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4 La sociedad del conocimiento,
otro mito del progreso

Bibiana Apolonia Del Brutto

Sobre el progreso

Decía Tulio Halperín Donghi que en el siglo XIX y el XX surgió un nuevo pacto colonial desencadenado por la revolución industrial que a diferencia del primer pacto colonial impuesto por España y Portugal del siglo XV, ya no se basaba en la ocupación y dominación de los territorios por medio de la acción militar y con la idea de la superioridad racial y cultural de las poblaciones nativas sino en el dominio e influencia para ejercer control sobre los recursos económicos y la fidelidad de los gobiernos locales al proyecto de los centros de poder industrial.[1] La idea basal de dicho pacto se basa en la supremacía del progreso técnico como motor del desarrollo. La concentración de la tierra, la industria, la banca, el transporte terrestre y marítimo y el comercio en manos de la burguesía.

La idea de progreso implica siempre una mejora, un avance, un adelanto, una acumulación de cosas que, a su vez, se presentan en lo material como adelantos cuantitativos. Sin embargo, el progreso material no siempre es acompañado por una evolución y perfeccionamiento morales en las sociedades. La actual idea de progreso debe su aceptación a la acumulación existente en las ideas desde 1750 a 1900, es decir, por la explosión y nacimiento de la ciencia moderna. Los intelectuales y científicos del Siglo de las Luces creyeron encontrar una confianza ilimitada en la razón humana para conseguir las mejoras necesarias para la vida. El camino ascendente del progreso no dejó de moverse desde aquellos momentos y no se desvincularía jamás de la ciencia y la técnica. La Modernidad entendía abundancia de bienes y distribución equitativa y, en ello, se ponían de acuerdo, liberales y socialistas, aunque con diferentes medios para alcanzarlas.

Todas las ideas de progreso se asociaron desde sus reconocimientos a las de libertad, igualdad y crecimiento económico: quizás provenga de estas identificaciones el que muchas personas vinculen el desarrollo económico, los avances tecnológicos y la modernización con símbolos del progreso social. La idea es típicamente occidental: en el resto del planeta se la ha tomado con relatividad y con intuición. El determinismo tecnológico no es nuevo, hoy día los énfasis puestos en las innovaciones tecnológicas se suceden inexorablemente. Sin embargo, a fines del siglo XX y comienzos del XXI la idea de progreso se ha debilitado por los usos bélicos y las tecnologías aplicadas a los recursos naturales en favor del denominado extractivismo. Las apuestas son por mayores tecnologías en todas las áreas de la vida social, que aportan cambios de todo tipo. Cuanto más revolucionaria es una tecnología mayores son las innovaciones y mayores también los cambios. Una forma de interpretar a éstos es de forma lineal. Las relaciones que determinan impactos de causa/efecto no son nuevas: el molino y la sociedad feudal, la máquina de vapor y la revolución industrial, pasando a la época actual con las máquinas procesadoras, o TIC (Tecnologías de Información y Comunicación) y la sociedad de la información continuada por la sociedad del conocimiento. El crecimiento económico y el determinismo tecnológico que se produjo alrededor de las telecomunicaciones dieron por sentado que se producía una transformación social, lo que es verdaderamente cierto, pero toda tecnología y todo crecimiento están influenciados por los contextos sociales. La evolución tecnológica depende de intereses sectoriales, empresariales, políticas gubernamentales, accesos de usuarios/as, perfiles culturales, etc. Hay evidencias y reconocimientos unánimes sobre el peso material de la revolución informacional, las de la Internet, las telecomunicaciones, la ingeniería genética, los medios de comunicación, la microinformática, pero este crecimiento exponencial “de progreso” necesita estar acompañado del humanismo tecnológico, del progreso paralelo y cualitativo en el ámbito de los valores de las personas y dejar de lado el marketing del culto al progreso indefinido.

El progreso en sí mismo no es una fuerza sino un proceso social evolutivo resultante de numerosas fuerzas, algunas naturales y otras manipuladas por la especie humana. Esta intervención no ha sido siempre feliz. Por el contrario, hoy se nos revelan los cambios climáticos como problemas ambientales y las desigualdades estructurales entre continentes, países y dentro de un mismo territorio. El progreso depende siempre de las actividades humanas, no es el progreso el sujeto de la historia. Una palabra que va asociada a “progreso” es la de “incontrolado”, no existe nada de incontrolado en las sociedades. Éste coexiste con avances, retrocesos, mejoras, empeoramientos. En ocasiones hubo destrucciones. Por ejemplo, las construcciones de material de hierro a fines del siglo XIX que se usaban en exposiciones de los países europeos que luego fueron destruidas al finalizar las mismas; las privatizaciones de ferrocarriles que destruyeron antiguos trayectos de vías de acero, etc. Son los actores de la globalización incontrolada tanto públicos como privados quienes sustituyeron los principios de justicia, libertad, igualdad y solidaridad por las leyes del mercado. Las valoraciones de positivo y/o negativo dependen de “las ideas” de quiénes observan, de prejuicios, manipulaciones u otros comportamientos.

Entre los vaivenes y la incertidumbre que acompañan el paso de la enfatizada posmodernidad, la ciencia aparece como la única a solucionar los problemas pendientes del planeta. En las disciplinas sociales y en la filosofía, quienes pusieron en interrogación las ideas de progreso de la modernidad fueron el estructuralismo con Levi – Strauss y su concepción de relativismo cultural y, más tarde, Lacan. También Foucault y Derrida con las críticas al racionalismo de la Ilustración, que fue el principal eyector de la idea de progreso. Las investigaciones científicas son también acompañadas por subsidios de empresas y/o transnacionales y, en muchos casos, las ideas quedan relegadas. El progreso material puede beneficiar, especialmente, cuando se relaciona con la salud de las poblaciones y/o el acceso a los servicios básicos, pero ello en sí mismo no implica un progreso moral y social. La misma reflexión se da para los derechos democráticos, por la libertad de la palabra, por la existencia de la paz, por la disminución de las violencias y de la pobreza, por el igual trato e igual remuneración entre varones y mujeres, por una participación ampliada y no manipulada, etc.

En el mundo occidental, en América Latina y, en especial, en Argentina, la idea de progreso estuvo unida a la de educación. Para sacar ventajas de los adelantos científicos en el siglo XXI permanece la ligazón entre progreso/educación/conocimiento mediados por las tecnologías.

Breve compendio sobre los orígenes de la sociedad
del conocimiento

Desde la perspectiva sociológica las controversias sobre la nominación a las sociedades según épocas históricas han sido consustanciales al nacimiento propio de la sociología. Recordemos que la misma nació tanto por los cambios que acaecieron por la Revolución Industrial como por sus efectos en las instituciones y en las relaciones sociales, atribuyendo, según teóricos o padres fundadores, papeles especiales ya fuere al empresariado o a las clases sociales. Con el informacionalismo están pasando procesos semejantes, éste recorre desde las ideas de los thinks thanks, la política, la ideología, las clases sociales y sus luchas, la futurología, los medios académicos, pero instaura un nuevo lenguaje y una nueva ontología en la que el diseño del uso de diversas prácticas deviene a su vez en diferentes relaciones sociales.

La que hoy es denominada revolución del conocimiento está compuesta por avances digitales y biotecnológicos, y es considerada la principal fuente de riqueza de las economías dinámicas y competitivas. De manera que la revolución informática, la digital y la genética han transformado al mundo y son las formas actuales de generar riquezas para las sociedades. El término sociedad del conocimiento resulta polisémico y tendrá usos indistintos según fuere para la educación, la ciencia en función de economía o la recurrencia a un progreso indefinido con el que cada sociedad se salvará de las crisis mundiales y nacionales.

Es común encontrar el origen tanto de términos de lo informacional como de un conocimiento diferente en las investigaciones cibernéticas que acaecieron después de la II Guerra Mundial, así como en las investigaciones militares y/o en las de la cooperación cívico militar. Las innovaciones técnicas de envergadura acaecieron durante la Guerra Fría por los estudios estratégicos y tácticos y por la guerra de guerrillas en el Tercer Mundo, como también por el desarrollo de la teoría matemática de la comunicación y los estudios econométricos. A fines de la década del 50, con el boom de las máquinas informáticas o, mejor, con el desarrollo de la IBM, algunos economistas de Estados Unidos comenzaron a rastrear la definición de información (como cantidad de datos que han sido organizados y comunicados) para mejorar la producción en las empresas. Entre ellos, el economista F. Machlup combinó los componentes de información y conocimiento diciendo que informar era una actividad mediante la cual se trasmite el conocimiento, conocer era el resultado de haber sido informado. Información en cuanto a lo que se comunica resultaba idéntica a conocimiento, en el sentido de lo que es conocido. La diferencia recaería en el acto de informar y en el estado del conocimiento. Machlup estableció cinco tipos de conocimientos, distinguiendo el intelectual, pero efectuó el énfasis en el “conocimiento industrial” de la economía norteamericana o en la fuerza de trabajo que crecía a pasos agigantados entre la década del 40 y del 50, teniendo en cuenta la expansión del denominado Estado Benefactor en el mundo occidental.[2]

En la década del 70 del siglo XX, verdadera gestación de los inicios de una nueva sociedad, el único país que podía llevar a cabo la revolución tecnotrónica, según el politicólogo Zbigniew Brzezinski, era Estados Unidos. Ya en aquellas épocas se discurría sobre el “saber es poder” como una forma diferente de obtener conocimiento. Brzezinski, en su obra “Entre dos Edades. El papel de Norteamérica en la era tecnotrónica“, percibía que las próximas sociedades iban a estar determinadas en los planos cultural, social, psicológico y económico por las influencias de las tecnologías y, más precisamente, por la informática y las comunicaciones.

