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13 El debate sobre el Acuerdo Trans-Pacífico en la campaña electoral y el posterior veto de Trump

El objetivo del capítulo es analizar el tratamiento del TPP como eje de la campaña electoral en 2016. Para ello, primero presentaremos características generales del sistema electoral estadounidense con el fin de comprender sus complejidades. Luego, nos adentramos en el análisis de la elección de 2016 propiamente dicha. Se incluye un apartado sobre cómo fue incluida la discusión sobre el TPP en el Partido Demócrata y otro centrado en el Partido Republicano. En ese marco, indagaremos en cómo la dinámica electoral fue modificando las posiciones de determinados legisladores, imposibilitando que el gobierno de Obama contase con el apoyo necesario para poder ratificar el TPP en el Congreso. Por último, destinamos un apartado al análisis del triunfo de Trump y el veto del TPP. Para el análisis se utilizaron fuentes oficiales y declaraciones de distintos actores sociales, complementando con un relevamiento de prensa escrita.

Las elecciones en Estados Unidos: características y particularidades

El sistema electoral estadounidense tiene sus complejidades. Por ello, resulta necesario explicar brevemente su funcionamiento. Si bien cada estado tiene sus propias normativas electorales, podemos identificar ciertas características generales a nivel nacional. Entre ellas se destacan especialmente el carácter voluntario del voto y la existencia de una serie de impedimentos para ejercer tal derecho (por ejemplo, no hay un empadronamiento general automático, se vota en un día laborable, aún persisten medidas discriminatorias, entre otras cuestiones[1]). Esto genera que de por sí sea bajo el porcentaje de participación.

A las dificultades para ejercer el derecho al voto, se le suma un sistema bipartidista fuerte, que provoca trabas para la conformación de nuevos partidos a escala nacional. Uno de los principales mecanismos que atentan contra la existencia de un “tercer partido” es el “winner-take-all”. Es decir, en las elecciones estadounidenses “el ganador se lleva todo”. Veremos en detalle luego, pero, por ejemplo, en resumidas cuentas, en las elecciones presidenciales quien gana determinado estado se lleva el conjunto de los delegados para el Colegio Electoral: no se distribuyen proporcionalmente a la cantidad de votos. A la vez, el sistema de elecciones primarias contribuye a reducir las posibilidades de sectores disidentes dentro de los dos grandes partidos.

Estas características se conjugan con el sistema de financiamiento electoral privado ya analizado en capítulos anteriores. El crecimiento del lobby en la política estadounidense a partir de la década del 70’, se ha evidenciado en campañas electorales cada vez más escandalosamente[2] caras. Esto obstaculiza la formación de nuevos partidos políticos incapaces de competir en esas condiciones, sin poder recaudar ni gastar lo necesario para poder participar en la contienda sea para cargos ejecutivos o legislativos a nivel nacional estadual o local. A esto, además, se le añade el problema de la distribución del financiamiento electoral al interior de los partidos políticos.

Ahora bien, debemos exponer los elementos distintivos de las elecciones ejecutivas y legislativas a nivel nacional. En el caso de las elecciones presidenciales, amerita destacar que éstas constan de distintas instancias. En primer lugar, el camino a la presidencia incluye las primarias partidarias. Éstas, según el estado y el partido, se desarrollan mediante elecciones o “caucus” (asambleas) donde se eligen a delegados comprometidos a votar a determinado candidato presidencial en la convención nacional partidaria. Estas instancias no se realizan en simultáneo a nivel nacional, sino que suceden en el marco de los primeros meses del año electoral, comenzando siempre por los estados de Iowa y New Hampshire. A medida que se van desenvolviendo las elecciones en los distintos estados, se aclara la contienda en tanto que ciertos candidatos declinan sus candidaturas tras las primeras derrotas. Quienes suelen participar de las primarias son votantes mayores, con altos ingresos, blancos, con niveles educativos más altos y politizados (Moody, 2022). Por lo tanto, de por sí, aparece un primer sesgo importante para tener en cuenta respecto a quiénes son elegidos candidatos.

Una vez desarrolladas las elecciones primarias, se realizan las convenciones nacionales partidarias donde se oficializa quién competirá por la presidencia. Son instancias cada vez más ceremoniales, en la medida en que ya fueron electos los delegados en las elecciones primarias y se sabe de antemano cuál es el candidato que cuenta con más apoyo, pese a que aún los delegados pueden cambiar su voto.

Las convenciones se realizan a mediados de año y con ellas se inicia la campaña electoral propiamente dicha de cara a las elecciones generales que se llevan a cabo el primer martes después del primer lunes de noviembre (aunque según las medidas que establece cada estado también puede ejercerse el voto anticipado). En las elecciones, no se elige de manera directa a la fórmula presidencial, sino que son electos los miembros para el Colegio Electoral. Cada estado tiene una cantidad de electores y salvo Maine y Nebraska, en el resto de los estados opera el ya mencionado “winner-take-all”. Es decir, quien gana obtiene el conjunto de los miembros para el Colegio Electoral. Esto genera que determinados estados sean más importantes que otros en la campaña, los llamados “swing states”[3] son los que terminan definiendo la elección. A la vez, este sistema admite que el candidato más votado pueda perder la presidencia, este fue el caso, por ejemplo, de Hillary Clinton en 2016.

En las elecciones legislativas, desarrolladas cada dos años, se renueva la totalidad de la Cámara de Representantes (435 bancas) y un tercio del Senado (los cargos de senadores tienen una duración de seis años). Los representantes responden a sus respectivos distritos congresuales y los senadores son dos por estado. También se desarrollan primarias partidarias para elegir a los candidatos y operan los mecanismos del lobby que ya analizamos anteriormente.

El voto, a diferencia de las elecciones presidenciales, es directo. Sin embargo, es necesario dar cuenta de otra práctica muy extendida en la política estadounidense que es el llamado gerrymandering, mecanismo que permite “redibujar” los distritos congresuales a conveniencia del partido en el ejercicio del poder. Esto provoca una alteración en la cual los políticos terminan definiendo cuál es su electorado y no al revés. A la vez, no se contempla necesariamente la cantidad de población a la hora de dibujar los distritos electorales, por lo tanto, incluso al interior de un mismo estado no vale lo mismo el voto de las personas dependiendo de dónde vivan. El gerrymandering constituye un fenómeno especialmente importante para las elecciones de la Cámara de Representantes. En el caso del Senado, la distorsión se da por la misma composición de la cámara: los estados menos poblados tienen la misma cantidad de senadores que los más poblados.

A estas elecciones legislativas y presidenciales, se le suman las elecciones estaduales (que eligen gobernador y miembros de las legislaturas) y locales (donde se votan alcaldes y otros funcionarios, como pueden ser por ejemplo jueces). Aquí aparecen obviamente aún más las particularidades de la reglamentación de cada jurisdicción.

En síntesis, estamos ante un sistema electoral en el cual el voto es optativo, existen restricciones para ejercerlo y donde no se respeta el principio básico de “una persona un voto”. Cuestión que además se conjuga con un creciente peso del financiamiento privado a las campañas políticas[4] y un sistema fuertemente bipartidista que impone trabas al desarrollo de nuevos partidos políticos. Esto va de la mano de un fenómeno característico de la política estadounidense: la alta permanencia de los funcionarios en sus cargos.

A continuación, analizaremos el proceso electoral de 2016 focalizando en el debate en torno al TPP en las campañas de ambos partidos políticos. Es decir, excede a la presente tesis un análisis exhaustivo de las elecciones, sus primarias y las particularidades de cada estado. Sólo se mencionarán estos aspectos en la medida en que resultan pertinentes para el análisis de cómo fue tratado el TPP en las campañas y cómo esto imposibilitó que el gobierno de Obama pudiera ratificarlo en el Congreso.

La(s) campaña(s) del Partido Demócrata en 2016

En abril de 2015, Hillary Clinton anunció sus intenciones de postularse para presidenta de los Estados Unidos. En ese entonces, en plena discusión en el Congreso por la renovación del Trade Promotion Authority, ya empezaba a recibir presiones de los sindicatos y demás organizaciones progresistas para que rechazara públicamente el TPP[5].

