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2 La intervención con la minoridad

Convergencias y divergencias entre la Sociedad de Beneficencia y el Patronato de la Infancia

El niño se convirtió en parte del grupo estratégico del proyecto de ajuste a la modernización. De allí se desprendía la necesidad de fundar instituciones que encauzaran por la buena senda moral a los niños, considerando a la educación integral y el aprendizaje de oficios los pilares básicos de la infancia abandonada al proyecto político de la elite dirigente (Aversa, 2006: 91).

En este capítulo, se hará referencia específicamente comparar los dispositivos de intervención en materia de niñez establecidos por la Sociedad de Beneficencia y el PADELAI. Ambas organizaciones tuvieron una injerencia relevante ya que fueron las instituciones más importantes del período de estudio y sus espacios sirvieron para trasmitir un ordenamiento social y simbólico. Se indagará específicamente en relación a ellas cuáles fueron los argumentos y motivaciones como decisiones políticas y económicas que las originaron como sus distintas prácticas interventivas. Tampoco quedaran exentas de análisis sus formas de financiamiento porque se considera que estas también implican establecer relaciones constitutivas de la construcción de las formas sociales institucionales, de legitimación y control.

El aporte original de este capítulo, que constituye a su vez el hilo conductor de la presente tesis, consiste en visibilizar al Patronato de la Infancia y la relevancia que tuvo en materia de intervención con la niñez.

1. Los dispositivos de intervención como formas de control social. El nacimiento de la Sociedad de Beneficencia

La Sociedad de Beneficencia nace durante el gobierno de Martín Rodríguez (1820-1824) y el ministerio de Bernardino Rivadavia. El Estado fue ampliando sus formas y ámbitos de intervención y asumió funciones que, hasta ese momento, desplegaba la Iglesia Católica y por ello crea en 1823 la Sociedad de Beneficencia, la cual fue pensada tomando como modelo la“Societé Philantropiquede Francia (Correa Luna, ANH).[1] Ya desde los sucesos revolucionarios de 1810, por la influencia de las ideas filantrópicas europeas, comenzó a gestarse en las elites gobernantes argentinas la intención de secularizar las instituciones asistenciales. Esto implicó la supresión de órdenes y cofradías religiosas sin embargo una vez ya conformada esta SB,devuelve la dirección de la mayoría de sus institutos a manos religiosas, por lo que el poder político continuó ligado a la iglesia. Bidart Campos explicita que en ese entonces no se marcó una división irreparable entre Estado e iglesia. Explica que es permisiva con relación a la aceptación de otros cultos, los cuales llegaban a través de los inmigrantes y expone dos conceptos: sacralidad, que implica identificación entre Estado e Iglesia y laicisismo que significa la separación absoluta. El Estado se conformó sobre las bases de la sacralidad (Bidart Campos, citado por Villalpando en Borca y Navarro Floria, 2007).

Entre las primeras instituciones que fueron derivadas para la administración por parte de la iglesia, se encontraban la Casa de Expósitos, el Colegio de Niñas Huérfanas de San Miguel y otros establecimientos que estaban anteriormente bajo la órbita de la Hermandad de la Santa Caridad.

Cuadro Nº 1 – Instituciones de la Sociedad de Beneficencia devueltas a Congregaciones Religiosas

                    Institutos – Asilos

Congregación Religiosa

Población destinataria por género

Mercedes Lasala y Riglos

Nuestra Señora del Huerto

Femenina

Crescencia Bogado de Garrigós

Hermanas Franciscanas Misioneras de María

Femenina

Saturnino Unzué

Hermanas Franciscanas Misioneras de María

Femenina

Martín Rodríguez

Nuestra Señora del Huerto

Masculina

Ángel T. De Alvear

Nuestra Señora del Huerto

Masculina

Elaboración propia – Fuente: información obtenida del AGN – Catálogo cronológico y por Instituciones pertenecientes a la Sociedad de Beneficencia (Facciuto, 2005: 101)

La SB estaba conducida por trece damas que componían el Consejo de Administración. Había tres directoras, de las cuales una sería siempre la Presidenta de la Sociedad y la otra directora la Vice-Presidenta. (Decreto de creación Sociedad de Beneficencia). Con relación a los objetivos plasmados en el discurso inaugural de Rivadavia, los de mayor relevancia que se mencionaron fueron: “[…] la perfección de la moral, el cultivo del espíritu en el bello sexo y la dedicación del mismo a lo que se llama industria y que resulta de la combinación y ejercicio de aquellas cualidades […]” (Alayon, 1980: 15). Es que son los espacios institucionales de intervención los que se constituyen

[…] como lugar de construcción de subjetividades, es decir, les dan formas a sus sujetos de intervención que las transitan; tanto desde el lugar de la demanda como a aquellos que trabajan en ellas […] Esto se puede observar porque las instituciones, a nuestro entender son dispositivos que tensionan, le dan forma, promueven o dificultan procesos de intervención social. Tanto a partir de las personas que desarrollan tareas en ellas, desde lo administrativo hasta lo profesional (Carballeda; 2018:16).

La SB, ni bien se responsabilizó de la Casa de Niños Expósitos en donde fija su sede central, intentó entregar a los menores a familias o personas consideradas de buena moral, lo cual se desprende de la lectura de sus legajos[. Si bien los niños eran entregados a familias o personas consideradas dignas, este acto no puede ser considerado adopción en los términos que actualmente se la entiende. Que se haya podido conocer, de los legajos analizados, que eran familias de buena moral, no significa que implicara para el niño estar mejor cuidado, ser respetado o considerado igual a cualquier miembro de la elite porteña por convivir con una familia y no encontrarse en una institución. González afirma que una forma de socorro muy difundida en la época era la de tener agregados en las familias de clase alta como en los estratos más amplios de la población. Eran recibidos bajo tutorías y algunos observadores lo veían como una manera de lograr sirvientes de confianza (González, 1984). Si bien no se hallaron los legajos pertenecientes a los casos registrados en el Libro I de Colocación de Menores en Servicio Doméstico, allí se dejaba constancia de entregas y devoluciones de niñas que eran “colocadas” como sirvienta, niñera, mucama, mucama general, cocinera, compañía por lo que se podría deducir que esta Sociedad actuó como proveedora de mano de obra gratuita amparada bajo una obra de socorro moralizante (Facciuto, 2005).[/footnote]. Esta Casa de Expósitos, que había sido creada en 1779 por orden del Virrey Vertiz, saca el torno, mecanismo de ingreso de los menores en el año 1852 y lo sustituye por la oficina de recepción. La particularidad de esta institución estaba dada por la existencia de ese torno el cual consistía en una cubeta giratoria. Disimulado en una mampara en la que del lado externo se colocaba al niño abandonado. Este era recibido en el interior por una mujer a la que se denominaba ama de crianza, mediando un toque de campana que anunciaba al recién llegado. El anonimato filial quedaba así asegurado. Este instrumento era conocido en los conventos monjas de clausura para recibir los regalos que se les hacía, sin tener contacto con el exterior. Sin embargo este dispositivo de intervención que funcionó hasta 1852, como ya se señaló, no estaba respondiendo a los cambios sociales que se venían suscitando ya que aumentaba la migración de niños y fue utilizado como estrategia por algunas familias para continuar con la crianza de sus hijos anotándose como amas de crianza. Esto conllevó a abrir una oficina de recepción y finalizar con la entrega anónima.

Las escuelas comunes que había creado la SB y estaban bajo su órbita pasaron a depender del Consejo General de Escuelas, por la sanción de la ley de educación en el año 1884. Igualmente, seguían funcionando en los edificios propios de la SB. Sarmiento, en el discurso dado en la sesión del Senado el 8 de Octubre de 1875, avaló cómo Rivadavia se ocupó de la educación de la mujer y dijo: […] no existía una sola escuela en la república argentina para educar mujeres. No se había creído decoroso que una niña de familia decente saliese de su casa a la escuela a aprender a leer […] Esta es su más grande obra y haber creado la Sociedad de Beneficencia (Correa Luna, 1923: 24).

La lectura del Catálogo de Instituciones confeccionado por el Archivo General de la Nación permite afirmar que todas ellas, salvo los hospitales, eran instituciones asilares para los menores, sin embargo desplegaron otras prácticas de intervención las cuales serán abordadas con posterioridad en este capítulo.