Una década antes, Daniel Bell había publicado “El advenimiento de la sociedad post-industrial” vinculada a una obra anterior “El fin de las ideologías“, en que preveía a Estados Unidos como una sociedad ideal en la que se daría el paso de una sociedad industrial de producción a una economía de servicios. En dicha sociedad cambiaría la estructura de empleos a una clase profesional y técnica y los paradigmas políticos estarían centrados en el conocimiento teórico como fuente de innovación, enfatizado por las políticas públicas. En los 70 Daniel Bell comenzó a reflexionar sobre la Sociedad de la Información: “cada sociedad es una sociedad de la información y cada organización es una organización de información.”[3] La Sociedad post-industrial para Bell sería sustitutiva de la Sociedad de Masas desprovista de ideología. La nueva centralidad puesta en la innovación sería desarrollada por los profesionales y técnicos que irían creciendo progresivamente por el aumento de las actividades de los servicios humanos (educación, salud y servicios sociales) y por el crecimiento de los procesamientos informáticos y el análisis de sistemas. En el vértice de esta nueva sociedad se hallaría el hombre de negocios en la empresa; el paradigma funcional de esta sociedad sería “la organización”. Para ello, Bell recurría a la historia de las ideas en autores como Saint-Simon, Frederick Winslow Taylor y Robert Mc Namara. [4]

En cuanto a la expansión de la cultura, el lugar de crecimiento serían las universidades, la acción de los científicos y los centros de investigación. La comunidad de la ciencia tomaba una dimensión especial en las prognosis de Daniel Bell porque sería universalista, desinteresada, “librada de ideología”, así como ausente de burocratización, del servilismo político y del totalitarismo. Asimismo, utilizaría con las nuevas técnicas sistemas de evaluación, a semejanzas del control político derivado de los métodos de planificación. Con estas nuevas propuestas el sociólogo norteamericano dejaba de marcar a otro término, el de las crisis, o el momento de cambio cuando se pasa de una etapa de expansión a otra de recesión económica, que suele prolongarse más de lo previsto, ya que daba una síntesis del proceso de la modernidad con el progreso indefinido. La linealidad en el crecimiento estaba dada por una evolución mecanicista, al estilo de lo que planteara Walt W. Rostow a comienzos de los años 60, con las etapas del crecimiento económico: sociedad tradicional/sociedad en transición/sociedad de despegue/sociedad de madurez económica/sociedad de consumo de masas. Por estas etapas debían de pasar los países no desarrollados, inculcando que los cambios vienen de arriba, de las élites técnicas hacia los administrados, de las sociedades que han alcanzado madurez, que son las que poseen innovación y de las etapas superiores de la modernización y el desarrollo a las sociedades de escalones inferiores. Así como señalaba una superioridad de civilizaciones en las sociedades, Bell olvidaba marcar que toda crisis económica no es sólo esto, sino que implica cambios institucionales, culturales, políticos.

Para los años 70 el filósofo Edgar Morin, consecuente con las preocupaciones de las sociedades de masas y el creciente papel de los medios de comunicación, rescata las nociones de saberes, del saber-hacer, de las normas, de las prescripciones, de las prohibiciones en las sociedades humanas, que tendrán mayor acervo para el año 2000 con la expansión del concepto de Sociedad del Conocimiento. Pero para los primeros años de la década del 70, Morin analizaba los aspectos culturales de una crisis, la que afectó a las universidades europeas en mayo de 1969 y en la que se vislumbraban los cambios hacia comunidades más tecnocráticas por los efectos de los cambios en el trabajo y los nuevos alineamientos mundiales.

En Francia, a fines de los años 70 Jean- Francois Lyotard desde el campo filosófico eleva la categoría de “sociedad posmoderna” en su obra La condición posmoderna.[5] Lyotard lanza como hipótesis de trabajo que el conocimiento y las instituciones que lo producen cambian de estatus al mismo tiempo que las sociedades entran en la era post-industrial y las culturas en la era posmoderna. Esta condición posmoderna se caracteriza por la incredulidad con respecto a los grandes relatos del pasado por efecto de la disgregación de la realización del saber y por la emancipación de la humanidad del idealismo alemán y de la Revolución Francesa. Existe una crisis de relatos que la época moderna ha inventado para representarse a sí misma y justificar ideológicamente la cohesión social. En esta época posmoderna ya no hay macrosujetos investidos de una misión redentora, ni vanguardias, ni héroes, ni tampoco los hay en el marco de la política o en el ámbito del conocimiento. Ahora se trata de amoldarse al discurso del saber científico como nuevo lenguaje. El lenguaje del saber en la actualidad es el de la transformación en mercadería, las reglas de juego basados en el lenguaje de la informática se deberá legitimar a través del disenso, o de nuevos criterios de juicio que tengan un valor local.[6]

Fue en los años 70 que el gobierno federal en Estados Unidos comenzó a usar la expresión “sociedad de la información” bajo la gestión de Nixon. Los cambios en las estructuras administrativas gubernamentales resultaron tanto de la incorporación de la innovación tecnológica por la conquista espacial, el mantenimiento de la Guerra Fría, como por la aplicación de la electrónica a las necesidades sociales. En 1975 OCDE, la Organización de Cooperación y Desarrollo Económico, que agrupa a los 24 países más ricos del planeta, comenzaron a usar la misma noción. En 1980, la UNESCO llama la atención en lo que puede significar un salto cualitativo por la evolución de las sociedades industriales desde la perspectiva microelectrónica y el retraso de los países no desarrollados. El desmantelamiento de ATT, American Telegraph and Telephone en 1984, fue el inicio concreto de las redes transfronterizas y el comienzo de la desregulación de los servicios públicos de las telecomunicaciones, a la vez que la popularización de calificaciones a las sociedades por los usos crecientes de la digitalización en las comunicaciones.[7]

La denominación Sociedad del Conocimiento viene unida a la de globalización, conocimiento e información son denominaciones superpuestas e intercaladas por todo el mundo. La instauración de un nuevo orden internacional conocido gruesamente como globalización, proceso en construcción y en permanente cambio, y como globalidad, para denominar a los cambios en las sociedades, se presentó a mediados de los años 70 en América Latina y Central. Los efectos de la aplicación de políticas cambiaron radicalmente los escenarios tanto de las concepciones acerca de las sociedades como en las sociedades por la transferencia de riquezas mediante redes organizativas en gran escala, las formas de la producción y el asentamiento de redes electrónicas o nuevas tecnologías.[8] En la actualidad, se está discutiendo la situación de un poscapitalismo en que el conocimiento deberá ser adosado a una ética, dejando atrás los intereses individuales para reemplazarlos por intereses colectivos.[9]

Desde la perspectiva del campo sociológico es importante tener en cuenta la impronta de los valiosos aportes de Manuel Castells, tanto en su obra clásica: La Era de la Información. Economía Sociedad y Cultura, en sus tres volúmenes. Ed. Siglo XXI, 1999, como en las diferentes conferencias y escritos cercanos al año 2000, especialmente las relaciones entre el informacionalismo, la globalización y la situación de América Latina. Al respecto, Manuel Castells arguye que en América Latina, pero también de forma global, no existe crisis de economía sino crisis del neoliberalismo, como causa de una globalización incontrolada y un desarrollo sesgado hacia los grupos mas educados, en referencia a los efectos políticos y sociales, y que la movilidad de capitales con sus flujos tecnológicos en el ámbito global es imposible de regular. Castells tiene en cuenta que la creación de valor depende cada vez más de la capacidad de generar información y de la infraestructura tecnológica que ello implica, y que la desigualdad en educación y recursos tecnológicos y culturales amplifica las desigualdades sociales. La desigualdad ahora, ha dicho Castells, se ha ampliado mucho más que el intercambio tradicional de materias primas y productos manufacturados por el producto informacional. Como la capacidad informacional está concentrada en sectores sociales y países muy determinados, la desigualdad educativa se convierte en exclusión social.[10]

El fin del siglo XX se caracterizó por la creciente adquisición de conocimientos, y así lo hicieron saber los grandes organismos internacionales, como el Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo, la OIT, Organización Internacional del Trabajo, la CEPAL, etc. La OIT señalaba en el año 2000, en una reunión regional en Montevideo[11] que, estrechamente ligado al cambio tecnológico, cada vez se le da mayor importancia a la capacidad de personas e instituciones para adquirir, procesar y aplicar conocimientos. La tarea de las organizaciones será desarrollar capacidades para documentar y sistematizar sus experiencias, abrirse a los desafíos de mercados y tecnologías e innovar, adaptar y crear conocimiento colectivo y distribuirlo entre sus miembros. El mayor impacto que están teniendo las tecnologías de información se encuentra en: a) el aprendizaje y la adquisición de conocimientos; b) el trabajo; y c) las comunicaciones. Hasta la fecha la OIT no ha podido justificar el no-crecimiento del empleo y/o trabajo decente mediante el uso de las tecnologías en América Latina.

