Los marcos narrativos memoriales de Unión por la Patria en la campaña presidencial de 2023
Eliana Funes, Carlos Ghigliazza y Camila Tessari
Introducción
En este capítulo analizamos los usos políticos del pasado dictatorial y de las memorias en torno a este durante la campaña electoral de 2023 por parte de la coalición Unión por la Patria (UxP) haciendo foco en los discursos y posicionamientos de sus candidatos a presidente y vicepresidente, Sergio Massa y Agustín Rossi. El abordaje se inscribe en un escenario electoral atravesado por una renovada visibilidad de las disputas en torno a la memoria de la última dictadura militar (1976-1983), reactivadas tanto por la emergencia de discursos negacionistas y reivindicativos de la actuación de las Fuerzas Armadas[1] como también por la persistencia del tema “derechos humanos” como uno de los núcleos estructurantes de la cultura política argentina contemporánea.
En este contexto, resulta clave distinguir analíticamente entre los derechos humanos, como conjunto de principios normativos universales –vinculados a derechos civiles, políticos, económicos, sociales y culturales–, y las memorias específicas sobre las violaciones a los derechos humanos durante la última dictadura militar, que constituyen un objeto particular de disputa en la Argentina democrática. Estas memorias condensan interpretaciones sobre el pasado, valoraciones morales y posicionamientos políticos que adquieren centralidad en determinadas coyunturas, como lo fue la campaña electoral por la presidencia de la nación en el año 2023. En este sentido, las memorias del pasado reciente no solo organizan interpretaciones históricas, sino que constituyen recursos políticos activos en la disputa contemporánea.
Tal como ha señalado la literatura especializada, las memorias colectivas no operan únicamente como formas de representación del pasado, sino también como marcos que estructuran identidades, delimitan fronteras simbólicas y orientan la acción en el presente (Jelin, 2002). En contextos electorales, esta dimensión adquiere una particular relevancia, en tanto los actores políticos movilizan determinados sentidos del pasado para legitimar sus posiciones, diferenciarse de sus adversarios y construir horizontes normativos hacia el futuro. De este modo, las memorias sobre las violaciones a los derechos humanos durante la última dictadura militar se constituyen en un terreno privilegiado de intervención política, donde se articulan dimensiones históricas, morales y estratégicas.
Para el análisis de estas dinámicas, el capítulo retoma la noción de marcos narrativos memoriales (MNM), entendidos como conjuntos relativamente estables de claves interpretativas, creencias y valores que organizan sentidos colectivos sobre el pasado y orientan la acción en el presente (capítulo 1). En línea con los aportes de Halbwachs (1925) y Goffman (1974), estos marcos se configuran en contextos de interacción social y disputa, y forman parte de procesos más amplios de construcción de memorias sociales (Jelin, 2002). En el caso argentino, distintos trabajos han mostrado la coexistencia y disputa entre MNM como el de la guerra antisubversiva, la guerra revolucionaria, el terrorismo de Estado y la denominada teoría de los dos demonios, que han estructurado las interpretaciones del pasado dictatorial desde 1983 hasta la actualidad (Crenzel, 2008; Franco, 2014; Lvovich y Bisquert, 2008). Estos marcos no permanecen estáticos, sino que se transforman, se combinan y se resignifican en función de las coyunturas políticas y de las estrategias de los actores (Rabotnikof, 2006).
Desde esta perspectiva, el capítulo se propone examinar cómo Massa y Rossi articularon MNM sobre las violaciones a los derechos humanos durante la última dictadura militar en clave electoral, identificando los sentidos que activaron, los aspectos en los que enfatizaron y las omisiones que resultaron significativas en función de sus estrategias de interpelación política. En este sentido, no solo interesa analizar lo que los candidatos dijeron, sino también aquello que decidieron no tematizar, en tanto los silencios constituyen un recurso relevante en la disputa por el sentido del pasado.
A partir de este enfoque, la investigación se organiza en torno a las siguientes preguntas generales: ¿cómo y con qué sentidos la coalición UxP articuló MNM sobre la última dictadura militar en la campaña electoral de 2023? y ¿qué funciones políticas cumplieron estos marcos en un contexto de creciente disputa y reconfiguración del consenso memorial democrático? Estas preguntas habilitan una serie de interrogantes específicos que estructuran el análisis: ¿qué memorias respecto de la experiencia dictatorial fueron activadas y cuáles quedaron relegadas u omitidas?, ¿cómo se articularon las referencias a los derechos humanos como política de Estado dentro de una estrategia electoral atravesada por la polarización?, ¿de qué modo estos marcos funcionaron como recursos de legitimación, diferenciación identitaria y confrontación política? y ¿qué tensiones emergen entre la dimensión histórica de la memoria y su uso en el escenario electoral contemporáneo?
