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4 Los NAC por dentro

La experiencia de los coordinadores

Anahí Méndez y Ayelén Álvarez

Introducción

Tal como hemos visto en el capítulo “Los Núcleos de Acceso al Conocimiento. Antecedentes y contexto actual”, el propósito del Programa NAC ha sido la implementación en todo el territorio nacional de espacios públicos de inclusión digital. Como en sus políticas antecesoras, el Programa NAC formuló una estrategia que continuó enfatizando el acceso y el uso de las tecnologías para reducir las brechas.

De esa manera, se ofrecía a todos los habitantes, de forma gratuita, acceso a la conectividad y a las tecnologías digitales para el logro de habilidades digitales que iban desde la alfabetización básica hasta cursos y oficios con certificación universitaria como también herramientas de inclusión social, participación comunitaria y entretenimiento, acceso a la información y al conocimiento del interés de cada persona. Las capacitaciones se realizaban a través de ofertas programadas desde la Coordinación Nacional del Programa, dependiente del entonces Ministerio de Planificación, y también por parte de las instituciones huéspedes, encargadas de proveer los cursos iniciales, así como el abordaje de temáticas de interés para la comunidad, siempre de manera gratuita.

En este capítulo abordamos el Programa NAC a partir de las significaciones y opiniones que derivan de las experiencias de los coordinadores, es decir, de aquellos actores que gestionan los núcleos y son los encargados de llevar adelante de manera operativa esta política pública.

Acerca de la metodología

Esta investigación buscó identificar los contextos sociales y culturales donde se implementa el Programa NAC. A su vez, describir las características de los Núcleos de Acceso al Conocimiento: equipamiento tecnológico y capacidad técnica, actores sociales involucrados y nivel de participación en las decisiones y objetivos del NAC, actividades realizadas, sustentabilidad y proyectos a futuro. También, se planteó conocer la percepción que sobre el concepto de inclusión digital construyen los coordinadores. Para construir evidencia empírica, hemos seguido una estrategia cualitativa. Puntualmente, buscando conocer los orígenes y objetivos, así como la organización y el funcionamiento de los NAC, decidimos construir la información a partir de fuentes primarias, mediante la aplicación de la técnica de entrevista, en este caso semiestructurada, a los coordinadores de cada NAC y la técnica de la observación en los espacios de funcionamiento de los mismos.

Para el trabajo de campo, sobre un total de 257 núcleos en todo el país, se relevaron 18 NAC que comenzaron su actividad entre 2011 y 2015, con la siguiente distribución geográfica (cuadro 1): 15 en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), de los cuales 5 se ubican en la Ciudad de Buenos Aires (CABA) y 10 en el Gran Buenos Aires (GBA), 2 en la provincia de Buenos Aires y 1 en Córdoba Capital. La selección de los NAC se realizó en función de la operatividad de los mismos, es decir, aquellos centros que se encontraban trabajando con una importante participación de beneficiarios y oferta de cursos y actividades, según nos manifestaron funcionarios del programa.

Cuadro 1: NAC relevados

NAC

Año de apertura

Distribución geográfica y lugar de emplazamiento

Marcos Paz I

2011

GBA: Centro Integrador Comunitario “Nuestra Señora de la Paz”

Barracas

2012

CABA: Centro Cultural “Casa de la Cultura”, en Villa 21-24

Dock Sud

2012

GBA: Centro Integrador Comunitario “Monseñor Angelelli”

Recoleta

2013

CABA: Casa del Bicentenario

Floresta

2013

CABA: Ex Centro Clandestino de Detención, Tortura y Exterminio “Garage Olimpo”

Tres de Febrero

2013

GBA: Biblioteca de la Sociedad Italiana de Caseros “Biblioteca Popular Patria y Labor”

Monte Chingolo

2013

GBA: Ex espacio SUM de uso vecinal

General Rodríguez

2013

GBA: Museo Histórico Municipal de General Rodríguez

General Las Heras

2013

GBA: edificio alquilado por el municipio para que funcione el NAC

Parque Patricios

2014

CABA: Hospital de Pediatría Garrahan

El Palomar

2014

GBA: Unidad de Gestión Comunitaria “UGC N° 3” del Municipio de Morón

San Antonio de Areco

2014

Provincia de Bs. As.: Museo de la Ciudad

Núñez

2015

CABA: Espacio para la Memoria y para la Promoción y Defensa de los Derechos Humanos (ex Centro Clandestino de Detención, Tortura y Exterminio “Escuela Mecánica de la Armada – ESMA”)

Morón (Castelar Sur)

2015

GBA: Unidad de Gestión Comunitaria “UGC N° 5” del municipio de Morón

San Fernando

2015

GBA: Casa del Partido Justicialista

Villa Martelli

2015

GBA: dentro de Tecnópolis, en el espacio “Muestra de Ciencia, Arte y Tecnología”

Tandil

2015

Provincia de Bs. As.: Universidad Barrial (Centro de Capacitación, Cultura y Deportes, sede Villa Aguirre), la cual constituye un centro de extensión de la UNICEN (Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires)

Córdoba Capital

2015

Córdoba: Centro de Prevención Local de Adicciones (CePLA – SEDRONAR) “Los Galpones”

Fuente: Elaboración propia. En orden cronológico por año de apertura.

El trabajo de campo se llevó a cabo desde marzo de 2015 hasta agosto de 2016. Vale destacar que durante ese lapso se produjo el traspaso presidencial del gobierno de Cristina Fernández de Kirchner al de Mauricio Macri, una gestión de signo político distinto al anterior que ha modificado los objetivos del programa. En este contexto, la perspectiva de los coordinadores sobre el futuro de esta política pública difiere según el momento en el que haya tenido lugar la entrevista.