La UNESCO planteaba en 1999, en concordancia con el “Programa internacional sobre la educación, la sensibilización del público y la formación para la viabilidad” de las Naciones Unidas de 1996, una reflexión sobre el pensamiento complejo, a cuyo cargo estuvo Edgard Morin. Allí, Morin describe los 7 principios clave y necesarios para la educación del futuro, para un futuro sostenible.[12] El planteo va en forma paralela a la necesidad de deconstrucción del concepto de desarrollo humano, que debe ser un concepto multidimensional, decía Morin. El desarrollo únicamente técnico se centra en el individualismo, en el sentido de la pérdida de las solidaridades tradicionales, en el egocentrismo y, en cuanto a la alfabetización, se caracterizó por rechazar y despreciar culturas orales milenarias, que no sólo tenían supersticiones sino también saberes y sabidurías. De esta forma, Morin intentaba integrar a la ética con el desarrollo de la ciencia, la técnica y la economía. Al respecto, Mattelart define a la sociedad del conocimiento:

“El término Sociedad del Conocimiento de aparición más reciente, ambiciona colmar las carencias y las ambigüedades de la noción de Sociedad de la Información. El uso de la noción genérica de conocimiento es tan pleitiforme como el recurso a la información. Esta semántica tiene el defecto de esquivar la cuestión de la pluralidad de los saberes y de sus protagonistas: los saberes fundamentales o sabios, los saberes aplicados de los expertos y los contraexpertos, los saberes ordinarios surgidos de las múltiples vivencias de la cotidianidad.”[13]

El concepto de Sociedad del Conocimiento se ha impregnado en América Latina, en los últimos años, por los efectos de las Cumbres de la Sociedad de la Información organizadas por la ONU, la Organización de las Naciones Unidas, la U.I.T. (Unión Internacional de Telecomunicaciones) y la sociedad civil en diciembre de 2003 en Ginebra, 2005 en Túnez, además de los foros internacionales que vienen realizándose en forma no interrumpida desde aquella fecha. La convocatoria a esta Cumbre en 2003 estuvo basada en los cambios cualitativos producidos por la información y los conocimientos que, aunque ofrecen perspectivas promisorias para los países altamente desarrollados, los accesos y recursos de los países no desarrollados están muy lejos de semejarse, de manera que se producen brechas digitales de importancia y de difícil resolución. Para menguar dichas brechas se ha discutido, en los diferentes encuentros habidos hasta la fecha, las funciones que competen a los gobiernos, a las empresas y a la sociedad civil en la multiplicación de los medios tecnológicos y en la formación de recursos humanos para afrontar las tareas que se requieren en las nuevas sociedades.[14]

El lenguaje sobre el desarrollo económico, social y político con respecto a la sociedad de la información/sociedad del conocimiento fue adoptado por los organismos multilaterales tanto de crédito como de investigación en América Latina y Central, especialmente la CEPAL.[15] En el año 2002, la Revista de Ciencias Sociales de la UNESCO encomendó a investigadores/as la escritura de una serie de ensayos sobre la economía y las sociedades basadas en el conocimiento, teniendo presente que las economías industrializadas están transformándose en otras inspiradas en el saber, mediante inversiones elevadas en educación, formación, investigación y desarrollo, programas informáticos y sistemas de información. Estas economías están caracterizadas por el uso de las nuevas tecnologías de información no sólo para las comunicaciones entre personas sino para la creación de conocimientos nuevos y el uso intensivo de la innovación.[16]

Los lenguajes y la reorientación hacia la economía
y la educación

Los grandes países industrializados comenzaron a insistir sobre la necesidad de un modelo de sociedad global para salir de las crisis del crecimiento por los años 70, en pensar en un modelo de crecimiento que incluyese a la gobernabilidad de las democracias occidentales. En 1984 cuando en Estados Unidos se desmanteló la American Telegraph and Tehelephone o ATT se dio el inicio de las redes transfronterizas y el comienzo de la desregulación de los servicios públicos de telecomunicaciones. En los 90 la OMC, Organización Mundial del Comercio, inició la apertura de los mercados de las telecomunicaciones convirtiéndolas en competencias a los que se adhirieron los operadores de cable e industrias de contenido. En la misma década, en 1995, los siete más grandes países industrializados denominados “El G7” y formados por las corporaciones más poderosas del planeta, coincidieron en las perspectivas dadas a la reunión Sociedad Global de la Información. En el año 2000 los mismos grupos de corporaciones transnacionalizadas se reunieron en Okinawa, esta vez nombrados como G8 y con la adhesión de Rusia que, a instancias de las corporaciones informáticas, redactaron La Carta de la Sociedad Global de la Información. Fue recién en ese año que, retomando lo expuesto en el último gobierno de Clinton, pero por el interés de su vicepresidente Al Gore, que preocupado por la extensión del desarrollo informático en el mundo, o por las plataformas informáticas que iniciaban las campañas por las democracias y la educación a través de las tecnologías digitales, se incluyó la noción de fractura digital. Una división del mundo que categoriza a la pobreza apelando a la dicotomía de inforicos e infopobres, o bien reproduce la clásica fractura entre países poderosos del Norte y los débiles del Sur. Es pertinente recordar que Al Gore emitió un discurso ante la U.I.T. (Unión Internacional de Telecomunicaciones) en 1994 en Buenos Aires presentando la I.G.I. o la Infraestructura Global de la Información “como un prerrequisito esencial para el desarrollo sostenible de toda la familia humana”. Las metas eran las siguientes: compartir información; comunicar como una comunidad global; un mayor sentimiento de atención a nuestro pequeño planeta; democracias más fuertes; mejores soluciones a los cambios globales y locales del entorno; mejor cuidado de la salud; educar a nuestros hijos; progreso económico vigoroso y sostenido; un mercado global de la información donde los consumidores puedan comprar y vender productos; una economía global conducida por el crecimiento de la Edad de la Información; y la apertura de los mercados.[17]

Ya era evidente que había una nueva clasificación del mundo geopolítica y geoestratégica, y que el desarrollo no se produciría de manera lineal tal como lo pensaban las grandes corporaciones y los gobiernos más poderosos en el escenario de la globalización, sino trasladando la motivación y la incentivación a los gobiernos de los países menos desarrollados mediante los valores puestos en la democracia del mercado y en un mundo unipolar sostenido por un exceso de información. La Internet modificaría la vida de las personas en tiempo y en espacio, pero el shock hacia el futuro estaba basado en las audiencias empresariales, en los gobiernos, en los congresos y en las universidades. En un mundo en que la velocidad de las informaciones es tan vertiginosa no hay mucho tiempo para procesar estas informaciones y la forma de extender la capacidad de organización sería mediante la flexibilidad y la adaptación, como recomendarían empresas, corporaciones y hoy día universidades.[18] Se unía de esta forma y no por primera vez a la educación y al trabajo en condiciones absolutamente diferentes de lo que fue a comienzos del siglo XX.

De manera que la traslación del lenguaje sobre el desarrollo económico, social y político que en América Latina y Central fue incorporado por organismos multilaterales como la CEPAL tomaba un nuevo curso dentro de la globalización: el lenguaje de “la revolución de la información”. Lenguaje que coincidió con el cambio de las estrategias militares y especialmente con los cambios en los lenguajes del gerenciamiento en las empresas. La noción de “Era tecnotrónica” fue el concepto instaurado por Zbigniew Brzezinski en los años setenta para describir una diferente diplomacia, la de “redes”. Paralelamente se instauró la noción de que “el saber” es “poder”, demostrando la nueva democracia ejercida por los Estados Unidos mediante la revolución informática. Este fue el momento en el que cambió el concepto de modernidad en tiempo y en espacio, el de sociedad industrial por otra posindustrial y en el que los procesos políticos pasaron a convertirse en globales, al mismo tiempo en que una sociedad se va a erigir como guiadora del resto del mundo en el plano cultural, psicológico, social y económico por la influencia de la tecnología. Para la nueva concepción el eje del manejo del poder se manifestaba en la producción, distribución y comercialización del software mediante “el mercado” que se transforma en la información denominada libre. Esta información no era nada más ni nada menos que el marketing, la propaganda a través de los medios de comunicación y audiovisuales, en ese momento engrandecida mediante la comercialización electrónica. La Web se convertía, de esta forma, en la ampliación de la comunidad global, en la intención de una democracia global con la instauración de los deseos de la nueva modernidad y la clave para un nuevo orden internacional.[19]

La interdependencia del mundo se dio cuando las investigaciones pasaron de ser motivo de investigación científica y tecnológica a un nuevo dispositivo de información y comunicación pero al mundo de los negocios, a la vez que a las redes del mundo de la diplomacia con actores culturales, no gubernamentales, religiosos y la promesa de nuevos adelantos por la investigación científica aplicada. La necesidad de la inclusión digital que implicaba la transnacionalización de la informática en el mundo sería, en más, el llevar las TIC a los pobres, a la vez que instrumentar medidas para que los pobres accedan a trabajos y mejores condiciones de vida. Fue a partir de este presupuesto conceptual que se instauraron en el mundo programas de fortalecimiento tanto de estudio de las TIC como de estrategias de desarrollo empresariales para saltar la brecha digital,[20] traducida en América Latina por los organismos como la CEPAL y la UNESCO como la forma de la transformación productiva con equidad.

