El objetivo del capítulo es analizar la campaña en contra del TPP desplegada por los sindicatos, teniendo en cuenta sus alianzas con otras organizaciones de la sociedad civil y sus lazos a nivel internacional. Se estructura la exposición en tres apartados. Primero, se presenta un sucinto análisis sobre la situación de los trabajadores estadounidenses a partir de la crisis de 2008 y el surgimiento de nuevas experiencias de lucha, especialmente analizamos la influencia e impacto del movimiento Occupy Wall Street. Luego, se examina la participación de los sindicatos en las rondas de negociación del TPP, para finalmente destinar un apartado al abordaje de la campaña política impulsada de cara la votación del Trade Promotion Authority (Fast-track) en 2015 y su continuidad durante la campaña electoral de 2016. Especialmente el foco del análisis está en la relación de los sindicatos con el gobierno y, particularmente, con el Partido Demócrata.
El movimiento obrero estadounidense tras la crisis de 2008
Como advertimos en el capítulo 3, la crisis agudizó y a la vez, fue producto de una serie de contradicciones propias de la fase de internacionalización productiva y ofensiva neoliberal iniciadas en los 70. En este sentido, la crisis profundizó tendencias ya existentes, modificando a la clase obrera estadounidense.
Al respecto amerita resaltar tres elementos. En primer lugar, la caída del empleo manufacturero[1]. Si bien producto de la crisis el desempleo aumentó en general, pasando de 5% en diciembre de 2007 y llegando a 10% en octubre de 2009[2], en el caso del empleo manufacturero la pérdida de puestos de trabajo fue mayor. Estamos ante aproximadamente 2 millones de puestos de trabajo durante la “Gran Recesión”, representando una caída de más del 15%[3] . Este sector junto con la construcción fueron los que más pérdida de puestos de trabajo concentraron[4].
En segundo lugar, y en línea con la caída del empleo manufacturero, encontramos la tendencia a la creciente precarización laboral[5]. Tras la crisis de 2008, empezó a resultar aún más difícil para los trabajadores conseguir puestos full-time, con estabilidad laboral y bien pagos (M. Roberts, 2016) y quienes perdieron ese tipo de empleos en el marco de la crisis, si consiguieron luego reinsertarse en el mercado laboral, lo hicieron en peores condiciones. Entre los cuales se encuentran los nuevos empleos precarios en las distintas plataformas especialmente a través de aplicaciones de reparto y de transporte particular, entre otras. Casos en los que prima el ocultamiento de la relación laboral, bajo las figuras de “contratistas independientes” o “colaboradores”, violándose todo tipo de derechos laborales (Srnicek, 2018).
Esto se desarrolla en el marco de un proceso más amplio de deterioro de las condiciones de trabajo que afectó al conjunto de los trabajadores a partir de la intensificación de los tiempos de trabajo, la caída de los salarios, la pérdida de derechos y la creciente desigualdad (Moody, 2017). A esta situación de precarización del trabajo y la vida, se le añadió el creciente proceso de endeudamiento de los hogares (Shaikh, 2011) de la mano de la “reprivatización de la reproducción social” (A. Roberts, 2013). En el marco de la ofensiva neoliberal, con el desmantelamiento de los programas vinculados al acceso a la vivienda, la profundización de la privatización del sistema de salud y educación y la caída de los salarios, las familias trabajadoras para sostener sus niveles de consumo acudieron cada vez más al crédito. Proceso de endeudamiento que, a su vez, impactó de manera desigual al interior de la clase obrera: las mujeres y especialmente las afroamericanas estaban más sometidas a los instrumentos de endeudamiento riesgosos, mientras que debían hacer también hacer frente a crecientes demandas de trabajos de cuidados no remunerados (J. Brenner, 2011). Este proceso que, entre otros, desembocó en la crisis de 2008 y con el estallido de ésta, empeoraron aún más las condiciones de vida de los trabajadores. A la vez, el proceso de “reprivatización de la reproducción social” se profundizó tras la crisis en tanto avanzaron políticas de ajuste con recorte de programas y ataque a los trabajadores del sector público (Moody y Post, 2015; Standing, 2011).
En tercer lugar, continuó creciendo la proporción de trabajadores inmigrantes y latinos y, en menor medida, de afroamericanos. De más está decir que la clase obrera norteamericana siempre fue diversa, pero amerita resaltar que ha aumentado también la participación de estos sectores en los sindicatos (Milkman, 2011; Moody, 2017; Moody y Post, 2015), incluso a costa de las prácticas del sindicalismo empresario y la ofensiva contra los trabajadores. Esto resulta significativo ya que históricamente estos sectores de la clase obrera han tenido los trabajos más precarios, peores pagos y con más dificultades para sindicalizarse. Estos trabajadores empezaron a tener cada vez más presencia en sectores relevantes como la logística y el retail, así como también en los nuevos empleos de plataformas, además de su histórica preponderancia en trabajos de reproducción social, los cuales de por sí también aumentaron en el marco de la privatización anteriormente mencionada y la mercantilización de este sector (Moody, 2017).
Estas tendencias, a su vez, no afectaron de manera homogénea a nivel geográfico. La clase obrera estadounidense también es diversa territorialmente, con tradiciones de lucha distintas, con notables diferencias entre el norte y el sur del país. Al respecto, amerita destacar que producto de las propias transformaciones que generó el proceso de deslocalización de capitales con desplazamientos tanto al interior del territorio nacional como al exterior, polos industriales tradicionales, como por ejemplo el Rust belt, perdieron peso y otros sectores y zonas comenzaron a tener relevancia. Es el caso del transporte y la logística en general cuya centralidad en el marco de la fragmentación de los procesos productivos comenzó a ser cada vez más nodal. Estas transformaciones tuvieron un impacto geográfico con la conformación de nuevas concentraciones de trabajadores en “logistics clusters” con grandes almacenes, centros de distribución y transporte ubicados en la periferia de áreas urbanas (Moody, 2017)[6].
En ese marco, la organización sindical previa a la crisis de 2008 ya estaba atravesando sus propios problemas internos. Al respecto amerita resaltar la ruptura de la AFL-CIO en 2005, cuando siete sindicatos con la presencia y bajo el liderazgo de Teamsters y Service Employees International Union (SEIU) abandonaron la central y organizaron la federación Change-to-Win (CTW). La masividad de estos dos sindicatos al frente de la ruptura generó preocupación en el Partido Demócrata por el posible debilitamiento de la AFL-CIO como coordinadora eficaz de las campañas políticas y del lobby[7].
El eje de la ruptura era una propuesta para modificar el esquema de organización sindical: forzar fusiones de sindicatos, rediseñar jurisdicciones y concentrar los recursos creando “uniones generales” y absorbiendo a sindicatos más pequeños (Pozzi y Nigra, 2009).
Esta ruptura fue de la mano de una política agresiva por parte de SEIU al resto de los sindicatos que, según ciertos análisis, derivó en una especie de “guerra civil” en el movimiento obrero (Early, 2011; Moody, 2012; Moody y Post, 2015). Básicamente la política de SEIU era quedarse con los afiliados de otros sindicatos, como por ejemplo del sector de hotelería o salud. Se trataba de un conflicto entre dirigentes y no por una orientación política concreta. En esa línea, la guerra llegó a su fin en 2010 cuando el líder de SEIU, Andy Stern, se retiró.
Todo este proceso se dio en el marco del impacto de la crisis con el mencionado aumento del desempleo que añadió un nuevo desafío a los sindicatos: sostener la tasa de sindicalización, en un marco además signado por una reacción y ofensiva antisindical, especialmente contra los trabajadores del sector público (Milkman y Luce, 2017).