Cuadro Nº 2- Instituciones creadas en los comienzos de la Sociedad de Beneficencia

     Institutos de Minoridad y centros de salud

Año de creación

Año que deja de pertenecer a la Sociedad de Beneficencia

Casa de Niños Expósitos

1852

1949

Instituto Mercedes Lasala y Riglos

1907

1951

Instituto Eduardo Pereda y Elena Oliver de Pereda

1907

1951

Instituto Crescencia Boado de Garrigós

1833

1949

Asilo de Huérfanos

1871

1948

Asilo Martín Rodríguez

1899

1953

Instituto Ángel T. De Alvear

1888

1953

Hospital de Niños

1875

1949

Sanatorio Marítimo

1905

1949

Hospital Rivadavia

1853

1951

Hospital Nacional de Alienadas

1845

1951

Hospital Oftalmológico

1884

1951

Elaboración propia. Fuente: datos obtenidos del AGN. Catálogo cronológico y por instituciones pertenecientes a la Sociedad de Beneficencia (Facciuto, 2005: 102).

1.2. El nacimiento del Patronato de la Infancia

Se puede reconocer el origen del Patronato de la Infancia hacia mediados de mayo de 1892 cuando Parmenio Piñero le trasmite al entonces Intendente de Buenos Aires, Francisco Bollini, la necesidad de crear con el objeto de brindar educación, asistencia, asilo y amparo a los hijos de trabajadores e inmigrantes que deambulaban por las calles de Buenos Aires incorporándolos a la comunidad Argentina. Según sus propios documentos, reconocían a la Casa de Expósitos y a la SB cómo antecedentes en el tema de protección a la niñez pero manifestaban que, […] estas entidades, pese a su plausible esfuerzo, no alcanzan a cumplir con lo que se consideró la verdadera protección a la infancia, que debía incluir leyes y disposiciones administrativas en defensa de la salud moral y física de los niños. Para la opinión pública, expresada a través de los medios de prensa, el Patronato de la Infancia fue la primera institución benéfica que buscó solucionar el problema de fondo” (PADELAI; 1993:17)

Esto se concretó el 16 de mayo de ese año cuando médicos que formaban parte de la Secretaría de Salud Pública fijaron el estatuto de creación del PADELAI emitiendo informe favorable para su creación y el 20 de junio de 1893 por decreto presidencial de Roque Sáenz Peña obtienen su personería jurídica.[2]

La lectura de su estatuto como lo que motivó su origen ya da cuenta de la necesidad de despegarse de las otras organizaciones de la época lo que provocará rivalidades entre esta y la SB en relación a sus intervenciones, las cuales se plasmarán a lo largo de la tesis.

Desde sus comienzos, al igual que la SB, esta organización estuvo ligada al poder político pero de la ciudad de Buenos Aires principalmente y su vinculación era con el higienismo médico. No es casual que el dictamen de la Secretaría de Salud Pública de la ciudad de Buenos Aires apoyara su creación. Emilio Coni, destacado médico higienista y presidente de la asistencia pública de Buenos Aires, fue socio fundador del PADELAI y director de la revista Higiene Infantil, editada por el Patronato en el período 1892 – 1894. En el Primer Libro de Actas del PADELAI se inaugura el 7 de junio de 1892 y menciona como lugar de reunión la Biblioteca de la Asistencia Pública de Buenos Aires, espacio que se sostuvo hasta el año 1894. (Actas Tomo 1 – 1892-1894- sin foliar).

Francisco Bollini, intendente municipal entre los años 1890 y 1894, se constituyó en uno de los socios fundadores y también fue presidente del PADELAI en 1894. Francisco Uriburu, quien fuera el tercer presidente designado entre los años 1894 y 1902, era Director del Diario El País y sobrino de Federico Eulogio Ibarguren Díaz, designado por el Presidente de la Nación Julio Argentino Roca para organizar la justicia ordinaria de la Capital. Ramón Cárcano, quien fuera presidente del PADELAI entre 1920 y 1925) fue electo, en 1911, diputado representante de Córdoba y tuvo una notable influencia en la sanción de la Ley de voto universal, obligatorio y secreto (Ansaldi, 1999).

El paisajista Carlos Thays y Benito Cárcamo fueron directores de la Dirección de Paseos Públicos de la Intendencia Municipal y estaban vinculados también con el PADELAI. Thays diseñó los jardines y parques de la Escuelas Patrias y del Instituto Agrícola Industrial de Claypole y Benito Cárcamo prestó servicios en esa organización, aunque no consta cual fue su labor específica. (PADELAI, 1993).[3]

Si bien el accionar de esta organización estaba sustentado por las ideas médico- higienistas, otorgó, al igual que la SB, la administración de sus institutos en el período estudiado en congregaciones.

Del análisis de sus libros de actas se halla que en 1895 se confiaron establecimientos a las Hermanas de San José de Citeaux y a las Hermanas de la Congregación San José de los Pobres, quienes en marzo de 1929 quedaron a cargo de todas las dependencias. En un acta del 3 de noviembre de 1892 se puede leer que

[…] el Sr Martínez de Hoz, después de sentidas y originales palabras, propuso que la creación de establecimientos como de todos los análogos que surjan, estuviesen a cargo de comunidades religiosas, las únicas desinteresadas, como él pudo comprobar […]. Por unanimidad fue aprobada su moción (Actas no pertenecientes a ningún libro – Año 1892- sin foliar).

1.3. El Espacio asilar como práctica interventiva

Al analizar la SB se puede observar cómo las crisis económicas van acompañadas de aperturas de lugares de internación lo que se considera que la respuesta a la niñez pauperizada fue una intervención mayoritariamente abocada a la creación de dispositivos de internación.

El siguiente cuadro nos demuestra que durante su existencia fueron aumentando las instituciones destinadas a la internación en comparación con los cuadros 1 y 2.

Cuadro Nº 3 – Nuevas Instituciones dependientes de la Sociedad de Beneficencia

   Institutos – Centros de salud – Institutos Geriátricos y Centros de ex Alumnos

Año de Creación

Asilo y colonia Unzué

1918

Asilo Estela Otamendi

1916

Instituto Pizarro y Monje

1914

Casa San Sebastián

1938

Colonia Oscar Ferrari

1931

Ramayon López Valdivieso

1926

Roman Rosell

1935

Manuel Roca

1920

Francisco Villanueva

1938

Solarium Mar del Plata

1915

Hospital V. López y Planes

1909

Hospital de odontología

1920

Maternidad Ramón Sardá

1934

Instituto de Maternidad

1918

Asilo de Alienadas Lomas de Zamora

1911

Dispensario de higiene y tuberculosis Ferrer

1918

Asilo Isabel Balestra

1925

Asilo López

1930

Hogar de Ex Alumnas

1918

Taller Rosetti

1927

Asilo Obligado

1930

Elaboración propia -Fuente: información obtenida del AGN- Catálogo Cronológico y por instituciones pertenecientes a la Sociedad de Beneficencia (Facciuto, 2005: 103).

De la lectura del libro Cien Años de Amor, como de los libros de actas pertenecientes al PADELAI, se pudo reconstruir el listado de institutos asilares que estaban bajo su dependencia hasta el año 1943 y son los que a continuación se detallan.

Cuadro Nº 4 – Instituciones asilares dependientes del PADELAI [4]

        Institutos cerrados dependientes del PADELAI

Período de instalación

Internado Manuel Aguirre

1892-1902

Internado Luís Basualdo

1892-1902

Colonia Agrícola Industrial de Claypole

1892-1902

Instituto Teodolina Alvear de Lezica

1902-1912

Primera Escuela para Madres

1912-1922

Segunda Escuela para Madres

1912-1922

Internado Ernestina Ortiz Basualdo de Lavallol

1922-1932

Instituto Devoto y Elena Pombo de Devoto

1922-1932

Colonia Marítima Pío XII

1942-1952

Instituto Antonio Ortiz Basualdo

S/D

Elaboración propia -Fuente: información obtenida del libro Cien Años de Amor

El internado Manuel Aguirre alojaba a menores desde los 2 a los 8 años de edad. El internado Luis Ortiz Basualdo recibía a menores de 8 a 11 años y contaba con una enfermería y servicio odontológico en los cuales no solo se atendía población del instituto sino a la población de la ciudad. Había una escuela anexa que albergaba a 446 alumnos. Otro instituto de esta organización lo fue el Teodolina Léxica de Alvear, en el cual se dictaban clases de corte y confección, lavado y planchado, de economía doméstica y contaba con servicio de enfermería y servicio odontológico (PADELAI, 1993).

Al igual que la SB, el PADELAI también contaba con una institución para llevar a sus internados a veranear a Mar del Plata y era la Colonia Marítima Pío XII. Para la época implicó también formas de tratamiento de enfermedades para los niños con afecciones respiratorias, ya que se le otorgaba al mar efectos curativos (PADELAI, 1993).