Para el logro de los objetivos, se elaboraron una serie de categorías de análisis, a saber: 1) Objetivos, territorialidad y función, categoría que comprende el inicio de la actividad del NAC, los vínculos territoriales que se entablan con el entorno, las características del perfil y la selección de los coordinadores y capacitadores; 2) Público y destinatarios, que involucra los aspectos sociodemográficos del NAC y los asistentes, las particularidades de la oferta de actividades y las estrategias de difusión del espacio; 3) Infraestructura y articulación macro, categoría que abarca aspectos de la conexión a Internet, el equipamiento informático disponible, el uso de software (privativo y/o libre), así como la interrelación entre NAC considerados en conjunto; 4) Inclusión digital, referida a las valoraciones e imaginarios de los coordinadores respecto de la noción de inclusión digital e inclusión social; y, por último, 5) Futuro del NAC, donde se indagan las expectativas que construyen los coordinadores sobre el porvenir del Programa NAC.

Con el fin de sistematizar la información y en función de la cantidad de entrevistas realizadas, confeccionamos grillas analíticas digitalizadas donde se ha volcado la información recogida en las entrevistas y observaciones. Para el análisis de contenido se utilizó un recurso informático, el ATLAS.ti, un programa de procesamiento de datos cualitativos. Este software nos ha permitido realizar una lectura no lineal, sino hipertextual y simultánea de las entrevistas, para poder seleccionar fragmentos de texto vinculados, no línea por línea, ni párrafo por párrafo, sino por unidades de significado a través de la codificación de las categorías analíticas que hemos construido.

La visión de los coordinadores sobre el Programa NAC

Objetivos, territorialidad y función

Cuando indagamos sobre los orígenes de la actividad del NAC, en todos los casos entrevistadas y entrevistados confirmaron que fue con el Ministerio de Planificación con quien inicialmente coordinaron y establecieron un convenio para recibir el equipamiento junto con el mobiliario y así poner operativo el NAC. Luego recibieron la capacitación de parte de la Dirección Central del Programa y el contacto prosiguió a través del Centro Único de Atención Primaria (CUAP), donde los coordinadores podían comunicarse para realizar consultas o reclamos cuando la conexión de Internet fallaba, si algún dispositivo dejaba de funcionar y era necesario su reemplazo, requerir información por cursos, etcétera.

A su vez, respecto del perfil y la selección de coordinadores, pudimos conocer a partir de sus relatos que el programa privilegió la experiencia y el rol que el personal desarrollaba en el lugar antes del arribo del programa. En muchos casos, el NAC representó una continuidad y una profundización del trabajo que ya se venía realizando en el barrio, la comunidad o institución en donde se emplazó el NAC.

Los NAC se localizan dentro de las “instituciones huéspedes”, hecho que adquiere una enorme relevancia: además de constituir los dispositivos territoriales desde los que se desplegaba materialmente esta política pública, según pudimos advertir durante nuestra investigación, las características de la institución huésped y las actividades previas que desarrollaba, así como el nivel de imbricación que esta tenía con el territorio circundante, constituían factores trascendentes que condicionaron ciertos rasgos fundamentales de los núcleos y su grado de funcionamiento.

Para ilustrar lo antedicho, podemos observar que en los NAC emplazados en los ex centros clandestinos de detención, tortura y exterminio las razones que motivaron su instalación están subordinadas a la resignificación que se opera sobre estos espacios históricos del país, para reconvertirlos en centros destinados a la educación sobre la memoria y los derechos humanos.

Fotografía 1: Trazado gráfico dispuesto dentro del NAC Floresta

Fuente: Fotografía propia.

Tal como señala un entrevistado:

se repiensa desde la comunicación atravesada por los derechos humanos, se quiere abordar nuevas cosas, pero desde la dimensión de H.I.J.O.S. que siempre está presente […] La idea es que los jóvenes hagan talleres, pero atravesados por la memoria y los derechos humanos (entrevista a coordinador, julio de 2015).

La particular articulación entre los NAC y las instituciones que los albergan también es patente en aquellos núcleos emplazados dentro de los Centros Integradores Comunitarios (CIC), donde además de cumplir con los propósitos vinculados a la reducción de la brecha digital, se persigue explícitamente la configuración de espacios de integración e inclusión social:

Lo vemos como una posibilidad del barrio de generar un punto de cultura, de acceso a la cultura dentro de una zona desfavorable […] Nosotros acá también le dimos una dimensión muchísimo más grande, la realidad nos obligó a expandir muchísimo más de lo que era el Programa NAC original (entrevista a coordinador, julio de 2016).

Es decir, si bien son espacios para el acceso a las tecnologías, se busca simultánea –y fundamentalmente– promover lugares de apropiación y de pertenencia:

Por lo general se trabaja con poblaciones vulnerables socialmente, para que tengan acceso a todo lo que no tendrían de otra manera […] La UGC es un espacio ganado por la comunidad y donde la comunidad está totalmente incluida y se apropiaron del lugar; entonces al instaurarse el NAC es otra pata más de la UGC y bueno, no es el único taller, acá funcionan otras cosas, de deportes, de gramática, que no son espacios NAC (entrevista a asistente, noviembre de 2015).

Esto también lo observamos en el NAC que funciona en el Centro de Prevención Local de Adicciones: allí, el entrevistado relaciona los objetivos de la puesta en práctica del programa y las actividades que se realizan en él con la dimensión social y territorial que caracteriza al espacio donde funciona. En efecto, el horario de apertura de este NAC en particular es de lunes a viernes de 17 a 24 hs, lo cual fue planificado como estrategia para evitar el potencial consumo de drogas del público asistente, ya que “mantiene a los chicos entretenidos”. Estimamos este fragmento:

Desde la SEDRONAR, con el CePLA, se busca articular diversas actividades que tengan que ver con la inclusión social de los pibes, y una parte de esa inclusión es la digital […] De hecho, muchos chicos nos dijeron que esto les sirve porque están entretenidos en el NAC, haciendo algo, y entonces no les “pinta la vagancia”, que es como dicen ellos. Pienso que el vínculo que se generó entre el NAC y los pibes es un vínculo de confianza, de contención, incluso de amistad en algunos casos (entrevista a asistente, junio de 2015).