A partir de 2010, incipientemente empezó, sin embargo, a divisarse otro fenómeno: la reorganización de la militancia de base. Hubo victorias de agrupamientos de base en sindicatos como Chicago Teachers Union (CTU), en locales de Teamsters, en Public Employees Federation de New York, entre otros (Moody y Post, 2015). De esa mano, fueron reactivándose procesos de movilización.
La explosión del descontento por la crisis económica encontró su cauce en el movimiento Occupy Wall Street en 2011. Nuevamente nos encontramos con un proceso de movilización inscripto en un proceso de alza de la conflictividad social a nivel internacional y cuyos principales protagonistas eran trabajadores y estudiantes. A la dirigencia sindical la sorprendió el movimiento, en tanto reaparecía con fuerza una presencial juvenil que no habían podido captar ni organizar (Jacoby, 2021). A pesar de eso, el movimiento obrero participó desde el comienzo: activistas sindicales fueron parte de su organización, se formaron comisiones específicas de trabajadores que posibilitaron nuevos contactos y lazos, numerosos sindicatos de Nueva York manifestaron su apoyo y con el correr de los días también la AFL-CIO (P. Lewis y Luce, 2012; Rowe y Carroll, 2014). A su vez, las organizaciones sindicales colaboraron con donaciones, dinero y logística al movimiento Occupy. La movilización desde las bases e impulsada por ciertos sindicatos más combativos fue importante en todas las ciudades donde se expandió el movimiento. Sin embargo, nuevamente aparecieron diferencias con posiciones más conservadoras de la dirigencia sindical tradicional ante propuestas de radicalización que incluyeron incluso un llamado a huelga general (P. Lewis y Luce, 2012).
Pese a esas diferencias y la posterior desorganización del movimiento, tras Occupy Wall Street se impuso una nueva agenda centrada en los efectos de la crisis y la creciente desigualdad. Se popularizó la idea del “99% contra el 1%” a nivel discursivo que fue tomado por sindicatos, por el movimiento feminista[8] y por otros movimientos populares en el mundo. Su impacto también pudo verse en las nuevas generaciones que se lanzaron a la política, siendo ésta una de sus primeras participaciones y experiencias.
A su vez, constituyó un hito en la protesta callejera que posteriormente tuvo su continuidad en otros procesos de lucha. Ejemplos pueden ser las huelgas de docentes y enfermeras en 2012, la lucha por el salario mínimo de 15 dólares por hora de trabajo, las protestas de inmigrantes por el acceso a derechos básicos, y principalmente el masivo resurgimiento de la movilización antirracista con el desarrollo del Black Lives Matter con fuerza a partir de 2014. Estas experiencias encuentran continuidad y múltiples relaciones en la ola de huelgas docentes a lo largo del país durante 2018 y el protagonismo del movimiento de mujeres en los paros internacionales con un fuerte rechazo al gobierno de Trump (Bhattacharya et al., 2018).
A diferencia de la experiencia del movimiento antiglobalización de fines de los 90’ y principios de los 2000 que se disipó a nivel local en Estados Unidos, tras Occupy Wall Street comenzó a crecer la izquierda norteamericana, apareciendo el fenómeno del “socialismo democrático” que encontró cierto cauce electoral en la figura de Bernie Sanders que atrajo los votos de los jóvenes del país. Eso no niega, sin embargo, que Occupy Wall Street fuera en sí mismo neutralizado como movimiento y su retórica fuera adoptada por Obama quien se valió de eso para su reelección en 2012 (Fraser, 2019; Rowe y Carroll, 2014).
En este cuadro de situación, los sindicatos estadounidenses participaron de las discusiones sobre el TPP. Veremos a continuación cómo la preocupación por la pérdida de puestos de trabajo, la creciente desigualdad y las demandas feministas y antirracistas adquirieron notoriedad en el marco de los mencionados procesos de movilización y transformación de la clase obrera. A la vez, la relación con el Partido Demócrata y la decisión de priorizar la intervención política en la arena del lobby parlamentario continuaron siendo determinantes a la hora de comprender la estrategia sindical.
¿Alcanza con “un lugar en la mesa” ?: los sindicatos y la negociación del TPP
Como advertimos en el capítulo anterior, la AFL-CIO y ciertos sindicatos participaron de las instancias abiertas a distintos “stakeholders” en las rondas de negociación del TPP. La posición de la central obrera no fue en un principio de rechazo del tratado de libre comercio. Muy por el contrario, saludaron a Obama por habilitar un nuevo paradigma de acuerdos y se mostraron dispuestos a trabajar en conjunto con el gobierno, a la vez que resaltaron la necesidad de darle centralidad al Congreso en las negociaciones:
The AFL-CIO welcomes the Obama Administration’s pledge to conduct a comprehensive review of the U.S. trade agreement template, though it believes that this should be done in advance of entering into new trade negotiations – not during such negotiations. The AFL-CIO also welcomes the administration’s promise to conduct frequent and substantive consultations with the Congress and civil society now and throughout the course of TPPTA [Trans-Pacific Partnership Trade Agreement] negotiations. This signals a major shift from the way trade policy was formulated under the Bush Administration, which ignored the substantive input of unions and civil society organizations until the congressional elections of 2006 forced the Bush Administration to address in part some of our concerns. The AFL-CIO is not opposed in principle to negotiating a trade agreement with countries in the Asia Pacific region. As always, however, the AFL-CIO will be unable to support a trade agreement unless it is well balanced, foments the creation of good jobs, protects the rights and interests of working people and promotes a healthy environment. [9]
En esa línea, al principio la política de los sindicatos y de demás organizaciones aliadas de la sociedad civil[10] estuvo orientada a intervenir en las negociaciones del TPP en pos de lograr una normativa más progresista en materia laboral, medioambiental, derechos humanos y acceso a la salud (Biegon, 2020). De allí se desprenden una serie de propuestas y exigencias que acercaron a las distintas instancias en las que participaron, ya sea dentro de los comités de asesores de la USTR y el Congreso, como también a las propias actividades organizadas en las rondas de negociación del TPP.
Lentamente, sin rechazar abiertamente el acuerdo, empezaron a desarrollarse ciertas críticas. Especialmente vinculadas a la existencia de instancias de negociación a puertas cerradas y con presencia empresarial, advirtiéndole a Obama que tenía la oportunidad de por primera vez establecer una política comercial que beneficiara a los trabajadores estadounidenses y no sólo a las grandes corporaciones multinacionales[11].
Para 2013 la posición de la AFL-CIO empezó a ser más enfática. En sus declaraciones llamaron la atención sobre la posibilidad de que se replicaran en el TPP los mismos errores que en el NAFTA y rechazaron el ingreso de Japón a las negociaciones, aunque aún reconocían la disposición del gobierno de Obama para atender sus preocupaciones y abonar hacia una mayor transparencia[12]. En el marco de esta posición ambivalente de la central obrera, sí comenzó a tener relevancia el rechazo a la incorporación de Japón por parte de la United Auto Workers y la empresa Ford que empezaron a coordinar medidas en conjunto para lograr apoyo en el Congreso[13].
