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3 ¿De qué se ocupan
las investigaciones publicadas?

La universalización de la educación secundaria es una de las metas que, en los últimos años, concita atención en las agendas internacionales, regionales y nacionales. No solo preocupa el acceso, sino que desde las agencias globales y regionales, los organismos gubernamentales y el campo de la investigación académica se insiste en la necesidad de facilitar las condiciones para optimizar las experiencias educativas de varones y mujeres, y evitar su deserción.

Paralelamente, según los estudios de género es fundamental identificar los condicionantes sociales, económicos, políticos y culturales que favorecen o limitan las oportunidades de los y las jóvenes en cuanto al acceso, la deserción, la terminalidad y las trayectorias educativas. Estos condicionantes involucran factores de distinto orden: nivel socioeconómico, pertenencia a un grupo étnico, ámbito urbano/rural, representaciones sociales de la educación y la juventud, sesgos y estereotipos de género dentro y fuera de los ámbitos educativos, políticas inadecuadas y/o no conscientes de dichos factores, entre otros. Dichos condicionantes son dinámicos, es decir, varían según los tiempos y los contextos, y afectan de diferente manera a los distintos grupos sociales.

Desde diversos ámbitos, instituciones interesadas en el logro de una educación de calidad para todos y todas han encarado la identificación y el análisis de esos condicionantes. Los resultados de esas investigaciones se dan a conocer mediante publicaciones de distinto tipo, como informes de situación, documentos de política, resultados de estudios, artículos científicos y ensayos.

Este capítulo presenta un análisis de un conjunto de publicaciones, elaboradas entre 2013 y 2018, que aluden a la educación media y la igualdad de género en América Latina y el Caribe y/o en algunos de sus países. El objetivo ha sido identificar tendencias en cuanto a los condicionantes (limitantes y facilitadores) que se asocian con las trayectorias educativas de mujeres y varones en la educación secundaria. ¿Qué problemas se priorizan? ¿Qué temas y dimensiones se abordan? ¿Cuáles son, según estas publicaciones, los principales factores limitantes en el acceso, la permanencia y las trayectorias de las mujeres en este nivel de enseñanza? ¿Qué estrategias proponen para resolver estas problemáticas?

Las respuestas a estos interrogantes ayudarán a comprender el estado del conocimiento acumulado sobre la temática, a identificar qué abordajes requerirían mayor profundización o ampliación de perspectivas y a postular posibles áreas de investigación vacantes.

Características del estudio

Con una metodología basada en el análisis de documentos, se llevó a cabo una investigación que incluyó la construcción de bases de datos y matrices para su sistematización. La investigación se organizó en cuatro fases que, sintéticamente, se describen a continuación.

En una primera fase, se seleccionó un conjunto de bases de datos pertenecientes a instituciones académicas y a organismos internacionales, regionales y de gobierno.[1] En cada base se buscaron documentos a partir de las siguientes palabras clave (en español, portugués e inglés): género, igualdad, escuela media, educación media, secundaria, bachillerato, mujeres, hombres, niñas, niños, adolescentes, femenino, masculino, masculinidad. Aquellos que contenían referencias a estos términos fueron incorporados a una base de datos organizada a partir de una serie de indicadores descriptivos que permitieron su delimitación empírica: título de la publicación, origen (productor/autoría), tipo de documento o formato, año de publicación y alcance territorial. La base de datos quedó conformada por 121 documentos publicados entre 2013-2018, que constituyeron la población estudiada.

En una segunda fase, a partir de una lectura global que identificó estructura, ideas principales y elementos paratextuales de los documentos, se seleccionaron aquellos más pertinentes respecto del tema de la investigación y se postularon categorías interpretativas para el posterior análisis cualitativo. La muestra quedó conformada por 44 publicaciones y se sistematizó una matriz que incluyó categorías descriptivas y categorías interpretativas (validadas a partir de una lectura minuciosa de cada documento de la muestra).

En la tercera fase, a partir de las categorías y los indicadores descriptivos, se sistematizaron las principales características de la población y las tendencias de la muestra en términos de cobertura geográfica, temas y abordajes.

En la última fase, se realizó un análisis cualitativo que puso el foco, por un lado, en identificar los condicionantes sociales, culturales y económicos que se priorizan en la muestra. Por otro lado, el análisis buscó determinar si esos condicionantes se asocian o no con un género en particular.

Los siguientes apartados ofrecen información construida a partir de las dos últimas fases.

Perfil de las publicaciones relevadas (población) y de la muestra

De los 121 documentos relevados, solo el 35% priorizaban educación media e igualdad de género como eje central. El 65% restante estuvo conformado por publicaciones focalizadas en las que el género no se analiza de modo específico. El hecho de que la mayoría de las incluidas en el primer grupo (6 de cada 10) hayan sido producidas entre 2016 y 2018 podría ser indicio de que el interés por esta temática va en aumento.

