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6 Del relato oral al relato audiovisual

Afectividad, compromiso y lucha en proyectos audiovisuales y colaborativos con comunidades mapuche-tehuelche de Chubut

Marion Prieto y Grupo de Estudios de Memorias Alterizadas y Subordinadas (GEMAS)

1. Introducción

El presente trabajo se propone reflexionar sobre la experiencia de elaboración de producciones audiovisuales en el marco de trabajos en colaboración con familias y comunidades mapuche y mapuche tehuelche. El análisis se sitúa en el cruce entre antropología visual y cine etnográfico, entendiendo que toda imagen implica una posición de mirada y un régimen de visibilidad que modela las formas posibles de representación. Lejos de concebir al dispositivo audiovisual como una mera herramienta de registro, se asume que la cámara produce relaciones, habilita intercambios y genera modos particulares de percepción, tanto para quienes filman como para quienes participan en las escenas filmadas. Desde esta perspectiva, el trabajo indaga en cómo la práctica audiovisual se vuelve un espacio de encuentro y negociación de sensibilidades, expectativas y memorias, en el que la mirada se construye de manera situada y relacional. Asimismo, se examinan los desafíos éticos, estéticos y políticos implicados en acompañar visualmente relatos que forman parte de historias largas de territorialidad, disputa y persistencia comunitaria. En su conjunto, el capítulo busca ofrecer una reflexión crítica acerca de las posibilidades y límites de la creación audiovisual en el marco de proyectos antropológicos realizados en estrecha colaboración con las comunidades.

El GEMAS es un colectivo de investigación en antropología dedicado al estudio crítico de las memorias sociales, con especial atención a aquellas experiencias históricamente relegadas o subordinadas. Integrado por investigadoras e investigadores de diversas instituciones, el grupo se orienta a reflexionar sobre los procesos de construcción, transmisión y disputa de las memorias en distintos contextos sociales. Su enfoque se caracteriza por una perspectiva rigurosa y atenta a la complejidad de las configuraciones históricas y culturales que modelan las formas de recordar. Si bien se desempeña a lo largo de todo el país con distintos grupos sociales y comunidades indígenas, hace muchos años viene trabajando con comunidades mapuche y mapuche-tehuelche en Norpatagonia. En este recorrido ha ido recuperando contadas, relatos y testimonios de las personas mayores cuando elaboran sus gütxam, además de cómo funciona la organización de las luchas políticas, territoriales y de resguardo de la vida en y desde los territorios.

Marion Prieto es una realizadora audiovisual que reside en la Patagonia; las temáticas de sus trabajos se vinculan con temáticas del pueblo mapuche, sus luchas y afectividad, pero no desde un discurso verticalista y autoritario, sino desde la cocreación y el compromiso político, aportando ―según las necesidades― herramientas de la comunicación audiovisual para amplificar las voces a otros formatos.

Cuando dos disciplinas se juntan (la antropología y el audiovisual), pueden potenciarse para construir un lenguaje diferente. El desafío central consistió en elaborar una propuesta artística y visual capaz de acompañar y dar densidad expresiva a los relatos y las luchas de las comunidades mapuche-tehuelche de Chubut. La representación visual de estas memorias configura un ritmo específico dentro del lenguaje audiovisual, que oscila entre lo abstracto y lo poético, y la intensidad propia de la acción colectiva. La figura del manke (“cóndor” en mapuzungun) opera aquí como un dispositivo metafórico que orienta la mirada: un vuelo que sobrevuela el territorio, observa, escucha y se aproxima, convirtiéndose en un testigo que inscribe su huella, como lo hace un río en su curso, en el devenir histórico y territorial de las comunidades.

Enmarcados en esta línea, nos situaremos en la reflexión de dos procesos que se dieron de manera consecutiva. Por un lado, indagaremos en la producción de una serie de cortos denominada Gütxam (2024), cuyo propósito se centró en circular y poner en valor las historias mapuche-tehuelche sobre los eventos del pasado; relatos en los que los ancestros y ancestras narran las experiencias sobre los tiempos de las campañas militares contra las poblaciones indígenas de la Patagonia.

