Linchamientos en los medios de comunicación, esbozo de un problema
Durante los primeros meses del año 2014, los medios de comunicación presentaron al problema de la inseguridad como uno de los temas más relevantes del momento. En febrero de ese año se presentó un proyecto de reforma del Código Procesal Penal, el cual no fue del todo bien recibido en un sector del campo político y generó debates al interior del mismo. Los medios hicieron eco del debate y pusieron en circulación discursos que alertaban sobre las consecuencias de la aplicación de un Código que no era lo suficientemente “duro” con los delincuentes, reproduciendo imaginarios sociales relacionados a las nociones de lentitud de la justicia, la cárcel como puerta giratoria, y la “mano blanda” del gobierno en materia de seguridad. Esos discursos que circularon por los medios de comunicación, retornaron en los testimonios de quienes habían presenciado un linchamiento y en las voces de algunas personas que opinaron sobre los hechos, convirtiéndose en el eje en muchas de las noticias de la prensa.
Con la inseguridad como correlato, el pedido de castigo se encarnó en el accionar violento de grupos de personas que decidieron hacer “justicia por mano propia”. A tan sólo una semana del debate sobre la reforma penal, en Rosario un joven que aparentemente había robado una cartera fue linchado hasta la muerte por un grupo de personas. Los medios comenzaron a hacer públicos hechos de golpizas a presuntos delincuentes que fueron clasificados como “linchamientos”. En la prensa gráfica la aparición de este tipo de noticias se dio de manera ininterrumpida durante marzo y abril del 2014 y, en líneas generales, contenían discursos que oscilaban entre la consternación frente a los hechos y la justificación de la violencia ejercida (Baquero, 2015). Así, los linchamientos ocuparon un lugar relevante en la agenda de los medios y fueron construidos un fenómeno que emergió a causa de la expresión de la “ira ciudadana ante el inquietante problema de la inseguridad” (Fernández y Focás, 2014: 27). Aquí, lejos de entender estos hechos como acciones de justicia por mano propia, los comprendemos como actos colectivos violentos y punitivos que irrumpieron a partir de la puesta en circulación de discursos que hacían hincapié en la ausencia estatal y la falta de seguridad. Las prácticas de linchamientos, en las cuales un grupo de personas en mayoría numérica golpea a otra por haber cometido un hecho delictivo contra la propiedad privada, son hechos que ocurren con relativa frecuencia en nuestro país. Sin embargo, estos son visibles principalmente en el escenario massmediático, constituyéndose como un tema de actualidad y, en definitiva, como una realidad.
La condición de posibilidad de un linchamiento está atada, en parte, a la presencia de al menos dos sujetos: los linchadores y el/los linchado/s. En los medios, lejos de mostrarlos como hechos de violencia son presentados como acciones de justicia y reacciones ante la desprotección estatal de la ciudadanía, configurada como (potencial) víctima de la inseguridad. Es decir, la noticia de linchamiento es narrada, en la mayoría de los medios, con el foco puesto en la víctima de la inseguridad que reacciona con hartazgo ante el sentimiento de desprotección. El lugar de víctima y el de victimario no posee límites claros en la presentación de las noticias de linchamientos ya que, quien históricamente ocupa el lugar de victimario en las páginas policiales, en el linchamiento se configura como la víctima y viceversa. La caracterización del sujeto linchador en la prensa está ligada a la categoría “vecino” lo cual, sostenemos, supone una desvinculación de su responsabilidad en el acto criminal. A diferencia de los linchados, de los cuales conocemos sus rostros, nombres, edades y antecedentes penales, los linchadores no aparecen como sujetos responsables ni identificables por sus acciones. Si bien la identificación de estos sujetos sólo puede darse por grabaciones de cámaras de seguridad, y/o videos filmados con los celulares de la gente que presenció el hecho, y la determinación de su participación puede ser difusa, consideramos que son acciones que perjudican física y psíquicamente al objeto de su violencia y que, como tales, no deben permanecer impunes.
Hablar del tratamiento mediático de las noticias sobre linchamientos implica preguntarse cómo son entendidas las violencias colectivas y la punitividad en una sociedad en la que se reactivan constantemente debates sobre el funcionamiento de la justicia y la gestión de la seguridad ciudadana.
Analizar estas noticias implica también una reflexión acerca de la capacidad de los medios para imponer sus propios sentidos sobre la inseguridad y su gestión. Consideremos que el problema de los linchamientos, mostrado como parte de la inseguridad en los medios de comunicación, puede servir para comprender los vínculos estrechos entre los medios de comunicación hegemónicos y las pujas por el poder político, ya que los relatos sobre la inseguridad y el crimen en los medios de comunicación, según Martini (2007), se encuentran en relación directa con los procesos políticos del momento, de manera tal que son capaces de influir directamente sobre la legitimidad popular de un gobierno, los procesos electorales, o mismo sobre la representación democrática en general (Martini, 2007)
La reflexión sobre las representaciones mediáticas resulta clave ya que los medios, lejos de conformarse como actores neutrales que brindan información objetiva sobre la realidad, producen discursos que se configuran como legítimos para gran parte de la población y terminan por constituir y moldear la opinión pública y los imaginarios sociales (Martini, 2009; McQuail, 1972). Por consiguiente, consideramos que son los medios de comunicación los que hacen de un linchamiento una “ola de linchamientos” y de la violencia colectiva un acontecimiento.
Hipótesis y objetivos
La hipótesis que guía la investigación sostiene que la irrupción de la sucesión de hechos de linchamientos en 2014 se corresponde con las demandas de mayor castigo de un sector de la sociedad, presentes en los discursos de los medios de comunicación. Los linchamientos implican la materialización violenta de ciertos discursos circulantes, principalmente en los medios, que (re)producen una frontera social entre el “vecino”, entendido como víctima de la inseguridad, y el “delincuente”. Los medios de comunicación se constituyen como actores relevantes en la profundización de dicha frontera ya que, a través de la imposición del tema en la agenda, logran presentar a los linchamientos como hechos de inseguridad en vez de mostrarlos como acciones violentas y punitivas en manos de un sector de la ciudadanía. Así presentado, el tema sirvió como insumo político y mediático para imponer los propios sentidos sobre la seguridad y su gestión. En consecuencia, el objetivo central de esta tesis se propone:
Describir y analizar las representaciones sobre los hechos de linchamientos en las noticias publicadas en la prensa gráfica, específicamente de los diarios Clarín, La Nación y Página/12, que tuvieron lugar en el año 2014 en Argentina.
Objetivos específicos:
- Analizar el marco de surgimiento de las noticias de linchamientos en los discursos mediáticos de la prensa gráfica, poniendo especial atención en el contexto social y político de la primera parte del año 2014.
- Describir las maneras en la que los sujetos participantes del linchamiento son construidos en la prensa gráfica, poniendo especial atención en las estructuras valorativas que se configuran a partir de las polaridades ellos/nosotros, víctima/victimario, vecino/delincuente.
2.1. Indagar en las representaciones de estos sujetos en las fotografías de prensa en términos de construcción de sentidos. - Indagar en la relación entre la construcción del linchamiento como un problema de inseguridad y sus implicancias a nivel político en el discurso de la prensa gráfica.