En paralelo, Bernie Sanders, quién también anunció su candidatura a fines de abril[6], participaba del debate legislativo al respecto como senador. Su posición de rechazo al TPP fue utilizada abiertamente para intentar lograr el apoyo electoral de la AFL-CIO[7] a su figura. Además, anunciaron sus intenciones de competir por la presidencia el senador Jim Webb, Lincoln Chafee (gobernador de Rhode Island), el académico Lawrence Lessig y Martin O’Malley (gobernador de Maryland). Sin embargo, fueron declinando sus candidaturas antes de las primarias, el único que llegó a competir en la elección de Iowa fue O’Malley en la cual tuvo una mala performance y finalmente desistió de continuar la carrera por la presidencia.

Si bien durante 2015 no había empezado la campaña electoral oficialmente, los distintos candidatos comenzaron sus recorridas por el país y la búsqueda de financiamiento y apoyos políticos. Bernie Sanders al respecto planteó que iba a costear su campaña a través de donaciones individuales (no mediante los llamados “SuperPACs”) logrando batir récords de recaudación a partir de este mecanismo[8].

En ese marco, una vez firmado el TPP en octubre de 2015 y luego de meses de evitar pronunciarse públicamente al respecto, Hillary Clinton anunció su rechazo a este tratado de libre comercio[9]. Estas declaraciones se hicieron previo al primer debate de candidatos demócratas y generaron de por sí reacciones de distintos sectores. Se destacaron las afirmaciones de Richard Trumka presidente de la AFL-CIO saludando el cambio de posición de Hillary: “America’s working people are very pleased that Senator Clinton is opposed to the Trans-Pacific Partnership. I applaud her for taking this step and choosing to embrace workers’ values. Her decision is a critical turning point and will be invaluable in our effort to defeat TPP[10]. Por su parte, US Chamber of Commerce sostuvo que no había que olvidar que Hillary Clinton había formado parte de las negociaciones del TPP como secretaria de Estado y que anteriormente lo había definido como “el modelo a seguir en materia de acuerdos comerciales”. A la vez, señalaron que, según las encuestas, los votantes demócratas estaban a favor de expandir el libre comercio, desestimando así el peso de las palabras de la candidata presidencial[11].

Pese a esta primera reacción con cierta incredulidad de la US Chamber of Commerce, la presencia de Bernie Sanders como competidor en la interna demócrata generó que se expusieran las diferencias al interior del partido e incluso provocó presiones para que Hillary se pronunciarse en determinados temas, entre ellos el TPP, corriéndose a la izquierda[12]. Por su parte, la AFL-CIO sostuvo tras el primer debate de candidatos: “Make no mistake, labor is influencing the debate. We are setting the terms and conditions of this election[13]. Buscaban así apropiarse del cambio de posición de Hillary respecto al TPP como un triunfo propio. El contexto, sin embargo, era complejo y poco auspicioso para la candidata demócrata en tanto empezaba divisarse que, pese al apoyo de la dirigencia sindical, sus bases simpatizaban cada vez más con los planteos de Sanders y Trump[14].

En 2016 con la campaña ya en curso, comenzaron las primarias. En febrero, Clinton ganó el caucus de Iowa por un margen ínfimo (49.8% a 49.6%) y perdió en New Hampshire donde Sanders obtuvo el 60.4%. Luego, Hillary tuvo dos victorias: en Nevada con el 52.6% y en South Carolina con un margen más amplio a su favor, logrando el 73.5%.

Luego en marzo, hubo una serie de elecciones importantes. En el primer “Super Tuesday” ganó Hillary Clinton siete estados (Alabama, Arkansas, Georgia, Massachusetts, Tennessee, Texas y Virginia), aunque Bernie Sanders retuvo mayoría en otros cuatro (Colorado, Minnesota, Oklahoma y Vermont). Ante este panorama, Sanders salió a polemizar fuertemente con Hillary por su defensa del NAFTA y su papel en la negociación del TPP como secretaria de Estado, de cara a las elecciones en los estados del Rust Belt[15]. Las primarias fueron muy parejas en estos estados y Bernie Sanders sorprendió con un triunfo en Michigan con estas críticas a los tratados de libre comercio como eje central[16].

Si bien Hillary ganó la mayoría de las internas que se desarrollaron en marzo, durante abril tuvo una peor performance: Sanders ganó varias contiendas (Alaska, Hawaii, Idaho, Utah, Washington, Wisconsin y Wyoming). Durante mayo y junio continuaron las primarias, Clinton obtuvo triunfos en estados importantes como California y Nueva York. Sin embargo, no por ello dejó de recibir presiones. En el caso de Oregon, por ejemplo, sindicatos y grupos ecologistas le exigieron que se pronunciase en contra de un tratamiento del TPP en la sesión del Congreso posterior a las elecciones, conocida como “lame-duck session”[17]. No fueron, sin embargo, suficientes las declaraciones y terminó imponiéndose Sanders en ese estado.

A mediados de junio, a pesar de la sorprendente campaña desplegada, finalizaron las elecciones primarias con una derrota de Sanders[18]. Terminó primando la fortaleza de la estructura burocrática partidaria y sus millonarios aportantes. Hillary Clinton como la candidata del establishment demócrata y con la mayoría de los representantes y senadores demócratas apoyándola, finalmente se impuso (Moody, 2017). Recién en ese momento, oficialmente la AFL-CIO dio su apoyo a Hillary Clinton como candidata, remarcando su posición de rechazo al TPP y destacando el importante papel que cumplió Bernie Sanders en las primarias y el impacto de sus planteos en la política estadounidense, a la vez que lo instaban a apoyar a Hillary contra Trump[19]. En ese sentido, como anteriormente analizamos, la dirigencia sindical continuó durante 2016 su campaña contra el TPP en paralelo con su apoyo a Hillary. Ella, por su parte, al recibir el aval de la AFL-CIO a su candidatura, evitó mencionar este tratado de libre comercio[20].

Ahora bien, este panorama no se tradujo en un consenso total, ni una subordinación plena al conjunto de los actores bajo la candidatura y el programa de Clinton. El “neoliberalismo progresista” en crisis también se expresó en tensiones internas. Terminadas las primarias, comenzaron una serie de negociaciones dentro del Partido Demócrata respecto a la plataforma electoral y distintas definiciones políticas de cara a la Convención Nacional. Allí nuevamente apareció como eje central de debate qué posicionamiento adoptar ante el TPP[21]. Las discusiones fueron extensas respecto a qué formulación utilizar. El sector de Bernie Sanders proponía un claro posicionamiento contra el TPP, mientras que la dirigencia sindical, en alianza con Clinton, presentó una enmienda más ambigua contra los tratados comerciales que “no apoyan los buenos empleos estadounidenses, aumentan los salarios y mejoran nuestra seguridad nacional”[22]. La AFL-CIO presentó esta enmienda como un triunfo histórico argumentando que el Partido Demócrata había escuchado a las familias trabajadoras, adoptando una postura firme respecto al TPP, a la vez que sostenían que continuaban movilizados para derrotar este acuerdo[23]. Por su parte, el sector de Sanders sostenía que esta formulación era una retórica vacía que le allanaba el camino a Trump para que se apropiase de la campaña por un “comercio justo”[24]. Mientras que, del otro lado, se aspiraba a sostener la unidad del partido y no enfrentarlo al propio presidente Obama quien apoyaba públicamente la candidatura de Hillary Clinton y aún insistía en intentar aprobar el TPP en el Congreso. El sector de Bernie Sanders terminó perdiendo la discusión en el “platform committee” por 104 a 77 votos, en el marco de un álgido debate y un final con abucheos y escándalo[25].

Por fuera del comité propiamente dicho, la plataforma demócrata fue también criticada por las asociaciones empresarias americanistas, que no sólo advirtieron sobre la falta de precisiones respecto al TPP sino principalmente criticaron al Partido Demócrata por no propiciar una política de “Buy America”[26]. Desplegaron, en este sentido, una delimitación política respecto a los sindicatos que apoyaban a Clinton[27], con quienes articulaban su campaña contra el TPP.