Por el otro, analizaremos la experiencia de la producción y realización del documental El serpentear del ngen ko: 2.° foro trawün itinerante por el río Chubut (2025), que recupera los encuentros y conversaciones desarrollados durante once días junto a una caravana de viajeros ―integrada por comunidades mapuche-tehuelche, académicos, ambientalistas y militantes de diversos colectivos― en defensa del río Chubut.

Ambos materiales fueron construidos colectivamente, el GEMAS se encargó de la producción y Marion Prieto asumió la dirección artística.

Cada presentación de los materiales se constituye en un espacio de encuentro que reactualiza el sentido colectivo producido, donde la palabra resignifica el trabajo hecho. Lo audiovisual vuelve a mutar hacia lo oral.

En este marco, comprender lo “colectivo” implica pensarlo no solo como la participación simultánea de múltiples personas en un proyecto, sino como una forma de producción social del sentido. Un colectivo supone un entramado de vínculos, responsabilidades y discusiones compartidos, donde las decisiones estéticas, metodológicas y políticas se construyen de manera relacional. No remite únicamente al grupo que interviene de manera directa en las tareas de investigación o creación audiovisual, sino también a los múltiples actores —familias, comunidades, investigadores, realizadores— cuyas perspectivas, memorias y expectativas configuran el proceso. En este sentido, la dimensión colectiva desborda la autoría y se convierte en una práctica situada de escucha, negociación y copresencia, en la que los materiales producidos mantienen abierta la posibilidad de nuevas interpretaciones y apropiaciones. De allí que cada instancia de exhibición no funcione como un cierre, sino como un momento más del proceso, donde las voces comunitarias vuelven a inscribir sentidos y donde lo visual se reinscribe en la trama oral que le dio origen.

Con este trabajo nos interesa compartir y reflexionar acerca de las potencialidades de la producción audiovisual como herramienta colaborativa. A su vez, se plantea la importancia de habilitar otros lenguajes (poéticos, visuales y audiovisuales) que, en diálogo con el registro académico, posibiliten difundir de manera más sensible y creativa los procesos sociales y hacer circular la palabra en los territorios.

2. Serie Gütxam

En el contexto mapuche, gütxam —a veces escrito gutram, nutram, kutram o gutrüm, según la grafemática utilizada— se refiere a un relato, testimonio o expresión narrativa que da cuenta de experiencias vividas, acontecimientos significativos o memorias transmitidas en el seno de una familia o de una comunidad. No se trata únicamente de un “cuento” o una “historia” en sentido literario, sino de una forma situada de enunciación que vincula a las personas con su territorio, su linaje y su historicidad. En este sentido, el gütxam constituye una práctica discursiva que articula memoria, identidad y pertenencia, y que permite la circulación de saberes, afectos y posiciones políticas dentro del tejido comunitario. Como categoría nativa, señala tanto un modo de narrar como un modo de situarse en el mundo.

Es un relato y una conversación que transmite historias de una familia y construye la memoria del pueblo mapuche-tehuelche, manteniendo vivas en el tiempo las narrativas del pasado. Cuentan, además del sufrimiento, los esfuerzos y hazañas de las y los ancestros para volver a levantarse como pueblo.

En 2024, el Grupo GEMAS junto a Marion Prieto produjeron una serie de 3 capítulos cortos que desarrolla cuatro relatos situados en la provincia de Chubut: Elisa Pichiñan, de la comunidad mapuche Los Pichiñanes; Belarmina Nahuelquir, de Colonia Cushamen; Catalina Antilef, de Futahuau, y Ángel Quilaqueo, de la comunidad Nahuelpan.

El GEMAS seleccionó cuatro audios de su archivo sonoro bajo el tema “los años de regreso” o “el largo peregrinaje de vuelta a casa”, como algunas de las formas de nombrar aquellas memorias que fueron compartidas y narradas por las y los abuelos a sus hijos e hijas, nietos y nietas.

Los relatos de estas cuatro personas fueron grabados en audio, resultado de una estrecha relación con ellos, por medio de conversaciones que derivaron en una investigación para reconstruir y comprender la historia de cómo se configura hoy el territorio y el pueblo mapuche-tehuelche luego de la llamada “Campaña del desierto” (1878-1885).