Otro caso que sirve de ejemplo a lo que señalamos es el NAC ubicado en el Hospital de Pediatría Garrahan. Aquí el NAC es percibido como un recurso que continuó desarrollando un proyecto previo destinado a mantener comunicados a los pacientes y mejorar las condiciones de su estadía. Por otro lado, dado que se buscaba poner a disposición de las familias información específica sobre temas de prevención y cuidados del paciente, se comenzó a desarrollar una web. La motivación principal en este NAC, más que a la alfabetización digital, apuntó a ofrecer un espacio cultural dentro de una institución de salud pública a través de los dispositivos entregados por el programa, colocando el énfasis en el estímulo del esparcimiento y en mantener conectados a los adolescentes que se encuentran internados en el hospital bajo tratamientos prolongados o que reciben tratamiento ambulatorio[1] con sus familiares y amistades. El personal que se encarga del NAC Parque Patricios es del propio hospital y no del Programa NAC. Si bien la entrevistada comenta que en un principio asistió gente del NAC y concurren a chequear el funcionamiento de los equipos y la infraestructura (al igual que los demás casos relevados), el trato y la mediación tecnológica con los destinatarios-pacientes lo hace el personal que trabaja en el hospital, en particular, médicos y enfermeros especializados en el área de adolescencia.

En suma, a través de esta categoría pudimos confirmar que los objetivos del Programa NAC se han ido adaptando y reconfigurando para atender las necesidades y condiciones particulares del contexto de cada institución huésped. Si bien todos tienen características comunes que responden a la política pública, en la práctica la institución huésped, los coordinadores y los destinatarios construyen y modulan especificidades vinculadas a sus propios contextos situados en donde funcionan los NAC. Esto establece variaciones en los objetivos, en la función y en el desarrollo mismo de los NAC.

Público y destinatarios

En el decurso de nuestra investigación, indagamos sobre la percepción de los coordinadores a propósito de la composición de la población que concurre al espacio en términos sociodemográficos, es decir: la edad del público asistente, su género, nivel socioeconómico, y si eran vecinos de la zona o si provenían de lugares más alejados. También consultamos por las actividades que desarrollan en el NAC y las estrategias que implementan los coordinadores para su difusión.

En cuanto a la composición etaria de los concurrentes, se observa cierta heterogeneidad. Según la mirada de los entrevistados, existen NAC que reciben preponderantemente adultos mayores (por ejemplo, el NAC de Gral. Las Heras, El Palomar, Recoleta), mientras que otros acogen a una mayor proporción de niños, adolescentes y jóvenes de hasta 25 años (como ocurre en los NAC de Parque Patricios, Barracas, Monte Chingolo, Villa Martelli, Córdoba Capital). En otros espacios, los entrevistados no percibieron que haya una preeminencia en cuanto a la edad del público asistente (Núñez, Dock Sud, Tandil, Areco).

En ciertos casos, los coordinadores manifestaron que depende del momento del año o la actividad que se esté llevando a cabo. En este sentido, las entrevistadas de un NAC ubicado en un ex centro clandestino de detención, tortura y exterminio explican que si es época de vacaciones escolares, es más frecuente que se acerquen usuarios más jóvenes, mientras que durante el año el perfil es de personas mayores “por la temática misma del lugar” (entrevista a coordinadora, junio de 2015). En dos de los núcleos relevados los entrevistados explicaron que los jóvenes y adultos por lo general asisten en el marco de otra actividad (por ejemplo, por el Plan FINES, por una actividad con cooperativas o talleres específicos con universidades, entre otras).

En lo que respecta al nivel socioeconómico de los usuarios, percibieron que pertenecían a las clases baja, media-baja y media. “Clase alta no, por más que sea Recoleta”, reconoció la entrevistada de dicho NAC (entrevista a coordinadora, junio de 2015). En 3 de los 18 espacios analizados, los coordinadores mencionaron que se acercaban con asiduidad al lugar algunas personas en situación de calle.

Si bien los coordinadores señalaron que en muchos casos concurren personas que “no tienen acceso”, refiriéndose con ello a que no poseen herramientas informáticas, también sucede que “no necesariamente viene una persona que no tiene una computadora en su casa porque vienen personas con sus notebooks o netbooks al NAC, las tienen [lo que pasa es que] no saben cómo usarla o tienen miedo” (entrevista a coordinador, junio de 2015).

En cuanto a la procedencia, la mayoría de los usuarios provienen de la misma localidad en la que se encuentra emplazado el NAC, aunque también en menor medida provienen de localidades y barrios aledaños. Al respecto, un entrevistado señala:

En sí, ya viene de una política a nivel nacional que los NAC estén dentro de un espacio, dentro de los barrios, que no esté dentro del casco céntrico de una comunidad porque justamente están pensados para poder tener una inclusión digital y al mismo tiempo social. Está pensada para los que menos posibilidades tienen de acceder a una computadora o a Internet (entrevista a coordinador, junio de 2015).

Para los entrevistados, no existe una prevalencia de hombres o de mujeres en cuanto a los asistentes, pero sí observan diferencias en cuanto a las preferencias al momento de elegir la actividad a realizar dentro del espacio. Esto se corrobora en la investigación cuantitativa llevada a cabo por el equipo de investigación (ver capítulo “¿Cerrando la brecha digital?”).

En cuanto a las actividades desarrolladas dentro de los NAC, recordemos que las mismas eran planificadas por la Dirección Nacional del programa, y los distintos espacios tenían, de acuerdo a lo que consta en los fundamentos del programa, la facultad de proponer otras actividades adicionales. Entre la variedad de actividades ofrecidas, las más difundidas que encontramos durante los relevamientos fueron: uso del microcine para realizar encuentros de cine-debate, uso de las consolas y videojuegos, cursos de alfabetización digital, curso del paquete Office, de programación, oficios digitales, talleres de fotografía, de animación, uso de las computadoras para buscar información, gestionar turnos y realizar trámites. Además se realizaban en el mismo espacio actividades que no estaban propiamente vinculadas al uso de las tecnologías, pero que los coordinadores entendían que servían al propósito más amplio de generar un lugar de encuentro e inclusión social: talleres literarios, de memoria, ajedrez, pintura, tejido, jardinería, peluquería, herrería, actividades en coordinación con otros programas nacionales (como Plan FINES, PROGRESAR), ONG y cooperativas.