La discusión sobre el candidato a vicepresidente también avivó las diferencias dentro del Partido Demócrata. Los sectores más progresistas rechazaban la postulación del senador Tim Kaine de Virginia, justamente por sus posiciones a favor del NAFTA y su voto por la positiva en la discusión sobre el Trade Promotion Authority de cara el TPP en 2015[28]. La AFL-CIO, por su parte, si bien propiciaba las candidaturas a vice de los senadores Warren o Brown, salió a defender nuevamente a Hillary Clinton afirmando que ya había demostrado ser una aliada confiable para el movimiento sindical[29]. Por su parte, la Cámara de Comercio, saludó la candidatura de Kaine, entendiendo que se trataba de una noticia refrescante en el marco de lo “errados” que estaban los candidatos presidenciales en sus posiciones en materia comercial[30].

En ese contexto, la Convención Demócrata no estuvo exenta de controversias, con protestas de simpatizantes de Sanders, en el marco de filtraciones de correos electrónicos donde se evidenciaba cómo, entre otras cuestiones, el Democratic National Committee había intervenido a favor de Hillary en las primarias. Sanders terminó pidiéndoles a sus propios delegados que no participaran en ningún tipo de protesta en la convención, en pos de sostener la unidad partidaria[31]. La situación además estuvo signada por los dichos de uno de los asesores de los Clinton, el gobernador de Virginia, Terry McAuliffe, quien sugirió que Hillary podría avalar el TPP una vez que llegase a la Casa Blanca[32].

A pesar de que el TPP aparecía como un eje fundamental de la discusión al interior del Partido Demócrata y de la campaña republicana, Obama continuaba buscando consensos para aprobarlo en el Congreso, en el marco de también un despliegue de la campaña de lobby organizada por las grandes asociaciones empresarias[33]. Sin embargo, a medida que avanzaba la contienda electoral, representantes y senadores cambiaban sus posiciones respecto al TPP. Incluido Tom Kaine, el senador candidato a vicepresidente demócrata[34]. Ante esto, Obama desplegó reuniones con distintos gobernadores, intendentes, funcionarios y empresarios para articular apoyos y construir consensos para lograr al menos ratificar el tratado después de las elecciones[35].

En ese marco, Clinton no dejaba de recibir críticas también de los grandes aportantes empresariales a su propia campaña por sus posiciones respecto al TPP[36]. La Cámara de Comercio, por ejemplo, le recordaba las mismas palabras elogiosas al TPP que sus adversarios políticos le recriminaban, exponiendo así públicamente su cambio de posición[37]. A la vez, advertía que la retórica electoral caracterizada por continuos ataques al TPP amenazaba con socavar décadas de políticas de libre comercio[38].

En ese complejo cuadro el Partido Demócrata, con Hillary Clinton como candidata, llevó adelante la campaña electoral, con debilidades y diferencias internas evidentes. Con presiones de los sindicatos, de las corporaciones empresarias y de los sectores más progresistas dentro del partido orbitando bajo el liderazgo de Bernie Sanders[39]. Por un lado, el cambio de posición de Hillary Clinton contra el TPP logró contener a la dirigencia sindical y sostener su financiamiento. Sin embargo, esto no implicaba un apoyo lineal de sus bases, que en muchos casos veían con más simpatía a Trump y Sanders. A la vez, cambiar de posición, como vimos, no le evitó a Clinton tener que lidiar con las críticas de los sectores de izquierda del Partido Demócrata, a lo cual se le sumaron las de las corporaciones empresarias, tanto de la fracción americanista como globalista, que veían en sus planteos una ambigüedad ante sus distintos reclamos. Asimismo, rechazar el TPP le significaba al Partido Demócrata atentar contra una de las principales iniciativas políticas del gobierno, debilitando al Ejecutivo ante el Legislativo. En síntesis, la política doméstica terminaba minando la política exterior.

En ese contexto, el enfrentamiento con Trump en las elecciones fue complicado. Hillary recibió en sucesivas oportunidades y en los debates presidenciales en particular, ataques por parte de Trump respecto a su posicionamiento sobre el TPP, el NAFTA y los tratados de libre comercio en general, acusándola de ser una mentirosa y ser en verdad una promotora de estos[40]. A continuación, analizaremos la campaña republicana y cómo desde ese partido el TPP también constituyó un eje fundamental.

La interna republicana y el crecimiento de Trump

A mediados de junio de 2015, Donald Trump anunció su candidatura a la presidencia. También buscaron competir en la interna republicana otros 16 candidatos: Ted Cruz (senador – Texas), Marco Rubio (senador – Florida), John Kasich (gobernador de Ohio), Ben Carson (neurocirujano), Jeb Bush (ex gobernador de Florida), Rand Paul (senador – Kentucky), Mike Huckabee (ex gobernador de Arkansas), Carly Fiorina (ex CEO de Hewlett-Packard), Chris Christie (gobernador de New Jersey), Jim Gilmore (ex gobernador de Virginia), Rick Santorum (ex senador – Pennsylvania), George Pataki (ex gobernador de Nueva York), Lindsey Graham (senador – South Carolina), Bobby Jindal (gobernador de Louisiana), Scott Walker (gobernador de Wisconsin) y Rick Perry (ex gobernador de Texas). Antes de las primarias propiamente dichas, declinaron sus candidaturas Pataki, Graham, Jindal, Walker y Perry. Como veremos, el resto de los aspirantes a la presidencia fueron renunciando a medida que se desarrollaron las elecciones. En primer lugar, entonces podemos apreciar que el ascenso de Trump se desenvolvió en el marco de un Partido Republicano con liderazgos débiles y una falta de perspectiva política clara, con una multiplicidad de candidatos en carrera. El Partido Republicano como tal, no se presentaba como una fuerza política coherente, por el contrario, aparecía fracturada[41].

Nuevamente aquí centraremos el análisis de la(s) campaña(s) republicana, focalizando en el papel que tuvo el TPP en las discusiones. Ya en 2015, antes de iniciado el calendario electoral, Trump se posicionó en contra del TPP. Durante el debate respecto al TPA, criticó al Congreso por otorgar esta potestad al presidente y abordar insuficientemente la cuestión de la manipulación monetaria[42]. Luego, una vez firmado el TPP, vociferó contra el acuerdo en el marco de un creciente rechazo por parte de legisladores republicanos que se vieron presionados por el descontento de las farmacéuticas y tabacaleras[43]. Entre ellos se destacaba especialmente la influencia ejercida sobre el Senador Hatch de Utah quien presidía el Senate Finance Committee[44] y era el miembro del Congreso que más contribuciones recibía de la industria farmacéutica[45]. El otro senador relevante que manifestaba sus preocupaciones respecto al TPP era el líder de la mayoría republicana en la cámara, McConnell de Kentucky[46], donde se concentra parte de la producción tabacalera del país[47]. Es decir, dos miembros clave del Senado, con capacidad de traccionar otros votos.

En 2016 se inició el calendario electoral sin un claro candidato republicano favorito, sin un “front-runner”. Ted Cruz ganó en febrero el caucus de Iowa, mientras Trump continuó con triunfos en New Hampshire, South Carolina y Nevada. Tras la elección de Iowa, tres candidatos renunciaron: Huckabee, Paul y Santorum. Luego de la elección en New Hampshire abandonaron sus aspiraciones presidenciales Christie, Fiorina y Gilmore, mientras que, tras la primaria de South Carolina, se bajó de la carrera Jeb Bush. En el primer “Super Tuesday”, Rubio ganó en Minnesota, Cruz se impuso en Alaska, Oklahoma y Texas, mientras que Trump triunfó en los otros siete estados (Alabama, Arkansas, Georgia, Massachusetts, Tennessee, Vermont y Virginia). Tras estos resultados, Carson suspendió su campaña presidencial, mientras que Rubio lo hizo tras perder Florida en el segundo “Super Tuesday”.

Así fue clarificándose el panorama de la interna republicana quedando a mediados de marzo sólo tres candidatos: Donald Trump, Ted Cruz y John Kasich. A fines de abril, con el triunfo de Trump en Nueva York, Cruz y Kasich quedaban matemáticamente imposibilitados para ganar la nominación republicana. Intentaron establecer una alianza para evitar el ascenso de Trump, pero tras sucesivas derrotas y luego de la primaria en Indiana durante mayo, tanto Cruz como Kasich formalmente anunciaron la suspensión de sus candidaturas.

