas, donde se realizaban juntas directivas o donde se realizaban films que luego se exhibían en el mundo real. Es decir existía un doble tráfico de objetos de tres dimensiones entre el mundo virtual y el mundo real.

Podemos volver ahora sobre la pregunta por la dimensión lúdica asociada a los neolugares, controlados por marcas. Como las pechinas de la catedral de San Marcos en Venecia, numerosas aplicaciones para smarthphones habilitan prácticas lúdicas en esos espacios que descubrimos según Lash, pero ahora vividos mediatizadamente atravesando los ámbitos creados por la modernidad (trabajo, administración pública, explotación de la naturaleza, transporte de materialidades, ocio, entretenimiento, emparejamientos, procreación, etc.) y participan en nuevas construcciones no ancladas territorialmente, sin los lazos de parentesco, ni de contigüidad o continuidad espacial.

Particularmente Foursquare® es una de las primeras plataformas de redes sociales que permite la conceptualización de lo que acá llamamos el neolugar, es decir espacios con representación digital de espacios vivibles en el mundo en modo actual o de un modo especulativo.

Es decir: los neolugares son creaciones digitales que generalmente tienen un correlato con lugares reales geográficamente localizables, pero que pueden mimetizar su no existencia y en los que pueden hacerse check-ins, por presencias cartografiables mediante sistemas de GPS o no, ya que como dijimos, la plataforma habilita la opción de presentarse en una determinada locación, aun sin estar en ella.

Este concepto de neolugar, que es donde se efectúan ciertamente los check-ins, ya que nadie los hace en objetos reales del lugar visitado, permite operacionalizar los sistemas de relaciones que se establecen alrededor de los nodos designados en la investigación, despreocupándonos inicialmente sobre su nivel de representatividad, lo que permite centrarse en el estudio de los sistemas vinculares, más que en los atributos de los nodos.

Ahora bien, también el concepto propuesto de neolugar debe ser vinculado con las nociones del eje privado-público, que ya hemos desarrollado. La cuestión acerca de cómo se produce lugar a partir del espacio, que hemos llevado hasta la arquitectura y la filosofía, tambien está en el núcleo del interés de las ciencias biológicas, como también hemos mencionado.

A diferencia de las ciencias cognitivas, en la neurociencia social las computaciones básicas aún no han sido identificadas. Existe un debate entre quienes proponen la existencia de módulos computacionales dedicados exclusivamente a procesar información social, y quienes consideran que la información social puede procesarse a través de los mismos mecanismos cognitivos, sensoriales, y emocionales que se usan para información no social.

Este debate deja en claro que la neurociencia social todavía es una disciplina en búsqueda del marco teórico que mejor le permita organizar sus datos. Los aspectos neurocientíficos de las investigaciones sobre espacialidad también se están aplicando con gran fervorosidad. La utilidad de trabajar con centroides basados en topología de redes sociales resultaría en la posibilidad de realizar interpretaciones para cada investigación de acuerdo a sus resultados formales, independientemente de sus geolocalizaciones iniciales.

En un trabajo seminal, Mark Granovetter, como hemos explicado, examinó las relaciones de amistad como fuentes de información sobre oportunidades de trabajo y desarrolló la idea de que las personas adquieren la información más útil a través de sus lazos estructurales más distantes (1974). Cuando una oportunidad de empleo se dispone a nivel local, la información fluye de manera rápida a través de las densas y bien conectadas redes locales y todo el mundo tiende a adquirir la misma información. Oportunidades de trabajo más distantes, sin embargo, llegan a ser conocidas únicamente por aquellos con conexiones más flexibles en general, más allá de su localidad inmediata. Las personas con este tipo de conexiones pueden, por lo tanto, tener una clara ventaja en sus actividades de búsqueda de empleo, ya que tendrán más oportunidades que los que sólo tienen conexiones densas localmente. Es la ya nombrada “fuerza de los lazos débiles”.