Para la promoción del espacio, la estrategia más habitual que señalan los entrevistados es el “boca en boca”, luego los volantes, la pegatina de afiches, la publicación de las actividades desarrolladas por el NAC a través de la red social Facebook y en algunos casos, Twitter. Dichas acciones se complementan con la información compartida a través de la plataforma oficial de la Red NAC que maneja la administración central. Dependiendo de la institución huésped en donde se encuentre emplazado, si la misma cuenta con un sitio web propio o una página de Facebook, también en ellos se suelen promocionar las actividades del NAC al que está vinculado (por ejemplo, el sitio web de la Casa del Bicentenario o del municipio de Morón). Desde el ministerio se enviaba además folletería y la publicación NAC Conectados, la revista, que los encargados se ocupaban de dejar a disposición de los transeúntes en el NAC, la municipalidad, kioscos, almacenes, escuelas, espacios culturales, entre otros.

En los casos que se registraron acciones compartidas con instituciones educativas, también se articularon acciones conjuntas orientadas a la difusión: “los cursos que compartimos con la universidad también los difunde la universidad” (entrevista a coordinador, octubre de 2015). Este mismo entrevistado comenta que “vemos, tratamos de buscar esos rincones donde nos es accesible y a su vez sabemos que se va a leer o que se va a escuchar, que va a llegar de alguna manera”, refiriéndose a los vínculos que se establecieron en su momento con medios locales para hacer eco de su gestión.

La difusión a través de la radio local, sea a través de programas radiales que prestan el espacio o mediante su propio programa NAC Conectados, la radio también fue una estrategia señalada en varias oportunidades –en 5 de los núcleos relevados–. Por último, cabe señalar que en un caso particular, un entrevistado mencionó que “nosotros salimos por los barrios, aparte de la militancia se deja folletería de lo que es el NAC. Y después también telefónicamente” (entrevista a coordinador, julio de 2015), dando cuenta de, al menos en ese caso puntual, estrategias de difusión que iban de la mano de acciones desplegadas desde la militancia partidaria.

Infraestructura y articulación macro

En todos los casos, la instalación y equipamiento de los NAC[2] dependió del Ministerio de Planificación Federal, Inversión Pública y Servicios, que sería disuelto con el cambio de gobierno el 10 de diciembre de 2015. Luego de su instalación, la gestión del NAC se mudaba al Ministerio de Cultura de Nación (en el caso de los NAC de CABA) o se cedía al municipio en el que se encontraba emplazado (en el caso de los restantes NAC). Este traslado también incluía el de los sueldos del personal que se desempeñaba en el NAC y el pago de los servicios (agua, luz, Internet, etcétera). Dos de los núcleos abordados –uno del GBA, otro de provincia de Buenos Aires– constituyen la excepción, en tanto el pago de los servicios y de los sueldos del personal dependía enteramente de la institución huésped en la que se encontraban instalados.

En lo que respecta al mantenimiento de los equipos, detectamos diferencias según el NAC y el momento de realización de la entrevista. En líneas generales, encontramos que dependiendo del costo y urgencia de lo que hubiera que reparar o reemplazar, se enviaba el reporte para que lo solucionara la Dirección Nacional del programa, o bien se hacía cargo el municipio. La primera opción implicaba un proceso burocrático que demandaba un tiempo considerable para su resolución.

Para la conexión de Internet, quienes gestionaban el NAC recurrían a la contratación de un proveedor privado, fuera Arnet, Telecentro, Speedy, TeleRed, RSO Net. La capacidad de la red oscilaba entre 3 y 20 megas. En un único caso encontramos que el servicio de Internet era brindado en forma combinada por ARSAT y un proveedor privado. Las entrevistadas del lugar aclaran que esto se hace porque no alcanza la capacidad de la conexión utilizando solo la empresa estatal y que “la idea original no era esa” (entrevista a coordinadora, junio de 2015). Todos los NAC analizados cuentan con una zona de uso libre de wifi (el Punto de Acceso Digital –PAD–), proyectada en los fundamentos del programa.

Fotografía 2: Sala de informática del NAC Las Heras

Fuente: Fotografía propia.

De igual modo, siguiendo los lineamientos originales de esta política, los equipos disponibles en los espacios pueden utilizarse tanto con software privativo como con software libre, ya que todas las computadoras y netbooks poseen sistema de doble booteo. No obstante, en pocos NAC se menciona el uso de software libre por parte de los usuarios. Entre los núcleos en los que sí relevamos el empleo de este tipo de software, podemos señalar un caso en el que se brindaba un curso de programación en articulación con los alumnos del colegio industrial de la zona y que utilizaba Linux, lo cual refleja una intención deliberada de parte de la coordinación de dicho NAC para llevar a la práctica los lineamientos prescritos en los fundamentos del programa. En línea con lo anterior, el entrevistado de otro NAC menciona que “la idea es que todo el software que usemos sea libre y gratuito. Que no tengamos que pagar una licencia de $20 000 por poder usar un programa” (entrevista a coordinador, junio de 2015).

Sin embargo, otras voces relevadas complejizan el panorama, al considerar que

si bien a todos nos encanta el software libre, la realidad laboral es muy distinta, vos si vas a buscar laburo y decís “yo uso software libre, pero no manejo el Excel”, “no, mirá, yo necesito que vos manejes el Excel porque yo tengo Excel, no tengo Linux” (entrevista a coordinador, julio de 2016).