También es un signo alentador que, entre las publicaciones, el 57% corresponda a organismos internacionales, regionales y gubernamentales; y el 43% a instituciones académicas. Es decir que la proporción similar en ambos campos demuestra el interés común por el tema y abre la posibilidad de perspectivas y objetivos diversos para abordarlo.

Entre las publicaciones de organismos internacionales, regionales y gubernamentales, un 30% se ubica a nivel global y compara a América Latina y el Caribe con otras regiones; mientras que el 26% se concentra en esta región y coteja la situación entre los países que la integran. El resto de los estudios es de corte nacional. Sus objetivos abarcan avances y desafíos pendientes para alcanzar una educación de calidad para todos y todas a través de informes globales (por ejemplo, sobre igualdad de género y educación en el mundo). Y también incluyen aportes para la formulación de políticas en una temática particular (por ejemplo, sobre embarazo y maternidad en adolescentes).

Entre las publicaciones de instituciones académicas predominan las de alcance nacional o local. Si bien abarcan un conjunto amplio de temas y propósitos, la mayoría son indagaciones de corte cualitativo relacionadas prioritariamente con la educación sexual, el embarazo adolescente, la violencia y el desempeño escolar. En términos generales, evalúan los impactos de programas gubernamentales o leyes de reciente implementación, o sistematizan evidencias sobre temas críticos para el contexto actual, como el cyberbullying o las experiencias educativas de jóvenes pertenecientes al colectivo LGTBI.

Puede decirse, entonces, que en la región se está construyendo un campo de producciones sobre educación media e igualdad de género que aborda las limitaciones para el acceso, la permanencia y las experiencias educativas de las jóvenes en este nivel.

Respecto de la muestra, quedó conformada por 44 publicaciones que guardaban mayor relación con el tema central de la investigación. Un 55% proveniente de organismos internacionales, regionales o gubernamentales, y un 45% de instituciones académicas. Las proporciones en cuanto a cobertura geográfica son similares a las de la población.

Identificación de tendencias

El análisis descriptivo de la muestra identificó tres aspectos principales: 1. de qué manera estas publicaciones aluden a la educación secundaria y a la igualdad de género en sus principales paratextos (título y abstract); 2. qué temáticas indagan y qué tratamiento de la información prevalece; 3. cuáles son los condicionantes priorizados (a partir de su recurrencia en términos cuantitativos).

1. Un 35% de los títulos alude explícitamente a la educación (o escuela) media (o secundaria). En el 65% restante estos términos no se mencionan. Esto es así porque se trata de estudios que si bien se refieren a este nivel, no se enfocan de manera específica en el ciclo secundario, sino que también abordan tramos anteriores y/o posteriores (por ejemplo, se concentran en un rango etario coincidente con la edad teórica para los últimos años de la escuela primaria y la secundaria, o con la establecida para el nivel secundario e inicios del superior). En otro orden, también hay informes que se ocupan de distintos niveles educativos, sobre todo entre los producidos por organismos internacionales, regionales y gubernamentales.

Un 50% de las publicaciones, ya desde el título y en el abstract, vincula el término género con diversas categorías: relaciones, igualdad, equidad, perspectiva o enfoque. Un 34% no lo menciona ni realiza distinciones entre mujeres y varones. En el 16% restante, solo una publicación menciona a los varones y el resto se concentra de manera explícita en las mujeres.

2. La educación media y la igualdad de género son el principal objeto de análisis en el 50% de las publicaciones. Un 45% lo aborda como un aspecto más entre otros (25% desde el campo de la educación y 20% desde los estudios de género). El 5% restante lo analiza en el marco de otras problemáticas relacionadas con el desarrollo de los países.

La mayoría de los documentos incluyen entre sus contenidos el acceso, la permanencia, las experiencias educativas de los y las jóvenes, sus interrelaciones. Aquellos producidos por instituciones académicas hacen foco además en cómo se vinculan la experiencia (rendimiento, relaciones entre pares y docentes, cultura escolar) y la deserción.

Las publicaciones que se ocupan del embarazo, la maternidad, la educación sexual, las violencias basadas en patrones de género, el trabajo de cuidado y los estereotipos de género en la educación orientan su mirada hacia las mujeres. En cambio, cuando se analizan el desempeño escolar, la violencia en estos ámbitos y el bullying se recurre a la comparación entre ambos géneros. Lo mismo sucede en las que se refieren a la educación como un derecho humano fundamental.

La mayoría de los documentos presenta datos estadísticos para dar cuenta de un estado de situación (magnitud del problema), para sustentar o ampliar información y/o establecer comparaciones entre varones y mujeres, regiones y/o países, categorías de ingresos, ubicación (área rural o urbana), etcétera. Los indicadores más utilizados son: tasas de matriculación y asistencia escolar, tasas de finalización, tasas de analfabetismo, tasas de niñas, niños y adolescentes fuera de la escuela, índices de paridad de género, disparidades de género en el aprendizaje y competencias según la asignatura (lectura y matemática), entre otros.

