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4 El desarrollo global de la industria petrolera[1]

De modo an谩logo a la investigaci贸n sobre la rama automotriz presentada en los tres cap铆tulos precedentes, estructuraremos el estudio del sector petrolero en base a dos ejes metodol贸gicos: el 茅nfasis en el desarrollo de la industria global para la investigaci贸n del proceso nacional y la exploraci贸n de los modos concretos en que el desenvolvimiento de las empresas multinacionales y las pol铆ticas estatales mediaron en aqu茅l desarrollo unitario entre contenido mundial y forma nacional de la acumulaci贸n de capital. Consecuentemente, la exposici贸n se estructurar谩 de modo similar: el presente cap铆tulo estudiar谩 el desarrollo de la industria petrolera mundial y de los capitales multinacionales de la rama hasta fines de la d茅cada de 1950, antes de concentrarnos, en los cap铆tulos 5 y 6, en la industria petrolera argentina.

Particularidad de la industria petrolera

No caben dudas de que la industria automotriz, que estudiamos en la primera parte de esta tesis, es una rama industrial normal, en el sentido de que las determinaciones del modo de producci贸n capitalista se manifiestan directamente de manera simple. La industria petrolera, en cambio, es muchas veces presentada como ejemplo de lo contrario, esto es, como una rama donde no rige la normalidad de la determinaci贸n econ贸mica. As铆, en la historia de esta industria suele enfatizarse la influencia de las relaciones pol铆ticas entre las empresas y los estados, y entre 茅stos entre s铆. En Argentina, la cuesti贸n petrolera ha estado muchas veces en el eje de las discusiones pol铆ticas, quiz谩 de un modo desproporcionado con la importancia econ贸mica real de la rama en el desarrollo de la acumulaci贸n de capital en el pa铆s. No es nuestro prop贸sito avanzar en una explicaci贸n de esta forma especial que presenta el desarrollo de la acumulaci贸n de capital en la rama petrolera, pero esta observaci贸n nos permite introducir la discusi贸n sobre las particularidades de la rama desde el punto de vista econ贸mico. Como ya se帽alamos en la introducci贸n, es en buena medida la existencia de caracter铆sticas espec铆ficas en la industria petrolera 鈥攍a mayor铆a de ellas compartidas, no obstante, por el sector primario en general鈥 la que justifica su selecci贸n como caso de estudio de esta tesis, junto al caso automotriz como representante cl谩sico de producci贸n industrial.

Vale abundar aqu铆 que en esta tesis nos concentramos en la producci贸n petrolera propiamente dicha, esto es, la que consiste en producir, por medio de la extracci贸n minera, el petr贸leo crudo como valor de uso. Este valor de uso es insumo de una multiplicidad de procesos industriales que lo transforman en otros valores de uso, muchos de los cuales entran a su vez en nuevos procesos productivos. Adem谩s, muchos capitales individuales petroleros integran en su ciclo la producci贸n de estos 鈥渄erivados鈥 del petr贸leo, en particular los combustibles. Con todo, la 煤nica porci贸n del proceso productivo que es una actividad primaria es la extractiva. 脡sta es la primera justificaci贸n del recorte de nuestro estudio en esta etapa, usualmente llamada 鈥渁guas arriba鈥 o upstream. Otra raz贸n que motiva el recorte se deriva del objeto de estudio esta tesis. En efecto, en nuestro per铆odo de estudio, la expansi贸n del capital extranjero en Argentina se concentr贸 en el upstream, esto es, en la exploraci贸n y extracci贸n de crudo. En cambio, en refinaci贸n y comercializaci贸n 鈥攅l downstream鈥 los capitales extranjeros ven铆an operando desde las primeras d茅cadas del siglo XX. En lo sucesivo, cuando utilicemos los t茅rminos 鈥渋ndustria petrolera鈥, 鈥渃apital petrolero鈥, etc., nos estaremos refiriendo a las actividades de exploraci贸n y extracci贸n.

Comencemos entonces por se帽alar en qu茅 sentido la producci贸n petrolera es una producci贸n industrial como cualquier otra. Capital industrial es, siguiendo a Marx, cualquier capital que en el desarrollo de su ciclo de valorizaci贸n adopta sucesivamente las formas funcionales de capital dinero, capital productivo y capital mercantil:

Las dos formas que adopta el valor de capital dentro de sus fases de circulaci贸n son las de聽capital dinerario聽y聽capital mercantil, su forma correspondiente a la fase de producci贸n es la de聽capital productivo. El capital que en el transcurso de su ciclo global adopta y vuelve a abandonar estas formas, y que en cada una de ellas cumple la funci贸n que corresponde a dicha forma, es el聽capital industrial, industrial aqu铆 en el sentido de que abarca todo ramo de la producci贸n explotado en forma capitalista[2].

De acuerdo a esta determinaci贸n, el capital industrial se diferencia del comercial y del capital que devenga inter茅s porque una fase de su ciclo se desarrolla en la esfera de la producci贸n, mientras que los otros dos tipos de capital se limitan a la esfera de la circulaci贸n[3]. Como capital industrial, entonces, la valorizaci贸n normal del capital petrolero tiene por condici贸n el asumir la forma de capital productivo para producir valores de uso. Pero, como es el caso de todo capital industrial, resulta condici贸n para su valorizaci贸n normal, es decir, a la tasa general de ganancia, que el trabajo que pone en acci贸n se efect煤e con la productividad normal de la rama.

Es en este punto donde aparece la particularidad de la producci贸n petrolera, que en su forma general es compartida con todas las producciones primarias. En estas ramas no existe una productividad normal determinada simplemente por el desarrollo t茅cnico, como ocurre con la generalidad de las ramas industriales. En la industria minera, as铆 como en la agraria, la productividad del trabajo est谩 subordinada a condicionamientos naturales diferenciales no controlables por el capital. Es decir, se trata de diferencias entre las tierras sobre las que se desarrolla el proceso de trabajo que determinan diferentes productividades del trabajo, sin que sea posible eliminarlas por medio de una inversi贸n rentable. Este hecho tiene una serie de consecuencias relevantes para nuestro estudio.

En primer lugar, en el caso de la producci贸n petrolera el condicionamiento natural tiene una determinaci贸n absoluta en cuanto al lugar donde puede desarrollarse la producci贸n, pues es obvio que s贸lo puede extraerse petr贸leo en las zonas geogr谩ficas que disponen del recurso. Una segunda consecuencia, m谩s significativa, es que la capacidad de aumentar la productividad del trabajo no depende simplemente de la inversi贸n del capital y del desarrollo t茅cnico sino tambi茅n de la localizaci贸n de la producci贸n en las regiones de condicionamientos naturales relativamente m谩s favorables. En conjunto, estos dos aspectos implican que la internacionalizaci贸n del capital tiene determinaciones diferentes a las de una rama industrial simple. En la producci贸n industrial simple, como es el caso de la rama automotriz que estudiamos anteriormente, la producci贸n arranca y se desarrolla 鈥渘aturalmente鈥 en los pa铆ses en los que la producci贸n industrial en general m谩s se ha desarrollado y que, por tanto, disponen de fuerza de trabajo lo suficientemente calificada y cuentan con los mayores mercados internos. La internacionalizaci贸n de los procesos de producci贸n hacia otras regiones que no presentan la forma nacional cl谩sica de la acumulaci贸n[4] se desarrolla, como hemos visto, como consecuencia directa de los cambios t茅cnicos del proceso de trabajo. En cambio, como veremos, la internacionalizaci贸n de los capitales petroleros est谩 mediada, adicionalmente, por el condicionamiento natural diferencial al desarrollo de la productividad del trabajo.

Antes de adentrarnos en la historia de este proceso resulta 煤til se帽alar dos aspectos relacionados con los condicionamientos naturales sobre la productividad del trabajo en la rama. En primer lugar, ellos limitan espec铆ficamente el desarrollo t茅cnico al imponer la dispersi贸n espacial de la industria. La existencia de reservas de petr贸leo en diversas regiones del planeta supone por s铆 misma una relativa desconcentraci贸n de la inversi贸n de capital, en tanto que la demanda mundial excede largamente la producci贸n efectiva de cualquier regi贸n en particular[5]. A esto se suman las condiciones t茅cnicas de la extracci贸n del petr贸leo, en cuanto la necesidad usual de extraer el petr贸leo de cada yacimiento por medio de m煤ltiples pozos impone a煤n m谩s la dispersi贸n t茅cnica de la producci贸n[6]. Todo ello constituye una limitaci贸n al aumento de la escala de la extracci贸n petrolera que no se presenta en la industria en general. Como veremos luego, no obstante, el desarrollo tecnol贸gico tambi茅n influy贸 en el sentido contrario, esto es, incentivando la concentraci贸n relativa del capital, en particular a partir de mediados de la d茅cada treinta. Como resultado, la estructura de la industria petrolera se caracteriz贸, por un lado, por la existencia de literalmente miles de peque帽as empresas, pero, por otro, tambi茅n por una cantidad relativamente grande de capitales de gran tama帽o[7].

