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Conclusiones

No hay duda de que la comprensión histórica de un texto necesita de la exploración de los lazos que lo vinculan con un contexto social, político y semántico, en el que el texto en cuestión apuntaba a responder preguntas a veces muy diferentes a las que podemos hacerle hoy. Sin embargo, sigo estando convencido de que la característica propia de los clásicos consiste precisamente en “trascender” su tiempo puesto que, en cada época, son objeto de usos y se cargan de significaciones diferentes provistas por los lectores quienes los liberan así de su intención original.
(Traverso, 2012: 23)

En el presente trabajo nos propusimos revalorizar la polémica “En busca de las ciencias del hombre” sostenida por José Gaos y José Medina Echavarría en 1942. El análisis de esta polémica nos llevó a descubrir dos propuestas de quehacer intelectual asociadas a dos formas de emprender la reconstrucción o modernización de las Ciencias Sociales que el contexto demandaba.

En el recorrido que seguimos, tal como menciona Traverso, iniciamos por un acercamiento al contexto social, político e intelectual que nuestros autores vivieron. En un primer capítulo, repasamos brevemente la historia española para comprender en qué clima se formaron Gaos y Medina Echavarría en su juventud. De esos primeros años destacamos la influencia del krausismo español tanto en la formación en Filosofía que realizó Gaos y como en la formación en Derecho que condujo a Medina a elaborar reflexiones sociológicas, y a su interés por desarrollar la disciplina que en España era muy incipiente.

También identificamos la influencia de las posiciones políticas familiares, en el caso de Gaos ligadas en un primer momento al integrismo por parte de sus abuelos que al mudarse con sus padres se acercaron al liberalismo; en el de Medina Echavarría claramente pertenecientes al liberalismo republicano de origen pequeño burgués. Cabe recordar aquí que ser liberales en España a comienzos del siglo XX implicaba luchar contra la “vieja España”, aristocrática, monárquica, que defendía los privilegios de la Iglesia y el ejército.

El clima intelectual que vivieron en esos años estuvo marcado por la figura de Ortega y Gasset, quien impulsó la actualización de los jóvenes estudiantes del momento y fomentó el conocimiento de la filosofía alemana. Los viajes de formación que ambos realizaron y el acercamiento al pensamiento alemán, serán determinantes en sus propuestas posteriores, así como en su incorporación en el campo intelectual mexicano.

De sus años de juventud, también recuperamos el vínculo que tuvieron con sus maestros, personal y cercano en el caso de Gaos con Ortega y Gasset y García Morente; académico y formal en el caso de Medina Echavarría con Adolfo Posada. Estas primeras experiencias fueron claves a la hora de pensar el modelo de intelectual que desarrollaron.

La Segunda República Española será el momento de su acercamiento a la política, Gaos desde una posición partidaria como integrante del PSOE, Medina Echavarría sin adscripción partidaria, pero ejerciendo cargos como funcionario público. Ambos defendieron la II República hasta las últimas instancias, cuando el avance de Franco y el desarrollo de la Guerra Civil los obligó al exilio. A la luz de lo que hemos presentado a lo largo de este trabajo podemos afirmar que los debates que luego darán en torno a la relación entre intelectuales y política están necesariamente vinculados a esta experiencia. Sin embargo, no consideramos que fuesen las funciones políticas que pudieron desempeñar o no, las que marcan los roles que cada uno de ellos asigna al intelectual.

El exilio en México los obligará a insertarse en otro contexto político, social, e intelectual. Las características de la coyuntura mexicana las analizamos al inicio del segundo capítulo, recuperando los principales hitos desde fines del siglo XIX hasta inicios del siglo XX en vinculación con los sucesos del campo intelectual. Este recorrido nos permitió mostrar cómo en el caso mexicano, a diferencia del español, la política (no sólo su pensamiento sino también su ejercicio) y el Estado estuvieron históricamente vinculados a los intelectuales y su desarrollo.

Al momento de su llegada, México ya había atravesado la Revolución, la reconstrucción del país en el período posrevolucionario y se afianzaba con el impulso nacionalista del gobierno de Lázaro Cárdenas. Una de las preocupaciones centrales consistía en elevar el nivel educativo y formar dirigentes capaces para encarar la función pública. El desarrollo de la Sociología también era incipiente, pero contaba con la necesidad de resolver problemáticas concretas como la cuestión campesina e indígena. La creación de La Casa de España, respondió a una estrategia de desarrollo intelectual del gobierno cardenista que veía en los intelectuales españoles una posibilidad de crecimiento.

Gaos y Medina Echavarría llegaron a México enmarcados dentro de este proyecto de desarrollo intelectual que los excedía. Su llegada además formó parte de lo que hoy conocemos como el exilio republicano, cuyo nivel de integración y orientación, así como su influencia e impulso para el pensamiento local se presentó en México con todo su esplendor. Sin embargo, las formas en las que cada uno enfrentó la experiencia del exilio fueron radicalmente diferentes.