Metodológicamente, el trabajo adopta un enfoque cualitativo basado en el análisis de discursos, a partir de un corpus compuesto por intervenciones públicas, spots de campaña, debates presidenciales y vicepresidenciales, y material periodístico. El recorte temporal se extiende desde julio de 2022 –momento en que Sergio Massa asume como ministro de Economía– hasta el balotaje presidencial celebrado el 19 de noviembre de 2023, en el que la fórmula de UxP fue derrotada por la de La Libertad Avanza (LLA), encabezada por Javier Milei y Victoria Villarruel. Este período permite reconstruir tanto la configuración de las candidaturas como la evolución de los posicionamientos discursivos en el transcurso de la campaña.
El capítulo se organiza en tres apartados. En el primero se reconstruyen las trayectorias políticas de Sergio Massa y Agustín Rossi, atendiendo a sus posicionamientos históricos en relación con las memorias del pasado dictatorial y a los sentidos que ambos asignaron a los crímenes cometidos durante la última dictadura militar. En el segundo apartado se analiza el acto de recuperación del avión Skyvan PA-51 como una escena memorial de alta densidad simbólica, donde se activan versiones más estabilizadas y socialmente consolidadas de los MNM en un contexto de fuerte interpelación militante. En el tercer apartado se examinan los debates presidenciales y vicepresidenciales, poniendo el foco en las modulaciones de los MNM en escenarios de confrontación pública más regulados, donde estos marcos aparecen en versiones más condensadas, selectivas y estratégicamente adaptadas a audiencias ampliadas.
Los candidatos del peronismo y las memorias sobre las violaciones a los derechos humanos durante la última dictadura militar con anterioridad a la campaña de 2023
De cara a las elecciones presidenciales de 2023, la disputa por los sentidos en torno a las violaciones a los derechos humanos durante la última dictadura militar adquirió una renovada visibilidad a causa de la reactivación, en el espacio público, de distintos MNM. En este escenario, emergieron con fuerza tanto el MNM del terrorismo de Estado –hegemónico en la Argentina democrática– como versiones reconfiguradas del MNM de la teoría de los dos demonios, que incluyeron el cuestionamiento del número de personas desaparecidas, la denuncia de un supuesto “curro de los derechos humanos” y la reintroducción de esquemas de equiparación de violencias (Franco, 2014; Lvovich y Bisquert, 2008).
Estas disputas se inscribieron en un proceso más amplio de transformaciones y reenmarcamientos de los MNM a lo largo del tiempo, caracterizado por su dinamismo y su capacidad de articular nuevas interpretaciones en función de las coyunturas políticas (capítulo 1). En este contexto, las referencias al pasado dictatorial no operaron como meras evocaciones históricas, sino como recursos estratégicos en la competencia política, que permitieron delimitar fronteras simbólicas y disputar legitimidades en el presente en un contexto de polarización.[2]
En este escenario, la coalición UxP llegó al proceso electoral atravesada por tensiones internas, sin un liderazgo inicialmente consolidado y en un contexto marcado por el deterioro de las condiciones económicas. La candidatura de Sergio Massa, acompañado por Agustín Rossi, fue el resultado de un proceso de negociación entre los principales sectores del peronismo, que derivó en una fórmula de síntesis orientada a sostener la competitividad electoral del espacio y la cohesión interna.
La trayectoria política de Sergio Massa resulta particularmente significativa para analizar las modulaciones de los MNM en el interior del peronismo. Tras sus inicios en la Unión del Centro Democrático (UCeDé) –partido de orientación liberal fundado por Álvaro Alsogaray– y su posterior incorporación al peronismo durante la década de 1990, Massa construyó un perfil político que combinó momentos de cercanía y distanciamiento respecto del kirchnerismo. Este recorrido permite situar sus posicionamientos en relación con las memorias sobre las violaciones a los derechos humanos durante la última dictadura militar en una zona de tensión y reconfiguración de los marcos dominantes.
Un momento particularmente ilustrativo se encuentra en sus declaraciones hacia fines de 2014, en el contexto previo a la campaña presidencial de 2015. Allí, Massa sostuvo la necesidad de “cerrar bien la etapa de los derechos humanos”, al tiempo que remarcaba la existencia de 30.000 personas desaparecidas. Este posicionamiento puede ser interpretado como una forma de modulación del MNM del terrorismo de Estado: si bien no cuestionó sus elementos centrales –como el reconocimiento de la magnitud del crimen o la responsabilidad estatal–, propuso desplazar su centralidad en la agenda política, orientando el concepto “derechos humanos” hacia problemáticas contemporáneas y no hacia los crímenes cometidos durante la dictadura. Esta operación puede ser leída como una forma de reenmarcamiento, en la que un marco dominante no es impugnado, pero sí resignificado mediante su articulación con nuevas demandas (Barros, 2017; Morales, 2022).