El concepto de sociedad del conocimiento no es el único utilizado para describir los cambios sociales en los actuales momentos, sociedad de la información y sociedad red se intercambian a veces. Sociedad de la información suele utilizarse cuando se tratan aspectos tecnológicos y sus efectos sobre el crecimiento económico y el empleo. Desde esta perspectiva se tratan la producción, la reproducción y la distribución de la información como principio constitutivo de las sociedades. Sin embargo, el concepto ya en el siglo XXI fue reemplazado por el de sociedad del conocimiento. Este cambio significa la aceptación del conocimiento como trayecto rector de las sociedades en la actualidad en los que se resalta el mercado laboral, la educación y la estructura económica de las sociedades.

La otra acepción es la de sociedad red promovida especialmente por Manuel Castells, situando el concepto entre la sociedad de la información y la del conocimiento. Castells distingue entre “información”, comunicación del conocimiento que ha sido fundamental en todas las sociedades, y el término “informacional” que es una forma especial de la organización social en la que generación, procesamiento y transmisión de información se convierten en las fuentes fundamentales de la productividad y el poder debido a las nuevas condiciones tecnológicas. La sociedad red, al igual que la sociedad del conocimiento, indica un cambio de producción social dada la importancia de la información o del conocimiento para los procesos socio – económicos.[21]

A fines del siglo XX y comienzos del XXI el conocimiento es considerado como uno de los principales causantes del crecimiento junto al capital y al trabajo, toman relevancia la producción de productos intensivos en conocimiento y los servicios basados en el conocimiento. En este sentido es que se resaltan las inversiones en los procesos educativos y formativos, tanto en la formación inicial de niñas y niños como a lo largo de toda la vida. Y también los servicios intensivos en conocimiento y comunicación que se denominan “trabajo de conocimiento.”

En el ámbito económico los sectores de producción de bienes pierden importancia al lado de los de servicios, crecen los mercados globalizados de las finanzas, de los mercados de capitales y la estructura ocupacional cambia radicalmente con el crecimiento de categorías de profesionales altamente calificadas y la desaparición de las menos calificadas. En lo político, se da importancia al marketing político, a los escenarios de presentación, a las imágenes que tiendan a la aprobación de los cuerpos y los políticos se hacen rodear por asesores y expertos. Lo político tiende a ser subsumido por lo económico y las decisiones políticas derivadas de la globalización, hay una admiración por las políticas científicas y las de educación privatizadas y/o apoyadas por empresas en las que prima lo económico con tendencia a la formación de tecnocracias políticas. La estructura ocupacional da cada vez más importancia a la educación, a la obtención de credenciales educativas, a las especializaciones en el nivel superior con multiplicación de posgrados y posdoctorados. Este es el punto en el que la sociedad del conocimiento incrementa en sus objetivos la tendencia a un progreso indefinido con el seguimiento de la obtención de credenciales educativas y el uso de las tecnologías de información y comunicación.

El conocimiento es un recurso económico y la tendencia es al aprendizaje para toda la vida. Pero no por el reconocimiento de los saberes adquiridos, sino por la acumulación de la producción y las evaluaciones de los sistemas institucionales en funciones cuantitativas. Prima, entonces, la producción del conocimiento. Este tipo de mediciones implica el reconocimiento de los resultados o lo que sea verificable, dejando de lado percepciones, rituales, costumbres, saberes adquiridos. Tienden a valorizarse las consultorías como trabajos basados en el conocimiento: bancos de inversión, corredores de bolsa, agencias publicitarias, laboratorios de software, innovaciones en software, etc. Hay un pasaje de poder hacia las estructuras que legitiman los conocimientos. El concepto de sociedad del conocimiento insiste en la transformación de los mercados con una des-estandarización de las relaciones laborales. Las relaciones laborales estables y/o el empleo digno que correspondieron a la sociedad industrial ya no son un punto de referencia sino los trabajos a tiempo parcial, el trabajo autónomo, las actividades independientes, los trabajos temporales o, al fin, la entrada y salida y re-entrada en el mercado laboral. Estos fenómenos se observan según los países, con sus respectivos riesgos de desempleo, frustraciones y catástrofes de crisis de empleo. La sociedad del conocimiento no sólo está caracterizada por el conocimiento sino por el no-conocimiento, las incertidumbres y las inseguridades producidas por una economía que dice sustentarse en el conocimiento y en el capital derivado de él.

Paralelamente, surgen los riesgos y las sociedades en estados continuos de riesgos, no sólo por las catástrofes sino por las no inclusiones. Al mismo tiempo que recrudecen las promesas de sociedades más inclusivas, las apuestas por la sociedad del conocimiento dejan de lado que todo lo relacionado a este tipo de sociedad ideal está condicionada por los accesos a las infraestructuras tecnológicas que dependen de los contextos políticos, sociales y económicos, y por las inversiones en formación de agentes transmisores. Una de las barreras es la división digital y/o las brechas digitales.

Superar las brechas digitales: lo que no resuelve
la sociedad del conocimiento

A pesar de la extensión global de las tecnologías, la brecha digital sigue existiendo. La aplicación de la Sociedad de la Información afecta a todos los ámbitos de la sociedad: a la producción, a los consumos, a la organización laboral, a las organizaciones empresariales y, especialmente, a los procesos educativos. Son los accesos a la Internet los que marcan las diferencias entre personas y grupos sociales y lo que las deja de lado en los cambios sociales. Uno de los aspectos más trabajados por organismos multilaterales ha sido la formulación de las políticas públicas en América Latina y el Caribe, el establecimiento de centros de acceso a la Internet para disminuir la brecha digital. Carecer de un acceso a la Internet es la primera brecha digital, de allí las propuestas y planes para dotar de recursos a niños, niñas y adultos. A esta se la denomina brecha de conexión ya que la llave de acceso es el dispositivo que permita acceder a la red. Mediado por la dotación de recursos, entonces, suelen repartirse notebook, netbooks, tablets,[22] tanto a niñas como a adultos como una estrategia que permita accesos junto a la red de conexión. Estas preocupaciones por dotar de infraestructuras de acceso a las tecnologías fueron implementadas después de la entrada al siglo XXI en todos los territorios y como forma de instrumentar las políticas de acceso a la Internet. Desde el siglo XX sigue mostrándose la diferencia en las formas de participación entre los “nativos digitales” y los que fueron llamados “inmigrantes digitales”. [23]

A la brecha de los accesos y a los establecimientos de la Internet se les suma la estrategia utilizada para disminuir el factor de exclusión social denominado “ciberciudadanía” entendida como posibilidades y/o tensiones entre modelos alternativos de sociedad que generan movimientos sociales y que actúan en función de cambios en las sociedades. En estos movimientos sociales se insinúa la aplicación del software libre y diferentes luchas por la apertura de espacios restringidos. La confluencia del uso y aplicaciones de los smarthphones y las redes móviles han dado lugar al intercambio de información de toda índole, a la propagación de industrias culturales y a la reciprocidad simbólica mediante el desarrollo de la virtualidad como hecho no desvinculado de la vida real y la vida cotidiana. Dialogar, compartir y participar de la sociedad-red es parte de los procesos sociales de nuestro tiempo. Hoy en día Internet es usado para dialogar, intercambiar, aprender, participar en todo proceso societario y el quedar relegado implica una brecha profunda de las personas a los cambios sociales, políticos, económicos, culturales. Como decía Manuel Castells, Internet deja de ser una tecnología para convertirse en parte de nuestras vidas y nuestras identidades. No obstante, el concepto de brecha digital cambia de valor a medida que transcurre el tiempo y nuevas formas de interconexión son utilizadas tanto en su forma simbólica como en la expansión del uso de las redes sociales, incentivando la diferenciación de accesos por grupos sociales en los territorios.

