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1 Linchamientos en contexto

Noticias sobre inseguridad y reforma penal en los medios gráficos

Introducción

Este capítulo se propone reponer el contexto político y mediático en el cual aparece el primer caso de lo que posteriormente fue definido por la mayoría de los medios de comunicación como “ola de linchamientos”. Proponemos la lectura de este capítulo como una introducción situada en las condiciones contextuales que posibilitaron el surgimiento de los linchamientos como un problema destacado en la agenda de los medios de comunicación que tuvieron lugar en nuestro país en el año 2014.

De esta manera, pretendemos demostrar que la “ola de linchamientos”, desatada a finales de marzo y principios de abril, aparece mediáticamente en un contexto en el cual se estaban debatiendo varias cuestiones relacionadas con la seguridad y su gestión. La inseguridad como principal problemática ocupaba, en ese momento, una parte importante de la agenda mediática y, por lo tanto, de la agenda pública.

Gran parte del poder de los medios masivos de comunicación se concentra en la agenda (Molina, 2015), es decir, en el establecimiento privilegiado de ciertos temas por sobre otros. McCombs y Shaw (1972) sostienen que los medios de comunicación establecen la agenda para cada campaña política, influyendo en la importancia de las actitudes hacia los problemas políticos. En este sentido, si bien el 2014 no fue un año electoral, desde distintas voces se sostenía que el kirchnerismo había llegado al fin de su ciclo (Calzado, 2015), esto se vio reflejado en los discursos mediáticos que, hacia el final del segundo mandato de Cristina Fernández de Kirchner, anunciaban un año signado por la crisis económica y el narcotráfico. En ese escenario, el lugar otorgado a las noticias sobre inseguridad fue central en la agenda de los medios de comunicación.

Los medios instalan de manera cíclica “olas de inseguridad” en diversos momentos según “los intereses de los grupos empresarios para los que trabajan, las alianzas sociales y políticas de estas empresas periodísticas” (Lorenc Valcarce, 2005: 13). De este modo, cuando irrumpe una nueva “ola de inseguridad”, se genera en el ámbito público debates que requieren y/o exigen la intervención de funcionarios de gobierno, jueces, candidatos, para que aporten soluciones a dicho problema.

Durante los primeros meses del año 2014, en la prensa gráfica se remarcaba la cantidad de casos de inseguridad y el avance del narcotráfico como los temas más relevantes del momento. Estos temas pasaron a un segundo plano y funcionaron como correlato del debate que surgió a partir de la propuesta de reforma del Código Procesal Penal. En ese contexto, los medios de comunicación se encargaron de mostrar el debate de manera constante poniendo en tela de juicio algunos puntos del proyecto, mayoritariamente aquellos relacionados con la reducción o flexibilización de penas y castigos, abordando el tema a partir de su relación con el problema del crimen y la delincuencia y otorgándole un lugar privilegiado a ciertas voces por sobre otras.

En un contexto en el cual la temática de la (in)seguridad y su gestión estaban siendo cotidianamente discutidas, un grupo de personas en Rosario linchó a un supuesto delincuente hasta su muerte. No tardarían en aparecer, días más tarde, una serie de casos similares, presentados por gran parte de los medios de comunicación como síntoma de aquel “escenario inseguro”.

Debate por la reforma del Código Penal

El Código Penal argentino en vigencia data de 1921, año en el cual se reformó integralmente por última vez. A lo largo de los años ha sufrido múltiples modificaciones, una de las más importantes fue la que tuvo lugar luego del secuestro y asesinato de Axel Blumberg. La raíz de esta reforma puede hallarse tanto en las movilizaciones ciudadanas que se llevaron a cabo a partir de los pedidos de mayor seguridad y justicia, como en el nivel de mediatización y debate público que generó el acontecimiento. En el año 2004 se aprobó la “Ley Blumberg”, que reformó el Código Penal mediante la introducción de varios artículos sobre agravamiento de penas ante delitos de secuestros y violaciones seguidos de muerte y robos con armas, entre otros. Años más tarde de esta última modificación, se dio a conocer un proyecto de reforma integral del Código Procesal Penal en nuestro país. Gran parte de los medios de comunicación comenzaron a exhibir de manera reiterada una nueva preocupación en materia de seguridad: la puesta en práctica del nuevo Código Penal resultaría amenazante para la ciudadanía, pero beneficiosa para aquellos que no forman parte de ella.

En mayo del 2012 se creó por decreto presidencial 678/2012 la “Comisión para la Elaboración del Proyecto de Ley de Reforma, Actualización e Integración del Código Penal de la Nación” con el objetivo de realizar una reforma integral del Código Penal. Un código que, desde los fundamentos de la comisión, había quedado atrasado y resultaba imperioso modificar.