3. Los condicionantes que pueden limitar el acceso, la permanencia y la experiencia educativa más nombrados son el nivel socioeconómico y su relación con la ruralidad, la etnia, el género y la discapacidad. También el embarazo y las tareas de cuidado se consideran en estas publicaciones factores asociados de manera casi directa a la deserción de las mujeres. En muy pocos casos se hace referencia a la situación de jóvenes pertenecientes al colectivo LGTBIQA.

Por otra parte, el conjunto de documentos también brinda información sobre factores que podrían ser entendidos como facilitadores del acceso, la permanencia y la optimización de las experiencias educativas. En este sentido, se alude en particular a la educación sexual como medio para la prevención del embarazo adolescente y, en consecuencia, como estrategia para evitar la deserción; y a los programas gubernamentales que impulsan el otorgamiento de becas para los y las jóvenes de estratos económicos bajos.

Principales resultados

El análisis cualitativo de la muestra permitió identificar un conjunto de factores que en algunos casos pueden condicionar de modo indistinto a varones y mujeres, y en otros de modo específico según el género. Los resultados principales se han agrupado en seis ejes: los condicionantes que afectan tanto a mujeres como a varones en el acceso a la escuela secundaria, la permanencia y las trayectorias educativas; la incidencia de estereotipos, sesgos, normas y roles de género; los condicionantes del contexto sociofamiliar; los condicionantes asociados a características particulares de las instituciones escolares; los factores que suelen resultar limitantes por género; y aquellos que podrían resultar facilitadores.

El acceso, la permanencia y la experiencia educativa en el nivel medio

El nivel socioeconómico de las familias es el factor condicionante que más se menciona en las publicaciones para explicar el no ingreso o la deserción de mujeres y varones a la escuela secundaria. Se destaca que esta situación acarrea otras que impactan de manera directa en la vida cotidiana de los y las jóvenes como, por ejemplo, el temprano ingreso al mercado de trabajo o el embarazo/maternidad y paternidad adolescentes. También es frecuente que se aluda a cuestiones relacionadas con el contexto familiar, por ejemplo, condiciones de habitabilidad deficientes (precariedad de las viviendas, hacinamiento, falta de servicios básicos), bajo nivel de escolaridad alcanzado por padres y madres, y precariedad e inestabilidad laboral que suelen enfrentar. Aunque en los documentos no se establece una vinculación directa entre estas condiciones y las trayectorias educativas, sí se señala la necesidad de tenerlas en cuenta al analizar las desigualdades en el acceso y la permanencia. Son pocas las publicaciones que estudian su incidencia en las experiencias educativas. Los indicadores que se utilizan para evaluar la magnitud de esta situación son el ingreso de los hogares o el gasto que realizan en educación según el quintil. A modo de ejemplo, uno de los documentos señala que en ALC solo uno de cada cuatro adolescentes de hogares del quintil más bajo completa la escuela secundaria, en comparación con tres de cada cuatro estudiantes en el quintil superior de ingresos.

Las publicaciones también presentan entre los factores económicos limitantes la escasa inversión que realizan los países en educación, por ejemplo, los bajos presupuestos educativos con los que cuentan y/o su desigual distribución.

La residencia en áreas rurales es otro factor condicionante que se reitera en las publicaciones. Su incidencia en las trayectorias educativas se vincula con la lejanía entre los hogares y las escuelas, las dificultades para trasladarse hasta ellas (razones económicas, condiciones climáticas, escasez de medios de transporte), la baja oferta educativa en los ámbitos rurales, la incorporación del trabajo de niños/niñas y adolescentes en la agricultura, ya sea en unidades productivas familiares o como mano de obra en otros establecimientos.

Las dificultades de las y los jóvenes de las comunidades indígenas o las minorías étnicas (por ejemplo, afrodescendientes), en general, se encuentran subsumidas en el estudio de las experiencias referentes a quienes habitan en áreas rurales. Algunas publicaciones observan barreras específicas que restringen aún más sus oportunidades educativas, como la falta de diversidad étnica en la composición de los equipos docentes, la escasez de materiales educativos en lenguas indígenas y de contenidos que aludan a las distintas culturas. Según algunos estudios, las jóvenes pertenecientes a estos grupos enfrentan más obstáculos que los varones para acceder y permanecer en la escuela secundaria. Por ejemplo, en áreas rurales de Brasil solo el 3% de las mujeres pobres termina la escuela secundaria, frente a un 17% de los varones (Senkevics y Carvalho, 2015).

Estereotipos, sesgos, normas y roles de género

Tanto los documentos que se enfocan específicamente en educación e igualdad de género, como otros que la abordan como un aspecto más, señalan la persistencia de estereotipos, sesgos y roles de género (binarios y heteronormativos) que condicionan las experiencias educativas de los y las jóvenes, y también su acceso y permanencia en el nivel medio. Suelen concentrarse en el currículum y las prácticas escolares, el ámbito familiar y las representaciones socioculturales.