En contraste con las formulaciones más politizadas que caracterizaron a ciertos sectores del kirchnerismo –donde la memoria del pasado dictatorial se articuló con una reivindicación explícita de las militancias setentistas y con una lectura que enfatiza el conflicto político y las disputas por el sentido del pasado–, el discurso de Massa tendió a recuperar aspectos más cercanos a las narrativas de la transición democrática, centradas en la condena moral del terrorismo de Estado y en la centralidad de las instituciones republicanas. En este sentido, su intervención buscó ampliar la capacidad de interpelación del MNM de terrorismo de Estado hacia sectores menos identificados con las versiones más consolidadas de la legitimidad memorial –sostenidas por amplios sectores del kirchnerismo–, priorizando dimensiones institucionales por sobre aquellas más ancladas en identidades políticas específicas.
Las críticas que estas declaraciones suscitaron, tanto desde el kirchnerismo como desde organismos de derechos humanos, permiten visibilizar las disputas en torno a los límites legítimos de estas modulaciones. En particular, las afirmaciones de Agustín Rossi –quien interpretó estos posicionamientos como una amenaza a las políticas de juzgamiento de los crímenes de lesa humanidad– evidenciaron una defensa más ortodoxa del MNM del terrorismo de Estado, en su versión consolidada a partir de los años 2000.
Durante los años posteriores, y particularmente a partir de la conformación del Frente de Todos en 2019, se produjo una rearticulación política que implicó el acercamiento entre Massa y el kirchnerismo. Sin embargo, este proceso no supuso una explicitación sistemática de sus posicionamientos en relación con las memorias sobre las violaciones a los derechos humanos durante la última dictadura militar. En este sentido, más que una transformación explícita de su inscripción en los MNM puede observarse una estrategia de silenciamiento o desactivación del conflicto, que permitió su integración dentro de una coalición más amplia.
Por su parte, la trayectoria de Agustín Rossi presenta una mayor estabilidad en términos de inscripción a los MNM. Abogado de formación y con una larga militancia en el peronismo santafesino, Rossi históricamente sostuvo una posición alineada con el MNM del terrorismo de Estado. Su desempeño como legislador nacional y como ministro de Defensa, así como su participación en iniciativas como la institucionalización del 24 de marzo como Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia, refuerzan su inscripción dentro de este marco, caracterizado por la centralidad de las víctimas, la condena de la violencia estatal y la impugnación de toda forma de relativización o equiparación de violencias (capítulo 1 de esta obra; Crenzel, 2008; Jelin, 2002). En este sentido, la conformación de la fórmula Massa-Rossi puede ser leída como la articulación de trayectorias que remiten a distintas posiciones dentro del campo de los MNM: por un lado, la figura de Massa, que introduce modulaciones y desplazamientos en el marco memorial de terrorismo de Estado; por otro, Rossi, un actor que encarna dicho MNM en su versión más dominante. Esta heterogeneidad permite comprender las diferencias, tensiones, énfasis y silencios que caracterizaron los discursos de campaña.
Durante la campaña electoral de 2023, el debate público estuvo fuertemente estructurado por la centralidad de la crisis económica, la inflación y el deterioro de las condiciones de vida. En este contexto, los discursos de Sergio Massa y Agustín Rossi debieron inscribirse en una arena pública dominada por la primacía de lo económico, al tiempo que incorporaron referencias al pasado dictatorial y a las memorias sobre las violaciones a los derechos humanos durante la última dictadura militar como parte de su posicionamiento político.
Lejos de constituir un eje completamente exógeno, estas referencias dialogaron con memorias sociales sedimentadas, pero adquirieron una renovada visibilidad en función de la presencia de actores que promovieron versiones recargadas del MNM de los dos demonios, orientadas a relativizar la condena del terrorismo de Estado mediante la equiparación de víctimas y la deslegitimación de los organismos de derechos humanos (Bertoia, 2016; Saferstein y Goldentul, 2019). En este marco, las memorias sobre las violaciones a los derechos humanos durante la última dictadura militar se configuraron como un terreno de disputa simbólica, en el que los candidatos de UxP buscaron reafirmar el marco dominante al tiempo que lo adaptaban a las condiciones de la competencia electoral.
En función de lo anterior, los discursos de Massa y Rossi articularon distintos MNM como parte de una disputa más amplia que abarcaba no solo los sentidos del pasado, sino también la proyección sobre el presente democrático. La apelación a estos marcos permitió inscribir la confrontación electoral en una clave histórica y moral que contribuyó a delimitar fronteras políticas y a reactivar memorias sociales vinculadas a la denuncia del terrorismo de Estado.