La comisión multipartidaria estaba integrada por representantes del Frente para la Victoria, del Frente Amplio Progresista, del PRO y del Radicalismo y fue presidida por Eugenio Zaffaroni, quien era en ese entonces ministro de la Corte Suprema de Justicia de la Nación. También contó con la asistencia de varias organizaciones no gubernamentales, especialistas en el tema, organismos de gobierno, entre otras.

Tras dos años de trabajo, en febrero de 2014 la Comisión presentó la redacción del anteproyecto de ley ante la presidenta de la Nación Cristina Fernández de Kirchner, pero en ese entonces la presentación no contó con demasiada relevancia mediática. Sólo uno de los tres diarios analizados (Página/12) publicó una nota al respecto el 14 de febrero, un día después de su presentación oficial.

Las bases para un nuevo Código Penal” (14/05/2014) publicada en la sección El país, relata brevemente las bases de la reunión, así como también el armado de la comisión y algunos de los “puntos claves” de la reforma de manera superficial. La modificación del código tenía por objetivo incluir diversos artículos, entre los cuales se destacan en la nota la despenalización de tenencia de drogas para el consumo personal, la creación de nuevas penas para delitos electrónicos (y otros tipos de delitos) y la extinción de la pena de prisión perpetua.

En el centro del informe, se puede observar una imagen fotográfica que muestra a todos los allí presentes, tanto los miembros de la comisión como la presidenta aparecen posando frente a la cámara. Tal como bien describe Calzado:

Cristina Fernández alza con sus manos el libro negro, lo pone de frente y sonríe. […] A su derecha, el rostro de Eugenio Zaffaroni también revela satisfacción. A la izquierda de la Presidenta, la instantánea estampa a Ricardo Gil Lavedra, luego a María Barbagelata, frente a ella a León Arslanián. Sólo, más cerca de la cámara, el sexto integrante de la reunión, Federico Pinedo, es el único con los brazos cruzados sobre una mesa del despacho presidencial. (Calzado, 2015: 274)

Sin embargo, la noticia del proyecto de reforma del Código Penal adquirió mayor alcance mediático recién al mes siguiente, luego de la apertura de las sesiones ordinarias del Congreso de la Nación. El discurso de la mandataria se enfocó en señalar las políticas y proyectos para el año legislativo, allí fue mencionado el proyecto de reforma del Código Penal. En ese momento, Sergio Massa, cuyo partido recientemente creado[1] no formó parte de la comisión del anteproyecto y quien se posicionó en contra de la reforma, comenzó a publicar comentarios sobre esta en su cuenta de la red social Twitter. El primer tweet decía lo siguiente: No debemos pasar por alto la reforma del #CódigoPenal. Violadores, narcos y asesinos verán reducidas sus penas. Como otros 146 delitos.”, advirtiendo que lo que la presidenta había “pasado por alto” en su discurso era fundamentalmente un atentado contra la seguridad. Así, continuó expresándose en Twitter sobre el tema, transformándolo en un problema relevante y poco tiempo después creó una página para juntar firmas en contra de la reforma: Noalnuevocodigopenal.org, una iniciativa que cobró relevancia mediática prontamente y generó un debate entre diversos interlocutores a través de las redes sociales, los programas de noticias de radio y televisión y también en la prensa gráfica.

En Clarín, La Nación y Página/12 se publicaron noticias al respecto durante los primeros días de marzo. La mayoría de estas habitaron la sección Política en los diarios Clarín y La Nación y la sección El país en Página/12, sin embargo, en los tres diarios encontramos notas de opinión y editoriales dedicados al problema, lo cual indica también, en cierta medida, el grado de relevancia pública del tema. El grueso de las noticias giró en torno a los “cruces” entre el diputado Sergio Massa (Frente Renovador) y diversos funcionarios y políticos del oficialismo en torno a las iniciativas del diputado frente a la reforma penal. En menor medida, encontramos notas que destacan las diferencias y particularidades del anteproyecto respecto del Código hasta ese entonces vigente.

Las notas publicadas en Clarín y La Nación presentaron al proyecto de la reforma como un atentado contra la seguridad ciudadana, haciendo referencia a aquellos artículos en los que se proponía la baja de las condenas para ciertos tipos de delitos o la ampliación de derechos para los acusados.