Consideramos que al avanzar en nuestro planteo obtendremos, tal como se puede entender de los gráficos de arriba, que para cada ciudad existe una mayoría de check-ins próximos, que se podrían interpretar como lazos fuertes integrados con un porcentaje mucho menor de enlaces lábiles o largos, que serían los usuarios que hacen check-ins lejos de su centroide de red. De ser así podríamos obtener una imagen de usuarios integrados por lazos fuertes y débiles en lugares cercanos y alejados.

Si la cuestión que surge clave de las redes sociales sobre su forma arracimada es la grumosidad, pero al mismo tiempo la velocidad de conexión que conecta grandes y pequeños de esos racimos -tema que motivó a denominar el ya esta altura clásico 6 como número de Milgram (Milgram 1969)- creemos que la posible relación entre territorialidad y topología aún no está suficientemente discutida.

Debe notarse que cada dato tiene que ir a su sistema de interpretación correcto para lograr una interpretación adecuada: si se trata de propiedades territoriales o de configuraciones topológicas. Un trabajo por delante es comprobar si existen correlaciones de tendencias entre la tasa de lazos largos y cortos topológicos (los que dan consistencia a las comunidades y los que las integran con otras) con enlaces de distancias a cortas y largas.

Es evidente que se trataría de un valor por ciudad que vincularía la territorialidad en distancias con el algoritmo de Watts Strogatz, que fue descripto arriba. Los métodos de análisis factorial y el análisis de componentes principales han sido de particular importancia en el trazado de las redes en el espacio social, los cuales tratan la construcción de un espacio social de más pequeña dimensión en la que los grupos de personas y posiciones puedan ser representadas. El desarrollo más reciente de este enfoque ha sido el análisis de correspondencia múltiple (Le Roux y Rouanet, 2010).

Se debe ser muy cuidadoso con los controles de muestras y de procesos ya que las visualizaciones que proveen los sistemas informáticos pueden rápidamente entusiasmar al investigador con configuraciones sin sentido. Por ejemplo, probamos redes con la segunda letra del nombre de usuario o con números al azar tomados de las latitudes que nos proporcionaron configuraciones atractivas visualmente. Pudimos comprobar que el grado de centralidad disminuye a medida que aumenta la homogeneidad, mientras que la agrupación estructural se mantiene relativamente constante. Una posible explicación de esto es que el aumento de las cosas o intereses en común reduce el número de individuos conectados en la red de homofilia, pero no altera drásticamente la interconexión de esos mismos individuos. Foursquare, en un principio reglado como una danza clásica, evolucionó, como vimos hacia la vorágine de la danza libre y redefinida por las prácticas con las que los usuarios se la apropiaron.

4SQ® provee estabilidad estructural pero habilita comportamientos innovativos que han sido reapropiados por los usuarios, por ejemplo en la creación de sitios virtuales sin correspondencia real (neolugares puros). En esta tesis se investigaron las interacciones entre los usuarios y de éstos con lugares en la red Foursquare®. Con el número de check-ins para cada lugar, así como las transiciones entre ellos, se estudiaron las características básicas de la red y se detectaron y analizaron las estructuras comunitarias. Foursquare tenía un elemento que fue clave para la expansión: sus propios usuarios podían enriquecer la app a través de creación de lugares que no estaban registrados previamente. Si una persona estaba en un bar que no existía en Foursquare® podía crearlo para dejar su ubicación ahí. Lo mismo era válido para lugares que no existían en el mundo real. Tambien podía crearlo y ese neolugar podía ser pasible de check-ins de otros usuarios. Hemos mencionado acá que esta situación fue controlada luego por la plataforma, ya que si bien se propiciaba más interacción y tráfico de los usuarios, por otro impedía que Foursquare monetizara mediante el cobro a los establecimientos por posicionarse dentro del sistema.

