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5 Conclusiones

La finalidad última de este trabajo es poder discernir qué enfoque de Regulación de Conflictos influyó de manera más contundente en la intervención de la UNASUR en la crisis boliviana de septiembre de 2008. Aunque para llegar a ese punto fue necesario recorrer un largo camino previamente.

En este estudio, hemos intentado demostrar cómo la realidad de la escena internacional experimentó diferentes cambios luego del fin de la Guerra Fría, lo cual provocó un quiebre epistemológico en las relaciones internacionales. Este cambio en la producción del conocimiento científico permitió que más disciplinas puedan aportar sus saberes para conformar un análisis basado en la complementariedad. La Regulación de Conflictos como disciplina y sus diferentes perspectivas (gestión, resolución y transformación), aportan al campo de las relaciones internacionales la posibilidad de profundizar la observación y el abordaje de los conflictos armados. Incluso, la amplitud en la exanimación de las causas del conflicto y la riqueza aportada por esta disciplina permiten identificar las tensiones y actuar de manera preventiva antes del estallido de la violencia. Este aporte se potenció con los cambios que se produjeron en los conflictos armados que, luego de la desaparición de la tensión bipolar, empezaron a sufrir cambios en su configuración. Los conflictos de gran escala entre Estados dejaron de ser los más numerosos, tomando ese lugar los conflictos internos y menores. Este tipo de conflicto se caracteriza por los siguientes elementos: a) comienzan hacia adentro de los límites de un país; b) uno o más grupos se sublevan contra la autoridad central; c) la identidad (étnica, religiosa, nacional, etc.) es uno de sus principales componentes; d) las reivindicaciones se dirigen a cambiar una estructura social que resulta injusta u opresora para ese grupo; y e) las disputas tienden a generar desequilibrios regionales y extenderse por fuera de sus fronteras.

En el caso particular de Bolivia, según las definiciones que hemos observado en el segundo capítulo de este escrito, existió una tensión fuerte que debido a la intervención de la UNASUR no creció hasta el desencadenamiento de un conflicto armado. Allí radica la importancia de la intervención de la UNASUR y la validez de entender cuál fue el enfoque de Regulación de Conflictos que influyó en su acción. La Unión de Naciones Suramericanas comprendió que la situación que cruzaba a toda Bolivia, y particularmente los sucesos de Pando, mostraba todas las características necesarias para conformar un caldo de cultivo que diera lugar al comienzo de un conflicto armado interno de baja intensidad. Esto podría traer aparejado un fuerte desequilibrio regional y la posibilidad de que las consecuencias del conflicto atraviesen las fronteras bolivianas (refugiados, corte del suministro de gas, intervención armada venezolana, etc.).

La comprensión total del escenario demanda una mención al proceso de cambios iniciado en Bolivia en 2005 con la victoria del Movimiento al Socialismo en las urnas, ya que buscaba replantear completamente la estructura del Estado y la sociedad bolivianos. Desde la recuperación del sistema democrático en Bolivia en 1982, diferentes sectores de la sociedad boliviana comenzaron a organizarse para poder colocar sus reivindicaciones en las agendas de gobierno de los diferentes presidentes. La usual falta de respuestas satisfactorias por parte del conjunto de la clase política a estos reclamos empujó a las calles a los marginados, desplazados e invisibilizados del sistema. Los años que transcurrieron entre 1990 y 2005 estuvieron marcados por las movilizaciones de grupos aglutinados tras diferentes causas, que ante la falta de respuesta intensificaron sus estrategias. Los picos de tensión más altos se vivieron en las movilizaciones de los productores cocaleros manifestándose contra la política del gobierno de combatir esta producción con vistas a contener el narcotráfico a fines de los años noventa, en la Guerra del Agua (2000) y en la Guerra del Gas (2003). Estos años de convulsión social permitieron el surgimiento de toda una nueva camada de dirigentes que encontraban su base de apoyo y legitimación en las clases populares y los campesinos indígenas de Bolivia. El acceso a la presidencia de Evo Morales Ayma, un dirigente indígena del sector productivo cocalero, es una clara muestra de este proceso.