Durante todo el proceso electoral, Trump vociferó contra el TPP. Fue uno de los ejes principales de su campaña desde el comienzo, junto con la política migratoria. Englobaba ambas cuestiones en los conocidos emblemas de “Make America Great Again” y “America First”. En ese encuadre, uno de los enemigos discursivos de Trump era China. En sucesivas oportunidades, señaló la importancia de recuperar los puestos de trabajo relocalizados en el gigante asiático, así como también denunció la manipulación monetaria y cómo China se beneficiaría en última instancia con el TPP[48].

En el marco de la campaña electoral, la discusión sobre el TPP impactó más aún sobre los legisladores republicanos. A los ya mencionados senadores Hatch (Utah) y McConnell (Kentucky) que cambiaron su posición producto de la presión de las farmacéuticas y tabacaleras, se le añadían otros miembros del Congreso que buscaban su reelección y necesitaban de los votos de trabajadores en un contexto en el cual el TPP era un elemento discursivo central de los candidatos a la presidencia. Este fue el caso, por ejemplo, del senador Patrick J. Toomey de Pennsylvania[49]. En paralelo, la presión de las automotrices, con Ford a la cabeza, también generaba que senadores criticaran el acuerdo[50]. Por ejemplo, el senador republicano Portman de Ohio (quien había sido uno de los promotores de la enmienda por manipulación monetaria y luego terminó igualmente votando a favor del TPA) ante las elecciones enfrentaba una difícil reelección y por eso cambió nuevamente su posición[51].

En junio, ya con las internas clarificadas, Trump abiertamente salió a interpelar a los votantes de Bernie Sanders, pidiéndoles que lo acompañaran, identificando en el posicionamiento contra el TPP y las políticas de libre comercio un acuerdo nodal entre ambos[52]. A su vez, apuntó contra el apoyo de la AFL-CIO a Hillary Clinton. Denunció que la dirección sindical ya no representaba a los trabajadores estadounidenses al avalar a la candidata de Wall Street[53].

En paralelo, comenzó a circular cada vez más preocupación entre las grandes corporaciones empresarias por el ascenso de Trump. La US Chamber of Commerce se encontraba en una situación complicada, por ser la mayor organización de lobby y un sostén incondicional del Partido Republicano (especialmente buscando garantizarle una mayoría en el Senado). Ahora estaba ante un candidato presidencial como Trump que se oponía al TPP, una de sus las principales prioridades políticas[54]. Si bien ya en marzo encontramos las primeras declaraciones al respecto[55], las discusiones entre Trump y la US Chamber of Commerce fueron escalando a lo largo la campaña, con ataques cruzados por las posiciones respecto al TPP[56].

Desde Business Roundtable, también se manifestó preocupación respecto a la candidatura de Trump en la prensa, considerando que sus declaraciones en materia comercial eran una traición a los principios del Partido Republicano[57]. Por su parte, la National Association of Manufacturers decidió no patrocinar las convenciones de ninguno de los dos partidos políticos y centrar sus esfuerzos en organizar reuniones en los “battleground states” y en responder por redes sociales a la campaña mediática contra el TPP[58]. En conjunto, las tres asociaciones enviaron una carta a Obama instándolo a él y a los líderes parlamentarios a que se ratificara el TPP en el Congreso[59].

En la plataforma republicana consensuada en junio, abiertamente se señalaba que tratados de libre comercio trascendentales no debían ser aprobados de manera apresurada ni votados en una “lame-duck session[60]. Sin embargo, con la nominación de Mike Pence como candidato a vicepresidente, se calmó levemente la situación. Recibió apoyos de las grandes corporaciones empresarias, celebrado por sus posiciones respecto al libre comercio y especialmente a favor del TPP[61].

Los discursos de Trump al respecto, no obstante, no se apaciguaron. Por el contrario, continuó reafirmando su rechazo a las políticas de libre comercio, denunciando a Clinton por ser partícipe de éstas. En esta línea, criticaba a las empresas transnacionalizadas y los efectos de la globalización a nivel doméstico:

We got here because we switched from a policy of Americanism – focusing on what’s good for America’s middle class – to a policy of globalism, focusing on how to make money for large corporations who can move their wealth and workers to foreign countries all to the detriment of the American worker and the American economy. We reward companies for offshoring, and we punish companies for doing business in America and keeping our workers employed.[62]

En este sentido, adquirieron relevancia política otros sectores no sólo a nivel discursivo sino también en el financiamiento de la campaña de Trump. Fundamentalmente grupos, asociaciones y redes de ultraderecha[63], como la National Rifle Association[64] o religiosos, en particular, evangelistas, ligados al candidato a vicepresidente Mike Pence. A estos actores, se le sumaban los sectores americanistas con peso principalmente de la industria del carbón y del complejo sidero-metalúrgico[65], las industrias extractivas -principalmente petroleras-, el gran comercio minorista, el sector inmobiliario y de la construcción y las “empresas familiares” (Cooper, 2022; Merino, 2018; Post, 2017; Riley, 2021).

Con la campaña electoral polarizada en torno a las políticas de libre comercio, en agosto, varios representantes republicanos que habían acompañado el TPA, cambiaron su posición respecto al TPP. Se trataba de Candace Miller y Dave Trott de Michigan, Bill Shuster y Tim Murphy de Pennsylvania, Ed Whitfield de Kentucky y Ted Yoho de Florida[66]. Especialmente remarcaron la necesidad de establecer medidas para evitar la manipulación monetaria, lo cual fue celebrado por asociaciones americanistas como Coalition for a Prosperous America, junto con el cambio de posición de otros tres representantes republicanos Frank Guinta (New Hampshire), Mike Bost (Illinois) y Tom Reed (New York)[67]. Con al menos nueve votos republicanos menos, la posibilidad de una votación en la Cámara de Representantes en 2016 pendía de un hilo, teniendo en cuenta que la diferencia a favor del TPA había sido de diez votos. Días después, se sumó la declaración de la representante republicana Elise Stefanik (Nueva York) que también fue celebrada por Coalition for a Prosperous America[68].

Pese a esta situación crítica, en septiembre, con la votación general cada vez más cerca, Obama no cesó sus intentos por aprobar el acuerdo en el Congreso y abiertamente afirmó que quienes estaban especialmente impidiendo el TPP eran los republicanos:

But what is true is that there have been, in the past, always, a vocal, you know, set of interests that are opposed to trade inside my party, the Democratic Party. And what’s been new is some populist anti-trade sentiment inside the Republican Party.[69]

En este sentido, las grandes corporaciones continuaron sus pedidos al presidente para que garantizase la aprobación del TPP. La National Association of Manufacturers (NAM), American Farm Bureau Federation y Coalition of Services Industries and the Information Technology Industry Council enviaron otra carta reclamando por la ratificación del acuerdo en el Congreso[70]. En esa línea, desde la Cámara de Comercio, se reforzó la necesidad de aprobar el TPP como una política fundamental para contener geopolíticamente a China[71], discutiendo así con los discursos de Trump que reconocían en el TPP un beneficio para el gigante asiático. Esto se sumaba al dinero gastado en materia de lobby para las elecciones legislativas, financiando millonarias campañas electorales entre las que estaban las de Rob Portman (Ohio) y Patrick J. Toomey (Pennsylvania)[72], dos de los ya mencionados senadores que habían públicamente cambiado de opinión respecto al TPP. El intento de influenciar políticamente se tornaba, sin embargo, inútil.