La riqueza de este procesamiento matemático, que escapa a las posibilidades actuales de esta tesis, sería la posibilidad de establecer valores relativos para cada urbe, que a su vez permitiría construir agrupamientos de ciudades, que a su vez taxonomizados permitirían buscar asociaciones con diferentes características urbanas, basadas en la comunicación y movilidad de sus habitantes.

En primera década del siglo XXI se logró una visión profunda de la estructura (Cohen y Havlin, 2010) y dinámica (Barrat, Barthelemy y Vespignani, 2008) de las redes complejas (Dorogovstev y Mendes, 2003). Sin embargo, solo recientemente se cuenta con herramientas para seleccionar las áreas representativas de una red, que permitan representarlas eficazmente, identificando un conjunto mínimo de nodos suficiente para predecir el comportamiento de la totalidad de una red (Liu, Slotine y Barabási, 2011).

Pudimos establecer que series temporales en la captura de los datos permitirían evaluar dinámicamente Foursquare®, lo que sería útil para desmezclar fenómenos dependientes de la agencia de los usuarios (por ejemplo estrategias de captura de capital social de la plataforma como insignias) de los condicionados por la autorganización (Por ejemplo movilidad según patrones de Levy). La importancia de la localización en las actividades de Foursquare® está respaldada directamente por dos fenómenos independientes: visita a lugares por parte de usuarios muy conectados, y por otro la topología subyacente en la que la intermediación se ha demostrado significativa, estudiada en el núcleo de usuarios más conectados, cuestión que debe seguir siendo investigada en otras investigaciones. Hemos encontrado una tendencia a la distribución de grados y geolocalizaciones basados en una ley de potencia, de un patrón similar al encontrado en muchas especies animales a la hora de buscar alimento y que se repite en la naturaleza de la misma manera en que se repite la sucesión de Fibonacci en estructuras naturales (Raichlen et al., 2014). Esto implica que la dispersión de los geoposicionamientos tiene una tendencia fractal, y las trayectorias de los usuarios se asemejarían a una clase particular de recorridos aleatorios conocidos como vuelos de Lévy. La mayoría de los usuarios hacen sus check-ins siguiendo el mismo patrón matemático que deberá ser abordado meticulosamente en próximos avances. Este tipo de movimiento fractal, descrito por Benoît Mandelbrot, se ha encontrado en numerosas especies, desde los humanos a las abejas. El patrón consiste en alternar una serie de movimientos cortos al azar de tipo browniano con otros de trayectorias más largas. A diferencia de los paseos aleatorios ordinarios, los vuelos de Lévy son anormalmente difusivos, exhibiendo una relación de escala que se dispersan más rápido que los recorridos al azar. Por otro lado hemos iniciado una investigación sobre la distribución de las distancias de las localizaciones respecto a centroides, que si bien no sigue un patrón de ley potencial perfecta puede expresarse en términos por ahora más genéricos como fenómeno de cola larga. Hemos encontrado que en diferentes ciudades se encuentran patrones de fragmentación y descentralización de los lugares ranqueados, sin embargo no excluimos fenómenos gravitatorios. Estos encuentros se podrán vincular con materiales que mencionamos en el estado del arte de nuestra investigación. Dicho de otro modo los usuarios pueden moverse brownianamente si no se encuentran en situaciones de interacción, pero cuando colectivizan sus comportamientos de check-in adoptan fenómenos del tipo vuelo de Levy, con pocos trayectos largos y muchos trayectos cortos.

La disponibilidad actual de grandes conjuntos de datos electrónicos en las interacciones sociales humanas recogidas desde el teléfono móvil, así como desde el correo electrónico o desde los registros de redes sociales en línea, ofrecen grandes oportunidades para estudiar el comportamiento humano y los fenómenos sociales a niveles sin precedentes de escala y el tiempo de resolución. El análisis de estos rastros electrónicos, describiendo minuto a minuto interacciones de poblaciones enteras de individuos, recientemente llevaron al descubrimiento y a la medición de las muchas características temporales interesantes del comportamiento humano, los cuales se habían descuidado hasta ahora: las relaciones humanas no son continuamente activas; la forma en que las personas realizan tareas, así como la interacción entre dos individuos cualesquiera, son a ráfagas, donde largos períodos de inactividad están separados por intensas ráfagas de actividad; hay correlaciones causales entre eventos de interacción, etc.