Como mencionamos en el apartado que dedicamos a analizar el exilio, para Gaos se constituyó en una oportunidad para desarrollar su trabajo y proponer la “filosofía de la filosofía”, que luego lo conducirá a sus desarrollos sobre historia de la filosofía y pensamiento de lengua española. Gaos experimenta un “transtierro”, se adapta rápidamente al contexto mexicano, pero también se esfuerza y se interesa por lo que sucede en este nuevo contexto. Rápidamente interviene en los temas del momento y participa de diversas polémicas. Si bien es cierto que contaba con mayor renombre por su vínculo con Ortega y Gasset y por las conferencias que había dado antes de trasladarse definitivamente a América, resulta injusto sostener que su “transtierro” se debe solamente a una mejor posición en el campo intelectual al que arribó. Nos parece más apropiado pensar que esta situación proviene de una estrategia, más o menos consciente, desplegada por Gaos de interés por su nueva circunstancia y de búsqueda de espacios para construir una nueva comunidad que, a su vez, en su puesta en marcha propone una forma de encarar la reconstrucción de las ciencias sociales y una mirada sobre el quehacer intelectual.

El caso de Medina Echavarría es completamente opuesto. Sintió el exilio como un verdadero destierro, un despojo de sus temas, sus espacios, sus preocupaciones, sus vínculos, por eso trató de aferrarse a ellos a través de su tarea intelectual. Esta ruptura lo lleva a concentrarse en los trabajos teóricos que traía de España y a complementarlos con nuevas lecturas, principalmente de los sociólogos estadounidenses. La estrategia desplegada en este caso, también con mayor o menor nivel de consciencia, consistía en desarrollar la teoría ante la dificultad de establecer diálogos con el contexto. De esta forma de encarar el exilio surge también cierta forma de pensar la tarea intelectual como una “vida vicaria” aislada del ejercicio de las funciones principales de la sociedad, aunque no despreocupada de ellas.

La publicación de Sociología: teoría y técnica por parte de Medina responde a esos primeros momentos de trabajo en México y el debate que se suscita a partir de su publicación da cuenta de las dos posiciones intelectuales que asumieron nuestros autores.

Para el análisis de la polémica nos concentramos en una lectura “semántica”, en términos de Traverso (2012), y nos apoyamos en los recursos ofrecidos por el análisis del discurso y de la teoría de la semiosis social (Verón, 1998). En esta línea fue necesario recuperar el contenido de Sociología: teoría y técnica, así como también comprender las características de la revista Cuadernos Americanos como contexto de publicación. Las condiciones de producción de un discurso (Verón, 1998), en este caso las cartas, están dadas no solamente por el marco histórico social en el que se insertan, sino también por un marco intertextual de reenvíos y referencias que tratamos de reponer.

Además, como aporte original, nos concentramos en la perspectiva retórica y enunciativa, porque los análisis anteriores se enfocaron en una revisión temática, que entendemos permitió iluminar algunos aspectos, pero oscureció otros.

Gaos escribe su carta abriendo la polémica, un género habitual para el debate en el contexto mexicano en el que él ya había intervenido para discutir con otros autores. En cuanto al tema de su planteo encontramos un cuestionamiento a la búsqueda de mayor cientificidad para las Ciencias Sociales que Medina Echavarría proponía como salida a la crisis. Principalmente, observamos un Gaos que emplea el género epistolar para mantenerse cercano a su compatriota, lo que le permite emplear giros informales, ironías, hipérboles, por momentos para realizar críticas mordaces y por otros para tratar de convencerlo de lo que definitivamente consideraba un error. Emplea las cursivas para resaltar aquellos aspectos que consideraba de mayor importancia y el entrecomillado, en muchos casos, como un medio para resaltar la ironía. Desde una lectura literal, su propuesta para reconstruir las Ciencias Sociales apuntaba a la revalorización de lo humano y a la construcción de una nueva moral comunitaria. Por detrás de su escritura, hallamos una vía para realizar esa propuesta, observamos cómo el discurso muestra a la vez que construye un camino de modernización vinculado a un pensamiento hispanoamericano, que use los pliegues del lenguaje común para afianzar esa comunidad de pensamiento; y que paralelamente propone y ejerce un modelo de intelectualidad comprometida con su circunstancia, comunitaria, cercana, informal. Como dijimos anteriormente: pone en acto lo que su propia apuesta intelectual propone, una vuelta a lo humano, lo personal, cordial y no por ello irracional.