Un primer grupo de documentos alude a los estereotipos y sesgos de género que se transmiten a través de los contenidos escolares (diseños curriculares, libros de texto, materiales didácticos, etcétera). Las publicaciones suelen señalar la necesidad de utilizar un lenguaje no sexista, de visibilizar la participación y las contribuciones de las mujeres a distintas disciplinas, y de incorporar aportes de la epistemología feminista. También alertan sobre la persistencia de discursos y prácticas escolares que acentúan la desigualdad de oportunidades de los y las jóvenes. Por ejemplo, muchas publicaciones que tratan el desempeño escolar aluden a la creencia, aún vigente en estos ámbitos, de que los varones poseen capacidades especiales para el pensamiento abstracto, lógico y racional, y, en consecuencia, logran mejores resultados en Matemática. Paralelamente, se sugiere que las mujeres son más sensibles y tienen más aptitudes para las asignaturas ligadas a las humanidades y las ciencias sociales, lo cual explicaría su mejor rendimiento en el área de Lengua o en Literatura. Estas representaciones sesgadas tienen especial impacto en las jóvenes que, a lo largo de sus trayectorias educativas, pierden confianza en sus habilidades relacionadas con las ciencias duras, lo que a menudo incide en un menor interés por las asignaturas de esas áreas y una menor consideración entre sus opciones educativas y profesionales.

Un segundo grupo se refiere a la influencia de los mandatos, estereotipos y roles de género que se transmiten desde el ámbito familiar, entendido, junto con la escuela, como agente socializador de especial relevancia. Según las publicaciones de la muestra, aún persisten conformaciones familiares patriarcales en las que se considera una división sexual del trabajo: se asocia a los varones con la figura del hombre-proveedor que tiene un trabajo remunerado y a las mujeres con las tareas reproductivas o de cuidado en el ámbito doméstico. Se señala que esta situación es más frecuente entre las familias de bajo nivel socioeconómico y que puede redundar en el ingreso temprano al mercado de trabajo de los varones y en la dedicación a las tareas de cuidado por parte de las adolescentes y jóvenes. En definitiva, esto condiciona el acceso o la permanencia de ellas en la escuela secundaria. Más allá de establecer esta vinculación, las publicaciones no analizan en profundidad el modo en que estos roles afectan las experiencias educativas.

Por último, un tercer grupo está compuesto por documentos que destacan la necesidad de atender a las representaciones socioculturales que se construyen y transmiten a través de diversos discursos como la publicidad, los medios de comunicación y las redes sociales que refuerzan los roles de género tradicionales. Esos roles de género se perpetúan en la representación de las mujeres como objeto sexual, en su rol reproductivo o como responsables de las tareas de cuidado y, de algún modo, se reproducen en la violencia en el noviazgo u otras violencias basadas en patrones de género. Algunas publicaciones afirman que estas situaciones pueden derivar en el abandono de la escuela secundaria por parte de las jóvenes. Sin embargo, hay posicionamientos disímiles en cuanto a este tema, ya que algunos autores/as señalan que no es posible establecer una relación lineal entre estos factores y el abandono, pero sí que permean la trayectoria y experiencias educativas de los y las adolescentes e influyen sobre sus proyectos personales y laborales a futuro.

Resulta llamativo que en los documentos de la muestra no se destaque la capacidad de los y las jóvenes para cuestionar esos roles y mandatos y/o demandar su superación a través de distintos espacios de participación. Tampoco se considera la existencia de modos no heteronormativos de organización familiar. Si bien unos pocos documentos mencionan a personas LGTBIQA, no se explayan respecto de sus necesidades y experiencias particulares dentro y fuera de los ámbitos educativos y, por tanto, no sugieren acciones que los/as consideren.

El contexto sociofamiliar

La incidencia del contexto sociofamiliar en las trayectorias educativas de los y las jóvenes es otro condicionante frecuentemente mencionado. Muchas publicaciones lo asocian y analizan en relación con el nivel socioeconómico de la familia, su estructura y composición (necesidades básicas insatisfechas, costos de la educación, distancia respecto de la escuela, etcétera). Algunos autores/as sostienen que el formar parte de una familia monoparental (en general, con mujeres jefas de hogar), ensamblada (conformada a partir de nuevas uniones de padre o madre) o sin padre ni madre presente (a cargo de abuelos u otros familiares) aumenta las posibilidades de repitencia y abandono, sin establecer diferencias entre mujeres y varones.

Ligado a lo anterior, se suele mencionar como un obstáculo la falta de acompañamiento de madres/padres en las tareas escolares –y en el trayecto educativo en general–. El bajo nivel educativo de ellos/as y sus extensas jornadas de trabajo son algunos de los factores que contribuyen a esta situación. De allí que algunos autores/as destacan la importancia de tener en cuenta los diversos factores y no estigmatizar a las familias con menores recursos al considerarlas menos interesadas en brindar seguimiento escolar a sus hijos e hijas. Esta creencia, frecuente entre docentes y autoridades, disminuye las expectativas sobre las posibilidades de éxito de sus estudiantes.

