Los usos del pasado durante las campañas políticas de 2019 y 2023 por parte de las
derechas radicales (Frente NOS, Unite por la
Libertad y la Dignidad y La Libertad Avanza)
Cristian Palmisciano, Simón Weinbaum y Ayelén Martínez
Introducción
El debate durante las elecciones presidenciales del año 2023 en Argentina se presentó como un punto álgido en las luchas por la memoria. La fórmula de La Libertad Avanza (LLA) integrada por Javier Milei, quien titubeó con respecto a la importancia de la democracia (Fontevecchia, 2023), y Victoria Villarruel, una de las principales referentes de las agrupaciones de “memoria completa”,[1] alertó a distintos sectores de la sociedad ante la posibilidad de un quiebre en los consensos democráticos construidos en la posdictadura (Bertoia, 2023). Más aún, el propio Milei acrecentó la polémica cuando sostuvo “para nosotros durante los setenta hubo una guerra” durante el primer debate de candidatos a presidente (Televisión Pública, 2023). Una frase que guarda correspondencia con un marco narrativo memorial (MNM) que, como se indica en el primer capítulo, organizó los significados acerca del periodo y le permitió a las Fuerzas Armadas (FFAA) otorgar sentido a su experiencia como parte de una “guerra”.[2] Un modo de recordar que, desde el retorno a la democracia en 1983, pervivió en los márgenes de la discusión pública como una memoria subterránea compartida por sectores castrenses y civiles.
¿Cuáles fueron las condiciones de posibilidad para que esas narrativas emergieran durante el proceso electoral? ¿Cómo las narrativas memoriales en clave de “guerra” se volvieron socialmente aceptables? Durante los años recientes, un conjunto variado de investigaciones académicas indagó distintas dimensiones respecto del fenómeno libertario y el impacto de LLA en el escenario político (Semán, 2023; Stefanoni, 2021; Vázquez y Spataro, 2025). A su vez, en el campo de estudios de la memoria se ha profundizado en los modos en que las derechas elaboran y presentan el pasado (Confino y González Tizón, 2024; Salvi y Messina, 2026).
En continuidad con los aportes de dichos trabajos, el objetivo de este capítulo consiste en indagar en los usos del pasado durante las campañas presidenciales de los años 2019 y 2023 por parte de las derechas radicales.[3] Como veremos, los candidatos de estas opciones políticas apelaron a distintos MNM para expresar sus posiciones con respecto al pasado. Para ello, llevaremos a cabo un análisis de las declaraciones de Gómez Centurión, José Luis Espert, Javier Milei y Victoria Villarruel durante el proceso electoral. En este sentido, aunque los debates televisados fueron introducidos de forma reciente en la política nacional, el formato ofrece un escenario propicio para observar las rearticulaciones en las ofertas electorales de las derechas vernáculas, sus posicionamientos en torno a la memoria social y las controversias que suscitan esos posicionamientos en la arena pública a partir de la confrontación con otros actores. Entendemos que las campañas y los debates políticos constituyen un momento particularmente interesante para observar la circulación de discursos sobre el pasado en la medida en que adquieren un alcance a públicos masivos y, por ello, consiguen interpelar a un conjunto amplio de la ciudadanía.
La ruptura del “silencio”: cómo se amplió lo decible sobre la década de 1970 entre los años 2015 y 2019
La derrota de la coalición peronista Frente para la Victoria en los comicios presidenciales del 2015 frente a la propuesta de centro-derecha Cambiemos habilitó un nuevo escenario de lucha por los sentidos del pasado (Andriotti Romanin y Barragán, 2017). La política de derechos humanos y memoria por parte del nuevo gobierno estuvo signada por la “deskirchnerización”, el desmantelamiento y desfinanciación de políticas de derechos humanos, junto a las denuncias de corrupción en el área (Barros y Morales, 2016). Además, algunas figuras del gobierno buscaron rebatir la emblemática cifra de los 30.000 desaparecidos, como Darío Lopérfido, quien en los inicios del gobierno sostuvo: “En la Argentina no hubo 30.000 desaparecidos. Esa cifra se arregló en una mesa cerrada” (De Vedia, 2016); una afirmación referenciada en declaraciones del exintegrante de Montoneros, Luis Labraña, quien aseveró que esa cifra fue creada con el propósito de concitar la atención de distintos sectores políticos europeos durante la dictadura (Saferstein, 2026, p. 135). En ese marco, las críticas hacia las organizaciones de derechos humanos y, en particular, los discursos negacionistas, banalizadores y relativizadores de los crímenes cometidos durante la dictadura englobados en la consigna de la “memoria completa” comenzaron a circular con mayor amplitud (Lvovich y Grinchpun, 2022).
Aunque la consigna surgió al interior de las instituciones castrenses en el periodo previo al kirchnerismo, fue entre los años 2003 y 2015 que un conjunto de militares en actividad y en retiro, familiares y allegados consolidaron las agrupaciones orientadas a discutir la memoria oficial construida durante el kirchnerismo. Como indica Valentina Salvi (2012), las memorias de los sectores castrenses se desplazaron desde las versiones triunfalistas de los “vencedores” hacia la adopción de la narrativa humanitaria y la figura de las víctimas como modo de legitimación en el espacio público. Sin embargo, recién en el año 2016 los reclamos asociados a estas agrupaciones fueron atendidos por funcionarios del gobierno nacional, cuando el secretario de Derechos Humanos de la nación recibió a la abogada Victoria Villarruel, fundadora del Centro de Estudios Legales sobre el Terrorismo y sus Víctimas (CELTYV).