Evo Morales y su gobierno comenzaron una transformación que tenía como objetivo una apertura del sistema político, una participación más amplia de la totalidad de la sociedad boliviana en la redistribución del ingreso, y el reconocimiento de los pueblos originarios como parte sustancial del nuevo Estado Plurinacional de Bolivia. La nacionalización de los hidrocarburos y la reforma de la Constitución Política del Estado fueron dos de las primeras medidas tomadas por el flamante nuevo presidente, y buscaban hacer lugar a las banderas reivindicatorias enarboladas por los movimientos sociales de los cuales Evo Morales fue parte y líder: redistribución del ingreso, participación política y reconocimiento de los pueblos indígenas. La oposición, liderada desde el aparato estatal por los prefectos de la Media Luna y desde el sector civil por los comités cívicos, se enfrentó con el gobierno nacional durante todo el proceso de redacción y aprobación de la nueva Constitución Política del Estado. Los tópicos que expresaban ese antagonismo entre la agenda de Oriente y la de Occidente fueron cambiando, incluyendo el tipo de mayoría necesario para la aprobación de proyecto constitucional, la capitalidad de Sucre y la autonomía de los departamentos. El punto de inflexión estuvo dado por la victoria de Evo Morales en el referendo revocatorio de 2008. Esto causó que la oposición advirtiera que por la vía electoral era muy difícil derrotar al líder indígena, ya que contaba con un amplio apoyo de la sociedad boliviana. La respuesta fue el recrudecimiento de las estrategias violentas de desconocimiento del Estado nacional y ataques contra infraestructura o simpatizantes del gobierno de Evo Morales. El punto más álgido de las hostilidades fue la masacre de Pando, la cual generó la condena de la comunidad internacional y catapultó la acción de la UNASUR.

Comprender el enfoque de Regulación de Conflictos que influyó en la intervención es vital para entender si ella fue exitosa y saber a futuro cuál es el rol que los organismos internacionales pueden desempeñar a la hora de prevenir, gestionar o reconfigurar un conflicto. Este estudio tuvo como base dos interrogantes: A) ¿qué enfoque de Regulación de Conflictos puede distinguirse en la intervención de UNASUR en relación con los hechos sucedidos en el departamento boliviano de Pando en septiembre de 2008?; y B) ¿cuál es la concepción de la progresión del conflicto, la perspectiva temporal del conflicto, la distinción de los componentes del conflicto, la clasificación de actores participantes en el conflicto y el marco temporal de intervención utilizados por la UNASUR en su intervención en relación con los hechos sucedidos en el departamento boliviano de Pando en septiembre de 2008? Estos interrogantes extensos buscan delinear y expresar de la forma más clara posible cuáles son las incógnitas que cruzan a todo este escrito. Ante estos planteamientos, se propusieron las siguientes dos hipótesis: A) la intervención de UNASUR en relación con los hechos sucedidos en el departamento boliviano de Pando en septiembre de 2008 estuvo basada en un enfoque de gestión de conflictos y de resolución de conflictos; B) la concepción de la progresión del conflicto, la perspectiva temporal del conflicto, la distinción de los componentes del conflicto, la clasificación de actores participantes en el conflicto y el marco temporal de intervención utilizados por la UNASUR en su intervención en relación con los hechos sucedidos en el departamento boliviano de Pando en septiembre de 2008 corresponden a la gestión de conflictos y a la resolución de conflictos.

Luego del trabajo de investigación realizado y en coherencia con las definiciones esbozadas en el punto anterior (4.7. Definición del enfoque de Regulación de Conflictos presente en la intervención de UNASUR), las conclusiones a las que hemos arribado son las siguientes:

  • Se confirma la validez de la primera hipótesis, ya que, como hemos visto al final del cuarto capítulo, la intervención de UNASUR estuvo basada en un enfoque de gestión de conflictos y de resolución de conflictos. Esto se debió a la necesidad de contener la violencia y a la determinación del organismo de brindar al gobierno de Evo Morales el apoyo regional que necesitaba. La gestión de conflictos está presente en las estrategias que buscaban poner freno a los enfrentamientos violentos, a la pérdida de vidas humanas y a los ataques a las oficinas gubernamentales sin lugar a concesiones. Para ello la UNASUR recurrió al desconocimiento de los líderes de la oposición, y a la advertencia de que no se reconocería a ningún gobierno surgido de la interrupción democrática o de la desintegración territorial boliviana. La presencia de la resolución de conflictos está dada por el constante llamado al diálogo político y a la noción de que las propuestas de abordaje del conflicto no podían limitarse a la contención de la violencia, sino que debían llegar más allá. Ejemplos de las estrategias bajo esta perspectiva son el envío de la comisión sobre los sucesos de Pando, la investigación de responsabilidad y la realización de recomendaciones para combatir la impunidad.
  • Se confirma también la validez de la segunda hipótesis, ya que, como se ha observado a lo largo del séptimo apartado del cuarto capítulo, la concepción de la progresión del conflicto, la perspectiva temporal del conflicto, la distinción de los componentes del conflicto, la clasificación de actores participantes en el conflicto y el marco temporal de intervención utilizados por la UNASUR en su intervención corresponden a la gestión de conflictos y a la resolución de conflictos.
  • La concepción de la progresión del conflicto de la UNASUR en su intervención en Bolivia en 2008 entiende que hay tres fases en el conflicto, compatibles con la resolución de conflictos, ya que considera que debe gestionarse la escalada, pero también debe haber un trabajo posterior en Bolivia y debe prevenirse este tipo de hechos en toda América del Sur. Es menester también agregar que hay una fuerte inspiración de gestión de conflictos subyacente en las dos primeras declaraciones en lo relativo al llamado al restablecimiento del orden para evitar la continuación de las acciones de grupos civiles que conducen al debilitamiento institucional y riesgos para la democracia y la unidad e integridad territorial de Bolivia.
  • La perspectiva temporal utilizada por UNASUR se condice con la resolución de conflictos, dado que se apunta a la gestión de la crisis (respeto de los derechos humanos y el sostenimiento del gobierno de Evo Morales), pero también se hace referencia desde la primera declaración a la voluntad de colaboración de la UNASUR para implementar vías de diálogo cuando se contengan las hostilidades, y luego también se hace mención a la reparación a las víctimas y la lucha contra la impunidad.
  • Los componentes del conflicto reconocidos por la UNASUR marcan la percepción de que los problemas en Bolivia se deben a la relación áspera entre el gobierno nacional y los gobiernos departamentales, producto de cambios o diferencias de opiniones acerca de diferentes procesos que el gobierno de Evo Morales intentaba llevar adelante. Así se puede distinguir la fuerte influencia de la resolución de conflictos en la intervención de la UNASUR a la hora de definir los componentes de la disputa en Bolivia.
  • La clasificación de actores realizada por la UNASUR en un primer momento buscaba evitar cualquier acción que le diera identidad y fortalezca a la oposición (gestión de conflictos). Luego, cuando la comisión investigadora emitió su informe, se buscó la participación de actores de liderazgo medio (resolución de conflictos). Se puede afirmar que, en un primer momento, hubo un reconocimiento de actores coherente con la gestión de conflictos, aunque luego se abrió el juego a actores de liderazgo medio (resolución).
  • El marco temporal de intervención utilizado por UNASUR buscaba contener la violencia y sostener el sistema institucional democrático en Bolivia con dos declaraciones que mostraran el fuerte apoyo al gobierno de Evo Morales (gestión de conflictos), pero las medidas más decisivas apuntaban a generar el diálogo político entre las partes, brindar apoyo técnico para evitar que los responsables gozaran de impunidad y promover que las víctimas recibieran las reparaciones que les correspondieran por los daños sufridos (resolución de conflictos). Podemos reconocer una fuerte influencia de la perspectiva de resolución de conflictos, aunque con fuertes rasgos o ideas de gestión de conflictos.
  • El enfoque de transformación de conflictos parece estar completamente ausente de la intervención de la UNASUR, y esto tiene una explicación. El proceso de cambio iniciado por Evo Morales, el cual apuntaba a una apertura del sistema político, el aumento de la redistribución del ingreso y el reconocimiento de los pueblos originarios, muestra una clara influencia de la perspectiva transformadora. Luego de la elevada conflictividad social del período anterior a su mandato, el nuevo presidente necesitaba encarar un proceso que permitiera alcanzar una paz holística que pusiera fin a la violencia directa, cultural y estructural que se ha ejercido contra diferentes grupos de la población boliviana durante largos años. La nacionalización de los hidrocarburos y la reforma de la Constitución Política fueron los primeros pasos para la reconfiguración del Estado, la sociedad boliviana y la relación entre ellos. La intervención de la UNASUR no buscaba tener los alcances del enfoque de transformación de conflictos, dejando esa tarea al gobierno y al pueblo bolivianos. La UNASUR buscó garantizar el fin de la violencia, así como el sostenimiento y la continuidad del gobierno democrático de Bolivia.

La importancia del caso boliviano está dada por el tipo de violencia que se ejerció, los objetivos de quienes ejercían la violencia y las cualidades del conflicto. La intervención de UNASUR logró sus objetivos, posibilitó el acuerdo entre la oposición moderada y el gobierno central para la aprobación de la nueva Constitución, y permitió la continuidad de la institucionalidad democrática. Todo proceso de cambio como el iniciado en Bolivia presentará un nivel de oposición por diferentes sectores. La UNASUR dejó en claro que cualquier discrepancia o desavenencia que surja en un país de América del Sur debe canalizarse por las vías institucionales y bajo el imperio del Estado de derecho y el respeto a los derechos humanos.

A modo de reflexión final, y luego de haber concretado las conclusiones sobre los puntos más relevantes de este trabajo, podemos advertir la importancia que han cobrado los organismos de cooperación regional a la hora de abordar las tensiones y los desafíos que encaran los Estados en los tiempos posteriores a la finalización de la Guerra Fría. Las agendas de los países se han extendido y ya no hay una clara distinción entre cuestiones de política interior y cuestiones de política exterior. Ante esta realidad, las fórmulas de integración regional cobran una nueva importancia a la hora de encarar los asuntos internos de cada país, así como los problemas que aparecen en cada región. Los Estados, mediante la cooperación y la coordinación de políticas, pueden alcanzar el alto grado de sinergia que las tensiones y los desafíos del siglo XXI demandan.



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