Otros factores del entorno familiar que inciden en las trayectorias educativas son la violencia de género, la violencia sexual, el alcoholismo y/o consumo de drogas, padres/madres privados de libertad, desocupación del principal sostén del hogar, cambios en la estructura familiar, migraciones o desplazamientos, entre otros. En general, las publicaciones no establecen diferencias en cuanto a su incidencia en las trayectorias escolares de los y las jóvenes. Excepto en el caso de la violencia de género y/o la sexual, cuyo impacto suele estudiarse en relación con las jóvenes, y la pérdida de empleo o desocupación y/o disminución de ingresos de las familias, que con frecuencia se asocia con el temprano ingreso al mercado laboral por parte de los varones.

La institución escolar

Los documentos de la muestra también señalan un conjunto de aspectos inherentes a las instituciones educativas secundarias que inciden en las trayectorias de los y las jóvenes. Estos aspectos van desde cuestiones organizativas globales hasta características propias de la cultura y el clima escolar de cada institución, pasando por características edilicias, modos en que está conformado el cuerpo docente y factores institucionales que pueden afectar o potenciar el rendimiento escolar.

Obligatoriedad y organización del sistema educativo

Algunas publicaciones afirman que, cuando la educación secundaria no es obligatoria y/o gratuita, se produce una fuerte segmentación entre los y las jóvenes de diferentes estratos socioeconómicos. El acceso y la permanencia en el nivel medio están condicionados fuertemente en relación con las posibilidades económicas de las familias. En los países en que este ciclo es obligatorio se suelen compensar las desventajas socioeconómicas con el otorgamiento de becas u otros subsidios. También inciden otros factores no materiales, como el valor o la importancia que las familias o los y las estudiantes le otorgan a la educación.

En relación con la organización del sistema educativo de cada país, se suele hacer hincapié en que la transición del nivel primario al secundario o entre los ciclos del nivel secundario son momentos críticos en los que se incrementa el riesgo de abandono por parte de los y las jóvenes que pertenecen a familias de bajos ingresos, no han logrado un buen rendimiento escolar o necesitan aportar a la economía de sus hogares. A estos factores se suman las dificultades que pueden enfrentar algunos/as estudiantes para adaptarse a los cambios que se dan entre un nivel y el otro, relacionados, por ejemplo, con los horarios de las jornadas escolares, la cantidad de docentes y materias, y sus diferentes modalidades de enseñanza. En el caso de las jóvenes, a estas razones se agrega la posibilidad de que tengan que asumir tareas de cuidado en reemplazo de sus madres/padres mientras trabajan.

Infraestructura de los establecimientos

Las instalaciones de los establecimientos escolares y sus condiciones sanitarias se plantean como factores que influyen en el rendimiento y la permanencia de los y las jóvenes. Entre ellos, se mencionan cuestiones relativas a los servicios de agua potable, las cloacas, el tamaño de las aulas, la ventilación de los espacios comunes, los espacios destinados a actividades deportivas, laboratorios y bibliotecas. Un estudio elaborado por Unesco (2018a), por ejemplo, señala en una investigación realizada en Bolivia que cuando las jóvenes no disponen en las escuelas de servicios de higiene adecuados para el período menstrual, no asisten a clases, y que el ausentismo reiterado por ese motivo incide en el rendimiento escolar y puede favorecer la deserción.

En relación con la infraestructura, algunos documentos advierten sobre la escasa oferta educativa en determinadas zonas, como en las áreas rurales, y señalan que se incrementan las posibilidades de ausentismo y deserción si los y las estudiantes (ellas, en particular) deben atravesar barrios inseguros o recorrer distancias largas para llegar a la escuela.

Integración y formación del equipo docente

La feminización en la composición de los equipos docentes parece ser una constante en todos los países. Esta situación no es abordada en tanto condicionante, pero algunos estudios señalan que una mayor presencia de docentes varones podría ser beneficiosa para la construcción de modelos de rol por parte de los y las jóvenes. En otro orden, se enfatiza la necesidad de aumentar la participación de las mujeres en los puestos de decisión en las instituciones educativas. Según algunas publicaciones, sería conveniente incrementar el número de docentes mujeres que imparten asignaturas relacionadas con matemática, física y ciencias, áreas donde la matrícula femenina suele ser baja.

En cuanto a la formación del profesorado, en los documentos hay reiteradas referencias a la falta de conocimientos y de herramientas sobre educación sexual integral, así como también de programas específicos dedicados a esta temática. La integración del enfoque de igualdad de género en los planes de formación docente es mencionada como medio para evitar contenidos y estrategias pedagógicas que reproducen estereotipos de género. Sin embargo, en las publicaciones que señalan este aspecto no se hacen propuestas concretas para alcanzar esa meta.

