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Introducción

La psicología educacional, como campo de conocimientos, ha tenido y sigue teniendo en la actualidad una importante presencia en las producciones acerca de los problemas educativos. Su origen como disciplina se solapa con el surgimiento y la consolidación de la psicología moderna hacia finales del siglo XIX. A lo largo de estos casi 150 años de construcción, el campo psico-educacional ha ido afrontando diferentes desarrollos, perspectivas, demandas y discusiones. Hacia finales del siglo XX numerosas publicaciones se centraron en realizar un proceso de revisión de los alcances y límites de la disciplina, y profusos debates fueron instalados acerca de los rumbos que debiera seguir. Este libro se propone aportar a las vicisitudes de la producción de conocimientos psico-educacionales en el contexto argentino, su estado de situación hacia el comienzo del siglo XXI, y brindar reflexiones que fomenten debates acerca de los caminos a continuar.

El conjunto del libro busca proporcionar una caracterización de la producción de conocimiento en las intersecciones entre psicología y educación en universidades del país en las 2 primeras décadas del siglo XXI y de las circunstancias vividas por académicos que trabajan en universidades acerca de la construcción de su rol como investigadores psico-educacionales en este período histórico.

El libro es el resultado del trabajo que vengo realizando en los últimos años en investigaciones que han transformado en objeto de estudio la misma práctica de investigar, indagando específicamente la producción de conocimientos en las intersecciones entre psicología y educación. El motor principal ha sido la investigación de doctorado, llevada a cabo en el Instituto de Educación de la Universidad de Londres, con la dirección de Andrew Brown y Will Gibson[1]. Como continuación de esas indagaciones fui responsable de un proyecto PICT categoría joven investigadora que se concentró en ampliar las problematizaciones realizadas en la tesis de doctorado[2]. Asimismo, el trabajo continuo de estudio y actualización para cursos de posgrado me ha permitido seguir explorando discusiones del campo de la psicología educacional, y mucho de ello se ve reflejado en el libro[3].

En los inicios de la primera década del año 2000 comencé a estudiar sistemáticamente los problemas disciplinares de la psicología educacional. Así, resultaba relativamente sencillo encontrar producciones de otros países sobre la historia de la disciplina, de sus tendencias y debates. Comenzó a generarse en mí una curiosidad por las producciones en nuestro país con la convicción de que había aquí particularidades y riquezas que le daban un carácter especial a la producción en las intersecciones entre la psicología y la educación. Si bien me encontré con algunos escritos sobre la situación en Argentina, estos eran valiosos aportes eruditos de profesionales con importante trayectoria, pero había escasas producciones basadas en investigaciones. Se generaba así la inquietud por avanzar en sistematizar qué pasaba por y con la investigación psico-educacional en Argentina, qué se realizaba por estas latitudes y cuáles eran las tendencias o particularidades de nuestra producción.

El trabajo de investigación se inició como la búsqueda de sistematizar el tipo de producciones que se venían realizando en nuestro país, los temas y problematizaciones que caracterizan al contexto psico-educacional argentino y las tendencias teórico-metodológicas. Decidí focalizarme en la producción de conocimientos en universidades argentinas en tanto diversos relevamientos me demostraron que eran los ámbitos donde se producía la mayor parte del conocimiento psico-educacional[4]. Así, a medida que avanzaba en el trabajo empírico, fui encontrando que las condiciones en las cuales se investiga en las universidades y los cambios en el rol académico iniciados en la década de 1990 tenían un lugar de importancia para la comprensión del conocimiento producido en este país. Una frase leída en un artículo: “Me acosté profesor, me levanté investigador” (Ferrante, 2010), se volvió sumamente significativa para mí en el contexto de las indagaciones. El autor estaba parafraseando un dicho transmitido por un docente universitario en un seminario, y la reflexión era acerca de las nuevas condiciones académicas que se instalaron con el Programa de Incentivos a Docentes-Investigadores de Universidades Nacionales, promovido en nuestro país hacia 1993, el cual impulsó de manera generalizada la instalación de la tarea de investigar para los docentes universitarios. Había allí, hacia comienzos del siglo XX, condiciones estructurales que no debían ser omitidas para comprender qué, por qué y cómo se producía la investigación universitaria. Así, esto se fue entrelazando con otros dichos de personas que entrevistaba en el marco de las investigaciones, tales como el desafío de ser Súper Hijitus para poder afrontar las renovadas demandas de tareas de docencia, investigación, extensión, etc., de las universidades, la caracterización de las prácticas de investigación como un gran baile que había que realizar en estos nuevos contextos, y las descripciones multitareas de los profesionales que en un mismo día visitaban y abordaban tareas muy disímiles y en variadas instituciones.