En las notas publicadas en Clarín se puso énfasis en el pedido punitivista. En una de las notas titulada “Código Penal: el 80% de la gente piensa que hay que endurecer más las penas” (Clarín, 09/03/2014) se destacan los resultados de dos encuestas realizadas por empresas de sondeos de opinión que revelaron diversos datos acerca de la percepción de la población respecto del anteproyecto de reforma. El foco de la nota está puesto en los datos de las encuestas que representan una disconformidad con la reforma en los puntos referidos a las penalidades y castigos. Por otro lado, se menciona que: “la gente estaría interesada en participar en una consulta popular para expresarse sobre el proyecto kirchnerista, como exige Sergio Massa, principal oponente a la iniciativa a la que en los últimos días se sumaron el PRO y el radicalismo”. Por último, se destaca un gráfico que exhibe la siguiente pregunta: “¿Si se aplica el anteproyecto de reforma del Código Penal habrá más seguridad?”, los resultados arrojaron que el 61% contestó que sí, contra un 24% que contestó negativamente y un 15% que no sabe o no contesta. Al igual que en la mayoría de las noticias sobre la reforma publicadas en este medio, el problema más destacado es el de la flexibilización de las penas, que tiene como correlato la resolución de un problema mayor que es la seguridad. El cintillo que se exhibe en la parte superior de la hoja pone en escena el problema de fondo que se debate: “La política contra la inseguridad”.

En esta breve nota, pero también en el cintillo, quedan planteadas dos cuestiones que fueron el eje en las noticias que circularon por esos días: por un lado, la cuestión securitaria como trasfondo y, por otro lado, el problema o la discusión política entre funcionarios y candidatos oficialistas y opositores. Si bien la reforma penal fue una iniciativa impulsada por el gobierno de turno, el anteproyecto fue redactado por una comisión multipartidaria, sin embargo, en esta y otras notas del diario Clarín se referencia al proyecto de reforma del Código como “la iniciativa del oficialismo” y “el borrador K”. De esta manera se establecieron dos bandos: la oposición que se declaró en contra de la implementación del nuevo Código Penal, liderada por Sergio Massa, y el oficialismo, que impulsó y defendió la necesidad de la reforma.

En la misma página otro titular referencia un dicho de Sergio Massa: “Creemos en los premios y castigos: que el que las haga, las pague”. La nota exhibe una entrevista al líder del Frente Renovador, en la cual se lo muestra como blanco de las disputas entre el oficialismo y la oposición, ubicándolo en el medio de ambos sectores, pero con una visión diferente. Ubicada en el centro de la página, se expone una fotografía de Massa tomando mate en su casa, cuyo epígrafe señala: “Con Clarín. Massa, ayer en Tigre. Un rato antes se había reunido con las Madres del Dolor”. La fotografía retrata a un “hombre común” tomando mate, pero en la nota se lo representa como un nuevo líder que se expresa con una postura concreta sobre la seguridad y la justicia, sobre todo en la aplicación de castigos más severos.

En La Nación, por otro lado, se publican dos noticias similares a las de Clarín. Una de ellas, tematiza las críticas por parte de políticos de varios partidos hacia los dichos de Massa respecto de la reforma, y la otra, exhibe datos sobre una consulta abierta realizada por el Ministerio de Justicia en la cual uno de los resultados arroja que el aumento de penas es uno de los pedidos de mayor interés entre la población. En la nota titulada: “Código Penal: Massa fue blanco de críticas desde varios sectores” (La Nación, 06/03/2014) se muestra a la figura del diputado del Frente Renovador como “blanco de los ataques”, las primeras líneas sentencian: “Disparen contra Sergio Massa. Esa fue la orden que se impartió desde el Gobierno y en distintas fuerzas políticas contra el líder y diputado del Frente Renovador”. A lo largo de la nota, Massa, “lanzado a la carrera presidencial”, es mostrado como víctima de ataques de diversas fuerzas políticas, y a la vez se enfatiza su carácter pasivo en esa disputa.

La nota que se ubica hacia la derecha de la página titulada “El aumento de penas es el principal reclamo”, rescata los resultados de un informe sobre los mensajes recibidos mediante un formulario online habilitado por la comisión redactora del anteproyecto para que cualquier persona pudiera aportar propuestas. En la nota se enuncia un total de 325 propuestas enviadas, dentro de las cuales un 39,7% sugirió un aumento de la severidad de las penas y/o de su efectividad, dentro de las cuales se encuentran el aumento de penas para el maltrato animal, y el aumento de penas para los delitos cometidos por funcionarios públicos. En la nota se detallan otros pedidos y propuestas en torno a cuestiones penales, sin embargo, si bien el titular anuncia al aumento de penas como principal reclamo, podemos ver que al interior de ese porcentaje se encuentran problemáticas muy diversas[2].