Rendimiento y cultura escolar

La reprobación de materias y la repitencia a menudo son consideradas como la antesala del abandono de la escuela secundaria. El bajo rendimiento durante la primaria y el ingreso tardío al nivel medio operarían en la misma dirección. Si bien las publicaciones que analizan estos fenómenos no suelen profundizar en las diferencias entre mujeres y varones, algunas replican los resultados de pruebas internacionales como PISA para demostrar que, en la mayoría de los países, los varones obtienen mejor rendimiento en matemática y las jóvenes se destacan en lectura.

En otro sentido, un número menor de publicaciones relaciona el bajo rendimiento con las prácticas de evaluación y los procedimientos de promoción que configuran un “modelo de éxito escolar”, que no todos los y las estudiantes pueden alcanzar. Otro señalamiento, aunque poco frecuente, pone en cuestión las normas y los métodos disciplinarios que apuntan a la exclusión de la o el estudiante (no permitir el ingreso al aula, suspender o expulsar) ya que, en vez de incitar un mejor comportamiento o aprendizaje, contribuyen a aumentar el malestar, el ausentismo y, en casos extremos, culminan con la deserción.

Violencia escolar

La violencia física, psicológica y sexual entre pares se produce tanto en el espacio físico de la escuela como en el ciberespacio (ciberbullying). Según algunas publicaciones, las prácticas violentas incluyen actos de intimidación, castigo corporal, maltrato verbal y emocional, acoso, agresión sexual, conformación de pandillas o bandas, y presencia de armas entre los estudiantes. Algunos trabajos recientes también señalan con preocupación el acoso homofóbico y las humillaciones a jóvenes que se identifican con el colectivo LGTBIQA.

Algunos/as especialistas segmentan los tipos de violencia entre la interpersonal que se da, por ejemplo, de profesores/as sobre estudiantes o viceversa, y la violencia colectiva entre grupos de adolescentes. En ambos casos, estas violencias afectan las experiencias educativas, aunque se señala que en ciertas ocasiones el desenlace de estas situaciones es la sanción o expulsión del estudiante, que puede resultar en su alejamiento definitivo del ámbito escolar. En general, esta problemática alude centralmente a las experiencias de los varones, a quienes se los suele ubicar como agresores. De hecho, cuando se hace referencia a las mujeres, se las ubica como las principales víctimas de distintos tipos de violencia (acoso sexual, violencia psicológica, entre otros).

Algunos documentos que analizan el ciberbullying ofrecen otra mirada al afirmar que en los entornos virtuales es frecuente que sean las jóvenes quienes propician las situaciones de violencia, ya sea contra sus congéneres o contra varones.

Factores limitantes por género

Cuando se analizan las posibilidades de acceso y permanencia en la educación media, entre los factores limitantes mencionados, el embarazo es, sin duda, el más estudiado. Las publicaciones que se concentran en este factor hacen alusión a las altas tasas de embarazo adolescente que prevalecen en toda la región de América Latina y el Caribe, las que, a su vez, se vinculan con el matrimonio temprano y la maternidad.

Otros factores como la pobreza, la presencia de estereotipos de género a nivel sociocultural, la estructura sociofamiliar y la falta de accesibilidad a la educación, en el corto o mediano plazo, pueden contribuir al abandono escolar. Dado que muchos establecimientos no cuentan con programas específicos o servicios que les permitan conciliar estudio y maternidad, las jóvenes ven limitadas sus posibilidades de reinserción y, por tanto, se reducen sus perspectivas de desarrollo personal y profesional. A estos obstáculos se suman otros relacionados con la discriminación, el acoso escolar y la agresión verbal que ellas enfrentan por parte de sus pares en determinados contextos escolares.

Unos pocos estudios destacan que a veces el embarazo es un acontecimiento deseado y que en determinados sectores sociales la maternidad se constituye simbólicamente como un mejoramiento de estatus en la comunidad. En estos casos, ante la falta de perspectivas sobre el bienestar futuro, la maternidad adquiere mayor significación dentro del proyecto de vida y pasa a un segundo lugar la permanencia en el sistema educativo.

En otro orden, si bien la problemática se enfoca principalmente en las mujeres, estudios recientes advierten que la paternidad también propicia el abandono escolar, fundamentalmente por la necesidad de acceder a un trabajo remunerado. Según el investigador mexicano Marcos J. Estrada-Ruiz (2015), las posibilidades de reinserción de los varones-padres son mayores que las de las jóvenes-madres. En general, ellos acceden a trabajos precarios y desean retomar sus estudios con la expectativa de lograr una mejor inserción laboral. En cambio, son pocas las jóvenes-madres que pueden dejar a sus hijos/as a cargo de otras personas y volver a las aulas.

Un segundo factor ligado a la deserción, aunque también al acceso en tanto pasaje de un nivel a otro, es la dedicación a las tareas domésticas y de cuidado que recaen sobre las jóvenes y las alejan –a veces definitivamente– de la escuela. Muchas publicaciones afirman que es más frecuente en los hogares de bajo nivel socioeconómico y entre las familias numerosas, ya que las jóvenes que desertan asumen el cuidado de sus hermanos/as menores mientras el padre, la madre u otros adultos a cargo trabajan. Como se ha señalado, esta realidad está vinculada con la persistencia de estereotipos y roles de género en el entorno social y familiar: ante una situación de necesidad familiar, las tareas de cuidado afectan más a las jóvenes y la inserción temprana en el mercado laboral a los varones.