Escenas memoriales: el Skyvan PA-51. Derechos humanos, emocionalidad militante y disputa frente al negacionismo
En el marco de la campaña electoral de 2023, el acto de recuperación del avión Skyvan PA-51 –utilizado durante la última dictadura militar en los denominados “vuelos de la muerte”–[3] constituyó una escena memorial de alta densidad simbólica. Realizado en el Aeroparque Metropolitano Jorge Newbery a dos días del cierre de listas, el evento puede ser interpretado como una intervención política orientada a inscribir el inicio de la campaña de UxP en una clave memorial específica, articulando pasado, presente y competencia electoral.
El acto reunió a figuras centrales del campo de los derechos humanos –como Estela de Carlotto, Taty Almeida y Lita Boitano– junto a funcionarios y candidaturas del oficialismo, entre ellos Cristina Fernández de Kirchner, Sergio Massa y Horacio Pietragalla. Asimismo, participaron Mabel Careaga y Cecilia de Vincenti, hijas de víctimas de estos operativos represivos, cuyas intervenciones implicaron un alto componente testimonial. En este marco, el evento no solo tuvo una dimensión institucional vinculada a la recuperación de una prueba material de los crímenes de la dictadura, sino que se configuró también como un acto de carácter militante, donde se activaron memorias, identidades y sentidos políticos en disputa.
Desde la perspectiva de los MNM, el acto se inscribió predominantemente en el MNM del terrorismo de Estado, en tanto las intervenciones que precedieron a la de Sergio Massa enfatizaron la centralidad de las víctimas, la responsabilidad estatal en la violencia y la reivindicación de las luchas por memoria, verdad y justicia. En particular, los discursos de Careaga y de Vicenti caracterizaron a las víctimas como “jóvenes militantes que lucharon por una Patria más justa”, incorporando referencias a la cifra de los 30.000 desaparecidos y al lema del “Nunca Más”.
En este contexto, la intervención de Sergio Massa adquiere especial relevancia analítica. A diferencia de las exposiciones previas, su discurso se inscribió, nuevamente, en una lógica que combinó el MNM de terrorismo de Estado con una serie de modulaciones orientadas a ampliar sus alcances y adaptarlo a la coyuntura electoral. Esta intervención debe ser leída en relación con las características específicas de la escena en la que se produce. A diferencia de otros espacios de intervención más regulados u orientados a audiencias amplias, el acto de recuperación del Skyvan PA-51 se configuró como una instancia de fuerte interpelación militante, donde la presencia de organismos de derechos humanos, víctimas y referentes políticos habilitaba y reforzaba la activación de versiones más estabilizadas y socialmente más consolidadas de los marcos memoriales. En este sentido, más que una expresión homogénea del posicionamiento del candidato, el discurso puede ser interpretado como una modulación situada de los MNM, en función de las condiciones de enunciación y del tipo de audiencia interpelada.
En particular, el candidato introduce una dimensión de emocionalidad anclada en su propia biografía y la de su pareja, Malena Galmarini:[4]
Creo, además en lo personal, para mí por lo que veo en las lágrimas de Malena y en su historia familiar y personal, también es una forma de ayudar a poner un granito más de arena, en un camino que en la Argentina no ha terminado, la idea del negacionismo, la idea de la violencia en la política como mecanismo de resolución de conflicto de alguna manera rememora el pasado más oscuro de la Argentina. (Massa, 2023a)
La incorporación de esta referencia personal puede ser interpretada como una estrategia de inscripción subjetiva en la memoria colectiva, que permite dotar al discurso de una carga emocional significativa y, al mismo tiempo, legitimar la posición del candidato dentro de un campo discursivo históricamente asociado a otros actores que incluso lo confrontaron en años anteriores. En este sentido, la apelación al “pasado más oscuro de la Argentina” reforzó una lectura moral del pasado basada en la condena ética del terrorismo de Estado, alineándose con los elementos centrales del MNM dominante.
Al mismo tiempo, esta operación cumple una función de diferenciación política. Al asociar el negacionismo[5] con la violencia política como forma de resolución de conflictos, Massa estableció una frontera simbólica con sus adversarios electorales, inscribiendo la disputa presente en una genealogía histórica que opone democracia y autoritarismo. De este modo, el pasado no apareció como un objeto clausurado, sino como un horizonte interpretativo que organiza la lectura del presente.
La articulación entre el MNM del terrorismo de Estado con nuevas dimensiones de sentido vinculadas a la coyuntura electoral se profundizó cuando el candidato amplió el campo semántico de los derechos humanos, al sostener que los cuestionamientos al consenso memorial implicaban un ataque a “la Argentina de derechos”. En este punto, el discurso desplazó el eje desde las memorias sobre las violaciones a los derechos humanos durante la última dictadura militar hacia una concepción más amplia e integral de los derechos, integrando pasado y presente en una misma narrativa. Este movimiento permite interpretar que Massa, lejos de reproducir el MNM dominante de terrorismo de Estado, intentó articularlo con una versión ampliada en la que las memorias del pasado reciente funcionan como fundamento de una concepción más general del orden democrático. En este sentido, la condena del pasado se proyectó como advertencia frente a amenazas presentes.