No obstante, en la 17° ronda del TPP en mayo de 2013, la AFL-CIO aún no tenía una posición cerrada respecto al acuerdo, aunque sí señalaba sus preocupaciones en la prensa[14]. Recién en agosto de 2013, en el marco de la última ronda pública de negociación, la convención de la AFL-CIO expuso su cambio de postura respecto al TPP:
While at the outset of negotiations, the agreement had great potential to set down rules for people-centered trade, it now seems likely to be yet another in a long string of trade agreements that elevate corporate interests at the expense of working people. It appears unlikely the agreement will rectify the mistakes of past trade policy, particularly in the areas of currency, rules of origin, procurement, deregulation, labor rights, public services, investment, access to medicines, environmental protections or financial services.[15]
Acá observamos el pasaje de una posición reformista, que abogaba por ese ansiado “lugar en la mesa” de las negociaciones, hacia una de rechazo al TPP, en el marco justamente del cambio de la modalidad de las instancias (se pasa de rondas con presencia de distintos sectores de la sociedad civil a instancias de reunión específicas de ministros o funcionarios). A partir de esta nueva caracterización, la AFL-CIO comenzó a actuar en consonancia y a orientar sus esfuerzos hacia un bloqueo legislativo al TPP. A fines de 2013, empezó a intervenir en ese sentido, logrando un posicionamiento de 151 representantes demócratas en contra de la renovación de la atribución de Trade Promotion Authority (TPA), popularmente conocida como fast-track[16].
Si bien los ejes que asumió la campaña contra el TPP fueron varios (incluyendo cuestiones medioambientales, de acceso a la salud, derechos laborales básicos, rechazo al mecanismo de solución de controversias inversor-Estado, entre otros) el principal elemento destacado por los sindicatos estadounidenses era la potencial pérdida de puestos de trabajo[17]. Es decir, el punto central discursivo, pero también de la motivación detrás de la campaña en contra del TPP por parte de la dirigencia sindical estaba asociada a sostener el empleo y con éste, la cantidad de afiliados. En este sentido, los paralelismos con el NAFTA y la relación con China aparecían constantemente en las argumentaciones de los sindicatos[18]. A su vez, desde fines de 2013 con el cambio de modalidad de las negociaciones del TPP, y las distintas filtraciones de documentos llevadas a cabo por Wikileaks, adquirió más centralidad la denuncia sobre el carácter secreto del acuerdo y el acceso privilegiado de las grandes corporaciones a la información[19].
Con estos ejes, la campaña lanzada por los sindicatos contra el TPP y el fast-track en un principio incluyó cartas y petitorios a miembros del Congreso y al presidente[20] y avisos publicitarios[21]. A la vez, incipientemente comenzaron a convocarse movilizaciones en el marco de una articulación de alianzas con otros sectores. Desde la coordinadora “Citizens Trade Campaign”, que incluía a sindicatos, organizaciones ecologistas como Friends of the Earth y Sierra Club, y otras como Public Citizen, se impulsaron protestas a las instancias de negociación del TPP, aunque éstas fueron poco concurridas[22]. En algunas de estas acciones participaron seccionales de Dallas y San Diego del movimiento Occupy y apareció como consigna la denuncia a los “tratados de libre comercio para el 1%”[23]. A la vez que se desarrollaron ciertas movilizaciones específicas, como por ejemplo la llevada a cabo por United Auto Workers ante los reclamos particulares del sector automotriz[24].
En el marco de la campaña contra el TPP, la interpelación y el diálogo con el gobierno se sostuvo, aunque con un tono cada vez más confrontativo, acorralándolo a Obama respecto a cuáles eran los intereses que defendía:
As of today, the American labor movement continues to engage in a dialogue with the Obama Administration, with leaders in Congress of both parties and with labor movements and governments around the world in the hope that we can make the TPP and the TTIP into agreements that advance genuine broad-based global prosperity. But make no mistake about it, old-style trade deals that put Wall Street first and workers last are goners, no matter what kind of rhetoric their advocates toss around. We are ready to stand with President Obama in realizing the vision of global economic growth and equity. But first he has to decide if that is the vision that will animate his trade policies.[25]
En esta interpelación, es posible observar una contraposición entre los intereses de Wall Street y los de los trabajadores, como una alusión al movimiento Occupy. Así como también, se identifica cómo la dirigencia sindical estadounidense, aún teniendo fuertes diferencias con el gobierno demócrata, no planteaba una ruptura con éste. Esta tensión también atravesaba al propio presidente en tanto persistía la necesidad de sostener el vínculo con los sindicatos, pese a tenerlos como principales adversarios en una de sus iniciativas políticas centrales.
Durante 2014, en el marco de las elecciones de medio término, este vínculo complejo quedó nuevamente expuesto: la presión de los sindicatos imposibilitó el tratamiento del fast-track, observándose diferencias al interior del Partido Demócrata entre los sectores pro-business y aquellos más dependientes del financiamiento y votos de los sindicatos[26]. Obama explicitó incluso ante The Business Roundtable que el problema era con miembros de su propio partido, con los sindicatos y las organizaciones ecologistas[27]. En esta línea, una vez ya explicitada la posición del sindicalismo contra el TPP, la respuesta del gobierno devino también una interpelación directa:
The pushback that we’re going to get domestically derives from a couple of sources. One is from not just labor—not just organized labor, but a public perception generally that trade has resulted in an erosion of our manufacturing base as companies moved overseas in search of lower wage labor. And my essential response to those arguments is not to deny that there have been some consequences to China’s accession to the WTO and offshoring, but rather, that that horse is out of the barn. We are now in the worst of all worlds where they have access to our markets, much of that shift in search of low-wage labor has already occurred, and yet we don’t have the access to those markets that are growing and no levers to force these other countries to increase their labor standards and their environmental standards. So that instead of fighting the last war, what we need to be doing is looking forward.[28]
Aparece en el discurso de Obama un reconocimiento a los límites que genera la política doméstica y a los sindicatos como un actor central que logró calar en la opinión pública. A la vez, figura allí el principal reclamo, la pérdida de puestos de trabajo, asociando así los problemas de dominación doméstica con el avance de la deslocalización de capitales y la erosión de la “base manufacturera” estadounidense como consecuencia del ingreso de China a la OMC.
Con el correr del tiempo, avanzando las negociaciones del TPP y haciéndose más apremiante la aprobación en el Congreso del Trade Promotion Authoriy, la campaña organizada por los sindicatos se radicalizó, a la vez que la relación con el gobierno continuó tensándose, pero sin romperse.
La campaña contra el TPP llega el Congreso e impacta en las elecciones
Si bien, como advertimos, la campaña contra la renovación del fast-track ya había iniciado a fines de 2013 y se desenvolvió durante todo 2014, asumió otra relevancia en 2015 en tanto resultaba cada vez más apremiante para el gobierno aprobarla en el Congreso.
Los ejes continuaron siendo los mismos, con especial énfasis en la pérdida de puestos de trabajo, la denuncia al secretismo en torno al TPP y su contenido al servicio de las grandes corporaciones. En este sentido, en el marco de la necesidad de votar el fast-track en el Congreso, se sumaron acusaciones al lobby empresarial[29].
Con esta línea, continuaron las cartas, petitorios, campañas publicitarias y protestas[30], logrando articular una amplia unidad de organizaciones de la sociedad civil[31]. En esta particular, se creó especialmente la “Coalition to Stop Fast Track” para organizar el lobby parlamentario[32]. A la vez, comenzaron a ejercer presión sobre Hillary Clinton para que se pronunciase en contra del TPP[33]. Pero principalmente el accionar de la AFL-CIO y los sindicatos allí comprendidos escaló al resolver congelar el financiamiento político mediante los Political Action Committee (PAC)[34] en tanto y en cuanto no hubiera un compromiso por parte de los legisladores de votar en contra de la ley y rechazar el TPP[35]. Esta medida fue llevada a cabo de manera unificada, desarrollándose una cohesión en el movimiento obrero que anteriormente no se había reflejado[36], incluyendo en las acciones también al SEIU[37].