Los temas presentados en las noticias de ambos diarios son similares, se muestra por un lado el debate político generado a partir de la reforma penal, y por el otro lado, la percepción de la población respecto a la reforma, en el cual el punto de opinión se refiere únicamente al aumento y endurecimiento de penas en general. Dentro del debate político, presentado por ambos medios, se destaca la figura de Sergio Massa. Se lo presenta como un candidato que podría obtener un triunfo electoral frente al gobierno de turno y a otros partidos de la oposición. En tanto se posicionó con una visión clara sobre la inseguridad, fue mostrado como víctima de ataques verbales de un gran y diverso sector político.

Por otro lado, en las notas de Página/12, se sostiene una postura discursiva a favor de la reforma. Así, se publicaron noticias en las que sus titulares expresaban “La necesidad de una reforma” (Página/ 12, 07/03/2014) o en las que se mostraba que el proyecto de reforma tenía gran apoyo político y popular. Aquí el foco está puesto en la caducidad del Código Penal que existía hasta el momento, poniendo en consideración los beneficios de la iniciativa, especialmente aquellos que tenían que ver con la ampliación de los derechos de las víctimas. A diferencia de los otros diarios y a través de un lenguaje más académico se presentó a la reforma penal como un tema de necesario tratamiento.

Si bien se exhibieron los puntos a favor de la reforma penal, también se mostró que “La discusión por el código es política” (16/03/2014), tal como lo indica el titular de una de las notas publicadas en el diario. A través de la discusión entre Massa y el oficialismo, que el diario se encargó de publicar, la reforma del Código Penal se mostró constantemente como un tema de tensión entre el oficialismo y la oposición, por un lado, y de la jugada política del líder del Frente Renovador por posicionarse en un lugar privilegiado para las elecciones que se llevarían adelante el año siguiente, por el otro.

En “Apoyo para el nuevo Código” (07/03/2014), se exponen la pluralidad de voces de funcionarios, jueces y políticos de distintas fuerzas que apoyan la reforma penal. En la fotografía que aparece en la página, se pueden observar un gran número de personas reunidas en Tribunales, su epígrafe versa: “Un buen número de funcionarios, jueces y fiscales se congregó ayer en el cuarto piso de Tribunales”. El discurso de Página/12 resaltó en varias noticias que el nuevo Código contaba con amplio apoyo de diversos sectores, mostrando así que, a diferencia del discurso de otros medios, no se trataba de una reforma perteneciente a un sector político en particular.

En suma, la agenda de gran parte de los medios de comunicación logró posicionar la reforma del Código Penal en un lugar central del debate público. Si bien las noticias periodísticas sobre la reforma fueron enmarcadas dentro de un problema de índole político-institucional (enfrentamiento partidario entre el Frente Renovador y el Frente para la Victoria) también tematizaron el problema de la inseguridad.

Tanto en las notas de Clarín como en las de La Nación, el nuevo Código Penal establecería una flexibilización y disminución en la duración de las penas, lo cual posibilitaría un escenario en el cual los criminales caminarían por las calles a la par de los “ciudadanos comunes”. En este sentido, las agendas mediáticas también incluyeron la opinión de “la gente” a través de distintas encuestas, revelando el pedido de un mayor endurecimiento de penas y castigos. La figura de Sergio Massa se mostró acorde a estos pedidos y como blanco de múltiples críticas las cuales se exhibieron en detalle.

Página/12, por otro lado, transitó el camino opuesto, centrándose en mostrar las bondades del nuevo Código, y dejando entrever que la cuestión de fondo estaba relacionada a un problema político: el posicionamiento de Massa dentro de las filas electorales para el próximo año.

Como pudimos observar, la agenda mediática sobre la reforma penal tuvo como principal actor a Sergio Massa. Cabe aclarar que para el año 2014, se había convertido en una figura fuerte de la oposición ya que supo aglutinar a una gran parte del Partido Justicialista que había formado parte del kirchnerismo en los años previos al 2010. La agenda mediática construida en torno a la reforma penal contribuyó a formar su figura como futuro candidato en las elecciones presidenciales del 2015, desenvolviendo una retórica electoral signada por la necesidad del endurecimiento de las políticas penales y policiales (Sozzo, 2016). En este sentido, sostenemos junto a Calzado que: “cuando la seguridad impregna la agenda periodística, la tendencia indica que el campo político ingresa en un proceso reactivo. Gana el que juega la primera carta y genera un guiño discursivo a las mayorías silenciosas preocupadas por la violencia” (Calzado, 2015:284).

La reforma del Código Penal reactivó el debate sobre la inseguridad, el cual suele aparecer próximo a las campañas electorales. Si bien ya se hacía mención al problema a través de diversas noticias, el debate sobre reforma, inicialmente planteado por Massa, puso en discusión la manera en que se estaba gestionando la seguridad, obligando en cierta medida, a que la todo el campo político se posicione con una postura clara. La gestión de la seguridad se configuró como eje de la discusión sobre un proyecto que había sido gestado años atrás en una comisión multipartidaria. Así, la problemática se convirtió, para un sector del campo político, en un vector fértil para posicionarse en un lugar privilegiado hacia la campaña electoral del siguiente año.