¿Por qué los usuarios no completan el perfil? Veámoslo con la cuestión del idioma. Se trata de una tendencia observada en otras plataformas. Habría dos vertientes para analizar este resultado. Por un lado la profusión de sitios, plataformas y formularios fueron posiblemente saturando la tolerancia de un usuario que dispone de breves momentos para dedicarse a cada uno de ellos, por otro la tendencia general es que plataformas hubs dentro de la ecología de redes sirvan de suscripción a las redes secundarios. Actualmente la inteligencia artificial ha resuelto la detección automatizada de idioma, lo que hace prever que este tipo de atributos no continúe siendo solicitado.

Respecto al ranqueo de idiomas se puede observar una distribución de tendencia exponencial, lo que debe evaluarse con el cuidado suficiente ya que es posible que el efecto cola larga se deba en parte al modo de obtención de la muestra (bola de nieve) que tuvo su punto de inicio o nodo semilla en la ciudad de Buenos Aires. De acuerdo a lo que calculamos a partir de las tablas desplegadas arriba las distribuciones observadas en la muestra obedecen a una “ley de potencia” (power-law). Dado que los principales amigos de este usuario, recolectados en el primer anillo, utilizaban probablemente el idioma español, es posible que el resto del árbol de individuos obtenidos haya reproducido y sostenido esa tendencia a lo largo de los anillos siguientes.

Nuevas aproximaciones deberían tener en cuenta este fuerte sesgo, realizando recolecciones en paralelo con semillas en cada ciudad por estudiar, limitación que, aplicada a nuestra investigación, puede servir de señalamiento para reducir desviaciones en el futuro.

La aparición de una tendencia exponencial de idiomas nos señala que dicho atributo surge de la interacción entre propiedades de la red y es una evidencia de la necesidad de enfoques preferentemente bayesianos para comprender los resultados.

Estas reflexiones precedentes apuntan además a poder hacer conjeturas sobre un aspecto al que se le ha prestado poca atención en nuestro campo, y es que las plataformas de redes sociales destilan enormes cantidades de datos efímeros con los que a la larga las sociedades deben lidiar. Tanto es así que poco a poco comienzan a tomarse algunas medidas en esta ecología mediológica contaminada: algunas aplicaciones han servido para que los padres pongan límites formales a la cantidad de tiempo que los niños pueden dedicarle a las tablets y otros dispositivos emparentados (Lenhart, 2012).

La tendencia del check-in

Junto con la idea de centroide hemos propuesto una metodología de articulación de ambas capas de análisis: redológico y territorial. Proponemos avanzar en una taxonomía de ciudades basada en una ecuación topológica/territorial enfocada en el concepto de centroide. Se podrían intentar respuestas a preguntas tales como ¿Existe una tasa óptima de relación topología/territorialidad basada en interpretación de centroides? ¿Qué características tienen las ciudades desplazadas en el eje corto/largo en términos productivos, artísticos, de pobreza, etc.?

Al mismo tiempo esas características podrían ser utilizadas en próximos trabajos para crear taxonomías de ciudades que permitan con los datos de pocos usuarios agrupar ciudades por características topológicas.

Lo que observamos es que los usuarios de cada mapa parecían buscar algunas zonas más que otras y, de ellas, un área específica de cada ciudad, en la que se acumulan la mayoría de las actividades. Los centroides en realidad se originan de la observación de mapas de cada ciudad. Durante la visualización podía observarse a simple vista, previo a la búsqueda o determinación matemática, que existen zonas de cada ciudad en torno de los cuales se aglomeran grandes cantidades de check-ins. Pareciera que existe un punto especial que reúne de algún modo muchos check-in, como un centro de gravedad o atracción. Este punto teorizado parece que podría indicar una zona geográfica especial o importante para su estudio. Despierta curvidad saber cuál era este punto y por qué tenía estas características. ¿Qué es ese lugar, o acaso, ese cúmulo de lugares? ¿Qué propiedades especiales existen en esta zona para atraer check-in de diferentes usuarios?