Otro aspecto significativo del discurso de Massa fue la ausencia de referencias explícitas a las militancias de la década de 1970. Esta omisión no resultó menor, ya que contrastó con las intervenciones previas en el acto, donde sí se recuperó la dimensión militante de las víctimas. En este punto, la narrativa del candidato se aproximó a una versión del MNM del terrorismo de Estado más cercana a la configuración que emergió durante la transición democrática, donde la centralidad recayó en las víctimas y en la condena de la violencia estatal, pero se atenuaba la dimensión política de las trayectorias militantes (Crenzel, 2008; Jelin, 2002).
Asimismo, la condena general a la “violencia política” puede ser interpretada como una forma de despolitización del conflicto histórico, en tanto evitó establecer distinciones entre diferentes formas de violencia y refuerza una lectura moral general del pasado. Esta operación contribuyó a construir un discurso que buscó ampliar su capacidad de interpelación, evitando referencias que puedan resultar divisivas en el electorado.
Finalmente, la articulación entre pasado y presente se expresó con claridad en el siguiente fragmento de la intervención de Massa:
Probablemente el ladrillo que hoy pusimos sea muy pequeño, pero de alguna manera permite construir una pared para todos aquellos que quieran derribar la Argentina de derechos. Construyamos entre todos entendiendo que, en la disidencia, pero sobre todo en la convivencia podemos limitar a todos aquellos que quieren derribar derechos en la Argentina. (Diario Villa Ángela, 2023)
En esta metáfora, el pasado dictatorial es resignificado como un punto de partida para la construcción de un proyecto político en el presente, donde la defensa de los derechos se convierte en un eje articulador de la identidad colectiva. Esta operación puede interpretarse como una síntesis entre el MNM del terrorismo de Estado y sus modulaciones más recientes, en las que las memorias del pasado se integran en una narrativa política más amplia orientada a la disputa contemporánea.
Esta dimensión situada de los MNM permite advertir que su activación no es homogénea a lo largo de la campaña, sino que varía en función de las características de cada escena, los interlocutores y las estrategias discursivas. En este sentido, el análisis de otras instancias de intervención pública –como los debates presidenciales– permitirá observar nuevas modulaciones de estos marcos en contextos de enunciación diferentes.
Debates de candidatos a presidente y vicepresidente: modulaciones de los marcos narrativos memoriales en escenarios de confrontación electoral
1. Sergio Massa en el debate presidencial: legitimidad estatal, ampliación de derechos y defensa del consenso memorial
Si en el apartado anterior Sergio Massa se refirió de manera más extensa a las memorias sobre las violaciones a los derechos humanos durante la última dictadura militar en el marco de un acto de fuerte densidad simbólica y militante –como fue la recuperación del avión Skyvan PA-51–, el debate de candidatos a presidente ofreció claves interpretativas diferentes, asociadas a un escenario de confrontación pública más reglado, institucionalizado y atravesado por la agenda dominante de la campaña electoral.
Si bien durante la campaña de UxP el foco discursivo estuvo fuertemente orientado hacia problemáticas económicas, las referencias al pasado dictatorial no estuvieron ausentes; se integraron de manera más acotada y estratégica en articulación con otras como la defensa de la democracia y los valores institucionales. Uno de los primeros indicios de esta modalidad discursiva puede observarse en la intervención de Massa, a través de sus redes sociales personales, en torno al reconocimiento del Museo Sitio de Memoria de la ex Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA) como patrimonio de la humanidad por la UNESCO. Allí, el candidato sostuvo:
Primero simboliza un reconocimiento a un camino en defensa de los derechos humanos en la Argentina y a un liderazgo de la Argentina en ese camino […] Mientras en la Argentina algunos lo niegan, en el mundo reconocen que la Argentina recorrió un camino en defensa de los derechos humanos. Memoria, verdad y justicia para todos los argentinos. (Massa, 2023b)
En este pasaje se advierte una operación discursiva específica: la apelación a la categoría de “Argentina” como sujeto colectivo en lugar de referencias explícitas a los organismos de derechos humanos o a actores sociales específicos. Asimismo, la mención al “reconocimiento del mundo” funciona como un recurso de legitimación externa que refuerza la validez del recorrido institucional en materia de derechos humanos.