De esta forma, en el marco de las investigaciones realizadas fui comprendiendo que no alcanzaba solo con caracterizar y clasificar los tipos de conocimientos producidos, sino que sería necesario poder dar cuenta de las condiciones en que se lleva a cabo la tarea de investigar y producir conocimientos psico-educacionales en las universidades para, de esa manera, poder interpretar de manera más situacional las elecciones y decisiones que se toman cuando se realiza la tarea de investigar. Este libro busca dar cuenta de estos entrelazamientos.

Las investigaciones que impulsan este libro

El material empírico sobre el que se basa la presente producción proviene de los trabajos de campo realizados en el marco de los 2 proyectos de investigación antes mencionados[5]. Estos proyectos se propusieron describir y analizar la configuración reciente del campo de producción de conocimiento psico-educacional en Argentina. En primer lugar, se analizó una selección de proyectos de investigación psico-educacionales acreditados en una serie de instituciones universitarias, que dan cuenta de los temas y problemas abordados, de las metodologías de investigación utilizadas, de los marcos teóricos y conceptuales a los que se recurren y de los modos diferenciales de legitimar el conocimiento producido. En segundo lugar, los estudios analizaron las perspectivas de los mismos investigadores acerca del campo psico-educacional, de las prácticas de producción de conocimientos y del rol de investigador, así como su relación con las singulares trayectorias profesionales.

Para abordar estos objetivos se relevaron los proyectos de investigación con abordajes que articularan psicología y educación en una selección de instituciones de educación superior tanto públicas como privadas que dictaban la carrera de Psicología y se entrevistó a investigadores que hubiesen dirigido o codirigido algunas de las investigaciones seleccionadas. Se identificaron investigaciones psico-educacionales e investigadores que llevaran a cabo estas tareas en 6 facultades de Psicología de universidades públicas nacionales y en 4 carreras de Psicología de universidades privadas.

La estrategia de campo comenzó con la identificación de los proyectos de investigación acreditados en el período 2000-2010 para el caso de las universidades públicas y en el período 2007-2014 para las universidades privadas, y se seleccionaron aquellos proyectos que, desde la psicología, señalaran explícitamente algún tipo interés por problemáticas educativas[6]. Seguidamente se procedió a estrategias diversas de búsqueda de los proyectos de investigación, informes finales y/o publicaciones donde se presentaran los resultados y producciones. Asimismo, se entrevistó a 35 académicos que hubieran dirigido o codirigido algunos de los proyectos seleccionados. Las entrevistas fueron de carácter abierto e indagaron áreas variadas tales como la trayectoria profesional del entrevistado, el contexto de surgimiento de intereses por temas que articulan psicología y educación, las condiciones en las que llevan adelante las tareas de investigación, los modos en que conciben su rol como investigadores y sus percepciones acerca del campo psico-educacional en las instituciones analizadas. De manera adicional, y con el objetivo de conocer las condiciones institucionales comunes a todas las instituciones y las específicas de cada una de ellas, se sostuvieron entrevistas con integrantes de las Secretarías/Departamentos de Investigación de algunas de las instituciones analizadas.

Una buena parte de la producción del presente libro se basa en el análisis de estos materiales relevados como parte de los trabajos de campo de las 2 investigaciones presentadas, aunque también dialoga con otras discusiones y producciones que fui construyendo en diálogo con la literatura acerca de la psicología educacional.

El recorrido que propone el libro

El capítulo 1, titulado “La psicología educacional como campo de conocimiento: historia, balances y miradas prospectivas”, realiza una caracterización del campo de conocimientos de la psicología educacional a nivel internacional. En primer lugar, aporta una mirada histórica donde entrelaza algunas condiciones específicas de la modernidad con el surgimiento de la disciplina. En segundo lugar, realiza una revisión del campo durante el siglo XX y se detiene en sistematizar las temáticas y problematizaciones que han caracterizado a la disciplina, dando cuenta asimismo del momento de revisión de supuestos y rumbos de investigación que se dio hacia fines del siglo XX. Finalmente, realiza un ejercicio en cierto sentido novedoso: pensar prospectivamente los desafíos y los rumbos que la disciplina tomará durante el siglo XXI con el objeto de estimular los debates en los diseños de nuevas investigaciones. Se trata de un capítulo destinado a colegas del campo de la educación y de la psicología que busquen sistematizaciones acerca de las rutas históricas, disputas y desafíos al interior del área psico-educacional. Uno de los intereses de este capítulo es propiciar un ejercicio de pensamiento acerca del futuro del campo, con la expectativa de que funcione como insumo sobre el cual debatir y seguir así construyendo colectivamente aquello “por venir” de la disciplina.