La respuesta de Medina Echavarría sostiene y profundiza en cuanto a su temática lo que proponía en Sociología: teoría y técnica: la reconstrucción de las Ciencias Sociales se hará por la vía de una mayor cientificidad. Entendemos que es por esta propuesta que desde el punto de vista retórico y enunciativo Medina Echavarría corre la polémica de lo personal hacia el espacio de un debate público entre especialistas. Aun con algunos giros coloquiales y alguna hipérbole, su lenguaje se inclina hacia lo formal y específico, refiriendo a debates propios del campo intelectual de las Ciencias Sociales. Su principal preocupación es la caída en la irracionalidad por la vía de la demagogia en la propuesta de una ciencia “comunitaria”. Por eso califica de “conventículo” la opción de Gaos y ofrece como alternativa “el foro abierto de la ciencia”, un espacio disponible para todos, en el que lo principal será la comunicabilidad y la comprobación de los datos a través del método experimental. En su escritura y en su propuesta observamos que la reconstrucción de Medina Echavarría sigue un camino “desarraigado”, sin localismos, hasta podríamos decir universalista. Emplear un lenguaje específico y que cualquiera pueda revisar la validez de las afirmaciones es la propuesta de modernización que sigue Medina y que pone en acto en su respuesta. Así, mientras contesta, produce y ejerce un modelo de intelectual especializado, capaz de intervenir en los debates de su disciplina a nivel internacional, al día respecto de las técnicas y metodologías, ligado a lo que luego se denominará científico social.

Como mencionamos en el capítulo final, el modelo que tendrá mayor visibilidad en los años posteriores a la polémica será el propuesto por Medina Echavarría, motivo por el cual el modelo de Gaos quedó opacado dentro de las Ciencias Sociales, se lo consideró tradicionalista, “atrasado”, irracional, poco científico. Sin embargo, como pudimos analizar, ambos se hicieron cargo de los desafíos de su tiempo y llevaron adelante el desarrollo de múltiples empresas académicas. Sus propuestas de modernización y de tarea intelectual siguieron caminos paralelos, se desarrollaron y fueron “exitosos” cada uno por su vía.

A lo largo de este trabajo hemos abordado los textos tal como propone Traverso (2012), intentando recuperar su contexto social y político, cómo éste afectó las biografías particulares de nuestros autores y tratando de acceder, con todas las limitaciones que la semiosis social (Verón, 1998) impone, al contexto semántico y a las significaciones particulares que estos hombres quisieron transmitir a través de su obra escrita. 

Afirmar que Sociología: teoría y técnica es un clásico es una obviedad innecesaria, ya lo expresó Gino Germani en su momento y tantos otros a lo largo de estos años. Lo que nos propusimos fue recuperar la polémica entre Gaos y Medina Echavarría que surge a partir de dicha publicación y nos atrevemos a afirmar que la polémica “En busca de las ciencias del hombre” es un clásico que merecía la revalorización que aquí intentamos darle. Porque como sostiene Traverso (2012) trasciende su tiempo y nos invita a nuevos usos y reflexiones. 

Si en la actualidad nos preguntamos con Nelly Richard: “¿Cuáles son las condiciones -enunciativas y comunicativas- bajo las cuales la crítica intelectual aún puede desplegar sus estrategias de intervención social, en caso de no resignarse al mundo de la exclusiva profesionalización académica?”, (2000:841) es porque aquella pregunta sobre el valor de las ciencias y rol del intelectual que lleva al debate a Medina Echavarría y Gaos aún está vigente. 

Las propuestas de intervención social como intelectuales que la revisión de sus biografías y trayectorias académicas nos presentó son diversas, uno abogaba por la construcción de la ciencia en comunidades dirigidas por el magisterio de “personalidades”; el otro por la ciencia construida en forma colectiva a través del trabajo cooperativo y especializado. 

¿Cómo decidir cuál de los dos modelos fue el triunfante a la luz de sus trayectorias? La tarea resulta imposible, puesto que a su modo y en su disciplina específica cada uno obtuvo gran reconocimiento. Tampoco era esa nuestra intención en estas páginas. 

Sabemos que la modernización- institucionalización de las Ciencias Sociales generó un modelo intelectual más cercano a la propuesta de Medina Echavarría. Además, en este recorrido entendimos que ese proceso fue más una “renovación” (Blanco, 2010) que la reconstrucción profunda a la que nuestros autores aspiraban. 

También sabemos que esa reconstrucción aún está latente a juzgar por las preguntas que todavía hoy nos realizamos. Y parte fundamental de esa reconstrucción abierta tiene que ver con el problema de la comunicación de la ciencia que la polémica presenta. Como vimos, aparece en dos sentidos, como tema del debate -en las cartas se habla sobre esto- y como ejercicio- la construcción enunciativa de los autores, la escritura de sus cartas pone en evidencia el problema. 

El vínculo entre intelectuales y política, la experiencia del exilio como un modelo cognitivo que trastoca los puntos de vista tradicionales, la importancia de revisar cómo se dio el proceso de modernización de las Ciencias Sociales en otros países latinoamericanos, la necesidad de habilitar nuevas lecturas sobre los modelos de intelectual y de modernización que surgieron en América Latina, son algunos de los aspectos que la polémica expone y que quisimos resaltar.

Si cada época toma los clásicos y los provee de significaciones nuevas, esperamos que las lecturas que realizamos sobre la polémica entre José Gaos y José Medina Echavarría aporten nuevos sentidos y contribuyan a continuar el debate.



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