La experiencia llegó a su fin. Por lo menos la etapa de la caminata fotográfica por la U-Bahn, la selección de las imágenes y su edición para presentar este libro.
Recuerdo cuando viajaba con cámaras analógicas y 3 o 4 rollos de películas que debían durar hasta el final de la travesía. Las tomas se cuidaban y calculaban. Cada instante durante un viaje podía vivirse de forma especial, sin embargo siempre había 144 momentos que se destacaban por encima del resto… 144 si llevaba 4 rollos para tomar 36 de cada uno. En el caso de llevar rollos de 24 fotografías los momentos destacados eran algunos menos. ¿Cómo definir que el momento vivido sería superado por alguno aún no vivido? En este sentido las cámaras fotográficas digitales con memorias de gran almacenamiento de información nos descansan de aquella especulación y riesgo. En cualquier viaje con cámara digital se puede provocar una imagen a cada instante y acumularlas junto a otras. Fue así que al regresar tuve que analizar 1680 fotografías de la U-Bahn para ir realizando una serie de selecciones hasta completar la colección que presento en Subterráneas de Berlín.
Algunas disponibilidades de las nuevas tecnologías permiten potenciar las vocaciones personales y el bienestar colectivo. Pero también es necesario procurar que los artefactos y sus usos no atrofien las capacidades humanas para percibir y entender la realidad, ni distorsionen el vínculo directo y amoroso entre las personas.