Otros centros de internación bajo su dependencia fueron los internados Antonio Devoto y Elena Pombo de Devoto, como así también la Escuela Agrícola Industrial de Claypole. Pertenecían también a su administración las Escuelas de Artes y Oficios Plácido Marín y la Post Escuela Polifónica, donde se enseñaba música y canto y concurrían alumnos que se encontraban internados en los institutos del PADELAI y también externos (PADELAI, 1993).

Si se analiza el dato brindado por el PADELAI, en cuanto a que desde su creación hasta el año 1942 atendieron a “[…] 53.200 niños considerados internos y apoyaron a sus familias en el cuidado de 56.301 niños y niñas en forma de atención externa […]” (PADELAI, 1993: 225); significa que esta organización también hacía una intervención extramuros a la cual haremos referencia en otro apartado.

Sin embargo, si se compara la capacidad de vacantes para internación de la SB y el PADELAI; este tenía 2183 niños y niñas internados en 1942 mientras que la SB superaba ese número ya que tenía cubierta 3340 vacantes[5]. Igualmente el número de internos siempre sufría variaciones. Por ejemplo, en el Diario La Prensa manifestaba que hacia 1908, el PADELAI albergaba a más de 3000 niños pobres (Catálogo; 1993).

Cómo se hará referencia posteriormente, el PADELAI contaba al mismo tiempo con una asistencia a la niñez que se efectuaba fuera del ámbito asilar. Esta situación no ocurría con la SB ya que todos sus institutos eran cerrados, sin embargo se pudieron visualizar otras formas de intervención que tenían tanta relevancia como las mencionadas en este apartado.

1.4. Una intervención diferente a la asilar

Moreno afirma que […] El espacio asilar será el lugar común para el cuidado del niño – menor y puede ser inserto dentro de un dispositivo disciplinario más amplio y a la vez contenedor de diversas estrategias que responden a las urgencias creadas por el inusitado crecimiento urbano […] ( Moreno en Moreno, 2000: 131). Al leer las memorias de la SB se observa que esta institución creo en el año 1855 el Fondo de Pobres. (Sociedad de Beneficencia de la Capital, Álbum Histórico 1823-1910 S/F) Este Fondo no es mencionado por los autores y autoras que han escrito sobre la SB como dependiente de ella.

El mismo se costeaba con las donaciones de particulares y era utilizado para subsidiar diferentes solicitudes que se hacían a la SB. De acuerdo a la lectura de las memorias a las cuales se tuvo acceso, otorgaba desde máquinas de coser, pasajes, elementos de trabajo, camas o ropa hasta “[…] una mensualidad en dinero a las familias pobres, que variaba entre 15 a 30 pesos m/n.” (Sociedad de Beneficencia de la capital. Memorias Nacimiento SB hasta 1909). Se supo que desde que se creó hasta el año 1909 había inscriptas 220 familias. En el año 1932 se menciona que las solicitudes a este Fondo aumentaron por lo que se procedió al traslado de las familias subsidiadas fijas al Fondo de Pensiones. Este Fondo de Pensiones se sostenía y financiaba con los aportes de la venta de decenas de la lotería nacional.

A nuestro entender, las diferencias entre un Fondo y el otro solo se basaba en la forma de financiamiento ya que no se ha encontrado información específica que los describiera. (Memorias Sociedad de Beneficencia – Discurso del Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto 1932-1933; 1933).

Si bien no obran muchos datos sobre el funcionamiento del Fondo de Pobres con relación a la elección de las familias o requisitos de ingreso, formas de selección del recurso a otorgar y posiblemente solo hayan sido familias con personas adultas y no con niños a cargo[6] , la entrega de dinero o máquinas de coser, a nuestro entender se constituye en una práctica interventiva. El recurso económico o material pudo actuar como forma de evitar la internación o facilitador del egreso de los ya internados.

Otras intervenciones que se encuentran al analizar a SB y que se venían desarrollando desde la época virreinal es lo que se denominaba colocación de niños, los cuales eran denominados expósitos. Los niños eran ubicados con familias sin mediar lazo biológico/parental mediante acta o escritura pública por un determinado período o de forma definitiva. Así la SB desarrollaba una intervención extramuros a través de la selección de personas que orientarían al niño y a la niña en el aprendizaje de la religión, la moral, el trabajo y las virtudes propias de las madres de familia en el caso de que fueran niñas.

Otra institución que se constituyó para el aprendizaje de habilidades domésticas dirigida a la formación de la niña/mujer/obrera fue el Costurero Central que se autofinanciaba con la venta de los trabajos de las niñas internadas pero que funcionaba también como espacio de aprendizaje para aquellas que no estaban asiladas.

Sin embargo estas prácticas no eran las prioritarias para la SB como forma de intervención. A modo de muestra se tomaron para su análisis las memorias del año 1921, 1922, 1923, 1931, 1932 y 1933 donde se encuentra información acerca del aumento de los pedidos de internación en forma considerable y las evaluaciones de las visitadoras que intervenían acordaban que se debía dar curso a la internación y no al otorgamiento de un subsidio.[7]

El PADELAI, en cambio, además de contar con institutos destinados al asilo de los menores, desarrollaba acciones interventivas que estaban dirigidas a evitar la internación y esto fue realizado desde su creación ya que fue plasmado en su primer estatuto. De la lectura del mismo nos encontramos que se establece “Vulgarizar en las familias los conocimientos y preceptos más útiles de la higiene física y moral de los niños y favorecer su aplicación […]” y “Crear Salas Cunas para atender a los niños cuyas madres no puedan cuidarlos durante el día […]” (Estatuto).

De la lectura del libro Cien años de amor, como de las actas consultadas, se puede inferir que consideraban dos categorías de niños; los externos e internos. Estos últimos eran los asilados. La clasificación hallada indica que el PADELAI no solo intervenía con una modalidad vinculada a la internación sino también con una modalidad no asilar.

Desde sus inicios, esta organización editó la Revista Anales del Patronato de la Infancia hasta el año 1914. La misma se escribía en lengua castellana y francesa, por lo que se infiere que era exportada. Tenía más de 60 páginas y había diferentes secciones, no solo para los intelectuales de la época sino también destinadas para la mujer/obrera. “La sección variedades inserta artículos sobre la niñez en forma atrayente y al alcance de todas las clases sociales […]” (PADELAI, 1993: 28). La sección doctrinal estaba escrita en lenguaje sencillo y se daban “[…] consejos a las madres, las maestras, los industriales sobre higiene del niño en los talleres” (PADELAI, 1993: 28).

Esto descripto da cuenta que la revista era considerada importante, no solo como material de consulta de profesionales, tanto del país como del exterior, sino que la existencia de secciones con empleo de lenguaje sencillo permitía que ella fuera leída por personas con menos instrucción y así trasmitir pautas de cuidado y prevención.

Si bien en otro apartado de este capítulo haremos referencia a la escritura como forma de registro de la intervención, no podemos obviar de mencionar aquí que, a través de la revista se tendía, a través de sus lectoras, a destacar el rol de la mujer en la familia vinculado con la crianza de los niños y niñas, la organización de la casa y los quehaceres domèsticos. Un artículo publicado de Meyer Arana en 1903 invitaba a la reflexión sobre los cambios en la vida cotidiana de las personas, fruto de la modernidad y brindaba propuestas para atenuarlos.

Allí queda bien explicitado que no se deseaba volver hacia formas de organización anteriores en lo económico y social y proponía medidas para conservar el modelo familiar asentado en la base que la mujer debía permanecer en su casa al cuidado de sus hijos pero también adecuándose al nuevo escenario político, económico y social. Su artículo: “Las obreras de la aguja. Una institución necesaria” hablaba sobre los cambios producidos por la introducción de la máquina de coser y la falta de empleo de las costureras ya que no cosían en sus domicilios como lo hacían en la época virreinal porque la máquina de cocer las había suplantado en su labor. Planteaba la falta de recursos para comprar sus propias máquinas de coser lo que ocasionaba dejar su casa para poder trabajar y sostener económicamente a su familia o ayudar en su sostenimiento a su marido en caso de no ser viuda. El no poder hacer trabajos domiciliarios y concurrir en búsqueda de empleo, según el autor, implicaba dejar a sus hijos solos en los conventillos o al cuidado de otros y esto aumentaba la posibilidad de que el espacio público se convirtiera en lugar de contención ellos. Como modo de prevenir la futura delincuencia propone la creación de una caja de socorros mutuos de costureras y “[…] una especie de banco de pobres que cobrara muy reducidos intereses […] con el fin de otorgar créditos y obtener su herramienta de trabajo” (Anales del Patronato – Tomo XI – Año 1903: 352). Se puede observar que la mujer si bien es necesaria en mercado laboral, no puede verse afectado su rol normatizador y moralizador.