En ese marco, Obama intervino para contrarrestar esta campaña y lograr la aprobación del fast-track en el Congreso. Interpeló abiertamente a los sindicatos y, en especial, buscó responder al reclamo sobre las consecuencias que podría tener el acuerdo en materia de puestos de trabajo y a la comparación del TPP con el NAFTA[38].
Como veremos en el capítulo 12, la votación del Trade Promotion Authority fue compleja e incluyó una serie de maniobras, entre las cuales se encontró la adhesión de esta ley a otra relativa al régimen de pensiones para ciertos trabajadores del sector público (H.R.2146 – Defending Public Safety Employees’ Retirement Act). Esto lógicamente fue denunciado por los sindicatos como un intento por parte de los republicanos y las grandes corporaciones empresarias de socavar la solidaridad entre trabajadores y disipar la oposición sindical al fast-track[39].
La ley finalmente terminó aprobándose por un margen pequeño en la Cámara de Representantes. La AFL-CIO caracterizó que, si bien hubo un triunfo de las corporaciones, éstas no salieron fortalecidas. Evidenciaron signos de debilidad en tanto pese a todos los esfuerzos y maniobras, no pudieron imponerse con soltura. Reafirmaron así que la fuerza de los sindicatos y sus aliados estaba creciendo y que varios miembros del Congreso pensaban en cambiar sus posiciones[40]. En este sentido, afirmaban que la lucha continuaba y se mantenían unidos contra el TPP[41]. Incluso Trumka, dirigente de la AFL-CIO, vociferaba que el sólo hecho de que el TPP no fuera “pan comido” para sus propulsores y que aún no estuviera cerrado el acuerdo, mostraba que los sindicatos habían logrado ralentizar el proceso[42]. En el mismo discurso, ya con la discusión de las candidaturas en curso, afirmaba que durante mucho tiempo habían trabajado para el Partido Demócrata y era necesario que éste empezara a trabajar para ellos.
Mientras tanto, las negociaciones del TPP continuaban y se avanzaba hacia organizar propuestas y acciones coordinadas también a nivel internacional con distintos sectores[43]. Las protestas en las instancias de discusión del TPP, si bien no fueron numerosas, sí adquirieron más notoriedad en la prensa[44]. La retórica era cada vez más confrontativa, aunque la dirigencia sindical no dejaba de afirmar que seguían trabajando para mejorar la redacción del acuerdo a favor de los trabajadores[45].
La denuncia de los sindicatos estadounidenses continuó centrada en la potencial pérdida de puestos de trabajo[46]. A partir del 2015, y a la luz de las distintas argumentaciones del gobierno sobre la importancia del TPP en el plano geopolítico, las intervenciones también incluyeron una fuerte discusión sobre el papel del tratado en la relación entre Estados Unidos y China. Al respecto, argumentaron que este mega acuerdo regional no era la política exterior adecuada para frenar el ascenso de China y mucho menos para resolver el impacto que el ingreso del país asiático a la OMC había generado a nivel doméstico[47].
Una vez concluidas las negociaciones, aún quedaba pendiente la validación del TPP en el Congreso en un contexto signado por las elecciones presidenciales. En ese marco, los sindicatos se mostraron, por un lado, decepcionados por el acuerdo alcanzado[48] y, por otro, entusiasmados por el pronunciamiento de Hillary Clinton en contra del TPP[49]. Al publicarse el texto en noviembre de 2015, la AFL-CIO anunció que, junto con sus aliados, iba a derrotar el TPP[50].
Como veremos con mayor detenimiento en el capítulo 13, el escenario electoral de 2016 estuvo signado por la discusión sobre el TPP. En lo que respecta estrictamente a los sindicatos, continuaron sus acciones de interpelación a legisladores[51], confrontando y desafiando fuertemente a los sectores considerados “moderados” dentro del Partido Demócrata[52]. A la vez, buscaron apoyos en gobiernos locales[53], organizaron distintos recitales “Rock against the T.P.P.”[54], y cada vez más enfáticamente intervinieron en defensa de Hillary Clinton y en oposición a Donald Trump[55], pese a que muchos trabajadores de base simpatizaban con las ideas de Bernie Sanders e incluso otros también estaban a favor de Trump[56].
A la vez, realizaron distintos análisis y campañas de difusión sobre cuáles serían las consecuencias del TPP en lo que respecta a puestos de trabajo[57] y en su diferencial impacto sobre las mujeres trabajadoras[58], afroamericanos[59] y migrantes[60], mientras que también resultó otro eje importante de la campaña las implicancias para el acceso a medicamentos[61]. En paralelo, The Labor Advisory Committee on Trade Negotiations and Trade Policy (LAC) de la USTR, conformado por la AFL-CIO y dirigentes de los sindicatos más influyentes, presentó ante la publicación del TPP un informe detallado de las distintas propuestas que elevaron y no fueron consideradas y el impacto que esto generaría sobre los trabajadores. Finalmente concluían:
The LAC urges the President in the strongest possible terms to reverse course now. Do not send this TPP to Congress. Instead, the TPP should go back to the negotiating table. We want to work with you and our counterparts in the other TPP countries to create a truly progressive TPP that uplifts working people, creates wage-led growth, diminishes income inequality, promotes infrastructure investment, protects intellectual property without undermining access to affordable medicines, and respects our democracy.[62]
La presión ejercida y la centralidad que adquirió el TPP en las elecciones fueron minando la capacidad de Obama para presentarlo en el Congreso. Incluso, durante este proceso, desde la AFL-CIO ya se empezaba a afirmar que el TPP si bien aún no estaba muerto, se encontraba en terapia intensiva[63].
En este sentido, la estrategia sindical fue exitosa en evitar el tratamiento parlamentario del TPP, y por lo tanto, el mismo estaba derrotado antes del veto de Trump (Chodor, 2019). Sin embargo, estos sectores no pudieron capitalizar su triunfo, ya que fue de la mano de una derrota electoral del Partido Demócrata, especialmente en el marco de la campaña y los cuantiosos aportes monetarios que realizaron los sindicatos en favor de Hillary Clinton[64]. En este marco, quedaron en una posición incómoda ante el efectivo anuncio de Trump de retirada del TPP. Si bien, por un lado, buscaron resaltar que habían realizado una campaña con otros sectores para rechazar el acuerdo, terminaron saludando la medida de Trump, considerada como un primer paso importante hacia una política comercial en favor de los trabajadores, siendo ésta una medida necesaria, aunque no suficiente[65]. En esta línea, James P. Hoffa, dirigente de Teamsters, sostuvo que Trump dio el primer paso para arreglar 30 años de malas políticas comerciales[66]. Días después, la AFL-CIO le reconocía a Trump haber “declarado el acta de defunción del TPP” pese a que ellos lo habían aniquilado antes[67]. Esta posición ambivalente de los sindicatos ante Trump se inscribe también en un intento de la dirigencia de reacomodarse ante el cambio de gobierno y a la vez, evitar un distanciamiento con sectores de su propia base que votaron al Partido Republicano.
Conclusiones del capítulo
El análisis arrojó una serie de conclusiones sobre el accionar de los sindicatos estadounidenses en el marco de las discusiones sobre el TPP.