Primer caso de linchamiento en 2014

Cuando el debate sobre la reforma penal fue mermando en los medios de comunicación, se impuso una nueva agenda sobre la inseguridad, a partir de la noticia de la muerte de un joven en manos de vecinos de Rosario.

El hecho ocurrió en el barrio Azcuénaga en la Ciudad de Rosario el día 22 de marzo del 2014. Según varios de los medios que comunicaron la noticia, dos jóvenes intentaron robarle la cartera a una mujer desde una motocicleta hasta que fueron interceptados por los vecinos de la zona que lograron atrapar a uno de ellos. Gracias a un video filmado con un celular se observa la manera en que uno de los jóvenes fue detenido por dos personas que inmediatamente decidieron golpearlo, con patadas en la cabeza y en el resto del cuerpo, al rato se sumaron más personas para participar del hecho violento. En el tiempo en que dura el video, se lo puede ver en el suelo intentando defenderse, sin mucho éxito, de las patadas que estaba recibiendo.

David Moreira, tenía 18 años el día que los vecinos de Azcuénaga lo lincharon. Según informaron diversas fuentes periodísticas, el muchacho permaneció agonizando en el suelo, ante la mirada de los vecinos, hasta que fue trasladado a un hospital de la zona, donde permaneció por tres días hasta que murió a causa de las severas lesiones provocadas.

Luego de darse a conocer los hechos, el acompañante de moto de David, Isaías Ducca, de 21 años, tras entregarse a la Policía, fue condenado a 3 años de prisión por el hecho del robo. Pasados varios meses, y a partir del video dado a conocer días después del linchamiento, la justicia ordenó a detener a tres personas por estar implicadas en el acto homicida, sin embargo, recién para el año 2019, se hizo efectiva la condena a uno de ellos a tres años de prisión condicional como coautor de homicidio en agresión. Si bien hubo tres acusados por parte de las autoridades judiciales, en el linchamiento se estima que participaron entre 50 y 70 personas.

Los procesos judiciales suelen extenderse en el tiempo debido a las particularidades de cada hecho. En este caso, identificar quienes fueron responsables de la muerte de David Moreira, pudo haber resultado una tarea sumamente difícil, debido a la cantidad de participantes, a la rapidez con que se llevó a cabo el acto, entre otras cuestiones. Sin embargo, los medios de comunicación, que actúan con extrema inmediatez y muchas veces con un discurso difuso (Fernandez y Focás, 2014), no demoraron en la tarea de convertir este hecho en noticia. La noticia sobre el linchamiento de David llegó rápidamente a la televisión, la radio y los medios gráficos.

El diario Clarín, publicó la noticia[3] el 27 de marzo del 2014, en la sección Policiales dejando ver en el centro de la página una fotografía del momento posterior al linchamiento en el que la víctima yace en el suelo agonizando. El titular, la imagen y el cuerpo de la nota ponen el foco en la problemática de la sucesión de robos y la “ola de inseguridad” de la cual este hecho forma parte. La nota del costado derecho confirma que “la chica robada se fue del barrio”, haciendo hincapié en el problema de la inseguridad y del miedo con el que, según el diario, se vive en Rosario. Aquí intervienen varios factores que le otorgan dramatismo a la escena: en primer lugar, el color rojo de las letras del titular, característicos de los Policiales de Clarín, que remarcan el “drama” del hecho, y en segundo lugar la impactante imagen que la nota presenta ante los ojos de sus lectores.

Sobre el titular se puede leer el cintillo “inseguridad”, el cual pretende anticipar la temática de la noticia. La nota se detiene con detalle en la narración del supuesto robo a una mujer, y luego detalla el hecho del linchamiento, sin embargo, el eje de la nota no se centra en la violencia sino en la inseguridad que sienten los vecinos del barrio Azcuénaga. Los testimonios que aparecen en la noticia así lo confirman: “Dicen que los robos y arrebatos son parte del paisaje diario. Se quejan por la falta de policías”. Promediando la crónica se hace mención a una organización vecinal de patrullaje informal cuyo objetivo es transitar el barrio de noche para cuidar a los vecinos que contratan sus servicios.

Si bien la noticia data de un linchamiento, en la narración extendida a lo largo de la nota no se menciona la palabra “linchamiento”, en cambio se usan palabras como “golpes” y “paliza” acompañados por adjetivos que expresan la gravedad del asunto: “feroz”, “brutal”, etc. Asimismo, se aclara con énfasis que el hecho fue un “típico caso de justicia por mano propia”.