Otro punto a destacar es la capacitación de quienes conformaban la comisión directiva del PADELAI como de la Comisión Auxiliar de Damas y las discusiones que daban en diferentes ámbitos sobre las intervenciones que realizaban y lo acertado de las mismas.

Emilio Coni, quien ocupara como ya se dijera el cargo de presidente del PADELAI y fuera parte del cuerpo de directores de la Revista Anales,además de esas funciones, fue como socio corresponsal a París representándola. También se lo designó para que concurriera en 1895 a los Congresos de Burdeos y Florencia, los cuales se vinculaban con temas de protección a la infancia.[8] Esto daría cuenta de la importancia que el Patronato daba a distintos países europeos como lugar de aprendizaje, lo que se vio durante el período estudiado. Otros ejemplos que validan esta afirmación lo constituyen la participación de la presidenta de la comisión de Damas, María Rosa Léxica, junto a Axel Cobo y los médicos Paz Anchorena y Araoz Alfaro, en el Primer Congreso Nacional de la Infancia que se realizó en París en 1932 y la asistencia de Teodolina Lexica y Giselle Shaw al Congreso Internacional de Protección de la Infancia que se desarrolló en Bruselas a mediados de 1933, entre otros (PADELAI, 1993).

Otras de las acciones que efectuó el PADELAI y se vinculan con prácticas interventivas preventivas fue la de peticionar a las autoridades de Jockey Club sobre la prohibición del ingreso de personas menores de 17 años solas a las instalaciones del Hipódromo Argentino, quienes respondieron en forma favorable a lo solicitado en 1902 (PADELAI, 1993).

En 1905 Jorge William (quien fuera el inspirador de la colecta anual del PADELAI) propuso a la Municipalidad de Buenos Aires que imprimiera hojas para entregar a las madres en las dependencias públicas e institutos dependientes del PADELAI con consejos para el cuidado de los niños y niñas y para pegar en los conventillos (PADELAI, 1993). Esta propuesta culminó en la sanción de una ordenanza municipal en donde se obligaba a los dueños y encargados de conventillos a colgar carteles con la dirección de consultorios gratuitos de atención de niños y niñas (PADELAI, 1993). Las situaciones antes descriptas significaban educar en la prevención a efectos de evitar internaciones en hospitales por cuestiones prevenibles.

Instituciones relevantes que no implicaban asilar y que fueron encontradas a partir del análisis de las fuentes secundarias la constituyeron las Escuelas Patrias,[9] los consultorios médicos externos para la población en general y las Escuelas de Madres. Estas fueron creadas con el fin de brindar “[…] la enseñanza de la higiene a las madres de condición soltera menores indigentes y analfabetas […]” (PADELAI, 1993: 120). En una visita realizada al PADELAI por el Ministro de Protección a la Infancia de Uruguay en 1936, éste escribe en el libro de visitas sobre las Escuelas Patrias: “[…] que se hagan muchas de estas casas que no separan al niño de sus padres y que haya que hacer cada día menos asilos en los que cuesta un mundo hacer la profilaxis del abandono” (PADELAI, 1993: 192).[10]

Con relación a las Salas Cunas, podemos decir que el reglamento decidido por comisión en reunión del 9 de marzo de 1894 autorizaba su uso a “[…] niños de algunas semanas hasta los tres años, cuyas madres justifiquen ante la Dirección la necesidad de abandonar su hogar para atender ocupaciones que suministren las medidas de subsistencia” (Libro de Actas Tomo 2 – Años 1894 – 1897: 3). Allí, los niños serían cuidados y alimentados. Facilitaba este servicio la no separación de la díada madre-hijo o la tríada madre-padre-hijo por cuestiones económicas.

La primera Sala Cuna (1895) funcionó en la calle Balcarce 1770. La segunda Sala Cuna se encontraba ubicada en la calle Paraguay 2567. Si bien en la actualidad es una zona residencial, en esa época (1908) era un lugar de conventillos y fábricas. La misma situación se daba en cuanto a la ubicación de la cuarta Sala Cuna sita en la actual calle San Juan 343 y la quinta Sala Cuna en Mansilla 2588, creada en 1924 (PADELAI, 1993).

En un discurso dado por la Sra. de Estrada, presidenta de la Comisión Auxiliar de Damas, en la inauguración del nuevo edificio de la Primera Sala Cuna, expresa claramente para quiénes fueron pensadas estas. “El niño es una fuerza que se ignora, es una vida, un embrión que no se sabe que frutos mezquinos o grandiosos puede dar [….]. Me he dedicado con todas mis fuerzas para poder prestar el beneficio que las Salas Cunas reportan a los niños de la clase obrera” (Anales del Patronato – Tomo XI – Año 1903: 305). Es que hacia 1930 se había intensificado el desplazamiento de los sectores populares obreros de la ciudad hacia zonas más alejadas de donde se encontraban los límites de Buenos Aires. Esto conllevó al PADELAI a ejecutar acciones de prevención para evitar la separación definitiva de los niños y sus familias.

Al momento que estalla la Primera Guerra Mundial, Buenos Aires se había convertido en un importante y floreciente centro industrial y tenía el 36% de todos los trabajadores industriales del país. El porcentaje se elevó a 44 en 1936. Las mujeres representaban el 20,8 % de la fuerza de trabajo laboral en 1914 y subió a 23,4% en 1935 (González Leandri, 2001).

No es casual por ello que el PADELAI incrementara sus Salas Cunas. Esto implicaba reconocer un espacio no asilar y por ende otra práctica interventiva que permitía continuar configurando normas y pautas para trasmitir un statu quo desde la infancia. Lo mismo se puede decir de las Escuelas Patrias, como de las Escuelas de Madres ya que su existencia permitía que los niños de esa época pudieran permanecer cuidados, alimentados y educárseles mientras sus padres y/o tutores trabajaban. Esta acción preservaba el vínculo, al tiempo que permitía inculcar valores y asegurar que el país estableciera pautas aleccionadoras y lugares simbólicos en la sociedad de la época.

Las Escuelas de Madres eran institutos que albergaban a la madre junto a su/s hijo/s. Si bien era un internado, el que estuviera la díada sin ser separada implicó una nueva práctica de intervención. Las Escuelas de Madres pueden ser comparadas con los hogares maternos infantiles que existen en la actualidad. Recibían a embarazadas y en su reglamento interno, resuelto en sesión de comisión directiva del 4 de junio de 1919, se pretendía: “[…] educar a las madres en los preceptos higiénicos más modernos […] y enseñanza de tópicos de higiene infantil […]. Las clases eran dictadas los miércoles y viernes de 9 a 11 hs y debían amantar a otro niño que no fuera propio, si era necesario […]” (Libro de Actas – Tomo 11- Años 1919- 1921: 13 y 14). En estas Escuelas de Madres, las mujeres podían salir una vez por mes a visitar a sus familias, también recibir a sus familiares, debían trabajar y percibían salario por la tarea. Sin embargo, lo antes mencionado da cuenta de los roles tradicionales que se atribuían a los miembros de una familia.

El rol de protección depositado en la mujer se reafirma. El género fue un elemento constitutivo de las relaciones sociales basado en las diferencias que se estipulaban entre los sexos. Esta situación quedó plasmada en un acta en donde se expresaba que un padre con su hija buscaban albergue pero no se podía dar asilo a ambos porque no había instituciones que alojaran a padres con hijos. De darles protección, debían estar separados. En la actualidad, tampoco existen hogares, ya sean estatales como del tercer sector, que alberguen a padres e hijos.[11]

También fue interesante ver que ya en el 1904 el PADELAI estudiaba una propuesta de desinstitucionalización de sus asilados. Gallardo, miembro del PADELAI, regresó de Francia, donde había viajado por sus funciones en esa institución e informa:

[…] colocan a los niños en casas de familias […] Notables ventajas morales […] Desarrollan afectos que reemplazan a los de su propio seno familiar […] costo menor […] les otorgan subsidios- El proceso de selección de la familia debe ser importante, ellas deben presentar garantías de moralidad […] No poseen en Paris Colonias agrícolas, solo una escuela de jardinería” (Libro de Actas Tomo 5 – 1904 – 1907: 4 y 5).