La incipiente legitimación de agrupaciones de “memoria completa” por parte del gobierno de Cambiemos fue repudiada por las organizaciones de derechos humanos, que entendieron el encuentro como parte del avance de una agenda que incluiría el final de los juicios por delitos de lesa humanidad. En tal sentido, el punto de mayor conflictividad entre el gobierno y el Movimiento de Derechos Humanos (MDH) fue alcanzado a partir de la intención de aplicar la denominada “ley del 2×1” a personas condenadas por delitos de lesa humanidad durante el año 2017.[4] La iniciativa provocó una de las mayores movilizaciones en contra del gobierno y dio cuenta de que la posibilidad de disminuir el tiempo de las condenas por delitos de lesa humanidad sería un límite infranqueable.
Si bien los discursos asociados a la “memoria completa” se vieron revitalizados por la crítica de Cambiemos a las políticas de derechos humanos, el gobierno de Macri mantuvo posturas ambivalentes o titubeantes con respecto a la agenda pretendida por parte de los sectores que reivindican lo actuado durante el Proceso de Reorganización Nacional (1976-1983). Por un lado, Macri no encabezó las demandas asociadas a la reivindicación del accionar de las FFAA durante la “guerra antisubversiva”, ni acompañó con claridad los pedidos de juzgamiento de exintegrantes de organizaciones político-militares.[5] Pero, por otro lado, el gobierno macrista habilitó un espacio de discusión en el que discursos “negacionistas” o vinculados a la “teoría de los dos demonios” se presentaron como alternativas disponibles frente al denominado “relato kirchnerista” de la década de 1970 (Feierstein, 2018).[6]
La circulación de dichos discursos se vio favorecida, a su vez, por el auge de las derechas extremas o radicalizadas en países de América y Europa. En un escenario político de erosión de la imagen del gobierno nacional frente a la crisis económica desatada a partir del año 2018 y el incipiente auge de las extremas derechas con Donald Trump en Estados Unidos (2016-2020) y Jair Bolsonaro en Brasil (2018-2022), los distintos espacios de derecha en Argentina comenzaron a reordenarse a partir de adoptar posturas más disruptivas con respecto a la institucionalidad y a los términos en los que se lleva adelante la discusión pública. A partir de allí comenzaron a tomar protagonismo el economista Javier Milei, la abogada Victoria Villarruel y los escritores Agustín Laje Arrigoni y Nicolás Márquez.[7]
Durante la conferencia titulada “Nuevos ataques a la libertad”, realizada el 14 de marzo de 2019 en la ciudad de Buenos Aires y organizada por el Centro de Estudios Cruz del Sur, tras la exposición de Milei y de Laje, Márquez manifestó que los sectores liberales, conservadores y nacionalistas debían unirse para hacer frente al “marxismo cultural”. Allí se insistió en la necesidad de dar la “batalla cultural” en contra de las ideas económicas de izquierda, la “aberración” de la justicia social, la denominada “ideología de género” y las miradas “deformantes” de la “verdadera” historia de la década de 1970. La misma agenda fue retomada por Victoria Villarruel en un evento realizado a finales de 2019 con el político español referente de VOX, Javier Ortega Smith.[8] Allí Villarruel sostuvo que la coalición Cambiemos expuso “su incapacidad para construir su propia contranarrativa” y mostró un enfoque ingenuo e inocente frente al kirchnerismo (Club de los Viernes Argentina, 2019). Durante estos actos, tanto el espacio liberal-conservador como los nacionalistas-reaccionarios fueron convergiendo en agendas comunes a partir de encuentros y conferencias donde la “gramática radicalizada”, hasta entonces marginal, comenzó a concitar atención y ganó volumen político (Morresi, Saferstein y Vicente, 2021, p. 145).
El primer ensayo de las derechas radicalizadas en campaña: el debate sobre el pasado durante las elecciones de 2019
Durante las elecciones del año 2019, los sectores de derecha radical que, por distintos motivos, tomaron distancia de la experiencia de Cambiemos presentaron sus propuestas electorales. En esa línea, una de las figuras emergentes fue Gómez Centurión, un militar retirado que integró el movimiento Carapintadas,[9] y que se desempeñó como vicepresidente del Banco de la Nación Argentina entre 2017 y 2019. En las elecciones se presentó como candidato a presidente por parte del Frente NOS, un espacio con una fuerte impronta nacionalista, conservadora y religiosa que se conformó en 2018 como oposición a los movimientos que reclamaban por la interrupción legal del embarazo.[10] Acompañado por la diplomática evangelista y militante “provida” Cynthia Hotton, el militar expuso como carta de presentación su condición de veterano de la guerra de Malvinas y la lucha en “defensa de la patria”.
