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Conclusión

Al comenzar esta tesis señalamos que el propósito más general de nuestra investigación era producir conocimiento nuevo sobre la especificidad de la acumulación de capital en Argentina. De acuerdo a este propósito, en estas conclusiones explicitaremos cuáles han sido los aportes de los dos estudios sectoriales que hemos desarrollado.

Antes de comenzar por la primera parte de la tesis, recordemos que, según habíamos planteado en la introducción, el modo de avanzar en nuestra tarea difería en cada caso de estudio de acuerdo al grado de avance del conocimiento previo. En particular respecto a la obra de Iñigo Carrera sobre el desarrollo del capital industrial en general en Argentina (especialmente, su caracterización del capital extranjero como capital medio fragmentado), el caso de la industria automotriz aparecía, desde un principio, como uno donde las determinaciones encontradas por este autor debieran expresarse plenamente. Además, señalamos también la cantidad y calidad de la bibliografía especializada sobre el sector. Por estas razones planteamos que el objetivo específico en esta parte era investigar las formas concretas de desarrollo del capital medio fragmentado en un caso particular y un período específico. Sinteticemos, ahora sí, cuáles han sido nuestros avances en este sentido y qué resultados alcanzamos.

Nuestro primer paso fue mostrar la conexión entre la expansión del capital automotriz en Argentina y el desarrollo de la industria automotriz global. Allí describimos cómo el desarrollo de la automatización de los procesos productivos impuso, a los capitales estadounidenses en particular, la necesidad de acelerar el desarrollo técnico por medio de la relocalización de maquinaria antigua, crecientemente obsoleta. Este punto fue luego tratado en casos particulares, comenzando por el desarrollo de Kaiser en Argentina desde mediados de los cincuenta. En conexión con este punto, hemos expuesto cómo los ciclos de acumulación de capital de las subsidiarias estaban subsumidos en el ciclo global de la matriz, ya en la plenitud del proceso expansivo de principios de los sesenta. Si bien la relocalización de maquinaria fue uno de los contenidos claves de esta unidad mundial del desarrollo de los capitales automotrices globales, también hemos señalado que otro contenido residía en el desarrollo también mundial de modelos. Hemos sugerido al respecto que este último punto parece explicar algunas de las diferencias entre la forma de presentarse del capital norteamericano (por medio de subsidiarias) respecto del europeo (en muchos casos por medio de asociaciones de licencia y proyectos de propiedad mixta). Los primeros, con una escala en sus países de origen aún muy superior a la de sus contrapartes europeas, tenían su principal interés en el traslado de matrices a Argentina a medida que renovaban los modelos. En cambio, los segundos buscaban principalmente ampliar la escala de producción de sus modelos de modo de distribuir el elevado costo de desarrollo y diseño. Estos dos contenidos de la vinculación entre subsidiarias y matrices, según también se señaló, explican en buena medida por qué las empresas cuya escala internacional era baja, como Kaiser y los capitales nacionales, fueron asociándose cada vez más con capitales extranjeros. En general, considero que esta perspectiva de análisis no está lo suficientemente desarrollada en la bibliografía sobre la rama; este aspecto de la tesis, en ese sentido, puede ser considerado un aporte adicional al objetivo básico de desarrollar el enfoque sobre el capital medio fragmentado.

En el análisis de las condiciones de explotación de la fuerza de trabajo en la rama automotriz local llegamos a la conclusión de que el capital extranjero obtuvo ganancias extraordinarias provenientes de la venta de la fuerza de trabajo por debajo de su valor. Esta conclusión se fundamenta en la comparación internacional de salarios por medio del cómputo de su poder adquisitivo interno, que arroja que la capacidad de consumo del obrero automotriz argentino es de dos tercios del estadounidense (que fue tomado como expresión de la normalidad en las condiciones de reproducción de la fuerza de trabajo en la rama). Por otro lado, el análisis del proceso de trabajo automotriz en Argentina no parece indicar que los atributos productivos necesarios hayan sido menores a los que requería contemporáneamente el capital a nivel mundial, descartando en principio que la menor capacidad de consumo pudiera explicarse por este último motivo, en vez de por la de venta de la fuerza de trabajo por debajo de su valor.