En el cuarto y último NAC en el que encontramos referencia al software libre, las entrevistadas dejaron entrever que, de alguna manera, si bien entendían que el programa promovía desde sus objetivos fomentar el uso de este tipo de software, desde ese NAC se apuntaba a lo contrario:

Ahora con este cambio de concesión del NAC por ahí tenemos un poco más de libertad en cuanto a los programas. O sea, el NAC apunta a que las computadoras tengan instalado un software libre y el software común de Windows, y apunta a que se use más lo que es el software libre, programas de diseño… (entrevista a coordinadora 1, junio de 2015).

Pueden usar tanto Windows como Linux, el Huayra, pero por eso estamos tratando de orientar un poco a los programas más comunes (entrevista a coordinadora 2, junio de 2015).

Claro, porque la demanda es Photoshop, Ilustrator, todo lo que sea paquete Adobe, que a nosotros nos cuesta un poco instalarlo en las compus porque está más apuntado al manejo del software libre. El año pasado tuvimos un taller de edición de fotografía, pero que laburaban con software libre (entrevista a coordinadora 1, junio de 2015).

A nivel macro, en nuestro relevamiento observamos que existe una articulación entre los NAC de todo el territorio nacional que se plantea por iniciativa de la coordinación central del programa. Esta se expresa en el establecimiento de una “red de comunicación” que permite el contacto a través de la plataforma NAC, por correo electrónico, redes sociales, teléfono o videoconferencia, y a través de la celebración de foros anuales que reúnen a los coordinadores de los diferentes NAC para intercambiar experiencias y como instancia de capacitación.

En los casos en los que un NAC particular establecía un contacto más activo con otro NAC específico, se trataba de iniciativas nacidas de los propios coordinadores. A propósito de este aspecto, encontramos que casi todos los entrevistados señalaron como algo muy positivo la posibilidad de establecer vínculos con otros NAC y conocer sus experiencias. Sin embargo, hubo posiciones divergentes respecto del rol que debía desempeñar la coordinación central del programa para promover nexos puntuales entre NAC: mientras que para algunos debía desempeñar un rol mucho más activo, otros remarcaron que “la red es muy vertical”, dando a entender que la presencia de la Dirección Nacional era notable (entrevista a coordinadora, septiembre de 2016).

En cuanto a la articulación con otras instituciones, constatamos que el programa prevé y mantiene vínculos con otras organizaciones de variada índole: las instituciones educativas de nivel básico, medio y superior, así como las cooperativas, son una constante. También se identificaron en muchos casos vínculos con dependencias municipales y nacionales (AFIP, ANSES, PAMI, SEDRONAR, CONAE, CONABIP, INTA, etcétera), y en una proporción menor, con otras organizaciones, tales como sindicatos, grupos de vecinos, clubes, centros de jubilados e, incluso, la iglesia barrial.

El objeto de la relación consiste básicamente en el aprovechamiento del espacio y uso de los equipos y la conectividad por parte de las distintas organizaciones. Un ejemplo muy difundido de esto es el uso del microcine para proyectar cortometrajes alusivos en determinadas fechas patrias para jóvenes en edad escolar, o bien en el caso de las Organizaciones de la Sociedad Civil, donde se prestaba el espacio para realizar reuniones y talleres de temáticas diversas. En este último caso, los coordinadores que dieron cuenta de estos usos destacaron que no solamente era importante brindar la posibilidad de utilizar las instalaciones físicas, sino también como forma de promover el uso del espacio como un ámbito de contención más amplio. Esto último fue principalmente destacado en aquellos NAC en los que se desarrollaban talleres contra la violencia de género o consumos problemáticos.

En el caso de las cooperativas, se detectó en varias oportunidades la presencia de cooperativas nucleadas en torno al Plan Argentina Trabaja del Ministerio de Desarrollo Social y otras por fuera de dicho programa, cuyos miembros trabajaban en el NAC (como personal de mantenimiento o de construcción, principalmente). En otras ocasiones, los cooperativistas utilizaban el espacio y los recursos del NAC para llevar adelante sus actividades.

Con respecto a las instituciones de educación superior, fue común encontrar la celebración de convenios a partir de los cuales se realizaban cursos certificados por distintas universidades, como por ejemplo la Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires en vínculo con el NAC Tandil; la Universidad Nacional de La Matanza con el NAC de Marcos Paz, Tres de Febrero, Gral. Rodríguez, Floresta, Barracas; la Universidad Nacional de Lanús y el NAC Monte Chingolo; la Universidad Nacional de Lomas de Zamora y el NAC Gral. Las Heras; la Universidad Nacional de Tres de Febrero con el NAC Tres de Febrero; la Universidad Nacional de La Plata y el NAC Morón; el Centro Universitario de Areco con el NAC Areco. Las mismas brindaban talleres variados con certificación oficial, desde informática y oficios digitales hasta comunicación, periodismo gráfico, fotografía digital, efectos visuales y ajedrez, a través de voluntariados, muchas veces vinculados al Plan PROGRESAR.

Por último, es interesante destacar que en ningún caso de los analizados se encontraron vínculos con instituciones privadas. En efecto, tal como comentó una de las coordinadoras, “todas las actividades que se aceptan para realizar son sin fines de lucro, esa es la condición” (entrevista a coordinadora, septiembre de 2016).

Inclusión digital

En general, los coordinadores entrevistados no hicieron explícita la noción de inclusión digital. Sin embargo, considerando las entrevistas en su totalidad, sí aparecieron indicios que permiten delinear cierta caracterización e imaginario del concepto.