El segundo aspecto a tener en cuenta es el efecto de estas determinaciones materiales espec铆ficas sobre las formas de valorizaci贸n de los capitales invertidos en la rama. Porque sucede que estos capitales tienen diversos costos de producci贸n de acuerdo a la diferente productividad del trabajo que ponen en movimiento, en raz贸n de las condiciones naturales variables de los yacimientos. Y, puesto que la necesidad social de petr贸leo lleva el precio comercial hasta el punto en el cual el capital invertido en la peor tierra obtiene una ganancia media, los capitales invertidos en las mejores obtienen una ganancia extraordinaria permanente. En su determinaci贸n m谩s simple, la consecuente competencia entre los capitalistas por producir en las mejores tierras resulta en la apropiaci贸n de la ganancia extraordinaria por los due帽os de las tierras petroleras bajo la forma de un canon de arrendamiento, o renta de la tierra. Esta es la determinaci贸n de la renta diferencial de la tierra, en este caso, petrolera[8].

Sin embargo, en la producci贸n petrolera esta determinaci贸n simple de la transformaci贸n de ganancia extraordinaria en renta apropiada por los terratenientes no se realiz贸 siempre de manera inmediata. En primer lugar, a diferencia de la rama agraria donde la propiedad privada sobre la tierra se encuentra generalizada, en la rama petrolera el caso predominante son formas variables de propiedad estatal del subsuelo, diferenciada de la propiedad superficial, con la excepci贸n no menor de los EUA[9]. No obstante, la propiedad estatal del subsuelo no significa que la renta petrolera desaparezca, pues las condiciones naturales diferenciales que le dan origen no dependen de las formas de propiedad; lo que puede modificarse son las formas y los sujetos de su apropiaci贸n. Este aspecto de la producci贸n petrolera, el ligado a la apropiaci贸n de la renta petrolera y su influencia en las condiciones de valorizaci贸n de los capitales, ser谩 otro punto a tener en cuenta en nuestro desarrollo subsiguiente.

Una segunda particularidad de la rama petrolera (y, en general, de la miner铆a) respecto de las producciones agrarias se relaciona con la mayor capacidad del propietario del recurso natural para imponer un precio que vaya incluso m谩s all谩 del determinado por la productividad del trabajo de la peor tierra. Se trata de la capacidad de limitar el uso de su recurso natural de modo de reducir la producci贸n y, por tanto, de forzar un aumento de precios. Esta mayor capacidad del terrateniente petrolero respecto del agrario se funda, en 煤ltima instancia, en el car谩cter no reproducible de la condici贸n natural monopolizada que le permite retirar individualmente su tierra sin que ello redunde en una p茅rdida irreparable de la base material de su renta, como le suceder铆a al terrateniente agrario si en un determinado a帽o no permitiera al capital operar en su tierra. En este sentido, las reservas petroleras son asimilables a 鈥渦na bolsa de riqueza social de una cierta magnitud, cuya realizaci贸n [los terratenientes] pueden hacer fluir en el tiempo hasta dejarla vac铆a鈥[10]. Sobre la base de esta determinaci贸n, los terratenientes petroleros mostraron, durante diferentes per铆odos de la historia, una cierta capacidad de restringir la producci贸n con el objeto de ampliar la magnitud de la renta total. Este aumento de la renta, aunque originada en el ejercicio de simple monopolio, luego se convierte en una renta diferencial, en la medida en que el mayor precio comercial impuesto permite la inversi贸n de capital en tierras que de otro modo no podr铆an ponerse en producci贸n. En otras palabras, los terratenientes petroleros tienen una mayor capacidad, respecto de sus contrapartes agrarios, de determinar cu谩l es la tierra marginal. Esta determinaci贸n juega tambi茅n un papel importante en la historia de la producci贸n capitalista de petr贸leo.

La suma de estas determinaciones materiales y sociales de la producci贸n petrolera implican que, para el capital individual, el aumento de la productividad del trabajo para obtener mayores ganancias toma tambi茅n la forma 鈥攁l lado del desarrollo t茅cnico鈥 de la expansi贸n geogr谩fica sobre las regiones con las mejores condiciones naturales. Y esto es as铆 aunque, a largo plazo, las ganancias extraordinarias as铆 obtenibles tiendan a escap谩rseles a manos del terrateniente de aquellos recursos, sea 茅ste una persona o un Estado nacional. La historia de la industria petrolera muestra, sin embargo, que los capitales petroleros han logrado capturar parte de la renta petrolera durante per铆odos hist贸ricos m谩s o menos prolongados, aunque progresivamente esta apropiaci贸n parece haber ido disminuyendo proporcionalmente. Y, aunque en definitiva terminen perdiendo toda la renta, o la mayor parte de ella, las regiones con las mejores condiciones naturales les permiten aumentar su producci贸n y valorizar su capital a la tasa normal de ganancia, mientras que las inversiones en las regiones con peores condiciones naturales pueden verse constantemente amenazadas de convertirse, de inversiones marginales, en 鈥渆xtra marginales鈥.

Esta b煤squeda de ganancias extraordinarias ha sido el motivo impulsor de la expansi贸n internacional de los capitales petroleros de los pa铆ses cl谩sicos. Pero, para el conjunto del capital social, lo que est谩 en juego con la incorporaci贸n de las mejores tierras 鈥攜 el consecuente desplazamiento de las peores鈥 es el incremento de la productividad del trabajo en la rama para producir plusval铆a relativa. En efecto, el abaratamiento del petr贸leo, en tanto 茅ste entra indirectamente en el consumo de los obreros, reduce el valor de la fuerza de trabajo que explota el capital[11]. En este sentido, la expansi贸n capitalista del siglo XX sobre los territorios petroleros cuyas condiciones naturales resultan particularmente favorables para la productividad del trabajo extractivo comparte en esencia la misma determinaci贸n que el desarrollo de la acumulaci贸n en los pa铆ses productores de mercanc铆as agrarias durante el siglo XIX.

Sin embargo, tambi茅n del mismo modo que en el caso de los pa铆ses exportadores de mercanc铆as agrarias, el aumento de la producci贸n de plusval铆a relativa que deriva de la incorporaci贸n de las mejores tierras petroleras encierra, al mismo tiempo, una tendencia contrapuesta[12]. La renta de la tierra siempre constituye una deducci贸n de la plusval铆a que produce el capital, pero cuando las mejores tierras se encuentran en pa铆ses diferentes a los que concentran el grueso de la producci贸n industrial, el proceso de acumulaci贸n del capital de los pa铆ses cl谩sicos asume una forma contradictoria en su vinculaci贸n con los pa铆ses petroleros. El abaratamiento de la fuerza de trabajo de los primeros pa铆ses gracias al aumento de la productividad promedio del trabajo extractor de petr贸leo crudo se presenta, desde el punto de vista de los procesos nacionales de acumulaci贸n de los pa铆ses cl谩sicos, no s贸lo como un aumento de la capacidad de producir plusval铆a por el capital que se valoriza a su interior, sino tambi茅n como un drenaje de plusvalor que va a parar a los pa铆ses petroleros, portado en precios comerciales que se ubican muy por encima de los costos de producci贸n de dichos pa铆ses. Es decir, una parte de la plusval铆a producida dentro del ciclo del capital industrial de los pa铆ses cl谩sicos, donde se concentraba por excelencia la producci贸n industrial en general, debe ser cedida a los terratenientes de los pa铆ses petroleros bajo la forma de renta de la tierra. Una vez m谩s de modo semejante al caso de los pa铆ses especializados en la producci贸n agraria, el capital de los pa铆ses cl谩sicos participa del proceso de acumulaci贸n de los pa铆ses petroleros con el objeto de recuperar parte de la plusval铆a perdida originalmente. Como veremos en el pr贸ximo apartado, ambas caras de la determinaci贸n de la incorporaci贸n de las regiones petroleras forman parte de las determinaciones de la internacionalizaci贸n de los capitales individuales de la rama.

El surgimiento de los capitales individuales de la rama

El origen hist贸rico de la industria petrolera moderna tuvo lugar en la segunda mitad del siglo XIX en Estados Unidos, pa铆s que se caracterizaba crecientemente por la producci贸n de mercanc铆as industriales en general. Es decir, la industria petrolera se desarroll贸 en un comienzo en tierras ubicadas dentro un 谩mbito nacional que presentaba la forma nacional cl谩sica de la acumulaci贸n de capital. Aunque luego quedar铆a claro que los yacimientos petroleros de Pennsylvania 鈥攍os primeros en ser explotados鈥 no eran los que reun铆an las mejores condiciones naturales, ellos estaban ubicados en la regi贸n noreste de Estados Unidos, donde se concentraba el proceso de acumulaci贸n del capital industrial en ese pa铆s y, por tanto, donde exist铆a un importante mercado de consumo.

La introducci贸n en 1859 de la primera m谩quina de perforaci贸n, impulsada a vapor, permiti贸 la producci贸n de crudo en volumen suficiente para hacer viable la producci贸n de queros茅n en gran escala para la iluminaci贸n de las ciudades, que fue la principal fuente de demanda para la industria hasta el cambio de siglo[13]. Ya en esta primera etapa de la producci贸n petrolera se manifestaba la importancia de las condiciones naturales en el desarrollo de la industria. A diferencia de la mayor铆a de las producciones industriales de Estados Unidos, orientadas a煤n hacia el mercado interno, la petrolera se desarroll贸 tempranamente sobre la base de la exportaci贸n hacia Europa: hacia mediados de la d茅cada de 1880, casi el 70% del queros茅n refinado ten铆a ese destino[14]. La acumulaci贸n del capital petrolero norteamericano, entonces, estaba potenciada por las condiciones naturales ya no diferenciales sino absolutas respecto de los pa铆ses europeos, que constitu铆an el principal mercado del momento pero carec铆an de reservas petroleras explotables comercialmente.

