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Introducción

En este libro se conceptualiza a la dimensión temporal como un factor significativo para la comprensión de los procesos sociales. Se abordan distintos problemas en relación al análisis de los efectos del paso del tiempo en los fenómenos sociales, y algunos de los desafíos metodológicos, epistemológicos, y de diálogo de las ciencias sociales con otras disciplinas científicas que pueden enriquecer esta tarea.

Los cientistas sociales en sus prácticas académicas y profesionales en general se focalizaron en el estudio de las sociedades contemporáneas a partir del análisis de datos transversales. Hoy se observa un renovado interés sobre el análisis empírico de los procesos de cambio y en los análisis panel o longitudinales de datos (Singer & Willet, 2003, 14), y el desarrollo de programas de investigación longitudinales de gran envergadura en Europa y Estados Unidos[1].

Los enfoques teóricos que incluyen el cambio fueron también complementados con nuevas metodologías y desarrollo de campos novedosos en distintas áreas de investigación social. 

En el capítulo 1 se examinan algunos abordajes de la teoría social del siglo XX, que en general fueron poco permeables a la incorporación de la dimensión del cambio (Adam, 1990). Luego, a partir de los enfoques afines a la estructuración social (Giddens, 1974, 1976, 1979, 1989), se conceptualiza que en toda configuración social es la reproducción en el tiempo lo que define sus características y evolución, y así, estilizadamente, el concepto del tiempo vuelve a tomar una dimensión relevante en este tipo de teorías (Giddens, 1989).  En general, para la aplicación de estas metodologías de análisis del cambio es necesario incorporar interpretaciones teóricas sobre el tiempo en la investigación social.

Las metodologías para el estudio del cambio vuelven a plantear una necesaria revisión de los supuestos teóricos, epistemológicos y metodológicos involucrados en estos abordajes. Muchos de estos supuestos han sido problematizados en otras disciplinas, como la física y la química (Prigogine, 1993; Prigogine et al., 1984). En el aspecto epistemológico y metodológico el problema del tiempo implica analizar factores como la irreversibilidad, el azar, la probabilidad de los eventos, el concepto de causa (la causa es anterior al efecto e implica un ordenamiento temporal), las transiciones de un estado a otro, y la obsolescencia de los indicadores (Oliva, 2008).

Existe una asimetría entre el pasado (que aparece en el presente como azar cristalizado) y el futuro (con sus escenarios abiertos, inciertos, y sujetos a fluctuaciones aleatorias). El problema de la asimetría pasado – futuro habitualmente tratado en ciencias físicas y naturales (Prigogine, 1992; Prigogine, 1993; Prigogine & Stengers, 1992), tiene consecuencias sobre la investigación social. Estos temas pueden ser relacionados con el análisis de los cambios en la estratificación social, como se verá en el análisis de los datos longitudinales.

Se identifican cuatro desafíos metodológicos y epistemológicos del análisis del tiempo: 1) la presencia de efectos irreversibles — procesos que ocurren en una dirección en el tiempo, como el envejecimiento de los organismos biológicos, y rompen la simetría entre el antes y el después (Prigogine, 1993)–; 2) la obsolescencia de indicadores que operacionalizan conceptos, indicando que la relación entre el concepto y el indicador no puede ser constante con el paso del tiempo en las ciencias sociales, y en la historia en general (Oliva, 2014); 3) la posibilidad de elaborar pronósticos, y las limitaciones de las proyecciones a futuro de la evolución de variables y de escenarios sociales; 4) y la distinción entre causa y efecto, considerando un ordenamiento temporal, donde la causa o variable independiente, es anterior al efecto o variable dependiente, respectivamente.

Estos desafíos seguramente no son los únicos, ni se trata de una descripción exhaustiva. Ellos se proponen a modo de ejemplo, y se intenta vincularlos con la aplicación y los fundamentos teóricos de las metodologías de investigación.

La investigación empírica y las metodologías para el análisis del cambio en las ciencias sociales se abordan en el capítulo 2. Se muestra como los desafíos planteados pueden aplicarse a un estudio de caso concreto utilizando metodologías longitudinales sobre la evolución de la pobreza por ingresos en el área de Tres de Febrero entre 2000 y 2005[2] 

Se explicita la metodología de la definición de la pobreza por ingresos, y distintos aspectos del tratamiento del ingreso (imputación, deflación). Se estima la población bajo la línea de pobreza, utilizando las metodologías habituales de los organismos oficiales de estadística en Argentina. Se analiza la evolución y transiciones — cambios de estado,  estabilidades individuales y estructurales (Maletta, 2012) — de las situaciones de pobreza en el área bajo estudio. Se exponen las técnicas de matcheo[3] e imputación utilizadas, y también se agrupan las trayectorias y se analizan de acuerdo a las condiciones finales del panel en cuanto a educación. Luego se aplican modelos lineales mixtos para el análisis de la evolución del ingreso individual deflacionado en el período, ajustando trayectorias lineales para cada individuo (para luego analizar las pendientes y las constantes, sus desvíos y variabilidad).  En general la indagación se orienta al estudio de la estratificación social, utilizando metodologías para el análisis longitudinal de variables categóricas, y métodos multinivel para el ajuste a datos de ingresos individuales (Singer & Willet, 2003). Se indagan algunas hipótesis sobre cómo operan los mecanismos de exclusión en el mercado de trabajo, se obtienen algunas consecuencias en relación a las políticas públicas al respecto, y se relacionan las conclusiones con diversos estudios de la pobreza en Argentina y en el área del Gran Buenos Aires para esos años.

Se espera que el análisis y la exposición de problemas y dificultades prácticas sea de utilidad para otros investigadores que encuentren o aborden problemas similares.

La información resulta de particular relevancia por haberse captado en un período de crisis en Argentina, que produjo cambios relevantes en la historia y la organización política del país, con un fuerte impacto en el empleo en general, y en el sector formal de la economía y el empleo (Salvia & Vera, 2011). Los datos reflejan un periodo de fuerte conflictividad social, y caída de proporciones importantes de la población en la pobreza entre los años 2000 y 2002, y una recuperación entre el 2002 y 2005 que retrotraen a las variables estudiadas a la situación del año 2000, sin mejorar significativamente la situación respecto de ese año inicial.

El análisis de la estratificación social y distintos indicadores observables de este concepto, como la pobreza y el ingreso, se enriquecen cuando son analizados desde una perspectiva de cambio.

Finalmente se exponen una serie de conclusiones, en las que se evalúa la utilidad del análisis de información longitudinal sobre la evolución de las condiciones de vida a fin de orientar distintos tipos de políticas públicas e intervención social.


  1. Entre ellos el British Household Panel Survey, el European Community Household Panel, el Cross National Equivalent File, y el Panel Study of Income Dynamics (ISR).
  2. Se analizan datos en un estudio longitudinal realizado en el marco de la programación científica de la Universidad Nacional de Tres de Febrero (UNTREF).
  3. Identificar a los mismos individuos a lo largo de las distintas ondas (matcheo o emparejamiento).


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