Superar la brecha digital en el siglo XXI es uno de los compromisos pendientes de la Sociedad de la Información y la del conocimiento, instaurada como principio de progreso universal esta vez instalado por las vías tecnológicas y como economía del conocimiento, en tanto economía competitiva y en búsqueda de equilibrios. Mucho más en América Latina, el Caribe y África donde la brecha digital se erige como el último factor de inequidad como herencia de las desigualdades remotas y como factor estructural en las sociedades. Hoy día dentro de la brecha digital se incluye la precarización del trabajo, la concentración de la riqueza y las diferencias entre países en las redes de globalidad. Es una desigualdad acuñada en tiempos del neoliberalismo para los excluidos, la sociedad antes descripta en estratos y/o diferenciándose por desigualdades étnicas es pensada mediante las metáforas en red. Los incluidos son quienes están conectados y los excluidos quienes no sólo no poseen trabajos formales, sino viviendas y sin conexión. El antropólogo argentino Néstor García Canclini unos años atrás consideraba que el crecimiento de las tensiones en todas las áreas de la vida de relación social con las expansiones de los mercados, los fracasos de la política, la hibridación, la desigualdad y la interacción de la conexión en la desconexión eran manifestaciones de las desigualdades sociales.[24]

El estado de vulnerabilidad de las poblaciones creció a medida que las instituciones del Estado de Bienestar fueron desmanteladas y se eliminaban las restricciones impuestas a las actividades comerciales y al libre juego de la competencia mercantil, retirándose las funciones proteccionistas del Estado para abarcar una pequeña minoría de inválidos para trabajar, modificándose aquellas funciones de protección en tareas de asistencia social. Ahora se espera, como dice Ulrich Beck, que los individuos busquen soluciones biográficas a contradicciones sistémicas.[25] Saskia Sassen, muy atenta a los cambios producidos por la globalización en su visita en el año 2004 a la Argentina, invitada por la Fundación Crear, describía que estábamos preparados para asumir nuestra identidad digital, que en el Primer Mundo la gente lo hacía en términos lúdicos y que la brecha digital continuaría ahondando las diferencias entre Norte y Sur. También diagnosticaba dos tipos de Internet, una de primera clase y otra de menor calidad ligada a la velocidad, a la banda ancha, produciéndose nuevas segmentaciones o cibersegmentaciones, agregando que era necesario llevar la conectividad a todos los sectores, desarrollando la educación en los usos, que equivale no sólo a saber usar la máquina sino a fomentar una cultura del uso y/o saber para qué la usamos.[26]

Fue recurrente en América Latina y el Caribe a fines del siglo XX y comienzos del XXI medir la brecha digital por el acceso a las computadoras, mientras los gobiernos instrumentaban políticas de acceso a dichas computadoras y las agencias multilaterales de desarrollo financiaban la instalación de “telecentros o ciberlocutorios” o centros de capacitación y formación de las personas para los diferentes usos de la Internet, acordes con los fundamentos de la globalización y de la economía de la información. También fueron exhaustivas las acciones de las organizaciones no gubernamentales para incidir en políticas de Estado por la extensión de la banda ancha, motivaciones que aún persisten en variados países. La distribución de los accesos en zonas altamente pobladas y el inacceso en zonas de las periferias repitieron las famosas desigualdades de zonas del desarrollo y las periferias subdesarrolladas. Destacadas fueron las acciones de la multinacional Microsoft también en toda América Latina y en Argentina en el año 2005 que, en alianza con el gobierno, vendía computadoras económicas, lo que se conoció como el “Plan mi PC.”[27] Las orientaciones para el desarrollo se basaban en propuestas de inversión en las tecnologías de la información, en la industria de la biotecnología y de la nanotecnología. La promesa de la revolución de las tecnologías y/o de las TIC para el desarrollo (Tecnologías de Información y Comunicación) eran: a) La esperanza de un crecimiento y una diversificación del propio sector de las TIC que llevaría a un veloz aumento de la producción y empleo en la fabricación e insumos de TIC, así como en nuevos productos derivados de dichas tecnologías; b) El uso de las TIC en los sectores de la agricultura, la fabricación de insumos en general y los servicios que transformarían radicalmente la naturaleza de la producción de dichos sectores; ello tendría consecuencias en cuanto a la productividad y crecimiento del empleo; c) La penetración de las TIC en actividades que no fueran productivas darían un nuevo perfil a la manera de organizar el trabajo, los mercados y el ocio, así como a la forma en que los individuos podrían comerciar y acceder a la información y a los servicios, lo cual generaría transformaciones en los mercados, mejoraría la calidad de vida, haría de la democracia un sistema con más arraigo y produciría grandes progresos con respecto al desarrollo humano.

El optimismo de estas ideas estaba basado en un supuesto de condiciones de igualdad entre países y, más aún, en la inexistencia de barreras tecnológicas para las pequeñas empresas, así como en una infinita gama de posibilidades de desarrollo para ellas, como el supuesto de que en comparación con las grandes industrias el sector de las TIC tenía una penetración de bajo costo de entrada, un acceso fácil como una base de conocimiento más o menos universal para la innovación. Si bien hubo penetraciones de estas características en la mayor parte de los países de América Latina, el área por excelencia de la revolución de las TIC fue en el sector de servicios. Antes, el suministro de un servicio implicaba la existencia de un proveedor en su entrega; ahora, varios proveedores se encuentran en varios países diferentes donde está el cliente que recibe lo que necesita por redes de información. Las razones son abaratamiento de costos pero, al mismo tiempo, cambios en la contratación de la mano de obra, en la distribución, en la comercialización y en el vértice concentración de producción.

La dificultad mayor para la concreción de estos supuestos es el estado de las telecomunicaciones o la infraestructura que en América Latina se caracteriza por las bajas inversiones, especialmente las públicas. Es que el sector de las TIC no es autosustentable, predomina el sector privado en cuanto a la inversión y gasto de las TIC, la fijación de precios depende de consideraciones de réditos, lo que implica bajas inversiones o nulas para la gobernanza de la Internet y escasez de servicios sociales por lo que nombramos anteriormente: la retirada del Estado. Los sectores privados de las tecnologías gozan de beneficios impositivos lo que hace difícil la intervención de los gobiernos para dar beneficios en tarifas sociales. Cuando los gobiernos lo hacen, como es el caso de Argentina con el plan Conectar Igualdad, los servicios son oferta programada y no de libertad de elección.

La reducción de la brecha digital sigue siendo, en el presente, uno de los objetivos y caminos de América Latina para obtener desarrollos y para conseguir estados de paridad con los países ricos. Según países y especialistas, las distinciones de brechas digitales se definen como las separaciones que existen entre comunidades, Estados, países que utilizan las TIC como parte rutinaria de su vida diaria y aquellas que no tienen acceso a las mismas y, aunque las tengan, no saben cómo utilizarlas.

Necesitamos mencionar otras brechas que no son tan conocidas ni difundidas: “las brechas en las ciencias sociales” y/o la gran fragmentación en las ciencias sociales. La demanda de más y mejores ciencias sociales sigue en aumento en el mundo, probablemente por la confluencia de la crisis del mundo o crisis que se fortalecen mutuamente: el empeoramiento del clima, las crisis de los transportes del mundo, las epidemias que se propagan rápidamente sin antídotos, la crisis de alimentos, el uso multiplicador de agrotóxicos, el número de pobres que no baja sino que se incrementa, la población mundial que crece pero que cada vez está mas envejecida y los servicios de seguridad social en regresión, los recursos hídricos cada vez más escasos. Estos conflictos que son nuevos y viejos a la vez se ven agravados porque los pueblos del mundo están estrechamente unidos en el sentido en que los impactos de un país se extienden de manera más amplia y más rápida que en otros momentos de la historia de la humanidad. Son brechas del conocimiento que el desarrollo de las ciencias sociales no logra articular para favorecer el diálogo, la pluralidad de opiniones, para lograr visiones a largo plazo. En vez de construir “una sociedad del conocimiento”, las brechas globales enfatizan la fragmentación, afectan a los indicadores de desarrollo humano y a la acumulación, transmisión y usos del conocimiento en las sociedades. Se reproducen con cada generación, en las instituciones, en los métodos de creación y en los usos del conocimiento.[28]

El conocimiento como política educativa y economía de mercado

La escuela es el principal agente educativo de la sociedad de la información y, para ello, debe adaptarse a las nuevas modalidades que presenta la globalización: la alfabetización tecnológica integral es la parte principal que se necesita para el siglo XXI. Durante los años 90, toda América Latina y Central, con excepción de Cuba, fue sometida a las Reformas Educativas en todos los niveles educativos. Estas necesidades de Reformas fueron efectuadas en aras de mejorar la calidad educativa, la eficiencia y la eficacia del rendimiento escolar. Las políticas educativas estuvieron dedicadas a reducir el gasto en educación de los Estados nacionales, preparar recursos humanos de mayor calidad para estar en condiciones de competir internacionalmente y, como fin social, se instauró el establecimiento de la equidad. El concepto de calidad, que es un atributo diferente según quién lo utilice, tiene como origen el ámbito de la gestión administrativa empresarial y, al ser traslado al lenguaje educativo, tendrá diferentes usos según quién y para qué lo utilice. El sentido de calidad será diferente para un docente, para un pedagogo, para un ministro o para las familias. Para el Banco Mundial la educación debe convertirse en una industria rentable, por tanto, el rendimiento educativo se mide por el ingreso monetario que recibe un egresado como resultado de la educación, que se expresa como un porcentaje, un rendimiento anual, similar al cotizado para las cuentas bancarias de ahorro o los bonos del Estado. Esta forma de medición se corresponde con los lineamientos del mercado o con el capital transnacional y siempre excluye el debate y la participación de la sociedad. La misión de la educación queda reducida con estos enfoques a la transmisión de datos e información en pro del crecimiento de la ganancia. La educación y, en especial, la educación superior, se convirtieron en una industria, la industria del conocimiento y deja por tanto de ser un “derecho” al convertirse en mercancía, en un insumo que necesita ajustarse a los objetivos financieros internacionales.