Es en esta primera etapa de la producci贸n petrolera, que va desde la primera perforaci贸n en Pennsylvania hasta la primera guerra mundial, cuando se forman la mayor铆a de los capitales individuales que caracterizaron a la acumulaci贸n de capital en la rama petrolera a nivel mundial durante buena parte del siglo XX. En este proceso de formaci贸n de la estructura global de la industria existe una diferencia importante entre los capitales estadounidenses y los de Europa Occidental, relacionada con la ya mencionada inexistencia de reservas petroleras en esta 煤ltima regi贸n.

En Estados Unidos, los primeros a帽os de la producci贸n petrolera se caracterizaron por la existencia de gran cantidad de empresas, tanto en la extracci贸n como en la refinaci贸n. Pero ya en 1870 Standard Oil comenz贸 un proceso de centralizaci贸n acelerado basado en su actividad original, la refinaci贸n, etapa en la cual las econom铆as de escala eran mucho mayores que en la extracci贸n. As铆, el primer paso de Standard Oil fue el aumento de la escala de refinaci贸n mediante fusiones y, sobre la base de esta ventaja productiva, logr贸 primero abaratar sus costos de transporte y comercializaci贸n y luego directamente absorber dentro de la empresa estas actividades[15]. La extracci贸n de petr贸leo se mantuvo en manos de una gran cantidad de capitales menores, llamados 鈥渋ndependientes鈥. A principios de la d茅cada de 1880, Standard Oil controlaba el 90% de las refiner铆as, la mayor铆a de los tanques para el transporte ferroviario y ten铆a la mayor flota mar铆tima de transporte[16].

En las 煤ltimas dos d茅cadas del siglo XIX, la aparici贸n de nuevas 谩reas de producci贸n petrolera en el mundo dar铆a origen a los capitales petroleros europeos. Royal Dutch Shell surgi贸 de la fusi贸n de dos capitales individuales distintos. Uno de ellos, Shell Transport and Trading Company, se desarroll贸 sobre la base de la innovaci贸n t茅cnica en el transporte de crudo, especialmente el mar铆timo. Se convirti贸 as铆 en la principal transportadora y comercializadora del petr贸leo ruso de la regi贸n del C谩ucaso, cuya extracci贸n era realizada por varios capitales individuales, en su mayor铆a de pa铆ses de Europa Occidental (los m谩s importantes de ellos eran Branobel y Rothschild). Por otro lado, Royal Dutch Company hab铆a descubierto reservas petroleras en la colonia holandesa en Indonesia, y se asoci贸 r谩pidamente con Shell para su transporte y comercializaci贸n en Europa. La fusi贸n entre ambas empresas se concret贸 en la primera d茅cada del siglo XX[17].

As铆, las dos primeras multinacionales petroleras, Standard Oil y Royal Dutch Shell (en adelante, Shell) muestran, entonces, diferentes procesos de internacionalizaci贸n. La primera surgi贸 de la concentraci贸n y centralizaci贸n del capital en la etapa de refinaci贸n, en el interior de su propio espacio nacional. As铆, su inversi贸n en capital productivo se concentra en su pa铆s de origen, mientras que las inversiones en el extranjero tienen su eje en la comercializaci贸n de los productos elaborados internamente. En este sentido, su expansi贸n internacional sigui贸, a grandes rasgos, la forma cl谩sica asociada usualmente con las empresas norteamericanas[18]. Shell, en cambio, surgi贸 desde el comienzo como una empresa cuyo proceso productivo (incluyendo extracci贸n y refinaci贸n) estaba dividido en diferentes pa铆ses que, adem谩s, eran distintos a la nacionalidad de la empresa. En este caso la unidad del ciclo del capital individual era inmediatamente global, pues ninguna etapa del proceso productivo estaba delimitada dentro de un 煤nico espacio nacional. Ambas empresas, por otro lado, se centraban en las etapas de downstream, de modo que, pese a tener tambi茅n actividades de exploraci贸n y extracci贸n, operaban en buena medida con petr贸leo producido por capitales independientes de ellas.

En los 15 a帽os que van desde 1900 hasta la primera guerra mundial surgieron varios nuevos capitales individuales que se sumar铆an a estas dos primeras multinacionales petroleras. En EUA, el predominio de la Standard Oil, basado en el control sobre los capitales independientes que produc铆an en Pennsylvania, se vio erosionado por la aparici贸n de nuevas regiones (Texas y California, entre ellas). Surgieron all铆 nuevas empresas independientes de Standard Oil, centradas en las etapas de exploraci贸n y extracci贸n de petr贸leo, pero que pronto comenzaron a integrarse verticalmente hacia la refinaci贸n: Texaco, Gulf Oil y Union Oil (luego Unocal) eran las m谩s importantes. Adem谩s de esta competencia externa, en 1911 la Corte Suprema estadounidense oblig贸 a dividir a la Standard Oil en m谩s de 30 empresas independientes. De ellas, varias ten铆an el tama帽o suficiente como para seguir formando parte de las empresas m谩s grandes del sector: Standard Oil of New Jersey (SONJ, luego Exxon), Standard Oil of New York (Socony, luego Mobil), Standard Oil of California (Socal, luego Chevron) y Standard Oil of Indiana (luego Amoco)[19]. Aunque las descendientes de la Standard Oil estaban predominantemente basadas en la refinaci贸n mientras que las restantes hab铆an surgido como extractoras, hacia 1920 las principales empresas estadounidenses ten铆an inversiones en todas las etapas, aunque ninguna de ellas busc贸 un balance completo entre las diferentes actividades[20].

Contempor谩neamente a estos procesos de descentralizaci贸n de la industria petrolera norteamericana se produjo el despegue de la producci贸n automotriz, gracias a la introducci贸n de las t茅cnicas de producci贸n en serie. En 1910, consecuentemente, las gasolinas sobrepasaron al kerosene como principal derivado del petr贸leo. El petr贸leo comenz贸 a ser usado tambi茅n como combustible naval e industrial, como lubricante y como materia prima de otras industrias. De hecho, el incremento de la demanda de productos petroleros fue la otra pata sobre la que se desarroll贸 la proliferaci贸n de capitales individuales estadounidenses que acabamos de mencionar. En Europa, la creciente importancia del petr贸leo llev贸 a los estados europeos, y en particular al ingl茅s, a buscar formas de acceder a reservas petroleras, de modo de garantizar el abasto continuado de la demanda interna. As铆, el Estado ingl茅s aport贸 capital en la Anglo Persian Oil Company (la actual British Petroleum), una empresa privada que hab铆a logrado una concesi贸n que cubr铆a la mayor parte del territorio de Persia (actualmente Ir谩n), pero cuyo capital operativo se hab铆a agotado y estaba al borde de la quiebra[21]. Como resultado, la empresa se convirti贸 en una empresa mixta, en la cual el Estado brit谩nico controlaba el 51% de las acciones, con representaci贸n en la junta directiva de la empresa y poder de veto en las decisiones. No obstante, la empresa continu贸 operando de manera formalmente independiente y sus estatutos le exig铆an operar como si fuera una empresa privada cualquiera[22].

Hacia 1914, entonces, se hab铆an conformado las principales empresas que protagonizaron el desarrollo de la industria petrolera global durante el siguiente medio siglo. En la inmediata primera posguerra, adem谩s de las dos empresas europeas (British Petroleum y Shell), la 煤nica estadounidense con un alcance multinacional semejante era Exxon, que hab铆a heredado las inversiones internacionales de la antigua Standard Oil. Durante la d茅cada del veinte se sumar铆an otras cuatro empresas norteamericanas: Chevron, Mobil, Gulf y Texaco. Estas empresas, junto con las tres anteriores, conformar铆an el grupo usualmente denominado 鈥渟iete hermanas鈥 que dominar铆an la escena internacional durante las siguientes d茅cadas. Otros capitales estadounidenses importantes en cuanto a su tama帽o, como Amoco y Unocal, se concentraron en la producci贸n dom茅stica (aunque el primero de ellos incursiona brevemente en Venezuela durante los a帽os veinte), raz贸n por la cual no se las incluye en grupo mencionado.

En definitiva, hacia los a帽os veinte se hab铆a conformado la estructura de la industria petrolera mundial, en torno a relativamente pocos capitales individuales, en contraste con la situaci贸n vigente dentro de Estados Unidos, pa铆s en el que se hab铆a originado la industria y que produc铆a, para entonces, m谩s del 60% de la producci贸n mundial. En el pr贸ximo apartado nos concentraremos en la evoluci贸n de dicha estructura de capitales individuales en las siguientes d茅cadas.