A partir de estos audios se pensó la narrativa audiovisual: qué evoca lo que nombran en esas conversaciones, qué imágenes disparan los relatos, qué dice el paisaje y sus sonidos. Es necesario conocer la estepa patagónica para imaginar qué lugares transitaron; al ser solo relatos orales, son traducidos a la memoria visual, construida en esta época para los soportes virtuales, donde la imagen se diluye entre lo real y el pewma (“sueños” en mapuzungun). Las voces van guiando el caminar por el territorio, la observación de los límites que se impusieron. La imagen no se impone ante la narración, sino que es parte de ella, la enfatiza y, mientras la estepa avanza, aparecen elementos claves del relato, animados en trazos finos que evocan puntos claves de esa memoria narrada: un puma, los corrales, pies que avanzan desnudos, un mapa fronterizo, entre otros. Imágenes que quedan suspendidas en el tiempo, en el territorio de los sueños, y que le quedarían grabadas a una nieta que escucha a su abuela mientras le cuenta sobre su identidad familiar alrededor del fogón.

La circulación de estas producciones audiovisuales en escuelas y espacios con jóvenes ha evidenciado que, en cada presentación, emergen resonancias que exceden la experiencia individual. Aunque los relatos proyectados no pertenezcan a la historia directa de sus familias, suelen activar reminiscencias que aparecen asociadas a narraciones transmitidas por abuelos, vecinas o referentes comunitarios. En este sentido, las imágenes y sonidos funcionan como dispositivos que catalizan la evocación de un pasado colectivo, poniendo en relación memorias dispersas que, al encontrarse, adquieren una nueva densidad social. Desde una perspectiva antropológica, este efecto sugiere que el cine no solo registra o representa, sino que opera como un andamiaje de la memoria: ofrece un soporte sensible y relacional que permite articular experiencias, ordenar temporalidades y abrir un espacio para la identificación y el reconocimiento. Así, la proyección se convierte en un momento de reactivación y relectura de memorias comunitarias, donde los espectadores no se limitan a recibir un contenido, sino que lo integran a sus propios marcos de sentido, contribuyendo a la continuidad y actualización de un pasado compartido.

Fotograma 1. Serie Gütxam, capítulo 2, “Epu: el regreso”. Marion Prieto.

3. El serpentear del ngen ko: segundo foro trawün por el río Chubut

En el mes de febrero de 2025, una caravana de viajeros y viajeras realizó el segundo foro trawün (“encuentro” en mapuzungun) itinerante en defensa del río Chubut. Este evento fue una iniciativa autónoma impulsada por comunidades de la región, en la que se propuso conversar sobre las problemáticas relacionadas con el agua y con la defensa y el control comunitario del río que atraviesa toda la provincia de Chubut (Patagonia, Argentina). La caravana recorrió durante once días el curso del río, desde las nacientes hasta su desembocadura en Rawson. En el camino fue encontrándose con comunidades mapuche-tehuelche y pobladores locales, quienes recibieron y fueron los anfitriones en cada trawün.

En el marco de este acontecimiento se llevó a cabo el documental El serpentear del ngen ko ―“espíritu” en mapuzungun―, que aborda el recorrido de encuentros y conversaciones que fueron desarrollándose a lo largo del trayecto del foro trawün.

El serpentear del ngen ko construye un discurso más directo; la cámara recorre en círculos las conversaciones alrededor de los fogones suspendiendo frases en el tiempo, ecos de un canto de lucha que se repiten una y otra vez, sigue el curso vital del agua, se sube a un auto, vuela, pide permiso para estar presente y aun así sabe que no todo puede ser registrado por el sensor de la cámara, hay momentos en los que hay que estar presente con los sentidos.

Ser recolectores de imágenes, testimonios y momentos dentro de las comunidades mapuche-tehuelche requiere de otros tiempos, es necesario el vínculo, el respeto y el consenso.

El cine documental es una tarea antropológica que precisa de observación, investigación y tiempo para accionar; en el caso de este mediometraje, esos tiempos se aceleraron. Con un itinerario de viaje por cumplir, las visitas por las comunidades y pueblos se reducían a un día en cada lugar, donde además había que armar y desarmar carpas, cocinar, comer y realizar el trawün.