A esta situación, se le añadían los discursos de Trump denunciando el apoyo de Hillary Clinton al TPP y el lobby empresarial detrás de su candidatura:

Hillary Clinton only believes in protecting one thing: her donors. Of the 262 companies that lobbied for the passage of TPP, 82 or nearly 1 in 3 donated between $21 and $67 million to the Clinton Foundation.9 companies that lobbied for the passage of TPP paid Hillary Clinton $2.7 million for paid speeches. Of the 12 signatory countries that are parties to TPP, 3 gave between $6 and $15 million to the Clinton Foundation. At least 4 lobbyists who are actively lobbying for TPP passage have raised more than $800,000 for her campaign. On November 8th, we are going to end the Clinton Corruption and we are going to do something that has been a long, long time coming: WE ARE GOING TO PUT AMERICA FIRST. Hillary Clinton is an insider fighting only for herself and for her donors. I am an outsider fighting for you. […]The large corporations who support terrible trade deals that ship your jobs overseas – they are donating to Hillary Clinton. Follow the money. The Wall Street investors who have rigged the regulations against the middle class – they are donating to Hillary Clinton. Follow the money. The wealthy donors who want to shut down American energy – they are donating to Hillary Clinton. Follow the money. The special interests who want open borders are donating to Hillary Clinton. Follow the money. […]Hillary Clinton is a globalist who will never protect the freedom and jobs of the American people. I am not running to be President of the World. I am running to be President of the United States of America. [73]

Este discurso, resulta ilustrativo de varios elementos de la campaña de Donald Trump. Se expresa aquí en su denuncia al TPP, una argumentación en la cual el dinero en la política estadounidense resultaba asociado a una práctica de corrupción. Aparece el lobby empresarial como eje para quitarle legitimidad política no sólo a su contrincante sino al tratado de libre comercio en su conjunto. En este sentido, se presenta a sí mismo como un “outsider” en contraste con Clinton como un emblema del establishment.

Por último, la contraposición entre una “globalista” y “presidenta del mundo” contra su “America First” y la propuesta de ser un “presidente de Estados Unidos” pone en evidencia discursivamente dos fenómenos conexos entre sí. Por un lado, la fractura de la clase dominante y el nuevo protagonismo de la fracción americanista en el Partido Republicano y, por lado otro, la existencia de contradicciones entre la dominación doméstica e imperialista. En este sentido, el triunfo de Trump en noviembre consustanció cambios que se estaban gestando con anterioridad en la política estadounidense.

El triunfo de Trump y su veto al TPP

El 8 de noviembre de 2016 se celebraron las elecciones en Estados Unidos en las cuales Donald Trump se consagró como ganador. Logró imponerse ante Hillary Clinton en el Colegio Electoral, pese a contar con menos financiamiento político y a haber perdido en el voto popular. Con esta particularidad y atendiendo a las especificidades de Trump como figura política, se desarrollaron una infinidad de análisis al respecto[74].

En lo que atañe especialmente a explicar los resultados electorales, la discusión estuvo centrada en por qué logró imponerse en determinados estados. En particular, resultó de interés la victoria de Trump en los estados del Rust Belt en tanto fue decisivo su desempeño en Iowa, Michigan, Ohio, Pennsylvania y Wisconsin, además de la importancia, por otro lado, de Florida y North Carolina.

En líneas generales, encontramos que las discusiones respecto a los resultados de las elecciones de 2016 estuvieron signadas por en qué medida fue definitorio el voto de la clase obrera blanca, especialmente del mencionado “cinturón del óxido”. Desde la prensa comenzó a desarrollarse esta lectura desde un primer momento[75], luego a nivel académico hubo una serie de trabajos que sustentaron esta premisa sobre cómo los trabajadores blancos fueron los que llevaron a Trump a la Casa Blanca (Bobo, 2017; Grumbach et al., 2021; McQuarrie, 2017; Monnat y Brown, 2017; Morgan y Lee, 2018; Williams, 2017). Existen en este grupo de trabajos divergencias producto de las distintas fuentes y formas de medición utilizadas, así como también respecto a las concepciones teóricas sobre cómo definir a la clase obrera y las causas de su voto a Trump (especialmente cuánta preponderancia tienen las cuestiones raciales y económicas). En contraposición, una serie de trabajos discutieron contra esta premisa de la centralidad del voto de la clase obrera blanca, proponiendo otra lectura de los datos y/o de la definición de la clase social, tendientes a encontrar entre los sectores medios a la mayoría de los votantes trumpistas (Bhambra, 2017; Carnes y Lupu, 2021; Manza y Crowley, 2017; Silver, 2016; Walley, 2017).

Por otra parte, están quienes focalizaron sus análisis no tanto en los votos obtenidos por Trump, sino en aquellos perdidos por el Partido Demócrata respecto a las elecciones anteriores (Davis, 2017a, 2017b; Faber et al., 2017; Kilibarda y Roithmayr, 2016; Moody, 2017; Post, 2017). Destacaron la caída en la participación de segmentos tradicionalmente simpatizantes de este partido especialmente de la población afroamericana y en general de las familias con menos ingresos. A lo cual se le sumaba la pérdida de votos entre la población latina y trabajadores sindicalizados respecto a los obtenidos por Obama en las elecciones previas. Sin desmerecer que haya habido trabajadores blancos que votaron por Trump en 2016 luego de haberlo hecho por Obama en 2012, estas interpretaciones enfatizaron en que fue más significativa la pérdida de votos que tuvo el Partido Demócrata que la cantidad ganada por el Republicano especialmente en los estados del Rust belt (Davis, 2017b; Moody, 2017; Post, 2017). Estas lecturas responsabilizaron a los demócratas y, no así a la clase obrera blanca, por el triunfo de Trump. La explicación está en la incapacidad del partido de movilizar a sus históricos votantes desencantados por las políticas neoliberales llevadas a cabo, los cuales en su gran mayoría no fueron a votar o lo hicieron por otras opciones minoritarias.

Más allá del énfasis y la interpretación de cada análisis de los resultados, emerge como un aspecto innegable la centralidad de la discusión sobre las políticas de libre comercio y sus efectos en la campaña electoral (Ehrlich, 2018; Morgenfeld, 2016b; Sutter, 2016). El retiro de los Estados Unidos del Acuerdo Trans-Pacífico fue una de las primeras medidas tomadas por Trump al asumir[76], cumpliendo así una de sus promesas de campaña.

Al respecto[77], también encontramos distintas lecturas. Por un lado, están quienes consideran que el TPP fracasó debido a un creciente rechazo en la opinión pública (Tosatto, 2019), a la polarización política (Friedrichs, 2021), a los retrasos y errores que tuvo el gobierno para concretarlo (McKinney y Gilliland, 2021) y la incapacidad de construir otras narrativas políticas en ese contexto (Skonieczny, 2019).

Por otro lado, están quienes consideran, como mencionamos en capítulos anteriores, que el TPP estaba “muerto” antes de que efectivamente Trump lo vetara, producto de la campaña y movilización de los sindicatos y sus aliados (Chodor, 2019). Mientras que están quienes refuerzan la necesidad de comprender el veto de Trump al TPP como una derrota del “globalismo” y un triunfo de la fracción americanista (Liss, 2019; Merino, 2018).

En este sentido, vislumbramos que centrar el análisis de la campaña electoral de 2016 en las discusiones sobre el TPP, nos permite profundizar las lecturas sobre el ascenso del trumpismo como un fenómeno de extrema derecha (“alt-right”), racista, misógino, homofóbico, xenófobo, islamofóbico y nacionalista. Puede observarse así qué actores sociales están detrás y a quién representa el trumpismo, comprendiendo un cambio en las relaciones de fuerza a favor de la fracción americanista. Así como también, nos permite ilustrar con una política concreta el descontento, especialmente en determinados estados, por los efectos de las políticas de libre comercio neoliberales impulsadas por ambos partidos políticos y criticadas por sus candidatos “outsiders”.

Especialmente con la derrota de Hillary Clinton como la candidata de la fracción globalista y del establishment del Partido Demócrata, con el aval incluso de la dirigencia sindical, podemos apreciar que estamos ante un fenómeno político que es producto de una crisis del “neoliberalismo progresista” (Fraser, 2019), de los efectos de la globalización sobre la política doméstica y las contradicciones que genera sostener la dominación imperialista. En la incapacidad de Obama de presentar el TPP en el Congreso y el posterior veto presidencial llevado a cabo por Trump se expresa un cambio sustancial en la dinámica de la relación contradictoria entre Ejecutivo y Legislativo. Se impuso la política doméstica por sobre la exterior. Con la politización en torno al TPP se evidencia un cambio en las relaciones de fuerza al interior de la clase dominante signada y determinada por la propia campaña llevada a cabo por los trabajadores. Un cambio tal que manifestó los límites del financiamiento político privado y sus posibles efectos sobre la construcción de la legitimidad: el lobby y los millones de dólares donados a la campaña electoral de Clinton y para la aprobación del TPP resultaron no insuficientes sino ineficaces.