La estructura global de la industria petrolera: capitales privados y estados nacionales

Al carecer de reservas petroleras en sus pa铆ses de origen, las empresas europeas fueron las primeras en la b煤squeda de concesiones en regiones exteriores a los pa铆ses cl谩sicos de la acumulaci贸n de capital. As铆, antes de la primera guerra mundial, Shell hab铆a sumado a la producci贸n en Indonesia 鈥攓ue databa de fines del siglo XIX鈥, actividades en Rusia y, por su parte, British Petroleum (Anglo Persian por entonces[23]) hab铆a obtenido las primeras concesiones en Medio Oriente. Pero en la d茅cada de 1920 la expansi贸n internacional de los capitales petroleros tom贸 nuevo impulso con la participaci贸n activa de las empresas norteamericanas, en el marco de una situaci贸n en la que se combinaba la percepci贸n acerca de un probable y cercano agotamiento de las reservas de EUA[24], la creciente demanda mundial de derivados[25] y la p茅rdida de la regi贸n del C谩ucaso por las nacionalizaciones sovi茅ticas[26]. Como veremos, el proceso de acceso a tierras petroleras para la exploraci贸n en diversas regiones del mundo por los capitales petroleros norteamericanos y europeos se realiz贸 por medio de la acci贸n pol铆tica directa de los estados nacionales en la negociaci贸n de las concesiones (aunque, ciertamente, bajo diversas modalidades e intensidad). Los focos de la expansi贸n en esta 茅poca fueron Am茅rica Latina y, algo posteriormente, Medio Oriente.

En Am茅rica Latina la expansi贸n hab铆a comenzado ya en la preguerra en M茅xico, por la cercan铆a con la producci贸n del estado de Texas. Sin embargo, no fueron empresas norteamericanas sino una empresa brit谩nica (que ser铆a adquirida en 1919 por Shell) la que descubri贸 el primer yacimiento importante, cuya explotaci贸n convirti贸 a M茅xico en el tercer productor mundial para 1914 y en el segundo para 1921. El destino mayoritario de la producci贸n era el mercado de EUA, llegando a representar hacia el fin de la primera guerra mundial el 14% de 茅ste. Sin embargo, luego de este primer boom, la industria petrolera mexicana entr贸 en un estancamiento, en parte por el enfrentamiento entre el Estado nacional y las empresas extranjeras, y en parte por el descubrimiento en Venezuela de yacimientos con una productividad del trabajo sustancialmente m谩s alta[27].

Durante la d茅cada del veinte, entonces, se desarroll贸 la producci贸n venezolana con el traslado de operaciones e inversiones de las empresas que hasta entonces operaban en M茅xico. En adici贸n al elevado rendimiento de los pozos, en Venezuela las empresas encuentraron un r茅gimen pol铆tico que les garantizaba condiciones m谩s favorables a煤n que las concesiones predominantes en medio oriente[28]. Varias empresas norteamericanas 鈥攅ntre ellas Exxon, Gulf, Texaco, Amoco y Mobil鈥 se sumaron a Shell, que ya produc铆a en este pa铆s desde la d茅cada anterior. La producci贸n creci贸 hasta que Venezuela se consolid贸 en los a帽os treinta como el tercer productor mundial y como principal exportador. Los principales capitales dentro de este pa铆s, para entonces, eran Exxon y Shell, cuya producci贸n sumada era m谩s del 90% de la total[29].

Mientras tanto, la exploraci贸n petrolera tambi茅n se desarroll贸 dentro de los EUA. En este pa铆s, los capitales m谩s grandes, que continuaban centrados en la refinaci贸n, transporte y comercializaci贸n, aumentaron su 鈥渋ntegraci贸n hacia atr谩s鈥, esto es, aumentaron las inversiones en la exploraci贸n y extracci贸n de crudo por medio del arriendo de tierras. Esto tuvo el doble resultado de un aumento de la centralizaci贸n de la etapa de upstream (aunque en t茅rminos relativos al downstream continuaba fragmentada)[30] y del descubrimiento de nuevos yacimientos. Ambos procesos, combinados con la expansi贸n internacional de los capitales petroleros reci茅n vista y con la recuperaci贸n de la producci贸n sovi茅tica, dieron como resultado una expansi贸n acelerada de la producci贸n global, llegando a una situaci贸n de sobreproducci贸n de crudo hacia el final de la d茅cada de 1920. En esas condiciones, las empresas petroleras abandonaron o redujeron las actividades en las regiones del mundo con menor potencial en cuanto a magnitud de reservas y productividad del trabajo (como sucedi贸, por ejemplo, en muchas partes de Am茅rica del Sur[31]). En contrapartida, pasaron a concentrar sus inversiones, por un lado, en EUA, donde ya ten铆an una estructura desarrollada y ten铆an ventajas de ubicaci贸n respecto del mercado de consumo y, por otro, en las regiones que mostraban una productividad del trabajo relativamente elevada (principalmente Venezuela y, todav铆a incipientemente, Medio Oriente). Estas tendencias contrapuestas 鈥攅xpansi贸n en b煤squeda de nuevas 谩reas durante la inmediata posguerra y contracci贸n geogr谩fica posterior a las 谩reas m谩s ricas y/o mejor localizadas鈥 se reflejaron en la evoluci贸n del precio del crudo, mucho m谩s alto a principios de la d茅cada de 1920 que en los a帽os treinta.

La sobreproducci贸n de crudo no fue simplemente el resultado de los nuevos descubrimientos y de la entrada en producci贸n de regiones que permit铆an una mayor productividad del trabajo. Durante las primeras tres d茅cadas del siglo XX los desarrollos de la geolog铆a dieron por resultado varios adelantos t茅cnicos en la exploraci贸n y en la extracci贸n. El an谩lisis superficial, sub鈥搒uperficial (estratigr谩fico) y s铆smico de los territorios permiti贸 aumentar la productividad del trabajo de exploraci贸n[32]. Paralelamente, los primeros m茅todos de extracci贸n secundaria hicieron lo propio con el trabajo empleado en esta etapa. Otro aporte de la geolog铆a fue la evidencia en favor de la explotaci贸n unificada de los yacimientos. Estos m茅todos se combinaron con el desarrollo del craqueo t茅rmico en refinaci贸n, que aumentaba la eficiencia en la utilizaci贸n del crudo, contribuyendo tambi茅n al aumento de la productividad del trabajo global de la industria petrolera[33]. A la vez, el desarrollo t茅cnico requer铆a del aumento de la escala. La aplicaci贸n rentable de las nuevas t茅cnicas de exploraci贸n y extracci贸n, especialmente a escala mundial, ya no pod铆an ser llevadas adelante por peque帽os capitales. La tendencia a la integraci贸n de todas las etapas empujaba, en el mismo sentido, hacia el aumento de la concentraci贸n del capital, que se realiz贸 por medio de la centralizaci贸n (esto es, mediante fusiones y adquisiciones)[34]. La viabilidad de los peque帽os capitales en la etapa extractiva se vio limitada a los EUA, donde la extensa infraestructura les permiti贸 reproducirse en asociaci贸n con capitales m谩s concentrados, de los cuales depend铆an para la venta del crudo y para la provisi贸n de servicios de perforaci贸n.

Para el comienzo de la gran depresi贸n, entonces, las principales regiones petroleras mundiales eran EUA, la URSS y Venezuela. En 1929, por ejemplo, EUA produc铆a el 68% del petr贸leo mundial, mientras que Am茅rica Latina produc铆a el 16%, de los cuales un 65% correspond铆a a Venezuela y un 20% a M茅xico. La URSS, a煤n en crisis, produc铆a 6% del total mundial y el resto de Asia, incluyendo Medio Oriente e Indonesia, produc铆a otro 6%. Como expresi贸n de la crisis de superproducci贸n de la acumulaci贸n de capital global, el crecimiento de la demanda petrolera se desaceler贸 marcadamente respecto a los niveles anteriores. Sin embargo, la expansi贸n previa hab铆a dado por resultado la incorporaci贸n de regiones que permit铆an una productividad del trabajo mayor en t茅rminos relativos. Especialmente en Medio Oriente comenzar铆a, durante los a帽os treinta, un proceso relativamente lento a煤n de ampliaci贸n de la producci贸n, que se acelerar铆a definitivamente en la posguerra. Pero la aparici贸n de regiones de elevada productividad no conllevar铆a un traslado absoluto ni r谩pido de la inversi贸n de capital y de la producci贸n hacia esas regiones. La relocalizaci贸n global de la producci贸n se realizar铆a de manera paulatina, con la mediaci贸n de una serie de formas institucionales.

El estancamiento de la demanda por la crisis de superproducci贸n y el aumento potencial de la oferta por el descubrimiento de zonas m谩s productivas fue la base material de estas formas institucionales. En los pa铆ses de Medio Oriente, la explotaci贸n petrolera se llevar铆a a cabo por medio de una estructura basada en la operaci贸n conjunta de las concesiones mediante joint-ventures entre las mayores multinacionales petroleras. Con la excepci贸n de Ir谩n[35], las principales concesiones de esta regi贸n (Irak, Arabia Saudita y Kuwait) eran explotadas por asociaciones variables entre las 鈥渟iete hermanas鈥. Esta situaci贸n se repet铆a en concesiones menores de Medio Oriente (Barhein, Qatar), en Indonesia y, en menor medida, en Venezuela[36]. Esta estructura de explotaci贸n conjunta implicaba la necesidad de acordar entre las multinacionales petroleras planes de inversi贸n y producci贸n. En efecto, los primeros acuerdos se celebraron expl铆citamente en 1928, cuando se form贸 a la vez el primer consorcio entre las grandes petroleras, la Irak Petroleum Company, y se establecieron cuotas de mercado entre las empresas y, al menos impl铆citamente, cuotas de producci贸n[37]. Con la adici贸n del sistema de precios mundiales acordado por las empresas (el Gulf鈥揚lus System, estructurado en torno a los precios del Golfo de M茅xico[38]), esto signific贸 por un lado el aseguramiento de la rentabilidad de los pozos norteamericanos, considerados los menos productivos a nivel mundial y, por otro lado, el reconocimiento de las rentas diferenciales que surgen de la mayor productividad del trabajo en las regiones con mejores condiciones naturales.