Por un lado, en algunas entrevistas la inclusión digital se plantea como la posibilidad de acceder materialmente a los equipos y a la conectividad, lo cual habilitaría la inserción de todas las personas en el “mundo tecnologizado”:

Uno se da cuenta que el acceso a Internet, o venir a jugar, lo tienen acá y capaz que los miércoles lo tenemos destinado a las escuelas y los chicos vienen igual, lo usan permanentemente, el wifi y las computadoras. Cuando ya tenés diez, quince chicos que vienen siempre, entonces decís, bueno, realmente lo aprovechan y lo necesitan […] A la tarde vienen chicos que tienen un nivel medio-bajo que necesitan de un lugar y vienen a disfrutar de una computadora que por ahí no tienen en la casa (entrevista a coordinadora, julio de 2016).

Otra arista desplegada en los relatos refiere a la dificultad o imposibilidad de los usuarios de acceder a los equipos y, consecuentemente, su exclusión digital, entendiéndola en términos de lejanía geográfica de los centros urbanizados y también vinculada a cuestiones de tipo económico-social del propio territorio. A su vez, en varios núcleos se menciona como algo sumamente relevante la gratuidad del uso de los dispositivos así como la idea de desvincular a la tecnología del mercado.

Fotografía 3: NAC Floresta

Fuente: Fotografía propia.

Fotografía 4: NAC El Palomar

Fuente: Fotografía propia.

También aparece en los entrevistados la idea de que la exclusión digital tiene que ver con una cuestión etaria, representación que evidenciaron a través del uso de expresiones como “nativos informáticos” o “nativos digitales” para referirse a los más jóvenes, acompañando la idea de que existe una “brecha digital generacional” que se está intentando paliar a través de la instrumentación de políticas públicas. De tal forma, en algunos casos, dan por sentado que las nuevas generaciones ya se encuentran “incluidas” en el mundo digital, sin problematizar aspectos como qué tipo de inclusión se genera o qué rol asume el usuario en relación con las diversas herramientas tecnológicas –si, por ejemplo, se posiciona como consumidor o productor de contenidos–.También, las valoraciones sobre la inclusión digital fueron asociadas fuertemente a la posibilidad de inserción laboral. De acuerdo a los distintos relatos, existiría una relación entre la salida laboral y la capacitación ofrecida por los NAC, tal como reflejan los siguientes fragmentos:

El NAC tiene como principal objetivo reducir la brecha digital. Y creo que se cumple. Hay mucha gente que se empezó a meter más en el tema, a capacitarse en cosas relacionadas con la informática. Hoy en día es súper importante, fundamental, vas a buscar un trabajo y te piden un mail, y lo tenés que tener (entrevista a coordinadora, octubre de 2015).

La idea es darles un curso de hardware de PC, por eso nos trajeron esa computadora que es media viejita para que puedan abrir, ¿viste?, que estos chicos, cuando empiezan a tener un curso de oficio pasan a cobrar $1250, se les suma al PROGRESAR si están haciendo el FINES. Como tenemos FINES acá tratamos de engancharlos por ahí también. Tratamos de articular, como para traer a los pibes para esos lados, mantenerles la agenda ocupada y que hagan cosas para ellos mismos (entrevista a coordinador, junio de 2015).

Esta es una zona donde los chicos no tienen como horizonte la posibilidad de un estudio tecnológico, entonces ese es uno de los motivos, facilitarles eso en cuanto a la formación para una salida laboral y que a partir de ahí puedan empezar a capacitarse […] Tenemos que ir tratando que esa gente pueda tener acceso a posibilidades de capacitación. Hay tipos que son peones desde hace diez años y si no les enseñan, no van a mejorar. Entonces que puedan ir mejorando a través de la capacitación, pero sobre todo en lo tecnológico, incorporando estas lógicas, lo que es el laburo hoy, que es lo que más valor agregado genera (entrevista a coordinador, julio de 2016).

Incluso, en uno de los núcleos se hizo mención a la idea del NAC como fuente de trabajo para las mismas personas que coordinaban el espacio y quienes trabajaban en la institución huésped.

Por otra parte, resulta sumamente relevante el hecho de que en el imaginario de los coordinadores se establece una relación muy estrecha entre la inclusión digital y la inclusión social, llegando incluso a superponer ambos conceptos: “pienso que es un espacio que viene a potenciar otras cuestiones además de lo digital, es una inclusión y un acceso que permite ampliar las otras inclusiones” (entrevista a coordinador, junio de 2015), “justamente están pensados para poder tener una inclusión digital y al mismo tiempo social” (entrevista a coordinador, junio de 2015). De forma similar, una coordinadora explica que más allá de la inclusión digital, la finalidad de los centros es permitir el surgimiento de actividades de tipo colectivo: “si tenemos que pensar alguna actividad, la vamos a pensar en función del intercambio, del encuentro, desde lo colectivo, desde el hacer cosas grupales, generar algo en conjunto” (entrevista a coordinadora, junio de 2015).

A su vez, advertimos que las actividades y el tiempo dispensado en el sitio iban forjando un vínculo entre el NAC y los destinatarios. De acuerdo a la percepción de los entrevistados, esta relación fue descrita en todos los casos en términos positivos: “se generaba un lugar de encuentro, participativo […] interactúan entre los propios usuarios, encuentran también un lugar de inclusión social” (entrevista a coordinadora, junio de 2015), “yo siento un cariño de la gente al espacio […] Genera algo así, sí, un club podríamos decir” (entrevista a coordinadora, julio de 2016), “el NAC funciona como un punto de encuentro […] la gente se acerca, se hablan entre ellos, se hacen vínculos” (entrevista a coordinadora, junio de 2015), “[se genera un vínculo] de pertenencia total, además porque es un espacio vecinal también […] siempre lo tuvieron como referencia, pero ahora que hay más actividad es más habitual” (entrevista a coordinadora, junio de 2015).

Algunos de los entrevistados hicieron mención, además, de ciertas estrategias desplegadas por los mismos coordinadores que venían a fomentar dicho vínculo, por ejemplo, la entrega al momento de la inscripción del “carnet del NAC”, unas tarjetas numeradas que alimentaban la idea de pertenencia: “Nosotros los inscribimos porque entendemos que el tema de la pertenencia es también la política de inclusión, a algunas personas les encanta pertenecer al NAC y tener un carnet identificatorio los llena de alegría” (entrevista a coordinador, octubre de 2015).