Si bien no fue aprobada la implementación de esta modalidad de intervención, la misma fue considerada para su estudio[12]. Se podría decir que una intervención similar a esta propuesta y que fue rechazada, la constituyó el subsidio otorgado a familias para evitar la separación de sus hijos que esta institución implementa recién en 1944. En el acta del 21 de junio de ese año deciden intervenir con asistencia económica al niño en domicilio a título de ensayo. Se dejaba constancia de “[…] las ventajas que ofrece el ambiente familiar sobre el ambiente del asilo en la formación del niño […]” (Libro de Actas Tomo 18 Años 1941-1944: 370). No se puede obviar que en la misma acta se hablaba de dificultades de la institución en sostenerse económicamente, por lo que esta modalidad también pudo decidirse implementar, como lo expresaba Gallardo en 1904, tomando en consideración que los costos eran menores.

El subsidio otorgado a las familias no podía superar los 40$ m/n mensuales. Constatando el monto con los sueldos que pagaba el PADELAI, según balance de fecha del 15 de diciembre de 1943, el mismo equivalía al salario percibido por una costurera o por un peón en forma mensual, tareas de más baja remuneración (Libro de Actas Tomo 18 – Años 1941-1944: 327).

Otra de las acciones que se evalúan como parte de una tarea de preservación del vínculo paterno, materno y filial fue el intento del PADELAI en 1940 de encontrar por medio de una búsqueda policial el paradero de los padres de los niños que se encontraban sin visita de ellos por más de tres años (PADELAI, 1993). También pidió al Ferrocarril Sud (actual línea de Ferrocarril Roca) en 1905 que implementara mayores servicios los fines de semana y feriados, a efectos de que los familiares pudieran concurrir a la Colonia Agrícola de Claypole a visitar sus hijos/as.

A continuación graficaremos las acciones de intervención de ambas a grandes rasgos para reflejar la magnitud de estas prácticas alternativas a la intervención que a la actualidad podrían ser consideradas intervenciones de promoción y prevención.

Cuadro N° 5: Cuadro comparativo de intervenciones no asilares entre la Sociedad de Beneficencia y el PADELAI

       Sociedad de Beneficencia

Patronato de la Infancia

Otorgamiento de subsidios a las familias

Salas Cunas

Entrega de máquinas de coser

Escuelas Patrias

Pensiones Fondo de Pobres

Escuelas de Artes y Oficios

Colocación de niños en familias sin vínculo biológico

Otorgamiento de subsidios a las familias

Participación en Congresos nacionales e internacionales con propuestas de intervención con la niñez

Edición de Revistas con consejos para la crianza y el maternaje

 

Propuesta de ordenanzas municipales para prevenir enfermedades

 

Participación en Congresos nacionales e internacionales con propuestas de intervención con la niñez

Fuente: Elaboración propia

A modo de sintetizar lo descripto en este apartado es que presentamos el cuadro para graficar las intervenciones no asilares de ambas organizaciones como así también las diferencias entre ellas en cuanto a las prácticas interventivas.

1.5. Virtud y Disciplina

Otro pilar del accionar de ambas organizaciones fueron los premios que ambas instituciones otorgaron. Estos premios se constituyeron en otra forma de impartir educación ya que el otorgamiento de ellos implicó configurar creencias y normas en cuanto a lo que una sociedad permite, admite, valora y lo que desestima. El premio en sí se convirtió en otro agente de socialización que actuó como motivador para la prosecución de comportamientos esperables. Se constituyó en una forma de intervención no visualizada como tal pero de la cual se hará referencia ya que se coincide con Cazzaniga (2009) en que los espacios de intervención no son solo lugares o espacios físicos, sino también territorios simbólicos.

Con relación ala SB, esta otorgaba los Premios a la Virtud desde sus comienzos hasta su disolución. No solo había premios instituidos por el decreto de Rivadavia (Premios a la moral, la Industria y dos a la aplicación denominados al amor fraternal y al amor filial); sino también de particulares que donaban dinero para premiar virtudes que ellos consideraban debían ser destacadas. Estos premios eran otorgados una vez al año en una ceremonia realizada los 26 de mayo que en sus comienzos se realizó en el Templo San Ignacio y posteriormente en el Teatro Colón, máximo exponente de la elite porteña.

No sólo concurrían a su entrega las mujeres pertenecientes a la SB sino también los más altos representantes de la cúpula eclesiástica y política como representantes de gobiernos extranjeros. Cuando finalizaba el acto, las delegaciones de las distintas escuelas que asistían, junto a los niños y niñas de los asilos de la Sociedad de Beneficencia, desfilaban ante las personas presentes.

Estos premios estaban destinados principalmente a mujeres, niños huérfanos, viudas o enfermos, exaltándose en la nominación su resignación y buen comportamiento ante su estado de pobreza. Se coincide con Castel cuando dice que “[…] la virtud del rico debía actuar como un aglutinante social que reafiliará a esos nuevos bárbaros […]” (1997: 248). A quienes recibían los premios se los colocaba en el lugar de deber agradecer el reconocimiento de la situación de pobreza que atravesaban, como así también la virtuosidad de las damas de la SB por haber tenido la capacidad de considerarlos para ese merecimiento. Se puede leer en el discurso del Dr. Jorge Lavalle Cobo durante una de las ceremonias de entrega que “[…] esta ceremonia tradicional exterioriza un elemento que debe necesariamente ser cimiento en la organización de la sociadad, el elemento moral” (Lavalle Cobo, 1939: 17 ANH). Y continuaba explayándose:

[…] la salud de un pueblo, factor primordial en la vida colectiva, como en la del individuo, requiere de la más ajustada organización y administración en los establecimientos en que se atiende […] modelos en su género agregais nuestra piedad desinteresada, dejando un poco de almas en esos refugios de dolor (Lavalle Cobo, 1939: 17 ANH).

Ganar el premio significaba para la persona que lo recibiera, percibir dinero u otros elementos de trabajo incluso becas de estudio, pero como dice González muy pocos fueron seleccionados (González en Moreno, 2000)[13]. A nuestro entender la selección de quien lo recibiría tenía su correlato en su sumisión la cual era privilegiada como dispositivo de disciplinamiento. Las palabras de una de las Presidentas que tuvo la SB, la Sra. de Arana dan cuenta de ello.

Ni la orfandad que os atormente, ni las privaciones de vuestra posición social, triunfaran de los estímulos de la Virtud que se os imprima. Ella, fundada en los principios de la verdadera moral e impresa en nuestros tiernos corazones, os hará partícipes de los bienes de que a veces no prodiga la naturaleza […] (Legajo 41 AGN).

Las distintas denominaciones que tenían esos premios a la virtud implicaban reconocimiento a méritos individuales pero también compensación de la fidelidad por no cuestionar las decisiones políticas y económicas aplicadas por las distintas elites gobernantes en todo el período de estudio de la tesis. Estos constituían funciones simbólicas impuestas por el poder político y por los intereses intelectuales y económicos que lo apoyaban.

El PADELAI también entregaba premios pero no tenían la envergadura del instituido por la Sociedad de Beneficencia y tampoco las entregas mostraban periodicidad. De las fuentes analizadas surge que el día 26 de junio de 1911 se le entregó una medalla de oro “por amor al prójimo” al joven Emilio Capello de 15 años ya que donó piel para hacer injerto a un niño que se encontraba internado por quemaduras en el Hospital San Roque. (PADELAI, 1993).

En 1916 comienzan a entregarse “[…] los Premios Ana de Cárcamo y Dr Faustino Jorge consistente en sumas de dinero y destinado tanto a personal como a los niños del PADELAI” (Libro de actas – Tomo 11 – Años 1919 a 1921: 13 y 14). [14]

En 1923 se entregó una medalla de oro y 200$ a Francisco Caballero, por haber salvado la vida de una niña que se había caído en las vías del tranvía. También, un diploma y 100$ a un agente de policía que salvó la vida de otra niña que había caído al Río de la Plata (PADELAI, 1993). En 1927, como un joven “devolvió un bolso que había encontrado lleno de dinero, el Patronato decidió premiar ese acto de honradez y ponerlo como ejemplo (PADELAI, 1993: 154).

Hacia principios de la década del 30 comenzaron a otorgar un premio al trabajo a jóvenes que se desempeñaban en los talleres de labores y tejidos del internado Antonio Devoto. “Se destinaron 50$ mensuales de prorrateo entre las niñas que por su contracción al trabajo se hicieran merecedoras de tal beneficio” (PADELAI, 1993: 186) Se constató por la lectura de acta de fecha 8 diciembre de 1944 y balance que ese premio dejó de darse en 1944 (Libro de Actas- Tomo 18 –Años 1941-1944: 384).