Estas claves se profundizaron en el debate presidencial realizado el 1 de octubre de 2023 en la Universidad Nacional de Santiago del Estero, organizado por la Cámara Nacional Electoral. En el bloque temático “Derechos humanos y convivencia democrática”, los distintos candidatos ofrecieron interpretaciones divergentes sobre el pasado dictatorial. Mientras algunos incorporaron referencias a la violencia de las organizaciones armadas o cuestionaron el número de víctimas –retomando elementos del MNM de la teoría de los dos demonios (Franco, 2014)–, Massa mantuvo una línea discursiva consistente:
este tema lo incluyó el voto de la gente en la agenda, porque había algunas fuerzas políticas que no lo querían incluir a pesar de que debe ser una política de Estado. Y quiero contarles, en primer lugar, cuál es el desafío que tenemos a 40 años de democracia. Primero, cuidar el legado “Memoria, verdad y justicia”, camino que iniciamos con el Juicio a las Juntas y terminamos con la condena de represores. Camino que a la Argentina le valió un enorme reconocimiento internacional que permite que los argentinos seamos palabra mayor a nivel internacional en los organismos de derechos humanos. Pero creo que además tenemos una responsabilidad, la de agregar la agenda de los nuevos derechos humanos:[6] el derecho a un ambiente sano, el derecho a la salud, el derecho a la educación, el derecho a la tierra, y el derecho de las víctimas de delito y de violencia a ser asistidas por el Estado. Tenemos que construir sobre esos nuevos derechos una agenda de políticas de Estado. Y para eso necesitamos apelar a la convivencia democrática y a los grandes acuerdos. (Televisión Pública, 2023)
En esta intervención puede identificarse la apelación al MNM del terrorismo de Estado en su versión institucional-estatal, en tanto el énfasis estuvo puesto en el Juicio a las Juntas, la condena a los represores y el reconocimiento internacional del caso argentino. Este encuadre privilegió el rol del Estado y de la justicia como ejes centrales de la tramitación del pasado, en línea con interpretaciones que han destacado la centralidad del dispositivo judicial en la construcción del consenso memorial (Crenzel, 2008).
Al mismo tiempo, consistente con sus intervenciones anteriores en el tiempo, Massa introdujo una operación de ampliación del marco, al incorporar la noción de “nuevos derechos humanos”. Esta estrategia no implicó que el término “derechos humanos” sea utilizado para referir específicamente al pasado dictatorial, sino que buscó articular las memorias del terrorismo de Estado con demandas contemporáneas, integrando distintos registros en una misma narrativa política. De este modo, el discurso de Massa en el debate presidencial se caracterizó por una versión condensada y moderada del MNM del terrorismo de Estado: se reafirmó el consenso memorial, se apeló a su legitimidad institucional, pero se atenuaron los componentes que podrían ser considerados como más conflictivos o movilizadores, en función de una estrategia orientada a audiencias más amplias.
2. Agustín Rossi en los debates vicepresidenciales: confrontación directa, pedagogía histórica y explicitación del marco memorial
Los MNM desplegados por Sergio Massa encuentran puntos de contacto con las intervenciones de Agustín Rossi en los debates de candidatos a vicepresidente, aunque con diferencias significativas en el tono, el énfasis y el nivel de explicitación del conflicto memorial.
El primer debate vicepresidencial, realizado el 20 de septiembre en el programa televisivo A dos voces, no tuvo como eje central los derechos humanos. Sin embargo, Rossi introdujo el tema de manera activa, interpelando a la candidata Victoria Villarruel (LLA) en relación con sus posicionamientos sobre el pasado dictatorial. En ese contexto, sostuvo:
quiero hacer un reconocimiento, están presentes acá Carlos Arslanian y Ricardo Gils Lavedra, que han sido miembros del Juicio a las Juntas que juzgó a los comandantes de la dictadura genocida del 76 hasta el 83. Un aplauso para ellos creo que está perfectamente permitido, y, en segundo lugar, aunque me pierda un poco más también, quiero celebrar el reconocimiento que hizo la UNESCO a la ex ESMA como patrimonio de la humanidad, me parece que eso merece un reconocimiento. (Todo Noticias, 2023a)
En esta intervención, Rossi recurrió a la categoría de “dictadura genocida”, lo que puede interpretarse como una apelación a una de las metamorfosis del MNM del terrorismo de Estado: el MNM de genocidio.[7] Asimismo, al igual que Massa, Rossi recurrió a mencionar eventos institucionales –como el Juicio a las Juntas y el reconocimiento de la ex ESMA– como fuentes de legitimidad.