Un tercer factor, aludido en muy pocos estudios, son las representaciones, normas y prácticas sexistas en el ámbito escolar y su incidencia en las trayectorias educativas de las estudiantes. Por ejemplo, ante la creencia habitual en el ámbito escolar de que son ellas quienes alcanzan mejor rendimiento (el estereotipo de la buena alumna), cuando esto no sucede sus sentimientos de frustración se incrementan y se sienten desmotivadas a proseguir sus estudios. También, contribuyen en este sentido algunas dinámicas áulicas en las que los y las docentes otorgan prioridad o mayor legitimación a los aportes de los varones en determinadas asignaturas como informática, matemática, física y otras relacionadas con las ciencias.

La necesidad de acceder a un trabajo remunerado y la violencia (que ejercen o que sufren) son los condicionantes mencionados con mayor frecuencia cuando se alude de manera particular a la situación de los varones respecto del acceso y la permanencia en la escuela secundaria. Ambos factores limitantes se vinculan con la pertenencia a hogares de bajos ingresos y/o con residencia en áreas rurales. En este sentido también se suele mencionar la influencia de roles de género estereotipados y mandatos familiares basados en la figura del varón-proveedor.

Muy pocas publicaciones mencionan otros condicionantes como el bajo rendimiento y el fracaso escolar. Cuando los varones se enfrentan a dificultades de ese tipo, suelen naturalizarlas y no se sienten motivados para revertirlas; en parte, también, por la persistencia de estereotipos de género (por ejemplo, que “las mujeres son más dedicadas y organizadas”). En otro orden, no se han encontrado en la muestra, como sería deseable, estudios que se focalicen en las nuevas masculinidades y su influencia en las trayectorias educativas de los varones.

Factores facilitadores

Del conjunto de publicaciones de la muestra, surge una amplia gama de propuestas para disminuir las barreras que dificultan el acceso y la permanencia en la escuela media, y para optimizar las experiencias educativas de los y las jóvenes. Estas propuestas involucran tanto a los gobiernos como a las instituciones educativas y a las familias.

Los documentos que se focalizan en los condicionantes socioeconómicos ponen el acento fundamentalmente en acciones de gobierno: aumento del presupuesto asignado a educación y mayor equidad en su distribución; inversión en infraestructura que permita habilitar más establecimientos escolares y mejorar las instalaciones; creación y/o profundización de programas de apoyo directo como becas a estudiantes, subsidios familiares o individuales, provisión de alimento en las escuelas, incentivos en determinadas especialidades (como escuela técnica); desarrollo de programas específicos destinados a minorías étnicas y lingüísticas. Como factores facilitadores para las jóvenes, son altamente valorados los programas especiales para sostener los estudios durante el embarazo y la implementación de salas maternales en las escuelas que cuentan con alumnas madres.

Dentro de las estrategias que podrían implementar o fortalecer las instituciones educativas, se hace hincapié en la existencia y/o ejecución de programas de educación sexual y reproductiva, marcos normativos de género (protocolos contra las violencias basadas en patrones de género, por ejemplo) y la transformación de los planes de estudios. En el primer caso, se asume que estos programas contribuirían a evitar el embarazo adolescente y la deserción por parte de las jóvenes. En el segundo, la expectativa es que nuevas reglamentaciones aporten a experiencias educativas más satisfactorias e inclusivas. En el tercero, se apunta a revertir los sesgos de género tanto en los contenidos como en las prácticas escolares como medio para que mujeres y varones de todos los grupos sociales se sientan interpelados y motivados a proseguir sus estudios. En este sentido también se destaca la necesidad de modificar las normas escolares rígidas y los sistemas de evaluación para lograr que los entornos educativos respondan a las características, necesidades y expectativas de los y las jóvenes en el contexto actual. Ahora bien, estas propuestas, en general, tienen un carácter desiderativo y no se detalla el modo en que podrían efectivizarse.

Por último, el rol de las familias es un factor altamente valorado y, al mismo tiempo, uno de los ámbitos en el que resulta más complejo incidir. Como ya se señaló, el acompañamiento de padres/madres se presenta como un aspecto clave para que los y las jóvenes permanezcan en la escuela secundaria y logren los resultados esperados.

En síntesis, las publicaciones relevadas ponen en valor estos factores facilitadores para el acceso, la permanencia y las experiencias educativas satisfactorias de los y las jóvenes. Con ello han abierto un camino promisorio para futuros estudios que profundicen, entre otras cuestiones, en las intersecciones entre género, clase, etnia, religión, ámbito de residencia, características y aspiraciones de las familias, cambios en las representaciones y roles de género, influencia de las tecnologías en la vida de los y las jóvenes.