En primer lugar, es posible identificar un cambio de posición por parte de la AFL-CIO y los sindicatos más influyentes, pasando de una mirada más optimista y colaborativa con el gobierno de cara a las negociaciones a otra pesimista y cada vez más confrontativa. En este sentido, podemos observar cómo al otorgarles en un momento a los sindicatos cierta participación en las rondas del TPP, aunque sólo fuera mediante actividades ad-hoc y no en las instancias de negociación propiamente dichas, el gobierno logró contentar a la dirigencia sindical evitando protestas significativas. Sin embargo, al modificarse la modalidad de las rondas, la posición de la AFL-CIO se fue endureciendo, a la vez que con las filtraciones de Wikileaks empezaba a identificarse la orientación del TPP y sus posibles implicancias. Al ser desoídos, la confrontación entre sindicatos y el gobierno fue escalando y la relación se tensó.
En segundo lugar, y en ese marco, la AFL-CIO fue construyendo instancias de coordinación con otros actores de la sociedad civil, a la vez que fue interpelando a distintos sectores de la clase obrera, especialmente a mujeres, migrantes, latinos y afroamericanos. Estos intentos fueron de la mano de una recuperación del discurso del movimiento Occupy Wall Street, con eje en la desigualdad y en quién se beneficiaría con el TPP: “el 1% o el 99%”. En este sentido, observamos cómo el accionar de la dirigencia sindical fue adaptándose a las propias transformaciones en la clase obrera e incorporando discursivamente consignas de otros movimientos sociales más amplios.
En tercer lugar, y en relación con lo anterior, el eje central adoptado por los sindicatos en la lucha contra el TPP fue la discusión sobre la potencial pérdida de puestos de trabajo. Aquí observamos una reivindicación que estaba no sólo asentada sobre un problema real que padece la clase obrera estadounidense desde los años 70, sino también en una necesidad de la propia dirigencia sindical por sostener la cantidad de afiliados en el marco de una caída del empleo manufacturero. De allí se deprende que, pese a no haberse desarrollado una fuerte presión desde las bases, la dirigencia sindical tenía una necesidad material para intervenir políticamente en las discusiones sobre el TPP.
Ahora bien, la estrategia adoptada por la AFL-CIO y los principales sindicatos no fue la movilización masiva. Las protestas callejeras que hubo en rechazo al TPP no fueron muy concurridas, aunque no por eso haya que desestimarlas. En este caso, la burocracia sindical optó por intervenir en la “arena del lobby” mediante la interpelación directa a miembros del Congreso, pero principalmente a través del congelamiento del financiamiento político para evitar la aprobación del fast-track. Si bien la ley logró ser sancionada, fue en una votación muy ajustada, tras varios meses de demora por falta de apoyo político. La campaña en contra fue impactando en la opinión pública y, en contexto electoral, Obama no contó con el aval necesario para presentar el TPP en el Congreso con los dos principales candidatos presidenciales posicionándose en contra. Hillary Clinton, como desarrollaremos también en el capítulo 13, con su declaración en contra del TPP logró contener a la dirigencia sindical y sostener su apoyo financiero, a costa de atentar contra una de las principales iniciativas políticas del gobierno.
En esta línea, en todo el proceso se observa la centralidad de la relación entre la dirigencia sindical y el Partido Demócrata con sus divisiones internas. El vínculo con los representantes en los distintos poderes fue distinto. La tensión entre Obama y los sindicatos, si bien fue escalando, no devino en una ruptura, manteniéndose siempre los canales de diálogo e interlocución. Por otro lado, con los legisladores demócratas al tener una capacidad de influencia mayor, la presión fue más severa, negando el financiamiento y evidenciándose abiertamente las diferencias entre los representantes más ligados y dependientes de los sindicatos y aquellos más asociados a ciertos sectores empresariales.
Por último, cabe destacar que la unidad de acción de los sindicatos junto con otras organizaciones de la sociedad civil contrastó con la fragmentación entre los empresarios. Así, con una compleja relación de fuerzas, la política doméstica terminó bloqueando la política exterior, como veremos desde distintas aristas en los siguientes capítulos.
- Las discusiones sobre las causas de este fenómeno son álgidas. Están quienes explican el fenómeno principalmente por la deslocalización de capitales (Bello, 2022; J. C. Smith, 2016). Por otra parte, pero con ciertos puntos de contacto, están quienes explican la pérdida de puestos de trabajo manufactureros por los desequilibrios de la balanza comercial, observando así una relación causal con el aumento de las importaciones provenientes de China tras su ingreso a la OMC (Autor et al., 2013; Baily y Bosworth, 2014; Houseman, 2018; Kemeny et al., 2014; Pierce y Schott, 2016; Rosenberg y Boyle, 2019). Por otro lado, están quienes enfatizan en el aumento de la productividad y focalizan en los cambios tecnológicos de las últimas décadas, especialmente en el avance de la automatización como causante de la pérdida de puestos de trabajo (Brynjolfsson y Mcafee, 2014, 2014; Ford, 2015; Srnicek y Williams, 2015). Por otra parte, encontramos explicaciones asociadas a la dinámica de la acumulación capitalista y sus crisis (Benanav, 2021; Panitch y Gindin, 2013a; M. Roberts, 2016), y vinculan éstas con el desarrollo de la lucha de clases analizando la ofensiva que implicó la implementación de nuevos métodos de organización y vigilancia de la producción que permitieron una intensificación del trabajo y aumentar así la productividad, en un contexto de debilitamiento de los sindicatos (McNally, 2009; Moody, 2020). Cada una de estas perspectivas, a su vez, presenta debates y diferencias teórico-metodológicas en su interior. Como expusimos en el capítulo 3, nuestra perspectiva apunta a una explicación multicausal observando las interconexiones existentes entre el avance de la internacionalización productiva y la ofensiva neoliberal. Especialmente atendiendo a que se trata de un proceso histórico, resultado de relaciones de fuerza concretas en el marco de la lucha de clases. A pesar de las divergencias sobre las causas de estos fenómenos, las distintas visiones coinciden en las principales tendencias que se recuperan en este capítulo.↵
- Fuente: US Bureau of Labor Statistics.↵
- Fuente: U.S. Bureau of Economic Analysis,↵
- US Bureau of Labor Statistics, “The Recession of 2007–2009: BLS Spotlight on Statistics”, febrero de 2012, disponible en: https://www.bls.gov/spotlight/2012/recession/pdf/recession_bls_spotlight.pdf ↵
- Al respecto existe también una amplia discusión. Esta se desarrolló a partir del planteo de Standing (2011) sobre existencia de una nueva clase, el “precariado”, caracterización que recibió una serie de críticas (Breman, 2013; Frase, 2013; Jonna y Foster, 2016; Moody, 2017; Seymour, 2012).↵