Esta misma comparación de las capacidades de consumo relativas nos permitió señalar que en la compra de la fuerza de trabajo se encerraba una ventaja para el capital extranjero diferente a la anterior. Si se comparan los salarios en dólares (al tipo de cambio de paridad de la capacidad de representar valor de cada moneda nacional) se obtiene que el salario automotriz argentino se ubicaba en un nivel más bajo aún que el correspondiente a las diferencias en el poder adquisitivo de los salarios. Se señaló entonces que esta diferencia adicional correspondía en buena medida, no ya a una venta de la fuerza de trabajo por debajo de su valor, sino a un abaratamiento de este valor como resultado de la circulación interna de los medios de vida agrarios por debajo de su precio de producción. Se trataba, por lo tanto, de una forma de apropiación de la renta de la tierra agraria. Esta complejidad en el análisis de las condiciones de venta de la fuerza de trabajo y en las ventajas que ello suponía para el capital que operaba localmente está ausente en la bibliografía especializada. En ese sentido, nuevamente, el avance sobre las formas concretas con base en el enfoque sobre el capital medio fragmentado permitió, además, aportar a la discusión presente en los estudios que se encuentran por fuera de este mismo enfoque.

Nuestra investigación avanzó también sobre otras formas de apropiación de la renta agraria por el capital extranjero automotriz. Una de ellas, el endeudamiento a tasa de interés real negativa, era compartida por el conjunto del capital industrial. El análisis se limitó, allí, a presentar ciertas evidencias sobre el nivel de endeudamiento de los capitales de la rama. En cambio, el aporte de la investigación de las formas de apropiación de renta agraria particulares de la rama automotriz resulta más significativo. Hemos identificado dos de estas formas particulares. La primera de ellas era la importación de partes con aranceles preferenciales para la venta posterior de los vehículos terminados a precios determinados por una protección efectiva mucho mayor. La segunda consistía en el aprovechamiento de las condiciones de mercado derivadas de la existencia de una oferta que se ubicaba por debajo de la necesidad social solvente por vehículos automotores; situación que permitía venderlos a un precio comercial superior incluso al precio de producción local, determinado por las condiciones técnicas locales. Ambas formas parecen haber sido específicas de nuestro período de estudio, en la medida en que ellas tienden a desaparecer —o al menos a disminuir— con el incremento de la producción y de su nivel de integración local. Estas formas concretas de apropiación de renta agraria, por ser propias del sector automotriz, no habían sido presentadas dentro del enfoque sobre el capital medio fragmentado. En ese sentido se trata, desde mi punto de vista, de contribuciones originales pero, por la misma razón, provisorias, destinadas a servir de base a futuras investigaciones o discusiones en el ámbito académico. En particular, aunque en la tesis mostramos que los aspectos mencionados son formas de apropiación de riqueza producida por fuera de la rama automotriz misma, continúa abierta la necesidad de investigar concretamente el curso seguido por la renta agraria hasta los capitales automotrices, investigación que supone ampliar en alguna medida el foco por fuera del sector en sí mismo.

Un último aspecto del análisis que hemos desarrollado sobre la expansión del capital extranjero en la industria automotriz local es el que se refiere a las políticas estatales generales y particulares para el sector. Por un lado, la mayoría de estas políticas o bien habían sido mencionadas durante el desarrollo anterior, o bien habían quedado implícitas. Ambos tipos de políticas, además, ya han sido extensamente estudiadas en la literatura especializada. Por estas razones, en dicho apartado nos hemos limitado, más que a describirlas, a señalar cuáles de ellas aparecen como formas concretas de realización de cada determinación económica desarrollada previamente. No obstante el alcance limitado de esta parte del estudio sobre el sector automotriz, cabe señalar que en esta sección se muestra que los impuestos a la exportación son una de las principales formas de apropiación de la renta agraria, y que su transformación en gasto público es una de las condiciones que explican el aumento de la demanda. Esto indica que el estudio del gasto público y sus fuentes de financiamiento durante el período puede resultar una línea promisoria de investigación para avanzar en la tarea pendiente que habíamos señalado al finalizar el párrafo anterior. Nuevamente, cabe destacar que este camino, aunque relacionado con el sector automotriz, implica una mirada más amplia, que trascienda el enfoque sectorial.