Estos premios entregados por el PADELAI también consideraban ejemplificar las acciones solidarias y la importancia de subsistencia mediante el trabajo. Reconocer espacios simbólicos de intervención también nos remite necesariamente a reconocer tiempos. Estos premios rompen con la temporalidad de intervención dada por las instituciones asilares. Lo material (el premio en sí mismo) y lo simbólico (el significado de ser elegido) implica generar un arraigo que trasciende y va más allá del espacio físico y el tiempo establecido en las instituciones asilares.

2. Registro e intervención

Carballeda, en su libro, El lugar, la palabra, la mirada y la escucha dice que “[…]la intervención en lo social, en tanto proceso de análisis, se funda en una forma de encuentro que sintetiza, organiza y sitúa una serie de relaciones que se construyen desde la palabra” (2018;25). Pues es el registro el que da cuenta de la intervención y donde se comienza a construir, a delinear o a categorizar a ese otro. Es por ello por lo que se consideró necesario analizar los registros existentes de ambas organizaciones como forma también de comprender la intervención y analizar la misma.

Es necesario aclarar que con relación al PADELAI no se pudieron analizar los registros que daban cuenta de las intervenciones que realizaban hacia los niños y niñas que estaban en sus institutos abiertos o cerrados debido a que sus legajos se quemaron en un incendio que hubo en la institución. Esto se pudo subsanar analizando las actas de sus libros de memoria y balance aunque el material hallado no permite realizar un análisis para así comparar convergencias o divergencias entre ambas instituciones con relación a lo registrado particularmente sobre cada niño, niña o adolescente que transitó por sus institutos. Sin embargo, se consideró de igual forma analizar los legajos de los niños que recibieron alguna forma de intervención desde la SB. Estos se constituyen en material rico para conocer qué información se plasmaba por escrito y esto implica visualizar también que elementos eran relevantes en su intervención.

Si bien desde sus comienzos la SB tuvo instituciones asilares, no se hallaron registros de ellos derivados a sus institutos sino solo de los que eran entregados a otras familias. Esta situación se observa repetidamente en los legajos relevados en el período comprendido entre 1853 y 1900 aproximadamente. El registro de la intervención comenzaba y terminaba en el acta de entrega. Entre fines de 1860 y principios del 1900, en algunos legajos no solo estaban las actas que solo evidenciaban la colocación de niños en familias sino también se hallaron “escrituras de compromiso”. Estas eran a favor de la SB e intervenía un escribano, pero no se pudo establecer el por qué algunos niños contaban con esta escritura y otros no.

El legajo colectivo y la inexistencia de legajos sobre los niños asilados implican la despersonalización y la invisibilizarían del otro como sujeto y sin inscripción histórica. Si retomamos las ideas presentadas en el primer Modelo, estas se pueden ver en las formas de registro que tenía la SB en dónde la importancia no estaba puesta en quien era sino en lo que debía convertirse ese niño o niña. Por ejemplo, la escritura de compromiso de Santiago entregado a la Sra. Catalina Maisonave en 1884, menciona una entrega y el lugar de servicio que prestaba el mismo:”La señora Van Praet de Napp en uso de la representación que ejerce, entrega a la Sra. Maissonave el niño menor de edad llamado Santiago, actualmente en la casa de niños expósitos […] para que sirva a aquella durante sus días utilizando sus trabajos en los que sean mas adecuados á su edad y sexo […]” (Legajo 7701 a 7800(a) SENAF).

Esa forma de registrar da cuenta de una descripción muy escueta donde la centralidad no está puesta en el niño sino en la función que se ha depositado en él, es un registro que no da lugar a su historia, sino por el contrario, es ocultada y silenciada bajo una homogeneidad en beneficio del patrimonio social.

Las modificaciones en el registro sobre los menores recién se comenzaron a realizar hacia principios del 1900 y perduraron sin cambios hasta la intervención de la SB por parte del gobierno del general Juan Domingo Perón.

En esta etapa se pasó de un legajo colectivo a un legajo individual, aunque tampoco se incluyó información sobre las familias de los menores internados. Los legajos individuales trabajados solo dieron cuenta de su ingreso, controles de salud y traslados. No había registro sobre las intervenciones familiares, el por qué de ingreso o líneas interventivas.[15] Sin embargo llama la atención que de la lectura de distintas memorias de la SB se puede ver la presentación de datos estadísticos en cuanto a si son hijos legítimos o no, nacionalidad y edades de ellos y de sus padres, enfermedades de todo el grupo familiar e incluso preocupación porque muchos de esos menores no continúan vinculándose con su familia. Esto nos lleva a afirmar que esa información era recabada, y posiblemente registrada en otro instrumento. Se puede inferir, al ser presentada en las distintas memorias y balances que realizaban año a año, que era relevante porque a través de ella justificaban la solicitud constante del aumento de partidas presupuestarias al Estado.

No es casual que presentaciones de los balances y memorias fueran acompañadas de una introducción realizada por quien ocupara la presidencia en donde se mencionaba en forma constante la cantidad de niños y niñas que alojaban en sus institutos. También se dejaba constancia de las remodelaciones que se debían realizar como los premios que entregaban, la cantidad de pensiones dadas y el sostenimiento del Fondo de Pobres. Mencionar la nacionalidad de los padres iba en concordancia con la preocupación constante que había sobre el aumento de las migraciones tanto externa como interna y lo que ello implicaba lo cual lo vinculaban en sus escritos con la necesidad de ampliar sus intervenciones.

Con relación a la salud de los niños, sí se hacía un registro minucioso sobre cada uno. Por ejemplo, alrededor de 1910, cuando un niño ingresaba, era dejado en observación en el Hospital de la Casa de Niños Expósitos y se dejaba constancia de todas las afecciones que tenía y el tratamiento dispensado. Sin embargo, no podían evitar epidemias dentro de sus propios institutos[16] y en el tratamiento de la enfermedad, la SB actuaba más como castigadora que como agente preventivo. También se ve reflejado en sus acciones un sesgo cristiano, por lo que se acuerda con Carballeda en que:”[…] las viejas prácticas de la caridad se reconstruyen y cobran nuevos sentidos, así en el futuro, el hospital se va a parecer al convento y la entrevista a la confesión. Pero, en definitiva, las intervenciones en lo social a partir de estos hechos se relacionan con el disciplinamiento de poblaciones predeterminadas, construidas discursivamente, desde una nueva lógica que había ingresado en el Río de la Plata” (Carballeda, 2000: 128).

El cambio de un legajo al cual denominaremos colectivo al legajo individual tiene correspondencia con el período previo a los debates que posteriormente finalizaron en la sanción de la ley nacional 10903/19. Hay que individualizar y seguir la trayectoria de este niño o niña ya sea en el espacio asilar o en otros espacios de intervención para moldearlo y tutelarlo. Esta forma de registro refleja lo que pasaba en la sociedad argentina. Las migraciones que en un primer momento eran vistas como sinónimo de progreso, comienzan a constituirse en un grupo temido a partir de la relación política que se establece entre estos, sus ideas anarquistas y socialistas y el desorden social. Como dice Carballeda, quien toma el concepto de biopolìtica acuñado por Foucault, el comienzo del siglo 20” se caracterizó por actuar sobre los cuerpos individuales pero afectando a la multiplicidad de los hombres […] la acumulación de saber sobre el otro implica un crecimiento de un poder coercitivo” ( Carballeda; 2000:42)

También se quiso conocer quiénes eran las personas que se hacían cargo cotidianamente de los niños, niñas y adolescentes y para ello se analizaron los legajos administrativos y las memorias.Se intentó, en primera medida, conocer si había visitadoras de higiene en esta organización La presencia de ellas podría determinar si había un trabajo con las familias y en qué consistía el mismo. Si bien la Visitadora de Higiene recién aparece en 1924, con la creación de la primera escuela dependiente de la Facultad de Medicina, siendo una figura tardía con relación a la fecha de surgimiento de la SB, hallar registros sobre quienes cumplían funciones equivalentes puede dar elementos del cambio de intervención en un momento histórico determinado. No se han hallado contrataciones, pero se dictaban cursos en esta especialidad en algunos de sus establecimientos. De hecho, se rescata “[…] la figura de la visitadora de higiene, mujer bien adiestrada en los conceptos higiénicos y quien concurre a los domicilios […]” (Catálogo, 1999: 90). Se puede suponer, de hecho, que esta hubiera sido la encargada de intervenir con las familias de los niños/as asilados en los institutos de la SB, a efectos de producir cambios en las pautas de conducta y trabajar el retorno de ellos/as a sus hogares. Pero como se expresar con anterioridad, no se hallaron contrataciones de estas profesionales, ni tampoco informes de estas en los legajos individuales.