El panorama común y la insistencia en la entrada en la sociedad del conocimiento en América Latina heredado de los años 90 es que, al quedar destruido lo poco que existía de Estado de bienestar, son los organismos multilaterales los garantes del retorno de los excedentes de los capitales privados invertidos en los países subdesarrollados. La continua necesidad de tener estabilidad presupuestaria implica que se tiende a dar una cobertura amplia a la educación básica, la negación de recursos para la educación superior, recortes generales en el presupuesto, la degradación y también supresión de las instituciones públicas a favor de las privadas y el autofinanciamiento de los centros educativos públicos. El éxito en las políticas universitarias es, por tanto, el autofinanciamiento mediante la venta de servicios o mediante el cobro de derechos a los estudiantes, ya fuere en matrículas y/o en la promoción de estudios de posgrado. Estas han sido las directrices del BM, del BID y del FMI, cuyo sustento teórico es que la inversión en educación lleva a la acumulación de capital humano, que es un factor clave para el crecimiento económico sostenido y el aumento de los ingresos. El crecimiento más fuerte se logra cuando la inversión en capital humano y en capital físico tiene lugar en economías con mercados competitivos de bienes y factores de producción. Estos mercados son el resultado de la estabilidad macroeconómica, el buen funcionamiento del mercado de trabajo y la apertura al comercio internacional y a las corrientes de tecnología[29], pero se distancian de los panoramas reales de la situación educativa de los países latinoamericanos.

La convocatoria a la Cumbre de la Sociedad de la Información en el año 2003 permitió que varios ministros de educación latinoamericanos ratificaran la necesidad de entrar a la sociedad del conocimiento mediante la alfabetización informática, el establecimiento de programas y una democratización educativa con el compromiso de incentivar en los órganos gubernamentales la digitalización de las administraciones públicas. Con esta formalización de participación gubernamental se estaba legitimando el papel de la UNESCO y, en especial, la entrada de Estados Unidos en la organización en 2003, después de diez años de ausencia. En el caso de Argentina, pocos meses antes el Consejo de Administración de la UNESCO permitió su reingreso mediante la cancelación de deuda con dicho organismo incentivando la cooperación.[30] Al mismo tiempo, el ministro argentino de educación licenciado Daniel Filmus, se comprometía con la UNESCO en liderar con varios países latinoamericanos (Brasil, Venezuela, Bolivia, Perú, Uruguay y otros países centroamericanos) el canje de deuda externa por educación, ciencia y tecnología y conocimiento.[31] La idea original sobre esta forma de cooperación internacional que en el discurso tiende al progreso en función de reducción de pobrezas e inequidades educativas partió de la OEI, Organización de Estados Iberoamericanos, en la Conferencia Iberoamericana de Educación efectuada en Tarija, Bolivia.[32]

En el mes de octubre de 2003 volvía a insertarse el portal educ.ar argentino dedicado a la educación por Internet. Los programas en que trabajaría este emprendimiento consistían en aumentar el número de escuelas conectadas, promover la presencia de las que ya estaban conectadas en redes y capacitar a los docentes en las nuevas tecnologías.[33] En agosto de 2004, 16 ministros de educación latinoamericanos se reunieron en Chile para lanzar la Red de Portales latinoamericanos como proceso de integración para mejorar la calidad de la educación y la garantía de la libre circulación de contenidos.[34] En octubre de 2004 se efectuó la XVI Conferencia Iberoamericana de Educación en San José de Costa Rica con el lema “Educar para Progresar” y encomendando a la OEI colaborar como facilitadora ante los países y organismos cooperantes con la finalidad de asegurar el intercambio de deuda por educación.[35]

Los estudios multilaterales que propician un giro en el uso del conocimiento y las innovaciones tecnológicas tienen como referencia que en ciertos países de América Latina como Costa Rica, Argentina[36], Uruguay, Chile, Brasil, el vínculo entre universidades, instituciones de investigación y el sector empresarial fue muy limitado hasta convertirse en una traba para los sistemas de innovación. Pero ahora que el conocimiento está entrelazado con la globalización y con la revolución científica y tecnológica, es como “la luz”, según el BM, justamente ahora se ve restringido por el mercado del conocimiento, o está restringido sólo para aquellos/as que pueden pagar por el acceso a dicho conocimiento. Siendo como ha sido la tradición latinoamericana de educación superior como de investigación científica que las estrategias económicas dependen del uso extensivo de recursos humanos y naturales de bajo costo, más que de su productividad y de la oferta pública de dichos recursos humanos, de conocimiento y de producción científicos.[37]

Los incentivos por la educación virtual coinciden con la entrada en la sociedad del conocimiento pero poco se dice acerca de los acuerdos de integración latinoamericana, porque el acento está puesto en los acuerdos económicos y están dejados de lado los culturales. La integración latinoamericana proviene de muchos años atrás, de los años 60 del siglo XX y su revitalización se realizó en los años 80, como han sido la Comunidad Andina de Naciones o el Mercado Común Centroamericano que fueron relanzados con los objetivos políticos y sociales de activar el comercio. Estos relanzamientos coincidieron con el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) y el Mercado Común del Sur (Mercosur) y con las estrategias de Estados Unidos que abandona el multilateralismo para basarse en posturas unilaterales, prefiriendo los Tratados de Libre Comercio a las negociaciones globales. Estas relaciones comerciales son asimétricas y están basadas en ganar acceso a los mercados de los países de América Latina mediante el flujo de capitales y las regulaciones sobre patentes y protección a las corporaciones. La imposición del Área del Libre Comercio de las Américas (ALCA), a semejanza de los acuerdos tipo TLCAN, implica que los acuerdos de libre comercio quedan abiertos y su estrategia queda asociada a la de seguridad nacional.[38]Como resultado de las presiones de la OMC, Organización Mundial de Comercio, en noviembre de 2004 UNESCO y Microsoft anunciaban iniciativas conjuntas, la corporación Microsoft pasó a formar parte de la organización cultural para apoyar su estrategia global de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC), encaminada a mejorar los sistemas educativos e impulsar el desarrollo social y económico en el mundo. Esta asociación asegura la realización de proyectos, especialmente en el Tercer y Cuarto Mundo, con asociados privados, poderes públicos, organizaciones intergubernamentales y protagonistas de la sociedad civil.[39]

Las políticas en Argentina desde 2003 se han estigamatizado como de inclusión digital con la aplicación del Plan Conectar Igualdad que ha significado que miles de adolescentes de todo el país puedan acceder a su primera computadora, lo que implica poder participar de esta nueva sociedad de la información a través del manejo de la informática. A la entrega de netbooks por parte de la Administración Nacional de la Seguridad Social (ANSES) y el Ministerio de Educación, se le sumó la creación del Programa AR del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva; la puesta en marcha del programa Mi PC y Mi PCMóvil del Ministerio de Industria y la Instalación de Núcleos de Acceso al Conocimiento (NAC) del Ministerio de Planificación Federal. La información oficial califica a esto como: “de esta forma, desde el gobierno nacional se impulsaron políticas para combatir una sociedad con fuertes desigualdades, y para esto la escuela es el medio privilegiado para democratizar el acceso al conocimiento.”[40]

La importancia de la educación y el desarrollo de la Internet son innegables porque la Internet es de naturaleza participativa y comunitaria y sus aplicaciones siempre tienden a los aprendizajes o a lo que denominamos el aprendizaje para toda la vida. Internet permite aprender en cualquier momento, lugar y con los ritmos de cada persona. Siempre y cuando dichas personas posean libertad de accesos, de movimientos, de elección, de infraestructuras y de expresión. Hoy día se tiende a calificar a la Internet como un soporte de una nueva cultura ascendente o de muchos a muchos y no de pocos a muchos o descendente como suele ser la educación tradicional cara a cara de profesor/ora a alumnos/as. La educación online ha relanzado conceptos de pedagogía del aprendizaje, inteligencia fluida, colectivismo con la posibilidad de conectarse y utilizar la información en la medida en que se necesite y se reproducen los conocimientos en tanto se alimenten las fuentes de información, en cuyo caso existe la motivación individual para saber más y no como mera acumulación de conocimientos.[41] Retomando entonces las fuentes individualizadas, los conocimientos llegan a ser una decisión individual en este tipo de concepciones, en las que aparentemente los Estados no poseen ingerencias o se tiende a la desinstitucionalización de la enseñanza, ésta sería autoorganizada. Estas miradas no se llevan bien con las tradiciones de la enseñanza – aprendizaje en América Latina, con los postulados de educación libre, gratuita y pública, con el derecho a educarse que han estado tanto en Argentina como en el resto de países de América Latina en sus cartas magnas y desde el siglo XIX. Siguen siendo los Estados los que garantizan la educación básica desde el nivel inicial hasta los niveles de formación y capacitación en escuelas, colegios, institutos y universidades públicas, y los que garantizan la calidad de la enseñaza para alcanzar los ritmos globales. De la misma forma que es necesaria la autonomía tecnológica, las universidades y la investigación públicas son la principal rama para el desarrollo actual.