El eje se ubica en la problemática de la inseguridad a partir de varios elementos. Por un lado, en la narración detallada del supuesto robo en detrimento del hecho de violencia, por otro lado, en el contenido de los testimonios que aseguran tener que hacerse cargo de la seguridad de forma comunitaria, insistiendo en la desprotección policial que dicen padecer.

El mismo día, La Nación publica una nota, pero en un lugar marginal de su página de la sección “Seguridad”, otorgándole tan sólo unas pocas líneas. La noticia lleva por nombre “Un motochorro murió linchado por vecinos” (27/03/2014), debajo de una nota que revela el “terror con que se vive en Rosario”, según indica un titular.

La crónica del linchamiento de David Moreira, narra el “ataque” a una mujer por parte de dos “motochorros” en un barrio de clase media, en donde “algo salió mal” y uno de los dos jóvenes no pudo escapar. Apartando el foco del hecho del linchamiento, se relata un robo que salió mal porque uno de los ejecutores fue atrapado por “varias manos anónimas”. Si bien se hace mención a que el joven fue golpeado salvajemente, el hecho es mostrado como parte de una sucesión de episodios violentos que forman parte de la normalidad en la ciudad de Rosario. Meses atrás las páginas de la sección “Seguridad” estaban dedicadas casi exclusivamente a noticias relacionadas sobre narcotráfico y violencia, especialmente en la ciudad de Rosario. En un intento por invisibilizar la acción violenta cometida por los “vecinos”, la nota hace alusión a los nombres y edades de los “motochorros”, pero en tanto se nombra a los vecinos se referencian como “manos anónimas”. Sostenemos que esa operación contribuye a catalogar este hecho como un hecho de inseguridad cuyos protagonistas son los “motochorros”, sumándose a la cantidad de casos que el diario notifica día tras día.

La crónica, inserta dentro de la página, podría pasar desapercibida por completo, no cuenta con una imagen fotográfica ni con letras destacadas, así como tampoco se encuentra en un lugar privilegiado. Para La Nación el linchamiento de David Moreira, al menos en un principio, es un acontecimiento poco relevante, configurado como otro hecho más de violencia.

Oficiando de interlocutor con los otros medios que ya habían levantado la noticia del linchamiento, Página/12 hace noticiable el reclamo de la familia de la víctima, publicada dos días después que los otros diarios, el 29 de marzo, “David no era un delincuente” (29/03/2014)

Ubicada en un lugar central de la página de la sección “Sociedad”, una imagen nos muestra un conjunto de personas reunidas con un cartel en el que se puede leer la palabra “justicia” sobre la fotografía de un joven. La noticia hace eco de los testimonios de la familia de David Moreira, en la que se narra el reclamo de los familiares ante los tribunales provinciales. La madre, la hermana, la abuela y el tío de la víctima toman voz en la nota, no sólo para pedir justicia, sino también para “aclarar” que David era un trabajador y no un delincuente.

En la nota no se menciona el caso como un acto de linchamiento, en contraposición se lo nombra como “feroz paliza”, “brutal golpiza”, etc. En el último párrafo, se hace referencia a otros casos de “ataques a presuntos delincuentes” ocurridos en Santa Fe, dando a entender que este hecho no fue aislado. En la parte inferior de la página, hay un recuadro en el que se puede leer: “Un repudio generalizado”, en el cual se retoman los dichos de tres funcionarios de Rosario que se pronuncian en contra de los hechos de linchamientos ocurridos en esa ciudad.

Si bien el hecho ocurrió el 22 de marzo, los tres medios gráficos lo informaron días más tarde, luego de la muerte de David Moreira, dejando entrever que lo noticiable no es el hecho del linchamiento en sí (es decir, la golpiza por parte de un grupo de personas a un presunto ladrón) sino la consecuencia fatal que sufrió la víctima. Sin embargo, la tematización, la relevancia y el foco puesto en cada noticia es distinto en los tres diarios.

En cuanto a las temáticas que aparecen en Clarín y La Nación, las noticias son narradas como una crónica policial, diferenciando dos momentos: en primer lugar, se relatan los detalles del supuesto robo de la cartera de una mujer por parte de dos jóvenes que circulaban en una moto, y en un segundo momento, se narra el linchamiento de los vecinos hacia uno de los dos jóvenes. Página/12, en cambio, construye la noticia en torno al reclamo de justicia por la muerte del joven que realizan sus familiares. En esta nota no se encuentra una narración referida al hecho del linchamiento ni del robo, se pueden inferir solamente a partir de referencias en los discursos de los familiares de la víctima. Las palabras que se utilizan para describir la acción violenta son similares en los tres medios: “golpiza”, “paliza”, etc. Sin embargo, la palabra “linchamiento” se encuentra ausente. Si bien el titular de La Nación anuncia: “Un motochorro murió linchado por vecinos”, en el cuerpo de la nota, el linchamiento es descrito mediante alguna de las palabras ya mencionadas. Como veremos más adelante, los linchamientos, en tanto tema mediático se extendieron en el tiempo y en las notas circulantes en los distintos medios de comunicación. Junto con su mediatización como problema público, se incrementó la aparición de la palabra “linchamiento” como elemento central del discurso, por lo cual resulta pertinente la reflexión acerca de su uso.