Conclusiones del capítulo

El análisis de la centralidad del TPP en la campaña electoral de 2016 permite evidenciar distintas aristas de una situación crítica en ambos partidos tradicionales. En el Partido Demócrata, la aparición del fenómeno político detrás de la figura de Bernie Sanders, si bien fue apaciguado mediante los mecanismos propios de la estructura partidaria, dejó expuestas las contradicciones entre los votantes y quienes financian y a quién representa el partido. La necesidad de Hillary Clinton de tener que cambiar de posición públicamente respecto a las políticas de libre comercio y el TPP en particular resultó ser una expresión de esa contradicción. Si bien este alineamiento fue importante para contener a la dirección sindical, no fue suficiente para lograr detentar el apoyo de las bases, tras años de ataques a las organizaciones de los trabajadores y a sus condiciones materiales de vida en el marco de la ofensiva neoliberal. La derrota de Hillary Clinton en estados tradicionalmente “azules” como los del Rust Belt aquellos que sufrieron especialmente las consecuencias de la deslocalización de capitales y la desindustrialización es una muestra de esta contradicción que atraviesa al Partido Demócrata.

El cambio de posición respecto al TPP resultó insuficiente para poder movilizar a sus tradicionales votantes, a la vez que minó las posibilidades del Ejecutivo de poder consolidar una de sus principales iniciativas en materia de política exterior. La incapacidad que tuvo Obama para ratificar el TPP en el Congreso, por más lobby llevado a cabo por las grandes empresas transnacionalizadas y sus poderosas asociaciones, evidencia un cambio en la relación de fuerzas a nivel doméstico, que luego terminó consustanciándose en el triunfo de Trump.

Ahora bien, en el Partido Republicano, también aparecieron fuertes tensiones. Si Hillary Clinton ganó la interna demócrata gracias al apoyo de la estructura burocrática partidaria, el financiamiento de la fracción globalista y el aval de la dirigencia sindical, en el caso de Trump logó imponerse en la primaria republicana a pesar del establishment de su partido. La crisis del Partido Republicano fue visible en la existencia de múltiples candidatos en la interna y la ausencia de un liderazgo claro. Una vez consagrado Trump como candidato presidencial, sus diferencias con la Cámara de Comercio, principal financista del partido, fueron explícitas, destacándose especialmente la posición respecto al TPP.

Esta fragmentación y estas tensiones dentro del Partido Republicano no expresan más que la propia fractura por arriba de la clase dominante. En este sentido, con Trump no estamos ante un candidato “outsider” sino ante un candidato de la fracción americanista. Esto se evidencia no sólo en los emblemas de “Make America Great Again” y “America First” sino también en quiénes financiaron su campaña y en sus posiciones políticas concretas, como el rechazo al TPP por falta de medidas para controlar la manipulación monetaria. En este sentido, aparece una intención de privilegiar la dominación y acumulación dentro del espacio nacional por sobre la búsqueda de garantizar la reproducción del capital a escala global como principal potencia imperialista, lo cual se expresa en un cambio en la relación entre Ejecutivo y Legislativo. El veto presidencial al TPP constituye un claro ejemplo al respecto.


