Después de la desintegración de la Unión Soviética el uso de los recursos energéticos con el objetivo de alcanzar los objetivos de la política exterior fue cada vez más frecuente en el espacio post-soviético. De acuerdo con Česnakas, (2016), Rusia ha procurado afectar las políticas nacionales y extranjeras de los países consumidores de forma sistemática durante las ultimas décadas.
La tesina parte de la hipótesis de que la política exterior de Putin durante sus dos primeros mandatos presidenciales[1] se asentó sobre la noción de que el poder energético de Rusia le ha otorgado al país el status privilegiado de principal suministrador de energía regional.
En este sentido, su elección como presidente provocó un cambio en la orientación internacional de la política exterior rusa, que incluyó la utilización de recursos energéticos como instrumentos de presión política, fundamentalmente sobre ex satélites soviéticos.
Empresas energéticas -como Gazprom– han sido concebidas y re-diseñadas como instrumentos de presión política en los asuntos internacionales, con el objeto de instalar a la nación como un jugador global dentro del campo energético y político, gracias a las continuas remesas económicas entrantes generadas por la venta y control del gas dentro de los principales mercados mundiales.
La investigación se desarrolló en el marco disciplinar de las relaciones internacionales y puntualmente tomo posición sobre la Política Internacional Contemporánea para tratar una discusión teórica pero con un contexto histórico específico. Buscó alcanzar sus objetivos por medio de la utilización de diferentes técnicas metodológicas, que explicamos a continuación.
- (2000-2004/2004-2008)↵








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Hola @fmol17,
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