Por otra parte, sostenemos que cada medio pone el foco en distintos elementos en la narración del hecho. Tanto Clarín como La Nación, hacen mayor hincapié en el hecho del supuesto robo que en la golpiza, mientras que Página/12, pone el foco en el reclamo de justicia de la familia sin elaborar un relato sobre el hecho del linchamiento. A su vez en las noticias publicadas por los dos primeros medios mencionados, se puede observar una relación directa con el problema de la inseguridad. Como ya mencionamos, Clarín utiliza el cintillo “inseguridad” para encuadrar la nota y agrega un breve apartado hacia el lado derecho de la página en el que se menciona el éxodo de la mujer asaltada a causa del miedo que le generaba la hipotética situación de que tomaran represalias contra ella por el linchamiento. La noticia principal asegura que el barrio donde sucedieron los hechos “no está excluido de los problemas de inseguridad”, mencionando a propósito de esto la existencia de un grupo de jóvenes que ofrece un servicio de “patrullaje” al cual los vecinos contratan “porque se sienten muy inseguros”, según destaca un miembro del grupo. En cuanto a la noticia de La Nación, se elabora una relación entre el robo, el linchamiento y la “epidemia de violencia” que atraviesa la ciudad, aportando datos cuantitativos sobre la cantidad de homicidios. Sostenemos, además, que la nota se encuentra anclada a los sentidos que se desprenden de la noticia de mayor tamaño, que trata sobre un policía imputado por brindar información clave a un grupo de narcotraficantes en la Ciudad de Rosario. La nota hace hincapié en la relación entre la institución policial y el narcotráfico, dejando asentado que Rosario es una ciudad en la que “se vive con terror”, como indica su titular. Por último, Página/12 no establece una relación entre inseguridad y el hecho ocurrido, pero sí destaca que no es un hecho aislado y que hubo nuevos casos de “ataques a presuntos delincuentes” similares. En cambio, se observa una vinculación con la temática de la justicia en contraposición con la venganza que el linchamiento implicaría.

Si tomamos como punto de referencia la relevancia que cada diario le da a la noticia del linchamiento de Moreira, también podemos dar cuenta de grandes diferencias, sin embargo, como punto en común se puede mencionar que ninguno de los tres medios hace referencia a esta noticia en su tapa (lo cual sí sucedió con otras noticias de linchamiento en el mismo período). La mayor relevancia es otorgada por el diario Clarín, al publicar la noticia ocupando una página entera, a color, con una gran fotografía en el medio y una considerable extensión del relato. Sin embargo, las páginas de Policiales de ese diario se caracterizan por tener un estilo sensacionalista, por lo cual no podríamos determinar si se le está otorgando o no una relevancia particular. Por otro lado, Página/12 ofrece una noticia de gran extensión, con una imagen central (lo cual no es del todo usual en sus publicaciones) y un gran titular, por lo cual inferimos que se trata de una noticia relevante para la redacción del diario. Sin embargo, la noticia aquí no es el linchamiento sino el reclamo de justicia de la familia de la víctima. Por último, La Nación publica una pequeña nota al margen de otras noticias más grandes, sin imágenes y con un titular pequeño acorde a la extensión de la misma, dando a entender que no configura un hecho destacable o de real importancia, como sí lo son otras noticias en la misma sección.

Para cerrar

El linchamiento de David Moreira adquirió conocimiento público, días después de su muerte, y apenas a una semana del debate candente sobre la reforma penal. Si bien los linchamientos como práctica no aparecieron por primera vez en Argentina en el año 2014, el linchamiento de David Moreira fue el primero de una breve pero copiosa cadena de hechos que fueron representados de manera sensacional y reiterada en los medios de comunicación. Sin embargo, el hecho de que estas acciones cobren tal relevancia mediática radica no en lo extraordinario de los casos, sino en el contexto específico en que ocurren.