  1. A modo de ejemplo, las personas privadas de su libertad no pueden votar e incluso personas que ya hayan cumplido su condena en muchos estados no recuperan posteriormente ese derecho. Debemos tener en cuenta que la población carcelaria o con antecedentes penales es principalmente afrodescendiente y latina y que el racismo atraviesa al sistema policial y judicial. A la vez, funcionan otros mecanismos discriminatorios que atentan contra el ejercicio del voto como, por ejemplo, el cierre de centros de votación en determinados barrios, principalmente de sectores de menores ingresos y racializados, lo cual provoca que en el marco de que se vota en un día laborable, las filas y demoras para poder votar se hacen más extensas haciendo peligrar aún más la participación de estos sectores. También persisten ciertas trabas o dificultades burocráticas en el proceso de empadronamiento e identificación de los votantes, dependiendo de las normativas de cada estado.
  2. El proceso carece de transparencia. Como señalamos en el capítulo 6, en las últimas décadas hubo una proliferación de distintos mecanismos para evadir la publicación de las donaciones electorales por parte de las corporaciones empresarias. Por ejemplo, mediante los llamados “Super PACs” o el “dark money”.
  3. Los “swing states” (estados pendulares) o también conocidos como “battleground states” (estados en disputa) son aquellos que no tienen un claro ganador en las encuestas previas a la votación. No puede determinarse de antemano un triunfo republicano o demócrata y, por lo tanto, son aquellos en los cuales está en juego la elección. A lo largo de la historia fueron cambiando qué estados eran considerados “azules” (demócratas), “rojos” (republicanos) o “pendulares”.
  4. Estas particularidades del sistema electoral estadounidense han generado una pérdida de credibilidad y legitimidad, con encuestas que dan cuenta de que la mayoría de la población (92%) considera que los políticos les prestan más atención a sus grandes aportantes de campaña que a los votantes. Véase: Ipsos, “Money in Politics Topline 6.29.2016”, junio 2016. Informe disponible en: https://www.ipsos.com/sites/default/files/news_and_polls/2016-06/Issue%20One%20Topline%20Final.pdf
  5. Martin, J. y Confessore, N., “Hillary Clinton Courts the Democratic Left, but Is Pressured to Take Progressive Stands”, New York Times, 1/5/2015; Chozik, A., “Hillary Clinton Walks Tightrope as Pressure Grows to Take Stance on Trade Deal”, New York Times, 12/5/2015; Gearan, A. y Nakamura, D., “Clinton widens trade gap with Obama”, The Washington Post, 16/6/2015.
  6. Kane, P. y Rucker, P., “An unlikely contender, Sanders takes on ‘billionaire class’ in 2016 bid”, The Washington Post, 30/4/2015.
  7. Fandos, N., “Bernie Sanders Lobbies for A.F.L.-C.I.O. Endorsement”, New York Times, 29/7/2015.
  8. Healy, P., “Bernie Sanders Raises $26 Million, Powered by Online Donations Exceeding Obama’s 2008 Pace”, New York Times, 30/9/2015.
  9. Chozick, A., “Hillary Clinton Opposes Obama’s Trans-Pacific Trade Deal”, New York Times, 7/10/2015.
  10. “Los trabajadores estadounidenses están muy contentos de que la senadora Clinton se oponga al TPP. La aplaudo por dar este paso y optar por defender los valores de los trabajadores. Su decisión es un punto de inflexión crítico y será inestimable en nuestro esfuerzo por derrotar al TPP”. [Traducción propia]. Fragmento de: AFL-CIO, “Hillary Clinton’s Opposition to TPP Praised”, 8/10/2015. Recuperado de: https://aflcio.org/press/releases/hillary-clintons-opposition-tpp-praised
  11. U.S. Chamber of Commerce, “During Debate, Democratic Candidates Mum on One Critical Economic Issue”, 14/10/2015. Recuperado en septiembre de 2021 de: https://www.uschamber.com/series/dear-45/during-debate-democratic-candidates-mum-one-critical-economic-issue
  12. Marcus, R., “The deep Democratic divide”, The Washington Post, 18/11/2015.
  13. “No se equivoquen, los trabajadores están influenciando el debate. Nosotros estamos estableciendo los términos y condiciones de esta elección” [Traducción propia]. AFL-CIO, “Trumka in New Hampshire: “Raising wages is what we’re all about”, 7/11/2015. Disponible en: https://aflcio.org/speeches/trumka-new-hampshire-raising-wages-what-were-all-about
  14. Scheiber, N., “Unions Lean Democratic, but Donald Trump Gets Members’ Attention”, New York Times, 29/1/2016.
  15. Chozick, A. y Healy, P., “In Democratic Debate, Bernie Sanders Pushes Hillary Clinton on Trade and Jobs”, New York Times, 6/3/2016.
  16. Chozick, A., “After Michigan Loss, Hillary Clinton Sharpens Message on Jobs and Trade”, New York Times, 9/3/2016; Hohmann, J., “Six reasons for Sanders’surprise win in Michigan”, The Washington Post, 10/3/2016.
  17. Nakamura, D., “Clinton says she would oppose TPP, bucking Obama, in lame-duck session”, The Washington Post, 6/5/2016.
  18. En líneas generales, Sanders tuvo un desempeño exitoso en los estados del norte del país, mientras que Hillary Clinton sacó ventaja en los estados del sur. Excede a la presente tesis un análisis detallado de los resultados en cada estado.
  19. AFL-CIO, “AFL-CIO Votes to Endorse Hillary Clinton for President”, 16/6/2016. Disponible en: https://aflcio.org/press/releases/afl-cio-votes-endorse-hillary-clinton-president#:~:text=The%20General%20Board%20of%20the,working%20people%20the%20federation%20represents. ; AFL-CIO, “Trumka: Unions Front and Center in Big Sky Country”, 24/6/2016. Disponible en: https://aflcio.org/speeches/trumka-unions-front-and-center-big-sky-country
  20. Clinton, H., “Statement on AFL-CIO Endorsement”, 16/6/2016. Recuperado de: https://www.presidency.ucsb.edu/documents/hillary-clinton-statement-afl-cio-endorsement
  21. Gearan, A., “Sanders puts his stamp on DNC platform”, The Washington Post, 26/6/2016; Healy, P., “Bernie Sanders Is Expected to Endorse Hillary Clinton Next Week”, New York Times, 7/7/2016.
  22. Wagner, J. y Weigel, D., “Clinton moves in Sanders’s direction as his pressuring the party largely stalls”, The Washington Post, 10/7/2016.
  23. AFL-CIO, “Passage of Strong Trade Amendment Marks Major Milestone”, 10/7/2016. Disponible en: https://aflcio.org/press/releases/passage-strong-trade-amendment-marks-major-milestone
  24. Wagner, J. y Weigel, D., “Clinton moves in Sanders’s direction as his pressuring the party largely stalls”, op.cit.
  25. Healy, P., “Bernie Sanders Allies Lose a Fight Over Democrats’ Stance on Trade”, New York Times, 9/7/2016.
  26. Alliance for American Manufacturing, “Democrats Released Their Draft Party Platform Language. Something Important is Missing”, 5/7/2016. Recuperado de: https://www.americanmanufacturing.org/blog/democrats-released-their-draft-party-platform-language-something-important-is-missing/
  27. Alliance for American Manufacturing, “#DemsinPhilly Day Four: When Clinton Takes the Stage, Will Trade Come Up?”, 28/7/2016. Recuperado de: https://www.americanmanufacturing.org/blog/demsinphilly-day-four-when-clinton-takes-the-stage-will-trade-come-up/
  28. Chozick, A., “Tim Kaine Seems Likely for Hillary Clinton’s No. 2, but Liberals Balk”, New York Times, 21/7/2016.
  29. Haberman, M., “A.F.L.-C.I.O. Leader Says Donald Trump Won’t Sway Working Class”, New York Times, 24/7/2016.
  30. U.S. Chamber of Commerce, “Tim Kaine Also Has a Great Track Record on Trade”, 27/7/2016. Recuperado en septiembre de 2021 de: https://www.uschamber.com/series/above-the-fold/tim-kaine-also-has-great-track-record-trade
  31. Healy, P. y Martin, J., “Democrats Struggle for Unity on First Day of Convention”, New York Times, 25/7/2016.
  32. Nagourney, A., “Democrats’ Divisions Linger, but Parties Have Seen Far Worse”, New York Times, 27/7/2016.
  33. Calmes, J., “Obama Readies One Last Push for Trans-Pacific Partnership”, New York Times, 21/8/2016.
  34. Op.cit.
  35. Hirschfeld Davis, J., “Obama Plans Another Appeal for Trans-Pacific Partnership Trade Deal”, New York Times, 15/9/2016.
  36. Chozick, A. y Martin, J., “Where Has Hillary Clinton Been? Ask the Ultrarich”, New York Times, 3/9/2016.
  37. U.S. Chamber of Commerce, “The 2013 Trump Was a Lot Better on Trade Than the 2016 Version”, 28/6/2016. Recuperado en septiembre de 2021 de: https://www.uschamber.com/series/above-the-fold/the-2013-trump-was-lot-better-trade-the-2016-version
  38. U.S. Chamber of Commerce, “Clinton’s Confounding Position on Trade and TPP”, 12/8/2016. Recuperado en septiembre de 2021 de: https://www.uschamber.com/series/above-the-fold/clinton-s-confounding-position-trade-and-tpp
  39. Edsall, T., “Hillary Clinton’s Juggling Act”, New York Times, 3/11/2016.
  40. Pueden verse las transcripciones de los debates en: Blake, A., “The first Trump-Clinton presidential debate transcript, annotated”, The Washington Post, 26/9/2016; “Transcript of the Second Debate”, New York Times, 10/10/2016; Blake, A., “The final Trump-Clinton debate transcript, annotated”, The Washington Post, 19/10/2016.
  41. Robinson, E., “The fracturing of the GOP”, The Washington Post, 17/12/2015.
  42. Weisman, J., “Obama’s Trade Deal Faces Bipartisan Peril in the House”, New York Times, 31/5/2015.
  43. Calmes, J., “As Pacific Trade Negotiators Haggle, U.S. Officials Remain Hopeful”, New York Times, 4/10/2015.
  44. Calmes, J., “Trans-Pacific Partnership Is Reached, but Faces Scrutiny in Congress”, New York Times, 5/10/2015.
  45. Calmes, J., “Utah Senator, Crucial Ally for the Pacific Rim Trade Deal, Is Now Its Main Hurdle”, New York Times, 12/11/2015.
  46. Nakamura, D. y DeBonis, M., “Obama administration to release full text of Pacific Rim free-trade accord”, The Washington Post, 5/11/2015.