- En el crecimiento de empresas como Amazon y Walmart en los Estados Unidos post-crisis de 2008 confluyen varias tendencias que permiten identificar un sector cada vez más nodal de la lucha de clases. Entre estas tendencias encontramos el nuevo papel de la logística en el marco de la internacionalización de la producción; la creciente ocupación de grandes masas de trabajadores en este sector, concentradas geográficamente en ciertos polos urbanos y en su interior en amplios lugares de trabajo cuya organización no tiene nada que envidiarles a las fábricas tradicionales con altos niveles de intensificación y vigilancia del trabajo, utilizando a las nuevas tecnologías con esa finalidad, a lo cual se le suman condiciones de contratación y salariales precarias (Alimahomed-Wilson y Reese, 2020; Moody, 2017; Rossi y Varela, 2023). ↵
- Greenhouse, S., “Analysis: Ambitions Are Fueling Union Split”, New York Times, 26/7/2005. ↵
- Un claro ejemplo es la propuesta sustanciada en el Manifiesto del feminismo para el 99% (Arruzza et al., 2019).↵
- “La AFL-CIO celebra la promesa de la Administración Obama de llevar a cabo una revisión exhaustiva de la matriz de los acuerdos comerciales de EE.UU., aunque cree que esto debería hacerse antes de iniciar nuevas negociaciones comerciales, no durante las mismas. La AFL-CIO también celebra la promesa de la Administración de llevar a cabo consultas frecuentes y sustantivas con el Congreso y la sociedad civil ahora y a lo largo de las negociaciones del TPP. Esto supone un cambio importante respecto al modo en que se formuló la política comercial bajo la Administración Bush, que ignoró los sustantivos aportes de los sindicatos y las organizaciones de la sociedad civil hasta que las elecciones al Congreso de 2006 obligaron al gobierno de Bush a abordar en parte algunas de nuestras preocupaciones. La AFL-CIO no se opone en principio a negociar un acuerdo comercial con los países de la región Asia-Pacífico. Sin embargo, como siempre, la AFL-CIO no podrá apoyar un acuerdo comercial a menos que esté bien equilibrado, fomente la creación de buenos empleos, proteja los derechos e intereses de los trabajadores y promueva un medio ambiente sano” [Traducción propia]. AFL-CIO, “Before the United States Trade Representative. Testimony regarding the proposed United States – Trans Pacific Partnership Trade Agreement”, 25/1/2010. Recuperado de: https://aflcio.org/sites/default/files/2017-11/LAC%20Report–Final%2012-2-15%20As%20Adopted.pdf ↵
- Se destacan especialmente agrupaciones ecologistas, organizaciones vinculadas al acceso a la salud (médicos sin fronteras, anti-tabaco, lucha contra el cáncer, etc.), organizaciones de farmers; asociaciones de consumidores, agrupamientos estudiantiles, feministas, entre otros. ↵
- AFL-CIO, “Waiting for Trade Policies That Build the Middle Class and Protect Workers’ Rights: Fighting More NAFTAs”, 2/3/2011, disponible en: https://aflcio.org/about/leadership/statements/waiting-trade-policies-build-middle-class-and-protect-workers-rights ↵
- AFL-CIO, “The Trans-Pacific Partnership: Working Families Need a New Trade Model”, 27/2/2013, disponible en: https://aflcio.org/about/leadership/statements/trans-pacific-partnership-working-families-need-new-trade-model ↵
- Schneider, H., “As White House pushes trade deal abroad, opposition grows at home”, The Washington Post, 4/10/2013.↵
- Ho, C., “Trade deal brings out lobbyists”, The Washington Post, 27/5/2013.↵
- “Aunque al principio de las negociaciones el acuerdo tenía grandes potencialidades para establecer normas para un comercio centrado en los intereses del pueblo, ahora parece que se va a convertir en uno más de una larga serie de acuerdos comerciales que privilegian los intereses corporativos a expensas de los trabajadores. Parece poco probable que el acuerdo rectifique los errores de la política comercial del pasado, especialmente en lo vinculado a política monetaria, normas de origen, contratación pública, desregulación, derechos laborales, servicios públicos, inversión, acceso a los medicamentos, protección del medio ambiente o a los servicios financieros”. [Traducción propia]. AFL-CIO, “Resolution 12: America and the World Need a New Approach to Trade and Globalization”, 26/8/2013, disponible en: https://aflcio.org/resolutions/resolution-12-america-and-world-need-new-approach-trade-and-globalization ↵
- AFL-CIO, “151 House Democrats Say ‘No’ to Fast Track Authority”, 13/11/2013, disponible en: https://aflcio.org/2013/11/13/151-house-democrats-say-no-fast-track-authority ↵
- Teamsters, “Stop the TPP”, 13/9/2013, disponible en: https://teamster.org/2013/09/stop-tpp/ ; AFL-CIO, “Get Off the ‘Fast Track’ to Job Loss”, 18/2/2014, disponible en: https://aflcio.org/about/leadership/statements/get-fast-track-job-loss ; AFL-CIO, “Trumka to the Center for American Progress: America Needs a New Trade Policy”, 25/3/2014, disponible en: https://aflcio.org/speeches/trumka-center-american-progress-america-needs-new-trade-policy ; ↵
- AFL-CIO, “Want to Create 5.8 Million New Jobs? Here’s How”, 27/2/2014, disponible en: https://aflcio.org/2014/2/27/want-create-58-million-new-jobs-heres-how; AFL-CIO, “Trumka to the Center for American Progress: America Needs a New Trade Policy”, 25/3/2014, disponible en: https://aflcio.org/speeches/trumka-center-american-progress-america-needs-new-trade-policy; AFL-CIO, “Why Aren’t We Having a Meaningful Discussion About the Global Economy?”, 30/7/2014, disponible en: https://aflcio.org/about/leadership/statements/why-arent-we-having-meaningful-discussion-about-global-economy ↵
- AFL-CIO, “Do You Know What TPP Is? You Should. It’s Going to Affect You”, 26/8/2013, disponible en: https://aflcio.org/2013/8/26/do-you-know-what-tpp-you-should-its-going-affect-you ; Teamsters, “Another Missed TPP Deadline Calls Pact’s Agenda Into Question”, 11/12/2013, disponible en: https://teamster.org/2013/12/another-missed-tpp-deadline-calls-pacts-agenda-question/ ↵
- AFL-CIO, “Want to Create 5.8 Million New Jobs? Here’s How”, 27/2/2014; Teamsters, “Obama Heads To Asia Amid Growing Opposition to Fast Track for the TPP”, 6/11/2014, disponible en: https://teamster.org/2014/11/obama-heads-asia-amid-growing-opposition-fast-track-tpp/ ↵
- AFL-CIO, “AFL-CIO Ad Tells Congress: Listen to Workers, Say No to Fast Track”, 27/10/2014, disponible en: https://aflcio.org/press/releases/afl-cio-ad-tells-congress-listen-workers-say-no-fast-track ↵
- Las fotografías de las distintas protestas organizadas por Citizens Trade Campaign están disponibles en: https://www.citizenstrade.org/ctc/trade-policies/tpp-potential-trade-policy-problems/ ↵