Naturalmente, las empresas petroleras estaban no solo obligadas materialmente a coordinar entre s铆 por las diversas asociaciones cruzadas en las que estaban involucradas, sino tambi茅n interesadas en hacerlo para sostener los precios, ante la tendencia persistente a la ca铆da por la crisis de superproducci贸n y, fundamentalmente, por el aumento de la productividad del trabajo resultante de la incorporaci贸n de nuevas regiones. Ahora bien, en este punto cabe analizar el grado en que las empresas petroleras multinacionales lograron influir en los precios. Sobre esta cuesti贸n, los principales historiadores de la industria coinciden en que, aunque no puede afirmarse que las majors conformaran un c谩rtel con capacidad de regular completamente la industria, los acuerdos institucionales entre las empresas tuvieron cierta influencia sobre los niveles de producci贸n y, por este medio, sobre los precios[39].

La capacidad de las grandes multinacionales para establecer sistemas de restricci贸n de la producci贸n ten铆a como requisito, al menos en parte, la monopolizaci贸n del acceso a tierras lograda a trav茅s de las concesiones[40], en especial las de Medio Oriente, cuyas reservas eran las mayores del mundo[41]. Sin este monopolio, la afluencia de otros capitales petroleros hubiera frustrado los intentos de mantener el nivel de los precios. Esto significa que, al menos parcialmente, estos capitales petroleros estaban cumpliendo el papel de terratenientes, pues, precisamente, la capacidad de restringir el acceso a las tierras es una de las caracter铆sticas que distinguen a este tipo de sujeto social en la sociedad capitalista. Cabe resaltar, al respecto, que durante los a帽os treinta y cuarenta no eran conocidas pr谩cticamente regiones petroleras de importancia (explotables comercialmente con la tecnolog铆a de la 茅poca) que no estuvieran ya concesionadas a estas siete empresas. Por supuesto, la propiedad de la tierra resid铆a en 煤ltima instancia en los estados nacionales que hab铆an otorgado las concesiones; pero en la medida en que, por un lado, 茅stas involucraban periodos muy largos y, por otro, abarcaban en muchos casos casi la totalidad de los territorios de los respectivos pa铆ses, los capitales petroleros ten铆an a fines pr谩cticos un alto grado de control sobre el acceso a las reservas petroleras descubiertas hasta entonces. En muchos casos, adem谩s, el Estado nacional en cuesti贸n se hallaba en una relaci贸n colonial o de dominio pol铆tico directo con el Estado del pa铆s de origen de los capitales petroleros en cuesti贸n[42].

El control de la producci贸n y el consiguiente sostenimiento de precios pese a la creciente incorporaci贸n de tierras m谩s productivas implicaba que las multinacionales petroleras se apropiaban de al menos un parte de la renta diferencial correspondiente a la diferencia de costos entre la producci贸n de Medio Oriente y Venezuela, por un lado, y la de EUA, por otro[43]. En efecto, a pesar de la diferencia en las condiciones naturales de los yacimientos, la tasa de regal铆a era similar en todas las regiones, oscilando entre un sexto y un octavo de la producci贸n[44]. Esto implica que, en las regiones de mejores condiciones naturales 鈥攅ntre ellas, ciertamente, las ubicadas en Medio Oriente鈥 las empresas multinacionales participaban de la apropiaci贸n de renta de la tierra. Pero esto significaba, a la vez, que dichas empresas deb铆an cumplir, adem谩s de su papel de capitalista, un papel como terrateniente: de all铆 su inter茅s y, sobre todo, su poder, para influir sobre el precio sobre la base de la restricci贸n de la producci贸n. La personificaci贸n de la propiedad de la tierra es una forma necesaria de la regulaci贸n capitalista de la producci贸n social, pero los depositarios concretos de dicho papel social pueden variar. En los pa铆ses que luego formar铆an la OPEP, dicha personificaci贸n pas贸 de ser principalmente asumida por el capital petrolero multinacional a la situaci贸n opuesta, luego de las nacionalizaciones de los a帽os setenta, cuando el rol de capitalista fue asumido por los terratenientes, esto es, por los respectivos estados nacionales.

Con todo, en el per铆odo que nos ocupa, el control de la producci贸n global debi贸 tomar forma concreta, adem谩s, en la acci贸n del Estado nacional estadounidense, por medio de dos pol铆ticas espec铆ficas. Por un lado, a partir de 1932 comenz贸 a establecer protecciones arancelarias a la importaci贸n de crudo, de modo de forzar el abastecimiento de EUA con producci贸n interna[45]. De este modo, el mercado para el petr贸leo de Venezuela y Medio Oriente se reduc铆a y, por tanto, tambi茅n se reduc铆a la escala que pod铆a alcanzar la producci贸n en estas regiones. Por otro lado, se formaron instituciones estaduales e inter-estaduales de control directo y centralizado de la producci贸n, que operaban por medio de la asignaci贸n de cuotas que afectaban progresivamente a los pozos m谩s productivos, tendiendo a permitir la producci贸n plena s贸lo en los marginales. El control estatal era la 煤nica forma de regulaci贸n posible, debido a la elevada fragmentaci贸n de la propiedad de la tierra y del capital petrolero al interior de los EUA, que tornaba imposible la asociaci贸n efectiva de estos sujetos sociales para la personificaci贸n de la propiedad de la tierra[46]. Ambas pol铆ticas estatales tend铆an a sostener en producci贸n a las regiones e inversiones marginales y, de ese modo, contrarrestaban tambi茅n la tendencia a la ca铆da del precio del crudo.

Sin embargo, estas formas de control de la producci贸n no impidieron completamente el desenvolvimiento de las tendencias al aumento de la productividad y la ca铆da de precios. As铆, aunque durante la d茅cada de 1930 los precios petroleros se recuperaron respecto de su punto m谩s bajo, no se lleg贸 al promedio de precios de la d茅cada anterior; en cambio, otras materias primas superaron aquellos promedios[47]. La tendencia descendente de precios se mantendr铆a hasta 1970; en este a帽o, los precios nominales eran sustancialmente menores a los de 1920 (mientras que en t茅rminos reales eran mucho menores a煤n). En segundo lugar, los acuerdos no frenaron la tendencia a la relocalizaci贸n relativa de la producci贸n hacia las zonas m谩s productivas, lo cual a su vez explica la tendencia a la ca铆da de precios. En efecto, en la d茅cada de 1930 comenz贸 a decrecer lentamente la participaci贸n de la producci贸n de EUA en el total mundial. Desde un pico del 74% en 1928, pas贸 a un promedio apenas por encima del 60% en la d茅cada de 1930 y, como veremos inmediatamente, esta participaci贸n sigui贸 cayendo en la posguerra.

La internacionalizaci贸n de los capitales independientes norteamericanos en la posguerra

La acelerada expansi贸n de la acumulaci贸n mundial de capital en la posguerra fue acompa帽ada por un crecimiento, tambi茅n acelerado, de la industria petrolera. El consumo mundial de petr贸leo se multiplic贸 por seis en el cuarto de siglo que sigui贸 al lanzamiento del plan Marshall en 1948, gracias a la expansi贸n de todos los tipos de medios de transporte, la utilizaci贸n del petr贸leo como fuente de energ铆a industrial y el desarrollo de la petroqu铆mica. Todo esto fue contempor谩neo con el reemplazo definitivo del carb贸n por el petr贸leo como principal fuente de energ铆a a nivel mundial[48]. Del lado de la producci贸n, los descubrimientos de 1938-1940 en la pen铆nsula ar谩biga pusieron en evidencia, a empresas y gobiernos, la magnitud de las reservas de Medio Oriente y el baj铆simo costo relativo de su extracci贸n. Cabe resaltar que, hasta entonces, Arabia no era considerada una regi贸n con potencial petrolero[49]. Al finalizar la guerra comenz贸 el verdadero desarrollo de estas regiones: entre 1950 y 1973 la producci贸n de los pa铆ses del golfo p茅rsico se multiplic贸 por 12, al tiempo que el costo de extracci贸n en esa regi贸n se redujo a la mitad. La magnitud de la diferencia de productividad del trabajo entre regiones puede apreciarse si se considera que, para 1970, el costo promedio del golfo p茅rsico era de once centavos de d贸lar por barril, contra un d贸lar en Venezuela y 1,30 en Texas[50]. De hecho, la gran expansi贸n del consumo fue posible, en buena medida, gracias a la posibilidad de expandir la producci贸n con un descenso de precios en t茅rminos reales.