Sin embargo, en el debate vicepresidencial del balotaje, realizado el 8 de noviembre, Rossi desplegó una intervención más extensa y explícita en torno a las memorias sobre las violaciones a los derechos humanos durante la última dictadura militar:
Entre 1976 y 1983 la dictadura argentina ejerció un plan de exterminio masivo, haciendo uso del terrorismo de Estado. No fue una guerra, ni tampoco hubo excesos, ni tampoco hubo errores [señalando a Victoria Villarruel]. La construcción de memoria, verdad y justicia es una construcción colectiva. Nos pertenece a todos los espacios políticos democráticos de la Argentina. Empezamos durante la dictadura militar, luchando contra la misma, encabezada por los organismos de derechos humanos, por Madres y por Abuelas. Ese gran demócrata que fue Raúl Alfonsín, una de las primeras decisiones que tomó en 1983 fue derogar la ley de autoamnistía. (Todo Noticias, 2023b)
En este caso, Rossi articuló de manera explícita el MNM del terrorismo de Estado, incorporando además elementos de su desarrollo histórico, a la vez que la referencia al “plan de exterminio” reforzó la caracterización de la violencia estatal como sistemática y planificada. Asimismo, la intervención reconoció la participación de distintos actores –organismos de derechos humanos, partidos políticos, figuras como Alfonsín– en la construcción del proceso de memoria, verdad y justicia. De esta manera, el discurso de Rossi construyó una narrativa de continuidad histórica que articuló distintos momentos –la lucha durante la dictadura, la transición democrática, el Juicio a las Juntas, las reformas constitucionales y las políticas impulsadas desde 2003– como parte de un mismo proceso. En términos analíticos, puede sostenerse que Rossi apeló a un MNM del terrorismo de Estado en su versión más elaborada, que incorpora tanto la dimensión judicial como la política y social, y que reconoce la pluralidad de actores involucrados en su construcción.
Reflexiones finales
El análisis desarrollado a lo largo del capítulo permite sostener que la campaña electoral de 2023 constituyó una coyuntura particularmente significativa para observar la reactivación y disputa de las memorias sobre las violaciones a los derechos humanos durante la última dictadura militar en la Argentina contemporánea. Más que una profundización lineal respecto de procesos electorales anteriores, lo que se advierte es la emergencia de rasgos específicos vinculados a la creciente visibilidad de discursos negacionistas y a la consecuente reconfiguración del consenso memorial construido desde la transición democrática (Franco, 2014; Lvovich y Bisquert, 2008).
En este escenario, los MNM no operaron como estructuras fijas, sino como repertorios dinámicos que fueron activados, modulados y resignificados por los actores políticos en función de las distintas escenas de intervención. Este aspecto resulta central: lejos de desplegar una narrativa homogénea, los candidatos de UxP construyeron usos situados de los MNM, adaptando sus formas de enunciación a contextos diferenciados como actos de fuerte densidad militante o debates de carácter institucional.
En el caso de Sergio Massa, el análisis permite identificar una modulación específica del MNM del terrorismo de Estado. Si bien el candidato no cuestionó sus elementos constitutivos –como la condena a la violencia estatal o la centralidad del proceso de memoria, verdad y justicia–, sí introdujo desplazamientos significativos en su modo de articulación. Por un lado, tendió a enfatizar el rol del Estado y de la justicia como ejes centrales del procesamiento del pasado, privilegiando referencias al Juicio a las Juntas y al reconocimiento internacional del caso argentino (Crenzel, 2008). Por otro lado, desplegó una estrategia de ampliación semántica al incorporar la noción de “nuevos derechos humanos”, integrando las memorias del pasado dictatorial en una narrativa más amplia orientada a problemáticas contemporáneas.
En este marco, más que una negación o una ruptura con el MNM dominante de terrorismo de Estado, lo que se observa es un proceso de reenmarcamiento, en el que el candidato preserva ciertos núcleos de sentido al tiempo que los reconfigura para ampliar su capacidad de interpelación. Esta operación se expresa también en la atenuación de elementos conflictivos –como la centralidad de las militancias setentistas– y en la construcción de una narrativa más general sobre la democracia y los derechos.
Por su parte, Agustín Rossi presentó una inscripción más estable en el MNM del terrorismo de Estado, con intervenciones que tendieron a explicitar el conflicto memorial y a recuperar la pluralidad de actores involucrados en la construcción de memoria, verdad y justicia. En particular, su discurso articuló una narrativa de continuidad histórica que integró distintos momentos –desde la acción de los organismos de derechos humanos durante la dictadura hasta las políticas impulsadas en democracia–, evitando reducir el proceso a una única dimensión institucional. Asimismo, su apelación a categorías como “genocidio” o “terrorismo de Estado” evidenció el uso de distintas modulaciones del MNM en función del contexto de enunciación, sin implicar necesariamente una contradicción, sino más bien una ampliación de sus recursos interpretativos.
