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Prólogo

Juan Manuel Cheppi[1]

A partir de diciembre de 2019, cuando Sergio Massa asumió la presidencia de la Honorable Cámara de Diputados de la Nación (HCDN), y desde el rol que hoy continúa Cecilia Moreau —primera presidenta mujer en la historia en ocupar ese lugar—, la premisa fue y sigue siendo muy clara: generar un profundo proceso de innovación que construya hoy el Parlamento del futuro. A eso nos hemos abocado desde la Secretaría General de la presidencia, con diversos proyectos y tareas.

Este proceso de transformación digital, que arrancó apenas asumimos, se aceleró y profundizó con un acontecimiento inesperado como fue la pandemia del covid-19. Ante este escenario adverso, tuvimos que adaptarnos, ser creativos y generar soluciones con las herramientas tecnológicas disponibles para mantener el funcionamiento de un poder fundamental de la república: el legislativo.

Me gusta hablar de transformación digital porque es un concepto que engloba los distintos proyectos que hemos desarrollado en las áreas de la Cámara y que les permiten a todos los y las trabajadoras mejorar sus tareas cotidianas: a la ciudadanía, tener un mejor acceso a la información pública; al ámbito legislativo, aumentar su performance. Las herramientas digitales deben ser aliadas fundamentales para perfeccionar procesos y rendimientos y facilitar la gestión. En esto nos estuvimos enfocando en los casi tres años que llevamos recorridos.

Los constantes cambios a los que el mundo entero se expone exigen que las instituciones públicas se adapten rápidamente a las nuevas demandas y formas de gestionar que nos facilitan las nuevas tecnologías. Metodologías ágiles, audacia para la toma de decisiones y vinculación con los distintos sectores sociales, entre otros, nos permiten alcanzar objetivos institucionales de forma más eficiente, integral y transparente. La HCDN no es ajena a este escenario global, que le facilitó desarrollar diversos sistemas y aplicativos digitales para modernizar la forma en que se trabaja e interactúa interna y externamente.

En este contexto, sin duda, la introducción de la inteligencia artificial (IA) en la Cámara de Diputados ha sido un punto muy importante respecto de lo que nos propusimos. El proyecto Parlamento Inteligente, el primer algoritmo en Argentina creado y entrenado específicamente para el ámbito legislativo, lo realizamos junto a un grupo de científicos y científicas del CONICET. Se diseñó una aplicación de inteligencia artificial que trabaja con el algoritmo Latent Dirichlet Allocation (LDA). Decidimos abarcar todos los discursos de los diputados y diputadas desde 2005. Al ser analizados por la aplicación, el algoritmo repasa las disertaciones, busca la coocurrencia de palabras y extrae 40 tópicos sin supervisión. Hoy esto está disponible y de acceso libre en la web.

En el mismo sentido, junto al Centro Internacional de Estudios, Investigación y Prospectiva Parlamentarios de la Escuela de Gobierno de la Universidad Austral (CIDEIPP), el Instituto de Gobierno Abierto de la Zeppelin Universitat de Alemania y el OCR Hellenic Team —un crowdsourcing liderado por expertos griegos y de otros países—, realizamos el primer ejercicio de diagnóstico, anticipación y proyección de tecnologías de inteligencia artificial aplicada a una Cámara nacional. Bajo una metodología especialmente diseñada, y ya implementada en los Congresos de Grecia y Alemania, Argentina se sumó como el tercer país del mundo, y primero de América Latina, en someterse a este análisis profundo sobre las reformas claves que un Parlamento puede realizar para transformar sus sistemas digitales e incorporar la inteligencia artificial en la toma de decisiones y gestión parlamentaria. Exponer estos resultados y estimular la cooperación internacional en este tipo de ejercicios e intercambios entre países posibilita que en un futuro seamos capaces de articular, sobre bases sólidas de información institucional, una agenda en común con los Parlamentos del mundo con el objetivo de potenciar nuestro crecimiento mancomunado.

Lo que detallé es solo el inicio de aquello que, necesariamente, debe consolidarse como una política de Estado: la tecnología y la innovación al servicio del bien común. Con todo esto, lo que quiero remarcar es que no se puede pensar el futuro de los poderes legislativos sin lo que significa la IA inmersa en el esquema de trabajo.

Me gustaría poder remarcar una serie de hitos que para la HCDN son sumamente importantes. Por un lado, el 13 de mayo de 2020, en el marco del covid-19, realizamos la primera sesión remota de la historia argentina, para que las diputadas y los diputados de la Cámara Baja sesionaran desde sus provincias. El desarrollo y aprobación de los protocolos para su funcionamiento de manera virtual fue consensuado por todos los bloques políticos.

Esto significó un gran esfuerzo de las y los trabajadores de la Cámara y un trabajo conjunto con ARSAT, que consistió en pruebas de pentesting, penetración, seguridad y hacking ético para identificar qué incidentes de seguridad podrían ocurrir y, posteriormente, reparar o mejorar el sistema de tal forma que se eviten estos ataques.

También creamos un nuevo sistema de votación en el que a cada diputado y diputada se le da un dispositivo que, por medio de la lectura de su huella dactilar, permite loggearse, dar el presente y votar. Por otro lado, se creó un espacio virtual de enseñanza para realizar actividades no presenciales de formación y capacitación. Las temáticas que se abordan están relacionadas con la comunicación digital y la ciberseguridad.

En línea con la inmersión en esquemas de trabajo, tampoco se puede pensar la IA sin inclusión y perspectiva de género. Este es otro desafío que todos y todas debemos abordar.

En el contexto de una sociedad desigual es esperable que esta produzca un paradigma tecnológico excluyente o que replique las mismas problemáticas que se viven en el mundo offline. Ante esta aseveración, no sorprende que los hombres sigan siendo los que más probabilidades tienen de acceder a estos avances. Esto nos confronta con el desafío de emplear los mismos recursos que se generan con su uso para no perpetuar los patrones de desigualdad (de género, raciales, clasistas) que hacen de nuestras sociedades un lugar diametralmente opuesto al que queremos habitar. En este marco, llevamos adelante un Programa Estratégico de Inclusión Digital con Perspectiva de Género, con la finalidad de no sostener viejas prácticas que terminan perpetuando obsoletos patrones de comportamiento.

Para finalizar, quiero compartir otro acontecimiento histórico: la puesta en marcha de la digitalización de más de 15 millones de documentos, dentro de los que se encuentran expedientes parlamentarios que contienen información datada desde 1854 hasta 2019. Este hito marca un cambio de paradigma y contribuye a producir, compartir y comunicar de forma más eficiente, de modo que optimiza el acceso a la información pública. A su vez, posibilita la despapelización, y por lo tanto genera menos residuos, lo cual significa un impacto menor en la huella de carbono del organismo. La sustentabilidad debe ser un faro que nos marque el camino de todos los avances tecnológicos relacionados con la gestión pública. El cuidado del ambiente y la multiplicación de iniciativas sostenibles serán, en las democracias modernas, temas insoslayables en todo desarrollo que encaremos desde el Estado.

Desde estas líneas agradezco a quienes me permitieron compartir este aporte al debate, la reflexión y la discusión, que siguen abiertos para poder enriquecer e instrumentar todas las experiencias.

Los y las invito a la lectura de esta obra.


  1. Secretario General de la Presidencia de la Honorable Cámara de Diputados de la Nación.


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