La estructura institucional de la industria petrolera global, formada en el per铆odo de entreguerras, continu贸 siendo en la posguerra una forma adecuada para el desarrollo de la acumulaci贸n de capital en la rama. Como vimos en el apartado anterior, esta estructura ten铆a dos elementos centrales: por un lado, la coordinaci贸n de la producci贸n por parte de un grupo de capitales privados multinacionales, basado en el control pr谩cticamente exclusivo del acceso a las tierras petroleras de Medio Oriente y, en menor medida, de Indonesia y Venezuela; y, por otro lado, en las pol铆ticas del Estado norteamericano dirigidas a sostener la producci贸n de las tierras e inversiones marginales de EUA por medio de la planificaci贸n de la producci贸n y las barreras a la importaci贸n. La 鈥渃ooperaci贸n鈥 entre las empresas se fue perfeccionando con las concesiones organizadas en las tierras descubiertas en el golfo p茅rsico durante la guerra. Adem谩s de las joint ventures en la producci贸n, los capitales petroleros se asociaron en acuerdos especiales de compraventa de crudo, por medio de los cuales se resolv铆a la desproporci贸n entre capacidad extractora y refinadora de los capitales individuales y los potenciales conflictos entre los diferentes capitales petroleros sobre los ritmos de extracci贸n. Los precios a los cuales se realizaban estas transferencias estaban fijados de modo tal que la renta petrolera fuera repartida en partes iguales entre los capitales individuales involucrados[51]. El control estatal de la producci贸n hacia el interior de EUA se mantuvo, mientras que los impuestos a la importaci贸n en ese pa铆s fueron complementados con un programa de limitaci贸n voluntaria de la importaci贸n en 1954, que en 1959 se transform贸 en un sistema de cupos obligatorios[52].

Dentro de esta continuidad de la estructura global de la industria, se desarrollaron no obstante algunas trasformaciones relevantes. En primer lugar, se modificaron las formas de pago de renta petrolera y, con ello, las proporciones de apropiaci贸n entre los capitales individuales y los estados nacionales. En efecto, primero en Venezuela y luego en los otros pa铆ses petroleros se fue pasando del sistema basado en la regal铆a de un octavo de la producci贸n a un sistema de reparto de ganancias en partes iguales, conocido como 鈥渇ifty鈥揻ifty鈥[53]. Este cambio fue, en primer lugar, un cambio formal, pues se pasaba de una regal铆a fija por cantidad de producto a una participaci贸n porcentual de la ganancia. Pero, adem谩s, el cambio formal involucr贸 una mayor participaci贸n de los estados petroleros en la apropiaci贸n de la renta[54]. Este cambio en la proporci贸n de la distribuci贸n de la renta fue de la mano de su aumento en t茅rminos absolutos, debido al importante aumento de la producci贸n en estos pa铆ses. As铆, el aumento de la proporci贸n de la renta petrolera que escapaba de las manos de los capitales petroleros bien pudo haber sido acompa帽ado por un mantenimiento de su tasa de ganancia concreta o incluso por su aumento. Pero esta no era la 煤nica raz贸n por la cual los capitales petroleros aceptaron la nueva distribuci贸n; debe considerarse tambi茅n que los estados de sus pa铆ses de origen estuvieron dispuestos a reducir los impuestos en proporci贸n al aumento de la renta que las empresas deb铆an pagar a los estados petroleros[55]. En esta medida, el 鈥渇ifty鈥揻ifty鈥, m谩s que una redistribuci贸n de la renta entre las empresas y los estados petroleros, fue una cesi贸n de derechos de apropiaci贸n de renta entre los estados de origen de los capitales petroleros a los estados donde 茅stos operaban, quedando su ganancia relativamente inalterada.

El segundo cambio del per铆odo fue la expansi贸n lenta pero firme de los capitales independientes estadounidenses en la exploraci贸n y extracci贸n internacional de petr贸leo. Este tipo de capitales son usualmente definidos en oposici贸n a las llamadas 鈥渟iete hermanas鈥 en base a tres criterios: su tama帽o, el grado de integraci贸n, y el alcance de sus actividades internacionales. Las llamadas empresas independientes son, entonces, m谩s chicos, tienden a concentrarse en mayor medida en la exploraci贸n y extracci贸n y tienen un menor grado de internacionalizaci贸n[56]. Debe tenerse, en cuenta que, en todos los aspectos, la diferenciaci贸n es en t茅rminos relativos. Algunas de las empresas consideradas como independientes se contaban entre las empresas m谩s grandes de los EUA, y ten铆an importantes inversiones en refinaci贸n. Estos capitales, junto con algunas empresas estatales europeas obtuvieron nuevas concesiones en Venezuela, en 脕frica y en la plataforma submarina del golfo p茅rsico. Se trataba de tierras que escapaban, por distintas razones, del control de las siete hermanas: en Venezuela porque estas empresas nunca hab铆an monopolizado completamente el territorio, en el golfo p茅rsico por tratarse de exploraciones offshore que escapaban a las concesiones originales y en 脕frica porque las regiones petroleras hab铆an sido descubiertas recientemente.

Concentr谩ndonos en los capitales independientes norteamericanos, encontramos que la expansi贸n comenz贸 en Venezuela, donde fueron otorgadas nuevas concesiones a partir de 1956. All铆, la producci贸n de estas empresas 鈥攑rincipalmente Sun, Sinclair y Phillips鈥 se desarroll贸 hasta representar en 1961 el 10% de la extracci贸n total (15% en 1966), aunque los cupos de importaci贸n impuestos en 1959 en EUA, donde estas empresas ten铆an sus redes de comercializaci贸n, limitaron el alcance de su expansi贸n. En Libia, las empresas independientes, tambi茅n aqu铆 mayoritariamente norteamericanas, fueron un importante actor del r谩pido desarrollo de la producci贸n petrolera del pa铆s a partir de los descubrimientos de 1959. En 1965, los independientes produc铆an la mitad del petr贸leo libio, siendo el consorcio de Continental, Marathon y Amerada el m谩s importante entre ellos; otros capitales independientes norteamericanos que operaban en el pa铆s eran Amoco y Phillips. Por su parte, la producci贸n offshore del golfo p茅rsico se realiz贸, en esta etapa, a trav茅s de contratos de asociaci贸n de la ENI italiana y Amoco con el gobierno iran铆, firmados en 1957 y 1958. En esos a帽os los gobiernos de Kuwait y Arabia Saudita tambi茅n firmaron acuerdos con empresas independientes para la explotaci贸n offshore en el Golfo[57].

Los contratos petroleros firmados en Argentina se inscrib铆an en este contexto: adem谩s de la obvia contemporaneidad con el proceso reci茅n descripto, fueron protagonizados por los mismos capitales. Por esta raz贸n nos detendremos, para cerrar este cap铆tulo, en la consideraci贸n de las determinaciones de la expansi贸n global de los capitales independientes estadounidenses.

La primera 鈥攜, quiz谩s, m谩s evidente鈥 raz贸n de propagaci贸n de los capitales norteamericanos independientes ya la hemos mencionado: las ganancias extraordinarias que obten铆an las siete hermanas en las tierras de mayor productividad del trabajo comenz贸 finalmente a atraer la competencia de otros capitales petroleros. Esto requer铆a, no obstante, que surgieran nuevas regiones petroleras adem谩s de las ya monopolizadas por las siete hermanas. En buena medida, esto fue resultado del desarrollo t茅cnico, en particular de la perforaci贸n offshore, pero tambi茅n de las t茅cnicas de exploraci贸n que llevaron a descubrimientos en Libia, por ejemplo, luego de medio siglo de exploraci贸n infructuosa[58].

Pero tan importante como lo anterior era la situaci贸n de la industria petrolera dentro de los EUA. Hasta el fin de los a帽os cuarenta, cuando la producci贸n estadounidense era el 50% de la producci贸n mundial, los capitales petroleros concentrados en la extracci贸n dom茅stica de dicho pa铆s se hab铆an desarrollado exitosamente. Amoco, la m谩s grande de las independientes, ten铆a para 1955 (antes de su expansi贸n internacional) niveles de ventas en el mercado interno similares a las de Gulf y Mobil y mayores a las de Chevron, Texaco y la filial estadounidense de Shell. Adem谩s de Amoco, otras petroleras independientes de gran tama帽o eran Sinclair, Cities Service, Phillips, Sunoco, Conoco, Tidewater, Pure Oil y Unocal[59]. A partir de 1950, sin embargo, la producci贸n interna estadounidense comenzar铆a a estancarse, como puede observarse en el Gr谩fico 4.1[60].

Gr谩fico 4.1 鈥 Producci贸n de petr贸leo crudo, Estados Unidos (millones de barriles anuales y relaci贸n con producci贸n mundial)

cuadro 41

Fuente: elaboraci贸n propia con datos de Energy Information Administration, United States, Annual Energy Review, 1995; Petr贸leos Mexicanos, 鈥淎nuario estad铆stico鈥.

La causa central de esta situaci贸n era que el petr贸leo estadounidense estaba siendo reemplazado por crudo de menor costo de producci贸n, no s贸lo de los mercados globales sino tambi茅n del interno. Desde 1949 Estados Unidos se convirti贸 en un importador neto de petr贸leo y derivados y, para 1960, las importaciones hab铆an alcanzado ya el 16,5% del consumo interno[61]. La mayor productividad del trabajo de otras regiones impon铆a la relocalizaci贸n de la producci贸n petrolera global y, consecuentemente, disminuy贸 la inversi贸n de capital dentro de Estados Unidos. Como puede observarse en el Gr谩fico 4.2, las actividades ligadas a la exploraci贸n y el desarrollo de yacimientos se redujeron notablemente a partir de 1955.