El capítulo 2, “Panorama de las investigaciones psico-educacionales en Argentina en el siglo XXI”, presenta los resultados de las 2 investigaciones mencionadas en la introducción, y busca aportar diferentes sistematizaciones sobre las investigaciones psico-educacionales llevadas a cabo en Argentina desde comienzos del año 2000. Así, se da cuenta de la variedad de contextos y sujetos estudiados, los temas priorizados en investigación y los diferentes diseños metodológicos que caracterizan la producción en nuestro país. Una especial atención se dedica a la relación entre intervención profesional y proyectos de investigación. El capítulo realiza, por un lado, la presentación de un relevamiento de proyectos de investigación acreditados en facultades de Psicología de universidades nacionales. Por otro lado, sistematiza el relevamiento de investigaciones asociadas a 4 carreras de Psicología de universidades privadas. Ciertos aspectos de las condiciones particulares de producción en cada uno de estos ámbitos son tenidos en cuenta para el análisis de las tendencias y tipos de producciones. Este capítulo está destinado a investigadores, profesionales y estudiantes del campo educacional y psico-educacional que deseen conocer las tendencias y áreas vacantes en la producción de conocimiento en Argentina en el contexto reciente. Uno de sus principales aportes es el proporcionar una caracterización de los recorridos particulares que viene teniendo la producción en nuestro país, frente a una literatura internacional que no considera las particularidades de las producciones en países periféricos.

El capítulo 3, “Dilemas del campo psico-educacional argentino en las relaciones entre psicología y educación”, se detiene a reflexionar sobre la estructuración y/u organización del campo de conocimientos psico-educacional en Argentina. En primer lugar, presenta una selección de controversias y disputas que se hicieron presentes en las conversaciones con los investigadores psico-educacionales entrevistados en el marco de las investigaciones y que hacen a las particularidades de los debates en nuestro país. En segundo lugar, analiza desde la teoría de Basil Bernstein la estructuración del conocimiento del campo psico-educacional y su lugar frente a otras áreas de la psicología en el país. Finalmente, el capítulo realiza una clasificación de modos diferenciales de concebir las relaciones entre psicología y educación en los diferentes proyectos de investigación psico-educacionales relevados, a partir de 3 tipos de relaciones: inherencia, aplicación y relevancia.

El capítulo 4 tiene otro enfoque, pero que resulta de suma importancia para la comprensión de las dinámicas de producción de conocimiento en nuestro país. Su título: “Los académicos como investigadores: nuevas demandas, campos de fuerza y construcción de identidades”, anticipa que el interés del capítulo es dar cuenta de las condiciones en las cuales se lleva a cabo la investigación en el nivel universitario, las nuevas demandas vivenciadas con los cambios en las políticas en las décadas de 1990 y 2000, y los modos en que los académicos han ido construyendo sus identidades como investigadores psico-educacionales en estos nuevos escenarios. Se trata de un capítulo que muestra que la producción de conocimientos en un campo no puede ser analizada sin tener en cuenta las condiciones materiales y simbólicas en que se realiza la tarea de investigar. Este capítulo es un aporte para la comprensión de las dinámicas de producción de conocimientos, entrelaza y otorga sentidos y fundamentaciones a la producción que se viene presentando en capítulos previos. Se trata de un escrito destinado a los lectores generales del libro, pero también tiene una especificidad que lo transforma en un recurso de interés para aquellos profesionales e investigadores que abordan los problemas de la educación superior y la construcción del rol académico en Argentina.

Algunas precisiones terminológicas

A continuación se presentan unas breves notas acerca de algunos usos de términos y recortes que serán comunes a lo largo del libro: el uso de los términos “campo” y “disciplina”, los sentidos de los usos de “psicología educacional” y “psico-educacional”, y el foco en la producción de conocimientos a través de prácticas de investigación en instituciones universitarias.