Un aspecto relevante del análisis es la diferencia entre escenas. Mientras que en el acto de recuperación del Skyvan PA-51 se activaron versiones más estabilizadas y socialmente más consolidadas de los marcos memoriales –en diálogo con una audiencia militante y con la presencia de organismos de derechos humanos–, en los debates presidenciales y vicepresidenciales se observó una versión más condensada y estratégica de estos marcos. Esta variación no respondió a inconsistencias discursivas, sino a la adaptación de los actores a las condiciones específicas de cada espacio de intervención, lo que refuerza la idea de que los MNM funcionan como repertorios situacionales.
En este sentido, el capítulo permite cuestionar lecturas que suponen la existencia de un único marco memorial homogéneo, mostrando en cambio la coexistencia de distintas versiones, modulaciones y combinaciones que se activan en función de las dinámicas de la competencia política. Asimismo, evidencia que las disputas en torno al pasado dictatorial no se limitan a una confrontación entre memorias antagónicas, sino que incluyen también tensiones internas dentro de los propios marcos dominantes, en relación con sus formas de actualización, ampliación o atenuación.
Finalmente, el resultado electoral introdujo un elemento adicional de reflexión. La derrota de la fórmula de UxP frente a una opción política que incluyó discursos críticos y relativizadores del terrorismo de Estado plantea interrogantes sobre los alcances y límites de estos usos de los MNM en contextos de crisis económica y reconfiguración de las sensibilidades sociales. Sin establecer relaciones causales directas, el análisis sugiere que la apelación a determinados marcos memoriales –incluso aquellos históricamente consolidados– no garantiza por sí misma capacidad de interpelación en escenarios atravesados por otras demandas prioritarias.
En suma, el capítulo muestra que las memorias sobre las violaciones a los derechos humanos durante la última dictadura militar continúan siendo un terreno central de disputa simbólica en la Argentina democrática, pero también que sus modos de activación, sus significados y su eficacia política se encuentran en permanente transformación. En este sentido, los MNM no solo organizan interpretaciones del pasado, sino que delimitan los horizontes de lo políticamente decible en el presente.
Bibliografía
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Halbwachs, M. (1925). Les cadres sociaux de la mémoire. Félix Alcan.
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Lvovich, D. y Bisquert, J. (2008). La cambiante memoria de la dictadura: Discursos públicos, movimientos sociales y legitimidad democrática. Universidad Nacional de General Sarmiento.
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Fuentes consultadas
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Massa, S. (26 de mayo de 2023a). [Discurso en el acto de recuperación del avión Skyvan PA-51]. Aeroparque Jorge Newbery, Buenos Aires.
Massa, S. [@SergioMassa]. (19 de septiembre de 2023b). La ex ESMA es patrimonio de la humanidad. @UNESCO declaró al @MuseoSitioESMA, símbolo de los delitos de lesa humanidad [Tweet]. Twitter. https://x.com/SergioMassa/status/1704230650348224552.
Televisión Pública (1 de octubre de 2023). Primer Debate Presidencial 2023 [Archivo de video]. YouTube. https://www.youtube.com/watch?v=0xQ4vsDK8Hk.
Todo Noticias (20 de septiembre de 2023a). Debate vicepresidencial en A DOS VOCES (Programa completo del 20/09/2023) [Archivo de video]. YouTube. https://www.youtube.com/watch?v=CL-rOehmizQ.
Todo Noticias (8 de noviembre de 2023b). EL DEBATE DE AGUSTÍN ROSSI Y VICTORIA VILLARRUEL, CANDIDATOS A VICEPRESIDENTE, EN “A DOS VOCES” [Archivo de video]. YouTube. https://www.youtube.com/watch?v=n3hiGKs0CGw&t=4416s.
- Sobre la emergencia de discursos negacionistas y reivindicatorios del accionar represivo en el marco de esta contienda electoral consultar el capítulo 4 de esta publicación.↵
- Sobre la creciente polarización política en la Argentina contemporánea y su impacto en la reconfiguración de identidades y discursos, véase Canelo (2019).↵
- Operativos clandestinos mediante los cuales personas detenidas-desaparecidas eran trasladadas en aviones y arrojadas vivas al mar.↵
- Malena es hija de “Pato” Galmarini, vinculado a la militancia de Montoneros durante los setenta y que años más tarde se desempeñó como funcionario del gobierno de Menem.↵
- Para un análisis del surgimiento y consolidación de discursos críticos o negacionistas de las políticas de memoria en la Argentina reciente, véase Morales (2022); Saferstein y Goldentul (2019).↵
- Esta ampliación del campo semántico de los derechos humanos ha sido identificada como una estrategia discursiva en distintos momentos del debate político argentino (Barros, 2017).↵
- El uso de las categorías “genocidio” y “terrorismo de Estado” ha sido objeto de debates en el campo académico y militante (Franco, 2014).↵