A su vez, el economista y consultor José Luis Espert se presentó como candidato a presidente por Unite por la Libertad y la Dignidad (UNITE). Espert alcanzó notoriedad pública por su participación en programas de televisión y sus declaraciones en favor de la “liberalización” económica junto a la aplicación de “mano dura” en materia de políticas de seguridad. En cuanto a su mirada sobre la historia reciente argentina, las apreciaciones de Espert se ciñeron a la historia económica del país y a la necesidad de saldar el debate sobre la década de 1970 para concentrar los esfuerzos en el futuro.[11]
Durante la campaña presidencial de 2019, Gómez Centurión y Espert se presentaron como opciones de derecha ante el fracaso económico del gobierno de Mauricio Macri y el posible retorno al poder del kirchnerismo. El candidato de NOS declaró en forma pública su visión sobre los hechos acontecidos en la última dictadura militar en el marco de las elecciones primarias abiertas, simultáneas y obligatorias (PASO): “No es lo mismo 8.000 verdades que 22.000 mentiras. No es lo mismo un joven idealista que un terrorista subversivo jugando a la revolución” (Gómez Centurión, 2019a). La publicación en redes sociales de Gómez Centurión expuso dos de los ejes que fueron ampliamente discutidos durante el gobierno de Macri. En primer lugar, buscó poner en discusión la emblemática cifra de desaparecidos adoptada por el MDH y amplios sectores de la sociedad argentina, aunque en la misma frase aceptó la validez de una cifra aproximada a la establecida en el Informe de la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (CONADEP). Una lectura sobre el pasado que da cuenta de la vigencia de la consigna “Nunca Más” y las múltiples resignificaciones a las que ha dado lugar, incluso dentro del ámbito militar (Crenzel, 2009). En segundo lugar, cuestionó la concepción de la militancia de la década de 1970 como “jóvenes idealistas”, una figura atribuida a la relectura del kirchnerismo sobre el periodo. En función de esta crítica, que ya había sido expuesta por Victoria Villarruel en un libro de su autoría, el referente de NOS reintrodujo la figura del “terrorista subversivo”, una pieza fundamental del léxico e imaginario “procesista” bajo el cual se justificó la “guerra antisubversiva”.
Gómez Centurión continuó con dichos lineamientos durante los debates presidenciales, desde una postura nacionalista con la que profundizó en la idea de los derechos humanos como un “curro”. En palabras de Gómez Centurión, el Estado otorgó dinero a los “delincuentes terroristas que atacaron unidades militares” (Televisión Pública, 2019). A medida que transcurrían los días entre los dos debates presidenciales, las publicaciones de Gómez Centurión en su cuenta personal de Twitter hicieron hincapié en esta temática. Allí acusó al candidato a presidente por el Frente de Todos, Alberto Fernández, de pagar millonarias indemnizaciones durante su desempeño como jefe de Gabinete durante el gobierno de Néstor Kirchner. El foco en las reparaciones económicas ya había estado presente durante el gobierno de Cambiemos como asunto de debate en medios de comunicación y fue una agenda impulsada por integrantes de agrupaciones por la “memoria completa”, en particular, por el militar retirado José D’Angelo a partir del libro Mentiras tus muertos: falsedades y millones detrás del mito de los 30.000 desaparecidos (2015).
En la misma línea, repudió a Mauricio Macri por no modificar dicha política de reparaciones y ahondó en las ambigüedades de Macri con respecto a las políticas de derechos humanos. Por ello se interrogó: “¿Cuál es el verdadero Macri? ¿El que en campaña indemniza a los familiares de los soldados asesinados por la subversión o el que lleva a los mandatarios extranjeros a rendir homenaje a sus asesinos?” (Gómez Centurión, 2019b). Dicha acusación refirió a que Macri se convirtió en el primer presidente en asistir a un homenaje por el ataque al Regimiento de Formosa por parte de Montoneros y se habría comprometido a otorgar reparaciones a los familiares de los soldados muertos.[12] Sin embargo, siendo presidente también sostuvo la política de encabezar las visitas de los mandatarios extranjeros al Parque de la Memoria ubicado frente al Río de la Plata en la ciudad de Buenos Aires, lugar donde se rinde homenaje a los desaparecidos.
Espert, por su parte, compartió durante el debate visiones similares a las sostenidas por Gómez Centurión. Allí el candidato de UNITE reconoció que los derechos humanos aluden a un conjunto de principios más amplios que a las violaciones a los derechos humanos en el pasado reciente, pero esgrimió con tono provocador que: “Los derechos humanos parecen haber sido secuestrados por los defensores de una parte de los asesinos durante los 70, aquellos que se esconden detrás de la pollera de Hebe de Bonafini” (Televisión Pública, 2019). Luego, agregó que los militares que hayan cometido delitos deben ser juzgados, pero aludió al retraso de la justicia para establecer condenas y afirmó que “las prisiones preventivas como forma de impartir venganza y no justicia, no es sostenible, no es tolerable” (Televisión Pública, 2019).
La polarización entre las dos principales coaliciones, Juntos por el Cambio y el Frente de Todos, obturó las posibilidades de los candidatos de derecha radical durante los comicios de 2019. La candidatura del Frente NOS obtuvo tan solo el 1,71 % de los votos, mientras que UNITE alcanzó el 1,47 % del electorado. Así, la victoria de la fórmula integrada por Alberto Fernández y Cristina Fernández confirmó el sostenimiento de una disputa política bicoalicional entre el peronismo y la centroderecha liderada por Macri. Sin embargo, en estos debates emergió un conjunto de sentidos expresados de formas que hasta el momento no había sido posible.