Cada entrevista se realizó al final del encuentro; durante el día se grabaron las rondas de conversación, momento para conocer las problemáticas territoriales y en torno al agua que atraviesan a las comunidades; con esa información era posible contar con 10 minutos antes del almuerzo o al cierre para entrevistar a las referentes, para luego armar la mochila con los equipos y volver a subir al auto para seguir camino hacia la siguiente parada.

Como documentalista y antropólogas estamos alertas al factor “imprevistos”, y eso también debe ser registrado si lo amerita. En este viaje nos encontramos, además de los relatos de organización y resistencia, con la persecución mediática, con represiones e incendios, pero con el sur marcando el propósito de que toda lucha es colectiva.

La primera proyección de El serpentear del ngen ko no ocurrió en una sala formal ni en el marco de un festival, sino en un contexto de alta densidad política y emocional: una jornada de resguardo territorial frente a la inminencia de un posible desalojo. Esa fue, literalmente, la “sala” del estreno: el fuego encendido, la ruta cercana y la presencia de las comunidades reunidas para sostener el territorio. El silencio que acompañó la proyección no debe leerse como ausencia de respuesta, sino como un modo colectivo de recepción en el que la imagen se integra a la gravedad del momento. Allí, el cine volvió a funcionar como un puente entre experiencias diversas, articulando luchas de territorios distintos y habilitando un espacio de reconocimiento mutuo. La película, en ese marco, no solo documentó un proceso, sino que se incorporó a las prácticas de resguardo y defensa territorial, reforzando la dimensión comunitaria que atraviesa tanto su producción como su circulación.

 

Fotograma 2. El serpentear del ngen ko, trawün en Fofo Cauel, Chubut. Marion Prieto.

4. Conclusión

El objetivo de estos audiovisuales es que sirvan como material docente para abrir el debate en escuelas primarias y secundarias sobre la otra historia de la fundación del Estado argentino.

El propósito es mostrar, conocer y poner en valor las historias mapuche-tehuelche del pasado y presente, sus luchas y la construcción colectiva por una sociedad con memoria y justicia, accesibles para quienes quieran ver y libres para difundir, con un lenguaje creativo, comprometido y colectivo que seguirá en construcción en cada espacio donde se proyecte, manteniendo el espíritu de ronda y conversación.

Ampliar su circulación hacia ámbitos educativos implica reconocer que, en cada presentación, los materiales activan resonancias que exceden la transmisión de contenidos. Entre niñas, niños y jóvenes, los relatos audiovisuales suelen despertar memorias que se enlazan con narraciones escuchadas en sus familias o en sus comunidades, incluso cuando las historias proyectadas no formen parte directa de su linaje. En este sentido, el cine opera como un dispositivo de mediación que facilita la articulación entre experiencia contemporánea y memoria colectiva, habilitando lecturas críticas sobre el pasado estatal y sus efectos en el presente.

Asimismo, la dimensión colectiva de estos materiales no solo se refiere a su producción, sino también a sus modos de circulación y apropiación. Cada proyección constituye un acontecimiento en sí mismo, capaz de reconfigurar sentidos y producir nuevos vínculos entre territorios, generaciones y comunidades diversas. La primera exhibición del documental, realizada en el marco de una jornada de resguardo territorial frente a la amenaza de desalojo, evidenció esta potencia. Allí, el cine se inscribió como parte activa del proceso político, integrándose al gesto comunitario de defensa del territorio y generando un espacio de silencio compartido que acompañó la gravedad del momento.

Ambas producciones audiovisuales han abonado a los debates y al acompañamiento del fortalecimiento de luchas colectivas. Pero por sobre todo han ampliado el universo de posibilidades para que cada pueblo se narre a sí mismo con los tiempos y la estética con que desee hacerlo.

Filmografía citada

Prieto, M. (2024). Gütxam. Argentina.

Prieto, M. (2025). El serpentear del ngen ko: 2.º foro trawün itinerante por el río Chubut. Argentina.



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