Si se considera que los primeros cursos duraron solo 6 meses, aunque se tenía previsto que fueran de dos años, se hubiera podido encontrar personal en los registros con esa titulación[17]. Tal vez ellas fueron las denominadas Visitadora 1º, ya que en el Libro de Colocación en Servicio Doméstico había una “V” lo que podría significar visita. Si estas visitadoras 1º hubiesen sido las Visitadoras de Higiene, los datos hallados darían cuenta de su escasa intervención y solo era a manera de control hacia las niñas colocadas en servicio doméstico y no iba en concordancia con los preceptos sugeridos por los seguidores de la corriente higienista. [18] En las memorias de la SB consultadas se ha encontrado la figura de la visitadora de pobres para seleccionar a las beneficiarias del Fondo de Pobres, pero se desconoce si tenían formación o se la denominaba así por el trabajo al cual estaban destinadas. Con relación a otros trabajadores que se desempeñaban en esta SB ( ya sea en sus institutos como en sus hospitales) había contratación de cocineros, preceptores, preceptores elementales, ayudantes de preceptor, auxiliares, maestras, regentes de clases, auxiliar de dibujo, enfermeras e inspectoras, médicos y masajistas[19] También se ha encontrado en los legajos administrativos las constancias de antecedentes laborales de médicos contratados u odontólogos para sus hospitales, pero no de otras profesiones.[20]Este registro también da cuenta de la priorización en la contratación de profesionales de la rama de salud y educación lo cual se condice con individualizar, moldear y sanar (también moralmente) y cuidar las instalaciones que los alojan como espacio normatizador y de trabajo. Con relación a las memorias y balances del PADELAI se observa al igual que las de la SB que se registraban los gastos (egresos e ingresos) de manera pormenorizada, pero en estas últimas se observaba las votaciones de sus socios aprobando los mismos.[21]Las actas presentaban diálogos entre los socios presentes, pero eran en base a situaciones económicas que atravesaba la organización, condiciones edilicias de sus institutos, contratación de personal, elección de autoridades y tareas encomendadas a la Comisión de Damas. Estas actas también daban cuenta de conflictos que se presentaban al interior de su organización. Las categorías de trabajadores se condice con las encontradas en la SB y al igual que en ella se observa la presencia de visitadoras, lo cual podría hacer referencia a la visitadora social.

3. La llegada de Juan Domingo Perón ¿Fin del modelo de niñez tutelada?

Hacia los primeros años de la década del 40, e inclusive con posterioridad a la autodenominada Revolución Libertadora, el PADELAI cerró institutos y vendió terrenos. Esto se debió al corte de los subsidios estatales decidido por el Gobierno de Juan Domingo Perón. La tarea que realizaban en materia de acción social no era reconocida, según el parecer de esta organización, por este gobierno. Entre las medidas que debieron adoptar durante esa época se encuentra, por ejemplo, la suspensión de la “Colecta de los Niños Pobres” que se realizaba anualmente, ya que para el gobierno peronista esa denominación era ofensiva. En palabras del Patronato:

[…] en Mayo de 1950 se resolvió reemplazar la denominación de “Día de los niños pobres” por “Día del patronato de la Infancia”, puesto que la denominación tradicional resultaba ofensiva para los integrantes del gobierno que se negó a otorgar el permiso en la vía pública con alcancías (PADELAI, 1993: 243).

Esta colecta había sido prohibida en 1947 y según datos brindados por esta organización, la suspensión le significó la pérdida de un ingreso anual de 300.000$. A esto se sumaba las pérdidas de dinero en calidad de subsidio estatal y municipal por un monto de 200.000$ (PADELAI, 1993). Sin embargo, se considera que las dificultades que tuvieron con el gobierno peronista se relacionaban con una forma distinta de intervención de la que propiciaba el mismo, la cual se vinculaba con una mirada de derechos humanos más que con la sola idea de prevención. Este análisis expuesto no se desprende de la lectura de lo acontecido cuando hacen referencia a la prohibición de la colecta, la cual fue visualizada como una situación que no es de importancia y que se “solucionaba” -y lo habían intentado- con un cambio de denominación de la misma.

Situación similar ocurrió con la SB quien después de más de 120 años desde su creación, pasó a integrar la Dirección Nacional de Asistencia Social, la cual fue creada por la ley 13.341 del 28 de septiembre de 1948. [22]

En su artículo 4 disponía su traspaso como el de las sociedades y asociaciones de igual carácter existentes en la República. En el mismo artículo también se disponía que los bienes inmuebles, muebles, el personal y créditos de presupuesto, cuentas especiales como derechos y obligaciones también pasaban bajo la órbita de su dependencia El artículo 7 estableció la derogación de todas las disposiciones que se opusieran a esta ley. (Facciuto, 2005: 74).

Su poder solo comenzó a ser coartado a partir de la presencia de Juan Domingo Perón en la Secretaría de Trabajo y Previsión. Si bien pugnaron por mantener su autonomía, no lo lograron. La SB fue intervenida en 1947, luego de la llegada de Perón a la presidencia, quien delegó en Méndez San Martín el control de la institución. Al visualizarse el poder que tenía fue en esa intervención que se comenzó a perfilar el traspaso de sus dependencias a la órbita del Estado.

Donna Guy manifiesta que hubo otros factores que contribuyeron a la disolución de esta SB, más allá de la visión que la asocia a una especie de venganza de Eva Duarte de Perón para con las Damas de la SB por no haberle otorgado, tal como indicaba la tradición, la presidencia de este Organismo[23].. Como dice: Si hay una verdadera historia acerca de la Sociedad de Beneficencia y su intervención, ésta es probablemente una serie de verdaderas historias. […] Podemos ver el suceso como parte de la historia de Eva Perón y su interés por la condición de los pobres pero no podemos creer totalmente la historia de una vendeta personal de Eva Perón para explicar este importante suceso de la historia argentina (Guy, 2000: 338).

4. Conclusiones del capítulo

Como se ha dejado reflejado en este capítulo, tanto la Sociedad de Beneficencia como el PADELAI fueron organizaciones de relevancia en materia de intervención con la niñez. Hemos podido dar cuenta de las instituciones que dependían de ambas como también de las prácticas interventivas que ellas desarrollaban. Se consideró también novedosa la visualización de  los premios que ambas organizaciones entregaban  como otra de las distintas  intervenciones que realizaban, ya que estos premios  se constituyeron también en espacios simbólicos de lo que una sociedad quiere  transmitir.

 La creencia que toda intervención hacia la niñez en el período estudiado se daba dentro de un espacio asilar cerrado, queda interpelada al encontrar otras prácticas interventivas.  No solo hubo dispositivos de intervención en lo asilar, sino también  otros dispositivos existentes de ambas organizaciones. Si bien el PADELAI no priorizaba el espacio asilar sólo como lugar de intervención ya que  tenía otras alternativas que significaban no separar a la niñez y adolescencia de su grupo familiar o de referencia; la SB sí lo hacía, sin embargo también ella desarrolló otras intervenciones fuera de lo asilar.

Estas afirmaciones se desprenden de las fuentes utilizadas donde se puede ver una concordancia entre  el fin para el que fueron creadas,  el sustento ideológico en el cual  fundamentaban su intervención y la concordancia entre esto y las características que tenían sus registros. Estos no hicieron más que corroborar los interrogantes que se nos plantearon en el trabajo  y visibilizaron los cambios en la intervención en base a los acontecimientos sociales, políticos y económicos que atravesaba el país.

El por qué de la omisión del PADELAI sigue siendo un interrogante que podría dar origen a un nuevo trabajo investigativo.  Tal vez, podemos  inferir que esta vacancia se deba a la necesidad de atribuirle a la Sociedad de Beneficencia una valoración excesivamente divergente, lo cual lo era, con relación a la intervención que realizaba la Fundación Eva Perón. 

También podríamos esbozar como respuesta a esta vacancia que se ha dado sobre el PADELAI, en relación a la Sociedad de Beneficencia a que esta era de carácter público y que todas las obras que hablan de la figura de Eva Perón atribuyen el origen de su acción social al rechazo que sufrió por parte de la oligarquía argentina cuando Perón ascendió al gobierno.

Aunque no es ya tema de esta tesis, No caben dudas que Eva Perón  ocupó un lugar significativo donde cambia el sustento ideológico de la intervención y la concepción de derechos impregna su accionar.