Pese a la derrota electoral, la emergencia de Gómez Centurión como candidato de los sectores nacionalistas-reaccionarios permitió la reaparición en el ámbito nacional de un actor político proveniente de las filas militares y que, abiertamente, reivindica la “guerra antisubversiva”.[13] En este sentido, la campaña política le otorgó al Frente NOS una plataforma de difusión masiva de sus discursos con la cual romper el “silenciamiento mediático”.[14]
De los márgenes al mainstream: el marco narrativo memorial de la guerra antisubversiva durante la campaña del año 2023
Con un recorrido similar al de Espert, Javier Milei se hizo conocido en el espacio público por su participación en distintos programas televisivos durante el año 2016, donde se destacó por sus exabruptos discursivos, su estética disruptiva y por denostar tanto a las ideas económicas del keynesianismo como a las políticas económicas llevadas adelante por el gobierno de Cambiemos. Milei vivió un proceso de expansiva popularidad, sobre todo en redes sociales, que derivó en su participación en las elecciones legislativas del año 2021 como candidato a diputado nacional por la ciudad de Buenos Aires. En esa elección, LLA sorprendió al consolidarse como tercera fuerza con el 17,03 % de los votos en la jurisdicción gobernada por el PRO y permitió que Milei junto a su segunda candidata, Victoria Villarruel, ingresaran a la Cámara de Diputados de la Nación.[15]
Siendo sus primeras participaciones en la política institucional, tanto Milei como Villarruel buscaron convertir su condición de outsiders en su capital político y en un atributo positivamente valorado por parte del electorado durante la campaña. De modo tal que la propia Villarruel sostuvo:
Fue el momento en el que quise acompañar a alguien que, como yo, se presentaba por primera vez. No había ocupado un cargo público y no respondía por un pasado. Y a mí eso me parecía sumamente importante porque yo tampoco respondo por un pasado. (Facultad de Ciencias Sociales UCA, 2021)
La popularidad de la figura de Milei continuó en crecimiento hasta las elecciones del 2023, cuando resultó electo presidente de la nación luego de un extenso proceso electoral cargado de controversias justificadas bajo el lema de la “batalla cultural”. En línea con la agenda señalada en el apartado previo, se introdujeron temáticas polarizadoras de diversa índole en el debate público. Algunas de ellas inspiradas en las ideas del economista estadounidense Murray Rothbard, como la privatización de los bienes públicos, la posibilidad de legalizar el trabajo infantil y la creación de un “libre mercado de venta de órganos”.[16] Otras alineadas a sectores conservadores y religiosos identificados con los pañuelos celestes que bregan por la ilegalización de la interrupción voluntaria de embarazos. Por último, una cuestión menos afín al ideario filosófico de Milei, como la reactualización del debate por los sentidos del pasado dictatorial, puede explicarse por la cercanía del economista a la abogada Victoria Villarruel y a los escritores Agustín Laje Arrigoni y Nicolás Márquez.[17]
Durante la campaña, los posicionamientos de Milei y de Villarruel con respecto a la democracia, la memoria y los derechos humanos fueron asunto de debate. Las posturas anarcocapitalistas de Milei, los cuestionamientos al orden democrático por su “ineficacia” como sistema ordenador de las preferencias y la crítica radical ante la existencia del Estado provocaron suspicacias sobre una posible deriva autoritaria de su gobierno, tal y como habían mostrado las experiencias de ultraderechas en Estados Unidos y Brasil.[18] En este marco, el debate televisivo presidencial desarrollado el 1 de octubre de 2023 se presentó como una oportunidad para sus rivales políticos de exponer a estos candidatos a ofrecer definiciones claras sobre sus posiciones acerca de la dictadura y la democracia.[19]
Desde una postura autoconsagrada como “rebelde” y “políticamente incorrecta”, la posición de Milei con respecto a la dictadura emergió cuando debió confrontar la temática de los derechos humanos. Allí Milei se explayó sobre su mirada acerca de las políticas de memoria y el tratamiento de lo ocurrido durante la década de 1970:
Los liberales en Argentina hemos sido acusados de cosas verdaderamente aberrantes como fachos, fascistas, nazis. Cosas que no tienen nada que ver con nosotros […] Por otra parte, nosotros valoramos la visión de memoria, verdad y justicia. Empecemos por la verdad: no fueron treinta mil desaparecidos, son ocho mil setecientos cincuenta y tres. Por otra parte, estamos absolutamente en contra de una visión tuerta de la historia, para nosotros durante los setenta hubo una guerra. Y, en esa guerra, las fuerzas del Estado cometieron excesos. Y por tener el monopolio de la violencia les vale todo el peso de la ley. Pero también los terroristas de Montoneros, los terroristas del ERP mataron gente, asesinaron gente, torturaron gente, pusieron bombas que hicieron un desastre y también cometieron delitos de lesa humanidad. Además, tampoco estamos de acuerdo con los curros de los derechos humanos. Aquellos que usaron la ideología para ganar plata y para hacer negocios turbios: ¿no recuerdan algo así como Sueños Compartidos? O lo que es la propia Universidad de Madres de Plaza de Mayo. Por lo tanto… ustedes… ¿saben qué? Sigan discutiendo la historia, sigan tratando de rediscutir la historia, reescribirla. Nosotros venimos acá, saben qué, para gobernar. Para una Argentina nueva. Una Argentina distinta. (Televisión Pública, 2023)
En el discurso de Milei, la apelación al MNM de la guerra antisubversiva sostenido por las FFAA durante los setenta fue un eje fundamental. Incluso al referir a los “excesos” por parte de las FFAA, replicó los argumentos esgrimidos por las Juntas Militares, ya sea en el Documento Final de la Junta Militar sobre la guerra contra la subversión y el terrorismo de abril de 1983 o en declaraciones públicas, tal y como se describe en el primer capítulo de este libro. No obstante, también se puede advertir en ese fragmento una combinación de claves interpretativas provenientes de distintos MNM. Por un lado, es posible encontrar una validación tanto de la cifra de desaparecidos establecida por la CONADEP como de hacer valer “todo el peso de la ley” para juzgar a los militares. Por otro, extendió la noción de delitos de lesa humanidad al accionar de organizaciones no estatales, como Montoneros y el ERP, en línea con la “teoría de los dos demonios” reactualizada en los años recientes (Feierstein, 2018). Finalmente, ofreció una salida a la discusión al centrarse en los asuntos del presente y del futuro, antes que en los del pasado. Es decir, una serie de reenmarcamientos que dan cuenta de que la idea de la “guerra”, tal y como era enunciada por la dictadura, actualmente requiere de una serie de adaptaciones y, si se quiere, concesiones para lograr verosimilitud y aceptabilidad social en la discusión pública sobre el pasado.