La segunda parte de la tesis avanza, como indicábamos en la introducción, sobre terreno menos explorado, tanto en lo que hace a la bibliografía especializada como al enfoque que sirve de base a esta tesis. En lo que hace a este último aspecto, en especial, señalábamos que las determinaciones del capital medio fragmentado, desarrolladas por Iñigo Carrera para el capital industrial en general, no corresponden necesariamente también a los capitales que operan en ramas con condiciones naturales no controlables para el capital. Considero que por esta razón, el estudio sobre el sector petrolero es más rico en conclusiones originales que la primera parte, pero que, al mismo tiempo, un mayor número de ellas tienen un carácter provisorio. En nuestro repaso y explicitación de las principales conclusiones enfatizaremos, entonces, qué aspectos consideramos que merecen mayor estudio y, por tanto, abren nuevas líneas de investigación.

El estudio sobre el desarrollo global de la industria petrolera mundial nos permitió arribar a dos importantes conclusiones para el desarrollo de nuestra investigación posterior: por un lado, la identificación de los capitales individuales que ingresaron al país mediante la forma política de los contratos petroleros y, por otro, la caracterización de su proceso de expansión internacional en general, del cual su desarrollo en Argentina es sólo una parte. Al respecto, sostuvimos que dicho proceso expansivo fue protagonizado por los capitales “independientes” —que hasta entonces se habían especializado en la producción doméstica estadounidense—, en razón del efecto que tuvo en sus condiciones de valorización la relocalización global de la producción petrolera hacia los países de Medio Oriente. En ese sentido, dijimos que la expansión internacional de dichos capitales era una condición para su reproducción como capitales petroleros medios, esto es, para continuar valorizándose a la tasa normal de ganancia. Aunque este proceso de expansión de los capitales petroleros independientes estadounidenses es bien conocido en la literatura internacional, no ha sido suficientemente tenido en cuenta, desde mi punto de vista, en los estudios sobre el caso argentino, al menos en nuestro período de estudio.

El estudio de los antecedentes históricos del desarrollo del capital extranjero en la industria petrolera argentina, por su parte, nos permitió arribar a nuevas conclusiones que luego fueron insumo del estudio sobre el período de los contratos petroleros. Un primer grupo de conclusiones se refieren al modo de desarrollo de los capitales extranjeros: la primera de ellas es que desde mediados de la década de 1920, estos capitales se desarrollaron orientando su producción hacia el mercado interno; la segunda, que sus actividades productivas encontraron una limitación adicional en la competencia del petróleo importado; y la tercera es que, en consecuencia, su desarrollo adoptó la forma de “apéndice” del capital estatal. El segundo grupo de conclusiones se refiere a las razones de la limitación de la producción local, que nunca alcanzó la escala del mercado interno. Allí identificamos, como causas de esta situación, la limitación natural de los yacimientos argentinos en relación a los ubicados en otras regiones del planeta y, por otro, la mediación del proceso general de apropiación de renta de la tierra que caracteriza al espacio argentino de acumulación de capital. En particular, en lo que hace a este último aspecto, jugó un papel central la sobrevaluación de la moneda, al abaratar las importaciones petroleras a costa de la renta agraria portada en las exportaciones también agrarias; situación que tuvo su máxima expresión durante el peronismo. En particular este último punto, por basarse en el enfoque sobre la especificidad de la acumulación en Argentina, contiene señalamientos que no están presentes en la bibliografía sobre el tema.

Centrándonos ahora en el período específico de estudio de esta tesis, podemos señalar primero los aportes de la investigación sobre las condiciones materiales de operación de los capitales petroleros. En primer lugar, vimos que los datos disponibles indican que al menos algunos yacimientos petroleros que entraron en producción en esta época permitían una productividad del trabajo elevada en términos relativos a los yacimientos en producción hasta entonces, incrementando la productividad promedio del trabajo extractivo en comparación a las décadas anteriores. En segundo lugar mostramos que los capitales extranjeros “productores” (esto es, los que operaron bajo la forma jurídica de contratos de producción de petróleo) se concentraron en dichos yacimientos nuevos, mientras que los capitales extranjeros “perforadores” (los que operaron con contratos de perforación de pozos), lo hicieron en los yacimientos existentes. Al respecto, señalamos que la diferencia natural entre los yacimientos parece explicar la diferente forma contractual. Una tercera conclusión importante de esta parte del estudio fue la constatación de la menor eficiencia de los equipos de perforación de los capitales “productores” en relación al promedio de perforación de los equipos en Estados Unidos. Hemos sugerido en relación a esto que las empresas han compensado el efecto desfavorable de esta deficiencia técnica sobre la productividad del trabajo gracias a las condiciones naturales más favorables de los yacimientos que explotaban en el país en comparación, otra vez, al promedio de los yacimientos norteamericanos. Esta conclusión es importante porque sugiere una característica semejante a la del capital medio fragmentado: la operación con condiciones técnicas inferiores a las que el mismo capital emplea en su país de origen. Con todo, para avanzar más allá de este señalamiento resultaría necesario, primero, determinar fehacientemente si la tecnología empleada efectivamente no estaba en la frontera del desarrollo técnico. Relacionado con esto, resultaría también importante conocer si la maquinaria utilizada era de segunda mano y, en ese sentido, relocalizada desde el país de origen de estos capitales. Para ello, resultaría necesaria una investigación sobre eventuales fuentes aún no estudiadas, dado que no hemos encontrado obras que se refieran a esta cuestión.