Gr谩fico 4.2 鈥 Indicadores de la actividad de exploraci贸n y desarrollo (1949=100)

cuadro 42

Fuente: elaboraci贸n propia en base a Energy Information Administration, United States, Annual Energy Review, 1995. Nota: cuadrillas de exploraci贸n = 鈥渃rews engaged in seismic exploration鈥; equipos perforadores = 鈥渞otary rigs鈥; pozos perforados = 鈥渢otal wells drilled鈥

Adem谩s, las restricciones estatales a la producci贸n local continuaban. Cabe resaltar, al respecto, que el sistema de cuotas se aplicaba 煤nicamente sobre los yacimientos m谩s productivos, que eran los pertenecientes a los capitales petroleros m谩s grandes, incluyendo a los independientes mencionados anteriormente[62]. Estos 煤ltimos eran, por tanto, los m谩s afectados por la situaci贸n de la industria dom茅stica. Los peque帽os capitales se reproduc铆an al amparo de las limitaciones a la importaci贸n y la libre producci贸n en los pozos marginales, mientras que las grandes multinacionales redirig铆an sus inversiones a sus yacimientos en el extranjero[63]. Los capitales independientes, en cambio, deb铆an adecuarse a las cuotas de producci贸n internas y carec铆an hasta entonces de yacimientos fuera de los EUA. La producci贸n petrolera global estaba en pleno proceso de relocalizaci贸n y, para los capitales independientes, se trataba de participar activamente de dicho proceso como condici贸n para su supervivencia como tales[64].

S铆ntesis

En este cap铆tulo hemos estudiado las caracter铆sticas particulares de la industria petrolera, as铆 como la historia de su expansi贸n global y de los capitales individuales que operaron en ella. Las principales conclusiones pueden sintetizarse del siguiente modo. En primer lugar, hemos se帽alado el papel de las condiciones naturales diferenciales de las diversas regiones petroleras como determinante central del proceso de internacionalizaci贸n de la industria global y de los capitales individuales. La internacionalizaci贸n de la producci贸n se desarroll贸 tempranamente mediante la expansi贸n de unos pocos capitales multinacionales de gran tama帽o 鈥攍as empresas denominadas 鈥渟iete hermanas鈥濃, los 煤nicos que produc铆an hasta 1950 en todas las regiones petroleras del planeta (excluyendo la Uni贸n Sovi茅tica). Luego hemos remarcado que, debido a la relativa fragmentaci贸n de la etapa extractiva de la industria estadounidense 鈥攄erivada, en buena medida, tambi茅n de las condiciones naturales鈥 y al particular peso de 茅sta en la producci贸n global, en la primera mitad del siglo XX surgieron otros capitales petroleros que, a pesar de tener un tama帽o menor al de las grandes multinacionales, se contaban entre los capitales m谩s concentrados de los Estados Unidos (estas empresas eran las llamadas, usualmente, 鈥渋ndependientes鈥).

La relocalizaci贸n de la producci贸n global hacia regiones donde las condiciones naturales determinaban un trabajo extractivo m谩s productivo llev贸 a las empresas estadounidenses independientes a iniciar un proceso expansivo hacia mediados de la d茅cada de 1950. Para ellas, la internacionalizaci贸n de su producci贸n resultaba una forma necesaria de su desarrollo normal como capitales petroleros. La mayor铆a de estos capitales ingresar铆an a la industria petrolera argentina mediante la firma de los contratos petroleros de 1958-61. Sin embargo, la historia del capital extranjero en la industria petrolera argentina hab铆a comenzado varias d茅cadas antes. En el pr贸ximo cap铆tulo, por tanto, analizaremos el desarrollo del capital extranjero en la rama hasta fines de la d茅cada de 1950.