Para ir cerrando este apartado, destacamos la caracterización que un asistente ha hecho acerca de la inclusión y brecha digital, donde plantea una reflexión más compleja al señalar en su relato la noción de apropiación de tecnologías. Este ha sido el único caso en el que ha emergido esta categoría:

Para nosotros incluir digitalmente es acercarle a la población las herramientas y dispositivos tecnológicos que no tienen para que aprendan a usarlos y se apropien de ellos. Incluir digitalmente tiene que ver con achicar la brecha digital… Sería la brecha entre los que tienen y los que no tienen acceso a la tecnología, pero además se relaciona con el saber usar esa tecnología. Y no solo con tener el acceso y saber usarla, sino además con otra dimensión más compleja que tiene que ver con la apropiación de esa tecnología […] Obviamente que si no tenés el acceso primero, no tenés lo otro. Pero por eso desde el NAC brindamos libre acceso a la tecnología, llevamos a cabo capacitaciones y actividades de formación, y buscamos que los pibes puedan apropiarse de esa tecnología, o sea, puedan usarla como una herramienta para construir contenidos, para crear y transmitir conocimientos, cultura, lo que ellos quieran (entrevista a asistente, junio de 2015).

El futuro del Programa NAC según los coordinadores

Retomamos en este punto la categoría en la que indagamos acerca de las expectativas de los coordinadores sobre el futuro del Programa NAC.

Por un lado, vemos que en las entrevistas relevadas durante la primera etapa del trabajo de campo (marzo a noviembre de 2015), las expectativas y los balances realizados por los coordinadores acerca de su experiencia con el Programa NAC son positivos. Si bien durante 2015 encontramos varios NAC en proceso de refacción y reacondicionamiento, la mayoría de los coordinadores entrevistados antes del traspaso de gobierno manifiestan estar satisfechos con el programa. Consideraron que los objetivos para los cuales fue iniciado el NAC se han ido cumpliendo y muestran entusiasmo para continuar desarrollándolo en su institución huésped. Esta percepción positiva la percibimos incluso en los casos en los que al momento del relevamiento aún no habían recibido el equipamiento o el NAC en cuestión no contaba con computadoras ni con conexión a Internet o directamente el lugar estaba en obra. Un ejemplo:

Hasta ahora fue medio desprolijo, ¿viste?, fue medio… O sea, había alguna actividad, venían quince pibes, y obviamente no les puedo cerrar la puerta y decirles “no chicos, no hay Internet”, les abro y vemos qué inventamos. Hasta ahora fue medio así, pero yo sé que ahora cuando estén las máquinas disponibles, yo creo que vamos a andar de diez (entrevista a coordinador, junio de 2015).

Mientras que, por otro lado, en las entrevistas realizadas durante el último tramo del relevamiento (noviembre de 2015 a agosto de 2016), las expectativas sobre el futuro del Programa NAC comienzan a mostrar cierta incertidumbre.

Algunos indicios aparecen en el relato de una asistente a quien entrevistamos en noviembre de 2015:

sabemos que esto abrió recién, lo instalaron a fin de año, en un momento bastante difícil políticamente, pero bueno, la idea es que siga, pero bueno, nosotros arrancamos en noviembre y es un momento en el cual cambia el signo político y bueno… [deja inconclusa la frase].

El proceso hacia la transformación del Programa NAC se evidencia en una entrevista realizada en julio de 2016, en la que el coordinador nos cuenta:

Hoy en día estamos dando más cursos de la municipalidad que del ministerio, porque el ministerio todavía está definiendo los cursos que nos va a mandar. El año pasado nos mandó más o menos seis, siete cursos… Y este año, bueno, todavía están viendo qué curso van a dar y cuándo lo mandan, creemos que a mitad de año […] Es que con el cambio de gobierno, como están en pleno cambio, todavía no tenían definidos los cursos que iban a seguir.

De manera similar, el impasse se refleja al indagar con un entrevistado sobre si percibía alguna modificación en el programa durante el último tiempo, y señala que: “hay menos contacto, antes había un ida y vuelta mayor, mandaban más informes, ofertas de curso. El año pasado nos mandaron ofertas del curso, este año no. Yo entiendo que lo van definiendo sobre la marcha” (entrevista a coordinador, julio de 2016).

Conclusiones

En este capítulo hemos identificado los contextos sociales y culturales donde se implementa el Programa NAC desde la mirada de sus coordinadores. Describimos las características de los NAC, los actores sociales involucrados, la relación con las instituciones huéspedes y el público destinatario, las actividades ofrecidas, los vínculos entre los NAC y su infraestructura tecnológica. También ahondamos acerca de la percepción que los coordinadores construyen sobre la inclusión digital.

Hemos registrado que gran parte de los NAC que conocimos se encontraban en proceso de refacción y acondicionamiento de la infraestructura tecnológica. Asimismo, observamos que para su desenvolvimiento, intervienen múltiples actores (docentes de los cursos, técnicos, personal del municipio, de organizaciones o escuelas con las cuales se realizan actividades conjuntas, etcétera).

Confirmamos que los NAC han sido instalados en espacios comunitarios denominados “instituciones huéspedes”, como municipios, CIC, centros culturales, universidades, organizaciones sociales y de la sociedad civil, edificios históricos, centros de memoria, espacios de encuentro vecinal, entre otros. En muchos casos, el NAC representó una continuidad y una profundización del trabajo que ya se venía realizando en el barrio, en la comunidad o institución en donde se emplazó. Las instituciones huéspedes han constituido en el Programa NAC los dispositivos territoriales para el cumplimiento de sus objetivos en materia de reducción de brecha digital, pero, sobre todo, han generado espacios de pertenencia, de entretenimiento, socialización y encuentro comunitario. Si bien todos los NAC tienen características comunes que responden a la política pública, la institución huésped, los coordinadores y los destinatarios construyen y modifican sus fines al vincularlos al propio contexto en donde funcionan los NAC.