Sin embargo, las declaraciones de Milei no apaciguaron el debate sobre los setenta y pusieron el foco sobre el rol de Villarruel, a quien Milei defendió como una defensora de las víctimas del “terrorismo”. La abogada consiguió destacarse por su recorrido político vinculado al ámbito militar y por su lucha contra las políticas de derechos humanos durante los gobiernos kirchneristas en su rol de presidenta del CELTYV, una agrupación fundada en el año 2006 que se diferenció de otras similares por su énfasis en reivindicar a víctimas civiles provocadas por las organizaciones político-militares.[20] De acuerdo a lo sostenido por Villarruel en sus redes sociales: “La impunidad de los crímenes del pasado se perpetúa en el presente, donde nuevas generaciones creen que el camino para resolver las desigualdades o plantear sus ideas siguen siendo las bombas, tal como hacían los terroristas de los 70” (Villarruel, 2018).
Villarruel construyó su carrera militante a partir de un cuidadoso distanciamiento público de la reivindicación de la dictadura, pero el escrutinio por parte de la prensa reveló aspectos poco conocidos acerca de su vida. Previamente, ella había reconocido ser nieta del historiador de la Armada Argentina, Laurio Hedelvio Destéfani, y que su padre, Marcelo Villarruel, fue veterano de Malvinas, participó en el Operativo Independencia[21] y habría sido secuestrado y torturado por miembros del ERP en 1973.[22] Sin embargo, el periodismo destacó a su tío, Ernesto Villarruel, quien había sido jefe de la División II de Inteligencia del Regimiento de Infantería 3 de La Tablada durante la última dictadura y, luego, acusado de crímenes de lesa humanidad cometidos en el centro clandestino de detención (CCD) conocido como El Vesubio,[23] aunque nunca llegó a ser juzgado debido al deterioro de su estado de salud.
Luego, la prensa focalizó en las visitas de Villarruel a las cárceles federales donde se encontraban alojados detenidos por delitos de lesa humanidad; visitas en las cuales mantuvo encuentros con Jorge Rafael Videla y Alberto González,[24] entre otros condenados. Ante estas revelaciones, la candidata de LLA sostuvo que esas visitas se habían dado en el marco de su interés académico por la década de 1970, mientras escribía sus libros sobre la temática.[25] Durante los debates de candidatos a vicepresidentes, Agustín Rossi, candidato por el oficialismo, inquirió a Villarruel acerca de sus vínculos con condenados por delitos de lesa humanidad. Ante las preguntas del candidato peronista, Villarruel respondió:
Cuando me reuní con algunas personas que han sido condenadas o imputadas por lesa humanidad, lo hice porque estaba investigando para un libro. También me reuní con Montoneros, Montoneros a los cuales siendo terroristas y que agredieron a las víctimas que represento hace dieciocho años […] Así que lo que hice es algo plenamente legal, es algo que no es un delito, es algo que te permite conocer la historia y, además, cuando no la viviste como es mi caso porque yo no fui contemporánea de los hechos, tal vez a diferencia tuya, lógicamente necesito escuchar de sus protagonistas, me caigan bien o no, lo que pasó en la historia. (Todo Noticias, 2023a)
La cercanía de Villarruel con condenados por delitos de lesa humanidad y su trayectoria como militante de la “memoria completa” alentaron las sospechas acerca del discurso maniqueo por parte de la autoerigida defensora de las “víctimas del terrorismo”. Al menos desde distintos sectores como las organizaciones de derechos humanos, parte de la prensa y de los ámbitos intelectuales, se buscó prevenir acerca de que, detrás del reclamo de “memoria completa” y justicia para “todas las víctimas”, se encontraba una reivindicación velada del autoritarismo y del Proceso de Reorganización Nacional. Precisamente, esto le señaló Rossi y Villarruel contestó:
–Yo no te creo nada, creo que en el fondo vos reivindicás la dictadura y nunca te escuché una crítica a la dictadura […] me hacés acordar a Astiz, ¿viste que Astiz se infiltró en las organizaciones de las madres? Vos sos una infiltrada de la democracia, vos no creés en la democracia.
–No solo creo en la democracia, sino que le he reclamado a la democracia que reconozca a las víctimas del terrorismo, civiles y no combatientes que fueron agredidos por organizaciones armadas como las que vos implícitamente estás defendiendo. Si aquí realmente vos hablaras de derechos humanos, hablarías de reconocer la verdad, la justicia y la reparación para estos inocentes. (Todo Noticias, 2023a)
En su discurso Villarruel no apeló a las figuras de la “guerra” y de los “excesos”, como había hecho su compañero de fórmula en el debate de candidatos a presidente, sino que situó como centro de discusión el lugar en la memoria de las “víctimas del terrorismo”, a quienes calificó como inocentes. Una operación discursiva que no niega los crímenes cometidos por integrantes de las FFAA, sino que los relativiza al equipararlos con los de las organizaciones político-militares. Más aún, desde la mirada de Villarruel, los civiles y militares muertos durante el gobierno democrático previo a la última dictadura son las verdaderas víctimas inocentes en tanto no poseían afiliación política con organizaciones “terroristas”. Mientras que las víctimas del terrorismo de Estado, en especial quienes integraron organizaciones político-militares, no son inocentes y, por lo tanto, no serían víctimas.[26]
Tras las elecciones generales de octubre de 2023, las candidaturas para el balotaje se dirimieron entre el peronismo, bajo el nombre Unión por la Patria, y LLA. En un escenario ya plenamente polarizado entre dos fuerzas políticas, la cuestión de la memoria vinculada a las violaciones a los derechos humanos durante la última dictadura mantuvo relevancia. Así, durante el debate entre candidatos a vicepresidentes del 8 de noviembre de 2023, Villarruel acusó a Rossi de “demonizar a los uniformados”, pero luego buscó evitar la discusión con respecto al pasado para centrarse en los problemas actuales. A pesar del intento de Villarruel por alejar la atención de esa temática, Rossi insistió hasta que se produjo el siguiente intercambio:
–La discusión sobre el pasado la trajo Victoria Villarruel en esta campaña electoral, no la trajimos nosotros. La Argentina tenía un pacto democrático alrededor de todo lo que significaba la política de derechos humanos.