  1. Se deja constancia que esta SB fue disuelta en abril de 1832 por el gobierno de Rosas y reinstalada el 16 de marzo de 1852 (Sociedad de Beneficencia de la Capital, Álbum Histórico 1823-1910 S/F).
  2. Según decreto presidencial se autoriza que se aprueben los estatutos del Sociedad Patronato de la Infancia sancionado en asamblea del 23 de mayo de 1892” (Estatutos- PADELAI).
  3. No queda claro si ambos cobraron por su trabajo, los años exactos en los cuales se desempeñaron como la tarea concreta de Benito Carrasco. Carlos Thays se desempeñó en el cargo de Director de Paseos y Parques desde 1891 a 1914 mientras que Benito Carrasco fue su discípulo y sucesor entre 1914 y 1918 (WWW:cedom.gov.ar/es/ciudad/paseos/index.html).
  4. No se pudo determinar año exacto de creación y funcionamiento de los institutos del presente cuadro ya que la información no obraba por lo que se tomó los períodos que el mismo PADELAI considera en su libro.
  5. Para llegar al número de internados del PADELAI se construyó el mismo con la sumatoria de algunos datos que se transcribieron cuando se mencionan los Institutos de internación Manuel Aguirre, Luis Basualdo, Teodolina Alvear de Léxica, Antonio Ortiz Basualdo, las Escuelas de Madres, la colonia agrícola industrial de Claypole y el Instituto Antonio Devoto y Elena Pombo de Devoto (PADELAI, 1993). No se pudo establecer si los números de niños/as internados y madres se corresponde con la cantidad de vacantes de éstos y el número alcanzado es aproximado ya que no hay rigurosidad en la transcripción de datos.
  6. De las lecturas de las memorias de la SB no se pudo encontrar alguna variable sostenida que diera cuenta de la elección. Lo que se pudo establecer que las personas seleccionadas para cobrar el subsidio del Fondo de Pobres iban desde mujeres que sostenían económicamente y se hacían cargo de sus hermanos menores por muerte de sus padres, hombres o mujeres que presentaban discapacidad o cuyos hijos atravesaban la misma y el eje que las transversalizaba era la situación económica que atravesaban.
  7. Lo que se lee en las memorias ya fue corroborado cuando se realizó el listado de los institutos a su cargo y cómo aumentaron estos.
  8. No se tiene dato sobre los motivos que hacen que el Dr. Coni fuera a Francia, si se debió a pedido expreso del Patronato y tampoco los datos exactos de los congresos que citan en el libro como quienes fueron sus organizadores ya que no obra esa información en el libro del PADELAI.
  9. De la lectura del libro no se puede establecer la cantidad de Escuelas Patrias que había en el período reseñado debido a la falta de precisión en los datos aportados. Sí se pudo tomar conocimiento que había varios establecimientos distribuidos en los barrios donde vivían las clases obreras y con situación económica deficiente. Lo mismo ocurre con las Escuelas Madres pero no se pudo precisar con exactitud ni lugar de funcionamiento como cantidad de las mismas.
  10. Si bien no se puede determinar con exactitud la creación de las Escuelas Patrias, por la lectura del libro Cien años de amor se puede establecer que ya existían estas o nacieron hacia 1920.
  11. Libro de Actas Tomo 14 Año 1930-1932 p35. En la actualidad estas instituciones tampoco existen.Lo expuesto surge del conocimiento de la actuante en esta materia ya que por su profesión se ha desempeñado en el Registro Nacional Obligatorio de ONG del Centro Nacional de Organizaciones de la Comunidad de dependencia Nacional, el Registro de Organizaciones No Gubernamentales del Consejo de Derechos de Niños Niñas y Adolescentes del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires y el relevo de institutos pertenecientes a la Secretaría Nacional de Niñez, Adolescencia y Familia de nivel Nacional y Secretarías y Subsecretarías en materia de niñez del país. Sí existen programas pertenecientes a la órbita estatal que implican el pago de habitaciones en hoteles familiares con los que se firma convenio en donde se puede alojar a todo el grupo familiar pero una persona que es menor de 16 años por ley no puede fijar domicilio sola. Esta situación conllevaría a que si esa adolescente madre conviviera con su pareja y no contaran con familiares o red social que los albergaran, se produciría una separación. Es evidente también que culturalmente se sigue sosteniendo ideológicamente desde la política social que una madre no abandona a su hijo pero si su padre.
  12. La diferencia entre la entrega de niños que hacía la SB a través de actas o escrituras públicas ya descriptas en este apartado y esta propuesta es que la intervención que proponía el PADELAI era para egresar a los niños de sus institutos si no podían permanecer con sus familias ya sea por orden judicial o por ser huérfanos.
  13. González no especifica la cantidad de personas que accedieron a ese premio.
  14. El acta donde se halló esta entrega es de fecha 4 de junio de 1919 y expresa que eran otorgados desde 1916. No se encontró en actas posteriores revisadas la continuidad de su entrega pero no significa que no haya perdurado en el tiempo porque no siempre en los balances se detallaban los gastos con especificidad del premio, si se registraba costos por entrega de premios.
  15. Esta afirmación surge de la consulta de los legajos 42069, 42071 ,42072 ,42078 42086 ,42090 y 42091 (Año 1920). Legajos 44056 y 44110 (Año 1927). Legajos 45.519 y 45621 (Año 1929). Legajo 47140 (Año 1931) Legajo 52119 (Año 1937).
  16. De acuerdo a la lectura del contenido de los legajos que cita el Catálogo del Archivo General de La Nación, en ellos se hace referencia a comunicados sobre epidemias de tuberculosis o tos que se propagaban en los institutos(Catálogo,1999).
  17.  Alayón explica que estos cursos se dictaban en la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires. En 1930 se crea la carrera en el Museo Social Argentino, institución privada.
  18. Si se toma como referencia el libro Nº 1 de la Sociedad de Beneficencia de la Capital Federal. Menores confiados al Servicio Doméstico de Familias, solo en ese documento se registran visitas lo que se deduce de la letra “V” colocada en los casos registrados, corresponden solo a niñas y adolescentes ubicadas para trabajar en casas de familias y de una muestra de 22 casos que abarca el período de la tesis 9 casos estaban sin visitar, 7 casos recibieron 1 visita, 4 tuvieron 2 visitas y 1 caso fue visitado en 2 oportunidades mientras que 1 solo una vez. Tampoco se pudo encontrar que cuestiones eran las que determinaban que una niña fuera colocada en servicio doméstico, con familia mediante acta o permaneciera en los institutos de la SB. El libro comienza a ser utilizado hacia fines del año 1800 y llega hasta el año 1939 y solo hace referencia a colocación en servicio doméstico. No se hallaron otros libros de estas características en la SENAF (Facciuto, 2005).
  19. Estas denominaciones surgen de la lectura de los legajos administrativos.
  20.  Legajo Nº 36 (1942-1944) Legajo Nº 37 (1855-1891) Legajo Nº 40 (1920 -1923) Legajo Nº 41 (1924-1929) Legajo Nº 111 (1938-1939) Legajo Nº 112 (1940-1941).
  21.  Tal vez esto se deba que las memorias y balances del PADELAI a las cuales se tuvo acceso s fueron los libros originales escritos en manuscrito. Las memorias y balances de la SB a las cuales se accedió son libros impresos que eran presentados al Congreso de la Nación Argentina. Se desconoce si había libros en manuscrito que sirvieran como base para la construcción de los vistos.
  22. Alayón dice que la ley 13.341 fue sancionada el 8 de octubre de 1948 (Alayón, 1980) y encontramos que Donna Guy refiere como fecha de disolución de esta entidad el 18 de septiembre de 1947 y que el 13 de octubre de 1948 fue creada la Dirección Nacional de Asistencia (Guy, 2000). Debido a las diferencias de fechas entre ambos autores se buscó la ley la cual fue sancionada el 28 de septiembre de 1948 y fue incluida en el Boletín Oficial de la Nación el 19 de octubre de 1948. El decreto Reglamentario Nacional es el 20.492/49.
  23. Esta autora realiza una investigación en donde concluye que no se puede decir que todas las mujeres de los Presidentes eran designadas Presidenta de la Sociedad de Beneficencia y corrobora esto investigando el estado civil de los Presidentes de la Nación que ejercieron su mandato durante el período de funcionamiento de esta Organización. Eva Duarte de Perón no habría sido excluida de ese lugar ya que no se rompió con ninguna tradición (Véase Guy, 2000: 321 a 341).


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