Existen diferentes formas de aplicar las tecnologías en las aulas: Finlandia, que suele aparecer en los medios como el ejemplo educativo mundial, posee un bajo perfil educativo tecnológico, las computadoras no son un bloqueo a la lectura, ni al movimiento y/o desplazamientos, y la enseñanza descansa en el juego, el intercambio, en lo simple, en las cosas hechas manualmente, el arte, el dibujo, la exploración.[42]

En el plano global, el lanzamiento de Wikipedia apenas comenzado el siglo XXI con aplicación de software de fuente abierta, implicó la ampliación del conocimiento de millones de personas en todo el mundo. Manejada la plataforma por personas jóvenes, recientemente se ha incorporado una mujer como directora ejecutiva del sitio. Se mantiene por la colaboración de 3.000 voluntarios que han realizado 20.000 ediciones y han publicado 32 millones de artículos en 287 idiomas sin avisos comerciales; se maneja por un complejo sistema democrático de voto y consenso. La misión del sitio es educar y se mantiene por donaciones y subsidios de usuarios y es la mayor fuente de información gratuita del mundo, debiendo luchar contra la desinformación de empresas y gobiernos. En la actualidad, cuenta con la protección de algunos softwares automatizados, o “Aobots” que publican en Twitter cuando los artículos relacionados con el Congreso, el Parlamento u otros organismos públicos han pasado por una edición interna. Wikipedia en inglés tiene 2.000 robots aprobados; en el conjunto de la red los robots constituyen el 15 por ciento de los 19.000 millones de visitas a las páginas de Wikipedia. Este es uno de los ejemplos del pensamiento del progreso con el conocimiento.[43]