–No, claramente ese pacto no incluye a todos los argentinos. Por eso tengo que hablar por los que no están reconocidos. Hay víctimas de Montoneros y el ERP que no tienen derechos humanos. Vos solo querés que se le dé a tus amigos.
–30.000 compañeros desaparecidos.
–No fueron 30.000 y lo dice tu propio gobierno, dejá de mentir. En el parque de la memoria hay 8750 y uno nombres. ¿Dónde están los demás? Dejen de mentir. Dejen de hacer carancheo con los desaparecidos. Dejen de usar a los desaparecidos, digan la verdad. (Todo Noticias, 2023b)
Tras ese intercambio, Rossi volvió a interrogar a Villarruel acerca de si estaba de acuerdo con dar libertad a los condenados por delitos de lesa humanidad. La candidata buscó eludir el asunto al indicar que lo importante “es que reconozcamos que hubo víctimas del terrorismo que no tienen derechos humanos”, reivindicando la idea de que hay una parte de la historia que fue “eliminada” y puesta “bajo la alfombra” (Todo Noticias, 2023b).
Durante los debates que sucedieron a lo largo de la extensa campaña política del año 2023, tanto Milei como Villarruel refirieron al pasado, en particular, al escenario político de la década de 1970, pero con ciertos matices y diferencias. Por un lado, Milei expresó una versión triunfalista, afín a la “vulgata procesista” descrita por Federico Lorenz (2005), que fue comparada por la prensa con la declaración de Emilio Massera durante el Juicio a las Juntas en 1985. Por otro, Villarruel sostuvo una postura en clave humanitaria que apeló a la empatía moral con las víctimas y al resguardo de sus derechos humanos (Salvi, 2019).
En ambos casos, el pasado al que aludieron tiene como eje común un escenario bélico que, como hemos mencionado, remite al MNM de la guerra antisubversiva. Sin embargo, sus interpretaciones aludieron a distintas temporalidades. Mientras que el discurso de Milei se enmarcó en las explicaciones ofrecidas por las Juntas Militares para justificar su accionar durante el Proceso de Reorganización Nacional –de allí el uso del término excesos–, el discurso de Villarruel se centró en una etapa previa a la dictadura que omite los hechos entre los años 1976 y 1983. Esta particular postura se ancló en la interpretación del MNM de la guerra antisubversiva a la vez que se nutre de una dimensión del MNM de los dos demonios, según la cual el origen de la confrontación fue la violencia política llevada adelante por las organizaciones político-militares. Sin embargo, silenció un aspecto sustantivo de dicha “teoría” respecto a los delitos cometidos por las FFAA y de seguridad, especialmente tras el golpe de Estado de 1976. Finalmente, la perspectiva de Villarruel incorporó elementos del MNM del terrorismo de Estado en cuanto a la apelación de la narrativa humanitaria y la figura de la víctima inocente, pero a los fines de destacar a los civiles y los militares “no combatientes” asesinados por las organizaciones armadas.
Ya sea en una versión sencilla, como la expresada por Milei, o en una construcción más compleja, como la modulada por Villarruel, el pasado dictatorial se convirtió en objeto de debate y disputa durante la campaña. Pero el escenario político en el que se desarrollaron los comicios del año 2023 presentó algunos rasgos particulares en cuanto a los usos públicos del pasado. Por un lado, visibilizó más que en otras ocasiones la actualidad de los derechos humanos y la relevancia que distintos actores otorgan a la lucha por la memoria, la verdad y la justicia, aunque el significado de esas consignas se encuentre en disputa. Por otro, el debate se dio en el marco de un giro en la discusión pública según el cual, siguiendo a Pablo Semán (2023), todo aquello a lo que apeló Néstor Kirchner durante su gobierno como forma de legitimación dos décadas después se presentó como ilegítimo para una parte significativa de la sociedad.
Finalmente, es posible advertir una paradoja respecto de los usos públicos del pasado en el escenario contemporáneo. Siguiendo el análisis de Valentina Salvi y Luciana Messina (2026), las memorias marginales del ámbito castrense habían logrado mayor aceptabilidad al enmarcarse en el paradigma de los derechos humanos. Sin embargo, la consagración de las luchas sostenidas por las agrupaciones de “memoria completa” se dio en una escena político-memorial en la que sus discursos fueron legitimados e, incluso, celebrados en la medida en que conectaron con una gramática política contemporánea ciertamente más virulenta y polarizada respecto a cualquier asunto que pueda ser vinculado a una agenda progresista o de izquierda. De tal modo, si la reivindicación de la “guerra antisubversiva” o la relativización del terrorismo de Estado había sido objeto de escarnio durante las últimas décadas, el escenario abierto a partir de la irrupción de LLA dio cuenta de un nuevo marco de discusión respecto de la dictadura, la democracia y el significado de los derechos humanos.