- Véase por ejemplo: Citizens Trade Campaign, “A Behind-Closed-Doors Deal for the 1%: What Corporations Want with the TPP”, marzo 2012, disponible en: https://www.citizenstrade.org/ctc/wp-content/uploads/2012/03/TransPacificCorporations.pdf ; Citizens Trade Campaign, “National Days of Action on the Trans-Pacific Partnership (TPP)”, 13/6/2012, disponible en: https://www.citizenstrade.org/ctc/blog/2012/06/13/national-days-of-action-on-the-trans-pacific-partnership-tpp/ ; Citizens Trade Campaign, “Leesburg: No Back Room Deals for the 1%”, 9/12/2012, disponible en: https://www.citizenstrade.org/ctc/blog/2012/09/09/no-back-room-deals-for-the-1/ ↵
- Chapman, M., “Outside Convention Hall, New Cars Often Aren’t on the Mind”, New York Times, 18/1/2014. ↵
- “Al día de hoy, el movimiento obrero estadounidense sigue dialogando con la Administración Obama, con los líderes del Congreso de ambos partidos y con los movimientos obreros y gobiernos de todo el mundo con la esperanza de que podamos convertir el TPP y el TTIP en acuerdos que promuevan una auténtica prosperidad mundial amplia. Pero no nos equivoquemos, los antiguos acuerdos comerciales que ponen a Wall Street en primer lugar y a los trabajadores en último lugar están acabados, independientemente de la retórica que lancen sus defensores. Estamos dispuestos a apoyar al presidente Obama para hacer realidad la visión del crecimiento económico mundial y equidad. Pero primero tiene que decidir si esa es la visión que animará sus políticas comerciales” [Traducción propia]. AFL-CIO, “Trumka to the Center for American Progress: America Needs a New Trade Policy”, 25/3/2014.↵
- Landler, M. y Weisman, J., “Trade Pact With Asia Faces Imposing Hurdle: Midterm Politics”, New York Times, 14/2/2014; Nakamura, D., “Obama to seek GOP’s help”, The Washington Post, 27/12/2014.↵
- Obama, B., “Remarks to the Business Roundtable and a Question-and-Answer Session”, Public Papers of the Presidents of the United States: Barack Obama (2014, Book II), 3/12/2014.↵
- “La reacción que vamos a encontrar a nivel doméstico proviene de un par de sectores. Por un lado, están no solo de los trabajadores organizados, sino la opinión pública de que el comercio ha erosionado nuestra base manufacturera por la relocalización de las empresas al extranjero en busca de mano de obra con salarios más bajos. Y mi respuesta esencial a estos argumentos no es negar que la adhesión de China a la OMC y la deslocalización han tenido algunas consecuencias, sino más bien que el daño ya está hecho. Ahora nos encontramos en el peor de los mundos: tienen acceso a nuestros mercados, gran parte de ese desplazamiento en busca de mano de obra barata ya se ha producido y, sin embargo, no tenemos acceso a esos mercados que están creciendo ni palancas para obligar a esos otros países a aumentar sus normas laborales y medioambientales. Así que en vez de quedarse peleando una guerra pasada, lo que tenemos que hacer es mirar hacia adelante” [Traducción propia] Obama, B., “Remarks at a Meeting of the President’s Export Council and an Exchange With Reporters”, Public Papers of the Presidents of the United States: Barack Obama (2014, Book II), 11/12/2014.↵
- AFL-CIO, “The Trans-Pacific Partnership, Written in Secrecy, Could Cost U.S. Jobs”, 11/2/2015, disponible en: https://aflcio.org/2015/2/11/trans-pacific-partnership-written-secrecy-could-cost-us-jobs ↵
- AFL-CIO, “Letter to Senators and Representatives Asking Them to Oppose Legislation to Fast Track Bad Trade Deals Like the TPP”, 12/3/2015, disponible en: https://aflcio.org/about/advocacy/legislative-alerts/letter-senators-and-representatives-asking-them-oppose ; AFL-CIO, “AFL-CIO Mobilizes Tens of Thousands Against Fast Track”, 6/4/2015, disponible en: https://aflcio.org/press/releases/afl-cio-mobilizes-tens-thousands-against-fast-track ; AFL-CIO, “Letter to Senators Urging Them to Oppose A Bill That Would Fast Track Bad Trade Deals Like the TPP”, 30/4/2015, disponible en: https://aflcio.org/about/advocacy/legislative-alerts/letter-senators-urging-them-oppose-bill-would-fast-track-bad ; AFL-CIO, “Letter to Representatives to Oppose Legislation to Fast Track Bad Trade Deals and to Support Instead the Alternative “Right Track for TPP Act of 2015”, 30/4/2015, disponible en: https://aflcio.org/about/advocacy/legislative-alerts/letter-representatives-oppose-legislation-fast-track-bad-trade ; AFL-CIO, “AFL-CIO Escalates Activities Against Fast Track”, 4/6/2015, disponible en: https://aflcio.org/press/releases/afl-cio-escalates-activities-against-fast-track ↵
- Citizens Trade Campaign, “Over 2,000 Groups Urge Opposition to Fast Track”, 27/4/2015, disponible en: https://www.citizenstrade.org/ctc/wp-content/uploads/2015/04/FastTrackOppositionLtr_042715.pdf ↵
- Ho, C., “Coalitions of the willing are latest lobbying trend”, The Washington Post, 17/6/2015. ↵
- Chozick, A., “Hillary Clinton Walks Tightrope as Pressure Grows to Take Stance on Trade Deal”, New York Times, 12/5/2015.↵
- En el capítulo 6 de la presente tesis se explican los mecanismos del lobby en general y del financiamiento electoral en particular.↵
- AFL-CIO, “AFL-CIO Freezes PAC Contributions”, 11/3/2015, disponible en: https://aflcio.org/press/releases/afl-cio-freezes-pac-contributions ↵
- Scheiber, N., “Labor’s Might Seen in Failure of Trade Deal as Unions Allied to Thwart It”, New York Times, 13/6/2015. ↵
- SEIU, “Call your representative and tell them to vote no on fast-track”, disponible en: https://www.seiu.org/wuretirees-take-action ↵
- Obama, B., “The President’s News Conference With Prime Minister Matteo Renzi of Italy”, Public Papers of the Presidents of the United States: Barack Obama (2015, Book I), /17/4/2015; Obama, B., “Remarks at Nike World Headquarters in Beaverton, Oregon”, Public Papers of the Presidents of the United States: Barack Obama (2015, Book I), 8/5/2015. ↵
- AFL-CIO, “Fast Track: Where Are We Now? Take”, 19/6/2015, disponible en: https://aflcio.org/2015/6/19/fast-track-where-are-we-now-take-ii ↵
- AFL-CIO, “Trumka to Utility Workers: “We are at a turning point”, 22/7/2015, disponible en: https://aflcio.org/speeches/trumka-utility-workers-we-are-turning-point ↵
- AFL-CIO, “The Fight for Better Trade Policy Isn’t Over”, 29/7/2015, disponible en: https://aflcio.org/about/leadership/statements/fight-better-trade-policy-isnt-over ↵
- AFL-CIO, “Trumka Talks Transportation at Machinists’ Conference”, 25/8/2015, disponible en: https://aflcio.org/speeches/trumka-talks-transportation-machinists-conference ↵
- AFL-CIO, “AFL-CIO and Canadian Labour Congress joint statement on promoting trade deals that work for people over profits”, 30/3/2015, disponible en: https://aflcio.org/press/releases/afl-cio-and-canadian-labour-congress-joint-statement-promoting-trade-deals-work; AFL-CIO, “Trumka to Japanese Trade Union Confederation: Inequality is Unjust”, 5/5/2015, disponible en: https://aflcio.org/speeches/trumka-japanese-trade-union-confederation-inequality-unjust ; Trumka, R., “Let’see a TPP that respects workers’ rights”, The Washington Post, 10/5/2015. ↵