Esto en principio podía responder a muchas razones: áreas industriales, de departamentos, universitarias, puertos, franjas más pobladas, o con mayor cantidad de comercios, o alguna otra estructura propia de estos lugares. Esta observación resultó muy llamativa. ¿Por qué los usuarios hacen check-ins en una zona tan específica de la ciudad, entre otras? ¿Existe una relación entre estas zonas en diferentes ciudades?

Por otra parte, no había más que calcular distancias para medir este fenómeno. El primer paso fue crear un programa, donde dado el punto central de una ciudad, por ejemplo, Buenos Aires, kilómetro 0 en latitud y longitud, se calculara la distancia entre este punto y cada check-in.

Este método demostró no ser el más apropiado, porque constaba de una matriz, que si bien no era compleja resultaba difícil de leer. Se utilizaron gráficos, pero también presentaban problemas, porque ninguno mostraba la información que estábamos buscando (una agrupación geográfica, en torno a una línea entre dos o más puntos dentro de la ciudad). Finalmente se decidió tomar una fórmula de tendencia para realizar este estudio, obtenida automáticamente con planillas de cálculo. No requiere además cálculos de distancia, solamente una matriz simple.

Este método de comparar las distintas ciudades también presentó una nueva posibilidad para estudiar y contrastar sus diferentes funciones. Podemos así confrontar funciones y encontrar paralelismos, de un modo matemático.

Proponemos desarrollar una metodología sistematizada para la elaboración de huellas dactilares de check-ins en Foursquare®, que pueda integrarse en una futura clasificación de urbes por centroides.

Resumiendo en un primer momento, se pensó que esta distancia era importante, de algún modo para determinar propiedades de los check-ins. Pero fue descartado posteriormente, porque no permitía determinar la aglomeración y lo más importante, la existencia de un centroide real. No podía descartarse o dejarse de lado que el centroide arbitrario no era el observado en el mapa. Había un centroide real, que reunía y aglomeraba check-ins, y uno arbitrario, determinado sólo a efectos del estudio. De la fórmula de tendencia, mediante la cual se determina la función lineal de la recta y el coeficiente, se puede determinar matemáticamente una recta en la que presumiblemente se encuentra el centroide real. ¿Por qué el centroide estaría realmente contenido como un punto en esta recta?

Pues, la fórmula de tendencia parece representar de modo matemático una aproximación sistemática a la observación empírica de los mapas, y pone en papel la observación de un punto especial, el centroide real. De esta metodología, quizá lo más interesante es la sistematización de un método para determinar y comparar centroides de ciudades. La fórmula representa una ecuación repetible y determinable matemáticamente con herramientas de cálculo, una observación empírica pero acompañada de un método sistemático para su posterior análisis y corroboración de propiedades en otras disciplinas.

Se necesita seguir avanzando en un mayor análisis sobre las implicancias de los centroides reales de cada ciudad. Sin embargo, parecen a primera vista, ser prometedores en futuras investigaciones con fines académicos.

El usuario de 4SQ® en sociedad

Es probable que las empresas de publicidad global telemática como 4SQ®, por no nombrar las gigantes como Apple®, Google®, Facebook® o Amazon®, hayan avanzado mucho más que la academia en entender las emociones, creencias y comportamientos de sus usuarios, y en buena parte con el auxilio de ciencias no convencionales para esos fines como la física, la biología de la evolución o la antropología social.

Respecto a Foursquare®, hay llamativamente pocos trabajos académicos, y pocos consideran la brecha entre los usuarios de 4SQ® con otras redes sociales. Un artículo reciente (Grant, 2016) ofrece un análisis empírico multivariante de la brecha digital entre los usuarios de Foursquare®, específicamente la comparación de los usuarios y no usuarios de Foursquare® con respecto a sus patrones característicos de la actividad de Internet y para ciertas actitudes clave.