Campo y disciplina

En este libro se refiere al concepto de campo cuando se habla de las diversas actividades y prácticas involucradas en la producción de conocimiento psicológico relacionado con la educación. El concepto de campo, desarrollado por Bourdieu (por ejemplo, 2004), permite una interpretación de la dinámica cambiante de la producción de conocimientos como resultado de la interrelación de diferentes tipos de fuerzas operando. Los campos se conciben como espacios sociales dinámicos donde los actores se socializan a través de su participación en las actividades y donde luchan por la legitimación de sus propias posiciones. En este sentido, las fronteras, las estrategias de legitimación, las identidades y los problemas y las prácticas válidas son considerados como aspectos dinámicos y cambiantes que están sujetos a continuas luchas y/o tensiones dentro de cada campo. Por tanto, el campo psico-educacional se define en este libro como una metáfora espacial que comprende un conjunto de diferentes prácticas, tradiciones, instituciones, actores y saberes, que han creado una relación entre psicología y educación. Esta concepción de campo implica considerar actividades muy diferentes dentro de las cuales la producción de conocimiento, objeto central de este estudio, es solo una. Como se verá a lo largo del libro, reconocer este aspecto permite tener en cuenta la influencia que otras actividades, como la enseñanza y las prácticas profesionales de los psicólogos en entornos educativos, tendrán en la producción de conocimientos académicos y en la configuración del rol investigador.

En lo que respecta al uso del término disciplina para referirse a la psicología educacional, se reconocen los debates actuales en cuanto al uso de este término, donde se plantea que la retórica de las disciplinas como principio clasificatorio del conjunto de prácticas que involucran a la profesión académica es problemático en tanto el concepto ha tendido a esencializar y compartimentar el conocimiento como objeto relativamente estable y autónomo (Manathunga y Brew, 2012; Pinch, 1990). Sin embargo, este trabajo apelará en numerosas ocasiones al término disciplina para dar cuenta de la producción de conocimiento psico-educacional. Se considera que es importante reconocer que el libro trabaja en diálogo con otras investigaciones y publicaciones que despliegan el concepto al referirse a discusiones relativas a la psicología educacional como campo de conocimientos. Por tanto, vale la aclaración de que cuando el término “disciplina” es utilizado en el libro, no es con el objeto de referirse a una entidad aséptica, estable, aislada y claramente delimitada de conocimientos, sino que se la concibe como un campo de conocimientos dinámico, como un espacio institucionalizado e institucionalizante y en constante pugna.

Psicología educacional y psico-educacional

Los términos “psico-educacional” y “psicología educacional” se utilizan indistintamente en este libro, y en ambos casos se refieren al conocimiento producido en las intersecciones entre la psicología y la educación. Es importante distinguirlo, no obstante, del término psico-educación, utilizado por algunas corrientes psicológicas para referirse a ciertas propuestas de intervención. En este libro lo psico-educacional se refiere, como se ha señalado, a todo aquello que se pone en juego en las intersecciones entre psicología y educación como campo de conocimientos.

Conocimiento producido a través de investigaciones en universidades

Si bien las prácticas de producción de conocimientos se extienden a un conjunto de instituciones, este libro ha optado por analizar aquellas que se llevan a cabo a través de investigaciones en instituciones universitarias. Relevamientos preliminares han encontrado que el núcleo de la producción psico-educacional se encuentra en estos ámbitos.

Por tanto, las prácticas de producción de conocimiento abordadas en este libro son las que se realizan a través de las llamadas “tareas de investigación”, entendidas como una actividad especializada dentro de las instituciones de educación superior. Estas prácticas de investigación implican seguir definiciones institucionales con respecto a lo que se puede considerar producción de conocimiento y las formas válidas de producirlo, así como la organización de la producción de conocimiento en un conjunto de procedimientos científicos, y el diálogo con lo producido en un campo o una comunidad de investigadores. Así, este estudio no se centra ni en los conocimientos recontextualizados o reproducidos por los académicos como parte de sus prácticas docentes, ni en el estudio de los conocimientos profesionales producidos por los psicólogos en sus lugares de trabajo. El foco está en las prácticas de producción de conocimiento que se llevan a cabo a través de los proyectos de investigación formalmente organizados en las universidades.