- Calmes, J., “Negotiations on Trans-Pacific Trade Pact Are Extended, Fueling Hope”, New York Times, 2/10/2015; Nakamura, D., “Negotiators near accord on trade deal”, The Washington Post, 2/10/2015.↵
- AFL-CIO, “Trumka to Global Labor University: Raising Wages “Our Guiding Star””, 30/9/2015, disponible en: https://aflcio.org/speeches/trumka-global-labor-university-raising-wages-our-guiding-star ↵
- AFL-CIO, “No Amount of Negotiations Make TPP a Good Deal for Working People”, 24/9/2015, disponible en: https://aflcio.org/press/releases/no-amount-negotiations-make-tpp-good-deal-working-people ↵
- Véase por ejemplo: AFL-CIO, “Trumka Makes Case for New Direction on Trade”, 18/3/2015, disponible en: https://aflcio.org/speeches/trumka-makes-case-new-direction-trade ; AFL-CIO, “New AFL-CIO Report Highlights Reasons Why TPP Is Not the Answer to Trade Issues with China”, 20/5/2015, disponible en: https://aflcio.org/press/releases/new-afl-cio-report-highlights-reasons-why-tpp-not-answer-trade-issues-china ; AFL-CIO, “The U.S.-China Economic Relationship: The TPP is Not the Answer”, 16/3/2016, disponible en: https://aflcio.org/reports/united-states-china-economic-relationship-tpp ↵
- AFL-CIO, “World to See How Bad TPP Is After Final Deal Reached”, 5/10/2015, disponible en: https://aflcio.org/press/releases/world-see-how-bad-tpp-after-final-deal-reached↵
- AFL-CIO, “Hillary Clinton’s Opposition to TPP Praised”, 8/10/2015, disponible en: https://aflcio.org/press/releases/hillary-clintons-opposition-tpp-praised ↵
- AFL-CIO, “AFL-CIO on Administration Releasing Text of TPP Deal”, 5/11/2015, disponible en: https://aflcio.org/press/releases/afl-cio-administration-releasing-text-tpp-deal ↵
- Citizens Trade Campaign, “Over 1,500 Organizations Urge Opposition to the TPP”, 7/1/2016, disponible en: https://www.citizenstrade.org/ctc/wp-content/uploads/2016/01/TPPOppositionLetter_010716.pdf; AFL-CIO, “Trumka Outlines Labor’s Agenda at House Democratic Issues Retreat”, 29/1/2016, disponible en: https://aflcio.org/speeches/trumka-outlines-labors-agenda-house-democratic-issues-retreat ; AFL-CIO, “Working Families Discuss Dangers of TPP with Members of Congress”, 10/2/2016, disponible en: https://aflcio.org/press/releases/working-families-discuss-dangers-tpp-members-congress ↵
- Snell, K., “Labor hopes anti-Trump Democrats help workers love unions again”, The Washington Post, 2/2/2016. ↵
- AFL-CIO, “More Than 100 State and Local Governments Considering Anti-TPP Resolutions”, 16/2/2016, disponible en: https://aflcio.org/press/releases/more-100-state-and-local-governments-considering-anti-tpp-resolutions ↵
- Calmes, J., “Obama Readies One Last Push for Trans-Pacific Partnership”, New York Times, 21/8/2016; United Steelworkers, “Organizers: Millions Contact Congress in TPP Protest; Concert Tour vs. Pact Kicks Off”, 23/9/2016, disponible en: https://www.usw.org/blog/2016/organizers-millions-contact-congress-in-tpp-protest-concert-tour-vs-pact-kicks-off. Se encuentra también disponible el sitio web de la organización de estos recitales: https://www.rockagainstthetpp.org/ ↵
- Véase por ejemplo: AFL-CIO, “Trumka: Unions Front and Center in Big Sky Country”, 24/6/2016, disponible en: https://aflcio.org/speeches/trumka-unions-front-and-center-big-sky-country ; AFL-CIO, “Trumka Outlines a New Direction on Trade”, 28/6/2016, disponible en: https://aflcio.org/speeches/trumka-outlines-new-direction-trade ↵
- Scheiber, N., “Unions Lean Democratic, but Donald Trump Gets Members’ Attention”, New York Times, 29/1/2016.↵
- AFL-CIO, “TPP’s Lack of Currency Rules Is Fatal Flaw for U.S. Workers”, 3/3/2016, disponible en: https://aflcio.org/2016/3/3/tpps-lack-currency-rules-fatal-flaw-us-workers ; AFL-CIO, “New AFL-CIO Trade Video Warns That TPP Would Double Down on NAFTA’s Economic Devastation”, 19/4/2016, disponible en: https://aflcio.org/2016/4/19/new-afl-cio-trade-video-warns-tpp-would-double-down-naftas-economic-devastation ; Williams, D., (Presidente de United Auto Workers), “United Auto Workers: Reject the TPP”, New York Times, 4/4/2016.↵
- AFL-CIO, “AFL-CIO Secretary-Treasurer Liz Shuler Highlights TPP’s Negative Impact on Women”, 8/3/2016, disponible en: https://aflcio.org/press/releases/afl-cio-secretary-treasurer-liz-shuler-highlights-tpps-negative-impact-women ; AFL-CIO, “Bad Trade Deals and Women: Lower Wages, Reduced Access to Lifesaving Health Care and Human Trafficking”, 8/3/2016, disponible en: https://aflcio.org/2016/3/8/bad-trade-deals-and-women-lower-wages-reduced-access-lifesaving-health-care-and-human ; AFL-CIO, “Ahead of Mother’s Day, Pregnant Mom Discusses TPP Food Safety Fears in New AFL-CIO Trade Video”, 7/5/2016, disponible en: https://aflcio.org/2016/5/7/ahead-mothers-day-pregnant-mom-discusses-tpp-food-safety-fears-new-afl-cio-trade-video ↵
- AFL-CIO, “U.S. Trade Policy and Workers of Color”, disponible en: https://www.citizen.org/wp-content/uploads/tppandworkersofcolor-updated-1.pdf ↵
- AFL-CIO, “How the TPP Trades Away Migrant Rights”, 27/10/2016, disponible en: https://aflcio.org/2016/10/27/how-tpp-trades-away-migrant-rights ↵
- AFL-CIO, “New AFL-CIO TPP Video Addresses Potential Deadly Consequences of Trade Deal”, 22/3/2016, disponible en: https://aflcio.org/press/releases/new-afl-cio-tpp-video-addresses-potential-deadly-consequences-trade-deal ↵
- “El LAC insta enérgicamente al presidente a que dé marcha atrás ahora. No envíe este TPP al Congreso. En su lugar, el TPP debe volver a la mesa de negociaciones. Queremos trabajar con usted y con nuestras contrapartes en los otros países del TPP para crear un TPP verdaderamente progresista que beneficie a los trabajadores, genere un crecimiento de los salarios, reduzca la desigualdad de ingresos, promueva la inversión en infraestructuras, proteja la propiedad intelectual sin socavar el acceso a medicamentos y respete nuestra democracia” [Traducción propia]. Labor Advisory Committee, “Report on the Impacts of the Trans-Pacific Partnership”, 2/12/2015, disponible en: https://aflcio.org/sites/default/files/2017-11/LAC%20Report–Final%2012-2-15%20As%20Adopted.pdf ↵
- AFL-CIO, “Trumka to Alaska AFL-CIO Delegates: We Have Beaten Back The Worst—Now Let’s Demand The Best”, 25/8/2016, disponible en: https://aflcio.org/speeches/trumka-alaska-afl-cio-delegates-we-have-beaten-back-worst-now-lets-demand-best ↵
- Greenhouse, S., “What Unions Got Wrong About Trump”, New York Times, 26/11/2016.↵
- AFL-CIO, “TPP Withdrawal Good First Step Toward Building Trade Policies that Benefit Working People”, 23/1/2017, disponible en: https://aflcio.org/press/releases/tpp-withdrawal-good-first-step-toward-building-trade-policies-benefit-working-people ↵
- Palabras citadas en: Baker, P., “Trump Abandons Trans-Pacific Partnership, Obama’s Signature Trade Deal”, New York Times, 23/1/2017.↵
- AFL-CIO, “Trumka: Don’t Roll Back Gains for Workers”, 25/1/2017, disponible en: https://aflcio.org/2017/1/25/trumka-dont-roll-back-gains-workers ↵