Comparando la encuesta británica (Oxis) de datos y la de los Estados Unidos (PEW), Grant considera que en general, los usuarios de Foursquare® británicos son más jóvenes, más ricos y mejor educados que otros usuarios de Internet, que a su vez son más jóvenes, más ricos y mejor educados que la población británica desconectada.

Los usuarios estadounidenses de Foursquare® también son más jóvenes y más ricos que el resto de la población, pero no están mejor educados. Los usuarios de Twitter® son miembros diferenciados de las élites de ambos países. Los usuarios de Twitter® también se diferencian de otros grupos en sus actividades en línea y sus actitudes.

En estas circunstancias, cualquier colección de tweets o de check-ins estará sesgada, y las inferencias basadas en el análisis de esos estos datos no coincidirán con las características de la población.

Ya dijimos que si bien una muestra sesgada no se puede corregir mediante la recopilación de más datos tampoco esto implica su descarte; esto tiene importantes implicaciones para la investigación futura sobre la base de datos de Foursquare® y Twitter®. Son fuentes que no son adecuadas para la investigación representativa de las actitudes, sentimientos o actividades de grandes poblaciones, pero sí útiles para entender a sus usuarios en particular.

En nuestro caso hemos debido dejar a un lado la cuestión de quién usaba Twitter® al momento de la toma de la muestra, lo que posiblemente tiene importantes implicaciones para la investigación, ya que el contenido de los tweets para la inferencia sobre el comportamiento de la población ha sido investigada profusamente, algo que como dijimos eludimos por razones técnicas. Nos queda por saber: ¿Los usuarios de Foursquare® comparten idénticas características a las ya estudiadas en Twitter®?

Si bien se trataría de una conclusión post facto, con las encuestas realizadas pudieron conjeturarse marcos de interpretación que explicarían la pérdida de usuarios que caracterizó a la plataforma en los últimos 3 años, básicamente porque los usuarios entendían su rol de expectación y las reglas de juego, pero no lograban captar claramente cómo jugar el juego que ofrecía 4SQ®.

Otro aspecto implicado en nuestra tesis es la evidente presión para lucir de cierta manera en 4SQ®, que sufren los usuarios. Esto es evidente por la enorme preferencia de hacer check-in en sitios distantes y exóticos, que pudimos recolectar. Si bien la limitación de recursos sobre el planeta hace que no todo el mundo pueda ser tan exitoso en capacidad de desplazamiento, como figura en Foursquare® o Facebook®, pareciera que, o los usuarios se han movido más de lo esperado, o que se han localizado en neolugares alejados geográficamente de los lugares. Sin embargo los usuarios deben moverse en la sociedad, circulando entre la vida “curada” en redes sociales tanto como con las situaciones del mundo real y sus diferentes interacciones recíprocas.

Respecto al sondeo mediante la encuesta web, mencionamos que el carácter participativo y abierto que los controles convencionales exigen tener protocolizado todo el proceso para realizar muestreos con precisión, en este caso debimos relajar la rigurosidad con miras a obtener respuestas, a las que no se podía acceder convenientemente por ningún otro medio. La selección de este mecanismo es un compromiso necesario que nos permite obtener nuevos conocimientos, y los comentarios que resultan de su lectura deben ser interpretados con extrema cautela, tanto por el volumen de información obtenida como por el método de recolección.

En la misma dirección, las características generales del uso de Foursquare® que recabamos son consistentes con los primeros usuarios en adoptar esta tecnología (adoptadores tempranos), motivados por nuevas formas de compartir conocimientos (Jadin, Gnambs y Batinic, 2013) y que constituyen un grupo diferente al del usuario promedio de una tecnología socialmente difundida. Esto significa que tampoco se puede generalizar de forma robusta a una población más amplia, pero si proporcionan nuevos conocimientos dentro de un contexto restringido. Si los usuarios de Foursquare® no son precisamente representativos de la población en general, esa es una relación que debería aproximarse en próximas investigaciones.