Todas las universidades argentinas comparten una definición general de “proyectos de investigación”, los cuales se conciben como propuestas que apuntan a producir nuevo conocimiento a través de procedimientos sistematizados, que incluyen la definición de objetivos, la revisión de la literatura de investigación sobre el tema y la definición de un marco conceptual, una adecuada selección de la metodología para la recolección y análisis de datos, y la previsión de mecanismos para la generación y difusión de resultados de investigación (Vasen, 2013; UNR, 2008). Los proyectos de investigación se gestionan a través de las Secretarías u Oficinas de Investigación de cada institución, que son las encargadas de promover las actividades científicas y tecnológicas dentro de la institución. Las Secretarías de Investigación organizan los mecanismos para la valoración y evaluación de proyectos de investigación, así como la provisión de financiamiento y de otro tipo de recursos y apoyo a las actividades de investigación. Los proyectos de investigación acreditados por cada universidad son propuestas de investigación que son evaluadas positivamente y reconocidas formalmente por la universidad. La acreditación de un proyecto de investigación implica el reconocimiento oficial de la institución, así como la provisión de apoyo para la realización del proyecto, y los académicos pueden destinar parte de sus horas de trabajo en la universidad para participar en la investigación.

A modo de cierre

La articulación que propone el libro entre miradas al campo disciplinar, a las investigaciones que se realizan y a las condiciones en que se llevan a cabo las tareas de producción de conocimientos no es una selección arbitraria sino que responde al convencimiento de que la producción de conocimientos debe ser abordada desde una mirada compleja a los elementos que estructuran los campos. En este sentido, el libro comparte la convicción que transmite Klappenbach (2003a) en la siguiente cita:

Comparto la convicción de que el entrenamiento limitado a la técnica de producción de conocimientos, sin el conocimiento detallado de las condiciones en que se desenvuelve dicho proceso, que, por supuesto, incluye el estudio de la función de los productores de conocimiento en la sociedad, de su socialización en una comunidad científica determinada, y la denominada ética de la actividad científica, derivaría en una formación meramente tecnocrática, y en tal sentido, no sería una contribución a la formación de un pensamiento y una actitud verdaderamente científicos (p. 5).

Mi especial agradecimiento a todos los investigadores que brindaron su tiempo, producciones, experiencias y reflexiones para hacer esta construcción de las tendencias, dilemas y temas pendientes del campo psico-educacional en nuestro país. Julia Lucas y Agustina Barsamian participaron del proyecto de investigación PICT 1784 en la realización del trabajo de campo y en el procesamiento y análisis de la información. Finalmente, un reconocimiento a Ricardo Baquero, quien contribuyó a generar parte del interés que motorizó todo este trabajo y me permitió introducirme en estos debates.


  1. Tesis doctoral “Knowledge, field and researchers. The production of academic knowledge in the intersections of psychology and education in Argentina” (2007-2015).
  2. Proyecto de Investigación Científica y Tecnológica (PICT) 2012/1784 categoría: joven investigadora, “El campo de la investigación psico-educativa en Argentina. Tradiciones y desafíos para su desarrollo”, financiado por la Agencia Nacional de Promoción de la Investigación, el Desarrollo Tecnológico y la Innovación del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación, con sede en UNIPE.
  3. El seminario de la Maestría en Psicología Educacional de la Universidad Nacional de Tucumán titulado “La investigación psico-educativa en Argentina: Tradiciones y perspectivas” (2013-2022), y el seminario de la Maestría en Educación de la Universidad Nacional de Quilmes coordinado por Ricardo Baquero “Perspectivas actuales en Psicología Educacional” (2016-2022).
  4. Como se verá más adelante, el recorte final del universo a indagar se focalizó en las investigaciones producidas en universidades en el contexto de carreras de Psicología. No obstante, es importante aclarar que en nuestro país se encuentran también valiosas producciones psico-educacionales asociadas al ámbito de las ciencias de la educación y de la psicopedagogía que, si bien no fueron incluidas en estas indagaciones, deben ser consideradas para la comprensión cabal del campo.
  5. Tesis doctoral “Knowledge, field and researchers. The production of academic knowledge in the intersections of psychology and education in Argentina”, llevada a cabo por la autora en el Instituto de Educación de la Universidad de Londres y Proyecto PICT 2012/1784 joven investigadora “El campo de la investigación psico-educativa en Argentina. Tradiciones y desafíos para su desarrollo”, con sede en UNIPE.
  6. En el capítulo 2 se explicitan los criterios utilizados para esta selección.


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