En cuanto a la valorización de los capitales petroleros, nuestro estudio permite concluir que, al mismo tiempo que los precios fijados por contrato contenían una “tasa de regalía” importante, ello no impedía la valorización normal a la tasa general de ganancia de los capitales extranjeros.

El último aspecto de esta segunda parte de la investigación, centrado en las políticas estatales para el sector, dio como resultado conclusiones que considero pertinente destacar. El análisis se enfocó en la política de fijación de precios del Estado nacional sobre la cadena de producción y comercialización de petróleo y derivados. Sobre este tema hemos señalado, en primer lugar, que los precios del petróleo crudo a los que vendían las empresas extranjeras contratistas tenían por contenido una apropiación de renta petrolera por sujetos distintos a ellos mismos. Esta renta que escapaba a los capitales extranjeros tuvo una magnitud considerable, como lo atestigua que, para el año 1962, pico de la producción petrolera local, la parte de la renta petrolera en cuestión equivalía a un 10% de la renta agraria total apropiada por sujetos distintos que los terratenientes. Señalamos también que esta masa de riqueza social fluye, al menos en parte, hacia el conjunto del capital industrial por medio del abaratamiento del precio de los combustibles en el mercado interno que, por primera vez en la historia de la producción petrolera argentina, se vendieron a precios que se ubicaban por debajo de los de Estados Unidos. Esto nos permitió extraer una última conclusión sobre la apropiación de la renta petrolera, a saber, que la sustitución de importaciones que acompañó dicho abaratamiento tuvo por contenido, en la parte correspondiente a la producción de los capitales extranjeros, el reemplazo de la renta agraria por la petrolera como fuente del abaratamiento interno de los combustibles.

Por último, precisemos brevemente cuáles son los interrogantes principales que se abren con estas conclusiones. El estudio sobre el sector automotriz mostró, por sobre todas las cosas, las condiciones extremadamente favorables para el desarrollo de los capitales extranjeros durante sus primeros años de operación local. Con todo, varias de ellas parecen circunstanciales o temporarias, al menos a primera vista. Por caso, el empleo de maquinaria de segunda mano fue relacionado con un momento específico del desarrollo técnico global. Del mismo modo, las ventajas derivadas de los aranceles preferenciales, o de las condiciones de la demanda insatisfecha, parecen por sí mismas destinadas a desaparecer con el progresivo desarrollo de la industria. Estas observaciones dejan planteada casi naturalmente la necesidad de continuar hacia adelante el estudio del capital extranjero en la rama, en particular porque, desde el enfoque de esta investigación, la causa de la expansión de dicho capital había sido presentada como una determinación estructural —es decir, lo contrario a circunstancial— del desarrollo del proceso global de acumulación de capital.

En cuanto a la investigación sobre el sector petrolero, considero que el principal interrogante que se abre tras las conclusiones de esta segunda parte de la tesis —y por esa razón su principal aporte— reside en preguntarse si el período comprendido entre 1958 y 1963 fue, en definitiva, el primer paso en la incorporación de la renta petrolera como fuente adicional de la valorización específica del capital industrial en el espacio nacional de acumulación. Desde mi punto de vista, una investigación que, partiendo de algunos de los resultados de esta tesis, intente contestar este interrogante mediante el estudio del desarrollo posterior de la producción petrolera local, resultaría sumamente valiosa, precisamente, para el conocimiento de la historia de la especificidad de la acumulación de capital en Argentina.



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