Si esta tesis ingresó en un objeto poco trabajado hasta entonces era esperable que sucedieron dificultades propias de sus opacidades, y en buena medida las conclusiones que podemos extraer de las opiniones de los usuarios reflejan las dificultades en la obtención de muestras cualitativas. Sin embargo, leídas como elementos contextuales que contienen a los datos más duros obtenidos automatizadamente, podemos darle el lugar más adecuado. En ese sentido encontramos que los usuarios que contestaron habían dejado de usar 4SQ® más o menos recientemente, y que la mayoría lo había hecho no tanto por dificultades que le había encontrado a la aplicación, sino porque en general no habían comprendido bien cómo jugar el juego que habían creído que ahí se jugaba. Es cierto que culturalmente la selección de lugares para hacer check-in responde mucho más a estrategias que el usuario pone en práctica que a lo pautado por los diseñadores de la plataforma, es decir que el check-in es calculado, curado y debe ser comprendido generacionalmente, dado el predominio de jóvenes masculinos.

El potencial de las técnicas que hemos mostrado en este trabajo, junto a los que se van creando y poniendo a disposición de los investigadores es formidable. Las Ciencias Sociales han comenzado a recorrer el camino, balizado hasta ahora, al menos dentro de la comunidad argentina, por los antropólogos principalmente, pero la tendencia es extensiva a nivel global. Numerosos colectivos agrupan ahora a cientistas sociales dedicados a extraer nodos y enlaces, y leerlos en clave sociológica.

Las nuevas técnicas de análisis de redes son las más apropiadas para trabajar con conjuntos de datos a gran escala, además de la posibilidad de la automatización de su registro. El data mining permite que tales paquetes de datos sean evaluados de manera que promuevan nuevos avances en metodología e interpretación. Queda pendiente un trabajo más cercano con matemáticos y lógicos para no entorpecer los futuros desarrollos con hallazgos basados en las ricas visualizaciones que proveen estas técnicas.

En este punto son aún imprescindibles más recursos, que deberían estar disponibles tanto en la formación de colegas como en la capacidad de interactuar con computadoras y cientistas de ciencias afines. Se debe extraer la máxima potencialidad de la cooperación inter y transdisciplinaria, en la que aquellos con un conocimiento sustantivo de un campo particular puedan cooperar productivamente con especialistas técnicos para avanzar en trabajos analíticos y explicativos que pueden promover la agenda del análisis de redes sociales en los muchos campos de las Ciencias Sociales.

Como dijimos, el trabajo de esta tesis combina la minería de datos, el análisis de grandes conjuntos de datos, teórico modelado, simulaciones y experimentos sobre los datos empíricos. Además, esto también tiene una amplia gama de aplicaciones en muchos sectores de actividad.

La investigación redológica se ha comenzado a aplicar con éxito en áreas como el análisis de fenómenos comunicacionales diversos, en el modelado de la influencia inter-humana, en la segmentación de clientes en las campañas de marketing y para la promoción comunitaria.

Si bien próximos desarrollos avanzarán (y lo hacen ya) en este campo, en buena medida será posible gracias a las limitaciones con las que nos encontramos en estos textos seminales y limitados como éste.

Cuando comenzamos estaba casi todo por hacerse en este objeto y si bien las herramientas de procesamiento se han optimizado, poco pueden hacer con lo que era 4SQ® hace unos años. Creemos que este trabajo ha hecho una contribución a la comprensión de la evolución y la modelización de las redes sociales y estamos seguros de que además alentará la investigación en este campo.

Para cerrar consideramos que esta tesis debería ser un aporte al momento de diseñar intervenciones (culturales, publicitarias, comunitarias, políticas) basadas en redes sociales telemáticas.



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