Reflexiones finales
A lo largo del capítulo presentamos los usos del pasado por parte de las derechas radicales durante los años recientes en el contexto específico de las campañas electorales. Como hemos visto, para enunciar el pasado, estos actores se remiten a MNM específicos con distintos objetivos, ya sea a los fines de polemizar y provocar con adversarios o reivindicar distintos aspectos de este. Así, los miembros de las derechas recuperan marcos interpretativos que configuran sus identidades políticas y les permiten ganar adhesiones o rechazo de acuerdo a los escenarios y discusiones que afrontan. De tal modo, sus posicionamientos sobre el pasado reciente son el resultado de las visiones que esos grupos despliegan de acuerdo a las coyunturas y a las dinámicas políticas del presente.
Según vimos, las condiciones sociales de enunciación del pasado se transformaron progresivamente en un sentido de mayor aceptabilidad para discursos que antes habían sido marginales. En línea con el MNM de la guerra antisubversiva descrito en el primer capítulo de este libro, quienes integran las agrupaciones de “memoria completa” han sostenido que las organizaciones político-militares fueron las principales instigadoras de la violencia política que derivó en el golpe de Estado de 1976. A su vez, sostienen que el terrorismo de Estado fue, en tal caso, una respuesta “excesiva” por parte de las FFAA ante el verdadero “terrorismo” desatado principalmente por Montoneros y el ERP. Sin embargo, esta versión no permaneció inalterada en el tiempo. A su vez, las agrupaciones de “memoria completa” adoptaron y reformularon la narrativa humanitaria, cristalizada en el libro Nunca Más de la CONADEP. Mediante esta operación, buscaron visibilizar las muertes provocadas de las organizaciones armadas como “víctimas del terrorismo”.
Así, en los discursos de Villarruel y de Milei es posible rastrear unas configuraciones situadas y específicas de marcos que remiten tanto a la versión castrense de los setenta como a la interpretación en clave humanitaria de la posdictadura. Aunque se trata de visiones compatibles y complementarias, el discurso de Milei reivindicó abiertamente el triunfo en la “lucha contra la subversión” y relativizó los crímenes cometidos por las FFAA como “excesos” en el cumplimiento del deber. Por su parte, Villarruel introdujo un aspecto humanitario de reconocimiento a todas las víctimas que desvalorizó la figura del desaparecido al equipararlo con otros tipos de delitos.
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- Las agrupaciones de “memoria completa” definen a la memoria de las organizaciones de derechos humanos como “parcial” y “hemipléjica”. Así, la idea de “completar” se encuentra asociada a presentar un punto de vista alternativo o, más bien, contrario al del movimiento de derechos humanos (Salvi, 2012).↵
- En línea con el primer capítulo del libro, nos referimos a los MNM como el conjunto más o menos estructurado de claves interpretativas, creencias y mitos articulados en una narrativa acerca del pasado de violencia política y crímenes.↵
- La caracterización de las derechas contemporáneas es un asunto de debate tanto en Argentina como en otras latitudes. En algunos casos han sido nominadas como posfascismos, derechas alternativas, extremas derechas o populismos radicales de derechas. Aquí retomamos la definición ofrecida por Cas Mudde (2021) respecto a las derechas radicales como aquellas que aceptan las reglas de las democracias liberales a la vez que ponen en cuestión algunos de sus aspectos sustantivos. En este sentido, Sergio Morresi y Hugo Ramos (2023) caracterizan de este modo al caso de La Libertad Avanza en Argentina.↵
- En mayo de 2017 Carlos Rosenkrantz, Horacio Rosatti y Elena Highton de Nolasco votaron en favor de aplicar la Ley 24390 en crímenes de lesa humanidad. La ley en cuestión decía que la prisión preventiva no podía superar los dos años y que, si se pasaba ese plazo, cada día en prisión se computaría doble. La Corte Suprema de Justicia de la Nación dio marcha atrás con su decisión luego de multitudinarias movilizaciones populares que rechazaron la aplicación de dicha ley en casos de lesa humanidad.↵
- Con organizaciones político-militares nos referimos a Montoneros y el Ejército Revolucionario del Pueblo, entre otras, que adoptaron la modalidad de la lucha armada. Al respecto ver Rot (2016).↵
- La teoría de los dos demonios sostiene que durante los años setenta Argentina estuvo atrapada en un clima de violencia política provocado por “dos demonios”: la extrema derecha, expresada en el terrorismo de Estado, y la extrema izquierda, a través de la violencia revolucionaria, otorgando a unos y otros el mismo grado de responsabilidad por la escalada de violencia de dicha época.↵
- Márquez y Laje Arrigoni integraron la Agrupación Argentinos por la Memoria Completa, conformada a inicios del año 2000. Desde entonces publicaron una vasta serie de libros revisionistas sobre la lucha armada en Argentina. Tras la publicación del best seller El libro negro de la nueva izquierda (2016), se convirtieron en figuras destacadas de la ultraderecha.↵
- VOX es un partido político de ultraderecha español fundado en el año 2013 y de raigambre conservadora y católica. Su creación fue resultado de un desprendimiento del Partido Popular, un tradicional partido de la derecha española.↵
- Las sublevaciones carapintadas fueron una serie de cuatro sublevaciones militares ocurridas en la Argentina entre 1987 y 1990 bajo los gobiernos de Raúl Alfonsín y Carlos Menem para protestar contra los juicios a las juntas militares. El nombre proviene de las pinturas faciales de camuflaje que utilizaban en consonancia con la estética de guerra.↵
- La alianza se llama “Nos” en referencia a la primera palabra de la Constitución Nacional Argentina.↵