  47. A lo cual se le sumaban, por ejemplo, senadores republicanos de North Carolina, Thom Tillis y Richard Burr, que se manifestaron en defensa de la industria tabacalera también importante en su estado. Véase: Nakamura, D., “Negotiators near accord on trade deal”, The Washington Post, 4/10/2015.
  48. Véase, por ejemplo, las intervenciones: Trump, D., “Republican Candidates Debate in Manchester, New Hampshire”, 6/2/2016. Recuperado de: https://www.presidency.ucsb.edu/documents/republican-candidates-debate-manchester-new-hampshire-0 ; Trump, D., “Republican Candidates Debate in Miami, Florida”, 10/3/2016. Recuperado de: https://www.presidency.ucsb.edu/documents/republican-candidates-debate-miami-florida ;
  49. Calmes, J., “Obama Readies One Last Push for Trans-Pacific Partnership”, New York Times, 21/8/2016; Calmes, J., “T.P.P. Faces Rough Road in Congress”, New York Times, 1/9/2016.
  50. Calmes, J., “Senator Rob Portman to Oppose Pacific Trade Pact”, New York Times, 4/2/2016.
  51. Kane, P. y Snell, K., “Portman to oppose trade deal as opposition back home builds”, The Washington Post, 5/2/2016.
  52. Véase por ejemplo: Trump, D., “Remarks Following the Montana, South Dakota, New Mexico, New Jersey and California Primary Elections”, 7/6/2016. Recuperado de: https://www.presidency.ucsb.edu/documents/remarks-following-the-montana-south-dakota-new-mexico-new-jersey-and-california-primary
  53. Trump, D., “Statement by Donald J. Trump on AFL-CIO Endorsement of Hillary Clinton”, 16/6/2016. Recuperado de: https://www.presidency.ucsb.edu/documents/statement-donald-j-trump-afl-cio-endorsement-hillary-clinton
  54. Hakim, D., “U.S. Chamber Out of Step With Its Board, Report Finds”, New York Times, 14/6/2016.
  55. U.S. Chamber of Commerce, “Here Is a Reminder that International Trade Makes America Great”, 10/3/2016. Recuperado en septiembre de 2021 de: https://www.uschamber.com/series/above-the-fold/here-reminder-international-trade-makes-america-great ; U.S. Chamber of Commerce, “Trump’s Trade Policies Would Make America Recession-Bound Again”, 1/4/2016. Recuperado en septiembre de 2021 de: https://www.uschamber.com/series/dear-45/trump-s-trade-policies-would-make-america-recession-bound-again
  56. U.S. Chamber of Commerce, “The 2013 Trump Was a Lot Better on Trade Than the 2016 Version”, 28/6/2016. Recuperado en septiembre de 2021 de: https://www.uschamber.com/series/above-the-fold/the-2013-trump-was-lot-better-trade-the-2016-version ; Corasaniti, N., “Donald Trump Assails U.S. Chamber of Commerce Over Trade”, New York Times, 29/6/2016.
  57. Stewart, J. B., “For Trump, Business Leaders Are More Elites to Resist”, New York Times, 14/7/2016.
  58. Ho, C., “Some trade associations to skip GOP convention, redirect time and funds”, The Washington Post, 18/7/2016.
  59. U.S. Chamber of Commerce, “Trade Association Letter on TPP to President Obama and Congressional Leadership”, 16/6/2016. Recuperado en septiembre de 2021 de: https://www.uschamber.com/sites/default/files/documents/files/trade_association_letter_on_tpp.pdf
  60. Partido Republicano, “2016 Republican Party Platform”, 18/7/2016. Recuperado de: https://www.presidency.ucsb.edu/documents/2016-republican-party-platform
  61. U.S. Chamber of Commerce, “Mike Pence Has a Great Track Record on Trade”, 20/7/2016. Recuperado en septiembre de 2021 de: https://www.uschamber.com/series/above-the-fold/mike-pence-has-great-track-record-trade
  62. “Hemos llegado hasta aquí porque hemos pasado de una política americanista -centrada en lo que es bueno para la clase media estadounidense- a una política globalista, centrada en cómo hacer dinero para las grandes empresas que pueden trasladar su riqueza y sus trabajadores a países extranjeros, todo ello en detrimento del trabajador estadounidense y de la economía estadounidense. Premiamos a las empresas por deslocalizar y castigamos a las empresas por hacer negocios en Estados Unidos y mantener el empleo de nuestros trabajadores”. [Traducción propia]. Trump, D., “Remarks at Trump SoHo in New York City”, 22/6/2016. Recuperado de: https://www.presidency.ucsb.edu/documents/remarks-trump-soho-new-york-city
  63. Si bien los millonarios hermanos Koch y su red de extrema derecha “libertaria”, no apoyaron públicamente a Donald Trump, su creciente influencia en la política estadounidense resulta innegable. Fueron quienes desafiaron la primacía del financiamiento de la US Chamber of Commerce en el Partido Republicano (Post, 2017; Skocpol y Hertel-Fernandez, 2016) en el marco del crecimiento de la experiencia del Tea Party. En el caso de las elecciones de 2016, también destinaron sus donaciones principalmente a las elecciones legislativas.
  64. Corasaniti, N., “N.R.A. Comes to Rescue of Donald Trump With Ad”, New York Times, 2/7/2016.
  65. Por ejemplo, como mencionamos en el capítulo anterior, un asesor de la campaña de Trump fue Dan DiMicco, quien fue CEO de la empresa siderúrgica Nucor Steel y presidente de la Coalition for a Prosperous America.
  66. Nakamura, D., “Six key GOP House members reverse support for Obama’s trade agenda”, The Washington Post, 2/8/2016.
  67. Coalition for a Prosperous America, “Why TPP Vote Count Doesn’t Add Up – At Least 9 Pro-Fast Track GOP Voters are Now “No” on TPP vs. Zero Flipping the Other Way”, 4/8/2016. Recuperado de: https://prosperousamerica.org/why-tpp-vote-count-doesnt-add-up-at-least-9-pro-fast-track-gop-voters-are-now-no-on-tpp-vs-zero-flipping-the-other-way/
  68. Coalition for a Prosperous America, “Stefanik (R-NY-21) announces TPP opposition”, 16/8/2016. Recuperado de: https://prosperousamerica.org/stefanik-r-ny-21-announces-tpp-opposition/
  69. “Pero, es cierto que siempre ha habido, en el pasado, voces en contra del comercio al interior de mi partido, el Partido Demócrata. Lo que es nuevo es el sentimiento populista anti libre comercio en el Partido Republicano”. [Traducción propia]. Obama, B., “Interview with Fareed Zakaria of CNN”, 4/9/2016. Recuperado de: https://www.presidency.ucsb.edu/documents/interview-with-fareed-zakaria-cnn
  70. National Association of Manufacturers, “Manufacturers and Leading Industries Call on Congress to Pass the Trans-Pacific Partnership”, 21/9/2016. Recuperado de: http://documents.nam.org/Nam.org_Web_Archive/www.nam.org/Newsroom/Press-Releases/2016/09/Manufacturers-and-Leading-Industries-Call-on-Congress-to-Pass-the-Trans-Pacific-Partnership/index.html
  71. U.S. Chamber of Commerce, “Help American Workers. Pass TPP.”, 16/9/2016. Recuperado en septiembre de 2021 de: https://www.uschamber.com/op-ed/help-american-workers-pass-tpp
  72. Ho, C., “U.S. Chamber setting strategy as political climate shifts”, The Washington Post, 25/10/2016.
  73. “Hillary Clinton sólo cree en proteger una cosa: a sus donantes. De las 262 empresas que presionaron para la aprobación del TPP, 82, o casi 1 de cada 3, donaron entre 21 y 67 millones de dólares a la Fundación Clinton.9 empresas que presionaron para la aprobación del TPP pagaron a Hillary Clinton 2,7 millones de dólares por discursos pagados. De los 12 países signatarios que forman parte del TPP, 3 donaron entre 6 y 15 millones de dólares a la Fundación Clinton. Al menos 4 lobistas que están presionando activamente para la aprobación del TPP han recaudado más de 800.000 dólares para su campaña. El 8 de noviembre, vamos a poner fin a la corrupción de Clinton y vamos a hacer algo que ha tardado mucho, mucho tiempo en llegar: VAMOS A PONER A AMÉRICA PRIMERO. Hillary Clinton es una insider que sólo lucha por sí misma y por sus donantes. Yo soy un outsider que lucha por ustedes. […] Las grandes empresas que apoyan los terribles acuerdos comerciales que deslocalizan sus puestos de trabajo están haciendo donaciones a Hillary Clinton. Sigan el dinero. Los inversores de Wall Street que han manipulado las regulaciones en contra de la clase media están donando a Hillary Clinton. Sigan el dinero. Los donantes millonarios que quieren acabar con la energía estadounidense están haciendo donaciones a Hillary Clinton. Sigan el dinero. Los grupos de interés que quieren fronteras abiertas hacen donaciones a Hillary Clinton. Sigan el dinero. […] Hillary Clinton es una globalista que nunca protegerá la libertad y los puestos de trabajo del pueblo estadounidense. No me presento para ser presidente del Mundo. Me presento para ser presidente de los Estados Unidos de América. [Traducción propia]. Trump, D., “Remarks at the Suburban Collection Showplace in Novi, Michigan”, 30/9/2016. Recuperado de: https://www.presidency.ucsb.edu/documents/remarks-the-suburban-collection-showplace-novi-michigan
  74. Excede a la presente tesis un análisis exhaustivo de las discusiones sobre cómo caracterizar el fenómeno trumpista (por ejemplo, si puede ser concebido como fascismo, populismo o bonapartismo), los cambios y continuidades en sus políticas de gobierno y su polémica salida del poder.
  75. Véase por ejemplo: Tankersley, J., “How Trump won: The revenge of working-class whites”, The Washington Post, 9/11/2016; Cohn, N.,“Why Trump Won: Working-Class Whites.”, New York Times, 9/11/2016; Greenhouse, S., “What Unions Got Wrong About Trump”, New York Times, 26/11/2016.
  76. Trump, D., “Memorandum on Withdrawal of the United States From the Trans-Pacific Partnership Negotiations and Agreement”, 23/1/2017. Recuperado de: https://www.presidency.ucsb.edu/documents/memorandum-withdrawal-the-united-states-from-the-trans-pacific-partnership-negotiations
  77. Las declaraciones al respecto de los sindicatos y las distintas corporaciones empresarias fueron analizadas en los capítulos 10 y 11 respectivamente.


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