El marco de aparición de estos casos fue el debate mediático sobre la reforma del Código Penal y las cuestiones subyacentes a la reforma, durante el cual los sentidos que circularon, como vimos, disputaron representaciones acerca de la justicia y el sistema penal (Baquero, 2015). La inseguridad apareció amenazante ante una hipotética puesta en práctica de un nuevo Código, sin embargo, esa amenaza se volvió concreta al momento en que ocurrió el primer hecho de la “ola de linchamientos”. Junto con esta problemática, el debate por la reforma también trajo aparejada la discusión sobre el funcionamiento de la justicia en materia de condenas y aplicación de penas, sobre el Estado, en su rol de vigilancia y cuidado de la población, y la gestión de la seguridad ciudadana a nivel gubernamental.

Parte de la prensa gráfica enmarcó estos hechos dentro de una “ola de inseguridad”. Ya en los primeros relatos noticiosos sobre la muerte de David Moreira, se puede observar un discurso que pone el foco en la preocupación, el miedo y el hastío de “la gente” ante hechos de inseguridad. La misma “gente” que, días atrás pensaba que había que endurecer más las penas, como titulaba Clarín en una nota respecto de la reforma penal (“El 80% de la gente piensa que hay que endurecer más las penas”). El discurso de los medios tomó al problema de la inseguridad como un elemento central para entender el accionar de quienes participaron de los linchamientos (Fernández y Focás, 2014). Como veremos más adelante, los linchamientos como problema se instalaron en la agenda mediática y resultaron en un nuevo tema de debate a nivel público, en el cual los funcionarios y políticos, tuvieron que posicionarse con una opinión sobre el tema, tal como ocurrió con la reforma penal.

Sostenemos que en las noticias de la prensa existen, en ambas problemáticas, construcciones de sentidos que los vinculan con el funcionamiento de la justicia, del Estado, de las fuerzas de seguridad y el crecimiento de las tasas delictivas, relacionándolos entre sí y, en definitiva, con el problema de la inseguridad. En este sentido, no es casual que, luego de un debate que puso en agenda la preocupación sobre la reducción de penas y castigos como consecuencia de la aplicación de un nuevo Código Penal, irrumpieran en el escenario público discursos y acciones relativos a la imposición de castigos por mano propia. Consideramos a los linchamientos como una práctica cuya emergencia estuvo vinculada a discursos mediáticos que retomaban la voz de una ciudadanía que, representada a través de diversas encuestas, exigía y reclamaba castigos efectivos para la delincuencia “común”. La representación de los hechos de linchamientos como fenómeno creciente por parte de los medios de comunicación, funcionaron como advertencia ante el posible advenimiento de una práctica de violencia punitiva que actuaría por fuera de la legalidad y podría tornarse cotidiana.

Las demandas de castigo por parte de la ciudadanía no son construidas por los medios de comunicación, sin embargo, estos poseen un rol relevante en la visibilización de dichas demandas. La imposición de agenda sobre la reforma del Código Penal, que puso en tela de juicio su eficacia y utilidad frente al problema de la inseguridad, reactivó la indignación de una parte de la ciudadanía frente a la aplicación de penas, el funcionamiento de la justicia y la lucha contra la inseguridad. Esas demandas punitivas terminaron por mostrar su cara más violenta en tanto funcionaron como condición de posibilidad de una serie de castigos violentos públicos en manos de un sector de la ciudadanía hacia “ladrones callejeros”. Este accionar se vio posibilitado en parte por una serie de discursos sobre el castigo dirigido hacia un sector específico de “la delincuencia”: el hombre joven y de clase popular.


  1. El “Frente Renovador” se constituyó en el año 2013 como una coalición cuyo líder fue Sergio Massa. Ese mismo año disputó las elecciones legislativas en la Provincia de Buenos Aires, resultando ser la fuerza política más votada, obteniendo una amplia diferencia porcentual con la fuerza que resultó segunda (Frente para la Victoria). Esta victoria logró posicionar a Massa en un lugar de mayor visibilidad política a nivel nacional, mostrándose como una nueva fuerza opositora con grandes chances de disputar las elecciones presidenciales en 2015.
  2. El informe oficial sobre las propuestas recibidas presentado en el texto del Anteproyecto de Código Penal de la Nación, cuantifica un total de 463 mails recibidos (en los que se incluyen mails incompletos) y sobre ese N total, se desprende que: un 28% de los mails se refieren a “aumento de penas”, seguido por un 22% que se clasifica como mail de “opinión”. Dentro del ítem “aumento de penas”, la mayoría sugiere un aumento en la severidad y en la efectividad de las mismas, seguido por sugerencias referidas a la penalización del maltrato animal, y en un tercer lugar, se sugieren penalidades para funcionarios públicos.
    Informe disponible en http://www.saij.gob.ar/docs-f/anteproyecto/anteproyecto-codigo-penal.pdf pp. 4-14
  3. “Drama en Rosario. Quiso robar un bolso y los vecinos lo mataron a golpes” (Clarín, 27/03/2014)


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