- Una óptica “economicista” acerca del pasado afín a la tradición neoliberal que, durante la década de 1990, Carlos Saúl Menem promovió como una política de “reconciliación” y “pacificación”. En este sentido, la repatriación de los restos de Juan Manuel de Rosas, el encuentro del presidente con el almirante Isaac Rojas y los indultos decretados para los militares y guerrilleros condenados durante la década de 1980 forman parte de discursos, gestos y medidas tendientes a buscar la “reconciliación” entre sectores enfrentados (Perochena, 2021).↵
- El 5 de octubre de 1975, Montoneros realizó una de sus mayores operaciones al atacar el Regimiento Monte 29 del Ejército situado en la provincia de Formosa.↵
- Tras el final de la dictadura en 1983, figuras pertenecientes a las Fuerzas Armadas y de seguridad y vinculadas al Proceso de Reorganización Nacional triunfaron en elecciones a escala subnacional. Tal fue el caso de Antonio Bussi, quien gobernó la provincia de Tucumán entre 1995 y 1999. Por otra parte, Luis Patti fue intendente del partido de Escobar entre 1995 y 2003 y Aldo Rico ocupó el mismo cargo en el partido de San Martín entre 1997 y 2003.↵
- De acuerdo con Sofía Santamarina, el movimiento conservador que brega por el “derecho a las dos vidas” y se opone a la “ideología de género” adoptó una postura confrontativa hacia los medios de comunicación tradicionales. Para este movimiento, tanto los grandes medios audiovisuales y escritos como los partidos políticos obturan las voces de la “mayoría silenciada” (2020, p. 71).↵
- Si bien no es objeto de este trabajo indagar en los orígenes de La Libertad Avanza y el fenómeno libertario, es preciso señalar que su irrupción en el escenario político puede ser entendida a partir de transformaciones y procesos de distinta duración en la sociedad argentina (Semán, 2023).↵
- La escuela austríaca es una tradición vinculada al área de la economía con figuras y referentes tales como Hayek, Friedman y Rothbard, que han constituido un sistema económico-filosófico que defiende la superioridad del capitalismo sin intervención del Estado sobre cualquier otro sistema alternativo. Partiendo de esa base, consideran a la sociedad en general, y al sistema económico en particular, como un orden espontáneo que nunca se encuentra en equilibrio ni puede ser controlado por nadie, por lo que cualquier intervención económica solo empeoraría las cosas ya que la “justicia distributiva” natural e inherente al propio sistema con el tiempo tiende a autorregularse. De esta manera, la planificación de un Estado interventor produciría una alteración injusta de ese “orden histórico natural”.↵
- La elección de Villarruel como compañera de fórmula electoral ya había sido polémica durante las elecciones legislativas del año 2021. Durante el debate de candidatos a diputados nacional por la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, la candidata del Frente de Izquierda de los Trabajadores, Myriam Bregman, asoció a Villarruel con la defensa de la dictadura.↵
- Los gobiernos de Trump y Bolsonaro en Estados Unidos y Brasil, respectivamente, culminaron con ataques a las instituciones estatales que les significaron una rendición de cuentas a nivel judicial una vez terminados sus mandatos.↵
- Como caso paradigmático, podemos encontrar que Hayek se ha posicionado en contra de las dictaduras como una institución a largo plazo, pero las considera necesarias en un proceso de transición. Refiriéndose al caso chileno, el economista declaró el día 19 de abril de 1981 al diario El Mercurio de Chile que prefería un dictador liberal a un gobierno democrático con falta de liberalismo.↵
- Las organizaciones por la “memoria completa” presentan recorridos diversos. El CELTYV centró su accionar en reclamar por los derechos de las “víctimas del terrorismo”, ya sean civiles o militares, desde un enfoque profesional del derecho internacional de los derechos humanos (Palmisciano, 2021). Otras organizaciones como Hijos y Nietos de Presos Políticos, creada en el año 2008, optaron por reclamar por los derechos humanos de sus padres procesados o condenados por delitos de lesa humanidad (Goldentul, 2021).↵
- El Operativo Independencia fue una acción militar represiva desplegada en la provincia de Tucumán a partir de febrero de 1975, con el objetivo declarado de “aniquilar el accionar subversivo” ordenada por el Decreto n.º 261/75 del gobierno de María Estela Martínez de Perón al Ejército Argentino y la Fuerza Aérea Argentina. El operativo incluyó combates y actos represivos contra las organizaciones guerrilleras Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) y Montoneros, partidos políticos, sindicatos, organizaciones estudiantiles y religiosas.↵
- El Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) fue una organización guerrillera de izquierda, que constituyó la estructura insurgente del Partido Revolucionario de los Trabajadores, de orientación marxista, liderada por Mario Roberto Santucho durante los años 1970. Fue la organización político-militar no peronista de mayor despliegue en la década de 1970.↵
- El CCD denominado El Vesubio se emplazó en el partido de La Matanza, provincia de Buenos Aires. La jurisdicción de este centro se encontró bajo el control del I Cuerpo del Ejército.↵
- González fue condenado por delitos de lesa humanidad en las causas ESMA II y ESMA III, así como por delitos sexuales.↵
- Declaraciones que fueron contradichas por el exmilitar Rafael Mercado y su esposa, Cecilia Pando, quienes sostuvieron que esos libros no habían sido escritos por Villarruel, sino por el militar Alberto González (Delfino, 2025).↵
- En declaraciones públicas, Villarruel calificó a Estela de Carlotto, referente de Abuelas de Plaza de Mayo, como un “personaje siniestro”. Además, sostuvo que la hija desaparecida de Carlotto era combatiente de Montoneros: “Entonces digamos todo. Carlotto es una gran muestra de la gran hipocresía de la izquierda” (La Nación, 2023).↵