Conclusiones

En el conjunto de las publicaciones analizadas se han relevado diversos ángulos para abordar los vínculos entre educación secundaria e igualdad de género en América Latina y el Caribe. Ahora bien, en el análisis de los condicionantes que enfrentan las jóvenes para acceder y permanecer en este nivel de escolaridad prevalecen en la mayoría de los casos aquellos factores que se podrían denominar clásicos en el marco de los estudios de género: el embarazo adolescente y la dedicación a las tareas de cuidado. Por supuesto, es importante que estos factores sean estudiados en profundidad y que se sienten las bases para el diseño de estrategias que permitan superarlos como limitantes. Pero, paralelamente, parece necesario avanzar hacia la identificación de factores que aún no han sido contemplados con el mismo interés o asiduidad. Por ejemplo, no se han encontrado estudios que indaguen las experiencias de las jóvenes de distintos grupos sociales, sino que la mayor parte se concentra en el análisis de los hogares o las personas de los niveles más bajos de la estratificación social. Poco se examina sobre los sectores medios y altos, salvo en términos comparativos muy generales. Una ampliación de los estudios en este sentido contribuiría a evitar generalizaciones que aplanen las particularidades de cada grupo social y, al mismo tiempo, permitiría comprender de qué maneras el género, en tanto condicionante social, se intersecta con otros condicionantes que van más allá del nivel socioeconómico.

En esta misma línea, se advierte la necesidad de evitar ciertos supuestos y asociaciones que no siempre se condicen con la realidad de los contextos. Por ejemplo, emparentar la ruralidad con la pertenencia a una comunidad étnica, pensar el embarazo adolescente como problemática casi exclusiva de las jóvenes de sectores de bajos ingresos, o considerar que las organizaciones familiares patriarcales prevalecen en este estrato. Al analizar las experiencias de las jóvenes en la educación secundaria es imprescindible evitar ciertos discursos instituidos en alguna medida, que pueden estar operando como lugares seguros, y cuyo cuestionamiento puede dar lugar a enfoques tal vez más novedosos o productivos, como investigar los cambios en los roles y mandatos de género que se expresan en las denominadas nuevas masculinidades, o el creciente liderazgo de las jóvenes en movimientos estudiantiles y sociales.

En otro orden, resultaría provechoso lograr una mayor sinergia entre el campo dedicado a los estudios sobre las juventudes y los de género para indagar, desde esta última perspectiva, temáticas clave del presente. Por ejemplo, investigar de qué manera las adicciones, los factores psicológicos (estrés, depresión, trastornos alimenticios), las situaciones de acoso y de abuso sexual inciden en las experiencias educativas de los y las jóvenes. También desde esta lógica, se debería analizar qué sucede hacia el interior de las llamadas culturas y subculturas juveniles, y develar cuáles son las representaciones que prevalecen en estos grupos respecto de la educación, los mandatos familiares, el futuro laboral y las expectativas de vida.

Por otra parte, diversos estudios[2] enfatizan que las generaciones actuales están fuertemente atravesadas por la expansión de la sociedad de la información y del conocimiento, a tal punto que se alude a ellas con denominaciones como generación Y o millennials, generación Z o centennials, para dar cuenta de sus principales características y cosmovisiones. Sin embargo, esos enfoques, además de tender hacia la homogeneización de la experiencia juvenil, no indagan las diferencias entre los géneros ni suelen develar la manera en que los usos y la apropiación de las tecnologías transforman los modos de acceder y producir información y conocimiento, las relaciones con pares y adultos, la valoración de la autoridad y el saber de los y las docentes, entre otros aspectos.

Por último, en el abordaje de estas temáticas no solo es imprescindible evitar la mirada androcéntrica, sino también los enfoques adultocéntricos (Vázquez, 2013) que juzgan negativamente o idealizan las actitudes y conductas juveniles. Se trata de hacer foco en las percepciones, las expectativas y las valoraciones de los y las jóvenes respecto del papel de la educación media en sus proyectos de vida, para pensar también desde allí cómo favorecer experiencias educativas satisfactorias y significativas.


  1. Se consultaron las bases agrupadas a continuación. Repositorios digitales de textos académicos de acceso abierto: Biblat, DIALNET, Redalyc, Red Iberoamericana de Innovación y conocimiento científico (REDIB), SCIELO, Red Social Académica (ResearchGate), LatAm-Estudies, Biblioteca de Clacso. Colecciones de revistas científicas (formato virtual): Cadernos de Pesquisa da Fundação Carlos Chagas, Cadernos Pagu y Memoria UNLPP-FAHCE. Organismos internacionales: Unesco, Unicef, CepalEPAL, UNFPA, SITEAL Unesco, Banco Mundial, BID. Documentos disponibles en los portales de ministerios de educación de Chile, Colombia y México.
  2. Ver, por ejemplo, Organización Internacional de la Juventud (2017). Millenials, ¿una categoría útil para identificar a las juventudes iberoamericanas? Disponible en https://bit.ly/2RLAcMD.


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