  1. Luego de la publicaci贸n de esta tesis, parte de este cap铆tulo fue reelaborado y publicado en Fitzsimons, “La especificidad de la renta de la tierra”.
  2. Marx, El capital II, 59.
  3. Sobre estos tipos de capital, v茅ase Marx, El capital III secciones 4 y 5.
  4. Recu茅rdese que utilizamos el t茅rmino 鈥渇orma nacional cl谩sica鈥 para referirnos a los recortes nacionales de la acumulaci贸n de capital que desarrollan la generalidad de las producciones industriales.
  5. Debe notarse, sin embargo, que adem谩s de cuestiones t茅cnicas, tambi茅n act煤a en la limitaci贸n de la producci贸n de cada regi贸n el ejercicio del monopolio sobre la tierra, como veremos luego.
  6. I帽igo Carrera, La renta de la tierra, 66 ; Mommer, La cuesti贸n petrolera, 37.
  7. Esta doble tendencia se expres贸 con particular claridad dentro de Estados Unidos: en 1955, por ejemplo, 16 empresas petroleras se contaban dentro de las 100 empresas de mayores ventas de dicho pa铆s (seg煤n la lista de la revista Fortune), pero, aun as铆, las 20 empresas m谩s grandes de la rama s贸lo controlaban el 55% de la producci贸n petrolera; cf. Mommer, Petr贸leo global y Estado nacional, 59..
  8. Esta exposici贸n corresponde a la renta diferencial de tipo I. Como ya mencionamos anteriormente, existe tambi茅n la renta diferencial de tipo II, muy similar en su determinaci贸n esencial. V茅ase, en la introducci贸n de la tesis, la nota n煤mero 32.
  9. Aunque se trata de una excepci贸n parcial, en tanto en ese pa铆s exist铆an, al lado de las privadas, tierras petroleras p煤blicas. M谩s a煤n con el desarrollo de la producci贸n offshore desde mediados del siglo pasado.
  10. I帽igo Carrera, La renta de la tierra, 50.
  11. Por supuesto, esto no tiene necesariamente que expresarse concretamente en una ca铆da del precio real a lo largo de la historia, aunque, de hecho, ello es lo que sucede durante buena parte del siglo XX. Tambi茅n puede suceder que el aumento de la demanda por petr贸leo acompa帽e la incorporaci贸n de mejores tierras, determinando la permanencia en producci贸n de las tierras marginales o incluso, imponiendo la incorporaci贸n de tierras a煤n peores. De todos modos, en cada momento, la existencia en producci贸n de las tierras con condiciones naturales que permiten una elevada productividad del trabajo reduce el precio del petr贸leo respecto del que regir铆a sin dicha producci贸n.
  12. Aqu铆 estamos repitiendo, en esencia, lo ya argumentado en la introducci贸n de la tesis (apartado 2), aunque ahora referido espec铆ficamente al caso de la producci贸n petrolera.
  13. Maugeri, The Age of Oil, 4-5.
  14. Chandler y Hikino, Scale and Scope, 92.
  15. Ibid., 92-93.
  16. Maugeri, The Age of Oil, 9. La Standard Oil fue un caso pionero de centralizaci贸n acelerada del capital en Estados Unidos, a tal punto que este proceso debi贸 adoptar una forma legal innovadora. En efecto, por entonces no era legalmente posible en EUA que una empresa de un estado controle mediante acciones a otra de otro estado, pues no exist铆a la figura de la sociedad a nivel federal. Para eludir esta limitaci贸n legal a la centralizaci贸n, la Standard adopt贸 la forma del Trust, por medio de la cual la empresa se conformaba como un conjunto de empresas estaduales cuyos accionistas mayoritarios transfer铆an sus acciones en fideicomiso (鈥trust鈥) a una organizaci贸n central depositaria de esas acciones, en las que se representaba proporcionalmente los valores de las participaciones de cada empresa mediante la emisi贸n de certificados del Trust. As铆, Rockefeller controlaba la suficiente cantidad de acciones como para controlar la corporaci贸n (Ibid.). La forma del Trust permiti贸 a la Standard unificar y organizar centralizadamente las actividades de extracci贸n, refinaci贸n, transporte y comercializaci贸n que realizaban las diversas firmas estaduales que la conformaban; cf. Chandler y Hikino, Scale and Scope, 94.
  17. Chandler y Hikino, Scale and Scope, 95-97; Maugeri, The Age of Oil, 11-14.
  18. V茅ase Wilkins, 鈥淢ultinational Enterprise to 1930鈥, 52, quien denomina a esta forma 鈥渕odelo americano鈥 de empresa multinacional.
  19. Maugeri, The Age of Oil, 18.
  20. Chandler y Hikino, Scale and Scope, 98.
  21. Yergin, The Prize, 140.
  22. Maugeri, The Age of Oil, 24.
  23. Las empresas petroleras han cambiado, en casi todos los casos y a veces en varias ocasiones, sus nombres originales. Hemos decidido utilizar los nombres modernos de los capitales individuales en cuesti贸n, o los 煤ltimos que tuvieron como empresas independientes, a煤n a riesgo de caer en expresiones algo anacr贸nicas.
  24. Wilkins, 鈥淢ultinational Oil Companies in South America in the 1920s鈥, 415.
  25. Maugeri, The Age of Oil, 25-26.
  26. Adem谩s de la p茅rdida del capital para los empresas que operaban en la regi贸n (entre las que se encontraba Shell), las estatizaciones afectaron la oferta global de petr贸leo por la ca铆da en la producci贸n rusa que, hacia 1920, era de s贸lo un tercio de la de preguerra. Reci茅n a finales de la d茅cada la producci贸n de la URSS se recuperar铆a con la conformaci贸n de una empresa estatal. Cf. Gillette, 鈥淎merican Capital in the Contest鈥, 478; Dachevsky, 鈥淭ierra y capital鈥, 47.
  27. Maugeri, The Age of Oil, 30; Dachevsky, 鈥淭ierra y capital鈥, 45-46; Brown, 鈥淲hy Foreign Oil Companies鈥, 381.
  28. Maugeri, The Age of Oil, 32.
  29. Ibid.
  30. Chandler y Hikino, Scale and Scope, 98.
  31. Wilkins, 鈥淢ultinational Oil Companies in South America in the 1920s鈥, 415, 441, 445. Ver tambi茅n p. 443, donde la autora sintetiza la situaci贸n del siguiente modo: 鈥淏y the late 1920s, with overproduction worldwide, foreign companies that faced adverse conditions in these South American nations tended to turn attention to Venezuela, where political conditions remained desirable and oil was abundant鈥.
  32. McKie, 鈥淢arket Structure and Uncertainty in Oil and Gas Exploration鈥, 544.
  33. Maugeri, The Age of Oil, 41-44.
  34. Ibid., 45.
  35. En este pa铆s la concesi贸n era operada en un 100% por British Petroleum hasta 1954, cuando se form贸 un consorcio entre las siete hermanas m谩s la Compagnie Fran莽aise des P茅troles. Cf. Parra, Oil Politics, 25-30.
  36. Adem谩s, las compa帽铆as asociadas en la Irak (Shell, BP, Exxon, Mobil y CFP) estaban contractualmente impedidas de desarrollar concesiones en Medio Oriente por cuenta propia
  37. Philip, Oil and Politics in Latin America, 44; Parra, Oil Politics, 10-12.
  38. Parra, Oil Politics, 57-59.
  39. Ibid., 55; Wilkins, 鈥淭he Oil Companies in Perspective鈥, 160-161; Yergin, The Prize, 260-268, 402-403; Maugeri, The Age of Oil, 46-47.
  40. Bina, Oil: A Time Machine, 75.
  41. Otra determinaci贸n del dominio internacional de estas pocas empresas, probablemente, resida en la propia crisis, que hac铆a inviable la expansi贸n de nuevos capitales e, incluso, las posibilidades de explotaci贸n ligadas al desarrollo t茅cnico de la 茅poca. En la posguerra, como veremos, la expansi贸n econ贸mica traer铆a un aumento de la competencia
  42. Es el caso de Irak, por ejemplo, cuyo Estado nacional surgi贸 en el marco del control brit谩nico del territorio luego del desmembramiento del imperio turco con la primera guerra mundial. Durante este proceso de formaci贸n del Estado nacional bajo administraci贸n brit谩nica (hasta 1932) se estableci贸 la concesi贸n para la Irak Petroleum Company; cf. Maugeri, The Age of Oil, 26-28; Parra, Oil Politics, 12-14. Kuwait y Qatar, por su parte, eran protectorados brit谩nicos. Tambi茅n la concesi贸n pionera de British Petroleum en Ir谩n, de 1901, hab铆a sido otorgada cuando el pa铆s estaba dividido en dos zonas de influencia, una brit谩nica y la otra holandesa. 脷nicamente Arabia Saudita era un reino independiete al momento del otorgamiento de la concesi贸n. Cf. Mommer, La cuesti贸n petrolera, 140. En estas condiciones, la capacidad pol铆tica de los estados nacionales de los pa铆ses petroleros para excluir efectivamente de las tierras petroleras a las multinacionales petroleras era al menos dudosa. Por supuesto, esta situaci贸n cambiar铆a ulteriormente con el desarrollo hist贸rico de los procesos de acumulaci贸n de capital en la regi贸n, acompa帽ado por el crecimiento del nacionalismo en un proceso que culmin贸, como es sabido, con la expropiaci贸n de las empresas petroleras durante las d茅cadas de 1960 y 1970.
  43. Parra, Oil Politics, 55.
  44. Mommer, Petr贸leo global y Estado nacional, 140-147.
  45. Wilkins, 鈥淭he Oil Companies in Perspective鈥, 160.
  46. Mommer, La cuesti贸n petrolera, 43-53; Parra, Oil Politics, 68-69.
  47. Dachevsky, 鈥淭ierra y capital鈥, 49.
  48. Maugeri, The Age of Oil, 77-78.
  49. Ibid., 33; Parra, Oil Politics, 35.
  50. Maugeri, The Age of Oil, 80.
  51. Concretamente, las empresas que ten铆an un exceso de crudo (BP, Texaco, Chevron y Gulf) vend铆an a las que estaban en la situaci贸n contraria (Shell, Exxon y Mobil) a precios que implicaban que la ganancia global de la venta del derivado (esto es, descontando del precio de mercado todos los costos, incluyendo regal铆as e impuestos) se reparta en un 50% y 50% entre la empresa extractora y la refinadora. Cf. Parra, Oil Politics, 36; v茅ase tambi茅n Wilkins, 鈥淭he Oil Companies in Perspective鈥, 161. Los acuerdos evitaban, de este modo, que las empresas con exceso de capacidad de refinaci贸n expandieran la producci贸n de crudo y, en conjunto, que cayera la renta petrolera.
  52. Parra, Oil Politics, 44-47.
  53. Ver ibid., 14-21 para una buena s铆ntesis de la aplicaci贸n del sistema en los distintos pa铆ses petroleros. Por lo dem谩s, el sistema pronto llev贸 a que algunas concesiones fijasen repartos m谩s favorables para el estado petrolero (45鈥55, 40鈥60, etc); cf. Mommer, La cuesti贸n petrolera, 125-155; Maugeri, The Age of Oil, 77-91.
  54. Mommer, Petr贸leo global y estado nacional, 147-153.
  55. Las compa帽铆as, en realidad, utilizaron la legislaci贸n norteamericana preexistente sobre doble tributaci贸n, por la cual todo lo que pagaban en concepto de impuesto a los pa铆ses petroleros lo descontaban de impuestos a las ganancias en EUA. Gran Breta帽a tuvo que adaptar sus leyes para poner a los capitales brit谩nicos en la misma situaci贸n. Maugeri, The Age of Oil, 58; Parra, Oil Politics, 15-21.
  56. El t茅rmino 鈥渋ndependiente鈥 es, sin embargo, una denominaci贸n algo difusa, cuyo significado depende del contexto. En el momento en el que nos estamos refiriendo, tiende a referirse a todas las empresas privadas que no formaban parte del grupo de las siete hermanas. V茅ase Vassiliou, The A to Z of the Petroleum Industry, 252, 307; V茅ase tambi茅n Reid, Independents abroad, 4.
  57. Parra, Oil Politics, 74-85.
  58. Vassiliou, The A to Z of the Petroleum Industry, 296-297.
  59. Estas nueve empresas eran las empresas petroleras que figuraban en los primeros 100 lugares de la lista Fortune 500 y que no pertenec铆an a las 鈥渟iete hermanas鈥. A este grupo pertenecen 6 de las 8 empresas extranjeras que firman contratos petroleros en Argentina entre 1958 y 1961 (las dos restantes eran empresas estadounidense algo m谩s peque帽as).
  60. Esto era parte de una tendencia general a la relocalizaci贸n de la producci贸n de crudo mundial y, en Estados Unidos, al aumento de las importaciones respecto al consumo total de petr贸leo y derivados. Esta tendencia fue parcialmente contrarrestada en la d茅cada de 1960 debido a una mayor restricci贸n de las importaciones pero se impondr铆a definitivamente desde 1970, a帽o pico de la producci贸n petrolera estadounidense hasta la actualidad.
  61. Energy Information Administration, United States, Annual Energy Review, 1995.
  62. Libecap, 鈥淭he Political Economy of Crude Oil Cartelization in the United States, 1933-1972鈥, 849-851. A煤n en las zonas de mayor productividad de los Estados Unidos, donde se concentraban las restricciones, hab铆a excepciones para las peque帽as empresas, de modo que la restricci贸n efectiva reca铆a sobre las empresas grandes.
  63. Maugeri, The Age of Oil, 124.
  64. Un estudio emp铆rico basado en entrevistas a altos ejecutivos (CEOs o directores t茅cnicos) de empresas petroleras independientes norteamericanas y brit谩nicas muestra que los motivos inmediatos de las empresas para la primera inversi贸n en el extranjero se relacionaban mayoritariamente con la obtenci贸n de nuevas reservas: el 鈥減otencial de 谩reas sub-exploradas en el extranjero鈥 fue el motivo m谩s colocado en primer lugar por las compa帽铆as, mientras que la 鈥渄iversificaci贸n geogr谩fica de las reservas鈥 fue el motivo m谩s mencionado. Para la inversi贸n subsiguiente (es decir, luego de la primera), el motivo m谩s com煤n era 鈥渁mpliaci贸n de las reservas鈥. Para las empresas norteamericanas, cobraba relevancia tambi茅n los 鈥渃recientes costos de los descubrimientos dom茅sticos鈥. Aunque con menor frecuencia, motivos relacionados con las condiciones de valorizaci贸n en el destino ocupaban un lugar importante: 鈥渕ayores retornos en el extranjero鈥 y 鈥渕enor competencia en el extranjero鈥 fueron mencionados por un 40% de las independientes norteamericanas entrevistadas. Con todo, este estudio se propone 煤nicamente proveer evidencias sobre la racionalidad general de las decisiones de las empresas petroleras independientes en su proceso de industrializaci贸n, pero no explicar un per铆odo espec铆fico. Desafortunadamente, las fechas de las inversiones a las que los encuestadores hacen referencia no son mencionadas; adem谩s, tampoco se publican los nombres de las empresas involucradas ni otros detalles de sus inversiones debido a acuerdos de confidencialidad; cf. Reid, Independents abroad, 16-19.


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