En relación a la variedad de actividades ofrecidas, los coordinadores indicaron que las más difundidas eran: uso del microcine para realizar encuentros de cine-debate, uso de las consolas y videojuegos, cursos de alfabetización digital, curso del paquete Office, de programación, oficios digitales, talleres de fotografía, de animación, uso de las computadoras para buscar información, gestionar turnos y realizar trámites. Además, nos informaron que se realizaban en el mismo espacio actividades que no estaban propiamente vinculadas al uso de las tecnologías, pero que, entendían, servían al propósito más amplio de generar un lugar de encuentro e inclusión social.

En cuanto a la articulación con otras instituciones, constatamos que el programa ha generado vínculos para potenciar el aprovechamiento del espacio, el uso de los equipos y la conectividad con otras organizaciones, como instituciones educativas, cooperativas, dependencias municipales y nacionales, y en menor proporción, con sindicatos, grupos de vecinos, clubes, centros de jubilados o la iglesia barrial. Con respecto a las instituciones de educación superior, fue común encontrar la celebración de convenios a partir de los cuales se realizaban cursos certificados por distintas universidades. En ningún caso se han encontrado vínculos con instituciones privadas.

No obstante los beneficios de la sinergia, vislumbramos que esta convergencia también puede ser uno de los motivos que generan confusión en cuanto al reconocimiento del Programa NAC como programa independiente. En varios casos el NAC parece funcionar como una institución “comodín” de funciones múltiples. En efecto, muchos usuarios del espacio desconocían que el NAC es parte de una política pública nacional, a pesar de asistir al sitio y de la señalización presente en el área.

A su vez, observamos la existencia de una articulación entre los NAC de todo el país planteada por iniciativa de la coordinación central del programa, y expresada en el establecimiento de una “red de comunicación” que permitía el contacto a través de la plataforma NAC, por correo electrónico, redes sociales, teléfono o videoconferencia, y a través de foros anuales que reunían a los coordinadores de los diferentes NAC para intercambiar experiencias y como instancia de capacitación.

Respecto a la percepción de los coordinadores sobre la inclusión digital, la misma se liga fuertemente con el objetivo de inclusión social, y por esta razón siempre se piensa la forma de incluir digitalmente a los grupos sociales que padecen otro tipo de exclusiones. Esto se correlaciona con el objetivo especificado en los fundamentos del programa de “ofrecer a todos los habitantes y en igualdad de condiciones” acceso a los equipos y la conectividad. Sin embargo, aunque las entrevistas muestran que el programa realiza acciones tendientes a la inclusión digital de los asistentes, no realiza –ni parece tener entre sus planes realizar– acciones en pos de explicar qué significa el término/concepto inclusión digital, para lograr una apropiación del mismo.

El objetivo general del programa estaría cumpliéndose, pero también, y sin desvalorizar lo que se ha hecho hasta ahora, identificamos que ha relegado la promoción de una apropiación tecnológica más integral donde los concurrentes se conviertan en partícipes y coautores de su experiencia en los NAC, en lugar de solo usuarios de cursos, talleres o actividades recreativas. A esto se suma que la mayor parte de los coordinadores, como vimos, optan por el uso de software privativo, lo cual pone en discusión el carácter soberano de la tecnología implementada en la propia gestión de la política pública y en los conocimientos adquiridos en el proceso de aprendizaje de los sujetos. Cabe preguntarse entonces: ¿acceder y usar las tecnologías digitales implica inclusión digital? Creemos que ello conforma un aspecto importante, pero que no garantiza una articulación entre la alfabetización digital en todas las edades, géneros, sectores sociales, etcétera, con el desarrollo de los derechos ciudadanos y la apropiación crítica de la tecnología en función de pasar de ser solo usuarios a ser coconstructores de la misma.

A su vez, el hecho de que se instalaran en dependencias municipales como los CIC u organizaciones comunitarias que ya contaban con numerosas actividades previas a la instalación del NAC produjo un desdibujamiento del objetivo de inclusión digital, aunque al mismo tiempo aportó a la participación de los usuarios, debido al reconocimiento territorial que las instituciones ya tenían, como mostramos en este capítulo.

Por último, a partir de las expectativas de los coordinadores acerca del futuro del Programa NAC, rastreamos los primeros efectos que ha tenido el cambio de gobierno sobre el mismo. Una vez que el programa se desplazó a la órbita del nuevo Ministerio de Modernización, detectamos un viraje desde posturas entusiastas y optimistas hacia apreciaciones difusas y expectativas inciertas. Actualmente, el Programa NAC desapareció como tal, y mudó su denominación a Punto Digital, con una estructura y finalidad diferentes. Todo indica que el Punto Digital está dirigido a fortalecer la gestión del gobierno local y no a la inclusión digital que proponía el NAC. De manera que los objetivos iniciales del programa no se profundizaron ni ampliaron.


  1. Pacientes adolescentes con enfermedades oncológicas, inmunodeprimidos, neurológicas, HIV, infectológicas, oxígeno-dependientes, embarazadas internadas en neonatología.
  2. El equipamiento consistía en computadoras completas con teclado, webcam, mouse, parlantes, auriculares, netbooks, proyector, pantalla, televisor plasma o LCD, películas, impresoras, algunas de ellas con scanner, equipos de entretenimiento como Wii, xBox o PlayStation con videojuegos y joystick, antenas de wifi, en algunos casos micrófono inalámbrico y anteojos para ver en 3D, mobiliario, matafuegos, folletería, cartelería. También proveía la Plataforma Click, sus contenidos y las capacitaciones al personal. Además, en el NAC Gral. Rodríguez se menciona una unidad de “NAC Móvil”, que el coordinador solicitó específicamente, y que permite movilizarse a lugares que poseyeran Internet para difundir qué es un NAC y las posibilidades que habilita.


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