  1. Halperín Donghi, Tulio: Historia contemporánea de América Latina. Alianza Editorial, Buenos Aires 1988.
  2. En Mattelart, Armand: Historia de la Sociedad de la Información. páginas 70 y 71. Paidós Comunicación 132. Buenos Aires 2002.
  3. Citado por Armand Mattelart en: Historia de la Sociedad de la Información. Paidós Comunicación 132. Buenos Aires 2002.
  4. Un nuevo documental sobre el papel de Robert Mc Namara en diferentes cargos de empresas, gobierno y por último como presidente del Banco Mundial entre 1968 y 1981, The blog of the war, de Elliot Morris, demuestra el verdadero estratega de la Sociedad de la Información.
  5. Lyotard, J. F.: La condición posmoderna: informe sobre el saber. Madrid, España; Ed. Cátedra. 1998.
  6. En Mattelart, Armand. Obra citada, pag. 103.
  7. Esta sección del documento fue escrita en el año 2005 con el título de: Las contradicciones por la entrada en la sociedad del conocimiento en los escenarios latinoamericanos. Bibiana Apolonia Del Brutto.
  8. Este tema fue tratado en: Del Brutto, Bibiana Apolonia: Globalización y el Nuevo Orden Internacional. Las Sociedades de la Información. Perspectivas de América Latina. En Revista Textos Nº 3 del Observatorio para la Cibersociedad. Bs. As. 2003. ISSN 1577-3760http://cibersociedad.net/bibiana
  9. El libro de Peter Drucker La sociedad poscapitalista de 1993, sostenía que la nueva economía ya no es el capital, ni el trabajo, ni los recursos naturales lo que definen el poder y la capacidad de generar riqueza, sino el conocimiento el knowledge, que en español suele traducirse como saberes. En dicho texto plantea que el valor es creado por la productividad y la innovación y que ambas son aplicaciones del conocimiento a la producción. El conocimiento según Drucker cambia las relaciones entre los agentes económicos y la estructura del poder y los nuevos líderes de la sociedad van a ser los profesionales del conocimiento y los que tienen sólo capital pasarán a un segundo plano.
  10. Manuel Castells: Los Estados ya no pueden gobernar, solo negociar. En Ajo Blanco, Barcelona 1999. Reportaje efectuado por Carlos Chamorro.
  11. OIT, Reunión Consultiva Tripartita sobre el Desarrollo de los Recursos Humanos y la formación para una selección de países de América Latina. Montevideo 6 al 9 de julio de 1999. La sociedad del conocimiento y la información. En: http://www.ilo.org/public/spanish/region/ampro/cinterfor/conf/1999/triparti/libro_i/iii/
    El documento cita una obra de Ernesto Gore, miembro de la Universidad de San Andrés de Argentina, La Educación en la Empresa, Ed. Granica, Buenos Aires, 1996 en: ” una organización que aprende a aprender es también una organización que transfiere conocimientos a sus miembros, que construye un capital que no sólo se refleja en los balances financieros de la empresa, sino también en el potencial de sus miembros”. Y continua el documento que la expansión acelerada de las nuevas industrias (biotecnología, telecomunicaciones, e informática) depende más de la organización del conocimiento y del aprendizaje, que de recursos naturales, tamaño de empresas o materias primas.
  12. Los 7 saberes necesarios para la educación para el futuro por Edgard Morin
    UNESCO Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la ciencia y la Cultura enhttp://www.complejidad.org/27-7sabesp.pdfy en versión resumida:
    http://www.comminit.com/la/teoriasdecambio/lacth/lasld-295.html
  13. Ídem ALAI, Armand Mattelart.
  14. Algunas páginas que relatan las posiciones y encuentros de la CMSI: http://www.swissinfo.org/ses/swissinfo.html?siteSect=210
    Declaración de la sociedad civil sobre Túnez y la CMSI http://www.apc.org/espanol/rights/lac/calertas.shtml?x=14
    Documentos oficiales http://www.itu.int/wsis/documents/doc_multi.asp?lang=es?&id=1154|1155 Índice de acceso digital de la UIT: la primera clasificación completa de las TIC en el mundo. La educación y la asequibilidad son factores clave para impulsar la adopción de nuevas tecnologías http://www.itu.int/newsroom/press_releases/2003/30-es.html
    Medir el acceso a la sociedad de la información. Evaluar la incidencia de las TIC en los Objetivos de Desarrollo establecidos a escala mundial 3 indicadores e para reducir las brechas digital y estadística http://www.itu.int/newsroom/press_releases/2003/31-es.html
  15. CEPAL/ECLAC: América Latina y el Caribe en la Transición hacia una sociedad del conocimiento. Una agenda de políticas públicas. LC/L 1383 junio de 2000. Documento de la Secretaría de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) para la Reunión Regional de Tecnología de Información para el Desarrollo. Florianópolis, Santa Catarina, Brasil, 20 y 21 de junio del 2000.
  16. http://www.unesco.org/issj/rics171/fulltext171spa.pdf
    Revista Internacional de Ciencias Sociales, UNESCO, marzo 2002, Nº 171.
  17. En Michel Menou: Information Literacy in National Information and Communications Technology (ICT) policies: The Missed Dimension, Information Culture. july 2002. White Paper prepared for UNESCO, the U.S. National Commission on Libraries and Information Science, and The National Forum on Information Literacy, for use at the Information Literacy Meeting of Experts, Prague, The Czech Republic.Disponible en:
    http://www.neclis.gov/libinter/infolitconf&meet/papers/menou-fullpaper.pdf
  18. Entrevista a Alvin Toffler por James Daly: El exceso de información le quita agilidad a la toma de decisiones. En Diario La Nación, Sección Enfoques. 1º de octubre de 2000.
  19. Sobre este tema se puede ver, en: Bibiana Apolonia Del Brutto: Globalización y en Nuevo Orden Internacional. Las Sociedades de la Información. Perspectivas de América Latina. En Revista Textos Nº 3 del Observatorio para la Cibersociedad. Bs. As. 2003. ISSN 1577-3760. http://cibersociedad.net/bibianaEl portal del Observatorio para la Cibersociedad ha cambiado y borrado las producciones anteriores al 2013.
  20. Ginebra, 11 de agosto de 2004. En el primer Foro Mundial sobre las TIC para los países menos adelantados, celebrado recientemente en Mauricio, se examinaron las posibilidades que existen de ayudar a los países menos adelantados (PMA) a sumarse a la Sociedad de la Información. Organizado conjuntamente por la UIT y el Commonwealth Business Council, en asociación con la Comisión E-África de la NEPAD, el Foro ofreció la oportunidad a los socios en el desarrollo decelebrar negociaciones bilaterales y multilaterales para encontrar soluciones de desarrollo innovadoras y estrategias prácticas para llevar a cabo proyectos de tecnologías de la información y la comunicación (TIC) que puedan ayudar a los países más pobres del mundo a salir de la pobreza. Estuvieron presentes en el Foro 150 representantes de gobiernos, empresas, la sociedad civil y organismos donantes. En: http://www.inventariando.com/articulo.php?id=4004
  21. Castells, Manuel: La era de la información. Economía, sociedad y cultura. Vol. I La sociedad red. Madrid, Alianza Editorial. 1996.
  22. Estas son las experiencias de desarrollo social basadas en la innovación tecnológica. El caso más destacado fue el de Nicholas Negroponte que inventó ya fuera del MIT, en su Fundación, una computadora pequeña para difundir el aprendizaje por medio de la Internet a niñas y niños, este ordenador tenía un coste muy bajo en el año 2004 era de 100 dólares. En Argentina la idea fue transmitida al ministro de educación de aquel momento Daniel Filmus por el matemático Adrián Paenza, las pruebas por el funcionamientos de las computadoras estuvieron dirigidas por el gerente del portal educ.ar Alejandro Piscitelli, gracias a ellas se comprobó su duración limitada. La iniciativa se conoció como OLPC One Laptop per Child que tal como en Argentina se diseminó por el mundo, producir computadoras a bajo coste para ser utilizadas por niños y niñas de países pobres. Las primeras computadoras fueron fabricadas en Shangai, pero tampoco resultó la fabricación ya que el fabricante cargó los gastos de amortización a los aparatos, los cuales se encarecieron. Uruguay tomó la iniciativa y desarrolló El Plan Ceibal. Posteriormente Argentina importó las netbooks y/o se ensamblaron en la provincia de Tierra del Fuego.
  23. Muy recomendado ha sido el libro de Alejandro Piscitelli: Nativos Digitales. Dieta cognitiva, inteligencia colectiva y arquitectura de la participación. Editorial Santillana, Buenos Aires 2009. En el libro se puede leer: “… No es cierto que todos los adultos sean inmigrantes digitales ni que todos los chicos sean nativos digitales. La diferencia entre competencias analógicas y digitales también debe ser matizada a la luz de diferencias de clase, de la acumulación asimétrica de capital cultural y simbólico, y de todas las variables intervinientes que revelan una oposición que tomada a rajatabla, en vez de esclarecer obnubila y que en vez de ayudar, amplia la brecha entre los que tienen y los que no.”
  24. En Néstor García Canclini: Diferentes, desiguales y desconectados. Mapas de la interculturalidad. Editorial Gedisa. 2004. Canclini propone tres elementos para tratar el tema de la interculturalidad y la globalización, que son la desigualdad y la diferencia, cómo corregirlas y conectar a diferentes etnias, grupos, personas a las redes globales.
  25. Beck, Ulrich: La sociedad del riesgo. Hacia una nueva modernidad. Barcelona, Paidós, 1998.
  26. Aparecido en INTERLINKHEADLINES NEWS Nº 3394 ISSN 1514-349X, domingo 16 de mayo 2004. Dirigido por Alejandro Piscitelli.
  27. Se puede consultar la nota del diario La Nación del domingo 12 de junio del 2005: http://www.lanacion.com.ar/economia/nota.asp?nota_id=712205
  28. En el Informe sobre las ciencias sociales en el mundo. Las brechas del conocimiento. Del Foro Consultivo Científico y Tecnológico, AC. México DF. Primera edición por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Cultura y la Ciencias (UNESCO) Francia 2010. En: http://unesdoc.unesco.org/images/0021/002173/217366s.pdf
  29. Cita del Banco Mundial: Informe sobre el Desarrollo Mundial. De la planificación centralizada a la economía de mercado. 1996, página de colección biblioteca Virtual, Datalegis Nº 1, Washington D. C. citado por Stella Venegas Calle y Oliver Mora Toscano: La óptica mercantilista de la banca multilateral. En Le Monde Diplomatique “El Dipló”. Año V, nº 49, julio 2003. R. Argentina.
  30. http://www.lanacion.com.ar/03/10/08/dq_533936.aspDiario La Nación, jueves 9 de octubre del 2003.
  31. http://www.pagina12.com.arDiario Página 12, 15 de octubre 2003.
  32. http://www.oei.org.ar/noticias/Informe.PDF
    Deuda Externa por educación. Experiencias recientes, perspectivas y propuestas de conversión de deuda por educación.Edita: OEI. Dirigido por Dr. Juan A. Gimeno con la participación de D. Juan José Almagro Herrador, D. Ignacio de Córdoba, D. Pablo Gimeno. Año de publicación: 2004.http://oeies.servidorprivado.com/deuda/Rn.pdf
  33. En: http://www.educ.ar/INTERLINK HEADLINE NEWS, Nº 3498, de 28 de agosto del 2004. Interlink mailing listhttp://enlaceweb.net/mailman/listinfo.cgi/interlink
  34. Incluimos aquí los puntos de la Declaración referidos a las TICs y el listado de programas que aparecen al final de la Declaración:
    35 Valoramos los esfuerzos de nuestros países para ampliar la cobertura en Iberoamérica de la Red de Portales Educativos. En ese contexto, instamos a las instituciones y organizaciones iberoamericanas pertinentes a adherirse activamente a CIBERAMERICA, valiosa herramienta de apoyo a las políticas nacionales, que contribuirá de forma efectiva a disminuir la brecha tecnológica entre nuestras naciones y el resto del mundo y a la universalización en el acceso a las tecnologías de información y comunicación aplicadas a la educación.
    38. – Saludamos con beneplácito la incorporación como proyecto adscrito a la Cumbre Iberoamericana del Programa Virtual Educa, iniciativa que ejemplifica la relevancia de fortalecer la educación a distancia y la utilización de las nuevas tecnologías de comunicación e información ennuestra región.
    Anexo 1Programa de Cooperación Iberoamericana en Ejecución
    1. Programa de Alfabetizacióny Educación Básica de Adultos.
    2. Programa de Becas Mutis.
    3. Programa de Televisión Educativa Iberoamericana (TEIB).
    4. Programa Iberoamericano de Ciencia y Tecnología para el Desarrollo(CYTED).
    5. Programa de Desarrollo Audiovisual en Apoyo de la Construcción delEspacio Visual Iberoamericano (IBERMEDIA).
    6. Programa Iberoamericano de Desarrollo Estratégico Urbano (CIDEU).
    7. Fondo para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas de América Latina y elCaribe (FondoIndígena).
    8. Programa Iberoamericano de Cooperación Interinstitucional para elDesarrollo de la Pequeñay Mediana Empresa (IBERPYME).
    9. Programa de la Fundación Iberoamericana para la Gestión de la Calidad(FUNDIBEQ).
    10. Red de Archivos Diplomáticos Iberoamericanos (RADI).
    11. Programa de Desarrollo de Bibliotecas Nacionales de los Países deIberoamérica (ABINIA).
    12. Apoyo al Desarrollo de los Archivos Iberoamericanos (ADAI).
    13. Progama Iberoamericano de Cooperación en Materia de BibliotecasPúblicas (PICBP).14. Programa Repertorio Integrado deLibros en Venta en Iberoamérica (RILVI).
    15. Escuela Iberoamericana de Gobierno y Políticas Públicas (IBERGOP).
    16. Aplicación en Red para Casos de Emergencia (ARCE).
    17. CIBERAMERICA.
    18. Plan Iberoamericano de Lectura (ILIMITA).
  35. http://www.cumbresiberoamericanas.com/declaraciones_finales/san_jose.htm
  36. http://www.secyt.gov.ar/plan_estrategico_mediano_plazo.htm
    El Plan de Ciencia y Tecnología del gobierno argentino, recién aparecido se encuentra en la misma tónica.
  37. Al respecto ver el interesante artículo de Leonardo Garnier: Conocimiento y Educación superior en América Latina ¿Mercancías incómodas? En: http://www.top.org.ar/documentos/GARNIER%20Leonardo%20-%20Conocimiento%20y%20educación.pdf
  38. En Revista del Sur, por Eduardo Gudynas:
    Integración blanda y comercio rígido. Nº 159,enero-marzo 2005. En: http://www.redtercermundo.org.uy/revista_del_sur/texto_completo.php?id=2753Ver Tratados de Libre Comercio en América Latina y Central en cadenas de deudas en: http://www.choike.org/nuevo/informes/2131.html
  39. http://www.unesco.cl/esp/sprensa/principal/23.act
  40. TELAM del 23/09/2014 http://www.telam.com.ar/notas/201409/79214-mas-de-10-anos-de-inclusion-digital-en-la-argentina.html
  41. Neil Sewyn: Internet y educación. Open Mind. C@ambio19: 19 ensayos clave acerca de cómo Internet esta cambiando nuestras vidas. https://www.bbvaopenmind.com/libro/cambio-19-ensayos-fundamentales-sobre-como-internet-esta-cambiando-nuestras-vidas/
  42. Muy recomendable las reflexiones de Rosa María Torres en su blog Otra#Educación: ¿Tecnologías en el aula? Así no. http://otra-educacion.blogspot.com.ar/2014/06/tecnologias-en-el-aula-asi-no.html
  43. En Revista Ñ. Sección Ideas. El acceso irrestricto a la información, la garantía de progreso para la civilización. Sobre Lila Tretikov. Nueva directora de Wikipedia. Por Jemima Kiss y Samuel Gibbs. Buenos Aires 13/08/2014.
    http://www.revistaenie.clarin.com/ideas/irrestricto-informacion-garantia-progreso-civilizacion_0_1192681109.html


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